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juicios sobre el paco antes del fallo


Zaffaroni avaló la internación coactiva como parte del tratamiento. Legisladores y especialistas debatieron sobre el fenómeno de la adicción al paco. El ministro de la Corte dijo que es posible erradicar su distribución porque "no es un negocio para el gran traficante".
[Emilio Ruchansky] Argentina. A tan sólo un día de la fecha fijada por la Corte Suprema para emitir el fallo que despenalizaría la tenencia de drogas para consumo personal, el juez Raúl Eugenio Zaffaroni, uno de los promotores de esta postura en el alto tribunal, habló en la Legislatura porteña sobre el fenómeno de la adicción al paco. Fue en el marco de unas jornadas interdisciplinarias (e interpartidarias) y ante un público que incluyó a las Madres del Paco, que rechazan el fallo venidero. Sin embargo, el juez supo tranquilizarlas al avalar uno de sus reclamos, el de la internación coactiva de los pacientes como parte del tratamiento. Aseguró además que es posible erradicarlo en el corto plazo porque "su distribución es sólo una mafia barrial, no internacional, y su producción es doméstica, no es un negocio para el gran traficante".
Zaffaroni alertó sobre "la emergencia tóxica" en la que se encuentran quienes consumen paco. "Me da la impresión de que provoca una dependencia orgánica, que hay una distancia muy corta entre el uso, el abuso y la dependencia. No es lo mismo que pasa con el que se fuma un porro el sábado por la noche, con el paco no se puede hacer esto", opinó el juez. También comentó algo que la legisladora Diana Maffía, de la Coalición Cívica, había expuesto más temprano: el rechazo del sector médico a los paqueros, a quienes derivan de un lado al otro, sin darles un tratamiento efectivo. Junto a Zaffaroni, el criminalista Elías Neuman abrió la charla con una "confesión de parte". Admitió que se había tomado una copa de ginebra antes de llegar al Salón Montevideo, donde se realizó la jornada coordinada por el legislador Eduardo Epszteyn. "Es importante venir asentado", bromeó. Fue su pie para explicar el fracaso de la Ley Seca en Estados Unidos e informar que "el alcohol mata y enferma a más personas que todas las otras drogas conocidas juntas". El prohibicionismo, para este criminalista, "sólo ha servido para acrecentar el precio del producto" y alimentar la corrupción. Luego comparó al paco con la acetona, solvente utilizado para sacarse el esmalte de las uñas y usado por toxicómanos. Ambos forman parte, según su definición, "de la inseguridad social de los de abajo".
La Jornada, denominada "Paco, alternativas para combatirlo", incluyó otros dos paneles por los que pasaron legisladores de todos los partidos. Martín Hourest, de Igualdad Social, habló de "un consumo de clase" al referirse al paco y criticó la distancia de la administración macrista ante este fenómeno que golpea mayormente a las villas y barrios pobres de la ciudad. Aníbal Ibarra, de Diálogo por Buenos Aires, deslizó lo que parece un secreto a voces: la irrupción de este tóxico en la clase media y alta, donde el problema se invisibiliza porque hay más y mejor acceso a la salud.
En el segundo panel, el kirchnerista Juan Cabandié criticó el tratamiento mediático que se le da al paco, constantemente vinculado con el delito. "En busca de rating, se muestra el tema recurrentemente pero no se lo explica, esto es muy prejuicioso", dijo el legislador. Julio Raffo, de Libres del Sur, denunció la supuesta complicidad entre policías y gendarmes con los traficantes de droga. Y puso un ejemplo: "Si alguien se escapa de la cárcel, se abre un sumario interno. En cambio, las cocinas de cocaína simplemente ‘aparecen’... Nunca se investiga si hubo complicidad entre el narco que hace la competencia a esa cocina y la policía".
A su turno, la única legisladora macrista que participó, Victoria Morales Gorleri, señaló respecto de los paqueros: "El problema no es el paco, el paco es la consecuencia de lo que ellos viven, el abandono en el que los dejamos hace años". Le siguió Gabriela Alegre, de Diálogo por Buenos Aires, que después de elogiar la valentía de la legisladora macrista, destrozó el "plan de trabajo" presentado por los ministerios de Salud y Desarrollo Social porteños: "No incluye la reducción de daños, no se dan alternativas, sólo contempla la internación compulsiva, no hay contención ni un incentivo a los familiares del adicto. Es sólo una estrategia de limpieza de calles y pasillos de la ciudad".

