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dónde está lópez 38


Afirman que a Jorge Julio López lo enterraron cerca de la estación de tren del Parque Pereyra Iiraola. La Justicia comenzó la búsqueda luego de recibir una declaración realizada ante el Ministerio de Seguridad bonaerense. Se utilizará un georradar para estudiar el terreno. "Los querellantes somos cautelosos", opinó la abogada Guadalupe Godoy.
[Adriana Meyer] Argentina. Otra vez la señal de esperanza, los móviles policiales y periodísticos en marcha, una nueva denuncia reabre la expectativa sobre el destino de Jorge Julio López. Un mediático abogado acudió el lunes al Ministerio de Seguridad bonaerense y afirmó que un cliente suyo tenía datos sobre el lugar donde habría sido enterrado el cuerpo del testigo desaparecido hace cuatro años y medio, tras haber declarado en el juicio contra el genocida Miguel Etchecolatz. El denunciante, que espera cobrar la recompensa de un millón y medio de pesos, señaló el Parque Pereyra Iraola como el sitio donde estarían los restos de López, y ayer la Justicia comenzó la búsqueda en la estación de tren de ese espacio verde, cerca de La Plata. Allí al anochecer se mezclaba la ilusión de Ruben López, el hijo del albañil que tenía 77 años cuando desapareció, con el escepticismo de los investigadores y de los abogados de la causa. Más temprano había sido el ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, quien formuló el anuncio en la Casa de Gobierno provincial.
"Una persona pidió una entrevista conmigo y me informó que tenía datos para ubicar a Julio López, se realizó el protocolo y ahora se puso a disposición de la Justicia federal esta declaración con reserva", dijo Casal. El ministro informó que remitió la declaración al juez federal Manuel Blanco, que instruye la causa, y por la tarde se reunió con la esposa del albañil, su hijo y el abogado que representa a la familia. Luego del encuentro, Ruben López y el abogado Alfredo Gascón Cotti se dirigieron hasta la fiscalía federal que está a cargo del caso. Los recibió el fiscal Hernán Schapiro, que reemplaza a Marcelo Molina, y accedieron al testimonio. "Es escueto, sólo detalla el lugar del paradero de López, y dice que se enteró de eso por referencias", describió el letrado.
Para su abogado, la declaración incorporada en la causa "es un dato más como los que aparecieron en estos cuatro años", y expresó que sólo pidieron que sea verificada. Así lo dispuso desde temprano el fiscal Schapiro, que acudió al Parque Iraola con personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y de la comisión López de la Policía Federal. Una vez en el lugar esperó a los expertos del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que manifestaron que ante el nivel de "imprecisión" de los datos era "inviable" iniciar la búsqueda. Sin embargo, solicitaron la utilización de un georradar, que hoy sería provisto por el Ministerio de Seguridad. Con esa herramienta estarían en condiciones de hacer una "mínima prospección" para el rastreo de restos humanos, según confió a Página/12 una fuente del caso. El predio sobre el que trabajan, que incluye la estación, mide unos 100 metros por 20. A última hora acudió el juez federal de Quilmes, Luis Armella, quien ordenó desalojar a la prensa y precintar el lugar. Las personas que viven en la estación fueron testigos del acta del procedimiento. Les preguntaron si en el lugar se produjeron reformas, ya que en la declaración se afirma que el cuerpo de López habría sido arrojado en ocasión de arreglos en la estación ferroviaria. Todos negaron que haya habido reformas en los últimos años.
También estuvieron presentes los guardaparques del Pereyra Iraola, que a pocas horas de la desaparición de López denunciaron el hallazgo de un cadáver en Punta Lara. Esa pista fue valorada por los abogados querellantes Guadalupe Godoy, Myriam Bregman y Aníbal Hnatiuk. Aunque las pruebas determinaron que no era el testigo desaparecido, jamás pudo ser identificado ni fue reclamado por nadie.
El abogado Alejandro Sánchez Kalbermatten –letrado que denunció al ex presidente Néstor Kirchner por la ley de medios, estuvo vinculado a una empresa contratista de la AFA y representa a uno de los implicados en la causa por la mafia de los medicamentos, el empresario Gabriel Brito– dijo haber sido el puente entre el "testigo en peligro" y el ministro Casal. "Dio datos concretos y categóricos, lo hizo para aliviar su conciencia, pero no quiere que lo maten", agregó. "Dice que López tuvo dos secuestros, uno con una pronta liberación, como una intimidación, y a la semana o a las dos semanas el secuestro y la desaparición", aseguró Sánchez Kalbermatten. Pero estos datos no constan en la declaración, según pudo saber este diario.
"Es una de las tantas líneas, 20 o 30 por año, que se investigan.
Aunque la causa parece silenciada estos movimientos son habituales, sólo que los querellantes somos cautelosos para no generar expectativa, ansiedad o angustia en la familia y en los compañeros militantes", opinó la abogada Godoy consultada por Página/12.
Jorge Julio López desapareció el 18 de septiembre de 2006 cuando se dirigía a las audiencias de alegatos en el juicio oral que se realizó en La Plata y por el que fue condenado a reclusión perpetua el ex director de Investigaciones de la Policía Bonaerense Miguel Etchecolatz, por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura.
6 de febrero de 2011
2 de febrero de 2011
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luciano, desaparecido en democracia


Entrevista a Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga, desaparecido en democracia. Sostiene que la Justicia ampara a la Bonaerense, que nunca se avanzó un paso. Los testigos están amenazados y no son protegidos por el gobierno bonaerense. El relato de Vanesa a dos años de la desaparición de su hermano.
[Adriana Meyer] Argentina. Si Luciano Arruga se transformó en bandera del reclamo contra la represión policial e institucional, su hermana Vanesa Orieta es, sin duda, su abanderada. Dos años pasaron desde que apareció en la redacción de Página/12 con la denuncia desesperada de la desaparición de este joven de 16 años, que había sido visto por última vez moribundo en el destacamento policial de Lomas del Mirador. Vanesa lleva ahora el pelo muy corto y ya no viste el trajecito-uniforme de la empresa en la que trabajaba. Por estas horas su teléfono no para de sonar, protagoniza entrevistas, homenajes y actos varios por Luciano, donde habla del gatillo fácil y del reclutamiento policial de menores para delinquir. Sigue estudiando sociología y espera recibirse, aunque dice sentirse "desencantada y agotada del discurso armado de la universidad". En diálogo con este diario afirmó que los testigos clave del caso están amenazados y que los policías implicados están libres, sin imputación. Y describió cómo transformó el dolor en acción, la solidaridad que recibe, el trabajo barrial que armaron en la casa donde vivía Arruga para proteger a los pibes de la policía y las permanentes amenazas a su entorno.

