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a quince años del atentado a la amia


A 15 años del atentado a la AMIA, no hay ningún preso ni por las 85 muertes ni por las irregularidades en la investigación. A década y media del atentado, la Corte ordenó volver a investigar al armador de autos Telleldín y confirmó la anulación de gran parte de la prueba recolectada durante el gobierno de Menem.
[Raúl Kollmann] Argentina. A quince años del atentado contra la AMIA, las anomalías y sorpresas siguen siendo lo habitual en la investigación. El 27 de mayo, la Corte Suprema ratificó gran parte del fallo del Tribunal Oral que sostuvo que la causa judicial estuvo basada en pistas falsas y "fue una maniobra al servicio de políticos inescrupulosos". Pero, al mismo tiempo, ordenó volver a investigar desde el principio a Carlos Telleldín, el armador de autos truchos que tuvo en su poder la Trafic que estalló en la mutual judía. Dos meses después todavía no hay tribunal, juez o fiscal que haya empezado con esa investigación. Es más, son muchos los que dicen que el fallo de la Corte implica volver a detener a Telleldín, quien ya pasó diez años en el penal de Devoto y fue absuelto con la resolución del Tribunal Oral que destinó una enorme parte de su fallo –249 páginas– a analizar las pruebas contra El Enano, como le dicen al armador de autos.
El 9 de junio último, el juez Rodolfo Canicoba Corral pidió la captura internacional de un supuesto coordinador del atentado, Samuel Salman El Reda. Un mes y medio después, el exhorto con el pedido de captura no salió del país porque todavía no se hizo la traducción. La causa por las irregularidades en el expediente AMIA comenzó en el año 2000. A ocho años, no hay nadie preso. Pero ahora, un hombre que está al borde del procesamiento, el comisario retirado Jorge ‘Fino’ Palacios, fue designado a cargo de la Policía Metropolitana y el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, ha dicho que lo mantendrá en su cargo aun cuando el juez Ariel Lijo, como todo lo hace prever, dicte su procesamiento en agosto. En los quince años transcurridos no se sabe de dónde salieron los explosivos, en qué lugar se armó la Trafic, cómo entraron al país los terroristas y se menciona a un suicida sobre el que no existen rastros de su paso por la Argentina. Hay 85 muertos y ni un preso.

Volver Al Día Uno
Ciento ochenta meses después del atentado, la Corte ha ordenado que se vuelva a investigar a Telleldín. El máximo tribunal ratificó que queda anulada gran parte de la causa que se realizó bajo el gobierno de Carlos Menem y con la guía del ex juez Juan José Galeano. Los policías bonaerenses acusados entonces quedaron sobreseídos en forma definitiva porque la Corte confirmó que toda la pesquisa se basó en maniobras políticas y un pago de 400.000 dólares a Telleldín.
El Tribunal Oral, que encabezó el juicio a lo largo de tres años, había anulado la investigación, pero en su fallo de dos mil páginas igualmente analizó cada una de las pruebas contra Telleldín y contra los policías, ya que sostuvo que los familiares tenían derecho a saber la verdad, más allá de las irregularidades que se cometieron.
En las 249 páginas destinadas únicamente a evaluar las evidencias contra Telleldín, el Tribunal Oral Federal (TOF) Nº 3, integrado por los doctores Miguel Pons, Gerardo Larrambebere y Guillermo Gordo, hizo un minucioso análisis de las pruebas y sostuvo lo siguiente:

- Que para participar en un atentado de esa naturaleza Telleldín sólo podría tener dos motivos: ideología o dinero. Que el Enano no registraba antecedente ideológico alguno que lo vinculara con ninguna organización política o terrorista y que las pruebas indicaban que se encontraba sin dinero tanto en las semanas previas como en las posteriores al atentado.

- Que, dada su experiencia en cuestiones delictivas, Telleldín no hubiera dejado sin eliminar el número en el motor, que fue lo que condujo la investigación a determinar que había adquirido la Trafic en Alejandro Automotores. Por ejemplo, Telleldín había eliminado la numeración en otro auto que provenía de un robo.

- Que no existen pruebas de que Telleldín haya reforzado los elásticos de la Trafic para poder cargar los explosivos, fundamentalmente porque ni él ni sus mecánicos contaban con el instrumental para hacerlo.

- Si Telleldín hubiera sabido que la Trafic era para cometer un atentado, no habría entregado el vehículo –como lo hizo– en la puerta de su casa.

El TOF se extendió sopesando decenas de argumentos contra Telleldín. Concluyó que El Enano no sabía que la camioneta se iba a usar para un atentado y que por lo tanto no podía ser condenado como cómplice. Es más, una lectura detenida del fallo parece dar a entender que los jueces creen en la versión inicial de Telleldín, de que una persona extranjera de piel oscura, anteojos y gorra, con un documento falso, compró la camioneta el domingo 10 de julio de 1994 y que Telleldín se la entregó sin muchas vueltas porque necesitaba los 11.500 dólares que le pagaron.
Más allá de esas consideraciones, lo cierto es que la Corte ahora parece ordenar una revisión de la absolución de Telleldín, lo que significa volver a investigar desde el día número uno. Y no es que se estaría hurgando en el núcleo central de la organización terrorista, sino en un aspecto de segundo orden como es la provisión de la camioneta.

¿Telleldín Preso?
Si la Corte revocó el sobreseimiento de Telleldín, como entienden varios juristas consultados por este diario, El Enano podría regresar a prisión. Sin embargo, nada de esto está claro porque la Corte envió su resolución a la Cámara de Casación y ésta no dijo todavía si lo que corresponde es que el TOF emita una nueva fundamentación, se haga un nuevo juicio o todo se investigue de nuevo, entregando la tarea al actual juez, Rodolfo Canicoba Corral, y al fiscal especial del caso AMIA, Alberto Nisman. Desde que se dio a conocer el fallo de la Corte, el 27 de mayo, pasaron casi dos meses. No se avanzó ni un paso.
Desde el punto de vista criminalístico, no será fácil encarar una nueva pesquisa. El TOF hace mención a un papel, supuestamente encontrado en el domicilio de Telleldín, con la dirección de la Embajada de Irán y sus teléfonos. Los jueces señalaron que el papel no figura en el acta del allanamiento y que tampoco se refirieron a él los dos testigos ni el oficial del juzgado que participó del procedimiento. Además, se hizo una pericia caligráfica y la letra no corresponde a Telleldín ni a sus familiares u otros sospechosos del expediente. Lo concreto es que, de acuerdo con algunas interpretaciones, habría que empezar todo otra vez.

