Blogia
mQh

argentina

videla procesado por homicidio


El juez federal Daniel Rafecas procesó al ex Comandante en Jefe del Ejército, Jorge Rafael Videla, en el marco de la ‘megacausa’ en la que investiga delitos de lesa humanidad cometidos en la órbita del Primer Cuerpo de Ejército que comandaba el fallecido represor Carlos Suárez Mason. También está acusado de 49 homicidios agravados.
Argentina. Fuentes allegadas a la investigación confirmaron a Télam que la mayoría de los hechos por los cuales el magistrado responsabilizó a Videla, en su condición de Comandante en Jefe del Ejército Argentino, corresponden a personas cuyos cadáveres fueron recientemente identificados por el Equipo Argentino de Antropología forense.
Se trata de víctimas que habían sido enterradas bajo el rótulo de "N.N." en diferentes necrópolis bonaerenses y en el Cementerio de la Chacarita en esta ciudad y que permanecían ‘desaparecidos’ desde sus secuestros.
Entre ellos se encuentra el caso del ciudadano alemán Rolf Stawowiok -empleado de la editorial jurídica La Ley que fue secuestrado en el mes de febrero de 1978- por el cual la fiscalía alemana de Nuremberg, tiene actualmente actuaciones abiertas contra Videla y solicitó la extradición del dictador para su juzgamiento.
Los restos de Stawowiok fueron recuperados del Cementerio Municipal de Lomas de Zamora e identificados por los antropólogos forenses "quienes constataron en los mismos vestigios que evidencian que fue ejecutado por sus captores", indicaron las fuentes.
Los informantes ponderaron que "este paso dado por la Justicia argentina resulta importante frente al pedido de extradición efectuado respecto de Videla por tribunales extranjeros, cancelando la posibilidad de que se ventilen juicios por el terrorismo de Estado en la Argentina fuera del país".
En esta misma causa el 30 de diciembre último el juez Rafecas dispuso la elevación a juicio del dictador Videla, respecto de casi 600 casos de víctimas del régimen militar, a los que ahora se suman estos nuevos hechos por los que será juzgado por el Tribunal Oral Federal Uno de esta ciudad.

3 de mayo de 2010
©página 12
rss

habrá juicio y castigo


Demoras y dilaciones en los juicios a represores. El fiscal a cargo del seguimiento de las causas por delitos de lesa humanidad en todo el país, Jorge Auat, cuestionó la "falta de firmeza" de algunos jueces, al permitir a la defensa de los represores utilizar maniobras para "dilatar" los procesos que conducen al juicio oral.
Argentina. "No hay ningún obstáculo para que en dos o tres años el grueso de las causas tengan juicio y castigo. Si esto no ocurre es porque el sistema judicial falla", dijo Jorge Auat, titular de la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las causas por violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura.
Auat agregó, en una entrevista con la agencia Télam, que "esa es la preocupación" del Ministerio Público, del cual depende la Unidad, y explicó que "el tiempo perdido es un problema serio en estas causas", debido a la edad de los imputados y también de las víctimas y sus familiares, así como a la alta exposición de los testigos.
Pablo Parenti, quien trabaja con Auat coordinando esa unidad, consideró que el Poder Judicial "debe dar un paso más" y "desarrollar estrategias que eviten demoras", y sostuvo que para ello "hace falta más firmeza por parte de los jueces". Esta firmeza, explicó, se demuestra utilizando las propias facultades del Poder Judicial, como "corrección" o "sanciones" ante "presentaciones manifiestamente improcedentes", lo que constituye -dijo- "un imperativo ético" además de normativo.
Incluso, Parenti recordó recientes declaraciones de integrantes del Poder Judicial en cuanto a que "todo esto no era su responsabilidad sino de otros poderes", y consideró que "ese tipo de expresiones no hacen más que confirmar el discurso de la impunidad".
Lamentó también que el Poder Judicial no haya tenido todavía "el grado de renovación necesaria o saludable" que termine con "características de elite, con poca apertura hacia la sociedad". Argumentó que por este motivo se suma a la "complejidad" que de por sí tienen las causas por violaciones a los derechos humanos otros problemas que denotan "falta de compromiso" con "dar respuestas a la sociedad", como el permitir "la estrategia de dilación que utilizan algunos defensores (privados y oficiales), que tienen un interés directo en que las causas no avancen".
Según coincidieron Auat y Parenti, "los operadores judiciales pueden advertir esta maniobra (recursos procesales como las recusaciones) desde el primer escrito que presenta la defensa". "Es lectura de manual, pero muchas veces en vez de corregirlas algunos jueces permiten que se logre el cometido, es decir que no haya juicios y, por lo tanto, tampoco estado de derecho", dijo Auat.
Frente a esta situación que encuentran en muchas provincias, la Unidad Fiscal contrapone la "estrategia de unificar causas" para "robustecer el proceso" para que reflejen realmente "la magnitud de la represión en Argentina" y no se trate de "juicios raquíticos a una o dos personas y por pocos hechos. Auat citó el caso de la provincia de Tucumán, que pese a ser uno de los epicentros de la represión en el noroeste del país, tiene un sólo juicio con un imputado (juicio por ex senador por el Peronismo Guillermo Vargas Aignasse) que no representa lo que sucedió en Tucumán".

2 de mayo de 2010
©página 12
rss

causa con pedido de archivo


Un fiscal opinó que debería desestimarse la denuncia sobre los crímenes del franquismo. El dictamen no se opone al principio de jurisdicción universal, pero dice que debe ser aplicado si en el país en el que se cometieron los delitos no hay posibilidad de hacer justicia.
[Laura Vales] Argentina. La denuncia para que la Justicia argentina investigue los crímenes del franquismo quedó en peligro de ser archivada. El fiscal federal a cargo del caso, Federico Delgado, consideró que habiendo causas abiertas en España no corresponde que intervengan los tribunales de nuestro país. El expediente volverá ahora al despacho de la jueza María Romilda Servini de Cubría, quien deberá decir si comparte el criterio del fiscal o si por el contrario impulsa la investigación.
La demanda es la primera que busca que un tribunal argentino aplique el principio de justicia universal. Fue presentada en los tribunales federales de Buenos Aires el mes pasado, a raíz de que en Madrid sectores de la derecha española lograron frenar la investigación iniciada por el juez Baltasar Garzón, quien fue llevado a proceso acusado de prevaricato, –el dictar a sabiendas un resolución injusta–. El escrito recayó en el juzgado de Servini de Cubría, quien delegó el caso en el fiscal Delgado.
Pero el fiscal no estuvo de acuerdo en avanzar. En su dictamen, Delgado no rechazó el principio de jurisdicción universal, sino su aplicación en este caso concreto. Utilizó dos argumentos, el primero la idea de subsidiariedad de la jurisdicción universal. "Cualquier país está habilitado para juzgar los crímenes contra la humanidad, pero a condición de que no lo haya hecho el país al que incumbía el ejercicio de la jurisdicción conforme al principio de territorialidad", consideró. Delgado señaló que la investigación de Baltasar Garzón, aunque paralizada, no está cerrada sino "a la espera de que el Tribunal Supremo español se expida sobre el punto". Por otra parte, apuntó que Garzón "se declaró incompetente sobre algunos hechos y remitió las actuaciones a los juzgados con competencia en los diferentes puntos geográficos de España en donde se habían cometido esos delitos. Es decir, existen numerosos tribunales locales que se encuentran investigando en la actualidad los crímenes del fanquismo". El segundo argumento fue que la ley de amnistía de 1977 –en base a la cual Garzón fue frenado– "no impide que los tribunales españoles investiguen los crímenes" (aunque en realidad, Garzón fue acusado justamente por sostener esto).
Los abogados de la querella cuestionaron el criterio del fiscal. "Comete un error al considerar que se están investigando en España", advirtió desde aquel país el abogado Carlos Slepoy. "No hay ningún trámite penal para la investigación de estos crímenes, lo que hubo fue una remisión de las investigaciones por parte de Garzón a otros juzgados, pero no hay ninguna investigación en marcha. No hay que olvidar que a Garzón lo están procesando por querer investigar." Su colega Beniusz Szmukler dijo que el fiscal apoya la idea de subsidiariedad de la jurisdicción universal "mientras que nosotros planteamos que la justicia universal es concurrente, es decir que no hay contradicción en abrir una causa en la Argentina". Como Servini está con licencia, recibirá el expediente el juez Marcelo Martínez De Giorgi, quien la subroga; pero se estima que la jueza volverá a su juzgado esta semana y se ocupará de sentar la posición del juzgado sobre el caso.