¿Nunca apareció el cuerpo de Luciano? ¿Ni siquiera rastros?
Hubo peritajes con perros que dieron positivo. Hay dos testigos que lo vieron en la comisaría octava, el día que desaparece, que cuentan cómo fue golpeado toda la noche. Dejó huellas y por eso seguimos el camino de la sospecha que involucra a la policía del destacamento de Lomas del Mirador. No estábamos errados, la Justicia sigue la misma línea, pero aun así no encontró el cuerpo de Lu y continúa como un desaparecido en democracia.

En el segundo aniversario de su desaparición, el caso de su hermano parece haberse transformado en un símbolo.
Hay una problemática, un chico de un barrio pobre muere víctima del gatillo fácil, no es algo aislado, un policía loco, una manzana podrida. Nos acercamos a quienes también sufrieron desidia social, política y judicial, lo que nos ubica como grupo social. Somos personas pobres que tenemos que pelearla todos los días, y vamos perdiendo a nuestros familiares de las formas más violentas. Nos unimos desde el dolor para transformar eso en esperanza y seguir luchando. La actividad del 29 (recitales y actos en Lomas del Mirador) fue un espacio donde diferentes expresiones artísticas denunciaron lo mismo que nosotros, con referentes de derechos humanos, de partidos de izquierda, de familiares. Cuando no hay respuesta del poder político o judicial tenés que ganar la calle.

¿Qué los une?
Somos víctimas de la represión policial e institucional. Hoy la imagen de Luciano está en muchos lugares de denuncia y de lucha. El caso de Luciano tiene el agravante de que se trata de una desaparición forzada, pero lo que le pasó a mi hermano les pasa a un montón de jóvenes pobres de la villa, discriminados y criminalizados por dónde viven, cómo visten y su color de piel, que terminan siendo víctimas de la violencia policial. Con Luciano la policía perfeccionó su método: mató dentro de una comisaría a un chico de 16 años a los golpes y ocultó su cuerpo. Y la Justicia ampara esto, la causa estuvo paralizada los primeros 45 días, se perdieron pruebas que quizá nos hubieran permitido encontrar su cuerpo.

¿En la causa no hay ningún resultado?
No logramos que sean procesados los ocho policías implicados, siguen en funciones y están como testigos en la causa, que aún sigue caratulada como averiguación de paradero. Es grosero lo que ocurre, la Justicia busca apagarte, que no tengas fuerzas. Y esto sólo va a cambiar con la movilización. La sociedad sólo mira y los familiares quedan desamparados, enfermos y tristes peleando contra algo enorme como el aparato judicial.

¿Así quedó su familia?
No, encontramos mucho apoyo y gente solidaria, estamos rodeados de amigos y de hermanos. Y para transformar el dolor armamos una actividad en el barrio, en la casa de mi mamá empezamos a dar apoyo escolar, un espacio de contención para que los chicos vayan a pintar, a escuchar música, a aprender algo que les cueste en la escuela. Es en homenaje a Luciano y para el barrio 12 de Octubre, para que no vuelvan a aparecer grupos de policías cooptando pibes para mandarlos a robar, para que la gente empiece a participar, por eso vamos casa por casa para decirles que hay que hacer algo para que lo que le pasó a Luciano no les pase a sus hijos. Los chicos me cargan de otra energía, son muy alegres. Es solidaridad mutua, ellos nos hacen sentir menos tristes y nosotros les entregamos lo que podemos. Mucha gente se acercó conmovida y se desprendió de cosas. Una banda de rock de nuestra zona nos ayudó a transformar la casilla de mi mamá de una casa de material, con el baño que no tenía.

¿Hubo testigos amenazados?
Las amenazas son constantes. Una amiga sufrió la más grave, se la llevaron detenida mientras estaba volanteando con info de Luciano. Tocó mi puerta de madrugada, a mediados del año pasado, con un ataque de nervios, las muñecas lastimadas y golpes en el cuerpo. Quisieron obligarla a sacarse la ropa con varios policías alrededor, le pidieron plata para dejarla ir, le ofrecieron seguridad a cambio de estar con uno de ellos. Se denunció, pero es perder el tiempo ver un fiscal. A nosotros nos siguen en forma constante, un día quisieron entrar a casa de mi mamá y mis hermanos estaban sosteniendo la puerta. No entraron pero quieren generar miedo. Pretenden sacarte de tu eje, su odio es que seguimos en pie y denunciando.

¿Y los testigos clave?
Eran presos que siguen detenidos, han sufrido amenazas y la están pasando muy mal porque no tienen protección. Si realmente al ministro de Justicia y de Seguridad le interesara el caso los habrían protegido.

¿Policías habían intentado reclutar a Luciano para cometer delitos?
Nos contó que un grupo de policías que cometía delitos con jóvenes en el barrio intentó sumarlo diciéndole que iba a poder llevar plata a su casa. Luciano dijo que no y comenzaron a pararlo, le decían "vas a terminar en un zanjón" o "negro de mierda, tenés los días contados". Lo detuvieron varias veces cuando estaba con su carrito de cartones o con los amigos. Las tres comisarías de la zona tuvieron roces con mi hermano. Ese 31 de enero lo empezamos a buscar y la sospecha surgió de inmediato. Luciano no tenía adicciones ni problemas con la familia. Las primeras palabras de los vecinos fueron "vimos cómo la policía paraba a un chico parecido a tu hermano cerca de la plaza", a dos cuadras de la casa de mi mamá. Cuando fuimos al destacamento con cara de nada nos dijeron que no estaba ahí.

¿Cuándo tuvieron la información contraria?
A los 45 días se acercó una persona del barrio y me dijo que a Luciano lo habían detenido y golpeado, y que esta persona por la que él hablaba lo había visto casi muerto en el destacamento. Recién ahí se empezó a investigar a la policía, pero los implicados nunca estuvieron procesados.

