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obama elogia a madres de plaza de mayo


El presidente norteamericano, Barack Obama, elogió a las Madres de Plaza de Mayo en la Asamblea General de la ONU. Habló de "las madres de los desaparecidos que denunciaron la guerra sucia" junto a "los sudafricanos que se levantaron contra el apartheid hasta los polacos de Solidaridad". "Fue un golpe al corazón", dijo la presidenta Cristina Kirchner.
[Fernando Cibeira] Nueva York, Estados Unidos. En el esperado discurso que funciona como apertura de la Asamblea General de las Naciones Unidas y que es seguido por millones de personas en todo el mundo, el presidente norteamericano, Barack Obama, elogió a las Madres de Plaza de Mayo como un ejemplo en la defensa de los derechos humanos. Exactamente, Obama habló de "las madres de los desaparecidos que denunciaron la guerra sucia" junto a "los sudafricanos que se levantaron contra el apartheid hasta los polacos de Solidaridad" y "los estadounidenses que marcharon por los derechos de todas las razas, incluyendo la mía". Según Obama, todas expresiones de cómo se ha ido transformando la sociedad civil en favor de los valores democráticos. La presidenta Cristina Kirchner le agradeció la mención durante el almuerzo que compartieron poco después en la mesa del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. "Nosotros recién bajábamos del avión, fue un golpe al corazón", explicó la presidenta cómo había recibido la frase de Obama. También les envió una felicitación a las Madres vía Twitter.
En la comitiva argentina coincidían en que la referencia había sido sorpresiva. Que se tenga memoria, ni antes ni después de ser presidente Obama había hablado sobre el tema. La lucha de las Madres de Plaza de Mayo es muy conocida en todo el mundo, también en Estados Unidos, por lo que, que haya aparecido como ejemplo en esa enumeración, tampoco puede extrañar. Pero en la comitiva recalcaban que el actual encargado de Derechos Humanos del Departamento de Estado, Michael Posner, es un viejo conocedor de la realidad argentina. Incluso, integró la primera delegación de abogados norteamericanos que visitó el país durante la dictadura militar. Luego fue defensor del actual canciller Héctor Timerman, de quien sigue siendo amigo. Calculaban que Posner podría haber tenido incidencia en la enumeración que apuntó a mostrar un ejemplo emblemático de los casos que más afectaron los derechos humanos en las últimas décadas del siglo pasado: los negros sudafricanos contra la segregación racial, los polacos de Lech Walesa contra el comunismo y las Madres de Plaza de Mayo contra la dictadura militar.
La presidenta dio ayer una breve conferencia de prensa para dar detalles de su actividad en la ONU y, apenas se sentó, lo primero que dijo fue su alegría por la mención de Obama. "Estamos muy emocionados, fue una sorpresa", contó. "Y, además, en el marco en que lo dijo, junto con la lucha contra el apartheid y los obreros del sindicato Solidaridad", remarcó.
Como el año pasado, Cristina Kirchner ocupó un lugar en la mesa de Ban Ki-moon en el tradicional almuerzo que ofrece luego de los discursos de apertura. Entre otros, estuvieron allí el emir de Qatar, el jeque Hamad bin Khalifa Althani, y el rey de Jordania, Abdallah II. Obama llegó más tarde y saludó uno por uno. Cuando le tocó a Cristina Kirchner, ella le agradeció la referencia. "Es la pura verdad. Es lo que siento, por eso lo dije", le respondió con naturalidad Obama.
La conversación entre ellos siguió un rato, ya en la mesa. El norteamericano abrió el juego preguntándole por la marcha de la economía argentina. Como suele hacer en sus discursos, la presidenta respondió con números. Hizo referencia a tres ejes: el crecimiento económico en los últimos doce meses, el cierre de la situación creada a partir del default de la deuda y el caso de los holdouts y, por último, el nuevo descenso que marcó el índice de desempleo. Cuando cerró su breve exposición, Obama le comentó que lo que ella explicaba era lo que él tenía entendido que ocurría en el país. Fue el último párrafo dedicado a la Argentina, el resto se lo llevó la situación internacional.

Medio Oriente
Obama recibió elogios en la mesa –también de parte de Cristina Kirchner– por el planteo que expuso ante la Asamblea General sobre la situación en Medio Oriente, en donde le pidió a Israel que suspenda la creación de asentamientos y se pronunció porque en la Asamblea de 2011 haya un Estado palestino como un nuevo miembro. "La creación del Estado palestino es el nudo gordiano del conflicto", apuntó la presidenta.
