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polémica por detención de sarmiento


Oposición y gobierno alrededor de la detención de Sarmiento.
Argentina. Las repercusiones por la orden de detención del coronel retirado Luis Alberto Sarmiento, ex ministro de Gobierno de Misiones durante la dictadura militar, continuaron ayer con un nuevo cruce entre oficialistas y opositores. La titular de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, sostuvo que la orden de captura contra el represor –padre de María José Sarmiento, la jueza que falló en contra del decreto que creaba el Fondo del Bicentenario– era un episodio de "extrema gravedad institucional" y responsabilizó al secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde. Aníbal Fernández, por su parte, explicó que la causa data de 2006 y que el militar "tiene cuarenta y dos casos puntualmente denunciados por familiares de muertos y desaparecidos". "Nuestro objetivo es que lleguen todos los que tengan que llegar y paguen por lo que tengan que pagar, aunque sean abuelitos de 85 años y estén enfermos", sostuvo el funcionario.
La diputada Elisa Carrió expresó que el pedido de detención contra el militar fue un "uso de la política de derechos humanos al servicio de la presión y la venganza de los jueces que son independientes". La chaqueña –que el viernes se refirió al evento como "una venganza pedida por Néstor Kirchner"– afirmó que el episodio revistió una "extrema gravedad institucional". "Presionar de esta manera a través de la familia, usar a una persona de 85 años y enferma de Alzheimer es terrible", opinó Carrió, haciendo referencia a la condición sufrida por el represor. Por último, la diputada enmarcó la orden de detención con el proyecto del kirchnerista Alejandro Rossi de "investigar" a los jueces y responsabilizó por el hecho a Eduardo Luis Duhalde: "El autor de esto es el secretario de Derechos Humanos", aseguró.
Pronto se sumaron a las críticas el ex presidente Eduardo Duhalde y el jefe de bloque de diputados del PRO, Federico Pinedo. El bonaerense sostuvo que el Gobierno "está detrás" de la orden de detención del coronel retirado y calificó el hecho como una "acción coordinada para intimidar a los jueces". En declaraciones radiales, el ex mandatario afirmó que es "obvio" que se trata de un mensaje enviado a la jueza Sarmiento y al resto de los integrantes del Poder Judicial que fallaron en el pasado contra el oficialismo. Pinedo, por su parte, aprovechó una respuesta a críticas del jefe de Gabinete para repudiar "los aprietes como el de la jueza Sarmiento y las mentiras sistematizadas de Aníbal Fernández".
Las respuestas oficiales no tardaron en llegar. En el asado con diputados y senadores en la quinta de Olivos, Cristina Kirchner aseguró que desconocía el hecho de que el padre de la jueza Sarmiento tuviera una causa en la Justicia por delitos de lesa humanidad, lo cual a su entender demostraba "la buena fe" con la que había actuado el Gobierno. Por otro lado, el diputado Héctor Recalde expresó en diálogo con Página/12 que la actuación de la jueza "es una vergüenza, porque ella ya sabía que su padre había sido querellado por la Secretaría de Derechos Humanos, por lo que debió haberse excusado". El legislador explicó que en enero pasado la jueza dictó una medida cautelar contra el uso de reservas para el pago de la deuda, "cuando el artículo 195, párrafo tercero, del Código Procesal, Civil y Comercial de la Nación niega expresamente esa potestad". "Por último –argumentó Recalde–, la jueza emitió la cautelar alegando ‘extrema urgencia’, pero si había urgencia y peligro en la demora, ¿por qué no dejó un empleado de guardia en el juzgado para recibir la apelación del Gobierno? Prácticamente dejó en indefensión al Ejecutivo". De acuerdo con el legislador, toda esta serie de hechos "tienen una explicación y ahora que sale a la luz lo del padre queda claro. Ella tenía una animosidad contra el Gobierno".
Por la mañana, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, había defendido la actuación del Gobierno al afirmar que las acciones contra los militares represores no son actos de venganza. "Nuestro objetivo no es venganza sino justicia", subrayó el ministro, que detalló que el fin último de las investigaciones por violaciones a los derechos humanos "no es ‘dos condenas más y a olvidarse del tema’ sino que paguen todos los que tengan que pagar, aunque sean abuelitos de 85 años y estén enfermos".
En declaraciones radiales, Fernández detalló que "la causa (del militar) tiene cuarenta y dos casos puntualmente denunciados por familiares de muertos y desaparecidos y de las propias víctimas de privación ilegítima de libertad y torturas". Su hija, la jueza Sarmiento, había intentado vincular la orden impartida por la Justicia de Misiones con el fallo emitido contra el decreto oficial que creaba el Fondo del Bicentenario para el uso de reservas del Banco Central. Fernández respondió que esa acusación era "una mentira atroz" y negó que la orden constituya "presión" alguna para la jueza. "Sarmiento le mintió a todo el pueblo argentino diciendo que no sabía de qué se trataba cuando la causa databa de 2006", argumentó el ministro.
La orden de arresto del coronel retirado Luis Sarmiento fue emitida este viernes por el juez Ramón Chávez, quien horas después dio marcha atrás con la medida luego de que un informe médico oficial indicara que el octogenario imputado padece un grave estado de salud. En aquel momento, María José Sarmiento aseguró que se trataba de "una presión" y que a veces sentía "miedo".

22 de marzo de 2010
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se entregó asesino a sueldo


Se entregó Raúl Flores, el asesino confeso del sindicalista camionero Abel Beroiz. Se había fugado del penal de Piñero el pasado 3 de marzo en una camioneta de reparto de pan. Lo buscaban intensamente.
Argentina. Después de pasar 17 días prófugo y tras una cinematográfica fuga del penal de Piñero; se presentó ayer en los tribunales de Rosario Raúl Flores, el confeso asesino del sindicalista de Camioneros Abel Beroiz. La fuga de Flores del flamante penal de la provincia había generado una amplio malestar en las autoridades de seguridad de la provincia y puso bajo sospecha a personal del servicio penitenciario cuando se supo que Flores había fugado escondido en una camioneta que sacaba el pan fabricado en esa cárcel. Fuentes policiales aseguraban ayer que la presentación de Flores en el juzgado a cargo de Juan Donnola, se dió después de "un intenso trabajo policial y judicial para encontrarlo".
Flores se presentó en el juzgado de Instrucción 7, a cargo del juez Donnola y según explicaron fuentes judiciales, la presión que se ejerció en los últimos días sobre el sicario, alrededor del que se iba cerrando un círculo, terminó por determinar la entrega del evadido. Cómo sea, no fue la policía la que lo encontró. Flores, prestó declaración después del mediodía en el marco de la causa por el homicidio y también lo hizo en referencia a la causa abierta en su contra por la evasión.
El matador de Beroiz había sido detenido en marzo de 2008 acusado del crimen del secretario general del Sindicato de Camioneros de Santa Fe. El 3 de marzo pasado se escapó burlando los 3 controles de la cárcel de Piñero a bordo del utilitario que repartía el pan. La Justicia investiga si hubo facilitamiento del personal penitenciario para concretar la fuga. Y ya fueron relevados varios guardias involucrados en el hecho y un funcionario que había sido abogado de Flores.
La madrugada del 27 de noviembre de 2007 en el estacionamiento subterráneo del Automóvil Club Argentino, ubicado en San Luis y San Martín, el sindicalista Abel Beroiz iba a abordar su coche cuando fue interceptado por Flores y un cómplice que salieron de las sombras para sorprenderlo. El gremialista cercano a Moyano mantuvo una breve discusión con los dos hombres y luego recibió tres disparos de arma de fuego y varias puñaladas que terminaron con su vida.
En la primer declaración luego de su detención por aquel crimen, Flores confesó ante el ex juez Osvaldo Barbero que le habían encargado el asesinato para desplazar a Beroiz de la conducción sindical y que por el trabajo le iban a pagar 80 mil pesos. En distintas etapas de la causa, y tras reconocer que estaba "amenazado", fue dando los nombres de quienes fueron sus contactos para concretar el crimen y así fueron cayendo presos los que actualmente están procesados.
Tras la fuga de Flores del penal de Piñero, el hijo del asesinado dirigente Beroiz presentó una denuncia penal contra funcionarios del gobierno de la provincia de Santa Fe. Abel hijo pidió que la Justicia investigue las responsabilidades de varios funcionarios, entre ellos, los de máxima responsabilidad en el ministerio de Seguridad de la provincia. Y había solicitado que se determinara si alguno de los integrantes del gobierno santafesino incurrió en "incumplimiento de los deberes de funcionario público" al no haber impartido órdenes para una debida vigilancia en la cárcel de Piñero donde se produjo la fuga de Raúl Flores. Esto en función de que el propio Flores había contado cómo salía de una comisaría en la que había estado detenido por otros delitos, "para robar mandado por la propia policía", según dijo en su momento.