A veces las víctimas son ensuciadas. Se dijo que Luciano vendía droga para el padre o con él. ¿Quiere responder algo?
Luciano fue abandonado desde muy chiquito por el padre, que vive en Córdoba y nunca se hizo cargo. Lu ni vendía ni tomaba droga. Pero el que dice eso avala que a un chico se lo haga desaparecer por vender droga en un barrio. Es muy grave.

¿En estos dos años fueron recibidos por las autoridades?
Me encantaría que nos reciba la Presidenta, y lo pedimos. Pero antes queremos que nos reciba el gobernador, que nos hizo esperar tres horas y luego nos derivó al ministro (Ricardo) Casal y a (el ex ministro de Seguridad Carlos) Stornelli. Y encima tuvimos que soportar que Stornelli nos gritara porque se sentía muy ofendido de que nosotros dijéramos que la policía manda a robar a los chicos del conurbano, que no iba a soportar esas mentiras. La reunión se tuvo que levantar, le gritó también a uno de nuestros abogados. Casal trató de relajar, pero todo fue patético. No están interesados en resolver esta problemática, los ves pidiendo más policía o bajar la edad de imputabilidad. La gente tiene sus derechos básicos violentados desde que nace, y encima la persigue la policía.

El caso de Luciano visibilizó el reclutamiento de menores por parte de la policía para delinquir. ¿Hubo algún cambio?
No, porque hay un profundo temor a meterse con la Bonaerense, nadie quiere tocarla, es una mafia con poder propio. Nos podemos cansar de enumerar delitos en los que participa la policía y todo eso se fue naturalizando. Nos reímos al decir que el gordo de la poli le pide plata al de la pizzería, y eso no es ni liviano ni simpático, así empezó todo. Acá no hay loquitos sueltos que cometen errores, son grupos organizados al servicio del delito, y un poder político que mira para otro lado.

En lo personal, ¿cómo la cambió todo esto?
Me aferro menos a las cosas materiales, quiero que la educación llegue adonde no está. Tengo ganas de dar vuelta todo, me siento con mucha fuerza. Estoy acompañada por gente que siente esta misma locura. Antes iba si había una causa justa pero no militaba. Hoy me convoca la causa de mi hermano y la de todos los chicos de los barrios que sufren la violencia de la policía. La causa de Luciano tiene que convertirse en una lucha simbólica.
6 de febrero de 2011
1 de febrero de 2011
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peones reducidos a servidumbre


En varios operativos de la AFIP, en campamentos de Paraje Monte del Rosario, en Córdoba, fueron detectados 140 jornaleros rurales en condiciones de trabajo deplorables. Dormían en cuchetas no más anchas que sus cuerpos. El caso lo lleva el polémico juez Bustos Fierro.
Argentina. En un campo de Córdoba, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) detectó 140 trabajadores rurales que realizaban tareas manuales de desflore de maíz en condiciones de extrema insalubridad y precariedad en tres campamentos dentro de un establecimiento agropecuario ubicado en el Paraje Monte del Rosario. Los jornaleros llegaron desde Santiago del Estero para trabajar en el establecimiento de la firma cerealera Pioneer Argentina SRL. Sin embargo, no estaban registrados a nombre de esa empresa, sino que fueron empleados por Adecco Specialities SA, prestadora de servicio eventual. "Nos encontramos con empleadores que planifican nocivamente la relación laboral", subrayó el director general de los Recursos de la Seguridad Social de la AFIP, Carlos Sánchez, en diálogo con Página/12. Los resultados del allanamiento ya están a disposición del Juzgado Federal Nº 3 para avanzar en la investigación. A su vez, la AFIP presentará una denuncia por trata de personas y reducción a la servidumbre en el Ministerio de Trabajo de Córdoba y en sede judicial.
El organismo, a través de la Dirección General de los Recursos de la Seguridad Social, realizó un allanamiento en el campo El Espinillo, ubicado en el Paraje Monte del Rosario, y que explota la empresa Pioneer Argentina, dedicada a la producción y comercialización de semillas de altísima calidad. "El trabajo prestado en las condiciones que detectamos es ilegal; pero si el trabajo es prestado en condiciones infrahumanas, como las que detectamos en este campo, estamos hablando de esclavitud, que en el siglo XXI no podemos permitir que ocurra", afirmó el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, quien además enfatizó que "en este caso se descubrió una planificación laboral nociva de un grupo económico multinacional".
Los agentes detectaron condiciones de extrema insalubridad y precaridad en tres campamentos del establecimiento, donde relevaron 158 trabajadores: 140 hacían tareas manuales de desflore de maíz y el resto se dedicaba al mantenimiento de los cultivos y la preparación de la tierra. Los jornaleros estaban alojados en ajustados nichos distribuidos en casillas de chapa, como si se tratara de la estructura de un palomar, sin ningún tipo de aislante térmico ni contra insectos. Esas cabañas eran de 2,20 metros de altura por 1,50 aproximadamente de ancho, y no tenían luz eléctrica. En los controles se detectó que el agua para consumo de los trabajadores estaba en tanques de PVC apoyados sobre la tierra y expuestos al sol durante todo el día. El líquido allí depositado se extrae de los mismos pozos usados para el riego de los campos.
Por otra parte, los baños de los campamentos son una construcción de tres lados que no tienen puerta y con un pozo donde van los residuos, según se informó. También hay sectores de duchas, aunque algunos empleados manifestaron a los agentes que nunca tienen agua. "Todo el campo está señalizado y está indicado dónde está el sector de cocina, por ejemplo", contó Sánchez. Los jornaleros, oriundos de varias localidades de Santiago del Estero, manifestaron que fueron empleados por Adecco Specialities SA, empresa contratada para esa tarea por Pioneer. "La empresa cerealera tercerizó (la contratación) a través de Adecco. Consideramos que es una precarización de la condición laboral", aseguró Sánchez.
Los peones no tienen permitido abandonar el campo, a 40 kilómetros de los servicios esenciales, hasta que terminen el trabajo. Los agentes constataron que cobran 97 pesos por día y que se lo pagan al final del trabajo. A esa suma le descuentan dinero en caso de dañar las plantas, pero ninguno de los trabajadores conocía cómo se medía ese daño, por lo que no sabían cuánto iban a recibir. "Las empresas que tercerizan a sus trabajadores deberían controlar que los empleados que prestan servicios lo hagan en las condiciones establecidas por la ley. De lo contrario, estamos frente a un ardid para eludir las verdaderas responsabilidades como empleadores", dijo Sánchez.
Por su lado, Pioneer informó mediante un comunicado de prensa que "todos los trabajadores se encuentran debidamente registrados, están enmarcados dentro de lo que exige la ley".
El operativo se realizó a partir de investigaciones por trabajo no registrado o en condiciones ilegales y el allanamiento fue ordenado por el Juzgado Federal Nº 3, a cargo del cuestionado Ricardo Bustos Fierro, y participó Gendarmería Nacional. "Llegamos allí por trabajo propio de investigación. Estamos con muchas investigaciones en curso en distintos sectores económicos, decididos a cumplir con las instrucciones de abordar la planificación laboral nociva", explicó Sánchez a este diario. El organismo ahora presentará la denuncia por trata de personas y reducción a la servidumbre en el Ministerio de Trabajo de Córdoba y en sede judicial. Las posibles sanciones se encuadran en delitos previstos en la Ley 24.769 por evasión previsional que prevé penas de prisión de 2 hasta 6 años.
[Informe de Soledad Arréguez Manozzo.]
5 de febrero de 2011
1 de febrero de 2011
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comprobados vuelos de la muerte


