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en el nombre del padre


La historia de Rodolfo ‘Fel’ Axat, rugbier y militante desaparecido. Un aula del Colegio Nacional Rafael Hernández de la capital provincial lleva desde el último jueves el nombre del ex jugador del La Plata Rugby Club, uno de los desaparecidos del centro clandestino de detención La Cacha. El recuerdo de su hijo.
[Gustavo Veiga] Argentina. Julián tiene 34 años y dice que es mayor que su papá. Rodolfo o Fel, como gusta llamarlo, andaba por los 30 cuando lo secuestró un grupo de tareas junto a su mamá. Jugaba, como él también jugó, en La Plata Rugby Club y egresó del mismo colegio, el Nacional Rafael Hernández, de 1 y 49. Julián acaba de descubrir una placa que perpetuará su apellido, como ya pasó con otros apellidos. Dice: "Aula Rodolfo Jorge Axat- Víctima del terrorismo de Estado". Cuando desapareció en el centro clandestino de detención La Cacha, Fel animaba a sus compañeros tabicados cantándoles una canción de Domenico Modugno: ‘El hombre en frac’. Curiosidad azarosa o destino premeditado, qué importa, "lo mejor es que sin saberlo, y ¡por pura casualidad!, el aula de mi papá es el Salón de Música del colegio", cuenta asombrado Julián. Desde septiembre de 2004, ‘el Nacio’, como lo llaman sus docentes y alumnos con afecto, repite esta clase de homenajes entre los 96 estudiantes desaparecidos por la última dictadura cívico-militar o asesinados por la Triple A. Fernando Cordero, Marcelo Bettini, Eduardo Navajas Jáuregui, Santiago Sánchez Viamonte, Alfredo Reboredo y Mario Mercader completan el imaginario equipo de seven con sus nombres grabados en seis aulas distintas. Todos lucieron con orgullo la camiseta amarilla del club de Gonnet. Diecisiete siguen desaparecidos.
El jueves pasado, Julián, su tío Raúl, las infaltables madres de los pañuelos blancos, un par de compañeros de estudios y rugby de Fel, Alberto ‘Naka’ Pérez Alzueta, Eduardo Bustillo, Ricardo ‘Tite’ Elicabe y Carlos ‘el Flaco’ Carrera, la rectora del Colegio Nacional, María José Arias Mercader y militantes de La Cámpora, homenajearon al militante desaparecido el 12 de abril de 1977. Desde septiembre de 2004, el centenario instituto educativo que depende de la Universidad de La Plata (se fundó en 1885) les rinde tributo a sus alumnos víctimas del terrorismo de Estado. Al primero que se le colocó su nombre en un aula fue a Claudio de Acha, uno de los secundarios secuestrados en La Noche de los Lápices. Rodolfo Axat es el último de esa larga lista que, además de los siete rugbiers del club La Plata, integran Graciela Pernas Martino, Claudio Tolosa, Joaquín Areta, Roberto Rocamora, José Abel Fuks, Rubén Fossati, Julio y Ricardo Poce; Marcelo, Pablo y Rafael Tello; Gustavo Ogando, Pedro Disalvo, Roberto y Horacio Rivelli.
"Mi viejo era un jugador multifunción: jugó de ala, de centro y de apertura. Se caracterizaba por cierta rapidez en el juego. Lo que más le gustaba era salir de gira y cuando llegaba el momento del tercer tiempo", lo describe Julián, que compartió el puesto de tercera línea con su padre. Los dos jugaron casi hasta la misma edad: dieciocho Fel, diecisiete él. La Plata Rugby Club comenzó a recordar oficialmente las historias de sus desaparecidos cuando cumplió 72 años, el 20 de marzo de 2006. Ese día homenajeó a sus diecisiete jugadores con la colocación de una plaqueta en su sede social. Memoria que se prolonga en las notas de la revista oficial que diseña el wing Augusto Ramos y escribe el full back Dimas Suffern Quirno. "Memoria para recordar a aquellos 17 jugadores de nuestro club que fueron desaparecidos o asesinados por una dictadura militar nefasta, un odio que muchos no llegamos a conocer pero que siempre nos tocó bien de cerca", escribieron en un editorial del 2010 que acompaña una extensa y sentida nota de José Supera donde se relata cómo durante una gira por Europa en 1975 el plantel superior se enteró del asesinato del medio scrum Hernán Roca a manos de la Triple A.
La fotografía sepiada de Fel junto a Pérez Alzueta y Bustillo, sus compañeros de equipo en la década del 60, no desentonaría en la moderna revista que también homenajeó al Chueco Sánchez Viamonte, un fenómeno del rugby para quienes lo vieron jugar y militante desaparecido del PCML (Partido Comunista Marxista Leninista) igual que Pablo Balut, otro jugador de los ’70 que fue secuestrado junto con él en Mar del Plata.
Axat era mayor que los integrantes del equipo que salió campeón del seven nocturno de DAOM en 1972. Ya había abandonado el juego y el Colegio Nacional, del que egresó en 1964, para compartir los estudios de medicina y filosofía con la militancia revolucionaria, primero en las FAR y después en Montoneros. Su hijo recuerda que antes de ingresar a esas organizaciones guerrilleras había conocido a Silo, el dirigente mendocino que fundó el Partido Humanista, con quien compartió sus ideas hasta que John William Cooke le marcó otro rumbo con su pensamiento simbiótico entre el peronismo y el marxismo.
Crítico de ciertos aspectos de la política militarista de Montoneros, como lo constató Julián en sus múltiples indagaciones sobre el pasado, su padre fue juzgado y condenado a cambiar la condición de clandestino en que militaba para proletarizarse en el Frigorífico Swift de Berisso. En 1972, Fel conoció a Ana Inés Della Croce, su compañera también desaparecida y al año siguiente, el 20 de junio de 1973, sería baleado en una pierna durante la masacre de Ezeiza.
"En abril de 1977 alguien lo canta, un grupo de tareas se presenta en una inmobiliaria conocida de La Plata y exige que se le informe el domicilio de mi viejo y si tenía alquilado algo a su nombre. Los militares van a la casa de Ringuelet donde vivíamos –yo tenía siete meses– y la dan vuelta de arriba abajo. Pero nosotros habíamos ido a dormir al departamento de mi abuela en el centro de La Plata porque el dueño de la inmobiliaria le avisó a mi abuelo que lo habían ido a ver los de la patota. A eso de las tres de la mañana del 12 de abril los milicos tocaron el timbre y se llevaron a mis viejos. Desde ese momento yo me quedé viviendo con mi tía Cristina, la hermana de mi mamá, hasta los 21 años", cuenta este joven abogado del fuero penal de menores platense. Poeta aficionado, en su blog ‘Los detectives salvajes’ –llamado así por la novela del escritor chileno Roberto Bolaño– cohabitan sus versos y algunas historias que recopiló con paciencia de artesano. Hablan sobre la represión en la dictadura y el rugby, que marcó a las dos últimas generaciones de su familia. Pero, sobre todo, destacan el espíritu con que Rodolfo, su padre, afrontó el cautiverio y la tortura inevitable.
"Según me contaron, muchos de los que estaban secuestrados junto con él lo seguían y cantaban ese tema de Domenico Modugno, ‘El hombre en frac’. A veces lo hacían fuerte y a veces bajito". La canción comienza así: "Dormida está la calle/ la noche es muda y fría/ No deja en su agonía/ ni un rumor en la ciudad". En el acto donde se descubrió la placa que recuerda a su padre, Julián lo quiso homenajear leyendo su letra. "No se asusten, es medio bizarra, pero vale", se despidió el autor de ‘Los canarios románticos’, un poema tributo a los 17 desaparecidos del La Plata Rugby Club.
15 de mayo de 2011
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encarcelan a árbitro fascista


