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américa latina

feroz represión en tegucigalpa


A policía despejó el piquete a golpes y hubo decenas de heridos y 250 detenidos.El maestro de escuela Roger Vallejos recibió un balazo en la cabeza y fue llevado al Hospital Escuela de la zona para ingresar inmediatamente al quirófano. Según versiones no confirmadas al cierre de esta edición, Vallejos ya habría muerto.
Tegucigalpa, Honduras. La dictadura de Honduras salió ayer a reprimir con todo. Como cada día desde el golpe de Estado del 28 de junio, cientos de manifestantes agrupados en el Frente Nacional de Resistencia salieron a protestar a las calles de Tegucigalpa. Pero esta vez el asfalto terminó lleno de sangre. "Llegaron unos 800 policías y militares. Y ahí nomás nos empezaron a apalear con una brutalidad increíble. Cuando vieron que resistíamos, se empezaron a oír disparos", le dijo a Página/12 vía telefónica desde la comisaría 4ª del barrio de Belén en Tegucigalpa Juan Barahona, dirigente del Bloque Popular que fue detenido por la policía. "Nos golpearon como nunca lo habían hecho. Nos trataron como animales. Pero estos oligarcas no van a poder aplastar al pueblo", aseguró el dirigente. El maestro de escuela Roger Vallejos recibió un balazo en la cabeza y fue llevado al Hospital Escuela de la zona para ingresar inmediatamente al quirófano. Según versiones no confirmadas al cierre de esta edición, Vallejos ya habría muerto. Al menos 250 personas fueron detenidas, entre ellas Carlos Reyes, dirigente popular y candidato independiente a las elecciones presidenciales de noviembre, que terminó con siete puntos en la cabeza. Hay decenas de heridos, seis de ellos de gravedad.
A más de un mes del golpe, el objetivo de la protesta había sido cortar la ruta que conecta la capital hacia el norte con la ciudad de San Pedro Sula. El punto elegido fue un pueblo conocido como la posta El Durazno, a 20 kilómetros de Tegucigalpa. En su mayoría trabajadores de sindicatos estatales y maestros nucleados en el Bloque Popular, unos dos mil manifestantes llegaron a la ruta alrededor de las 8 de la mañana. El piquete fue en simultáneo con otros bloqueos en Comayagua, en la zona central, El Amarillo, en la frontera sur con El Salvador, y en San Pedro Sula, segunda ciudad e importante centro industrial, en el norte.
Pero a las 11 de la mañana, El Durazno se transformó en una batalla campal. Llegaron las fuerzas antimotines de la policía y el ejército y no hubo ningún intento de diálogo. "La orden es desalojar y velar por la libre circulación de personas y vehículos", había advertido minutos antes un comunicado del Ministerio de Seguridad. Apoyados por tanques hidráulicos, cientos de efectivos se lanzaron sobre la multitud.
"Los agentes y militares nos dispararon con balas de goma y otras de plomo, lanzaron bombas lacrimógenas desde un helicóptero, impidieron que los heridos recibieran atención médica y nos persiguieron varios kilómetros", relató el candidato presidencial Carlos Reyes.
Según le explicó a este diario el dirigente sindical Barahona, la gente empezó a correr hacia el barrio conocido como Zonal Belén, en dirección a la capital, pero la policía los persiguió hasta allí, los alcanzó cerca del mercado local y los siguió apaleando. Después se los llevaron. Se necesitaron diez patrullas de policía y dos buses repletos. Y no alcanzó: algunos tuvieron que marchar por el borde de la ruta con los pies encadenados.
La represión de ayer marcó un cambio, ya que la policía, hasta ahora, vigilaba de cerca pero no impedía los cortes de ruta. Según un diplomático extranjero en Tegucigalpa, la dictadura comandada por Micheletti decidió comenzar a reprimir debido a las quejas de los empresarios, que dicen que los cortes de caminos les causan pérdidas millonarias.
Mientras tanto, desde el puesto fronterizo de Las Manos, del lado nicaragüense en la frontera, Zelaya anunció ayer que volverá mediante un acuerdo político, pero con la fuerza del pueblo organizado en milicias populares. "La fuerza y la milicia popular que va a apoyar a este presidente en su retorno son ustedes, compañeros", les dijo a los casi 300 campesinos que lo acompañan en su exilio. "Este es el ejército popular y pacífico que necesita nuestro país para defender sus conquistas y sus derechos. Nos entrenaremos con las mejores armas, que son la razón y la verdad", aseguró el mandatario.
Según allegados a Zelaya, el líder hondureño ya estaría en tratativas con agentes del gobierno sandinista para trasladarse junto a sus seguidores a una finca en la zona de la frontera y así comenzar el "entrenamiento ideológico" de sus seguidores.

Informe: Martín Suaya.