Megacausa Primer Cuerpo del Ejército. La Fiscalía dio por comprobada la existencia de los vuelos de la muerte.
Argentina. El fiscal federal Federico Delgado dio por "probado" que desde la base aérea de El Palomar partieron vuelos desde los cuales se arrojaron prisioneros a las aguas del Río de la Plata y del mar durante la última dictadura militar y le solicitó al juez Daniel Rafecas que ordene las diligencias que considere pertinentes. En el mismo dictamen, que se basa en la declaración de más de seiscientos ex conscriptos, Delgado reconoce que los testimonios no aportan precisiones sobre los responsables o las víctimas, lo que impide efectuar una imputación concreta contra los responsables militares de los testigos.
A través de un escrito de más de cuarenta carillas, Delgado sostuvo que en el predio comprendido entre las calles Benjamín Matienzo, Capitán Rosales, Derqui José Rodó, el arroyo Morón y las vías del ferrocarril San Martín, operaba "el grupo de tareas denominado G 100 que materializaba la represión ilegal". Tras analizar el resultado de una paciente investigación de más de un año y medio, el fiscal solicitó "formalmente" al juez Rafecas que "declare judicialmente probado la existencia de los denominados ’vuelos de la muerte’ en la Primera Brigada Aérea de El Palomar y que disponga las diligencias que considere necesarias para someter esta investigación parcial y sus conclusiones al escrutinio de la sociedad civil".
Delgado sostuvo que en esa base aérea "los ciudadanos de 18 años eran convocados al servicio militar obligatorio y eran cuidadosamente separados de la sangrienta represión que se estaba llevando a cabo. En ese sitio despegaban aviones en vuelos regulares y de los ’otros’. Algunos aviones partían hacia la Antártida. Otros llevaban por el país a planteles de fútbol que competían en el Mundial de 1978".
"Así como había personas privadas ilegalmente de la libertad, otras disfrutaban de las piletas, de las canchas de tenis e incluso de un frontón en el que otras personas esperaban ser trasladadas en un avión con el preciso significado que esa palabra tenía en el plan criminal probado: la muerte", explicó el representante del ministerio público.
En esa base aérea "convivió" un aspecto "legal del Estado con una fase criminal. Allí donde algunos conscriptos cumplían con el servicio militar, también habitaba el temido grupo de tareas G 100 que regenteaba la Mansión Seré". Donde esos mismos jóvenes pasaban sus días, había personas que ingresaban a lo que se denominó la "casita de la muerte", y otros eran torturados.
Precisamente los testimonios de más de seis centenares de ex "conscriptos" que realizaron el servicio militar en esa base durante la última dictadura fueron el andamiaje en el que se basó la investigación, ya que ellos advertían sobre la existencia de "vuelos" aunque ninguno pudo dar precisiones sobre tripulantes de esos aviones o víctimas que hubieran sido arrojadas a las aguas.
Los testimonios son "menciones que carecen de la entidad necesaria como para construir una imputación, siquiera con el escaso grado de sospecha" que exigen las normas legales, "al menos por ahora y carecen de esa mínima certeza porque se trata de nombres derivados de la memoria de los testigos que, a su vez, remiten a versiones que se oían en la época de los hechos y que, para colmo de males, no tienen ningún tipo de referencia espacio temporal y tampoco de alguna víctima", añadió Delgado.
5 de febrero de 2011
1 de febrero de 2011
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dónde está lópez 37


A más de cuatro años de su desaparición, un testigo declaró saber dónde está Julio López.
Argentina. El ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, confirmó la existencia de una persona con identidad reservada que dice conocer el paradero de Jorge Julio López, quien desapareció en 2006 mientras se realizaba el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz. El abogado que representa al nuevo testigo indicó que en su declaración dio cuenta del lugar dónde enterraron a López, en el Parque Pereyra Iraola, y mencionó un primer secuestro ocurrido una semana antes del 18 de septiembre. La Justicia le dio intervención al Equipo Argentino de Antropología Forense y ordenó la preservación del lugar.
Tras reunirse con Casal, Rubén López, hijo de Julio, indicó: "Siempre tenemos la esperanza de saber qué pasó aunque no sea la mejor noticia". El hijo del testigo desaparecido dijo que esperan que "esto sea el principio y el final" y sostuvo que el ministro bonaerense no había leído la declaración del testigo de identidad reservada.
Rubén junto a su esposa y el abogado de la familia, Gastón Coty, habían llegado hasta el ministerio bonaerense con la esperanza de conocer los detalles de las revelaciones dadas por este nuevo testigo.
"El ministro me dijo que él fue sólo el nexo luego de que apareció esta persona para decir que tenía datos sobre el caso. Se le tomó declaración y ese testimonio fue sellado, lacrado y enviado a la justicia. Pero ahora me voy a la fiscalía para saber qué es lo que este hombre dijo", afirmó López.
La declaración fue presentada ante el personal del Area de Personas Desaparecidas del Ministerio de Justicia y Seguridad y entregada de inmediato al fiscal federal Hernán Schapiro. El fiscal inspeccionado esta noche el lugar identificado por el testigo, en la estación ferroviaria Pereyra Iraola.
Más temprano, Casal explicó: "Ayer, una persona se entrevistó conmigo y me informó que tenía datos para ubicar el paradero de Jorge Julio López".
El funcionario añadió: "El área de personas desaparecidas puso en práctica el protocolo que marca la reglamentación y ahora hemos puesto a disposición de la justicia federal toda la documentación y los datos con reserva que aporto el declarante".
Finalmente, Casal señaló que en transcurrir del día, "seguramente tendremos más información" sobre el caso López, quien se encuentra desaparecido desde el 18 de septiembre de 2006.
Esta mañana, Alejandro Sánchez Kalbermatten, abogado que presentó la denuncia y la difundió en los medios, dijo que "una persona que representa asegura conocer información que podría dar con el paradero" del hombre. Al respecto, el letrado recordó que "hay decretos del ministerio de Justicia y Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, que tiene que ver con la recompensa".
López desapareció el 18 de septiembre de 2006, el día que se realizaron los alegatos en el juicio contra el represor y ex policía Etchecolatz.
En una primera instancia de las investigaciones la causa se encuadraron como "averiguación de paradero" en la justicia provincial, y un año y medio más tarde los expedientes pasaron a la justicia federal que lo tipificó como "desaparición de persona".
5 de febrero de 2011
1 de febrero de 2011
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luciano arruga, dos años sin justicia


