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ladrona de bebé acusó a su ex


La apropiadora del nieto recuperado Francisco Madariaga acusó a su ex marido. En la causa por el plan sistemático de apropiación de bebés, Inés Colombo se presentó como una víctima de la violencia del ex carapintada Víctor Gallo y dijo que temía que él la matara. Pero no pudo aclarar las dudas de los jueces, la fiscalía y la querella.
[Alejandra Dandan] Argentina. Ella está acusada de la apropiación de Francisco Madariaga y de haber ocultado su identidad durante casi 30 años, igual que su ex marido, Víctor Alejandro Gallo, un oficial de Inteligencia del Ejército y ex carapintada que está detenido. Ayer Inés Susana Colombo se sentó en la sala de audiencias de los Tribunales de Retiro dispuesta a defenderse y, en ese contexto, a declarar contra su ex marido. Después de horas de audiencia, dijo que temía ser asesinada por Gallo y citó a una psicóloga que lo atendió, quien le dijo que él era un psicópata: "Es como un ofidio que inocula el veneno y se sienta a esperar, son tal cual las palabras que usó la psicóloga –contó ella–. A mí me costó mucho tiempo llegar a entender las características de un psicópata".
En las tres horas de un testimonio presentado con la lógica de las víctimas de la violencia de género, Colombo no pudo terminar de aclarar las preguntas que una y otra vez le hacían los miembros del Tribunal Oral Federal 6, las querellas de Abuelas de Plaza de Mayo y la fiscalía encabezada por Martín Niklison. ¿Cómo es que el pediatra que revisó a Francisco Madariaga cuando apenas tenía unos días nunca le preguntó de dónde era ese niño? ¿Por qué, pese a sentirse amenazada de muerte, no habló con Francisco para revelarle su origen cuando pudo hacerlo, en 1992, después de la primera separación de Gallo? ¿O en alguno de los casi diez años que él estuvo detenido? ¿O en alguna de las ocasiones en las que Francisco sugirió que podía ser hijo de desaparecidos? ¿Por qué esperó hasta 2010 para decírselo?
Francisco Madariaga empezó a saber su origen en febrero de 2010, a partir de una pregunta que le hizo a ella. Es hijo de Abel Pedro Madariaga y Silvia Quintela Dallasta, secuestrada con cuatro meses de embarazo y desaparecida. El caso es uno de los 35 expedientes que se ventilan en el marco del juicio por el plan sistemático de robo de bebés durante la dictadura, que ayer sumó a Gallo y Colombo al banco de los acusados como apropiadores. Gallo llegó al juicio con un largo prontuario: dueño de una agencia de seguridad llamada Lince, tiene causas por tentativa de robo, falsificación de documentos públicos, robo y coacción, tenencia de explosivos, una condena en 1996 y ahora el proceso por sustracción de identidad y falsificación de documentos. En el primer tramo del debate, el tribunal leyó la acusación de elevación a juicio oral de los dos. Preguntó a Gallo si estaba dispuesto a declarar, pero él se negó. El tribunal leyó entonces una declaración anterior: él negó pertenecer al Batallón 601 y, sobre el origen de Francisco, dijo que un superior se lo dio en una calle de Campo de Mayo para entregarlo al hospital de San Miguel porque los padres se habían muerto.

La Declaración
"Yo ante todo vengo acá para hablar de mi situación", dijo Susana Colombo, apenas empezó a declarar. "No sé por qué pude tomar la decisión de hablar con Francisco, mi hijo en ese momento, después de haber estado presionada durante mucho tiempo, y poder aclararle a su pregunta de dónde provenía."
Francisco le preguntó quién era en febrero de 2010. Llevaba dos años con un cuadro depresivo, trabajaba en la empresa de seguridad de Gallo, donde estaba "extremadamente estresado". Gallo lo cambiaba de lugar o le mentía diciéndole que no hacía bien el trabajo y que por eso los jefes se quejaban. "Un día vino a casa desesperado", contó la mujer. "Me dijo que no podía ser cómo lo trataba, estaba en una situación desesperada, llamó a este hombre para decirle por qué lo hacía, era una situación que ponía en riesgo su vida."
Después de las llamadas, Francisco golpeó la mesa y dijo: "¡Yo no puedo ser de esta familia! Decime, decime la verdad: ¿yo soy de esta familia?". "Y yo le dije que no", contó Colombo. "Era la primera vez que él me lo preguntaba", explicó, aunque no es lo que dijo en varias oportunidades el propio Francisco. En ese momento, él le preguntó por sus padres. "Como me habían dicho que lo habían abandonado, yo le dije: podés ser hijo de él porque es un mujeriego, podés ser hijo de desaparecidos, no lo sé."
Colombo acompañó entonces a Francisco a Abuelas de Plaza de Mayo, como sucedió solo en otros pocos casos de apropiación. Hasta ahí, él estaba anotado como hijo biológico de los Gallo, un tema al que el tribunal y las querellas volvieron una y otra vez, porque ella aseguró que no lo sabía. ¿Cómo es que no lo sabía? ¿Por qué nunca vio las partidas de nacimiento? "No tuve la partida de nacimiento de ninguno de los chicos –respondió la mujer–, no elegía los nombres, no tuve los papeles, tampoco tengo la escritura de la casa." Vivía aislada, dijo, "en el barrio militar, uno hace la vida y se calla la boca".

Espiral de Violencia
Según los papeles de los Gallo, Francisco nació el 7 del 7 del ’77. Según Colombo, Gallo decía desde hacía varios días antes que había nacido un chico en Campo de Mayo al que habían abandonado sus padres. "Una noche, llega a mi casa. Yo estaba con mi hija, bajan de un auto que se estaciona en el cordón de enfrente, un auto oscuro, baja con un niño, un bebé, me lo deja y se va. Yo me quedo sola con esta criatura. Yo digo, bueno, lo atiendo. Lo limpio. Cuando lo veo a él, le digo: bueno, lo tenemos un tiempo."
Francisco llegó con el cordón umbilical a esa casa, un dato que revela que estaba apenas nacido. Colombo asegura que Gallo no le dijo nada en esa ocasión, algo que las querellas ponen en duda. Ella aseguró en la audiencia que le insistió a Gallo para adoptarlo. Que él le dijo que no: "A los gritos como siempre, siempre a los gritos, la violencia fue lo que marcó la vida porque en la vida con un militar uno tenía que callarse la boca, pero siempre estuvo la violencia de por medio. Yo le dije mil veces que quería adoptarlo y siempre eran las mismas respuestas: de mal humor, agresivas, violentas".
Gallo estuvo detenido por el robo a una financiera. Su ex mujer dice que siempre se jactaba porque nadie podía con él. Que en la casa recibían llamados de desconocidos, personas con sobrenombres, dinero que no entraba del sueldo. Antes de la separación definitiva, se disparó uno de los hechos de violencia que ella relató. Un día cocinaba en su casa. Gallo le golpeó la mano y tiró la comida. "Yo salgo rápido a proteger a los chicos, les dije: quédense quietos, su papá está loco." Cerró una puerta corrediza; se metió en el baño. El le pegó una trompada en la cara: "Mis hijos me salvaron la vida porque no sé lo que podía haber hecho, no me soltaba, ellos se le colgaron del cuello y así pude correr hasta la esquina que había un policía". "Si no venís –le gritó Gallo desde la puerta– voy a incendiar la casa con los chicos adentro."
Apuntalada por su abogada, en un momento Colombo explicó que no podía recurrir a nadie porque lo único que sentía era miedo. ¿Miedo a qué?, preguntó la abogada. "Miedo a que me matara." ¿Gallo es de familia militar?, le preguntaron. "No –dijo ella–, pero sí de familia violenta."
14 de junio de 2011
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cae prófugo de causa goya


