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visita al centro del infierno


Referentes internacionales de derechos humanos visitaron la ex ESMA. El juez español Baltasar Garzón, la ex senadora colombiana Piedad Córdoba y algunos de los integrantes de la CIDH que vinieron al país en 1979 conocieron el Casino de Oficiales, donde funcionó el centro clandestino de detención.
Argentina. El chileno Edmundo Vargas Carreño y el norteamericano Tom Farer integraron la comitiva de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que en 1979 documentó en la Argentina las denuncias de organizaciones de derechos humanos. Ayer, cuando bajaron al sótano del Casino de Oficiales de la Escuela de Mecánica de la Armada, Vargas Carreño quiso saber cuántas personas se encontraban detenidas cuando llegó en 1979. "Siento mucha frustración por no haber podido encontrar nada", agregó, compungido. Era difícil que lo hiciera: para la visita de la CIDH, el grupo de tareas escondió a los detenidos en una isla de Tigre que pertenecía a la Iglesia Católica, la famosa isla El Silencio. "No estaban tan lejos de aquí", reflexionó Farer.
Vargas Carreño y Farer fueron parte, junto al juez español Baltasar Garzón y la ex senadora colombiana Piedad Córdoba, de una comitiva de lujo que recorrió ayer el predio de la Escuela de Mecánica de la Armada, en coincidencia con el aniversario del Juicio a las Juntas Militares y en la víspera del Día Internacional de los Derechos Humanos. Recorrieron el Casino de Oficiales, donde cientos de personas fueron torturadas y asesinadas durante la última dictadura.
La visita de las personalidades internacionales arrancó pasadas las 10, cuando una combi oficial los acercó al predio que da a la Avenida del Libertador. Allí, junto a funcionarios de Cancillería, estaban Farer y Vargas Carreño. También se acercaron la diputada guatemalteca Otilia Lux –quien denunció en su país y en el extranjero el genocidio contra el pueblo maya– y la vicepresidenta de la ONG Zimbabwe Lawyers for Human Rights, Sarudzayi Naomi Njere, quien hoy recibirá de manos de la presidenta Cristina Kirchner el Premio Emilio Mignone por fomentar la cultura de los derechos humanos.
Luego de una breve recepción a cargo de Judith Said, coordinadora general del Archivo Nacional de la Memoria, Garzón recordó el juicio a las juntas como "un ejemplo de cómo se debe responder a la represión desde la Justicia" y elogió el modelo de búsqueda de la verdad encarado por el gobierno argentino. "Desde el gobierno de Néstor Kirchner se está enfrentando de una forma muy firme ese pasado, con todas las garantías que un estado de derecho exige. Es un proceso que admiro y envidio", afirmó. En el mismo sentido, Vargas Carreño sostuvo que "lo que ha hecho Argentina es ejemplar para que nunca más se pueda repetir".
Durante la siguiente hora y media, los juristas y políticos recorrieron las instalaciones del mayor centro clandestino de la Armada en compañía de una de las guías del Espacio para la Memoria. La visita comenzó frente al edificio central de la ESMA, conocido como "Cuatro columnas", donde estaban las aulas de instrucción de los militares. El mayor interés de los presentes, sin embargo, fue el Casino de Oficiales.
En septiembre de 1979, como consecuencia de la presión de la administración de James Carter sobre la dictadura argentina, Vargas Carreño encabezó una misión –también integrada por Farer– que llegó al país para recopilar las denuncias de los familiares de secuestrados. Durante dos semanas, la comisión estuvo en Buenos Aires, Córdoba, Tucumán y Rosario y visitó numerosos centros clandestinos. Su lapidaria conclusión fue que "por acción de las autoridades públicas y sus agentes, en la República Argentina se cometieron (...) numerosas y graves violaciones a los derechos humanos". Fue un golpe certero a la imagen de la junta en el exterior y el comienzo del fin de la dictadura.
En ese contexto, una de las acciones más resistidas por los militares fue la inspección ocular de la ESMA, que los testimonios habían señalado como centro de tortura. Para confundirlos, la Marina hizo varias reformas al casino: eliminaron un ascensor que daba al hall –cuya existencia habían confirmado distintos testimonios– y la escalera que conducía al sótano donde se interrogaba a los detenidos, camuflándola con una insignia de la fuerza. Todo esto en el ambiente contiguo al salón Dorado, donde la inteligencia naval analizaba la información arrancada bajo tortura. De esta manera, la CIDH se encontró con un edificio que funcionaba con aparente normalidad.
Al llegar al altillo, el silencio de los presentes fue total. El lugar, conocido como "Capucha", alojó en situaciones inhumanas a varias de las casi cinco mil personas que se calcula que pasaron por el centro. A unos metros estaba el cuarto que ofició de maternidad, donde más de treinta mujeres dieron a luz en cautiverio. Sus bebés fueron apropiados por los represores y repartidos entre sus amigos, aunque a la fecha once de los nacidos en la ESMA ya recuperaron su identidad.