La investigación por la desaparición del adolescente sigue sin avanzar un paso. Había sido detenido y golpeado en dos ocasiones por la misma comisaría 8ª de La Matanza. La fiscal que lleva el caso nunca avanzó sobre los pedidos de la familia. Las pruebas apuntan contra ocho bonaerenses que fueron restituidos a sus funciones.
[Nahuel Lag] Argentina. Dos años después de la desaparición de Luciano Arruga, de 16 años, ocurrida el 31 de enero de 2009, no hay imputados, pese a que hace más de un año que la propia fiscal de la investigación sostenía que "la hipótesis más firme es la de la responsabilidad policial". La causa no sumó ninguna prueba en ese sentido. Sin embargo, "en el expediente figura una cantidad de irregularidades por parte de la policía que se relacionan con la desaparición de Luciano", aseguró Juan Manuel Combi, abogado de la familia Arruga. Entre las pocas medidas que se ordenaron en 2010 hubo una en la que se pidió a Mónica Alegre, mamá de Luciano, "recorrer las morgues judiciales para identificar cuerpos de jóvenes de entre 18 a 20 años", indicó Combi. "Se investiga el más alto delito contra los derechos humanos, mientras el gobierno bonaerense trata de invisibilizarlo", denunció Paula Litvachky, representante del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que se incorporó a la causa en noviembre. El organismo y la APDH participaron la semana pasada de la primera serie de peritajes solicitados en conjunto.
La hipótesis que recae sobre los ocho policías que estaban en funciones en la madrugada del 31 de enero en el destacamento policial de Lomas del Mirador –dependiente de la comisaría 8ª y donde los registros indican que Luciano estuvo ilegalmente detenido en 2008– fue reacreditada por la fiscal 1 de La Matanza, Celia Cejas. La familia pidió que se cite a indagatoria, por la prueba surgida de los peritajes y los cruces de testimonios, a los policías responsables por supresión de documento público, incumplimiento del deber de funcionario público y apremios ilegales.
En cambio, en marzo de 2010, Cejas le solicitó al titular del juzgado de Garantías 5, Gustavo Banco, que revise si la causa no debería pasar al fuero federal. Entonces, el juez consideró que no había prueba suficiente. Mantuvo la carátula de averiguación de paradero y se declaró incompetente.
Dos meses después, el Comité de los Derechos del Niño, perteneciente a la ONU, entregó su informe a la Argentina y exhortó al Estado a "concluir la investigación" por "desaparición forzada". "Es una investigación compleja, con fuertes sospechas sobre la Bonaerense y en la que se muestran problemas de compromiso por parte de la Justicia y el gobierno provincial. El cambio de carátula puede ser simbólico pero indica que la causa no está considerada con la importancia que debería tener la desaparición de una persona", sentenció Litvachky, directora del Programa de Justicia democrática del CELS.
Desde el rechazo del juez, se sucedieron pocas medidas entre las que estuvo el pedido de que la madre de Luciano busque a su hijo en las morgues, algo a lo que la querella familiar se negó. Y la citación de Mónica a declarar varias veces. Medidas más, medidas menos, Pablo Pimentel, titular de la Asociación por los Derechos Humanos de La Matanza, reflexionó: "Los primeros doce meses de la fiscal Cejas hubo movimiento, líneas de investigación, pero a partir de abril de 2010 notamos un cambio de actitud".
Desde que Luciano fue visto por última vez a una cuadra de donde vivía en el barrio 12 de Octubre, la investigación comenzó torcida. La fiscal Roxana Castelli, la primera del caso, entregó los primeros 45 días de investigación a la Policía Bonaerense, violando la resolución 1390 de la Procuración General provincial, por lo que fue sumariada.
En manos de Cejas, un rastrillaje con perros halló el rastro de Luciano en un auto abandonado en el patio trasero del destacamento –apostado en una casa, donde cualquier detención es irregular– y en un patrullero. A eso se le sumó la prueba de que dos móviles policiales del destacamento, que debían patrullar por separado, aquella madrugada estuvieron detenidos en el Monte Dorrego, un predio municipal arbolado donde otro rastrillaje indicó que allí había estado el cuerpo de Arruga. Esa prueba, que se sumó en abril de 2009, aún es la más fuerte de la causa. Los testimonios de dos testigos que reconocieron a Luciano como un adolescente detenido y torturado en la comisaría 8ª aquella madrugada, no fueron confiables para la fiscal.
La última medida tomada ese año fue el peritaje sobre los libros policiales. Las grandes irregularidades encontradas en esos documentos son el basamento de las denuncias de supresión de documento público e incumplimiento del deber de funcionario público realizadas por la familia. "En estos dos años, el gobierno bonaerense no mostró voluntad política y los mensajes en relación con el funcionamiento de la Bonaerense fueron siempre los de darle más autonomía y no más control", resaltó Litvachky. En agosto de 2009, el gobernador Daniel Scioli iba a recibir a la familia Arruga, pero la reunión la mantuvieron con el entonces ministro de Justicia, Ricardo Casal, y de Seguridad, Carlos Stornelli.
Entonces, uno de los ministros se enfureció por el reclamo de responsabilidad de la familia. Dos meses después, los ocho policías del destacamento de Lomas del Mirador que habían sido puestos a disponibilidad por Stornelli fueron reincorporados a sus actividades y reasignados en otros distritos, donde aún continúan al servicio de la comunidad.
5 de febrero de 2011
31 de enero de 2011
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allanan talleres con esclavos