El ex integrante del Servicio de Inteligencia de la Marina (SIM) durante la década de 1970 José ‘el Referí’ Bujedo fue detenido, signado por cometer delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar.
Argentina. Sobre él pesa la acusación por la detención y torturas a Edgardo Gabbin, un ex conscripto desertor que declaró ante la Justicia en el marco de los Juicios por la Verdad y en la causa denominada Base Naval Mar del Plata.
Gabbin fue secuestrado por Bujedo el 11 de enero de 1977 luego de participar de un partido de fútbol en el que el represor ofició de árbitro. Luego fue trasladado encapuchado a la Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina que funcionaba en el Faro de Punta Mogotes y puesto en libertad por el Poder Ejecutivo Nacional en febrero de 1978.
Bujedo fue apresado por orden del juez Rodolfo Pradas en su domicilio de México y Chacabuco de la ciudad balnearia. Conocido como ‘el Réferi’ por haber actuado como árbitro de fútbol en la Liga marplatense, quedó alojado en la delegación local de la Policía Federal hasta que se resuelva su situación procesal.
‘El Referí’ fue también presidente de la Sociedad de Fomento del barrio San Carlos y ocupó una banca abierta en el Concejo Deliberante en diciembre de 1997.
Esa banca se implementó en su momento para que la ocupen vecinos o instituciones para expresar sus opiniones, fundamentarlas y hasta reclamar por ellas. En Mar del Plata desaparecieron unas 290 personas entre el año del golpe y 1978, cuando se realizó el Mundial de Fútbol.
14 de mayo de 2011
13 de mayo de 2011
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la argentina nazi


La revista Fierro que sale mañana con Página/12 entrega dos novedades de peso. Impulsado por Abuelas de Plaza de Mayo, ‘Historietas por la identidad’ propone otra herramienta cultural en la batalla por recuperar a los nietos. En ‘Los horneros’, Enrique Barreiro y Hernán Ferrúa, construyen la ucronía de una Argentina nazi.
[Lautaro Ortiz] Argentina. Dedicada a la memoria de Carlos Trillo, la Fierro que llegará mañana a los kioscos cumple (otra vez) con una de sus premisas básicas: entregar a los lectores una publicación diferente cada segundo sábado de cada mes. Y eso sucede con esta edición que –además de las historias de "continuará"– agrega el proyecto ‘Historietas por la identidad’ (impulsado por Abuelas de Plaza de Mayo) y lanza el primer capítulo de ‘Los horneros’, relato épico de la lucha callejera donde se establece un cruce temporal entre la Argentina país y la Alemania de Hitler.
Alcanzar las 55 ediciones no es un dato menor, ni una mera coincidencia numérica. Tal como advierte Juan Sasturain, la cifra "tiene connotaciones –como lacónica fecha– muy fuertes en este país. Es el (lejano) año de la caída de Perón. Quiero decir: del derrocamiento de Perón, porque las cosas –los gobiernos– no se caen: alguien empuja y los voltea". Y está íntimamente ligada a cierta revisión histórica y política que vienen realizando los autores en las páginas de la revista, como son los casos de ‘El maquinista del General’ (Calvi), ‘Veinte verdades’ (Aguirre) y la flamante ‘Los horneros’. "Si estuviera hablando de la vieja Fierro de los ochenta no me extrañaría –dice Sasturain–, porque había una explícita búsqueda de ese (y otro) tipo de contenidos. Aquella era –dicho imperfecta, groseramente– una revista más ‘politizada’ que ésta de hoy. Sin embargo, las referencias y alusiones políticas (al peronismo) se han ido colando en estas historietas argentinas. Signo de los tiempos."
Este proyecto se enmarca en la campaña que Abuelas de Plaza de Mayo lleva adelante por recuperar a los nietos de los desaparecidos durante la dictadura cívico-militar. Y Fierro se suma publicando la primera de las historias –creada por el ilustrador y dibujante Matías Trillo– donde se relata desde la gráfica la historia de Ana María Lanzillotto y Domingo Menna, ambos desaparecidos en 1976. Por ese motivo, la investigadora Laura Vázquez –en su sección crítica ‘Ojo al cuadrito’– escribe un inteligente artículo que analiza la relación del arte y la memoria.
Desde las Abuelas de Plaza de Mayo se señala que la idea de ‘Historietas por la identidad’ "es un proyecto que se viene realizando desde hace mucho tiempo gracias a la colaboración y el trabajo de diversos dibujantes y guionistas, quienes abordaron historias puntuales. Cada una de esas historias incluye las fotos del grupo familiar, relatada desde la voz de un familiar generacionalmente próximo (el hermano). El fin de esta iniciativa es ampliar el alcance de las campañas hacia nuevos destinatarios y seguir promoviendo el acercamiento de más jóvenes. Inicialmente –aunque hay variantes–, el formato consta de dos páginas, e incluyen al menos una foto del papá, mamá y hermano. Es importante mencionar que a través de cada historia (una abuela, una familia, un hermano, etcétera) se intenta hablar de todos los casos, todos los nietos, y del plan sistemático de robo de niños".