31 de julio de 2009
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después del golpe


Gelman, de Página 12, nos ilustra sobre los peligrosos asesores neoconservadores de doña Hillary.
[Juan Gelman] El primer golpe de Estado en América latina desde la asunción de Obama ha enfrentado a la Casa Blanca con un problema complejo: no lo puede apoyar públicamente, pero tampoco quiere que Zelaya se acerque a Venezuela. Así, incurre en maniobras de diverso color para conciliar los dos propósitos: la primera fue descargar en la OEA la responsabilidad de negociar entre el depuesto Zelaya y el usurpador Micheletti y la respuesta, la unánime condena al golpe y la expulsión de Honduras del organismo, desagradó al Departamento de Estado, que ya le bajó el pulgar a la posible reelección de su secretario general, el chileno Insulza. El segundo paso consistió en pasarle el encargo a Óscar Arias, amiguísimo de todo lo estadounidense empezando por su gobierno, cualquier gobierno.
La propuesta de Arias, supervisada por el Departamento de Estado, incluye la reposición de Zelaya, pero con condiciones que castran su mandato fijadas por los golpistas: nada de plebiscito sobre la reforma de la Constitución, aunque no sea vinculante, integración de opositores en puestos claves del gabinete, y adiós al "comunista" Chávez. En otras palabras, titiritear al depuesto repuesto hasta las elecciones de enero próximo. Un comunicado de los militares golpistas emitido el domingo manifestó apoyo al plan de Arias, pero su comandante en jefe, el general Romeo Vásquez Velásquez, declaró a la BBC al día siguiente que no se permitiría la reinstalación de Zelaya.
Washington suspendió la ayuda económica y militar al gobierno de Honduras –unos 20 millones de dólares– y el martes pasado revocó a cuatro prominentes golpistas la visa de entrada a EE.UU., pero el doble juego continúa. Hillary Clinton declaró "irresponsable" la breve estancia de Zelaya en Honduras y dos de sus adláteres participan activamente en el reconocimiento del golpe cívico-militar. Uno es Lanny Davis, especialista en relaciones públicas, que presenta el hecho como un "esfuerzo valiente" para "preservar" la Constitución y "el imperio de la ley". Davis fue el vocero de Hillary más beligerante contra Obama durante la precampaña por la candidatura presidencial demócrata. Antes había asesorado y defendido a Bill cuando el escándalo de Mónica Lewinsky. Luego entró al servicio del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), institución de la oligarquía que fomentó el golpe y que tiene apoyos ilustrados como éste: "La oligarquía en Honduras siempre tendrá de rodillas a esos indios catrachos". O el que firma Junior: "Pues sí, comunistas basuras, la oligarquía de nuestro país jamás dejará que estos indios haraganes salgan de ese agujero así que a llorar al tamarindo" (foro.univisión.com, 30609).
Lanny Davis no carece de antecedentes en el rubro: en 1999, cuando se desempeñaba en la firma de abogados Patton Boggs, cabildeó para convencer al mundo de que el presidente de Kazajstán, Nursultan Nazarbayev –uno de los déspotas más corruptos del planeta– era un "reformador democrático" (www.democracynow.org, 15709). Un segundo amigo de Hillary participó en la trampa antidemocrática diseñada en San José: "La semana pasada Micheletti convocó a las conversaciones en Costa Rica al asesor de otra firma, relacionado con los Clinton. El asesor, Bennett Ratcliff de San Diego, se negó a dar detalles sobre el papel que juega en la negociación. ‘Cada propuesta que presentó el grupo de Micheletti fue escrita o aprobada por los estadounidenses’, dijo otro funcionario cercano a las conversaciones refiriéndose al Sr. Ratcliff" (New York Times, 12709).
El progolpe tiene el apoyo de un grupo de legisladores demócratas neoconservadores que el despacho de abogados Covington & Burling estaría alentando como si hiciera falta. Esta importante empresa jurídica con sede en Washington y más de 500 abogados en sus oficinas ha cerrado jugosos contratos de cabildeo con Chiquita Brands, la ex United Fruit Company, especializada en voltear gobiernos centroamericanos molestos. Y acontece que Zelaya incomodó a la Chiquita: aumentó el salario mínimo de los trabajadores hondureños en un 60 por ciento y la empresa frutera exigió que subiera el precio de venta de sus productos (www.counterpunch.org, 6709). El golpe de Estado no le vino mal.
La Coordinadora Latinoamericana de Sindicatos Bananeros (Colsiba) ha denunciado las infernales condiciones de trabajo que imperan en los dominios de Chiquita: jornadas de más de 12 horas, mujeres y niños de 14 años expuestos, como los hombres, a los efectos del DBCP, un plaguicida de uso prohibido que causa esterilidad, cáncer, congestión pulmonar y deformaciones congénitas en los hijos. Esta es la Honduras que los golpistas y Chiquita quieren conservar. También Hillary Clinton, por qué no: Micheletti acaba de elogiarla por sus "sabias políticas".
"En Honduras, una mula cuesta más que un miembro del Parlamento", dijo alguna vez el despectivo director de la United Fruit, Sam ‘The Banana Man’ Zemurray, cuando la empresa comenzó sus operaciones a comienzos del siglo pasado. En los años ’20 controlaba casi una cuarta parte de la tierra cultivable de Honduras y además se dedicaba a derrocar gobiernos elegidos en las urnas, como el de Arbenz en Guatemala en 1954. A fines de los ’90, Chiquita se inspiró en su ejemplo y pagó 1,7 millón de dólares a grupos paramilitares para controlar el cultivo y la distribución del banano en Colombia: decenas de trabajadores aparecían muertos en las plantaciones, la empresa fue demandada por familiares de los asesinados y compró su impunidad con una multa de 25 millones de dólares impuesta por un juez estadounidense. Chiquita financió a terroristas colombianos, pero nunca ingresó a la lista negra del Departamento de Estado. Es que no todos los terrorismos son iguales.

