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derogan artículos de código de faltas


Sesión histórica en la Cámara de Senadores. Santa Fe derogó tres artículos del Código de Faltas de la provincia que están vigentes desde 1940. Sólo dos senadores del PJ quedaron al margen de la reforma: Baucero, que se abstuvo, y Mercier, quien pegó el faltazo.
[Juan Carlos Tizziani] Argentina. El canto emocionado de militantes de Ammar y de la CTA en las barras legislativas cerró ayer una sesión histórica en el Senado. "¡Esta lucha te la dedicamos a vos, Sandra Cabrera!", gritó la líder de las meretrices, Claudia Lucero. Los senadores se dieron vuelta para mirarla desde sus bancas. Algunos intentaron asociarse con un aplauso tibio, pero quedaron en el amague. Unos segundos antes, habían votado casi por unanimidad la derogación de los tres artículos del Código de Faltas de la provincia que están vigentes desde hace setenta años, desde 1940, para que la Policía santafesina persiga y discrimine la prostitución callejera. Ya no lo podrá hacer más y sólo dos senadores del PJ quedaron al margen de la reforma: José Baucero, presidente de la comisión de Derechos Humanos que pidió la abstención y su colega Juan Carlos Mercier que pegó el faltazo, acaso porque ayer fue 29 de abril, un día muy especial en Santa Fe. "Felicito a todos los senadores que han votado esta ley", dijo la vicegobernadora Griselda Tessio
Tessio se apartó del reglamento para ponderar la decisión del Senado. "Quiero expresar mi adhesión y regocijo porque se votó esta ley. En un estado de derecho no puede haber diferencias, discriminaciones y estigmatizaciones, a contrapelo de la Constitución Nacional, la Constitución de la provincia y los pactos internacionales de derechos humanos", dijo la vice. "Por lo tanto, felicito a los señores senadores". Y el aplauso volvió a bajar de las barras, donde se entremezclaron algunos legisladores que promovieron la reforma, entre ellos Lucrecia Aranda (PS), Antonio Riestra y el ex diputado Aldo Strada.
Baucero se encargó de abrir el debate, a pesar de que después se abstuvo en la votación. Arrancó con un directo al gobierno de Hermes Binner, al que acusó de "haber convertido las obras públicas en obras virtuales y a la diatriba en una de sus principales herramientas políticas, a través de sus voceros periodísticos que imputan al Senado ser responsable de sus desaciertos. Este gobierno ambiguo y confuso, pretende acorralarlos nuevamente con una reforma legislativa que no hemos tenido tiempo de discutir", dijo el Baucero. Y recordó que la media sanción recién había ingresado al Senado en la última sesión de prórroga de 2009 y por lo tanto no podía ser tratada si Binner no lo incluía en extraordinarias, y "eso ocurrió recién hace diez o doce días", se quejó.
"Este gobierno no pretende otra cosa que acorralarnos para crear a través de sus voceros la imagen de un Senado que reniega del tratamiento de los proyectos del oficialismo y traba la gestión de gobierno. Pero una vez más, le demostramos que esa pretendida imagen de esta Cámara no es correcta", apuntó Baucero.
El radical Rodrigo Borla pasó por alto las acusaciones de su colega del PJ y se dedicó a explicar el sentido de la reforma. "Este proyecto no despenalizaba la prostitución en la provincia, porque la prostitución no está penalizada en el país. Esto hay que aclararlo porque hay una confusión en los medios. Lo que estamos derogando son tres artículos de un Código de Faltas arcaico, que viene del año 1940 y que deberíamos discutir en su conjunto porque ya no tiene nada que ver con la realidad social, económica y política de la provincia", dijo el senador de la UCR.
Borla recordó los intentos legislativos anteriores y aplaudió el consenso que se logró ayer en el Senado: "Es muy saludable que el 95 por ciento de la Cámara acompañe esta derogación".
"Tampoco me quiero olvidar de quienes han luchado durante mucho tiempo por sus derechos y contra los que utilizaban este Código para perseguirlas y discriminarlas. Y hablando de ideales, una mujer perdió su vida en esa lucha por sus derechos que fue Sandra Cabrera", dijo Borla. Y el aplauso cerrado volvió a bajar desde las barras.
El presidente del bloque de senadores del PJ, Ricardo Spinozzi, aprovechó el debate para pasarle otra factura a la diputada Aranda. El oficialismo tiene mayoría en la Cámara de Diputados, este proyecto recién se aprobó el último día del período de prórroga del año pasado, cuando el Senado ya no tenía posibilidad material de tratarlo sino era incluido en extraordinarias. Y eso ocurrió recién hace dos semanas.
"Entonces, no pueden acusar por mora al Senado. Y no es la primera vez que se pone al Senado en la imposibilidad material de discutir un tema. Para ser prácticos, si hoy quisiéramos cambiar una coma de esta ley no podríamos hacerlo porque perdería estado parlamentario. Entonces la diputada Aranda, que dijo que hay senadores que no pueden esconderse para siempre, debería explicar por qué el proyecto estuvo cajoneado dos años en Diputados", tiró Spinozzi.
Otro socialista intentó poner paños fríos. "Cuando un Parlamento responde con sus decisiones a la lucha por los derechos ciudadanos estamos en el camino correcto. Por eso, este es un día de mucha alegría porque podemos compartir esta decisión casi unánime del Senado", cerró el senador Juan Carlos Zabalza.

30 de abril de 2010
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fuerzas armadas y derechos humanos


