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dictador megalómano


Las últimas maniobras de Emilio Massera dentro de la Marina. Para recuperar su influencia, mientras la salud se lo permitió, Massera enviaba cartas de felicitación a cada oficial que era ascendido. El acuerdo con la conducción de la Armada y la incomodidad de los marinos.
[Nora Veiras] Argentina. "Hasta que estuvo lúcido mandó cartas a cada oficial que ascendía. Desde capitanes de navío hasta almirantes, todos recibían unas líneas de felicitación firmadas por Emilio Eduardo Massera." El marino cuenta la anécdota y recuerda la incomodidad de sus camaradas que no sabían cómo contestarle. El grado de almirante lo había perdido al mismo tiempo que se ganaba la condena a reclusión perpetua dictada por la Cámara Federal en 1985. El indulto de Carlos Menem le había permitido recobrar la libertad pero, como ese atributo presidencial borra la pena pero no el delito, Massera seguía fuera del arma. "¿Cómo no decirle almirante?", repetían los hombres sobre quienes el mandamás de la ESMA pretendía seguir influyendo. Su populismo seguía en pie y sabía que muchos de ellos habían respetado su mando en épocas de esplendor. Su estrategia de comprometer a todos estaba intacta.
El actual jefe de la Armada, Jorge Godoy, solía repetir que "la Marina es una institución cruzada por la historia: yo cursé con (Ricardo Miguel) Cavallo, (Adolfo) Scilingo y César Urien". Urien fue detenido años después por su militancia montonera, mientras Cavallo y Scilingo se distinguieron como integrantes de los Grupos de Tareas de la ESMA. Godoy, que llegó inesperadamente a la jefatura de la fuerza de la mano de Néstor Kirchner, decidió hacer buena letra. Sin que se lo ordenaran descolgó el retrato de Massera de la antesala de su despacho del piso 13º del Edificio Libertad y, a medida que flaqueaba la salud del genocida, conversó con su familia para evitar sobresaltos. Estaba obsesionado con la posibilidad de que le reclamaran honores militares por haber sido jefe del arma. No quería ni imaginar una conversación con la ministra de Defensa, Nilda Garré, con ese tema de agenda. A cambio de discreción, Massera tuvo garantías para recibir una atención VIP en el Hospital Naval.
Hace casi tres años, en la Navidad de 2007, una recaída había puesto a todos en alerta. La apertura de los juicios por delitos de lesa humanidad había colocado al Almirante Cero en el centro de varios procesos judiciales que se sumaban a las causas abiertas por robo de bebés. Todo debe ser discreto era el mandato machacado en su entorno. En esa sintonía, algunos marinos interpretan la notoria ausencia de los tradicionales avisos fúnebres en el diario La Nación.
Si había algo que no había sido Massera era discreto. Su megalomanía lo llevó a pretender emular a otro militar, Juan Domingo Perón, y soñar con una carrera presidencial sustentada en el peronismo. Apenas asumió como jefe de la Armada, ordenó cambiar la Marcha de la Libertad con que se identificaba esa fuerza por la ‘Valiente muchachada’, una canción que había popularizado Tito Lusiardo en ‘La muchachada de a bordo’. Era una forma de insuflar espíritu de cuerpo, de incluir a los suboficiales en el arma más elitista. Aún hoy, la ‘Valiente muchachada’ es la melodía que resuena en las ceremonias internas de la Marina.
El proyecto personal de Massera trascendía las limitaciones de su fuerza de origen y él estaba dispuesto a todo o nada. Secuestrar, torturar, matar, hacer desaparecer, apropiarse de los bienes de los detenidos-desaparecidos eran apenas medios para proyectarse en la política. El sueño le quedó trunco, en el camino dejó miles de víctimas, durante años siguió coqueteando con la impunidad y apenas un par de meses antes de morir, en agosto pasado, un fallo de la Corte Suprema dejó en pie su condena al declarar la inconstitucionalidad del indulto.
10 de noviembre de 2010
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patrulla perdida en bahía blanca


El diario La Nueva Provincia despidió con elogios al dictador Emilio Eduardo Massera. El diario aseguró que el máximo responsable de los crímenes de la ESMA "demostró un espíritu abierto a la reconciliación y ajeno a todo sectarismo, que lo honra". Vicente Massot, director del medio, fue visitante de la ESMA y viceministro de Carlos Menem.
Argentina. Emilio Eduardo Massera "demostró un espíritu abierto a la reconciliación y ajeno a todo sectarismo, que lo honra". Su muerte despertó "la ira de quienes no saben perdonar y el odio de los que no pueden olvidar". El elogio a la honorabilidad de uno de los mayores iconos del terrorismo de Estado y la crítica solapada a millones de personas que en todo el mundo lo despreciarán hasta el final de los días por golpista y asesino cerraron la necrológica que le dedicó ayer el diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca. El artículo, que circuló por redes sociales y cosechó muestras de rechazo generalizadas, refleja la línea editorial histórica del diario de la familia Massot, portavoz de la Armada y de los sectores integristas de la Iglesia Católica, que aplaudió todos los golpes de Estado de la segunda mitad del siglo pasado y que aún se permite dudar si estuvo "bien o mal aplicar los métodos antiterroristas" que convirtieron a la Argentina en símbolo universal de la desaparición forzada de personas. Como conocen los lectores de Página/12, se trata también del diario donde trabajaban los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola, delegados gremiales secuestrados, torturados y fusilados en 1976 luego de enfrentar durante años a la patronal de La Nueva Provincia, que dio la noticia en veinte líneas y nunca rindió cuentas ante el Poder Judicial.

