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un amigo de lópez rega


El tribunal federal de Mar del Plata procesó con prisión preventiva al ex integrante de la Concentración Nacional Universitaria (CNU), Raúl Rogelio Moleón, al imputarle delitos de lesa humanidad ocurridos en la ciudad balnearia durante la dictadura militar y en el fallo describió el accionar de la organización peronista vinculada a la Triple A.
Argentina. Moleón está acusado por los delitos de "asociación ilícita" y "homicidio calificado". Fue detenido a principios de febrero, luego de que el presidente de la Cámara Federal de Mar del Plata, Jorge Ferro, denunció por "facilitar las fugas" el juez federal Rodolfo Pradas, quien había ordenado siete detenciones de integrantes de la CNU y hasta aquel momento solo se habían producido dos.
El ex integrante de la CNU y vínculo con el Ministerio de Bienestar Social conducido por José López Rega está acusado por homicidio calificado de Enrique Elizagaray, Guillermo Enrique Videla, Jorge Enrique Videla, Jorge Lisandro Videla y Bernardo Alberto Goldemberg, realizados el 21 de marzo de 1975.
En cuanto al delito de asociación ilícita, Moleón es investigado por formar parte de la CNU, acusada de actuar en amparo del terrorismo de Estado de la mano de la Triple A y después del golpe de 1976. "Se habrían agrupado con anterioridad al 20 de febrero de 1975, con un claro objetivo delictivo destinado a cometer una serie de ilícitos indeterminados, desde homicidios y privaciones ilegítimas de la libertad", indica la resolución acerca de la CNU.
Y agrega la participación en otros delitos como "robos calificados por el uso de armas, sustitución de chapas patentes de los vehículos que utilizaban para cometer los distintos hechos de persecución política, falsificación de documentos, uso de documentos y credenciales falsas, intimidaciones públicas, incendios dolosos, coacciones, robos de automotores y otros injustos".
La resolución también analiza al proceder de la organización ilegal y precisa que "existían grupos operativos que se encargaban de los hechos más violentos y, en ciertos casos, también de la inteligencia previa".
Además, se agrega la participación de Gustavo Demarchi, también detenido a principio de febrero en Colombia, indicando que "estos cuadros operativos tenían una cobertura `legal´ en el marco de la Universidad Provincial de Mar del Plata, donde Demarchi era coordinador docente; en la Fiscalía Federal, que también ocupó Demarchi; fuerzas policiales y sindicatos".
Demarchi aún está en una cárcel colombiana, luego de permanecer prófugo por varios meses, a la espera de que finalice el trámite de extradición para su traslado a Mar del Plata, donde quedará a disposición del Tribunal Oral Federal.
Los otros detenidos son Mario Durquet, Patricio Fernández Rivero y Fernando Otero. Siguen libres Raúl Viglizo y el librero Piero Asaro. Otros dos ex CNU, Federico Delgado y Eduardo Ullúa, están prófugos desde 2008.
17 de marzo de 2011
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la hermana de la profesora


"Si "alguien sabe algo sobre dónde desapareció mi hermana, en qué fecha, si alguien sabe algo acá, por favor que me lo diga."
Argentina. En el marco de la causa Díaz Bessone, declaró durante la tarde de ayer Mirta Wurm, hermana de Hilda Juana Wurm. Hilda fue secuestrada a los 36 años en octubre de 1976 y permanece desaparecida. "Ella era profesora de filosofía y militaba en Montoneros. Una vez me comentó que trabajaba con Lescano en la educación de adultos así que cuando mataron a Lescano y a Rodríguez Araya ella dijo, "ahora me toca a mí", relato Mirta Wurm en referencia a Eduardo Luis Lescano quien fue docente y secretario del Ministerio de Educación de la Provincia, asesinado en septiembre de 1975, y a Felipe Rodríguez Araya abogado de presos políticos asesinado en la misma fecha.
En otro tramo de su declaración Wurm dijo emocionada: "A mi hermana la respeto muchísimo, era una idealista, dio su carrera, sus pertenencias, y cuando no le quedó nada, dio su vida". La testigo cerró su testimonio preguntando al Tribunal y a las partes si "alguien sabe algo sobre dónde desapareció mi hermana, en qué fecha, si alguien sabe algo acá, por favor que me lo diga", convirtiéndose así de testigo a interrogadora.
Por la desaparición de Hilda se encuentra procesado Ramón Genaro Díaz Bessone.
Los testimonios continuarán hoy a partir de las 9.30. La primera en declarar será Liliana Rosa Paz y luego será el turno de Marta Vénera.
15 de marzo de 2011
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un mes en el infierno


Testimonio de José Francisco Reydo, secuestrado en el 76. La Patota fue a buscar a su novia a su casa y se lo llevaron a él. Por haber vivido apremios sabe lo que significa aguantarse sin hablar. "Los que cuestionan al compañero que cantó no tienen idea de lo que es la tortura", dijo.
[Sonia Tessa] Argentina. José Francisco Reydó fue secuestrado el 14 de octubre de 1976 en su casa, en Balcarce 712. Su ex esposa, Alicia, estaba ayer entre el público que fue a escuchar su testimonio en la causa Díaz Bessone. Entonces era su novia. Ella les abrió la puerta, pero los represores no la reconocieron. Se lo llevaron a él. Por ella le preguntaron esa madrugada, y durante los 32 días que duró la tortura. Los dos eran militantes de la Juventud Universitaria Peronista, y él se enorgullece porque Alicia jamás cayó. Cuando Francisco lo cuenta, se le llenan los ojos de lágrimas, igual que cuando recuerda a Eduardo Lauss, una de las víctimas de la masacre de Los Surgentes. Francisco pudo ver a Lauss y a José "Ciruja" Oyarzabal en el Servicio de Informaciones, en el sector llamado La Favela. Los tres eran estudiantes de derecho. Lauss y Oyarzábal fueron sacados del SI para la masacre de la localidad cordobesa.
Reydó estuvo desaparecido hasta el 17 de noviembre, cuando lo pasaron a la enfermería de la Alcaidía de Jefatura, donde recibió el respeto de los presos comunes. Un día, en enero de 1977, lo llevaron sólo por unas horas de nuevo al SI, antes de trasladarlo a Coronda. En el SI vio a Juana Bettanín y María Inés Luchetti, madre y esposa del que fuera diputado nacional de La Tendencia, Leonardo Bettanín, asesinado en Rosario el 2 de enero de 1977. Juana, de 54 años, le contó que había sido torturada y violada. "Me puse loco cuando supe toda esta cuestión", relató a Rosario/12. Reydó les pidió ayer a los jueces que tomen las agresiones sexuales como delito de lesa humanidad.
De los torturadores, mencionó a José Rubén "El Ciego" Lofiego, Mario Alfredo Marcote y Raúl Guzmán Alfaro. Pero también se refirió a los compañeros de cautiverio. "Tuve la suerte, la bendición de haber estado al lado de compañeros como Gustavo Pícolo, que es mi amigo del alma y el Cabezón (Carlos) Pérez Rizzo, que me dieron una fortaleza enorme, enorme", contó ayer, al tiempo que afirmó haberse preparado para tolerar la tortura. Así, simuló ataques de epilepsia que le permitieron evitar la tortura por un par de días. "Que Alicia no haya caído nunca para mí es una bendición, un triunfo enorme", afirmó Reydó.
Por haber vivido la tortura sabe lo que significa aguantarse sin hablar. "Los que cuestionan al compañero que cantó no tienen idea de lo que es la tortura. Ninguno de nosotros va a criticar a aquellos compañeros que han dicho algo, han cantado una cita, un control o una casa. Sí decimos de aquellos que cantaron, torturaron y salieron a marcar compañeros, a esos no los vamos a perdonar nunca", dijo Reydó en abierta alusión a Ricardo Miguel Chomicky, uno de los acusado en esta causa.
A Lauss y Oyarzábal los vio en La Favela también. El 17 de octubre de 1976, la patota los sacó del centro clandestino de detención junto a Sergio Jalil, Daniel Barjacoba, Cristina Costanzo, Cristina Márquez y Analía Murgiondo. Los mataron cerca de Los Surgentes, en Córdoba. "No fui testigo del momento en que los llevan, pero sí estuve con el Ciruja y Eduardo en La Favela. Eduardo no me dijo nada, solamente me puso la mano en el hombro y esa mano en el hombro era amor, comprensión, compañerismo, ternura, solidaridad. No hacía falta que hablara. Y me destrozó", rememoró Reydó con los ojos húmedos. También dijo que Sergio Jalil fue para él "un gran referente" desde los tiempos en que compartieron la escuela secundaria en la Dante Alighieri. "Lo que vi de ellos en el momento que estuve en La Favela fue una entrega de amor que nunca te vas a olvidar", dijo ayer.
Reydó fue trasladado a Coronda, donde las condiciones de detención estaban pensadas para aniquilar la subjetividad de los militantes. Pero resistieron. "Nosotros teníamos un compromiso ante el resto de los compañeros, un comportamiento que seguíamos al pie de la letra y una resistencia a este plan sistemático de destrucción del ser humano", expresó Reydó, quien dio un ejemplo de esa organización. El 12 de abril de 1979 le avisaron que lo liberarían. El tenía un espejo de un centímetro por un centímetro que escondía en su boca, entre las encías. Era el que usaba para las guardias en las que debía vigilar que no llegara ningún guardiacárcel mientras los presos conversaban. Cuando lo llamaron para la revisación previa a la libertad, decide tragar el dispositivo realizado con papel de aluminio. Pero la salida se demora unos días. A Reydó le tocaba hacer la guardia, con ese espejito que había ingerido. "Lo defequé, lo busqué y lo encontré, lo lavé y volví a ponerlo en la boca, para poder cumplir con mi guardia", contó el testigo en la sala de audiencias el testigo.
La vida en Coronda era dura. No podían hablar ni siquiera en los recreos, pero igual lo hacían. No tenían permitida la lectura de libros ni diarios. Se las ingeniaban. "Teníamos seguridad montada porque no nos podían agarrar dando clases, que era lo que hacíamos de lunes a viernes, o contándonos películas para recreación, una actividad de los sábados y domingos. Todos los días, a las 20, teníamos el noticiero con las novedades que traían nuestros familiares", relató sobre la forma de sortear las restricciones de la cárcel.
Cuando lo liberaron, en 1979, un militar lo amenazó con matarlo si se quedaba en Rosario y Francisco decidió ir a vivir a Buenos Aires. El jueves siguiente comenzó a participar en las rondas de las Madres de Plaza de Mayo.
15 de marzo de 2011
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para confundir justicia con venganza