Iraníes y Sirios
La investigación inicial, responsabilidad del gobierno de Carlos Menem y sus fuerzas de seguridad e inteligencia, no logró esclarecer nada. Ni quiénes fueron los terroristas ni cómo ingresaron al país ni dónde se armó la camioneta bomba ni cuál fue el origen de los explosivos. Aquella investigación fracasada tuvo la conducción del ex juez Juan José Galeano, los fiscales, y contó con el apoyo de los dirigentes de la comunidad judía. Pese a la inexistencia de rastros de los autores materiales, se armó una investigación sobre la conexión internacional sobre la base de testimonios de opositores al régimen de Teherán e informes de la CIA, el Mossad y la SIDE. La conclusión fue que la organización libanesa Hezbolá fue la ejecutora del ataque y se realizó por orden de las máximas autoridades de Irán. Nunca antes ni después el régimen iraní fue acusado de atentados masivos –aunque sí participó de asesinatos de opositores en Berlín y París– y tampoco Hezbolá registra imputaciones de acciones fuera de Medio Oriente.
Lo curioso es que hoy existe una acusación contra Carlos Menem, su hermano Munir, la SIDE, el comisario Palacios y el juez Galeano por haber saboteado una investigación respecto del amigo de la familia Menem, Alberto Jacinto Kanoore Edul, un hombre que hizo una llamada a la casa de Telleldín ocho días antes del atentado. La existencia de esa imputación demuestra que no se quiso investigar la denominada pista siria, una vertiente que vinculaba el atentado con promesas electorales de Menem al entonces presidente de Siria, Hafez Al Assad, y con algunos otros personajes que rondaron la Casa Rosada, como Monzer Al Kassar.
La realidad es que nunca hubo elementos para inclinarse por una u otra pista y cuando fue detenido en Londres el ex embajador de Irán en la Argentina, Hadi Soleimanpour, los jueces británicos lo dejaron en libertad porque consideraron que las pruebas no tenían solidez. Soleimanpour hasta cobró una indemnización por aquella detención.

El Coordinador y el Suicida
Después de una larga investigación, el fiscal Nisman concluyó que un colombiano convertido al Islam, Samuel Salman El Reda, fue coordinador del ataque. Vivía en la Triple Frontera, habría llegado a Buenos Aires el 1º de julio de 1994 y se fue el 18 de julio, dos horas antes de la explosión. Hoy estaría viviendo en El Líbano.
La acusación se basa esencialmente en un entrecruzamiento de llamadas en las que El Reda se habría comunicado con un celular desde la Triple Frontera, a nombre de un tal André Marques, y paralelamente a teléfonos que corresponderían a hombres de Hezbolá. También El Reda mantenía una estrecha relación con el ex agregado cultural de Irán en la Argentina, Mohsen Rabbani, y estaba casado con una hermana de su secretaria. En esa pesquisa nuevamente juegan un papel clave los servicios de Inteligencia, ya que son ellos los que certifican la pertenencia de los números telefónicos de supuestos terroristas en El Líbano, Nueva York y San Pablo.
En mayo, Nisman pidió la captura de El Reda y el 9 de junio el juez Canicoba Corral aceptó la acusación, convalidando una orden de captura internacional. En teoría, El Reda está en El Líbano porque allí renovó por última vez su pasaporte colombiano. Según consignaron fuentes judiciales a este diario, pese a que ya pasó casi un mes y medio, la orden de captura no está traducida todavía y por lo tanto la Cancillería no la pudo cursar a El Líbano. Aun en caso de que El Reda sea detenido, la acusación no será fácil de probar: no hay un testigo que lo haya visto en actitud sospechosa ni existe evidencia de su actividad terrorista.
El 9 de noviembre de 2005, el fiscal Nisman dio a conocer el nombre del supuesto suicida: Ibrahim Berro. Hezbolá había sostenido que Berro murió en una acción en el sur de El Líbano, pero el Mossad aportó la información de que se había inmolado en la AMIA. En aquel momento se dijo que sus hermanos –que viven en Estados Unidos– convalidaron la hipótesis, según figuraba en sus declaraciones testimoniales. Pero públicamente los hermanos rechazaron haber dicho semejante cosa. Más allá de la controversia, en el momento en que se señaló a Berro como el suicida se dijo que se haría un análisis de ADN comparando las muestras de sus familiares con las surgidas de los restos encontrados en la AMIA. Esa prueba no se pudo hacer: se determinó que no hay ADN de los restos que quedaron en la mutual judía. Esta es una evidencia de lo que fue la investigación al principio: no se tomaron muestras de las víctimas ni de los restos detectados entre los escombros.

Irán
La acusación a Irán –que encaja con la política exterior de Estados Unidos e Israel– depende de que en algún momento se concrete la captura de los siete ciudadanos de ese país acusados por el juez y el fiscal, incluyendo al ex presidente Alí Akbar Rafsanjani. Teherán siempre rechazó los cargos, insiste en que nunca fue acusado de ningún atentado con explosivos en el mundo y reiteró que no entregará a sus ex funcionarios.
Lo curioso del caso es que el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, negador del Holocausto y que aboga por la destrucción de Israel, tiene como adversarios a los integrantes de la corriente moderada, uno de cuyos referentes principales es justamente Rafsanjani.
En realidad, no se trata de si los acusados por la Justicia argentina son halcones o moderados, sino de la calidad de las pruebas. Se afirma que el atentado fue resuelto en una reunión de Rafsanjani y las máximas autoridades iraníes en la ciudad de Pashad. Fue un cónclave publicado en los diarios y no hay ningún testigo presencial que afirme que allí se planeó el ataque contra la AMIA: lo dicen los opositores exiliados, algo equivalente a los anticastristas cubanos de Miami.
El principal problema de la causa AMIA es, precisamente, que no hay testigos sólidos de nada, no existen análisis de ADN, no aparece en la causa ni siquiera una idea sobre el origen de los explosivos y no se ha podido descubrir el nombre o la forma con la que entraron a la Argentina el supuesto suicida y los demás protagonistas del ataque. Para trazar un paralelismo, en España se determinó exactamente de qué mina de Asturias salió la dinamita usada en Atocha, quiénes la transportaron a Madrid y el grupo de marroquíes que ejecutó la operación. En Buenos Aires, a 15 años es poco lo que hay investigado porque el Estado –el Ejecutivo, las fuerzas de seguridad e Inteligencia– no lo hicieron al principio. Ahora es difícil avanzar y todo parece demasiado lento.

