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cs ordena investigar caso suppo


Fue asesinada hace un año. El máximo tribunal resolvió que la Justicia Federal de Santa Fe deberá investigar si la ex detenida desaparecida y testigo en causas por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura fue asesinada para evitar que declarara en nuevos procesos penales.
Argentina. La Corte resolvió esa "cuestión de competencia" y entendió que "no puede descartarse que la muerte de Suppo obstaculice el normal funcionamiento de los tribunales federales donde tramitan causas en las que se investigan delitos calificados como de lesa humanidad".
Además adujo "razones de mejor administración de Justicia" para determinar que la causa deberá tramitar ante el juzgado federal número uno de Santa Fe, Reinaldo Rodríguez, a quien en las próximas horas se le remitirá el expediente, según consigó DyN.
El asesinato de Suppo tuvo una connotación que sembró dudas sobre lo que había ocurrido: fue a las 10 de la mañana, una hora inusual para la comisión de delitos de tamaña magnitud en una comunidad de menos de 100 mil habitantes y normalmente pacífica, aducen los investigadores.
El fallo fue firmado por los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda y Raúl Zaffaroni, quienes contradijeron al procurador general adjunto Luis González Warcalde, quien había opinado que la causa debía seguir en la órbita de la Justicia local.
El testimonio de Suppo fue central para que el ex juez federal santafesino -destituido por un jurado de enjuiciamiento- Hermes Brusa fuera condenado por delitos de lesa humanidad cometidos cuando era funcionario judicial durante la dictadura. Pero la de Brusa es una "megacausa" y Suppo debía declarar en al menos otros dos juicios, a los que no llegó porque fue asesinada antes.
29 de marzo de 2011
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dictador videla perdió la lengua


Desde Campo de Mayo y por videoconferencia, se negó a declarar. El dictador Jorge Rafael Videla se negó a prestar declaración indagatoria en el juicio que se le sigue por la apropiación de bebés nacidos durante el cautiverio ilegal de sus madres en centros clandestinos de detención durante la última dictadura.
Argentina. Por medio de una videoconferencia desde el establecimiento penitenciario ubicado en Campo de Mayo, donde el represor permanece alojado cumpliendo prisión preventiva, Videla aseguró que esa supuesta persecución "comenzó con el prejuzgamiento del Decreto 158/83 dictado por el entonces presidente Raúl Alfonsín", la norma por la cual Cámara Federal enjuició a los comandantes de las tres primeras juntas militares que usurparon el poder el 24 de marzo de 1976 y tras el cual Videla fue condenado a reclusión perpetua.
El represor solicitó autorización al Tribunal Oral en lo Federal Seis (TOF6) para efectuar "breves consideraciones" y fue allí cuando calificó a la existencia de un "plan sistemático" para el robo de bebés como "la falacia más grande contenida en este juicio", tras lo cual "descargó de responsabilidad a sus subalternos" y se negó a contestar preguntas.
La misma negativa a declarar ante los jueces mostraron días atrás sus camaradas de armas Reynaldo Bignone, Jorge "Tigre" Acosta, Santiago Omar Riveros, Rubén Franco, Antonio Vañek, Juan Azic, y el médico Jorge Magnacco, a quien se imputa su intervención profesional en los partos.
Al igual que Videla lo hizo hoy Acosta, en su oportunidad, también formuló consideraciones "políticas" y aseguró que "no hay 30 mil desaparecidos ni 500 bebes robados y esa mentira nos va a llevar a una nueva guerra civil de corte trotzkista", al tiempo que sostuvo que "no puede atribuirse a las fuerzas armadas la tacha de la apropiación de menores. No hubo plan".
[Foto proviene de una galería de 2curious.]
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nuevas normas para la fuerza pública


A ministra de Seguridad presidirá hoy la reunión del Consejo de Seguridad Nacional. Ante sus pares de todo el país y los jefes de las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales, Garré presentará hoy el protocolo de actuación ante las manifestaciones. Bajo conducción política y sin armas de fuego, eje de los acuerdos.
[Raúl Kollmann] Argentina. La ministra de Seguridad, Nilda Garré, presentará hoy ante los ministros de Seguridad de las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, así como ante los jefes de todas las fuerzas de seguridad del país, la propuesta de un acta-acuerdo en la que se establecen las bases de actuación de las fuerzas de seguridad ante manifestaciones públicas. El texto, al que tuvo acceso exclusivo Página/12 señala, por ejemplo, que la intervención de las fuerzas policiales será progresiva, comenzando por el diálogo con los organizadores de la protesta; que siempre los poderes ejecutivos deberán designar a un funcionario político responsable de coordinar todas las acciones, se establecerá claramente la prohibición de portar armas de fuego a todo el personal policial que pudiera tener contacto directo con los manifestantes, quedando prohibido el uso de pistolas lanzagases; las postas de goma sólo podrán usarse para fines defensivos; todo el personal policial debe estar identificado y esa identificación debe verse claramente sobre el uniforme; habrá un funcionario policial a cargo de la operación y otro funcionario a cargo del control; en las manifestaciones previstas tendrán que establecerse barreras (vallas) para salvar la integridad de los manifestantes y evitar que haya terceras personas perjudicadas; se prohíbe la utilización de vehículos no identificados; todos los detenidos deberán ser transportados en patrulleros o vehículos específicos; los efectivos policiales deberán garantizar la libre cobertura de los medios de prensa y queda prohibido impedir la toma de fotografías, imágenes o testimonios.
La primera reunión plenaria del Consejo Nacional de Seguridad empezará hoy a las 9.30 de la mañana en el Salón Gaudí del City Tower Hotel de la calle Bolívar, en pleno centro porteño. Garré encabezará un encuentro en el que estarán presentes todos los ministros de Seguridad del país, los jefes de las policías provinciales y los titulares de las fuerzas federales, la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y Policía de Seguridad Aeroportuaria, así como funcionarios del Registro Nacional de Armas; la Aduana Nacional y la Agencia Nacional de Seguridad Vial.
El temario será muy extenso y abarca dos protocolos: uno, el de preservación del lugar del hecho o escena del crimen, y el segundo, de evaluación psicológica de los integrantes de las fuerzas de seguridad. En ambos temas, la experiencia ha mostrado errores en los años recientes. En forma sistemática se alteraron elementos claves de los lugares donde se producen delitos, al punto que los casos de contaminación son mayoría: aparecen perfiles genéticos y huellas de identidad del personal que interviene en las investigaciones; se pierden rastros, proyectiles y otras evidencias sustanciales para esclarecer los casos. En forma paralela, ante la presión por incorporar más y más efectivos, ha ocurrido que se incorporan a las fuerzas de seguridad individuos con gravísimos problemas psicológicos y que incluso registran serios antecedentes penales.
Desde el punto de vista del combate del delito, habrá dos temas que serán abordados con mucho detenimiento: la trata de personas y el combate al narcotráfico. El Ministerio de Seguridad de la Nación llevará protocolos y documentos para poner a consideración de todos los participantes, que son los ministros y funcionarios que tienen bajo su responsabilidad la conducción de las fuerzas de seguridad en cada distrito y a nivel nacional. En el equipo de Garré había anoche satisfacción porque estarán presentes tanto los ministros de Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, como el porteño, Guillermo Montenegro.
Garré realizará la presentación inicial y uno de los puntos clave del temario será el acta-acuerdo denominada Criterios Mínimos sobre la Actuación de los Cuerpos Policiales y las Fuerzas de Seguridad en Manifestaciones Públicas. El texto se basa en considerandos en los que se plantea como prioridad la vigencia de los derechos humanos, la preservación de la vida, los Códigos de Conducta aprobados por las Naciones Unidas e incluso el Acuerdo para la Seguridad Democrática, suscripto por referentes de casi todas las fuerzas políticas argentinas. Sobre esas bases, se propone el acta-acuerdo, ya que el Consejo Nacional de Seguridad tiene entre sus funciones proponer doctrinas y planes para las acciones y operaciones policiales.
El acta-acuerdo propone criterios muy concretos frente a las manifestaciones públicas:

