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ratifican condena por desaparición forzada


Condenan a ex DINA por desaparición de mirista.
Santiago, Chile. La Séptima Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago ratificó la condena por el secuestro calificado del técnico electrónico Marcelo Salinas Eytel, ocurrido a partir del 31 de octubre de 1974 en Santiago. En fallo unánime, los ministros Emilio Elgueta, Patricia González y el abogado integrante Enrique Pérez, ratificaron la condena de primera instancia dictada por el ministro de fuero Alejandro Solís, quien el 17 de abril pasado sentenció a Manuel Contreras a la pena de 15 años y un día de cárcel como autor de este crimen. Asimismo, fueron confirmadas la condena de 10 años y un día para los agentes César Manríquez, Pedro Espinoza, Maximiliano Ferrer y Miguel Krassnoff. Como también los jueces coincidieron con la absolución de Orlando Manzo por falta de participación en la desaparición de Salinas Eytel.

7 de enero de 2009
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destino incierto para derechos humanos


En diciembre de 2010 desaparecerán los juzgados del Crimen y los ministros en visita. El incierto destino que espera a causas de derechos humanos. En dos años, 22 ministros de cortes de Apelaciones deberán concluir las investigaciones por 202 juicios de violaciones de los derechos humanos.
[Jorge Escalante] Santiago, Chile. El término definitivo de la estructura del antiguo sistema procesal penal, en diciembre de 2010, pone en duda el destino que tendrán cientos de causas por violaciones de los derechos humanos durante la dictadura que permanecen abiertas en todo el país.
De acuerdo a la ley que reguló el nuevo procedimiento procesal penal, en diciembre del año del bicentenario desaparecerán todos los juzgados del Crimen y con ellos la figura del ministro en visita.
Esto tiene directa incidencia en las causas de DDHH que en la actualidad están en manos de 22 ministros de cortes de Apelaciones, quienes operan en la calidad de ministros visitadores. En Santiago, donde se concentra casi el 80 por ciento de las 340 causas, existen siete de estos magistrados.
Si se cumple la ley procesal penal, los referidos juicios quedarán absolutamente huérfanos, sin jueces que los continúen instruyendo. La situación inquieta a organismos de derechos humanos, sus abogados y las agrupaciones de familiares de las víctimas.
De las 340 causas abiertas, sólo en 138 de ellas existe ya sentencia definitiva, lo que equivale al 40,5 por ciento. De esta manera, en 202 juicios (59,5%) aún no concluye la investigación para dictar sentencia.

Formas de Solución
El vocero de la Corte Suprema, ministro Milton Juica, dijo el viernes que el máximo tribunal del país ya se encuentra preocupado de cuál será la salida que se deberá adoptar para evitar que casi el 60 por ciento de los procesos por violaciones de los derechos humanos quede sin juez instructor.
Para este tipo de causas, los dos años que restan son prácticamente nada, por la lentitud de su avance. Varias llevan diez, quince y más años sin que se dicte sentencia.
Si bien lo más probable es que no exista inconveniente para que el Parlamento apruebe un proyecto de ley que haga una excepción respecto del fin de los ministros en visita que tienen a cargo estas investigaciones, el problema es cómo acelerar el trabajo de ellos.
Esto último implicaría reponer la función de la dedicación exclusiva, lo que significa que estos 22 ministros dejen de cumplir las otras funciones normales de un magistrado de corte, resintiendo notoriamente el funcionamiento de estos tribunales de apelación.
Por otro lado, incorporar jueces del sistema procesal penal nuevo tiene como resultado la ignorancia casi total que estos tendrían acerca de la enorme cantidad de información que manejan los actuales magistrados investigadores.

La AFDD
La presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Lorena Pizarro, manifestó a La Nación que "el plazo fatal de diciembre de 2010 es algo muy grave, porque significa que los juicios se paralizan".
Para Pizarro, "en dos años es imposible que estos ministros terminen sus investigaciones. A nosotros nos parece que esto es una expresión más de que simplemente se quiere terminar con todos estos juicios. Y todavía más, nos parece increíble que cuando se dictó la legislación que puso en marcha el nuevo proceso penal, no se haya previsto lo que iba a suceder con estas causas".
Según el abogado de derechos humanos Nelson Caucoto, "aquí lo que corresponde es que se apriete el acelerador a fondo en las investigaciones, pero eso no se logra con los ministros encargados cumpliendo además otra serie de tareas que les son propias".
El vocero Milton Juica dijo el viernes que ya se pidió a cada uno de los 22 ministros un informe del estado de avance de las causas que instruyen, considerando que algunos llegan a tener hasta más de 30 procesos de este tipo a su cargo.
De estos 22 magistrados, cuatro o cinco de ellos se encuentran autorizados por la Corte Suprema para dedicarse exclusivamente a las causas que instruyen en esta materia. La última autorización se emitió el viernes, para el juez Alejandro Madrid, que indaga la extraña muerte del ex Presidente Eduardo Frei Montalva y otros procesos relacionados con los delitos cometidos por la DINA. LN

701 Procesados o Condenados
Según el Ministerio de Interior, a la fecha están condenados o procesados 701 ex agentes o miembros de las FFAA que no integraron grupos represivos.
De este total, 256 tienen una sentencia dictada, pero sólo 40 permanecen cumpliendo prisión, pues el resto de las condenas se encuentra aún en etapas de apelación. De los 256 rematados, 48 tienen más de una condena.
Los otros 445 procesados están a la espera de que se dicten sentencias.
El 6 de mayo de 2005, el pleno de la Corte Suprema se retractó del plazo de seis meses que fijó para que los jueces con dedicación exclusiva cerraran la investigación de sus causas y volvió a repartir los procesos entre los 22 ministros de Corte de Apelaciones que nominó en calidad de ministros en visita.
El trabajo de estos magistrados se vio seriamente afectado, porque además debían integrar sala para atender el trabajo normal de un tribunal de apelación, y cumplir con las otras labores propias como redactar fallos e integrar comisiones calificadoras de otros funcionarios del Poder Judicial.