2 de mayo de 2010
©página 12 
rss

las cuentas de bergoglio


Fama, dinero y poder. La administración de Bergoglio dejó un faltante de unos seis millones de dólares en la contabilidad de la Compañía de Jesús, provenientes de aportes y donaciones que no se registraron en los libros. Un testimonio de primera mano. El acto político para el Bicentenario.
[Horacio Verbitsky] Argentina. Miguel Ignacio Mom Debussy ingresó al noviciado jesuita en 1973 y Bergoglio lo ordenó sacerdote en 1984. Dos años después se alejó de la Compañía de Jesús y recién en 1990 el provincial Víctor Zorzín firmó el decreto de dimisión como jesuita. En ese momento quedaron en evidencia los manejos económicos de Bergoglio en la administración de la Compañía de Jesús, donde se detectó un faltante equivalente a seis millones de dólares. Así lo relata el ex sacerdote:
"Cuando murió mi abuelo, la herencia se repartió entre mis dos hermanas y yo. Le entregué mi parte a Bergoglio, en su despacho del Colegio Máximo, en billetes, y ni siquiera me dio un recibo", dice. Cuando se retiró de la Compañía supo por el provincial Zorzín que tampoco lo registró en los libros contables de la Curia Provincial. Entre 1988 y 1989, Zorzín le devolvió 7300 dólares, en tres entregas. Ese monto correspondía a la actualización calculada por el sacerdote Vicente Pellegrini, Ecónomo de la Provincia en esos años. Mom Debussy entiende que esa fue una estimación muy conservadora, ya que lo que él le había entregado a Bergoglio equivalía al valor de un departamento de tres ambientes en Recoleta. Además de devolverle el dinero, Zorzín y el ex provincial Hipólito Salvo, quien era doctor en Derecho Canónico, le explicaron que Bergoglio debería haber depositado ese dinero en una cuenta bancaria a nombre del novicio, hasta que terminara su formación y pronunciara los votos solemnes o se le negaran. "En cualquiera de los dos casos, al llegar a esta instancia está prescripta la redacción de un testamento y la libre disposición de los fondos (siempre desprendiéndome de ellos, en virtud del solemne voto de pobreza) a favor de la Compañía, o de mis familiares, o de los Bomberos voluntarios de la Boca, pero siempre según la exclusiva voluntad del testador". En el momento de la dimisión debería haberle restituido íntegro ese y cualquier otro dinero que hubiese sido depositado en la cuenta. "De haberlo sabido y existido la cuenta y los fondos, no hubiera esperado casi cuatro años para dimitir", dice Mom Debussy, quien vivió con mucha angustia su regreso al mundo. Cuando dejó la Compañía fue pintor de brocha gorda, empleado en la Caja de Previsión para abogados de la Provincia de Buenos Aires, profesor de filosofía en los Colegios Andersen y Lincoln de Belgrano y director de estudios de un colegio en Patricios. También se casó y ahora trabaja como acompañante terapéutico.
Mientras estaba en el Noviciado también vendió un departamento de un ambiente y medio, grande, con baño y cocina completos, alfombrado y con aire acondicionado, en Juncal entre Uriburu y Azcuénaga, para pagar los gastos médicos y de alimentación de su madre, hasta que murió en noviembre de 1975. Zorzín y Salvo le dijeron que la Provincia jesuita debería haberse hecho cargo de esos gastos y que también el dinero de ese departamento debería haberse depositado en la cuenta bancaria que nunca existió. "Bergoglio, como jesuita profeso y, más aún, como Provincial, no podía ignorar el normado y correcto modo de proceder (que yo no tenía por qué conocer, como jesuita novel que era)". También le comentaron que la administración de Bergoglio dejó una contabilidad "plagada de omisiones y ocultamientos de ingresos (donaciones de particulares y aportes de la Curia General de la Compañía, de la Iglesia alemana y del Estado Nacional destinados al sostenimiento de los novicios y estudiantes jesuitas). Por auditorías internas y recolección de datos entre donantes y aportantes, calculaban un faltante de casi seis millones de dólares".
La carta manuscrita en la que Mom Debussy pidió al papa que lo dispensara del celibato sacerdotal y a la Compañía de Jesús de sus votos de pobreza, castidad y obediencia, en febrero de 1989 contiene observaciones categóricas sobre el ex Provincial. Escribió que "mi relación con el p. Jorge Mario Bergoglio me despersonalizó, me impidió madurar y acabó con la poca autonomía que me quedaba". Mom Debussy escribe que debió soportar "opresión, falsedad y desprecio". Su ingreso a la Compañía y su ordenación sacerdotal fueron errores influenciados por "mi falta de libertad y la opresión ‘paternal’ y ‘lavado de cerebro’ provocados con el consentimiento de mi debilidad, confusión y temor a la soledad y el desprecio por el p. Bergoglio", a quien "considero un demente en el mejor de los casos y una mala persona en muchos otros". Luego de dos años de alejamiento, en los que "he podido conocerme mejor, sentirme un ser humano y un ser libre", Mom Debussy dice que "prefiero este mundo pecador, donde los corruptos no pasan por virtuosos, o al menos, buscando fama, dinero y poder, no se camuflan detrás de profesiones de pobreza ni proclaman la virtud suprema de la caridad, mientras impunemente destruyen a otros seres humanos, tan hijos de Dios como ellos. Fuera de la isla eclesiástica las cosas son llamadas por su nombre y finalmente nadie engaña a nadie". Luego de consignar que guarda un amable y afectuoso recuerdo de muchos jesuitas, concluye que "a los otros, a los mentirosos y los hipócritas, los indignos y los cobardes, ya es hora de olvidarlos". Para Mom Debussy, "Bergoglio es un sociópata que no titubeó en someter psicológicamente a todos los jesuitas que pudo, empezando por los novicios y escolares (entre los cuales me contaba). Logró su cometido, en general. Varios de los damnificados terminamos dimitiendo de la Compañía. También, me consta, actuó sin ningún escrúpulo contra otros jesuitas (del Centro de Investigaciones y Acción Social, CIAS) y laicos allegados a la Compañía, especialmente en la Universidad del Salvador". Cuando Ubaldo Calabresi sucedió como nuncio a Laghi, en 1981, Bergoglio lo llevó al Máximo y lo invitó a celebrar la misa en latín. "Nadie entendió nada", dice Mom Debussy. Cuando su compañero Jorge Seibold fue designado Rector de Filosofía de la sede San Miguel de la Universidad del Salvador, Bergoglio lo hizo arrodillarse en la capilla del Máximo y decir el juramento contra el modernismo que Pio X estableció en 1910 y que estaba en completo desuso. (El contenido de ese juramento es muy similar a los cuestionamientos del cardenal Antonio Caggiano al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo). "Bergoglio se jactaba de haberlo obligado a ese juramento, y uno de sus libros de cabecera era ‘El Príncipe’", recuerda Mom Debussy.

