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américa latina

expulsan a embajadora hondureña


La cancillería la expulsó a pedido de Zelaya, el presidente destituido. Determinó el cese de funciones de la embajadora Carmen Ortez Williams. La diplomática primero se había mantenido fiel a Zelaya, pero luego cambió su postura. El presidente destituido le pidió a Taiana su expulsión.
Argentina. La Cancillería echó ayer –"cese de funciones", en jerga diplomática– a la embajadora de Honduras en Buenos Aires, Carmen Ortez Williams. La medida se produjo luego de un diálogo que mantuvieron durante la reunión de la Unasur en Quito el presidente destituido Manuel "Mel" Zelaya y el canciller Jorge Taiana. El hondureño le informó allí que Ortez Williams había cambiado la postura original de apoyo a su causa por un realineamiento con el gobierno de facto de Roberto Micheletti. A partir de ahora, la relación diplomática entre ambos países se canalizará a través de la Embajada de Honduras en Estados Unidos.
Argentina no es el primer país de la región que le quita las cartas credenciales al representante de Honduras en su territorio luego del golpe que desalojó a Zelaya. Lo que ocurrió en el caso de Ortez Williams era que ella se había manifestado en contra del golpe y el propio desplazado presidente hondureño le solicitó en su momento al gobierno argentino que le permitiera continuar en Buenos Aires.
Pero resultó notorio que en sus últimas manifestaciones la postura de la embajadora giró 180 grados, por lo que Zelaya habló de la cuestión con Taiana en la Cumbre de la Unasur, adonde asistió como invitado especial. El comunicado de la Cancillería argentina mencionó "el apoyo público" de la diplomática al gobierno de Micheletti como la causa de la decisión.
También se informaba que la relación bilateral se canalizaría en Washington "a raíz de una solicitud de la canciller hondureña del gobierno de Zelaya, Patricia Rodas".
Curiosamente, en Chile se produjo una situación similar. El martes el gobierno de Michelle Bachelet también expulsó al embajador hondureño por solicitud de Zelaya.
Desde el primer momento el gobierno argentino se mostró muy activo en el caso Honduras. Incluso, la presidenta Cristina Kirchner viajó a Washington para participar de una reunión de la OEA que trató la situación hondureña y luego acompañó el primer intento fallido de Zelaya por volver a su país. Además, llevó el tema a la Cumbre del Mercosur en Asunción, en donde impulsó la medida –luego aprobada– para que los países del bloque desconocieran cualquier decisión unilateral, como la planeada convocatoria a elecciones, que realice el gobierno de facto de Micheletti.

15 de agosto de 2009
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arrecian críticas contra eua


Sobre la crisis en Honduras.
[Sara Miller Llana] Ciudad de México. Consciente de su dominación histórica de América Latina -incluyendo todo un historial de apoyo a brutales dictaduras de extrema derecha-, Estados Unidos buscó rápidamente un lugar entre las sombras después de que jefes militares derrocaran al presidente de Honduras, Manuel Zelaya, el 28 de junio.
Estados Unidos denunció el derrocamiento, plegándose a la Organización de Estados Americanos (OEA) en su condena y colocando todo su peso detrás del presidente costarricense, Óscar Arias, como el principal negociador en el peor conflicto político en América Central desde la invasión de Panamá en 1989.
Ahora, mientras crece la frustración a ambos lados a medida que la resolución parece más improbable, ese papel en la butaca de atrás está siendo cada vez más cuestionado.
La posición de Estados Unidos se acopla con la de otros países en todo el planeta, y muchos dicen que el gobierno de Obama hace bien en no mostrarse agresivo en sus intentos de mediación regional para restituir al presidente Zelaya.
Pero repentinamente, presidentes de izquierda como Hugo Chávez, de Venezuela, que inicialmente se encontraban al mismo lado que Estados Unidos, acusan a Washington de no adoptar una postura más severa contra el nuevo régimen de facto, mientras que comentaristas que apoyan el golpe hondureño dicen que la pasividad de Estados Unidos sólo busca aprovecharse políticamente del asunto.
"El Departamento de Estado no quiere pelear con nadie en la región, especialmente no con Chávez, y especialmente no por un país tan pequeño como Honduras", dice Juan Ramón Martínez, analista político hondureño. "Es por eso que no hay resolución en Costa Rica. Porque Arias sólo reitera la posición de Estados Unidos".

Negociaciones Empantanadas
Las conversaciones con Arias se suspendieron el domingo por conflictos sobre una disposición clave: que Zelaya sea restituido al poder hasta que finalice su mandato en enero de 2010.
La propuesta de siete puntos, presentada a los dos lados durante el fin de semana, incluye la formación de un gobierno de unidad nacional, con representantes de todos los partidos políticos. Las elecciones, programadas para noviembre, deberían ser adelantadas en un mes. Zelaya tendría que declarar sus intenciones de no reformar la Constitución -la causa de su derrocamiento después de que instituciones de su país y muchos otros creyeran que quería derogar las restricciones a la reelección presidencial [lo que era derechamente imposible en Honduras, pues un presidente no puede por sí solo derogar la Constitución].
Pero el gobierno de facto de Honduras, dirigido por Roberto Micheletti, calificó el plan de "inaceptable".
"No fue posible alcanzar un acuerdo satisfactorio. La delegación de Zelaya aceptó completamente mi propuesta, pero no la de don Roberto Micheletti", dijo Arias el domingo.

