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no se olviden de cabezas 2


Sigue el reclamo de justicia, 14 años después.
Argentina. Esta tarde, familiares, trabajadores de prensa y dirigentes sociales recordaron al reportero gráfico asesinado con una concentración frente a la Municipalidad de Pinamar y una posterior marcha de silencio hasta el lugar donde fue asesinado. Solo dos de los nueve condenados por el asesinato cumplen todavía penas de prisión, aunque con arresto domiciliario, uno murió y el resto está en libertad.
En las movilizaciones se reiteraron los reclamos de justicia y la hermana del fotógrafo, Gladys Cabezas, reclamó "saber por qué estos asesinos no están detenidos". Al hablar frente a los asistentes, la mujer agradeció a la gente de Pinamar y les dijo "ustedes no se merecen tener asesinos, ustedes son buenas personas. Gracias también en nombre de mi mamá y en nombre de Cristina (viuda de Cabezas)".
En febrero de 2000 fueron condenados los "horneros" Horacio Braga, Gustavo González, Héctor Retana y José Luis Auge a la pena de "prisión perpetua" como partícipes primarios del crimen; y la misma pena le cupo al ex jefe de seguridad de Alfredo Yabrán, Gregorio Ríos, como "instigador".
Los ex policías Gustavo Prellezo, Aníbal Luna y Sergio Cammarata recibieron penas de "reclusión perpetua" como partícipes primarios del hecho del que hoy se cumplen 14 años.
Casi tres años más tarde, en diciembre de 2002, fue condenado a prisión perpetua el ex comisario de Pinamar Alberto ’La Liebre’ Gómez, acusado de "liberar la zona" en la que se cometió el secuestro y posterior crimen.
De todos ellos, los ex policías Prellezo (desde octubre pasado) y Gómez (desde marzo) siguen detenidos, aunque beneficiados por el régimen de prisión domiciliario.
De los "horneros", Retana murió en prisión, pero Auge recuperó la libertad en diciembre de 2004; González en febrero de 2005 y Braga en abril de ese mismo año.
Los también ex policías Cammarata y Luna quedaron libres en 2006 y hoy, según detectó una investigación periodística, trabajarían para una agencia de seguridad privada en Pinamar. El último en recuperar la libertad fue Gregorio Ríos, quien obtuvo ese beneficio en octubre de 2008.
1 de febrero de 2011
25 de enero de 2010
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quieren legalizar prostitución callejera


En el marco del séptimo aniversario del asesinato de Sandra Cabrera. La Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar) presentará un proyecto en el Congreso Nacional para despenalizar la prostitución callejera. En Santa Fe ya se derogaron los artículos que la penalizaban pero siguen hostigándolas.
[Lorena Panzerini] Argentina. En 2012, la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar) presentará, en el Congreso Nacional, un proyecto para que se despenalice la prostitución callejera en todo el país. Así lo indicó a Rosario/12 Elena Reynaga, secretaria general de la organización, a pocos días de cumplirse el séptimo aniversario el asesinato de Sandra Cabrera. En abril del año pasado, Ammar logró que la Legislatura santafesina convirtiera en ley esa misma iniciativa en la provincia. "No alcanza con lo que logramos el año pasado", aseguró Claudia Lucero, de la delegación Rosario, ya que "muchas compañeras siguen siendo detenidas en otras provincias". Al derogar tres artículos del Código de Faltas que penaban con arresto la oferta sexual "escandalosa" en la vía pública, la "ofensa al pudor" y el travestismo, las mujeres de Ammar daban por ganada la batalla contra la policía provincial; sin embargo, hace dos meses atrás, otra de las trabajadoras fue detenida y extorsionada, en Rosario, y Ammar tuvo que interceder casi como si no existiera la normativa. Este jueves se cumplen siete años del asesinato de Sandra Cabrera, la primera secretaria general de Ammar Rosario, y sus compañeras la recodarán con la proyección de la película que cuenta su historia, dirigida por la realizadora Lucrecia Mastrángelo, a partir de las 19, en La Toma (Tucumán al 1300), donde también habrá un debate en torno a la situación.
"Siete años sin justicia para Sandra y de impotencia para nosotras", dijo Claudia Lucero a sólo cuatro días de un nuevo aniversario del homicidio de quien supo guiar y defender a las trabajadoras sexuales de Rosario, durante la primera parte de la década pasada. "La causa ya prescribió, ante la falta de pruebas, y lo que nos queda es luchar para que los culpables tengan condena social", dijo la actual secretaria general de Ammar local, que además denunció "falta de decisión política para que el crimen no quede impune". "Le reclamamos al gobierno porque el asesinato de Sandra fue político. Se sabe quién la mató y este gobierno no hizo nada", disparó.
Si bien en abril del año pasado Ammar logró que el Senado santafesino le diera sanción definitiva al proyecto de ley para despenalizar la prostitución callejera, y en su momento aseguraron que fue un logro de tantos años de lucha de Sandra, las trabajadoras quieren más para este 2011, y buscarán que las ampare una normativa nacional. "Armaremos el proyecto entre todas las filiales, para que la policía no nos pueda llevar presas por hacer nuestro trabajo, y remarcaremos una diferencia entre lo que hacemos nosotras y lo que se hace con la trata", adelantó Lucero sobre la iniciativa que esperan presentar el año que viene, en el Congreso de la Nación. "Lo que logramos el año pasado no basta", aseguró; y apuntó a "que en otras provincias las compañeras no vayan persas".
Según comentó Reynaga, el trabajo está empezado, y en abril se realizará un primer foro sobre la problemática en Rosario, para después llevarlo a todo el país. Lucero agregó que "resta consultar a todas las trabajadoras, para que el proyecto sea de común acuerdo. Esto no es una decisión de la conducción, sino que queremos hacer entrevistas en todo el país para saber qué opina cada una de esto, que creemos es un problema común en todas las provincias", dijo.