5 de enero de 2009
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diario de vida de detenido desaparecido


Una década antes del caso degollados. Publican libro con las memorias de Manuel Guerrero, detenido por el Comando Conjunto.
Santiago, Chile. "Desde el túnel. Diario de vida de un detenido desaparecido" rescata las trágicas vivencias del profesor y militante comunista cautivo y torturado en 1976, y secuestrado y degollado en 1985, por agentes de la Dirección de Comunicaciones de Carabineros de Chile.
Manuel Guerrero Ceballos colaboraba en forma activa con el gobierno del presidente Salvador Allende y formaba parte de la comisión ejecutiva de las Juventudes Comunistas. Tras el golpe de Estado de 1973, pasa junto a su familia a vivir en la clandestinidad. En junio de 1976, en la comuna de La Florida, cae en manos del Comando Conjunto, siendo detenido por cuatro meses.
Es en ese período, Guerrero escribe una especie de diario de vida sobre su tormentosa etapa en cautiverio que hoy, gracias a LOM Ediciones y la labor de recolección de manuscritos de su hijo Manuel Guerrero Antequera (concejal por Ñuñoa), se convierte en el libro "Desde el túnel. Diario de vida de un detenido desaparecido".
"Mi padre trata de reconstruir lo que le sucede y de eso trata este libro. Ésta es la vida en plena muerte, en el infierno de lo que implicaba la tortura y el estar detenido y desaparecido. De una víctima que logró sobrevivir, por el fuerte trabajo de mi madre, por presiones internacionales y por la rivalidad de los organismos represores", cuenta Manuel Guerrero hijo.

Fin de un Ciclo
Pero los días del dirigente comunista estaban contados. Tras volver de un largo exilio y después de retomar su compromiso con la lucha social, el 29 de marzo de 1985, Manuel Guerrero Ceballos es tomado detenido por agentes de Carabineros de Chile a la salida del Colegio Latinoamericano de Integración.
Al día siguiente, su cuerpo junto al de José Manuel Parada y Santiago Nattino (ambos miembros del Partido Comunista) son encontrados camino a Quilicura frente al fundo El Retiro, dando origen al llamado caso Degollados.
"Esto fue perpetrado por agentes de Carabineros de Chile vestidos de civil, entre ellos Miguel Estay Reyno alias el ‘Fanta’, un militante comunista que se volvió agente del Comando Conjunto. El libro tiene un capítulo que se llama ‘La mano del traidor’, donde Manuel Guerrero reconoce al ‘Fanta’ estando detenido, mientras lo interroga y tortura. El asesinato de mi padre fue una especie de venganza, porque fue el único que sobrevivió al Comando Conjunto y con su muerte se cerraba un ciclo", agrega Guerrero.

Memoria de Tortura
Después de la muerte de su padre y movido por la indignación, Manuel Guerrero Antequera se convierte en dirigente estudiantil. Durante 1986, con 15 años de edad, es detenido por agentes de la CNI, quienes en señal de advertencia le quiebran la nariz.
Nuevamente debe dejar Chile, amenazado por los organismos de represión, pero en este nuevo exilio se encontró con una sorpresa. En Hungría, cuando visitó los lugares donde trabajó su padre, encontró este texto autobiográfico que ahora se convierte en libro.
"Éste es un trabajo a la memoria de mi padre. El texto cuenta a qué se dedicaba mientras resistía a la tortura, qué pensaba en esos momentos. Y ahí aparecen su generación, su partido y su familia. Mi papá no fue un héroe de bronce, sino un ser humano y como tal, fue capaz de decidir entregarse. Ahí para mí, se llena de sentido su propia muerte".

5 de enero de 2009
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el problema es la impunidad


"La impunidad es el problema y no casos falsos o pensiones". Agrupaciones de familiares de víctimas de derechos humanos ante devolución de dineros. Mal cálculo en un reajuste de beneficios se suma a los cuatro falsos detenidos desaparecidos. El INP admite el error.
Santiago, Chile. "La impunidad es el verdadero problema", reiteraron ayer las agrupaciones de familiares de víctimas de las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura, en respuesta a la información de que el Instituto de Normalización Previsional (INP) está pidiendo la devolución de dineros.
Según un reportaje aparecido en El Mercurio, un mal cálculo en el incremento del 50% de las pensiones de familiares de detenidos desaparecidos, en 2004, llevó al INP a pagar millonarias sumas extras. Un dictamen de la Contraloría dejó en evidencia esta situación.
Para solucionar el problema, desde mayo de 2008 el INP está rebajando las pensiones mensuales que reciben los beneficiados, a la vez que les solicitó la devolución de los dineros extra recibidos durante cuatro años. En algunos casos esta cifra llega a los $5.000.000.
En el INP admitieron el error, pero no informaron del número de afectados ni de la cantidad de dinero. Sólo se indicó que la entidad previsional resolverá los casos directamente con cada uno de los involucrados y que éstos podrían acogerse a una condonación.

El Verdadero Problema
Tal como lo ha hecho en las últimas semanas, la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Lorena Pizarro, llamó a darle importancia al "verdadero problema", que a su juicio es la impunidad y no los falsos detenidos desaparecidos o las sumas de dinero que se han pagado.
"Nosotros vemos con consternación cómo levanta la preocupación, desde distintos sectores de la sociedad, la aparición de tres nombres. Lo que a nosotros nos debe preocupar como país y a las autoridades es que pasan los años y la impunidad sigue cimentada en Chile", señaló.
Asimismo, desde que surgieron los casos de Germán Cofré, Emperatriz Villagra, Carlos Rojas y Edgardo Palacios, los familiares han denunciado que "hace años que en este país se identifica mal a los detenidos desaparecidos y hace años que se está escondiendo el nombre de quienes violaron los derechos humanos".
También la directora del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, María Luisa Sepúlveda, dice que algunos casos puntuales no afectan la labor del gobierno ni de la Concertación en esta materia. "Que haya un porcentaje de error no es escándalo ni enloda el trabajo serio de las comisiones Rettig y Valech", indicó.