18 de julio de 2009
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el interrogador de el chalet


La cámara federal confirmó el procesamiento del represor Copteleza. La Cámara consideró probado que conducía interrogatorios bajo tortura en el centro clandestino que funcionó en el Hospital Posadas. Copteleza estuvo dos años prófugo de la Justicia y se entregó hace cuatro meses.
[Diego Martínez] Argentina. Luego de dos años prófugo de la Justicia y a poco menos de cuatro meses de entregarse manso en Comodoro Py, la Sala II de la Cámara Federal porteña confirmó el procesamiento con prisión preventiva de Juan Máximo Copteleza, ex agente civil de inteligencia de la Fuerza Aérea que conducía interrogatorios bajo tortura en El Chalet, el centro clandestino que funcionó durante la última dictadura en el Hospital Posadas. "Se encuentra suficientemente demostrado que Copteleza habría participado de los hechos por los que viene procesado", apuntaron los camaristas Jorge Ballestero y Eduardo Farah luego de repasar los testimonios de las víctimas e incluso de otros represores que le asignaron un rol de mando.
Copteleza está sindicado como segundo jefe del grupo de tareas "Swat", que se instaló en el policlínico de Haedo por orden del general Reynaldo Bignone con la misión de proteger el lugar de "resentidos, disociadores y subversivos". Una sobreviviente que pasó por sus manos declaró en la causa que el represor civil le clavó "un atizador en el pecho, mientras cantaba la marcha de San Lorenzo y gritaba ‘a los enemigos ni justicia’". El juez federal Daniel Rafecas ordenó su detención a fines de 2007 y poco después ordenó su captura nacional e internacional. El 27 de marzo último se cansó de jugar a la escondida y se presentó en la mesa de entradas del juzgado. Luego se negó a declarar, fue procesado y enviado al penal de Marcos Paz.
Rafecas elevó el expediente a juicio en diciembre con cinco imputados: Bignone, el coronel Agatino Di Benedetto, el brigadier Hipólito Mariani (condenado a 25 años de cárcel, pero libre) y los civiles Luis Muiña y Argentino Ríos. Tras la reasignación de causas vinculadas con el Primer Cuerpo de Ejército que hacían cola en el Tribunal Oral Federal 5, Hospital Posadas recayó en el TOF 3. Ante las excusaciones y recusaciones de los jueces planteadas por las partes, fue reubicada en el TOF 2, cuya prioridad es juzgar a una docena de torturadores del circuito Atlético-Banco-Olimpo. El primer juicio de Primer Cuerpo no tiene fecha confirmada.

17 de julio de 2009
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recuerdan a víctimas de atentado


A 15 años, los familiares recuerdan a las víctimas del atentado a la AMIA. Con el mismo dolor y la misma firmeza, familiares de víctimas del atentado a la AMIA, recordarán a sus seres queridos al cumplirse mañana el décimo quinto aniversario del ataque.
Argentina. "Nos parece mentira que hayan pasado 15 años desde ese momento atroz que nos cambió la vida para siempre. Yo siento que fue ayer, para mí cada día es 18 de julio, cada día se nota la ausencia", dice en diálogo Olga Dejtiar, quien perdió a su hijo Cristian en el atentado.
La mujer, como muchos familiares, encontró fuerzas para salir adelante a través de la lucha por la búsqueda de justicia: "De alguna forma siento que con eso mi hijo donde esté, ve que su madre no bajó los brazos", señala.
Olga recuerda con dolor los tres años y medio de juicio oral del cual "no quedó nada" y rescata que el Gobierno "tuvo mayor interés en llegar a la verdad y se fue avanzando en varios temas, como los iraníes y la formación de una nueva fiscalía", aunque lamenta que tras 15 años "no hay una sola persona en la cárcel".
Ella pertenece a la agrupación Familiares y Amigos de Víctimas del atentado a la AMIA, y cuenta que esa organización está yendo a escuelas no judías para contar qué es lo que pasó aquel 18 de julio de 1994 y para que los chicos sepan qué pasó, porque "la bomba estalló también en cada hogar y reconstruir la familia después es una tarea que se hace día a día".
"Estoy muy sensible estos días, además de por la fecha, por circunstancias como la designación del ex comisario Palacios, y me hace sentir que se burlan de nosotros, que no tienen en cuenta el dolor de los familiares. En su momento, nosotros confiamos plenamente en Palacios y era nuestro mesías, pero después nos enteramos de que intentó encubrir a un acusado sirio o tuvo la orden de alguien para hacerlo", afirma Olga.
Y opina que con su defensa cerrada hacia Palacios, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, le hace recordar a "cuando (Eduardo) Duhalde defendía al comisario Pedro Klodczyk de la supuesta mejor policía del mundo".
Sergio Burstein -también miembro de Familiares-, cuya esposa Rita Worona murió en el ataque, afirma que Palacios "es el pato de la boda, el que muestra su fase autoritaria, ignorando las críticas. Dice que Palacios es inocente y no le importa el resto, y (el ministro de Seguridad porteño, Guillermo) Montenegro miente en todo lo que dice con respecto a la causa".
Burstein dice que los familiares están "cada vez más cercanos" y que la decisión de Macri de designar a Palacios "logró unir a los grupos que durante tanto tiempo tuvieron un mismo objetivo pero miradas opuestas", aunque destacó que las agrupaciones se pueden jactar de "nunca tener una mentira o una agachada".
Los hijos de Rita y Sergio tenían 19 y 17 cuando su madre murió en la AMIA. "Solamente yo sé lo que pasó con mi hija cuando yo le tenía que responder cosas en las que necesitaba a la madre".
El acto central por el atentado se pospuso debido a la pandemia de gripe A, y se realizaría el 18 de agosto o de septiembre, pero muchos familiares irán igual mañana a las puertas del reconstruido edificio de la calle Pasteur, como Sergio.
"Vamos a ir a las 9.53 para poner una flor. Siento la necesidad de decir ’estamos acá’ a pesar de todo", dice. Rosa Barreiros es la madre de Sebastián, la víctima más joven, quien perdió la vida a los cinco años cuando el destino lo puso frente al edificio de la AMIA al momento de la explosión.
"En agosto él cumpliría 21 años. Yo solamente tuve un hijo de 5 y una lucha de 15", lamenta Rosa. Ella y Sofía Guterman se separaron de la agrupación Familiares y pasaron a ser querellantes independientes de la causa.
"A 15 años, hay momentos que me encuentran cansada, fueron muchos años de lucha, porque a parte del dolor también hubo muchos engaños, desilusiones y piedras en el camino", opina.
Para Rosa, el sentimiento que predomina es el de "manos vacías", porque "si bien hay muchos responsables, no hay culpables" por el mayor atentado de la historia argentina. Con respecto a la designación de Palacios, expresó su desacuerdo y deseó que "ojalá se de marcha atrás".
Por la postergación del acto central a raíz de la gripe A, Rosa irá esta vez al cementerio "a llevarle una flor" a su hijo y "estar con él a las 9.53", como hace 15 años.