A pesar que en la provincia la ley fue sancionada el año pasado, Lucero comentó que las autoridades y la policía "usan la ley a su manera". En ese sentido comentó que hace dos meses atrás, Ammar debió interceder en otro caso de detención de una trabajadora en la vía pública. "Tuve que ir a hablar con el comisario de la seccional 7º", luego que una trabajadora fuera detenida en la zona de la terminal y extorsionada por la policía", señaló.
1 de febrero de 2011
24 de enero de 2011
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no se olviden de cabezas


Desde las 21, un acto en la Plaza de los Dos Congresos convocado por la familia de José Luis Cabezas, con el respaldo de la Asociación de Reporteros Gráficos (ARGRA), se recordará al fotógrafo asesinado en Pinamar en 1997 a un día del aniversario de su muerte.
Argentina. Mañana a las 17 habrá una concentración frente a la municipalidad de esa ciudad costera. Media hora después se llevará a cabo una marcha de silencio hasta el monolito levantado en la entrada de Pinamar. Finalmente, a las 19 de ese mismo día se realizará el acto central en la cava donde apareció el cadáver calcinado y con dos balazos en la cabeza.
Antes del inicio de las actividades, Gladys Cabezas prometió "ser la piedra en el zapato" de los asesinos de su hermano. Por el crimen no quedan detenidos. Los ex policías Sergio Cammarata, Gustavo Prellezo, Alberto ‘La Liebre’ Gómez y Aníbal Luna, además de los ‘horneros’ Luis Braga y José Luis Auge, y el ex custodio del empresario Alfredo Yabrán, Gregorio Ríos, consiguieron salir de prisión por un fallo de la Cámara de Casación de la provincia de Buenos Aires.
Gladys se refirió especialmente al caso de Cammarata, quien fue descubierto formando parte de una empresa de seguridad privada de Pinamar y Cariló. "El Ministerio de Seguridad de la provincia debe actuar de oficio", sostuvo. "Cuando me enteré de esto, no dormí. Entré en pánico. Este tipo que mató a mi hermano y destruyó a mi familia." También habló de su padre, que falleció hace un mes "enfermo de tristeza": "Le prometí que esos delincuentes van a ir a la cárcel".
25 de enero de 2011
24 de enero de 2011
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nicolaides muere en su casa


Falleció Cristino Nicolaides, el último jefe del ejército de la dictadura, que entregó el gobierno a Alfonsín. Nicolaides cumplía una condena domiciliaria por violaciones a los derechos humanos, pero por su enfermedad no podía ser juzgado en la causa por el plan sistemático de robos de bebés que comienza en los primeros días de febrero.
[Alejandra Dandan] Argentina. Murió en Córdoba el represor Cristino Nicolaides. Ex jefe del Ejército e integrante de la cuarta Junta Militar formada después de la derrota de Malvinas, murió el sábado a la noche a los 86 años de edad. Por razones de salud, su nombre había sido borrado de la lista de acusados en la causa por robos de bebés de la última dictadura, cuyos debates orales están a punto de iniciarse. Alertados porque sus abogados pedían nuevamente que no se lo juzgase por razones de salud, Abuelas de Plaza de Mayo envió un perito de parte a verlo hace unos seis meses. El abogado de Abuelas, Alan Iud, confirmó a Página/12 que el deterioro en su estado de salud era cierto, que efectivamente el militar ya no comprendía nada, pero también aseguró que si el juicio oral se hubiese hecho cuatro o cinco años atrás, el represor que encontró en su indisposición permanente una suerte de salvoconducto judicial podría haber sido condenado.
Los restos de Nicolaides fueron velados y cremados con celeridad. Su abogado Alejandro Zeverín confirmó a la prensa cordobesa que esas medidas se llevaron adelante por decisión de sus familiares.
Nicolaides nació en Córdoba en 1925. Integró la Junta de Comandantes que asumió el poder a medida que se despedazaba la dictadura. Fue quien ungió a Reynaldo Bignone para presidir la última etapa del "proceso", y a quien se lo recuerda entre los autores del llamado "Documento Final sobre la Lucha contra la Subversión y el Terrorismo", que declaró muertos a los desaparecidos, y por el que estuvo acusado en la causa de Abuelas. Escapó del Juicio a las Juntas de 1985 por un acuerdo negociado por las Fuerzas Armadas con el ex presidente Raúl Alfonsín. De esa manera se le concedió una especie de autoamnistía por la que ni él ni los miembros de la última Junta fueron juzgados. Antes emitió la orden de quemar los documentos de la represión, impartida en noviembre de 1983 por el Estado Mayor General del Ejército para destruir las pruebas antes de la apertura democrática, otra de las acusaciones por las que iba a ser juzgado en la causa por el Plan Sistemático. Desde la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, el subsecretario Luis Alén recordaba anoche una de sus frases más célebres: "El marxismo viene persiguiendo a la humanidad desde quinientos años antes de Cristo".
A lo largo de los últimos años, el deterioro del estado de salud se convirtió en uno de sus mejores salvoconductos. No sólo lo salvó ahora de quedar incluido en el juicio oral que empieza el próximo 28 de febrero en la causa impulsada por Abuelas de Plaza de Mayo. Sucedió lo mismo en Corrientes y con la causa por la masacre de Margarita Belén en el Chaco. "De la Brigada que él comandaba salió la orden de traslado de los que terminaron siendo fusilados ese 13 de diciembre de 1976, con el nombre de ‘Operativo Rojo’", recordó anoche el fiscal general Jorge Auat, enrolado entre quienes batallaron por conseguir primero quitarle el beneficio del indulto que había conseguido Nicolaides y entre quienes una vez que lo consiguieron tuvieron que escuchar, luego, que eran las razones de salud las que impedían procesarlo y habilitaron una vía para separarlo de la causa.