Detuvieron en Buenos Aires al mayor Cao, prófugo en una causa en Corrientes. Está acusado en la llamada "causa Goya" por delitos de lesa humanidad. Se encontraba prófugo desde el mes pasado. Lo detuvieron, alcoholizado, por orden del Ministerio de Seguridad, cuando iba a ingresar a un departamento en Barrio Norte.
Argentina. Pocas horas después de que la Justicia de Corrientes suspendiera el juicio por delitos de lesa humanidad en el que está imputado, fue detenido Leopoldo Norberto Cao, mayor del Ejército retirado que se encontraba prófugo. Con la orden directa del Ministerio de Seguridad, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) lo había ubicado en Barrio Norte y el sábado procedió a detenerlo cuando se disponía a ingresar a un departamento. Al día siguiente fue internado en el Hospital Militar por una descompensación, pero apenas su estado físico lo permita el Tribunal Oral Federal de Corrientes pedirá su traslado.
Cao es un militar que fue retirado obligatoriamente en 1986 y figura como acusado en la causa "Panetta, Angel s/ denuncia", más conocida como causa Goya. Está prófugo desde el 26 de mayo, cuando debía presentarse a una audiencia de ese proceso, por lo que el tribunal dispuso su detención. El 1° de junio los jueces decretaron que se encontraba "en rebeldía" y pidieron su captura para poder continuar con el juicio, pero como hasta el vienes pasado no había novedades lo suspendieron. Mientras tanto, notificado, el Ministerio de Seguridad dio intervención a la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que dos días después allanó su casa y obtuvo los elementos necesarios para configurar el perfil del represor que buscaban. "Era una situación inaceptable, y por eso le dimos máxima prioridad y actuamos con la mayor celeridad", dijo a Página/12 Miguel Robles, subsecretario de Delitos Complejos del ministerio que conduce Nilda Garré. El equipo de la PSA entrenado en esta tarea, a las órdenes del comisionado mayor Marcelo Pultera, montó vigilancia frente al departamento de quien sería la pareja de Cao, en Paraguay al 3000, hasta que el sábado a las 19.30 lo vieron llegar, en evidente estado de ebriedad. No se resistió, pero los oficiales de la PSA tuvieron que cuidar su integridad física porque estaba alcoholizado, según comentó a este diario una fuente oficial. En principio pensaban trasladarlo a Corrientes de inmediato, pero Cao sufrió una descompensación y tuvo que ser asistido, primero en el hospital Fernández, luego en el Argerich y finalmente en el Hospital Militar, donde quedó internado bajo custodia de la PSA. La misma fuente comentó que la detención de Cao fue un procedimiento simple. Todavía existe casi un centenar de prófugos en las causas por delitos de lesa humanidad. Cuando los médicos determinen darle el alta, el Servicio Penitenciario Federal lo llevará a la Unidad Penitenciaria Federal del Norte (U7), en Resistencia, provincia de Chaco.
Cao está siendo juzgado junto a otros cinco represores por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. El abogado de la querella, que representa a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Daniel Domínguez Henain, dijo que el militar retirado continuará detenido, igual que los demás imputados, porque se revocó la excarcelación y se fugó. El letrado confirmó que el miércoles seguirá el juicio, interrumpido luego de la fuga de Cao, acusado de torturas y desapariciones cuando prestaba funciones en la Compañía de Ingenieros 7 del Regimiento de Goya. Domínguez Henain dijo que esta situación provocó demoras en el juicio y "ahora se realizará una reformulación en la citación de los testigos. Junto a Leopoldo Cao, están sentados en el banquillo Alberto Silveira Escamendi, Juan Alcoberro, Juan Obregón, Romualdo Baigorria y Luis Lemos, acusados por 27 hechos: seis desapariciones (las de Elida Goyeneche de Sobko, Abel Arce, Antonio Olivo, Pantaleón Romero, José Oviedo y Pedro Morel) y 21 privaciones de la libertad y tormentos.
14 de junio de 2011
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estamos todos apenados


Todos los que estamos realmente muy apenados.
[Marta Bertolino] Argentina. Es lamentable comprobar una vez más que los jueces de Rosario no están a la altura de los testimonios que a lo largo de casi un año escenificaron nítidamente los interminables episodios concatenados del genocidio rosarino en el espacio constreñido de una sala de audiencia. Como dijo Gonzalo Stara al finalizar su pedido de ampliación, el enorme esfuerzo intelectual de la fiscalía intentó ser una devolución del esfuerzo que hicimos los sobrevivientes. Los jueces lo escucharon sólo formalmente; no ponderaron la agudeza que trasuntaban sus argumentos. No la quisieron ponderar, y respondieron en términos del más absoluto conservadurismo procesal. Con la misma mezquindad con que decidieron no involucrarse decidiendo la captura de los imputados, reiteradamente pedida por el ministerio público y los querellantes.
No era imposible, ajustándose a derecho, hacer lugar a las sesudas consideraciones expuestas por el fiscal, que básicamente muestran una trama delictiva maciza y extendida tanto en el tiempo como en los protagonistas donde los expedientes recogen, con suerte, delitos inconexos. Cuestión que surge, o mejor dicho, termina de configurarse a partir de la masa de relatos desplegados en las audiencias. Y que la figura de asociación ilícita apenas alcanza a ceñir, porque aquello de lo que se trata, su materia misma, excluye la posibilidad, por ejemplo, de que a Oscar Manzur lo haya matado sólo uno. O a Daniel Gorosito. O a Marisol Pérez. O a Myriam Moro. O a Pedro Galeano. O a Cristina Costanzo. O al Ciruja. O a tantos otros. ¿Quién ató al supliciado a la camilla? ¿Quién lo picaneó hasta la muerte? ¿Quién acercó los instrumentos para eviscerarlo? ¿Quién trasladó su cuerpo moribundo o su cadáver? ¿La bala de quién fue la definitiva? ¿Quién le dio agua o soda al recién picaneado sabiendo que le provocaría la muerte? ¿Podría haber habido miles de torturados, decenas de mujeres violadas, varios muertos por semana a lo largo de varios años en ese antro inmundo y maloliente, de escasas dimensiones, que fue el Servicio de Informaciones de la Jefatura, si los asesinos torturadores secuestradores no fueran por lo menos la totalidad de quienes integraron las patotas de Feced más la totalidad de quienes cumplieron funciones de inteligencia, fueran éstos militares o civiles? Por supuesto que no. Y es esto lo que estaba en juego reconocer y decidir en el pedido de ampliación.
Los formalismos, cuando son excesivos como en este caso lejos de estar al servicio del derecho (de defensa, de juicio justo, etc.) están al servicio de la impunidad, porque producen postergaciones interminables que exceden largamente la vida de los actores (acusadores y acusados). Y se escudan en largas y tediosas tramitaciones que siempre salvaguardan a los genocidas en detrimento de sus víctimas. Los más de cien sobrevivientes que declaramos en este juicio aportando con nuestro cuerpo y nuestra almita el grueso de la prueba, estamos realmente muy apenados.
[La autora es psicoanalista, sobreviviente del SI, testigo y querellante en la causa Díaz Bessone.]
13 de junio de 2011
12 de junio de 2011
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caso suppo, trabajo para su señoría