Zelaya Dice Que Volverá
Zelaya ha jurado volver a casa, pero el domingo dijo que primero le daría una oportunidad al diálogo.
Estados Unidos ha suspendido todas las ayudas militares a Honduras. Pero Zelaya ha instado a Estados Unidos a hacer más, incluyendo el retiro de su embajador, como han hecho otras naciones. Chávez, que ha rechazado el proceso de negociaciones en Costa Rica, incluso acusó a Estados Unidos de estar implicado en el golpe de estado.
"El ejército hondureño no habría actuado sin la aprobación del Departamento de Estado. No creo que se lo hayan contado a Obama, pero detrás de Obama hay todo un imperio", dijo Chávez durante una visita a Bolivia la semana pasada. Otros presidentes de izquierda en la región también han acusado a Estados Unidos de ser responsables del derrocamiento de Zelaya.

Estados Unidos Adopta Posición Liviana
Robert Pastor, experto en América Latina de la Universidad Americana en Washington, dice que Estados Unidos mantiene el curso apropiado. "Creo que el gobierno de Obama tiene razón en no rechazar ni apoyar a Chávez, sino más bien tratar de hacerse a un lado para apoyar la mediación", dice. "Creo que es ciertamente irónico que aquellos que han acusado a Estados Unidos de aplicar mano dura [en América Latina] ahora lo acusan de ser demasiado blando".
Dice que no cree que Estados Unidos sea responsabilizado si no se encuentra una solución.
Pero Arias hace frente a enormes presiones para hallar un compromiso, especialmente ahora que aumentan las perspectivas de violencia en momentos en que las dos partes endurecen sus posiciones. Arias, que ha supervisado cuatro días de negociaciones, dijo que necesita más tiempo. "¿Cuál es la alternativa del diálogo?", dijo. "Podría haber una guerra civil y un derramamiento de sangre que el pueblo hondureño no se merece".
Sin embargo, mientras él y la comunidad internacional insistan en que Zelaya retorne a la presidencia de Honduras, no se abrigan grandes esperanzas de una solución pronta de la crisis. "No se ha propuesto nada nuevo", dice Martínez, que propone que una tercera parte -ni Micheletti ni Zelaya- ocupe la presidencia. "Están repitiendo lo mismo sin escuchar a Honduras ni a su pueblo".

10 de agosto de 2009
20 de julio de 2009
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doble discurso de washington


Todo lo que se juega en esta pulseada el gobierno de Obama. El golpe en Honduras: qué hay detrás del doble discurso de Washington. Critican a Zelaya pero dicen que lo apoyan. Y no hablan de ‘golpe de Estado’.
[Ana Baron] Honduras. En una carta dirigida al líder de los republicanos en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Richard Lugar, el Departamento de Estado tomó distancia del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya a la vez que dejó en claro que no están estudiando la instrumentación de "nuevas sanciones económicas" en contra del golpista Roberto Micheletti. Firmada por el subsecretario de Estado para asuntos legislativos, Richard Verma, la carta dice que Zelaya realizó una serie de acciones provocativas antes de su derrocamiento y explica que la diplomacia estadounidense todavía no ha calificado oficialmente lo ocurrido en Tegucigalpa como "golpe de estado".
Un vocero del Departamento de Estado, Robert Wood dijo por la tarde, sin embargo que EE.UU. no está "suavizando su posición con respecto a Zelaya". "Hemos sido muy firmes en criticar lo que sucedió en Honduras. Fue claramente un golpe. Lo condenamos", agregó, e insistió con que Washington sigue viendo como la mejor salida a la crisis el acuerdo diseñado por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, que propone el regreso de Zelaya a la presidencia.
La carta dice otra cosa. "Nuestra política y estrategia de involucramiento no está basada en el apoyo a ningún político o individuo en particular. Está basada en la búsqueda de una resolución que resulte lo mejor para el pueblo hondureño y sus aspiraciones democráticas", escribe Verma.
¿A qué se debe este doble discurso? Fuentes diplomáticas confirmaron a Clarín que el principal objetivo de la carta fue desbloquear la confirmación de Arturo Valenzuela, que fue designado por Hillary Clinton para presidir la Subsecretaría de Asuntos Hemisféricos. Su nominación fue bloqueada primero por el Senador Jim DeMint y esta semana por el senador Jon Kyle, porque durante la audiencia organizada para estudiar su confirmación en el Senado, Valenzuela, de origen chileno, dijo, entre otras cosas, que lo de Honduras había sido un "golpe de estado clásico".
Ayer, las fuentes consultadas por Clarín se mostraron confiadas en que, tras las aclaraciones de la carta, Valenzuela será confirmado hoy, antes de que el Congreso entre en receso, pero no hay nada asegurado. Un diplomático latinoamericano explicó a Clarín, sin embargo, que mas allá de lo que dice la carta, el doble discurso del gobierno de Obama tiene lugar también en el seno de la OEA. "Por un lado hablan de la importancia de la Constitución y de la democracia, pero por el otro están haciendo todo lo posible para que (el venezolano) Chávez no aumente su poder en la región", dijo.
De hecho, Clarín pudo confirmar que dentro del Departamento de Estado hay dos posiciones. Por un lado, están los que creen que la mejor manera de frenar a Chávez es defendiendo la democracia y el regreso de Zelaya a Honduras. De esta manera, Chávez queda descolocado, ya que no puede acusar a EE.UU. de estar detrás de los golpistas. Por el otro, están los que piensan que Zelaya es un aliado de Chávez y que es peligroso que regrese a Honduras. Frente a este debate, la reacción ha sido más bien tímida. Legalmente se niegan a hablar de golpe de estado porque eso significa la suspensión automática de la ayuda a Honduras, que está condicionada al respeto a la democracia. Argentina está presionando para que la OEA adopte una resolución que diga que ningún gobierno electo en elecciones organizadas por los golpistas será reconocido. Pero hasta el momento no hay consenso.