En 2007 esas mismas razones de salud le permitieron no estar presente en la sala de audiencias de los Tribunales porteños para escuchar lo que finalmente fue su primera y única condena a 25 años de prisión por el secuestro y la desaparición de integrantes de la organización Montoneros, que volvieron al país enrolados en lo que se llamó la Contraofensiva. Entre ellos estaba Ricardo Marcos Zucker, el hijo del actor Marcos Zucker, secuestrado en febrero de 1980. En 1997, el sargento Nelson Ramón González –ex miembro de un grupo de tareas– dijo en un reportaje de televisión que el propio Nicolaides ordenó fusilarlo en el polígono de tiro de Campo de Mayo. Durante el juicio, se supo que además ordenó el fusilamiento de otras dos personas que luego fueron incineradas entre neumáticos. El juicio fue llevado adelante por Ariel Lijo, y ese fue el primer juicio contra los jefes de la dictadura militar tras la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
Es en ese sentido que Luis Alén decide hacer un subrayado: "Se murió condenado", dice. "Y pese a esa condena –sigue– él ya tenía además una condena ética y moral de parte de la sociedad, y eso es para destacar."
El sábado a la noche el estado de salud de Nicolaides desmejoró por una complicación pulmonar, según el parte de su abogado.
Las causas en las que estaba acusado o estaba siendo investigado incluyeron desde procesos en Corrientes a Chaco, Córdoba, el área de Campo de Mayo e incluso la acusación por el Plan Sistemático que dibujan de alguna manera una huella de lo que fueron sus pasos. Cristino Nicolaides fue jefe del Ejército entre diciembre de 1981 y julio de 1982. Pero antes, entre abril de 1976 y enero de 1978, estuvo a cargo de la Brigada de Infantería VII y de la subzona 23 del II Cuerpo del Ejército en Misiones, Chaco, Formosa y parte de Corrientes. Comandó la guarnición de Campo de Mayo del Ejército entre diciembre de 1979 y 1980. Y entre diciembre de 1980 y diciembre de 1981 fue jefe del III Cuerpo de Ejército en Córdoba.
Hasta hace seis meses, su nombre integraba la lista de acusados de la causa por los 33 casos de apropiación sistemática de niños a cargo del Tribunal Oral Federal 6 porteño. También están acusados los represores Jorge Rafael Videla y Bignone. En aquella visita a Córdoba, el perito de Abuelas confirmó no sólo que el estado de salud de Nicolaides iba a servirle nuevamente como salvoconducto. En el mismo análisis, el perito supo que si hubiese sido sometido a una batería de fármacos cuatro o cinco años atrás se podría haber contenido el proceso de deterioro. Si además, la etapa oral se hubiese hecho antes, Nicolaides podría haber sido juzgado.
El capitán José Luis D’Andrea Mohr –un luchador por los derechos humanos– lo conoció en 1962 durante los enfrentamientos entre azules y colorados, cuando a Nicolaides lo nombraron subdirector de la Escuela de Tropas Aerotransportadas (paracaidistas) de Córdoba, de la que él formaba parte. El ex capitán ya fallecido siguió sus pasos hasta denunciarlo por la incineración de los documentos sobre los desaparecidos en 1983. "Era gordo y torpe", dijo a Página/12 a fines de los ’90. "Con pocas aptitudes para tirarse de un avión, apenas llegó, llenó los calabozos de soldados y con poco esfuerzo se hizo odiar por todos. A los oficiales nos ordenó concurrir a cenar al comedor del casino de saco y corbata, pero lo solucionamos en short y remera mudando las mesas al jardín." El 2 de abril de 1963, a Nicolaides se le rebelaron los soldados. Era jefe de la guarnición, y por entonces los oficiales decían que era "un hombre de nalgas griegas" por su apellido. En la embestida lo introdujeron en el escobero, entre lampazos, baldes, jabón y papel higiénico. Algunos historiadores –dijo D’Andrea Mohr más tarde– sostienen que la oscuridad del escobero lo inspiró para planificar acciones tan heroicas como la de Margarita Belén. "Pueden ser calumnias de zurdos. O de carapintadas. O de pelilargos y barbudos a los que Cristino persiguió con saña en su aristotélica guerra ideológica." De eso sabía mucho. Quizá por eso cuando decoró un pasillo de la Escuela de Tropas con retratos de próceres, encima de la leyenda ‘Facundo Quiroga’ aparecía un ignoto hombre perfectamente rasurado y de aspecto mussoliniano.
31 de enero de 2011
25 de enero de 2011
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torturas en los centros mendocinos


La declaración de Ricardo Puga, diputado provincial y sobreviviente de la dictadura. Estuvo en los centros clandestinos Papagayos y D-2 y en el penal de Boulogne Sur Mer. Relató los tormentos a los que fue sometido ante el tribunal que juzga a diez represores por los casos de 24 víctimas.
Argentina. "Hay infinidad de dirigentes políticos que estuvieron vinculados con la dictadura... pero no voy a mencionarlos." La afirmación, ante el Tribunal Oral Federal N0 1 que conduce el primer juicio por delitos de lesa humanidad en la capital de Mendoza, pertenece al diputado provincial Ricardo Puga, sobreviviente de los centros clandestinos Papagayos y D-2 y ex preso político del penal de Boulogne Sur Mer durante la última dictadura. Puga declaró ayer, durante la decimooctava audiencia del juicio oral a diez represores por secuestros y torturas contra 24 víctimas, incluido el poeta, periodista y militante montonero Francisco Urondo. El coronel retirado Tamer Yapur, de 87 años, fue trasladado desde su prisión hogareña al hospital privado Español, de Godoy Cruz. El juicio continuará hoy.