Así concluyó la recorrida. Lux agradeció las explicaciones y compartió su experiencia personal. "Cosas así sucedieron en el mismo Palacio Nacional, que sirvió como centro de detención y tortura", detalló la diputada, quien trabajó en la comisión guatemalteca para la paz luego de la guerra civil que vivió el país hasta 1996. "La humanidad no puede volver a resolver sus problemas a través de la fuerza y el crimen. Aún quedan secuelas en nuestros países. Quizá no vivamos la guerra, pero sí sus efectos", concluyó.
[Informe de Federico Poore.]
11 de diciembre de 2010
10 de diciembre de 2010
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cristina rinde homenaje a madres


Día Internacional de los Derechos Humanos. Cristina Kirchner homenajeó a las Madres y a las Abuelas de Plaza de Mayo y anunció la creación del Ministerio de Seguridad.
Argentina. La Presidenta entregó el Premio Extraordinario Bicentenario de la Revolución de Mayo a seis familiares de detenidos desaparecidos durante la dictadura militar, entre ellas a Hebe de Bonafini y a Estela Carlotto durante un acto celebrado en la Casa Rosada. Rodeada de militantes de distintos organismos de derechos humanos, Cristina reivindicó la defensa irrestricta de los DH. Luego de destacar la presencia del juez español Baltasar Garzón, consideró que "la Justicia es universal y que los DH no son de izquierda ni de derecha, son patrimonio de todos". Adelantó que la actual ministra de Defensa, Nilda Garré, asumirá la titularidad del nuevo ministerio el próximo miércoles. Afirmó que "la seguridad y los derechos humanos son términos de una misma ecuación". Rechazó la opinión de que "porque nos interesan los DH no nos interesa la seguridad", y advirtió que no estaba dispuesta "a que la Argentina se integre al club de países xenófobos". Pidió disculpas a los países hermanos "si se han visto ofendidos" por los últimos acontecimientos ocurridos en la Ciudad de Buenos Aires, y exhortó "a la reflexión y a la prudencia" a todos los dirigentes políticos y sociales".
Cristina Kirchner aseguró que "el orden público debe ser custodiado pero no a partir de vidas de seres humanos porque, entonces, se transforma en algo diferente. Esto no significa desconocer los atributos del Estado y el ejercicio del monopolio de la fuerza sino tomar cuenta de la historia. La paz y el orden están vinculadas con la garantía de los derechos de todos. Nos comprometimos siempre a no reprimir manifestaciones sociales, a pesar de los costos políticos. Esa es la senda. Los últimos hechos confirman que no estábamos equivocados", aseveró.
La Presidenta sostuvo que nada le interesa más que "preservar la vida y el patrimonio de los argentinos", en tanto que sostuvo que nunca va a permitir "que se le quite la vida a alguien por defender algo material". "Nada ni nadie puede reparar la pérdida de un ser querido", afirmó al tiempo que recordó el valor y el coraje de "las Madres y las Abuelas que nunca pidieron violencia o venganza".
"Redoblo mi convicción en ese sentido. Esa es una sociedad civilizada para lograr justicia. Ustedes son el más vivo ejemplo de que la venganza y el odio no sirven. Sólo sirve la justicia. Voy a utilizar todos los instrumentos de la Constitución para que todos tengan los mismos derechos en el país. Todavía falta más igualdad, seguridad, justicia y equidad. Hay que ser responsables", dijo la presidenta.
11 de diciembre de 2010
10 de diciembre de 2010
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rematado de un tiro en la cabeza


El joven asesinado anoche fue sacado de la ambulancia que lo trasladaba y rematado de un tiro en la cabeza.
Argentina. El director del SAME, Alberto Crescenti, informó que el joven de 19 años que se convirtió en la cuarta víctima desde que comenzó el conflicto fue sacado por la fuerza por desconocidos cuando ya estaba en la ambulancia que lo trasladaba al Hospital Piñero. "Estaba herido, lo sacaron y lo remataron en el lugar", en tanto el médico que lo acompañaba en el interior del vehículo, Julio González, debió ser internado por el shock que le produjo la situación. Crescenti confirmó, además, que en el Piñero "hay internados dos heridos graves", uno de los cuales, Policarpio Coria, de 41 años, presenta heridas múltiples y fracturas y asistencia respiratoria mecánica. Los vecinos cercanos al predio ocupado por cientos de familias sin techo intentaron por segunda noche consecutiva echar a los acampantes, quienes les hicieron frente y los obligaron a retroceder. A través de los canales de televisión, los pobladores agredidos reclamaron la presencia de ambulancias para trasladar a los heridos, en medio de nuevas protestas por la ausencia de la policía. Crescenti denunció, además, que las doce ambulancias que permanecen en la zona no pueden entrar al barrio donde se encuentran los heridos porque fueron agredidas a piedrazos. Tanto los agresores como los ocupantes del Parque denuncian que Soldati "se ha convertido en tierra de nadie". Durante el anochecer fueron agredidos todos los móviles de los medios de comunicación presentes en el lugar.
[Foto viene del blog Daniel Mancuso].