22 de marzo de 2010
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torturador con especialidad


Presidente de la Cámara de Diputados de Santa Fe en 1973, a los 26 años, Rubén Dunda contó a este diario por qué creó la Comisión Bicameral que investigó el secuestro, tortura y asesinato del estudiante Angel Brandazza. El caso había conmovido a Rosario en 1972. Un patrón de conducta que volvería masivamente en 1976 y una figura clave: el coronel Luis Sarmiento.
[Martín Granovsky] Argentina. A los 63 años, Rubén Dunda sigue recomponiendo piezas sueltas de su vida y recuerda siempre un nombre, el del coronel Luis Alberto Sarmiento, que en 1972 ya revistaba en la inteligencia militar y luego del golpe de 1976 siguió haciéndolo gracias a su especialidad: era un experto en el interrogatorio con picana eléctrica.
Dunda, sociólogo, juez comunal santafesino en Fighiera, una localidad próxima a Rosario, docente de la materia Liderazgo y Creatividad en la carrera de Relaciones Laborales, fue presidente de la Cámara de Diputados de Santa Fe en 1973, a los 26 años. Una de sus decisiones fue crear y alentar el trabajo de una Comisión Bicameral que ese mismo año decidió investigar el secuestro y asesinato del estudiante universitario Ángel Brandazza.

¿Por qué formaron la Comisión? –preguntó ayer Página/12 a Dunda.–En noviembre de 1972 la provincia de Santa Fe fue conmovida por un hecho. Un joven logró abrir la tapa del baúl en el que lo llevaban y gritó: "¡Soy Brandazza y me secuestran!" Era en el centro de Rosario.

¿En un lugar concurrido?
Muy concurrido: Boulevard Oroño y Córdoba. Pleno centro.

¿De noche o de día?
De día. Encima de día...

¿Y pudieron socorrerlo?
No, nadie pudo. Las fuerzas que lo llevaban lo metieron en el baúl de otro auto y siguieron. Fue un gran escándalo y todo el mundo se enteró en Rosario y en la provincia.

¿No pudieron averiguar nada?
Los parientes trataron de encontrarlo y de saber qué había pasado, y nada.

¿Cuántos años tenía Brandazza cuando lo secuestraron?
Tenía 21 años. Un pibe de la Juventud Universitaria Peronista. Bueno, quedó la denuncia en la Justicia y todo siguió igual hasta la recuperación de la democracia.

Estamos hablando del 25 de mayo de 1973, cuando Héctor Cámpora asume como presidente de la Nación y Carlos Sylvestre Begnis como gobernador de Santa Fe en la fórmula del Frente Justicialista de Liberación.
Exactamente.

¿Y cuántos años tenía usted en el ’73?
Yo, 26. Fui electo diputado provincial por el peronismo. El caso obviamente seguía resonando y nosotros nos sentíamos muy dolidos por el secuestro de Brandazza y muy comprometidos con su esclarecimiento. Lo de Brandazza había pasado hacía muy poco tiempo. Entonces decidimos constituir una Comisión Bicameral del Parlamento santafesino. La presidió Juan Lucero, peronista, y el vicepresidente era Domingo Pochettino, el mismo que fue secretario de Derechos Humanos de Santa Fe cuando Jorge Obeid era gobernador. También estaba Rubén Martínez, un radical.

¿La figura de la Comisión Bicameral les parecía más efectiva?
Nos parecía la forma más confiable de reconstruir lo que había pasado, aunque después le tocara a la Justicia la evaluación de indicios y el juzgamiento de los responsables. Y, la verdad, tuvimos mucho apoyo del gobierno de Santa Fe, del gobierno nacional, de nuestros legisladores nacionales, aunque chocamos con los obstáculos con los que siempre se enfrentan las comisiones investigadoras del Parlamento. ¿Qué facultades tiene? ¿Hasta qué punto puede allanar? ¿Qué validez tendrán después los elementos que recoge? Si la Justicia falla que las cosas se hicieron fuera de la ley, ¿qué pasará con los legisladores? La Corte Suprema de Justicia de la Nación nos dijo que la Comisión Bicameral no podía avanzar más sobre el personal militar. Establecieron que el personal militar identificado debía ser denunciado al fuero castrense. Invocaban al artículo 108 del Código de Justicia Militar.

El artículo 108 establecía un verdadero fuero castrense. Bajo Raúl Alfonsín fue reformado para que fuese obligatoria la instancia civil en delitos que estuvieran tipificados en el Código Penal. Matar dejaba de ser una falta militar para ser sólo, plenamente, homicidio, con los tribunales y las penas correspondientes. El Código de Justicia Militar fue derogado hace menos de dos años, en septiembre de 2008.

–La Corte Suprema nos remitió a un caso de 1971, Guil, Joaquín y otros –relata Dunda–. Así nos iban a sacar del caso y ya nos amenazaban con demandarnos a los legisladores por supuesto exceso de autoridad. Ibamos a terminar presos los investigadores y no los que habían secuestrado y matado. Fue la primera Comisión Investigadora en Santa Fe. La queríamos hacer funcionar plenamente en la misma provincia de donde era senador Lisandro de la Torre cuando investigó el comercio de carnes.

Por Encima de los Obstáculos
Nacido en 1868, cofundador del radicalismo, en 1935 el ya demócrata progresista De la Torre había llegado a descubrir, en los libros de la Sociedad Anónima Frigorífico Anglo, un fraude contra el Estado nacional por parte de los frigoríficos ingleses. Su investigación lo enfrentó con el entonces presidente, Agustín P. Justo, con el ministro de Hacienda Federico Pinedo y con el ministro de Agricultura Luis Duhau y en el medio se produjo el asesinato del senador Enzo Bordabehere. Efectivamente, tal como cuenta Dunda, Anglo, Armour, Sansinena, The Smithfield & Argentine Meat Co., Wilson y Swift se negaron a facilitar la investigación. Sólo tras la autorización del Senado a la Comisión que indagaba, entre otros temas, sobre los precios de novillos exportados, acerca del efecto de la devaluación de 1933 sobre los ganaderos, los legisladores pudieron examinar los libros contables y allanar domicilios recurriendo a la policía. Fue entonces que se produjo el famoso descubrimiento de papeles contables ocultados por Anglo en el buque Norman Star bajo el rótulo de "Corned beef". Por ese episodio fue apresado Richard Tootell, presidente del Anglo. Para que no quedaran dudas sobre el vínculo entre la investigación, el protagonismo de De la Torre y la reforma que encaraba el gobernador demoprogresista Luciano Molinas en Santa Fe, Justo intervino la provincia en 1935.
En 1973 la Cámara de Diputados de la Nación formó comisiones investigadoras (los teléfonos fueron un tema, y también la electricidad y la empresa Italo) con similares dificultades a las que enfrentó De la Torre. La Comisión santafesina combinaba ese obstáculo con el que derivaba de investigar un hecho de la represión de la dictadura que entre 1966 y 1973 encabezaron Juan Carlos Onganía, Roberto Levingston y Alejandro Lanusse. En 1973 habían pasado 38 años desde la investigación de Lisandro de la Torre. Mucho tiempo, pero no tanto como para que no quedaran rastros y protagonistas directos en la cultura política santafesina. También pasaron 38 años de 1972 a hoy. Mucho, pero no tanto. Hoy Dunda sigue atando las piezas de su vida y recomponiendo las piezas del caso Brandazza y del plan sistemático de exterminio que comenzó después del golpe de 1976.
La Comisión de Dunda avanzó en la investigación:

Por lo menos logramos descubrir muy rápido qué personal policial estaba de revista el día del secuestro de Brandazza, y cuál era la forma. La estructura era el SAR, Servicio Area Rosario, dirigido por el Ejército y con la participación de personal no sólo militar, sino de la policía provincial y la Policía Federal. Un grupo así secuestró a Brandazza.

