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habló manolo fernández


Manolo y esas voces. El esposo de Ana Ferrari.
[José Maggi] Argentina. Tres testimonios fueron brindados en la tarde de ayer en el marco del Juicio por terrorismo de estado que lleva el nombre del general Ramón Genaro Díaz Bessone: el de Manuel Fernández, (Manolo, el compañero de Ana María Ferrari), el de su hermano Ricardo Fernández y el de Carlos Usinger.
Manuel Ángel Fernández relató que fue secuestrado el 15 octubre de 1976 en Agrelo 1592. "Sucedió a las 4.30. Estábamos con mi esposa Ana María Ferrari, su abuela y mi hijo de 6 meses. Me golpean mientras siento el nombre de Tu Sam, entre otros. En el baúl de un auto me llevan a la vieja jefatura de San Lorenzo y Dorrego. Me preguntaban por mi hermana Gloria Fernández que hasta hoy sigue desaparecida... Eramos varios, se escuchaban golpes, gritos de personas, de mujeres, llantos de criaturas, era insoportable escuchar las voces de terror de los demás porque yo pensaba en mi mujer, en mi hijo... En un momento me volvieron a bajar. Estuve al lado de Ana María en una escalera, le pregunto por mi hijo y me dijo ’quedáte tranquilo, me lo agarró un policía vestido de marrón que me prometió que se lo iba a dar a mi mamá’. Estaba toda lastimada, no la podía ver. Rezamos el padre nuestro, alguien nos escuchó y nos empezó a patear y a insultar, se habían ensañado totalmente con Ana".
"El Pollo Baravalle -prosiguió- me llevó a la favela, sentí que había menos personas. Llegó una orden de que nos iban a bañar, bajamos otras escaleras, había un baño donde pudimos asearnos. De ahí nos llevan a un sótano, en San Lorenzo y Dorrego. En la primer pieza a la derecha había todas mujeres. En la segunda pieza, justo en la esquina, ahí empiezo a tener contacto con Tossi, Piccolo, Giusti, Bocanera, Bustos, Pérez Risso, Moyano, ahí empiezo a conocer a algunas de las personas que subían y bajaban: era un oficial que andaba de civil, bajaba para traernos bolsos, ropa, era gordito, con peluquín, le decían Sargento. Otro gordito petisito Kunfito".
"Un vez una persona bajó y me pidió por favor que no diera su nombre, lo conocía porque era mi vecino, Oscar Gómez, me decía que ahí lo llamaban Carlitos Godoy, que me quedara tranquilo, que sabía dónde estaba mi hermana Gloria. Me recalcó que no dijera su nombre. Después me llevo al encuentro con mi vieja María Herminia Acevedo, que estaba toda golpeada", agregó.
Sobre su hermana se enteró en marzo del 77 "por compañeros de Coronda como el Bicho Mechetti, que Gloria había estado en el SI, que la habían torturado terriblemente, que se había portado muy bien, que había una saña personal contra ella de Oscar Gómez y que la habían trasladado. Y que los que la reconocieron a Manolita son el Caddy Chomicky y Gómez".
También declaró Carlos Usinger, detenido en junio de 1976 y llevado al Servicio de Informaciones, donde también fue salvajemente torturado. Mencionó haber visto, entre otros a Cacho De María, Charani, Enzo Tossi que estaba muy golpeado, lastimado, no podía comer, los otros que habían caído con él, el grupo completo de delegados del gremio de los que fabrican mosaicos, "trataban de convencerlo de que aunque sea tomara la sopa para recuperarse".
25 de noviembre de 2010
24 de noviembre de 2010
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habló beatriz beletti


Declaró por primera vez. El dolor de Beatriz.
Argentina. Beatriz Beletti guardó el secreto de su sufrimiento durante más de 20 años. Secuestrada el 14 de septiembre de 1976, en su casa, fue llevada al Servicio de Informaciones donde la torturaron. "Hace 34 años que me torturan", dijo ayer, y dio cuenta de un modo inapelable del efecto indeleble de esa crueldad. Esa noche de 1976, a su casa entró un hombre de contextura robusta, cabello rubio, ondulado, con nariz recta, más bien chica y ojos de un celeste intenso. Le pegó a su padre, amenazó con matarlos. Supo que era Alberto Vitantonio en 1997, cuando lo vio por televisión como policía en actividad, en plena democracia. Y ella, que jamás había denunciado el horror en carne propia, decidió colaborar con Esperanza Labrador por la desaparición de Miguel Angel, uno de sus hijos. El otro, Palmiro y su esposo, Víctor, fueron asesinados. "Yo guardé silencio durante todo el tiempo porque sentí que no tenía nada que decir. Era mío, me había pasado a mí. En este caso, era distinto, sentí que tenía la obligación de hablar", afirmó sobre su decisión de declarar, ya que Vitantonio había participado del secuestro de Miguel Angel Labrador.
Beletti fue explícita sobre la tortura. "Durante años pensé, sostuve, que no hay que hablar de la tortura. Sin embargo, voy a hacer una excepción porque creo que si todos venimos acá y decimos sólo que nos torturaron, no se va a tener la dimensión de lo que era eso". Le aplicaron picana en los genitales, en los pechos, hubo quemaduras con cigarrillos, bolsas de plástico en la cabeza para el tormento que después supo se llamaba submarino seco, golpes en la boca del estómago. Estaba vendada, pero al mover la cabeza para atrás podía ver, y vio a un compañero de la UES, Mancha Tartaglia, que presenciaba la tortura y les confirmaba a los torturadores si ella estaba diciendo la verdad. "Me decían que hablara, que iba a terminar teniendo un hijo de un hijo de puta. Me decían que tenían tiempo de hacerme un hijo, reventármelo y volver a hacerme otro", relató ayer. En ese momento, lloró. Lo hizo varias veces.
En la tortura, le preguntaban por el que había sido su marido. Como Tartaglia la conocía bien, decidió incriminarse. "Daba datos falsos de lo que ellos querían saber, de quién había sido mi marido. Para dar algo, para no dar todo", contó ayer.
Escuchó el sobrenombre de El Ciego (Lofiego), también pudo distinguir la voz de Carlos Brunato (Tu Sam), que le cantaba, en plena tortura, con ritmo de canción infantil, "a la SSA, a la triple A, en zanjones y cunetas aparecen las boletas". Le hicieron firmar una declaración que ni siquiera pudo leer.
El momento más duro de su declaración se refirió a los tormentos de una compañera, Ana Lía Murgiondo. A Beatriz, el 8 de octubre la llevaron a la Alcaidía. A los 5 días, la sacan de ahí para llevarla nuevamente al SI. "Apenas entro me vendan, me tienen esperando en una habitación, me gritan, me preguntan cómo se llamaba la hermana de su mejor amiga, mientras me pegan", rememoró. En ese momento, ubica a un hombre "muy imponente, con manos grandes", cree que se trataba del entonces interventor de la policía rosarina, Agustín Feced. La amenazaron con volver a torturarla. La llevaron frente a una chica que estaba desnuda, con signos de haber sido muy torturada. Era Ana Lía, pero entonces, Beatriz no conocía su nombre, sólo que le decían La Polaca. La chica empezó a pedirle perdón. "Yo sé que vos no querés hablar, pero mirá cómo estoy", le dijo Murgiondo. Beletti le contestó: "Yo no te conozco". Al recordar este episodio, ayer, el llanto de la testigo fue incontenible. "Una cosa es recordar lo que me pasó a mí, otra es lo que vi que le hacían a otros. Fue uno de los peores momentos de mi vida", dijo. La chica le hizo un pedido: "Cuidame a la nena, por favor". Según sus cálculos, era el 14 de octubre de 1976. De todas las heridas, esa pareció ser la más abierta de Beletti. "La llevo en el alma. No era mi amiga, lo único que nos unió fue ese momento. Haberla abandonado, en cierta forma, y no haber podido hacer nada por su nena", dijo antes de llorar desconsoladamente. Murgiondo es una de las víctimas de la masacre de Los Surgentes.
Beletti volvió a la Alcaidía, donde también sufrió la desconfianza de sus compañeras, por haber sido sacada durante todo un día. "No las culpo, la desconfianza tenía un motivo", dijo ayer. En junio de 1977 recuperó la libertad. Pero en noviembre de ese año la llevaron nuevamente a la Alcaidía, por un proceso de la justicia federal. En ese momento, estaba embarazada. Tuvo pérdidas, pidió ayuda pero no se la brindaron, perdió el bebe. "Antes no menstruabas porque tenías miedo de estar embarazada, ahora como querés estar embarazada estás menstruando", le dijeron. "Al día siguiente estaba en un sanatorio, me estaban haciendo un raspaje con serio riesgo de infección, porque sí estaba embarazada", dijo.
Para terminar, la testigo agradeció la disposición de "todos los estamentos de la justicia" y a la política nacional de derechos humanos. "Me mueve a hablar, primero que quiero una sociedad realmente con justicia para mis nietos, y por los que no tienen voz. Yo decido declarar por Labrador, porque una madre tiene derecho a saber qué hicieron con sus hijos, y por la memoria de Ana Lía Murgiondo", dijo ayer Beletti, sobre el final de su declaración. La apelación fue concreta: "Considero que como víctima, como tantas víctimas, lo único que necesito es justamente una acción sostenida de justicia. Sería terrible que cayera en el agua, que se lo llevara el viento. Es un dolor tremendo venir acá a relatar esto", dijo Beatriz, con la voz quebrada, pero firme. "El único bálsamo que puede tener el alma de la víctima es un relato, un correlato de justicia", terminó. Se retiró con aplausos.
25 de noviembre de 2010
24 de noviembre de 2010
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ideología perversa