30 de julio de 2009
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a un mes del golpe


Micheletti hace tiempo para dejarle la papa caliente al próximo gobierno. Honduras cumplió un mes sumida en crisis política tras el golpe de Estado, mientras el derrocado Manuel Zelaya busca presionar desde Nicaragua y el gobierno de facto de Roberto Micheletti intenta ganar tiempo para mantenerse hasta enero de 2010.
Honduras. Micheletti ha desoído los llamados de la comunidad internacional para restituir en el gobierno a Zelaya, y éste ha ignorado pedidos de Estados Unidos y otros países y se instaló en Nicaragua cerca de la frontera hondureña para presionar al gobierno de facto, sin que se avizore un acuerdo en el corto plazo.
Hasta ahora han sido estériles los esfuerzos del mediador, el presidente costarricense Oscar Arias, anfitrión de una cumbre regional esta semana que estará dominada por la crisis hondureña, que también ha causado gran perjuicio al comercio centroamericano por el cierre de rutas.
Micheletti, que convocó para este martes a una jornada de oración, no ha cortado el diálogo de San José, pero no parece dispuesto a aceptar la principal propuesta del premio Nobel de la Paz: restituir a Zelaya.
La principal ruta entre Nicaragua y Honduras cumple cuatro días cerrada, lo que tiene varados a cientos de camiones con mercancías de toda Centroamérica, debido a un toque de queda y a retenes militares dispuestos por Micheletti para frenar a los partidarios de "Mel" que fueron a reunirse con él.
Funcionarios de ONU visitaron el lunes la frontera para verificar la situación de los seguidores de Zelaya, que tienen problemas para conseguir alimentos por el toque de queda, en vigor desde el viernes al mediodía.
"Venimos por una situación humanitaria", dijo Renato Echavarría, de Unicef, en el paso de Las Manos, 100 km al sureste de Tegucigalpa.
Un diplomático extranjero en Honduras, que pidió el anonimato, dijo que la estrategia de Micheletti es "ganar tiempo" para gobernar hasta el 27 de enero de 2010, cuando vence el mandato de Zelaya, y dejar de legado "al próximo presidente la tarea de componer las relaciones con la comunidad internacional".
Los comicios estaban convocados desde antes del golpe para el 29 de noviembre próximo, pero la Organización de Estados Americanos y el Mercosur han advertido que no los reconocerán si son llevados a cabo por el gobierno de facto.
Micheletti "está pateando la pelota para adelante", agregó el diplomático. "El lío es del próximo gobierno", coincidió un diputado hondureño, que habló en el Congreso con un grupo de periodistas, también a condición de no ser identificado.
Micheletti parece resignado a que el frente exterior está perdido, por lo que sin dar un portazo a Arias, concentra sus energías en el frente interno, donde procura normalizar las actividades cotidianas, alteradas por las movilizaciones de los zelayistas.
El plan de Arias contempla la restitución de Zelaya, un gobierno de unidad nacional, una amnistía para los delitos políticos cometidos antes y después del golpe del 28 de junio y el abandono de los planes de cambiar la Constitución.
El Congreso hondureño comenzó ayer a debatir la propuesta de Arias, que ha sido elogiada por el gobierno de Micheletti y respaldada por los militares, aunque no apoyada formalmente.
El legislativo, totalmente dominado por partidarios de Micheletti, creó una comisión de siete diputados que analizará el tema y presentará un informe al plenario.
"Vamos a tener que esperar que la comisión produzca un documento. Nuestra obligación es someterlo inmediatamente" al plenario, dijo el presidente del Congreso, José Alfredo Saavedra.
El "dictamen" de la comisión sería llevado al plenario este martes "o el miércoles o el jueves", agregó Saavedra, que sustituyó a Micheletti como jefe del Congreso tras el golpe.
Los diputados que votarán por el plan de Arias son los mismos que avalaron el derrocamiento y expulsión del país de Zelaya, por lo que el resultado parece previsible y no ayudaría a superar la crisis en el corto plazo.

