Blogia
mQh

argentina

patti a juicio por derechos humanos


Patti afrontará un juicio oral por delitos de lesa humanidad. El máximo tribunal declaró "inadmisible" un recurso de queja presentado por la defensa del ex subcomisario, Luis Patti, detenido por delitos de lesa humanidad. De esta manera, el también ex intendente de Escobar será sometido a juicio oral por el secuestro y la tortura de seis personas cuando era comisario de esa localidad.
Argentina. El juez federal de San Martín Alberto Suárez Araujo le dictó prisión preventiva, en un fallo confirmado por la Cámara Federal de ese partido y luego por Casación, la máxima autoridad penal judicial del país. Contra esta última decisión Patti fue en queja a la Corte, un recurso rechazado hoy con lo cual se agotó la última chance que tenía para evitar sentarse en el banquillo de los acusados en un futuro juicio oral.
La decisión fue tomada por la totalidad de los integrantes del máximo tribunal contra el procesado por "privación ilegal de la libertad doblemente agravada, imposición de tormentos y allanamientos ilegales".
Patti irá a juicio junto a su ex jefe Eduardo Espósito, el dictador Reynaldo Benito Bignone y el represor Santiago Omar Riveros. El ex comisario está procesado por el secuestro del ex diputado Diego Muñiz Barreto y su colaborador Juan Fernández, además de la desaparición de los hermanos Luis y Guillermo D Amico, Carlos Souto y la detención ilegal de Osvaldo Ariosti.
También fue procesado por el asesinato del militante justicialista Gastón Goncalvez, en hechos ocurridos todos desde marzo de 1976 a febrero de 1977, en el ámbito de la represión ilegal que estaba bajo la órbita del Primer Cuerpo del Ejército.
Muniz Barreto y Fernández fueron secuestrados en la ciudad bonaerense de Ramallo y terminaron en el centro clandestino de detención en Campo de Mayo. El 6 de marzo de 1977 el ex diputado apareció asesinado en Entre Ríos, dentro de su automóvil mientras que su secretario sobrevivió y declaró sobre lo ocurrido.
Goncalvez y Souto fueron secuestrados en 1976 y llevados a la comisaría de Escobar, de la cual Patti era oficial subinspector, para ser torturados y están desaparecidos.

7 de octubre de 2009
©página 12
rss

cuatro mujeres


Juicio en Santa Fe.
Santa Fe, Argentina. Cuatro mujeres sobrevivientes de la represión ilegal en la ciudad de Santa Fe prestaron declaración ayer en el juicio a Brusa y Cía. Silva Suppo narró su secuestro por una patota del Ejército en marzo de 1977. Tenía 17 años y fue salvajemente torturada en ‘La Casita’. Vilma Cansián dijo ante el Tribunal Oral Federal que fue secuestrada en octubre de 1976 en una esquina de la recoleta santafesina. "Me llevaron a La Casita, me picaneron y me ataron al piso. Ahí fui violada", enfatizó. La tercera testigo, Susana Molina, describió de manera efectiva y escueta el tenebroso camino recorrido entre la comisaría Cuarta y la GIR. Finalmente, por la tarde, declaró María de los Milagros Almirón que, con sólo 14 años, estuvo detenida en la Seccional Primera y en la GIR.
La primera mujer en declarar fue Suppo, que fue violada en la tortura, quedó embarazada y tuvieron que practicarle un aborto "para remendar el error", le dijo burlón Juan Calixto Perizotti, entonces mandamás de la GIR, según da cuenta el portal Notife. Suppo fue trasladada a esa dependencia policial en 1977. "Recuerdo que durante el cautiverio había una chica embarazada de San Cristóbal, que tuvo a su bebé estando detenida", señaló. Allí compartió el horror junto a Cecilia Mazzetti (entonces menor de edad), Patricia Isasa (también menor) y María de los Milagros Almirón, de tan solo 14 años. Precisamente, la mamá de Alimirón, María Rosa Sedrán fue torturada en la seccional Primera de policía de la Unidad Regional Uno. Patricia Isasa la vió en un banco de esa seccional en 1977, en estado agonizante.
Cuando los militares resolvieron trasladar a las "mayores" a la cárcel de Devoto, quedaron solo "las chicas", apenas adolescentes. "Recuerdo haber visto al Capitán Morales imputado en la megacausa por desapariciones y homicidios le decía a Mazzetti que ella ’ocultaba algo’. Morales hostigaba a Mazzetti para saber el paradero de su pareja que era desertor del Ejército y era buscado por militar en una organización política, tiempo después, el conscripto Daniel Suarez fue muerto y hoy se encuentra desaparecido. "El Falcon de los traslados lo manejaba un hombre de apellido Hoffmann", completó esa parte del relato Suppo.

¿Estaba encapuchada en la cuarta? ¿La interrogaron?, se interesó un abogado de la querella.
Sí, en la Cuarta me ponen la capucha y me interrogan, supe después que en esos días, que fueron los primeros tres o cuatro, realizaron un allanamiento en la casa de un familiar en Santo Tomé de apellido Costa. En esa seccional cuyo jefe era Mario Facino recibí la visita del entonces obispo de Rafaela, Jorge Casaretto, a quien le dije que había sido violada y torturada. En la GIR, recuerdo que el jefe era Perizotti y su secretaria era María Eva Aebi.