Las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo consideraron "una falta de respeto a la memoria de los treinta mil desaparecidos" el abandono de los ex centros clandestinos ubicados en la ciudad.
Argentina. El deterioro edilicio de los ex centros clandestinos de detención de la ciudad cosechó el rechazo de los organismos de derechos humanos. La actitud del gobierno PRO de negar o demorar las partidas presupuestarias necesarias para realizar las obras de mantenimiento y conservar los espacios de memoria no tomó por sorpresa a las referentes de Madres y de Abuelas de Plaza de Mayo. "Es una falta de respeto a la memoria de los treinta mil desaparecidos", afirmó Taty Almeida, de Madres Línea Fundadora. "El Gobierno de la Ciudad ha hecho recortes en todo lo que tiene que ver con derechos humanos", recordó Estela de Carlotto, titular de Abuelas. Por su parte, Osvaldo Barros, integrante de la Asociación Ex Detenidos-Desaparecidos, alertó que "la falta de presupuesto atenta contra edificios que son prueba judicial en los próximos procesos que deberían desarrollarse".
"Si hay una falta de voluntad, es un acto propio de una ideología perversa. El Gobierno de la Cuidad ha recortado el presupuesto para todo lo que tiene que ver con derechos humanos", indicó Carlotto a Página/12. "Si la Defensoría denuncia una irregularidad debe tener sus reales fundamentos en cuanto al estado edilicio de los centros clandestinos de detención", subrayó la dirigente que resaltó la "obligación" del Estado comunal de "mantener erguida la memoria a través del mantenimiento de esos edificios y preservando todo rastro de lo que allí funcionó, así como del nuevo uso que se les da como espacio de memoria".
Las Abuelas de Plaza de Mayo se sumaron al reclamo, que giró a la Legislatura la defensora del Pueblo Alicia Pierini, sobre el estado de los ex centros clandestinos y solicitaron que "se dé curso a las obligaciones que tiene el Estado de mantener esos lugares para que no se deterioren". "El gobierno de Macri ha sido bastante negado en disponer del dinero para todo lo que esté relacionado con los derechos humanos", insistió Carlotto, aunque rescató que algunos funcionarios del macrismo "han sido consecuentes con nuestro reclamo". En ese sentido, se mostró optimista en que si se suman voces, las promesas presupuestarias se podrían llegar a otorgar. "Nada mejor para registrar la historia reciente, que no borrar nada de lo que quedó del accionar del terrorismo de Estado", concluyó la presidenta de Abuelas.
"No les importa que se preserve la memoria. Si desde el Gobierno de la Ciudad no dan las herramientas necesarias para que los edificios no se vengan abajo, nos están faltando el respeto a todos los organismos, pero principalmente a los treinta mil detenidos desaparecidos", aseguró a este diario Taty Almeida, integrante de Madres. "No es falta de fondos. Si se ve cómo se está gastando el dinero, por lo que no es casual que no envíen fondos para mantener los ex centros clandestinos", señaló Almeida. "Ya estuvimos en la Legislatura y expusimos por qué era necesario que se destine ese dinero a mantener en pie la memoria. Si no discuten como corresponde el presupuesto y no entregan lo que se necesita, significa que no les importa el pasado, que siempre es presente del horror que vivió la Argentina", concluyó.
"El gobierno porteño tiene la obligación de mantener todos los centros que están sufriendo un deterioro muy importante. Esto atenta contra el sostener la memoria de lo que allí ocurrió durante la dictadura", coincidió Barros, de la Asociación Ex Detenidos-Desaparecidos. "En algunos casos, son testimonio judicial y forman parte de la prueba en los próximos juicios", explicó a este diario. "El presupuesto es absolutamente insuficiente", agregó. "Hay lugares como el ex CCD Club Atlético donde la posibilidad de seguir excavando y hallar pruebas depende de obras que hace más de dos años que están en licitación, cuyas partidas no fueron presupuestadas por el gobierno", ejemplificó Barros. Al mismo tiempo, subrayó que los fondos que debería destinar la administración PRO "no están disponibles para ejecutar lo indispensable", mientras que se quejó además de que sólo reciben "respuestas evasivas" por parte de los funcionarios de la ciudad ante el reclamo por la falta de ejecución del dinero destinado al Instituto Espacio por la Memoria (IEM).
[Informe de Gabriel Morini.]
24 de noviembre de 2010
23 de noviembre de 2010
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política del olvido


El deterioro de los ex centros clandestinos de la dictadura por la asfixia presupuestaria que impone el gobierno porteño. La Defensoría del Pueblo de la ciudad advierte que la ex ESMA, Orletti, Olimpo y otros sitios de la memoria sufren daños y peligro de derrumbe. Para el IEM, "el proceso de desfinanciamiento" paraliza las obras.
[Werner Pertot] Argentina. La ESMA, el Olimpo, el Atlético, Automotores Orletti y Virrey Cevallos son cinco nombres asociados al terrorismo de Estado. Los cinco ex centros de detención clandestinos (CCD), que guardan entre sus paredes el testimonio de la represión ilegal, dependen para su conservación del Instituto Espacio para la Memoria (IEM) que, a su vez, debe ser financiado por el Gobierno de la Ciudad. Un informe de la Defensoría del Pueblo porteña indica que los cinco sitios están en un estado que incluye, según el caso, desde grietas en los techos hasta el posible peligro de derrumbe. Para el IEM, el deterioro tiene una explicación: la asfixia presupuestaria que viene imponiendo año a año la gestión de Mauricio Macri. La oposición porteña impulsa una ley de emergencia edilicia y advierte que el PRO la quiere cajonear.
En 2009, el IEM –un ente autárquico que reúne a los distintos organismos de derechos humanos– tenía una partida para refacciones de 25 millones de pesos y el Ministerio de Hacienda porteño la restringió en 15 millones, lo que implicó una reducción del 38 por ciento. Para este año, la gestión PRO envió un presupuesto que preveía un millón y medio para arreglar los edificios, pero la Legislatura se lo aumentó a 6,3 millones. Sin embargo, en enero fue reducido por el Gobierno macrista en cinco millones. El truco suele ser habilitarles el dinero en los últimos días del año, para que no lo puedan utilizar.

Grietas de la Memoria
La Legislatura recibió un informe de la Defensoría del Pueblo porteña, firmado por Alicia Pierini, en el que detalla uno por uno el grave estado en el que se encuentran los sitios de la memoria.