El Almirante
"Falleció el almirante Massera", provocó La Nueva Provincia desde el título, simulando ignorar que había perdido su condición de marino luego de la condena a prisión perpetua en el juicio a los ex comandantes de 1985. En la nota sin firma se reconoce la pluma del director Vicente Massot, visitante de la ESMA en plena dictadura y ex viceministro de Defensa de Carlos Menem, cargo al que debió renunciar luego de reivindicar la tortura.
La semblanza recorre las internas navales, destaca las "dotes de negociador y conductor político" de Massera y la división que sus ambiciones personales provocaron en la Armada. Junto con Isaac Rojas fueron los dos únicos almirantes que durante el siglo XX "despertaron pasiones encendidas a favor o en contra, poco importa" para el editorialista. Massera "tuvo especial protagonismo a partir del pronunciamiento militar (sic) del 24 de marzo de 1976", aunque "no fue la mezcla de Maquiavelo y asesino serial que han pintado sus enemigos, tan feroces a la hora de enjuiciarlo con la pluma como lo habían enfrentado antes en esa tremenda guerra civil (sic) en la cual ellos llevaron la peor parte", que Massot nunca se dignó a contar en sus páginas.
Recuerda La Nueva Provincia que Massera "tuvo la descomunal y trágica potestad a la vez de ser –junto a los otros miembros de la Junta de Comandantes– dueño de la vida y de la muerte de las personas, algo que ni siquiera Rosas en el siglo XIX y tampoco Perón en el siguiente tuvieron en esa escala". "A veces ese poder se usó mal", admite Massot. No especifica si refiere a cuando robaban criaturas, cuando arrojaban monjas y Madres de Plaza de Mayo desde aviones en vuelo o sólo cuando torturaban y mataban. Luego justifica una vez más el genocidio criminalizando a las víctimas: "Todas las formas de guerra irregular terminan de la misma manera: al terror se le opone el contraterror".
Igual que en 1993, cuando como funcionario del presidente Carlos Menem defendió los ascensos de los capitanes Antonio Pernías y Juan Carlos Rolón (entonces impunes, hoy a punto de recibir su primera condena), Massot se permitió dudar sobre la legitimidad del Estado para secuestrar, torturar, matar y desaparecer personas. "Si hicieron bien o mal en aplicar los métodos antiterroristas por todos conocidos es algo que seguirá siendo materia de discusión por espacio de décadas", aseguró ayer La Nueva Provincia, que nunca publicó con qué interlocutores debate el tema. Luego, una vez más, el aplauso: "El flagelo subversivo fue cortado de raíz, ahorrándole males inimaginables al país". La crítica a la dictadura se limita a "las rencillas absurdas entre los miembros de la primera junta y la incapacidad para acometer los cambios de fondo que la Nación pedía a gritos".