- El objetivo es el respeto y protección de los participantes, así como reducir las afectaciones que puedan causar las manifestaciones en derechos de otras personas y bienes públicos.

- Se buscará garantizar el control del tránsito para minimizar los inconvenientes para personas ajenas y reducir la posibilidad de hechos de violencia con los manifestantes.

- Se agotarán todos los recursos para garantizar la resolución de los conflictos que no implique daños a la integridad física de las personas. Por ello, la intervención de los cuerpos policiales debe ser progresiva, comenzando por el diálogo con los organizadores de la manifestación.

- La negociación con los organizadores no podrá estar en manos de quien conduzca el procedimiento operativo policial.

- Cuando las manifestaciones sean programadas o con amplia concurrencia o cuando se prevean riesgos potenciales, el Poder Ejecutivo deberá designar un funcionario político responsable de coordinar todas las acciones y hacer cumplir las normas.

- No podrán participar en los operativos los policías que se encuentren bajo investigación por casos anteriores de uso excesivo de la fuerza. Deberá existir una capacitación previa del personal que intervenga.

- Se establecerá claramente la prohibición de portar armas de fuego. El personal que intervenga no dispondrá de municiones de poder letal. La utilización de pistolas lanzagases está prohibida. Se considerará falta grave la utilización de armamento o munición no provista por la institución correspondiente.

- Las postas de goma sólo podrán ser utilizadas con fines defensivos en caso de peligro para la integridad física de algún miembro del personal interviniente. No se puede utilizar ese material para dispersar una manifestación.

- Los agresivos químicos y antitumultos sólo podrán ser utilizados en última instancia y siempre previa orden del jefe del operativo.

- Todo el personal interviniente deberá portar identificación clara que pueda advertirse a simple vista en los uniformes.

- Todo el personal que intervenga será previamente individualizado y se registrarán el armamento, la munición, los vehículos, los equipos y los aparatos de telefonía celular.

- La responsabilidad operativa y la de control recaerá en funcionarios policiales diferentes.

- Se establecerán con claridad los canales de comunicación de las fuerzas policiales y se registrarán esas comunicaciones.

- En operativos programados, se dispondrán barreras físicas (vallas) que ayuden a preservar la integridad física de los manifestantes y los efectivos policiales.

- Se dispondrá que, siempre que los riesgos para el personal no lo desaconsejen, que los cuerpos especiales (policía montada, canes, infantería) se mantengan a distancia prudente de la manifestación y sólo intervendrán en caso de que las condiciones lo exijan.

- Se prohíbe expresamente la utilización de móviles que no se encuentren debidamente identificados. Si hubiera detenidos, éstos sólo podrán ser trasladados en patrulleros o vehículos específicos.

- Se velará por el respeto de grupos que requieran una protección especial de sus derechos, tales como niños, jóvenes, mujeres, ancianos, pueblos originarios y personas con capacidades diferentes.

- Los efectivos de seguridad deben garantizar la actividad periodística. Los periodistas no podrán ser molestados, detenidos ni trasladados. El personal actuante debe abstenerse de realizar acciones que impidan el registro de imágenes o la obtención de testimonios.

El espíritu general del texto es "la voluntad de no reprimir la protesta social, garantizar la libertad de expresión y atender a las causas de los conflictos por vías políticas y no violentas de entendimiento". Habrá que ver si este primer encuentro de todos los ministros y jefes de las fuerzas de seguridad sienta las bases para una forma de actuación común en todo el país.
29 de marzo de 2011
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declaró marta bertolino