26 de agosto de 2009
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argentina despenaliza consumo privado


La Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró que es "inconstitucional" castigar el consumo de drogas de una persona adulta si lo hace en un ámbito privado y sin peligros para terceros.
Argentina. La Corte Suprema de Justicia dictó una despenalización parcial del consumo de marihuana, limitándolo al ámbito privado y siempre y cuando no participen menores de edad.
El máximo tribunal se pronunció, tal como se venía anunciando, en la causa ‘Arriola’, en el que dos vendedores de drogas fueron condenados pero cinco consumidores quedaron a salvo de cualquier persecución penal.
Además, la Corte resolvió "exhortar a todos los poderes públicos a asegurar una política de Estado contra el tráfico ilícito de estupefacientes y a adoptar medidas de salud preventivas, con información y educación disuasiva del consumo, enfocada sobre todo en los grupos más vulnerables, especialmente los menores de edad".
El fallo establece que el consumo de marihuana en el ámbito de la intimidad está protegido por el artículo 19 de la Constitución Nacional, que establece que "las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública ni perjudiquen a un tercero están sólo reservadas a Dios y exentas de la autoridad de los magistrados".
La Corte dejó a salvo de una condena penal a cinco jóvenes rosarinos identificados en el expediente como Gustavo Fares, Marcelo Acedo, Mario Villarreal, Gabriel Medina y Leandro Cortejarena, consumidores todos ellos de marihuana provista por Sebastián Arriola y Mónica Vázquez, integrantes de una presunta red cuyos cabecillas fueron condenados.
Para los jueces, en el caso en particular "no había peligro para terceros, ni adicción demostrada, ni evidencia alguna acerca de que tuvieran intenciones de comercializarla".
En resumidas cuentas, el fallo sostiene que el consumo de marihuana en el ámbito privado no puede ser penado si el consumidor es mayor de edad.
Si bien el fallo fue emitido por unanimidad, sólo dos jueces, Elena Highton de Nolasco y Juan Carlos Maqueda, unificaron fundamentos, en tanto el resto de los ministros, Ricardo Lorenzetti, Carlos Fayt, Enrique Petracchi, Carmen Argibay y Raúl Zaffaroni se pronunciaron cada uno por su propio voto.
Los jueces coincidieron en declarar la "inconstitucionalidad de la pena de la tenencia para el consumo en privado", argumentando que "se debe proteger la privacidad de las personas adultas para decidir cuál es su conducta y, en el caso, si desean tener o consumir drogas".
Los jueces se pronunciaron sólo sobre la sustancia "marihuana", y, aunque los votos e Highton y Maqueda hacen alusión a otras drogas ilícitas, no se fijó un criterio que las abarque, al menos en este fallo.
La sentencia declara la inconstitucionalidad -por violatoria del derecho a la intimidad- de un artículo de la ley 23.737, de Drogas, que castiga con un mes a dos años de prisión la tenencia para consumo personal de escasa cantidad de droga.
Voceros del tribunal aclararon que la Corte "no se expidió ni legitimó el consumo con ostentación hacia terceros, ni aquel con intención de comercializar, y sólo se refirió a la marihuana".
Del mismo modo, tampoco se pronunció sobre los alcances de la expresión "escasa cantidad", aunque en el caso se trató de cinco personas que tenían un máximo de tres cigarrillos de marihuana cada uno.
"No cabe penalizar conductas realizadas en privado que no ocasionen peligro o daño para tercero. Los argumentos basados en la mera peligrosidad abstracta, la conveniencia o la moralidad pública no superan el test de constitucionalidad", explicó el tribunal mediante un comunicado.
Los voceros aclararon que "no se consagró un permiso legal para consumir indiscriminadamente", así como tampoco "se adoptaron posiciones sobre la conveniencia de la sanción penal del consumo de drogas o su despenalización".
La Corte regresó así a lo que estableció en 1986, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, en el denominado ‘Fallo Bazterrica’, pues su protagonista fue Gustavo Bazterrica, ex guitarrista de los rockeros Charly García y Miguel Abuelo.
Aquella formación de la Corte modificó el criterio que la Corte durante la última dictadura había establecido en los casos ‘Colavini’ y ‘Valerio’, que mantuvo la figura delictiva sobre la tenencia de escasas cantidades de droga para consumo personal.
En 1990, la Corte menemista coincidió con el fallo de la dictadura y sancionó el fallo ‘Montalvo’, que volvió a penalizar la tenencia para consumo.
Si bien ese criterio rigió hasta hoy, lo cierto es que la Cámara Federal porteña y otros tribunales del país consideraban que la tenencia para consumo personal no debía ser considerada delito.