- Ex ESMA. Se trata del ex CCD emblemático del país que fue transferido a la ciudad en un acuerdo que firmaron Néstor Kirchner y Aníbal Ibarra en 2004. La Marina, comandada por el fallecido Emilio Massera, lo utilizó como campo de concentración entre 1976 y 1983, y se calcula que pasaron aproximadamente cinco mil personas por allí.
Según el informe de la Defensoría, en el Casino de Oficiales "es imprescindible comenzar con las reparaciones, ya que debajo de las cubiertas se encuentran los principales sitios de tortura y reclusión: Capucha, El Pañol, Capuchita". "Las tejas de todo el predio han sufrido un daño general a causa de los granizos", indica el informe. El Pabellón COI y la enfermería "lamentablemente se encuentran en mal estado de conservación. La enfermería presenta graves deterioros en la cubierta, cielorrasos derruidos y está desmantelada en su totalidad. Sólo por las señalética y algún equipamiento en desuso se puede adivinar su antiguo funcionamiento". También el taller de automotores y el edificio de la imprenta "se encuentran en estado de avanzado deterioro, sin acciones de conservación".

- Garage Olimpo. Originalmente una estación de tranvías, funcionó durante seis meses como CCD del Ejército, entre agosto de 1978 y enero de 1979. Dependía de Guillermo Suárez Mason y pasaron por allí unos 700 detenidos-desaparecidos.
El edificio está "en un estado avanzado de deterioro, presentando grietas y fisuras". "Los riesgos emergentes están en la cubierta, que por su data (principios del siglo XX) debiera ser reemplazada íntegramente y, considerando que por debajo de la misma se encuentra ‘El Pozo’, como se denomina al lugar donde se alojaban las celdas y se encuentra la mayor cantidad de testimonios, es de carácter urgente implementar estas acciones", advierte la Defensoría. "El sistema de desagüe pluvial se encuentra en muy malas condiciones", describe. También señala que hay una "escalera de madera que por su mal estado no permite subir en forma segura al público" que visita el ex CCD.

- Automotores Orletti. Fue el CCD de coordinación del Plan Cóndor, como se llamó al acuerdo recíproco entre las dictaduras para perseguir e intercambiar secuestrados. Dependía de la SIDE.
El edificio "presenta serios problemas en la cubierta de chapas que, por su antigüedad y falta de mantenimiento, permite el paso del agua, causando daños en el sector más sensible de este ex CCD". "La cubierta, los desagües y las canaletas están en pésimo estado. Las claraboyas sobre el taller mecánico también deberán ser intervenidas y detener el deterioro que producen las filtraciones", recomienda.

- Virrey Cevallos. Fue un CCD de la Fuerza Aérea, uno de los pocos de los que existen sobrevivientes. La Legislatura lo declaró sitio histórico para preservarlo, algo que no está ocurriendo según la Defensoría: "Se deberán adoptar medidas de forma urgente para impedir que el deterioro del inmueble siga avanzado. No se trata de ‘restauración arquitectónica’, ni de ‘embellecimiento edilicio’, sino de ser coherente con el objetivo fundamental de estos espacios de conservación patrimonial del testimonio, destinados a conservar la verdad histórica", remarca la Defensoría sobre el lugar donde funcionó un CCD de la Fuerza Aérea. "El estado del edificio es de alto riesgo desde el punto de vista estructural, con gran deterioro de la estructura (...). Se encuentra en grave estado y apuntalada", advierte. "No se hicieron cateos estructurales para determinar el riesgo de derrumbe, pero el estado de deterioro por corrosión de los perfiles permite suponer que sin el apuntalamiento de la estructura sería imposible habitar el lugar."

Asfixia
En respuesta a un pedido de informes de la legisladora Rocío Sánchez Andía (Coalición Cívica), el IEM detalló que "durante el primer trimestre de 2009, el Ministerio de Hacienda modificó el crédito vigente, que pasó de 17 millones a 10 millones, eliminando siete millones sancionados por la Legislatura para obras en la ex ESMA. Estos 10 millones fueron restringidos en su totalidad". Este año, las cosas no mejoraron: en su proyecto de presupuesto para 2010, la gestión PRO envió 1.419.900 para obras en los ex CCD. La Legislatura lo aumentó a 6.525.000 pesos.
Sin embargo, en septiembre, el IEM informó que Hacienda había restringido ese presupuesto a comienzos del año: "La partida está restringida desde el mes de enero por la suma de cinco millones. En consecuencia, el importe disponible es de 260 mil pesos para cada sitio", indicó la directora del IEM, Ana María Careaga. "Las restricciones presupuestarias y el proceso de desfinanciamiento de las obras en los sitios de memoria han ocasionado la paralización de las obras en trámite y han imposibilitado iniciar nuevas obras que ya cuentan con los pliegos elaborados por este Instituto", destacó.
El IEM envió un informe con las refacciones necesarias que quedaron paralizadas en cada ex CCD:

- Ex ESMA. La restauración de cubierta en el Casino de Oficiales, la enfermería, el pabellón COI y en el emblemático edificio de las cuatro columnas. "La obra es fundamental para poder garantizar el uso del edificio", advierte. En todos los casos, el IEM elaboró el pliego de licitación, pero no estaba el dinero disponible para poder ponerla en marcha.

- Atlético. Formó un circuito junto con los CCDs Banco y Olimpo, adonde se trasladaron los mismos represores, parte de los detenidos e incluso el mobiliario de los campos. El edificio fue demolido por la dictadura a fines de 1977 y sobre él se construyó la autopista. Antes de la gestión de Macri, el gobierno porteño hizo una excavación en la que se encontraron los restos del sótano.

Una serie de obras de arquitectura está paralizada por la falta de liberación de los fondos, pero la obra más importante es de submuración, es decir, la implantación de una estructura independiente de contención. "El Ministerio de Hacienda eliminó el crédito en 2009 y lo restableció después de numerosos reclamos y denuncias", advirtió el IEM. Por esto, la gestión PRO debió responder a un pedido de informes del juez federal Daniel Rafecas. Sostuvieron que "en el marco financiero vigente debieron adoptarse criterios restrictivos en materia de ejecución presupuestaria".

- Virrey Cevallos. El IEM no pudo licitar, por el ahogo presupuestario, la reparación de la estructura y las cubiertas. Con respecto a la restauración de la fachada, Hacienda rechazó la licitación y les planteó que "en el marco de la restricción financiera vigente, ese Instituto proceda, respecto de la obra, de acuerdo con las disponibilidades crediticias con las que cuenta". En la ejecución presupuestaria del 30 de septiembre de 2010 que envía Hacienda a los legisladores, aparece con un crédito vigente de cero: cero peso disponible para obras en los ex centros clandestinos.
24 de noviembre de 2010
23 de noviembre de 2010
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historia de la homosexualidad en argentina


Primero fue pecado, después enfermedad y luego delito. La ‘Historia de la homosexualidad en la Argentina’ (Editorial Marea), escrita por Osvaldo Bazán, se reedita ahora incluyendo la crónica de los sucesos y discusiones en torno de la promulgación de la ley, vuelco decisivo en una oscura historia de torturas y calamidades.
[Liliana Viola] Argentina. Lo que vulgarmente, o a simple vista, se denomina "un ladrillo": un libro gigante de más de seiscientas páginas que lleva como título ‘Historia de la homosexualidad en la Argentina’. Tal vez una apuesta contra ese mito de que la loca no lee. Ahora van a ver si no lee. Y, enseguida, la tentación de empezar la entrevista con una broma de estudiante: "Disculpe, Osvaldo Bazán, ¿Belgrano era gay?"
Cuando lo editó por primera vez, en 2004, le predijeron que no iba a vender mucho porque la palabra "homosexualidad" ahuyenta cuando va en tapa. La opción sugerida, ‘Historia de la diversidad sexual’ significaba huir por la tangente más correcta, pero también más imprecisa. Por si quedan dudas, en esta edición actualizada, el arco iris lidera el arte de tapa. Además, un detalle del cuadro ‘La familia del sentenciado’, de la inquietante artista argentina Milfred Burton: es un jovencito de principios del siglo XX, de mejillas sonrojadas, que está oliendo el aroma de una rosa carmesí. Ese debe ser el famoso manflor, tan alegre y tan golpeado, del que tanto hablan las crónicas argentinas de los ’60 y los ’70. Adentro, un grabado donde unos perros se revuelcan con humanos desnudos mientras otros humanos vestidos los miran. Pero no, no es lo que la imaginación de algunos legisladores soñó durante el debate de la Ley, es la matanza de 50 sodomitas llevada a cabo en Centroamérica y organizada por Vasco Núñez de Balboa. Los perros se están comiendo a los hombres. Los que miran son los católicos conquistadores.
Van a desfilar a lo largo de 140 capítulos escritos como microrrelatos, no sin sentido del humor y hasta candor: las transexuales, las travestis del Viejo Mundo, el cacique Era Pacra, "hombre feo, sucio y grandísimo puto", los huarpes y sus penes de barro, los gigantes sodomitas reducidos en la hoguera, Leocadia/Antonio, expulsada del convento por enamorar monjas, la musa argentina de Marcel Proust, la triste Manon, la Rosita de La Plata, Dafne, la mujer-hombre. También los ejercicios higienistas, el escándalo de los cadetes, los compadritos entre ellos, las teteras, la revista Contorno, la década del ’70, el inicio de la militancia. Revistas, películas, avisos publicitarios, hasta llegar al actual auge de lo friendly.
Osvaldo Bazán publicó en la Editorial Marea la primera versión hace seis años, con el propósito de abarcar 500 años de historia y demostrar hasta qué punto hubo y hay vida homosexual en estas pampas. Escribió un libro que encadena anécdotas y episodios asombrosos, pero sobre todo ha escrito un libro muy triste. Los personajes reales asoman la cabeza, ya sea para bailar un cuplé en el teatro de Lola Membrives, para hacerse escritor en un pueblo de provincia o para cantar su amor a los cuatro vientos, y siempre aparece alguien que le parte la cara de un pisotón. Gran paradoja: la historia de la vida homosexual es una historia de gente que en pos de la divinidad, de la salud, de las buenas costumbres y de la familia, le recorta la vida al resto. Igual, la tentación, casi como decía Oscar Wilde, no es algo tan fácil de domesticar.