¿Dónde lo llevaron?
A una dependencia del SAR, la comisaría quinta, calle Dorrego al 800. De las indagatorias que efectuamos surgió que a Brandazza le habían robado el reloj. Seguimos la pista. Mandamos un avión a buscar al sospechoso, Angel Jesús Farías, agente policial, a Villa Gesell y lo trajimos. Como ustedes publicaron en Página/12, Farías se fugó con su cuñada y la esposa entonces denunció que Farías había participado del secuestro y se había quedado con el reloj para venderlo. El padre de Brandazza tenía la factura, así que fue fácil comprobar que se trataba del mismo aparato y que había sido robado a Brandazza. Eso dejaba claro que Brandazza, de quien al principio las fuerzas de la represión habían negado su presencia, sí había estado allí. Ese fue un dato importante. Otro, que en las declaraciones aparecía una figura muy extraña.

¿Quién?
Le voy a leer textualmente lo que declara Farías, el subordinado en el grupo del SAR. Escuche: "Preguntado para que diga si se lo torturó (a Brandazza) mientras el dicente (Farías) estaba de guardia, tiene entendido que había un militar llamado Sarmiento, que era muy eficiente para ‘pasar la máquina’. Cuando el dicente cuidaba no se sentían quejidos, nada. Al tipo lo han parrillado en el horario en que el dicente no estaba".

O sea que Farías sabía que Sarmiento era el torturador, pero decía que no había sido testigo de la tortura.
Sí. Esa es su versión. Escuche esto otro: "Preguntado para que diga qué quiere decir ‘parrillado’, responde que quiere decir pasarle la picana eléctrica".

Esas eran las preguntas de la Comisión Bicameral.
Exacto. Sigo con otra parte: "Preguntado para que diga si le pasaban directamente los 220 voltios, responde que Sarmiento era un mago, que venía con una valijita, que en esa valijita hay un aparato que regula la tensión de la picana eléctrica, que Sarmiento era un especialista en el asunto, que la valijita, mejor dicho el aparato, era igual al que se ve en la película Estado de sitio. Preguntado para que diga si vio dicha película, responde que sí, que el coronel Sarmiento entraba con una valijita así (hace gestos con las manos indicando la dimensión de la misma, aproximadamente 40 por 30 por 20 de profundidad)".

Dunda certificó entonces la copia de la declaración como presidente de la Cámara de Diputados.

La película ‘Estado de sitio’, del griego Costa-Gavras, se estrenó en 1972. La protagonizó Yves Montand en el papel de Dan Mitrione, un agente de la CIA que operaba en Uruguay. Una escena muestra la enseñanza de la tortura como forma de interrogatorio por parte de militares norteamericanos a discípulos de América latina.

-Volví a ser diputado en 1991 –cuenta hoy Dunda–. Fui a buscar aquella copia que certifiqué, y por supuesto había desaparecido. Pero tengo en mi poder una copia de aquella copia, y todavía recuerdo de manera muy nítida algunas sensaciones.

¿Por ejemplo cuáles?
Recuerdo la liberación que sentían los custodias del SAR al poder contar las historias de Sarmiento. Cuando hablaban de Sarmiento, decían que era el único que manejaba la picana.

Sarmiento nació en 1925. En 1972 tenía 47 años y era coronel. Normalmente los torturadores eran menores y tenían grados inferiores.
Así es. Por eso tuve y tengo la impresión de que Sarmiento era un especialista. Aparecía repetidamente en las declaraciones que "la máquina" era la picana, y que "el coronel Sarmiento venía con una valijita". Otro dato que recordaban los testigos era que siempre asistía a Sarmiento un médico, un mayor del Ejército que tenía un tic nervioso. Nunca pudimos identificarlo.

¿Y qué pasó con Brandazza?
Sabemos que cuando lo bajaron del auto en el SAR estaba bien. Pero aún ignoramos cómo lo mataron y qué hicieron con su cuerpo.

¿Cuánto tiempo trabajó la Comisión Bicameral?
Desde 1973 hasta 1975. Después, tanto Lucero como yo terminamos presos. Yo estuve casi tres años en el penal de Coronda. Y volaron mi casa.

¿Después del golpe militar del 24 de marzo de 1976?
No, antes, el 10 de marzo. Yo todavía era presidente de la Cámara de Diputados. A la mañana me llama el jefe de policía, de apellido Soldado, pero policía, y me dice: "Váyase porque lo van a matar". Yo le dije: "Bueno, gracias, mañana me voy". Y él me contesta: "No, no, váyase ya de su casa porque no le puedo sostener más la custodia". En 1998 a mí me nombraron defensor del Pueblo en la provincia de Santa Fe. Empecé a buscar a Soldado. Estaba en Sastre. Me vino a ver junto con su hijo. Le regalé una lapicera de oro por el gesto y él me contó qué había pasado ese día. Me dijo que estaba circunstancialmente en el comando del Segundo Cuerpo de Ejército, con asiento en Rosario, y que un coronel le dijo: "Hoy lo matamos a Dunda". Salió, se fue a un bar y me llamó. Y así me salvé.

¿Y Lucero?
Cuando estaba preso a disposición del Poder Ejecutivo pidió salir del país. Nunca más supe de él. Yo sigo pensando en el caso de Brandazza, porque queda al descubierto todo el método que se usaría después: la integración de los cuerpos de represión, las jerarquías, el robo de los bienes de los secuestrados, el secuestro, el ocultamiento de pruebas, el asesinato... Para eso necesitaban especialistas como Sarmiento. ¿Sabe quién reemplazó a Soldado? Feced.

El comandante de Gendarmería Agustín Feced, ya fallecido, fue otro de los especialistas de la represión de la dictadura en Rosario. Respondía a una estructura que remataba en la cúspide regional en el general Ramón Genaro Díaz Bessone, luego ministro de Jorge Videla, fue jefe del Segundo Cuerpo de Ejército acompañado por el general Otto Paladino, un miembro del grupo fascista Propaganda Dos que luego ocuparía la Secretaría de Inteligencia del Estado. Sarmiento, el mago de la picana, ya había pasado a ser jefe de Inteligencia en Misiones.

22 de marzo de 2010
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reconocen a padres de plaza de mayo


