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vaya con la gringa hipócrita


Cables dispersos de la diplomacia norteamericana alimentaron el morbo nacional. El capítulo argentino de Wikileaks, la enciclopedia mundial de las filtraciones, muestra qué ocurre cuando un grupo de burócratas formula preguntas y los diarios se apuran a interpretarlas a su particular manera.
[Martín Granovsky] Argentina. Por decisión propia o ajena, por filtración o hackeo, los burócratas de inteligencia del Departamento de Estado acaban de imitar al personaje de la película ‘El buen pastor’. El atormentado protagonista que encarnaba Matt Damon, un agente de la CIA, terminó sin saber realmente para quién espiaba y quién lo espiaba a él. En el caso de los cables diplomáticos que difundió el diario El País habría que agregar otros personajes para una remake del film: además del perro que se muerde la cola (Damon) hay espectadores que miran su caca y la usan para interpretaciones esotéricas como si leyesen la borra del café.
Salvo que uno tenga la misma mente conspirativa de ese grupo de burócratas o sus admiradores españoles y argentinos, incapaces de articular una duda, es obvio que los cables conocidos hasta el momento no bastan para cerrar una buena historia. O al menos una historia seria.
Ayer El País de Madrid tuvo la gentileza de aportar los cables. Se agradece: había comenzado a tratar el tema de Wikileaks, la enciclopedia mundial de las filtraciones, con títulos sesgados sobre la Argentina que no aportaban ningún razón. En periodismo, razón es dato. No aportaba datos.
En una conducta habitual para organismos oficiales y corporaciones –pedir perfiles psicológicos de líderes extranjeros– un cable clasificado pregunta por "la dinámica interpersonal de Kirchner" y pide detalles sobre el comportamiento de Cristina Fernández de Kirchner y de Néstor Kirchner. Fue enviado por el área de inteligencia del Departamento de Estado a la embajada norteamericana en la Argentina el 31 de diciembre de 2009 a las 14.55. El cable está catalogado como "secreto".
Un cable anterior agradece informes sobre el gobierno argentino. Ese cable es del 22 de abril de 2009 a las 13. También la catalogación es de "secreto".
Un tercer cable, de la misma fecha que el primero, es la evaluación de la embajada de los Estados Unidos sobre la entonces reciente visita del secretario adjunto para Asuntos Latinoamericanos, Arturo Valenzuela. Ese cable es "confidencial", o sea menos secreto que los anteriores, y fue desde Buenos Aires hacia Washington.
El gobierno argentino no hizo ayer declaraciones oficiales sobre el tema. Un alto funcionario accedió a comentar el tema con Página/12 a condición de no ser citado. "Los cables revelan que una parte de la administración norteamericana se convirtió en un Estado policial, con un análisis muy pobre de la política internacional", dijo. También tejió una hipótesis: "Muchas veces ese tipo de organismos, como los que hacen inteligencia dentro del Departamento de Estado, exageran su trabajo, aunque lleguen a conclusiones y límites absurdos, para autojustificar su existencia, pedir más presupuesto y aumentar su poder interno".
La reacción de la embajada de los Estados Unidos, que firma la encargada de prensa Shannon Farrell, tiene el tono habitual de los momentos delicados. Elige las palabras para esquivar algún tema de fondo, como el que se deriva del Wikileaks, pero la articulación de vocablos se cuida de incurrir en una mentira que luego podría serle reprochada. "Los cables diplomáticos reflejan el análisis interno diario y apreciaciones directas que hacen a las deliberaciones sobre las relaciones externas del Gobierno", dice casi en formato de manual. "A menudo, estos cables contienen expresiones preliminares e incompletas relacionadas con asuntos de política exterior", agrega. Por eso recomienda no adjudicarles "peso propio ni son representativas de la política de los Estados Unidos". Explica: "Citas parciales de análisis o comentarios expresados en cables no reflejan el contexto global y constituyen meramente la opinión del funcionario que informa o un compendio de opiniones de una variedad de fuentes locales destinadas a transmitir la diversidad de interpretaciones, especulaciones y argumentos sobre un asunto o cuestión determinada".
El texto de Farrell tiene una habilidad: al hablar del "funcionario que informa" se refiere a la embajada y no al área de inteligencia conocidas con las siglas INR/OPS dentro del Departamento de Estado. La referencia a "expresiones preliminares e incompletas" podría abarcar a organismos con sede en Washington, pero eso no queda tan claro en el texto.
La INR/OPS quedaría así, dentro de las reglas generales del día de ayer, es decir en el marco de lo que la secretaria de Estado dijo (o no dijo) sobre los miles de documentos filtrados y que fueron a parar a Wikileaks. O dentro de lo que Hillary Clinton condenó porque las filtraciones podrían herir las relaciones con otros países.
En el cable que produjo el morbo mayor por parte de El País y de La Nación, la directora del INR/OPS, Elissa Pitterle, muestra su interés "por la dinámica de sus dirigentes, en particular en lo que tiene que ver con Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner". Señala que "sobre la base de informes previos y de acuerdo con nuestros valores analíticos, actualmente estamos preparando un informe escrito que examine la dinámica interpersonal del tándem gobernante". Añade que tienen "una comprensión mucho más sólida del estilo y de la personalidad de Néstor Kirchner que de la de Cristina Fernández de Kirchner".
Para evaluar a Cristina, ya Presidenta de la Nación, pide el documento enviado a la embajada:

- En relación al "estado mental y la salud", de qué modo la Presidenta "administra sus nervios y su ansiedad", cómo "afecta el stress su comportamiento hacia sus asesores y su sistema de toma de decisiones", si toma o no para el stress "alguna medicación", de qué manera sus emociones "afectan sus decisiones" y "cómo se calma cuando se estresa".
