feroz represión en tegucigalpa
Informe: Martín Suaya. 31 de julio de 2009
Tegucigalpa, Honduras. La dictadura de Honduras salió ayer a reprimir con todo. Como cada día desde el golpe de Estado del 28 de junio, cientos de manifestantes agrupados en el Frente Nacional de Resistencia salieron a protestar a las calles de Tegucigalpa. Pero esta vez el asfalto terminó lleno de sangre. "Llegaron unos 800 policías y militares. Y ahí nomás nos empezaron a apalear con una brutalidad increíble. Cuando vieron que resistíamos, se empezaron a oír disparos", le dijo a Página/12 vía telefónica desde la comisaría 4ª del barrio de Belén en Tegucigalpa Juan Barahona, dirigente del Bloque Popular que fue detenido por la policía. "Nos golpearon como nunca lo habían hecho. Nos trataron como animales. Pero estos oligarcas no van a poder aplastar al pueblo", aseguró el dirigente. El maestro de escuela Roger Vallejos recibió un balazo en la cabeza y fue llevado al Hospital Escuela de la zona para ingresar inmediatamente al quirófano. Según versiones no confirmadas al cierre de esta edición, Vallejos ya habría muerto. Al menos 250 personas fueron detenidas, entre ellas Carlos Reyes, dirigente popular y candidato independiente a las elecciones presidenciales de noviembre, que terminó con siete puntos en la cabeza. Hay decenas de heridos, seis de ellos de gravedad.
A más de un mes del golpe, el objetivo de la protesta había sido cortar la ruta que conecta la capital hacia el norte con la ciudad de San Pedro Sula. El punto elegido fue un pueblo conocido como la posta El Durazno, a 20 kilómetros de Tegucigalpa. En su mayoría trabajadores de sindicatos estatales y maestros nucleados en el Bloque Popular, unos dos mil manifestantes llegaron a la ruta alrededor de las 8 de la mañana. El piquete fue en simultáneo con otros bloqueos en Comayagua, en la zona central, El Amarillo, en la frontera sur con El Salvador, y en San Pedro Sula, segunda ciudad e importante centro industrial, en el norte.
Pero a las 11 de la mañana, El Durazno se transformó en una batalla campal. Llegaron las fuerzas antimotines de la policía y el ejército y no hubo ningún intento de diálogo. "La orden es desalojar y velar por la libre circulación de personas y vehículos", había advertido minutos antes un comunicado del Ministerio de Seguridad. Apoyados por tanques hidráulicos, cientos de efectivos se lanzaron sobre la multitud.
"Los agentes y militares nos dispararon con balas de goma y otras de plomo, lanzaron bombas lacrimógenas desde un helicóptero, impidieron que los heridos recibieran atención médica y nos persiguieron varios kilómetros", relató el candidato presidencial Carlos Reyes.
Según le explicó a este diario el dirigente sindical Barahona, la gente empezó a correr hacia el barrio conocido como Zonal Belén, en dirección a la capital, pero la policía los persiguió hasta allí, los alcanzó cerca del mercado local y los siguió apaleando. Después se los llevaron. Se necesitaron diez patrullas de policía y dos buses repletos. Y no alcanzó: algunos tuvieron que marchar por el borde de la ruta con los pies encadenados.
La represión de ayer marcó un cambio, ya que la policía, hasta ahora, vigilaba de cerca pero no impedía los cortes de ruta. Según un diplomático extranjero en Tegucigalpa, la dictadura comandada por Micheletti decidió comenzar a reprimir debido a las quejas de los empresarios, que dicen que los cortes de caminos les causan pérdidas millonarias.
Mientras tanto, desde el puesto fronterizo de Las Manos, del lado nicaragüense en la frontera, Zelaya anunció ayer que volverá mediante un acuerdo político, pero con la fuerza del pueblo organizado en milicias populares. "La fuerza y la milicia popular que va a apoyar a este presidente en su retorno son ustedes, compañeros", les dijo a los casi 300 campesinos que lo acompañan en su exilio. "Este es el ejército popular y pacífico que necesita nuestro país para defender sus conquistas y sus derechos. Nos entrenaremos con las mejores armas, que son la razón y la verdad", aseguró el mandatario.
Según allegados a Zelaya, el líder hondureño ya estaría en tratativas con agentes del gobierno sandinista para trasladarse junto a sus seguidores a una finca en la zona de la frontera y así comenzar el "entrenamiento ideológico" de sus seguidores.
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[Juan Gelman] El primer golpe de Estado en América latina desde la asunción de Obama ha enfrentado a la Casa Blanca con un problema complejo: no lo puede apoyar públicamente, pero tampoco quiere que Zelaya se acerque a Venezuela. Así, incurre en maniobras de diverso color para conciliar los dos propósitos: la primera fue descargar en la OEA la responsabilidad de negociar entre el depuesto Zelaya y el usurpador Micheletti y la respuesta, la unánime condena al golpe y la expulsión de Honduras del organismo, desagradó al Departamento de Estado, que ya le bajó el pulgar a la posible reelección de su secretario general, el chileno Insulza. El segundo paso consistió en pasarle el encargo a Óscar Arias, amiguísimo de todo lo estadounidense empezando por su gobierno, cualquier gobierno.
Honduras. Micheletti ha desoído los llamados de la comunidad internacional para restituir en el gobierno a Zelaya, y éste ha ignorado pedidos de Estados Unidos y otros países y se instaló en Nicaragua cerca de la frontera hondureña para presionar al gobierno de facto, sin que se avizore un acuerdo en el corto plazo.
[Morgan Lee y Juan Carlos Llorca] Ocotal, Nicaragua. El gobierno de facto hondureño insiste en que puede resistir la presión internacional para que renuncie hasta las elecciones presidenciales del país de aquí en cuatro meses, expresando confianza en que el nuevo gobierno represente el fin del intento de volver al poder del exiliado presidente Manuel Zelaya.
[Claudia Saavedra Nuñez] Honduras. "Felizmente hasta la fecha, no se han registrado masivas ni gravísimas violaciones de derechos humanos". Esta es una de las pocas cosas positivas que visualiza el chileno José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, en la situación hondureña desde que Manuel Zelaya fuera derrocado por un golpe militar.
[Sean Mattson] Ocotal, Nicaragua. Desanimados seguidores del presidente Manuel Zelaya que han llegado poco a poco a la frontera nicaragüense el domingo y el derrocado presidente hondureño se quejaron de que la condena de Estados Unidos de su derrocamiento se estaba desvaneciendo.
[Luis Hernández Navarro] Honduras. A pesar de contar con medidas cautelares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el sábado la policía nacional de Honduras capturó al dirigente campesino Rafael Alegría. De inmediato lo trasladó a la posta policial de Danlí, en el barrio El Calvario. Pasadas las 8 de la noche, después de seis horas de estar en la cárcel, fue liberado.
Nicaragua. Zelaya descartó seguir negociando con el gobierno hondureño de facto y dijo que organizará un frente cívico desde la ciudad de Ocotal, en la frontera con Nicaragua. "¡No hay negociaciones con los golpistas, no hay!", afirmó la noche del domingo en un albergue en Ocotal, 220 km al norte de Managua, donde se concentran seguidores que cruzaron la frontera desde Honduras.