Ex detenida, acuso al Ciego Lofiego. Bertolino tenía 23 años y cursaba su octavo mes de embarazo cuando fue detenida el 10 de agosto de 1976 junto a su esposo y trasladada al Servicio de Informaciones, después pasó a la cárcel de Villa Devoto, desde donde la liberaron en 1981.
[José Maggi] Argentina. "Lo que viví fue una tragedia familiar que me marcó para siempre". Con esta frase, Marta Bertolino comenzó ayer su extenso testimonio de más de cinco horas ante el Tribunal Oral Federal Nº 2. Hablaba del secuestro y la desaparición de su esposo Oscar Manzur, y del calvario al que fue sometida por el Ciego Lofiego cuando estaba embarazada de ocho meses. Relató también cómo un médico la cuidó en el parto y evitó con una simple medicación que su hija naciera ciega. "Esto se lo debo al doctor Zanutini, quien junto a su grupo de trabajo en la ex Asistencia Pública (de Rioja y Moreno), confrontó con la Patota, que no permitía siquiera que recibiera medicación por orden del Ejército". Identificó entre sus captores a Carlos Brunato, alias Tu Sam, y reclamó su detención, al Cura Marcote, y a Dippy Moore. Bertolino pasó desde agosto del 76 por el Servicio de Informaciones, después por la Cárcel de Mujeres de Rosario, para terminar en la cárcel de Villa Devoto, desde donde la liberaron en 1981.
Bertolino tenía 23 años y cursaba su octavo mes de embarazo cuando fue detenida el 10 de agosto de 1976 en un edificio de España 344 junto a Oscar Manzur, delegado del Sindicato de la Sanidad en el Hospital Británico, donde días antes lo habían ido a buscar pero estaba de franco.
Debido a su estado de gravidez y a una hemorragia, Marta fue llevada a la ex Asistencia Pública, desde donde fue arrebatada por Lofiego, quien comandada la Patota, la subió a un auto particular donde la golpearon y torturaron. En el mismo vehículo la ingresaron al ex edificio de la Jefatura, en San Lorenzo y Dorrego.
Una vez en el Servicio de Informaciones fue torturada en salas contiguas junto a su marido. "Durante dos días me torturaron con picanas, golpes en distintas partes de mi cuerpo, retorciendo mi pierna izquierda, y amenazaban con hacerme un aborto eléctrico", relató la testigo aclarando que "el que comandaba todo era el Ciego Lofiego".
Marta lo describió como un "feroz torturador, que se ufanaba de su obra". También tuvo un aparte con el Pollo Baravalle, un militante que colaboró con la Patota: "Me ofreció hasta un pasaporte para dejar el país si les entregaba información".
Luego de aquella sesión de torturas, Bertolino sufrió pérdidas de sangre que motivaron su traslado nuevamente a la Asistencia Pública, Allí diagnosticaron una infección urinaria y anemia. Pero nuevamente el Comando del Segundo Cuerpo reiteró su expresa prohibición de suministrarle medicamentos. Fue entonces que el doctor Zanutini le puso entre sus manos -sin que vieran sus captores- unos óvulos para curarla, lo que evitó que su hija Alejandra naciera ciega.
La Alcaidía de Mujeres fue su lugar de detención al regreso. Allí se intoxicó gravemente con "la tumba" ( comida de los presos). Peor aún: cuando fue asistida por el médico de guardia, este le acercó un medicamento contraindicado para embarazadas. "En 15 días solo comí un pan y un vaso de leche".
"Una madrugada a eso de las cinco, me despierto mojada: había roto bolsa. Me llevan entonces a la Asistencia Pública con una guardia de entre 12 y 15 personas. Me esposan los dos brazos y una pierna, porque la izquierda estaba enyesada. Así estoy un día y medio con trabajo de parto en seco. Hasta que llegó a la guardia el doctor Zanutini, quien me lleva al quirófano y mediante suero provoca el parto. Cuando me pusieron a Alejandra sobre mi pecho, ella lloraba, y yo lloraba más que ella" confesó Marta, al tiempo que revelaba su temor a que secuestraran a su hija para entregarla en adopción. "Quedate tranquila, a la nena se la van a llevar sobre nuestros cadáveres", le dijeron a coro partera, enfermeras, mucamas y el mismo obstetra. Por las dudas una mucama llamó a sus padres y avisó del nacimiento. Y la promesa se cumplió: Alejandra la acompañó a la Cárcel de Mujeres de Rosario, y de allí a la Cárcel de Villa Devoto, hasta que cumplió en marzo de 1977 los seis meses de vida.
29 de marzo de 2011
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sala de tortura con cura