17 de julio de 2009
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sobre presos y jueces


Estrambótica conducta de jueza enturbia imagen de poder judicial.
[Roberto Gargarella] Hace unos pocos días, la jueza Claudia Dávalos desestimó un hábeas corpus colectivo, presentado por el Comité contra la Tortura de la Comisión Provincial por la Memoria, en donde se denunciaban las graves condiciones de detención que afectaban a las 34 personas presas en la Comisaría Tercera de Avellaneda. La respuesta de la jueza fue curiosa, ya que ella pretendió negar uno a uno los cargos señalados por los abogados del comité, al mismo tiempo en que –naturalmente, y con sus propias palabras– describía una situación espeluznante. Así, la doctora Dávalos reconocía abiertamente que los detenidos dormían sobre el cemento (un hecho que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha reconocido repetidamente como violatorio de la dignidad humana de los detenidos), sin advertir algún problema en ello; admitía la inexistencia absoluta de calefacción con la que enfrentar el invierno, pero –dada la luz que apenas se filtraba por los techos– deducía que la temperatura de la cárcel debía ser "agradable" (¡!); y corroboraba la situación de hacinamiento existente en la comisaría, pero desestimando toda posible crítica al respecto. Para ello, aludía al testimonio de algunos de los detenidos, como si la violación en cuestión se tratara de una cuestión privada, y no de una falta de orden público.
Hace unas pocas semanas, el juez federal Claudio Bonadío dictaminó la prisión preventiva para nueve militantes sociales del Movimiento Teresa Rodríguez, acusados de haber incurrido en manifestaciones antisemitas, el 17 de mayo último. La figura penal utilizada por el juez para fundar su pobremente fundada decisión fue el art. 213 bis del Código Penal, que refiere al delito denominado de "prepotencia ideológica", y que se dirige contra quien "comete, organiza o toma parte en agrupaciones que tengan por objeto principal o accesorio imponer sus ideas o combatir las ajenas por la fuerza o el temor". El artículo podía haber sido atacado en su constitucionalidad, por penalizar la simple pertenencia a un grupo ideológico, y sin tomar en cuenta la circunstancia de que uno haya cometido, o no, daños contra terceros. Sin embargo, el juez apeló a dicho artículo no para descalificarlo, sino como base para privar a un grupo de personas de su libertad, despreocupándose de las historias personales y responsabilidades individuales de cada uno de los detenidos.
Los dos casos citados tienen diferencias importantes entre sí, pero merece la pena examinarlos juntos, ya que entre ambos expresan bien los modos –clasistas, racistas– en que se administra la justicia en nuestro país. Una primera cuestión, común a ambos casos, es la siguiente: uno puede, y debe, criticar los sesgos inadmisibles de nuestra justicia, sin necesidad de negar que los condenados del caso hayan cometido alguna falta (aunque ello no sea cierto o no esté demostrado, en una enorme cantidad de casos). Tenemos que dejar de lado, de una vez y para siempre, el prejuicio que convierte toda preocupación por los derechos de los detenidos en un insulto o una ofensa hacia las víctimas: si hablamos de los derechos de alguien (y los detenidos, como personas, tienen derechos), entonces nadie puede sentirse ofendido. No hay un juego de suma cero entre los derechos de las víctimas y los derechos de los detenidos. La afirmación de los derechos de alguien no puede ser ofensiva para nadie: lo que nos ofende es su ausencia.
En segundo lugar, ambos casos sirven para insistir sobre un punto importante, referido al castigo y la privación de la libertad: una persona puede incurrir en una conducta ofensiva, pero no toda conducta ofensiva merece un reproche; no todo reproche, a la vez, debe convertirse en un reproche penal, y así en un castigo; y además, no todo castigo penal debe traducirse en penas privativas de la libertad. Desgraciadamente, muchos de nuestros jueces actúan como si la única respuesta pública que tuvieran bajo su control fuera esta última, la privación de la libertad. La cárcel se convierte así en la moneda corriente, la lengua común de nuestra (in)justicia penal.
En tercer lugar, ambos casos nos exigen una reflexión sobre los usos de la coerción penal en sociedades tan desiguales como las nuestras. Es dudoso que una comunidad, cualquiera sea ella, cuente con autoridad moral para imponer la violencia pública sobre alguien. Tal situación es mucho más dudosa cuando se trata de una comunidad injusta, que crea y reproduce desigualdades socio-económicas capaces de colocar secciones enteras de la sociedad en una situación de miseria desesperada. En dicho contexto, es el Estado el primero que debe ser puesto contra la pared, y obligado a dar cuenta del modo en que cumple sus obligaciones constitucionales hacia los más pobres, cumplimiento que daría alguna inteligibilidad a su pretensión de sancionar las eventuales faltas de aquellos.
Finalmente, ambos casos dicen mucho sobre nuestros jueces. Presionados por sus propias ambiciones, urgencias o limitaciones, ellos toman a los pobres como variable de cambio en sus decisiones. Nuestros jueces deciden como si la vida en prisión fuera el estado natural de los pobres; como si las condiciones animales de detención que imponen (condenadas por la CIDH, la Corte Argentina en el fallo "Verbitsky", y la propia letra explícita de la Constitución) fueran permisibles, dadas las faltas en juego, o la calidad de los detenidos. Para hablar de nuestros jueces penales, ya no es necesario apuntar a la mala fe: ellos se muestran simple y naturalmente ciegos a las necesidades y derechos de las personas sin recursos. Son ellos, y no las víctimas de sus decisiones, quienes tienen la obligación de justificar frente a nosotros las vergüenzas que, actuando como lo hacen, nos imponen a todos.