Llegan ‘Los Horneros’
¿Qué hubiese pasado si la Alemania de Hitler no hubiese perdido la guerra? A partir de esa pregunta, el guionista Enrique Barreiro –hermano del autor de ‘Parque Chas’ y ‘Ministerio’, entre otras– elabora junto a su coequiper Hernán Ferrúa la historia de una lucha callejera en una Buenos Aires oprimida por el nazismo. El encargado de relatar gráficamente esta ficción es el dibujante Roberto Lorenzo –ayudante de Solano López–, que arriba a la revista mostrando todo lo aprendido junto al maestro.
"Los horneros es una historia de lucha de un pueblo contra un régimen despótico y opresivo, para conseguir al fin su libertad", sintetiza Barreiro, al tiempo que da datos sobre el origen: "Surgió de las ganas de escribir un policial negro de acción y suspenso con un fuerte contenido ideológico, ambientado en Argentina en los años ’50 o ’60. Fue entonces cuando por casualidad llegó a nuestras manos un mapa apócrifo de una Sudamérica nazi, y a partir de ahí, nació la ucronía de ‘Los horneros’.
La nueva historia de Fierro comienza con una poderosa explosión en plena calle y con la aparición del protagonista (Germán Fuentes), piloto argentino héroe de la Luftwaffe. "Es un oficial y un caballero que se rige por su propio código de honor y no obedece órdenes ciegamente", comenta Ferrúa. Fue en casa de Solano López donde se conformó la tríada creadora de esta historia: "Le contamos a Solano este nuevo proyecto y le encantó y ahí nomás, ni lerdos ni perezosos, se los ofrecimos. Pero como Solano estaba con mucho trabajo, alentó a Beto a aceptarlo", dice Barreiro. "De ahí en más fuimos buscando la estética apropiada y llegamos a definir la historia en 10 capítulos."
Y ‘Los horneros’ promete porque está la pluma de Barreiro, quien aprendió el oficio de contar mirando y leyendo las creaciones de su hermano mayor: "Ricardo tiene mucho que ver en mi elección de escribir guiones. Cuando era chico mi casa estaba repleta de revistas de historieta y las devoraba. Al crecer, yo era el primero en deleitarme con los guiones de mi hermano. A esto se sumaron las charlas que teníamos, en las cuales Ricardo creaba nuevos mundos con una facilidad pasmosa y una sonrisa de placer. Pasó poco tiempo hasta que me decidí a escribir mi primer guión, se lo mostré y ahí nomás, él se lo vendió a Skorpio. De él aprendí todo, pero lo más importante fue que la historieta no es sólo una lectura intrascendente y pasatista como algunos creen, sino que, por el contrario, debe tener un compromiso social y ético en su mensaje. Ricardo siempre se reivindicó como discípulo del maestro Oesterheld y yo me considero discípulo de él".
13 de mayo de 2011
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cuatro años por tenencia simple


Alucinante. Condenaron a cuatro años a un joven por tenencia simple de cannabis. El caso está fuera de toda norma. El juez invadió el fuero federal. No hubo pruebas de que el joven cultivaba para vender. Tampoco que las plantas tuvieran el componente alucinógeno THC. Y al no probar la venta, se consideró la tenencia.
[Emilio Ruchansky] Argentina. Mientras sus abogados preparaban contra reloj un hábeas corpus exigiendo su inmediata liberación, ayer Pablo Aguirre pasó su primer días tras las rejas, después de recibir una condena de cuatro años por cultivar 12 plantas de cannabis y tener 80 gramos de marihuana prensada en su casa.
El juez Federico Xavier Tuya, del Tribunal Oral Nº 6 de San Isidro, lo encontró culpable de un delito que ni siquiera puede juzgar por estar reservado a la Justicia Federal. No había pruebas de comercialización, pero el magistrado sostuvo que cultivaba "sin autorización". "Cultivaba en su casa, no en una plaza. Es un acto privado que está protegido por la Constitución nacional", retrucó la abogada defensora, Gabriela Basalo.
Por una denuncia anónima, la casa de Aguirre en Del Viso, en el partido bonaerense de Pilar, fue allanada en marzo de año pasado y el acusado pasó el proceso en libertad porque para el Juzgado de Garantías interviniente se trataba de cultivo para consumo personal. Sin embargo, el fiscal Claudio Scapolan insistió en elevar el caso a juicio oral, donde se demostró el desconocimiento y la arbitrariedad judicial, tal como se desprende de la sentencia a la que tuvo acceso este diario.
Para empezar, y como reconoce el policía Cecilio Armando Argüello, las tareas de "inteligencia" previas consistieron en "constatar la existencia de las plantas y la llegada de algún comprador". Cuando le preguntaron por este último aspecto, "respondió que él no vio ningún movimiento de compra (o) venta de sustancias, y que nadie le comentó haber visto alguna actividad de este tipo". Un detalle no menor: ninguna de las plantas había florado, por lo tanto, no había marihuana para consumir en ellas.
Durante el juicio oral, dos peritos oficiales con "conocimiento genéricos de las sustancias estupefacientes" aseguraron que la hoja de la planta contienen THC, principio psicoactivo del cannabis, "aunque no sabe cómo lo produce", dijo uno de ellos, Alfredo Areco Padilla. Más allá de este error (sólo las flores contienen THC), al menos confirmaron la intuición del policía Argüello, quien "cree que los tallos no se consumen". Ninguno de los peritos pudo explicar la diferencia entre las plantas machos y las hembras: sólo la segunda produce THC.
Al pasar por el estrado, el acusado contó que trabaja en el Ministerio de Educación nacional desde hace ocho años, que es músico y que cultiva hace dos años, según cita el fallo: "Por los problemas que me trae con la policía comprarla... comprar está mal... y es de mala calidad". También aclaró que tenía esos 80 gramos comprados porque aún faltaba un tiempo para la cosecha de sus plantas. El juez mencionó un fallo anterior a la ley de drogas por la que lo condenó, para afirmar que "debe considerarse que el cultivo de ese tipo de plantas es potencialmente eslabón del tráfico".
Esta última presunción de "potencialidad" o "peligro abstracto" fue criticada en el fallo Arriola de la Corte Suprema de Justicia nacional, que declara inconstitucional penar la tenencia de drogas para uso personal. Pero el juez Tuya entendió que el derecho a la privacidad no incluye el autocultivo, aunque éste sea un acto derivado de la tenencia para consumo personal. Incluso, para él, el imputado entró en contradicción al comprar en el mercado negro "grandes cantidades", si ya cultivaba.
"No lo condena ni por cultivar ni por comprar marihuana, lo castiga simplemente por consumir", aseguró la defensora de Basalo, quien nunca recibió respuesta al pedido de incompetencia del juez, por tratarse de un delito federal. "En la ley 26.052 que desfederaliza los delitos de drogas, se aclara que el inciso A del artículo 5, que es cultivo para comercialización y que conlleva penas de 4 a 15 años, sigue siendo federal", explicó. Aguirre, por su parte, no aceptó una pena "negociada" de un año de prisión ofrecida antes del juicio.
"Mi hermano está entero y firme. Sabe que es inocente, que no hizo daño a nadie. Quiere llegar hasta las últimas consecuencias", dijo ayer Estela Aguirre, quien además denunciará en el hábeas corpus al juez: "Me vino a exigir que no hablara más con la prensa si quería mejorar la situación procesal de Pablo". La actuación del fiscal Scapolan tuvo sus bemoles. El año pasado llevó a juicio a Julio Golot por 39 plantas, "pero después no apeló cuando ese juez declaró inconstitucional penar el autocultivo y ahora lleva a juicio oral esta causa por 12 plantas", observó Basalo.
Aguirre está preso en la Dirección Departamental de Investigaciones de San Isidro hasta nuevo aviso. Ayer no pudo recibir material para continuar sus estudios de producción musical. Ni él ni su hermana creían que podía haber una sentencia en contra. "Fue al juzgado con una mochila con carpetas –contó Estela– porque tenía clase. Yo lo acompañé, pero no me despedí, no le di un beso ni un abrazo. Esto es una pesadilla."
13 de mayo de 2011
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declaró teniente encargado del archivo