Terminó la defensa de los represores en el juicio a Bignone, Riveros y Patti. Pedidos de absolución, acortamiento de eventuales penas y reclamo de prisión domiciliaria fueron el eje de las defensas.
[Alejandra Dandan] Argentina. Durante los alegatos, las querellas ya habían dicho que una de las secuelas de la dictadura era obligarlas a montar no sólo la estructura de las pruebas, sino a desmontar cada una de las mentiras que se habían construido para aniquilarlas. Cuando se pronuncian los alegatos de las defensas en los juicios orales de estos días, suele parecer que todo ese mismo proceso sigue poderosamente en pie. En José León Suárez, ayer se escuchó el alegato de la defensa oficial de Omar Riveros, Reynaldo Bignone y Martín "El Toro" Rodríguez. El abogado Juan Carlos Tripaldi intentó mostrarse deferente con las víctimas, pero una y otra vez hizo una marcha atrás en el tiempo para cuestionar la legitimidad del Estado como ámbito de recolección de pruebas en los procesos de verdad y justicia. Y como si no hubiese habido causa 13, con cierta ironía criticó el valor de los relatos aportados por los testigos: "Les propongo a cualquiera de ustedes –dijo– que intenten recordar dónde y cómo festejaron sus cumpleaños cuatro años atrás".
Como sucedió sólo en los primeros días de audiencia, en el auditorio municipal de San Martín –donde se lleva adelante el juicio oral a Luis Abelardo Patti y los otros imputados–, se sentó Reynaldo Bignone, en su calidad de ex jefe del Comando de Instituto Militares con asiento en Campo de Mayo. Al lado se acomodó Martín "El Toro" Rodríguez, uno de los torturadores del centro clandestino, y Fernando Meneghini, ex comisario de Escobar. No estuvo Riveros y Patti se mantuvo como siempre, metros atrás de la sala, en medio del descampado, dentro de una ambulancia.
Antes del comienzo, los militantes y víctimas del terrorismo de Estado de Escobar colgaron los carteles con los nombres de los más de cuarenta desaparecidos en territorio de Patti. Dos de los antiguos militantes cuelgan y descuelgan esos enormes carteles cada uno de los días de audiencia, y se los vuelven a llevar a veces en auto, muchas a bordo de los maltrechos espacios del tren.

Sobre los Testigos
Adentro, la presidenta del Tribunal Oral Federal 1, Lucila Larrandart, vapuleada en las jornadas anteriores por los dichos del ex camarista Alfredo Bisordi, reconvertido en abogado de Patti, encabezó la audiencia. Era la segunda y última jornada de alegatos de la defensa oficial. Tripaldi y Carlos Palermo defienden a los tres militares procesados. Además de pedir absoluciones y disminución de las eventuales condenas, adelantaron un pedido para que la prisión se cumpla en los domicilios. En ese contexto, Tripaldi habló de la reclusión como "una venganza" y que la decisión de mandarlos a una cárcel común es "condena a muerte encubierta, vedada por la Constitución y las políticas de derechos humanos".
Algo de esa lógica atravesó todo el alegato: hubo un discurso que parecía perfectamente cuidado en sus tonos, con una marcada idea de respeto hacia las víctimas y los familiares, pero que finalmente terminaba desbarrancando y mostrando posiciones como ésas.
Uno de los puntos de su alegato fue una evaluación de las pruebas de los casos. El defensor debía los elementos con los que la acusación construyó la prueba para sostener que las víctimas fueron secuestradas, asesinadas o desaparecidas por los acusados. Entre los casos de ayer, evaluó la prueba sobre el homicidio del diputado Diego Muniz Barreto. Las querellas sostienen que lo secuestraron en Escobar, que primero estuvo en la comisaría, luego en Campo de Mayo y finalmente lo inyectaron y arrojaron al cauce de un arroyo encerrado adentro de un auto. Con él estaba su secretario privado Juan José Fernández, que sobrevivió. Le contó a un escribano amigo lo que le había pasado, escribió todo en una carta y peleó durante años en contra de la teoría oficial que decía que aquella muerte había sido producto de un accidente.
Tripaldi no sólo insistió con la teoría del accidente, negó que hayan estado en Campo de Mayo y en Escobar; cuestionó cada línea de la carta, no admitió siquiera que la haya escrito Fernández, pero se detuvo especialmente en dos testimonios que sostuvieron durante el juicio las presencias en Campo de Mayo. Uno es el testimonio del sargento Víctor Ibáñez y otro el de Cacho Scarpati, uno de los pocos sobrevivientes del Campo.
Con Scarpati se remitió a una vieja resolución de la Cámara de Apelaciones que rechazó en una ocasión su testimonio como si luego no hubiese sido objeto de prueba, una y otra vez, en muchos otros juicios. A Ibáñez, en cambio, intentó descalificarlo y lo ubicó como eventual arrepentido, pero uno de los principales problemas no técnicos sino políticos de su argumentación es que para eso socavó o cuestionó peligrosamente (dado que es un defensor oficial y no privado) espacios construidos desde el Estado o desde los organismos de derechos humanos para acumular documentos y pruebas durante años sobre la represión ilegal mientras se había mutilado el camino de la Justicia.
Una de las veces le disparó a la ex Dipba, hoy a cargo de la Comisión Provincial por la Memoria, donde trabajan peritos del Poder Judicial, alguno de los cuales declaró en el juicio. Un testimonio que el abogado cuestionó porque el empeño que pusieron los peritos para encontrar las pruebas –empeño del que hablaron– no garantizaría el derecho de justicia y defensa de sus defendidos. El otro espacio cuestionado fue el ámbito de la Secretaría de Derechos Humanos de Nación, el primer espacio en el que Ibáñez dio testimonio. A tono con lo que había sucedido en otro de los juicios, entre los problemas que enumeró se refirió a que la Secretaría de Derechos Humanos "está fuera del control judicial".
La causa 13 suele ser criticada, entre otras cosas, porque consagró en su fallo la teoría de los dos demonios. Uno de los aportes que nadie discute, en cambio, es la elaboración que hizo el Tribunal sobre el peso de la prueba testimonial. El relato de los sobrevivientes se tomó como prueba superlativa de la existencia de los campos y de lo que sucedió con los desaparecidos. Este es otro de los puntos contra los que apuntó el defensor oficial. Cuestionó el testimonio de un médico, por ejemplo, preguntándose cómo era posible que recuerde 34 años después detalles de lo que había sucedido con uno de los cuerpos. Pero, además, explicó que la mayoría de los relatos de quienes declararon no podrían usarse como prueba porque pertenecen a familiares, a víctimas o amigos de las víctimas, no pueden ser consideradas pruebas "independientes" ni "indiscutibles".
Uno de los cuestionados fue nuevamente Ibáñez. En ese caso, dijo que lo suyo había sido producto de una "astuta preparación", porque recordó que a las tres de la mañana del día en el que asesinaron a Diego Muniz Barreto un compañero lo despertó para decirle que lo habían mandado con dos prisioneros a la puerta. Tiempo después ambos se dieron cuenta de que los dos prisioneros eran Muniz Barreto y Fernández. La hora coincide con el momento en el que deberían haber salido de Campo de Mayo para llegar al arroyo a la hora en la que lo sitúan los otros testigos. Allí fue cuando Tripaldi mencionó lo de la fiesta de cumpleaños.
Pero el problema es que de lo que se acordó no era de un cumpleaños, sino de la preparación de un homicidio, decía afuera la hija de una de las víctimas. Cuestiones que de momento y afortunadamente no parecen intercambiables.
16 de marzo de 2011
15 de marzo de 2011
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separan a jefes de cárcel