El actual presidente de la Comisión de Derechos y Garantías de la Cámara baja mendocina, donde integra un bloque unipersonal, detalló ante el tribunal que preside Juan González Macías las torturas que padeció durante los meses posteriores a su detención, el 13 de enero de 1976. Puga militaba en el Partido Auténtico y había acusado de poner una bomba en la casa del ex gobernador Alberto Martínez Baca al brigadier Julio César Santuccione, jefe de policía de Mendoza desde 1975 y luego símbolo del terrorismo de Estado en Cuyo.
"Me interceptó una persona que dijo ser de Investigaciones. Me pidió el documento y me llevó hacia una rural Fiat 125. Ahí aparecieron tres hombres con pelucas y me metieron en el asiento de atrás", relató Puga. De inmediato recordó el mensaje por radio que emitió uno de los secuestradores: "Ya tenemos el paquete".
La primera escala fue en un descampado del barrio Univev, donde lo obligaron a bajar del vehículo, lo encapucharon, lo esposaron y lo metieron en el baúl de un Ford Falcon. "Como mis manos fueron sujetadas por delante pude bajarme la venda, pero cuando se dieron cuenta me partieron los dientes de un culatazo", añadió Puga, según registró ayer el diario virtual Mendoza Online.
En el centro clandestino Papagayos, que reconoció durante una inspección ocular en democracia, padeció la primera sesión de corriente eléctrica. "Me llevaron a una habitación y un rato después empezaron a aplicarme picana. Tomaban mate mientras yo me orinaba por la picana", relató. También le hicieron cavar un hoyo en la tierra y lo sometieron a varios simulacros de fusilamiento.
Los interrogatorios estaban a cargo de un personaje apodado "Porteño", al que volvería a escuchar en el D-2, el departamento de informaciones de la policía. "Por la forma de hablar y de dirigirse al resto, para mí se trató de un militar", sugirió Puga. La pregunta que reiteraba a cada secuestrado era "¿Quién mató a Cuello?", un policía asesinado en los meses previos.
Luego de "cinco o seis días" en el primer centro clandestino, Puga fue trasladado el D-2, por donde pasaron la mayor parte de los testigos de la causa. Allí llegó "con una costilla rota, los testículos quemados por la aplicación de picana y doce kilos menos de peso", precisó el diputado. En la dependencia escuchó "el comentario de otro preso de apellido Sgroi acerca de que las sesiones de picana podían ser aguantadas". Entonces "los represores escucharon los dichos, se lo llevaron y lo torturaron más salvajemente antes de tirarlo otra vez en su celda", recordó.
Puga agregó que en el D-2 no fue sometido a picana pero sí a golpizas. "Una vez me encerraron en el baño y me pegaron. Ahí también escuché al ‘Porteño’", destacó. La última etapa en cautiverio fue en el penal de Boulogne Sur Mer, del que fue liberado a fines de 1976. Allí el ex comisario Naman García "dio vía libre a la represión", declaró.
Cuando el querellante Pablo Salinas le preguntó por dirigentes políticos vinculados al aparato represivo, Puga mencionó al ex concejal de Las Heras Roberto Lucas. "Me enteré que participó en un operativo como miembro de la CNU", dijo, en referencia a la Concentración Nacional Universitaria. También recordó el caso del ex comisario Carlos Rico Tejeiro, ex subsecretario de Seguridad del gobernador Celso Jaque, y manifestó que varios de los funcionarios designados por el ex ministro Carlos Aguinaga "hicieron los cursos de lucha antisubversiva". Ante una nueva pregunta de Salinas, abogado del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, Puga admitió que "hay muchísimos dirigentes políticos que estuvieron vinculados con la dictadura... pero no voy a mencionarlos".
20 de enero de 2011
19 de enero de 2011
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detenciones por trata de personas


Cinco pedidos de detención por trata de personas. Los solicito la fiscalía federal de San Nicolás. Las investigaciones involucran a dos empresas que emplearon a trabajadores rurales en condiciones infrahumanas. Estudian si se cometió un delito de lesa humanidad.
[Emilio Ruchansky] Argentina. Luego de solicitar los libros de socios y accionistas de dos empresas implicadas en explotación infrahumana de jornaleros en los campos del norte bonaerense, ayer, la fiscalía federal de San Nicolás solicitó la detención y la declaración indagatoria de cinco directivos de esas compañías. Tanto para el fiscal federal como para su par provincial, que interviene en otras causas, ya está probada la trata de personas e incluso corresponde analizar si se cometió un delito de lesa humanidad, según expresó Rubén Giagnorio, fiscal de Instrucción de San Nicolás, en un dictamen. "Ahora sabemos quiénes son dueños, socios y accionistas, y creemos probado que ellos son los responsables de la trata de personas. No pensamos quedarnos sólo con los capataces", comentó anoche un integrante de la fiscalía federal.
Según enumeraron fuentes judiciales, el delito de trata de personas sería "agravado" porque parte de una organización de dos o más personas que involucra a muchas víctimas, que a su vez se encuentran en situación de vulnerabilidad y en algunos casos son menores de edad. "Yo ya elevé un dictamen en el que considero probada la trata, que fue aceptado por el juzgado de garantías de San Nicolás y en pocos días va a ser elevado a la Justicia Federal", informó ayer Giagnorio a este diario. Su dictamen es sobre la estancia La Luisa, en San Pedro, donde 69 personas de origen santiagueño fueron rescatadas el 4 de enero pasado.