26 de agosto de 2009
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la lista de los buscados


Represores argentinos que aún se encuentran prófugos.
Argentina. Capital Federal (14). Causas ESMA-Walsh: Díaz Smith, Jorge Manuel (Prefectura), Di Paola, Francisco Armando (Armada) González, Roberto Oscar (Policía Federal), Linares, Juan Carlos (PF), Salvia, Pedro (PF), Sánchez, Gonzalo (Prefectura), Vildoza, Jorge Raúl (Armada).
Causa Primer Cuerpo: Baraldini, Luis Enrique (Ejército),Cendón, Néstor Roberto (SPF), Cruz, Eduardo Angel (PF). Causa sustracción de menores: Grimaldos de Vildoza, Ana María (civil), Vázquez Sarmiento, Juan Carlos (Fuerza Aérea). Causa Batallón de Inteligencia 601: Somoza, Carlos Eduardo (PCI). Causa Masacre de Fátima: Martínez, Luis Alberto (PF).

Buenos Aires (10)
Mar del Plata. Causa Base Naval: Delgado, Fernando Federico (PCI), Ullúa, Eduardo Salvador (PCI).
Bahía Blanca. Causa Cuerpo V: Alvarez, Aldo Mario (Ejército), Madueño, Guillermo Federico (civil). Bahía Blanca. Causa Puerto Belgrano: Molina, Ricardo Joaquín (Armada). La Plata. Causa Unidad 9: García, Jorge Luis (SPB). La Plata. Causa Raffo: Vidal, Jorge Héctor (policía bonaerense). San Martín. Causa Campo de Mayo: Cardarelli, Nedo Otto (Ejército).
San Martín. Sustracción de menores: Duarte, Roberto Cándido (civil). San Nicolás. Causa Lanzillotto: Escande Lobos, Faustino Sergio (SPB).

Santa Fe (5)
Rosario. Causa Feced: Peralta, César Luis (PCI)–Rebechi, Eduardo (PCI). Rosario. Causa Quinta de Funes: Gertrudis, Héctor (Gendarmería), Isach, Carlos (Policía de Santa Fe). Rosario. Causa Galdame: Tuttolomondo, Antonio (Policía de Santa Fe).
Neuquén. Causa Escuelita (2): Di Pasquale, Jorge Héctor (Ejército), Mendoza, Héctor (policía de Neuquén).
San Juan. Causa Erize: Coronel, Juan Carlos (policía de San Juan). Nieto, Horacio Julio (PSJ).

Tucumán (2)
Causa Vargas Aignasse: Villegas, Norberto Ricardo (Ejército). Causa Carlos Rocha: Schwab, Héctor Mario (Ejército).
Chubut. Causa Masacre de Trelew: Bravo, Roberto Guillermo (Armada)
Formosa. Causa Carrillo: Domato, Horacio Rafael (Gendarmería)
La Rioja. Causa Andrés Angel: Britos, Eduardo Abelardo (Gendarmería)
Salta. Causa Masacre de Palomitas: Arrechea Andrade, Antonio (Ejército).

23 de agosto de 2009
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la fuga de un represor


Extrañas circunstancias de un allanamiento de la casa de un criminal prófugo que sigue prófugo.
[Diego Martínez] Argentina. El operativo no aparece en los programas de entretenimiento que la policía arma para la TV, pateando puertas de pibes pobres, pero en teoría ocurrió, consta en actas. La orden judicial era allanar y detener a un represor en el barrio de Floresta. El hombre, tres décadas impune, estaba acusado de interrogar a secuestrados en los centros de detención Vesubio y Campo de Mayo como miembro de la Central de Reunión del Batallón de Inteligencia 601. El principal Walter Prudencio Castillo, enviado por la División Operaciones del Departamento Seguridad del Estado de la Policía Federal, buscó dos testigos y tocó timbre. De repente apareció la hija.

–Fue a ver a mi abuelo al geriátrico, en Avellaneda –dijo.

Con la orden de allanar en el bolsillo, el policía abandonó la casa, caminó hasta un locutorio y pidió instrucciones.

—¡Allane! ¡Búsquelo! –le ordenaron.

Revisó la casa. Nada. Se subió al patrullero hasta que apareció el abogado Eduardo San Emeterio.

–Está en las inmediaciones (sic) aguardando el resultado de mi intervención –le informó, en palabras textuales de Castillo. El principal no se movió del patrullero, ni informó a sus superiores.

–Voy a pedir que le armen un bolso con ropa –agregó San Emeterio.

A los quince minutos volvió para advertirle que no perdiera tiempo. "No se va a entregar", le informó.