2 de mayo de 2010
©página 12
rss

los signos del cardenal


Ex monjas confirman participación de cardenal Bergoglio en el secuestro de los sacerdotes jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics.
[Horacio Verbitsky] Argentina. La monja Leonor Carabelli, quien integra la comunidad de las hermanas de Nuestra Señora de la Esperanza, y la ex monja dominica Norma Elena se comunicaron con este diario para ofrecer su testimonio sobre la responsabilidad del cardenal Jorge Bergoglio en el secuestro de los sacerdotes jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics, a quienes ambas conocieron bien.
Carabelli muchas veces les escuchó decir que Bergoglio los había entregado y que no hizo ninguna gestión para defenderlos una vez secuestrados. "También un jesuita amigo de Bergoglio que pasó por nuestra congregación habló mal de ellos. Dijo que estaban presos porque desobedecieron al provincial, que tenían plata y mujeres".
Cuando Norma Elena dejó los hábitos se casó con Ricardo Laskowski, quien había sido compañero del seminario de Yorio. Laskowski se retiró como diácono pero siguieron siendo muy amigos. Yorio los casó y se fueron a vivir a Reconquista, en el norte de Santa Fe, donde hicieron trabajo social en el Instituto de Cultura Popular, Incupo, inspirado por los obispos del NEA. Norma y Ricardo adherían a la Teología de la Liberación. El 23 de septiembre de 1976 los secuestraron. Al quedar en libertad se exiliaron en Alemania. En el verano alemán de 1977 recibieron en su casa de Obermuentertal a Yorio, quien les presentó a Jalics. Ambos venían de Roma donde se encontraron con un asistente del superior jesuita Pedro Arrupe. Según le contaron a Norma y su marido, allí hicieron saber que "Bergoglio los había entregado. Mientras estaban secuestrados, Bergoglio le envió una carta a Arrupe en la que le explicó que Yorio y Jalics no pertenecían a la orden desde una fecha anterior al secuestro. Arrupe les propuso el reingreso a la orden. Jalics aceptó y fue designado maestro de novicios en el Convento Saint Rupert, entre Obermuentertal y Staufen. Yorio, se negó y permaneció en el clero secular".
Leonor Carabelli agrega que también el sucesor de Arrupe, Peter Hans Kolvenbach, le ofreció a Yorio volver a la Compañía de Jesús, en 1996, pero que no aceptó porque no le permitieron acceder a la documentación con los cargos que Bergoglio había presentado en su contra. "Orlando quería saberlo para defenderse y limpiar su nombre, que es uno de los derechos más sagrados de la persona. Kolvenbach le respondió que eso no podía hacerse. Yorio le dijo que en ese caso sólo deseaba dar los pasos necesarios para poder sentarse a la misma mesa en el Reino de los Cielos". Carabelli dice que algunos cristianos de buena fe le han preguntado si no creía que el Cardenal pudo haberse arrepentido y cambiado. "Todos tenemos la oportunidad de arrepentirnos", responde la religiosa. "Pero el arrepentimiento se pone de manifiesto con signos. Un signo grande sería tener el coraje de reconocer el mal que hizo y pedir perdón. Y un gran signo en contrario es seguir hablando mal de quien está muerto, como en el caso de Orlando, que ya no puede defenderse, e insistir en la mentira y en la calumnia, lo que moralmente es muy grave". Yorio murió en 2000 de un infarto. En uno de los aniversarios, las hermanas de Nuestra Señora de la Esperanza enviaron un correocircular sobre el tema. "Decía que así como otros sectores comprometidos en el genocidio, como el Ejército, habían hecho un público petitorio de perdón, de la misma manera sería saludable que lo hiciera la persona que entregó a Yorio y Jalics. Nada de esto hemos visto, sino tan solo una actitud del cardenal de querer limpiar su imagen o de embellecerla, lo que como es lógico desata andanadas de testimonios en su contra".
Poco antes de morir, Laskowski recibió un pedido de útiles para una asociación por los derechos de los pueblos originarios en la que trabajaba junto con Norma Elena. Respondió que no tenían recursos pero que tal vez podría conseguirlos. "Le escribió una carta a Bergoglio y la llevó a la sede del Arzobispado de Buenos Aires. Exponía sobre su relación con Yorio y lo que le había contado sobre él y que necesitaba 5000 pesos para ayudar a una comunidad indígena. Al día siguiente, Bergoglio en persona lo llamó por teléfono y lo citó en el Arzobispado. No lo atendió Bergoglio sino un ayudante y le extendió un sobre con ese dinero."

2 de mayo de 2010
©página 12 
rss

guerra sucia desde el colegio máximo


La guerra sucia desde la sede central de los jesuitas. Un laico católico y un ex jesuita revelan las relaciones de Bergoglio con Massera y la represión. El sacerdote manejaba el auto de Bergoglio, quien le contó sus encuentros con Massera y le habló del plan político del ex dictador. Una monja y una ex religiosa hablan del rol de Bergoglio en el secuestro de Yorio y Jalics.
[Horacio Verbitsky] Argentina. El médico Lorenzo Riquelme, hoy de 58 años y residente en Francia, dice que la patota que lo secuestró y lo torturó en 1976 salió de la sede principal de la Compañía de Jesús, donde vivía y era principal responsable el superior provincial Jorge Mario Bergoglio. Riquelme tenía militancia en la Juventud Peronista y en el movimiento cristiano vinculado con los curas del tercer mundo. Para averiguar dónde encontrarlo golpearon a su novia, que trabajaba en el Observatorio de Física Cósmica de San Miguel, dentro del predio del Colegio Máximo. Riquelme cree que se trató de un grupo operativo de la Armada que tomó posiciones allí después del golpe. En esos apremios participó un sacerdote que con autorización de Bergoglio era capellán militar de la Escuela de Suboficiales General Lemos, en la vecina guarnición de Campo de Mayo. El ex jesuita Miguel Ignacio Mom Debussy, hoy de 63 años, hizo los votos el 13 de marzo de 1976 y Bergoglio fue su padrino de ordenación el 3 de diciembre de 1984. En los viajes entre San Miguel y la Ciudad de Buenos Aires en los que le hacía de chofer, Bergoglio le habló del proyecto político del jefe de la Armada, Emilio Massera, y le comentó que se había reunido con él varias veces.