Allí, los trabajadores vivían en condiciones indignas, sin luz ni baños, mientras desfloraban maíz todos los días, durante 12 horas, para la empresa Southern Seeds Production, ubicada en la cercana localidad de Arrecifes. Durante el allanamiento fue demorado uno de los dueños de la compañía, Alfredo Montealegre, y cuatro capataces, quienes quedaron luego en libertad. En la actualidad, según fuentes judiciales, no hay detenidos por los cinco campos inspeccionados y allanados en el norte bonaerense, desde el 30 de diciembre en adelante.
El segundo dictamen, que según adelantó Giagnorio será similar en la cuestión de fondo, es sobre lo ocurrido en la estancia El Algarrobo, también en San Pedro, y relacionada con la multinacional Nidera. "Está tardando más porque hay menores de edad de por medio y hace falta que se expida la Asesoría Tutelar de Menores, creo que en una semana ya voy a tener ese dictamen presentado", comentó el fiscal, quien pedirá que ése caso también sea investigado por la Justicia Federal.
En El Algarrobo, tras una inspección del Ministerio de Trabajo provincial, se descubrió que 130 personas, entre ellas unos 19 menores de edad, eran reducidas a la servidumbre. Muchos provenían de Santiago del Estero y de otras provincias del norte argentino. Antes de partir, se les prometía un respetable trabajo temporario y cuando llegaban encontraban que se les sobrefacturaba la comida, tenían que dormir hacinados en unos trailers de chapa y el baño era un simple agujero en el piso.
Las pruebas colectadas durante la instrucción son cientos de testimonios y las inspecciones oculares. Demuestran que las víctimas eran pobres, tenían un origen geográfico específico, donde eran reclutadas, y luego se las trasladaba masivamente. "En este marco, se daba una explotación en la que se incumplían todas las normativas laborales, muchas víctimas no sabían donde estaban, por lo que declararon ellos, y tampoco los dejaban salir. Entonces puede enumerarse una serie de delitos: privación ilegal de la libertad, reducción a la servidumbre, asociación ilícita y trata de personas, entre otros", explicó el fiscal Giagnorio.
Ya cuando se hizo la primera inspección en los terrenos que arrendaba Nidera, el ministro de Trabajo provincial, Oscar Cuartango, deslizó que lo que habían presenciado "rozaba" el crimen de lesa humanidad. Para Giagnorio –así lo hizo constar en su dictamen– es muy probable que así sea y corresponde analizar el tema en profundidad. Según el titular de la UFI 6 de San Nicolás, lo ocurrido en San Pedro puede ser encuadrado en las conductas tipificadas en el artículo 7 del Estatuto de Roma, que dio origen al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.
Dicho artículo considera crímenes de lesa humanidad a una serie de actos que se cometen "como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque". Entre esos actos está la esclavitud, entendida como "el ejercicio de los atributos del derecho de propiedad sobre una persona, o de algunos de ellos, incluido el ejercicio de esos atributos en el tráfico de personas, en particular mujeres y niños", dice el estatuto.
"Uno no puede disponer de su propia dignidad. Por más que alguien acepte trabajar en condiciones inhumanas, el que contrata a esa persona está cometiendo un delito, no importa si le hizo firmar un contrato", aseguró ayer el fiscal. Las personas rescatadas de los campos alquilados por Nidera volvieron a su lugar de origen, luego de la intervención del Ministerio de Desarrollo Social bonaerense, que se comprometió a proveer planes sociales, y la Oficina de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata, del Ministerio de Justicia de la Nación.
Como llegaron a trabajar en algunos casos hasta 20 días, la empresa multinacional les pagó los 110 pesos diarios, el mínimo establecido por ley, y están siendo atendidos en los centros de asistencia a la víctima en su lugar de origen. La causa puede llegar a resolverse en dos o tres años, tal vez en un juicio oral, aunque eso dependerá del Juzgado Federal N° 2 de San Nicolás, a cargo del juez Carlos Villafuerte Ruzo.
Los lugares clausurados se acumularon en dos expedientes, en función de las empresas que explotan los campos (Satus Ager S.A. y Suthern Seeds Production) y no por los establecimientos allanados. Aún está pendiente, por tiempos judiciales, el ingreso de la multinacional Nidera a la Justicia Federal.
Además de los dos campos mencionados en San Pedro, hay otras tres fincas explotadas en las ciudades de Ramallo y Arrecifes por Satus Ager SA y Suthern Seeds Production, donde se halló a 274 personas en condiciones laborales infraumanas. Según fuentes judiciales, Villafuerte Ruzo denegó las medidas impulsadas por la fiscalía federal de San Nicolás, la semana pasada, para que se detenga y se tome declaración indagatoria a otros directivos de las empresas involucradas.
"El juez también denegó las eximiciones de prisión presentadas por los abogados de los imputados, lo cual es contradictorio, porque si considera que no hay motivos para llamarlos a declarar no hay razones para rechazar la eximición de prisión", observaron fuentes del caso. Sin embargo, en este momento está a cargo del caso el titular del Juzgado Federal Nº 1 de San Nicolás, Martín Alberto Martínez, que subroga a Villafuerte Ruzo durante su licencia, y quien prorrogó el secreto de sumario en ambas causas hasta el 25 de enero.
Entre hoy y mañana, Martínez deberá decidir sobre los cinco pedidos de detenciones e indagatorias hechos por la fiscalía federal de San Nicolás. En esa dependencia, anoche repasaban los éxitos conseguidos, pese a no participar de la investigación de la que se encarga el juzgado federal: "Logramos que el juez anterior identificara firmas comerciales, vehículos denunciados por las víctimas y también que la Inspección General de Justicia dé las direcciones de las personas físicas que aparecen en los libros de los directorios de las empresas", destacó un vocero.