El flamante prófugo es Carlos Eduardo Somoza, tiene 56 años, se formó en Gendarmería, estudió la carrera de fotointérprete en la Universidad del Salvador y vivió hasta el 13 de julio en Concordia 989, esquina Luis Viale. Según declaró en 1984 ante la Conadep el penitenciario Norberto Cendón, hoy prófugo de la Justicia, Somoza era el nombre real de un interrogador del Vesubio. Su nombre de cobertura era "César Ernesto Segal" y usaba los apodos "Gordo" y "Fito", contó. Sobrevivientes del "Campito", el mayor centro de detención del país, en Campo de Mayo, también lo recuerdan por sus alias. La coincidencia de las iniciales de Somoza y Segal no es casual: era una obligación impuesta por la ley de personal civil de la SIDE y los servicios de las Fuerzas Armadas.
Aún más preocupante que la eficacia de Carrizo es el motivo por el cual Somoza no fue detenido antes. En octubre de 2007 la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación le entregó un informe con sus antecedentes a Martín Suares Araujo, entonces juez federal de San Martín. Cuatro meses después el fiscal Jorge Sica reiteró el pedido de detención. El magistrado renunció en diciembre sin pedir la captura. En febrero asumió como juez subrogante Juan Manuel Yalj, quien pidió a la Secretaría datos sobre las víctimas que lo identificaron. La principal era Juan Carlos Scarpatti, que reconoció en la foto de Somoza al interrogador apodado ‘Gordo’. Mítico militante y testigo central de Campo de Mayo, Cacho Scarpatti murió en agosto de 2008, sin poder ver siquiera la condena de Santiago Riveros.
La orden de detención de Somoza la libró el juez federal Ariel Lijo por su rol en el ‘Operativo Murciélago’, el secuestro y asesinato de los montoneros que ingresaron al país en 1980 en la "contraofensiva" contra la dictadura, crímenes por los que fueron condenados ocho coroneles del Batallón 601. "Segal" figura en la causa como enviado asiduo a la "base San Pablo", desde donde se habría coordinado el secuestro de Horacio Campiglia y Mónica Pinus de Binstock, trasladados a Campo de Mayo y desaparecidos. ‘Segal’ o ‘Fito’ también figura entre los interrogadores de la sobreviviente Silvia Tolchinsky en una de las "casas" que el servicio de inteligencia del Ejército tenía en inmediaciones de Campo de Mayo. Ante la consulta de Página/12, el juez Lijo informó que recibió un pedido de disculpas del jefe de la División Operaciones, que hasta el chubasco de Castillo gozaba de excelente reputación en la Justicia federal.
Peor suerte que Somoza corrió Jorge Oscar Baca, civil del Batallón 601 que en los centros clandestino se hacía llamar ‘Negro Boyé’. Su nombre de cobertura era Juan Omar Boyé, siempre con idénticas iniciales que el real. Tolchinsky lo mencionó como un "alcohólico" que era secretario del coronel Jorge Luis Arias Duval, jefe de la Central de Reunión del 601. Recordó que la interrogó en Mendoza al día siguiente de su secuestro y que volvió a padecerlo durante su cautiverio en las "casas" cercanas a Campo de Mayo.
Según registros del Centro de Estudios Legales y Sociales, la lista de represores prófugos asciende a 39. Incluye militares, policías y civiles como el ex juez Guillermo Madueño, que hasta 2004 integró el Tribunal Oral Federal N° 5. El Estado creó en mayo de 2008 una Unidad Especial de Búsqueda, con un fondo de recompensas de cinco millones de pesos, que quince meses después no cuenta aún con un sitio web para que la sociedad conozca sus fotos y prontuarios.

23 de agosto de 2009
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el demonio de san telmo


De la ESMA a la parroquia de San Telmo. El capellán naval Ángel Zanchetta es ahora vicario en la iglesia de ese barrio. Hace diez días fue retirado por orden superior y ya encontró otro destino como confesor y asesor espiritual de jóvenes. Son las mismas tareas que cumplía con los pilotos que tiraban secuestrados al mar.
[Nora Veiras] Argentina. "Honor" y "Gloria" es la leyenda que preside el altar barroco de la Iglesia San Pedro González Telmo. Unos pocos feligreses se reparten en la nave central de la parroquia de Humberto Primo al 300, una de las más antiguas de Buenos Aires. Alberto Angel Zanchetta celebra la misa. En enero recaló en ese destino y el párroco Ernesto Salvia le asignó tareas de confesor y asesor espiritual de los jóvenes. Zanchetta es un hombre experimentado: era uno de los capellanes encargados de reconfortar a los pilotos de la ESMA que tiraban vivos a los secuestrados al mar. Por esos antecedentes, el Ministerio de Defensa ordenó hace más de un año su pase a retiro o baja de la Armada. La fuerza, comandada por Jorge Godoy, lo mantuvo activo, en el limbo de la disponibilidad, hasta hace apenas diez días. El cardenal Jorge Bergoglio ya lo había acogido en la diócesis metropolitana. Zanchetta niega y niega ante los pocos que se atreven a preguntar sobre su pasado.
En El vuelo, el libro de Horacio Verbitsky que reproduce la confesión del ex capitán Adolfo Scilingo, el marino cuenta que después del primer vuelo en el que arrojó al mar prisioneros vivos, adormecidos, se sintió mal y fue a hablar con el capellán, que "le encontró una explicación cristiana al tema. No sé si me reconfortó, pero por lo menos me hizo sentir mejor" –recordó.