Poco antes de los discursos y del almuerzo, Cristina Kirchner mantuvo una reunión bilateral con el presidente de Turquía, Abdullah Gul, quien ejerce la presidencia del Consejo Permanente de las Naciones Unidas. Del encuentro participaron también el canciller Timerman, el ministro de Economía, Amado Boudou, y el representante argentino en las Naciones Unidas, Jorge Argüello.
Justamente, uno de los temas importantes del encuentro es la reforma del Consejo de Seguridad, en donde Turquía y Argentina mantienen la misma posición dentro del grupo denominado Unión por el Consejo. Ambos países apuntan a una reforma por la que el organismo sume más miembros rotativos y por más tiempo, cuestión de emparejar el poder dentro de la estratégica conducción. "Queremos que sea un organismo que represente al siglo XXI y no al mundo del año 1945", sintetizó Timerman.
En este punto, Argentina mantiene una histórica diferencia con Brasil, que desde que se creó el organismo brega por conseguir un lugar como miembro permanente junto a los cinco ganadores de la Segunda Guerra Mundial: Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Rusia y China.
Hoy, la presidenta está agendada como la primera oradora en la reapertura de la sesión de la Asamblea, poco después de las 11. Aunque no quiso adelantar en dónde estará puesto el énfasis, la reforma de los organismos multilaterales se sabe que está entre sus ítems favoritos. Y la cuestión se emparienta con el conflicto por Malvinas, donde el Reino Unido desoye la convocatoria de las Naciones Unidas para reanudar el diálogo. Es lo que bautizó como "doble estándar". "Que los integrantes del Consejo de Seguridad cumplan con las resoluciones de las Naciones Unidas", insistió.
También volverá a la cuestión del terrorismo internacional y su reclamo porque Irán envíe a los sospechosos de participar en el atentado a la AMIA. Como en 2009, ayer, la delegación argentina se retiró del recinto antes de que comenzara a hablar el presidente de Irán. Hizo punta. Luego, cuando Mahmud Ahmadinejad sostuvo que el ataque a las Torres Gemelas había sido orquestado por el propio Estados Unidos para ayudar a Israel y distraer la atención sobre la crisis económica, fueron varias las delegaciones que salieron huyendo.
24 de septiembre de 2010
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los cuerpos nn


En mayo de 1977, el palafrenero del cementerio de Monte Grande recibió la orden de abrir fosas para 17 civiles asesinados en la cárcel secreta de El Vesubio.
Argentina. Quispe Ramos era empleado del cementerio de Monte Grande en 1977. Fue él quien anotó de puño y letra el ingreso de los cuerpos de 16 secuestrados de El Vesubio el 24 de mayo de ese año. "Yo estaba trabajando a la tarde y me llaman por teléfono de la municipalidad para decir que iban a enviar esos cuerpos, que preparara las fosas para sepultarlos, no me dijeron qué cantidad." El llamado era de la secretaria privada del intendente de Monte Grande a quien recordó como Groppi. (Alberto Groppi fue intendente de Esteban Echeverría durante la dictadura. Cuando fue denunciado en 2007 –estaba en el mismo cargo– dijo que había asumido en 1979.) Quispe recibió los cuerpos en el depósito. "Tomamos la precaución –dijo– de marcarlos con una cruz y un número para identificar la sepultura, porque eran NN". Según el relato, en el cementerio se enterraron todos los cuerpos, pero sólo por unas horas porque llegó una orden para desenterrarlos, ya que estaban buscando a la hija de un diplomático alemán. "Nos obligaron a sacar todos los restos que ya estaban sepultados", dijo. Y ese día, la policía de Monte Grande sacó además las huellas digitales de todos. De acuerdo con su relato, todos los cuerpos estuvieron identificados con nombre y apellido una semana más tarde, pero en el libro del cementerio, que se exhibió, los identificados son sólo siete personas. Cuando los querellantes le preguntaron una y otra vez por las identificaciones, Quispe dijo: estos 16 sí estaban identificados, pero hay otros NN de los cuales muchos estaban sin documentación y habrán quedado así hasta el día de la fecha.
23 de septiembre de 2010
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procesan a torturador, el francés


Procesaron al ‘Francés’. Cometió más de cien asesinatos, y sigue vivo.