Claro y Preciso
El interlocutor naval de confianza de la directora de La Nueva Provincia durante la dictadura, Diana Julio de Massot, no era Massera, sino el contraalmirante Luis María Mendía, el mismo que informó a 900 oficiales en el cine de la base de Puerto Belgrano sobre la "muerte cristiana" desde las alturas que iban a aplicar las tres Fuerzas Armadas. Diez meses antes del golpe de Estado, sin embargo, el diario ya celebraba el trabajo sucio de la Armada y elogiaba en sus páginas las arengas de Massera, designado al frente de su fuerza por Juan Domingo Perón.
"La Armada vive en guerra y participa con la energía y decisión clásicas de su patrimonio histórico", afirmó Massera en la base Puerto Belgrano, el Día de la Armada, al lado de la presidenta Isabel Perón y su gabinete. Con las tribunas del estadio repletas, el marino habló aquella tarde sobre su vocación democrática, su convicción sobre "la libertad individual como bien más preciado inherente a la naturaleza humana", pero diferenció a "los subversivos" y aseguró que la Marina estaba "segura en fuerza y en derechos para enfrentarlos y destruirlos" (LNP 17.5.75).
Fue "una de las más claras y precisas manifestaciones castrenses sobre el sentido del proceso que el país protagoniza y el rol que las Fuerzas Armadas deben cumplir", lo elogió el mismo día La Nueva Provincia, y reafirmó: "No se trata de comprometerse con la letra fría de la Carta Magna, sino de solidarizarse con lo que ella consagra para el bienestar de la familiar argentina". En noviembre, mientras se orquestaba el asalto al poder, Massera contaba al periodismo local que "ya hace tiempo que la Armada está actuando contra la subversión", aunque "en una forma más silenciosa" que el Ejército (LNP 20.11.75).
El 24 de marzo, en un editorial titulado "Refundar la Patria", la dirección del diario sostuvo que "la Argentina es una nación occidental y cristiana", enumeró como enemigos "al aparato subversivo, el ‘sacerdocio’ tercermundista, la corrupción sindical, los partidos políticos", entre otros, y encomendó "destruirlos allí donde se encuentren, sabiendo que sobre la sangre redentora debe alzarse la segunda república".
Seis meses después, mientras el secretario de redacción Mario Gabrielli publicaba fotos junto a Massera y paseaba en la fragata Libertad por Europa, La Nueva Provincia le dedicó al hombre fuerte de la ESMA un editorial repleto de elogios. Su discurso "contiene los fundamentos de un anhelo que es común a la ciudadanía", aseguró. Destacó uno en particular: "aniquilar a la subversión, tanto si empuña un arma como si distribuye un panfleto o miente y desvirtúa para confundir" ("El almirante Massera y la realidad", LNP, editorial, 19.9.76).
10 de noviembre de 2010
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más cerca de la verdad


El ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos puso en funciones a la ex jueza Ana María Careaga al frente del Grupo Especial de Asistencia Judicial, creado el año pasado, cuya misión será colaborar con la obtención de muestras de ADN para identificar a los niños apropiados durante la última dictadura militar.
Argentina. A la ceremonia, realizada en la cartera de Justicia, asistieron el juez de la Corte Suprema, Raúl Zaffaroni; el secretario de Seguridad, Héctor Masquelet; el jurista León Arslanián; el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde; el subsecretario del área, Luis Alén, y al abogado de Abuelas de Plaza de Mayo, Alan Iud, entre otros.
La flamante coordinadora del GEAJ fue jueza penal de Villa Mercedes, San Luis, hasta que fue cesanteada en 1998 por el ex gobernador Adolfo Rodríguez Saá, en un acto que la oposición provincial consideró como una intromisión en la independencia del Poder Judicial puntano. El organismo coordinará las fuerzas de seguridad que operan bajo la órbita del Ministro de Justicia.
Entre las últimas diligencias del GEAJ cabe mencionar su colaboración en la identificación del nieto 102, quien se negaba a proporcionar una muestra voluntaria de ADN. Después de que el caso llegara a la Corte Suprema, que se pronunció en contra de la extracción obligatoria de sangre, el juez Rodolfo Canicoba Corral adoptó una medida de último recurso y obtuvo ropa del joven en una requisa sorpresiva.
10 de noviembre de 2010
9 de noviembre de 2010
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declararon azucena solana y pepe berra