Declaró un integrante del Consejo de Guerra.
Argentina. El Tribunal Oral Federal No. 2 no se expidió ayer sobre el pedido de nulidad del testimonio que la camarista federal Laura Inés Cosidoy brindó el martes en calidad de testigo de la defensa de tres imputados. La decisión pasó para el día lunes cuando se retomen las audiencias.
En tanto en la última jornada de la semana del Juicio a la Patota dio un escueto testimonio, quien fuera uno de los integrantes del consejo estable de guerra durante la dictadura, teniente coronel Ramón Víctor Alcalde.
Previamente al inicio del testimonio, el fiscal Gonzalo Stara se opuso al mismo, por entender que "por el rol ejercido por éste no tenía ajenidad a lo ocurrido en nuestra zona, con lo cual de su testimonio podía surgir una autoincriminación bajo juramento o incurrir el testigo en falso testimonio".
No obstante el sólido planteo, "el tribunal rechazó esta oposición, dando inicio al testigo de la defensa, quien parecía estar cubierto por un manto de impune amnesia; pese a que se le exhibió un acta de Consejo de Guerra y reconoció su firma en la misma", señaló la abogada querellante Leticia Fascendini.
El testigo de la defensa dijo que "hasta el momento desconocía el expediente que se le enseñó donde constaba el acta con su firma". Tampoco recordó "a ninguno de sus colegas integrantes del mismo".
"Su memoria, en cambio, resultó muy clara al momento de recordar en qué lugar del Comando tenía su oficina y resaltar que sus funciones eran en el área de administración de personal, archivando papeles", dijo Fascendini.
La jornada había despertado gran expectativa porque el TOF No. 2 había anunciado que resolvería el pedido de nulidad del abogado de la Secretaría de Derechos Humanos Álvaro Baella -quien tuvo el apoyo de la fiscal Stara, y de las restantes querellas- sobre el testimonio de Cosidoy, quien trató de "mentirosos" a una docena de testigos que habían pasado frente al mismo tribunal en el marco de la causa Díaz Bessone,
En su testimonial la camarista pidió explayarse sobre los ex presos que declararon en su contra revelando que no los asistía debidamente, o que sentían que era parte del mismo grupo que los interrogaba. La camarista, que reconoció su estrecha amistad con el general Leopoldo Galtieri, enumeró cada trámite judicial que hizo en favor de cada uno de ellos, logrando su sobreseimiento o su libertad. No conforme con esto leyó supuestas cartas elogiosas que les habrían enviado sus ahora denunciantes cuando eran sus defendidos.
Cosidoy se presentó ante el tribunal con una verdadera "guardia pretoriana": el actual jefe de la brigada antinárcoticos Gustavo Spoletti, su segundo el "Chino" Paz (a quien Cosidoy no quiso investigar por las irregularidades denunciadas en el operativo de detención del célebre narco Jorge Halford solo 24 horas antes) y del ex jefe del grupo, Alejandro Franganillo.
12 de mayo de 2011
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abuelas y nietos subversivos


Los documentos de inteligencia de la policía bonaerense sobre las Abuelas de Plaza de Mayo y los niños desaparecidos. La perito de la Comisión Provincial por la Memoria, Claudia Bellingeri, explicó ayer en el juicio por robo de bebés los documentos hallados en el archivo de la Dippba.
[Irina Hauser] Argentina. "DS" no son las iniciales de un nombre. Es una sigla: "Delincuente Subversivo". Era el sello que la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (Dippba) usaba para identificar a los "enemigos", incluso a los niños secuestrados con sus padres o nacidos en cautiverio durante el terrorismo de Estado. Así los rotulaba en las "fichas" donde se dejaba constancia de sus datos personales, pero que conducían a otra parte, a su legajo, donde había más información todavía sobre sus características o actividades. "Extremista", decía, por ejemplo, en el caso de Clara Anahí Mariani, cuando era una beba de cinco meses, a quien su abuela María Isabel Chorobik de Mariani –fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo– todavía busca.
El material fue exhibido ayer en pantalla gigante durante el juicio sobre el plan sistemático de apropiación de hijos de desaparecidos por Claudia Bellingeri, la perito del archivo del viejo organismo de inteligencia policial que ahora gestiona la Comisión Provincial por la Memoria, y que está plagado de evidencias sobre la persecución planificada y organizada a las embarazadas, a sus hijos, a las abuelas que los buscaban y a jueces que intentaban restituirles su identidad. Los documentos exhibidos forman parte de un informe entregado al Tribunal Oral Federal 6 (TOF6) y revelan seguimientos en dictadura y en democracia, e incluso la entrega de expedientes íntegros por parte de los Tribunales de Menores (donde las Abuelas llevaban sus denuncias) a la policía de Ramón Camps.
Bellingeri, designada por la Cámara Federal de La Plata, mostró imágenes del archivo de la Dippba y le explicó al TOF6 –que preside la jueza María Roqueta– que fueron peritados 363 documentos. Se calcula, estimó, que hay más de 300 mil fichas personales de toda la provincia de Buenos Aires elaboradas por esa central de espionaje que "tenía por función perseguir e investigar a los ciudadanos considerados peligrosos". Funcionó, precisó, desde 1956 y fue desactivada en 1998.