Cansián relató que fue secuestrada en octubre de 1976 en una esquina de la recoleta santafesina. "Me llevaron a La Casita, me picaneron y me ataron al piso. Ahí fui violada. Luego me trasladaron a la Cuarta, estuve en un calabozo por 20 días. En mayo de 1977 nos llevaron a Paraná y de ahí en un avión a Devoto. Nos decían que nos iban a tirar a la mar", describió.
Cansián dejó en claro a los jueces "que el trato en la GIR era muy malo, ahí conocí a mucha gente de Reconquista, detenida, claro". La familia de la mujer no tuvo novedades de dónde estaba Vilma después del secuestro. "Yo grité fuerte mi nombre cuando me llevan, lo vecinos le informaron a mis padres". En la comisaría Cuarta estuvo en condición de desaparecida y recién "legalizada" en la GIR.
La tercera testigo, refrendó todos los dichos de sus antecesoras. El calvario de la GIR y el verdugueo de los responsables de la represión ilegal volvieron a quedar a flor de piel. Molina describió de manera efectiva y escueta el tenebroso camino recorrido entre la comisaría Cuarta y la GIR, "donde había gente del Ejército, incluso un mayor que nos decía ’esto es una guerra’ o ’son las consecuencias de la guerra’". Molina tiene seis familiares desaparecidos y su marido, que también fue detenido y torturado durante la represión ilegal sufrió por mucho tiempo problemas coronarios.
Por la tarde, completó los días de terror en la GIR, Almirón que, con 14 años, estuvo detenida en la Seccional Primera y en la GIR. Su mamá, María Rosa Sedrán y su hermano Luciano fueron vejados también por personal de "la patota" en distintos centros clandestinos de detención. A Luciano lo detuvo Perizotti en 1977 cuando visitaba a su hermana en la Guardia de Infantería.

7 de octubre de 2009
©página 12
rss

cautiverio en una cárcel secreta


Los días de cautiverio en ‘La Calamita’. Declaración de las hermanas Zitta y de María Amelia González.
[José Maggi] Tres mujeres declararon en la tarde de ayer como víctimas del terrorismo de estado, en el marco de la causa Guerrieri, que se lleva adelante ante el Tribunal Oral Federal Nº 1. Las hermanas Graciela y Susana Zitta, y María Amelia González, compañera del desaparecido Ernesto Traverso, que conmovió con una frase a la sala de audiencias. "Nos llevaron del departamento de bulevar Oroño 1567, unos 15 hombres con uniforme militar. En la habitación de arriba estaban nuestros hijos: un bebé de 10 meses y una nena de dos años y medio, por los que pedíamos desesperados. ’Quédese tranquila señora, vamos a dejar la puerta sin llave para que los chicos no se mueran electrocutados o de hambre, como suele pasar’", le confió uno sus captores.
El matrimonio González-Traverso fue llevado desde el departamento 4 de Oroño 1567 el 26 de febrero de 1977, en el baúl de un auto Renault 12 blanco, sobre el que estuvieron unos 50 minutos antes de llegar a una casa de campo. "Como se me cayó la venda, cuando abrieron para sacarme, me pegaron un puñetazo en el estómago", recuerda. Allí fue alojada en un pieza de "cinco metros por cinco, con techo de zinc, piso de cemento sobre el que había una colchoneta". Esa misma noche escuchó los gritos de la tortura de Ernesto.
Así estuvo 14 días, pero al tercer día de cautiverio llegó quien sería su compañera de encierro: María Luisa Rubinelli. "Como su compañero dijo que estaba embarazada, para que no la torturaran teníamos que seguir con esa historia, así que cuando menstruó, pedí elementos de higiene como si fueran para mí. Pero al final tuvo pérdidas y un médico joven que llamaban Alejandro, la llevó a un altillo y le hizo un raspaje".
En los catorce días de cautiverio, María Amelia aseguró que la interrogaron dos veces, siempre sobre las actividades de su esposo. También apuntó que "el que estaba al mando era Sebastián, y cuando no estaban los oficiales jóvenes cometían fechorías con las mujeres. Ponían música y nos hacían bailar, en un juego de denigración hacia nosotras", recordó. Finalmente la liberaron pero cuando preguntó por su esposo le contestaron: "El se queda con nosotros un día, un mes o un año".
Cuando salió se enteró que la noche de su secuestro, su hija de dos años había salido hasta la puerta de calle, donde la encontró una vecina, que se hizo cargo. Luego llamó a la familia Gonzalez a Corrientes, quienes vinieron de inmediato.
Entre sus captores, González pudo señalar a "Mario, quien tenía tonada chaqueña o formoseña, y a dos hermanos, uno de los cuales era muy violento". También indicó que la cocinera del lugar era María, una identificación más que extendida para quienes estuvieron en La Calamita. Entre los horrores recuerda, que "varias veces se cortó la energía eléctrica por el alto consumo de la picana, por lo cual el grupo de tareas ponía en funcionamiento sus vehículos para generar energía y así seguir con las torturas".
Más temprano las hermanas Zitta recordaron su secuestro junto a su madre, tras lo cual fueron mantenidas en cautiverio en La Calamita. Susana y a madre, estuvieron un par de días pero Graciela estuvo más de una semana.
Pero un dato ineludible de la jornada fue la petición de la defensora oficial de Oscar Pascual Guerrieri, Mariana Grasso, quien pidió incorporar al expediente judicial dos notas periodísticas: una del diario La Capital ilustrada con una foto de Juan Daniel Amelong con su ya repudiada vincha con la leyenda "Legalidad". La otra nota es la del mensuario El Eslabón, que ilustró su última portada con las fotos de los cinco procesados -Guerrieri, Amelong, Fariña, Pagano y Costanzo- con un título contundente: "Hijos de puta". "No estoy de acuerdo en cómo la prensa presenta este juicio", alcanzó a explicar Grasso mientras el tribunal recibía el rechazo de la fiscal Mabel Colalongo quien se opuso a la aceptación de la medida.