La presidenta Cristina Fernández de Kirchner entregará el próximo 24 de marzo el premio Azucena Villaflor a cuatro padres cuyos hijos permanecen desaparecidos, en reconocimiento a su lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia. El acto será en el Centro Cultural Haroldo Conti, ubicado en el predio de la ex ESMA, el más emblemático centro de torturas y exterminio utilizado por la dictadura militar.
Argentina. En su edición 2009, la Jefa de Estado entregará a las 11 el premio Azucena Villaflor a la trayectoria en Derechos Humanos a Julio Morresi, Norberto Palermo, Marcos Weinstein y a familiares de Eduardo Fermín Mignone (fallecido).
Morresi, cuyo hijo Norberto fue secuestrado el 23 de abril de 1976, a los 17 años, es miembro de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas y junto a su esposa acompaña desde hace 33 años a las Madres de Plaza de Mayo en su ronda semanal alrededor de la Pirámide.
Palermo es padre de Norberto, asesinado el 14 de octubre de 1975, mientras cumplía el servicio militar en Campo de Mayo y aunque reconoció el cadáver de su hijo en la morgue del cementerio de San Miguel, la Policía no le entregó el cuerpo porque le negó que se tratara de su hijo.
Weinstein, cuyo hijo Mauricio fue secuestrado el 19 de abril de 1978, a los 18 años y visto en el Centro Clandestino de Detención El Vesubio, es integrante de distintas organizaciones de derechos humanos.
En cuanto a Mignone, quien fuera un luchador incansable en defensa de los derechos humanos, cuya hija Mónica María Candelaria fue secuestrada el 14 de mayo de 1976, el reconocimiento lo recibirá su familia.
Son los ‘Padres de Plaza de Mayo’, que aunque en los papeles no conforman ninguna institución, conocen el devenir de las Madres por haber buscado con ellas a sus hijos secuestrados, en penosa recorrida por despachos, comisarías, iglesias, unidades militares.
La distinción anual Azucena Villaflor se otorga desde 2003, a través de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, para destacar la trayectoria cívica de los premiados en su defensa por los derechos humanos y la democracia.
En 2003, la primera distinción fue entregada a monseñor Esteban Hesayne quien se encargó de denunciar, demandar y advertir sobre los hechos aberrantes ocurridos durante el Terrorismo de Estado y en 2004 lo recibió Olga Márquez de Aridez, esposa del médico Luis Arédez, desaparecido desde el 13 de mayo de 1977.
En 2005, el premio lo recibió el Equipo Argentino de Antropología Forense que trabaja desde 1984 en la investigación, exhumación arqueológica de restos óseos inhumados en fosas comunes e individuales y en el análisis del material recuperado, tendiente a lograr la identificación de las víctimas y determinar la causa y modo de su muerte.
En Argentina el EAAF identificó los cuerpos de más de 250 personas desaparecidas durante el período de la última dictadura militar, y en 2005, logró la identificación de los restos de las Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor de Devincenti, Esther Ballestrino de Careaga, María Ponce de Bianco, de la religiosa francesa Leónie Duquet, de ‘ngela Aguad.
En 2006, lo recibió Sonia Torres, fundadora y representante de Abuelas de Plaza de Mayo en la Provincia de Córdoba; en 2007, el escritor Osvaldo Bayer; y en 2008 recibió la distinción Sara Rus, sobreviviente de Auschwitz-Birkenau y Madre de Plaza de Mayo (Línea Fundadora) por la desaparición de Daniel Rus, físico secuestrado en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

21 de marzo de 2010
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el vagón de la polémica


Las obras del subte H todavía no están terminadas. Sin embargo, el PRO ya propuso que exista un vagón exclusivo para mujeres con el fin de evitar que las pasajeras sean tocadas, acosadas o agredidas. La idea despierta debates en todo el mundo: ¿una forma de protección o de exclusión?
[Luciana Peker] Argentina. Pasar por el molinete, bajar las escaleras, arrimarse a la línea amarilla y esperar. Pero no se trata, únicamente, de aguantar sin respirar y sin soplar y empujar para entrar o salir, sino, además, de comprimirse hasta querer volverse invisible, porque en la montonera las manos nos rozan, nos tocan, nos invaden. No siempre –casi nunca– por casualidad o puro amontonamiento, sino porque el amontonamiento tapa la agresión de tocar a una mujer, de tocarnos, de ser tocadas.
Ante el hartazgo de ser vejadas en los viajes, en Japón, Brasil, India, Filipinas y México crearon vagones exclusivos para mujeres. Con ese antecedente, el legislador porteño del PRO Gerardo Ingaramo ya proyecta que el nuevo subte H –que todavía no está terminado– tenga también un sector femenino (que permita el ingreso de niños menores de 12 años) para "evitar situaciones de acoso" con los antecedentes, además, de tres denuncias de abuso sexual –que tendría que haber prevenido la empresa Metrovías– en la línea D, durante el 2006.
"La iniciativa busca crear las condiciones necesarias para evitar posibles acosos en los subterráneos. El frecuente abarrotamiento de gente en el transporte público contribuye a que los manoseos se multipliquen. La creación de un vagón exclusivo no sólo evitará futuros casos de acoso, sino que contribuirá a generar una mayor conciencia sobre el tema. Para ello debemos trabajar sobre la prevención de este delito", declaró Ingaramo, quien espera que la exclusividad de las pasajeras se multiplique por las líneas A, B, C, D y E que cruzan la Ciudad de Buenos Aires.
El proyecto no dice que los vagones tengan que ser rosa, sino que deben ser identificables. ¿Cómo? La pregunta es inquietante en una gestión que llegó a simbolizar el Día de la Mujer con el retrato de una joven dormida. En Brasil el vagón que lleva hasta Ipanema es rosa y para muchas mujeres fue una –nueva– alegría y para otras un nuevo sello de los estereotipos de género. Rita Alves comenta: "Acá funciona bien, a las usuarias les gusta mucho porque se creó un territorio femenino". En la India los llaman "Ladies Specials". En México DF –una ciudad donde salir en musculosa es un riesgo– la experta en violencia de género Sandra Lorenzano apunta que "son muy agradecibles". Tal vez, por eso, también acaban de instalarse en la ciudad de Guadalajara, donde Las/12 consultó a distintas usuarias sobre este viaje (¿de ida o de vuelta?) a la protección o exclusión de las mujeres: todo un debate.
Gisela Carlos cuenta que en la ciudad no sólo está el vagón sino un colectivo –380– al que no pueden subir varones. "Es agradecible, pero como pasa cada venida de obispo no ayuda mucho: terminas subiéndote en el primero que pase aun si te agarran las nalgas", cuenta, con un realismo que no quiere resignarse a tolerar el acoso. "Es gacho que terminen creando vagones o autobuses o andenes exclusivos para mujeres, lo idóneo sería que tomáramos cualquier ruta o cualquier transporte sin problemas y sin contratiempos", reclama. También un varón se sube al colectivo de debate. Eric Lagorio opina: "Me parece una pena que hayamos tenido que llegar a esos límites, pero si es positivo para el bien de las mujeres, ‘malvenido’ sea".
¿Y si en nombre de la inseguridad femenina se terminara poniendo calles exclusivas para varones y otras para mujeres como proponen –por razones religiosas– los ultraortodoxos judíos en Israel y generar nuevas formas de opresión en nombre de la protección? Si bien la medida puede servir para frenar esas manos que se meten para siempre en el bolsillo de las humillaciones femeninas –y no es menor–, también los riesgos quedan a la vista.
Pero, en contra de los y las que están en contra, Rossana Reguillo, coordinadora del Programa de Investigación en Estudios Socioculturales del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (Iteso), delimita el riesgo de las críticas: "He viajado muchas veces en el transporte colectivo y en tres de cada diez ocasiones he tenido que intervenir para frenar los avances de entusiastas toqueteadores frente a jovencitas. Sin embargo, en estos días he leído algunas opiniones preocupantes, como que se trata de ‘segregación’ o de ‘discriminación’ para los hombres (inaudito)... mi posición es que no resuelve lo de fondo: ¿Por qué el cuerpo de la mujer en el espacio público es botín para los depredadores y qué tenemos que hacer para cambiar esto?, pero que ayuda en lo cotidiano".
No todas se sienten iguales. Clara Hernández no se banca tener que viajar en corralito: "Como dirían en Argentina, ‘me da bronca’ ver esos vagones exclusivos porque debería haber respeto en todos lados, no sólo donde hay una línea rosa. Sólo te hacen sentir como una ‘nena débil’ que necesita trato especial y no resuelven absolutamente nada. He visto hombres subirse a propósito ahí sólo porque saben que están llenos de mujeres. ¡Sinceramente me siento ofendida de que tomen esas medidas!".
Gisela saca de la estratósfera la polémica y la cuenta de una manera tan terrenal como andante: "A mí me ha tocado ver que si a una chica le agarran las nalgas o los senos, sobre todo cuando va a bajar y tiene que agarrarse bien porque si no se cae ante los frenones del camionero, las demás pasajeras se quedan calladas, o bien los hombres se ríen. Por eso, me pregunto: ¿El hacer un vagón color rosita, así bien bonito, resolverá esto?
En la Argentina, ya hay quienes discuten la iniciativa PRO. "No nos parece acertado porque no creemos en la ‘discriminacion positiva’. Nosotras practicamos un feminismo que no excluye al varón, sino que lo suma para sensibilizarlo y para que construyamos un sistema más equitativo, donde el varón empiece a respetar los derechos de las mujeres", opinan desde la Asociación Civil Las Diversas. La diputada de la Ciudad de Buenos Aires María Elena Naddeo critica: "El transporte público debe ser cómodo y seguro para todos los habitantes. Todavía tenemos capacidad en la ciudad de generar políticas universales. Por eso, diferenciar vagones para mujeres sería consagrar la ineficiencia y la mala gestión de los subterráneos". Mientras que la legisladora porteña Diana Maffía se sorprende: "¡No lo puedo creer! Hacer un vagón exclusivo para mujeres implica que si una mujer no toma ese vagón está disponible para los tocadores y acosadores. El límite no hay que ponerlo encerrando a las mujeres, sino cambiando una cultura que hace de ellas cuerpos que los varones pueden tocar y depredar. ¿Si una mujer va en un grupo debe segregarse para que no la toquen en el subte? Lo peor es que puede resultar eficaz, justamente porque profundiza el estereotipo".