¿Belgrano era gay?
Mirá, no te rías, no es nada casual que la primera pregunta que me hagas sea ésta. Se instaló casi como un chiste, pero con raíces reales. Al principio ni se me había ocurrido investigar el tema, pero tuve que agregarlo porque es la pregunta qué mas me hacía la gente y me sigue haciendo. Creo que por algo se hace, por algo interesa tanto. Te diría que quien quiera la respuesta que lo lea, está en la página 85. Pero lo más importante es que existe una obsesión con este tipo que tenía una voz aflautada, que se dedica a la guerra cuando bien podía haberse dedicado a las artes o al Derecho o quedarse en Europa. Fijate que hay quienes sacaron a relucir los dos hijos que nunca reconoció como muestra de su hombría. Y otra cosa muy interesante es que este morbo viene de los dos lados. Desde la homofobia, que ya en sus tiempos se le burlaban en la cara por la voz, por los modales y cada vez que pudieron le tiraron con esto, lo cual era una lacra; y desde la homosexualidad, con esa necesidad que no entiendo de tener héroes propios. Es ridículo. ¿Por que esa necesidad de que haya un héroe gay? ¿Qué aporta?

La risa frente al puto o al posible puto aparece en muchos capítulos de tu libro.
Se repite porque es la forma de la mayoría heterosexual de relacionarse con la minoría, es parte de una dinámica de crueldad.

Cuando empezaste a investigar, ¿no estabas vos también buscando héroes propios, mártires incluso, personajes ejemplares? ¿Llegaste a vislumbrar que podía servir para informar a los legisladores algún día?
Cuando empecé este libro, lo escribí para mí. No es que tenía una tesis que quería probar. No soy académico, soy periodista, y sentí la necesidad de buscar respuestas a la pregunta de por qué hay una parte de la humanidad a la que yo pertenezco que recibe tanto odio de la otra. Por qué molesta tanto la diferencia sexual. Por qué si hay tantas diferencias entre las personas, justamente esta diferencia genera un odio tan grande.

¿Y qué encontraste?
Muchísimo más de lo que esperaba. Yo pensaba trabajar de la dictadura para acá cuando empiezo a ver que hay muchísimos materiales. Los relatos de los conquistadores donde ellos mismos cuentan la diversidad que los horroriza. Nos enteramos de cómo se vivía porque ellos relatan el modo en que los reprimen. Los casos que trascendieron nos llegan porque funcionaban como ejemplificadores de lo que no se debía. Conocemos las historias por el castigo que recibieron. Por eso vas a ver que el libro tiene siempre un tono de asombro, que es el asombro mío ante lo que iba descubriendo.

¿Y tan fácil es encontrar esta información?
La información está, al menos si hablamos sobre homosexualidad masculina. Sobre lesbianismo es muy difícil porque no se consideraba sexo si en la relación no intervenía el pene. Por lo tanto, hay menos castigo, y menos relato. Pero claro que lo que falta es una mirada no hétero a la hora de ir a buscar. Por ejemplo, en el caso del malevo Cepeda que va preso por anarquista, por borracho, por ladrón, en ningún lado decía que también porque era gay. Cuando voy a la Academia del lunfardo, nadie me daba esa información que tenían ahí, estaba en los documentos que Cepeda muere peleando con otro hombre por el amor de un pendejo. Entonces ahí la historia de su vida se reconstruye en otra clave.

¿La pregunta inicial fue por la molestia que la diferencia genera en los otros o también buscabas respuesta sobre tu propia homosexualidad?
La pregunta sobre por qué soy gay no me la hice nunca, no me interesa, no se me ocurriría preguntarle a un psicólogo, a un cura, tampoco a mí. Es como decir por qué tengo dos piernas.

Sin embargo, muchos personajes que rescatás identifican ese momento en el que se dan cuenta como un momento fundacional. Por ejemplo, en el siglo XIX, Karl Heinrich Ulrichs contaba que la revelación espontánea y definitiva le llegó hojeando un libro de arte cuando notó que lo excitaban los desnudos masculinos; dice además que ahí su vida cobró sentido. También contás que María Rachid, adolescente en Estados Unidos, se reconoció como lesbiana en el momento en que luego de pensar qué pensarían de ella si la veían allí, se puso en una cola en una oficina de información para gays y lesbianas antes de tener mucha idea de por qué lo hacía.
Sí, incluyo varios "darse cuenta" a lo largo del libro, porque el descubrirse en el desarrollo de cualquier personalidad es un momento pesado , y más de un homosexual. Es cuando te das cuenta de que sos alguien a quien la sociedad no está esperando. Hay un momento de mayor violencia todavía y que hoy persiste: es cuando te das cuenta de que sos alguien a quien la sociedad no le da un documento de identidad. Por eso es tan importante la ley de género. Las personas trans se dan cuenta de que son alguien a quien la sociedad les responde que no, que no lo son. Darse cuenta implica decir "Yo soy éste". O, si no: "Tenés razón, soy lo que vos mandes".

¿Y cómo fue para vos vivir este momento en Salto Grande?
Soy muy inconsciente y nunca me importaron las cosas que se dijeran. Hoy es genial porque vuelvo luego de estar en la tele, el libro está en las bibliotecas. Creo que esto les ha hecho la vida más sencilla a los chicos que hoy viven allí. Yo fui estudiante en la época de la dictadura, en un pueblo de 2500 habitantes. Hoy veo la libertad de los chicos y me da un poco de envidia, pero también creo que la adolescencia siempre es jodida. Pero respondiendo a tu pregunta, lo que puedo decirte es que cuando tuve edad para irme, lo que hice fue irme lo más lejos posible. Podía haber estudiado en Rosario, pero me fui a La Plata, les metí un verso a mis padres, les dije que esa carrera no existía en Santa Fe.

En la primera parte del libro aparece muchas veces una palabra que ya no se usa, "nefando".
Esa palabra es clave, y eso es lo que estalló ahora con el debate de la ley de matrimonio. Porque en los anales de la historia, el catolicismo, los poderosos, cuando hicieron el marketing para acallar a las minorías, que lo hicieron perfecto, estos estrategas inventaron esto del pecado nefando. Nefando es aquello de lo que no se puede hablar. Y si no se puede hablar, no existe. Y si no existe, se lo puede utilizar como enemigo débil común. Porque eso es algo que entendí en esta investigación: nada mejor para el poder que encontrar un enemigo débil, que no puede hablar, que está avergonzado contra quien descargarse. Y aquí pasó eso en el debate. Como el tema de la diversidad sexual no se podía hablar, las personas no existían como sujetos de derecho. Ahora, en cuanto se habló, hubo que decir en voz alta: "Cómo vamos a negarles un derecho a esta gente".