11 de diciembre de 2010
10 de diciembre de 2010
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destituyen a jefes de policía


El gobierno nacional separó a los jefes de la policía federal que comandaron el trágico desalojo en Soldati. Los vecinos de la Villa 20 responsabilizan por la represión a las policías Federal y Metropolitana. Ambas fuerzas sostienen que sólo usaron balas de goma. Ayer hubo una nueva toma en el Parque Indoamericano. Anoche seguían las negociaciones.
[Carlos Rodríguez] Argentina. "A mi hermano (Bernardo Salgueiro), lo mató la policía, que disparaba hacia nuestra casa desde el puente de la Avenida Escalada. Las balas vinieron desde el lugar donde estaban los policías." A pesar del llanto, fueron claras las palabras pronunciadas, ante Página/12, por Griselda Salgueiro, la hermana de una de las dos personas que murieron durante la represión que se llevó a cabo para desalojar a cientos de familias que habían ocupado, el martes, el predio del Parque Indoamericano, frente al Parque de la Ciudad, en Villa Soldati. El relato de la mujer, en cuanto a la dirección de los disparos, coincide con lo que se vio en las imágenes de la televisión. Allí se puede constatar cómo varios policías de la Federal, disparaban con armas largas, desde el citado puente, hacia la Villa 20. La Federal asegura que solo usó balas de goma. Los Salgueiro viven en la primera línea de casas. El joven cayó herido en la puerta de su casa y murió en una sala de primeros auxilios ubicada a metros del lugar. El ministro de Justicia y Seguridad, Julio Alak, calificó lo ocurrido de "gravísimo e intolerable" y separó de sus cargos a los jefes de la Federal a cargo del operativo.
Sobre la otra persona muerta, Rosemary Churapuña, se informó que era la esposa del albañil Rubén Quispe, uno de los trabajadores del obrador Los Piletones, de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. El cuerpo de la mujer será trasladado a Bolivia, de donde era oriunda. El apoderado de la Fundación, Sergio Schoklender, dirigió sus imputaciones a la Policía Metropolitana. Insistió en que el inicio del conflicto, en la madrugada del martes, se produjo cuando "un grupo armado" ingresó al predio "sin que la Metropolitana hiciera nada para impedirlo". Por eso aseguró que la fuerza tiene "una connivencia con grupos armados".
Anoche, en conferencia de prensa, el ministro de Justicia y Seguridad, Julio Alak, anunció que han sido separados de sus cargos los responsables del operativo del martes. Además de esa medida que involucra a la Federal, una fuente del gobierno porteño aseguró que el ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, ordenó el secuestro de todas las armas que llevaban ese día los hombres de la Metropolitana. Aunque los voceros de ambas fuerzas aseguran que "no hubo balas de plomo", es un tema que deberá ser motivo de investigación, dada la muerte de dos personas y las heridas de bala que habrían sufrido, al menos, otras dos.
Sobre Salgueiro, otra de sus hermanas, Jorgelina, recordó que la víctima había estado en la Villa 20 para buscar a sus sobrinas, a las que iba a llevar a la casa de su abuela, en Barracas. Las dos coincidieron en que Salgueiro recibió un balazo "en el abdomen". De acuerdo con la información de sus parientes, el hombre "venía de Barracas a llevar a sus sobrinas a ver a su abuela. Le tiraron cuando estaba dentro de la villa, frente a su casa. Llegó herido, se arrastró, comenzó a vomitar y luego se murió", cuando lo llevaron al centro asistencial del barrio.
Ayer, a pesar de lo ocurrido el martes, cientos de habitantes de la Villa 20 volvieron a ocupar los terrenos en el Indoamericano. "Nos mataron a dos personas. ¿Qué más podemos perder? Nosotros nos quedamos acá." Vicente Vergara es misionero. Vive con su esposa y su hija, más sus nietos, en una habitación de cuatro por cuatro, apilados, que alquila por 500 pesos en la villa. Por esa razón, Vicente y centenares de personas más, en su misma situación, se volvieron a plantar ayer sobre el inhóspito terreno del Parque Indoamericano, a la espera de que las autoridades porteñas o nacionales les ofrezcan "una vivienda digna". Los pobladores volvieron a ocupar el predio y aguantaron la tibia presión de unos cuarenta agentes de la Metropolitana, que finalmente se replegaron.
En la tarde de ayer siguieron lloviendo las denuncias contra la violencia policial. Isabel, coordinadora de un comedor que brinda asistencia a 250 niños, relató que un hombre de la Metropolitana la arrastró e intentó asfixiarla en una zanja. "Los de la Metropolitana nos sorprendieron cuando estábamos en la toma con mis hijas. Primero comenzaron a tirarnos gases, corrimos y nos encerraron cerca de un puente. En ese lugar me arrastraron de los pelos y caí dentro de una zanja, en donde un policía me retuvo durante varios minutos. Me asfixiaba."
Un vecino la ayudó a escapar, mientras a su alrededor "la policía seguía disparando sus armas". Isabel pudo llegar hasta el playón del hipermercado Jumbo, en Escalada y Avenida Cruz, donde se encontró con sus familiares. La llevaron a un hospital porque sufrió la fractura de su brazo derecho. "Llegué al hospital y no recuerdo nada nada. Lo único que puede asegurar es que nos corrieron con la intención de matarnos. Tengo los casquillos para aportar a la causa judicial. Eran balas de plomo, no caben dudas. Los que vinieron a reprimir eran todos hombres y eran muy violentos con las mujeres. Mi vecino me salvó la vida".