7 de octubre de 2009
©página 12
rss

prohibido portar fotos de desaparecidos


El Tribunal Federal de Rosario hizo desalojar ayer la sala cuando integrantes del público comenzaron a levantar las fotos de desaparecidos. Por otro lado, el periodista Carlos Del Frade fue sometido a un careo con el represor Amelong.
[Sonia Tessa] Rosario, Argentina. La audiencia había empezado, y el periodista Carlos del Frade comenzaba con la tercera parte de su testimonio. Cuando le estaban leyendo -a pedido de la defensa-- la lista de las personas cuya desaparición forzada es objeto del primer juicio oral y público por el terrorismo de Estado en Rosario, algunos integrantes del público comenzaron a levantar las fotos de los compañeros, en silencio. El presidente del Tribunal, Jorge Venegas Echagüe, pidió orden en la sala y, como las fotos continuaban en alto, ordenó que la Gendarmería desalojara la sala. "Seguimos unos minutos con las pancartas levantadas, y luego nos fuimos por nuestra propia voluntad. Pero yo me pregunto, ¿nos hubieran sacado por la fuerza, con todo lo que hemos vivido durante estos años?", decía ayer Ana Moro, de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas, en la vereda de Oroño al 900. En el primer piso de ese edificio se juzga a Pascual Guerrieri, Jorge Fariña, Juan Daniel Amelong, Walter Pagano y Eduardo Costanzo por crímenes de lesa humanidad. Cuando se retomó la audiencia, la fiscal Mabel Colalongo y las querellas pidieron que se permita la exhibición de las fotos de los desaparecidos, como ocurrió en todos los Tribunales del país. El Tribunal dispuso un nuevo cuarto intermedio para debatirlo, y rechazó el pedido fundado en el artículo 369 del Código Procesal Penal. Además, impidió la entrada a la sala de audiencias a Héctor Medina, que llevaba una remera con la foto de su hermano Oscar; así como a Diego Kofman y Marina Magnani, de Hijos, a quienes identificaron portando fotos.
"No sólo en la causa Brusa de Santa Fe, sino también en La Plata y todos los Tribunales del país se permite la exhibición de fotos de desaparecidos", indicó Colalongo en las escalinatas del Tribunal. Luego, al conocer la decisión del Tribunal, hizo reserva de recurrir a Casación, al igual que las querellas. Incluso, evaluaba llegar a la Corte Suprema de Justicia. La querellante Gabriela Durruty manifestó que no era evidente la violación del artículo.
"Estoy indignada. Esto es un manoseo constante. No puede ser que nos traten a nosotros como si fuéramos los asesinos", indicó Norma Vermeulen, Madre de la Plaza 25 de Mayo, decepcionada por la decisión del Tribunal. "No hicimos absolutamente nada, no hubo actitud intimidatorio. En Santa Fe y en todos los juicios del país se permitió la exhibición de las fotos de los compañeros desaparecidos", indicó Silvia White.
Para Sabrina Gullino, la nieta recuperada número 96, que integra el espacio Juicio y Castigo, es indignante. "Las víctimas no están, y ni siquiera les permiten estar con sus fotos. Es injusto", dijo la joven. "Lo más indignante es que el primer día a Amelong lo dejaron entrar con la vincha que decía ’legalidad’. En otros lugares se les permite estar con las fotos de los desaparecidos, que es lo único que nos queda de ellos", planteó Sabrina, hija de Tulio Valenzuela y Raquel Negro, secuestrados en la Quinta de Funes. Por su parte, Gustavo de Vicenzo, del mismo espacio, indicó: "Ni siquiera fueron los abogados defensores los que plantearon que bajemos las fotos, fueron los mismos jueces".
Más allá de los reclamos de los militantes que se encontraban afuera del Tribunal, la audiencia continúo cerca del mediodía, y mantuvo la prohibición de exhibir las fotos. Finalmente, Del Frade pudo terminar su declaración, aunque con constantes pedidos de los abogados defensores -en especial de Mariana Grasso, representante de Guerrieri para que no se refiera a personas que no están en la causa actual, ni siquiera como información contextual.
A partir de los dichos del periodista, la fiscal pidió que se agregue el informe de Alfredo Sotera, de la causa Feced, al expediente, lo que generó una nueva protesta de Grasso. Sin embargo, el Tribunal decidió incorporar esa documental a la causa actual. Se trata de un documento elaborado por un agente de inteligencia, en el que se consignaban los militantes caídos. El contenido de ese informe fue revelado por Rosario/ 12, el 24 de marzo de 1996.
Cuando Del Frade terminó de brindar su testimonio, el defensor de Amelong, Héctor Galarza Azzoni, pidió la declaración de la indagatoria de su defendido. El acusado de crímenes de lesa humanidad se sentó frente al Tribunal y negó el relato del periodista sobre la entrevista que mantuvieron, al tiempo que pidió ser sometido a un careo. El Tribunal decidió favorablemente este pedido. El periodista se sentó frente al acusado para establecer las circunstancias de aquella entrevista. Amelong había dicho que concurrió a la cita porque el periodista le ofreció datos sobre la muerte de su padre, lo que fue desmentido por el testigo, obligado a decir la verdad por su promesa ante el Tribunal. Los dos coincidieron en la descripción del lugar donde se realizó la cita, pero Amelong negó terminantemente haberle dicho que tenía cosas para decir sobre los 70. Del Frade, por su parte, le sostuvo la mirada en todo momento, y aseguró que se enteró sobre la muerte del padre de Amelong en aquella entrevista. En pocos minutos, el Tribunal dio por terminado el careo.