"–¿Cuál fue la explicación cristiana?
–No me acuerdo bien, pero me hablaba de que era una muerte cristiana, porque no sufrían, porque no era traumática, que había que eliminarlos, que la guerra era la guerra, que incluso en la Biblia está prevista la eliminación del yuyo del trigal. Me dio cierto apoyo."

El testimonio de Graciela Daleo, una de las sobrevivientes de la ESMA, abunda en esa comunión de religión y milicia. Mientras le aplicaban descargas eléctricas, "yo rezaba avemarías a los gritos y eso lo enfurecía. Pernías tenía al cuello un crucifijo y una medalla de la Virgen Milagrosa". Antonio Pernías fue uno de los primeros oficiales de la Armada que admitió ante el Senado que había torturado. La reapertura de los juicios por delitos de lesa humanidad convirtió a Pernías en uno de los presos de Marcos Paz.
Con poco más de 30 años, Zanchetta era uno de los sacerdotes adiestrados para defender la "civilización occidental y cristiana". Los métodos eran lo de menos, apenas medios consagrados al fin supremo. Ahora, a los 64, desde el púlpito de la parroquia de San Telmo, repite que "la mentira y el engaño son las armas del demonio". Su voz suena suave, consejera y contrasta con la estampa magra, erguida, de mirada helada. Ni el eco de sus propias palabras parece persuadirlo para decir la verdad.

Dichos y Hechos
El pasado 10 de agosto, Página/12 reveló que Zanchetta seguía cobrando unos 5000 pesos mensuales como capitán de fragata en disponibilidad de la Armada a pesar de la orden que había impartido un año antes Defensa. Dos días más tarde, el ministerio instruyó a Godoy para que "disponga el pase a retiro o baja obligatoria del capitán de fragata presbítero Zanchetta, quien había sido cesado en sus funciones pastorales por el administrador diocesano del obispado castrense (Pedro Candia)". La ministra de Defensa Nilda Garré explicitó en la resolución que "consta en el respectivo expediente instruido en 1986 que su actuación en la Armada se remonta a su anterior desempeño en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en 1975/76/77, instalaciones en la que funcionara en la misma época un centro clandestino de detención".
A la misma iglesia de San Telmo había llegado en 1989 otro capellán de las Fuerzas Armadas con pasado ominoso: Horacio José Astigueta. Hasta 1996 se desempeñó como párroco haciendo también caso omiso de su función en la Fuerza Aérea como confesor de los secuestrados antes de ser fusilados.
En la estructura del obispado castrense, la misión de Zanchetta fue bien recompensada. A partir de la recuperación democrática supo mantener su trinchera: se desempeñó como jefe del Servicio Religioso del Comando de Operaciones Navales de la Base de Puerto Belgrano y ocupó hasta diciembre del 2004 el cargo de canciller y secretario general del obispado castrense. En el 2007, el entonces arzobispo castrense Antonio Baseotto lo envió a Haití para asistir a las tropas argentinas que integran la Misión de Paz de la ONU. Por entonces ya había estallado el conflicto con el ex presidente Néstor Kirchner, que desconoció a Baseotto como obispo luego de que éste propusiera tirar al mar al ministro de Salud, Ginés González García, por pronunciarse a favor de la despenalización del aborto. El Vaticano mantuvo a Baseotto hasta que se jubiló a los 75 años y su sucesor de hecho, Candia, se avino a relevar a los sacerdotes comprometidos por su acción en centros clandestinos de detención. Zanchetta era uno de ellos.
A sabiendas de que los antecedentes podían jugarle una mala pasada, ya en 1981 sus superiores lo habían sacado de la órbita de la Armada y lo pasaron a Ejército. En 1984, en democracia, lo devolvieron a jurisdicción de la Marina. La Iglesia oculta esos pases y niega así la presencia de Zanchetta en la ESMA.
Su paso por la Armada que comandaba Emilio Eduardo Massera quedó reflejado en los legajos de la fuerza. Su palabra cuando la dictadura ya había perdido el poder sigue repiqueteando en la memoria de los marinos: "Como capellán te perdono, como militar te sanciono", despedía a los pecadores en el confesionario. Ni siquiera esa muletilla había aplicado para los represores.
Como capitán de fragata en disponibilidad, es decir, sin destino pero cobrando como activo, Zanchetta seguía recorriendo los edificios de la Marina y actuando de confesor de uno de los almirantes del alto mando. Quizá por esas relaciones pudo mantenerse en las sombras hasta la semana pasada. Esa zancadilla trajo sus consecuencias: el almirante Benito Rótolo, el segundo de Godoy, fue designado como oficial sumariante para deslindar responsabilidades por la continuidad de Zanchetta y definir las sanciones a aplicar. El jefe de Personal de la Armada, el poderoso almirante Enrique Salvador Olmedo, responsable del Listado de Precedencia, donde figura la situación de revista de cada oficial, es uno de los que tendrá que dar explicaciones.

