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clemencia y crímenes de lesa humanidad


Enriquecedora entrevista con abogado José Zalaquet sobre justicia y crímenes contra la humanidad. Y la petición de clemencia de los militares que violaron derechos humanos.
[Mauricio Carvallo] Santiago, Chile. Casi toda la vida del abogado José Zalaquett Daher (PPD) ha girado en torno a los derechos humanos. Como director legal del Comité Pro Paz que defendía a los detenidos del régimen militar, en noviembre de 1975 fue encarcelado en Tres Álamos, de donde salió al exilio cuatro meses después. En Londres, fue jefe del comité ejecutivo de Amnistía Internacional (1978-82), y al regreso, fue parte de la Comisión Rettig y de la Mesa de Diálogo. Ahora codirige el Centro de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la U. de Chile, donde se ha capacitado en este rubro a 300 latinoamericanos que trabajan en organismos del Estado o de la sociedad civil.
También asesoró en Sudáfrica a la Comisión Verdad, que se basaba en la experiencia chilena. Fue presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (2002-05) y continúa siendo una voz muy respetada que va por el mundo dando conferencias sobre estas materias.
Hace ocho años, no sin recibir críticas de otros abogados y de la izquierda, sugirió la aplicación de una ’justicia con clemencia’ para casos muy determinados. Por eso a alguien como él no le pasó inadvertido el llamado de la Cruzada de Reconciliación Nacional (CREN), creada por militares procesados y condenados que se defienden de lo que califican atropellos a sus propios derechos humanos.

Dice la CREN que no se respetan las leyes vigentes, y describe enfermedades y condiciones carcelarias...
Es muy natural que los militares procesados y condenados se organicen, movilicen y enfrenten su problema común. Cosa distinta son los fundamentos de lo que piden y los principios en juego. Parte de las leyes vigentes son los compromisos internacionales que ha asumido Chile a través de la firma y ratificación de los Convenios de Ginebra, como de la incorporación en sus leyes de las normas perentorias del Derecho Internacional.

Pero ellos piden aplicar la ley de amnistía de 1978...
Es que, precisamente, esas obligaciones de los Estados tienen una jerarquía mayor que una simple ley. Así lo han estado entendiendo los tribunales. No es que digan que la ley de amnistía carece de valor -aunque personalmente lo creo así-, sino que afirman que no puede aplicarse en ciertos delitos, respecto de los cuales hay una obligación superior que manda su juzgamiento y castigo. Y en esta categoría están la cúpula de la Dina y de los servicios secretos que fueron arquitectos de los crímenes.

Ellos dicen que "es un deber del Estado y de la comunidad hacer justicia a los que no actuaron bien, de uno y otro lado, de acuerdo con la ley en vigor, pero al mismo tiempo se debe buscar la reconciliación y el perdón".
Veamos: Cuando la Junta Militar se instauró en el poder, aplicó su propio sentido de justicia, que consistió en una represión masiva y sistemática contra quienes consideraba sus enemigos, incluyendo muertes, desapariciones, torturas y juicios militares profundamente injustos. Ello no quiere decir que la respuesta debiera ser una vuelta de mano vengativa, pues sería caer en las mismas atrocidades. La justicia y la clemencia no son irreconciliables. Quiero destacar que el argumento ’paritario’ es erróneo.

¿En qué se puede fundamentar lo que usted llama ’clemencia’?
Tradiciones milenarias, religiosas y humanistas distinguen dos tipos de perdón. El primero es individual, de corazón a corazón y sobre éste el Estado y las políticas públicas no pueden inmiscuirse. Por ejemplo, el Papa Juan Pablo II perdonó en la cárcel a Ali Agca, el terrorista turco que intentó matarlo en 1981. Pero el Estado italiano, que tiene jurisdicción penal sobre El Vaticano, lo mantuvo preso.
En cambio, el perdón institucional no es nunca gratuito. Por ejemplo, la religión católica no sólo exige que se confiese la verdad para poder otorgar la absolución. Además, se requiere que se exprese la resolución de no volverlo a cometer y la disposición de hacer penitencia. Aquí podríamos también usar la moderna palabra ’reparación’.

¿Así se puede perdonar, dice usted?
Sí, porque se entiende que la persona, que con su delito sacó una de las vigas del edificio moral de la sociedad, la vuelve a poner en su lugar. Esa actitud de arrepentimiento, reparación y de reconocer la verdad reafirma la idea moral de la sociedad, y se puede perdonar. Pero si la persona niega los hechos o persiste en su decisión de seguirlos cometiendo, entonces se le castiga como una manera de hacer valer la norma violada.