7 de octubre de 2009
©página 12
rss

los parientes de nietzsche


Las utopías no son en principio buenas ni necesariamente apuntan al bienestar de la humanidad: Bernhard Föster, esposo de la hermana de Nietzsche, concibió delirios raciales dignos del ulterior racismo.
[Pablo Capanna] Argentina. De todas las grandes aberraciones, torpezas y desaguisados por los cuales sin duda pasará a la historia el gobierno de George W. Bush, no son pocos los que hay que atribuir a su vicepresidente Dick Cheney. En los momentos en que no estaba ocupado cuidando los fabulosos negocios de su empresa Halliburton, Cheney era capaz de cometer torpezas menores, aunque no menos asombrosas.
Una de ellas fue el apoyo explícito que su oficina le dio a un proyecto que estaba llevando adelante un compositor californiano llamado David Woodard. El músico proclamaba intenciones tan buenas como establecer lazos fraternos entre los pueblos. Proponía establecer una alianza de "ciudades hermanas" entre una localidad estadounidense y otra paraguaya; Juniper Hills, en el sur de California, confraternizaría con Nueva Germania, a 250 kilómetros de Asunción.
Entre quienes impulsaban el proyecto había un director de cine norteamericano, un novelista suizo y algunas fundaciones benéficas. Los juniperianos se comprometían a canalizar toda la ayuda del Primer Mundo hacia una aldea perdida en el monte paraguayo. Con esos aportes los neogermanos comenzarían a rescatar a su ciudad de la decadencia y emprenderían la construcción de un gran teatro wagneriano en tierras latinoamericanas. Cuando Woodard ya llevaba recaudada una considerable cantidad de fondos, le llegó la bendición de Dick Cheney, quien no dudó en rubricar con su firma una moción de apoyo al proyecto.
Fue entonces cuando los inoportunos periodistas hicieron una somera y wikipédica investigación en torno de Nueva Germania. Descubrieron que se trataba de un colonia inspirada en un proyecto utópico racista, fundada a fines del siglo XIX por Elisabeth, la hermana de Nietzsche, y su esposo, el ideólogo antisemita Förster. Ambos habían sido honrados por Hitler como héroes nacionales. Por si eso fuera poco, Josef Mengele había estado escondido en Nueva Germania durante veinte años.
En cuanto al músico Woodard, era un conocido supremacista blanco, que se especializaba en música fúnebre. Había compuesto un himno en homenaje a Timothy MacVeigh, el terrorista que voló el edificio de Oklahoma y otro con una letra escrita por Jack Kevorkian (el "doctor Muerte"). También vendía unos aparatos "psicodélicos" llamados "Dreammachine" y contaba entre sus clientes a Kurt Cobain e Iggy Pop. Veneraba la memoria del ideólogo neonazi Pierce y ninguna de sus confusas explicaciones lograba convencer a nadie.
Cheney trató de esconder el traspié, los juniperianos juraron que no conocían a su vecino Woodard, el músico negó que fuera nazi y los neogermanos, con su híbrida cultura teutónico-guaranítica, siguieron vegetando en la miseria.
Esas cosas suelen ocurrirles a los funcionarios cuando firman sin leer todos los papeles que las secretarias les alcanzan, pero siempre queda la duda de saber si Cheney no estaría realmente de acuerdo con los ideales "arios".