Otro vecino, Óscar Aguirre, aseguró que además del grupo de la Federal que disparó desde el puente de Escalada, hubo otros policías que "tiraron gases y balas hacia las personas que estaban en el Parque Indoamericano. Es en ese momento en el que una de las balas alcanza a Rosemarie". Los vecinos aseguran que hallaron vainas servidas que corresponderían a balas de plomo y no de goma.
Sin embargo, el vocero de la Federal, comisario Sebastián Seggio, insistió ayer en que el personal de esa fuerza "sólo utilizó balas de goma" en el operativo de desalojo. El oficial fue más allá, todavía, cuando afirmó que "los disparos partieron de manera anárquica y criminal en torno a la Villa 20 de parte de particulares". Sólo corroboró sus dichos afirmando que dos de los policía "recibieron una herida en la mano y otro en el brazo". Seggio corroboró que el desalojo fue ordenado por la jueza María Cristina Nazar y que tenían la facultad de "hacer uso de la fuerza", en caso de que hubiera resistencia de parte de los vecinos.
Justificó la represión al asegurar que los manifestantes "arrojaban objetos contundentes y piedras, a la vez que se escucharon detonaciones de armas de fuego que provenían desde abajo del puente" de la Autopista Cámpora. "La Policía Federal estaba con escudos, sin armas, y recibió una lluvia de piedras." En ese punto fue que dijo que "para la dispersión se utilizaron postas de goma. Se usaron escopetas que disparan postas de goma", insistió el funcionario policial.
En la investigación judicial tendrá que establecerse si fueron balas de plomo o no. Lo único cierto es que, a través de las imágenes de la televisión, se pueden comprobar, en principio, que eran armas largas, que eran varios los que dispararon hacia la Villa 20 y que todos esos agentes de la Federal son identificables porque ninguno tenía el rostro cubierto. Uno de los que más disparó fue un hombre de civil que llevaba puesto un chaleco antibalas.
En la Villa 20 se sigue insistiendo en que habría al menos otras dos personas heridas. Se trataría, según los vecinos, de un joven que recibió un tiro en la cabeza y que está internado, y de una nena herida en el cuello por una bala. El abogado Nicolás Taub, de la organización Liberpueblo, le dijo a este diario que además de las muertos y heridos "tuvimos un desaparecido durante casi 24 horas".
Se trata del joven Emanuel Ríos, de 26 años. Su madre dialogó con la prensa y mostró una fotografía publicada ayer por Página/12, en la cual Emanuel aparece con el rostro ensangrentado y rodeado de policías. Por razones que nadie supo explicar, lo encontraron internado en un hospital de Quilmes. Los padres, acompañados por el abogado Taub, habían concurrido a las comisarías 52 y 36, pero en ambas seccionales negaron que el chico hubiera sido detenido por ellos. "Después, sin ninguna explicación, lo encontramos internado en Quilmes, donde fue llevado por la misma policía", dijo el letrado.
11 de diciembre de 2010
9 de diciembre de 2010
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pedían vivienda digna


Las denuncias y reclamos en la Villa 20, de Soldati. Dos militantes del Frente Darío Santillán explican la historia de la villa y el cementerio de autos que viene causando la contaminación. La falta de viviendas.
[Emilio Ruchansky Argentina. En medio de los gritos de una asamblea espontánea hecha durante la medianoche en la villa 20 de Lugano, el joven Federico Orchami, un militante del Frente Darío Santillán, y un referente del asentamiento, Diosnel Pérez, intentan calmarse antes de hablar con Página/12. Ambos vienen dando una larga batalla para que se cumpla el plan de urbanización aprobado por ley en 2005 y el fallo que en agosto del año pasado obligó al gobierno porteño a compactar y remover los casi seis mil vehículos que conforman el cementerio de autos de la Policía Federal en Lugano. "Los terrenos que deberían ser destinados a viviendas son de los de ese cementerio, que encima son tierras contaminadas. Acá muchos chicos se mueren con plomo en la sangre", dice Orchami.
Pérez vive a una cuadra de la piecita de Bernardo Salgueiro, asesinado ayer. "Era un paraguayo como yo, que vino a buscar una oportunidad, nada más", dice el referente social. Para él, el Gobierno porteño cometió un error cuando prometieron dar títulos de propiedad a los ocupantes de su villa. "No midieron las consecuencias de decir eso, eran 15 mil personas tomando tierras, fue algo masivo que nunca vi en estos años. Nos ilusionaron primero y después nos fusilaron, nos tiraron en nuestras propias casas, eso es lo peor", reflexiona.