Tribunal Oral de Santa Fe anuló el desdoblamiento de la causa Suppo. La "hipótesis del homicidio por encargo" que "surge de la declaración del testigo de identidad reservada" debe probarse antes de que "las actuaciones pasen a juicio oral", señaló el Tribunal.
[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. El Tribunal Oral de Santa Fe anuló el desdoblamiento de la investigación del asesinato de Silvia Suppo y la elevación a juicio de una parte de la causa y devolvió el expediente al juez federal Reinaldo Rodríguez para que profundice la hipótesis del crimen por encargo. El fallo admite el planteo que habían hecho los abogados querellantes Lucila Puyol y Guillermo Munne y significa que los dos detenidos, Rodrigo Sosa y su primo Rodolfo Cóceres, no serán juzgados en sede federal, si antes el magistrado no prueba que se trata de un delito conexo de lesa humanidad y no un homicidio en ocasión de robo, como confesaron sus autores. Los dos trapitos ingresaron al comercio de Silvia, en la ciudad de Rafaela, el 29 de marzo de 2010, con la excusa de robarle un magro botín de 200 pesos, pero lo primero que hicieron fue matarla de nueve puñaladas. El Tribunal le pidió a Rodríguez que termine la pesquisa. "La instrucción debe estar completa. De lo contrario, se vulneraría la garantía del debido proceso legal, consagrado en la Constitución Nacional", dice la resolución a la que tuvo acceso Rosario/ 12.
El año pasado, un "testigo de identidad reservada" dijo que el asesinato de Suppo era un homicidio por encargo para "evitar que declare contra policías y/o militares en causas en la que se investigan violaciones a los derechos humanos, en las que ella era testigo y víctima", recordó el Tribunal.
El 29 de marzo último, la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró la competencia federal y ordenó remitir la causa al juez Rodríguez por que "no puede descartarse que la muerte de Suppo obstaculice el normal funcionamiento de los tribunales federales que investigan delitos de lesa humanidad".
Cuando la Corte definió la competencia, el juez de Instrucción, Alejandro Mognaschi estaba a punto de elevar la causa a juicio oral en los Tribunales de Rafaela. El expediente pasó entonces al juez Rodríguez, quien el 10 de mayo hizo lo mismo que su colega: cerró la investigación sobre los presuntos autores materiales para que Sosa y Cóceres sean juzgados por el Tribunal Oral de Santa Fe y dejó abierta la posibilidad de indagar en el futuro si hubo autores ideológicos.
Pero ahora, el Tribunal Oral anuló el desdoblamiento. Cuando la Corte "declaró la competencia federal expresamente consignó que ello obedecía a que no podía descartarse que la muerte de Suppo haya ocurrido con la finalidad de obstaculizar el normal funcionamiento de los tribunales federales donde tramitan causas de lesa humanidad", dijo. Por lo tanto, "correspondía al juez (Rodríguez) agotar la investigación con el objeto de determinar si tal extremo se verificaba, tanto en relación con los imputados en esta causa (Sosa y Cóceres), como en la que fue separada por decreto".
La "hipótesis del homicidio por encargo" que "surge de la declaración del testigo de identidad reservada" debe probarse antes de que "las actuaciones pasen a juicio oral", señaló el Tribunal. Pero este caso, el juez Rodríguez sólo "se limitó a notificar a las partes de la radicación de la causa y luego ordenó la elevación a juicio oral, sin practicar acto de instrucción alguno o ratificar los que habían sido dispuestos por el juez de Instrucción (Mognaschi), cuya incompetencia fuera declarada" por la Corte.
"Tampoco se llevó a cabo diligencia determinada a efectos de verificar la cuestión por la cual la Corte dispuso la competencia de este fuero, ordenando en cambio separar lo actuado en relación (al crimen por encargo) de los endilgados a Cóceres y Sosa, cuando debió investigarse en forma conjunta la posible vinculación de los nombrados en el objeto procesal que determinó la competencia de la justifica federal".
El Tribunal coincidió con los abogados querellantes Puyol y Munné cuando solicitaron la "nulidad" de la elevación a juicio de la causa. Y citó uno de sus argumentos. "La competencia federal decidida por la Corte, lo es en la medida que se impulse una imputación de un delito cometido para obstruir la acción de la justicia federal respecto de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura".
11 de junio de 2011
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insuficiente aclaración en caso noble herrera