El Mago González
El Observatorio fue un lugar de encuentro de la militancia en los últimos años de la década del 60 y los primeros de la siguiente. Mucha gente de la zona almorzaba en su comedor, que era muy barato, y pasó a ser punto de reunión y de discusiones políticas. Entre quienes pasaron por allí estuvo Marcelo Kurlat, El Monra, uno de los dirigentes de las FAR, que luego del golpe murió al resistirse al secuestro por el grupo de tareas de la ESMA. El periodista Horacio Ríos trabajaba en la Municipalidad de San Miguel (hoy General Sarmiento), militaba en la JTP e integraba la comisión directiva del sindicato municipal. Su madre y su hermano trabajaban en el Observatorio. Ríos ayudó a crear una comisión interna muy combativa, que entre 1973 y 1975 logró importantes reivindicaciones. Los jesuitas no estaban muy conformes con que la efervescencia política de la que habían participado afectara sus propias instituciones. La esposa de Ríos era Graciela Podestá, quien entre 1999 y 2003 fue diputada bonaerense por el Frepaso. El ex jesuita Alberto Sily narra que poco antes del golpe muchos científicos y técnicos del Observatorio recibieron cartas con amenazas de la Triple A y cinco de los principales se exiliaron, en Uruguay y en México. Podestá y Ríos recuerdan a un jesuita de apellido español, que no trabajaba en el Observatorio pero vivía en el Colegio Máximo, que siempre "llegaba con dos tipos armados con FAL".
Ese fue el sacerdote que participó en los apremios a la novia de Riquelme. Su nombre era Martín González. Mientras la golpeaban, González le sugería que colaborara. "El torturador malo y el torturador bueno", dice Riquelme. Antes que comenzara a operar la Triple A ese sacerdote se comportaba "como una ovejita" pero luego del golpe "pasó a ser un lobo", dice Graciela Podestá. Mom Debussy se sorprendió al conocer ese rol. "Lo considerábamos muy bueno. Nos divertía con sus actos de prestidigitación. Cuando murió lo afeité y lo coloqué en el cajón". Para Riquelme fue más que una sorpresa: "Era como si mi padre me hubiera traicionado, como una violación. Nosotros teníamos una agrupación de scouts, de la que González era capellán. Hacía magia, nos sacaba pañuelos de la oreja, nos enseñaba los trucos". Ambos consideran imposible que estos hechos pudieran ocurrir sin aprobación de Bergoglio, quien ejercía un control absoluto sobre todo lo que ocurría en su sede. "Cuando asumió como provincial, en julio de 1973, mudó la curia provincial, que estaba en la calle Bogotá, de Caballito, al Colegio Máximo, para controlar mejor a los novicios y a los profesores. Allí se apropió del departamento del rector, y lo redecoró. Constaba de despacho, dormitorio y baño. Decía que cada uno es libre de hacer de su culo un florero, pero controlaba todo, desde la mentalidad a lo que hacías, se metía en las habitaciones individuales, revisaba cada cosa", relata Mom Debussy.
Mom Debussy se define como "la oveja negra de una familia de la oligarquía". Por vía paterna desciende de Juan Martín de Pueyrredón y su abuelo materno era hermano del músico francés Claude Debussy. Su madre fue fundadora de la Democracia Cristiana, "de la línea garca de Manuel Ordóñez". Eligió ser jesuita porque se llamaba Ignacio y era "la orden más aristocrática y combativa". Riquelme, en cambio, proviene de una familia humilde y creció en el Barrio La Manuelita, a pocas cuadras del Máximo. "Pasaba el día con los jesuitas", evoca. Cuenta que en "el pequeño Vaticano" que era San Miguel "todos se conocían. También los milicos vivían allí. Iban a misa en el Colegio Máximo y sus hijos estudiaban en los colegios católicos. Muchos militantes del Peronismo de Base vivían en el Barrio Villa Mitre y trabajaban en el Colegio Máximo, durante los años culminantes del progresismo católico, en 1972 y 1973. Había también ex seminaristas. Estaban en comunidades orientadas por el sacerdote italiano Arturo Paoli". Bergoglio se encargó de suprimir ese fenómeno. En la primera congregación provincial que presidió, en abril de 1974, dijo que los jesuitas debían evitar lo que llamó las "ideologías abstractas no coincidentes con la realidad" y reaccionar con "sana alergia cada vez que se pretende reconocer a la Argentina a través de teorías que no han surgido de nuestra realidad nacional". Mom Debussy recuerda que hacia fines de 1974, "Bergoglio nos mandó a una manifestación de Isabelita en la Plaza de Mayo". María Estela Martínez de Perón salió al balcón "vestida de rosa y habló de anular contratos con la Siemens. Al frente de nuestro grupo puso al maestro de novicios Andrés Swinnen. Tuvimos que ir todos con una bandera argentina". Bergoglio era amigo personal del coronel Vicente Damasco, a quien visitaba en su casa de la calle Asunción, en Villa Devoto. Damasco fue encargado de la custodia de Juan D. Perón y profesor de Planeamiento y Organización en la sede San Miguel de la Universidad jesuita del Salvador. Con el asesoramiento de Bergoglio elaboró un proyecto de reforma constitucional. El primero de sus ocho principios orientadores decía que "la Divinidad es la medida de todas las cosas".

El Proyecto de Massera
"Ahora dice que viaja en subte y colectivo. En la larga década en que yo lo serví no iba a ningún lado sin el auto, ni siquiera a los barrios que estaban a pocas cuadras, como La Manuelita", refuta Mom Debussy, quien subrayó y anotó su ejemplar de ‘El jesuita’, la autobiografía que Bergoglio acaba de publicar en su descargo. Los viajes más largos eran entre San Miguel y la Ciudad de Buenos Aires. Varias veces le comentó encuentros con el miembro de la Junta Militar Emilio Massera. "Me dijo que quería proteger a los novicios y estudiantes (dos veces aparecieron milicos cuando yo estaba en el noviciado, nos hicieron salir, nos apuntaron. Después no nos acosaron más). Estaba en negociaciones con él porque quería que la Marina comprara el Observatorio de Física Cósmica, lindero al Colegio Máximo". No se llegó a un acuerdo y en diciembre de 1977 lo compró la Fuerza Aérea. Varias personas que trabajaban allí "fueron secuestradas y cuando recuperaron su libertad, fueron despedidas por Bergoglio", dice Riquelme. "Hay quienes dicen que los protegía, porque les pagó el último sueldo".
A Mom Debussy, Bergoglio también le habló en los viajes del proyecto político de Massera.