En la Mesa de Noche de Cada Senador
La versión actualizada cuenta con 200 páginas más que el original. El tono cambia completamente: ya no es el relato de la barbarie sino la celebración de un triunfo. Ya casi no hay bibliografía, se tira la chancleta de la investigación para ingresar a la crónica que culmina en la ley de matrimonio igualitario. Este libro tuvo un lugar protagónico en esta gesta y la contratapa lo anuncia en letras de molde: "El libro que leyeron los legisladores antes de dar el ‘sí’ al matrimonio igualitario".
Un ladrillo. Un ladrillo en el mejor sentido, el de la construcción, en la cabeza recibieron senadores de la patria poco tiempo antes del debate en el Congreso.

¿Cómo llega el libro a manos de los senadores?
En realidad, el libro apareció en la discusión en Diputados y yo fui el primer sorprendido. Había seguido el debate hasta la 1 de la mañana y me fui a dormir. Me levanto temprano para ir a la radio y ahí me encuentro lleno de mensajes felicitándome porque el diputado Agustín Rossi había citado mi libro en su discurso. Lo miré en YouTube y me puse a llorar. Eso que yo había escrito en mi casa, de pronto estaba ahí. La verdad es que me sentí superado, halagado y no quiero más que eso en mi carrera periodística, que es más de lo que nunca esperé. Ya en esos días me habían querido hacer entrevistas por el libro, pero como lo había escrito hacía años, yo no daba mucha bola. En ese momento me di cuenta de que era mi lugar, ahí es cuando empecé a salir en todos lados... Empecé a participar del debate y se me ocurrió repartir el libro antes de que se diera la votación en el Senado porque me di cuenta de que aún los que estaban a favor no tenían mucha idea de qué estaban hablando.

¿Cómo se hizo el reparto?
En la editorial habían quedado unos 100 libros. Pero, bueno, se trata de una editorial chica que no está en condiciones de regalarlos. Así que hablamos con el Inadi, yo no cobré derecho de autor y la editorial los vendió al costo. Y el Inadi se encargó de repartirlos. Todavía no pagó.

¿Por qué decís que te gusta decir matrimonio gay y no matrimonio igualitario?
Bueno, es que la palabra "igualitario" me suena fea. Es una palabra sin emoción; me pareció bien usarlo, lo usé, pero creo que el matrimonio igualitario se terminó a las 4.05 de la mañana del 15 de julio. Hay matrimonio y punto. Si la ley no hace diferencia, ¿por qué lo hacemos nosotros? Ahora cuando decís "tengo un casamiento", tenés que explicar si es de chicas, de chicos o de héteros.

Bueno, no tanto...
Tenés razón, ahora los gays son los únicos que se casan. Quiero decir algo: el matrimonio es un garrón. Es bueno decir que es una institución en crisis que no ha hecho feliz a la gente, como casi ninguna institución, nunca pensamos que el matrimonio es una panacea. Mucha gente usó aviesamente esto para decir que tan disidentes que éramos y al final queríamos una institución perimida. No. Lo que yo quería decir es que no me quiero casar. Antes no lo podía decir. Porque, quisiera o no, no podía. Me parece maravilloso que si es el sueño de muchos, lo cumplan.

Por lo visto la ley es más que una simple ley...
El tema es que, al caer esta barrera de discriminación, funcionó como pedagógico en muchas cosas. Hasta el 15 de julio venía el mozo, hasta uno de buena onda, que si veía que te besabas con tu novia, te decía: "Todo bien, pero éste es un lugar de familia". Y vos le podés decir ahora: "Esta es mi familia". El Estado reconoció esta relación. Por eso es importante la ley de género, para que las chicas no sean la caja chica de la policía y todo lo que ya sabemos. La ley no soluciona los temas, claro que no, pero es el peldaño que hay que pisar para solucionar estos temas. Muchos de nosotros empezamos a ser ciudadanos de primera ahora, por eso no debemos cerrar la puerta detrás nuestro porque queda gente afuera. Me pregunto cómo hace un diputado o senador que votó esa ley para no votar la de identidad de género. Cómo hace la sociedad que apoyó esta ley para decir que no.

En un apartado muy apartado decís que no te vas a referir a las rivalidades dentro del activismo Glttbi, pero que las hay, las hay. ¿Por qué no ahondás en ese tema?
Las internas existen, por eso las mencioné. El día de la promulgación te daban dos pins, dos socotrocos que si te veían sólo con uno, te estampaban el otro en la solapa. Y pensabas: "No se ponen de acuerdo ni para hacer un pin". Creo que ahora se van a agravar las diferencias, estuve en la marcha de Córdoba este sábado y lo veo. Hay intereses políticos, partidarios, como ocurre en toda organización que crece. Y es saludable, pero para explicarlo y que se entienda, habría necesitado 500 páginas más. Es otro libro.

La primera versión terminaba con una afirmación algo críptica: "La homosexualidad no es nada". ¿Qué significa eso?
Bueno, yo decía eso en 2004, estábamos en un momento político muy lejos de la igualdad de derechos. Luego de ver las torturas, la persecución y las vejaciones de las que fue objeto la homosexualidad, yo me dije: "Fuera de esto, la homosexualidad es nada".

¿Nada malo?
Como no hay nada diferente entre un homosexual y un hétero, pensemos en sus derechos. Lo que hay es un grupo de gente que tiene un interés sexual afectivo amoroso por otra gente.

¿No hay diferencias?
En ese momento dije eso. Y hoy entiendo que eso no es así. Hay una frase que dijo el socialista Rubén Giustiniani en el recinto y a mí me despertó: "Lo contrario de la igualdad no es la diferencia, es la desigualdad". Por eso en esta versión ampliada digo que hay que celebrar la diversidad. Exigir y celebrar esa diferencia. De algún modo hablar de esa nada tuvo un fin estratégico que se cumplió, es algo que a los heterosexuales les pegó.

La otra vez decías que "la homosexualidad no es nada" y ahora terminás con "que siga el show".
Sí, en 2004 se lo dedicaba a los ignorantes y necios que me habían llevado a hacerme esta pregunta. Y ahora se los dedico a todos los que hicieron posible que la Argentina sea el décimo país del mundo en donde las personas del mismo sexo se puedan casar legalmente. Y a todos los que no, porque ellos también disfrutarán de la igualdad. Fue una decisión la palabra "show". El libro es muy triste y creo que merecemos la alegría del show de la vida, nosotros y todos los ciudadanos. Me gustó que fuera la última palabra. El libro tiene como dos finales. Uno fue el orgasmo; es que lo que pasó esa noche de la ley fue increíble. Y la frase final fue el momento del después, ya fumando: "Te digo, ¿sabés qué? Sí, te amo, vamos por el show de la vida".
22 de noviembre de 2010
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catacumbas de la represión


La ex pareja de un asesino cuenta cómo funcionaban los paramilitares. El testimonio es clave para la Justicia en la investigación del papel de la represión clandestina ejercida por el Estado desde 1975. Pero Mirta Masid también accedió por primera vez a contar en una entrevista periodística la historia que vio como pareja de un comando operativo de la Concentración Nacional Universitaria.
[Martín Granovsky] Argentina. Es la primera vez que aparece su nombre en público. Mirta Masid ya declaró dos veces en la Justicia con identidad reservada y ahora concede una entrevista periodística. Su relato está marcado por una sigla, CNU, la Concentración Nacional Universitaria. Nació en 1968 como una fuerza de choque dentro de la derecha peronista y en 1975 se convirtió en una herramienta del Estado. Dependía de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y de las Fuerzas Armadas. Masid vio parte de esa transformación desde su casa: fue pareja de Carlos González, ‘Flipper’, uno de los asesinos de la CNU.
Mirta Masid declaró ante la Justicia como parte del Programa Verdad y Justicia del gobierno nacional y amparada en el Programa de Protección de Testigos.
Cuenta Masid, que da su nombre pero no quiere fotos, a Página/12: "El asesinato de Silvia Filler fue el primer patinazo de la CNU. Entraron armados a la universidad y empezaron a los tiros. Filler sabía que ellos iban a romper la asamblea. Fue más que eso. La mataron".
Era diciembre de 1971 en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Provincial de Mar del Plata, que aún no tenía universidad nacional. La Justicia condenó por homicidio a Oscar Héctor Torres, que fue quien realizó el disparo que dio en la frente de Filler y la mató. También sentenció a Raúl Arturo Viglizzo, Marcelo Arenaza, Ricardo Alberto Cagliolo, José Luis Piatti, Alberto José Dalmaso, Raúl Rogelio Moleón, Eduardo Salvador Ullúa, Luis Horacio Raya, Eduardo Aníbal Raya, Oscar Silvestre Calabró, Carlos Roberto Cuadrado, Ricardo Scheggia, Carlos Eduardo Zapatero, Martha Silvia Bellini y Beatriz María Arenaza.
Quedaron libres en 1973, beneficiados por la Ley de Amnistía votada por el Congreso a instancias del presidente Héctor Cámpora.