El Gran Cuñado
La historia de Nueva Germania es digna de un film de Werner Herzog. No hace tanto que fue rescatada del olvido; se volvió a hablar de ella desde el momento en que se estableció que Elisabeth Nietzsche (1846-1935) había manipulado los textos de Nietzsche para adecuarlos al nazismo. En 1993 aparecieron dos libros en torno del tema: la investigación histórica de un periodista inglés (Patria olvidada, de Ben MacIntyre) y una novela del maestro paraguayo Augusto Roa Bastos (El Fiscal).
Antes de casarse con la hermana de Nietzsche, Bernhard Förster era un profesor de secundaria con activa militancia antisemita. Fogoso orador, era conocido como el autor de un manifiesto que calificaba a los judíos de "parásitos del cuerpo alemán". Uno de sus proyectos de deportación, que había recogido unas 277 mil firmas de adhesión, había sido elevado a Bismarck, aunque sin éxito.
Preocupado por la emigración alemana a América del Norte, Förster opinaba que "cada vez que un alemán se hace yanqui, la raza humana se empobrece". Sus ojos miraban con esperanza a Sudamérica, donde confiaba hallar un hábitat virgen que le permitiera desarrollar un experimento de pureza racial teutónica, lejos de cualquier sospecha de democracia.
La inspiración la había encontrado en el ensayo "Religión y arte" (1880), que Richard Wagner había escrito contra la emancipación de los judíos. Pensaba crear una comunidad de vegetarianos austeros donde todos fueran de pura raza aria. Pero a pesar de que su cuñado había proclamado la muerte de Dios, pensaba hacerlos luteranos. Por supuesto, la actividad económica estaría en manos de su propia empresa, Försterhof.
Para llevar a la práctica sus sueños Förster contaba sólo con un mapa. Lo había dibujado el coronel Morgenstern, que para entonces era el ministro de Inmigraciones del Paraguay. Guiándose por ese mapa, estuvo dos años viajando por territorio paraguayo, en busca de un lugar donde comenzar a construir su utopía.
Comenzó a esbozar su plan en un trabajo de 1885 sobre "Colonias alemanas en el territorio superior de La Plata, con especial atención en el Paraguay" y negoció la cesión de tierras fiscales con el general Bernardino Caballero, que entonces presidía al país hermano. Cuando las primeras catorce familias "arias" llegaron a Montevideo en 1886 y remontaron el río hasta San Pedro, habían pasado apenas dieciséis años de la guerra de la Triple Alianza, y la masacre había reducido la población paraguaya a menos de la mitad. Sólo quedaban unas 300 mil personas, en su mayoría mujeres.
Los sajones eran casi todos universitarios, muchos de ellos músicos. Förster les había dicho que en Paraguay el azúcar crecía en varas y que las condiciones eran ideales para la agricultura. En cuanto descubrieron que los métodos alemanes de cultivo no se adaptaban a la selva y tuvieron que enfrentar los rigores del clima tropical, muchos de ellos no pudieron soportarlo y emprendieron el regreso a Alemania.
Los que quedaban levantaron una escuela, una capilla y una mansión que la propia Elisabeth rodeó de naranjos y palmeras. Pero a los tres años Förster ya estaba en bancarrota y optó por suicidarse. Pasaron cuatro años más antes de que también Elisabeth abandonara la colonia para volverse a Europa. Los pobladores quedaron varados en Paraguay, sin otra perspectiva que una larga decadencia.
Nada de las construcciones originales quedó en pie. Actualmente, no hay capilla ni escuela. El pueblo tiene unos 4 mil habitantes y es uno de los más pobres de la región. No hay agua corriente, electricidad ni teléfono, y los niños tienen que recorrer leguas a caballo para ir a la escuela más cercana.
Los primitivos pobladores fueron diezmados por las enfermedades, y sus descendientes hablan una mezcla de español y guaraní. En los casos en que no hubo mestizaje, el patrimonio genético de la "raza pura" se empobreció al cabo de 125 años de endogamia. Una de las fundaciones que ingenuamente se interesaron por el proyecto de Woodard se había propuesto estudiar las mutaciones y enfermedades hereditarias que suelen prosperar en un contexto de aislamiento.
El único éxito de Nueva Germania lo obtuvo el colono Federico Neumann en 1901, cuando logró cultivar y procesar la yerba mate, dando origen a una gran industria que otros explotaron. No fue un gran descubrimiento, porque un siglo antes los jesuitas habían cultivado y exportado yerba en proporciones industriales, difundiendo una costumbre que aún perdura en vastas regiones del Mercosur. Por una paradoja de la historia, sabemos que Federico Jorge Tatter, exiliado por Stroessner y desaparecido bajo la dictadura argentina, había nacido en Nueva Germania.

La Hermana Abusiva
El tres de junio de 1889 Bernhard Förster, agobiado por las deudas y el fracaso de su colonia, se encerró en una habitación del Hotel del Lago, en San Bernardino, y se tomó una generosa dosis de morfina y estricnina.
En su testamento, le había legado parte de Nueva Germania a Friedrich Nietzsche, a pesar de la antipatía que el filósofo le profesaba. De todos modos, llegaba tarde, porque el 3 de enero de ese año Nietzsche, tras abrazarse a un caballo en las calles de Turín, acababa de hundirse para siempre en la locura.
Nietzsche había detestado a Förster desde el primer momento, y ni siquiera se había dignado a ir a la boda de su hermana. También detestaba al partido de Förster y odiaba que lo confundieran con "la canalla antisemita".
Nada de eso significa que no fuera racista. Ni siquiera sus devotos posmodernos serían capaces de adjudicarle algún rasgo de tolerancia. El hombre que se veía como Zarathustra, Dionisio o el Superhombre no sólo despreciaba a los judíos sino también a los alemanes y al resto de la especie humana. Su última conferencia pública había sido para condenar los males de la educación popular. Eso sí, lo que aborrecía era que lo usaran con fines políticos, pero irónicamente ese acabó por ser su destino en cuanto quedó inválido en manos de su hermana.
Su ruptura definitiva con Elisabeth ocurrió en 1888, en plena experiencia paraguaya. Antes de eso, la hermana le había ofrecido varias veces invertir algún dinero en la colonia, pero Nietzsche se había negado. Tampoco había querido viajar a Sudamérica. Se burlaba de todas las utopías de retorno a la naturaleza, y las calificaba explícitamente de "filosofía para el ganado". "A mí, ni a rastras me llevan allá", añadía, dejando bien sentado que jamás hubiera elegido vivir en un país cálido, donde ni siquiera habría una buena biblioteca.