28 de julio de 2009
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tiranía quiere aguantar hasta noviembre


Gobierno de facto hondureño dice que puede resistir las presiones hasta las elecciones de noviembre.
[Morgan Lee y Juan Carlos Llorca] Ocotal, Nicaragua. El gobierno de facto hondureño insiste en que puede resistir la presión internacional para que renuncie hasta las elecciones presidenciales del país de aquí en cuatro meses, expresando confianza en que el nuevo gobierno represente el fin del intento de volver al poder del exiliado presidente Manuel Zelaya.
En una entrevista con la Associated Press en vísperas del aniversario del primer mes del golpe de estado del 28 de junio en Honduras, el ministro de Relaciones Exteriores, Carlos López, apostó a que sobrevivirán a Zelaya. Dijo que Zelaya empezaría a perder relevancia cuando empiece la campaña electoral y observó que incluso el candidato del propio partido del presidente no apoya al mandatario derrocado.
"Entonces habrá un contexto totalmente diferente y una vez que empiece la campaña, la obsesión con Zelaya empezará a desvanecerse", dijo López.
Se manifestó optimista de que los otros países reconocerán los resultados de la elección, prevista para el 29 de noviembre. Algunos países [y la OEA, ALBA y Mercosur] han dado a conocer que no reconocerán elecciones realizadas en lo que consideran es un gobierno ilegítimo.
"Por supuesto será reconocido. No tiene sentido pensar que no será reconocido", dijo López sobre las elecciones que deben elegir a un sucesor de Zelaya, cuyo mandato constitucional termina el 27 de enero de 2010.
López reafirmó la decisión del gobierno de facto de impedir el retorno de Zelaya al poder, aunque el Congreso debe debatir si le otorga o no amnistía -una parte del compromiso propuesto por el mediador Óscar Arias, presidente de Costa Rica.
El gobierno de facto hondureño ha jurado arrestar a Zelaya por cuatro cargos de violación de la Constitución si vuelve a poner pie en su país.
Los cargos se derivan de que Zelaya ignoró una decisión de la Corte Suprema y habría tratado de realizar un referéndum preguntando a los hondureños si querían una asamblea especial para rescribir la Constitución. Muchos dicen que sospechaban que el presidente quería poner fin a la prohibición constitucional de que un presidente sirva más de un término de cuatro años. Zelaya, un adinerado ganadero que se ha acercado a posiciones de la izquierda, negó la acusación. [Zelaya pertenece al ala izquierda del Partido Liberal].
Zelaya dice que las elecciones del 29 de noviembre no pueden considerarse legítimas, y dice que se ha establecido para la larga espera en un cuartel improvisado de su gobierno en el exilio en Ocotal, un pueblo fronterizo en Nicaragua.
No ha comunicado cómo piensa seguir su lucha después de enero, pero el lunes instó a los cientos de intranquilos seguidores que se unieron a él en Ocotal a hacerse de paciencia para lo que puede ser una larga lucha.
"Es nuestro deber pelear un día, dos días, un mes, seis meses, diez años... Lo vamos a hacer", dijo Zelaya. "Las luchas del pueblo son eternas".
El presidente está tratando de impulsar a campesinos pobres, maestros y activistas para formar un movimiento suficientemente fuerte como para superar a sus rivales y ser restituido a la presidencia, pero los puestos de control instalados por los militares hondureños han logrado que sólo unos cientos de seguidores hayan podido llegar a Ocotal.
Muchos de los que no lograron llegar a Nicaragua se preguntan cuánto tiempo podrán resistir lejos de sus lugares de trabajo y familias, esperando que Zelaya proponga algún plan. Zelaya ha prometido permanecer en la frontera al menos durante una semana, pero no ha anunciado ninguna estrategia precisa desde que el viernes entrara brevemente a Honduras.
Sus seguidores, alojados en dos albergues en Ocotal, pasaron el lunes desorientados. Abordaron buses para dirigirse hacia la frontera, sólo para devolverse cuando se dieron cuenta de que Zelaya no tenía intenciones de ir con ellos. El derrocado presidente se aproximó a uno de los campamentos para dirigirse a sus seguidores, sólo para descubrir que se habían marchado hacia la frontera.
Pero en la tarde llegó comida caliente mientras Zelaya, hablando durante horas, infundía ánimo a sus seguidores y un tractor entregaba cientos de colchones el lunes noche a las personas que dormirían en el gimnasio municipal.
"Estamos esperando que Mel Zelaya nos de la orden, y nosotros iremos con él", dijo Tomás López, 57, maestro de gimnasia que viajó seiscientos kilómetros hacia Nicaragua, dejando a su familia en Honduras. "Soy el jefe de familia, y dependen de mí. Aquí tenemos comida y un lugar donde dormir, pero nuestro problema son nuestros hijos. ¿Quién los va a mantener?"
El gobierno de facto que derrocó a Zelaya difundió el lunes que había incautado una serie de lo que parecen ser recibos de un coordinador del campo de Zelaya, detallando pagos de entre tres mil y veinte mil dólares a varios dirigentes de las protestas. Ningún partidario de Zelaya estaba disponible para comentar las afirmaciones del gobierno de facto.
Los partidarios del presidente han montado protestas prácticamente diarias en la capital hondureña, Tegucigalpa, incluyendo a tres mil maestros que el lunes bloquearon una avenida.
Pero las manifestaciones no han logrado provocar al gobernante de facto, Roberto Micheletti, y a los poderosos grupos que lo apoyan (las fuerzas armadas, la elite económica, la Corte Suprema y casi todo el Congreso, incluyendo a muchos del propio partido de Zelaya) más que inconvenientes menores.
Zelaya ha recibido un abrumador apoyo de casi todos los gobiernos extranjeros que han condenado el golpe y aislado diplomáticamente al gobierno de facto de Micheletti.
Pero Zelaya se queja de que los esfuerzos de mediación internacionales para forzar su restitución han fracasado. Reprocha a Estados Unidos -la mayor fuente de ayuda para el desarrollo y el más importante socio comercial de Honduras- de no mostrarse suficientemente enérgico con Micheletti, que ha ignorado las amenazas de sanciones y las exigencias de Naciones Unidas de que el presidente sea restituido.
El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Ian Kelly, instó a Zelaya a tener paciencia y dar más tiempo a las negociaciones. Repitió la crítica norteamericana de que Zelaya estaba siendo "imprudente" al tratar de volver a Honduras sin un acuerdo con el gobierno de facto.
"Seguimos instando al presidente Zelaya a permitir que se desarrolle el proceso político", dijo Kelly. "No vamos a fijar ninguna fecha límite artificial".