Casación precisó alcances de su fallo en el caso Noble, pero igual habrá apelaciones. El tribunal flexibilizó la posibilidad de cruzar las muestras de ADN. Incluso un juez dijo que había que analizarlas con todo el BNDG. Las Abuelas, la fiscalía y las familias querellantes apelarán a la Corte.
[Irina Hauser y Raúl Kollmann] Argentina. La Sala II de la Cámara de Casación Penal admitió que había contradicciones en la resolución que acotaba temporalmente el entrecruzamiento de los perfiles genéticos de Marcela y Felipe Noble Herrera a un grupo de familias de desaparecidos, pero no aceptó anularla. Lo que hizo fue sacar una rectificación pocas horas después de que Abuelas de Plaza de Mayo, las dos familias querellantes y el fiscal Raúl Pleé se presentaran para plantear que los votos de los tres jueces eran distintos y, por ende, no había una mayoría. En "aclaratoria" el tribunal mantuvo el límite para el cotejo, aunque lo flexibilizó y precisó que deben entrar en el estudio todos los casos donde existen dudas sobre la fecha de desaparición. Para las querellas y la fiscalía la corrección es insuficiente porque la ley establece que la comparación de las muestras de ADN se debe hacer con todo el Banco Nacional de Datos Genéticos. Además, sostienen que la fecha que los camaristas utilizan como bisagra, que es la de entrega en guarda de los niños a la dueña de Clarín, surge de un expediente en su mayor parte falsificado. Por todo esto van a recurrir a la Corte Suprema.
La orden de extracción de muestras de material genético (sangre, piel, saliva u otros) de los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble para determinar si son hijos de desaparecidos sigue en pie. La corrección o "aclaratoria" que hicieron los jueces de Casación se refiere al otro punto clave del fallo: el que restringe el cotejo del ADN a un grupo de familias. En su primera versión, en un párrafo "resolutivo" de la sentencia, el tribunal decía que la comparación quedaría limitada a las muestras genéticas aportadas por "parientes de personas detenidas o desaparecidas –con certeza– hasta el 13 de mayo de 1976", en el caso de Marcela, y "hasta el 7 de julio" de ese mismo año, en el caso de Felipe. Cuando las querellas y los fiscales leyeron el fallo en detalle, advirtieron que ésa era la postura de uno solo de los jueces, Yacobucci, pero García planteaba una fórmula más amplia y Madueño, aunque se acercaba a la primera, hablaba de la fecha de nacimiento "presunta" de Marcela y Felipe, que es un dato inexistente.
El nuevo fallo toma como referencia las mismas fechas, pero usa el criterio de García, que abarca todo el BNDG, "excluyendo" del entrecruzamiento los perfiles de ADN aportados por parientes de detenidos o desaparecidos "con certeza" con posterioridad a esas fechas. La fiscalía les había reclamado a los jueces que precisaran a qué se referían al hablar de "certeza", cuando es sabido que en muchos casos no se conocen fechas exactas de desapariciones. Pero los camaristas dijeron que la "certeza" sobre fechas la deberá determinar la jueza de primera instancia, Sandra Arroyo Salgado. De todos modos, resolvieron que cuando prevalecen dudas al respecto, "entonces los perfiles de ADN de las muestras aportadas por familiares de detenidos o desaparecidos no quedan excluidas de la comparación". A su vez establecieron que, si en algún momento entrara en duda la fecha de iniciación de los expedientes de abandono y guarda de Marcela y Felipe Noble Herrera, podrían cambiar nuevamente los parámetros. En todo esto, convergieron Yacobucci y García. Madueño, sorpresivamente, cambió su postura y dijo que el cruce se debe hacer con todo el BNDG.
En un comunicado, la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de causas por violación a los Derechos Humanos durante el terrorismo de Estado sostuvo que, "a pesar de esta aclaración que hace la Cámara de Casación, el fallo sigue teniendo graves defectos: por un lado, tomar por ciertas las fechas que surgen de expedientes de adopción muy cuestionados; en segundo lugar, excluye indebidamente el perfil genético de personas detenidas o desaparecidas con posterioridad a esas fechas. Esto no tiene sentido, porque es posible que se dé el caso de padres que hayan desaparecido tiempo después de la apropiación de sus hijos (por ejemplo, los hijos pueden haber quedado con amigos u otros familiares y haber sido apropiados antes de la desaparición de los padres). La ley 26.548 es clara en que la comparación hay que hacerla con todo el banco y los jueces han prescindido de esta ley arbitrariamente".
Alan Iud, abogado de Abuelas de Plaza de Mayo, le explicó a Página/12: "Si bien este fallo mejora nuestras posición porque flexibiliza el límite para la comparación de ADN, sigue apartándose de la ley del BNDG, que dice que el entrecruzamiento se debe hacer con todo el banco. Los jueces siguen sin justificar por qué se apartan de esa norma".
"Además –agregó–, si bien admite que pueden plantearse dudas sobre la fecha de guarda de Marcela y Felipe, sigue tomando como válidos los expedientes judiciales de ese trámite, que contiene elementos falsos." Aquellos expedientes, como ya publicó este diario, incluyen testigos falsos y hasta nombres inexistentes, como el de la mujer que se supone que entrega a Felipe en adopción, que además figura con el DNI de un varón.
En el BNDG hay muestras de ADN de 198 familias de chicos que aún no fueron restituidos, informó Iud. Según calculan en Abuelas, en el cotejo de Casación entrarían 36 familias para Felipe y 23 para Marcela, a las que se sumarían los casos donde haya fechas dudosas. Como sea, el posible listado excluye a la familia Lanouscou-Miranda, una de las querellantes. El abogado Pablo Llonto, que la representa, al igual que a los Gualdero-García, había planteado directamente la nulidad del tramo del fallo que ponía el límite temporal, basándose en que estaba compuesto por tres posiciones distintas, lo que lo hacía carecer de fundamento. Los camaristas rechazaron ese reclamo. "Vamos a ir a la Corte Suprema porque el nuevo sigue siendo un fallo con trampa y que se aparta de la ley", le dijo a este diario. Lo mismo anunciaron que harán las Abuelas y la Fiscalía. Tienen tiempo hasta el 16 de junio, igual que los abogados de, Marcela, Felipe y la dueña de Clarín. Entonces será momento de grandes definiciones en el alto tribunal.
8 de junio de 2011
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quién fue aimé painé


Un libro desentraña la rara incógnita de Aimé Painé. En ‘Aimé Painé, la voz del pueblo mapuche’, la periodista y docente Cristina Rafanelli retrata a la cantante que nunca grabó un disco, pero que tiene una calle con su nombre en Puerto Madero y cuya imagen se encuentra en el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada.
[Gloria Guerrero] Argentina. Cuando Aimé Painé murió, en 1987, tenía sólo 44 años. No llegó a conocer la bandera mapuche ni la Ley de Desarrollo Indígena 19.253, ambas instauradas recién en 1991. Nada supo de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la Asamblea General de las Naciones Unidas (2007) ni tampoco de las huelgas de hambre de los militantes mapuches chilenos a quienes les fue aplicada la ley antiterrorista, ni de cada uno de los dramáticos conflictos que la comunidad enfrenta particularmente desde los años ’90, cuando vio perdidas sus tierras... una vez más. Tampoco imaginó Aimé que alguna vez habría una calle con su nombre –en un Puerto Madero igualmente inimaginable por entonces– ni mucho menos que su rostro iluminaría las paredes del Salón Mujeres Argentinas de la Casa de Gobierno a la par de los de Eva Perón, Juana Azurduy, Mariquita Sánchez de Thompson, Alfonsina Storni o Cecilia Grierson.
Painé, que nació el 23 de agosto de 1943 en Ingeniero Huergo, Río Negro, luchó más de la mitad de su corta vida por recuperar y promover la cultura de su pueblo, con una voz deliciosa que tanto cantó canciones como supo alzarse, desafiante, en foros internacionales y debates domésticos. Sin embargo, su nombre y su obra siguen siendo una rara incógnita para gran parte de los argentinos. Tal vez ‘Aimé Painé, la voz del pueblo mapuche’ (Biblos, 2011) ayude a acabar con esa ignorancia. Profundo trabajo de investigación de la periodista y docente Cristina Rafanelli –nacida porteña, radicada en Bariloche–, este libro le demandó a su autora casi veinte años de investigación en los que recogió testimonios y rastreó fuentes. Luego de eso, Rafanelli –quien conoció a Painé a fines de 1979– precisó otros diez para conseguir una editorial que quisiera publicar su trabajo. "¡Pero si los mapuches no compran libros...!", debió escuchar la autora alguna vez. "El valor de Aimé Painé –dice Rafanelli, de visita en Buenos Aires para la presentación– no sólo fue pararse frente a un micrófono y cantar. Ella dijo que su canto era una excusa: una excusa para difundir la cultura de su pueblo."

¿Cómo una artista que jamás grabó un disco y que murió joven, con casi nula difusión en la Capital, llegó a tener una repercusión –tardía, pero aun así enorme– que alcanza hasta la Casa de Gobierno?
Una de las magias de Aimé Painé fue ser "la primera". Cuando fue invitada a almorzar al programa de Mirtha Legrand, en plena dictadura, su presencia resultó un impacto: apareció vestida a la usanza de las mujeres antiguas de su comunidad, con toda la platería, y empezó a hablar y a contar... ¡y los teléfonos explotaron! Debemos entender el contexto histórico: además de la dictadura argentina, por entonces estaba también la chilena; los mapuches solían ocultar su raíz y no se asumían como tales, por miedo a la discriminación. ¡Y Aimé apareció a la mesa de Mirtha ataviada como una mapuche, exhibiendo lo maravillosa que era su cultura! Hizo camino, a machetazos. No grabó nunca, es cierto, pero cantaba por todo el país, en todo lugar que la recibiera. Cada quien que la vio alguna vez la recuerda; a cada quien que la vio, le pegó, porque era absolutamente carismática, un ser especial. Ella no sólo pasaba la tradición: explicaba su cultura. Sus recitales, a medida de que ella iba investigando a las abuelas, terminaban siendo, casi, clases de antropología: "¿Por qué hacen esto las abuelas?", proponía. Y entonces contaba alguna anécdota. Primero, traducía: "Este canto se hace a la salida del sol, significa lo siguiente...", y después, recién entonces, cantaba.