Argentina. El juez federal Daniel Rafecas resolvió el procesamiento, con prisión preventiva, del ex oficial de inteligencia del Ejército Gustavo Cacivio –conocido como ‘el Francés’– por delitos de lesa humanidad cometidos en El Vesubio, durante la última dictadura militar. El magistrado responsabilizó al represor por alrededor de un centenar de secuestros y torturas cometidos en su carácter de "jefe" de ese centro clandestino. El procesamiento y prisión preventiva –que el ex militar cumple en la cárcel de Marcos Paz del Servicio Penitenciario Federal– fueron dictados en el marco de la "megacausa" en la que el magistrado investiga gravísimas violaciones a los derechos humanos cometidas en el ámbito del Primer Cuerpo de Ejército. Cacivio, de 67 años, oficial de inteligencia del Ejército, capitán al momento de los hechos, y coronel retirado en la actualidad, fue mencionado "por muchos de los sobrevivientes, dado que su presencia era constante en interrogatorios y sesiones de tormentos". El represor, coincidieron los testigos, también era quien "decidía, por ejemplo, a quién torturar y cuándo, o en qué sitio un prisionero iba a ser alojado, dentro de las tres casas que componían el centro de detención", explicaron.
23 de septiembre de 2010
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niños en el vesubio


El testimonio de Mabel Alonso.
[Alejandra Dandan] Argentina. Mabel Alonso estuvo secuestrada veinte días en El Vesubio. Una patota llegó a su casa buscando a su marido y a un compañero. Luego de esperarlos durante toda una noche, al mediodía decidieron secuestrarla a ella. Era 31 de agosto de 1977. Mabel tenía cuatro hijos de 16 años, 12, 5 y de 45 días. Los pusieron a todos en un cuarto, le dijeron a ella que se cambiara y poco después la cargaron en un auto en dirección a la rotonda de San Justo, la obligaron a vendarse y la entraron a lo que años después identificó como El Vesubio. Durante la estadía en el centro clandestino conoció a Marcela, una chica de 12 años, de la misma edad de una de sus hijas, secuestrada luego de un operativo en el que habían matado a sus padres. No sabe más datos de Marcela. Mabel contó que los represores la obligaban a disfrazarse con pelucas, tacos y vestidos de mujer para sacarla a la noche, a dar vueltas en los bares para identificar a otras personas.
Mabel narró: "Cuando entro, me tienen un rato, y como no hablaba me dicen que me van a hacer hablar por la fuerza, me piden que me desnude, una cosa violenta, porque eran todos hombres, pero no me queda otra, me picanean". Estuvo tres días así, un rato con picana un rato no. Luego la llevaron a la casa tres, destinada a los alojamientos. "Me tiran en el piso porque no había colchones, con una frazada en el suelo, me tienen atada contra una pared con grilletes".
Había una chica, dijo, rubia, de pelo ondulado, pintora y psicóloga, que se puso muy mal, y se golpeaba la cabeza contra una pared. A la chica se la llevaron, Mabel no volvió a verla, pero le dieron su celda ubicada en el sector de las mujeres. Ahí estuvo con Susana Reyes, embarazada. Con Violeta Sayago, a la que le habían dicho, contó, que se quedara tranquila, que a su hijo de 14 años que había sido secuestrada con ella lo iban a sacar para devolverlo a la casa. "Sé que está desaparecido", dijo. Mencionó además a Norma, una hepatóloga del Hospital Fernández, y a Graciela Moreno, la madre de Juan Sebastián y de Esteban, que seguían su declaración sentados metros al fondo.
Uno de sus torturadores era el Polaco, dijo sobre Víctor Salvador Chemes, uno de los acusados. Habló del Sapo, el alias de Roberto Carlos Zeoliti, que una vez les contó que su esposa no sabía que él estaba ahí, que pensaba que era un albañil. Ella lo señaló en la audiencia. Señaló a Pancho, el Nono y el Vasco. También al Francés, el ex jefe de Inteligencia del Ejército Gustavo Cacivio. Enseguida mencionó a Marcela, una niña de 12 años que tenía la misma edad y el mismo nombre que una de sus hijas, por eso, "cuando la escuché, pensé que era ella".