Fuerzas Armadas y organismos de derechos humanos, una relación impuesta. El texto que se publica es el adelanto del libro ‘La construcción de la Nación Argentina. El rol de las Fuerzas Armadas’, donde escriben desde la ministra Nilda Garré hasta José Pablo Feinmann, Hilda Sábato, Torcuato Di Tella, Norberto Galasso, Martín Balza, Eduardo Basualdo y Marcelo Saín, entre otros.
[Horacio Verbitsky] Argentina. La relación de los organismos defensores de los derechos humanos con las Fuerzas Armadas no ha sido voluntaria sino impuesta por las más terribles circunstancias: el secuestro por parte de personal militar de miles de jóvenes que nunca reaparecieron con vida. Este es el caso del origen del CELS, fundado en 1979 por Emilio Fermín Mignone y Augusto Conte. Ambos eran padres de jóvenes detenidos-desaparecidos por la práctica represiva de la última dictadura y debieron hacer un proceso personal que los llevó a un compromiso absoluto y a una reflexión en profundidad, que se extendió por el lapso que les quedaba de vida y que fue asumido por quienes los sobrevivimos. Ese camino lo recorrieron junto con sus compañeras de toda la vida, Angélica Sosa de Mignone y Laura Jordán de Conte, en compañía de los demás fundadores del CELS víctimas de la misma o similar tragedia, como Carmen Lapacó, Boris Pasik, Alfredo Galleti y José F. Westerkamp.
Durante los largos años de la dictadura, la tarea del CELS abarcó tanto las gestiones ante quienes detentaban el poder como la denuncia nacional e internacional de sus crímenes y la documentación detallada de cada caso. Esta actividad resultó fundamental como apoyo para el trabajo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que visitó el país en septiembre de 1979 con el fin de investigar la desaparición forzada de personas y sus responsables. Pero, además, permitió llegar a una reconstrucción de la estructura y la lógica del Estado terrorista de asombrosa precisión, como se vería después.
Mignone y Conte habían sido dirigentes políticos relevantes en la época previa al terrorismo de Estado y eran conscientes de la fragilidad de la vida democrática en el país antes del golpe de 1976. Por ello, con el colapso del último ciclo militar, el CELS participó en la tentativa de construir una democracia más sólida en comparación con ese período. Con esos fines, junto con los otros organismos de derechos humanos, aportó materiales que nutrieron a la labor de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) en 1984 y de la Cámara Federal, que a partir de abril de 1985 juzgó a las tres primeras juntas militares. El CELS se planteó entonces hacer realidad la consigna que dio título al informe de la CONADEP y para ello se propuso incidir en la transformación de las Fuerzas Armadas y su forma de inserción en el aparato estatal. Por un lado exigió la separación de sus filas de quienes cometieron delitos de lesa humanidad, cuyo castigo procuró en los expedientes judiciales en que los abogados del CELS representaron a las víctimas y sus familiares. Pero al mismo tiempo planteó un cambio imprescindible en la formación de las nuevas promociones de oficiales y suboficiales.

Impugnaciones a los Ascensos Militares
Con estos objetivos, una de las tareas iniciales que asumió el CELS fue estudiar las listas de ascensos para sugerir a las autoridades políticas la no promoción de determinadas personas que tenían antecedentes de graves violaciones a los derechos humanos. El complejo mecanismo de ascenso de militares a los grados superiores articula a las Fuerzas Armadas, el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y la sociedad civil. La aprobación o desaprobación de los ascensos militares es una decisión política de designación de funcionarios públicos.
Una práctica de la Comisión de Acuerdos a partir de 1993 es requerir información sobre el listado de militares propuestos para ascender al archivo de la ex CONADEP de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, al CELS y a la Asamblea Permanente por los Derechos humanos (APDH). La Comisión solicita a estas instituciones que le remitan toda la información que posean sobre el desempeño de dichos militares. Los organismos de derechos humanos han participado de sesiones y audiencias públicas y han logrado que la Comisión de Acuerdos cite a declarar a testigos y produzca su propia prueba. Asimismo, el Ministerio de Defensa incorporó la práctica de adjuntar a las propuestas enviadas al Senado el legajo militar de los miembros propuestos. Esta información ha resultado de cabal importancia frente a la inexistencia de documentación oficial. De esta manera, el mecanismo de impugnación de ascensos militares se ha complejizado gracias a la participación de la sociedad civil y a las reformas tanto del reglamento del Senado en lo ateniente a la difusión y participación pública como de la información enviada por Defensa.
La posibilidad de impugnar los ascensos militares depende tanto de que exista un mecanismo institucional, como de la calidad y tipo de información con que se cuenta. Las limitaciones para recabar dicha información han estado determinadas por la clandestinidad y negación propias del terrorismo de Estado. De ahí la importancia de las acciones que han realizado los organismos de derechos humanos y las medidas posteriores para enfrentar los crímenes en el orden judicial, administrativo y político. Los organismos produjeron documentación sobre los crímenes en base a las denuncias de las víctimas. Durante muchos años, estos testimonios y archivos fueron la única información disponible. Y sin duda fue sobre la base de la información recabada por las organizaciones de derechos humanos que se construyó el relato de lo que era el terrorismo de Estado, del repudio a la dictadura y, con posterioridad, de la valoración de la democracia.
Las impugnaciones llevadas adelante por el CELS contrastaban con la actitud de gobernantes elegidos por el voto popular que no se decidían a ejercer la conducción de las instituciones armadas que la Constitución Nacional confiere al poder legalmente constituido. Los años ’80 pusieron de relieve la carencia de una política hacia las Fuerzas Armadas que separara de las filas castrenses a los oficiales consustanciados con prácticas de terrorismo de Estado. También mostraron un gobierno presionado por sucesivos levantamientos militares, que pactó con los sectores que pugnaban para poner fin a la posibilidad de hacer justicia por los crímenes de la dictadura. Además, ni el Poder Ejecutivo ni el Congreso realizaban consultas formales a los organismos de derechos humanos. Sólo algunos asesores parlamentarios lo hacían de manera informal. Sin embargo, como la prensa publicaba listados totales o parciales de los oficiales cuyos ascensos estaban en estudio, las organizaciones tomaban conocimiento de los nombres propuestos y enviaban los cuestionamientos al Congreso. Estas notas eran acompañadas de material documental, por lo general párrafos de testimonios o testimonios completos de sobrevivientes, artículos periodísticos y copias de documentos judiciales en caso de que estuvieran comprometidos con alguna causa. La debilidad del control sobre los uniformados y la inexistencia de una voluntad política por parte del gobierno para exigir autocrítica y cambios institucionales fue la característica central de esos años. Mientras que la CONADEP generaba pruebas para el esclarecimiento de los crímenes a través del juicio a los comandantes de las juntas militares, el gobierno radical esperaba que las Fuerzas Armadas realizaran su propia "depuración". Esto no sucedió.
La tarea de monitoreo de los ascensos militares fue necesaria pero incompleta, porque una parte fundamental de los procedimientos represivos fue mantener en el anonimato a sus autores, aun al precio de colocar bajo sospecha a las instituciones militares en su conjunto. Los testimonios de los sobrevivientes y las investigaciones de civiles pero también de militares (como los hermanos Federico y Jorge Mittelbach y José Luis D’Andrea Mohr) permitieron un conocimiento extenso pero parcial del mapa represivo. Algunos ascendieron por decisión de un liderazgo político que no asumió la tragedia argentina en toda su dimensión y procuró conciliaciones inaceptables. Otros porque consiguieron pasar inadvertidos. Aun así, los grandes debates de opinión pública que varios de esos casos motivaron fueron de gran utilidad para que porciones cada vez mayores de la sociedad asumieran esta problemática que alguna vez fue exclusividad de las personas directamente afectadas e incluso dieron lugar al repudio de lo sucedido por parte de las nuevas conducciones castrenses.