¿Quiénes son las abuelas?
Ellas son una de las cosas más admirables del pueblo mapuche. Nosotros vivimos en una sociedad que margina, que mete en geriátricos a sus padres y trata mal a la gente grande, pero para el pueblo mapuche las abuelas son quienes llevan la sabiduría; la mapuche es una cultura oral, y son las abuelas las que la guardan en su memoria. También los abuelos, claro, pero mayormente las mujeres: después de la derrota que significó la Conquista del Desierto, fueron sólo ellas quienes pudieron recordar cómo vivía su pueblo y mantener vivos sus conocimientos. Por eso es tan importante toda la documentación de las abuelas, porque, si no, todo se pierde. Aimé decía: "¡Qué pasa, las abuelas se están muriendo!". Y, sí, las abuelas se van muriendo, aunque por cierto son muy longevas; hay algunas que han vivido 120 años y guardaban una sabiduría increíble. Pude conocer a Rosa Cañicul, por ejemplo: su abuelo era machi. Por lo general las machis –las curanderas, las sabias– son mujeres. Los mapuches valoran el matriarcado y a la mujer; es más: los hijos solían llevar el apellido de sus madres, y no el de sus padres.

A Aimé Painé le pasó otra cosa. Su madre, hija de tehuelches, abandonó a su esposo mapuche y a toda su descendencia y Aimé, a los 3, fue separada de su comunidad porque su papá, solo y necesitado de trabajar, no podía hacerse cargo de tantos críos. Fue enviada, con cero conciencia de sus orígenes, a un orfanato-colegio de monjas en Mar del Plata, donde su voz privilegiada encontró muy pronto un lugar en el coro de canto gregoriano. Un día, el próspero abogado y autor teatral Héctor Llan de Rosos y su esposa, quienes buscaban adoptar, recorrieron con su mirada la filita de lindas niñas rubias y perfumadas que les habían expuesto. De pronto, el hombre escuchó, al fondo del pasillo, el canto de una nena. "¿De quién es esa voz?", dijo. "Tráiganmela."
Ella tenía 7 años y todavía era Olga Elisa; allí, el primer pliegue de la historia. "Fue una niña educada en lo mejor de lo mejor", cuenta Rafanelli. "Una princesa, criada en el lujo. Y empezó a investigar, y empezó a leer..." Terminados sus estudios en Mar del Plata, Painé se mudó a Buenos Aires, sola; se recibió de experta en belleza y peinados, tejió y pintó, y cantó durante muchos años en el Coro Polifónico Nacional. Al final, se enteró. "Cuando muchos años más tarde escuché cantar a las abuelas mapuches –contó una vez Aimé–, ahí me di cuenta de por qué me había gustado tanto el canto gregoriano."
"No es que cuando conoció lo mapuche, entonces le gustó el gregoriano que había cantado en su infancia en el orfanato: fue al revés", cuenta Rafanelli. "Como si se tratara de la otra memoria de la que habla (el psicólogo Carl Gustav) Jung... Aimé conocía de memoria aquellos cantos gregorianos y muchísimo después, cuando escuchó a las abuelas, se dijo: ‘Claro, esta otra memoria, la memoria de mi casa, era la que me hizo disfrutar del canto gregoriano que cantaba cuando era niña...’." Tuvo que volver para atrás. Empezar de nuevo. Y armar el rompecabezas.

Quien imaginara en ella a una "ingenua indiecita" se tropezó con una mujer instruida y combativa que escaneó medio continente con su canto e investigaciones antropológicas, viajó a Ginebra para participar en sesiones de la Subcomisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y terminó dando entrevistas para la BBC de Londres.
Tal cual: ninguna "indiecita". Aimé era muy fuerte en sus convicciones, bajaba línea a cada rato. Defendía a muerte el camaruco, la ceremonia sagrada de los mapuches: no quería que participaran blancos ni que se utilizara turísticamente, y era muy dura al respecto. Otros –muchos– le decían: "¿Pero por qué no canta usted ‘Valderrama’?"; como trabajo, le habría sido mucho más fácil hacer otro tipo de folklore más allá del mapuche y, sin embargo, ella: "No, y no, y no". Era así de testaruda. Cuando la invitaron a Europa, además, pudo reunirse con muchos de los exiliados de las dictaduras chilena y argentina. Pero siempre que hablaba acerca de los horrores de la Campaña del Desierto terminaba pidiendo que sus hermanos no pusieran el acento en el odio y el resentimiento; explicaba que la revolución, ahora, tenía que ser cultural: "El blanco no nos respeta porque no nos conoce", decía. Y otra de las cosas muy valiosas que hizo –su obra quedó trunca por su muerte, pero creo que era el camino que se había trazado– fue recorrer todo el Norte. Aimé había empezado a visitar a los tobas, a los guaraníes, a los wichis, y a contarles: "En el Sur están los mapuches, los tehuelches, los hermanos de ustedes, y esto es lo que hacen". Les mostraba a los indígenas del Norte lo que hacían los indígenas en el Sur, pero a la vez se nutría de toda la cultura del Norte y, cuando regresaba al Sur, les mostraba a los mapuches lo que se hacía en el Norte. Creo que Aimé Painé habría terminado siendo una cantante étnica argentina, en el sentido más abarcador del término. Siempre decía que quería hermanar a todos los pueblos originarios; investigaba sus historias y era increíble cómo situaba geográficamente a cada pueblo, dónde estaban, qué hacían. Por eso es tan inmensamente valorada por los antropólogos. Creo que hoy Aimé, probablemente, estaría viajando a la Bolivia de Evo, a la Venezuela de Chávez o al Perú de Humala, y difundiendo en toda la América latina la cultura de los pueblos originarios argentinos.

En septiembre de 1987 Painé murió a causa de una hemorragia cerebral en Asunción, Paraguay, durante uno de aquellos viajes. "Yo no puedo trabajar con el detalle y la calma que me gustaría –había dicho–, porque las abuelas se mueren, simplemente. Y no hay muchos todavía que hagan lo que yo hago; y si yo me muero, ¿quién seguirá mi camino?"

¿Quiénes siguen ese camino?
Sin dudas, la actriz Luisa Calcumil; ambas se conocieron durante la filmación de Gerónima (Raúl Tosso, 1985), una película que ganó muchos premios. Luisa también canta, y sigue los pasos de Aimé. Otra gran artista es Beatriz Pichi Malen, y hay algunos cantantes más. Pero Aimé fue la primera.