23 de septiembre de 2010
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a mi mamá se la llevaron en camisón


Juan Sebastián Rial tenía siete años cuando se llevaron a su madre y recién ayer lo contó ante la Justicia. Graciela Moreno estaba con su familia en una casa de Temperley cuando entró una patota y se los llevó a El Vesubio. A los tres chicos se los entregaron a una vecina. Secuestraron a Graciela y su compañero y a otra pareja.
[Alejandra Dandan] Argentina. "Mi mamá estaba en camisón, así se la llevaron, recuerdo que durante varios días pensaba cómo iba a hacer para volver en camisón, adentro de mi cabeza, me la imaginaba yendo a tomar el colectivo." Juan Sebastián Rial nació en el ’69, tenía siete años en abril de 1977 cuando secuestraron a su madre. Graciela Moreno estaba en una casa de Temperley, la cuarta o quinta a la que había mudado a toda su familia en aquel tiempo. La llevaron al centro de exterminio de El Vesubio. Juan Sebastián nunca había declarado sobre la noche del secuestro. Habló por primera vez ayer en el marco de las audiencias por el juicio oral contra los represores del centro clandestino.
La casa de Temperley tenía un jardín adelante, explicó Juan Sebastián, con un ventanal que daba a un living, pegado al cuarto de sus otros dos hermanos más chicos. Al lado de la habitación había un pasillo de distribución al que daba el cuarto de su madre, la entrada al cuarto de los hermanos, un baño y, en la parte de atrás, había una cocina con el comedor ante otra puerta de entrada, una puerta de chapa. "El hecho ocurrió una noche tarde de abril de 1977, estábamos durmiéndonos, yo estaba en la cama", contó. "Comenzaron a golpear la puerta trasera, golpeaban la puerta de chapa con la intención de derribarla, del ventanal rompieron todos los vidrios, ingresaron a la casa, a mi mamá la agarraron de los pelos y se la llevaron."
Su cama estaba pegada a la pared de la pieza de la madre. En la casa, vivían su madre, su pareja Marcelo Soler; también Federico, el hermano del medio y Esteban que era el menor, hijo de la nueva pareja. Con ellos estaba otra pareja, María Teresa y Manolo con Joaquín, un bebé de meses.
"No tengo registro de Marcelo –dijo Juan Sebastián–, no sé de qué forma lo llevaron, a mi mamá sí porque la agarraron y la pasaron al lado de mi cama hacia el fondo, eran no menos de cuatro o cinco personas, pasaron al lado de mi cama, uno me preguntó mi nombre, se lo dije, me dijo que era muy valiente."
Fue tal el ruido de las patadas en las puertas y de los vidrios, contó, que una vecina de varias casas más adelante llamada Josefa se acercó para ver qué pasaba. Cuando llegó, le dijo a uno de los integrantes del grupo de tareas que creía que era Marcelo que se había olvidado las llaves. La mujer acordó llevarse a los niños con uno de los integrantes de la patota, explicó Juan Sebastián. "Yo me asomé a la habitación de mi mamá, vi que estaba todo revuelto, como si hubiesen vaciado el placard, agarré a mis hermanos y me los llevé a la casa de esta vecina."
Una de las personas que estaba en la casa preguntó a otra si llevaban algo de ropa. No, le respondió "porque no la iba a necesitar". Pasaron la noche en la casa de la vecina, al otro día fue a buscarlos la abuela materna. Desde allí, su hermano Federico y él fueron recogidos por su padre, Esteban se quedó porque era hijo de Marcelo. "Y a partir de ese momento –dijo Juan Sebastián–, fue empezar de nuevo, era otra cosa, otra familia, otra escuela, fue como nacer de nuevo. A mi hermano Esteban lo habré visto dos o tres veces como mucho; mi viejo, por miedo, terror o lo que sea no propiciaba el contacto con la familia de mi mamá, mis abuelos maternos nos esperaban alguna vez a la salida del colegio y eran no sé, diez minutos y no más que eso."
Esteban estaba sentado metros más atrás en esa misma sala de audiencias. El mismo ya había estado sentado en esa misma silla destinada a los testigos a fines de mayo. Adelante, como sucede cada día, estaban sentados los represores destinados a El Vesubio, los tres militares a cargo del centro clandestino y los hombres del Servicio Penitenciario destinados a las guardias.