El Führer y Sus Amigos
En 1893, unos años después del suicidio de su marido, Elisabeth volvió a Alemania. Se hizo cargo de la organización, junto al esoterista Rudolf Steiner, del Archivo Nietzsche y la edición de los manuscritos inéditos de su hermano. También se encargó de explotar la fama de Federico hasta más allá de su muerte. Llegó a cobrar entrada para que los devotos pudieran verlo, cuando estaba reducido a la invalidez. Metió manos en su manuscrito para componer La voluntad de poder y aunque no falsificó los textos, como admitía hasta Gilles Deleuze, los manipuló para ponerlos al servicio de la naciente ideología nazi.
Tenía 84 años cuando adhirió al Partido Nazi. Apenas Hitler llegó al poder ella se encargó de consagrarlo al presidir una ceremonia en la cual le hizo entrega a Hitler del bastón que había usado Nietzsche. El Führer posó para la foto empuñando el bastón (que, simbólicamente, era de mando) y se hizo retratar junto al busto del filósofo.
También mandó enviar tierra alemana al Paraguay, para que fuera depositada en la tumba de Förster. Así hablaba Zarathustra pasó ser la Biblia de la Juventud Hitleriana, y un ejemplar del libro fue depositado en el santuario nazi de Tannenberg junto a Mi Lucha y El mito del siglo XX, de Rosenberg.
Cuando Elisabeth murió, Hitler mandó celebrar un solemne funeral de Estado. Como se ve, no siempre las utopías son humanitarias. Y si en este caso el clima tropical pudo más que los sueños despóticos, se diría que el huevo de la serpiente comenzó a incubarse bajo la Cruz del Sur.

5 de octubre de 2009
©página 12
rss

irregularidades en causas de ddhh


Crítico documento del espacio juicio y castigo. Querellantes y testigos en la causa Guerrieri señalaron algunas actitudes del Tribunal, como impedir las fotos de desaparecidos. También apuntan a la falta de lugar.
[Evelyn Arach] Argentina. Indignados. Así se sienten los integrantes del espacio Juicio y Castigo debido a lo que consideran "constantes irregularidades" registradas desde que comenzó el juicio por los crímenes de lesa humanidad en la causa Guerrieri que lleva adelante el Tribunal Oral N? 1 de la Justicia Federal. La prohibición de ingresar con las fotos de los familiares desaparecidos, o de llevar puesta alguna insignia de las organizaciones de derechos humanos, el reducido espacio, que ya provocó la suspensión de dos audiencias por descompostura de una abogada y otra vez de la jueza Beatriz Baravani así como la eterna espera de hasta diez horas que padecen los testigos por lo cual dos de ellos se fueron sin declarar, son sólo algunas de las quejas que forman parte de un comunicado oficial. También manifiestan que existe una "parcialidad" de los jueces en sus consideraciones. En ese marco, hoy a las 9 de la mañana todas las agrupaciones realizarán una conferencia de prensa en las puertas de los Tribunales Federales de Oroño al 900.
En el espacio consideran que el trato a unos y a otros es diferente. En la primera audiencia, un guardia de Gendarmería le pidió a Carlos Novillo que ingrese sin la foto de su hermano Jorge, desaparecido tras pasar por varios centros clandestino de detención como La Intermedia, la Quinta de Funes y Escuela Magnasco. "Me sentí muy mal, porque esa era la única manera de que él pudiera estar presente en los juicios después de tantos años. Ese mismo día (Juan) Amelong apareció con una vincha que decía legalidad y nadie le dijo nada", contó a Rosario/12.
En la segunda audiencia, un joven pretendió ingresar con una remera que tenía dibujado un pañuelo blanco en alusión a las Madres de Plaza de Mayo y también le exigieron que se la sacara. "Esto no pasa en Santa Fe ni en ningún otro lugar, es una disposición arbitraria del Tribunal", sostuvo Norma Ríos de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.
El reclamo ya fue presentado formalmente hace dos semanas al secretario del Tribunal, Osvaldo Facciano, pero aún no han obtenido respuesta, por lo que tras una reunión decidieron hacer pública la denuncia.
Otro de los inconvenientes es el espacio considerablemente reducido: apenas hay treinta asientos disponibles cuando unas 300 personas ya fueron acreditadas. "Hubo que suspender dos audiencias como consecuencia de que el lugar se vuelve sofocante y hubo dos personas descompuestas. El Gobierno provincial y el Tribunal se tiran la pelota unos a otros, pero necesitamos una solución urgente", afirmó el querellante Alfredo Vivono.
Juicio y Castigo propuso la Sala Lavardén, el Teatro La Comedia y hasta el Centro Cultural Bernardino Rivadavia como opciones para realizar las audiencias. "Desde la municipalidad nos contestaron que no se puede cambiar la agenda cultural, pero me parece que estos juicios son mucho más importantes que cualquier espectáculo", sostuvo Vivono. Además los juicios tienen lugar de lunes a miércoles, cuando las salas no están funcionando.
Por otra parte, el 9 de febrero comienza el juicio por la causa Feced. "Allí hay 400 personas en condiciones de declarar, cuatro veces más que en esta causa y es impensado que pueda llevarse adelante en la sala reducida en la que estamos", sostuvo otra militante, Liliana Gómez. "Actualmente no podemos tomar agua y para ir al baño hay que bajar dos pisos por escalera y caminar una cuadra acompañados de un gendarme", apuntaron.
Las demoras que padecen quienes tienen que testificar también es motivo de angustia. "Carlos Del Frade estuvo diez horas enclaustrado en un cuarto aparte antes de declarar y como él muchos otros. Tal es el caso del periodista Miguel Bonasso que se volvió a Buenos Aires sin declarar a causa de las demoras del Tribunal", denunciaron. Y en el comunicado resaltan "la falta de respeto diaria" de no cumplir la hora de inicio de los juicios obligando a los testigos a una espera innecesaria e incómoda.
En otro de los párrafos afirman: "Denunciamos el maltrato y la falta de respeto demostrada por el tribunal, los abogados defensores y los imputados hacia los familiares testigos y querellantes". Quienes asisten regularmente a las audiencias aseguran que los jueces elogian las preguntas y planteos de los abogados defensores pero a menudo tratan con desdén a los fiscales y querellantes. Por otra parte, aunque se le llamó la atención al represor Walter Pagano por sus gestos y provocaciones, muchos afirman que continuó realizando insinuaciones desafiantes.
La actitud individual de algunos gendarmes también es repudiada por las organizaciones: "Se dio la orden de parar a un gendarme frente a una madre de plaza 25 de mayo porque miraba los apuntes de (Juan) Amelong", dice el documento que se conocerá hoy. Por otra parte otra madre, Elida López, explicó a Rosario/12 que en dos ocasiones un gendarme le pidió que cediera su asiento a los hermanos de Amelong que presenciaban la audiencia y ella se negó. Novillo sostuvo: "Estamos dolidos porque el trato que nos dan a nosotros no es el mismo que tienen los familiares de los represores".