28 de julio de 2009
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micheletti tiene días contados


José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch: "El gobierno de Micheletti tiene sus días contados". Para el funcionario internacional, lo más grave ha sido el asesinato de dos personas en Honduras. Y para evitar nuevos abusos la comunidad internacional, especialmente EEUU, debería presionar con más fuerza al gobierno de facto.
[Claudia Saavedra Nuñez] Honduras. "Felizmente hasta la fecha, no se han registrado masivas ni gravísimas violaciones de derechos humanos". Esta es una de las pocas cosas positivas que visualiza el chileno José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, en la situación hondureña desde que Manuel Zelaya fuera derrocado por un golpe militar.
Hace justo un mes, en pijama y a balazos, Zelaya fue sacado del país y desde ese momento sus esfuerzos y los de la comunidad internacional por volver al cauce democrático en Honduras no han dado frutos.
Pero Vivanco mantiene claro el objetivo y estimó desde Washington, en conversación con la La Nación, que la permanencia del gobierno de facto de Roberto Micheletti no es viable en el tiempo y "tiene sus días contados".
Con respecto a la violación de derechos humanos, el observador estimó como lo más grave ocurrido en Honduras el caso de los dos fallecidos: uno ejecutado el día en que Zelaya intentó regresar vía aérea a su país, y el otro asesinado el viernes muy cerca de la frontera con Nicaragua, donde estaba a la espera de reunirse con el derrocado Presidente, quien organiza "la resistencia civil" a los golpistas.

La Presión de Washington
El analista reconoce que a un mes del golpe, ve "con mucha preocupación la situación en Honduras".

¿Qué escenarios visualiza?
La alternativa de que Roberto Micheletti se quede (en el poder) es inviable. Está tratando de ganar tiempo prolongando esta agonía. Creo que tiene sus días contados. Es cuestión de tiempo. No tiene posibilidades de sostener un régimen que está completamente aislado. Es cosa de incrementar y mantener la presión para que los partidarios de Micheletti empiecen a debilitarse y con ello, su poder. La clave es poder resolver la crisis a la brevedad, antes de que existan más víctimas de abusos.
También, lo que cabe hacer, de no producirse (pronto) un desenlace positivo, es que Washington incremente las presiones sobre la base de las sanciones.

¿Como cuáles?
Los recursos de EEUU son clave, tales como la cancelación de visas a los golpistas; el congelamiento de inversiones o capitales hondureños en su territorio; el bloqueo de créditos por parte de instancias financieras internacionales, entre otras.

¿Y Arias debería dejar de mediar?
No. (Aunque) la llave de esta crisis la tiene la administración de Barack Obama, que debe mantener la negociación en la mesa, la que promovida por Arias, tiene las mejores probabilidades de conseguir una solución.

¿Cree posible una guerra civil?
No lo veo. Me parece un escenario que felizmente se ve, no sé si lejano, pero se requiere de otros elementos en juego, como por ejemplo, que las Fuerzas Armadas estén divididas pero no tengo antecedentes de una situación de esa naturaleza.