8 de agosto de 2009
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mensaje de zelaya para obama


"Estados unidos solo hace as’i la mano y el golpe se termina en cinco segundos". Ante la prensa mexicana, Zelaya envió un mensaje claro a Washington y al resto de los gobiernos del hemisferio: si no se contiene el golpismo de la derecha renacerán las guerrillas latinoamericanas de izquierda, casi llamando a la insurrección.
[Gerardo Albarrán de Alba] Honduras. El derrumbe de la democracia en Honduras pondrá en riesgo la seguridad de Estados Unidos y Europa, advirtió ayer en México el derrocado presidente Manuel Zelaya, y aseguró que si la administración del presidente Barack Obama cerrara el puño sobre la dictadura hondureña que lo derrocó con las armas, "el golpe se termina en cinco segundos".
Ante la prensa mexicana, Zelaya envió un mensaje claro a Washington y al resto de los gobiernos del hemisferio: si no se contiene el golpismo de la derecha, renacerán las guerrillas latinoamericanas de izquierda.
"América hoy está golpeada. El golpe de Estado no ha sido contra mí, sino contra los presidentes de América. A mí ya me derrocaron. Ahora están derrocando a los presidentes de América al no poder revertir el golpe", dijo ayer por la mañana en un acto en el que el gobierno de la Ciudad de México lo nombró huésped distinguido.
La víspera, Zelaya ya había planteado ante los embajadores del Grupo de Latinoamérica y el Caribe acreditados en México que "si nace la violencia en la derecha, volverá a renacer la violencia de los grupos sociales que dejaron las armas después de la caída del Muro de Berlín".
"A las guerrillas en Centroamérica se les dijo que dejaran las armas y lo hicieron. El Frente Sandinista y el Frente Farabundo Martí son un ejemplo: dejaron las armas por las urnas y los votos. Pero si ahora se les dice que las urnas y los votos no son necesarios y aparecen las armas en manos de la derecha, están abriendo un expediente muy grave para toda nuestra región. Todos debemos oponernos."
En su visita a México, a invitación del presidente Felipe Calderón, Zelaya ha subrayado el papel de la diplomacia para resolver la crisis hondureña, la cual ha insistido en traspolar al resto del continente: "Si los golpes de los grupos de derecha en América empiezan a surgir, también los pueblos tendrán derecho a escoger el camino para defenderse", reiteró.
No obstante, señaló que se están exhibiendo las "debilidades" de la propia diplomacia: "Frente al terrorismo golpista no existen realmente mecanismos rápidos y efectivos, como lo estamos notando", expuso.
Zelaya también habló sobre el papel que juegan los presidentes Barack Obama, de Estados Unidos, y Hugo Chávez, de Venezuela.
El presidente de Honduras descartó que el gobierno de Obama haya promovido el golpe de Estado en su contra, pero aseguró que sí hay voces de derecha en Estados Unidos que lo apoyan, identificadas con "sectores pudientes que se oponen a procesos sociales".
"Creo que Obama está tratando de ser fuerte; se está venciendo el espacio, pero hay que darle tiempo", dijo, aunque también deslizó que "el tiempo que dure el golpe va en detrimento de la imagen del gobierno (estadounidense) que tutela la democracia".
Sobre la lentitud de la Casa Blanca para presionar a los golpistas, Zelaya sonrió, extendió su brazo y apretó el puño: "Estados Unidos sólo hace así la mano, y el golpe se termina en cinco segundos".
No obstante, reconoció que Estados Unidos ha adoptado medidas contra los golpistas, pero las calificó de insuficientes y reclamó que "habrá que endurecer más esas acciones, igual que deben hacerlo los otros países de América".
En cuanto a Hugo Chávez, con quien sus detractores lo comparan, Zelaya dijo que el presidente de Venezuela "es de las personas que más ha ayudado a Honduras en los últimos 10 años, sin pedir absolutamente nada a cambio", y sostuvo que la dictadura de su país utilizó la controvertida figura de Chávez "como pretexto para dar el golpe".
Cuestionado por la prensa mexicana sobre su cercanía con Venezuela, Zelaya respondió que no ha hecho un solo viaje a Caracas: "No sé de dónde viene la pregunta", protestó.
Por cierto, el martes, el presidente venezolano Hugo Chávez destacó la "digna la actitud del presidente mexicano, Felipe Calderón, al recibir a su par de Honduras como tiene que recibirse a un jefe de Estado, que representa de manera legítima y digna al pueblo de Honduras".
En efecto, el gobierno mexicano ha reconocido en todo momento a Zelaya como presidente legítimo de Honduras, e incluso recibió en el país a funcionarios hondureños que eran perseguidos por la dictadura en las primeras horas del golpe de Estado, como la canciller Patricia Rodas; los ministros de Finanzas, Rebeca Santos; de Cultura, Artes y Deportes, Roberto Pastor, y de Educación, Marlon Breve Reyes.
Incluso, la administración de Calderón facilitó que la embajadora Rosalinda Bueso recuperara la sede diplomática, luego de que el pasado 22 de julio funcionarios afines a la dictadura de Roberto Micheletti hicieran que guardias de seguridad le impidieran el acceso. Casi de inmediato, la Cancillería mexicana emitió un comunicado aclarando que sólo reconocía a Bueso como embajadora, quien regresó a su embajada al día siguiente, acompañada por varios diplomáticos del Grupo de Embajadores de América Latina y el Caribe.
Al cierre de esta edición, Zelaya sostenía una reunión con la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, en la sede del Senado de la República.
Más tarde, se reuniría con organizaciones no gubernamentales, acompañado de la senadora Rosario Ibarra de Piedra, presidenta de Eureka, un grupo que lleva más de 30 años luchando por que el gobierno mexicano entregue información sobre miles de desaparecidos durante la guerra sucia.
La próxima escala de la gira latinoamericana de Zelaya es Brasil, donde se reunirá con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