Nuevos testimonios complican la situación del sacerdote Eugenio Zitelli por su rol en la dictadura. Era el capellán de la policía de Feced y varios ex detenidos aseguran haberlo visto y oído en los sótanos de la ex jefatura de Rosario. Se suman los testimonios.
[José Maggi] Argentina. En el marco de la causa Feced, donde se investiga entre otros el accionar de quien fuera capellán de la policía Eugenio Segundo Zitelli, se recibieron en la última semana dos nuevos testimonios que complican aún más la situación de sacerdote. Silvio Alcoba Rosa y Gladys Bonnafede de Bracaccini testimoniaron luego del pedido realizado a los fiscales a cargo de la Unidad Fiscal de derechos humanos Gonzalo Stara y Mario Gambacorta, por parte UMANO de Casilda y Familiares, la LADH y APDH Rosario. Los organismos defensores de derechos humanos entienden que sus dichos acreditan entre otras cuestiones el rol de la iglesia, en general, durante la dictadura y en particular el rol de Zitelli en el ámbito del Servicio de Informaciones. Cabe recordar que con el mismo objetivo, la anterior semana lo habían hecho Claudia Nigro, Juan José Noste y Héctor ‘Chinche’ Medina.
Alcoba Rosa, quien viajó especialmente desde Ingleses, Isla de Florianópolis, Brasil, donde actualmente reside, para prestar declaración en la causa, es profesor de Literatura, Lengua y Filosofia y uno de los fundadores del grupo UMANO de Casilda. Estuvo presente en las distintas reuniones en esa ciudad y, dio cuenta, de la misma manera que lo hicieron Noste y Nigro, de los encuentros entre Zitelli y Darío Castagnani mientras éste se encontraba detenido desaparecido en el Servicio de Informaciones.
Alcoba Rosa dio fue que "en el curso de una reunión en Casilda, uno de sus asistentes el Ingeniero Agrónomo Darío Castagnani (vecino de Casilda y de quien se tenía información había estado cautivo en el S.I. de Rosario para finales de 1976, principio de 1977), relató que una vez, estando en el sótano del Servicio de Informaciones, fue vendado y subido por unas escaleras hacia la parte superior de dicho CCD; que en un momento le quitaron las vendas y lo introdujeron en una habitación "similar a las que se utilizaba para torturar y seguramente en el mismo piso y a pocos metros de dónde se llevaban a cabo tales "interrogatorios" , y que allí se encontró con el Capellán Zitelli, con quien mantuvo un breve diálogo, dado que no lo conocía más que por ser de Casilda".
Según relató Castagnani y ahora dio fe Alcoba Rosa "este sólo alcanzó a comentarle que en ese lugar sólo había palos, golpes y tortura", a lo que Zitelli le respondió que era un momento complicado del país, que ya iba a pasar y que lea La Biblia, prometiendo enviarle una, incumpliendo aún esa promesa".
También contaron, como luego que Zitelli negara haber visto gente torturada en el programa televisivo del cable local "Contraluces", en otra reunión , un policía retirado de apellido Bocca que cumplió funciones en la UR IV Caseros y en la UR II Rosario, se mostró indignado por aquellas palabras del ex capellán. Alcoba Rosa recordó que este policía "comentó categóricamente ante el asombro de la concurrencia, que ello no era así por cuanto él mismo había observado una sesión de torturas dentro del S.I. de Rosario, donde se le aplicaba picana eléctrica a un joven sobre una camilla ortopédica u obstétrica, y en dicha sesión se encontraban también presentes Feced y Zitelli". "Como puede ese señor decir que no vio torturar" repitió el testigo de esa afirmación, mientras describía el gesto del ex policía que apuntaba con su mano hacia la Iglesia de Casilda donde reside Zitelli.
Dada la profesión de Alcoba Rosa, luego de transcribir el contenido del programa Contraluces "una de las pocas entrevistas otorgadas por el ex capellán el testigo trabajó el discurso de Zitelli vertido en ese programa y destacó especialmente "los tiempos de verbo y pronombres que utiliza, propio del discurso de la Iglesia y que Zitelli, a partir de cosas ciertas tales como que era cura, que era capellán de la Policía, que hubo caídos, construye una verdad, su verdad, y que con ello justifica cualquier acción o reacción que pudiera haber emprendido o tenido la policía en ese momento".
Según el profesor de literatura " esta explicación atemporal pudo servir para justificar el terrorismo de Estado en aquella época, en el momento en que está hablando en dicho programa y en cualquier otro momento del futuro en que fuera preguntado por lo mismo".
Asimismo en su análisis Alcoba Rosa destacó que cuando el periodista Campabadal, quien lo entrevistó al sacerdote le preguntó "por lo que pensaba la iglesia en aquel entonces de todo lo que estaba ocurriendo, Zitelli le contestó como policía, hablando de nosotros, de nuestros muertos, caídos y heridos, por lo que lejos de su función pastoral, explicó el fenómeno como parte del aparato represivo, señalando que era una guerra y que la sociedad le pedía a ellos que libraran al país de esa ideología de izquierda que quería para la Argentina otra Cuba u otra Rusia".
También testimonió Gladys Bonnafede, madre de Eduardo Bracaccini, quien a los 24 años de edad era Licenciado en Ciencias Políticas, estudiante de 2do. año de Ciencias Económicas y trabajaba en el banco BIR.
Según relató la mujer, "la contadora de este banco la llamó a Casilda y le comentó que Eduardo no estaba yendo a trabajar, que por ese motivo fue el médico al domicilio y no lo encontró. Que tras ese episodio comenzó su búsqueda y que por medio de un sobrino que tenía un taller mecánico sobre Bulevard Avellaneda donde realizaba algunos trabajos para la policía logró obtener la información de que su hijo estaba detenido en Jefatura".
La madre pudo reconstruir que a Eduardo "se lo llevaron en un auto verde, lo entraron por calle Dorrego y lo introdujeron en el SI". Luego por medio de dos compañeras de estudio, pudo saber que Eduardo fue llevado de su departamento de calle Pellegrini al 1100 de Rosario por averiguación de antecedentes".
Gladys recordó "que las chicas estaban muy asustadas" y no quisieron darle otra información. La testigo decidió entonces instalarse durante 15 días en Rosario, en la casa de aquel sobrino. Allí a través de un matrimonio que conocía a Zitelli por llevar juntos su hijo, y este ultimo a su sobrino al Liceo Militar, consigue una entrevista con el cura, quien la atiende en una oficina de Jefatura.
Gladys recordó que Zitelli le dijo que "los presos políticos no están en guía (quiso decir que no se registran). Voy a ver si puedo hacer algo pero no me pida que lo saque" le dijo el sacerdote.
Con esta información, la madre volvió a Casilda un poco más tranquila, dado que Zitelli era oriundo de esa ciudad. "En ese momento pensé que era una buena persona, además había confirmado que Eduardo estaba detenido en Jefatura y había dicho que iba a ayudarlo".
Aproximadamente a dos días de este encuentro, por uno de los canales de televisión de Rosario, la mujer se enteró del comunicado de prensa emanado del Segundo Cuerpo de Ejército donde se señalaba que "cinco terroristas habían sido abatidos al intentar copar la Comisaría de Alvear". Entre los muertos estaba su hijo. Esto ocurrió el 25 de julio de 1977, luego se enteraría que Eduardo antes de ser sacado del SI fue bajado al sótano para bañarse y afeitarse y luego fue trasladado hasta ese lugar junto a los demás, donde fueron fusilados contra un paredón de un club cercano a la dependencia policial donde se fraguó el enfrentamiento.
28 de marzo de 2011
27 de marzo de 2011
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por qué le dispararon a julieta