 
- La preocupación por Kirchner es su situación gastrointestinal. La inquietud es si ese problema lo molesta y qué medicamentos usa. "Bien conocido por su temperamento, ¿demostró Néstor Kirchner una tendencia mayor a cambiar entre extremos emocionales? ¿Qué cosas son las que le disparan su ira?"

- De nuevo sobre Cristina, cuando enfrenta problemas, "¿tiene una visión estratégica y con panorama o prefiere una visión táctica?" Y también: "¿Ve las cosas en blanco y negro o con matices?" Y esto: "¿Comparte con Néstor Kirchner la visión de la política que ve adversarios o modera el estilo de él de usar la mano pesada para la política?"

- El Departamento de Estado también expresa curiosidad sobre cómo usan el día Cristina y Néstor y cuándo Cristina lleva la delantera en algún tema.

En el cable secreto en el que agradece información enviada antes del viaje del vicepresidente Joe Biden a Chile, pide datos precisos sobre la relación del entonces canciller Jorge Taiana con Montoneros y pregunta "por su supuesta participación en el atentado contra un bar en julio de 1975". No inquiere por la prisión de Taiana, que comenzó justamente en 1975, durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón, pero en cambio interroga por "los varios nietos", una inexactitud.
Los dos cables secretos están firmados, al final, con una palabra: "Clinton". Es Hillary, claro, secretaria de Estado, y por lo tanto responsable de la curiosidad o la torpeza de sus subordinados para custodiarla.
Hasta el momento, al menos, no fueron o filtrados o difundidos documentos de respuesta exacta a los requerimientos. Si eso ocurriera podría emprenderse un análisis serio sobre si los diplomáticos encargados del tema refritaron notas mediocres de revista, cometieron algún acto ilegal en búsqueda de secretos médicos o simplemente conversaron con argentinos sobre esos temas y fueron armando un rompecabezas.
El caso del informe de la embajada sobre la breve gira de Valenzuela es más nítido. Incluso se asombra de que luego de la conferencia de prensa que dio, "los medios argentinos comenzaron a focalizar casi con exclusividad la declaración de Valenzuela sobre que la comunidad de negocios norteamericana en la Argentina le había transmitido preocupaciones sobre la vigencia de la ley y el manejo de la economía en la Argentina". Dice el mismo documento que "la prensa informó que Valenzuela contrastó esas preocupaciones con el entusiasmo y las intenciones de invertir que manifestaba la comunidad de negocios en 1996", cuando el mismo funcionario tomó contacto con empresarios durante la presidencia de Carlos Menem.
"Como ejemplo de la naturaleza sensacionalista de buena parte de la cobertura, La Nación puso en sus títulos el 17 de diciembre el siguiente: ‘Choque con los Estados Unidos sobre el Estado de Derecho en la Argentina’, y el 18 de diciembre ‘Protesta a los Estados Unidos sobre las críticas del enviado de Obama’". En rigor, Estado de Derecho es una traducción literal. Tiene que ver con "rule of law", expresión sajona utilizada como única porque ni en los Estados Unidos ni en el Reino Unido suelen usarse ni "seguridad jurídica" ni "inseguridad jurídica", los dos eufemismos habituales en la Argentina en el mundo del lobby.
El texto de la embajada cita declaraciones del canciller, Héctor Timerman, que señaló que Valenzuela no se reunió ni con la CGT ni con el radicalismo sino solo con Francisco de Narváez, Mauricio Macri y Julio Cobos.
Lo que hasta que no se demuestre espionaje pudo ser una comedia de enredos o el simple trabajo –en algunos casos malo, en otros con mayor calidad, de un grupo de diplomáticos– quedó con un sesgo tremendista por la cobertura inicial de El País de España.
Ayer, en su edición impresa, El País incluyó un recuadro con el título "El mundo según Washington". Allí, junto a la de cinco importantes figuras, está la foto de Cristina Kirchner y el texto dice: "Washington solicitó información sobre la salud mental de la presidenta argentina". En la página 3 el diario español anuncia que mañana (por hoy) el diario ofrecería detalles. "Por ejemplo, sobre las sospechas que la presidenta argentina despierta en Washington, hasta el punto de que la Secretaría de Estado llega a solicitar información sobre su estado de salud mental".
En la nota que saldrá hoy, y que anoche podía leerse por Internet, las cosas ya eran distintas. El artículo de Soledad Gallego-Díaz se titula "Inquietud por la personalidad y el modo de trabajo de Kirchner". El primer párrafo menciona "una gran curiosidad por conocer la personalidad de la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner". ¿Inquietud es lo mismo que curiosidad? No, pero algunos medios a veces exageran un poco para llamar la atención. Lo que está claro es que ni "inquietud" ni "curiosidad" son lo mismo que "sospechas", que es lo que anunciaba El País que informaría ayer. Y "personalidad" no es lo mismo que "estado de salud mental", expresión que como se vio en el primer cable nunca aparece de esa manera.
¿El País ya disponía de los cables filtrados sobre la Argentina? Si es así, ¿dio la primera información sin leerlos? ¿Anunció algo que luego no pudo satisfacer y después, con mayor profesionalidad, se corrigió? El diario no informó sobre esas contradicciones.