6 de agosto de 2009
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brutal represión en honduras


Testimonios de víctimas de la violencia de la dictadura Micheletti que los medios locales ocultan. A través de medios alternativos fue posible juntar declaraciones que muestran la ferocidad del régimen. Fueron pronunciadas por personalidades conocidas en Honduras y, sin embargo, no tienen lugar en los grandes medios de ese país.
[Ángel Berlanga] "Me dijeron: ¿te duele, perro? ¡Gritá, perro!" "En una bartolina (calabozo) de nueve metros cuadrados había más de treinta compañeros presos, completamente doloridos por la golpiza recibida." "Veníamos caminando por la carretera, y allí tomamos un desvío para burlar un retén, porque estaban delante, y comenzaron a disparar." "Le han quitado la vida y ni siquiera nos dejan velarlo en paz." "Nunca en la historia de Honduras se ha visto a la policía reprimir públicamente de esta manera."
La mayoría de esas declaraciones fueron pronunciadas por personalidades conocidas en Honduras y, sin embargo, no tienen lugar en los grandes medios hondureños, asociados a empresarios y partidos tradicionales que impulsaron este golpe encarnizado. Para saber qué dicen los reprimidos hay que buscar por otro lado: sitios de información alternativa, blogs, entidades de derechos humanos. Esas parecen ser las vías para anoticiarse de la ferocidad del régimen que encabeza Roberto Micheletti para con quienes reclaman la restitución del presidente Manuel Zelaya.
El primero de los testimonios es parte de una serie recogida en www.defensoresenlinea.com, manifestantes detenidos y reprimidos el jueves 30, el día que el profesor Roger Vallejos recibió el tiro que lo llevaría a la muerte horas después. La violencia policial recrudeció en las tomas de rutas en Tegucigalpa y Comayagua. "Cuando estábamos tendidos en el suelo, boca abajo, nos empezaron a insultar: al que medio levantaba la cabeza le daban un toletazo –contó el maestro Francis Álvarez–. Si alguien se daba vuelta para ver le daban con las botas en la cara. A las mujeres les decían que eran perras que deberían de estar en la casa atendiendo al marido y con los toletes les hurgaban las partes íntimas. Nos decían que ellos mandaban y que si nos volvían a ver en las calles nos iban a matar a todos." El dirigente Juan Barahona se comunicó desde la cárcel con Radio Liberada: "Somos 75 y estamos detenidos en la posta del barrio Belén, en Tegucigalpa: la mayoría estamos golpeados, heridos, con hematomas en la cara y los ojos, con marcas de garrotazos en la espalda. La policía nos trata como a animales". Al dirigente Carlos Reyes, avisó, le fracturaron un brazo y lo llevaron al hospital.
Roger Vallejos agonizó 36 horas: un balazo en la cabeza en medio de una manifestación reprimida en el Mercado del Mayoreo. Los familiares denunciaron que fueron hostigados mientras estuvo internado –los desalojaron del hospital– y también luego, durante el velorio. "Le quitaron la vida y ni siquiera podemos velarlo en paz –dijo Salomón, su hermano, a Radio Globo–. Que dejen de enviarnos la policía para agredir, se han ensañado." "¿Tiene temor?", le preguntaron. "Y claro, quién no va a tenerlo, cuando ves pasar a una patrulla con los fusiles apuntándonos. Queremos velar a nuestro pariente en tranquilidad, porque no es justo que vengan a amenazar y provocar. Es un hecho cobarde." Había razones para temer: el domingo a la madrugada fue asesinado otro docente, Martín Rivera. Había ido al velorio de Vallejo y apareció, como Pedro Magdiel Muñoz en El Paraíso, con decenas de puñaladas. La policía informó que detuvo a un adolescente, pero Bertha Oliva, de Cofadeh, asegura que se trata de un modus operandi que instrumentaron los escuadrones de la muerte ya en los ’80: "Comenzaron con asesinatos de cuadros de base a cuchilladas para hacerlos pasar como obra de la delincuencia común", declaró en el sepelio. "Sabemos que la saña con que los mataron es un mensaje para que el resto de la población se atemorice", dijo. El lunes el ejército asesinó a otro campesino en un retén militar.