El autor es doctor en Derecho. Profesor de Derecho Constitucional, UBA-UTDT.

14 de julio de 2009
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cómo marcha la despenalización


El proyecto sobre despenalización iría al Congreso este mismo año. Aníbal Fernández se llevó del Ministerio de Justicia a la Jefatura de Gabinete el comité asesor en materia de drogas. La intención oficial es presentar el proyecto a "corto plazo", aunque se esperaría el inminente fallo de la Corte sobre el tema.
[Emilio Ruchansky] Argentina. Desde su creación en 2007, el Comité Científico en materia de drogas que asesora a Aníbal Fernández pasó del Ministerio del Interior al de Justicia y, desde ayer, a la Jefatura de Gabinete. Cada movimiento de escenario generó un relanzamiento del "cambio de paradigma" en el que insiste Fernández: no criminalizar a los usuarios y centrar la política de drogas en la prevención, la asistencia médica y el combate al narcotráfico. Esta vez, por pedido del nuevo jefe de Gabinete, los expertos deberán fijar un cronograma con objetivos a "corto plazo" para definir las reformas e innovaciones que el Poder Ejecutivo plantearía en el Congreso este año.
Según fuentes del propio comité, de los tres proyectos en preparación, ya hay uno en condiciones de discutirse. Es el que se refiere al lavado de activos que sirve para "blanquear" los ingresos de los narcotraficantes. Este anteproyecto buscará reforzar el cruce de datos entre el Banco Central y la AFIP y contiene un cambio en la distribución de los bienes decomisados por la Justicia, que apuntaría a facilitar más información y a recuperar el dinero depositado fuera del país por los narcos.
Los otros dos anteproyectos son la reforma penal y la sanitaria. Ambos, dijeron las fuentes consultadas, estarán frenados hasta que la Corte Suprema de Justicia de la Nación emita el fallo pendiente sobre la tenencia de drogas para uso personal. La sentencia, tal como trascendió en diciembre pasado, será favorable a los usuarios. Pero los integrantes del Comité Científico Asesor decidieron esperar a saber si la Corte declara inconstitucional la figura que pena la tenencia para uso personal, por violar el derecho a la intimidad y al acceso a la salud. De hacerlo, impulsaría una reforma más profunda de la ley actual que pena este tipo de tenencia con un mes a dos años prisión, canjeable por una medida educativa o un tratamiento psicológico.
"Es similar a lo que pasó con el divorcio. La gente que se quería casar por segunda vez tenía una sola posibilidad, hacerlo en México o en Paraguay. Hasta que no llegó el caso Noble a la Corte, no se pudo avanzar en el cambio a la ley civil. En este caso, necesitamos la resolución de la Corte para incorporar la definición sobre el tema del consumo personal y a la vez ver si hacen alguna recomendación en el aspecto de salud", comentó a este diario la fuente consultada del comité asesor.
El proyecto de salud está basado en la óptica de reducción de daños, que plantea, antes que nada, informar a los grupos vulnerables y a los usuarios sobre las formas de mitigar los efectos no deseados derivados del uso de drogas. Y, en caso de que el usuario lo demande, brindar un tratamiento que se adecue a su situaciones (sea uso, abuso o adicción). La internación sería una medida de último recurso. Esta nueva norma incluiría en el Plan Médico Obligatorio de las prepagas y las obras sociales el tratamiento a las adicciones. Además, establecerá una plan nacional para afrontar el tema y controles más estrictos para las granjas y comunidades terapéuticas privadas.
A lo largo de estos dos años de vida, el comité fue sumando miembros. Hoy se cuentan entre ellos la fiscal Mónica Cuñarro, los jueces Horacio Cattani, Patricia Llerena, Roberto Falcone y Martín Vázquez Acuña, los médicos Carlos Damín y Alicia Gillone, la psicoanalista Eva Giberti y el sociólogo Alberto Calabrese. Los expertos trabajan ad honorem y ya generaron una especie de apertura en el tema que, a través de reuniones, seminarios y convenios, logró involucrar a casi todos los ministerios: Desarrollo, Salud, Educación, Trabajo, Justicia, Interior, Economía.
Si los tiempos legislativos son favorables, el comité entrará en la etapa final tras presentar los proyectos. Su continuidad en la órbita de la Jefatura de Gabinete, en la oficina contigua a la de la Presidenta, fue vista por sus integrantes como la confirmación del compromiso de Aníbal Fernández de modificar la actual política de drogas.