Separan a los jefes de la cárcel denunciada como desarmadero. El gobierno bonaerense separó al director y la cúpula de la cárcel de José León Suárez, donde tres detenidos denunciaron que los obligaban a robar para las autoridades. Fue clausurado el pabellón de castigo, donde se comprobaron niveles inimaginables de hacinamiento y violencia. Denuncias de torturas a 25 detenidos.
[Horacio Verbitsky] Argentina. El gobierno bonaerense separó de sus cargos a la cúpula del complejo penitenciario de José León Suárez, donde tres personas privadas de su libertad denunciaron, por separado y ante distintos funcionarios judiciales, que las autoridades de la U48 los sacaban a la calle para robar. Debido a la opaca política de comunicación oficial, se ignora qué ocurrirá con los sancionados ni si se instruye un sumario administrativo. El gobierno también clausuró el pabellón 12, donde estaban alojados los denunciantes, luego de que el Subsecretario de Política Criminal e Investigaciones Judiciales, César Albarracín, constatara en persona condiciones alucinantes de superpoblación y violencia, que la Comisión Bonaerense por la Memoria denunció a la Justicia. Durante una visita conjunta con el CELS, la Comisión entrevistó a cincuenta reclusos, la mitad de los cuales tenían lesiones, que en diez casos "eran gravísimas y se vislumbraban marcas de palos, patadas, ojos morados y heridas". Estos hechos "fueron denunciados a sus juzgados de origen, pero dan cuenta de una práctica sistemática", de la que nadie se hace cargo. El Comité contra la Tortura que depende de la Comisión presentó 28 recursos de hábeas corpus, por 35 detenidos en el pabellón 12. Los profesionales que participaron en la visita afirman que "los detenidos mostraban un nivel de miedo que otras veces no percibimos, debido a las prácticas sistemáticas y aleatorias de castigo violento". Tres de ellos parecían en riesgo de perder un ojo por los golpes recibidos. En junio del año pasado, el Consejo de Defensores Generales calculó que, de acuerdo a los estándares internacionales que obligan a la Argentina, la U48 podía alojar un máximo de 240 detenidos. El SPB le asignaba el doble, 480 plazas, pero el jueves había alojados 554 seres humanos, es decir un 25 por ciento más que el ya mezquino cálculo oficial. La Comisión Provincial por la Memoria y el CELS comprobaron que en ninguna de las celdas con dos camastros había menos de tres detenidos, en varios casos había seis y en una había ocho. Estaban encerrados las 24 horas, sin acceso a duchas, aire libre ni agua, y se turnaban para dormir. Hacía días que no les entregaban los bidones de agua que ordenó la justicia, de modo que debían consumir el agua contaminada por el basural del Ceamse sobre el que se construyó la cárcel. Hay varios inodoros tapados, a punto de rebalsar de agua y materia fecal, lo cual obliga a los detenidos a orinar en botellas. "El olor era irrespirable, también perdían agua por lo cual el piso se encontraba constantemente mojado, lo cual sumado a las precarias instalaciones eléctricas constituían un grave peligro. A simple vista se podía apreciar al lugar infectado de cucarachas. Las ventanas tenían todos sus vidrios rotos", cuyos pedazos estaban esparcidos en el suelo. Durante la inspección del jueves, el SPB repartió dos colchones por celda. Los detenidos se turnaban para ocuparlos. El resto se tendía sobre el piso mojado de inmundicias. Varios detenidos dijeron que en los patios contiguos existía una "zona liberada desde donde eran agredidos y robados por otros detenidos en connivencia con personal del SPB", sostiene el recurso presentado por la Comisión por la Memoria en el juzgado de ejecución penal Nº 1. La mayoría de los arrumbados en ese pabellón de castigo no tenían ninguna sanción o ya la habían cumplido. Estaban allí porque los habían trasladado desde otras unidades, en aplicación del sistema de separación de condenados de procesados, del que las que el gobierno provincial se jacta. Mientras la delegación de las organizaciones entrevistaba a los detenidos, el personal penitenciario comenzó a pintar las paredes, en un vano intento por tapar lo inocultable. Cuenta una de las abogadas que participó de la visita: "Entramos y el pabellón era cremita con puertas grises. Salimos y la mitad ya era gris, con las puertas oscuras". En las celdas los visitantes vieron un teléfono celular y varias facas y recibieron confirmación por parte de varios detenidos, de que algunos de ellos eran obligados por las autoridades a salir del penal para robar. Este horror sucede a veinte minutos de dos departamentos judiciales, los de San Martín y San Isidro, poblados de jueces, fiscales y defensores. La abrumadora mayoría de ellos no se sienten interpelados por este rostro de la inseguridad. En diciembre, durante el acto de egreso de 300 nuevos penitenciarios, el gobernador Daniel Scioli los describió como "promotores de valores, del respeto a la ley, y el respeto a los Derechos Humanos en el marco del Estado de Derecho".

Lo Primero, Negar
La primera reacción gubernativa ante la publicación del caso en esta página fue negar los hechos. Esta vez no tomó la palabra el ministro de Justicia y Seguridad, alcaide mayor penitenciario Ricardo Casal, sino el subsecretario Albarracín, un joven funcionario proveniente de la Procuración General. Su tono es sobrio y formal, a diferencia de las estrepitosas intervenciones del ministro. Pero el cambio de estilo no alcanza para disimular la gravedad de los hechos denunciados. Su declaración, enviada el miércoles a este diario, no pudo responder a las cuestiones centrales: las fotografías de varios de los denunciantes vestidos con piezas del uniforme del Servicio Penitenciario Bonaerense, las fiestas con alcohol y prostitutas que se realizan en la U48 y los tiroteos sobre detenidos por parte de funcionarios borrachos, que están documentadas en distintas causas judiciales. Albarracín sostuvo que el allanamiento judicial no confirmó los cargos sobre el desarmadero y que los vehículos que señalaron los acusadores no eran robados. También dijo que el cotejo de las denuncias con los registros del ministerio público sobre autos robados dio resultado negativo. Un fiscal y un defensor consultados para esta nota explicaron que el sistema informático del ministerio público no registra los únicos datos que aportaron los denunciantes (la marca y el color de los autos que habrían robado para los jefes penitenciarios) sino los números de chasis, motor y dominio, que ellos no conocían, por lo que esa constatación sería imposible.