El sindicalista Eliseo Hernández publicó en el sitio www.honduraslaboral.org un relato de la represión en la ruta interamericana. "A la una de la tarde llegó un contingente de unos 400 militares y 200 policías que nos emboscaron; de inmediato procedieron a lanzarnos granadas lacrimógenas, a golpearnos a punta de toletazos y a dispararnos con la idea de matarnos, por lo cual no nos quedó más alternativa que huir por los montes y montañas. Yo me pregunto: si ya nos habían desalojado de manera brutal y salvaje, ¿por qué perseguirnos durante varios kilómetros hasta alcanzar a muchos compañeros y compañeras, y ya en el suelo, completamente indefensos e impotentes, proceder a golpearlos, patearlos, insultarlos y torturarlos sin importarles sus súplicas y ruegos, para después apresarlos de una manera brutal y humillante?". Hernández dio cuenta de los presos hacinados en una celda: "La policía les tiraba cápsulas que al hacer contacto con la humedad del suelo de la bartolina emanaban fuerte olor a gas mostaza, lo cual se convertía en una cruel tortura, pues la asfixia era casi total". El episodio fue narrado también por Bertha Oliva.
El veterano líder indígena Salvador Zúñiga relató al sitio nicaragüense www.tortillaconsal.com los padecimientos del grupo de 300 manifestantes que se trasladaron desde Tegucigalpa hacia la frontera para reunirse con Zelaya. "Hay una guerra contra un pueblo desarmado que lo único que hace es reclamar que se reinstale al presidente al que votamos para que gobierne cuatro años", graficó. "Llegaron a encarcelar diariamente hasta 300 personas –dijo–. En El Paraíso ya no cabían en la bartolina de la policía y llevaron a la gente al estadio." A la salida de la capital les quitaron los colectivos y siguieron a pie; luego de eludir varios retenes tuvieron que largarse a la montaña, porque empezaron a dispararles. Al llegar a los pueblos los delataban y tenían que seguir huyendo. El ejército los cercó cerca de la frontera, los detuvo, los golpeó y después, hacinados, los remitió en furgones a Tegucigalpa y San Pedro Sula. Solo 40 consiguieron pasar a Nicaragua. "La gente está con miedo: es una situación difícil –explicó–. Cuando va a las manifestaciones está activa. Pero cuando ya está sola entra en una situación de pánico."
En el sitio Honduras resiste (resistenciamorazan.blogspot.com), uno de los más activos en la difusión de denuncias, se reproduce una entrevista que Radio Progreso le hizo al padre Fausto Milla, un militante de los derechos humanos que trabaja con los indígenas, que fue detenido por los escuadrones de la muerte en los ‘80 y que hoy está a resguardo. "Viví estas situaciones durante doce años, esperaba la muerte en cualquier momento –evocó–. Hace unos días fueron a buscarme a la radio en la que estoy, disimuladamente. Yo no tengo temor pero trato de cuidarme, también, lo razonable. Aunque no sé cuánto aguantaré encerrado, porque no puedo seguir viendo cómo corre la sangre. Yo creo que en la historia de Honduras nunca se ha visto una represión así, en una forma tan pública, tan a la vista de todos." Milla considera que, de seguir la situación, "la indignación del pueblo se va a desbordar, probablemente en forma desordenada". "Porque es imposible seguir aguantando esto –señaló–. A veces ni agua dejan pasar a los heridos en la cárcel. Violar los derechos humanos fundamentales para estos grupos, con Billy Joya al frente, es un oficio. Por eso toman con naturalidad y no les importa nada que el mundo entero los esté llamando criminales y bestias. Pero el pueblo se ha levantado, se ha indignado, y está decidido ahora a seguir luchando por la libertad pacíficamente, hasta donde llegue el límite."
"El sector golpista no se esperaba que la gente haya perdido el miedo y esté preparada para decir los nombres y los apellidos de los que están detrás de este proyecto oprobioso de hostigamiento, persecución y muerte", señaló Oliva, y aseveró que la Cofadeh contabilizó 2702 detenciones ilegales, gran cantidad de amenazas de muerte directas y nueve asesinatos, "algunos de ellos cometidos por militares disfrazados de civil". "Los golpistas son pocos, pero es mucho el dinero que manejan, y los medios de comunicación son de ellos –señaló Milla–. Envenenan a la gente y la llenan de odio."