20 de enero de 2011
19 de enero de 2011
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miguel cabos recibirá ayuda


Tras nota publicada en Rosario/12 (Página 12), ofrecen ayuda a ex preso político en la calle.
Argentina. La difusión de la historia de Miguel Cabos, el ex preso político que actualmente vive en la plaza Montenegro, abre puertas de taxis para sobrevivir y no cuenta con ninguna contención social, tuvo un fruto inmediato: el Ministerio de Salud de la provincia se comunicó ayer con integrantes de la Asamblea de Ex Presos Políticos para ofrecer asistencia psicológica y también social. "Llamaron del ministerio de Salud para ofrecer todo el tema de asistencia psicológica y psiquiátrica. Para eso, el miércoles vamos a hacer una reunión con Cabos. También nos ofrecieron hacerse cargo del alojamiento para que pueda dejar de vivir en la calle", indicó Héctor Chinche Medina, integrante de la Asamblea que reclama una pensión vitalicia para quienes sufrieron la represión ilegal en carne propia.
"Nos provocó una gran alegría recibir esa propuesta, porque empezamos a ver una salida. Nos veníamos preguntando con los compañeros qué podíamos hacer, más allá de las actitudes solidarias de juntar ropa, o algo de dinero, para ayudarlo con sus gastos", explicó Medina, quien ayer vio por primera vez una luz en el camino. "Tuvimos una respuesta para saber que se le puede dar una readaptación social, la posibilidad de reinsertarse", dijo el militante, ex preso político también, y dirigente del sindicato de telefónicos, SITRATEL.
La propuesta del gobierno provincial es iniciar un trabajo con Cabos que no sea drástico, sino que apunte a conservar su hábitat. La intención de las autoridades es aportar para que pueda alojarse en la misma pensión céntrica a la que va cuando cuenta con algunos pesos para pagarse el alojamiento. La provincia también aportará los medicamentos que requiere Cabos para tratar las secuelas de la represión ilegal. Por un lado, las torturas sufridas en el Servicio de Informaciones y por el otro, las heridas que le produjo la fuga, en octubre de 1976, de un auto en movimiento, un Ford Falcon. En ese vehículo, la patota los llevaba a él y un militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores, Ernesto de los Santos Ifrán, hacia la provincia de Córdoba. A la altura de Cañada de Gómez, y sabiendo que iban hacia una muerte segura, los dos detenidos se tiraron del auto. Ifrán tenía conocimientos de paracaidismo y aviación, y eso le permitió tirarse del auto con mayor certeza. En cambio, Cabos tuvo una herida en la cabeza cuyas secuelas subsisten.
A raíz de la nota de José Maggi, publicada en la edición de ayer de Rosario/12, también del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti (ex Esma, en la ciudad de Buenos Aires) y de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación se interesaron por la situación de Cabos.
"Historias como la de este compañero nos permiten ver que las consecuencias de la represión subsisten. Y que el estado jamás se hizo cargo de los que quedaron vivos", consideró Medina, quien ejemplificó que "todavía es tabú el tema de los exiliados". Para Medina, "no se midieron las consecuencias del terrorismo de estado en la vida de las personas. En esta zona, en Rosario, gran cantidad de compañeros no lograron reinsertarse socialmente. Pero si vas al norte de la provincia, ese porcentaje es del 90 por ciento. No pudieron obtener trabajo por sufrir el estigma de haber sido detenidos políticos, y sus hijos también cargan con la portación de apellido. Por eso es importante impulsar el proyecto de pensión para los ex detenidos, porque permitirá afrontar situaciones que quedaron desprotegidas todos estos años".
18 de enero de 2011
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escribe elida deheza


Una testigo de la causa Díaz Bessone dice lo suyo después de declarar. Elida Deheza dio su testimonio el 30 de noviembre pasado, el mismo día que lo hicieron María Inés Luchetti de Bettanín (Nené) y Stella Hernández. Hace unos días, escribió y puso a circular entre amigos sus sensaciones por la inminente justicia.
[Elida Deheza] Argentina. "Mis palabras quieren. Yo no soy quién para prohibirles volar, así que aquí van" (Eduardo Galeano).
Cuando terminaron las audiencias del martes (30 de noviembre) en Rosario, María del Carmen nos dijo que siendo ella una enamorada de las palabras consideraba que debíamos contar lo vivido porque nos haría sentir bien. No soy de esas personas memoriosas que pueden recordar lugares, personas, días en que sucedió tal o cual cosa. Mas bien recuerdo momentos, olores, como fragmentos de situaciones que me dejan sensaciones lindas para el alma; o dolorosas. Y siempre están ahí, eternas. Así recuerdo de mi infancia a mi madre. Ella murió cuando éramos chicas aun, pero ha sido y es una presencia constante en mi vida.
Vivíamos en Villa América, un barrio alejado de la zona urbana de Pérez. Por entonces las nenas y los nenes jugábamos juntos en un enorme baldío que había entre nuestras casas; regresaba cuando nos llamaba para tomar la leche o simplemente porque ya era hora de volver. Yo solía regresar con las marcas en el cuerpo de los raspones de jugar entre los cardos, de los porrazos que nos dábamos en la tierra o con las ronchas que dejaban las ortigas (una planta que pica mucho en contacto con la piel). Mi madre me miraba seria con sus enormes ojos negros, me lavaba las heridas con agua y jabón, cortaba algún trapo viejo, siempre blanco y siempre limpio y me iba poniendo esa especie de venda en cada uno de los raspones y me decía que se iba a curar. Yo quedaba con un montón de trapitos blancos en distintas partes del cuerpo. Esa imagen de mi infancia es la que tengo presente hoy para explicar a quienes me preguntan como me siento. Con un montón de trapitos blancos que señalan cada herida del alma y del cuerpo.