Ni Traffic ni Falcon
Según Albarracín, el Juez de Garantías Nicolás Schiavo autorizó todas las medidas que pidió el fiscal Germán Martínez: "Proceder al secuestro de automóviles con pedido de secuestro y/o chapa patente cambiada, armas de fuego, legajos de personal (que tengan relación con la investigación) y de los internos y todo otro elemento que se presuma provenga de un ilícito". Agrega que "los propios denunciantes señalaron al fiscal que dos de los vehículos que se encontraban estacionados en ese momento en el interior la unidad (un camioneta marca Traffic y un Ford Falcon) eran robados", pero las pericias lo desmintieron. (La idea de robar un Falcon para desguazarlo es estrambótica: dejó de fabricarse hace veinte años y se consigue por la quinta parte de lo que cuesta un 0 Km actual. Ese mercado marginal no justifica ni el costo ni el riesgo del robo y el desguace. Cuesta creer que los reclusos hayan señalado ese vehículo sin una eficaz persuasión previa por métodos expeditivos.) El fiscal también inspeccionó la armería y la administración, "encontrando todo absolutamente en regla". No explica qué anomalía buscaban en esos sectores, que no fueron mencionados en las denuncias.
El funcionario informa que los tres denunciantes compartían el pabellón del Area de Separación de Convivencia, por lo que "no cabe descartar un acuerdo para denunciar". Antes habían participado en las "reiteradas quejas y protestas de los detenidos que se resistían a cumplir las restricciones para los horarios de salida de la celda" que habían tomado las autoridades del penal. (Es decir que aun antes de visitar la U48, Albarracín conocía los tratos crueles, inhumanos y degradantes que se imponían a los detenidos.) Además, escribió, "las autoridades del penal habían tomado conocimiento de que un agente penitenciario había extraviado y/o entregado a los internos un celular", por lo cual se labró un sumario en el que fueron imputados dos de los denunciantes. A su juicio, esto "hace poco creíble la afirmación de que el propio director de unidad entregara o hiciera entregar celulares a los internos". Es un curioso razonamiento invocar la entrega de un celular por parte de un agente como prueba de que sus superiores no hicieron lo mismo. ¿Qué quiere decir "extraviado y/o entregado"? La respuesta es poco importante. En cualquier caso, con ese aparato se tomaron las fotos que muestran a varios internos con camperas de camuflaje, gorras y chalecos antibalas y escudos protectores del Servicio Penitenciario. Esas fotos ocupan las fojas 10 y 14 de la Investigación Penal Preparatoria 150000715811, y el CD del que provienen, las fojas 7 y 8. Sería útil que Albarracín explicara en qué consiste esa Separación de Convivencia que ni siquiera impide a las personas allí castigadas el acceso a las vestimentas oficiales de la institución encargada de su control. Además, otro celular fue visto en ese pabellón durante la visita del jueves, lo cual demuestra que no se trata de algo infrecuente.

Cuestión de Concepto
Albarracín alega que los denunciantes "tienen en su legajo informes de concepto malo y conducta pésima", lo cual desmentiría que a cambio de los robos se les hubieran ofrecido informes de buena conducta. Que el cumplimiento de esa promesa esté pendiente no niega su existencia. Por otro lado, la conducta, concepto y diagnóstico favorables que importan son los que se confeccionan cuando un recluso llega a la altura de la condena en que puede solicitar salidas laborales o la libertad anticipada. Además, los denunciantes también dijeron haber recibido un ofrecimiento de mil a mil quinientos pesos por vehículo robado. En busca de incongruencias, el Subsecretario señala que la nota de este diario pasó por alto que en diciembre cambiaron las autoridades del penal y del complejo que integra junto con otras unidades. No es así. La nota señala que uno de los reclusos señaló al anterior director Mario Aranda y otro al relevado el viernes, Raúl Galeano, y que todos hablaron de los últimos meses. Albarracín también arroja dudas sobre "uno de los funcionarios judiciales a quien se cita en la nota", por haber presentado "otras denuncias análogas". Lo ejemplifica con la misteriosa desaparición de un preso que había denunciado a un guardiacárcel. Según la versión oficial se había fugado y su recaptura posterior dio "por tierra con las afirmaciones infundadas que se generaron". El caso es más interesante de lo que Albarracín sabe. El preso que menciona, quien usa en forma indistinta los apellidos Almejeira y Ruiz Díaz, fue condenado dos veces, por robo y por matar a un pibe de un disparo en la nuca. Alojado en la U48 fue uno de los heridos por un agente beodo en una fiesta del Servicio Penitenciario. Pese a sus antecedentes consiguió una extraña autorización para trabajar afuera. Cuando pasaron dos días sin que volviera al penal, el secretario de Ejecución Penal de la Defensoría General de San Martín, Juan Manuel Casolati, denunció su desaparición. El Servicio Penitenciario Bonaerense ni había informado la presunta fuga ni había pedido su captura. Los jueces que intervinieron en la causa creen que en realidad el Servicio Penitenciario Bonaerense lo dejó ir y Casolati lo puso en evidencia sin querer. De hecho, luego de su recaptura, el detenido pidió ser alojado en una comisaría, por temor a volver a la U48.
La nota de Albarracín se deshace en elogios a su propia política penitenciaria y menciona el aval de organismos de Naciones Unidas al programa Casas por Cárceles. La realidad es que no se aplica, por falta de personal. Las viviendas construidas están desocupadas, como se constató en la visita del jueves. Albarracín también invoca como presunto respaldo de la política de Casal al Consejo de Defensores Oficiales de la Provincia. Es difícil compatibilizar esta visión con el documento del Consejo de Defensores Generales (ése es su nombre verdadero) que hace seis meses cuestionó la respuesta inmobiliaria del gobierno provincial, que construye cárceles y alcaidías con créditos del BID. El Consejo de Defensores sostiene que la capacidad de alojamiento del sistema penitenciario es de 15.600 plazas, de modo que la población de 26.018 personas implica un índice de ocupación del 167 por ciento, que treparía al 192 por ciento considerando también las 4.068 personas privadas de libertad en comisarías que había en ese momento y que ahora han descendido a 2500. Su traslado a las cárceles, para evitar una condena de la Corte Suprema de Justicia y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos colapsó las unidades que los recibieron. Para el Consejo de Defensores, el dictado continuo de leyes que incrementan sin pausa la cantidad de personas en las cárceles tornan vanos los esfuerzos por superar la superpoblación, lo cual no se logra "solamente con la construcción de más cárceles". En cambio, es urgente el dictado de una ley de cupos. "Y esta es una decisión política." Desde 1990 la cantidad de detenidos bajo proceso creció un 296,7 por ciento, tendencia que se acentuó desde 1998, lo que demuestra que "el número de detenidos guarda escasa relación con la frecuencia de los delitos", recuerdan los defensores. Cada país toma la decisión política sobre "qué población penitenciaria está dispuesta a tener", dicen. "La seguridad comunitaria no mejora ni con aumento de penas, ni con aumento de presos ni con más prisiones". Se ha llegado a un número de detenidos sin "proporcionalidad alguna ni con el aumento demográfico de la población ni con el aumento de los índices delictivos en la provincia", pero que "reproduce y potencia un sistema violento que no contribuye a la paz y la seguridad comunitaria". El documento parece inspirado por lo que hoy ocurre en la U48, pero no es así. Lo que ocurre es que ésa es la situación general del sistema penitenciario bonaerense. Los defensores consideran que la construcción de las nuevas cárceles y alcaidías penales sólo acentuará ese grave problema si no se producen "reformas al sistema de excarcelaciones", al estilo de las que ahora propugna el gobierno de Chile. Luego de una reseña de las condiciones indignas de alojamiento, incluyendo imágenes de los retretes dentro de las celdas, donde los presos también comen, los defensores consignan que tal situación se agrava con el alojamiento de dos personas, "cuyo sentido de autoestima y dignidad ya ha sido perturbado por otros factores relacionados con el encarcelamiento, obligadas a practicar los ritos más privados frente a los ojos del otro". Esto es inconstitucional e "irreconciliable con el pretendido fin de resocialización o moralización". (Ni hablar de lo que ocurre cuando en vez de dos son seis y el retrete está tapado.) Ese hacinamiento, la ausencia de selección de quienes compartirán los dormitorios colectivos, de vigilancia nocturna y de control de la vida en los pabellones, determina que la vida cotidiana sea gestionada por "los individuos o grupos que, en general, a través de liderazgos violentos y códigos tumberos se imponen sobre el resto" y con los que "la autoridad penitenciaria debe negociar, conceder privilegios o de alguna forma reconocer esos espacios de poder existentes, tendiendo a su reproducción". El informe también impugna "el uso abusivo de la detención preventiva", que atribuye tanto a las sucesivas reformas procesales cuanto a la forma en que los jueces provinciales aplican esas normas, por temor a los reclamos de "los medios de comunicación y el mismo poder político". En lugar de "aumentar el número de cárceles como medio privilegiado para combatir la sobrepoblación", el Consejo de Defensores estimula la aplicación de medidas alternativas a la prisión y la adecuación de las leyes procesales a los estándares internacionales de derechos humanos. También sostiene que se debe "exigir al Estado Nacional la sanción de un Código Penal menos represivo que el surgido en abril del 2004", gracias al ex ingeniero Blumberg. En las conclusiones de su informe, el Consejo insta "a las autoridades políticas a limitar el índice de prisionización" y reitera que "el aumento en la construcción de cárceles no remediará la situación de sobrepoblación, sino que sólo profundizará la problemática reseñada". Después de su visita del jueves a la U48, sería recomendable que Albarracín revisara la nota de descargo que envió a este diario. Comprobaría la distancia entre el mundo idílico de la burocracia y la realidad infernal que esa burocracia administra, en detrimento tanto de la dignidad humana como de la seguridad de la comunidad.
13 de marzo de 2011
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otro desaparecido recobra su nombre