6 de agosto de 2009
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defienden expulsión de presidente


La jefatura militar hondureña defendió su decisión de expulsar del país al derrocado presidente -una medida que el gobierno interino sugiere que fue un error y apoya el papel jugado por civiles en el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya.
[Alexandra Olson] Tegucigalpa, Honduras. Las autoridades interinas insisten en que la intervención del 28 de junio no fue un golpe, diciendo que habían obedecido una orden de la Corte Suprema. Sin embargo, el presidente de facto Roberto Micheletti dijo que la decisión de los militares de llevarlo a Costa Rica en lugar de encarcelarlo puede haber sido un error.
El estado mayor conjunto insistió el martes en que las fuerzas armadas intervinieron para salvar a Honduras de una dictadura. La Corte Suprema ordenó el arresto de Zelaya por cargos de abuso de poder por tratar de realizar un referéndum sobre la reforma de la Constitución ignorando las resoluciones de la Corte sobre la ilegalidad de la votación.
"Lo que hicieron las fuerzas armadas el 28 de junio fue defender la supervivencia del estado, que estaba amenazado", dijo el contraalmirante Juan Pablo Rodríguez en ‘Frente a frente’, un programa del canal de televisión local 5. Lo acompañaba el comandante en jefe, general Romeo Vázquez, y otros dos generales.
Los opositores de Zelaya dicen que quería cambiar la Constitución para abolir los límites a los mandatos y alargar su gobierno, como hizo su aliado Hugo Chávez en Venezuela. Zelaya niega que esa haya sido su intención.
"Las fuerzas armadas detuvieron un plan expansionista para imponer el socialismo disfrazado de democracia", dijo el general de ejército, Miguel Ángel García.
Sin embargo, Vázquez sugirió que las fuerzas armadas no se opondrán al retorno de Zelaya a la presidencia en el marco de un acuerdo logrado con la colaboración internacional. El presidente Óscar Arias, de Costa Rica, ha estado tratando de persuadir al gobierno de facto de Micheletti a aceptar un compromiso, pero las conversaciones se empantanaron.
"Las fuerzas armadas respetarán cualquier solución que se alcance con la mediación del presidente Óscar Arias", dijo Vázquez.
El gobierno de facto de Micheletti ha rechazado las exigencias en todo el planeta de que restituya en su cargo al presidente Zelaya.
Pese a la suspensión de millones de dólares en ayudas y la amenaza de más sanciones, las autoridades de facto han dejado en claro que resistirán hasta las elecciones de noviembre, cuando esperan que desaparezcan las exigencias internacionales de que lo restituya. El término constitucional del derrocado presidente caduca el 27 de enero.
Varios políticos y dirigentes empresariales que apoyan el gobierno de facto de Micheletti han repetido la idea de que las fuerzas armadas pueden haber cometido un error al exiliar forzosamente al presidente Zelaya.
"No creo que haya sido correcto que hayan llevado al presidente a Costa Rica’, dijo a la Associated Press Adolfo Facusse, presidente de la Asociación Nacional de Industrias de Honduras. "Como sector de la sociedad civil, hemos llamado a los tribunales a juzgar a los militares, porque la orden era arrestarlo".
"Deberían dar explicaciones", dijo.
Entretanto, Zelaya reiteró su llamado a Estados Unidos a recrudecer las sanciones, diciendo que el gobierno de facto "duraría cinco minutos" si Estados Unidos impusiera restricciones comerciales. Estados Unidos es el más importante socio comercial de Honduras y su fuente más importante de inversiones extranjeras directas.
"Estados Unidos han tomado algunas decisiones, pero aparentemente no es suficiente", dijo Zelaya durante su visita a México, donde fue saludado calurosamente por el presidente Felipe Calderón.
Zelaya dijo que la próxima semana viajará a Brasil, continuando su gira latinoamericana para subrayar el apoyo internacional de que goza.
La Organización de Estados Americanos planea organizar este próximo miércoles una misión diplomática de alto nivel que viajaría a Honduras en un nuevo intento de presionar a las autoridades instaladas por el golpe para que restituyan a Zelaya.