Más allá de la coincidencia o disidencia de cada lector con sus editoriales, y de la admiración por alguna de sus plumas o por el papel clave que cumplió en la transición democrática española, el diario carga con una mochila pesada. El 11 de marzo de 2004, cuando un grupo fundamentalista islámico cometió el atentado de la estación de Atocha, en Madrid, El País por acuerdo con el gobierno de José María Aznar especuló con que el atentado podría haber sido cometido por la organización terrorista ETA. No importaba que la ETA tuviese otra tradición criminal, de asesinatos selectivos y no de homicidios en masa, y que acostumbrase o anunciar o atribuirse de inmediato los ataques: para El País operaba, en ese momento, una razón de Estado.
La Nación de ayer tituló su nota principal "Preocupación por Cristina Kirchner".
Debía ser una lectura libre de El País, que a su vez había hecho su lectura libre o sencillamente se había apurado.
Un título que la embajada de los Estados Unidos podría haber calificado de "sensacionalista".
¿Lo hará hoy en su informe al Departamento de Estado?
Por favor, ahora no corte Wikileaks.
30 de noviembre de 2010
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declaró eduardo duhalde


El secretario de Derechos Humanos de la Nación declaró como testigo ante el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín al retomarse el juicio al dictador Reynaldo Bignone y al ex subcomisario bonaerense Luis Patti (en la foto). Duhalde afirmó que al diputado Diego Muñiz Barreto y a su secretario Juan José Fernández los secuestró Patti en una carnicería.
Argentina. Duhalde realizó la afirmación en base al relato que le hizo de los hechos el secretario del ex legislador y sobreviviente Juan José Fernández. "Lo entrevisté en Madrid y me dijo que estaban comprando en la carnicería y entró Patti de civil. Yo no sabía de quién me hablaba en ese entonces, pensé que hasta podía ser un apodo, pero me dijo que entró mientras compraban y los detuvo", refirió Duhalde al declarar como testigo en el juicio al ex intedente de Escobar por delitos de lesa humanidad, entre ellos el secuestro y asesinato de Muñiz Barreto.
Duhalde fue el primer testigo al reanudarse las audiencias del juicio, donde también están acusados el dictador Reynaldo Bignone, el ex comisario de Escobar Juan Fernando Meneghini y el ex general Santiago Omar Riveros.
Este último tramo del juicio, previo al inicio de los alegatos, está dedicado a esclarecer lo ocurrido a Muñiz Barreto y a Fernández, quien logró escapar de un automóvil que un grupo represor de Campo de Mayo arrojó a las aguas del río Paraná, en un simulacro de accidente en el que fue asesinado el ex diputado en marzo de 1977.
Fernández llegó a España y allí dio su testimonio ante la Comisión Argentina por los Derechos Humanos, que integraban Duhalde y otros exiliados con miras a denunciar internacionalmente las violaciones a los derechos humanos que cometía la dictadura en Argentina.
Pero además, Duhalde era "muy amigo" de Muñiz Barreto, como explicó: "Quiero decir que me honro de haber sido amigo de Diego Muñiz Barreto y a través de él de Juan José Fernández", dijo el funcionario a los jueces cuando concluyó su testimonio de una hora.
Duhalde contó que vio por última vez a Muñiz Barreto en septiembre de 1976 y que "por la situación política en que nos encontramos teníamos la actitud de permanecer ocultos de la actividad pública, en esa última entrevista intenté convencerlo de que su vida corría peligro y de que abandonara el país. El ya lo sabía, por supuesto".
"Era un hombre muy especial, de una vida muy intensa", recordó al hacer un repaso de la vida política de Muñiz Barreto, quien fue diputado hasta que renunció y fue reemplazado por el ex socio del actual funcionario, Rodolfo Orteña Peña, asesinado por la Triple A.
Muñiz Barreto no quiso irse de la Argentina y Duhalde se exilió en España, donde fue miembro de la comisión directiva del CADU y en ese rol escuchó el testimonio del secretario del asesinado ex diputado. "Muchas veces compartimos una mesa donde obsesivamente volvía al tema de su secuestro, su breve permanencia en la comisaría de Escobar y luego su estadía forzada e ilegal en Campo de Mayo. Ellos eran muy conocedores de esa zona, no tardaron en darse cuenta donde estaban", recordó.
Fernández llegó a Madrid en junio de 1977 "muy mal psíquicamente y físicamente, muy abatido y hasta con un cierto sentimiento de culpa de no haber podido sacar a Muñiz Barreto de adentro del coche, cuando fueron arrojados al río Paraná luego de darles una inyección".
Fernández tenía poco más de 20 años cuando fue secuestrado, pesaba 110 kilos y era un ex rugbier, por eso se cree que no le hizo efecto la inyección calmante que le colocaron a él y a su jefe antes de tirarlos al río.
Duhalde ratificó que Roca escribió el relato de Fernández y que escuchó de boca del ex secretario -fallecido en España de un paro cardíaco- que estuvo en Campo de Mayo. "También dijo en su momento que antes de salir había narrado los hechos ante un escribano por temor a que le pasara algo cuando viajase al exterior", dijo Duhalde en referencia a un testimonio de más de 30 carillas que se convirtió en la prueba clave de la causa.
29 de noviembre de 2010
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inaugurarán de museo de la memoria


La presidenta encabezaría la inauguración del nuevo Museo de la Memoria. La jefa de Estado fue invitada a la apertura de este espacio cultural previsto para el 17 de diciembre. Aquí, el responsable del Museo adelanta su impronta y perfil.