Es el cuarto caso de los restos que encontraron en la fosa común del campo de San Pedro. La justicia devolvió el nombre al cuarto desaparecido en el campo San Pedro. Es Carlos Bosso, secuestrado en 1977 junto a su esposa, María Isabel Salinas, que ya había sido identificada el mes pasado. Faltan identificar a otros cuatro.
[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. La justicia logró devolverle el nombre al cuarto desaparecido de los ocho encontrados en una tumba clandestina en el campo San Pedro, de propiedad del Ejército, cerca de Laguna Paiva. Se trata de Carlos Alberto Bosso, un militante del peronismo revolucionario que cayó en Rosario en setiembre de 1977, junto a su esposa, María Isabel Salinas, quien ya había sido identificada a principios de febrero último. Los otros dos son: María Esther Ravelo y Gustavo Pon, desaparecidos también en Rosario, en la misma época, por lo que ahora faltan identificar otros a cuatro: tres hombres y una mujer. Una de la hipótesis de la investigación judicial es que todos ellos pasaron por el centro clandestino La Calamita antes de ser ejecutados. "Después de tantos años de búsqueda y lucha por la verdad, hemos podido reencontrarnos con ellos, saber dónde estaban y comenzar a reconstruir que pasó en estos años tan horribles y tremendos para nuestra sociedad. Ahora reclamamos justicia", dijo Liliana Salinas, hermana de María Isabel y cuñada de Bosso, en un diálogo con Rosario/12.
La fosa común fue hallada el 9 de junio de 2010 por el Equipo Argentino de Antropología Forense. Es la primera en la Argentina que apareció en un predio militar, lo que prueba la responsabilidad directa del Ejército en el genocidio. Y desde entonces los análisis genéticos lograron identificar a cuatro desaparecidos en Rosario: Gustavo Pon (secuestrado en agosto de 1977), María Esther Ravelo (detenida junto a su marido, Emilio Etelvino Vega, el mismo día que los Bosso, el 17 de setiembre de 1977, en su casa de Santiago 2815, conocida como la Casita de los Ciegos). Y ahora, a los esposos Bosso y Salinas, que militaron en la ciudad de Santa Fe hasta fines de 1975 cuando se mudaron a Rosario.
El juez federal Nº 2, Francisco Miño, que instruye la causa del campo San Pedro, espera tener en las próximas semanas el resultado de los cruces genéticos que ordenó en su momento para identificar a los otros cuatro desaparecidos: tres hombres y una mujer.
Bosso tenía 25 años y su esposa "Mary", 22, cuando un grupo de tareas de la dictadura los secuestró el 17 de setiembre de 1977, en Rosario. Vivían en un departamento con su hija de un año, Mariana Bosso. "Eran muy jóvenes. A él le faltaba una materia para recibirse de ingeniero químico y ella, estudiaba bioquímica", recordó Liliana, dos años menor que su hermana.
Al día siguiente, el domingo 18 de setiembre, un hermano de Carlos Bosso, que también vivía en Rosario, escuchó el timbre de su casa, abrió la puerta y se encontró con su sobrina. "Dos hombres de aproximadamente 35 años le entregaron la nena y algunas ropitas", denunció ante la Conadep, en 1984, el abogado Enrique Héctor Cabreriso, primo de los Bosso y defensor de los derechos humanos hasta su fallecimiento, en marzo del año pasado. El relato de Cabreriso coincide con el de la hermana de Salinas. "Los domingos ellos iban a almorzar a la casa del hermano de Carlos, en Rosario. Y ese día él atendió un llamado en la puerta y después volvió con la nena", dijo Liliana, a Rosario/12.
Ya en 1984, también ante la Conadep, Liliana había aportado otro dato clave. Mariana fue entregada junto con una carta de su madre, María Isabel Salinas, quien le pedía a su familia que "cuidaran a la nena", que ella y su marido "estaban bien" y que "pronto iban a tener noticias" de ambos.
Poco después, Liliana recibió una segunda carta de su hermana, pero ya en su casa en Santa Fe, en calle Corrientes al 4.200, en el oeste de la ciudad, donde vivía en ese entonces. Era una carta "similar a la anterior" que se la entregó "una persona mayor de 50 años, canoso".
Ayer, Liliana recordó ese episodio. "Era un atardecer, a mediados de setiembre de 1977 dijo . Un señor de pelo blanco, no muy alto, llegó hasta mi casa y me entregó la carta de mi hermana. Yo fui a llamar a mi papá y cuando volvimos a la puerta, este hombre ya no estaba, se había ido. Vemos que un auto dobla la esquina, así que pensamos que era el auto con el que había venido", agregó.

¿Qué decía la carta?
Nos contaba que ellos se iban por un tiempo, pero que tenían pensado volver. Que pronto tendríamos noticias. Y que cuidemos a Mariana, que en ese momento tenía pocos meses. Nos explicaba lo que comía la nena, cómo debíamos cuidarla. Esa carta frenó la posibilidad de hacer la denuncia en ese momento y después, tampoco la hicimos por miedo a exponernos.

¿Y qué pasó con la carta?
La guardé un tiempo, pero después la rompí por temor...

Sin embargo, otra de las cartas se conserva en el legajo de la Conadep de Carlos Bosso. A la primera página la escribió él y a la segunda su esposa. "Sí, es la letra de ellos", reconoció Liliana cuando vio las fotocopias. Está dirigida a los padres de Bosso y firmada por "Carlitos" y "Mary" como si estuvieran juntos, en el mismo lugar. Es su último testimonio. "Queridos padres", les dicen a los abuelos de la nena. "Como ustedes saben, a Mariana la queremos mucho, pero creemos que por un tiempo es mejor para ella que esté con ustedes. Luego nos volveremos a encontrar y todo será distinto que hasta ahora y le explicaremos bien todo".
13 de marzo de 2011
©rosario 12

últimos días del ejército revolucionario


Una fiscal federal sistematizó los operativos que las fuerzas represivas desplegaron en agosto de 1976 para terminar con el PRT-ERP en Rosario.
[José Maggi] Argentina. En sólo ese mes hubo casi una treintena de detenciones y otras tantas desapariciones de militantes y simpatizantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores y del Ejército Revolucionario del Pueblo en Rosario. Incluso cuatro mujeres embarazadas fueron "chupadas" en esa época. El voluminoso expediente -al que tuvo acceso Rosario/12- servirá para abrir una causa completa.
El mes de agosto de 1976 fue el momento elegido por las fuerzas represivas para acabar con lo poco que quedaba del PRT-ERP en Rosario: 29 secuestros de militantes y simpatizantes de esa fuerza política, y otras tantas desapariciones en sólo ese mes, entre las que se incluyen cuatro mujeres con embarazos avanzados. La información fue sistematizada en los últimos meses por un equipo encabezado por la fiscal Mabel Colalongo y presentada ante el juez federal Marcelo Bailaque a quien le solicitaron además indagatorias de más de una decena de responsables militares de la masacre, con el general Ramón Genaro Diaz Bessone a la cabeza. El trabajo intenta quebrar el criterio de presentar causas por separado, convirtiéndolas en un solo expediente.
Los hechos investigados tuvieron lugar en la primera mitad del mes de agosto de 1976, lo que habla de una sucesión, casi contínua, de los secuestros de personas que la mayoría de las víctimas eran militantes de la organización PRT-ERP.

* Lunes 2 de Agosto de 1976. (Operativo en Calle Necochea 2050).
En un operativo clandestino llevado adelante por el Destacamento de Inteligencia 121, fueron secuestrados Edgardo Silva, Ricardo Horacio Klotzman y Cecilia Beatriz Barral (embarazada a término) y fue asesinado Juan Alberto Tumbetta. Kloztman y Barral fueron trasladados a la ‘Quinta Operacional de Fisherton’, (Mendoza al 9000) donde fueron vistos por última vez el 11 de agosto de 1976 por Fernando Brarda. Se desconoce hasta la fecha el destino Silva, Klotzman y Barral como el de su bebe. En los comunicados falaces que emitiera el Comando del II Cuerpo de Ejército se les atribuía pertenecer a "la organización subversiva declarada ilegal en primer término" (eufemismo utilizado para referirse al llamado Ejército Revolucionario del Pueblo " Partido Revolucionario de los Trabajadores PRT ERP ). El memorándum de inteligencia del 2 de agosto de 1976, cuyo original obra en el conocido Archivo Intermedio del Archivo General de la Provincia de Santa Fe, en el que se detalla que en la casa de la calle Necochea 2050, se llevó adelante en la fecha indicada un operativo conjunto entre el Ejército Argentino y la Policía Federal Argentina. Entre otras cosas, en dicho Memorandum se informa: "se dispuso forzar la puerta de dicha vivienda, circunstancias que los moradores aprovecharon para efectuar una nutrida descarga sobre el personal actuante. Ante ello se origino un breve pero intenso tiroteo que culminó con la muerte del oficial de la Policía Federal Norberto Domingo Etchepare" el que recibiera dos disparos en la espalda" por lo que falleció en forma instantánea" Uno de los ocupantes de la vivienda es alcanzado por los disparos efectuados por las fuerzas actuantes en el lugar, huyendo al patio interior donde alcanza la escalera que comunica con la terraza de dicho departamento. Que en ese lugar es mortalmente herido cayendo en el patio del departamento que lleva el número 3. Que los restantes subversivo lograron escapar". El memorando trascripto deja en evidencia que personal del Ejército Argentino con apoyo de integrantes de la Policía Federal, asesinaron el 2 de agosto de 1976 Juan Alberto Tumbetta y privaron ilegalmente de libertad Edgardo Silva, Ricardo Horacio Klotzman y Cecilia Beatriz Barral, esta última con un embarazo de 9 meses.