14 de julio de 2009
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delitos de lesa humanidad en malvinas


El Centro de ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM-La Plata) expresó su "satisfacción" por el fallo de la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia que confirmó una resolución que declara delitos de lesa humanidad las torturas contra soldados que participaron de la guerra del Atlántico Sur, en 1982, por parte de sus superiores.
Argentina. El titular de esa agrupación, Ernesto Alonso, manifestó su conformidad por la decisión del tribunal de ratificar un fallo de primera instancia de la jueza Lilian Herráez, y anticipó que "la causa sigue sumando denuncias y la próxima semana se van a presentar más soldados a denunciar los vejámenes sufridos" a manos de oficiales y suboficiales.
La Cámara Federal de Comodoro Rivadavia declaró que las torturas a soldados durante la Guerra de Malvinas constituyen delitos de lesa humanidad, en el marco de un expediente en el que están imputados más de 70 militares.
De esta manera, el tribunal confirmó el fallo la jueza de Río Grande que rechazó un planteo por prescripción planteado por los abogados de uno de los imputados. Al considerar que se trata de delitos de lesa humanidad, éstos no prescriben.
En marzo último, la jueza Herráez aseguró que los crímenes investigados "son actos inhumanos que, por su extensión y gravedad, van más allá de los límites de lo tolerable para la comunidad internacional".
"Cuando el individuo es agredido en sus más altos valores, se ataca también a la humanidad. Por eso lo que caracteriza esencialmente el crimen de lesa humanidad es el concepto de la humanidad como víctima", añadió.
Esta mañana, en declaraciones a un canal de cable y a través de un comunicado, el presidente del CECIM-La Plata dijo que quienes "desde hace 27 años estamos tratando que esto se sepa, nos sentimos realmente satisfechos" con el fallo de la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia.
"Estamos avanzando en la búsqueda de la verdad de lo que ocurrió en Malvinas en 1982 donde las Fuerzas Armadas utilizaron la doctrina represiva con los soldados conscriptos", denunció Alonso.
Añadió que a Malvinas no fue el "ejército sanmartiniano" a enfrentar a Gran Bretaña, sino "Fuerzas Armadas formadas en la ’Doctrina de la Seguridad Nacional’ y no en la de ’Defensa de la Soberanía Nacional’".
El dirigente insistió en señalar que "muchos compañeros que sufrieron en carne propia estos vejámenes esperan hace 27 años justicia, como así también los familiares de compañeros asesinados y torturados por los propios militares argentinos".
Alonso detalló que las denuncias de torturas -que incluyen el presunto asesinato de un soldado por parte de un superior- se refieren al "famoso estaqueamiento, simulacro de fusilamiento, muerte por hambre, pies congelados", entre otros horrores que se investigan.
"No se conoce que en ningún lado del mundo se hayan producido bajas de soldados a manos de sus superiores, los propios militares", alertó. Abundó que "hay compañeros que están esperando que se haga justicia, que se sepa la verdad y que los que cometieron estos delitos sean castigados".
Alonso acotó que "hoy por hoy tenemos una justicia independiente y una Corte Suprema de lujo que nos da garantías a los ciudadanos argentinos para que esto se investigue".

27 de junio de 2009
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partido por los derechos humanos