6 de agosto de 2009
5 de agosto de 2009
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militares tenían orden de matarlo


En Ciudad de México confidenció que junta de comandantes prefirió sacarlo del país. El depuesto gobernante centroamericano siguió ayer recibiendo señales de apoyo en México, donde criticó la postura del gobierno estadounidense, y le pidió al mediador Óscar Arias que "apriete" la mano contra el gobierno de facto en Honduras.
Ciudad de México. El líder hondureño Manuel Zelaya dio a conocer ayer detalles sobre el golpe de Estado que lo apartó del poder el 28 de junio y aseguró que las fuerzas armadas de su país recibieron la orden de asesinarlo. Sin embargo, según relató Zelaya, la cúpula militar prefirió sacarlo del país.
Las revelaciones las hizo en un acto de apoyo organizado por la Coordinadora Mexicana de Solidaridad con su país, al que acudieron unas mil personas, entre ellos senadores y diputados del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD).
"El general Romeo Vásquez, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, me dijo: ‘Presidente, nosotros recibimos instrucción de eliminarlo en la captura, asesinarlo, en otras palabras’", relató ayer Zelaya durante la manifestación. Y aclaró que dicha comunicación con Vásquez ocurrió el 29 de junio, un día después del golpe, y se efectuó a través de las FFAA de Nicaragua.
"La junta de comandantes somos sus amigos, los cuatro generales decidimos que para preservarle la vida había que sacarlo a un país", agregó el derrocado Mandatario sobre lo que le habría dicho Vásquez.
Zelaya también lanzó críticas contra algunas figuras internacionales. Advirtió que si se revierte el golpe de Estado en su país aplaudirá al mandatario estadounidense, Barack Obama, pero de lo contrario, lo "señalará" y "denunciará".
A su juicio, si Obama "quiere en forma sincera revertir ese golpe, esos golpistas tardarían cinco minutos porque la economía de Honduras, todas nuestras actividades militares, comerciales y de migración, dependen de EEUU".
Y aclaró que "muchos de los actores fundamentales del golpe de Estado en Honduras no surgieron del gobierno de Barack Obama, pero sí de los ‘halcones’ (ultraconservadores) en Washington que lo promovieron" y estarían financiando.
Zelaya también criticó al Presidente de Costa Rica y mediador en el conflicto, Óscar Arias, diciendo que "ha tratado con mano blanda a los golpistas y (creo) que llegó el momento de que empiece a apretarla".
El Premio Nobel de la Paz aseguró ayer que el gobierno de facto de Honduras debe "recapacitar" y firmar "en las próximas semanas" el acuerdo propuesto por él para solucionar la crisis política, que tiene como eje principal el retorno de Zelaya a la Presidencia.
"Que se pueda firmar en los próximos días o próximas semanas. No hablemos de meses, porque creo que el gobierno de facto tiene que recapacitar porque le está haciendo daño al pueblo hondureño y lo mejor es que se normalice todo lo más rápido posible", declaró Arias.

Marchas Violentas
En tanto, las fuerzas sociales que luchan por el retorno al poder del depuesto presidente Zelaya en Honduras, iniciaron ayer caminatas que concluirán en San Pedro Sula y Tegucigalpa el próximo martes.
En dicha capital se realizaron ayer dos manifestaciones y una de ellas fue violentamente reprimida por la policía.
La policía y militares desalojaron violentamente, con apaleos, bombas lacrimógenas y carros lanzaguas, a unos tres mil estudiantes que quemaron neumáticos, frente a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
Durante los enfrentamiento, la rectora de la Unah, Julieta Castellanos, fue apaleada por policías que la lanzaron al suelo.
En otra marcha, unos tres mil zelayistas se concentraron frente al edificio de la Corte Suprema de Justicia en el sur de la capital. "¡Fuera golpistas!", gritaban los manifestantes dirigiéndose a los integrantes de la Corte, encabezados por Jorge Rivera.

Comisiones
En tanto, y con el fin de seguir intentando resolver este conflicto, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, fue propuesto por el consejo permanente de la entidad para formar una comisión de cancilleres, que visite Honduras en los primeros días de la próxima semana.

Baja Calificación
La agencia de evaluación de riesgo Moody’s aclaró ayer que la calificación de Honduras es muy baja (B, no propicio para invertir), y "podría bajar aún más". En un análisis sobre la crisis hondureña, Moody’s aseguró que los países "que tienen dificultades para resolver sus diferencias de política interna" son lo que tienen "menor capacidad para manejar choques económicos y financieros". "La calificación podría bajar aún más si el país experimenta sanciones económicas más severas o la crisis se profundiza", aseguró el analista de Moody’s Gabriel Torres, autor del informe.