Como indica la ley 1770, aprobada el 11 de agosto de 2005 en la Legislatura de la Ciudad, el Gobierno porteño debería construir 1600 casas en las villas, informa Pérez. "Pero el presupuesto para el año que viene es para hacer solo 650 viviendas en cuatro villas –dice–. El gobierno de (Mauricio) Macri no tiene una política para solucionar el problema de las viviendas. Es un gobierno fascista, los que vivimos en barrios de emergencia sabemos que ellos quieren que nos vayamos, que los pobres no vivan en la ciudad, esa es su política. Las dos personas asesinadas solo por pedían una vivienda digna, como dice la Constitución".
A su lado, Orchami toma la palabra para contar lo que Pérez no se anima. Dice que este dirigente vive amenazado desde que quiso presentarse a las elecciones como presidente de la junta vecinal. "Acá hay un puntero macrista, que hizo todo lo posible para que no haya elecciones. Es el responsable de los atentados contra Diosnel, contra su familia. Ya no sabemos qué hacer para protegerlo", dice el militante de 25 años. El año pasado hubo una ocupación que también fue reprimida, aunque no de forma brutal como esta vez. Por entonces, prometieron a los habitantes de la villa 20 que se sanearía el cementerio de autos.
"Entonces con los vecinos pactamos no ocupar si se hacía el saneamiento pero no hicieron nada, solo maquillaje. Presentamos planes de urbanización pero los autos siguen acá, llenos de ratas. Hay hambre y la desnutrición es moneda corriente. ¿Cómo no van a haber ocupaciones de tierra si no hubo urbanizaciones?", se pregunta Orchami. El cementerio de autos ocupa 12 hectáreas y el juez Roberto Gallardo viene emitiendo fallos para que se limpie el lugar y se proceda a la clausura inmediata del depósito de autos de la Policía Federal. "Pero salvo los terrenos de las Madres de Plaza de Mayo, no se hizo nada por limpiar el lugar", aclara el militante.
Tanto Pérez como Orchami coinciden en que el hacinamiento y la enfermedades derivadas de la contaminación de plomo y otros metales están haciendo más miserable aún la vida de las 40 mil personas que sobreviven en la villa 20. Esos terrenos, agregan, pertenecen a las ciudad y también al Ministerio de Justicia, responsable por la Policía Federal. "Y no vemos avances, hay muchos intereses en juego, los del gobierno porteño y también los de la policía federal", dice Orchami.
La historia de las postergaciones incluye al hospital de Lugano. Orchami asegura que el Gobierno porteño solo pintó la fachada pero no puede dar cobertura médica a los vecinos. "No tiene insumos, ni camillas, el hospital no está en condiciones, es toda una pantalla. La zona sur es el basurero de la ciudad, acá hay cementerio de autos y de ratas", denuncia. Llegó al barrio hace dos años junto al Frente Dario Santillán para resolver ayudar principalmente en el tema laboral, apoyar a las familias organizadas en emprendimientos cooperativos, productivos y autogestivos. "Pero la lucha por la vivienda y la contaminación se puso a la par de los desafíos que enfrentamos a diario", dice mientras detrás se escuchan los gritos de la asamblea.

¿Qué están discutiendo ahora? –le pregunta Página/12.
Estamos contando los detenidos, tratando de entender la situación real y viendo qué hacemos para protestar, marchas y escraches seguro. Nos dio bronca ver en la tele al ministro (de Espacio Público porteño) Diego Santilli diciendo que era un operativo valioso, prolijo y conjunto entre la federal y la metropolitana. Y 15 minutos después asesinan dos personas.
10 de diciembre de 2010
8 de diciembre de 2010
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policía argentina vuelve a matar


Dos muertos y al menos diez heridos en la represión policial a una protesta tras un desalojo en Soldati. Por la tarde, la Federal y la Metropolitana desalojaron las viviendas intrusadas que construyen las Madres en Los Piletones. Un grupo de los desalojados protestó luego en la Villa 20, con pedradas e incendios. Todo terminó en represión y muerte. Más de 50 detenidos.
[Carlos Rodríguez] Argentina. El desalojo de un grupo numeroso de familias que habían ocupado parte del predio del Parque Indoamericano, en la zona sur de la ciudad de Buenos Aires, terminó con gravísimos incidentes cuando las policías Federal y Metropolitana reprimieron a vecinos que se resistieron en la zona de la ciudad donde se encuentra la Villa 20. La protesta vecinal incluyó la quema de autos secuestrados en procedimientos policiales y que se encuentran depositados en un predio que pertenece a la Federal. La Guardia de Infantería reprimió con violencia a los vecinos y de acuerdo con la información obtenida por Página/12, hubo dos personas fallecidas, mientras que hay otras dos heridas de suma gravedad, entre ellas una beba. Cerca de la medianoche, fuentes de la Policía Federal consultadas por este diario confirmaron la muerte de un joven de 22 años y de una mujer de 28 años. La información fue difundida, al principio, por el Frente Darío Santillán, que denunció en un comunicado que "los policías dispararon balas de plomo con sus armas reglamentarias y con Itakas". La denuncia tardó varias horas en ser confirmada por una fuente oficial. Hubo más de 50 detenidos.