20 de marzo de 2010
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blanco fácil


Natalia Gaitán fue asesinada en Córdoba por el padrastro de su novia, quien, según cuentan las crónicas, no podía soportar la vergüenza de que la chica viviera su amor y su identidad sexual a la vista de todos, libre de prejuicios. El caso que fue presentado por los medios sin invisibilizar las causas del fusilamiento instala una reflexión profunda sobre los mecanismos de la lesbofobia y sus consecuencias.
[Nora Veiras] Argentina. "No sé si contar esto. Es que comparado con lo que le pasó a Natalia Gaitán no es nada. No sé por qué cuando leí en los diarios que esa chica encaró al padrastro de su novia, le explicó que se querían y que el tipo le contesta fusilándola, retrocedí unos 25 años, los ochenta, cuando yo tenía 17 o 19 y conocí a la mujer que fue mi primer amor. Claudia era bastante más grande que yo. No sé cuánto, yo soy del ’65 y ella era del ’59. Bueno, sí, no era tanto, para mí ella era toda una mujer. Estudiábamos juntas. Mamá encontró unas cartas. Por donde las miraras, eran cartas de amor. Inmediatamente Claudia pasó de ser ‘la amiga de Susi’ para convertirse en una palabra obscena, una mancha. Que me había llenado la cabeza, que me había convencido y arrastrado a su guarida y que yo estaba enferma. Me mandó a terapia. A la noche mamá me esperaba a oscuras en el living para pescarme, ver quién me traía, con qué cara llegaba, sacarme de mentira verdad. Me acuerdo una vez que mirábamos el noticiero de Mónica Cahen D’Anvers, y Mónica estaba como distraída. Mi hermano comentó algo, preguntó qué le pasará a Mónica. Y mamá respondió sin sacarme la vista de encima: ‘¿Cómo qué le pasa, con la hija que tiene cómo querés que esté?’. Y más cosas que me voy acordando ahora, trabajó duro para que yo saliera de esas garras."
Susana es locutora y periodista, tiene 44 años, y vive hace ocho con su novia Natalia. Lo que acaba de contar no sale en los diarios, no tiene final dramático y hasta incluye unos últimos años de buena relación con su madre. Aun así, este relato contiene una colección completa de presupuestos mortíferos: la lesbiana como mancha voraz, la familia en vilo por una intrusa con poderes sobrenaturales, la enfermedad que en algunas se cura y en otras no, la autoridad para intervenir ungida en la sanidad y el deber ser, un lesbianismo que se reproduce por abducción.
La depredadora sexual es el estereotipo que viene caminando desde más lejos en la historia, el que mejor se mantiene y más estragos lleva en su haber. Las lesbianas nunca están con nosotros, siempre en otro sitio, en la imaginación, en las sombras, representadas como un trágico error. Durante años, el cine las conminó a las cárceles y las representó como hambrientas fieras de coreografías desaforadas. Algunos intentos modernos de visibilizar al lesbianismo se siguen haciendo en negativo; T. Castel dice "la lesbiana no es un gay", y Monique Witing, "la lesbiana no es una mujer". Por su parte, la teórica Rosi Braidoti señala que dentro de la construcción binaria del mundo en femenino y masculino, la lesbiana encarna el espacio del monstruo, lo deforme, frente al cuerpo normal de la señorita y el caballero que se aparean en santo matrimonio. Ella es un fenómeno, un outsider de la civilización, y si no es masculina se la imagina así, como en aquella obsesión medieval por las mujeres que se supone poseían un clítoris gigantesco capaz de penetrar a una mujer, por ejemplo.

–¿En algún momento vos dudaste, pensaste que estabas manipulada por una fuerza poderosa?
–(Risas.) Jamás. Yo lo único que sabía era que estaba sintiendo cosas increíbles. Yo tenía novio en ese momento, un chico que era gay, de paso. De pronto sentía de todo cuando nunca había sentido nada.

–¿Cómo siguieron?
–Claudia era más grande, ella se ofreció para hablar con mamá. Yo ni le pregunté qué iba a decirle.

–¿Tu madre la recibió?
–Sí. Se encontraron en un bar.

–¿La charla funcionó?
–Sí, bastante. Claudia le desmintió todo.

El Grado Cero de lo Humano
"La mataron como a un perro", declaró la madre de Natalia Gaitán. Los perros, por más domésticos que sean, por más amigos de los humanos, no merecen juicio, ni dialéctica. Pertenecen al grupo de los que se pueden sacrificar en caso de desperfecto o error. Algo de esto sostiene en pie al hombre que sale de su casa y en plena calle perpetra un crimen, justicia universal por propia mano, defensa de un orden que lo excede y lo santifica. El pánico a perder el poder frente a una realidad que se muestra deformada en relación con lo bueno conocido, dispara el gatillo. Una acción de la que ni siquiera hay que ocultarse ni buscar atenuantes. Luciana Sánchez, abogada de Lesbianas y Feministas por la Discriminación, confirma que en estos casos los asesinos sienten que actúan según una ley ancestral, que recién hace muy poco está siendo combatida desde los Derechos Humanos. "Si el Estado no tiene políticas efectivas, este señor se va a quedar tranquilo porque sabe que todas las instituciones lo van a proteger. La calificación de crimen de odio es muy difícil de probar, lo mismo pasa con la Ley Nacional Contra la Discriminación. Los jueces y fiscales no están entrenados para tratar estos casos. ¿Quiénes van a actuar en este caso? ¿Alguno es gay? ¿Trabajó en un caso similar?"
La pregunta va mucho más atrás en la historia de la representación de las lesbianas. Cómo se llega a este consenso tácito, cómo se construye esta imagen difusa y a la vez tan fácil de empujar hasta el banquillo de los acusados, sin juicio alguno. En su último libro, ‘La construcción de la lesbiana perversa’ (Editorial Gedisa), la activista española Beatriz Gimeno desarrolla varias pistas sobre este asunto mientras analiza el caso que en 1999 conmocionó a la sociedad española. Dolores Vázquez fue acusada de un crimen que no cometió, sin pruebas, con coartada fácilmente comprobable y sin otro antecedente que el de ser lesbiana. En su momento, prácticamente nadie en toda España dudó de su culpabilidad. El asesino fue hallado diez años más tarde y Dolores fue liberada sin comentarios. Su historia ejemplifica, según Gimeno, cómo el odio atávico, el miedo y la incomprensión hacia las lesbianas puede convertir a los aparentemente neutrales medios de comunicación en instrumentos de la construcción de un estereotipo, el de la lesbiana perversa, un blanco fácil para el linchamiento público. Por su parte, en la Argentina, la abogada Luciana Sánchez recuerda el caso de Rosa Pistillo, que cometió un secuestro con una banda y hoy la única que está presa es ella. Otro caso es el de María José Muñoz quien, por ser lesbiana y vivir en el mismo edificio que la victima, fue acusada de matar a una odontóloga en Núñez. Finalmente se comprobó que la había matado su ex pareja pero ella fue la primera sospechosa, sólo por lesbiana. "Esto quiere decir que el sistema penal no mete presa a cualquier mujer, sino a las que no cumplen las reglas del patriarcado".