Recuerdo aquel día en que me llamaron por teléfono a mi casa, desde el juzgado, para avisarme que estaba entre quienes debían dar testimonio.
Pensé en Lucía, mi amada Lucía.
Siempre creí que debía obviar en cualquier relato los horrores pasados. Siempre pensé que el relato del horror no colabora en la reflexión.
A lo largo de estos años hemos hablado hasta el cansancio de lo que significó la dictadura militar, de nuestros desaparecidos. Hemos gritado hasta quedarnos afónicos, hemos buscado incansablemente la justicia, hemos festejado la justicia que lograron otros compañeros/as antes que nosotros en juicios anteriores, hemos llorado por Julio López, por Silvia Suppo.
Ahora, la justicia me decía a mí que era hora de decir lo nuestro.
Antes de la audiencia vinieron los encuentros, los reencuentros, la memoria colectiva, los abrazos. María del Carmen nos volvió a encontrar a todas a través de su libro y las huellas que dejamos en él. Dice mi hermana que nada sucede por azar, que todo tiene un por qué. Y ha de ser así nomás, porque en verdad lo primero que descubrí es que el dolor estaba ahí, intacto.
Y quizá esto llega porque era tiempo de sacar afuera lo que estaba encerrado adentro. Imperceptible para la conciencia que había despertado de repente para decir que ha sido mucho, mucho lo que vivimos y que no habrá manual de psicología que explique cómo hicimos para no morir de pena, para que no nos ahogue el duelo, para elegir vivir en vez de sobrevivir. Será porque nos pensamos siempre con otros, porque perdura lo grandioso, lo profundo de lo que fuimos. Será porque en tantos años de más dudas que certezas, hace poquito tiempo que transitamos un camino con más certezas que dudas.
Me dijeron: ahora tenés que hablar de vos. ¿Hablar de mí? Sonaba casi irrespetuoso considerando que hay huesos debajo de la tierra esperando ser encontrados, que hay hijos/as queriendo abrazar su identidad.
Sí, sonaba irrespetuoso. Pero era así nomás.
Pensé: los genocidas en libertad y nosotros poniendo el cuerpo de nuevo y Silvia Suppo recordándonos que la impunidad sigue, en esta democracia renga como la justicia. Pero es por lo peleamos en todos estos años. Aunque no alcance, abre caminos, porque uno empieza a preguntarse otras cosas.
Y nos lo preguntamos porque los genocidas están ahí, sentados y quietos, esperando por la justicia que nos negaron a nosotros y a los que no están. Por eso es posible formularse preguntas que después de tantos años tienen respuestas.
El día de la audiencia reconozco que estaba más que ansiosa, queriendo que pase rápido. Víctor, el Tape, entraba primero. Tantas cosas compartidas con Víctor y Beatriz, entrañable compañera de la vida y las compañeras que ese día declaraban conmigo, Nené, Stella. Mi familia, mi amada Lucía, mis compañeros de militancia, los de Rosario, los de la isla grande también. Los que pudieron estar y los que me abrazaron a la distancia.
Me sentí rodeada, protegida. Algo así como que "nada va a pasar porque entre estos tipos y vos estamos nosotros".
La espera desespera dicen ¡y es verdad! No empezaba nunca hasta que me avisaron que debía pasar.
Y ahí estaban, incólumes. Ellos mirándonos a nosotras -diría Susy-, y nosotros como antes sin poder verlos.
El relato era cronológico, día por día del horror del SI y aunque creí que iba a controlar las emociones porque ese era el lugar de la denuncia, no de los sentimientos, no sucedió como lo pensé. Fue tan duro, tan difícil para mí decir lo que había guardado tanto tiempo, sentí tanta impotencia, rabia. Nos han lastimado hasta el límite.
En estos más de treinta años nosotros enjugamos las lágrimas. Ellos, los genocidas, están libres.
En estos más de treinta años nosotros buscamos un diciembre que no duela. Ellos: estuvieron gozosos de su libertad. En estos más de treinta años nosotros buscamos incansablemente la justicia. Ellos: disfrutaron de su impunidad.
Relataba y sabía que mi hija estaba ahí, escuchando, enjugando las lágrimas.
Hablar y recordar.
Recordar aquello que la memoria guarda y esta lleno de imágenes, de risas, de amores, de gritos, de silencios. Impregnados de resistencia, de vivir aferrado a esas risas y amores.
¿Cómo se les dice a los jueces lo que se siente al rozar una mano compañera y que eso es como una ráfaga de luz detrás de la oscuridad de la venda? Que hay seres humanos capaces de lo inimaginable, como Marisol Pérez (desaparecida)... ¿Cómo se le cuenta a los jueces la mirada de Alicia Tierra (desaparecida)? Que hay un olor único que despide el cuerpo atravesado por el terror y de esa sed desesperada después de la tortura... ¿Cómo se les cuenta que en el SI uno creía que no podía más y podía, que uno quería morir y vivía, porque uno se aferra a la vida desesperadamente? ¿Cómo se les cuenta que los sentidos están exigidos al máximo, en estado de vigilia permanente? Que el pudor es un reflejo aun en medio de la tortura ¿Como se les dice que al cuerpo de uno lo violentan y el cerebro se paraliza de espanto? ¿Cómo se dice todo eso en una audiencia?
Yo no pude, aunque pensé que iba a poder hacerlo.
Al final, uno descubre que en poco más de una hora se puede contar a alguien lo vivido, con esa capacidad de síntesis que nos caracteriza. En poco más de una hora lo que nos acompaña desde hace más de treinta años.