"Era aterrador".
[José Maggi] Argentina. Azucena Solana tenía solo 15 años cuando fue secuestrada junto a su novio, Ángel ‘Chichín’ Ruani. Fue liberada al cumplir 18, después de haber pasado por el infierno del Servicio de Informaciones, donde el cancerbero no era otro que Rubén el Ciego Lofiego, que ayer pidió permiso para retirarse de la sala de audiencias y no ver el rostro de sus víctimas. Un rato más tarde José ‘Pepe’ Berra (en la foto) prestó su testimonio y le reclamó al Tribunal Oral Federal Nº 1 por su permisividad: "Hoy estoy de frente a este tribunal, pero de espaldas a mis torturadores a quienes no puedo ver, como era entonces". Es que no solo Lofiego, sino Scortecchini y Díaz Bessone tampoco estaban en la sala.
Azucena relató que fue secuestrada violentamente el 21 de agosto de 1976 en una vivienda cercana a Dr. Riva y Oroño. "Es difícil revivir esa situación porque fue una irrupción muy violenta y un corte a partir de ese momento de lo cotidiano. Yo tenía 15 años y era militante de la UES. En ese lugar pierdo un poco la noción también del tiempo. En Robos y Hurtos yo había escuchado las torturas a la que sometían a Angel Ruani, escuchaba el ruido del agua y su respiración desesperante porque lo asfixiaban".
En el Servicio de Informaciones la desnudan, la atan a una camilla metálica y la someten a una sesión de tortura con picana eléctrica. "El clima en este lugar era aterrador, incluso parodiaban en algunos momentos como cánticos o burlas. En un momento que se escuchó una sirena y gritaban ’ahí viene la cana y se subían a los escritorios y parodiaban una situación como de persecución, era un lugar siniestro realmente".
Y recordó: "Desde la alcaidía nos trasladan creo que a la totalidad de los pabellones en un avión del ejército esposadas a la cárcel de Devoto. engrilladas al piso de la aeronave sentadas en el suelo. Un día me traen junto a Patricia Antelo y Ana María Ferrari a Rosario para un consejo de guerra. No llevan al alcaidía nuevamente donde había veinte personas, ademas de cuatro bebés en ese sótano. Soy trasladada al Comando que estaba Córdoba y Moreno como testigo del consejo de guerra de Ruani. En ese momento también llevan a su abuelo como testigo que era una persona de 75 años y a mis padres, que me ven en ese momento esposada contra una pared y con un solado apuntándome". De Devoto salió el 28 de noviembre del 78 con libertad vigilada.
Luego fue el turno de Berra, quien declaró que estuvo detenido desde el 14 de setiembre del 76 hasta el 25 de agosto del 81. Era militante de la UES en Rosario. Lo detuvieron en la casa de su hermana. Entre el grupo identificó a uno: Saichuk. Lo subieron a una Renault 12 break blanco en la parte trasera. Cuando ingresó al Servicio de Informaciones lo desnudan y atan a una camilla como de parto y me empiezan a aplicar tormentos como descargas eléctricas, golpes, quemaduras de cigarrillos.
"El grupo de personas que me torturaba era de 4 o 5 se manejaban con apodos: Ciego, Curiaki, Piojo, Pirincha, Cura. Y también reconozco por la voz a un par de personas que yo conocía de la militancia y que estaban en ese momento integrados al grupo de los torturadores uno de ellos es Tu Sam, que era Carlos Brunato y otro el Pollo Baravalle".
Berra explicó que "la picana la aplicaban siempre en la zona de los genitales y del torso. La picana quema si se la deja apoyada sin moverla, produce una quemazón, una herida. Posteriormente me desatan las manos y me hacen sentar en la camilla y proceden a tirarme algo que ellos entre risas decían que era ácido, me lo tiran en la espalda, me corre por la columna vertebral dejándome llagas, me queman la carne viva, y me salpican en el pecho y en la ingle".
Estaba tan mal que "Lofiego va a una noche la casa de mi hermana a pedirle una medicina, ya que abajo había una farmacia que era de la cuñada de mi hermana y le van a pedir un pomada y un antibiótico. Ahí le manifiestan que los compañeros de detención habían querido hacerme una broma, habían abierto la ducha y me había quemado con agua caliente. Fueron con una receta con el logo de la asistencia pública".
9 de noviembre de 2010
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condenado por la sociedad


Taty Almeyda, de Madres.
[ Gabriel Morini] Argentina. "Massera deja tras de sí mucho dolor, pero no por su muerte, sino por los 30 mil detenidos desaparecidos, y por no haberlo podido condenar legalmente", se lamentó Taty Almeyda, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. A su vez, hizo un llamado de atención hacia la Justicia para que acelere los tiempos en los que se están llevando a cabo los procesos contra los represores porque "se van a seguir muriendo", antes de que pueda condenárselos. Massera "ya está condenado por la sociedad y sobre todo por los 30 mil desaparecidos, más uno que es Néstor Kirchner que está junto a ellos y también lo condenó", apuntó la integrante de Madres.

¿Cuál fue su reacción apenas se enteró de la muerte de Massera?
Yo estaba yendo rumbo a Pergamino cuando lo escuché por la radio. Me impactó muchísimo. En el último tiempo me impactaron dos muertes de manera totalmente diferente: ésta y la de Néstor Kirchner. La del ex presidente fue muy negativa, y ésta también la lamenté mucho. Lo primero que pensé es que tendría que haber estado vivo este asesino para poder ser condenado, aunque la sociedad y, sobre todo, los treinta mil desaparecidos ya lo condenaron. Me pegó mucho en ese sentido, porque lamentablemente no pudo estar sentado en el banquillo de los acusados. Lamento no haberlo podido condenar legalmente, a través de la justicia legal, jamás la justicia por mano propia.

¿Qué significó Massera para el terrorismo de Estado?
Significó uno de los cerebros del horror, el artífice de los crímenes, de los asesinatos, de las detenciones. Uno de los peores criminales y genocidas, en el peor centro clandestino de detención que fue la ESMA. El amo de la vida y de la muerte. Y mirá cómo terminó: descerebrado. Y no me imagino lo que significó para aquellos familiares o para los mismos sobrevivientes, que han padecido en carne propia los tormentos. Con toda la historia que de él se sabe, el que no quiere enterarse es porque no lo quiere hacer. Fue el ideólogo, el que daba las órdenes en la ESMA y provocó tanto dolor y sufrimiento.