–¿Con simpatía?
–Seguro que con disgusto no. Le parecía bien que fuera contra Videla.

Yoga y Oración
En La Manuelita estaba la parroquia Jesús Obrero. Allí se instaló el sacerdote Jorge Adur, quien era integrante de Montoneros, con tres seminaristas de la orden asuncionista que estudiaban teología en la Facultad que funcionaba en el Máximo. Con Adur tenían un vínculo afectivo pero no político, porque "para ellos toda la política era el diablo. Nos lo habían dicho a los pibes del barrio para desaconsejarnos la militancia. Meditaban diez horas por día, hacían yoga y oración. Pensaban irse a la Patagonia por un año a meditar. Eran contemplativos, como Jalics", dice Riquelme. Dos de esos seminaristas, Carlos Antonio Di Pietro y Raúl Eduardo Rodríguez, fueron capturados el 4 de junio de 1976, en un operativo del Ejército y la policía con armas y uniformes a la vista. Adur no había ido a dormir esa noche al barrio. "Por la mañana los vecinos se turnaron para esperarlo en la parada de colectivo y avisarle para que se fuera." Diez días después, "un grupo del Ejército me levantó a mi y a Haydé Balmaceda, de la Unidad Básica de La Manuelita, que era ayudante de una clínica. Creo que el lugar al que nos llevaron era una comisaría, a veinte minutos del Camino Negro, donde nos tuvieron encapuchados. Tenía celdas, baño y sala de torturas, con electricidad. Nos torturaron y nos preguntaron por esos curas y por la posta sanitaria de Montoneros". Dos días después los sacaron en un camión, a las 4 de la mañana. Riquelme se cayó sobre una persona, que le preguntó:

–¿Quien sos?
–Lorenzo.
–¡Que suerte, no quería morir sola! –le respondió Balmaceda.

Los llevaron a un descampado y los hicieron arrodillar. "Yo quería morir de pie y gritando alguna consigna heroica como en las películas. Pero tenía la garganta cerrada. Me pegaron un empujón y se fueron. Pensé que estaba muerto. Haydé me decía que nacimos de nuevo el mismo día y que la gordura la salvó de que la violaran."

Guardias con FAL
Durante los días de ausencia de Riquelme, el capellán Martín González le dijo a su novia: "Este se fue a curar guerrilleros". La detuvo en el Colegio el grupo de marinos que se habían instalado en el Observatorio. Mientras le pegaban, González participaba. "Decí dónde está, mejor que hables porque si no no puedo hacer nada por vos". Riquelme se había refugiado en la casa de una compañera de facultad, hija de un militar. A las nueve de la noche la novia no pudo resistir más. Lo llamó por teléfono al número que él le había dado, le preguntó dónde estaba y le pidió que la esperara allí. "Veinte minutos después caen y me levantan. Encapuchado, me llevan hasta una casa operativa, creo que en Bella Vista. No me creían que ya había estado secuestrado, me torturaban y me decían que había estado curando gente." A la madrugada lo sacaron de allí. Uno lo asía del brazo.

–¿Qué va a pasar? –preguntó Riquelme
–No sé, están decidiendo –le respondió.

Lo llevaron hasta una ruta y lo tiraron en una zanja. "Cuando se van me levanto, camino y reconozco que estoy a 200 metros del Colegio Máximo, en el barrio que está enfrente." Recién días después, Riquelme pudo hablar con su novia. "Me cuenta que me entregó porque González le dijo que colaborara. Yo lo conocía desde que fui boy scout. Siempre venía de la Escuela Lemos con chofer en una F100 del Ejército, acompañado por dos guardias con FAL. Nunca pude acercarme para hablar con él." Graciela Podestá recuerda que el sacerdote de apellido español comentó: "Espero que esto sirva de lección".
El uso de armas era habitual en el predio jesuita. "Bergoglio nos mandaba a hacer guardia nocturna con carabinas .22 y balas de plomo, cuando se recuperó la pileta de natación de los fondos del Máximo y hubo algún intento por bañarse de la gente del barrio aledaño, donde hacíamos catequesis y visitábamos las casas", recuerda Mom Debussy. Riquelme fue uno de los jóvenes que lo intentaron. "El hermano Rivisic me tiró con la 22, porque me metía en la piscina. Me pasó cerca de la pierna y me dijo que la próxima vez me tiraba a pegar", recuerda.

Almuerzo con Granadas
En el Observatorio "había gente izquierdosa. Mariano Castex llevó ahí a muchos profesores de Exactas reprimidos en la noche de los bastones largos, curas progres, ex seminaristas. La Marina lo limpió. En 1975 hubo un Congreso controlado por el SIDE y la Marina", dice Riquelme. Sus recuerdos coinciden con los de Mom Debussy. Ellos no se conocen y las entrevistas se realizaron por separado. "Bergoglio invitaba al Colegio Máximo a oficiales de Campo de Mayo, que venían de uniforme. Una vez llegaron varios con ropa de combate y unas granadas redondas colgando. Los recibió en el comedor viejo del tercer piso, que después el mismo Bergoglio clausuró. Estábamos cenando y llegaron con un capellán", recuerda Mom Debussy. Podestá y Ríos cuentan que en el barrio corren historias sobre cuerpos enterrados en las adyacencias del Colegio Máximo y su viejo cementerio. Según esa leyenda un cuidador del Colegio y varios vecinos vieron fantasmas de gente sangrante.
Después del segundo secuestro, Riquelme se fue a vivir en una casa de la calle Malabia al 1400, en la Ciudad de Buenos Aires, que pertenecía a la Faternidad de Hermanitos del Evangelio Charles Foucauld. Allí vivían los curas Jesús y Mauricio Silva Iribarnegaray. Mauricio trabajaba como barrendero municipal. El 22 de mayo de 1977, Riquelme se fue de la Argentina hacia Francia, donde aún vive. Su hija, nacida en París, se apasiona por entender aquella época. Desde hace dos años estudia Ciencias Políticas en la Argentina. "Mauricio me acompañó al aeropuerto. A él lo secuestraron quince días después", y sigue desaparecido. En París, participó en la denuncia de las atrocidades de la dictadura. "Adur estaba deprimido. Algunos padres le escribieron que era un sinvergüenza que vive en el dorado exilio y a mi hijo lo mataron. Por eso aceptó ese rol ridículo de capellán del llamado Ejército montonero. Lo secuestraron en 1980 cuando llegó con documentos falsos e intentó ir a Brasil para acercar a las Madres de Plaza de Mayo al papa". Desde París, Riquelme le hacía el control telefónico. Cuando Adur dejó de llamar, Riquelme avisó a los asuncionistas, que son dueños del diario La Croix, pero recién al cabo de una semana aceptaron publicar una nota en condicional. "Me decían que Adur sabía lo que le podía pasar. Jesús también sabía, les contesté".