Al final, llegó el final del relato.
Yo sólo me quería ir lejos de esa lacra que estaba ahí.
Y me fui, sin mirarlos, con un mar de agua salada en la cara pero victoriosa. Porque cumplí con este deber inclaudicable de poner palabra por los compañeros que no están. Porque los genocidas están ahí, sin ninguna victoria que recordar, descubriendo que a pesar de todo y contra todo, fuimos capaces de joderles la vida aun en las peores condiciones. Nos aprendimos sus nombres, los espiamos debajo de las vendas, oímos, nos juntamos para recordar, resistimos, reímos, soñamos. Todo a pesar de ellos. Guardamos la memoria celosamente para cuando llegue el día. Y hablamos también a pesar de ellos.
Afuera los abrazos eternos, silenciosos, esos que pueden más que mil palabras.
Un compañero me preguntó porque no había contado antes todo el horror vivido, por qué no se los dije.
Será que todo tiene un tiempo, porque no es fácil, porque duele. Pero ya está. Y como la palabra libera, a mí me libera de andar con esta mochila por la vida. Al menos una parte alivianó su carga. La otra, la de las ausencias, ésa, sigue intacta y me acompañará siempre.
Y la vida que es hermosa, que nos ha quitado tanto pero nos ha compensado también por tanto que perdimos, me dio la oportunidad de participar del homenaje que los maestros de una escuela de mi pueblo le hicieron a nuestros compañeros. En ese barrio, comencé la militancia junto a entrañables compañeros/as que están desaparecidos. Lo que aprendí de la vida, lo tengo de aquellos compañeros y los vecinos del barrio. Me reencontré con la gente del barrio, con sus hijos que entonces eran muy pequeños. Me llenaron de amor. Me recordaron que la memoria de los compañeros y de Raúl García (desaparecida), el maestro de la escuela del Terra, estaba intacta, tanto que aun nos extrañan, dijeron. Yo sentí que ellos andaban por ahí. Porque esa es nuestra victoria, la gente del pueblo que se apropió de derechos y los ejerce. Nuestra victoria. Nuestra gran victoria.
La otra victoria: aquella que comenzó el día que un presidente de este dolido país hizo bajar el cuadro de Videla y le pidió perdón a los argentinos desde el lugar en el que nunca nadie había hablado: el estado; y empezamos a caminar otros caminos, sin atajos, encontrando certezas en los mas jóvenes que hoy nos llenan de ganas a nosotros.
También tuve reencuentros nostalgiosos con compañeros que no veía hace mucho porque la vida nos pone en cualquier geografía y esa hermosa sensación de que todos, cada cual a su manera, sigue siendo un militante.
Quedan meses para descorchar un vino y festejar la victoria de la justicia que buscamos porque somos buena gente, esa justicia que tejimos lentamente como una gran bandera que hoy levantan nuestros hijos, y los hijos que no conozco, que defienden con convicción la democracia por la que dieron su vida tantos.
Recuerdo un cuento de García Márquez, ‘El hombre de la fresa’ creo que se llamaba. El tipo se encuentra con quien había sido su verdugo, que ahora venía a pedirle ayuda porque tenía un terrible dolor de muelas. El tipo pensó en no atenderlo y después de cuestionarse éticamente la cosa decide sacarle la muela sin evitarle el dolor y mientras el fulano se retorcía de dolor en la silla, el tipo mira por la ventana y le parece que un montón de huesos bajo la tierra hacen un sonido imperceptible. Era la justicia.
Nosotras pasamos muchos años en la cárcel sostenidas en la convicción de que la dictadura tenía un final y que el final era el pueblo apoderándose de la democracia.
Los genocidas del SI, la lista incompleta de los que están siendo juzgados, van a ir a una cárcel común y en una de esas conseguimos que la justicia entienda que aun de viejos ponen en peligro a la sociedad y entonces ni de viejitos los van a dejar salir. En la cárcel. Repudiados. Sin que a nadie le importe lo que les pase. Y por ahí también conseguimos que los jueces, después del reclamo contundente de Stella, digan que las violaciones a las que fuimos sometidas son también delitos de lesa humanidad.
Yo no soy la justicia así que no tengo el deber de ser ecuánime: No perdono, no olvido.
Con todo, me quedo con los abrazos, con los afectos entrañables. Con la alegría, desde nuestra testaruda convicción acá estamos todavía, con las banderas de nuestros compañeros en alto. Reconociéndonos en nuestros errores y cobijándonos en nuestras fortalezas. Para que toda la verdad se haga presente.
Ojalá que la palabra en nuestros testimonios sirva para darle a la verdad y a la memoria el lugar que merecen. Esta memoria que va armando fragmentos de la historia hasta que este completa. Que sea el conjuro contra el olvido y la desmemoria. Soñando que al final del camino cada uno tendrá lo que se merece. Los nuestros, la gloria, los destructores de la vida, su justo castigo.
De reencuentro con Lucía, de ella con esta madre a la que ahora le conoce las cicatrices y descubriendo que nuestros hijos son un hermoso refugio por estos días.
Quién sabe que cambia haber dejado volar las palabras. Solo sé que es legítimo este asco que siento por los injustos vivos que balbucean a veces en la sala de audiencias porque nuestra memoria les da miedo. Caminando este tiempo con nuestra memoria a cuestas, buscándome en estas nuevas manos compañeras, otras veredas, otros caminos, empezando a sacar los trapitos blancos de las heridas, porque, como diría mi vieja, va a curar.
[Elida Deheza declaró en la causa Díaz Bessone el 30 de noviembre de 2010.]
17 de enero de 2011
©rosario 12