Alrededor de los 20 años, Juan Sebastián decidió buscar a su hermano. Le pidió algunos números a su padre, y habló con una persona que finalmente le dio el contacto. "A partir de ahí me empecé a encontrar con cosas que no sabía que existían –explicó–, como cartas que mi mamá escribió mientras estuvo detenida, manualidades", entre las que estaba un muñeco de trapo que Graciela le mandó a Esteban para una Navidad. En aquel momento, Juan Sebastián también hizo una copia del expediente Conadep de su madre.
"Cuando pasó esto no me extrañó ni me llamó la atención", dijo. "Estaba esa sensación de que estábamos perseguidos, nos mudábamos mucho, creo que en la casa de Temperley fue en la que más tiempo estuvimos, había reuniones, muy pocas que se hacían en mi casa, me acuerdo que debajo de mi almohada en alguna de esas reuniones había un arma. Yo internamente al menos sabía que algo iba a pasar, y tenía 7 años."
En las cartas que llegó a escribirles Graciela a sus hijos les contaba anécdotas de cuando estaban juntos, les explicaba qué era lo que a cada uno más les gustaba. Al padre de Juan Sebastián en cambio le decía otra cosa. "Que esa gente sabía que ella no tenía nada que ver y que estaba esperando que la soltaran en cualquier momento. Cosa que no sucedió."
Graciela Moreno sigue desaparecida.
23 de septiembre de 2010
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estado en causa papel y prensa


El gobierno pidió que sean convocados para una declaración indagatoria los militares, funcionarios y empresarios que participaron en la operación. El secretario de Derechos Humanos solicitó ser querellante en la causa sobre los secuestros de los Graiver y sus empleados. En base al informe de la Secretaría de Comercio, vinculó la compra de Papel Prensa con delitos imprescriptibles.
[Irina Hauser] Argentina. El gobierno nacional denunció ante el juez federal de La Plata Arnaldo Corazza el "desapoderamiento ilegítimo de Papel Prensa SA a quienes eran sus propietarios", los integrantes del grupo Graiver, y atribuyó ese "despojo" a una "voluntad mancomunada de las autoridades de la dictadura cívico-militar y de los propietarios de los diarios" Clarín, La Nación y La Razón, que participaron de la operación de compra-venta en la noche del 2 de noviembre de 1976. En la presentación, que realizaron el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, y el subsecretario, Luis Alén, piden ser querellantes y sostienen que la "apropiación ilegal" de la proveedora de papel se debe interpretar en el contexto de los crímenes de lesa humanidad de la última dictadura, que tuvieron a los Graiver y personas de su entorno como víctimas. El documento reclama la indagatoria del dictador Jorge Rafael Videla, el ex almirante Emilio Massera, el ex ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz y el ex secretario de Desarrollo industrial Raymundo Podestá, a quienes acusa de asociación ilícita, extorsión, privación ilegal de la libertad, tormentos y la muerte a causa de las torturas en el caso de Jorge Rubinstein (abogado, mano derecha de David Graiver). Y como partícipes necesarios pide que sean interrogados los directivos de los diarios y de la firma que conformaron para el traspaso (Fapel): Ernestina Herrera de Noble, Héctor Magnetto, Bartolomé Mitre y los Peralta Ramos.
"El Poder Ejecutivo nacional entiende que los hechos objeto de esta querella constituyen graves delitos previstos por el derecho penal internacional que configuran violaciones a los derechos humanos", dice la querella de casi 200 páginas presentada ayer, que tiene a su vez el patrocinio del procurador del Tesoro, Joaquín Da Rocha. También asegura que, según los pactos internacionales, el criterio de imprescriptibilidad se debe aplicar tanto a "la autoridad del Estado" como "a los particulares que participen como autores o cómplices".
Corazza es el juez a cargo de la investigación sobre los crímenes dictatoriales cometidos en los centros clandestinos del "Circuito Camps", entre ellos Puesto Vasco, donde estuvieron detenidos la mayoría de los integrantes del Grupo Graiver. En abril último abrió un expediente aparte para analizar el traspaso accionario de Papel Prensa a raíz de una denuncia inicial de la Secretaría de Derechos Humanos, que había recibido el testimonio de Rafael Ianover, quien participó de la operación como testaferro de David Graiver, fallecido en un extraño accidente aéreo en México el 7 de agosto de 1976. Ianover relató que en plenas tratativas le dijo al dueño de La Razón Patricio Peralta Ramos (recientemente fallecido) que "temía por su libertad" y el empresario le aseguró que no le pasaría nada. Antes de concretar la venta, agregó en el juzgado, un grupo de tareas entró a su casa, revolvió armarios y se llevó de todo. El 12 de abril de 1977 lo detuvieron. Hoy volverá a declarar ante los fiscales Marcelo Molinas, Hernán Schapiro y Carlos Dalau Dum.