2 de mayo de 2010
©página 12 
rss

segunda autopsia para silvia


Intentan reunir mas pruebas por el asesinato de Silvia Suppo. La defensa de los familiares de la víctima sostiene que hoy lo único que hay es la confesión de los autores del crimen cometido en Rafaela contra la testigo de una causa por terrorismo de Estado. El caso sigue siendo monitoreado desde la Nación.
[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. Los puntos oscuros en la investigación del asesinato de Silvia Suppo movilizaron a los abogados de sus hijos, Andrés y Marina Desféfani, a solicitar una batería de pruebas para esclarecer el caso, entre ellas nuevas pericias del escenario del crimen y de las armas y ropas que habrían utilizado los detenidos confesos, Rodrigo Sosa ("Sosita") y su primo Rodolfo Cóceres y una segunda autopsia de la víctima. "Lo único que hay en la causa es la confesión de los presuntos homicidas y nada más. La situación es bastante seria, porque si mañana ellos se rectifican o dicen otra cosa no llegaríamos al juicio oral. En ningún proceso penal alcanza con una cesión de parte, es necesario tener otras pruebas y eso es lo que falta", dijo a Rosario/12 la abogada querellante Lucila Puyol, al explicar la importancia de las medidas propuestas.
El juez de Instrucción Nº 2 de Rafaela, Alejandro Mognaschi, que tramita el expediente, ya hizo lugar a las pericias que estarán a cargo de un equipo de criminología de Gendarmería Nacional y la semana próxima la querella solicitará la segunda autopsia para determinar "la mecánica de las heridas" de Silvia y si las nueve puñaladas que sufrió se corresponden con los cuchillos secuestrados.
A propuesta de la querella, el juez Mognaschi ya aceptó la participación en la causa de un representante de la Unidad de Intervención y Victimología del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, Alberto Linares.
Linares estuvo esta semana en Rafaela, enviado por el jefe de gabinete, Aníbal Fernández por indicación expresa de la presidenta de la República, Cristina Fernández de Kirchner, después de la reunión que ambos mantuvieron con el hermano y el hijo de Silvia, Hugo Suppo y Andrés Destéfani, en la Casa Rosada. "El gobierno ofreció los recursos que sean necesarios para el esclarecimiento del crimen y la familia de Silvia aceptó", dijo Puyol.
En ese marco, Linares se reunió el miércoles a la tarde con Andrés y Marina Destéfani y el jueves a la mañana, acompañado por la doctora Puyol, se entrevistó con el juez Mognaschi, la fiscal Cristina Fortunato (que volvió a reemplazar a su colega Rodolfo Zehnder, próximo a jubilarse) y el fiscal de la Cámara de Apelaciones de Rafaela, Reynaldo Voglino.
"En la reunión con el juez, Linares dijo que de ninguna manera venía como experto ni a dar indicaciones sino a colaborar en todo lo que sea necesario para el esclarecimiento del caso. Y que lo hacía por orden expresa de la presidenta y del ministro Fernández", comentó Puyol.
La querella ya había propuesto solicitar a la Unidad de Intervención y Victimología "todos los recursos que tenía, que contaba o que conocía había en la Nación para esclarecer el crimen". Y el juez Mognaschi había hecho lugar a la solicitud, así que el mismo jueves Linares juró el cargo y ofreció un equipo de criminología de Gendarmería Nacional para que haga los nuevos peritajes sobre el escenario del crimen y en las ropas y armas secuestradas a "Sosita" y su primo. "Queremos pruebas porque las pericias que hicieron los técnicos de la Unidad Regional I no arrojaron ningún resultado", reveló Puyol. "Los informes que están en la causa dicen que en el lugar del hecho no se pudieron tomar huellas y que los cabellos que encontraron no tienen bulbo así que no pueden extraer el ADN. Hubo limitaciones técnicas. Y lo mismo ocurrió con la ropa secuestrada "no se puede determinar si las manchas son de sangre o no y con los cuchillos que estaban limpios. Entonces, es necesario que intervenga un equipo con mayor experticia en el tema para ver si es posible tener más información sobre cómo ocurrieron los hechos", agregó la abogada.
Puyol dijo que la semana próxima también solicitará al juez que ordene una segunda autopsia del cuerpo de Silvia Suppo. La primera se hizo en el Cuerpo Forense de Santa Fe y revela que la víctima recibió nueve puñaladas, pero no precisa si las heridas se corresponden con las armas blancas incautadas. "El informe no detalla la mecánica de las heridas, la trayectoria y el recorrido del arma, si los atacantes era diestros o no y, fundamentalmente, si estos cuchillos secuestrados son los que se utilizaron en el homicidio. La autopsia que se hizo no dice nada de esto", aclaró Puyol. Las pericias sobre el escenario del crimen y las armas y ropas de los detenidos estarán a cargo del equipo de Gendarmería, pero en el caso de la autopsia, si el juez la ordena, habrá que precisar qué organismo nacional la hace.
"Hasta ahora, lo que tenemos en la causa son las indagatorias (de Sosa y Cóceres) que se autoincriminan y se hacen cargo del homicidio de Silvia Suppo. Pero nada más. No hay otros elementos de prueba que confirmen que son los autores del hecho, lo cual es una situación bastante seria", advirtió Puyol.

2 de mayo de 2010
©rosario 12
rss

en un taller de travestis


La constatación cotidiana de que sin acceso al trabajo nunca se iba a abrir el círculo de la exclusión ni tampoco sería posible disolver el binomio travesti/prostitución fue lo que impulsó la creación de la Cooperativa de Trabajo Nadia Echazú, la primera organizada, dirigida y compuesta por travestis y transexuales.
[Marta Dillon] Argentina. Leila toma distancia del maniquí y lo examina con ojo crítico. Después de acomodar dos capas de voile sobre la falda, la manga mariposa se resiste a quedar en su lugar. Una flor de alfileres prendida sobre el paraíso de sus tetas se deshoja cada vez que ella intenta sostener un frunce, una pinza, el efecto necesario para que el vestido de 15 que está confeccionando sea lo más parecido a un traje de princesa. Las manos, inmensas, cargadas de bijou sujetan la cintura artificial: "Desde acá hasta el escote va todo bordado con pedrería. Es mi especialidad, yo siempre hice concheros, tazas, ropa de show... Porque yo trabajaba en la noche, en boliches. Pero me saturó. Muy mal pago". Leila ladea la cabeza y frunce la nariz, no le gusta lo que ve, vuelve a quitar los alfileres, la tela violeta y sus propias manos del maniquí. Dos pasos para atrás y se choca con la máquina de coser de Celeste y con Celeste que no pudo terminar de enhebrar el hilo. "Esto es como en la casa de mi madrina, pisás una baldosa floja y te salen diez travestis", dice Leila, 46, rubia satinada de bronceado Caribe como pateando la tierra para ver si por fin salen las hormigas. Chiste o provocación, nadie contesta. Demasiado trabajo en una tarde de miércoles en la Cooperativa Nadia Echazú, dedicada a la actividad textil, dirigida, organizada y compuesta por travestis y transexuales. Leila, entonces, abandona por un rato el gesto desafiante: "¿Vos querés que te diga qué me dio la cooperativa? Dignidad. Por eso luché toda mi vida. Pude decir basta, que dejen de encasillarnos, tenemos capacidad para cualquier cosa. Pero éste no es mi fin, es un medio. Yo quiero tener mi propia marca. Lo mío es la alta costura, no te digo como Dolce & Gabbana, pero como Las Oreiro ¡si esas le copian todo a Terry Mugler! Lo que pasa es que a nosotras nunca nos dieron la posibilidad. Como si una anduviera por ahí pidiendo documentos para ver si naciste hombre o mujer ¿a quién le importa? ¿Vos le pedís los documentos a tu ginecóloga? Yo no. Por suerte ni tengo que ir a una. Si volviera a nacer, volvería a nacer travesti ¡Dejame a mí con eso del período!".
Por fin, a Celeste se le escapa una risita modesta. Harta después del quinto intento de enhebrar la máquina de overlock, decide dejar esa tarea en manos de una compañera y se embarca en otro imposible: que su voz se imponga sobre el eterno monólogo de Leila. "A mí muchas veces me pegó la policía. Antes de echarme de mi casa me quisieron llevar a un psicólogo."