"Ojalá las palabras pudieran expresar lo que Aimé emanaba", escribió León Gieco en la contratapa del libro: "Belleza, seriedad, dulzura y convicción en la búsqueda de sus raíces". Desafortunadamente, como ya se dijo, no hay discos de Aimé Painé. "No hay cómo escucharla", confirma Rafanelli. "Existe un CD que hace un par de años editó la Legislatura de Río Negro, pero está juntando polvo en las bibliotecas. Deberían reeditarlo; quizás este libro sirva para que Aimé salga del olvido. Y valdrá la pena. ¿Sabe por qué todos la aman tanto? Porque de golpe toda una cultura, toda una raza que fue tan discriminada, tan vapuleada, tan maltratada, encontró a una persona que le habló de lo hermosos que son, y le devolvió su dignidad. ‘Ustedes tienen que sentirse orgullosos de su sangre mapuche’, les decía Aimé. Después de tantos años de: ‘¡Vos sos un indio de mierda!’, Aimé les dijo: ‘Vos sos hermoso. Vos valés’".
Sobre la calle Aimé Painé, en Puerto Madero, hoy se ofrecen para la venta o alquiler departamentos chiquititos (177 metros cuadrados) y otros, claro, más amplios. Sobre la calle Aimé Painé, una gran variedad de restaurantes incluye uno cuyo chef, según su página web, "estudió cocina en Francia y da vida a sus recuerdos de infancia con recetas clásicas". Es una linda calle, en serio.
"A mí me fastidia mucho escuchar que alguien dice que la cultura del mapuche es una cultura en extinción", le explicó Aimé al narrador Leopoldo Brizuela. "Más allá de que sea cierto o no. ¡Qué rápidos somos a veces para decir que algo desapareció! Y qué lentos para preguntarnos por qué. La tristeza del pueblo mapuche, mi tristeza, es parte de mi identidad... y de la identidad del país. Porque el país lo formamos todos, ¿eh? Los ricos y los pobres, los blancos y los indios. Aunque los blancos ricos, en general, se lo olviden."
6 de junio de 2011
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vecinos de las víctimas


Los vecinos de las víctimas que declaran en los juicios sobre la última dictadura. Testigos ocasionales de los operativos están aportando su relato en los procesos por crímenes de lesa humanidad. Desde una mirada diferente a la de los familiares, subrayan sus pequeños actos de resistencia y los episodios que ellos mismos vivieron vinculados a la represión.
[Alejandra Dandan] Argentina. Las audiencias de los juicios orales por los crímenes de lesa humanidad convocan no sólo a sobrevivientes de los centros de exterminio o sus familias, sino a testigos ocasionales de los operativos. Vecinos de los departamentos donde vivían a quienes secuestraron; habitantes de las casas contiguas. También bomberos, médicos o porteros. Algunos no habían declarado jamás. En los juicios se reavivan los miedos, las respiraciones jadeantes de esos días. Y la sucesión de relatos parece empezar a mostrar el punto en el que el terror empujó al cierre de las puertas: la voz de mando de una patota clausurando la mirada, obligándolos a aquello del "métase adentro" o "acá nunca hubo nada". Pero el entramado también muestra fisuras. Algunos agacharon el cuerpo para mirar por el ojo de una cerradura o entraron a una casa desmantelada a rescatar a algún niño. Hay voces y diálogos que están aportando a modo de pruebas. El camino permite pensar –aun a modo de equívoco– que las escenas clausuradas treinta y pico de años atrás pueden volver a mirarse, como si se rearmara un puente cortado por el espanto.
Uno de los testigos-vecinos paradigmáticos de los últimos meses fue Eustacio Galeano. Galeano vive donde vivía en 1977: un taller de marcos de La Boca, abajo de la pieza de Remo Berardo, el artista plástico del grupo de la Santa Cruz que buscaba a su hermano y fue secuestrado el 8 de diciembre de ese año. Galeano no había declarado hasta ahora. La fiscalía del juicio oral por la ESMA lo convocó y el relato permitió probar por primera vez –en la lógica de la prueba penal– el secuestro de Berardo.
Su negocio estaba en la calle Magallanes, y arriba funcionaba la sala de arte de lo que había sido la carbonería de los padres de Quinquela Martín, donde vivía Remo Berardo. "Iba a aprender dibujo y pintura con Quinquela –dijo Galeano en la audiencia–, pasaba por el taller y me mostraba qué era lo que estaba haciendo." Durante la inauguración de alguna exposición, por el local pasó el "almirante Massera" y la "señora de Videla" fue a comprar unos cuadros: "Vino un par de veces, venía, se llevaba, me firmaba y yo tenía que ir a cobrar al Comando".
Galeano no recordó el día exacto del operativo pero conserva las imágenes intactas: "Estaba yo con un par de clientes, en realidad con una cliente y el marido y la dueña de casa, pasa Berardo por el patio, con una chica vestida de blanco y me saluda y entra a la casa. No pasaron dos o tres minutos y aparecen camionetas particulares; una para en el frente, pasando el local, vino de contramano, las otras estaban del otro lado de la calle Garibaldi y estacionó en la puerta donde había entrado Remo Berardo y en ese momento cuando bajan los soldados –estaban vestidos con ropa de fajina—, uno se para en la puerta y me pone una ametralladora en la nariz, y me dice que me meta adentro y cierre la puerta".
Galeano cerró pero se quedó mirando por la ventana. "Junto con el de la ametralladora estaba la otra persona que con el tiempo y fotos supe quién era", dijo sobre a quien años después reconoció como Alfredo Astiz. "A los cinco o diez minutos los bajan a Berardo y a la chica, a los dos esposados, y los tiran adentro de la camioneta como dos bolsas de papa, ni los ayudaron a subir. Por la puerta de atrás pude ver gente por los techos con ametralladoras".
A Galeano le costó presentarse en la audiencia. Dijo que lo hacía porque creía que estaban dadas las condiciones de seguridad, pero el trámite no fue fácil, le despertó un estado de ebullición interno por el que todavía atraviesa y por el cual su familia prefiere que no vuelva a hablar.
Como Galeano hubo otros casos de testigos-vecinos que contaron la orden para cerrar la puerta pero que intentaron subrayar de alguna manera que no lo hicieron, como si esa lógica remitiera a alguna estrategia de resistencia al control total. Galeano miró por la ventana, preservó datos y reconoció a Astiz.
Guillermo Eduardo Foley era vecino del duplex de Martínez de los Reboratti. Asistió al operativo del secuestro, el 6 de julio de 1976, de Laura, una de las hijas de la familia, de 20 años, a quien se llevaron a la ESMA. Foley declaró ahora por primera vez. Lo había intentado años atrás pero fracasó por las leyes de impunidad. Contó que cuando se llevaron a Laura él salía del duplex con sus dos hijos hacia el colegio. No se acordó del día exacto, pero sí que era invierno: "Primero porque mis hijos tenían uniforme de invierno y segundo porque la persona que se dirigió a mí, que era aparentemente el que daba las órdenes, tenía un gamulán no muy oscuro. El del gamulán discutía con unos policías, a mí me gritó que me metiera adentro con los chicos, que no mirara, que no hiciera nada y que ahí no había pasado nada". Foley se fue pero siguió alerta. Y escuchó gritos. "Habrán pasado quince, veinte minutos; vino Dora –la mamá de Laura– a casa a hablar por teléfono porque le había cortado la línea, y nos contó qué sucedía."
Yolanda Mastruzzo no se acordó de su número de documento cuando se lo pidieron los jueces pero tenía intacto el tiroteo a la casa de Rodolfo Walsh un día después del secuestro, la bomba que arrojaron los marinos y el robo. Cuando le pidieron el juramento efusivamente dijo que se haga justicia "¡por el susto que me pegué yo esa noche!".
Ella vivía en la casa lindera. La patota entró primero a su casa equivocadamente buscando a una pareja de "extremistas". Ella los corrigió diciéndoles que ahí eran "una familia con hijos". "Nosotros nos fuimos adentro, empezaron a tirar bombas, ¡qué sé yo! Y yo con los chicos todos asustados...", dijo en el mismo momento en el que dejó de hablar atragantada por las palpitaciones del pecho que subía y bajaba jadeante. Tomó agua. Pidió un "cachito" de tiempo. Sacó un abanico inmenso de la cartera: "Ay, señor, por favor... –dijo–, estoy muy nerviosa recordando todo lo que pasé...".