En su Madriguera
Aunque el sexo entre mujeres sirvió para excitar a los hombres desde la Grecia antigua, es en el siglo XVII que la ficción libertina lo dota de dos caras: por un lado la femenina, joven inocente y bella (acorde con el deseo de él) y por el otro la oscura, depredadora, vampira. Algunos señalan como punto de inflexión esa novela epistolar, ‘L’espion d’Anglois’ escrita por de Mathieu de Mairobert (1727-1779) donde en uno de sus tomos aparecen las ‘Confesiones de la señorita Safo’ que describe en el marco de una guerra entre Francia e Inglaterra el accionar de la "secta" de las anandrynes, un grupo fundado en el año 1770 que reunía a algunas lesbianas parisienses. De allí a la mujer vampiro, sólo bastaron los pasos de la emancipación femenina, el trabajo fuera de la casa, las primeras no casaderas y divorcistas. La mujer vampiro surge en el siglo XIX, diosa del sexo que se alimenta del flujo seminal en el caso heterosexual, y de la sangre de las doncellas si no corre para ese lado. Pero en ambos casos se trata de una desviación, la mujer que ha tomado la iniciativa frente a algo que le corresponde al varón: trabajar, ganar dinero, estar caliente. Ya en el siglo XX Freud hizo su aporte al recoger las tres tipologías míticas de la mujer perversa: la lesbiana masculinizada, la lesbiana vampiro y la lesbiana femenina unificadas por él en dos categorías científicas: las invertidas contingentes, que son las que pueden recuperarse, y las invertidas absolutas. Pero como señala Beatriz Gimeno, una de las características de la vampiro es que es invisible, que no puede mirarse de frente bajo el riesgo de quedar hipnotizada, porque el vampiro es un fantasma cuya imagen no se refleja en el espejo, su imagen puede verse solamente en la mirada de su víctima.

Ojos Que No Ven, Fusil Que No Mata
Natalia, 39 años, editora de televisión, tiene más reparos todavía que Susana a la hora de dar testimonio: es que no tuvo problemas en su casa, todos "lo aceptaron" y además se fue bastante pronto. Ante la insistencia, cuenta lo primero que le viene a la mente. "El mes pasado, a través de una amiga en común, conseguí el mail de una compañera con la que había trabajado hace muchísimo. Una chica con la que compartía muchas cosas, cine, libros, conocía el lugar donde había nacido, conversábamos mucho. Yo era chica y no me animé nunca a decirle que era gay. Ahora, que pasaron los años y estoy más crecida, le escribí preguntándole si se acordaba de mí. Me respondió con un mail larguísimo en el que me contaba toda su vida: que estaba casada, que tenía un hijo, e incluso me mandó fotos del bebé. Yo, entusiasmada, le conté la mía. Que estaba en pareja con una chica desde hacía ocho años, que me iba a ir de viaje y ¡oh, casualidad! que vivíamos a dos cuadras. Nunca respondió, ni a ése ni a otros mensajes que le mandé. Me parece que inconscientemente preferí decírselo por mail, no quise enfrentarla cara a cara. Bueno, ella tampoco, por lo visto."
La invisibilidad que se traduce en "que nunca me di cuenta", "que no se te nota tanto" o directamente en ofrecer un silencio como respuesta, es una forma de la violencia, la represalia, la lesbofobia. Si ella no se ve, si está desdibujada, tampoco existe su crimen ni hay culpables. Aquí no ha pasado nada salvo un simple ajuste de cuentas entre lo que debe ser y lo que no. Lo que tiene de especial este caso, subraya Luciana Sánchez, es que la madre de la víctima y la víctima son militantes lesbianas visibles. "Si la madre no hubiera hablado de lesbofobia desde un principio esto se hubiera tapado como tantos casos. Es importante poder salir a decir que acá había una relación afectiva, que vivían juntas hace un año y que ambas habían tomado esa decisión."

20 de marzo de 2010
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por esto también serán juzgados


No fueron hechos aislados ni situaciones "fuera de control". Las violaciones, los abusos, las órdenes de desnudarse como parte de los tormentos formaron parte de un plan sistemático durante la represión ilegal de la última dictadura. La violencia sexual, desde esta perspectiva, y gracias a los valientes testimonios de algunas víctimas, podría ser juzgada como un delito de lesa humanidad.
[Sonia Tessa] Argentina. Los valientes testimonios de sobrevivientes del terrorismo de Estado han sido, desde la recuperación de la democracia, la llave para descorrer el velo, dar dimensión del terror en el Juicio a las Juntas, buscar los intersticios jurídicos que dejaron las leyes de impunidad y los indultos y, en los últimos años, motorizar los juicios que se multiplican en todo el país. Cada testimonio revive el horror en los cuerpos de esos hombres y mujeres prisioneros del aparato represivo. Muchos relatos incluyen la violencia sexual a la que fueron sometidas especialmente las mujeres, pero también los hombres, en los centros clandestinos de detención. Claro que ponerlo en palabras fue difícil, debieron superar el espanto y la vergüenza para denunciar que los integrantes de las patotas violaban y cometían todo tipo de crímenes contra su integridad sexual. Como parte de la cotidianidad, sin recibir sanciones. Los cuerpos de las mujeres eran campos de batalla, y sumaban un estigma. Dos querellantes en la causa contra Santiago Omar Riveros denunciaron la violencia sexual que sufrieron estando desaparecidas en centros clandestinos de detención de Zárate-Campana, pero el juez federal de San Martín, Juan Yalj, decidió dictar falta de mérito a los acusados por violación por considerar que los abusos sexuales fueron "eventuales" y no merecían la calificación de crímenes de lesa humanidad. La Cámara Federal de esa localidad confirmó la decisión. Alertadas de este fallo, las organizaciones no gubernamentales Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de la Mujer (Cladem) e Insgenar (Instituto de Género, Derecho y Desarrollo) presentaron un amicus curiae (el dictamen de una organización "amiga del tribunal" que tiene interés legítimo probado en la resolución de la causa) ante el juzgado, en el que argumentan que la violencia sexual cometida en los centros clandestinos de detención de la dictadura fueron parte del plan sistemático de represión ilegal, y por lo tanto constituyen delitos de lesa humanidad, imprescriptibles. La sanción de la violencia sexual permitiría dar visibilidad de una práctica que se ensañó con las mujeres por haberse apartado del rol históricamente asignado.

Puesto en Palabras
La lectura del documento es sobrecogedora: recoge múltiples relatos sobre violaciones a prisioneras, así como también otros ataques. Una de las víctimas describe que "...en el barco cuando la suben del submarino la violaron nuevamente. Que se ensañaron con la deponente, con su cuerpo y le decían que como había matado muchos soldados,...las tenía que pagar... Que para los agentes del Servicio Penitenciario las mujeres que se encontraban detenidas en iguales condiciones que la deponente eran personas que matan a otras personas, es más, cada vez que afuera había algún problema con los subversivos, se las agarraban con las mujeres del penal que habían sido dejadas por el Ejército", recoge la presentación. Otra de las víctimas relató que "también en el barco la deponente sufrió una violación de parte de uno de los integrantes de la tripulación. Que la deponente estaba atada y vendada (...). Que este sujeto parecía que era un oficial con distinta jerarquía que los demás, que sería una persona con cuarenta años de edad y no podría reconocer porque estaba vendada". Estos testimonios, brindados en el juzgado, dan cuenta de que se trataba de situaciones habituales en los centros clandestinos de detención.
En el amicus curiae se indica que "los ataques sexuales cometidos contra la integridad sexual de las personas víctimas del terrorismo de Estado, producidos en el país durante la última dictadura militar, son delitos de lesa humanidad y así deben ser considerados". Al mismo tiempo, se plantea que "por estos delitos son criminalmente responsables tanto los autores por propia mano como aquellos que en la estructura de poder mantuvieron el dominio y control sobre los hechos, así como sus subordinados en las áreas de sus jurisdicciones donde estos injustos efectivamente se cometieron".
La presentación fue elaborada por Analía Aucía y Susana Chiarotti, con la colaboración de otras profesionales. La valentía de las dos víctimas que presentaron sus testimonios en la causa "Riveros" permitió elaborar un corpus jurídico que podría aplicarse en otros procesos contra responsables del terrorismo de Estado.
Las abogadas de Cladem e Insgenar aseguran que "la prueba es harto elocuente y, así como se tiene por probado que todo detenido fue torturado, por el solo hecho de haber sido detenido en cautiverio, creemos que deberán valorarse bajo los mismos parámetros probatorios las denuncias de violaciones, haciendo de las denuncias plurales y coincidentes de las víctimas el elemento de prueba fundamental".
Las profesionales subrayan que "la violencia sexual es una experiencia de violencia extrema hacia las mujeres, que de diversas maneras las afectan permanentemente, con independencia de los regímenes políticos o de situaciones de paz o conflicto. Estas violaciones a los derechos humanos de las mujeres han sido invisibilizadas por mucho tiempo, tanto a nivel internacional como nacional; por la vergüenza, la culpa, el temor y la estigmatización de las que son objeto las mujeres afectadas".
Porque la violencia sexual, más allá de lo que supongan aquellos que proponen soluciones como la castración química, "está motivada por el deseo de dominar o castigar antes que por el deseo sexual".