Leila: –Y está bien, si vos sos loca.
Celeste: –Que te marginen duele.

Leila: –¿Sabés las veces que me llevaron al calabozo con la bolsa de papas y la leche? Porque la travesti no puede ni hacer las compras... siempre estás en la vitrina.
Celeste: –Yo siempre fui así. No me hice nada. Lo que tengo es de hormonas...

Leila: –¡Si no tenés nada! Nada de pecho, nada de espalda, podés juntarte con una mina.
Celeste: –Para mí pasiva con pasiva nunca va.

Leila: –Y no, mi amor. Con lo que me costó ser mujer, lo único que falta es juntarme con una.

La lluvia sobre el techo de chapa, el traca traca de las máquinas de coser, el filo de una tijera rasgando la tela, las voces entrelazadas; los sonidos son el hilván de la tarde. Una tarde de trabajo en una esquina de Avellaneda, en una casa de tres pisos en la que ser travesti es sinónimo de complicidad, de tiempo y tareas compartidas.

La historia, para Lohana Berkins, es un entramado de imaginación y conquistas, de dolores y deseos, todo cosido en el cuerpo. Si la cooperativa que ella preside se llama Nadia Echazú es porque en el nombre de esa activista fallecida en 2004 se condensan todas las compañeras que faltan "las que murieron por discriminación, por violencia, por intolerancia". Las que todavía mueren a diario y en cifras que aplastan la expectativa de vida de travestis y transexuales antes de los 40. Y también es un homenaje al activismo, la identidad más poderosa de Berkins, un modo de comprender la vida y el mundo. Activistas trans y travestis fueron las primeras que pensaron, hace casi cinco años, que si ellas mismas no generaban su propio trabajo el círculo de la exclusión no iba a abrirse. "En eso estábamos cuando Hebe de Bonafini me invitó a su programa de radio. Y ahí, al aire, después de haberme escuchado, dijo que me iba a poner en contacto con Patricio Griffin. No tenía idea de quién era pero por no hacer un desaire le dije que muchas gracias. Las compañeras me miraban del otro lado del vidrio del estudio, ninguna tenía idea. Salimos de ahí y nos metimos en Internet, vimos que era el presidente del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social. Eso ya nos predispuso de otra manera. Aunque no teníamos la entrevista empezamos a pensar proyectos. Por ahí le podíamos caer con cinco docenas de empanadas y proponerle un proyecto gastronómico. No tuvimos demasiado tiempo, Hebe me llamó al otro día a las 7 de la mañana, la entrevista era un hecho. Dos años después compramos la casa con la ayuda del Inaes".

¿Por qué trabajo textil y no gastronómico, como pensaron en principio?
–Porque la ropa tiene mucho que ver con las travestis. Siempre tenemos que estar haciendo arreglos: o porque las mangas son cortas o los pantalones muy grandes. Vos ves a las travestis con vestidos espectaculares que te dicen que son de grandes marcas. Pero si andás por Once te das cuenta que son vestidos cualquiera a la que cada una le pone un touch –dice Lohana apropiándose de la historia colectiva.

A través del Ministerio de Desarrollo Social consiguieron las máquinas de coser y por parte de Ministerio de Trabajo los subsidios para la etapa de capacitación que terminará este año. Sin embargo, la producción ya está en marcha. Algunos son pedidos concretos, como el vestido de 15 que diseña Leila ahora mismo o una serie de bolsas estampadas que hicieron el año pasado. Pero el objetivo primario era la confección de sábanas y blanco. "La decisión fue fácil –explica Berkins– se trataba de lograr un producto que no fuera fuente de frustración. Lo único que nos faltaba era hacer vestidos que nadie se quisiera poner." Pero el deseo no se domestica ni siquiera en pos de la producción y el diseño se cuela entre la confección seriada de sábanas: para octubre la cooperativa planea un desfile para el que están trabajando en colaboración con el diseñador Martín Churba. "Nosotras planteamos un modelo y él lo va corrigiendo, todas las semanas nos reunimos –cuenta Celeste–, es un intercambio."
Dos años después de la inauguración, el 26 de junio de 2008, la cooperativa Nadia Echazú ya duplicó el número de integrantes –ahora son 60– y hasta impulsó la creación de otras dos cooperativas en la provincia de Buenos Aires: una de trabajo textil y otra de gastronomía, las Amazonas del Oeste. "Es que llegan chicas todos los días y no podemos contener a todas –explica Berkins–. Pero nadie se va sin nada, articulamos respuestas, les ofrecemos nuestras herramientas y nuestros contactos. Porque nosotras tuvimos que atravesar la burocracia del Estado, pero a la vez hicimos que para una parte de ese Estado la problemática travesti fuera comprensible. Cada vez que vamos tenemos que dar clase, pero en definitiva conseguimos desde haber jubilado por primera vez a una compañera travesti hasta que una chica consiguiera que se le adjudique un departamento en un barrio, para ella y para sus padres; cosas que parecen sencillas pero para nosotras son inéditas."