El Frente Darío Santillán aseguró que durante "el violento desalojo del Parque Indoamericano y en la Villa 20 fueron asesinados Bernardo Salgueiro, de 24 años, y Rosemary Puña, de 28 años". Además, según denunció la misma organización, "hay otras dos personas que fueron trasladadas a los hospitales Piñero y Santojanni, una de las cuales es una beba que fue herida de bala y un joven que tiene una herida en la cabeza y que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente de urgencia". Anoche, un vocero del Ministerio de Justicia de la Nación se había hecho presente en la Villa 20, para tratar de ampliar la información y establecer los detalles de lo sucedido.
Aunque la oficina de prensa de la Policía Federal seguía sin dar información sobre los hechos de violencia, una fuente de esa fuerza le confirmó a este diario las dos muertes, aunque sostuvo que "las heridas que recibieron las dos personas sería de armas de bajo calibre". La misma fuente dijo que "también hay policías heridos de bala de armas de bajo calibre". Horas antes de que se conociera la noticia sobre las muertes y las personas heridas, el ministro de Espacio Público del gobierno porteño, Diego Santilli, había asegurado que el operativo de desalojo, realizado en forma conjunta por las policías Federal y Metropolitana había "terminado bien", en referencia a que "no se habían producido incidentes graves".
Según Santilli, habían sido "muy distintas las posturas que adoptaron las familias (que habían ocupado el predio del Parque Indoamericano), que se retiraron sin producir incidentes, y la de un grupo reducido que provocó los choques con la policía". En el operativo intervinieron uniformados tanto de la Federal como de la Policía Metropolitana.
Sergio Schocklender, de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, entrevistado antes de que se conocieran las muertes, aseguró que la situación planteada en el Parque Indoamericano, con la toma de tierras, era "el resultado de la inacción del gobierno de (Mauricio) Macri, que sigue produciendo desalojos, pero no construye viviendas para la gente pobre". Los problemas comenzaron en la madrugada de ayer, cuando "un grupo de hombres armados intentó ocupar, a tiros, el obrador del barrio que estamos construyendo en la zona de Los Piletones", informó a Página/12 Sergio Schocklender.
Precisó que "el portón por el que ingresaron las personas que iban armadas estaba custodiado por la Policía Metropolitana, que no hizo nada para evitar la agresión que sufrieron los serenos y la gente que se encontraba en el lugar". En ese predio, la Fundación construye 320 viviendas, con la participación directa de las mismas personas que serán las adjudicatarias de esos hogares.
"La Policía Metropolitana vio los fogonazos, pero no hizo nada para impedir el accionar de ese grupo, que evidentemente responde a algún puntero político que convocó a ocupar viviendas que están siendo construidas para otras personas que son adjudicatarias de esas casas", interpretó Schocklender. Luego fueron llegando al lugar personas que, sin ejercer violencia, fueron ocupando los terrenos. "Con su accionar, con la indiferencia del gobierno de (Mauricio) Macri, lo que se genera es una batalla entre pobres que necesitan un lugar donde vivir."
De acuerdo con la información suministrada por el gobierno porteño y el SAME, en los incidentes hubo "ocho policías heridos". Nada se dijo sobre los civiles muerto y heridos que después, como se pudo comprobar recién cerca de la medianoche, habían sido atacados a tiros. Las imágenes registradas en el lugar demuestran que hubo una violenta represión en contra de los vecinos del lugar. Los agentes de la Federal y de la Metropolitana reprimieron con balas de goma, según la información oficial, aunque los vecinos de la Villa 20 afirman que "dispararon balas de plomo con sus armas reglamentarias y con Itakas".
Además de los muertos y de los heridos, se produjeron 28 detenciones, en la comisaría 52ª, y otras 27 en la seccional 36ª, las dos que intervinieron en el operativo, junto con fuerzas de elite como la Guardia de Infantería. El desalojo del predio ocupado en el Parque Indoamericana fue ordenado por la jueza María Cristina Nazar, y se desarrolló sin incidentes graves, al menos en los primeros momentos.
El problema comenzó a las 19.45, pero se trasladó a la zona de la Villa 20, de la que habían partido –se supone– algunas de las personas que intentaron tomar las casas que construye la Fundación Madres de Plaza de Mayo. De acuerdo con la información suministrada por el ministro porteño Diego Santilli, las familias que habían ocupado el predio lo abandonaron luego de una "negociación pacífica". El funcionario macrista estuvo acompañado por el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro.
Al parecer, 45 minutos después, cuando el conflicto parecía solucionado, un grupo de personas –según la versión oficial– comenzó a arrojar piedras contra la Guardia de Infantería. Los policías comenzaron a reprimir con disparos de bala de goma –y también de plomo, según las denuncias realizadas por los vecinos– y el avance de un camión hidrante por la avenida Escalada. Los manifestantes, como respuesta, quemaron gomas sobre el asfalto y luego retrocedieron hacia la Villa 20, donde quemaron los autos secuestrados del predio policial.