Debates y Confesiones
Uno de esos debates tuvo lugar en la década de los ’90, cuando los procesos de ascensos militares muestran una mayor complejidad. Un cambio sustancial se produjo a partir de los acontecimientos desencadenados por el tratamiento de los pliegos de ascensos de dos conocidos represores de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA): los marinos Juan Carlos Rolón y Antonio Pernías. El 28 de diciembre de 1993 publiqué en el diario Página/12 la información brindada por las víctimas y los familiares sobre la actuación de ambos. El gobierno de Carlos Menem los respaldó, pero cuando reconocieron en su descargo ante la Comisión de Acuerdos del Senado los métodos que utilizó la Armada para torturar, desaparecer y asesinar, se logró el freno de los ascensos. El caso desató un intenso debate en la opinión pública, que se prolongó hasta 1995, cuando el ex torturador Adolfo Scilingo, en reacción frente a lo que calificó como la "injusta" situación de los marinos Rolón y Pernías, declaró públicamente sobre la metodología sistemática de la Armada de arrojar prisioneros vivos al Río de la Plata. Scilingo confesó que ese método atroz había sido consultado con la jerarquía eclesiástica, que lo aprobó por considerarlo "una forma cristiana y poco violenta" de muerte. Al regreso de cada misión, los capellanes calmaban el escrúpulo de los participantes con parábolas bíblicas sobre la separación de la cizaña del trigo, pasando por alto que en la teología católica ésa no es una tarea de los hombres en el mundo sino de Dios en el Día del Juicio.
Este hecho promovió que el 25 de abril de 1995 el entonces jefe del Estado Mayor del Ejército, general Martín Balza, hiciera pública una autocrítica con relación a los crímenes de la dictadura, proseguida por otra similar del jefe del Estado Mayor de la Armada, Enrique Molina Pico. El caso de Rolón y Pernías, a casi diez años de vigencia del régimen constitucional, demostró que era posible frenar la carrera de los represores sin recibir como respuesta una sublevación militar y sin dañar con ello a las instituciones castrenses, sino todo lo contrario.
El agujero negro de la última dictadura necesitaba medidas de separación categóricas de una etapa histórica con respecto a otra. Era imprescindible librar del peso de las responsabilidades de quienes habían conducido las Fuerzas Armadas en ese período a quienes comenzaban la carrera militar. Actualmente quedan muy pocas personas en actividad que lo hayan estado en ese momento. Durante la dictadura eran muy jóvenes, recién egresaban de sus estudios militares. Este hecho implica tomar conciencia de la distancia cronológica que separa una época de otra.

Los Pedidos de Hábeas Data
Además de la tarea de análisis de los pliegos de ascenso militar, que se ha continuado hasta el presente, el CELS también ha respondido a pedidos originados en las Fuerzas Armadas. A comienzos de esta década, en marzo de 2001, 663 oficiales del Ejército interpusieron solicitudes de hábeas data donde requerían conocer qué información poseían la Secretaría de Derechos Humanos y los organismos acerca de ellos. El CELS aclaró que la ley 23.326 (de Protección de Datos Personales, comúnmente llamada Ley de Hábeas Data) no resultaba aplicable a la institución por no constituir un banco de datos destinado a dar informes. Sin embargo, fue la única organización que contestó, dentro de sus posibilidades, a ese requerimiento, porque comprendió que efectuar esa solicitud implicaba un paso adelante en el respeto a los procedimientos del Estado de Derecho y constituía un derecho de integración de los ciudadanos soldados en la democracia. Hubo otras entidades que lo rechazaron como si se tratara de la misma realidad de la década de los años ’70.
El CELS entregó la información recabada, de la cual se desprendía que menos del 1,5 por ciento del total de los militares que presentaron los pedidos estaban incriminados por graves violaciones a los derechos humanos: sólo nueve oficiales. Sin embargo, dentro de este porcentaje se encontraba el entonces jefe del Ejército, general Ricardo Brinzoni, debido a su responsabilidad por el fusilamiento de un grupo de detenidos políticos en 1976 en la provincia del Chaco, conocida como ‘Masacre de Margarita Belén’.
Por otro lado, esa tarea permitió que el CELS descubriera que Brinzoni había encomendado preparar los pedidos de hábeas data a un abogado que era uno de los máximos dirigentes del partido neonazi Nuevo Triunfo, Juan Enrique Torres Bande. Ese hallazgo no formaba parte del propósito inicial, pero contribuyó a reflexiones como: ¿Qué quieren de sí mismas las Fuerzas Armadas? y ¿cómo se insertan en una realidad nacional que va a ser durante muchos años de subordinación al poder civil y de democracia?
El CELS también participó en forma activa en el proceso que condujo a la nulidad de las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida. En 1996 luego de la confesión del capitán Scilingo, su presidente, Emilio Mignone, consiguió que la Justicia declarara el derecho de los familiares de las víctimas a conocer lo sucedido a partir de la desaparición de sus seres queridos, por más que las leyes de impunidad impidieran castigar a sus responsables. Los juicios por la verdad se extendieron así a todo el país. Cuando el gobierno del presidente Carlos Menem y su Corte Suprema de Justicia adicta intentaron cerrar este proceso, el CELS patrocinó a su directiva Carmen Lapacó ante el sistema interamericano de protección a los derechos humanos y consiguió que no se paralizaran esos juicios. También aportamos documentos y testimonios al proceso iniciado en España por el fiscal Carlos Castresana y el juez Baltasar Garzón, que redundó en la solicitud de extradición de un centenar y medio de represores. En 1998, año del cincuentenario de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, la Justicia española también detuvo en Londres al ex dictador chileno Augusto Pinochet. Devuelto a Chile, el Senado lo privó de su inmunidad y comenzó una causa judicial en la que fue procesado y que no concluyó por su muerte. Esto reactivó en la Argentina las causas por el saqueo de bienes y la apropiación de bebés de las personas detenidas desaparecidas, delitos que no habían perdonado las leyes de impunidad. En 2000, ex miembros de las Fuerzas Armadas argentinas habían sido condenados en Italia, Francia y Estados Unidos, y había procesos abiertos en Alemania y España. Los juicios por la verdad se habían extendido a todo el país y medio centenar de altos mandos estaban bajo arresto por saqueo de bienes y apropiación de bebés. El CELS consideró que no quedaban razones jurídicas, éticas, políticas, nacionales ni internacionales para que subsistieran las leyes de impunidad y ese año solicitó su nulidad a la Justicia en un caso paradigmático. Dos ex policías federales estaban detenidos por la apropiación de una criatura, hija de detenidos desaparecidos, pero no era posible procesarlos por el secuestro, tortura y ejecución clandestina de sus padres. Con la autorización de las Abuelas de Plaza de Mayo que llevaban el caso, el CELS se presentó en esa causa. Faltaba un año para el 25º aniversario del golpe de 1976 y era previsible que la intensa movilización social equilibrara las presiones de los poderes fácticos y permitiera a los tribunales fallar de acuerdo a derecho. Así fue, y en marzo de 2001 el juez federal Gabriel Cavallo fue el primero en declarar nulas esas leyes. Lo siguieron otros magistrados en el resto del país, varias cámaras federales y el Procurador General en un dictamen ante la Corte Suprema de Justicia. Ese era el cuadro de situación en mayo de 2003 cuando asumió el presidente Néstor Kirchner, el primero que no se opuso a ese proceso impulsado desde la sociedad civil. En 2005 la Corte Suprema de Justicia confirmó el fallo de Cavallo.