Buscadoras Buscadas
Aquellas mujeres que desde los inicios conformaron Abuelas de Plaza de Mayo tenían fichas y legajos con los que la Dippba seguía sus actividades en torno de la búsqueda de sus nietos, las controlaba y a la vez relevaba la información que ellas recopilaban acerca de la posible suerte de los niños y sobre sus captores. Hay fichas por lo menos de dieciséis abuelas, entre ellas de la actual titular de la entidad, Estela Carlotto, de Chicha Mariani y de Alicia Zubasnabar de De la Cuadra. Algunas se pudieron ver en el juicio. Fueron elaboradas, explica el informe escrito de la comisión, entre los años setenta y el comienzo de los ochenta. A las abuelas también las clasificaban como "DS".
Hay reportes de inteligencia que describen sus actividades. Especifican que "medios propios" –o sea, "infiltrados" de la Dippba– "han logrado establecer que la Agrupación denominada Abuelas de Plaza de Mayo realizaron una acción panfletaria en la zona céntrica de Quilmes". Añaden el horario, recorrido, participantes. Otros partes reproducen sus afiches: "Mi abuela me está buscando, ayúdela a encontrarme"; "Día Universal de los Derechos Humanos". Así, hay un seguimiento de todos los carteles callejeros, con los cuales la inteligencia policial armaba listados de los niños secuestrados, y de este modo se centraliza la información tanto sobre ellos como sobre los familiares que los buscaban.
"Medios propios obtuvieron ejemplar de folleto" que "describe a algunos de los niños desaparecidos con sus fotos (...) en la fecha personal de esta delegación actuando en cobertura en la Facultad de Bellas Artes, obtuvo el original de una carta que las Abuelas de Plaza de Mayo enviaron a los alumnos de la UNLP por el ayuno para la libertad de los presos políticos", dice otro memorando. En él también se agrega un listado de 103 jóvenes embarazadas cuyos bebés nacieron en cautiverio, con su fecha de secuestro, armado por un informante en base a datos que circulaban públicamente y que él mismo señala como "parciales", explicó la perito Bellingeri. "Medios propios han logrado obtener mediante infiltración" una "fotocopia de comunicado cuyo título es Situación 1º Localización de niños Post Morten" (sic), dice otro reporte de la Dippba. Del mismo modo, los agentes seguían de cerca todo lo que se publicaba o decía en los medios sobre el tema. Se hallaron 250 casetes de video VHS con filmaciones propias del organismo y programas televisivos, además de 160 casetes de audio.
Entre los legajos individuales que consigna el acecho a las Abuelas, quizás uno de los más elocuentes es el de Chicha Mariani. "Regreso al país de la Sra. Mariani", dice, y está basado en información del 17 de marzo de 1982, cuando ella volvía efectivamente después de haber participado en el Congreso de Derechos Humanos de Amnistía Internacional. Al lado del texto de la Dippba tipeado a máquina, aparece una nota manuscrita que dice que se "sugiere" la intervención de su delegación en Capital Federal y que se pase la información al coronel Enrique Rospide (ya fallecido) para que "colabore". Según explicó la experta Bellingeri, del análisis de los documentos se desprende que Rospide, que era uno de los asesores de confianza de Camps, centralizaba "el seguimiento de casos de niños apropiados, organismos de derechos humanos internacionales, Madres, Abuelas y Familiares". Eran una suerte de vector de la llamada "información sensible" que a menudo le derivaba el comisario Pedro Domingo Costilla, uno de los agentes de planta de la Dippba, que intervenía en forma directa en el control, especialmente, de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

"Factor Extremismo"
"Clara Anahí Mariani, con sólo cinco meses de vida, posee un legajo en el que se la cataloga como ‘extremista’", o ‘factor extremismo’", destaca el informe de la Comisión por la Memoria, que también hace notar que como sus "antecedentes" se adjunta el reporte de seguimientos a su padre, Daniel Enrique Mariani, asesinado en 1977. "La ubicación de los legajos con los nombres de los niños que fueron secuestrados en una mesa que la Dippba llamaba ‘DS’", como figuraba en las fichas, "convalida la idea que Camps tenía respecto de ellos: eran ‘hijos de los subversivos’ y por lo tanto víctimas de la violencia estatal", dice el análisis de la documentación. Uno de los legajos, referido al seguimiento de la mamá de Clara Anahí, antes de su asesinato en una verdadera masacre el 24 de noviembre de 1976 (cuando la beba tenía tres meses), muestra que había un pedido del Batallón 601 a la Dirección de Inteligencia para que se identificara a la ginecóloga y la dentista que la habían atendido durante el embarazo.
Otro legajo, que mostró la perito en la audiencia ante el TOF6, revela el seguimiento a María José Lavalle Lemos, quien había sido entregada a Teresa Isabel González, una suboficial de la brigada de San Justo y su esposo, Nelson Rubén, en el momento mismo en que el juez Juan Ramos Padilla viaja a Mar del Plata, cuando buscaba restituirle su identidad, algo que se logró. La chiquita era hija de Mónica María Lemos y Gustavo Antonio Lavalle, secuestrados en 1977 en José C. Paz, y nació en cautiverio. Los informes de inteligencia de carácter confidencial muestran preocupación de la policía por la detención de González así: "Se sabe que la criatura se la entregaron en la brigada de San Justo y el que el certificado lo firmó Vidal", "es evidente (...) que la Policía de la Provincia volverá a estar en los diarios" y "es probable que Ramos Padilla intente hacer otra cosa en la zona. Adoptamos las previsiones del caso y esperamos confiadamente".