Feligreses
La iglesia de San Pedro González Telmo celebró su bicentenario en el 2006, es uno de los focos de atracción turística de San Telmo. Sin embargo, los feligreses no abundan. La presencia de Zanchetta es para algunos una de las razones de que se haya raleado el coro y de que cada vez menos fieles se acerquen para participar en las actividades de la parroquia.
El obispo Oscar Ojea tiene a su cargo la designación de los párrocos en cada parroquia de la diócesis metropolitana. Hasta él llegaron algunas de las quejas que empezaron a esparcirse desde San Telmo. Preguntas, más que quejas, que fueron desautorizadas porque Zanchetta es "un hombre del Señor".
Un viaje de Salvia, un conspicuo profesor de la Universidad Católica Argentina (UCA) y párroco de San Pedro Telmo, dejó a Zanchetta a cargo no sólo de la iglesia sino también de las fiestas patronales que empiezan el próximo fin de semana. Algunos de los feligreses prefieren no imaginar las recorridas por el vecindario con el cura que misionó en la ESMA. "Niegan a la feligresía lo que el Estado reconoce", comenta resignado ante Página/12 un habitué de la parroquia que quiere renovar su fe a pesar de la jerarquía eclesiástica.
Por orden de Defensa, Zanchetta tuvo que clausurar su misión ante el auditorio cautivo de la Marina. Su formación en las filas de la Iglesia que puso el cuerpo para proteger el terrorismo de Estado lo obligó a alejarse. Para la curia, sin embargo, el antecedente no hace mella: en octubre del año pasado, Bergoglio, el cardenal primado de la Argentina ofició junto a Zanchetta la ceremonia de ordenación del obispo Enrique Eguía Seguí en la catedral metropolitana.
"La mentira y el engaño son las armas del demonio", repite Zanchetta desde el púlpito. Armas que parece dominar.

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piden más tiempo


Organismos reclaman más tiempo para recopilar pruebas. Organismos de derechos humanos de Rosario solicitaron al juez Bailaque que extienda el plazo concedido a la fiscal Mabel Colalongo para fotocopiar y digitalizar el Archivo Intermedio, que contiene documentación clave para los juicios.
[José Maggi] Argentina. Un grupo compuesto por Madres de Plaza 25 de Mayo, Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, Familiares de Detenidos y Desaparecidos y querellantes en causas por terrorismo de estado pidieron al juez federal Marcelo Bailaque que extienda el plazo concedido a la fiscal Mabel Colalongo para fotocopiar y digitalizar el Archivo Intermedio de la provincia. La documentación contiene información valiosa ya que fue redactada por el personal de inteligencia de las fuerzas armadas y de seguridad durante la última dictadura. El plazo de 15 días otorgado por Bailaque para concretar el trabajo vence mañana, y recién pudo ser duplicado y escaneado solo el 10 por ciento del material.
"Los organismos de derechos humanos venimos bregando y trabajando hace muchísimos años para que se concreten los juicios. Después de treinta y tres años de impunidad, exigimos que se habiliten aquellas acciones tendientes a recopilar pruebas. El grave hecho de que a poco de iniciarse los juicios solo se aportó la mínima parte de la documentación existente en el archivo (después de innumerables obstrucciones) se vería doblemente agravado limitar una resolución judicial que decía explícitamente que se autorizaba el Ministerio Público Fiscal a fotocopiar toda la documentación existente en el archivo", reza la presentación judicial.
El escrito recuerda de igual modo que "víctimas, familiares, sobrevivientes, organismos de derechos humanos y luchadores por la verdad y la justicia, que con su compromiso inquebrantable con la memoria hicieron posible la llegada a esta instancia largamente postergada, vemos con muchísima preocupación la larga cadena de dificultades para el acceso al llamado Archivo Intermedio", en referencia a la documentación que la provincia mantiene reservada y que data de los últimos cincuenta años, en la que obviamente se incluye la correspondientes a los años 70.
Las organizaciones firmantes remarcan en tanto que "atendiendo a que la cantidad de documentación existente imposibilita su copia en el plazo estipulado, resultando la disposición de su Señoría una incomprensible limitación de los derechos de las víctimas a contar con toda la documentación posible acerca de los crímenes más graves que ocurrieran en nuestro país y considerando la importancia de la documentación existente en el Archivo Intermedio como prueba en las causas por violaciones a los derechos humanos, solicitamos que se revoque el plazo fijado y se autorice a la fiscalía a utilizar el tiempo necesario para cumplir con el copiado de toda la documentación conforme a lo establecido en la resolución original".
Esto en referencia al fallo firmado por el juez federal Carlos Vera Barros, que ordenó al Ministerio de Gobierno santafesino el libre acceso a la documental en cuestión por parte del personal de la fiscalía federal a cargo de Colalongo.
"Por todos estos motivos expuestos solicitamos que se respete la resolución que indica que la fiscalía puede obtener copia de la totalidad de la documentación obrante en el archivo". La presentación judicial está firmada por Elsa Massa, Matilde Toniolli, Norma de Vermeulen y Noemí de De Vicenzo por Madres de Plaza 25 de mayo, Lilian Echegoy y Elida Luna por Familiares, Oscar Lupori por el MEDH y Olga Moyano como querellante.