28 de julio de 2009
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dudas sobre posición de eua


Derrocado presidente hondureño pide explicaciones a Estados Unidos.
[Sean Mattson] Ocotal, Nicaragua. Desanimados seguidores del presidente Manuel Zelaya que han llegado poco a poco a la frontera nicaragüense el domingo y el derrocado presidente hondureño se quejaron de que la condena de Estados Unidos de su derrocamiento se estaba desvaneciendo.
Los gobiernos de Estados Unidos y de América Latina, y Naciones Unidas, han exigido que Zelaya sea restituido en el poder, pero la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, lo criticó como "imprudente" cuando, el viernes, dio unos pasos en territorio hondureño en lo que fue un gesto simbólico frente a los medios internacionales.
Zelaya reaccionó a las palabras de Clinton por segunda vez en dos días, quejándose de que había dejado de usar el término ‘golpe’ para describir su derrocamiento. "Al principio, la posición de la secretaria Clinton era firme. Ahora creo que ella no está realmente denunciándolo y no está actuando con firmeza contra la represión que sufre Honduras", dijo a periodistas.
Tropas hondureñas han instalado puestos de control que, desde el viernes, impiden que los varios miles de manifestantes monten en la frontera una manifestación a favor del presidente de izquierda [liberal].
A diez kilómetros de la frontera, cientos de cansados manifestantes deambulan por el pueblo cafetero de El Paraíso, todavía muy lejos de la masiva demostración de respaldo público que había esperado Zelaya.
"Volveremos a Tegucigalpa, donde está la mayoría de la gente", dijo la maestra Lilian Ordoñez, limpiándose las lágrimas. "Tenemos que cambiar de estrategia... La gente está indignada, pero no tenemos armas y contra los rifles no podemos hacer nada".
Varios cientos de hondureños que lograron llegar a la frontera acampan en Nicaragua con Zelaya, reunidos en la ciudad de Ocotal y planeando su siguiente movida.

Militares Deben Resistir
En comentarios transmitidos en vivo por la Rabio Globo, instó a oficiales de nivel medio a amotinarse contra sus generales, que dijo que habían traicionado a Honduras a cambio de dinero.
El Congreso y la Corte Suprema hondureñas han acusado a Zelaya de tratar de extender el mandato presidencial.
Roberto Micheletti, que fue nombrado presidente interino por el Congreso [después de haber dirigido el golpe], y presidente del estado mayor conjunto, Romeo Vázquez Velázquez, dijeron que el derrocamiento [y expulsión] de Zelaya era legal, debido a que había actuado contra la Constitución. La Corte Suprema habría ordenado su detención y el Congreso respaldó su derrocamiento [y deportación].
"Como comandante en jefe de las fuerzas armadas, llamo a los soldados patriotas a pensar en sus hijos, a pensar en sus familias y a rebelarse contra Romeo Vázquez", dijo Zelaya.
Los militares hondureños emitieron una declaración expresando su apoyo al proceso de negociación y reafirmando [lo que llaman] su respeto por las instituciones civiles y la Constitución -una medida considerada parcialmente como respuesta a informes de la prensa independiente pro Zelaya sobre muestras de descontento entre los rangos medios de las fuerzas armadas.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha suspendido 16.5 millones de dólares en ayuda militar a Honduras, pero debe todavía tomar medidas más severas, y hay crecientes tensiones con Zelaya, un estrecho aliado del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Obama se encuentra en una posición difícil. No quiere mostrar que Estados Unidos apoya golpes de extrema derecha, pero algunos republicanos dicen que ha hecho demasiado por el presidente derrocado.
"Nos ha quedado claro desde el principio que al gobierno de Obama en realidad no le gusta Zelaya", dijo Vicki Gass, analista de la Oficina de Washington para América Latina.
"Estas indecisiones de su parte está creando la impresión de que se están desdiciendo de su postura original", dijo.
El Departamento de Estado de Estados Unidos dijo que Zelaya es esperado en Washington el martes, pero Zelaya explicó que no había sido invitado y que no tenía planes de viajar esta semana. También dijo, en una rueda de prensa nocturna, que había planes para asesinarlo.