Una militante transexual fue baleada el viernes y permanece en coma inducido. El presunto autor, un ex policía, aduce que la trabajadora sexual intentó robar en su local. Piden esclarecer el caso.
[Lorena Panzerini] Argentina. Lo que en principio se había planteado como un hecho delictivo sembró "serias dudas" en el área de Diversidad Sexual de la Municipalidad y el Movimiento Evita, luego que una militante transexual de la organización, de 25 años, resultara herida de bala en el cráneo. "Nosotros lo tenemos como imputado", dijo el comisario de la 19º sobre la persona baleada el viernes pasado en Amenábar y Matienzo. Sin embargo, los interrogantes son varios: "¿Por qué dicen que Julieta está internada con custodia por robo calificado si ella le temía a las armas? ¿Quién la identificó con su nombre de varón en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) si ella entró intubada? ¿Por qué la primera versión de la policía fue que tenía un roce de bala?" Noelia Casati, titular del área de Diversidad Sexual del municipio, exigió "que se esclarezca el caso" y adelantó que hoy pedirán, junto con el Movimiento Evita, que el Juzgado de Instrucción 3º, donde recayó la causa, "investigue cómo sucedió" el hecho en el que se inculpa a una trabajadora sexual trans, que fue baleada, y permanece internada con coma inducido y respirador artificial. Además, al momento del hecho Julieta estaba con otra transexual, de 35 años, de la que hasta anoche no había paradero.
Rosario/12 llegó a la esquina de Matienzo y Amenábar, donde entre la tarde y la noche del viernes pasado Julieta T. fue baleada "en un forcejeo" con el dueño de la brasería que funciona en la esquina. Martín, uno de los vecinos, comentó que cerca de las 18.30 "dos hombres vestidos como mujer empezaron a forzar la puerta del local, que estaba cerrado". Y continuó: "Cuando salió mi mujer a ver qué pasaba le mostraron una pistola; cuando ella entró, vi que Claudio (el dueño de la parrilla que vive en la cuadra) cruzó corriendo desde su casa y agarró al que tenía el arma. Cuando lo dio vuelta, se cayó y se golpeó con una columna, por eso quedó internado con un golpe en la cabeza; y el otro salió corriendo". Minutos después, Claudio (un ex policía) confirmó esa versión a este diario y aseguró ser la víctima. "En esta zona podés estar gritando en la esquina que te quieren matar, que nadie va a salir a ayudarte", dijo.
Sin embargo, el sub director del Heca, Claudio Alonso, confirmó que Julieta "ingresó el viernes con una herida de arma de fuego en la zona occipital derecha". Luego detalló que tras la operación, presenta una evolución favorable, continúa con respirador artificial y seguiría así "al menos por otras 48 horas".
Al enterarse de la situación, Casati recorrió las instituciones buscando información certera de lo sucedido, ante las dudas sobre la versión de que Julieta estaba internada con custodia policial, por "robo calificado". "Ella le tenía miedo a las armas, es imposible que tuviera una. Sus padres están en Estados Unidos y tiene un hermano al que no encontramos. Además, estaba buscando estudiar, porque si bien era trabajadora sexual, cada vez que pudo dejar de hacerlo lo hizo, pero hace unas semanas se peleó con el novio y volvió. Ahora estaba haciendo los trámites para hacer el DNI como Julieta", dijo.
Por otro lado, hubo algunas dudas con respecto a la identidad de la paciente, al momento de ingresar al hospital. Casati aseguró tener versiones de que "ingresó intubada", por lo que no podía hablar. Entonces preguntaron: "¿Quién la identificó con su nombre de varón, porque nosotros no lo sabíamos y su familia no está acá?"
Por otro lado, la funcionaria pidió "que sean sancionados" los hechos de maltrato a las trabajadoras trans "en la vía pública, por parte de la policía". Por su parte, el comisario Jiménez, de la comisaría 19º, indicó que un primer informe del hospital se indicó que Julieta tenía "un roce de bala"; aunque "después de la operación nos indicaron que era un impacto en el cráneo". Al consultarse si había detenidos, el jefe de la seccional aseguró: "Tenemos a la persona internada como imputado". En tanto, desde el Movimiento Evita aseguran que "el dueño de la brasería tenía el arma y salió a decir que la traían ellas".
28 de marzo de 2011
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compañeras


Dicen que el tiempo todo lo cura, pero nadie habla de cuánto tiempo, menos aún cuando se trata de heridas violentas y profundas como las producidas en las víctimas de la última dictadura militar. Sin embargo, los nuevos testimonios de algunas mujeres de desaparecidos parecen evidenciar una cierta calma interior.
[Noemi Ciollaro] Argentina. En 1997 inicié la búsqueda de otras mujeres esposas o parejas de detenidos desaparecidos durante la última dictadura militar. No podía explicarme nuestro silencio en lo privado y en lo público vinculado con el destino corrido por nosotras y nuestros hijos en los veintiún años transcurridos. Así surgió el libro ‘Pájaros sin luz. Testimonios de mujeres de desaparecidos’ (Planeta 2000), una investigación periodística en la que veinte mujeres, algunas militantes, otras ex detenidas, otras amas de casa, hablamos por primera vez rompiendo el hermetismo que nos abarcó tras el secuestro y desaparición de los hombres a quienes habíamos unido nuestras vidas y que, en muchos casos, fueron los padres de nuestros hijos.
Nuestros testimonios relataban lo vivido y planteaban preguntas. ¿Cómo explicar ese silencio que nos volvió casi tan invisibles como si también hubiéramos desaparecido? ¿Pudo haber sido por no tener vínculos "de sangre" con ellos, ser jóvenes, militantes muchas, sobrevivientes, mujeres? ¿Qué consecuencias produjo esa situación en nuestros hijos, que son los hijos de los desaparecidos, y en nosotras mismas? ¿Cómo actuó la sociedad ante esos hechos? ¿Se tenía clara la diferencia existente entre un asesinato y una desaparición? ¿Cómo se vive en un estado civil no reconocido, puesto que no éramos ni solteras, ni casadas ni viudas? Y muchos otros interrogantes.
Hace una semana, a once años de la aparición del libro y a treinta y cinco del 24 de marzo de 1976, algunas de nosotras volvimos a encontrarnos en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, en la ex ESMA, donde integré un panel referido a "Mujeres: de la exclusión a los derechos".
Cinco de aquellas voces volvieron a dar cuenta, entonces, de reflexiones, sentimientos y cambios surgidos en el tiempo transcurrido.