Argentina. El Museo de la Memoria abrirá sus puertas el próximo 17 de diciembre, y se espera la presencia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Así lo confirmó Rubén Chababo, el director del espacio cultural, político e histórico, que se emplazará en la casona de Moreno y Córdoba, donde funcionó el Comando del II Cuerpo del Ejército durante la última dictadura. Ya confirmaron su asistencia las máximas autoridades de la ciudad y la provincia para la inauguración del primer museo de este tipo en el país. "El intendente Lifschitz pensó en ese día como una jornada de reconocimiento al trabajo sostenido de tantas organizaciones sociales y de Derechos Humanos, y todas las fichas están puestas para que sea un día singular para todos los rosarinos", dijo Chababo a Rosario/12.
Luego que en marzo pasado la municipalidad recuperara las llaves de la histórica casona, donde funcionaba el bar temático Rock & Feller’s, el miércoles 17 -y en conmemoración del Día de los Derechos Humanos, que se celebra el 10- se abrirá al público. "Hemos trabajado con un fuerte grado de sensibilidad toda la oscuridad de aquellos años, pero también el interés de que el pasaje por cada uno de los espacios proponga una enseñanza acerca de los riesgos que significan para cualquier sociedad la pérdida de sus derechos principales", dijo Chababo sobre el nuevo espacio de "memoria colectiva", que según apuntó "no dará respuestas cerradas, sino que por el contrario, abrirá preguntas, formulará interrogantes y propondrá dilemas".
La idea es que los visitantes se lleven la sensación de que el museo les llegó "tanto a la razón, como a la piel y al corazón. "Buscamos que puedan sentir y entender, si es posible, lo que significa el derrumbe de los valores cívicos de una sociedad cuando es amenazada y golpeada por el terrorismo de Estado", dijo el director.
Sobre el impacto del Museo en Rosario, Chababo consideró que "la ciudad gana un verdadero espacio que no tenía y que no tienen otras ciudades del país. Es un foro cívico y ciudadano. Un lugar referencial en torno a la política, a la cultura y a la sociedad. Gana un espacio totalmente pensado en torno al valor de la democracia. Gana una verdadera plataforma para mostrar al resto del país, del mundo y a los visitantes, el compromiso de esta ciudad con principios que hacen a la base más concreta de la vida en democracia. Posiciona de manera distintiva a Rosario como un verdadero foro referente de la temática museológica en el marco de la memoria, teniendo en cuenta que es el primer museo de este tipo que se abre en Argentina, después de tantos debates".
Por su parte, Norma Ríos, miembro de la Comisión Directiva del Museo de la Memoria -que dejará de funcionar a partir de su inauguración-, y titular de la APDH, aseguró que el objetivo de la organización se cumplió cuando recuperaron el espacio. "Nos costó muchas cosas, en el mejor sentido. Fuimos y vinimos, peleamos, escrachamos a ese bar para ricos, y no dejamos libre ningún área de pelea", recordó.
29 de noviembre de 2010
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habló cecilia de vincenti


Cecilia de Vincenti, la hija de Azucena Villaflor, fundadora de Madres, en el juicio por la ESMA. La desaparición de su hijo Néstor transformó inesperadamente a Azucena en una militante de la búsqueda. Su hija contó cómo se había infiltrado Alfredo Astiz entre esas mujeres desesperadas y cómo organizó su secuestro y desaparición.
[Alejandra Dandan] Argentina. Una de las querellantes le preguntó qué era eso que se había olvidado de contar. Algo que tenía que ver con su padre. Cecilia de Vincenti entonces lo explicó. Era sobre una vez en la que se puso a cocinar como lo venía haciendo desde el secuestro de su madre, pero que se le ocurrió hacer todos los bifes que había en la casa. Su padre se enojó mucho pero mucho mucho, explicó. Y le dijo: "Si viene tu mamá, ¡decime qué le vas a dar de comer!".
Cecilia se había sentado por primera vez en la silla de la sala de audiencias de los Tribunales Federales de Comodoro Py para declarar en el juicio por los crímenes de la ESMA. Estaba ahí para hablar del secuestro de su madre, Azucena Villaflor, una de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo, ante el Tribunal Oral Federal Nº 5, que investiga los crímenes de la Escuela de Mecánica de la Armada. Hasta ese momento, había pasado uno de los militantes de las Ligas Agrarias, el espacio de trabajo político de la zona de Corrientes al que se sumó la monja francesa Alice Domon.
Cecilia contó después una parte de la historia de su madre, esa que empezó el 30 de noviembre de 1976 con el secuestro de su hermano Néstor. Un grupo de tareas lo secuestró en la casa. Llegaron y lo esperaron porque sólo estaba su mujer. Se llevaron a los dos después de golpearlos, y todavía estaban con vida. Néstor solía llamar todos los días a Azucena o visitarla. Ese día no lo hizo. "Mi mamá se empezó a preocupar." Un vecino les contó, otro poco lo hizo la dueña del lugar que alquilaban: "Mi mamá a partir de ese momento empezó a estar llorosa y triste, pero a pesar de eso hizo todo: empezó a ir a las comisarías, hospitales, logró que un abogado le firmara un hábeas corpus: la vida de mi mamá cambia, su actividad empezó a ser ir a lugares donde les decían que iban a tener novedades".
Para el mes de abril se encontró con un grupo de madres y de personas en la Vicaría Castrense. Marcos Zucker estaba muy triste. "Y mi mamá dijo públicamente que deberían encontrarse en la Plaza de Mayo, que era el lugar donde tenía que presentarle a Videla un petitorio para que les dijeran qué estaba pasando con cada uno de los hijos."