La Sociedad de las Víctimas
¿Qué son esas fisuras? ¿Qué representan? ¿Por qué todavía no se puede hablar de lo que no se hizo, de la parálisis? ¿O es que de esa manera se está hablando?
"Durante el terrorismo de Estado esto funcionó a la manera del trauma en los secretos de familia: la sociedad sabía, todos tenían un conocido, pariente lejano o cercano, amigo de un amigo desaparecido, pero aparecía el ‘de eso no se habla’ en el momento en el que caló la frase del ‘por algo será’ para justificar el hecho traumático, que justifica el no involucramiento. Con el advenimiento del Estado de derecho, el show mediático del horror, todos parecían enterarse de lo que pasó recién en ese momento. Y ahora que se está institucionalizando la idea de que no hubo dos demonios, de que la dictadura era cívico-militar y llegó a excluir e implantar un modelo económico, eso está habilitando el habla", dice Ana María Careaga, sobreviviente del circuito Atlético Banco Olimpo y directora del Instituto por la Memoria.
Más allá de las razones, los relatos de los juicios hablan. Y con la palabra y el miedo aparece además una revisión de la idea del otro.
Entre los vecinos de Walsh, muchos de los cuales jamás leyeron sus libros, él es recordado como un profesor jubilado que pasea con el changuito de compras, que se para a hablar en el jardín de un vecino de los pájaros o del tren.
Daniel Mundo, docente de la carrera de Comunicación de la UBA y autor de ‘El mundo de Hannah Arendt’. Crítica apasionada, dice que Pilar Calveiro fue quien dijo que la sociedad había sido la primera víctima. "Pero que sea víctima no significa que sea inocente", propone Mundo. "La dictadura quería cambiar esa sociedad que estaba empapada políticamente, que no podía dirimir dentro de los marcos políticos la lucha hegemónica. Y en lugar de desarmar el nudo, lo cortó directamente sustrayendo a una fracción etaria de una generación con cierto compromiso, de formación social y política y gremial". En ese camino, Mundo problematiza sin embargo también qué pasó con las organizaciones políticas y armadas. "Los aparatos habían abandonado a la sociedad antes del golpe, como también desprotegieron a muchos cuadros, muchos entraron a la clandestinidad, que es una estrategia política, bélica, atrapada en un imaginario y la sociedad comienza a separarse, a no entender cuál es el objetivo".
El juicio por la ESMA no fue el único lugar donde declararon. Hubo otros que acudieron citados como testigos en el juicio de El Vesubio, del circuito Atlético-Banco-Olimpo, Jefes de Área –sobre todo porteros de edificios– y ahora los hay en el Robo de bebés. Hay algo de la extensión de lo que hasta ahora significó la idea de las víctimas, que podría pensarse en otro de los puntos que está cambiando para abarcar también a quienes hasta ahora estuvieron afuera o del otro lado. Una de las razones es que son ellos los que hablan en los juicios para aportar pruebas que hasta ahora se construyeron por el aporte mayoritario de sobrevivientes y sus familias. Pero hay otra razón. Foley, por ejemplo, mencionó en su relato dos situaciones que no tenían nada que ver con los motivos por los que estaba ahí. Dos episodios en los que él resultó víctima de la represión, situaciones azarosos y hasta menores, pero para él destacables.
Existen otros dos casos con subrayados similares. Un bombero declaró en la audiencia de El Vesubio sobre los cuerpos que levantó en la masacre de Monte Grande. Le costó bastante reconstruir las escenas ante el Tribunal, pero cuando terminó la audiencia el bombero Daniel Aníbal Cassimelli se levantó las mangas de la camisa para mostrar con orgullo un tatuaje del Che Guevara mientras insistía en el recuerdo de un primo lejano desaparecido.
5 de junio de 2011
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más de bueno que de malo


Alan Iud, abogado de Abuelas de Plaza de Mayo, explica el fallo sobre el ADN de los Noble Herrera. El representante de Abuelas resalta que el máximo tribunal penal del país dijo que hay "elementos suficientes que justifican un análisis" de ADN. De todas formas, cuestiona por "arbitrario" el límite puesto a las muestras.
[Irina Hauser] Argentina. La sala II de la Cámara de Casación Penal tomó una decisión de enorme relevancia –tratándose del segundo tribunal en jerarquía del país– al ordenar que Marcela y Felipe Noble Herrera se sometan "a la extracción directa, con o sin consentimiento" de "mínimas muestras" que contengan su ADN para poder determinar si son hijos de desaparecidos. Sin embargo, la misma resolución sembró obstáculos para llevar esos estudios a la práctica al limitar la comparación de los perfiles genéticos de los jóvenes con los de un grupo acotado de familias, aquellas cuyos parientes hubieran desaparecido "con certeza" antes de la entrega en guarda de los niños a Ernestina Herrera de Noble. Alan Iud, abogado de Abuelas de Plaza de Mayo, explica por qué interpreta que "el fallo tiene más de bueno que de malo" y aun así está pensando en apelar ante la Corte Suprema, algo que también harían los hijos adoptivos de la dueña de Clarín. Pese a que es una sentencia "arbitraria", con aristas que contrarían la ley y amagan con producir nuevas dilaciones, Iud rescata que "Casación reconoce que hay elementos suficientes que justifican un análisis" para conocer la verdad sobre su identidad.

Al final, ¿qué debemos pensar, estuvo bien o mal el fallo de Casación?
El núcleo es bueno, pero las consecuencias que produce son negativas. El objetivo de obtener el perfil genético de Marcela y Felipe Noble se consigue. Pero la posibilidad de contrastarlo con todos los datos del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) no se cumple. Por esto digo que tiene puntos buenos y malos, aunque tiene más de bueno que de malo. La ley 26.548 dice que cuando se hacen análisis genéticos para identificar a hijos de desaparecidos se debe entrecruzar la información con todos los datos del banco. Lo llamativo es que en un fallo que fundamenta con minuciosidad por qué hay que obtener las muestras de sangre, piel, saliva, cabello u otras con o sin consentimiento, no justifica por qué se apartan de la ley. Esto hace que en términos técnicos el fallo sea arbitrario.

¿La ley está por encima de lo que resuelva la Justicia?
Un tribunal aplica las leyes y sólo puede apartarse de lo que dispone una ley si la declara inconstitucional. En el fallo de la Casación se aplica la ley de ADN, pero se desconoce la ley del BNDG sin fundamento.

¿Qué problemas genera el límite temporal?
Casación toma por ciertas las fechas que surgen de los dos expedientes que contienen elementos que está probado que son falsos. Su propio fallo reseña esas irregularidades. Esto muestra una contradicción. Segundo, pone un límite demasiado preciso: deja afuera todas las desapariciones posteriores a mayo y julio de 1976, y todas las que no se hayan producido con "certeza", dicen, hasta esa fecha. Sería distinto si excluyeran los casos del año 1979, cuando ya estaba totalmente claro que Ernestina Herrera de Noble estaba con Marcela y Felipe porque salieron en la tapa de Clarín. Deja afuera muchos casos en los que puede haber dudas sobre el momento de la desaparición. A esto se agrega otro posible impacto negativo, ya que no está claro quién definiría la "certeza" de que una desaparición se produjo en tal o cual fecha.