Justicia Cómplice
Los expedientes judiciales que se abrían con los hábeas corpus o denuncias "de personas que buscaban saber sobre el paradero de sus nietos se transforman en un material de inteligencia para la persecución de los familiares de las víctimas que reclaman y para el análisis al interior" de la Dirección de Inteligencia de "la información que las abuelas tenían respecto del secuestro de niños y mujeres embarazadas", advierte el informe de la CPPM. Esto, dice, se producía a través de dos mecanismos. En uno de ellos, el aparato de inteligencia policial trata los "hábeas corpus" como búsquedas de paradero que "concluyen de manera negativa, es decir, sin informar el destino de la víctima aun cuando se trate de menores de edad o de mujeres embarazadas". Peor aún: Se "crean acontecimientos fraguados" como "falsos enfrentamientos" en los que se identifica a las víctimas pero jamás se usa esa la información para responder un hábeas corpus y no aparece ningún pedido posterior de las autoridades judiciales. Pero los investigadores de la comisión han advertido también que había un seguimiento directo a las acciones judiciales específicas de las Abuelas de Plaza de Mayo, al punto de que ciertos tribunales de menores le giraban a la Dippba los expedientes completos basados en sus presentaciones. Quien era juez de Menores de Junín, Juan José Rogger –por caso–, manda una copia del expediente impulsado por Abuelas, una de ellas María Paulina Ferrarese de Urra, cuyo nieto habría nacido en cautiverio. Lo mismo hace el juez de San Martín, Eduardo Basso, y la lista sigue.
La declaración de Bellingeri no terminó y seguirá otro día seguramente con la explicación de cómo se construían los legajos de todas las víctimas, entre los cuales se encuentra, como muchos otros, el de Laura, la hija asesinada de Estela Carlotto, que estuvo detenida en La Cacha y dio a luz un niño, uno de los 400 que aún no pudieron recuperar su identidad. Todos estos documentos serán muy importantes para el Tribunal Oral a la hora de evaluar las pruebas que muestren un plan sistemático para apropiarse de los hijos de desaparecidos.
12 de mayo de 2011
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tras las huellas de las monjas francesas


Los detalles sobre las monjas Alice Domon y Léonie Duquet que el juicio oral sacó a la luz. El abogado Horacio Méndez Carrera alegará mañana en el juicio sobre la ESMA. Cuenta los datos que aportó el proceso oral. La reconstrucción de los secuestros y el cautiverio en el centro clandestino.
[Alejandra Dandan] Argentina. Horacio Méndez Carrera dice que hace veinticinco años le pidieron tres cosas: que identifique la forma en la que desaparecieron las monjas francesas; que encuentre a los autores y el modo de condenarlos. También dice que si entonces le hubiesen dicho que iban a pasar 25 años para la condena, aquellos que le encargaron la búsqueda todavía estarían buscando abogados. Hoy será finalmente el encargado de reconstruir en un alegato –en la audiencia por los crímenes de la ESMA– la historia de Léonie Duquet y Alice Domon. De recoger los nuevos elementos que sobre esa historia aportó el histórico juicio oral que se acerca a la etapa final y en el que por primera vez los testigos reconstruyeron no sólo el padecimiento de las religiosas en el centro de exterminio, sino también por qué se convirtieron en blanco de los grupos de tareas.
"Se sigue diciendo que las dos religiosas fueron secuestradas por la solicitada y yo estoy seguro de que eso no fue así", dice Méndez Carrera sobre el trabajo de recolección del dinero que llevó adelante el grupo de familiares de desaparecidos desde la Iglesia de la Santa Cruz para publicar la primera solicitada con la lista de desaparecidos. Para el abogado, la razón de la desaparición de las monjas se remonta a Perugorría, el pueblo correntino donde Alice Domon empezó a trabajar con las Ligas Agrarias. Alice después se trasladó a Buenos Aires, donde se vinculó con el obispado de Quilmes para buscar, al comienzo, a los desaparecidos correntinos. Ahí empezó a atender a las víctimas, a los familiares, a los más pobres de los pobres, a "armar grupitos", dice Méndez Carrera, y enviarlos a la "casita" que Léonie tenía en Ramos Mejía. "Para los marinos esa casita de Léonie era un aguantadero: el lugar donde ellas les daban de comer a los más pobres y les daban algo de dinero."
Los alegatos de ESMA empezaron la semana pasada con la reconstrucción de lo que sucedió con el grupo de las doce víctimas de la Iglesia de la Santa Cruz, secuestradas el 8 y 10 de diciembre de 1977, en vísperas de la publicación de la solicitada. Méndez Carrera y Luis Zamora completarán hoy ese alegato, profundizando en cuatro víctimas, entre ellas, las dos religiosas francesas de la Orden de las Misiones Extranjeras. En el transcurso de los dieciséis meses de audiencias, distintos testimonios permitieron reconstruir la vida de ellas. Declararon hermanos, familiares, religiosas y también militantes de Corrientes.
Esos testimonios –muchos de los cuales no se escucharon en el Juicio a las Juntas, el primer momento en el que se juzgaron estos crímenes para condenar solamente a los jefes militares– iluminaron el día a día de las dos. El de Alice, dueña de la historia tal vez más conocida, y de Léonie, que, por ejemplo, el día del secuestro dejó arriba de la mesa de su casa el dinero necesario como para un pasaje de avión a Francia. Un dinero que los marinos no tocaron porque –según las hipótesis– no debían despertar sospechas en el barrio: Léonie tenía que recorrer quince metros entre la puerta de su casa y la calle, y si se daba cuenta de que la estaban secuestrando en ese trayecto podía poner en alerta a los vecinos, que la conocían muy bien, en un barrio en el que estaba desde hacía siete años.