¿Qué representa que haya muerto sin poder volver a ser condenado?
Simbólicamente, deja 30 mil detenidos desaparecidos, una enorme cantidad de familiares, y también una gran cantidad de sobrevivientes, que pasaron por las manos de Massera. No deja dolor por su muerte, sino que deja mucha avidez de haber logrado esa justicia legal que no se pudo hacer. Es lamentable que se haya muerto, como ha sucedido con otros genocidas. Pero reitero que mi pensamiento es que ya está condenado por la sociedad y sobre todo por los 30 mil desaparecidos, que en este caso suman uno más, que es Néstor Kirchner, que está junto a ellos, todos juntos, y que también lo condenó. También tiene que ser un llamado de atención.

¿Por qué?
Porque es un llamado de alerta para que se apuren los juicios, porque se van a seguir muriendo, y porque tenemos que condenarlos con la justicia. Por suerte, los juicios se multiplican a lo largo y a lo ancho del país, pero este hecho tiene que ser un llamado de atención para la Justicia. Hay que buscar las herramientas necesarias para que los juicios se apuren y esto de que los genocidas mueran sin ser condenados no vuelva a suceder. Vamos a ver qué pasa a futuro. Hay que acompañar a las Abuelas en el tema de los bebés apropiados en la ESMA. Yo creo, con seguridad, que todavía queda mucho por saber y mucho por hacer.
9 de noviembre de 2010
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murió ex dictador massera