Toby
"Yo estaba casada con mi primer marido, y era una señora de mi casa que no trabajaba", recuerda Masid. Entonces simpatizaba con el Partido Socialista de los Trabajadores, el PST, que llevó de candidato a presidente en 1973 a Juan Carlos Coral.
En ese momento Mar del Plata recibía todos los veranos un aluvión turístico pero el resto del año era una aldea donde todos se conocían. En la secundaria, que cursó a fines de los ’50 y principios de los ’60, Masid fue primero al San Vicente y luego al Comercial. Tiene grabada la imagen de un profesor, Adolfo Domijian, "uno de los mejores que tuve". Daba Derecho Comercial. El alumno que más le discutía era Ernesto Piantoni. También fue al secundario con Gustavo Demarchi.
Piantoni llegaría a ser el jefe de la CNU en Mar del Plata. Demarchi terminaría como fiscal. Desde su cargo sería, como mínimo, el gran amparo de los grupos de choque.
Cuenta Masid: "El padre de Piantoni tenía mucho dinero. En una época donde todos íbamos a bailar y bailábamos, Ernesto Piantoni se sentaba solo a una mesa con una chica muy educada. Siempre marcaba una diferencia. Como si no se mezclara. Era gordito, rubicundo, blancuzco. No era una persona muy agraciada. Tenía voz finita y lo llamaban Toby, como el personaje de historieta".
Lo mismo pasó en el casamiento de Raúl Viglizzo, uno de los condenados por el asesinato de Filler. "La fiesta fue en el Círculo Militar porque la chica era hija de militares. Estábamos los reos por un lado, tirados arriba de la mesa por la novedad de los bocaditos de caviar, y Piantoni a distancia, en otro lado."
Salvo Piantoni y alguno más, la generación que cumplió los 20 alrededor de 1966 usaba jean y pelo largo. E incluso después del asesinato de Filler, los marplatenses que militaban en política seguían mezclándose. Así fue entre 1973 y 1975. "Bar hasta las cinco de la mañana", cuenta Masid. "Hablar de política. Ir a las peñas, como la de Julio Bosata, en Los Pinos de Anchorena, cerca del complejo universitario. El bar Artus. A El Bilbaíno iba a todo el mundo. Grupos de izquierda y también de derecha. Se retrucaba con cantos de la Guerra Civil Española. Unos cantaban canciones republicanas. Otros contestaban con las franquistas. Y también el sexo era una estrategia, porque así se conquistaban militantes. En las peleas, en ese momento no se pasaba de los gritos o los cantitos. A la vez, cada uno tenía también sus lugares preferidos. Los de la CNU iban todos los mediodías a la confitería del Hotel Argentino. También a una cervecería de unos holandeses, Old Dutch, en Belgrano y Mitre. Creo que era de los Hooft."
Hijo de un nazi holandés refugiado en la Argentina, Pedro Hooft fue hecho juez por la dictadura, en 1976. Los familiares de los secuestrados en la Noche de las Corbatas, de 1977, lo acusaron de actuar por omisión o por complicidad directa con la privación de la libertad y el asesinato de las víctimas, todos ellos abogados.
Según Masid, los profesionales y los abogados eran la capa superior de la CNU. "Por un lado estaban ellos, con una posición social determinada y, por otro, los vagos, las bases, los más pobretones, los que no habían terminado el secundario o tenían algún antecedente penal por robo."
Desde noviembre de 1973 su conocimiento de la CNU se hace más personal: forma pareja con Flipper.
A veces Flipper y sus amigos de la CNU se juntaban a discutir lo que leían. Cuenta Masid: "Hablaban de la aventura, de vivir peligrosamente. Declamaban. Leían a Nietzsche. También a Lartéguy. Estaban los centuriones, los pretorianos y los mercenarios. Los centuriones guerreaban por ideales. Los mercenarios, por dinero. Los pretorianos, por la guerra misma. Ellos se decían pretorianos. Criticaban a los que llamaban ‘los bolches’. Hacían comentarios antisemitas. Una vez se corrió la bolilla de que a una chica la había desvirgado un judío. Se la agarraron con el tipo. Primero porque se casaría con una novia desvirgada. Y además, porque había dejado de ser virgen por un judío. Para ellos era tremendo. Casarse con una mujer virgen era un orgullo. Muchos de los que tuvieron hijas les pusieron Celeste de nombre. Leían a Marechal y especulaban sobre las batallas celestes y las mujeres celestes".
Masid no recuerda qué leían los CNU de Friedrich Nietzsche, el filósofo alemán que había muerto en 1900. En su última declaración en la Justicia escuchó un murmullo entre los imputados. "¿Leíamos Nietzsche? ¿Y qué era? ¿Así hablaba Zaratrustra?"
Ni el pobre Nietzsche ni, menos aún, el pobre Leopoldo Marechal de Megafón o la guerra, que murió en 1970 reivindicado por los cristianos de base tras haber agregado a su peronismo la defensa de la revolución cubana, podrían responder al misterio de qué interpretaban en ellos los miembros de la CNU. En cambio, es menos misterioso el cuadro de la Argentina en 1975. Muerto Juan Perón el 1ª de julio de 1974, el Estado intensificó la represión con fuerzas propias que actuaban como clandestinas. En Mar del Plata una de esas fuerzas fue la CNU, involucrada además en otra batalla terrenal: la disputa dentro de la Iglesia Católica contra los cristianos de base, el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y los obispos que le dieran cobijo o, aun, que no les declarasen la guerra. Para la CNU, en Mar del Plata uno de los blancos era el obispo Eduardo Pironio.
Una base de los cruzados era la Universidad Provincial, donde el CNU Eduardo Cincotta, fallecido el año pasado en la cárcel como procesado, era entonces secretario general.
Pero en 1975 el asunto ya no era interrumpir una asamblea a tiros y matar al voleo. Hubo un día –una noche– en que la historia de Mar del Plata cambió y la patota dejó de confundirse con lecturas dispersas. El 20 de marzo fue asesinado Ernesto Piantoni, el Toby del relato de Masid, que seguía en pareja con Flipper y trabajaba en la Universidad Provincial. "Yo trabajaba, pero otros tenían contratos y no iban. Era ñoquis. Disponían de su tiempo para la CNU. Cuando me enteré de la muerte de Piantoni, por radio, a las 11 de la mañana, me puse muy mal. No sabía qué, pero sabía que un desastre pasaría."
El desastre ocurrió en la madrugada del 21, luego del velatorio de Piantoni. La patota buscó en sus casas y mató a Enrique Elizagaray, Guillermo Videla, Jorge Enrique Videla, Jorge Lisandro Videla y Bernardo Goldemberg. Por uno (Piantoni), cinco de ellos. Cada uno fue acribillado con decenas de balazos, al estilo ostentoso de las masacres mafiosas.
Masid dice que los CNU hablaban sobre esa noche borrachos de Chivas Regal.
La patota no ocultó su identidad. Como protección, dos meses después el fiscal Demarchi ya pedía el sobreseimiento de la causa. Lo ayudaba el oficial segundo de tribunales Eduardo Ullúa, que renovaba su historia después de la condena por Filler.
Dice Masid que ella imaginaba la participación de Flipper pero que éste, además, se lo contó. Recuerda que por la muerte de Piantoni llegaron cuadros de la CNU de Buenos Aires y La Plata. Incluso Patricio Fernández Rivero, a quien los demás llamaban ‘El Patriarca’ cuando aún no llegaba a los 30. Hoy tiene 64 años. Es el mismo que el último jueves fue detenido en Alta Gracia para ser investigado por crímenes de lesa humanidad a pedido del juez marplatense Rodolfo Pradas. También fue detenido, en La Plata, Mario Durquet.