Defensa Nacional y Seguridad Interior
Por supuesto, los juicios a los responsables de los crímenes de lesa humanidad, reactivados entonces, son una forma imprescindible para permitir esa escisión, esa distancia entre dos etapas, pero no son la única. Afortunadamente, tanto en el gobierno nacional presidido por Cristina Fernández de Kirchner, como específicamente en el Ministerio de Defensa dirigido por Nilda Garré, hay conciencia respecto de este hecho. Asimismo, que se haya delimitado claramente la diferencia entre defensa nacional y seguridad interior, por obra de distintas fuerzas políticas que coincidieron en el Parlamento para sancionar las Leyes de Defensa Nacional, Seguridad Interior y de Inteligencia Nacional, implica que la confusión entre estos conceptos sea patrimonio del pasado. Estas leyes plasmaron un marco normativo que buscaba "privilegiar la defensa nacional como ámbito exclusivo de organización y funcionamiento de las Fuerzas Armadas, reformular sus misiones y funciones institucionales, y desarticular el conjunto de prerrogativas legales e institucionales que detentaban en materia de seguridad interior".
Sin embargo, la ausencia de reglamentación de estas leyes otorgaba un margen para diversos proyectos que intentaban avanzar sobre la distinción entre seguridad interior y defensa. Un caso notable fue el de la realización de actividades de inteligencia interna en la Base Naval Almirante Zar en Trelew, provincia de Chubut, que involucró a altos funcionarios de la Armada, denunciado por el CELS en 2006. Este hecho promovió la reglamentación del Sistema de Inteligencia de la Defensa y del segundo párrafo del artículo 16º de la Ley de Inteligencia Nacional, que colocó definitivamente bajo la órbita del Ministerio de Defensa las actividades de inteligencia de las Fuerzas Armadas.
La sanción de la normativa que rige la diferencia entre roles de defensa y de seguridad interior planteó un nuevo ámbito de trabajo para el CELS. La sistemática intervención de las Fuerzas Armadas en cuestiones de política interior durante gran parte del siglo XX tuvo un alto costo en materia de violaciones a los derechos humanos y un legado de cultura autoritaria que penetró las instituciones del Estado. Por esta razón, se planteó un trabajo constante destinado a monitorear el cumplimiento de las normas que vedan cualquier rol militar en cuestiones de seguridad o política interior. Este trabajo se volvió particularmente importante a partir de la segunda mitad de la década del 1990 y cobró fuerza luego de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Los cuestionamientos más serios a la normativa sostuvieron que era ineficaz para enfrentar las denominadas "nuevas amenazas" tanto a nivel global como regional. Estas fueron definidas como el conjunto de riesgos y situaciones conflictivas no derivadas de los conflictos interestatales, limítrofes-territoriales o de competencias por el dominio estratégico. Esta "nueva agenda" incluiría desde el narcotráfico hasta el terrorismo, tomando también problemas de naturaleza social, política o ambiental. El impacto de este cambio de paradigma a nivel local llevó a que algunos sectores propusieran involucrar a las Fuerzas Armadas en acciones de contención de la crisis social. La propuesta de rever los límites de defensa y seguridad estuvo ligada a los intentos de otorgarle a las Fuerzas Armadas un rol de interlocutores políticos. Pretensión que se acrecentó entre los años 2001 y 2003 a medida que los juicios por violaciones a los derechos humanos tomaron un nuevo impulso y los sectores más conservadores de las Fuerzas trataron de recuperar un rol que asegurara la impunidad de los responsables.

El Partido Militar
La utilización de concepciones laxas y ambiguas de seguridad y de defensa y la asignación de tareas sociales para las Fuerzas Armadas en democracia conllevan un alto riesgo de violación de derechos fundamentales y pueden alterar la subordinación al poder civil. En términos generales, porque la capacitación, la lógica de acción y de eficacia de las Fuerzas Armadas es la opuesta a la que se necesita en seguridad. La indiferenciación de estas dos concepciones era para los militares argentinos la conclusión normal de un proceso que abarcó prácticamente sesenta años del siglo XX. A diferencia de lo sucedido en otros países de la región, los sectores económicos y sociales dominantes fueron incapaces de transformar su hegemonía y su prestigio social en poder político por medios democráticos. Esta incapacidad de las clases dominantes argentinas coincidió con el agotamiento del proceso de liberalismo político de fines del siglo XIX y con el fin de enfrentamiento con la Iglesia católica iniciado en 1884 por su resistencia a la secularización de la sociedad.
A comienzos del siglo XX, ese liberalismo que exaltó los valores del laicismo y el constitucionalismo liberal y confrontó por ello con el antiguo régimen se encontró sin discurso para enfrentarse con las nuevas tendencias mundiales y con la gran crisis que se manifestó con la fallida revolución bolchevique de 1905 y la exitosa de 1917. Convergieron entonces la incapacidad de esa clase para expresarse democráticamente dentro de un sistema institucional y el rechazo que, por razones dogmáticas, la Iglesia católica aún conservaba hacia la concepción de soberanía popular, que se oponía a aquella del origen divino del poder. Por un lado, sectores económicos que no podían llegar al poder por la vía electoral y, por el otro, un discurso de legitimación y justificación que derivó en una visión paranoica, perfeccionada más adelante por la doctrina contrarrevolucionaria francesa que ha tenido una influencia enorme en la Argentina, superior a la alcanzada en la mayoría de los lugares del mundo.
La Argentina vivió la formación de un nacional catolicismo que no produjo una guerra civil como la española de 1936-1939, pero que marcó a fuego nuestra vida política social y cultural. Entre 1930 y 1990, hubo más gobiernos originados en las botas que en los votos, por lo menos un golpe militar por década y golpes dentro de cada golpe. Esto ocurrió a partir de la utilización de las Fuerzas Armadas y su constitución en Partido Militar por parte de los sectores dominantes y la jerarquía católica y se reforzó después del golpe de 1955 con un adoctrinamiento intensivo de las Fuerzas Armadas. Esa doctrina, forjada en la guerra de Argelia por el Ejército y la inteligencia franceses, fue rechazada en ese país por la jerarquía católica conducida por el arzobispo francés y obispo castrense cardenal Maurice Feltin, ya que consideraba anticristiana la tortura y el asesinato de oponentes políticos. En cambio, en la Argentina esa doctrina fue introducida por el presidente del Episcopado y obispo castrense Antonio Caggiano y continuada por quien lo sucedido en ambos cargos, el arzobispo de Paraná, Adolfo Servando Tortolo.