5 de octubre de 2009
©página 12
rss

el expediente que quema


Ping pong entre magistrados federales por denuncias en causas de terrorismo de estado. Son las denuncias que pesan sobre Jorge Diab y Domingo Morales. El primero acusado por otro militar y el segundo por una víctima.
[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. Dos denuncias que pesan sobre el segundo jefe y el número tres del Destacamento de Inteligencia Militar 122 durante la dictadura, tenientes coroneles Jorge Roberto Diab y Domingo Morales, desataron un ping pong entre los jueces del fuero federal. En el juicio oral y público a los represores santafesinos, el ex coordinador del Area 212, Juan Calixto Perizzotti reveló que Diab le entregó a fines de marzo de 1977, en un descampado de Santo Tomé, diez mujeres con capuchas que estaban secuestradas en un centro clandestino de detención, por orden del entonces jefe del Area 212, coronel Juan Orlando Rolón. Mientras que una de las declarantes en las audiencias, Cecilia Mazzetti, identificó a Morales como uno de sus torturadores en la comisaría 4ª, cuando ella tenía 17 años y estaba embarazada, en setiembre de 1976.
A pedido de los fiscales Martín Suárez Faisal y José Ignacio Candioti, el Tribunal Oral remitió a primera instancia las copias -en video y audio de la indagatoria de Perizzotti y del testimonio de Mazzetti para que se instruya la causa. La fiscal Cintia Gómez hizo el requerimiento de instrucción ante el juez federal Nº 1, Reinaldo Rodríguez, pero el magistrado consideró que le correspondía intervenir a su colega Nº 2, Francisco Miño, que estaba en turno. Rodríguez cree que todas las denuncias que se planteen en el juicio al ex juez Víctor Brusa y a los otros cinco policías que comparten el banquillo deberían ser investigadas por otro juez porque él ya fue apartado por la Cámara Federal de Rosario y por lo tanto debería quedar al margen de estas causas y evitar planteos de la defensa.
El doctor Miño recibió entonces el expediente, pero se lo devolvió a la fiscal Gómez para que precise si las denuncias contra Diab y Morales se instruyen por separado, se agregan a otra investigación en curso o las tramita el juez federal Nº 4 de Rosario, Carlos Vera Barros, quien subroga a Miño en una causa en la que éste ya se apartó por lazos familiares con una de las víctimas. Así que ahora podría adoptar el mismo criterio porque una de las mujeres que Diab le entregó a Perizzotti es pariente de Miño.
El ping pong judicial sorprendió en la Fiscalía, que esta semana insistirá para que se investiguen las denuncias contra los oficiales del Destacamento de Inteligencia Militar que era comandado por el coronel Domingo Manuel Marcellini, quien zafó del juicio a Brusa y compañía por su estado de salud.
Diab y Morales fueron indagados esta semana por el juez Rodríguez en una megacausa que investiga crímenes de lesa humanidad, pero no los interrogó sobre la revelación de Perizzotti ni las denuncias de Mazzetti. "No hubo preguntas sobre estos temas", dijo el abogado defensor Néstor Oroño.
En la indagatoria ante el Tribunal Oral, Perizzotti dijo que a fines de marzo de 1977, en las afueras de Santo Tomé, Diab le entregó diez mujeres que llegaron a bordo de tres automóviles. Estaban con vendas y capuchas y las manos atadas. "Señor, ¿les sacamos las vendas?", le preguntó. "Si les saca las vendas se la pongo a usted", dijo que fue la respuesta de Diab.
Perizzotti dijo que el operativo se hizo por orden de Rolón, lo comandó Diab y participaron, entre otros, el chofer de un camión del Servicio Penitenciario, "un sargento ayudante de apellido Leonardi". Después, las mujeres fueron trasladadas a bordo de ese vehículo hasta la Guardia de Infantería Reforzada. "Eran diez detenidas", recordó Perizzotti. Y las mencionó: (Anatilde) Bugna, (Patricia) Traba, (Ana María) Cámara, (Graciela Virginia) Aguirre, (Hilda) Benavídez y (Silvia) Abdolatif. "No recuerdo a las demás, pero eran diez", precisó. Las otras cuatro eran Stella Maris Vallejos, Raquel Juárez, la "Negra" Caminos y Teresita Miño. Nueve de ellas, excepto Caminos, están citadas a declarar en el juicio a Brusa en las próximas semanas.
Morales fue identificado por una de sus víctimas, Cecilia Mazzetti, quien dijo que la torturó -junto a otro represor en la comisaría 4ª en setiembre de 1976, cuando ella tenía 17 años y estaba embarazada. Lo último que recuerda de esa sesión de tortura fue un fuerte golpe en la cabeza. "Me desperté en la sala Policial del hospital Cullen. Estuve cuatro días sin levantarme de la cama porque no me podía mover", relató.
Cecilia dijo que después volvió a ver a Morales, otra vez en la seccional 4ª y las siguientes en la oficina de Perizzotti, en la Guardia de Infantería Reforzada. "Un día cuando salimos al recreo (en el patio) se acercó y me dijo que era el capitán Morales. Estaba de civil. Y me dijo: `Te vas a podrir acá’. Tiempo después, cuando recuperó la libertad y vivía a la vuelta del Departamento Informaciones de la Policía (D 2), ubicado en San Martín y Obispo Gelabert, Mazzetti volvió a cruzarse ?con el capitán Morales y otro señor que era (Nicolás) Correa", un ex suboficial de Inteligencia Militar fallecido que se recicló en la democracia y fue el número dos de la Subsecretaría de Seguridad Pública en el primer gobierno de Jorge Obeid. "Me saludaron: ’Hola, Cecilia’. Y nunca más los ví".