21 de agosto de 2009
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la masacre de la calle juan b. justo


Concluyó el ofrecimiento de pruebas.
Argentina. Los querellantes y el Ministerio Público Fiscal concluyeron el ofrecimiento de pruebas en la causa por la masacre de la calle Juan B. Justo de San Nicolás en la que fueron asesinados los entrerrianos Omar Amestoy, María del Carmen Fettolini y sus hijos María Eugenia y Fernando, de 5 y 3 años, el 19 de noviembre de 1976. Ahora está pendiente que se fije la fecha para el inicio del juicio contra tres represores, ya que antes el Tribunal Oral Federal Número 2 de Rosario debe sustanciar otros dos procesos: las causas Guerrieri y Feced.
Las partes querellantes y el fiscal Juan Patricio Murray ya concluyeron el ofrecimiento de pruebas, por lo que sólo resta que se fije la fecha para el juicio contra el entonces Jefe del Area Militar 132 y del Batallón de Ingenieros de Combate 101 Coronel (RE) Manuel Fernando Saint Amant, su Jefe de Operaciones el Coronel (RE) Antonio Federico Bossie y el Jefe de la Delegación San Nicolás de Policía Federal, Comisario General (RE) Jorge ‘Chiche’ Muñoz, por el crimen de Omar Amestoy, María del Carmen Fettolini, sus hijos María Eugenia y Fernando, de 5 y 3 años ( en la foto) y Ana María del Carmen Granada y el secuestro del pequeño hijo de la mujer, de cinco meses.
Para el juicio se designó al Tribunal Oral Federal Número 2 de Rosario, que integran Beatriz Caballero de Barabani, Jorge Venegas Echagüe, y Omar Digerónimo, aunque el proceso podría sustanciarse recién el año próximo ya que antes el tribunal debe sustanciar otro por violaciones a los derechos humanos en el centro clandestino de detención Quinta de Funes y se encuentra pendiente la fijación de fecha para el juicio por la denominada ‘Causa Feced’.
Este crimen de lesa humanidad ocurrió en las primeras horas del 19 de noviembre de 1976, cuando fuerzas conjuntas del Ejército, la Policía Federal y la Policía Bonaerense irrumpieron en la vivienda de calle Juan B. Justo y acribillaron a balazos al matrimonio oriundo de Nogoyá, y a Ana María del Carmen Granada y se llevaron a su hijo, que estaba escondido en un placard y se salvó milagrosamente de los disparos. Manuel Gonçalves Granada recuperó su identidad en 1997. La investigación ante la Justicia Federal se realizó a partir de la denuncia radicada por Manuel en 2004.
La causa 28.130 del registro del Juzgado Federal Nº 2 de San Nicolás logró la imputación, procesamiento y confirmación de los responsables por los delitos de quíntuple homicidio calificado por parte de la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario.

21 de agosto de 2009
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juez acusado de asociación ilícita