La Democratización de las Fuerzas Armadas
El remedio a estas consecuencias es el camino en el que la Argentina está empeñada en este momento: el de promover reformas institucionales con sentido democrático en el ámbito castrense y el de respetar el rol militar pero con definiciones precisas sobre cuál es su función, bajo la conducción del poder civil. Es por ello que otro eje de trabajo para el CELS es la demanda de un rol activo por parte de las instituciones gubernamentales encargadas del control sobre las Fuerzas y la concreción de reformas institucionales con sentido democrático. El CELS se ha pronunciado a favor de realizar dichas reformas en temas como educación, mecanismos de evaluación de cargos y libertad religiosa, y ha puesto especial énfasis en los mecanismos de aplicación de sanciones, procedimientos de la justicia militar y tribunales de honor.
También el CELS tuvo una posición clara frente a dos episodios que han sido muy conmocionantes en los últimos años. Uno fue la propuesta realizada al ex presidente Néstor Kirchner de retirar los cuadros de los represores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Benito Bignone del Colegio Militar de la Nación. Si bien hubo quienes recibieron esa propuesta en forma negativa, su intención era en beneficio de las Fuerzas Armadas, porque ese acto simbólico revestía una carga poderosa para marcar el deslinde entre un pasado inadmisible y un presente que debía ser distinto.
El otro episodio fue la construcción del Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos humanos donde funcionaba la ESMA. El CELS fue el único organismo de derechos humanos que propuso que de esas diecisiete hectáreas y cuarenta edificios sólo se tomaran el Edificio Central, las columnas y el altillo donde funcionaron los sectores conocidos como "Capucha" y "Capuchita". En el resto del espacio, se consideró que se debía dar continuidad a las actividades navales. La idea rectora de esta propuesta era que, de este modo, la Armada de hoy le rendiría homenaje a las víctimas de la Armada de ayer, y esto no sólo sería una reivindicación para las víctimas de la dictadura sino que también implicaría un proceso formativo para los integrantes presentes y futuros de la Fuerza. Han pasado seis años de ese debate. Tal vez, si hoy se replanteara esa discusión, la posición del CELS ya no quedaría en rotunda minoría, porque parece haberse fortalecido la comprensión de la necesidad que los ciudadanos soldados sean incorporados a la sociedad de una manera distinta y que sus instituciones puedan librarse de ese peso heredado.
El indeclinable trabajo de los organismos defensores de los derechos humanos y el pueblo argentino ha logrado que la impunidad y el olvido no tengan ya lugar en nuestro país. Nos sentimos orgullosos de contribuir a juzgar las responsabilidades del pasado porque esto permite enfrentar el desafío de construir instituciones militares para la democracia. Pero esa democratización también implica, fundamentalmente, afirmar los derechos del presente y el futuro para quienes hoy integran las Fuerzas Armadas de la Nación.

El autor es periodista y escritor. Este texto está extractado del publicado en el libro ‘La construcción de la Nación Argentina’. Fueron eliminadas las notas al pie.

30 de abril de 2010
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cinco economistas explican a joe


Quién fue José Alfredo Martínez de Hoz. Cuáles fueron los objetivos de su plan económico. Su necesario vínculo con el aparato represivo clandestino. La importancia de que esté cerca de terminar en prisión.
[Federico Poore] Beneficio Personal y Delitos Económicos. [Mario Rapoport, economista e historiador.]
"La principal herencia de Martínez de Hoz fue un modelo económico que intentó suprimir el aparato productivo existente
en la Argentina e instalar sobre él un modelo de tipo financiero-agroexportador. Este proceso terminó perjudicando al país en general y a los sectores trabajadores en particular. Cabe destacar que los delitos de Martínez de Hoz no se reducen solamente al secuestro de este empresario sino también a la nacionalización dolosa de la Italo –que estaba casi en la quiebra– y la supresión del impuesto a la renta familiar. Es decir que en su paso por el Ministerio de Economía se combinan medidas relacionadas con el beneficio personal y con otros delitos económicos más generales, como la clase de endeudamiento externo que determinó y probó el juez Jorge Ballesteros. Martínez de Hoz le robó al país y a su gente. Son varios los delitos".

Exitoso en Subdesarrollar al País
[Ricardo Aronskind, economista UNGS-UBA]

"Si bien el Proceso fracasó políticamente, tuvo éxito desde el punto de vista de ciertas transformaciones estructurales en la economía argentina. La reorganización económica impuesta por la dictadura tiñó las siguientes décadas en democracia. En ese sentido, Martínez de Hoz fue exitoso en subdesarrollar al país, mientras que la democracia se mostró relativamente impotente para ir removiendo ese legado marcado por la dependencia. El dato central fue que la responsabilidad por el Proceso se centró en los militares –siendo que fue una dictadura cívico-militar– con una presencia muy significativa de las corporaciones empresarias. Por eso me parece positivo que la sociedad –aunque sea tarde, o de una forma muy personalizada– observe los elementos económicos que formaron parte del proceso militar. Es un aprendizaje ciudadano que hasta ahora no se había hecho. La impunidad conseguida por Martínez de Hoz y por quienes lo apoyaron tuvo un lugar relevante en el endeudamiento externo y la presencia del Fondo Monetario Internacional, que incluso obligó a que se disolviera la Comisión Investigadora de la Deuda Externa. En ese sentido, uno de los legados centrales de Martínez de Hoz resultó ser una deuda que aun hoy nos sigue afectando y condicionando, junto con toda la estructura del sistema financiero argentino que no le sirve al desarrollo nacional. Sería bueno seguir avanzando en la remoción de todo ese legado institucional y cultural que dejó la pata económico-financiera del Proceso".