La Subsecretaría
Según la vicepresidenta de la AFDD, Mireya García, muchos de estos problemas se solucionarían con una política global del gobierno para enfrentar los casos pendientes. Por lo mismo, insistió en la demanda de implementar una subsecretaría de derechos humanos.
Ésta, explica, debe tener la facultad de querellarse y de recalificar a las víctimas, además de exigir la aprobación de tratados internacionales en materia de derechos humanos.

Diputada Rubilar Entrega Tres Nuevos Casos
La diputada RN Karla Rubilar se reunirá este lunes con el subsecretario del Interior, Patricio Rosende, a quien dará a conocer los supuestos casos falsos de dos ejecutados políticos y de otros dos detenidos desaparecidos.
De estos cuatro, sólo se conoce el del periodista Juan Manuel Bertoló Rivas, quien fue incluido en el Informe Rettig, a pesar de que murió de un infarto al corazón en un incidente sin motivaciones políticas.
Karla Rubilar es presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara, pero los miembros de esta instancia la acusan de usar estos casos con motivos "politiqueros".
Por lo mismo, el diputado PS Sergio Aguiló anunció que el miércoles presentará una censura contra su colega de RN. "Yo personalmente, como ex presidente de la comisión, voy a iniciar una censura, porque creo que ella está haciendo un uso político y por desgracia politiquero, de un tema tremendamente doloroso para todos los chilenos", indicó.
La diputada dice que la causa de los DDHH no tiene colores políticos.

5 de enero de 2009
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conmoción por denuncia de fosa


Causa conmoción denuncia sobre nueva fosa en Colonia Dignidad.
Santiago, Chile. Conmoción causó ayer la revelación de una nueva fosa con restos de detenidos desaparecidos al interior de la ex Colonia Dignidad. El senador PS Camilo Escalona dijo que la información viene a confirmar anteriores sospechas.
La fosa, revelada en un reportaje de La Nación Domingo, está ubicada en la localidad de Chenco, a 9 kilómetros de Villa Baviera, y en ella habrían sido enterrados ejecutados políticos entre 1973 y 1976.
"Siempre sospechamos que Colonia Dignidad fue uno de los lugares, al igual que lo fue Villa Grimaldi, que se constituyeron en el destino final de muchos detenidos desaparecidos y la existencia de esa fosa podría confirmar esa terrible realidad", indicó el parlamentario.
En Colonia Dignidad, según la Comisión Rettig, se fusilaron y enterraron cerca de 100 personas durante la dictadura de Pinochet.
Las declaraciones del timonel socialista las hizo en el marco del acto de desagravio, ante el conocimiento de los errores cometidos en la identificación de detenidos desaparecidos, realizado en el Memorial del Cementerio General.
Estos nuevos datos acerca del lugar donde posiblemente habrían sido inhumadas ilegalmente a personas, podrían ser llevados a los tribunales de justicia en los próximos días.
Consultado por La Nación Domingo, el ministro encargado de las investigaciones, Jorge Zepeda, si bien no confirmó las declaraciones de los supuestos testigos, expresó que siempre se están recibiendo nuevos antecedentes los cuales se analizan.
El lugar donde los testigos aseguran la existencia de la fosa se encuentra muy cerca del punto en que Investigaciones, personal del Servicio Médico Legal y arqueólogos realizaron excavaciones en el año 2005, en medio de las indagaciones que buscaban restos de detenidos desaparecidos.
En aquella oportunidad, las indagaciones, que se establecieron en 14 puntos de la Colonia, pudieron establecer que en aquellas fosas fueron enterradas personas y piezas de vehículos de propiedad de las víctimas.

5 de enero de 2009
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los desaparecidos de chile