* Martes 3 de Agosto de 1976 (Operativo en Calle San Lorenzo 4626 de la Ciudad de Rosario).
En la madrugada, fueron secuestrados la pareja integrada por Ricardo Machado y María Laura González "quién se encontraba embarazada de seis meses y otra persona que, se trataría de Elvira Estela Márquez. Las tres personas mencionadas y el niño/a dado a luz se encuentran desaparecidos. Los comunicados oficiales del Ejército indican que las tres personas que estaban en la casa de la calle San Lorenzo, pertenecían al PRT ERP y además, afirma que fueron "abatidos" aspecto, este último que se da de bruces con los dichos de Fernando Patricio Brarda quién comparte cautiverio con ellos en la "Quinta Operacional de Fisherton" con posterioridad a su secuestro, ocurrido el 6 de agosto de 1976 hasta el 11 de agosto de 1976.

* Miércoles 4 de Agosto de 1976:
Entre las tres y las cuatro de la madrugada, se realiza un "operativo" clandestino en la vivienda ubicada en la calle Rodríguez 116 bis, Rosario, lo secuestran a Héctor González
También en horas de la madrugada, aproximadamente a las 2:30 hs., irrumpe violentamente en el domicilio de Emilio Zamora, en calle Juan José Paso 2511 de Rosario, un grupo de personas desconocidas que rompiendo la puerta ingresa hasta el dormitorio matrimonial, obligándolo a levantarse de la cama a él y a su esposa Zilpa Cisneros, a esta última la trasladan a la habitación contigua, para luego requisar la casa y llevarse por la fuerza, con rumbo desconocido a Emilio, quedando en el lugar su esposa e hijos. La familia no vuelve a tener noticias de él.

* Jueves 5 de Agosto de 1976.
Osvaldo Matosky Szeverin fue secuestrado en horas de la madrugada, aproximadamente a las cinco de la mañana, de su hogar de calle Hilarión de la Quintana 1261 1º piso donde vivía con su esposa Virginia Colacray y su pequeño hijo Amílcar de meses. El grupo operativo, conocido como "patota" se llevó cautivo a Osvaldo dejando en el lugar al resto de la familia. Durante el procedimiento ilegal, como en muchos otros casos, sustrajeron distintos objetos de valor de la vivienda de la víctima.
En un informe de la División Informaciones de la Policía de la Provincia de Santa Fe en el cual define a Matosky Zzerevin como militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT ERP), en el que se indica que habría estado a cargo del área de propaganda de la "Juventud Guevarista" en la "Regional Rosario". Hasta la fecha no se ha podido determinar la suerte corrida por el militante.
En la misma fecha a las 5 de la mañana previo balear el frente de la casa de la calle Necochea 3084 de Rosario, un grupo de personas fuertemente armadas ingresa en el domicilio mencionado, quiénes luego de interrogar de modo violento, toman cautivo a José Angel Alba. Los familiares relataron que cuando entran a la habitación de José Ángel luego de que se lo llevaran, encuentran una olla con agua, una toalla mojada y una cuchilla por lo que presumen que lo torturaron allí, podría haber sido herido en una pierna.
Tampoco en este caso se ha podido conocer el destino de José Angel Alba, quién permanece desaparecido.

* Viernes 6 de Agosto de 1976
En horas de la madrugada se realiza un operativo en el domicilio de calle Maipú 981 9º piso, lugar de residencia del matrimonio compuesto por Fernando Brarda y Hemilse Pérez, junto a su pequeño hijo Federico de meses de edad. El grupo que realiza dicho operativo, se encontraba disfrazado con gorros, pelucas y máscaras, y de modo de asegurar la clandestinidad del mismo cortan el suministro de energía eléctrica; golpeando e interrogando a Brarda respecto del lugar donde se encontraban las armas, separándolo del resto de su familia.
Madre e hijo son dejados en la vivienda, mientras que Brarda es privado ilegalmente de la libertad, aún vestido con ropas de cama, es tabicado y como era costumbre en estos casos, se le ataron sus manos con alambre.
Dicho grupo operativo y llevando a víctima por la fuerza se traslada a la fábrica que Brarda poseía en Gálvez 2140. Al arribar a la misma, le quitan la venda de los ojos, pudiendo observar que habían cortado las calles ""con vehículos que le parecieron que eran del Ejército" , en dicha lugar le quitan las llaves e ingresan a la fabrica, dejándolo afuera, todo el lugar fue registrado, revuelto y al no encontrar las supuestas armas buscadas destrozan todo aquello que se encuentra a su paso.
Cuando salen de la Fábrica es introducido en la parte de atrás del auto tirado en el piso, lo tapan con una lona, conducen 15 minutos, y aún vendado logra visualizar luces amarillas de la Avenida Córdoba que conduce al Barrio Fisherton.
Fernando Brarda es liberado el día 11 de agosto de 1976, luego de permanecer secuestrado, sometido a un régimen inhumano de vida e interrogado bajo tormentos en el centro clandestino de detención ‘Quinta Operacional de Fisherton’.
Durante la madrugada entre las 2 y las 3 se realiza un operativo en el domicilio de calle España 1080 8º piso departamento "B" donde vivía el matrimonio compuesto por Daniel Emilio Garrera y Liliana Baños junto a su hijito Nicolás de 8 meses de edad. Garrera continúa hasta hoy desaparecido.
En la madrugada del 6 de agosto de 1976, en el domicilio de calle Buenos Aires 3318 departamento "B" se llevan a Mirta del Luján Rodríguez, cuyo cuerpo fue identificado por sus huellas dactilares a orillas del Río Paraná en la ciudad de San Pedro. En la misma fecha su novio Reinaldo Hernández fue buscado en su domilcio de calle Esmeralda 2368 (Rosario) y finalmente secuestrados en su lugar de trabajo en el Banco Provincial de Santa Fe del cruce de las calles San Martín y Santa Fe de Rosario.
En la misma fecha fueron secuestrados Liliana Girardi y Julio Curtolo. Operativo en calle Pago de los Arroyos al 6566 (Rosario) ambos desaparecidos.
María Teresa Vidal fue secuestrada en la madrugada del día 6 de agosto de 1976 del Hotel Italia de calle Maipú 1052 de Rosario donde vivía con su tía abuela, Sara Martínez Bayo, y su hermana, Claudia Sara Vidal. El grupo ingresó al Hotel vestido con ropa militar, se llevaron entre otras cosas, una cartera de la tía abuela con efectos personales de gran valor y una guitarra. Según se desprende de la declaración testimonial de Fernando Brarda, María Teresa, permaneció privada ilegalmente de la libertad en el mismo centro clandestino de detención en el que permaneció hasta el 11 de agosto de 1976. Hasta el día de la fecha María Teresa Vidal continúa desaparecida.

* Sábado 7 de Agosto de 1976
Se produce el secuestro de: María Teresa Latino en un operativo en calle Salta 2029, 5? piso, departamento "D" de Rosario).
En la misma fecha secuestran a Alejandro Ramón Pastorini en calle Presidente Roca 187, piso 1, departamento "D".