Uno de los vecinos muertos, Bernardo Salgueiro, de 22 años, es un joven de nacionalidad paraguaya que había llegado al país hacía un año. Vivía en la Villa 20, donde alquilaba una habitación de tres por tres por la que pagaba la suma de 400 pesos. Hoy, las organizaciones sociales realizarán una conferencia de prensa para informar sobre lo sucedido y para las 15 se llamó a una manifestación hacia la Plaza de Mayo, que partirá de la esquina de Corrientes y Callao.
10 de diciembre de 2010
8 de diciembre de 2010
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dónde está mi hermana


Mirta Castellini interpeló a Chomicky. "¿Dónde está mi hermana?"
[José Maggi] Argentina. Mirta Castellini, sobreviviente del Servicio de Informaciones, declaró ayer en la causa Díaz Bessone, en un emotivo testimonio que completó con un pedido: "Vine porque quiero aportar los nombres de los compañeros que vi, para que las familias puedan tener una orientación, un cierre a un capítulo como quisiera tenerlo yo con mi hermana y con mi cuñado (desaparecidos). Quiero decirle especialmente a Chomicky que dice que fue reducido al servilismo, que ésta ha sido su oportunidad para decirnos donde están los compañeros, pero no lo hace, dice que está arrepentido pero no lo demuestra. El eligió hace 33 años y sigue estando del mismo lado. No sé con que cara todos ellos miran a sus hijos, a sus familias. O sí sé, porque yo tenía de compañera de trabajo a la hermana de Gustavo Bueno (un miembro de la inteligencia militar exiliado en Brasil) y un día, cuando se enteró de mi historia, vino y me pidió perdón". Al retirarse de la sala, sacó la foto de su hermana y se la mostró a Chomicky. "Ella es mi hermana, decime dónde está", lo espetó. Chomicky sonrió y dijo "no la conozco".
Castellini fue secuestrada el 23 de marzo de 1977 en un operativo del que participaron Mario Marcote, José Scortechini, Ricardo Chomicky, José Lofiego y otros tantos que no pudo identificar. "Me llevaron al SI, me sacaron la ropa, a los empujones, me acostaron en una camilla, me ataron de manos y pies y comenzaron la sesión de torturas. Tengo marcas en la pierna derecha, de las sogas que se me iban incrustando cuando pegaba saltos por la corriente", describió Mirta.
En esa situación escuchó la voz de una mujer "que después supe era Nilda Folch (la Polaca, que era novia de Chomicky y está prófuga en esta causa), que me tiraba agua y preguntaba si seguía tirándome".
Según relató la sobreviviente, en el SI estuvo en la rotonda. "Después en la Favela, con Gloria Fernández (Manola), que sigue desaparecida. Era el 5 o el 6 de abril, era un lugar chiquito, un entrepiso, donde se escuchaban los pasos del Pollo Baravalle que iba y venía. Me piden que me saque el pañuelo y se lo dé a Gloria. Como a las dos horas, vuelven con palas, muy excitados, y el Cura me devuelve el pañuelo y dice que Gloria estaba en la alcaidía". La habían asesinado.
Según recordó Mirta, "la voz del Cura, que era finita, la tengo muy presente. Era alto, delgado, con una camisa siempre abierta, el cabello partido para un costado. También escuchábamos a Carlitos Gómez, que según me dijo Gloria le decía que la iba a matar porque ella era de su barrio y lo había marcado. Se escuchaba al Cady, a Nilda Folch, a Graciela Porta que dormía con su bebé" recordó Castellini.
Entre los represores también recordó a "la Pirincha Peralta, el Sargento Vergara, Managua Vallejos, Costeleta, Archi Scortecchini, que siempre andaba a los saltos con las armas en la mano y nos daba la impresión que estaba drogado. Lo tengo muy presente porque el me sacó y me llevó a tribunales y después porque junto con Marcote me van a visitar a la cárcel de Devoto". Hizo descripciones muy precisas de cada integrante de la patota.
"Tengo claros algunas voces, algunos rasgos. Tal es así que estando en libertad, un día, por avenida Pellegrini, escucho una voz. Lo identifico, era Managua: era grandote, muy bruto, tenía 3 hijos. Sé que Darío era flaco, petiso, morocho, de buen trato aparentemente. El Sargento era grandote, usaba peluquín, muy desagradale. Portillo era chiquito. El Ciego, que tenía conocimientos de medicina, tenía un ensañamiento muy especial con las zonas genitales y los pezones. Era gordito, de lentes gruesos".
Pero el primero en declarar por la mañana fue Benito Espinoza, quien fue secuestrado el 19 de marzo de 1977 junto a su mujer Francisca Van Bove, sus pequeñas hijas y una conocida de la familia que se alojaba en el domicilio, Gloria Fernández.
Espinoza terminó su relato diciendo "Por qué pasaron tantos años? Por que demoraron tanto la justicia? Nosotros recibimos palizas, fuimos torturados y asesinados y ellos estaban de lo más bien afuera. Yo quiero que se haga justicia, sobre todo por las mujeres, se han ensañado con las mujeres, las han torturado, las han deshonrado".
10 de diciembre de 2010
8 de diciembre de 2010
©rosario 12
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el calvario del largui


Los hermanos Gollán en el SI.