En Chile hubo una campaña de exterminio masivo durante la dictadura. Casos puntuales de fraude no desmienten esos crímenes.
[Jorge Escalante] Era previsible que resurgiera el fantasma Cofré, en algunas de sus variables. Si bien hasta ahora ningún nuevo desaparecido ha renacido caminando por las calles de Santiago, sino que se trata de situaciones distintas, en el fondo da exactamente lo mismo.
Es imposible que entre los cerca de mil 200 detenidos desaparecidos calificados por el Estado, no exista un mínimo porcentaje de error. ¿Cuántos aparecerán vivos? ¿Cinco? ¿Diez? ¿Veinte? Un 1, 2, 3% de error.
El punto es que las comisiones Rettig y la posterior de Reconciliación y Reparación no contaron manzanas en un cajón. Trabajaron con crímenes, con víctimas y criminales, y el intrincado laberinto de la mente humana enfrentada a situaciones límites tan dramáticas, como las huellas del horror del terrorismo de Estado durante 17 años. Sí sería bueno una profunda revisión de estas calificaciones, para limpiar los residuos.
¿Cuántos judíos dados por muertos o desaparecidos aparecieron? Algunos, entre los millones de víctimas del nazismo. ¿Cuántos comunistas, gitanos y homosexuales aparecieron, dados por desaparecidos en los campos de concentración? Unos pocos. ¿Alguien podría sostener por ello hoy, salvo el fanático neo-nazi, que el holocausto fue una farsa de los judíos o el marxismo internacional?
Entonces, no vengan hoy aquellos que siempre pretendieron que el dictador Augusto Pinochet y su hombre fuerte de la DINA, Manuel Contreras, tenían razón al sostener que los desaparecidos eran una mentira del comunismo internacional, a sacar cuentas miserables para poner en duda la tragedia más grande de la historia de Chile.
¿Lanzaron o no casi 800 cuerpos al mar? ¿Dónde están las víctimas de la Brigada Lautaro? ¿Ocultos en algún lugar del mundo? ¿Mienten los mecánicos del Comando de Aviación del Ejército al confesar que reiteradamente abrieron las compuertas de los helicópteros para lanzar los cadáveres al mar? ¿Están equivocados los jueces que han procesado y condenado a más de 350 militares en más de 400 procesos abiertos en el país por delitos de lesa humanidad bajo la opresión militar?
¿Mienten los agentes que, confrontados con los hechos, terminaron confesando sus crímenes como Eduardo Oyarce Riquelme, Héctor Valdebenito Araya, Juan Morales Salgado, Jorge Pichunmán Curiqueo, Ricardo Lawrence Mires, Juvenal Piña o Andrés Magaña? Todos hechos comprobados luego judicialmente.
El Informe Rettig también tiene otros errores, como asignar la muerte del suboficial de Ejército, José González Ulloa, agente DINA, a un "enfrentamiento con grupos armados" de izquierda, como lo informó el Ejército de Pinochet a esa comisión en su momento. En consecuencia que luego, en uno de los procesos abiertos, se estableció que, en una riña interna, lo asesinó otro agente, Carlos Labarca Sanhueza, al interior de la Escuela Nacional de Inteligencia en el Cajón del Maipo.
Por ello ¿se podría sostener que es falso que a los escoltas del tirano no los mató el FPMR en el atentado, sino que se eliminaron entre ellos? ¿O que al teniente coronel Roger Vergara no lo ejecutó un comando del MIR, sino que lo asesinó su chofer?
Cualquiera sea la opinión que se tenga de estos dos hechos, poner en duda la autoría de grupos de izquierda en estos dos casos por el error de la Comisión Rettig con el suboficial González Ulloa, no resiste la mínima seriedad.
Lo que sí importa es que las comisiones investigadoras de los crímenes de la dictadura determinaron el mapa del exterminio masivo, y cualquier error puntual no invalida esa confirmación. Pero más importante que ello son los más de 400 procesos en los que, judicialmente, se ha establecido la certeza jurídica de estos delitos contra la humanidad.

4 de enero de 2009
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la fosa de dignidad


Ubicado en valle precordillerano, a nueve kilómetros del actual centro turístico. Cercano a los sitios encontrados en 2005, en el sector de Chenco, al interior de la Villa Baviera, testigos revelaron otro lugar utilizado para inhumar ilegalmente a personas, entre 1973 y 1976. El hallazgo podría ser judicializado en los próximos días.
[ Luis Narváez] Santiago, Chile. Juan fue sacado a patadas de su casa en Santiago. Más tarde los golpes se repitieron en la pestilente bodega mohosa donde los hombres hablaban con acento alemán, cerca de Parral. A culatazos fue subido a un bus que conducía un gringo fortachón, al que llamaban Kurt. Cuando el cuerpo de Juan Maino Canales (25) yacía tirado entre los árboles, inmóvil, empapado en su propia sangre, las mismas patadas lo hicieron caer dentro de un foso, donde quedó enredado entre brazos y piernas de otra decena de prisioneros. Lo último que sus cuerpos sintieron fue el temblor de la máquina y la lluvia de roca y tierra que los ocultó.
Dos años más tarde la fosa se abrió nuevamente y, de una palada, la retroexcavadora los levantó. En un camión fueron llevados a un horno donde se dice que el fuego los convirtió en cenizas que, luego, fueron arrojadas a las aguas del río Perquilauquén.
La Colonia Dignidad se convirtió en uno más de los tantos lugares sin nombre, donde fueron inhumados ilegalmente prisioneros políticos después del golpe militar de 1973. A más de 40 años de su fundación y tras 14 años de investigación judicial, sus antiguos jerarcas enfrentan unos en la cárcel, otros en libertad- condenas por violaciones de los derechos humanos y abusos contra menores. Pero los mismos alemanes que se coludieron con militares y con la DINA para torturar y luego desaparecer forzadamente a decenas de personas, guardan silencio, bajo la excusa del olvido, la vejez y las enfermedades.
Han sido testimonios de personas que salieron del enclave alemán las que permitieron en 2005 que se ubicara un sector donde las víctimas estuvieron enterradas. Pero de sus restos nada apareció. También colaboró el hallazgo de fichas que se mantuvieron en el recinto alemán, con datos sobre los prisioneros.
Personas que prefieren que sus nombres no sean mencionados por razones de seguridad contaron en los últimos días a LND que tienen antecedentes precisos sobre la ubicación de lo que sería una nueva fosa donde los alemanes enterraron a prisioneros políticos en 1973.

El Hallazgo
Durante tres semanas de viajes hacia Parral y la misma Villa Baviera fue posible conocer los alrededores del lugar, que estaría muy cercano al punto donde peritos de Investigaciones, el Servicio Médico Legal y arqueólogos, en 2005, realizaron excavaciones. El sitio está en el sector de Chenco, que se encuentra localizado a casi 9 kilómetros del actual centro de actividades turísticas de Villa Baviera, constituido por restaurantes, una tienda, una hostería y cabañas para visitantes.
Se trata de un valle boscoso de difícil acceso, rodeado de cerros. Las rutas del sector son poco transitadas, se parecen más a una huella de camino. Desde lo que fue la casa de huéspedes de la antigua Colonia Dignidad, enfilando hasta la cordillera toma más de una hora y media llegar hasta allá en vehículos 4 x 4.
Desde hace más de 20 años que no se circula regularmente en esa zona, que en los últimos años fue explotada forestalmente. Hasta 1973 el terreno perteneció a una familia mapuche. Pero después del golpe militar, fueron expulsados de ahí.
"En ese tiempo el lugar estaba muy cercano al borde del camino que bordeaba el cerro. Pero después de que fueron desenterrados los cuerpos, Paul Schaffer ordenó construir un nuevo camino". El testimonio corresponde a una persona que conoció el lugar y que prefiere no ser identificada. Fue una de las medidas adoptadas por el líder de la Colonia para distraer cualquiera sospecha de la ubicación exacta del lugar.
El terreno es irregular. Abunda bosque nativo compuesto de quillayes y boldos. Pero pese a la vegetación casi interminable es posible apreciar la huella de la acción humana. Entre los árboles y los arbustos se observan troncos de árboles que fueron arrancados o cortados. El material fue dejado en el lugar y sería un claro indicio de la acción de maquinaria pesada, la misma que poseían los alemanes.
No son más de dos hectáreas las que circundan el nuevo punto, muy cercano a los que se investigaron en 2005.