El documental registra el acto con el que, a treinta años de la final del Mundial ’78 organizado por la dictadura militar, futbolistas y artistas (entre ellos Luis Alberto Spinetta y Daniel Viglietti) reivindicaron la memoria de los 30 mil desaparecidos.
[Óscar Ranzani] Argentina. El domingo 29 de junio de 2008, el Instituto Espacio para la Memoria (IEM) organizó el acto ‘La otra final’, como una manera de recordar y revindicar a los 30 mil desaparecidos, cuando se cumplían por aquella fecha treinta años de la final del Mundial de Fútbol 1978, organizado por la dictadura para tapar las atrocidades que las Fuerzas Armadas estaban cometiendo en todo el territorio nacional. El acto incluía el Partido por la Vida y los Derechos Humanos, en el que jugaron algunos campeones de aquella Selección Nacional, como Leopoldo Jacinto Luque, Ricardo Villa y René Houseman. Al finalizar el encuentro, diversos artistas como Luis Alberto Spinetta, Liliana Herrero, Juan Carlos Baglietto, Lito Vitale, Daniel Viglietti, Arbolito y el grupo de percusión La Bomba de Tiempo brindaron un espectáculo a todos los que se acercaron al estadio de River Plate, que adquirió un valor simbólico muy fuerte por la presencia de miembros de organismos de derechos humanos como Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, Abuelas de Plaza de Mayo, APDH, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, H.I.J.O.S., Herman@s de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia, Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos y el Servicio de Paz y Justicia, entre otros.
Aquella tarde quedó grabada para la posteridad no sólo en la memoria de los presentes sino también porque miembros de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc), dependiente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), registraron lo que estaba sucediendo en la cancha de River: un acontecimiento que iba a tener carácter histórico. El resultado es un mediometraje de 28 minutos que Página/12 obsequiará a sus lectores de manera gratuita con la compra de la edición del diario de mañana. "Surgió primero la posibilidad de cubrir este evento y después, con ese material que iban a cubrir, producir un documental. No fue fácil hacerlo", relata la presidenta del Incaa, Liliana Mazure, quien agrega que ella misma expresó su reconocimiento al "excelente trabajo que hicieron porque era difícil: aquel Mundial con ese estadio lleno de gente, engancharlo con este estadio lleno de presencias que no están. Era un tema complejo, pero finalmente se concretó muy bien. Esto implica que hubo un gran compromiso de quienes trabajaron", agrega Mazure.
El DVD –que cuenta con el auspicio del IEM, Incaa y Enerc (cuya directora es Silvia Barales)– comienza con los preparativos de la ceremonia que se inició en la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), desde donde partió una multitud marchando hacia River con una inmensa bandera impresa con las fotos de los 30 mil desaparecidos. Posteriormente, quienes la sostenían dieron una vuelta olímpica simbólica con un aplauso colectivo y fervoroso. Mazure, que participó del homenaje, recuerda que aquella recorrida "fue muy impresionante, sobre todo cuando uno se detiene y ve esa bandera inmensa con toda esa cantidad de fotos, donde además el 95 por ciento de esas fotos es de personas menores de treinta años. Eso fue muy impresionante", reafirma.
En el DVD ‘La otra final’ se alternan imágenes de aquel ’78 a través de las propagandas de la dictadura –como aquella que decía "25 millones de argentinos jugaremos el Mundial"– con las de los asistentes portando la bandera, mientras Daniel Viglietti canta: "Entre los desaparecidos no hay inocentes. Todos fueron culpables de querer un mundo mejor". Es una constante la contraposición de imágenes de aquella época con las que se tomaron de ‘La otra final’, casi como disputando un partido simbólico en el que la vida, después de tres décadas y gracias al trabajo realizado en materia de derechos humanos, logró vencer al terror y la muerte. Las imágenes del Partido por la Vida y los Derechos Humanos se contraponen con los goles de los jugadores argentinos en la final contra Holanda del ’78, mientras de fondo suenan los tambores de La Bomba de Tiempo, cuyo sonido se funde, a su vez, con un audio de aquella época en el que se escucha a una madre decir: "Nosotros queremos saber dónde están nuestros hijos". Mazure señala que tanto ella como quienes participaron en la ceremonia la vivieron como un acto de desagravio a las víctimas de la dictadura, pero que "no tuvo toda la repercusión que hubiéramos querido. Entonces es fundamental que exista este material audiovisual, porque hoy mucha más gente tiene la posibilidad de saber que eso sucedió y cómo nos sentimos los que ahí estuvimos. Fue altamente reparador", asegura la titular del Incaa.
La otra final intercala también testimonios de Taty Almeida y Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora), Alba Lanzillotto (Abuelas de Plaza de Mayo), la recordada Mabel Gutiérrez (Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas), ex jugadores y artistas. "Jamás voy a acusar a los otrora chicos jóvenes porque ellos, bueno... la pasión era ésa. Habían sido seleccionados. Lo que sí me importa muchísimo es qué piensan hoy los jugadores del ’78 enterados de todo. Eso sí me interesa", comenta Taty Almeida, promediando la mitad del documental. Esa tarde pudo disipar las posturas de algunos de ellos. "Nosotros no cometimos ningún crimen, no hicimos desaparecer a nadie. Jugamos para nosotros y para el pueblo argentino. No jugamos para los militares", afirma René Houseman, seguro de que lo logrado no estaba destinado para el festejo de los genocidas. Además, que aquella tarde de invierno de 2008 hayan estado algunos ex jugadores campeones del Mundial ’78, junto a representantes de organismos de derechos humanos, permite entender que hubo un cambio en buena parte de la sociedad y un compromiso con la verdad histórica.
Mazure, que no estaba en la Argentina durante el Mundial ’78, ya que se había exiliado en México con los demás integrantes de su grupo de cine de animación, desde donde participó en la campaña "Los argentinos no somos ni derechos ni humanos" ("sabíamos lo que estaba pasando"), señala que "el audiovisual tiene una deuda en cuanto a comunicar todo lo que sucedió. Si bien no es una deuda que se haya adquirido por voluntad propia sino porque era imposible comunicar en ese momento lo que estaba sucediendo, hoy tenemos una deuda sobre todo con las nuevas generaciones en cuanto a comunicar y expresar todo lo que sucedió en esos años, de los cuales no hay muchas imágenes, ni material audiovisual. Este documental para eso es fundamental", afirma la titular del Incaa. Para Mazure, la reparación histórica es necesaria: "Cada uno debe reparar adentro de su corazón, pero no hay que dejar de hacerlo porque es fundamental para el crecimiento saludable de nuestra sociedad y de nuestro futuro como país", asegura Mazure.

27 de junio de 2009
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el crimen más probado


Silvia Maturana y Pablo Navarro Espejo presentan ‘Aunque me cueste la vida’, que se estrena por canal 7. El camarógrafo Leonardo Henrichsen filmó su propio asesinato, cuando en junio de 1973 registró con su cámara al soldado chileno que le disparaba, en una asonada militar previa al golpe de Pinochet. Más de tres décadas después, nadie pagó por esa muerte.
[Óscar Ranzani] Argentina. El 29 de junio de 1973 Santiago de Chile había amanecido con la noticia de un intento de golpe de Estado contra el presidente constitucional Salvador Allende. El suceso fue conocido años más tarde como ‘el Tanquetazo’, por los carros militares que arrasaron las calles de la capital chilena desde donde las fuerzas armadas disparaban con munición gruesa contra la población civil. Aquella sublevación también enlutó a la Argentina, no sólo por el ataque a un país vecino que dejó como saldo 22 civiles muertos: el camarógrafo Leonardo Henrichsen, que estaba filmando cómo una tanqueta militar abría fuego contras los transeúntes, enfocó su cámara francesa Eclair hacia ese lugar y un soldado le apuntó desde varios metros y lo mató. La imagen del corresponsal registrando su propia muerte recorrió el mundo por el impacto en sí mismo que generaba verla. Y aún hoy, cuando es conocida mundialmente, sigue generando la misma sensación. Henrichsen había nacido en Buenos Aires, pero su padre era un sueco que había emigrado hacía muchos años a la Argentina. En el momento de los hechos, tenía treinta y tres años y trabajaba para la televisión sueca (STV) junto al periodista Jan Sandquist. Tenía un currículum importante: había sido camarógrafo del noticiero cinematográfico Sucesos Argentinos y poseía experiencia en coberturas en zona de conflicto.
Los cineastas argentinos Silvia Maturana y Pablo Navarro Espejo, del grupo Adoquín Video, decidieron contar la historia de Henrichsen en el documental ‘Aunque me cueste la vida’, que no fue estrenado comercialmente y que podrá verse este viernes por Canal 7 a la 0.30 (madrugada del sábado) en el ciclo Ficciones de lo Real que conduce Diego Brodersen. En el film los documentalistas entrevistan al médico que atendió al camarógrafo, al piloto que trasladó su cuerpo a Buenos Aires, a la hermana de Henrichsen y al periodista Ernesto Carmona, quien investigó el caso. Diversos colegas también cuentan cómo era su modo de trabajar y su pasión por su profesión que lo llevó a estar en sucesos históricos como el Cordobazo, el juicio a Régis Debray, el terremoto de Managua, producido mientras el dictador Somoza era presidente, y la masacre de Ezeiza, entre otros. Igual que en el documental ‘Imagen final’ (2008), que Andrés Habbegger realizó sobre el mismo tema, el film de Maturana y Navarro Espejo también relata con minuciosidad los últimos momentos de Henrichsen y cómo se pudo recuperar su cámara en medio del terror militar. Si en la primera parte el documental hace foco en la historia de Henrichsen y en sus trabajos, la segunda está dedicada al hecho que produjo su muerte. Los documentalistas logran dar también con el paradero de Héctor Hernán Bustamente Gómez (fallecido en 2007) que, según cuentan en diálogo con Página/12, era el militar que comandaba la patrulla desde donde se efectuaron los disparos, uno de los cuales hirió mortalmente a Henrichsen.
"Las imágenes las pasó Canal 13. Nosotros las habíamos visto de muy jóvenes y fue muy impactante", recuerda Maturana. "Después, con el tiempo no se supo bien quién era el camarógrafo y, por otra parte, quedó asimilada al golpe de Pinochet que se produjo a los pocos meses. Conocíamos al periodista Modesto Emilio Guerrero y en 2002 lo volvimos a ver. El había escrito justo ‘Reportaje con la muerte’, que era sobre Leonardo Henrichsen. Lo leímos y nos pareció que era una historia que valía la pena para hacer un documental", agrega Maturana.