Un Intelectual Orgánico
[Guillermo Wierzba, Economista, director de Cefid-Ar]
"Me parece muy relevante que se esté buscando someter a juicio a los civiles que participaron del proyecto militar como intelectuales orgánicos. Ellos ejecutaron las cuestiones centrales de una política aplicada en el marco del terrorismo de Estado, causa necesaria para implantar el modelo financiero en nuestro país. De todos los cuadros del poder concentrado en la Argentina, Martínez de Hoz fue más emblemático, el más encumbrado civil en participar de aquel proyecto. Incluso había dirigido el Consejo Empresario Argentino que conspiró para realizar el golpe. Lo que debemos recordar es que los militares y las Fuerzas Armadas fueron el brazo de ejecución de un poder que se aplicó sobre toda la sociedad: una brutal política de disminución salarial y un plan de revancha contra los trabajadores, que implicó no sólo la violación de los derechos humanos, sino además un retroceso muy fuerte en términos de derechos sociales conquistados. Después aparecen otros elementos, como la liberalización financiera, la apertura comercial y la sobrevaloración cambiaria, que conformaron un paquete de políticas que desarticularon el aparato productivo instalado durante el proceso de sustitución de importaciones, proceso que culminaría en la década del ’90 y que hubiese sido imposible de desplegar de no ser por el terrorismo de Estado. Por último, la liberalización financiera impulsada por Martínez de Hoz fue un instrumento clave en el fenomenal aumento de la actual deuda externa, que tuvo su origen en la dictadura".

El Programa del Establishment
[Jorge Gaggero, economista]

"Para ser justos, hay que recordar que hubo un primer intento de imponer un modelo con lineamientos muy semejantes a los de la dictadura en la fase final del gobierno de Isabel Perón, con el llamado Rodrigazo. Esto fracasa de alguna manera por razones políticas –principalmente por la oposición de la CGT, que reclamaba un regreso al modelo de Perón–, pero es un programa que anticipaba claramente lo que luego ocurriría. La paradoja es que durante los breves meses que duró el experimento de Celestino Rodrigo, Martínez de Hoz definía en paralelo su plan, que los militares aceptaron sin chistar. En este último período del gobierno de Isabel fui testigo de la derrota del Rodrigazo luego de un intento de los mismos sectores económicos –operadores del sector financiero, principalmente– de derivarle el plan a la CGT. Ellos organizaron un encuentro en la sala de reuniones de la central obrera, a la que yo asistí, donde expusieron los lineamientos del programa en términos de ‘tómenlo, es la única alternativa’. Un plan que fue, punto por punto, el mismo de Martínez de Hoz. En ese momento no tuvo consecuencia alguna, pero tuvo éxito en ir generando unas condiciones político-sociales de confrontación que allanaron el campo para el más fácil triunfo de las fuerzas golpistas. La contracara de esto es que a partir del golpe militar, en marzo del ’76, se crean las condiciones de posibilidad para imponer ese programa económico. Por eso y para evitar obviedades, me parece importante resaltar que fue un proceso complejo y que el programa del establishment ya se había intentado imponer bajo un gobierno popular".

Indispensable para la Junta Militar
[Andrés Asiain, profesor e investigador de la FCE-UBA y Conicet]

"El modelo económico instalado por Martínez de Hoz fue una parte indispensable del proyecto de la Junta Militar en sus objetivos políticos de terminar con la participación de los sectores populares en la política del país. Su modelo de acumulación de capital disminuyó el peso de la industria, y con ello redujo el poder sindical y el de los trabajadores, que había sido uno de los componentes estructurales que habían llevado a los trabajadores al centro de la toma de decisiones políticas en la Argentina. El plan también estableció un sistema financiero abierto a los mercados mundiales que generó una pérdida en la toma de decisiones por parte del gobierno y una transferencia de ese poder hacia los principales actores financieros con lazos con el establishment local. Estos dos conjuntos conforman el proyecto económico de Martínez de Hoz. Me parece de suma importancia que ahora se esté juzgando a la pata económica de aquel proceso, ya que pone en claro que la dictadura no fue apenas una locura, sino que los militares fueron la mano de obra para la instalación de un proyecto de país. En este contexto, Martínez de Hoz, por sus vínculos internacionales –con el grupo Rockefeller– y locales –empresariales, agrarios– representa el arquetipo ideal de esta confluencia de intereses".

30 de abril de 2010
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homenaje en la legislatura porteña


Aniversario de las Madres de Plaza de Mayo.
Argentina. La Legislatura porteña aprobó un homenaje a las Madres de Plaza de Mayo por sus 33 años de lucha. La iniciativa del bloque de Proyecto Sur fue aprobada en el recinto, con la presencia de Madres de Línea Fundadora en las bandejas. Los legisladores votaron esa propuesta cuando se cumplen 33 años de la primera ronda a la Pirámide de Mayo que dieron las madres en reclamo de la aparición de sus hijos.
En nombre del bloque de Proyecto Sur habló Delia Bisutti, quien estuvo secuestrada. "Estas madres pasaron muchas luchas y fueron detenidas en varias oportunidades y, sin embargo, no han claudicado un segundo", indicó Bisutti. "Desde Proyecto Sur renovamos una vez más el compromiso de lucha junto a las Madres de Plaza de Mayo, por la memoria, la verdad y la justicia en defensa irrestricta de los derechos humanos, valor fundamental para cualquier sistema democrático", señaló el bloque en un comunicado.
La legisladora kirchnerista Gabriela Alegre, y ex subsecretaria de Derechos Humanos porteña, resaltó que "desde hace treinta y tres años nuestras Madres de Plaza de Mayo tomaron la bandera de sus hijos para hacerla propia, asumieron la lucha por la verdad y la justicia con el pañuelo blanco como símbolo". "Cuando la dictadura escribía las páginas más trágicas y cínicas de nuestra historia ellas tuvieron el coraje de hacerse voz. Por eso aquel primer reclamo de las Madres de Plaza de Mayo hace 33 años es un ejemplo de coraje, y su continuidad es un ejemplo de persistencia y de compromiso que llega hasta nuestros días", planteó.
Por su parte, Rocío Sánchez Andía, de la Coalición Cívica, consideró "imprescindible no sólo homenajear a las Madres, sino caminar junto a ellas en este camino de lucha por una sociedad mejor". La Legislatura hará hoy a las 17.30 un acto de conmemoración, en el que hablarán, además de Alegre, Estela Carlotto, de Abuelas de Plaza de Mayo; Eduardo Jozami, director del Centro Cultural Haroldo Conti que funciona en la ESMA; Paula Maroni, de H.I.J.O.S y Lita Boitano, de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas.