Susurros
Nadie sabe si dentro de la Colonia se habla o no se habla del tema. Los alemanes que huyeron del recinto o salieron por su propia voluntad, saben que en Chenco ocurrió algo. Los que actualmente viven allí dicen que tiene que haber más de aquellos lugares, pero que ellos no saben con exactitud la ubicación.
Es el caso del ex vocero de la Villa Baviera, Hernán Escobar. Hace poco más de dos meses que dejó el enclave alemán. Diferencias con la actual administración lo llevaron a buscar un rumbo propio. Abrió un restaurante (Nueva Baviera), en la carretera, cerca de la entrada a Parral.
Hoy sabe que Paul Schaffer y el resto de los jerarcas le mintieron y lo hicieron aparecer durante 10 años como el defensor de la Colonia que en todos los medios negaba las acusaciones de abusos contra menores y violaciones de los derechos humanos. Su labor no era casual. Era hijo de chilenos y hablaba muy bien el español. Dice que lo hizo voluntariamente, convencido del discurso de Schaefer. "A mí él me dijo que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por su patria y que si se lo ordenaban era capaz de hacer cualquier cosa. Pero dijo que la orden escrita nunca llegó y que por eso no había hecho nada y yo le creí".
Frente a la existencia de las fosas clandestinas, advierte que "deben haber lugares donde se enterró personas, pero yo no sé dónde están y no he escuchado de nadie alguna ubicación exacta. El sector donde antes se trabajó yo lo conozco como el Cerro Doradillo. Los que saben ya declararon y ellos sabrán lo que dicen o no".
Wolfgang y Gudruth Müller eran colonos que vivían en condición de semi esclavos, durante el apogeo del régimen de Schaeffer. Fueron testigos de la presencia de prisioneros, de la acción de los militares y la DINA.
Otra visión es la de Wolfgang y Gudruth Müller, que ya llevan 5 años viviendo en Alemania. Después de 40 años sometidos al enclave, en 2003, recurrieron a los eternos defensores de los derechos humanos preocupados de los asuntos de Colonia Dignidad. Helmuth Frentz, pastor luterano, y Heinz Khun, ex colono, los ayudaron ubicarse en su país natal.
Con traumas y secuelas de un régimen infernal, ambos recibieron una casa del Estado alemán en Bothrop, un pueblo situado a unos 300 kilómetros de Frankfurt. Están ubicados en un tercer piso. Tienen living comedor, baño, dos habitaciones y una pequeña cocina. Son felices. Durante 20 años ocultaron su amor. Eran los tiempos en que hombres y mujeres no podían mezclarse y si lo hacían eran severamente castigados, incluso drogados para inhibir su sexualidad.
Wolfgang, que apenas habla español, pasó por eso muchas veces y por lo mismo le decían que el demonio estaba dentro de su cuerpo. Los castigos le provocaron una leve parálisis facial que le impide modular correctamente y tiene lesiones en los huesos que lo hacen cojear.
Gudruth es feliz. Cocina lo que quiere, compra adornos y atiende a su esposo como una dueña de casa cualquiera. También sufrió los rigores. Fue operada varias veces de una lesión en su espalda. "A mí no me gustaba cómo me trataban y por eso me daban trabajos más pesados. Me hacían cargar cosas y sacos. Por eso me rompí la espalda. Me operaron muchas veces pero no por mí, sino para que no dejara de trabajar".
Gudruth laboraba en 1973 en la bodega donde se guardaban las papas. "Después que se supo lo del golpe llegaban los militares y los prisioneros. En las noches sentíamos los gritos de las personas. Si preguntábamos algo, nos castigaban y se nos prohibía acercarnos a la entrada", contó a LND.
Wolfgang y Gudruth también fueron testigos de la llegada de los prisioneros. "Llegaban en el bus y los metían en la bodega y de allí a muchos los subieron nuevamente y se los llevaban a la cordillera", contó el hombre.
La mujer relató que "una vez llegó un contingente grande de soldados al mando del comandante del Regimiento de Linares. Venían en tenida de combate y estuvieron dos días en la montaña. Decían que había guerrilleros terroristas que querían entrar desde Argentina. Pero no era cierto". La dirección que el grupo militar tomó es la misma que se siguió con los 30 prisioneros que nunca más fueron vistos.