La Historia
Alice trabajó con las Ligas hasta marzo de 1977. "Las Ligas Agrarias eran un movimiento importantísimo en una Argentina feudal –dice Méndez Carrera–, donde estaban los barones del tabaco que explotaban a los pobres tabacaleros de una forma infame, los mataban de hambre, y toda esa economía se hacía con una producción muy artesanal, el que no tenía un tractor recurría al arado a mano, había hambre y la situación era espantosa porque los chicos si se enfermaban se morían, no de hambre pero sí por las enfermedades."
Durante su estadía en Perugorría, Alice viajó a Francia para un encuentro de la orden. El capítulo se hizo en 1975, y en ese momento pidió ser relevada de los votos de la congregación. Méndez Carrera se detuvo bastante en ese dato durante la entrevista con Página/12 porque –en su hipótesis– es un dato que usaron los marinos para secularizarlas, para quitarles la estampa de religiosas y mencionarlas como "mujeres" y hacerlas entrar, de alguna manera, en el grupo de los enemigos a exterminar. Lo que él sostiene sobre ese momento, e intentó demostrarlo durante el juicio, es que pese a la renuncia, ellas no dejaron de ser monjas. Que en Francia hubo un cisma dentro de la congregación, que con ellas renunciaron otras quince religiosas y que cuando Alice volvió, se instaló en el mismo lugar de Perugorría donde estaba y mantuvo encuentros regulares con la jefa de su congregación.
"Perugorría era el corazón de la orden –dice el abogado–. Tan es así que cuando venía la superiora pasaba un mes ahí, se instalaba con ellas, miraba todo."
En ese pueblo, Alice replicó el compromiso de su primer tiempo en Buenos Aires. Ella era especialista en catequesis para discapacitados. Cuando llegó de Francia, trabajó en la diócesis de Morón, donde atendió al hijo discapacitado del represor Jorge Videla. "El carisma de estas mujeres las llevaba a vivir como los más desamparados –sigue Méndez Carrera–. Antes de irse a Perugorría, ella estuvo en Villa Lugano cinco años y se instaló cerca del basurero, el lugar más próximo al basurero, porque ahí estaban las familias más desamparadas, las que vivían y comían basura."
Para marzo de 1977, la dictadura había matado a un integrante de las Ligas, había desaparecido a otros, había secuestrado y otros estaban en vísperas de serlo. "O sea que fue un desastre –dice el abogado–. Y en ese marco, a ella le dicen que si no se va, van a seguir desapareciendo familias, así es que ella se viene a Buenos Aires para tratar de hacer gestiones, ayudar a las familia de allá, a las que estaban desaparecidas y a procurar la liberad de los otros y así fue como se vincula con Novak."
El obispo Jorge Novak, de Quilmes, tenía una oficina de Justicia y Paz. Caty, el apodo con el que llamaban a Alice, "escuchaba y tomaba nota de todas aquellas personas con hijos desaparecidos y no sólo eso, sino que brindaba ayuda: aparte de apoyo espiritual estaba en el apoyo material que era tratar de brindarles el sustento para vivir. Ellas les daban plata y los acompañaban a hacer trámites para saber qué había pasado con esas personas".
Uno de los testimonios que apuntalaron esa hipótesis en el juicio fue el de la superiora provincial Evelina Irma Lamartine: dos veces mencionó la palabra "conexión" entre Alice y Léonie, y Méndez Carrera asegura que recién entonces comprendió el hilo conductor de sus historias, dejó de preguntarse por un compromiso político más orgánico y entender lo que ahora define como el "carisma" de las dos. "Lamartine dijo que había una conexión con la casita de Léonie –explica Méndez Carrera–. Caty le llevaba esos grupitos a Léonie, ahí los alimentaban, porque había un problema de hambre, además. En lo de Léonie hacían una especie de parada, se organizaban. Alice preparaba recursos de hábeas corpus en el obispado y acompañaba a la gente a hacer las presentaciones o lo que fuera. Entonces, esa conexión que había entre Léonie y Alice era muy íntima. Alice se fue a vivir a lo de Léonie seis meses antes de ser secuestradas, vivían juntas y se querían profundamente."
Léonie vivía en una casa con techo de chapa, al lado de una capilla de Ramos Mejía. Asistía al cura en las misas, era maestra de maestros de catequesis, y fundamental en el barrio. A Alice la secuestraron el 8 de diciembre en la Santa Cruz. Evelina le dijo a Léonie en ese momento que se fuera. Las tres habían estado detenidas tiempo antes en una de las redadas en Plaza de Mayo, con ellas también había estado otra de las compañeras, Ivonne Pierron, que luego salió del país en un avión de la Embajada de Francia. Léonie dijo que no, que no se iría, convencida de que Alice iba a salir en libertad. Y se iba a quedar a esperarla. El sábado siguiente, el día 10 de diciembre, el mismo día en que secuestraban a Azucena Villaflor en Avellaneda, también la secuestraron a ella.

La ESMA
El Tigre Acosta era el jefe de inteligencia de la ESMA. O en palabras de una de las testigos, "el director ejecutivo". En las últimas audiencias habló y luego de horas, mencionó a las monjas, pero no las llamó monjas sino "mujeres". Dijo que la ESMA durante la semana del secuestro estuvo cerrada. Y aunque admitió la infiltración de Alfredo Astiz y hasta la suya, intentó decir que ese secuestro no fue de la ESMA sino de otros. Que él el 10 de diciembre estaba soplando la torta de cumpleaños de su hija en Puerto Belgrano. "Una tomada de pelo –dice el abogado–, una parodia. Todos los datos que recogimos nos sirven para decir que ese tipo no estuvo en Puerto Belgrano, sino en Buenos Aires y si hubiese estado allá lo mismo sería responsable. Inventan cualquier cosa para justificarse, porque es la primera vez que están sentados en el banco de los acusados con una sentencia a punto de caer sobre sus cabezas, por homicidio a prisión perpetua, por hechos gravísimos, cometidos contra un grupo de civiles inermes, pero curiosamente este grupo de civiles inermes con sus pañuelos blancos los derrotó, porque si estos señores están ahí sentados es por el espíritu de lucha inquebrantable de todas estas mujeres."

¿Qué se sabe hoy del secuestro de Léonie?
Del secuestro participan cuatro personas. Entre ellas, el Loco Suárez. Había sido teniente de la Marina, trabajaba en una empresa multinacional, trabajó en la Ford y la Coca-Cola de Córdoba. Era amante del rugby y de la caza mayor. Los sábados y domingos se dedicaba a ir a la ESMA a participar de operativos especiales. Y el Loco Suárez es el hilo conductor que nos permite llegar perfectamente a la ESMA, porque no era bombero, no era del Ejército: los sábados y domingos estaba ahí, porque el tipo lo hacía por deporte: así como cazaba elefantes en el Africa, salía a cazar monjas acá, es lo mismo.