Sonia Severini
"Saber Quien Lo Mato No Me Cambia Nada"
Sonia Severini fue la esposa y compañera de militancia de Rómulo Giuffra (JP Montoneros), desaparecido el 22 de febrero de 1977. A fines de 1998 supo por el Equipo de Antropología Forense (EAAF) que lo mataron el 24 de febrero de 1977 y lo enterraron como NN en un cementerio de La Matanza.
"Sí, veinte años para saber algo y me entero de que lo mataron a los dos días. Maco Somigliana ubicó un documento de muchas fojas, en el que se acusa a Rómulo de ser ‘un NN homicida’ muerto en un enfrentamiento y enjuiciado por el Consejo de Guerra del Ejército después de matarlo. Ese expediente se cerró en 1983... En 1994 lo pasaron a una fosa común, pero en la documentación aparecían sus huellas digitales, no hay dudas, era Rómulo. Nuestra hija María hizo un film sobre esta historia", relata Sonia.
Le entregaron una partida de defunción, a partir de la cual se convirtió en viuda. "Esto funcionó como un sucedáneo. Yo sé que puede sonar muy psicologista y me da pudor, pero me produjo un efecto emocional, porque a los seis meses de eso me encuentro con Pedro Cerviño y por primera vez inicio una relación en la que terminamos conviviendo. El es mi compañero de vida, y con mucho amor, hace doce años que estamos juntos. Antes había tenido otras relaciones, siempre con hombres con mi historia e ideología, pero con pocos valores humanos. En Pedro se junta todo, su militancia, su humanidad y un gran amor."
Sonia dice que saber quién mató a Rómulo no le cambia nada y que como mujer de desaparecido nunca reclamó nada a las instituciones, "nunca creí en ellas, las Madres reclamaban porque creían en las instituciones. Después del exilio me vinculé a derechos humanos, pero nunca a nivel institucional".
"Los juicios que se están realizando –afirma– hacen que ésta sea una sociedad y un país mejores, pero no son ni por lejos la sociedad y el país por los que perdieron la vida los que murieron. A mí todo eso no me basta, pero también sé que a mí no me tocaron el cuerpo, y eso hace diferencia."

Ada Miozzi
"Una No Sabe Donde Esta Su Compañero"
Ada Miozzi fue la esposa de Oscar Isidro Borzi, delegado de fábrica y miembro de la JTP (Juventud Trabajadora Peronista), secuestrado de su casa en Lanús, el 1º de mayo de 1977.
Ama de casa, tuvo tres hijos y al quedar sola entró a trabajar como auxiliar en una escuela donde también le dieron vivienda, así pudo criar a los chicos.
"Yo no era militante, pero ahora que lo pienso más o menos, en mi casa se hacían reuniones, yo les cocinaba, los atendía, así que no sé, no hacía lo mismo que ellos pero ayudaba bastante", cuenta con cierta picardía en la mirada.
Unos años después se integró al sindicato docente y actualmente colabora en la Comisión de Sobrevivientes, Familiares y Amigos de Víctimas del Vesubio y el Proto Banco. También declarará como testigo de la desaparición de su marido en los juicios por el Vesubio II.
"Sí, a mis hijos y a mí nos tuvieron veinte horas encerrados en la casa la noche del secuestro, a mí me hicieron de todo, y a mi hijo de tres años lo estrellaron contra la pared para que el padre hablara y se lo querían llevar al nene, pero les mentí que estaba enfermo del corazón y lo dejaron", resume.
"Creo que a mí me salvó mi carácter alegre y la escuela, yo me sentía bien allí y me parecía que con mis hijos estábamos seguros. Nunca supe nada de Oscar, y nunca quise armar una pareja, no es que no haya tenido oportunidades, aclara, pero es muy difícil porque una no sabe adónde está su compañero, no creo que a esta altura esté vivo. Pienso que no hice el duelo, si no decime vos por qué yo lo lloro tanto a Néstor Kirchner?", pregunta.
Ada dice que desde las presidencias de Kirchner y de Cristina siente una gran libertad y ganas de hacer cosas. "Será por todo lo que hizo que lo quiero tanto; no sé qué hace falta para hacer el duelo de Oscar, qué se yo, como mujer lo que quiero es que mis hijos, que son buenas personas e inteligentes, lleguen lejos, se lo merecen, los dos más grandes son militantes, el más chico no."

Rufi Gaston
"Creo Que Es Tiempo de Vivir Mi Propia Vida"
Rufi Gastón fue la esposa y compañera de militancia de Aldo Ramírez, "el Gordo La Fabiana", dirigente obrero de JTP en el Astillero Astarsa de Tigre, desaparecido desde septiembre de 1977, con quien tuvo una hija.
En 1975 él fue secuestrado, torturado y dejado en libertad por la Triple A; al poco tiempo, por razones de seguridad, tuvo que dejar Astarsa y ambos pasaron a la clandestinidad; finalmente él se recluyó lejos de la pareja y la familia, pero activo en la militancia por una decisión de la organización a la que pertenecían. También en virtud de esa decisión, Rufi y su hija Paula estuvieron encerradas siete meses en una casa por medidas de seguridad. Luego le asignaron un compañero para que simularan ser un matrimonio normal junto a la hija. Esto fue aprobado por Aldo y un tiempo después, el compañero asignado fue pareja real de Rufi y padre de su segundo hijo. Más tarde se separaron, aunque mantienen una relación familiar de afecto y por los hijos.
"Creo que en los últimos quince años hemos hecho un recorrido en el que pude profundizar lo ocurrido desde el ’76, a partir del genocidio. Yo siempre tuve una doble vida por ser la esposa y compañera de un dirigente con trayectoria como el Gordo, siempre estuve a la sombra, en un lugar que no debía conocerse y militando en el cuidado de los hijos de los compañeros desaparecidos", relata con calma, por momentos con los ojos húmedos.
Rufi milita en Zona Norte. Afirma que al cumplir los 60 años sintió que "era hora de vivir mi propia vida, que era demasiado lo que tenía encima y que si no podía expresarlo con libertad traicionaba mis principios como militante. Dejé la peluquería en la que trabajaba, volví a hacer terapia y brindé mi aporte en los juicios. Viajé a Italia a declarar. Somos muchos los que hemos ido recuperando la voz. Hay compañeros que recién ahora pueden empezar a hablar, que estuvieron años presos, torturados. Vivir para contarlo es una suerte, pero también tiene un precio muy alto. Es como que seguís siendo marginal, te reconoce la militancia, pero la sociedad no te devuelve nada. Yo empecé a sentirme legal recién en 2000, cuando saqué el pasaporte para viajar a Italia. Recién ahí empecé a aportar para la jubilación."
"A Aldo nunca lo encontramos, pero pude saber algo por Maco de Antropólogos y por las declaraciones de ex desaparecidos que lo vieron en Campo de Mayo tras el secuestro en Panamericana. Se supone que lo llevaron muerto", cuenta.
Rufi comenta que hubo un tiempo en el que intentó la posibilidad de una pareja, "pero el compañero militante me provoca como un temor, ya no quiero perder más nada, quiero conservar lo que tengo. La vida ya me dio un compañero, un novio, un marido que me fascinó con su militancia y también me hizo sufrir, pero eso ocupa un segundo plano en relación a mi admiración por el Gordo. Y mi otra pareja también fue importante, fueron hombres muy fuertes, y tengo tres nietos hermosos", concluye.