Botín de Guerra
Además, la extensa argumentación del amicus curiae hace mención a las violaciones masivas de mujeres en situaciones de conflicto bélico o de dictaduras, y en especial, a los dos casos paradigmáticos del sigo XX. Uno de ellos es la guerra de Bosnia-Herzegovina en la ex Yugoslavia, en 1992, donde hubo entre 20 y 44 mil mujeres musulmanas víctimas. Este caso, además, fue "la primera vez en la historia que un tribunal internacional juzgó y condenó por violencia y tortura sexual, considerando a éstas como crímenes de lesa humanidad". Lo hizo el Tribunal Penal Internacional. Dos años después, en 1994, se produjeron violaciones masivas en Ruanda.
En ese sentido, Aucía subrayó que no sólo las violaciones son consideradas delitos contra la integridad sexual. "La violencia sexual engloba también a los interrogatorios de mujeres y hombres desnudos, ya que su cuerpo es objeto de degradación, así como la aplicación de picana o la introducción de objetos en los órganos sexuales, la obligación a practicar sexo oral y otras prácticas cometidas contra el cuerpo de los y las prisioneras", detalló la abogada.
Por eso, la presentación judicial apunta a demostrar que la violencia sexual formó parte de un plan sistemático. El plan de aniquilamiento contra los militantes que estaban prisioneros en los campos clandestinos de detención apuntaba a deshumanizarlos. "Así, el ‘guerrillero’ era un ser despojado de pautas morales, familiares, que abandonaba a sus hijos, que no se casaba legalmente y se separaba con frecuencia, que era ateo y más peligrosos aún si era judío", relata el amicus curiae, que apunta una mirada de género al distinguir: "Cuando el ‘guerrillero’ era una mujer, estas características se agudizaban y se les sumaban otras que se relacionaban con su condición de mujer. En esta concepción demoníaca del otro, las mujeres ejercían una enorme liberalidad sexual, eran malas como madres, esposas y amas de casas, particularmente crueles".
Según el documento, "la calificación negativa de la mujer, en especial si era militante, se trasladó sin obstáculo a las prácticas represivas del poder concentracionario, por lo que algunas conductas delictivas adquirieron un plus de violencia con un claro vestigio de discriminación por género hacia las mujeres detenidas".

A modo ilustrativo, las abogadas recordaron lo dicho por una testigo del juicio a las Juntas, en 1985. Esta mujer relató que en el marco de su secuestro le dijeron: "Así que vos sos psicóloga, puta, como todas las psicólogas", y más tarde comenta que luego la desnudaron para iniciar su sesión de tortura. "Esta diferenciación entre los enemigos basada en su género, se veía reflejada aún expresamente en los propios documentos de las Fuerzas Armadas, donde la mujer era considerada más peligrosa que el hombre, y seguramente ella era quien ocultaba las armas y elementos incriminatorios. Existen testimonios que dan cuenta de esta percepción: ‘Cuando una mujer era guerrillera era muy peligrosa en eso insistían mucho [los instructores de la Escuela]... en que las mujeres eran extremadamente peligrosas. Siempre eran apasionadas y prostitutas y buscaban hombres’", citan las autoras del amicus, tomado del libro de Eduardo Luis Duhalde, El Estado terrorista argentino.
El castigo, la humillación contra las mujeres incluía los ataques sexuales. "Existen innumerables denuncias, producidas a lo largo de todo el país, que dan cuenta de los delitos sexuales cometidos por agentes del Estado en perjuicio de hombres y mujeres encerrados en los centros de detención clandestinos. Sin embargo, este número de denuncias sólo son un muestreo de la realidad respecto de las violaciones y abusos cometidos en este ámbito", expresa el amicus curiae. Por ejemplo, en la causa Brusa, que terminó el 21 de diciembre pasado en Santa Fe, con condenas de 19 a 21 años a los seis procesados, las sobrevivientes relataron la violencia sexual que sufrieron. Sin embargo, varias confesaron que les fue difícil superar la angustia que significaba relatar esas vivencias delante de sus hijos.