La primera parte del documental focaliza en el Tanquetazo. ¿La idea fue explicar el contexto histórico en el que se produjo el asesinato de Henrichsen?
Pablo Navarro Espejo: –Sí, nosotros pensamos mucho en las jóvenes generaciones para quienes Pinochet no tiene el significado que tiene para nosotros. Entonces, quisimos darle un contexto, explicar el proceso que pasaba en Chile y mostrar la ferocidad de esta gente que salió un día al centro de la ciudad con munición antiaérea sobre personas indefensas que caminaban por la calle. Fue un ensayo general del golpe de septiembre.

¿Por qué lo pensaron como un documental no sólo sobre su trágica muerte sino también sobre su vida?
Silvia Maturana: –Lo pensamos así porque descubrimos que era un excelente camarógrafo. El estuvo en montones de golpes de Estado, en momentos muy turbulentos de la política latinoamericana y, además, no veía lo que filmaba porque cuando trabajaba para la televisión sueca las cintas iban directamente a Suecia. O sea, no era como ahora que un camarógrafo puede ver su material.

P. N. E.: –Por ejemplo, en 1971 a alguien se le ocurrió que las novelas que tenían mucho auge podían tener exteriores. Entonces, para Rolando Rivas Taxista contratan como camarógrafo a Henrichsen, que se mete adentro de un Siam Di Tella a hacer foco con una cámara de cine. Y además él sumaba puntos hasta en cosas innecesarias. Por ejemplo, cuando lo contratan para filmar el ‘Tren a las Nubes’, hay unas tomas en que está parado arriba de lo locomotora. Y lo de Chile es también un poco eso. Él, con una toma de unos soldaditos corriendo ya cobraba el sueldo y lo felicitaban, pero sentía la obligación de contar lo que acontecía. Y lo que nos estaba contando esa mañana era cómo venían los golpes de Estado: iban a tirar a matar y era una imagen anticipatoria que quizás en su momento no supimos leer.

¿Era lo que se conoce como un reportero de riesgo?
P. N. E.: –Sí, pero no por el riesgo mismo. Era un tipo que cuando tenía que contar, contaba, y lo que ponía en juego no estaba en consideración.

¿Creen que Henrichsen siguió filmando porque creyó que no le iban a tirar? ¿Qué hipótesis tienen?
P. N. E.: –En la película colocamos algunos testimonios que dan diversas versiones. Yo, particularmente, pienso que él no consideraba el riesgo que corría. Él estaba viendo un hecho insólito: militares asesinando a civiles a mansalva en las calles del centro de unas de las principales capitales de Latinoamérica. Y él tenía que contar eso con todos los detalles que podía registrar con su cámara. Si había una bala para él o no había una bala para él, no estaba en su consideración. El tenía que informar. Nos habla de la ética periodística. Hoy para los que trabajamos en medios o tenemos relación con eso, en general, el límite es el salario o la opinión del jefe de redacción. Uno no pone en juego la vida cada vez que filma algo. Y él la puso muchas veces en su vida y eso está contado en la película.

Un colega de Chile Films vio que los militares tiraron a una alcantarilla algo que resultó ser la cámara y la cinta. ¿Qué pasó con la cinta una vez encontrada? ¿Cómo llegaron a conocerse esas imágenes?
P. N. E.: –Una vez que la rescatan de donde este hombre vio que la habían tirado va a parar a manos de Allende, que decide que Chile Films tiene la tecnología más apropiada para saber qué hay en esa película. En ese momento no estaban seguros de si era la cámara de Henrichsen o una cámara de los militares que estaban filmando para pasar a la posteridad. La cámara viene en un vuelo a Buenos Aires porque ellos no tenían para revelar en color. Luego vuelve y un grupo de montajistas de Chile Films ve la película. Nosotros encontramos a uno de los que vieron por primera vez la película y lo contamos en el documental. Y ellos tuvieron que verla dos o tres veces para darse cuenta de que se trataba de un mismo tipo filmando su propia muerte.

¿Cómo lograron alcance mundial las imágenes en aquella época en que la tecnología no estaba tan avanzada como ahora?
S. M.: –Por varias razones. Chile Films hace un noticiero especial y usa esas imágenes. Pero, además, hacen varias copias. Inclusive, una de esas copias es la que usa Patricio Guzmán en ‘La batalla de Chile’, donde aparece ese fragmento en la película de Leonardo.

¿Por qué creen que si existía una prueba tan contundente nunca llegó a hacerse justicia en este caso?
S. M.: –Es la gran paradoja: con el crimen más probado de la historia (porque está filmado el asesino), no pasó nada. Pero no pasó nada por la impunidad que vino después.

25 de junio de 2009
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