La Secretaría de Derechos Humanos plantea que "los delitos de lesa humanidad cometidos contra las víctimas del llamado grupo Graiver no comienzan con el secuestro, tortura y vejámenes de todos ellos" y el homicidio de Rubinstein, ocurridos desde marzo y abril de 1977, sino antes, "con la etapa extorsiva que lo antecede" y que incluyó "una cuidadosa preparación mediática" muy anterior a la cesión de acciones. En esa tónica, tras la muerte de David Graiver –socio mayoritario en Papel Prensa– sostienen que los diarios instalaban lo que llamaban el "caso Graiver" y la supuesta "necesidad de investigar al grupo" económico al que ligaban con maniobras ilegales y con Montoneros.
En ese contexto, dice la denuncia, "la dictadura terrorista" les hacía llegar "claros mensajes" a la viuda de Graiver, Lidia Papaleo, a Isidoro Graiver, a Ianover y otros miembros de su círculo. Tenían que disolver el núcleo empresario y "Papel Prensa SA debía ser transferida a Clarín, La Nación y La Razón. Cualquier otra negociación no sería aprobada por el Estado", socio en la papelera. "Estos mensajes eran directamente extorsivos (...) Sin las presiones, intimidaciones y amenazas efectuadas sobre los integrantes del grupo Graiver, la operación de venta de las acciones de Papel Prensa no se hubiera llevado adelante", postula la querella.
Como respaldo, cita varios testimonios, algunos de los cuales ya en 1985 formaban parte de la pesquisa del ex fiscal de Investigaciones Administrativas Ricardo Molinas. Por entonces, por ejemplo, Lidia Papaleo de Graiver y su cuñado Isidoro Graiver relataban casi con idénticas palabras cómo fueron empujados a entregar Papel Prensa a los diarios. Tanto ella como Ianover ratificaron y ampliaron este año aquel viejo testimonio ante la Secretaría de Comercio y en tribunales. Precisaron que al momento del traspaso no pudieron leer lo que estaban firmando ni opinar sobre el precio, que quedó establecido en 946.600 dólares, con un adelanto de 7 mil.
Al analizar la operatoria, la denuncia enumera irregularidades, como la falta de precisión sobre cuántas acciones se traspasaban y un informe del Banco de Desarrollo que aseguraba que el precio pagado era "inferior al real". "En ese marco absolutamente irregular, pero contando con la convalidación de sus asociados de la Junta Militar –dice el texto–, Clarín, La Razón y La Nación impusieron su criterio por encima de la legislación vigente, y la cesión de las acciones Clase A que habían sido arrancadas mediante extorsión a los integrantes del Grupo Graiver, quedaba aprobada" en la asamblea de accionistas del 18 de enero de 1977.
Los propios diarios publicaban, el 19 de mayo de aquel año, una solicitada que decía que habían "adquirido las acciones Clase A de Papel Prensa previa consulta y posterior conformidad de la Junta de Comandantes en Jefe", recuerda el escrito del Gobierno. Pero los Graiver y su entorno fueron detenidos. Lidia, su hermano Osvaldo Papaleo, Isidoro Graiver, su esposa Lidia Brodsky, Rubinstein, Ianover, Juan Graiver y Eva Gitnacht (padres de David), Silvia Fanjunl (empleada de los Graiver), Lidia Gesualdi (secretaria). La mayoría sufrió torturas durante su detención y luego fueron "blanqueados", a disposición del Poder Ejecutivo.
Para investigar al grupo económico la junta nombró a un oficial preventor militar, que fue Oscar Gallino –ya fallecido–, señalado como interrogador también dentro de los centros clandestinos. Las constancias que dejaba Gallino de sus actividades forman parte de la prueba que la Secretaría entregó. El 7 de abril de 1977 a las 16.30 escribió que había recibido a "los directores y asesores letrados de La Nación, La Razón y Clarín, quienes concurren con motivo de la adquisición del paquete accionario del Grupo Fundador de Papel Prensa". Esa visita, sostiene el Gobierno, "mostraba el grado de vinculación entre la dictadura y sus asociados" en Papel Prensa. Dos días después vuelve anotar que Podestá y (otra vez) "a los presidentes de los directorios de los diarios con sus letrados" concurrieron a "producir sendos informes". También asienta la visita de las autoridades del Banco Central y del Banco Nación para considerar los casos del Banco Comercial de La Plata y el de Hurlingham. "Ese mismo día, Gallino preparaba los interrogatorios a tomar el día siguiente", sostiene la presentación.