Parte del Plan
Como uno de los argumentos del juez para dictar la falta de mérito por delitos sexuales al acusado en la causa "Riveros" es la ausencia de una orden expresa para cometer las violaciones, el trabajo de Cladem se centra en demostrar que se trataba de acciones cotidianas, sin sanciones para sus ejecutores.
"La comisión de delitos sexuales era conocida por todos los estamentos militares y formaba parte del plan, aun sin la existencia de orden expresa. Estas órdenes no existían, sencillamente porque estas acciones delictivas formaban parte de lo secreto, lo clandestino, y servían para doblegar a la víctima infundiendo temor, como otras tantas prácticas. No era necesaria orden escrita: cualquiera podía atacar sexualmente a una víctima privada de su libertad y no sufrir ninguna represalia ni por sus pares ni por sus superiores", dice uno de los subrayados del documento.
De hecho, Chiarotti agregó que "la Junta Militar no iba a escribir la orden, pero la cantidad, la frecuencia y la extensión con que se dieron estos delitos demuestran que era un mandato, para mostrarles a las mujeres el castigo por haber elegido la militancia y no quedarse en la casa". Para la profesional –experta de la OEA que evalúa la situación de las mujeres en distintos países del mundo– demostrar que la violencia sexual fue una práctica sistemática significa también desmontar algunos argumentos que reavivan los sectores más conservadores. Dejaría, por ejemplo, a gente que opina como Cecilia Pando sin argumentos. "Una cosa es mostrar que los militares tomaron medidas duras y otra es la violencia sexual. Esto no lo puede justificar ni el más atroz represor, ni Luciano Menéndez o Antonio Bussi", dijo la abogada, para quien: "Si logramos probar que ellos violaban a prisioneros y prisioneras, no va a haber vinchas ni aplausos". Con las vinchas, se refería a la actitud del represor rosarino Juan Daniel Amelong, juzgado en el marco de la causa "Guerrieri", que llegó al Tribunal Federal Oral con una vincha reclamando "legalidad", el 31 de agosto pasado, primer día del juicio oral y público que pronto tendrá sentencia.
Más allá de los paradójicos reclamos de quienes burlaron el Estado de derecho, Chiarotti está convencida de la necesidad de hacer visible la violencia sexual. "Así como se invisibiliza la violencia sexual que viven las mujeres afuera de los centros clandestinos de detención, muchísimo más en estos contextos. Esto de que el cuerpo sea utilizado como campo de batalla hace que la experiencia sea muy traumática", argumentó Chiarotti, mientras subrayó "el estigma que acarrea la violencia sexual para la víctima y no para el abusador". Para Aucía, además, "evitar la impunidad en este tipo de delitos es una contribución a que no continúen".
Pero Chiarotti sumó otro argumento: "Queremos evitar que los jueces cometan el grave error jurídico de confundir el requisito de sistematicidad en un delito con el del contexto. El requisito para considerar los crímenes de lesa humanidad es que ocurran en el contexto de un plan sistemático contra la población civil".
Además, las abogadas de Cladem e Insgenar ponen el acento en la cuestión de la prueba, un obstáculo que siempre aparece cuando se trata de delitos sexuales, en cualquier contexto. "Tiene que ver con la valoración que hacen los jueces de la prueba. En este caso, se trata de delitos cometidos en la clandestinidad, y todas las víctimas estaban vendadas, de modo que estaba garantizada la impunidad al mayor nivel", explicó Aucía. De este modo, si en las causas por delitos de lesa humanidad el relato de los y las sobrevivientes es la principal prueba, también debería aplicarse a la violencia sexual.
Los relatos existen. Para las abogadas, "la amenaza verbal de violación a las víctimas o sus familiares muestra la impunidad con que el plan de la represión militar se ejecutaba: existía el consentimiento de los otros represores y, como mínimo, la aquiescencia de los superiores. Ello se ve reflejado en la participación de varios represores en la violación de una misma mujer en forma casi simultánea sin importar el ser vistos por otros".
No sólo no les importaba ser vistos por otro, sino que era parte de un código compartido. El testimonio de una mujer que estuvo secuestrada en Santa Fe ante el Tribunal Oral Federal de esa ciudad es otra prueba: "uno de sus captores le pide que denuncie si alguien más la tocaba, porque él era el único que podía hacerlo. Esto demuestra que la violación y el abuso eran una práctica común y generalizada, todos conocían que esto sucedía. En este caso particular, para estos represores el cuerpo de la mujer resulta ser un objeto violable de absoluta exclusividad", concluye el documento elaborado para el Juzgado Federal de San Martín.
"Las violaciones eran prácticas sistemáticas al igual que la tortura con la picana, o la imposición de condiciones de cautiverio degradantes. Asimismo, podemos visibilizar ciertos patrones de conducta, como por ejemplo el hecho de que al momento de ser abusada o violada la víctima siempre estaba totalmente sometida y su deterioro físico y psíquico a causa de la tortura era por lo general importante. El testimonio de B. es elocuente: "En el barco cuando la suben del submarino la violaron nuevamente (...) Que no puede reconocer la persona que la violó porque estaba vendada", agregando que "la llevan como a una casa que era tipo chalet con tejas, que cuando llega le dicen que se duche en un baño. Que en ese lugar vuelven a violarla nuevamente (...) ya a esa altura la deponente no podía caminar, ni se podía valer por sus propios medios. Que en ese momento llegó una persona que le decían doctor, que era un médico y este le refiere al sujeto que la había violado ‘seguí que aguanta hasta 320’", dice el amicus.
Allí se sostiene que "era generalizada la desnudez permanente a la que eran sometidas las mujeres detenidas como mecanismo para lograr mayor vulnerabilidad. En este sentido, B. relata que ‘no la pasaron a ninguna bodega ni sector techado, que siempre permaneció desnuda’". Tanto una como otra aseguran que las personas que las violaron, si bien no las podrían identificar por estar vendadas, eran oficiales: "el que la violó supone que tenía que ser jefe u oficial porque era el que dirigía de la manera que comento la tortura" (en el barco), afirmando B. que "también el que la viola en esta oportunidad era jefe u oficial" (en un casa tipo chalet con tejas).
Por eso, las abogadas concluyen que "en contextos de conflicto y/o represión los cuerpos de las mujeres afectadas por ese contexto se transforman en campos de batalla y, a través de la violencia sexual, los varones imponen de manera cruel el poder y la dominación que culturalmente ejercen sobre las mujeres. Varios estudios de género han mostrado que la violencia sexual y el miedo a la misma ‘constituyen parte integral del control social de las mujeres’".

20 de marzo de 2010
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suspenden análisis de adn


La Sala II de la Cámara de Casación suspendió los análisis de ADN a los hijos adoptivos de la dueña de Clarín. La Cámara de San Martín había ordenado que el lunes empezaran los análisis de las muestras de sangre de Marcela y Felipe Noble Herrera en el Banco Nacional de Datos Genéticos. Casación hizo lugar a un recurso de la defensa y los suspendió. Repudio de Abuelas.
Argentina. La Cámara de Casación Penal suspendió ayer la realización de las pruebas de ADN a los hijos adoptados por Ernestina Herrera de Noble, contra la decisión de la Cámara Federal de San Martín que había ordenado realizar "en forma inmediata" las pericias en el Banco Nacional de Datos Genéticos. La medida provocó la reacción de Abuelas de Plaza de Mayo, que expresaron su "profunda preocupación" por la demora en la que incurre sistemáticamente la Justicia en la causa que intenta develar si Felipe y Marcela Noble son o no hijos de desaparecidos. El abogado de la organización, Alan Iud, sostuvo que la decisión "es una dilación incomprensible de la Justicia que ya lleva ocho años y que estaría resuelta si no fuera porque los involucrados tienen mucho poder".
Esta nueva traba la estableció la Sala II de la Cámara Nacional de Casación Penal debido a que una de las partes de la querella –en este caso los abogados de los jóvenes Noble– presentó ayer por la mañana un recurso de queja para apelar ante la Corte Suprema. La Justicia entonces suspendió la realización de las muestras en el Banco Nacional de Datos Genéticos hasta que se resuelva el pedido. Los jueces Raúl Madueño, Luis García y Guillermo Yacobucci aclararon que "la interposición de la queja tiene efecto suspensivo".
Horas más tarde y mediante un comunicado, Abuelas expresó su "profunda preocupación" frente a la medida debido a que "esta suspensión implica no sólo dilatar la imposibilidad de conocer la verdad sobre la identidad de Marcela y Felipe, sino también una violación en los procedimientos expresamente previstos en el Código Procesal Penal". "No toleraremos más este tipo de privilegio en la causa que involucra a Ernestina Herrera de Noble y exhortamos a la Justicia que trate esta causa con la misma vara que ha tratado el resto de los casos de posibles hijos de desaparecidos", advirtieron, concluyendo con el deseo de que la Justicia "resuelva los casos vinculados con la apropiación de niños, porque el tiempo escasea y a treinta y cuatro años del último golpe militar queremos tener la posibilidad de, al menos, conocer a nuestros nietos".
En diálogo con Página/12, el abogado de Abuelas expresó la postura de la organización. "La Justicia persiste en dilatar esta causa y otorgarle un tratamiento preferencial a Herrera de Noble", comentó Iud. "Reclamamos que se rechace el recurso de forma inmediata, dado que las apelaciones presentadas no llevaban la firma de Marcela y Felipe sino de terceros que se presentaron por ellos", agregó el letrado, que señaló además "el agravante de que uno de los abogados, Jorge Anzorreguy, aparte de presentarse como asistente en su causa es abogado defensor de Ernestina Herrera de Noble. Es decir que también representa a la imputada y que defiende intereses objetivos distintos: es un delito".
De acuerdo con Iud, "el trámite de celeridad que le dan a Herrera de Noble no se lo dan a nuestra organización. De hecho –ejemplificó el abogado–, en esta misma Sala Segunda, Abuelas tiene un recurso de casación interpuesto en julio de 2006, y la Cámara ni siquiera sacó una sola resolución".
¿Cómo sigue ahora la causa? "Lo primero que le estamos pidiendo a la Cámara es que declare inadmisible el recurso de queja", explica el abogado. "Si no lo hace –continúa Iud–, hay que avanzar al estudio del fondo de la cuestión y ahí vemos un escenario muy complicado, porque lo que tenemos son esas muestras de sangre y tejidos obtenidos en dos allanamientos irregulares." Según Iud, es posible que el ADN que contengan esos objetos sea de cualquier otra persona menos de los hijos de Noble. "El lunes vamos a alertar a la Cámara de Casación de que la medida que tomaron pone en riesgo la realización de las pericias. El expediente incluye una comunicación del Banco Nacional de Datos Genéticos que dice que tanto los objetos de los allanamientos como las muestras de sangre tienen que ser procesadas cuanto antes para que no pierdan calidad. El informe dice dos meses y ya pasaron dos meses y medio. Esta dilación compromete la calidad de las muestras tomadas", concluyó Iud.

20 de marzo de 2010
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