Como una fecha que no se borra ni se cambia, Cecilia repitió la fecha del 30 de abril: era sábado, dijo, catorce mujeres se reunieron en la Plaza de Mayo. "Ahí se dan cuenta de que un sábado no tenía sentido, que debían verse un día de semana; una de las madres dijo que viernes no porque era día de brujas y a partir de ahí se instauró los jueves: todos los jueves se instalaron en la Plaza de Mayo."
Cecilia iba a la escuela secundaria. En la plaza había cada vez más madres. Alguna vez, ella se encontró con alguna en su casa. Entre ellas, María del Rosario Cerrutti y Nora Cortiñas, charlando y preparando actividades.
"Hasta ese momento mi mamá era un ama de casa que se ocupaba de sus hijos y del marido. Siempre preparaba la comida al mediodía, o la encontrabas cebando mate a la tarde y ayudando con las tareas escolares y extraescolares, pero a partir de ese momento al mediodía me dejaba la comida preparada y salía a tener su actividad. Iban a muchas iglesias a hablar, me acuerdo de Novak en Quilmes."
Alrededor de octubre, en la iglesia San Nicolás de Bari, le presentaron a Alfredo Astiz como Gustavo Niño. "Le dice que tenía un hermano mellizo desaparecido, que se llamaba Horacio y que su mamá no podía venir a Buenos Aires porque estaba muy enferma." A partir de ahí, "Astiz se infiltra en las madres, gana cariño porque tiene más o menos la edad de Néstor y de los hijos de las madres, lo cuidaban, le decían que no se expusiera, que los varones mejor era que no vayan, que mejor era ser madre, que a las madres no les va a pasar nada".
Como lo contó tiempo atrás María del Rosario Cerrutti, un día, mientras preparaban una actividad, Astiz no tenía dónde quedarse a dormir. "Mi mamá le dice a mi papá si se podía quedar en casa porque la actividad era al otro día temprano." Carmelo dijo que no. De ninguna manera. Que Azucena entraba y salía de la casa, pero que en la casa había una hija adolescente, que no se podía quedar ningún varón.
Cecilia no sabe si fue mejor o peor. Peor, porque si Astiz se hubiese quedado ahora podría reconocerlo. Pero por otro lado cree que así fue mejor: "Haber dormido con un torturador en la casa debe ser terrible".
En la sala se había sentado Ricardo Cavallo en la línea de acusados. En el piso de arriba, donde suele acomodarse orondamente la flotilla de camaradas, alguien intentaba buscarlo con la vista poco más tarde. ¿Está Ricki?, preguntó. ¿Y, lo ves? ¿Saluda? Esperá, le decía una mujer: esperá que se ponga los lentes.
En octubre de 1977 un grupo de madres cayó en una emboscada. Las subieron a colectivos y las llevaron detenidas a una comisaría. Les preguntaron una por una quiénes eran y qué estaban haciendo. Todas respondieron que estaban buscando a los hijos desaparecidos. Mientras tanto, una madre avisó a la familia. Carmelo fue a buscar a Azucena y empezó a decirle que se tenía que cuidar. "Mi mamá firmaba todo con su nombre y apellido, ponía la dirección de mi casa, mi papá le decía que se cuidara que tenía otros hijos además de Néstor, pero ella decía que no, que tenía que buscar a Néstor y saber qué había pasado con él."
El 8 de diciembre se hace el operativo en la Iglesia de Santa Cruz en el que secuestran a Alice Domon pero además a dos de las madres, Esther Careaga y María Ponce de Bianco. El 10 iba a salir la solicitada con la primera lista de nombres, apellidos y DNI de las personas que buscaban. Azucena no dijo nada en su casa: "El viernes fue un día con mucha actividad, a la tarde estuvo con mi tía cebando mate, alrededor de las ocho de la noche llegó Aida Sarti y se puso a conversar con mi mamá". Cecilia y Azucena la acompañaron después a la esquina de Mitre. "La cara de mi mamá no era la misma, tenía los ojos más salidos, cara de preocupación, ojos llorosos, yo esperaba a las diez de la noche porque empezaba una novela de Migré, y le digo: ‘¿Mamá. qué te pasa, estás rara?’". "Lo que pasa", le dijo Azucena, "es que se llevaron a un grupo de madres de la Iglesia Santa Cruz pero no sé cómo contárselo a tu padre. A la mañana, cuando te levantes a cebarle mate antes de que se vaya a trabajar, se lo decís", le dijo su hija. Al día siguiente, su padre se fue a trabajar, Azucena salió a comprar el diario con la solicitada, compró facturas y volvió a la casa. Golpeó la puerta del cuarto de Cecilia: "Me dijo: ‘Nena. ¿qué querés comer?, ¿carne o pescado?’. Yo le dije pescado, y ella me dijo: ‘Qué suerte, así voy a comprar otro ejemplar del diario porque éste salió borroso’".
A Azucena la secuestraron cuando cruzaba la avenida Mitre. Un grupo de dos autos y ocho hombres la encerró. Trató de resistirse. Un colectivo de la línea 98 intentó parar para ver qué pasaba, pero apuntándolo le ordenaron seguir de largo. La señora que ayudaba en la casa despertó a Cecilia diciéndole que habían "levantado" a la madre. Ella que no entendía que levantar era lo que era, pensó en cambiarse y salir a Mitre para ver un accidente. Y Elvira le dijo: "Se la llevaron a tu mamá como a tu hermano".
Cecilia levantó los papelitos con los nombres de los desaparecidos que estaban en la casa. Los guardó en bolsas de comprar y los llevó a casa de una vecina abajo de dos botellas por si llegaban a buscarlos. Entre los papeles estaba el nombre de Horacio y Gustavo Niño.