30 de abril de 2010
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despedida de una madre


Murió una madre de Plaza de Mayo.
Argentina. Lidia Esther Anselmi de Díaz, integrante de la organización Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, murió ayer a los 87 años. La mujer falleció en La Plata, donde su cuerpo será velado hasta hoy. A las 9, según informó la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de La Plata, se realizará el sepelio en el cementerio de la capital bonaerense.
Anselmi de Díaz era la madre de Ricardo Antonio, quien fue secuestrado el 7 de febrero de 1977 por la última dictadura. La desaparición de Ricardo fue investigada por el juez español Baltasar Garzón en las causas abiertas contra los represores de la Escuela de Mecánica de la Armada Adolfo Scilingo y Ricardo Cavallo y otros militares involucrados en el terrorismo de Estado en Argentina. Lidia Díaz declaró en dos oportunidades en el Juicio por la Verdad, que lleva adelante la Cámara Federal de La Plata. "Más que saber dónde está mi hijo, quisiera que estuvieran en la cárcel los que tienen que estar", dijo la mujer en ese momento. Según diferentes testimonios de ex detenidos desaparecidos, Ricardo Díaz estuvo detenido en la Brigada de Investigaciones de La Plata.

30 de abril de 2010
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varado en la aduana


El ex ministro de Economía de la última dictadura José Alfredo Martínez de Hoz no puede salir del país. El juez Norberto Oyarbide tomó la medida a pedido del secretario de Derechos Humanos, quien también solicitó la detención del ex funcionario y señaló que, luego de que la Corte Suprema anulara el indulto, no había obstáculos para el avance de la causa.
[Diego Martínez] Argentina. El juez federal Norberto Oyarbide ordenó ayer la prohibición de salir del país de José Alfredo Martínez de Hoz, ex ministro de Economía de la última dictadura imputado por el secuestro extorsivo de los empresarios Federico y Miguel Gutheim, quienes fueron forzados a renegociar desde la cárcel en 1976 un contrato privado con comerciantes de Hong Kong. La medida fue solicitada al mediodía por el titular de la Secretaría de Derechos Humanos (SDH), Eduardo Luis Duhalde, quien calificó al ex funcionario del gobierno militar entre 1976 y 1981 como "el jefe civil de la dictadura" y solicitó su detención en una cárcel común "para que se lo juzgue por delitos de lesa humanidad". La decisión de Oyarbide se produce luego de que la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional el decreto 2745/90 por el que Carlos Menem indultó al ex hombre fuerte de Videla.
En 1988 Martínez de Hoz fue procesado con prisión preventiva, igual que Videla y su ministro del Interior, Albano Harguindeguy, por orden del juez federal Martín Irurzun, como coautor del delito de secuestro extorsivo reiterado. Estuvo más de dos meses preso en la Unidad Penal 22 de Viamonte al 1100, acompañado, entre otros, por el general Carlos Suárez Mason. El 14 de julio de 1988 la Cámara Federal confirmó las preventivas de los militares, firmantes del decreto que ordenó la detención de los Gutheim, y dispuso liberar a Martínez de Hoz, no por falta de indicios sobre su actuación, sino porque a diferencia de los uniformados no dejó sus huellas en el decreto. Los camaristas Gustavo Mitchell, Horacio Cattani y Juan Pedro Cotelezzi no concluyeron que Martínez de Hoz fuera "inocente" o "ajeno a la detención", como afirmó el miércoles en una solicitada. La investigación seguía abierta cuando Menem le perdonó sus delitos.
Titular de la textil Sadeco, Federico Gutheim consiguió en abril de 1976 un cupo de exportación por 6500 toneladas de fibra de algodón. Luego de obtener los avales bancarios y la apertura de cartas de crédito por doce millones de dólares, la dictadura le denegó el permiso para concretar la operación. El 5 de noviembre de 1976, luego de que Martínez de Hoz recibiera en Hong Kong quejas de comerciantes chinos y británicos contra Sadeco por el incumplimiento del contrato, los hombres de negocios fueron detenidos. Según el decreto 2840 de Videla y Harguindeguy su actividad atentaba contra la paz interior, la tranquilidad y el orden público.
Ya en la cárcel, un funcionario de Interior les dio a entender que su libertad dependía de la renegociación de los contratos con Hong Kong. Con ese objetivo fueron sacados en cuatro oportunidades, tal como consta en las actas ratificadas por el escribano Félix Oks. Las reuniones se desarrollaron en oficinas de Sadeco con la presencia de policías y de representantes de varias firmas extranjeras que llegaron al país invitados por Economía. También participaron funcionarios de Comercio Exterior como Agustín Jaime Pazos y Horacio Rodolfo Vega. Fueron liberados cinco meses después, el 6 de abril de 1977, por decreto 949/77, según el cual las causales invocadas habían desaparecido.
Los camaristas consideraron en 1988 que "no se imputó jamás (a los Gutheim) actividad alguna que pueda vincularse con el decreto que impuso el estado de sitio". Sostuvieron que "las víctimas no solicitaron esas entrevistas y se prestaron a ellas porque estaban privadas de su libertad, siendo conducidas a las reuniones bajo custodia policial y reintegradas a la cárcel, siguiendo en la misma condición de presos, lo que permite presumir fundadamente el carácter extorsivo de las detenciones".
Pese a que fuentes oficiales habían comunicado al periodismo que las detenciones se produjeron a instancias del Ministerio de Economía, que Martínez de Hoz admitió que fue impuesto del tema en Hong Kong por el cónsul argentino y que el prontuario de los Gutheim en la Policía Federal admitía que fueron arrestados "por irregularidades cometidas en trámites de exportación de algodón", la Cámara consideró que según las exigencias del viejo Código de Procedimientos Penales los indicios eran insuficientes para mantenerlo detenido, ordenó su liberación y la continuidad de la investigación. La impunidad fue obra de Carlos Menem.
El mismo día que la Corte anuló el indulto, Martínez de Hoz dijo ser víctima de "una persecución interminable" del gobierno nacional. "Diferentes poderes del Estado han utilizado todos los medios a su alcance para lograrlo", sostuvo, e incluyó a la Justicia federal y a la Corte Suprema, que "con escasas y honrosas excepciones han sido funcionales a estos objetivos". También renegó de su inclusión entre los indultados por Menem. Fue "un indulto que no pedí ni me benefició, ya que se me había desvinculado expresamente de los hechos investigados", confundió.
"No existen obstáculos para el avance de la causa", consideró ayer Duhalde en referencia a la decisión del alto tribunal, que con votos de Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda y Raúl Zaffaroni declaró inconstitucionales los indultos. Consultado sobre la solicitada, sostuvo que "lo que diga Martínez de Hoz sobre su defensa no altera la causa" y expresó su confianza en que Oyarbide "pueda disponer la próxima semana las medidas solicitadas". "La gravedad de las imputaciones, el carácter de crímenes de lesa humanidad y la extensión de la pena a aplicar justifican la detención y su alojamiento en un establecimiento penitenciario común", concluyó el secretario de Derechos Humanos.