Floristas
Al margen de la vendetta en la madrugada de marzo, en los meses siguientes la CNU redoblaría su letalidad ya como instrumento pleno del Estado.
Masid recuerda la muerte de Daniel Gasparri, un militante del FEN, Frente Estudiantil Nacional, que en ese momento era una organización de la llamada izquierda nacional dentro del peronismo. "Mataron a unos floristas que tenían el puesto a la vuelta de la Catedral. Según ellos, era una forma de vengarse de Pironio porque decían que protegía a los montoneros. También secuestraron y mataron a María Maggi, la decana de la Universidad Católica. Argumentaban los mismos motivos: venganza contra Pironio." (Pironio terminaría hecho cardenal y con destino en el Vaticano. En su libro ‘La mano izquierda de Dios’, Horacio Verbitsky escribe que desde Roma Pironio transmitió a su viejo amigo Emilio Mignone que ante el secuestro de la hija de éste no podía hacer otra cosa que orar.)
Dice Masid que, en una de sus declaraciones, uno de los defensores de los ex CNU inculpados la increpó y le preguntó por qué había continuado la pareja con González. "Yo venía de pasar momentos muy bravos en la vida personal. Carlos me ayudó mucho a salir del pozo. Era alegre, solidario. Pero empezó a caer en ese abismo de las muertes. Al final andaba como desesperado. Decía que no podía vivir con tantas muertes en su conciencia."
Flipper, que también usaba facas y podía dar puntazos en medio de una pelea, murió matando a los 25 años, en noviembre de ese mismo 1975. La CNU, según Masid, tenía dos relaciones sindicales. Una era el Sindicato Unido Petroleros del Estado. El otro, el Vitivinícola. El primero estaba controlado por Diego Ibáñez, años más tarde socio de Alfredo Yabrán y primer presidente del bloque peronista, con hegemonía de los dinosaurios, en 1983. El segundo, Foeva, estaba bajo el mando de Fernando "El Loquito" Catugno.
Flipper y otros miembros de la CNU viajaron a San Juan. Les encargaron el asesinato de Pablo Rojas, diputado nacional justicialista sanjuanino. Hicieron un trabajo de inteligencia previo y esperaron que fuese a cenar a lo de un amigo. Uno le desinfló una cubierta. A la una de la madrugada Rojas salió de cenar, fue hacia el auto y se agachó al ver la goma demasiado baja. Escuchó pasos y metió la mano en la cintura. Estaba armado. Se dio vuelta y le disparó a Flipper, que le disparó a él. Mientras Flipper caía muerto, otro miembro de la patota remató a Rojas.

Listas
El relato de Masid a Página/12 no sólo incluye santuarios sindicales, judiciales y universitarios para la CNU. Masid también menciona la dependencia de la patota y sus jefes respecto del Estado en la comisión de cada crimen. "Por lo menos una vez por semana se reunían en el GADA. Para eso se vestían mejor, con corbata. Y además de los hechos que cometían, hacían listas. Lo sé por experiencia propia. Tengo un cuñado desaparecido, Pablo Trejo Vallejos. Antes de morir, Carlos me dijo un día que estaban confeccionando listas y me recomendó que le avisara a Pablo. ‘Decile que se vaya’, me pidió. Yo avisé, pero nadie me creyó. Y en 1977 lo secuestraron y está desaparecido. Me acuerdo que una vez fue a mi casa, con Carlos en vida, un muchacho joven que trabajaba en la Clínica Colón, supongo que de camillero. Y Carlos me dijo: ‘Este está con nosotros, marcando gente’. Bueno, mi cuñado trabajaba en la Clínica Colón. Los de la CNU robaban coches para uso personal, para sus operativos y para la policía."
El GADA es el Grupo de Artillería de Defensa Aérea 601 de Mar del Plata, eje de la masacre en Mar del Plata antes y después de la dictadura. Cincotta reportaba al GADA. Según documentación de la ya disuelta Dirección de Inteligencia de la Provincia de Buenos Aires, aportada a los juicios por la verdad y a los juicios penales posteriores por la Comisión Provincial por la Memoria, miembros del GADA usaban tarjetas de Demarchi como protección. Y Ullúa era su jefe.
Hay nombres que se repiten. Los imputados por el juzgado federal número tres de Mar del Plata son Gustavo Demarchi, Raúl Viglizzo, Juan Carlos Gómez, Eduardo Salvador Ullúa, Daniel Ullúa, Oscar Corres, Mario Durquet, Marcelo Arenaza, Beatriz Arenaza, Fernando Delgado, Nicolás Caffarello, Piero Asaro, Juan Carlos Asaro, José Luis Granel, Roberto Coronel, Roberto Justel, Ricardo Oliveros y Fernando Otero. En el plano penal los querellantes no les imputan haber sido parte de una organización fascista, que no es un delito de lesa humanidad, sino una rama del Estado terrorista que secuestró, torturó y mató.
En 1976 los directivos de la Universidad Provincial le pidieron a Masid que grabara clases. Esa tarea era parte del espionaje habitual de la dictadura. Renunció y empezó a temer por su seguridad. Antes de irse a vivir a España, de donde después regresó, dice que le allanaron dos veces la casa. "Solo me faltó una cosa: las fotos de los casamientos, donde aparecían todos. Fue lo único que se llevaron."
martin.granovsky@gmail.com
22 de noviembre de 2010
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en cana represor carlos sfulcini


La caída de un tal ‘Carlitos Bianchi’. Detuvieron a Sfulcini, inteligencia del ejército, por la desaparición de Tito Messiez. La detención se conoció ayer pero la llevó adelante personal de Gendarmería en su domicilio de Rosario. Permanecía con prisión preventiva desde diciembre del año pasado por decisión de la Cámara de Casación Penal.
[José Maggi] El represor Carlos Sfulcini, alias ‘Carlitos Bianchi’, miembro del Servicio de Inteligencia del Ejército durante la última dictadura fue detenido esta semana por orden de la justicia federal, imputado por la desaparición del militante comunista Rubén ‘Tito’ Messiez. Sfulcini permanecía con prisión preventiva desde diciembre del año pasado por decisión de la Cámara de Casación Penal, que también debía resolver el procesamiento que había dictado sobre el imputado la Cámara Federal de Rosario. "Casación rechazó la apelación que había realizado la defensa de Sfulcini acerca del procesamiento de la Cámara Federal y confirmó la presión efectiva", explicó Alicia Bernal, hija de la víctima desaparecida. Si bien la noticia de la detención se conoció ayer, la misma se produjo el último jueves en su domicilio particular de España al 300 en Rosario. Quedó alojado en el Destacamento 2 de Gendarmería, aunque se espera que sea trasladado al penal de Marcos Paz, tal como lo hicieron con la mayoría de sus pares. También están imputados por ese hecho los integrantes de Inteligencia del Ejército durante la última dictadura Juan Andrés Cabrera, alias ‘El Barba’; Ariel Zenón Porra, alias ‘El Puma’; y Gustavo Bueno, quien permanece en Brasil.
La causa por la desaparición de Messiez fue iniciada hace cinco años en los tribunales federales de Rosario y se tramitó en forma independiente del resto de los expedientes por violaciones a los derechos humanos que se instruyen en esta ciudad. Pero "desde hace un mes la fiscal Mabel Colalongo, de la Unidad de Asistencia de las Causas por Derechos Humanos, pidió que se anexara a la causa Guerrieri que investiga los hechos del centro clandestino de detención La Calamita", precisó Bernal. Rubén Francisco Óscar Messiez, conocido por sus amigos como Tito, fue secuestrado el 22 de agosto de 1977 en el local imprenta La Manija, ubicada en Entre Ríos y Córdoba, frente a la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
La foto que ilustra este nota y que han utilizado desde entonces los organismos de derechos humanos para difundir su rostro , fue lograda por el fotógrafo de Rosario/12 Alberto Gentilcore, en la primera semana de setiembre de 2004 en el local de Salta y Dorrego, donde funciona la Asociación Sanmartiniana de Rosario. "Carlitos inició esto hace muchos años pero ya no está con nosotros. Está inactivo", con esta frase se atajó ese día el presidente de la Asociación Sanmartiniana de Rosario, el coronel Victor "Chuly" Rodríguez, quien segundos después confesó que el represor estaba en el interior de la sala en la presentación de un libro. Bien al fondo del auditorio, como para pasar inadvertido, Carlos Sfulcini sigue la charla. El sitio web de la asociación Cruce de los Andes, lo definía como vicepresidente sanmartiniano.
La Asociación Sanmartiana de Rosario había sido escenario de la presentación de un libro cuyo autor es el general Diego Alejandro Soria. El militar es a su vez presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano y el creador de la Asociación local junto a Sfulcini, quien gozaba por entonces de libertad gracias a la decisión de la Cámara Federal de Rosario, después de haber sido procesado por 15 privaciones de libertad seguidas de torturas.
Sfulcini se encontraba en el local de Dorrego y Salta, donde funciona además la Mutual Cristiana de Ayuda Familiar, dirigida entre otros por Jorge Ferroggiario, ex delegado de la Region VI del ministerio de Educación durante el gobierno de Carlos Reutemann.
Para reafirmar los aires castrenses que se respiraban en el local de Dorrego y Salta, cabe destacar que la Asociación Sanmartianana es a su vez la entidad que organiza el llamado Cruce de los Andes, una experiencia que intenta rescatar el espíritu épico de la gesta libertadora. Justamente en su sitio web www.crucedelosandes.com.ar se señala que el Consejo Directivo de esta entidad que depende directamente de los sanmartianianos rosarinos está presidida por el coronel Víctor Hugo Rodríguez, mientra su vicepresidente era Carlos Sfulcini.
Rodríguez era por entonces la mano derecha sin ironía alguna de Norberto Nicotra, quien lo había llevado al Concejo Municipal. Antes obviamente también había desembarcado junto a Nicotra en la Defensoría del Pueblo.
Cuando este cronista le pidió a Rodríguez que le presentara a Sfulcini, este se acerca entonces a un señor de unos 60 años, de un metro sesenta, canoso, de pequeño bigote y barba candado. Es un persona diminuta, que ríe con desconfianza y se muestra nervioso ante la charla.