Carmelo murió antes del retorno de la democracia. Nunca supo qué pasó con Azucena. María del Rosario los visitaba los sábados a la tarde, les contaba novedades y Carmelo se sumó los jueves a las rondas de las Madres. "No podía soportar la vida sin mi mamá –dijo Cecilia–: todos los días creía que iban a venir, que se la habían llevado para darle un susto porque no tenía militancia más que en la búsqueda de saber qué había pasado con sus hijos, así que se muere de tristeza." Era habitual encontrarlo a las tardes sentado en la puerta de casa, mirando a la avenida Mitre, llorando y esperando que Azucena volviera.
En ese ir y venir del juicio, alguien le preguntó a Cecilia poco más sobre su madre. Le dijo "perdón por la pregunta, pero ¿cómo era su madre?" Era un abogado de la querella. Cecilia contó cómo organizaba en el barrio a los vecinos para conseguir cosas como el gas natural o que cuando desapareció Néstor levantó firmas entre los vecinos para que le ayudaran a decir que era un muchacho trabajador, buen vecino y solidario. "Creo que así fue, que lo que hizo por Néstor lo hubiese hecho por otros: era mujer de armas tomar, que no se iba a quedar quieta."
26 de noviembre de 2010
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a juicio general maza márquez


A primeras horas de este jueves la Fiscalía llamó a juicio por segunda vez al general (r) Miguel Maza Márquez en el caso de magnicidio de Luis Carlos Galán. Se ordenó la recaptura del general (r) por el delito de homicidio agravado con fines terroristas.
Colombia. Este jueves la Fiscalía General de la Nación ordenó la recaptura del general (r) Miguel Maza Márquez por su participación en el magnicidio de Luis Carlos Galán Sarmiento. Su recaptura se ordena por el delito de homicidio agravado con fines terroristas.
El fiscal general Guillermo Mendoza Diago confirmó que al ser llamado a juicio, el general (r) deberá ponerse a disposición de la Fiscalía. Según La. F.m., Maza ya se entregó y está dispuesto a responder a la justicia.
"Si no hay apelación de la resolución de acusación, se va a juicio", declaró el Fiscal general  a La F.m.
Según Caracol Radio las investigaciones comenzaron hace dos meses y la medida de aseguramiento se cumplió por su presunta participación en el complot que llevó al magnicidio de Galán.
El general (r) Maza, exdirector del DAS, quien ya estaba vinculado formalmente al proceso, había sido liberado por vencimiento de términos.
"Vamos a evaluar cómo se produjo esa decisión. No existen pruebas que lo comprometan (General (r) Miguel Maza Márquez) en el nefasto acontecimiento. Él se entregará en las próximas horas" , dijo el abogado defensor, Daniel Suárez, a Caracol Radio.
Maza fue nombrado por el exjefe paramilitar "Ernesto Báez" y esta fue de las declaraciones tenidas en cuenta por la Fiscalía para su primera captura. En ese entonces el General ( r) le había dicho a la Fiscalía que se trataba de un montaje y persecución en su contra.
 El senador Juan Manuel Galán se refirió a la orden de recaptura y dijo que se seguirá la línea de conducta que se ha mantenido durante las dos décadas del proceso de investigación.
"Hemos reclamado nuestro derecho a la verdad y la justicia. Es un crimen emblemático en Colombia. Se busca justicia para que no haya impunidad y miles de víctimas obtengan verdad, justicia y reparación por lo que ha ocurrido. Es una decisión muy importante porque tiene que ver con una pieza clave del complot que asesinó a mi padre", dijo el senador Galán a Caracol Radio.
"Esos grandes actores actuaron de manera coordinada y unida para asesinar a Galán, que lo veían como una amenaza en su llegada al poder. Estamos en espera de un fallo sobre la casación que nosotros interpusimos", agregó.
25 de noviembre de 2010
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hablaron los hermanos villarreal


Fueron secuestrados por Lofiego en 1976.
Argentina. Ayer declararon también Graciela y Raúl Villarreal, dos hermanos que fueron secuestrados, cada uno de su vivienda, el 27 de septiembre de 1976. Graciela fue privada de su libertad por el propio José Lofiego, que se identificó ante la madre de la adolescente, de 18 años. Primero la llevaron a una casa nueva, con césped, y luego al Servicio de Informaciones, donde fue tan torturada que tuvo marcas y heridas por muchos días. Después de la tortura, la pusieron en una escalera. Al salir de la sala de tormentos, llevaban allí a un chico rubio, le preguntaron si la conocía, la sacaron a ella y lo dejaron a él. "Estábamos todos doloridos, se sentían voces de dolor", relató ayer Villarreal. Años después, ya en democracia, en una manifestación de Familiares con las fotos de los desaparecidos, identificó a aquel chico rubio como Roberto De Vincenzo, el joven cuyos restos se identificaron en marzo, y fue enterrado en Granadero Baigorria el 23 de octubre pasado. El relato de Villarreal fue exhaustivo también, lleno de dolor. En noviembre de 1976 la trasladaron a Devoto, donde estuvo presa hasta diciembre de 1978. En todo su testimonio estuvieron muy presentes los olores. Sobre la impunidad y el terror, contó que antes de la llegada de la democracia, un día Lofiego entró al comercio donde ella trabajaba, en Rioja y España, a preguntar el precio de un producto.
25 de noviembre de 2010
24 de noviembre de 2010
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piden perpetua para videla


Los abogados querellantes María Elba Martínez y Hugo Vaca Narvaja solicitaron prisión perpetua para los represores Jorge Rafael Videla, Luciano Benjamín Menéndez, otros nueve militares y siete policías por considerarlos culpables de los delitos de imposición de tormentos y crímenes cometidos durante la última dictadura militar.