Sin Rastro
Tras la detención de Schaeffer y el alejamiento de los ex jerarcas, la Villa Baviera abrió sus puertas a los turistas con tours y restaurantes al interior del fundo.
Las personas que saben de este nuevo punto donde habría una fosa están dispuestas a declarar ante la justicia.
Desde el 2002, el ministro Jorge Zepeda ha estado a cargo de investigar las violaciones de los derechos humanos cometidas dentro del enclave alemán. El caso más emblemático es la desaparición forzada del militante del MAPU Juan Maino Canales, detenido por la DINA y entregado a los alemanes en 1976.
Todos los testimonios de este caso fueron los que permitieron descubrir los primeros puntos donde se excavó la tierra en busca de pistas para dar con el paradero de sus restos, así como el de otros detenidos torturados y fusilados salvajemente.
Las expectativas de ese hallazgo, como cada vez que se conoce una noticia como ésta fueron muchas. Pero los alemanes demostraron cumplir mejor que nadie la infame misión.
Pinochet ordenó la operación "Retiro de Televisores", mediante la cual se exhumaron las fosas donde se habían enterrado prisioneros y luego fueron quemados o arrojados al mar. Pero en lugares como Pisagua, Calama, Peldehue, Los Ángeles y Rapel más recientemente, las pericias permitieron encontrar pequeñas osamentas y fragmentos de huesos, además de elementos culturales (ropa, accesorios, zapatos). La ciencia ha permitido comparar los ADN con las muestras que maneja el SML para aproximar las identidades.
El panorama después de revisados los sitios al interior de la Villla Baviera en 2005 era desolador. Pese al uso de una retroexcavadora, se estableció que hubo una inhumación ilegal, pero no se encontraron restos que permitieran establecer la identidad de alguna persona.
En ese período, los antropólogos Kenneth Jensen e Iván Cáceres trabajaron en los sitios establecidos en busca de pistas. En ese tiempo se establecieron 14 puntos posibles de trabajar. Cinco de ellos fueron excavados a profundidades de entre 3 y 5 metros.
Su labor permitió establecer científicamente una fosa en la que fueron inhumados y exhumados restos de personas que pasaron por el enclave entre octubre de 1973 y fines de 1974.
Según los antecedentes del proceso y del Informe de la Comisión Verdad y Reconciliación, unas 100 personas fueron fusiladas y enterradas en Colonia Dignidad. Del material analizado de las fichas encontradas junto con el arsenal de guerra que mantenían oculto, se determinó que al menos 50 personas fueron interrogadas, y se encuentran en condición de detenidos desaparecidos.
A los hallazgos de esa época también se sumaron piezas de vehículos que se encontraban enterradas y que corresponden al mismo tipo de autos que pertenecían a algunos de los prisioneros que pasaron por la villa. Entre las piezas había dos motores de citronetas.
Consultado el juez Jorge Zepeda sobre si ha recibido nuevos testimonios o antecedentes que permitan establecer un nuevo lugar donde se enterró a personas, dijo que siempre se están recibiendo informaciones que hay que analizar. Pero respecto de un punto exacto no confirmó ni desmintió. Donde fue enfático sí, fue en tener cautela con las informaciones que puedan aparecer publicadas, por las expectativas que se generan en familiares de las víctimas.
En momentos que se cuestionan los antecedentes de la Comisión Verdad y Reconciliación, por la aparición de tres casos de errores, la nueva fosa que habría sido descubierta en la Villa Baviera viene a mantener en plena vigencia la dolorosa realidad de una historia inconclusa, que algunos quieren olvidar.

4 de enero de 2009
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cómo se llegó a los falsos desaparecidos


El punto más débil de la Comisión Rettig y la Corporación de Reparación. Cuatro nuevos casos reabrieron una discusión que parecía estar sellada: la legitimidad de las comisiones de derechos humanos. Incluso, sectores de derecha volvieron a cuestionar la veracidad de las detenciones forzadas y asesinatos cometidos en la dictadura.
[Beatriz Michell y Gloria Godoy] Santiago, Chile. Abusadores", "frescos", "sinvergüenzas", "estafadores". Son algunos de los epítetos que algunos chilenos lanzaron en la web contra los familiares de las cuatro personas calificadas por error por la Comisión Rettig y la Corporación de Reparación y Reconciliación. Jorge Correa Sutil trabajó en ambas instancias y considera que el revuelo que ha causado esta noticia es desproporcionado. "La sociedad chilena demoró 20 años en darse cuenta de que había estado moralmente enferma e identificó la patología en la muerte de personas inocentes. Al cabo de 18 años se descubre que la comisión que estuvo a cargo de documentar y dar cuenta de esta historia, cometió cuatro o cinco errores. La pregunta es: ¿De qué nos irán a acusar de estar patológicamente enfermos a los chilenos de hoy? Nos pueden acusar de estar enfermos por sentarnos en esos cuatro errores, en vez de concentrarnos en lo que es realmente problemático: que una sociedad no haga esfuerzos para que las personas que saben qué suerte corrieron los detenidos desaparecidos, respondan", advierte el ex subsecretario de Interior.
El dardo que lanza Correa Sutil a los militares es el mismo que declaran la mayoría de los miembros de la Comisión de Verdad y Reconciliación: el silencio de las Fuerzas Armadas.
Incluso los que no son ni remotamente de izquierda, como la abogada Laura Novoa, indica que ésta es una de las principales dificultades que llevaron a los errores. "Del Ejército no se obtuvo nada, cero. Hicimos el esfuerzo de conseguir información, pero nos encontramos con una muralla. Obviamente eso dificultó el trabajo. No cabe duda de que hubo maniobras de algunos mandos militares para ocultar información. En Calama era muy penoso ver a los familiares, después de tantos años, buscando huesitos en el desierto. Hubo acciones destinadas a borrar las huellas de lo que había ocurrido", explica Novoa, que todavía se emociona al recordar su experiencia en la Comisión Rettig.
Con todo este revuelo, no han faltado los cuestionamientos de quienes pusieron en duda todo el trabajo de estas comisiones e incluso, unos pocos han extendido un manto de duda sobre la veracidad de la existencia de tantos detenidos desaparecidos. Ahí es donde a las personas que han trabajado para reconstruir la historia de la violación de derechos humanos durante la dictadura, les surge la indignación máxima.
"Errores o no, la situación es la siguiente: personas que usaron el aparato del Estado, que mataron, torturaron, tiraron al mar a personas, durante años han mantenido silencio. Aquí lo que se hizo fue un trabajo contra todo el aparato del Estado, que ocultó los crímenes y por cuatro o cinco errores tenemos que armar este escándalo", cuestiona el senador radical y precandidato presidencial José Antonio Gómez, que participó en la Comisión Valech y cuyo hermano aparece en la Rettig porque murió baleado por Carabineros en 1979.