Delia Bisutti
"Hoy Ya la Angustia No Predomina sobre la Palabra"
Delia Bisutti fue la esposa de Marcelo Aníbal Castello, trabajador de Foetra y militante de la JTP (Juventud Trabajadora Peronista), secuestrado el 4 de febrero de 1977.
El 9 de enero de 1977 secuestraron a Delia durante cuatro días. Era docente y militante de JTP, estaba embarazada de seis meses de su segunda hija. El 4 de febrero Marcelo concurrió a una reunión en Foetra y desapareció. En marzo nació la hija de ambos, con microcefalia. La nena siempre estuvo postrada y vivió hasta los 10 años. En agosto del ’77 volvieron a secuestrar a Delia y la llevaron al mismo lugar de la primera detención. Allí en una toalla vio que decía "Ejército Argentino". Con los años ese lugar fue conocido como el Sheraton.
"Cuando testimonié para el libro, en 1997, y cuando apareció, en 2000, la angustia que yo tenía era muy fuerte, no me permitía hablar ni afuera ni en mi propia familia. No podía poner en palabras lo vivido. Tuve que hacer un largo proceso en mi doble rol de esposa de desaparecido y ex desaparecida. Antes no lo había hecho, la vida era muy dura", expresa.
En 1997 Delia testimonió como quien rompe una represa con el llanto y las palabras. El dolor la desbordaba y a pesar de eso continuó pasando por encima del silencio que apresa y encierra. "Nunca había podido poner esos dos elementos como parte de mi militancia, en democracia yo seguía en silencio, oculta, como con el mismo miedo de hablar y una angustia infinita. Tuve que volver a terapia y a partir de allí avancé mucho, aunque todavía no está todo resuelto. Creo que cada una hizo lo que pudo. Tampoco pude incluir toda mi historia en mi currículum, ni siquiera siendo diputada. Y esa caparazón se extendió a mi hijo, que también hizo su crisis y ahora está elaborando."
Delia y su hijo son querellantes en los juicios por la causa Sheraton. "De Marcelo no volvimos a tener ningún dato a pesar de que mi suegra fue una activa Madre de Plaza de Mayo que nunca cesó en la búsqueda. Le dijeron que podía haber estado en la ex ESMA, pero no me resulta muy creíble. Otros hablaron de Azopardo, de Ezeiza o de El Banco, pero nada concreto."
"¿Si tuve o tengo pareja? Ahí llegaste a la parte que sigue oculta –sonríe casi irónicamente–. Yo estaba muy bloqueada afectivamente, eso va cediendo, se va abriendo un espacio, pero me costó mucho asumir que además de todo lo que pasó, de la muerte de mi hija, también había dejado de ser ‘la esposa de’, ese era un vínculo que no estaba roto y que procesé en los últimos años. Además, el exilio interno fue muy duro. Eso creo que no ayudó a hablar, y en los primeros años de democracia estaba la mano de obra desocupada al lado tuyo y los genocidas en todas partes... Fue durísimo. Después fuimos avanzando algo en todas las etapas de la democracia, pero en los últimos ocho, diez años se avanzó mucho y los juicios se hacen en ese marco. La sociedad también empieza a entender qué ocurrió."

Lila Mannuwal
"Sigo Militando como en el ‘73"
Lila Mannuwal fue la compañera de vida y militancia de Ricardo Miguel Angel Morello, "Lucho", responsable de la JP Zona Sur, desaparecido el 17 de marzo de 1977 en Quilmes. Sus restos fueron hallados e identificados por los antropólogos del EAAF en un cementerio de Lomas de Zamora en 1991. Había sido fusilado el día de su desaparición y enterrado como NN.
Lila es actualmente subsecretaria de Derechos Humanos del municipio de Quilmes y dice que la militancia es lo que siempre la mantuvo viva y activa. "Cuando testimonié para el libro me la pasaba trabajando en un negocio y andaba en los piquetes y cortes del sur del conurbano. Pero el haber podido hablar de la historia me generó la necesidad de encontrar a otros con los que formamos el Foro por los Derechos Humanos, la Identidad y la Memoria, con hijos, esposas, hermanos, militantes. Cuatro años trabajamos casa por casa en Quilmes buscando familiares, testimonios, hijos de compañeros desaparecidos, sobre todo porque siempre pensé que las leyes reparatorias no cruzaban la General Paz, no llegaban a los hogares más humildes y sus familias no tenían acceso a ellas ni a sus derechos como víctimas de la represión. Y eso yo lo tomé como un trabajo militante. Hoy casi todos los hijos de Quilmes conocen la historia de sus padres, el gobierno de Kirchner ayudó a la gente a perder el miedo, a hablar, a confiar."
En 1991, Lila pudo saber en qué lugar estaban los restos de Lucho, exhumarlos y sepultarlos, pero "siempre vuelvo a pasar por el lugar donde lo secuestraron. Pasco me sigue produciendo dolor... hay agujeros de los balazos en las paredes. Estos últimos años fueron vertiginosos. En cinco años voy a cumplir 70. El mayor de mis hijos tiene 45. A Lucho, mi compañero, lo mataron cuando tenía 33. A esa edad él era un hombre grande hasta en la forma de vestirse, ni usaba vaqueros. Usaba pantalón y era admirador de Carlos de la Púa. No sé si hice el duelo, no sé qué es hacer el duelo, hay cosas que no se cierran nunca. Hay veces que me pregunto qué estaríamos haciendo si Lucho viviera. Tal vez tendría que haberme tocado a mí, no a él. Lucho era un cuadro muy importante".
27 de marzo de 2011
25 de marzo de 2011
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reconocen tierras de wichís