Dificultades para un Acuerdo
Micheletti parece creer que puede resistir la presión internacional hasta las elecciones de noviembre y que el mundo aceptará al nuevo presidente cuando asuma el cargo en enero.
La alternativa es una solución negociada bajo presión de Washington, probablemente sobre la base de la propuesta del presidente costarricense, Óscar Arias. En una entrevista con El País publicada el domingo, Arias dijo que su plan seguía siendo la única solución.
Aunque dijo que el golpe debe ser revertido, agregó que no era realista que Zelaya exigiera su restitución incondicional.
El gobierno de Micheletti dice que podría considerar algunas partes del plan de  Arias, pero no la restitución de Zelaya como presidente.
Los jefes del estado mayor tienen mucho que perder si retorna Zelaya como presidente, ya que su posición se debilitará si se admite que actuaron ilegalmente para expulsarlo del país.
Las relaciones de Zelaya con las fuerzas armadas ya eran tensas antes del golpe. Días antes de su derrocamiento, destituyó al comandante en jefe del ejército después de que se rehusara a colaborar [en lo que Micheletti sospechaba que era un referéndum para extender el mandato presidencial] en una consulta popular.
En la capital Tegucigalpa, las tensiones estallaron en el funeral de un hombre que fue asesinado en El Paraíso en circunstancias que no están todavía claras. Sin embargo, pero los partidarios de Zelaya responsabilizan a la policía. Los deudos quemaron un coche policial y golpearon a dos agentes de policía, dijo un fotógrafo de Reuter presente en el lugar.
Líderes del movimiento pro Zelaya dijeron que un pequeño artefacto explosivo estalló frente a un edificio donde se estaban reuniendo, rompiendo los ventanales. No hubo lesionados.

Informes adicionales de
Esteban Israel, Marco Aquino, Tomas Bravo, Gustavo Palencia y Claudia Parsons en Honduras, Iván Castro en Nicaragua, Tim Gaynor en Washington; redacción Claudia Parsons; edición Mohammad Zargham.

27 de julio de 2009
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quién es rafael alegría


Perfil del líder del movimiento social.
[Luis Hernández Navarro] Honduras. A pesar de contar con medidas cautelares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el sábado la policía nacional de Honduras capturó al dirigente campesino Rafael Alegría. De inmediato lo trasladó a la posta policial de Danlí, en el barrio El Calvario. Pasadas las 8 de la noche, después de seis horas de estar en la cárcel, fue liberado.
"Me metieron a la celda con 45 compañeros detenidos (desde más temprano) por la misma causa. Habíamos irrespetado el toque de queda, pero les dije que (esa medida) era ilegal y que no podíamos aceptar eso", manifestó el dirigente. Su detención no fue un hecho azaroso. Los golpistas buscan desarticular el movimiento social hondureño. Rafael Alegría es un dirigente clave de la resistencia popular contra el golpe de Estado. Incorruptible e inclaudicable, desempeñó un papel central en la incorporación de su país a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).
Ampliamente conocido por el movimiento popular de su país, querido y respetado en el movimiento campesino internacional, cuenta además con el aprecio y el reconocimiento de los presidentes Manuel Zelaya y Hugo Chávez. En diversos momentos desempeñó el papel de diplomático ciudadano y emisario informal entre ambos. Tanto así que desde el pasado 28 de junio ambos mandatarios se comunican regularmente con Alegría. Aun antes del golpe de Estado sus detractores lo acusaban de ser el hombre más cercano al gobierno de Zelaya, a grado tal que hasta desempeña el papel de vocero del gobierno de Honduras ante el ALBA.
Alegría es hijo de campesinos que migraron a Olancho buscando tierra. Fue educado por la iglesia católica. A los 13 años se incorporó a escuelas radiofónicas, iniciativa pedagógica destinada a jóvenes y adultos de zonas rurales que quieren cursar la primaria. A los 17 ya era un activista campesino de tiempo completo. Participó activamente en la construcción de organizaciones campesinas y tomas de tierras. En 1992, en el marco de una jornada de protestas contra la Ley de Movilización Agrícola, fue nombrado secretario general de la Comisión Coordinadora de Organizaciones Campesinas de Honduras (Cococh).
Rafael Alegría siguió estudiando mientras se desempeñaba como representante campesino. Con el apoyo de una beca de la fundación religiosa alemana Pan para el Mundo terminó la carrera de derecho. Actualmente tiene 56 años. En 1992 participó en la fundación del Partido Unificación Democrática, agrupación en la que se coordina buena parte de la izquierda hondureña.
Honduras, escribió hace más de 30 años Gregorio Selser, fue el portaaviones estadounidense en América Central. Mientras en Guatemala, Nicaragua y El Salvador se libraban guerras de liberación nacional, ese país se convirtió en retaguardia de la contrarrevolución en el istmo. Como parte de la doctrina de seguridad nacional, una generación de revolucionarios hondureños fue exterminada tras una ola de asesinatos y desapariciones forzosas aplicada por el general Alvarez Martínez. Después de los Acuerdos de Esquipulas II, en agosto de 1987, se abrió un proceso de democratización elitista, en el que, no obstante, afloró un vigoroso movimiento popular. Años más tarde ese movimiento jugó un rol fundamental en la conversión del presidente Manuel Zelaya.
Pero más allá de su actuación en la política hondureña, Alegría ha tenido un papel fundamental en la construcción del movimiento campesino internacional y en las protestas contra la globalización neoliberal. De la misma manera en que hoy encabeza la resistencia contra el gobierno de facto, en otras ocasiones ha estado en la primera línea de jornadas de lucha, sea contra la Organización Mundial del Comercio en Hong Kong o Cancún, o en los diversos encuentros del Foro Social Mundial en Porto Alegre o Bombay.
Compañero y amigo de figuras como Evo Morales o Joao Pedro Stedilé, fue, durante varios años, responsable del secretariado internacional de Vía Campesina. Prácticamente sin recursos, sostuvo las oficinas de su secretariado operativo en Tegucigalpa.
Defensor de la agricultura campesina, es crítico implacable del neoliberalismo y del papel que ha desempeñado en la agricultura. "Al gran capital –sostiene– lo único que le interesa son los negocios, nada más negocios. No le interesan los alimentos ni si el pueblo consume y puede acceder al alimento." Según él, los altísimos precios que en los últimos años están sufriendo productos como el maíz, el frijol, la soja y los de consumo popular se deben a una gran especulación del capital, de las compañías transnacionales que controlan los mercados. Y al abandono desde hace más de 20 años de políticas públicas agrícolas que impuso el modelo neoliberal, que destruyó la economía campesina y desarticuló los sistemas financieros. Los estados se desentendieron de la agricultura y prácticamente hubo una desarticulación total de la mediana y pequeña agricultura. Ahora se están viviendo las consecuencias de que los pequeños y medianos agricultores fueron abandonados y sustituidos por empresas transnacionales.
Durante 28 días consecutivos, miles y miles de personas se han mantenido en lucha por el retorno de la democracia y del presidente legítimo Manuel Zelaya. Han puesto en riesgo su vida, libertad y bienes. Junto a ellas se encuentran dirigentes como Rafael Alegría. Para entender lo que sucede hoy en Honduras hay que ver a ese pueblo y a esos líderes. Es en ellos donde se encuentran las raíces de la resistencia al golpe.