Cámara federal de Rosario confirmó procesamiento de Brusa y Cía. Ratifican el procesamiento por asociación ilícita del ex magistrado y de otros cinco policías presos por delitos de lesa humanidad en la ciudad de Santa Fe. Brusa se convierte así en el primer ex juez federal acusado este delito en la Argentina.
[Juan Carlos Tizziani] Argentina. Víctor Brusa es el primer ex juez federal de la Argentina acusado por asociación ilícita. La Cámara Federal de Rosario confirmó el procesamiento del ex magistrado y de otros cinco policías presos por delitos de lesa humanidad: los ex comisarios Héctor Colombini, Mario Facino y Juan Calixto Perizzotti, la ex carcelera María Eva Aebi y el ex oficial de inteligencia Eduardo Ramos, quienes irán a juicio oral y público en dos semanas por otros cargos, entre ellos, tormentos y privación ilegítima de la libertad. El fallo del tribunal deja firme la resolución del conjuez Ricardo Lazzarini, que investiga una causa desdoblada de la represión ilegal en Santa Fe, conocida como causa Brusa 2, pero que en realidad forma parte del mismo proceso que comenzará a juzgarse el 1º de setiembre. Lo llamativo es que Lazzarini aún no pudo resolver la situación procesal de los dos militares de alto rango imputados en el expediente: el ex jefe del Area 212, coronel Juan Orlando Rolón y el ex jefe del Destacamento de Inteligencia Militar 122, Domingo Manuel Marcellini, que han zafado hasta ahora por problemas de salud.
Brusa y compañía ya habían sido procesados por asociación ilícita en febrero de 2005 por el juez federal Nº 1, Reinaldo Rodríguez, pero una ofensiva de la defensa logró apartarlo de la causa, anuló la resolución y provocó un efecto dominó: más de veinte subrogantes y abogados del foro se excusaron de intervenir en el proceso hasta que se hizo cargo el ahora secretario de Asuntos Penitenciarios de la provincia, Leandro Corti, quien continuó la investigación, desdobló el proceso y elevó la primera parte a juicio oral y público.
La Cámara consideró probado el "acuerdo criminal". "Ha surgido de los relatos de las víctimas que efectivamente existía una coordinación de tareas para detener ilegalmente a quien fuera señalado como ’subversivo’, llevándolo a un lugar clandestino de detención o lugares de detención que, aunque situados en organismos oficiales, estaban reservados para este tipo de presos a fin de obtener bajo tortura datos sobre otros integrantes del grupo o adscriptos a la misma ideología que la víctima y así también obtener una declaración autoincriminante, y luego, regularizar la situación de cada uno comunicando la detención a la justicia o poniéndolo a disposición del Poder Ejecutivo Nacional", dijo la Cámara.
Los operativos agregó tenían "como característica general que las víctimas fueron privadas de su libertad en forma violenta, sin orden de detención ni comunicación oportuna al juez, por quienes se identificaban en la mayoría de los casos por sobrenombres tratando de ocultar su identidad o bien estando disfrazados". Luego, eran "trasladadas encapuchadas o vendados sus ojos y ocultas en vehículos (en el baúl o en el piso de un automóvil) a un centro clandestino de detención, donde eran sometidas a torturas físicas y/o psicológicas, obligadas a firmar una declaración obtenida en ese contexto intimidante y trasladadas a otro lugar de detención, que podía ser la Comisaría Cuarta o la Guardia de Infantería Reforzada, donde eventualmente también allí podían ser torturadas, antes de ser legalizada su detención".
Según la prueba reunida, "en esas tareas intervinieron la mayoría de los imputados, aplicando torturas o permitiéndolas en el lugar bajo su custodia (en particular Colombini, Nicolás Correa, Ramos, Perizzotti, Aebi, Facino), o teniendo a su cargo la guarda clandestina de los detenidos (Perizzotti y Facino) o los traslados de un lugar a otro (Perizzotti) o presionando luego de regularizada la detención para obtener que la víctima reconozca como propia la declaración obtenida bajo tortura (Brusa)", agregó la Cámara.
El fallo revela también el circuito de la represión. "En algunos casos, las víctimas fueron directamente derivadas a la Comisaría Cuarta y después trasladadas a un centro clandestino de detención o a la Guardia de Infantería Reforzada o a la inversa; o llegaron provenientes de centros clandestinos de detención situados en otra provincia".
Y aún cuando las detenciones fueron "muy espaciadas", desde octubre de 1976 hasta marzo de 1977, "todas siguieron el mismo e idéntico derrotero: el traslado a un centro clandestino de detención denominado ’La Casita’, el sometimiento a torturas y la participación en ambas ocasiones" de un ex funcionario del gobierno de Jorge Obeid: el ex suboficial de Inteligencia del Ejército, Nicolás Correa, ya fallecido, pero que a criterio de la Cámara "también integró la asociación ilícita".
La Cámara menciona también el rol que cumplió otro de los integrantes de la patota: el ex comisario Colombini, que actuaba de nexo entre la Policía de la provincia y el Destacamento de Inteligencia Militar 122. "Es indicativo también de la existencia de la mencionada organización (ilícita) lo declarado por Domingo Marcellini, en cuanto expresó la utilidad que se le daba a la información que se obtenía, distinguiendo entre fuentes de información y medios de obtención, e inteligencia y fuerzas operativas, oportunidad en la que señaló que Colombini era el contacto que tenían con la Policía para obtener información y que por lo probado ya sabemos cómo se obtenía", concluyó el tribunal.

19 de agosto de 2009
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