¿Cuál es la reconstrucción de lo que sucedió con ellas en el interior de la ESMA?
Hicieron dos recorridos distintos: Caty estuvo en el sótano. Léonie en Capuchita, desde el sábado 10 hasta el domingo estuvo bien. Una de las testigos la ve rezando y diciendo: "Creo que mi hermana está acá también". Cometieron la crueldad de separarlas, aunque luego las juntan para la foto. Las dos padecieron las torturas. Una testigo, Graciela García, contó que cuando a ella le aplicaron la picana en la vagina tuvo una gran infección, quiere decir que era común picanear a las mujeres en esa zona y tal es así que después la ven a Alice que no podía caminar. O sea que las destrozaron en la picana, aparte de haberle reventado la boca, el ojo, dejarle moretones en toda la cara, en los brazos, porque les pegaban y ellas se protegían, por eso tenían azules los brazos. Por las fechas que dio Acosta, y los datos de la causa, se supone que las trasladaron pocos días más tarde en el vuelo de la muerte del 14 de diciembre, en un avión manejado por los pilotos detenidos el martes. También se sabe que adentro de la ESMA Caty estuvo separada de Azucena. Pero que las dos, del mismo modo, preguntaban a todos los que veían por lo mismo: cuál es tu nombre. Les pedían los datos convencidas de que iban a salir. Alice además preguntó una y otra vez por el chico rubio, por cómo estaba, convencida de que entre los secuestrados también estaba Astiz.
12 de mayo de 2011
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declaró la camarista cosidoy


La camarista Cosidoy declaró en el juicio a Díaz Bessone y Cía. Fue propuesta por la defensa de los imputados, pero aprovechó para revelar supuestas cartas de ex presos que le agradecían su desempeño como ex defensora oficial durante la dictadura. El Tribunal deberá definir hoy si se anula
[José Maggi] Argentina. La camarista federal Laura Cosidoy trató ayer de "mentirosos" a una docena de testigos que pasaron frente al Tribunal Oral Federal N° 2 en el marco de la causa Díaz Bessone, donde declaró como testigo a pedido de uno de los defensores de los imputados. Una manera de frenar el impulso que había tomado un posible jury en su contra disparado por el secretario de los Judiciales, Julio Piumato. Cosidoy señaló a cada uno los nombres reflejados en una nota publicada por Rosario/12 con el título de "Hacen cola para pegarle".
Si bien el defensor Germán Artola le solicitó explicaciones acerca de por qué había rechazado dos hábeas corpus siendo fiscal subrogante durante la ultima dictadura, Cosidoy pidió explayarse sobre los ex presos que declararon en su contra revelando que no los asistía debidamente, o que sentían que era parte del mismo grupo que los interrogaba. La camarista, que reconoció su estrecha amistad con el general Leopoldo Galtieri, se "autorrelevó" de respetar el secreto profesional, y enumeró cada trámite judicial que hizo en favor de cada uno de ellos, logrando su sobreseimiento o su libertad.
No conforme con esto leyó supuestas cartas elogiosas que les habrían enviado sus ahora denunciantes cuando eran sus defendidos. "Creo que las personas que deliberadamente mintieron al testificar en esta audiencia de debate no han tenido de verdad en cuenta el compromiso que asume este tribunal al juzgar este tipo de hechos de semejante delicadeza y sobre todo se tienen que basar en el análisis de la prueba prácticamente en testimonios. Creo que mentir en una causa como ésta, además de lo que es la gravedad del falso testimonio, es por lo menos una irresponsabilidad", señaló.
Cosidoy se esforzó ayer para brindar un claro mensaje el momento de declarar como testigo frente al Tribunal Oral Federal N° 2, citada por la defensa de tres de los imputados por terrorismo de estado en la Causa Díaz Bessone. Como un verdadero mensaje de fortaleza mandó ocupar la mitad de las butacas de la sala de audiencias destinadas al público con los miembros de la Brigada Antinarcóticos local, encabezado por su titular Gustavo Spoletti y el ex Alejandro Franganillo. Completaron el listado de "invitados" otros empleados del tribunal.
Luego de la pregunta del defensor Artola sobre dos hábeas corpus de los detenidos Bas y Mansilla y Olga Cabrera Hansen, el fiscal de la causa, Gonzalo Stara le preguntó si recordaba cuál era la normativa que aplicaba al contestar los recursos de hábeas corpus. "La normativa que estaba vigente en ese momento dado el estado de sitio y la disponibilidad de la autoridad militar en ese sentido", respondió.
Luego se dirigió al tribunal solicitando permiso para realizar "aclaraciones" sobre algunas declaraciones de testigos, ejerciendo una suerte de derecho de réplica entre testigos no previsto en la legislación procesal. Se refirió a los dichos de Liliana Rosa Paz, Ester Koldorff, Liliana Gómez, José Berra, Mirta Castellini, José Aloisio, Marta Bertolino de Manzur, Juan Luis Girolami, Irma Justa Albelo de Canteloro, Adriana Koatz, Ana María Ferrari, Víctor Hugo Salami. Durante el desarrollo de las audiencias, estas personas manifestaron que la defensa que realizaba Cosidoy era una "farsa", un engranaje más de la cadena represiva y que intentaba convencerlos de que confesaran supuestos delitos.
Además criticó a Piumato, quien la denunció por su complicidad con los jefes militares durante la última dictadura. "No voy a repetir acá las expresiones de Piumato, no tiene ningún sentido, ya que son injuriantes, injustas y gratuitas, pero dada la impunidad en la que debe desarrollarse en su ámbito, no se tomó el trabajo de seleccionar al menos a qué personas pondría como testigos, tras haber oído de ellas semejantes y desagradables frases", respondió Cosidoy.
La réplica no se hizo esperar. El abogado de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación Alvaro Baella, pidió la nulidad del testimonio. "Son nulas las declaraciones testimoniales de abogados en violación al secreto profesional", apuntó. "Acá lo hizo en perjuicio de cada una de las personas que defendió y les dijo mentirosos. La violación de secreto causa una nulidad flagrante. En ningún caso comentó quiénes de sus defendidos la habían relevado de la obligación del secreto profesional", señaló. El pedido de nulidad fue sostenido por la fiscalía y los restantes querellantes.
Entre los argumentos planteados por la Secretaría de Derechos Humanos se indicó que "los hechos que ha manifestado (Cosidoy) no son parte del objeto procesal de estos autos", y luego se puntualizó que "los testigos son un medio de prueba que deben deponer acerca de los hechos que se están juzgando". El tribunal dará a conocer hoy su resolución sobre este pedido.
11 de mayo de 2011
©rosario 12