La Cámara federal salteña reconoció los derechos de tres comunidades wichís en Tartagal sobre los territorios que ocupan. Así, puso un freno a los desmontes en la zona.
[Carlos Rodríguez] Argentina. Cinco años después de acudir a la Justicia salteña para defender sus derechos sobre tierras que ocupan desde siempre, las comunidades wichís de El Traslado, El Escrito y Zopota lograron un reconocimiento parcial a partir de un fallo de la Cámara Federal de Apelaciones de esa provincia. La resolución judicial –que revocó otra de primera instancia– le ordenó al Estado nacional que "inicie de inmediato la demarcación y delimitación de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades" mencionadas "conforme a los usos y pautas culturales reconocidas" por la Constitución nacional, la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El recurso de amparo había sido presentado en 2006 por más de 60 familias que estaban siendo virtualmente expulsadas de sus dominios, a partir del desmonte compulsivo que sufrían sus tierras, a manos de los productores sojeros. La Cámara salteña estableció un plazo de 90 días hábiles –desde la notificación–, para que se ejecute la tarea de delimitación territorial.
En cambio, los jueces eludieron expedirse sobre la pretensión de las comunidades de obtener al mismo tiempo la titularidad definitiva de las tierras en las que viven. Los camaristas Renato Rabbi-Baldi Cabanillas, Roberto Loutayf Ranea y Jorge Luis Villada consideraron sobre ese punto que "siendo posible que puedan existir derechos contrapuestos a los invocados" por los wichís en cuanto "a la propiedad que invocan sobre las tierras que ocupan" resulta necesario "un marco procesal que garantice un mayor debate a fin de determinar" si existen colonos que reclaman derechos de propiedad en sectores de esos territorios.
A pesar de lo parcial del fallo, los wichís, representados en esta causa por el abogado Matías Duarte, expresaron su satisfacción por el fallo de la Cámara de Apelaciones de Salta, al que calificaron de "sin precedentes en el fuero federal" del país. La causa se había iniciado, a mediados de 2006, en el Juzgado federal de Orán a cargo de Raúl Reynoso, quien rechazó la demanda de demarcación, delimitación y titularidad en todos sus términos. Como la Cámara ordenó que se realice la demarcación y delimitación de los territorios de las tres comunidades, pero se excusó de resolver el tema de los títulos de propiedad, este punto será ahora apelado ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
En su sentencia, la Cámara recordó que los artículos 75 inciso 17 de la Constitución nacional, el 21 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el 14 del Convenio 169 de la OIT "otorgan protección a las comunidades indígenas en las cuestiones atinentes a la posesión y propiedad sobre las tierras que tradicionalmente ocupan". Los camaristas señalaron que está debidamente probada en la causa "la condición de las actoras como comunidades indígenas preexistentes; la ocupación tradicional y actual de las tierras en las que se hallan instaladas y la estrecha relación que tienen con ellas y los recursos naturales, vínculo que conlleva a su identidad y cultura".
Los jueces precisaron que los derechos de las comunidades wichís quedaron demostrados a partir de los informes de la Inspección General de Personas Jurídicas de la provincia de Salta y del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), de las declaraciones testimoniales de Ana Laura Alvarez y Claudia Elizabeth Lungu y de las conclusiones a las que arribaron los antropólogos Buliubasich y Rodríguez, docentes e investigadores de la Universidad Nacional de Salta.
En el texto de la resolución, la Cámara dejó constancia, también, de las referencias que se hicieron en la presentación judicial sobre "los desmontes efectuados en la zona de residencia" de las comunidades y de "los daños graves que estas prácticas" implican. En septiembre de 2008, cuando Página/12 recorrió las tres comunidades wichís, ubicadas a unos 100 kilómetros de la ciudad salteña de Tartagal, en apenas cuatro años habían desaparecido 807 mil hectáreas de montes en la provincia. Los desmontes, aprobados por el gobierno de Salta, provocaron al menos la pérdida de unas diez mil hectáreas de bosques en los territorios de las tres comunidades wichís y las topadoras seguían trabajando en esas zonas, junto con el avance de las plantaciones de soja.
Con la documentación reunida, los camaristas concluyeron que "puede afirmarse que en los términos de las normas legales citadas las (comunidades) accionantes resultan ser titulares de los derechos a la determinación y regularización dominial de las extensiones que ocupan", citando en ese mismo sentido un informe del defensor del Pueblo de la Nación. Al mismo tiempo se dejó presente que el Estado nacional "ha omitido materializar esos derechos" hasta el presente "acarreando con ello un perjuicio a las comunidades" que presentaron el recurso.
Las comunidades denunciaron que los desmontes afectaron a más de 60 familias de los cuarenta mil wichís que viven en la provincia. Lo sucedido les impide el acceso a los recursos naturales y a las fuentes de agua porque se han puesto alambradas y tranqueras en lugares donde no existían. Además, "se han desencadenado conflictos locales y los líderes de las comunidades han sido objeto de múltiples denuncias penales por parte de los titulares registrales de las tierras sobre las cuales, ahora, se les ha reconocido sus derechos constitucionales. Las denuncias han buscado hacer desistir a los líderes de su lucha en la defensa de su territorio, provocando la criminalización de los líderes comunitarios".
Luego de resaltar que el fallo de la Cámara de Salta es "un importante reconocimiento" a sus derechos "a la tierra y territorio", los wichís recalcaron que ahora insistirán "para que se cumpla la sentencia y para que se ordene al Estado nacional a poner las tierras a nombre" de las comunidades de El Traslado, El Escrito y Zopota.
28 de marzo de 2011
27 de marzo de 2011
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