Los Documentos Incinerados
Los comisionados citaron por escrito a todas las ramas de las Fuerzas Armadas y a Carabineros, además de instituciones de derechos humanos, de la sociedad civil y de la Iglesia. "La fuerza Aérea colaboró enviando los expedientes de los juicios de guerra. La respuesta del resto de las FFAA y Carabineros era que conforme a la legislación vigente a marzo de 1990, la documentación había sido incinerada", recuerda Jorge Correa Sutil. Se refiere a la Ley 18.771 de agosto de 1989, que mandó que la documentación del Ministerio de Defensa y de los demás organismos relacionados a él pudiera ser eliminada según la reglamentación ministerial e institucional respectiva. Así, se hicieron desaparecer muchos documentos fundamentales para esclarecer la verdad.
El 14 de noviembre de 1989, un extraño incendio afectó a la Escuela de Educación Física del Ejército, donde se encontraban "en almacenamiento transitorio" un cúmulo de documentos de la Fiscalía Militar, según lo que informó el entonces subsecretario de Guerra, Ricardo Izurieta, al vicecomandante en jefe del Ejército, mediante un documento archivado como "secreto". Ese fue el argumento que dio el coronel Carlos Molina Johnson en 1991 para no entregar información sobre los procesados por la Fiscalía Militar durante la dictadura.
En muchos casos de víctimas no se encontraron fotos, ni expedientes, ni RUT, ni certificado de defunción, ni nada. Como si no hubieran estado detenidos. Por eso, el trabajo fue duro y el tiempo se hizo escaso. Los que trabajaron en estas comisiones pasaron largas horas entrevistando, revisando la Biblioteca Nacional, recorriendo ciudades, solicitando información y encajando antecedentes. Según recuerda Correa Sutil, había varios sacos de dormir en las salas de la comisión para la gente que pasaba horas trabajando.

El Instituto de la Discordia
Los militares no fueron el único problema. Miedo a declarar de parte de las víctimas y falta de recursos para las investigaciones también dificultaron el trabajo. "Yo jamás me atrevería a cuestionar las comisiones y sus contenidos, porque es más el número de personas que no son reconocidas y que son víctimas, que estas pocas personas que aparecieron", explica Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD).
Los comisionados aseguran que la posibilidad de cometer errores siempre estuvo presente y por lo mismo, fueron muy estrictos para que éstos fueran menos y no se pusiera en duda el trabajo. "Hay que tener presente que en la Corporación el grupo de personas que había era de distintas sensibilidades políticas. Estaba don Carlos Raymond que en esa época era vicepresidente de RN, estaba yo que era políticamente independiente. En casi el 86,4% de los casos la decisión fue unánime. Éramos un grupo completamente heterogéneo y lo único que nos unía a todos era la búsqueda de la verdad", recuerda Rodolfo Armas.
Por su parte, la directora del programa de Derechos Humanos de Interior, María Luisa Sepúlveda, le quita dramatismo al asunto. "Que haya un porcentaje de error no es el escándalo, si no que deberíamos ver que una situación como ésta no enlode el trabajo serio de dos comisiones, ni que los familiares sientan que se cuestiona la calidad de víctima de sus seres queridos", asegura.
Los casos se filtraron a la prensa el sábado 27 de diciembre, tres días antes de la fecha que La Moneda había fijado para dar a conocer los errores. La primicia se adelantó y después de algunos análisis, el Gobierno decidió presentar una denuncia en tribunales y en el Consejo de Defensa del Estado por fraude al fisco y estafa. Además, reactivó la idea del Instituto de Derechos Humanos que tanto disgusta hoy a la Agrupación. Cuando la iniciativa se presentó en el Parlamento, en junio de 2005, todos estaban de acuerdo, menos la derecha. Ahora, el consenso es entre Alianza y gobierno.
"Este proyecto perdió legitimidad cuando se negoció con la derecha. Viera-Gallo negoció con Alberto Espina y Andrés Chadwick lo mejor de este Instituto: la facultad de querellarse, y establecer que se deben respetar los derechos humanos, por ejemplo", explica Lorena Pizarro. La agrupación demanda, por un lado, un Instituto de Derechos Humanos autónomo, con capacidad para querellarse, de demandar la aprobación de tratados internacionales y de re-calificar víctimas. Por otro lado, piden la creación de la subsecretaría del ramo, para que el Estado se haga cargo de educar en derechos humanos, prevenir que se vuelvan a cometer estos crímenes y proteger hacia el futuro.
Con respecto a esta férrea oposición, el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, asegura no entender las razones de la AFDD y que si bien "en eso podría haber opiniones diferentes, claramente sería un avance poder crear este Instituto".
Si bien La Moneda intentó aplacar el terremoto que se produjo por los cuatro errores reactivando el proyecto del Instituto, la idea abrió una nueva polémica sobre cómo debe ser el organismo que prevenga violaciones de los derechos humanos, como las que se vivieron en Chile entre 1973 y 1990. Así, se evitarían algo más que errores en la clasificación de las víctimas.

Los Errores Que Cuestionan las Violaciones
Juan Manuel Bertoló Rivas
Este periodista de San Antonio fue integrado en el Informe Rettig como uno de los casos sin convicción y la Corporación no lo incluyó en la lista, pero en 1994 la familia se enteró de que su nombre figuraba en el memorial.
Bertoló murió de un ataque cardíaco el año 1990, en una comisaría de San Antonio luego de ser detenido por encontrarse en estado de ebriedad en la plaza de aquella ciudad.
La hija del periodista, Solange Bertoló, asegura que ni ella ni su madre hicieron las gestiones para incluirlo en el informe de derechos humanos, sino que habría sido la pareja de él quien denunció el caso y recibiría la reparación por parte del Estado. Sin embargo, también involucró en las gestiones para incluir a su padre en tal lista a Jorge Andrés Richards, ex dirigente del Colegio de Periodistas, quien negó completamente aquella declaración.