Dos talleres en Chapadmalal allanados por trabajo esclavo. Una fiscalía marplatense allanó dos talleres en la zona de Chapadmalal, donde fueron encontrados 11 inmigrantes bolivianos sometidos a las peores condiciones laborales. Investigan a empresas de indumentaria, y si los traían especialmente desde Bolivia.
[Carlos Rodríguez] Mar del Plata, Argentina. En un operativo realizado en la zona de Chapadmalal, fueron clausurados dos talleres textiles clandestinos en los cuales 11 personas adultas, todas de nacionalidad boliviana, eran sometidas a trabajo esclavo. Las víctimas –ocho de las cuales carecían de documentación– trabajaban todos los días, de siete de la mañana hasta las nueve de la noche, a la vez que debían convivir en el mismo lugar, junto con sus hijos, cuatro chicos que tienen entre 3 y 5 años. El operativo fue ordenado por el fiscal Mariano Moyano, a raíz de denuncias presentadas por el Ministerio de Trabajo bonaerense y la Dirección Nacional de Migraciones. Los talleres funcionaban en los fondos de algunas viviendas de la zona. Dos personas, también de nacionalidad boliviana, fueron detenidas por ser los encargados de los lugares. Ahora se investiga a dos empresas reconocidas, para las cuales se realizaban prendas de vestir, sobre todo pantalones y camperas.
Fuentes del Ministerio de Trabajo provincial confirmaron a Página/12 que "tanto las viviendas como los lugares de trabajo se encontraban en condiciones de suma precariedad". En ninguno de los lugares clausurados se cumplía "con las normas mínimas de higiene y seguridad, no había baños ni vestuarios a disposición de las personas que trabajaban allí". Por otro lado, según pudo constatar con posterioridad el fiscal Moyano, "los dueños de los talleres no les daban a los trabajadores cobertura de ART, ni les entregaban elementos de protección personal" para realizar su tarea.
Los dos lugares allanados están ubicados sobre la calle 10, entre 11 y 13, de Estación Chapadmalal. En esos sitios se encontraron 16 máquinas que "no contaban con los elementos de protección para evitar que los adultos y los niños que allí se encontraban estuvieran seguros de no sufrir algún accidente mientras las máquinas se encontraban funcionando". Las fuentes del Ministerio provincial precisaron que "las instalaciones eléctricas eran totalmente deficientes. Los cables estaban sueltos, no había tableros ni disyuntores que cerraran el paso de energía eléctrica en caso de un accidente". El cuadro de deficiencias se completaba con la ausencia de matafuegos y de salidas de emergencia frente a un incendio, a pesar de que en los lugares se guardaban telas y otros elementos combustibles.
Los 11 trabajadores que fueron relevados hasta el momento, cumplían jornadas de 14 horas y cobraban un sueldo de mil pesos, cifra de la cual se les descontaba el valor de la comida que les servían y el precario alojamiento que les brindaban sus empleadores. Sobre el operativo, el titular del Ministerio de Trabajo bonaerense, Oscar Cuartango, sostuvo que a diario se realizan "inspecciones en la búsqueda de garantizar trabajo decente", siguiendo "indicaciones del gobernador Daniel Scioli en el sentido de combatir toda forma de trabajo irregular".
Funcionarios que participaron de los allanamientos precisaron que los trabajadores y sus familias vivían en cuatro habitaciones "atravesadas por cables de electricidad que estaban tirados sobre el piso o que colgaban de las paredes, al alcance de cualquier persona adulta o de los niños". El fiscal Moyano, en un breve contacto con la prensa local, dijo que era "alarmante el panorama" que encontraron "por la forma en que estas personas vivían y por el sometimiento que sufrían desde el punto de vista laboral".
En los procedimientos fueron detenidos dos de los encargados de los talleres, ambos de nacionalidad boliviana, quienes están acusados por el delito de "reducción a la servidumbre o condición análoga". La investigación se dirige ahora hacia los responsables de dos marcas reconocidas en el mercado e instaladas en la ciudad, para las cuales producirían los talleres clausurados. Una fuente allegada a la investigación confirmó que se encontraron "etiquetas y rótulos que hacen pensar que existía una relación directa con esas empresas", cuyos nombres se mantuvieron por ahora en reserva.
En los talleres se encontraron folletos en los que se invitaba a los ciudadanos de Bolivia a viajar a la Argentina en busca de trabajo. Los once trabajadores habían llegado al país desde el mes de septiembre en adelante. Los dos detenidos fueron identificados como Dametrio Lamber Mamani, de 56 años, y Néstor Mollo Condorí, quienes admitieron ser los "encargados" de los dos talleres. Se cree que hay que confirmar si ambos eran los propietarios de los talleres o si hay otras personas involucradas.
4 de febrero de 2011
31 de enero de 2011
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el legado de las madres