Argentina. En el marco del juicio que se les sigue a los represores en el Tribunal Oral Federal número 1 (TOF1) por la comisión de delitos de lesa humanidad, Martínez fue la encargada de leer el pedido de las condenas a Videla, Menéndez, Vicente Meli, Carlos Poncet, Jorge González Navarro, Raúl Eduardo Fierro y Víctor Pino Cano, que incluyó la degradación del cargo e inhabilitación absoluta por 14 homicidios. También solicitó para los acusados Emilio Juan Hubert y Aldolfo Alsina, por el delito de homicidio con alevosía y ensañamiento por el caso del preso político René Moukarsel, que murió el 14 de julio de 1976 luego de ser estaqueado en el patio del pabellón de mujeres de la Unidad Penitenciaria número 1 (UP1). Por su parte, la letrada solicitó la pena de prisión perpetua para Osvaldo Quiroga y Francisco D`Aloia, por los asesinatos de los presos políticos Miguel Hugo Vaca Narvaja, Higinio Toranzo y Gustavo de Breuil, ocurridos el 12 de agosto de 1976 en un supuesto intento de fuga. También en relación a los 31 asesinatos de la causa UP1, pidió la misma condena para los policías Calixto Flores, Yamil Yabour, Alberto Luis Lucero, Carlos Alfredo Yanicelli, Juan Ramón Molina, Miguel Ángel Gómez y Hermes Óscar Rodriguez al considerarlos autores directos de homicidios. En cuanto a los represores Enrique Pedro Mones Ruiz y Miguel Ángel Pérez, la abogada pidió que se los castigue con 15 años de prisión por los delitos de aplicación de tormentos a los presos políticos de la UP1. En relación a la causa Gontero, anexada a la de la UP1, solicitó las penas de 20 años de prisión para los policías Graciela Antón y Luis Salgado, 15 para José San Julián y pidió la absolución de Ricardo Cayetano Rocha y Marcelo Luna.
25 de noviembre de 2010
24 de noviembre de 2010
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dilemas de niños apropiados


Responsabilidad subjetiva de las victimas de apropiación. A partir del caso de una niña, víctima del terrorismo de Estado, que fue capaz de reaccionar ante su apropiador, la autora reflexiona sobre la responsabilidad subjetiva que concierne, también, a las víctimas; al trasluz puede leerse la referencia a "jóvenes apropiados que, por el momento, consienten en ser usados como objetos de goce".
[Jacquie Lejbowicz] Argentina. Hoy, aquí, en la Argentina, faltan textos enteros del tejido social. Tejido roto porque hay nombres cuyos cuerpos faltan. Y también hay cuerpos adosados a nombres falsos, cuerpos expropiados de sus verdaderos nombres y de sus verdaderos lazos, y por tanto sin verdadero acceso a la vida, a estar en el mundo. Y esto no puede ser desconocido a la hora de intentar dar cuenta de lo que circula entre generaciones. Es difícil pensar que no vaya a tener efectos sociales y a producir catástrofes subjetivas el que haya todavía nietos circulando con nombres falsos, otrora niños expropiados de sus padres. Desalojados de deseos que no eran anónimos, los de sus padres, e incrustados en familias de apropiadores. Pero también tiene y tendrá poderosos efectos el deseo decidido de quienes buscan la restitución.
Tener un cuerpo incluye una dimensión jurídica que vuelva a anudarle un nombre, y la decisión cívica de restituir sujeto al religarlo a su historia, a la de quienes le dieron vida y existencia, y a sus familias. Pero también es fundante cómo ese sujeto devastado, expropiado de su historia, se decide o no a ligarse a lo verdadero. Ahí es donde se termina de efectuar la dimensión ética.
Dice Walter Benjamin: "El pasado contiene un índice temporal que lo remite a la salvación. Hay un secreto acuerdo entre las generaciones pasadas y la nuestra. Hemos sido esperados en la tierra. A nosotros, como a las generaciones que nos precedieron, nos ha sido dada una débil fuerza mesiánica sobre la cual el pasado tiene un derecho". Es esa fuerza mesiánica, ese heliotropismo secreto, llámese confianza, valentía, humor, audacia –según términos de Benjamin–, o llámese deseo, fuerza inconsciente, decisión del sujeto, esa fuerza es el corazón de aquello que intentan atacar los apropiadores, cuando buscan reducir al sujeto a una posición de objeto del cual disponer.
Por eso la restitución se termina de efectuar verdaderamente cuando quien pudo salir y trasponer el límite del nombre ajeno y usurpatorio para acceder al propio, se encuentra con el deber ético, como sujeto de derecho, de dar testimonio. Ese testimonio es un renacimiento del sujeto que le permite volver a la vida y al mundo cuando lo que intentaban era reducirlo a lo inmundo. Los testimonios de quienes salieron de los campos de extermino nazi –Robert Antelme, Primo Levi, Jorge Semprún–, cada uno con sus particularidades, dan cuenta de esto.
Quien ha sido víctima también tiene una responsabilidad, un deber cuyo cumplimiento le devuelve la dignidad que se le ha intentado arrebatar.
Sin embargo, la posición de algunos jóvenes apropiados es, por el momento, la de rechazar lo que entre generaciones se transmite; consienten, por el momento, en ser objeto de goce de otros, en ser usados como hijos de alguien que dispone de progenie ajena para su perversa satisfacción personal. Desoyen y desmienten, por el momento, el heliotropismo secreto del que Benjamin hablara, lo que reprimido debería retornar, las risas, las palabras, los olores de sus padres. En cambio, por el momento, eligen permanecer en un tormento de culpas, como quien viste una ropa interior con mugre ajena.