El dictador Emilio Massera murió a los 85 años, víctima de un accidente cerebrovascular, mientras estaba internado en el Hospital Naval. Había sido condenado a cadena perpetua en el Juicio a las Juntas, pero todavía pesaban en su contra decenas de procesos.
[Adriana Meyer] Argentina. Ya no mandaba hacía tiempo, y su salud dañada lo había alejado de los juzgados, donde debía seguir rindiendo cuentas por su condición de genocida. Ayer a la tarde, Emilio Eduardo Massera murió en el Hospital Naval por causa de un accidente cerebrovascular. Había sido condenado a cadena perpetua en el Juicio a las Juntas de 1985 por delitos de lesa humanidad, pero ayer consiguió la extinción de las causas por los crímenes por los que aún no había sido llevado al banquillo. Sus exequias no tendrán ninguno de los rituales castrenses porque había sido despojado de su rango militar. Hacía tiempo que estaba inconsciente, con sus facultades mentales alteradas, según determinó el Cuerpo Médico Forense, pero aún pesaban en su contra decenas de procesos y estaba siendo juzgado en ausencia en Italia. Quien supo tener ambiciones políticas más allá del poder que detentó como ideólogo del plan genocida, ya no controlaba siquiera su propio cuerpo. Massera murió a los 85 años, deja un legado que aún pesa en la Armada, y con él será sepultada invalorable información sobre el destino de los desaparecidos y de los niños apropiados que nacieron en forma clandestina en la ESMA.
Las autoridades del Hospital Naval informaron que el dictador falleció por un "paro cardiorrespiratorio no traumático como consecuencia de sus secuelas neurológicas". En el parte médico dado a conocer frente a las puertas del hospital de Parque Centenario se informó que Massera falleció a las 16 y que su última internación data del 19 de abril. Massera sufrió varias complicaciones de salud luego del primer episodio de ACV que tuvo en 2002. Junto a sus familiares, estaba en una sala común y sin custodia judicial ni policial.
Massera encabezó el golpe de Estado que derrocó a Isabel Martínez de Perón el 24 de marzo de 1976 e integró la primera Junta de Comandantes, junto a Jorge Rafael Videla y Orlando Ramón Agosti. Tras haber dirigido el centro de exterminio que funcionó en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA) durante toda la dictadura, en 1983 buscó una postulación para la presidencia, para lo cual creó el Partido para la Democracia Social, que no prosperó porque fue detenido por la desaparición del empresario Fernando Branca.
En la llamada Causa 13 de 1983, más conocida como Juicio a las Juntas Militares, fue condenado por asesinato, tortura y privación de libertad a cadena perpetua por tres casos de homicidio con alevosía, 12 de tormentos, 69 privaciones ilegales de la libertad y siete robos. En diciembre de 1986, cuando ya había sido apartado de la Armada, la Corte Suprema confirmó su condena. Fue el ex presidente Carlos Menem quien le devolvió la liberad al indultarlo en 1990, luego de haber pasado cinco años preso.
Massera no se hacía cargo de haber sido parte de un plan de exterminio, prefería hablar de "guerra justa" contra el "terrorismo subversivo", como expresó en una de las audiencias del histórico Juicio. E incluso llegó a jactarse de haberla llevado adelante con el "aval de políticos, empresarios y curas", tal como aseguró en 1995 en una entrevista de este diario.
Tres años más tarde volvió a ser detenido por la apropiación de un bebé nacido en la ESMA, un crimen que había sido excluido de las leyes de impunidad. Estuvo preso en Campo de Mayo, pero desde octubre de 2000 gozó del arresto domiciliario en su quinta de El Talar de Pacheco: un refugio de unos 9 mil metros arbolados, con pileta, dos canchas de tenis y una cómoda casa que Massera compró en 1977 con los mismos intermediarios, testaferros y escribanos que usó para quedarse con otras propiedades de empresarios que fueron secuestrados y asesinados en la ESMA. (De hecho, por la apropiación de los bienes de los desaparecidos hay una causa abierta que lo tenía como imputado, y en la que aún deberán declarar sus hijos Carlos y Eduardo Enrique.) Tan cómodo estaba el Almirante Cero que se permitía dar paseos por el perímetro exterior de la quinta, hasta que un grupo de hijos de desaparecidos lo descubrió. No era la primera vez que Massera burlaba un arresto, ya lo había hecho cuando un fotógrafo lo encontró caminando por Barrio Norte cuando debía estar preso en el penal de Magdalena, en la primera detención.
Así, en diciembre de 2002, el ex comandante perdió su beneficio y fue remitido al sector VIP de la cárcel de Gendarmería Nacional, en Campo de Mayo. Pero al poco tiempo tuvo que ser llevado al Hospital Naval, donde quedó internado, primero por un derrame cerebral y más tarde por sufrir un infarto. Las agrupaciones de derechos humanos pusieron en duda la veracidad de los informes médicos que lo tenían preso en el centro de salud de los marinos. En marzo de 2005, la jueza María Servini de Cubría suspendió los procesos en su contra, luego de que médicos forenses le informaran que presentaba una "involución mental" por daños cerebrales. Las evaluaciones médicas informaban que Massera tenía un marcapasos, que "no controla esfínteres", "se babea por momentos" y "emite quejidos", en el marco de un "trastorno psicoorgánico que trae aparejado un deterioro cognitivo global, crónico e irreversible".
En abril de 2007, la Justicia anuló su indulto y el tiempo que transcurrió hasta la ratificación de su condición de insania –en mayo de 2009 por parte del Cuerpo Médico Forense y en noviembre de ese año por parte del procurador general Luis González Warcalde– no fue suficiente para obtener ninguna nueva condena en su contra. Por eso quedará un banquillo de los acusados vacío en la megacausa ESMA, y sus conexas sobre la desaparición de Rodolfo Walsh, las monjas francesas y Dagmar Hagelin; en el juicio por la apropiación sistemática de menores durante la dictadura y en el referido al Plan Cóndor. De acuerdo a las normas procesales, cuando el certificado de defunción llegue a cada uno de los juzgados en los que estaba imputado, los magistrados deberán dictar la extinción de la acción penal por muerte y el consiguiente sobreseimiento del dictador. Sin embargo, con la ratificación el 31 de agosto de la anulación de su indulto por parte de la Corte Suprema, vuelve a tener vigencia aquella condena a perpetua del Juicio a las Juntas. Y queda en pie el embargo de sus bienes para pagar la indemnización a Daniel Tarnopolsky por la desaparición de toda su familia, por la que fue condenado el genocida fallecido ayer. Fue en 2004, el mismo año que había corrido una falsa versión sobre su muerte. El juez español Baltasar Garzón decretó en octubre de 1997 una orden de detención internacional en su contra por el delito de genocidio, y también fue requerido por la Justicia de Alemania, Francia y Suiza. Pero el único proceso en marcha en el exterior contra el dictador es el que se realiza en Roma, por la desaparición de tres ciudadanos italianos: Juan Pegoraro y su hija Susana, que estaba embarazada y dio a luz en la ESMA, y Angela Aietta de Gullo. Los peritos italianos que visitaron a Massera advirtieron "posibles intentos manipulatorios, más o menos conscientes, actuados por medio de exageraciones de síntomas psíquicos ficticios", pero finalmente determinaron que "no se encontraba en condiciones de afrontar un proceso", y por lo tanto comenzaron a juzgarlo en rebeldía.
Alias Negro, Coara y Cero, Massera estableció la ley de la omertà marina por la cual todos los rangos debían involucrarse en las aberrantes prácticas represivas del terrorismo de Estado, y serían premiados con parte del "botín de guerra" robado a las víctimas. "Acá todos ponen los dedos, todos se comprometen, así nadie habla", predicaba. Por eso ayer algunas de sus víctimas lamentaban el definitivo silencio sobre los datos de los desaparecidos y de sus hijos nacidos en las mazmorras de la ESMA, y se quejaban de su legado: centenares de marinos en actividad formados en esa omertà.
9 de noviembre de 2010
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declaró cardenal bergoglio