30 de abril de 2010
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miret excluido de la uncu


Miret ya no puede ser profesor. La Universidad de Cuyo suspendió como docente al juez federal. El juez acusado de participar en delitos de lesa humanidad fue separado por unanimidad del cuerpo docente de la UNCU.
Argentina. La corporación judicial de Mendoza recibió ayer dos duros reveses. El Consejo Superior de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCU) resolvió por unanimidad suspender como docente al titular de la Cámara Federal, Luis Francisco Miret, denunciado penalmente por su participación primaria en delitos de lesa humanidad durante la última dictadura y con un pedido de juicio político en el Consejo de la Magistratura. Jueces subrogantes de la misma Cámara, en tanto, aceptaron la recusación de dos de sus titulares y de un subrogante por "sospechas de parcialidad" en la tramitación de causas a represores.
Miret y su colega Otilio Roque Romano fueron denunciados por organismos de derechos humanos y por sobrevivientes del mayor centro clandestino de Mendoza por no investigar secuestros, torturas y violaciones cometidas por miembros de fuerzas de seguridad antes y durante la dictadura, cuando eran juez y fiscal federal, respectivamente. Tal como informó Página/12, también se los acusa de dar por válidas declaraciones de los detenidos contra sí mismos obtenidas bajo tortura, de omitir en forma sistemática salvaguardar su integridad y de obstaculizar en forma deliberada investigaciones de otros magistrados. Miret era amigo confeso del general Juan Pablo Saa, ex jefe militar de Cuyo, indultado por Carlos Menem.
El pedido de suspensión de Miret como docente de la Facultad de Derecho, donde daba clases de ética y derechos humanos en la materia Filosofía del Derecho, fue formulado el mes pasado por la Comisión de Estudiantes por los Derechos Humanos y la Etica, y por el Observatorio de Derechos Humanos de Mendoza, con el respaldo del gobierno provincial y de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. El miércoles pasado la Comisión de Interpretación y Reglamentos de la UNCU propuso por unanimidad la suspensión de Miret, quien juró como juez en 1976 frente a toda la plana mayor del gobierno de facto de la provincia.
El rector de la universidad, Arturo Somoza, convocó ayer al Consejo Superior, que integran decanos y representantes de docentes, estudiantes, graduados y no docentes. Tras los debates, según informó la UNCU, el organismo avaló "por unanimidad, con 34 votos afirmativos, el dictamen que sugirió al rector suspender preventivamente el contrato que designa al doctor Luis Miret como docente de la Facultad de Derecho". El profesor "será apartado preventivamente de su cargo a partir del 1º de mayo, hasta que el Consejo de la Magistratura determine sobre su culpabilidad o inocencia de los cargos que se le imputan". Miret es el magistrado que, como presidente de la Cámara Federal, avaló la decisión de la jueza Olga Pura de Arrabal de suspender la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, solicitada por el diputado nacional Enrique Thomas, del PJ disidente.
La decisión de apartar a los jueces sospechados de parcialidad la tomaron Roberto Naciff (del Tribunal Oral Federal local), Hugo Echegaray y Raúl Fourcade, ambos del TOF de San Juan, e incluye a Julio Petra Fernández, Alfredo López Cuitiño y al subrogante Enrique Sosa Arditi. Los dos primeros están denunciados desde fines de 2008 ante el Consejo de la Magistratura por excarcelar sistemáticamente a represores cuyanos. El tribunal destacó que ambos debieron inhibirse de actuar luego de conocer la denuncia de los organismos ante el Consejo. En el caso de Petra Fernández también tuvieron en cuenta expresiones en conferencias de prensa en las que criticó "al poder político" y a organismos que son parte en causas contra represores. También que denunció al fiscal general Jorge Auat, titular de la unidad de la Procuración General de la Nación que coordina el trabajo de los fiscales en causas de lesa humanidad, luego de que señalara las dilaciones del Poder Judicial mendocino. En el caso de López Cuitiño, los jueces invocaron que en el pasado el propio juez se había inhibido de actuar en causas de lesa humanidad por "un estado de violencia moral" cuyos motivos no explicitó. Sosa Arditi, en tanto, es el padre del abogado que defiende al ex comisario Carlos Rico Tejeiro, imputado por su pasado en el Departamento de Informaciones (D2) de la policía provincial.

29 de abril de 2010
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arraigo para martínez de hoz


Oyarbide le prohibió a Martínez de Hoz salir del país. Eduardo Luis Duhalde, secretario de Derechos Humanos, solicitó a la justicia la detención del "jefe civil de la dictadura terrorista", el ex ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, en el marco de la causa en la que se investiga el secuestro extorsivo de un empresario y su hijo.
Argentina. El juez federal Norberto Oyarbide prohibió esta tarde la salida del país de José Alfredo Martínez de Hoz, y ya emitió un comunicado a todos los organismos estatales con competencia en el tema, informó la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.
La orden del magistrado fue el resultado del escrito presentado hoy por el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, quien pidió la detención del ex ministro de Economía de la dictadura, luego de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmara la inconstitucionalidad del indulto firmado por Carlos Menem a favor de Martínez de Hoz.
El escrito presentado ante el magistrado e incluye un pedido para que sea alojado en una cárcel común. Para Duhalde, tras la resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que confirmó la inconstitucionalidad del decreto firmado por Carlos Menem, "no existen obstáculos para el avance de la causa en la que se investiga el secuestro extorsivo del empresario Federico Gutheim y su hijo Miguel".
En su presentación, el secretario dijo que "la gravedad de las imputaciones, el carácter de crímenes de lesa humanidad que corresponde a sus ilícitos, y la extensión de la pena que será aplicada en la oportunidad procesal pertinente, justifican más que sobradamente que se ordene la detención del nombrado y su alojamiento en un establecimiento penitenciario común".
La causa que investiga Oyarbide se origina en la detención y puesta a disposición del Poder Ejecutivo del empresario Federico Gutheim y su hijo Miguel Ernesto, para obligarlos a firmar un convenio con empresarios de Hong Kong, en el cual el ex ministro estaba interesado.
La secretaría de Derechos Humanos recordó que ya tiene querellado a Martínez de Hoz por su participación en el golpe de estado del 24 de marzo de 1976, y por la desaparición de Juan Carlos Casariego de Bel, un funcionario del Ministerio de Economía que se opuso a la estatización de la Italo.
"Martínez de Hoz fue el responsable del proyecto económico que fue el verdadero motivo del golpe. Para imponerlo, la dictadura disciplinó la sociedad mediante el terrorismo de Estado, con su secuela de muertes y desapariciones", señaló la secretaría en el comunicado.

29 de abril de 2010
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