Sobre la mesa de planchado, lejos de la conversación encendida que compite con el ruido de las máquinas, Gaby y Geraldine extienden sábanas sobre las que se puede ver de qué se trata ese "touch" del que hablaba Lohana: un festón, una puntilla, unos colores iridiscentes para la ropa de cama. Cuando termine el taller de estampado, piensan personalizar esas mismas sábanas con motivos acordes al espíritu de quien compre: "Se podrían hacer sábanas con la cara del Che, por ejemplo", aunque las dos dudan sobre la conveniencia de dormir sobre rostro tan emblemático. Gaby tiene 40, Geraldine, 57. Se hicieron amigas en la cooperativa, tal vez porque comparten cierto recato, cierta dificultad para hacer completamente visible su identidad. "Mis suegros –dice Gaby– no saben que soy travesti. O a lo mejor lo suponen, pero ellos no dicen nada y no estamos preparados para hablar. Los amigos y otros parientes sí, pero yo no ando mostrando el documento ni para una cosa ni para la otra." Dueña de una voz aguda y de modales discretos, Gaby se crió en un instituto de menores y después se vio obligada a prostituirse. "Fueron años en la calle, los peores años. Si hubiera podido limpiar pisos lo hubiera hecho. Desde que supe que existía la cooperativa me sentí tan bien, tan feliz, saber que no tengo que acostarme con cualquier tipo por necesidad... A mí lo que me molesta es que la gente piensa que no somos felices. Yo soy feliz, tengo mi pareja, ahora tengo trabajo. Lo que te hace infeliz es la marginación, pero aun así no cambio mi elección de vida." Geraldine, en cambio, no quiere saber nada de parejas. Nunca quiso ni pensar en esa posibilidad: "Es que la mayoría de los que se acercan al travesti quieren vivir sin hacer nada. Yo me programé desde chica y lo único que me salió mal fue lo económico. En el 2001 vino una ola y arrasó con todo lo que tenía: mi peluquería, las clientas, mi casa. Quedamos mi hija y yo".
Cuando habla de Camila, el brillo de los ojos de Geraldine podría atravesar las nubes de esta tarde de otoño. Cuidarla, alimentarla, acompañarla a la escuela, asistir al acto en el que la joven de 16 llevó la bandera, son escenas de un sueño cumplido pero perfectamente planificado. "Es mi hija biológica, la tuve con una amiga lesbiana que como parte del pacto me legó la patria potestad hasta que Camila cumpla la mayoría de edad. Ella sabe que su mamá biológica fue una muy querida amiga mía que no quería tener hijos pero tuvo la generosidad de parirla. Somos muy compañeras las dos. Mi hija es una de las metas que me tracé en la vida. La otra fue operarme y lo logré hace dos años. Ahora hasta mi partida de nacimiento está rectificada, nadie podrá decirle nada. Si alguien sospecha de mi identidad, ahí está el documento para desmentirlo. Yo siempre le dije a ella que mi identidad era nuestro secreto, no quería que la señalaran como la hija del travesti. Ella lo ha contado alguna vez y siempre se volvió en contra. Pero comparte su vida conmigo y conoce a mis amigas, siempre compartió con la gente del ambiente. De hecho el año pasado desfiló en el Bauen la ropa que hicimos acá en la cooperativa. De todo lo que planeé en la vida, lo único que no me salió es lo económico. Desde el 2001 no me pude recuperar y eso que todo lo que había logrado había sido con las mismas manos que tengo ahora. Estuve muy mal, la cooperativa me sacó de la depresión. Lo que pasa es que todavía no ganamos mucho dinero. Son 600 pesos que podemos llevarnos cada una y con eso apenas se pagan las cuentas. Eso te hace caer de vez en cuando. Pero ninguna va a volver a la prostitución, ponemos empeño y este año va a terminar con un buen dinero para todas."
Además del subsidio del Ministerio de Trabajo, los ingresos por la venta de productos van a un fondo común, después de pagar los gastos y descontar la inversión necesaria para materiales, el resto se reparte entre las 60 integrantes de la cooperativa. Del reparto sólo queda excluida Lohana, ya que es la única que tiene un trabajo formal en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. "Lo que hay que entender –explica Berkins– es que toda la cultura del dinero, de la administración es nueva para nosotras. Esta no es una cooperativa de desocupadas. Primero porque nunca tuvimos acceso al trabajo ni formal ni informal, segundo porque la marginalidad de la prostitución sí da un dinero. Y sin embargo muchas chicas optan por este trabajo, por esta apuesta a pesar de que en lo concreto se empobrecen. Este es un matiz que no puede dejarse de lado."

Un olor a comida casera sube desde el primer piso como un encantamiento. Funciona a la vez como señal, la tarde va cayendo y es hora de barrer, de ordenar, de dejar para la próxima jornada laboral lo que todavía no se pudo terminar. Es Tamara la que empuña el escobillón metiéndose entre las piernas de sus compañeras, empujada por alguna ansiedad, tal vez la que despierta el aroma que llega desde la cocina. Es que su jornada es larga: de Avellaneda viajará hasta la sede Drago de la Universidad de Buenos Aires para cursar las materias del CBC que la habilitarán para estudiar Trabajo Social. Y después a Flores, donde se pondrá a cocinar para su marido, un hombre que, dice, es heterosexual y para quien ella cocina sin chistar a la mañana y a la noche "como para que a él no se le confundan las cosas". Tiene 33 y se reconoce como trans desde los 15. Para sí había elegido otro nombre: Tábbatha, lo había tomado de una casa de fiestas donde ella hacía decoración en su Perú natal. Pero cuando llegó acá nadie lo pronunciaba correctamente, Tamara fue su nombre por descarte. Pero ya es el suyo. El trabajo para ella no significa dinero, tampoco podría decir que significa dignidad porque eso también le pertenecía desde antes. Lo que buscaba esta joven delgadita que desprecia las intervenciones quirúrgicas y hasta los tratamientos con hormonas –"bueno, si el día de mañana me sale una arruguita, a lo mejor me opero"– era encontrar pares. "Necesitaba un lugar donde poder ser yo, acá conocí chicas como yo, aprendí corte y confección, computación; y además, tengo la ayuda económica."
Un ámbito de pares distinto de la calle, de la situación de prostitución, de la brillantina del show business sea del nivel que sea es otro de los valores específicos de esta cooperativa de trabajo. Un valor que se develó sobre la marcha, cuando juntas empezaron a entender que no todo lo que se enseñaba en los cursos de capacitación se aprendía. También era necesario desaprender: desaprender la violencia. "La calle te exige ser rápida, maleva, la que se impone. Cosas que no sirven en un trabajo cooperativo. Acá aprendemos a manejar las diferencias y disidencias desde el respeto", cuenta Lohana que, después de años de activismo y trabajo para disociar el binomio travesti-prostitución ahora se siente "una travesti gorda de clase media". ¿Por qué? "Por ejemplo, yo estaba en contra de hacer la comida comunitaria acá, quería que fuera un lugar de trabajo despojado. En el comedor está la tele y muchas veces se prestaba al debate o la discusión. Después de varias de ésas, un día llegué dispuesta a decir que se acababa la comida. Y me pararon en seco: ‘No abras debates tontos que estamos comiendo en familia’. Escuchar eso de una compañera que pasó 20 años comiendo sola en un hotel hace que te guardes todos tus prejuicios donde no se puedan volver a encontrar." Con esos hilos se cose la vida cotidiana y el trabajo en esa esquina de Avellaneda, en donde alguna vez los vecinos golpearon la puerta para quejarse por la presencia de travestis. Son hilos que ahora envuelven también al barrio que pudo desempañar la mirada y ver en estas mujeres, trans o travestis, a un grupo de trabajadoras que tal vez ha viajado dos horas antes de pasar otras cinco frente a la máquina de coser. Hilos como vínculos, vínculos como telas sobre las que es posible trepar o dormir, envolverse o insinuar, gozar y desear, soñar o saltar; la materia con la que es posible armar el entramado de esta vida. De muchas vidas.
En marzo de este año, después de dos de capacitación, la Cooperativa Nadia Echazú puso a la venta su producción por primera vez. Sábanas, bolsas para compras, remeras y otros productos están disponibles.

1 de mayo de 2010
©página 12
rss