Diez días después la Junta Militar decidió la "interdicción de los bienes de los Graiver y la prohibición" de que pudieran disponer de ellos o administrarlos. Papel Prensa no estaba en el paquete, porque ya había sido "entregada como botín de guerra a sus socios Clarín, La Nación y La Razón", denuncia el Gobierno. Los Graiver fueron condenados por asociación ilícita con Montoneros, pero en 1982 la Justicia federal revirtió esa decisión.
La Secretaría de Derechos Humanos señala que el gobierno de Raúl Alfonsín "reconoció la ilegitimidad del despojo de los bienes de los Graiver, entre ellos las acciones de Papel Prensa", y que ya durante el juicio al ex capellán Christian Von Wernich, fueron juzgadas las detenciones ilegales y torturas de algunos de los Graiver como delitos de lesa humanidad. Remarcan que esos hechos no se pueden disociar de la venta de Papel Prensa y concluyen que la dictadura apostó "al control de la prensa escrita a través del control del papel".
22 de septiembre de 2010
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otro represor al banquillo


Cayó Walter Roscoe, o Ricardo Ríos. Un ex personal civil de inteligencia acusado de cuatro homicidios. El represor fue indagado el lunes por el juez Marcelo Bailaque y la fiscal Mabel Colalongo. Lo imputan del secuestro, las torturas y la desaparición de Raquel Negro, Fernando Pipa Agüero, Alberto Barber Caixal y Héctor Larrosa.
[José Maggi] Argentina. El represor Walter Roscoe cayó detenido en Rosario. El ex Personal Civil de Inteligencia del Ejército que utilizó el alias de Ricardo Ríos durante la última dictadura prestó declaración ante el juez federal Marcelo Bailaque y la fiscal Mabel Colalongo el último lunes. Roscoe, quien vivía en Misiones y trabajaba para el gobierno provincial, quedó detenido imputado por cuatro casos de secuestros, torturas y homicidio en perjuicio de Raquel Negro, Fernando ‘Pipa’ Aguero, Alberto Barber Caixal y Héctor Larrosa.
La foto de Walter Roscoe que ilustra la portada de Rosario/12 forma parte de una plantilla, una de las pocas que fueron preservadas del robo los tribunales provinciales en 1984. A pedido de este cronista, Eduardo Costanzo señaló a varios represores entre esas fotografías e identificó concretamente a Roscoe, sobre quien indicó que "es el que hizo los pasaportes de los cinco que viajaron para la Operación México. Hoy vive en Misiones, en Posadas. Se casó con la viuda de un teniente que mataron los Montoneros", apuntó Costanzo.
Con respecto a las víctimas por las que Bailaque imputó a Roscoe en su indagatoria, se trata de Fernando ‘Pipa’ Aguero, detenido en la Quinta de Funes. Es el ‘Pipa’ del libro de Miguel Bonasso ‘Recuerdo de la muerte’.
El Indio Rivero, compañero de militancia del Pipa, recordó: "Militábamos juntos en el Frente Revolucionario 17 de Octubre. Era empleado público en Córdoba donde fue secuestrado en 1977 y traído a Rosario".
En cuanto a la desaparición de Raquel Negro, la historia es conocida. Era la pareja de Tulio Tucho Valenzuela, quien desbarató la Operación México ideada por Leopoldo Galtieri para matar a los máximos dirigentes montoneros. Luego del fracaso de esa operación de inteligencia, se desmanteló la Quinta de Funes, y se trasladó a los detenidos a la Escuela Magnasco, para luego llevarlos a la Intermedia, la casa quinta de la familia Amelong en La Ribera, donde se llevó adelante el procedimiento de disposición final revelado por Costanzo. Según el ‘Tucu’, Negro fue llevada a Paraná donde dio a luz a sus mellizos, y traída a ese centro de detención sin vida, en el baúl de un auto. A fines de 2008, la hija de Negro recuperó su identidad, y se corroboró que había sido llevada a Paraná para dar a luz.