¿Es usted Carlos Sfulcini?
Sí, pero no voy a hacer declaraciones. No quiero que prenda el grabador, advierte a Rosario/12.

¿Qué piensa de lo que ha ocurrido con usted en la justicia federal?
Que es una barbaridad, una injusticia. Me confunden con otra persona.

¿Pero hay otros Sfulcini en Rosario?
No, yo soy el único.

¿Y entonces por qué lo confunden?
Porque hay muchos Carlitos. Y a mí me detienen por ser un tal Carlitos. (Se refiere al apodo Carlitos Bianchi con que era conocido en el Servicio de Inteligencia del Ejército).

¿Pero usted niega haber trabajado en el Servicio de Inteligencia del Ejército?
Eso no se lo voy a contestar. Ustedes me han pegado mucho.
21 de noviembre de 2010
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fusilados por la patota de feced


Fueron siete militantes políticos de Rosario a los que trasladaron hasta Los Surgentes en Córdoba para asesinarlos el 17 de octubre de 1976. Un trabajo de alumnos secundarios rescató el hecho y los familiares destacan que "los responsables están siendo enjuiciados hoy en Rosario".
[Leo Ricciardino] Argentina. "Yo siempre me imaginé ese momento donde los trasladaban a todos, donde iban quizás en la parte de atrás de una chata. Es el último instante en el que estuvieron con vida, el último momento que compartieron juntos". A esa imagen se aferró todos estos años Marcelo Márquez para retener en la memoria a su hermana María Cristina que junto a Cristina Costanzo, Ana Lía Murgiondo, Sergio Jalil, Eduardo Laus, Daniel Barjacoba y José Oyarzábal; fueron fusilados la noche del 17 de octubre de 1976 en Los Surgentes, provincia de Córdoba. Los siete eran militantes políticos que habían estado detenidos en El Pozo, en la ex Jefatura de Policía de Rosario. Treinta cuatro años después de ese hecho, un grupo de alumnos del tercer año del Instituto "Emilio Castoldi" de Los Surgentes encaró un proyecto pedagógico al que llamaron "Lazos de Identidad" con el objetivo de conocer la verdad sobre la "Masacre de Los Surgentes" y aportar para esclarecer "una de las épocas más oscuras de nuestra historia nacional, convencidos de que tenemos que seguir trabajando por la memoria, la verdad y la justicia". Con esos fundamentos también el Concejo de la localidad y su intendente Eduardo Buttarelli, declararon de interés municipal el trabajo de los alumnos.
Desde el pasado domingo, una placa y siete árboles plantados a la vera de la ruta 6, frente a los silos de la Cooperativa Agrícola de Cruz Alta; recuerdan a los siete militantes asesinados. Los familiares participaron de la ceremonia y coincidieron en destacar que "ahora tenemos un lugar concreto para recordar a nuestros familiares. Sabemos que aquí en este pueblo hay jóvenes dispuestos a no olvidar y a honrar la memoria".
El trabajo de los chicos coordinado por la profesora Nancy Marino, los llevó a entrevistar al doctor Alberto Minella, el ex oficial de policía Oscar Saldaña, el ex comisionista José Ulla y el señor Dionisio Tesán, que fue el primero que encontró a los jóvenes fusilados a la mañana siguiente. Todos narraron cuál fue su rol en aquel día posterior a la "Masacre de Los Surgentes".
Marcelo Jalil, hermano de Sergio, contó a Rosario/12 que "cuando la profesora del colegio pasó por Rosario y vio la placa en la ex Jefatura de Policía ahí profundizó el trabajo que venían haciendo con los chicos. Coincidió también con el 24 de marzo (en un nuevo aniversario del golpe) y los chicos empezaron a ver películas y trabajar el proyecto `Lazos de Identidad`". Jalil señala que a partir de este trabajo "confirmé más o menos todo lo que conocía sobre las últimas horas de mi hermano, pero al tener la posibilidad de hablar con personas que estuvieron en el momento posterior al asesinato como el médico que reconoció los cadáveres, el hombre que llevó los cuerpos de Los Surgentes a Córdoba, contratado por el Ejército; se pudo reconstruir más fielmente esos momentos".
Por su parte, Marcelo Márquez aseguró que en su caso "confirmé una sospecha que yo tenía y era la posibilidad de que mi hermana María Cristina estuviese embarazada en el momento del fusilamiento; y esto se confirmó a través del médico que la revisó que pudo certificar que efectivamente cursaba un embarazo de cuatro meses. También pudimos recabar más detalles de la forma en cómo los mataron: Claramente fue un fusilamiento ahí en ese camino rural".
Márquez destaca que "fueron fusilados por la patota de Feced, hace 34 años y hoy esas personas están siendo enjuiciadas en Rosario pero permanecen en libertad. No debemos olvidar eso para seguir luchando para que llegue la justicia".
Una de las cosas que más conmovió a los familiares fue "el hecho de que hayan sido chicos tan jóvenes los que encararon este trabajo, a mí en particular, fue lo que más me movilizó. Porque esto es algo que se viene palpando hace tiempo y que se hizo más evidente con el fallecimiento de (Néstor) Kirchner, donde se volvió a ver claramente a los jóvenes vinculados a la política. Bueno, lo que nosotros encontramos en Los Surgentes fue eso, jóvenes comprometidos con el pasado, queriendo saber, movilizando a los padres, pidiendo que les expliquen lo que había pasado", apuntó Márquez. Y agregó que "me gusta mucho el título que eligieron para el trabajo -Lazos de Identidad , y también es muy importante destacar que nunca cayeron en detalles como el dolor de la tortura, la venganza, sino que el interés estuvo centrado siempre en saber la verdad. Y la historia de vida de esos militantes asesinados, que fue lo que más le atrapó. Saber que eran jóvenes con ideales, con proyecto y que luchaban por un país más justo y digno para todos".
Para Jalil, "ahora nosotros sentimos que tenemos un lugar donde poder llevarle una flor, donde ir para recordar a nuestros hermanos, a nuestros familiares. Estos jóvenes demostraron que no querían quedarse con la anécdota de que en su localidad, mucho antes de que ellos hubieran nacido, una noche asesinaron a siete jóvenes. Quisieron saber la verdad, quisieron saber quiénes eran y por qué los habían matado. Quisieron salir de la anécdota para entrar en historia verdadera".
21 de noviembre de 2010
©rosario 12
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