¿Cuántas familias dieron muestras de ADN al BNDG y cuántas entrarían en el recorte que establece Casación?
En el BNDG hay ADN de 198 familias de chicos que falta encontrar. Por supuesto está también el de los 104 ya restituidos. En el entrecruzamiento que ordena Casación entrarían en principio 36 familias para Felipe y 23 para Marcela.

¿Siempre se hizo la comparación con todo el banco?
La práctica fue comparar con todo el banco. Limitar los estudios a ciertos grupos familiares es un mal precedente y desconoce el carácter clandestino y masivo que tuvo el terrorismo de Estado, por el cual muchas familias desconocen las fechas de las desapariciones. Por otro lado, es preocupante que el voto del juez (Luis) García deja una duda sobre si las muestras de ADN de Marcela y Felipe pueden quedar o no en el BNDG. Dice que como la jueza de primera instancia nada de eso resolvió entonces él no se expide. La jueza nada tenía que resolver. En esto también se aparta de la ley. Sólo si las muestras quedan en el banco podremos hacer comparaciones con familias que se incorporen con posterioridad.

Da la impresión de que Casación quiso dejar contentos a todos, pero no dejó conforme a nadie. ¿Alguien resulta beneficiado con este fallo?
Salimos mucho mejor parados nosotros. El fallo reconoce el núcleo de nuestra posición: la identidad de estas personas se tiene que esclarecer. Si uno mira los precedentes de la propia Cámara de Casación, que en viejos casos rechazó la obligatoriedad de los análisis de ADN, también salimos fortalecidos. Igual que si analizamos el perfil de los jueces que fallaron en este caso (García, Guillermo Yacobucci y Raúl Madueño), que no sustentan activamente el avance de las causas por violaciones a los derechos humanos. Han dispuesto el cese de las prisiones preventivas de los represores Alfredo Astiz y Jorge "Tigre" Acosta y hasta negaron en otro expediente el rol de querellantes a los organismos de derechos humanos. Pero tampoco ha sido ésta una postura uniforme. Yacobucci y García fueron los primeros en declarar que un chico apropiado durante la dictadura es un desaparecido. Lo que hicieron respecto de Marcela y Felipe fue aplicar la ley, no hay que felicitarlos por eso sino cuestionar lo que recortaron, que nadie se los pidió y no tiene fundamento sólido.

En definitiva, dejaron más problemas que certezas.
Da la sensación de que quisieron mandar un mensaje de cierta ecuanimidad o tener un gesto hacia la posición de los abogados de Marcela, Felipe y Ernestina Herrera de Noble. Pero desatendieron el impacto que esto puede tener en esta y otras causas: abrirá la discusión sobre qué familias quedan incluidas para comparar los perfiles genéticos e invita a que en cualquier otro caso de apropiación (y todos son tan importantes como éste) las personas que no se quieren hacer el estudio y sus apropiadores exijan un análisis limitado.

¿Qué piensan hacer para tratar de revertir estos efectos del fallo?
Evaluamos presentar un recurso extraordinario para que intervenga la Corte Suprema. El tiempo que puede demorar en expedirse la Corte igual se va a perder porque los abogados de Marcela y Felipe van a recurrir. Hay otras alternativas, que son presentaciones ante la misma Casación para aclarar esta cuestión del límite. Pero además, advertimos que no hay un criterio uniforme en los votos de los tres jueces sobre qué grupo de casos quedarían incluidos o excluidos en el análisis. Cada uno dice algo distinto. Esas discordancias, en una sentencia que en otros aspectos es muy meticulosa, hacen pensar que la cuestión del límite fue introducida a último momento.

Los abogados de Marcela y Felipe dicen que no son ellos los que tratan de dilatar el expediente sino que acusan a las querellas.
Es una falacia notable. Ellos cuestionan que nos opusimos a que se hicieran un tipo de análisis que plantearon en 2003, cuyo único fin era que no se llegue a la verdad. En diciembre de 2009 dieron muestras de sangre y saliva ante el Cuerpo Médico Forense, un organismo que estuvo intervenido por la Corte por sospechas de corrupción. Dos muestras quedaron allí pero no se acreditó en qué lugar preciso se reservaron ni su traslado al BNDG. No sabemos si fueron cambiadas. La otra muestra quedó en el juzgado de Conrado Bergesio hasta quince días después de ser apartado. Estaba en la caja fuerte, que apareció con la manija rota. Su secretario dijo que se le rompió por accidente. Es el hijo de Fernando Goldaracena, abogado de represores de la Marina. Todo esto, más las irregularidades en los allanamientos de los dos últimos años, hicieron que hoy estemos buscando nuevas muestras de ADN.

Los abogados de los hermanos dijeron, a través de Clarín, que el fallo de Casación contradice la jurisprudencia de la Corte. ¿Es así?
Claramente el fallo de Casación no contradice a la Corte. La reinterpreta en conjunto con la ley que regula la obtención de ADN. En el caso de (Emiliano) Prieto surge que si no se puede obtener ADN por medios alternativos en última instancia se pude recurrir a una extracción compulsiva. En Prieto la Corte dijo no a la extracción porque no se habían agotado otros caminos.

¿Y cuál es la diferencia entre el caso Noble y el de Prieto? ¿Por qué ahora la Corte debería hacer lugar a la extracción?
En el caso de Marcela y Felipe ya se agotaron los medios alternativos. Hubo dos intentos de obtener su perfil genético en allanamientos, pero hubo irregularidades y las muestras no son indubitables. La sangre que dieron ellos también está en duda. Además, el fallo de Prieto es de agosto de 2009, antes de la ley de ADN, lo que implica que algunos de los jueces van a tener que reformular sus votos.

Cómo están dadas las cosas, la extracción de ADN de Marcela y Felipe no va a ser ni mañana ni en poco tiempo. ¿Cuándo se podrá saber la verdad?
No se podrá hacer ningún tipo de análisis mientras la Corte no se pronuncie y la Corte no tiene plazos. Después de que se llegue a la verdad, dependerá también de que los padres de cada uno de ellos sean algunos de los desaparecidos cuyos familiares dieron muestras de ADN al BNDG. Todavía se siguen incorporando grupos familiares y se detectan casos de mujeres (cuarenta en los últimos cinco años) que no se sabía que estaban embarazadas al momento de ser secuestradas. Otra posibilidad es que no sean hijos de desaparecidos y que sean producto del tráfico de niños.

¿Ustedes por qué creen que son hijos de desaparecidos?
Está acreditado que la guarda fue irregular (con varios testigos falsos) y que la jueza que los dio es la misma que entregó a Andrés La Blunda, hijo de desaparecidos. Esto sugiere que se quiso esconder el origen de los niños. Como se sabe, en esa fecha ya estaba en marcha el plan sistemático de apropiación de menores. Además, son públicos los vínculos de Clarín con la dictadura. La propia Ernestina Herrera de Noble reconoció la posibilidad de que sean hijos de desaparecidos en una carta que publicó en su diario en enero de 2003. Sólo ella sabe la verdad y alguna gente que falleció. Casación reconoce que hay elementos suficientes para sostener la hipótesis de que podrían ser hijos de desaparecidos que justifica la necesidad de un análisis.
5 de junio de 2011
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