5 de octubre de 2009
©página 12 
rss

otras torturas y homicidios


Nueva causa por terrorismo de estado fue elevada a juicio oral. Involucra a viejos conocidos como Ramón Genaro Díaz Bessone, y José Rubén ‘El Ciego’ Lo Fiego. Las víctimas son Oscar Manzur, Augusta Estrella González, Hector Vitantonio y Antonio Angel López. Empezará junto a la causa Feced.
[José Maggi] Argentina. El juez federal Nº 4 Marcelo Bailaque elevó a juicio oral la causa que investiga cuatro casos de secuestros, torturas y homicidios de militantes políticos ocurridos durante la última dictadura, en la que están procesados el ex jefe del Segundo Cuerpo Ramón Genaro Díaz Bessone, y José Rubén ‘El Ciego’ Lo Fiego. Se trata de los casos de Oscar Manzur, Augusta Estrella González, Hector Antonio Vitantonio y Antonio Ángel López, por el que se responsabilizó a Díaz Bessone, y será juzgada junto a la Causa Feced, el año próximo.
Las abogadas querellantes Gabriela Durruty y Daniela Asinari, (que patrocinan a Marta Bertolino compañera de Manzur) remarcaron a Rosario/12 que " la puesta en práctica de la consigna pensada por los sobrevivientes de los campos de exterminio de la dictadura militar, sus familiares, y las organizaciones de DDHH de búsqueda de verdad y justicia, hoy pertenece ya al pueblo argentino".
"La construcción -agregaron- de un camino mediante el cual poner en práctica esta consigna, darle contenido y efectividad desde el punto de vista jurídico constituye hasta hoy en día una de las historias más sorprendentes, valientes y admirables de nuestro devenir político y jurídico".
"Que la causa Feced, finalmente llegue a la tan debida audiencia oral y pública es causal de celebración. Hoy logramos que se amplíe un tanto la cantidad de víctimas cuyos padecimientos serán investigados y juzgados a principios del 2010. Casos tan emblemáticos como el de Marta Bertolino y Oscar Manzur, como los de Rut y Augusta Estrella González y Héctor Vitantonio habían sido inexplicablemente desmembrados en la investigación. Hoy urge su unificación por el Tribunal Oral Nº 2 y nos alegramos de su elevación a juicio oral y público", remarcaron las letradas.
Díaz Bessone será juzgado como participe necesario de los delitos de privación ilegal de la libertad, abusando de su carácter de funcionario público- agravada por mediar violencia y amenazas en concurso real con el delito de homicidio de los cuatro militantes políticos.
En tanto a LoFiego se lo procesó como " coautor de los delitos de privación ilegal de la libertad agravada por mediar violencia y amenazas en concurso real con el delito de tormentos y de homicidio de Manzur.
Manzur fue secuestrado el 10 de agosto de 1976 en calle España 344 primer piso junto a Bertolino y a otras personas.
Hasta estas últimas causas Díaz Bessone era responsable de 34 casos de privación ilegítima de la libertad agravada por mediar violencia y amenazas en concurso real con tormentos, y seis casos de secuestro agravados por violencia y amenazas en concurso real con desaparición física, además de la asociación ilícita.

5 de octubre de 2009
©página 12
rss