Los testimonios de las Madres de Plaza de Mayo en los juicios contra los represores de la ultima dictadura. Son convocadas por los casos de sus hijos o por hechos vinculados con los organismos de derechos humanos, como el secuestro de las fundadoras de las Madres.
[Alejandra Dandan] Argentina. Enriqueta Maroni acababa de llamarla. Aída Sarti con el teléfono en mano a su vez hacía otro llamado, conmovida, apresurada por la muerte de Nélida Chidichimo, pero detenida en esa otra cosa que aún desvela a estas mujeres: todo lo que todavía les queda por hacer. "Acabo de decirle a Enriqueta que no podemos perder más tiempo –dice–, tenemos que poner las cosas en orden."
Ellas son algunas de las muchas Madres que pasaron, en los últimos meses, por los tribunales federales de Comodoro Py a declarar por los crímenes de lesa humanidad. Algunas lo hicieron convocadas por los casos de sus seres queridos, aquellos que integran las listas de las víctimas de la represión; pero otras como Nora Cortiñas, Aída Sarti o María del Rosario Cerruti acudieron como testigos de otros hechos, como el secuestro en la Iglesia de la Santa Cruz. A la hora de hablar, Nora no sólo se refirió a aquello sino que abundó en detalles de la historia de las Madres. Aída se llevó un afiche con las caras de las primeras mujeres de la Plaza y recortes de diarios de época para que nadie "ande cambiando" las fechas, lugares y, sobre todo, la historia. Entre unas y otras, los testimonios pronunciados con la ritualidad del juicio oral dejaron en las salas la sensación de relatos definitivos, contados para el después. Eso, y la idea de un final tal vez un poco más próximo, parecen estar empujándolas a hablar sobremanera.
El caso paradigmático tal vez sea el de Nélida Chorobik de Mariani. El año pasado, la fundadora de las Abuelas de Plaza de Mayo pidió a los jueces del Tribunal Oral Federal 6, que juzgará el plan sistemático de robo de bebés, que habilitaran una audiencia especial y, virtualmente, adelantaran el comienzo del juicio, para que ella pudiera declarar. El debate no había empezado y no empezará hasta fines de febrero, pero Chicha les dijo lo que aún repite cada tanto, que está grande, y que no sabía si para cuando finalmente se abrieran las audiencias ella iba a estar en condiciones de declarar sobre la desaparición de su nieta Clara Anahí.
"El 27 de noviembre cumplí 87 años y creo que hasta ese momento no me había tomado muy en serio", dice. "A tres años de cumplir los 90 creo que me di cuenta de que uno les exige al organismo y a la salud demasiado y decidí hacer una serie de cosas, como acelerar lo que tengo entre manos, tanto juicios como proyectos." Y en seguida agrega: "¿Te parece extraño que a mi edad hable de proyectos? Pero son las cosas en las que trabajé en estos 33 años".
Ella declaró en octubre durante casi siete horas. Describió. Lloró y habló pese a su ceguera casi total y los altibajos de presión: dice que como fue la primera, sintió la necesidad de contar lo que nadie puede contar. En ese sentido, se la escuchó puntualizar la historia de Abuelas o cómo siguieron pistas inverosímiles para encontrar un modo de hacer los análisis genéticos; de papelitos guardados en una agenda, de viajes a Suecia, a París o Alemania buscando expertos que les cerraban las puertas, de los portazos de la Iglesia y también de las razones por las que cree, entre expedientes cerrados y lentitudes de la Justicia, que Marcela Noble podría ser su nieta.
"En la declaración en Comodoro Py traté de contar de alguna manera lo que significó la tortura de buscar sin fin, porque si hubiese sabido el primer día que iban a pasar 33 años y que todavía no encontré la respuesta, creo que me hubiese muerto ahí mismo", dice a Página/12. Corrió siempre como detrás de una zanahoria, cuenta, saltando con la esperanza de aquí para allá, "y siempre estoy pensando en un milagro, y convencida de que por eso soy bastante tonta".
En medio de la declaración, aquel día los jueces no esperaron a que termine y de hablar y ordenaron un cuarto intermedio y la hicieron esperar porque querían almorzar. Chicha esperó en una salita adonde, pese a que está prohibido que alguien hable con los testigos, acudió para interpelarla José Valentín Martínez Sobrino, el juez de ese mismo TOF 6 recusado por ella y apartado de la causa.

Ayudamemorias
Nora Cortiñas entró en la sala de audiencias del juicio por los crímenes de la ESMA con taquicardia y con un papelito de ayudamemoria. Antes de sentarse, ya había tenido una primera batida a duelo con los puntillosos jueces del TOF 5. El secretario le dijo: "Señora, no puede entrar con el pañuelo puesto". Nora se lo puso lo mismo, "que me lo hagan sacar los jueces", le dijo. Horas más tarde, supo qué sucedió con la veda para su pañuelo. Uno de los jueces le contó que cuando entraron y la vieron con el pañuelo en la cabeza, discutieron: eran dos contra uno, uno quería que se lo saque y dos que se lo deje. "Pero el hecho estaba consumado –dice Nora– y como me lo tenían que decir adelante del público, decidieron que me lo dejaban."
Nora, que declaró en noviembre, siguió en enero en Buenos Aires, piensa que te piensa, cuándo se sentará a escribir las cosas que todavía no escribió. A ella la convocaron a hablar sobre el secuestro de las monjas francesas y el grupo de las Madres que por esos días se reunían en la Iglesia de la Santa Cruz, y juntaban dinero y los nombres de los desaparecidos para publicar la primera solicitada en los diarios. Nora habló durante horas. Pero antes de contar de la Santa Cruz, habló del secuestro de su hijo, de su acercamiento a las primeras Madres, del momento en que le preguntó a otra madre cuánto hacía que buscaba a su hijo y se dio cuenta de que ella no sabía si iba a poder aguantar tanto; de fechas, de los cruces en los bares, de Alfredo Astiz. Pero también en esa línea, en la que la historia se hace memoria en el presente para intervenirlo políticamente, se dedicó todo lo que pudo a recordar el plantón que les hizo Clarín; los pormenores de la negociación con el diario La Nación para la trabada publicación de la solicitada, alguna charla con Claudio Escribano y Joaquín Morales Solá, y el vínculo con Robert Cox del Buenos Aires Herald, con un aire de final y definitivo.
"En mi caso, sobrepasé las preguntas que me iban a hacer, en el relato fui recordando cosas y las contaba."
Ese mismo día declaró María del Rosario y al día siguiente Aída Sarti, que es la meticulosa encargada del archivo de las Madres Línea Fundadora. Nora se había juntado con María del Rosario para recordar un poco los detalles, sobre todo por el paso de los años. "A ella la llamaron exclusivamente para hablar de la Santa Cruz, porque fue testigo de los secuestros y nos dijimos –dice Nora–: ‘Mirá, yo me voy a ceñir a esto que lo viví; yo el día 9 de diciembre, por ejemplo, no estuve porque tenía que trabajar’, y así nos fuimos complementando." Hay algo de la necesidad de construir un relato de un purísmo histórico que apareció en algunas, como en el caso de Aída que se llevó los archivos a la audiencia para que nadie cambiara las cosas.
Pero esa idea de único relato, que de alguna manera sigue presente o las atraviesa, se vive de distintas maneras. Para darse ánimos y tranquilizarse, y encontrar la forma de ir adelante, Nora se buscó una respuesta reparadora: "Yo creo que si tres o cuatro de nosotras estuvimos alguna vez sentadas a una mesa en una circunstancia equis –dice Nora–, el relato de cada una al final siempre va a ser distinto, porque cada uno cuenta sus momentos: y vos juntás los cuatro relatos y nunca van a ser iguales".
María del Rosario ya había hablado cuando Nora empezó. Y como es una de las testigos de los secuestros de la Santa Cruz, su relato sirvió para situar a cada una de las víctimas en tiempo y espacio, y los jueces le pidieron que haga el dibujo del lugar en una pizarra. Ella lo hizo, y sólo habló exhaustivamente de lo que le pidieron que hablara. "Fui sin ninguna expectativa porque la Justicia cuando es tan lerda deja de ser justicia, pero fui porque me siento obligada con los desaparecidos." En ese contexto, María del Rosario parece hablar después de la posibilidad de transmitir su experiencia pese a todo, en ese contexto que está ritualizado y aparece revestido de características históricas. Una experiencia que una y otra vez, repite, sabe que a la Justicia no le interesa, pero los intereses pueden estar en otro lado: "El pueblo se va informando –dice–, y eso es tan importante desde mi punto de vista, creo que está bien hacerlo, pero en la Justicia no tengo fe". Ella tiene 83 años.