El cardenal Bergoglio declaró por el secuestro durante la dictadura de los jesuitas Yorio y Jalics. Los abogados querellantes consideraron que el titular del Episcopado fue "reticente" en su declaración. Sin dar precisiones, Bergoglio dijo que "estaba instalado que los curas que trabajaban con los pobres eran zurdos".
[Alejandra Dandan] Argentina. Los abogados querellantes abandonaron la audiencia de largas cuatro horas con el cardenal Jorge Bergoglio convencidos de que el jefe de la Iglesia Católica no sólo no dijo nada: "Cuando alguien es reticente está mintiendo, está ocultando parte de la verdad", expresó al salir Luis Zamora, abogado de una de las querellas que impulsan el juicio por los crímenes cometidos en el centro clandestino de la ESMA. Bergoglio había sido citado por el Tribunal Oral Federal 5 para declarar como testigo por el secuestro de los jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics cuando se desempeñaba como principal de la Compañía de Jesús, durante la última dictadura. Una testigo aseguró en el juicio que el cardenal les quitó la protección y terminó dejándolos en manos de los represores.
La declaración de Bergoglio fue larga, monocorde y evasiva, describió Myriam Bregman, de Justicia Ya! El arzobispo declaró en la sede de la Curia Metropolitana, tras negarse a dar testimonio público en los Tribunales de Comodoro Py. Durante su relato, a ojos de los presentes, el cardenal pareció tomarse el trabajo de no mencionar ningún dato que pudiera arrojar luz sobre lo que pasó con los jesuitas. Dio "pocas precisiones –dijo Zamora–. Nunca las cosas tenían nombre y apellido ni hubo constancias escritas de lo que él decía". Para el abogado, el cardenal "no pudo justificar por qué esos dos sacerdotes quedaron en una situación de desamparo y expuestos". Con el testimonio, "ha quedado demostrado en forma muy contundente el rol tan siniestro de la Iglesia", durante la dictadura. Bregman agregó que "marcó además un hilo de continuidad con la actitud de la Iglesia durante estos gobiernos constitucionales porque, a pesar de estar mencionado en otras causas, como la de Christian von Wernich, nunca se presentó a declarar".
Zamora, quien convocó a Bergoglio como testigo, inició la rueda de preguntas. Le preguntó en qué año y circunstancias conoció a Yorio y Jalics. "A Yorio lo habré conocido en el ’61 o ’62 en el Colegio Máximo, después él fue profesor mío de teología", respondió. Señaló que el Colegio Máximo era la casa de estudio de los jesuitas. Y que a Jalics lo conoció en el ’61, en ese mismo lugar. Fue profesor de filosofía de Bergoglio. "Durante mis dos primeros años lo tuve de consejero espiritual", dijo.
"¿Había acusaciones de algún sector, especialmente dentro de la Compañía de Jesús, sobre la forma en que cumplían sus tareas?", preguntó Zamora. "Nada en particular", indicó, escueto, el arzobispo. "En aquella época, todo sacerdote que trabajaba en el sector más pobre era blanco de acusaciones de parte de algunos sectores. En junio de 1973 viajé a La Rioja con el anterior provincial para intervenir con los jesuitas que trabajaban con los pobres. Era muy común que alguien que iba a trabajar con los pobres fuera considerado zurdo. Eso no se acabó en esa época", indicó. Eran "acusaciones de tipo ideológico por pertenecer a una organización subversiva por parte de gente sensata".
"Cuando dice acusación de diversos sectores, ¿de quiénes habla?", le preguntaron. "Gente que no estaba de acuerdo con esta opción pastoral. No sectores, gentes", indicó. Zamora le pidió precisiones, nombre y apellido de quienes impulsaban ese cuestionamiento. "Era un cuestionamiento general, a todos los sacerdotes que tenían esa vocación", generalizó. "De sectores diversos. En las comunidades hablaban, en los sectores, en algunas parroquias. Sectores de la Iglesia. Y también de afuera, uno le resta importancia, porque dice: ‘eso no es verdad’, pero ya está instalado". Le volvieron a preguntar y agregó: "Estaba instalado eso: que los curas que trabajaban con los pobres eran zurdos. Antes del golpe militar también".
Así fue el testimonio, preguntas, dos palabras de respuesta y constantes repreguntas. "Los padres Jalics y Yorio dejan la compañía antes del golpe", dijo. "¿Pero cuándo?", le preguntaron. Y luego de algunas vueltas, Bergoglio dijo que para buscar un punto referencial podría hablarse de la muerte del padre Carlos Mugica, antes del golpe.

¿Recuerda haberse visto con el padre Jalics en varias oportunidades por las acusaciones que Yorio y él recibían?
Sí, y no sólo con ellos dos, sino con todos los jesuitas que trabajaban sobre ese frente, para ver la manera de seguir actuando.

¿Qué les comentaron?
Siempre les dijimos de tomar medidas prudenciales.