Finalmente, los casos de Alberto Barber Caixal y Hector Larrosa corresponden a dos militantes montoneros. El primero era director de la Escuela Industrial de Santa Fe y los dos eran ex alumnos del Politécnico. Justamente, esa casa de estudios los recordó junto a otros ex alumnos desaparecidos en la dictadura durante un acto que tuvo lugar a fines de marzo de este año. La ceremonia contó con la presencia de autoridades de esa casa de estudios, el director de Coordinación de Secretaría Académica, Claudio López, profesores y alumnos del Politécnico, quienes participaron activamente en la organización de este homenaje.
Durante el mismo se proyectó un video realizado por el secretario de Asuntos Estudiantiles Damián Villar, quien junto a un grupo de estudiantes y personal del Instituto rescataron de los archivos fotos y documentación del paso dentro del ‘Poli’ de alumnos que están desaparecidos.
En esa oportunidad, la profesora Elvira Scalona remarcó "los instantes en que fueron secuestrados y desaparecidos los ex alumnos" y además hizo hincapié "en la formación de conciencia y derechos humanos con los que se debe educar a las futuras generaciones".
Posteriormente, los asistentes al acto se trasladaron al Edificio del Instituto Politécnico y descubrieron en el Aula 02 una placa recordatoria que lleva el nombre de todos los ex alumnos desaparecidos y asesinados por el terrorismo de estado. Este Aula pasó a llamarse ‘Aula de la Memoria’, con los nombres de Caixal, Larrosa, Alberto Britos, Mario Delfino, Alberto Mario Galimberti, Héctor Gualdo, Reinaldo Hernández Cuenca, y Rodolfo Usinger.
22 de septiembre de 2010
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procesan a jefe de el vesubio


El juez federal Daniel Rafecas dictó el procesamiento, con prisión preventiva, para el ex oficial de inteligencia del Ejército Gustavo Cacivio, conocido como ‘el Francés’. El magistrado imputa al represor alrededor de un centenar de secuestros y torturas cometidos en su carácter de ‘jefe’ del centro clandestino de detención ‘El Vesubio’, durante la última dictadura militar.
Argentina. El procesamiento y prisión preventiva -que el ex militar cumple en la cárcel de Marcos Paz del Servicio Penitenciario Federal- fue dictado en el marco de la "megacausa" en la que el magistrado investiga violaciones a los derechos humanos cometidas en el ámbito del Primer Cuerpo de Ejército.
Esas investigaciones, al igual que la causa en la que se investigan los delitos en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), que tramita el juez Sergio Torres, fueron reabiertas tras la derogación y declaración de "nulidad insalvable" de las leyes de obediencia debida y punto final.
"La identificación, detención y ahora el procesamiento de quien, bajo el apodo ’El Francés’, fuera el conductor del citado centro de detención y tortura durante el año 1978, fue el resultado a varios años de paciente investigación", indicaron fuentes judiciales. Cacivio, de 67 años, oficial de inteligencia del ejército, capitán al momento de los hechos, y coronel retirado en la actualidad, fue mencionado "por muchos de los sobrevivientes, dado que su presencia era constante en interrogatorios y sesiones de tormentos".
El represor, coincidieron los testigos, también era quien "decidía, por ejemplo, a quién torturar y cuándo, o en qué sitio un prisionero iba a ser alojado, dentro de las tres casas que componían el centro de detención".
Las fuentes agregaron que "la detención de Cacivio se suma a los 12 ya imputados por el juez por las privaciones ilegales de la libertad y las torturas padecidas por más de 200 víctimas verificadas en `El Vesubio`". De esa docena de imputados, ocho están siendo juzgados actualmente ante el Tribunal Oral Federal Cuatro, en tanto los restantes -tres militares de alto rango y un agente del Servicio Penitenciario- fueron procesados por Rafecas el 16 de julio último.
Entre los desaparecidos que pasaron por "El Vesubio" estuvieron los escritores Haroldo Conti y Héctor Oesterheld; el director de cine Raymundo Gleyser; la Presidenta de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires Beatriz Perosio y los alumnos de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini Mauricio Wainstein, Mirta Diez y Laura Feldman.
[Foto viene de aquí]. 
22 de septiembre de 2010
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