El Archivo
Aída Sarti tiene en el archivo de Madres un recorte un diario mexicano que en plena dictadura publicó una noticia informando que el 16 de diciembre de 1977 habían aparecido tres cadáveres de sexo femenino en Santa Teresita. "En ese momento no lo asocié –dice ahora–, pero después el recorte lo dejé pegado en un carpetón y me lo llevé a la audiencia." También llevó la presentación de 199 hábeas corpus que hicieron en junio de 1977. "Querés que te diga más –dice–, el 30 de junio."
Aída está hace unos nueve años en el archivo, organiza el mundo de documentos de Madres. Dice que esos documentos aparecieron cuando se puso a ordenar papeles que habían quedado en distintos lugares, que puso en carpetones y que organizó y cuida especialmente como parte del material que integra los siete primeros meses de la organización, que es el tiempo en el que estuvo Azucena Villaflor. El Tribunal le pidió copia de ese recorte, y ella está convencida de que ninguna de las Madres se acuerda del hábeas corpus, que entre ellas todavía estaban "muy desconocidas" y que es un documento que se hizo cuando ya las rodeaba Astiz. "Hacía muchísimo frío –dice–, y él tuvo las carteras de las Madres y ese día llevó al chico con el que iba. Yo en ese momento tuve la primera duda, aunque después se me fue, pero me pareció que no era el mismo chico que había llevado a la Plaza la primera vez, que ése era morocho y el otro era castaño. Ese día tomamos un café con leche con Pepa Noia y no conversé nada con él, y ni siquiera se nos pasó la idea de nada."
Como otras, antes de declarar le preguntó a uno de los querellantes cómo era el proceso. "Ellos te van a hacer preguntas, pero vos hablás de lo que quieras", le contestaron. "Nosotras hablamos de Astiz, de cómo comenzamos, pero el problema es que todas queremos ser primeras: yo tuve que hacer un afiche para decir quiénes eran las catorce primeras que estuvieron, para que no se cambiara la historia." Esas catorce son las que estaban en la segunda cita, ella empezó en la tercera, no está en ese afiche y ya eran alrededor de veinte. En estos momentos, Aída sabe que pierde los anteojos adentro de las papas "veinte veces en el día", que se olvida a lo mejor lo que hizo cinco minutos antes, pero de la historia de las Madres, dice, no se olvida de nada.

Rumores
Aurora Bellocchio declaró en la causa del circuito Atlético- Banco-Olimpo, y entre los rumores se dijo que ella estaba tan nerviosa que se descompensó: "¡¡Pero no!!", dice. "¡¡Para nada!!" Ella está a un año de los 90, cuando se enoja un poco dice que todas están a "un pie de la fosa", pero en la audiencia ni se enojó, ni se descompuso: con su relato hizo llorar a los jueces.
"Te diría que no fui nerviosa, me había tranquilizado un psicólogo y me habían dicho que no me fuera por las ramas, como hablo mucho, salgo contando de mi bisabuelo."
Aurora declaró el mismo día que su nieto Carlos Pisoni, de la agrupación HIJOS. Ella sabía, pero, claro –dice–, "como te llevan a otra habitación yo no sé qué habló o qué hizo, cuando lo veo sentado como nervioso, no sé si lo besé o le toqué la cara, pero ya me llevaban para la sala".
En la audiencia no miró ni una sola vez para donde estaban "los malditos", dice. Y las preguntas fueron tan gentiles, que en un momento creyó que estaba en un reportaje. Miró a una de las juezas y vio que lloraba. "Fue cuando conté que me traen a mi nieto dos mujeres, una era policía, y como decían que no podían tener hijos se querían quedar con el bebé."
Era un día de lluvia, dice Aurora, una mujer con tono imperativo golpea la puerta de su casa para preguntar por "Bellocchio". Les pide documentos, y mientras bajaba Aurora pensaba que no podría ser una vecina porque nunca les podrían hablar así. "Y entonces le veo un bulto en los brazos, yo le pregunto, veo una mantita tejida, me pide los documentos y cuando veo al nene pienso: ‘le pasó algo a Irene’."
Con esa mujer había una señora con un moisés que se puso a llorar: "¿qué pasa?", preguntó. "Lo que sucede es que mi hermana (me decía que ésa era la hermana de ella) me dice que no lo entregue, que no quiere, que el nene llegó sin papeles, pero yo toda la noche estuve hablando con ella, porque la orden era que lo traigamos a los abuelos." Se lo dieron de "mala gana", dice, pero cuando subieron el bebé, que ya había llorado durante toda la noche, todavía no paraba. "Mi hija, la que me quedó, me dijo: ‘bue, tenelo vos’, y yo lo tuve en los brazos, pegado al corazón: ¿vos me crees? Se durmió y se calló. Yo dije, porque es la verdad, que ese bebé nunca se iba a separar de mi corazón."
Aurora sintió aplausos del otro lado del vidrio, en el auditorio. El vidrio divide la sala en dos partes, de un lado están los testigos, el tribunal, los abogados y los acusados. Y del otro, los familiares, los sobrevivientes y el público. Su nieto ya había declarado. Les pidió a los genocidas que digan dónde están los cuerpos de sus familiares. "Inconscientemente –dice ella–, yo no miré jamás para ese lado."
4 de febrero de 2011
30 de enero de 2011
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