Más adelante, explicó: "Recomendaciones de cómo ir actuando, cómo cuidarse. No ir solos cuando iban al barrio. Si llegaban de noche, que lleguen acompañados. Lo del padre Mugica fue muy traumático y marcó una dirección".

¿Estaban muy preocupados?
En esa fecha, a fines de 1975 y principio 1976, percibí preocupación normal de todos los sacerdotes que trabajaban sobre esta opción.

Como provincial, ¿les pidieron a Yorio y Jalics disolver el trabajo que realizaban en el Bajo Flores?
Sí y no. Disolver la comunidad del barrio Rivadavia, por una política de reordenamiento de las provincias, porque las pequeñas comunidades se disolvían. No, en cuanto a que dejaran de trabajar en el barrio 1-11-14. Podían seguir trabajando.

Cuando le preguntaron a Bergoglio si él había hecho gestiones o reclamos por sus jesuitas, dijo que no había hecho ningún trámite judicial o administrativo. Que todas las gestiones las hizo dentro de la Iglesia. Y cuando le pidieron documentos de esos registros, explicó que se hacían por teléfono. Después de insistir, los abogados lograron que el cardenal se comprometiera a buscar para saber si había quedado alguna documentación dentro de la Iglesia de alguna de esas gestiones. Zamora adelantó ayer que los propios querellantes van a evaluar la posibilidad de pedir los archivos. Entre sus explicaciones, Bergoglio también dijo que vio dos veces a Jorge Rafael Videla y dos a Emilio Eduardo Massera para pedirles por los sacerdotes.

Pidió parar el "Verdugueo"
Luego de declarar ante la Justicia, el cardenal Jorge Bergoglio presidió la misa de apertura de la asamblea del Episcopado, en la que advirtió contra "la suficiencia", "el imponerse con mal trato" y "el verduguear", que consideró son formas de conducción que "dispersan" y "escandalizan" al pueblo, al proponer a los obispos que consoliden un estilo basado en la mansedumbre. "La mansedumbre no agrede ni menosprecia a ninguno. Como hija de la caridad, es paciente, es servicio, no es envidiosa, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, sino que se regocija con la verdad; todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta", subrayó. Bergoglio utilizó pasajes bíblicos para reclamar cambios de estilo. "Tengamos cuidado de no convertirnos en jefes y patrones al estilo de los que denuncia el profeta: ‘jefes que son leones rugientes, jueces que son lobos nocturnos que no dejan nada para roer a la mañana; profetas fanfarrones, hombres traicioneros; sacerdotes que han profanado las cosas santas y han violado la ley, e injustos que no conocen la vergüenza’", precisó.
9 de noviembre de 2010
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avance en caso noble herrera


La jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado convocó a una audiencia para el 19 de noviembre para informar oficialmente el resultado de la pericia que ordenó para determinar si es posible trazar un perfil genético de las muestras disponibles de sangre, saliva y objetos personales de Marcela y Felipe Noble Herrera.
Argentina. La magistrada citó a todas las partes en su juzgado para el 19 de noviembre, donde deberá notificar los resultados de la pericia que se realiza en el Banco Nacional de Datos Genéticos del hospital Durand.
Una vez que se conozcan las conclusiones, Arroyo Salgado resolverá si es viable ordenar un cruce de eventuales perfiles genéticos de Marcela y Felipe Noble Herrera con las 2500 muestras que resguarda el Banco pertenecientes a familiares de desaparecidos. Si el informe es negativo y no se pudieron obtener resultados de las muestras ya colectadas, la jueza evaluaría si ordena una extracción compulsiva o nuevos allanamientos en busca de otras pruebas.
Los estudios en el hospital Durand se realizan sobre muestras entregadas voluntariamente por los hijos adoptivos de Herrera de Noble en diciembre pasado, cuando la causa estaba en manos del juez de San Isidro Conrado Bergesio, separado del caso luego por la Cámara Federal de San Martín, a pedido de la fiscal del caso Rita Molina. Bergesio había aceptado practicar los estudios en el Cuerpo Médico Forense para ser contrastados con dos familias querellantes en la causa.
Pero luego la Cámara amplió el objeto procesal del caso, en base a un planteo de Abuelas de Plaza de Mayo, a fin de determinar si ambos jóvenes fueron apropiados a alguna víctima de la represión ilegal de la dictadura, sobre la base de más de 2500 muestras genéticas existentes en el Banco Nacional de Datos. A esto se opusieron tanto la dueña de Clarín como los jóvenes, quienes presentaron distintos recursos que fueron rechazados en distintas instancias.
Arroyo Salgado ordenó secuestrar en allanamientos ropa y objetos personales de los Noble Herrera, pero no pudo trazarse un perfil genético sobre estas muestras y en una dura resolución la jueza concluyó que hay fuertes indicios de que fueron contaminadas adrede.
8 de noviembre de 2010
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