[Sonia Tessa] Argentina. Daniel Gollán había ido a dormir a la casa de su hermano Juan José, en el Fonavi de Grandoli y Gutiérrez, el 27 de julio de 1976. Estaba en calzoncillos a la madrugada, cuando la patota irrumpió en el hogar. Preguntaban por Gustavo, el hermano menor, pero una voz conocida les dijo que Daniel también "estaba en la joda". Era estudiante de medicina, militaba en la Juventud Universitaria Peronista, tenía 21 años. La primera impresión fue escuchar que lo mandaba al frente Horacio el Mancha Tartaglia, militante de la UES y un invitado habitual en su casa materna, donde se quedaba a dormir y comer varias veces por semana. Los efectivos se llevaron a los dos hermanos que encontraron y, luego de una discusión, dejaron en la casa a la esposa de Juan José con su beba. Al llegar al Servicio de Informaciones, Daniel escuchó otra voz sorprendentemente conocida. "Llegó Larguirucho", dijo José el Pollo Baravalle, otro militante que había pasado a colaborar con las fuerzas represivas.
Gollán recibió golpes, lo tiraron al aire entre varios, para dejarlo caer con su peso muerto al piso. El dolor era indecible. "Este va a la parrilla", dijo la persona que luego pudo identificar como José Rubén El Ciego Lofiego, y comenzó la picana eléctrica en todo el cuerpo, en los genitales, en los dientes. Cuando terminó la primera sesión de torturas, Gollán se acercó a una canilla para tomar agua, con la esperanza de morir de un paro cardíaco. Quería "terminar con todo eso". No lo logró.
Por debajo de la venda, vio una de las ventanas de la jefatura, y quiso escapar pero tampoco pudo. Después del intento de fuga, recibió una "furibunda" paliza y lo dejaron tirado en el baño, con la cabeza al lado del inodoro. El personal del SI le orinaba encima. Volvió a ser torturado. Además de aplicarle corriente eléctrica, lo quemaron con cigarrillos, le hicieron el submarino seco y coronaron las torturas con un empalamiento.
Después de unas horas, vio llegar a una persona con uniforme militar, que sólo pudo ver por debajo de la venda. Sintió que hablaban de él, que el militar daba indicaciones de castigarlo, pero no matarlo. Después, Lofiego lo increpó: "Así que vos sos sobrino del general Alcides López Aufranc. Por culpa de generales cobardes como esos tuvimos que llegar a esto", le dijo el Ciego, mientras le pegaba. Como su tío había hecho una gestión por la vida de los hermanos Gollán, Lofiego le bajó la venda y le dijo que lo mirara bien, que ellos iban a quedarse en el poder por mil años. Gollán describió ayer a Lofiego como un hombre gordo, de tez blanca, que usaba anteojos muy gruesos, y el pelo tirado hacia atrás. Después de ese episodio, la tortura menguó.
Entre los represores, también recordó a el Cura (Mario Alfredo Marcote), a quien nunca pudo ver. Formaba parte de las sesiones de tortura. Mencionó a Kuryaki, Tu Sam (Carlos Brunato) y la Pirincha (César Peralta).
Después de cinco días de castigos lo llevaron al entrepiso, donde escuchaba los gritos de las otras personas torturadas. "A los 15 días me llevaron a bañar por primera vez, con agua helada, en el sótano", contó ayer. Volvió al entrepiso por varios días, hasta que logró estar al lado de su hermano Juan José, liberado el 24 de agosto, el día de su cumpleaños.
Daniel fue llevado al sótano y por primera vez le sacaron la venda. Lo mantuvieron allí por 20 días, y luego lo llevaron a la cárcel de Rosario, donde estuvo en una celda de castigo varios días, junto a otros seis presos. Un mes después, lo llevaron a Coronda, donde también sufrió castigos constantes. "El régimen carcelario se fue poniendo cada vez más restrictivo, vivía castigado", rememoró ayer. Su madre, que lo escuchaba desde el público, se habrá sentido orgullosa cuando él contó que ella "había hecho bastante lío. Mi madre es de hacer lío cuando pelea por causas justas". Después de otro año detenido en Caseros, Gollán logró la opción y se fue a Alemania. Se recibió de médico.
"Luego de todo esto, hemos continuado con la vida y la militancia, no sólo en los derechos humanos, sino también por la justicia social", dijo ayer para terminar su declaración, que había pronunciado con entereza. Trabaja en hospitales públicos. "Quiero hoy rendir un homenaje al presidente argentino que logró que esto fuera realidad, a Néstor Kirchner. No sólo esto, sino que volviéramos a tener esperanza", dijo con la voz quebrada por la emoción el testigo, a quien sus compañeros le dicen el Largui, un apodo que se explica al verlo tan alto, flaco y erguido.
Después fue el turno de su hermano Juan José, a quien los represores le dijeron que era "el único bueno de los tres hermanos". Cuando fue liberado, le costó conseguir trabajo. "Pertenezco a una generación fuera de serie, con mucho coraje, que quiso cambiar la historia de este país", dijo ayer Juan José, quien consideró "increíble estar contando esta historia, pensé que nunca se iba a hacer justicia".
10 de diciembre de 2010
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