6 de agosto de 2009
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represión y manifestaciones en honduras


Los zelayistas volvieron a tomar las calles. Tras la represión policial en Tegucigalpa sigue la resistencia al régimen golpista de Honduras. A pesar del recrudecimiento de la mano dura, más de tres mil zelayistas marcharon por el centro de la capital para pedir justicia y la vuelta del presidente depuesto Manuel Zelaya. Desde Managua, el mandatario agradeció el gesto.
[María Laura Carpineta] Honduras. Mientras la puja diplomática entre la comunidad internacional y la dictadura hondureña entraba en un impasse, la resistencia popular volvió a hacerse sentir en las calles y las rutas hondureñas para honrar a las víctimas de la represión de anteayer. El maestro que había recibido una bala en la cabeza fue operado y quedó en coma, mientras que los más de cien detenidos que pasaron el día en una comisaría de las afueras de Tegucigalpa fueron golpeados y abusados por la policía, según denunció a este diario la defensora de derechos humanos, Bertha Oliva. A pesar del recrudecimiento de la mano dura, más de tres mil zelayistas marcharon por el centro de la capital para pedir justicia y la vuelta del presidente depuesto Manuel Zelaya. Desde Managua, el mandatario agradeció el gesto y le advirtió a los golpistas que lo sacaron del poder hace ya más de un mes: "O se revierte el golpe o viene la violencia generalizada".
Después de una semana de tensión en la frontera con Nicaragua, la mayoría de los manifestantes se habían vuelto ayer a sus comunidades y a las grandes ciudades. A la madrugada las organizaciones de derechos humanos lograron evacuar a los últimos 200 zelayistas que habían quedado varados en el pueblo de El Paraíso, entre los retenes militares de la ruta y los de la frontera, sin agua, ni comida. La propia primera dama, Xiomara Castro, también había renunciado a su deseo de reencontrarse con su esposo y había retornado a Tegucigalpa para ponerse al frente de las manifestaciones contra el régimen de facto.
Según relató a este diario una fuente de su entorno íntimo, Castro pegó la vuelta después de que una pequeña turba de empresarios y hombres y mujeres en remeras blancas y celeste (el uniforme en las marchas de los golpistas) la amenazara con un "baño de sangre" a las 3 de la mañana frente al hotel en el que se quedaba en un pequeño poblado fronterizo. La primera dama se encontraba con dos hijas, la mayor, embarazada de siete meses, y su nieta de cuatro años.
La vuelta de Castro también coincidió con la reunión entre su marido y el embajador estadounidense en Honduras Hugo Llorens, quien le habría prometido al presidente hondureño que esta semana será decisiva en el plano diplomático. "Le prometió endurecer las presiones contra la dictadura desde Estados Unidos", aseguró la fuente cercana a la primera dama.
Cierto o no, la Asamblea General de la OEA pospuso para la próxima semana la reunión que tenía programada ayer para discutir la situación hondureña. Los medios golpistas habían difundido un email de un colaborador de Zelaya que adelantaba que el mandatario derrocado propondría aumentar la presión internacional a través de un bloqueo comercial, que no sólo incluyera las exportaciones al pequeño país centroamericano, sino también el congelamiento de las cuentas de los golpistas –políticos y empresarios– en el exterior y la suspensión de todas sus visas.
La OEA no dio explicaciones para la postergación. En Honduras los zelayistas especulaban con que esperarán la respuesta del Congreso nacional, que prometió anunciar su decisión sobre la propuesta del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, el próximo lunes. Aunque la OEA y Washington siguen teniendo fe en revivir el diálogo, el presidente de facto Roberto Micheletti dejó en claro anteanoche que su posición sigue siendo la misma que la del día que expulsó a Zelaya del país, en piyamas en el medio de la madrugada.
"Si Zelaya quiere ir a los tribunales, bienvenido sea porque lo están esperando, pero si quiere venir a tomar posesión del gobierno, bajo ninguna circunstancia." La propuesta de Arias incluía algunas concesiones a los militares hondureños –amnistía general, renuncia a la Asamblea Constituyente y elecciones adelantadas–, pero demandaba la restitución de Zelaya hasta el traspaso del mando en enero próximo.
La intransigencia de la dictadura se trasladó a las comisarías, los hospitales, las rutas y todos los lugares donde luchaban por sus derechos dirigentes sociales, campesinos y militantes zelayistas. Los amigos del maestro Roger Abraham Vallejo, baleado en la cabeza el jueves, denunciaron que un grupo de militares irrumpió en el hospital cuando lo estaban operando y echó a la veintena de colegas y familiares que esperaban en la sala de espera.
En una comisaría cercana, en Comayagua, a dos horas de auto de Tegucigalpa, unos 110 manifestantes pasaron la noche detenidos. No les presentaron cargos ni los hicieron declarar ni les permitieron llamar a un abogado. El jueves a la noche Bertha Oliva, la coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, llegó a la comisaría para pedir la liberación de los manifestantes. "No esperaba ver lo que vi", contó, todavía conmocionada.
No bien entró, escuchó los gritos de una mujer. "Cuando me acerqué vi a más de 35 personas en una celda de dos por dos, todos golpeados, gritando y llorando. Los policías les habían tirado gas lacrimógeno para que se desesperaran", relató. Había menores de edad y mujeres abarrotadas, sin agua. Oliva corrió con una botella y una toalla para que se limpiaran la cara. Los policías la dejaron, ni se molestaron en sacarla.
Mientras los ayudaba, la defensora de derechos humanos sacó fotos de los abusos y los llevó ante un juez. "No sé para qué, pero algo tenemos que hacer para frenar esto", se justificó.

1 de agosto de 2009
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