27 de julio de 2009
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presidente llama a la resistencia


El presidente hondureño Manuel Zelaya busca organizar en la ciudad nicaragüense de Ocotal, cerca de la frontera con Honduras, un "frente cívico de resistencia contra el golpe", en tanto en Tegucigalpa el Congreso hondureño se preparaba para debatir la propuesta del mediador Óscar Arias, que contempla el regreso de Zelaya.
Nicaragua. Zelaya descartó seguir negociando con el gobierno hondureño de facto y dijo que organizará un frente cívico desde la ciudad de Ocotal, en la frontera con Nicaragua. "¡No hay negociaciones con los golpistas, no hay!", afirmó la noche del domingo en un albergue en Ocotal, 220 km al norte de Managua, donde se concentran seguidores que cruzaron la frontera desde Honduras.
Además, dijo que finalmente no viajará esta semana a Washington ni a una cumbre mesoamericana en San José. "No puedo dejar aquí a la gente que está viniendo de Honduras", explicó.
"No me estoy moviendo ahora de Ocotal", dijo, afirmando que pretende "organizar" allí "el frente nacional cívico de resistencia contra el golpe que está dando una batalla cívica todos los días".
Grupos de entre 20 a 50 personas ingresan a la localidad fronteriza de Las Manos a través de montañas, para evadir los obstáculos y retenes militares sobre la carretera y se han instalado en Ocotal, en condiciones precarias.
Ante esto, el gobierno de facto de Roberto Micheletti amplió a este lunes el toque de queda en la zona fronteriza con Nicaragua, que viene rigiendo desde el viernes al mediodía.
Mientras, el Congreso hondureño debatirá una propuesta de Arias elogiada por el gobierno de Micheletti y respaldada por los militares, aunque no aceptada porque contempla restituir a Zelaya.
El Congreso, que ha sesionado pocas veces desde el golpe de Estado del 28 de junio, fue citado luego de que el jueves gobierno de Micheletti remitiera a los demás poderes del estado el plan del presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz.
La propuesta de Arias fue elogiada por el gobierno de facto, que sin embargo dijo que "será difícil suscribirlo", en tanto las Fuerzas Armadas hondureñas respaldaron el proceso de diálogo, aunque luego matizaron diciendo que eso no implicaba aceptar que vuelva Zelaya.
La ambigüedad en las declaraciones de los militares y el gobierno de facto podría estar dirigida a atenuar las protestas de los "zelayistas", que se profundizan desde el jueves, cuando Zelaya llegó a la zona fronteriza desde Nicaragua para intentar volver a Honduras.
El debate del plan de Arias en el Congreso, dominado por los seguidores de Micheletti, también podría buscar dar una muestra al mundo de que un retorno de Zelaya --o el rechazo a que vuelva-- no depende de alguien en particular, sino de la voluntad todos los poderes del Estado.
De hecho, el ministro de Gobernación (Interior), Oscar Raúl Matute, al enviar la propuesta de Arias al Congreso y la Corte Suprema para que se pronuncien sobre ella, declaró que el plan involucra "poderes e instituciones de competencia y jurisdicción propias sobre las que el Poder Ejecutivo no puede ni debe invadir".

27 de julio de 2009
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