* Domingo 8 de Agosto de 1976
Cerca de las 22hs. se realiza un operativo en el domicilio de Servando Bayo n?573 de Rosario, en donde vivía el matrimonio compuesto por Herminia Inchaurraga y José Rolando Maciel, junto a sus dos pequeños hijos, Pablo de 6 años y Patricia de 4 años.
Precedidos por la clandestinidad y la violencia típica de los hechos relatados, un grupo de personas se presentó en el domicilio llevándose al matrimonio y dejando a los niños solos, procediendo asimismo a robar todos los objetos de valor y destrozar parte del mobiliario de la casa.
Pablo y su hermana Patricia, permanecieron varias horas encerrados en el domicilio, animándose recién al día siguiente a salir y a avisar a los vecinos lo que había sucedido, los vecinos se comunicaron con los abuelos maternos quienes fueron a buscarlos.

* Lunes 9 de Agosto de 1976 en un Operativo en Calle Pasco 1837, 1er. Piso de Rosario se produce el secuestro y posterior homicidio de Elena Cristina Marquez y Dante Rubén Vidali

* Martes 10 de Agosto de 1976
Se produce el secuestro de Isabel Carlucci embarazada de seis meses en su lugar de trabajo avenida San Lorenzo y Paraná de Capitán Bermudez, mientras en Valparaíso 2017 de Rosario se produce el homicidio de Víctor Hugo Fina.
Operativo en la calle Paraguay 1572, 1r. piso, Rosario. Se produce el secuestro de María Teresa Serra.

Lunes 16 de Agosto de 1076 en la Calle Esteban de Luca 2647 secuestran a Juan Carlos Lieby y en la misma calle pero en el 2408 secuestran a Elvio Ignacio Castañeda.

El Martes 17 de Agosto de 1976 se lleva adelante el Operativo ‘Parque Independencia’)

El Martes 17 de Agosto de 1976, aproximadamente a las 020 hs., varios "masculinos" fuertemente armados, vestidos con uniformes de fajina color verde oliva, que descienden de un automóvil Ford Falcón , previo amenazar de muerte al conductor de un auto Renault 12 color bordo, proceden a sustraerlo. Automóvil este último que la "patota" utiliza para llevar adelante el enfrentamiento fraguado donde dieron muerte a: Herminia Nilda Inchaurraga de Maciel, José Rolando Maciel, Dante Rubén Vidali Almagro y Elena Cristina Marques de Vidali, cuyos cadáveres fueron encontrados en el Parque Independencia según se informó el comandante del II Cuerpo de Ejército, en los matutinos locales.
El trabajo de investigación señala tambié otros hechos que confirman el plan de acción contra los militantes PRT ERP.
Ha quedado claro que particularmente, en agosto de 1976 y sus meses previo y posteriores, entre el 24 de marzo y mediados de diciembre de 1976, el plan operativo estuvo destinado, especialmente a privar ilegalmente de la libertad, hacer desaparecer y asesinar a militantes del PRT ERP
Esta afirmación no es antojadiza. En la conocida Directiva Secreta N?: 504/77 del Comandante en Jefe del Ejército continuación de la ofensiva contra la subversión durante el período 1977/78) se puede leer en el punto 2. SITUACIÓN, a) Nacional, sub. 2) "" Se ha logrado reducir sensiblemente el accionar del oponente"" y ANEXO I, Inteligencia: ""La situación de las bandas de delincuentes subversivos marxistas (BDSM) " especial referencia al PRT ERP sufrió una variación muy importante durante el transcurso de 1976"" a ello debemos agregar que la DS 504 expone con claridad que durante el año 1976 se dedicaron con esmero a terminar de "aniquilar " a los militantes del PRT ERP, debilitados por : "" el rotundo fracaso de Monte Chingolo de 23 Dic. 75," la muerte de Santucho, el aniquilamiento del Comité Central, la perdida de importantes infraestructura, " y la considerable mengua de efectivos y medios""
La DS 504/77 no agota con lo expuesto, sus referencias al accionar desplegado por los golpistas contra los integrantes de la organización PRT ERP desde mediados de 1975 a fines de 1976, en otra parte de dicha directiva se puede leer la evolución que se hace sobre lo que ellos llamaban la BDSM (PRT ERP) que para octubre de 1976 la consideraban, según los gráficos que obran como suplemento 4 y 5 de la situación de la mencionada organización, en particular en la ciudad de Rosario.
El ensañamiento con los militantes del ERP ya había sido anunciado por Acdel Vilas, cuando en el año 1975, haciendo referencia a lo que se conoció como "Operativo Independencia" dijo : "" De todo lo actuado pude concluir que no tenía sentido combatir a la subversión con un Código de Procedimientos en lo Criminal" Decidí prescindir de la justicia, no sin declarar una guerra a muerte contra los abogados y jueces cómplices con la subversión (") Fue entonces cuando di órdenes expresas de clasificar a los prisioneros del ERP según su importancia y peligrosidad, de forma tal que sólo llegaran al juez los inofensivos, vale decir, aquellos que carecían de identidad dentro de los cuadros del enemigo".
Dichos que confirman que aquellos secuestrados ilegales, que según Acdel Vilas no eran inofensivos, que tenían identidad militante, que no fueron ingresados en el sistema judicial, fueron asesinados "aniquilados" por quienes en cada cuerpo de ejército fueron los ejecutores del plan criminal implantado por las Fuerzas Armadas.
Es en este marco en el que se ejecutaron todos los hechos cuya investigación unificada solicita la fiscalía federal que conduce Colalongo , " para hacerle honor al principio de verdad real " fin del proceso penal el que además resulta indispensable para garantizar el derecho a la verdad consagrado como derecho humanos, a las víctimas y familiares de hechos de abuso de poder".
En síntesis: todos los hechos llevaron adelante los "operativos" el Ejército Argentino " Comando del Segundo Cuerpo de Ejército, Area 211, Destacamento de Inteligencia 121, con la participación de integrantes de la Policía Federal.
Todos las victimas eran militantes o tenían conocimiento de algún militantes del PRT ERP. Todos los procedimientos ilegales se realizaron de manera consecutiva, inclusive como ocurrió el 6 de agosto de 1976 ( cinco operativos en el mismo día) coincidiendo en todos los casos el "modus operandi" en el accionar de los ejecutores. Para la fiscalía deben ser imputados por estos delitos "los responsables del Estado Mayor del Comando del II Cuerpo de Ejército y del Centro de Operaciones Tácticas (COT). Particular atención debe prestarse al acción desplegado por los autores respecto de los menores abandonados, tras tomar cautivos a sus progenitores y la ausencia de información sobre los que pudieron dar a luz: Isabel Ángela Carlucci, Liliana Beatriz Girardi, María Laura González de Machado y Cecilia Beatriz Barral.
13 de marzo de 2011
©rosario 12

sí, matar al tirano


"Matar al tirano. No como regla ni como costumbre. Sólo como llamado de atención a los del poder omnímodo: ninguna violencia de arriba es gratuita. Siempre se va a volver contra el que la inició."
[Osvaldo Bayer] Nunca hubiera imaginado que el destino me llevara a ser testigo de un hecho pleno de las fantasías que siempre contiene la realidad humana. En Bad Bramstedt, una pequeña ciudad del norte alemán, se llevó a cabo un acto de homenaje a Kurt Gustav Wilckens. Sí, nada menos. ¿Quién fue Kurt Gustav Wilckens? El obrero alemán que, en enero de 1923, mató al teniente coronel Varela, en Palermo, frente a los regimientos 1 y 2 de Infantería. El teniente coronel Varela había sido el ejecutor del fusilamiento de centenares de peones patagónicos en las huelgas rurales de 1921-22, durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen.
Wilckens, para cometer el hecho, usó el principio de "Matar al tirano" que sostenían los anarquistas. "Cuando en un país no hay justicia, el pueblo tiene el deber de llevarla a cabo", sostenían. En el caso de Varela, Wilckens señaló que los obreros debían ejecutarlo porque, si no, volvería a cometer crímenes similares.
Después de su acción, Wilckens fue detenido, llevado a la cárcel y, allí, asesinado por un pariente de Varela que se hizo pasar por guardia penitenciario –con aprobación de las autoridades–, que lo mató mientras dormía en su celda.
Bad Bramstedt está orgullosa de que Wilckens haya nacido allí. Los diarios locales y de la zona publicaron páginas enteras en recuerdo a él. Wilckens pertenecía a una antigua familia –ese apellido está entre los fundadores de la ciudad– que vivía justo en la plaza principal. Fui invitado a hablar en el acto que se realizó en el castillo histórico, en un amplio salón, y la concurrencia fue principalmente de docentes, periodistas y antiguos vecinos de la ciudad que conocieron a la familia Wilckens. También se hizo presente un buen número de estudiantes. Y la iniciativa partió nada menos que de dos libreros, Ralph y Hans, de la librería Hans, el Feliz.
En la Argentina siempre se ninguneó el hecho de Wilckens. Se silenció todo. En el célebre debate sobre los crímenes oficiales cometidos contra las peonadas patagónicas, la bancada mayoritaria –los radicales– negó la investigación, abandonando el recinto a la hora de votar. ¿Qué debían hacer los obreros? ¿Callarse la boca y "mirar hacia adelante? No, había llegado el momento de aplicar aquello de "cuando no hay justicia...". Y la ejecutó Wilckens. Fue solo a enfrentar al todopoderoso militar. Cuando sus compañeros de ideas quisieron acompañarlo, él les respondió: "No, para una persona, una sola persona". Y fue solo a "hacerlo" al militar dueño de la vida y de la muerte.
Al sepelio del militar fusilador fueron todos, desde el presidente Alvear y el ex presidente Yrigoyen, con todos sus ex ministros, hasta miembros de la Sociedad Rural, por supuesto.
En el acto en su ciudad natal alemana se propuso que se pusiera una placa en la casa donde nació, relatando quién había sido Kurt Gustav Wilckens. Al militar fusilador nunca nadie se atrevió a hacerle después homenajes, ni siquiera a recordarlo. En su tumba en el panteón militar, hasta hace poco había sólo una placa que decía: "Los británicos en el territorio de Santa Cruz a la memoria del teniente coronel Varela, ejemplo de honor y disciplina en el cumplimiento del deber". Está todo dicho. No es necesario decir más. Y la verdad fue cantada por el payador criollo Martín Castro, en su "Canto a Wilckens", en el cual en una estrofa lo define todo:

Wilckens no es una venganza,
es el fruto, es la cosecha
de quien sembró tiranías
para recoger violencias.

La historia del mundo está sembrada de reacciones así. Tenemos el ejemplo del armenio Soghomon Tehlirian, quien el 15 de marzo de 1921 mató a Taleat Pachá, en Berlín, de un tiro. Taleat Pachá había sido ministro del Interior del gobierno turco que ordenó la masacre del pueblo armenio, que comenzó en 1915. Esa masacre es una de las más crueles de la historia: los armenios fueron desalojados de sus casas, los hombres fueron muertos a tiros y las mujeres y los niños obligados a caminar distancias sin límites hasta que ellas cayeran exhaustas de sed y de falta de alimentación, al igual que sus niños. Así fueron muertos un millón y medio de armenios. Nunca los gobiernos turcos reconocieron ese genocidio, sino que han tratado siempre de "mirar hacia adelante". El joven Tehlirian, a quien le habían matado a toda su familia, tomó la decisión de "matar al tirano" en la figura del ministro del Interior turco responsable de las masacres, que se encontraba en 1921 en Berlín, Alemania. En la calle le pegó un solo tiro que fue mortal.
El juicio que la Justicia alemana le hizo al vindicador Soghomon Tehlirian fue ejemplar. Justamente fue eso, los jueces consideraron que había hecho uso de ese principio: matar al tirano y que, cuando no hay justicia, el pueblo tiene derecho a hacer justicia por su propia mano. Los armenios publicaron un libro donde se trae completa la versión taquigráfica de todo el juicio, con los argumentos del fiscal, de los defensores y del veredicto final de la Justicia con la absolución del vengador Soghomon Tehlirian. Fue un paso adelante en el verdadero sentido humano que debe entender la Justicia de los pueblos. Y algo que deben tener en cuenta todos los dictadores del futuro: cuando el matar se toma como algo natural para mantener el poder tiránico, siempre es posible una figura que no acepte ello y aplique el principio de matar a quien mató y no pagó por sus crímenes.
Justamente la comunidad armenia de la Argentina publicará próximamente en un libro el texto íntegro de este juicio. Allí, el lector podrá leer cómo todas las acusaciones del fiscal son contestadas con argumentos justos por los abogados defensores y los argumentos que esgrimieron en una situación tan difícil. Sólo cito un párrafo del abogado defensor Johannes Werthauer: "Pregunto: ¿hay algo más humano que lo que se nos ha presentado aquí? El vengador de todo un pueblo, de un millón y medio de asesinados, está erguido frente al individuo responsable del exterminio de aquel pueblo, frente al autor de aquellas torturas. Empuña la pistola para encarnar el espíritu de la justicia frente a la fuerza bruta. Baja a la calle como el representante del humanismo contra el salvajismo, del derecho contra la injusticia, de los oprimidos contra el representante total de la opresión. Y enfrenta en nombre de un millón y medio de asesinados a quien con todo el pueblo turco tiene la culpa de esos crímenes. El representa a sus padres, hermanas, cuñados y hermanos asesinados y además a su sobrino, de dos años, también masacrado. Lo respalda toda la Nación Armenia desde el anciano hasta el niño de cuna. El lleva la bandera de la justicia, la bandera del humanismo. Señores del jurado, ustedes deben decidir qué ha ocurrido en su alma y su cerebro en el momento del homicidio: si era o no dueño de su voluntad".
Por unanimidad del jurado, el autor del hecho, Soghomon Tehlirian, fue dejado de inmediato en libertad. Una resolución que conmovió al mundo.
La versión en español que se editará ahora de este juicio lleva un prólogo del juez, miembro de la Corte Suprema de la Nación Argentina, doctor Eugenio Raúl Zaffaroni. Desarrolla ahí un concepto que hará historia. Con una profundidad y una amplitud de mira humanista dice, por ejemplo: "La impunidad de Taleat Pachá frente a la magnitud tan formidable de la injusticia cometida contra el pueblo armenio hacía que el Derecho penal perdiese la fuerza ética necesaria para sancionar al que le diese muerte. La impunidad de la masacre condenaba a Taleat y determinaba la absolución de Tehlirian. Taleat había dejado de ser considerado persona. La impunidad del genocida lo deja en condición de no persona, pues le retira la cobertura jurídica. Quien lo ejecuta no puede ser condenado, aunque nadie lo confiese y aunque se fuercen los argumentos y argucias jurídicos para no condenarlo. Se lo declarará inimputable, se acudirá a la ficción del acto de guerra o se buscará algún pretexto de forma procesal, pero un tribunal imparcial no lo puede condenar".
Palabras sabias que hablan, por sobre todo, a favor de la vida, ya que pone en aviso a todo poderoso que se precia de su poder, tomando a la muerte como método. Y con eso correrá el peligro de buscar él mismo su muerte.
El otro caso es el del alemán Georg Elser, el humilde obrero que atentó contra Hitler en 1939. Es increíble la minuciosidad que empleó pese al peligro de ser descubierto en cualquier momento. Sabiendo que Hitler iba a presidir un acto en la célebre cervecería de Munich, con todo su escuadra mayor, Elser preparó una bomba que colocó en el interior de una columna del salón, justo al lado del podio donde iba a estar el dictador. Días y noches pasó Elser en ese lugar, haciendo el boquete. Lo tuvo listo justo la noche anterior al acto y preparó la bomba para que estallara justo en el momento en que estaba anunciado el acto donde iba a hablar el dictador, el 8 de noviembre de 1939. Pero el atentado fracasó. Hitler adelantó el acto por un problema de traslado a Berlín y se fue 13 minutos, justo 13, antes de que explotara la bomba que destruyó todo el ámbito donde había hablado Hitler. Si se hubiese quedado, la historia del mundo habría cambiado completamente. Muerto Hitler, el motor del nazismo, nadie lo hubiera podido reemplazar en su papel de dictador supremo. Se hubieran salvado así millones de personas. El obrero Georg Elser pagó caro su propósito de matar al tirano. Fue detenido en la frontera con Suiza, estuvo preso en el campo de concentración de Dachau hasta que fue ejecutado por las SS el 9 de abril de 1945.
Pero en la historia finalmente triunfa la ética; puede tardar mucho a veces, pero siempre sabe extraer los verdaderos valores, principalmente los de aquellos que dieron su vida por detener la violencia de los que mandan. Hoy, Elser tiene cinco monumentos en Alemania: en Berlín, en Heidenheim, en Freiburg y en Konstanz. En Munich existe la Georg Elser–Platz, con un monumento en el cual se prende todos los días una luz a las 21.20, hora en que explotó la bomba que depositó él contra el genocida. Se han escrito sobre él ya once biografías y dos novelas y se han rodado cinco films donde se lo consagra como héroe del pueblo.
Matar al tirano. No como regla ni como costumbre. Sólo como llamado de atención a los del poder omnímodo: ninguna violencia de arriba es gratuita. Siempre se va a volver contra el que la inició. Tampoco la venganza es una solución, pero es algo incontenible, humano. Una reacción de los generosos que dan su vida para acabar con los crímenes de los que ejercen el poder. Algo para aprender.
12 de marzo de 2011
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