El psicoanálisis de una niñita, que Alicia Lo Giúdice relata en ‘Lo que se restituye en un análisis’ (en ‘Psicoanálisis de los derechos de las personas’, varios autores, ed. Tres Haches), da cuenta de cómo una de las primeras nietas restituidas asumió, aun en su primera infancia, la tremenda responsabilidad subjetiva de retomar decidida su historia, el secreto acuerdo entre generaciones que el terrorismo de Estado le había intentado birlar. La niña, con títeres que confeccionan con su analista, va armando el siguiente relato: "Una pollita se va a pasear con sus hermanos y su mamá, y se pierde, encuentra una casa en la que había gente grande y, como la invitan a pasar, entra y se queda y se olvida de volver. El papá gallo, la mamá gallina y sus hermanos salen a buscarla pero no la encuentran. La pollita, después de mucho tiempo, se da cuenta de que se había quedado en una casa que no era la suya y decide volver. No encuentra el camino, pero después de muchas cosas logra encontrar su casa. Tenía mucho miedo de que el papá estuviera enojado, pero el gallo primero la reta, luego la perdona y la pollita puede irse a jugar con sus hermanos, a los que les cuenta todo lo que había pasado cuando se había perdido".
Este relato le llevó varias sesiones, en las que pudo rearmar su historia y darse alguna explicación acerca de lo que le había pasado: era chiquita y sus papás no podían ayudarla porque estaban desaparecidos. Sí la pudo encontrar su abuela, "que es más famosa que yo", dice la nena.
Esta niña, en su tremenda dignidad, se hace responsable de sí, responde cómo es que se había perdido y vivido en una casa ajena en una época en que, dice, "era un poco tonta". Nombra así la desaparición forzada de sus padres y la voluntad poderosa de su abuela.
Responde, no porque se plantee culpable sino, por el contrario, porque no consiente en quedar en el lugar de objeto en que los captores la habían situado; decide restablecer su dignidad de sujeto y asumir, de manera dolorosa pero audaz, las consecuencias de su propia historia, armando con los pollitos el trayecto vital de la vuelta a casa.
Dice Benjamin: "Articular históricamente el pasado significa adueñarse de un recuerdo tal como éste relampaguea en un instante de peligro". No se trata de una reconstrucción histórica punto por punto, sino de destellos, pequeños latidos en que surge algo de lo verdadero, lo que sucedió (con su borde inexplicable, imposible e inadmisible). En este caso se trata, sobre todo, de cómo lo que sucedió hizo marca en esa niña. Y, a la vez, de lo que ella va pudiendo hacer con esas marcas: producir reescrituras sucesivas de su nombre, reclamar al juez que le restituya su documento de identidad, crecer acorde a su edad verdadera y no acorde a la edad que el captor le había asignado. Retomar las marcas que sus papás dejaron.
Hay un acto último, y a la vez inaugural, que esta niña realizó y contó luego a su analista; un acto que marca un antes y un después. En una ocasión en que el apropiador la espera frente a su casa y la llama por su nombre, ella sale corriendo, pero antes se da vuelta y le saca la lengua. "Fue lo único que se me ocurrió", dice.
La lengua es la patria y la memoria que destella y vuelve en pequeñas escenas. Dice Jacques Lacan: "El inconsciente es la manera que tuvo el sujeto de estar impregnado por el lenguaje (...), la manera en que le ha sido instilado un modo de hablar, que no puede sino llevar la marca del modo bajo el cual lo recibieron sus padres". Aquel gesto tiene una enorme significación; ese pequeño acto simbólico de sacarle la lengua al captor, evidencia en la niña su audacia de no haber consentido al intento de arrebatarle en lo real su lengua, su nombre, su filiación, su historia. Y ese acto le señala al apropiador que es él quien ya no podrá contar con la posibilidad de su propia lengua, ya que su acto lo deja excluido de la verdadera existencia.
Retomemos la idea de trama, donde lo singular no es sin lo colectivo. Esta niñita responde porque hay en ella rastros del deseo de sus padres; y porque hay en ella una decisión de no desoír esos rastros. Y, también, porque hubo abuelas decididas a encontrarla. E instancias jurídicas. Y civiles. Y una analista decidida a escucharla dejándose tomar por lo que la niña planteara. Es decir que hubo Otro con el que contar para no quedar en el mayor de los desamparos, bajo la presencia masiva de un otro intrusivo, abusivo.
Pero no se trata sólo de que hubo Otros con los cuales contar, sino, también, de que los hubo reclamado el acto civil y ético de la restitución que se completa con la decisión de la niña. Eso constituye país.
Un derecho es humano en tanto no es individual; en tanto no sólo compete a quien es víctima directa, sino también a toda la ciudadanía. La restitución es un acto que se le debe a cada víctima, pero también a toda la comunidad. Si no, nos quedamos todos perdidos como la pollita al principio del relato: viviendo sin enterarnos en una casa ajena, en un país ajeno; peor aún, expropiados de país, sin poder volver y reclamando que se nos respete el derecho... a ser rehén.
[La autora es psicoanalista. Extractado de un trabajo presentado en el III Seminario Internacional Políticas de la Memoria ‘Recordando a Walter Benjamin. Justicia, Historia y Verdad. Escrituras de la Memoria’, Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, octubre de 2010.]
25 de noviembre de 2010
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