Emperatriz del Tránsito Villagra
Según los registros del Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, tenía 38 años al momento de su desaparición y habría muerto en manos de agentes del Estado el 11 septiembre de 1973, cuando le iba a dejar el almuerzo a su esposo en una industria en Cerrillos.
Sin embargo, Margarita Villagra dice que su hermana Emperatriz falleció el 4 de junio de 1955 en el Hospital Barros Luco, cuando se complicó el nacimiento de su cuarto hijo.
Según la investigación, el marido de la mujer, Elmo Bermedo, sería quien acudió  la Comisión Rettig.
En el relato del informe se explica que el cónyuge, ese mismo 11 de septiembre fue llevado detenido desde su trabajo al campamento de Chacabuco y meses más tarde, al volver a hogar se dio cuenta de lo ocurrido. "Allí pudo constatar la desaparición de su esposa, que su casa se había incendiado y que sus hijos estaban repartidos entre los vecinos del lugar", según señala un extracto del informe.
Margarita asegura que su familia no ha recibido reparación por parte del Estado.
 
Carlos Patricio Rojas Campos
Según las declaraciones de su familia, este militante del Partido Comunista, oriundo de Tocopilla, fue perseguido en aquella ciudad y Calama hasta 1977, fecha en que viajó clandestinamente hacia Buenos Aires, desde donde mantenía contacto con su familia por correo. Sin embargo, no se supo nada más de él desde abril de 1978.
En el 2005, cuando su familia intentó que el caso fuera incluido dentro de una lista de desaparecidos de Argentina para recibir los beneficios reparatorios, se supo que había una persona con el mismo nombre que registraba movimientos entre 1979 y 1985 en el país trasandino. A pesar de que el Programa de Derechos Humanos del gobierno dio orden al INP para que no siguiera pagando los beneficios, éstos no pudieron ser cortados porque la ley que rige las reparaciones no permite borrar personas de la lista de víctimas. La esposa de Rojas, Norma Rodríguez, recibió la visita de una asistente social que le solicitó que renunciara voluntariamente a la pensión, pero ésta se negó. La directora del programa informó al Ministerio del Interior la situación, pero nunca se hizo ningún intento de reformar la ley que permitía cortar los beneficios.
 
Edgardo Iván Palacios
Este militante del Partido Socialista y ex dirigente sindical en Talcahuano tenía 33 años el día 16 de junio de 1974 cuando salió con dirección a su trabajo. Su familia, compuesta por su esposa Teresa Jara y sus tres hijos, nunca más supo de él.
Según el informe de la Corporación fue detenido en dos ocasiones. La primera fue pocos días después del 11 de septiembre, ocasión en que salió en libertad. La segunda, un poco antes de su desaparición, cuando fue llevado por Carabineros a la Comisaría de Las Higueras y al cabo de unas horas, fue liberado. Por lo mismo, según manifestaron sus cercanos, tenía temor ante la posibilidad de volver a ser detenido.
Sin embargo, en noviembre de 2006, el Servicio Médico Legal –tras los peritajes correspondientes– pudo determinar que Palacios habría fallecido como indigente.
Según Fernando León, quien daba trabajo a Edgardo en la comuna de Quinta Normal, él era un hombre muy querido en el barrio que hablaba muy poco de su familia y jamás mencionó su pasado político.

Los Excluidos
De los 4.750 casos presentados a ambas comisiones, 1.555 no fueron incluidos en la lista de víctimas de violencia política. Entre ellos están:
Francisco Javier González Morales, que tenía 22 años cuando fue detenido por la Policía de Investigaciones el 25 de noviembre de 1973 en la entrada de un cine de Santiago centro.
Según la familia de este mecánico de camiones, sin militancia política conocida, en Investigaciones les señalaron que quedaría en libertad al día siguiente. Sin embargo, el 27 de noviembre les dijeron que Francisco se había ahorcado en la celda, utilizando su camisa.
Su familia asegura que en aquel momento se le acusaba a González de formar parte del ‘Plan Leopardo’ (un supuesto atentado, inventado por la DINA, contra las torres de alta tensión que estaban en la población Violeta Parra).
Alfonso Andrés Carreño Díaz era militante y dirigente del Partido Comunista. Salió el 7 de julio de 1974 de su casa sin regreso.
El 31 de aquel mes su esposa se enteró que Alfonso estaba en el Hospital de la FACh, donde lo habrían operado a causa de un rompimiento de úlcera, con resultados negativos, pues habría muerto de un paro cardíaco. Nadie le explicó cómo su esposo llegó allí.
Cuando vio el cuerpo, constató que tenía hematomas y marcas de electricidad. Según la familia la víctima nunca padeció de úlcera antes de aquel episodio y testigos indican que estuvo detenido en la Academia de Guerra Aérea.
Eugenio Pascual Lira Massi era un periodista de destacada trayectoria en medios como el ‘Clarín’, Canal 13 y creador del combativo diario ‘Puro Chile’, de tendencia allendista.
Después del golpe, era uno de los 95 nombres más peligrosos para la dictadura y fue llamado a presentarse ante las autoridades por la Junta Militar. Debido a esto pidió asilo político en Francia.
En junio de 1975 lo encontraron sin vida en su habitación en París, muerto al parecer por causas naturales. No se hizo investigación judicial ni autopsia. Sin embargo, la Comisión recibió antecedentes que señalaban que fue eliminado por medio de un gas especial utilizado por la DINA. En la fecha de su muerte un destacado agente de ese organismo estaba en París.

[El trabajo de las comisiones]
- La Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación se creó en abril de 1990 y entregó sus resultados en febrero de 1991. Se recibieron 3.550 denuncias y calificaron 2.296.

- La Corporación de Reparación y Reconciliación se creó en febrero de 1992 y entregó el informe en 1996. Examinaron 2.188 casos y de ellos, 899 fueron calificados con convicción.

4 de enero de 2009
©la nación
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