Así lo sostuvo ya en 2000, en su columna ’Justicia con clemencia’...
Precisamente, y en esa ocasión sostuve que siempre hay que juzgar los crímenes contra la humanidad y los crímenes de guerra, pero que respecto de los demás, se puede perdonar o amnistiar si hay una actitud de reconocimiento, de favorecer la verdad, y de determinación que esto no vuelva a suceder nunca más.
Además, en todo caso, aunque haya condenas, hay cabida a medidas de clemencia. En algunos países a las personas de cierta edad, o de cierta condición de salud -incluso si se las encuentra culpables- se les pueden aplicar medidas humanitarias. No es irreconciliable la justicia con actos de humanidad. Pero aquí viene el profundo error de los movimientos militares...

¿A qué error se refiere?
En tratar de ganar ’por secretaría’: no sólo se rehúsan a decir cómo murieron o dónde están los restos de los desaparecidos, sino que quieren a la vez guardar silencio y que se asuma legalmente que están muertos y no secuestrados. No pueden tener ambas cosas a la vez. Si dijeran qué sucedió y se estableciera la verdad, se podría considerar legalmente que las personas fueron asesinadas y avanzar en los procesos, incluso con medidas de clemencia (excepto para los peores crímenes) en lugar de mantener los procesos en suspenso por largos años.

¿Esta posición es compartida por otros abogados de derechos humanos?
La comparten algunos, otros no. Si uno quisiera ser popular, y conociendo la importancia ética y emocional del tema, lo más seguro sería tratar de no levantar ninguna duda. Pero yo creo que una cosa muy distinta es combatir la violación a los derechos humanos cuando está ocurriendo, y otra es armar el complejo entramado de un proceso de reconstrucción moral y política, y también de reconciliación. Inevitablemente, como obra humana, estos procesos están llenos de dilemas y conflictos.
Sin mencionar a nadie en particular, hay personas que luego de su trabajo en derechos humanos adoptaron una actitud como de poseer la verdad indiscutible. Pienso que debemos tener más modestia intelectual y moral. Evidentemente, quienes trabajamos en esta causa estamos satisfechos con nosotros mismos (no vanidosos) por haber cumplido con el deber moral de defender los derechos humanos, pero no por ello debemos arrogarnos una condición de superioridad moral respecto de las alternativas éticas y políticas que la sociedad debe analizar. Entonces, aunque creo que deben siempre afirmarse la responsabilidad de las personas por sus actos, creo que hay espacio para armonizar justicia y clemencia, teniendo en cuenta que los tiempos cambian y también las personas que fueron protagonistas de las situaciones extremas. El que ayer fue asesino, puede hoy estar arrepentido.

¿Como para sacarlas de las cárceles?
A muchas personas se les pueden aplicar medidas como rebajas de condenas, o que cumplan el resto de la pena en sus domicilios, si han pasado una parte significativa de ella; o bien pueden tenerse consideraciones humanitarias con aquellas de avanzada edad o con problemas de salud. E incluso extenderles una medida de perdón a quienes hasta el momento no han revelado la verdad, siempre que no hayan cometido crímenes de guerra o contra la humanidad.

¿Cómo se ha recibido esta idea?
En Sudáfrica, por ejemplo, se aceptó la idea de que las personas que reconocían la verdad se les otorgara un perdón, siempre que no hubieran cometido crímenes atroces. Miles se inscribieron para reconocer la verdad, y muchos fueron beneficiados. En Chile, esto ha sido más vacilante. Fui una de las personas (no el único) que asesoró al Presidente Lagos en su propuesta ’No hay mañana sin ayer’, que propuso cuatro medidas: dos se ejecutaron (la Comisión Valech sobre prisión política y tortura, y un incremento de las reparaciones a los familiares de los desaparecidos), una está pendiente y una fracasó, que es precisamente la clemencia a cambio de verdad.

¿Por qué se frustró?
Por una oposición política comprensible de ciertos sectores parlamentarios y sociales. Se ha generado en el mundo político una especie de sentimiento de que el tema es tabú, y que tocarlo irroga sólo costos. Pero, al mismo tiempo, es una verdad innegable que, a medida de que pasa el tiempo, nos estamos quedando sin la verdad que todavía falta obtener porque la gente se está muriendo. Se han muerto familiares de desaparecidos que han vivido con la angustia de no saber. Se han muerto también el general Pinochet y el general Humberto Gordon, y hay otros que están en edad avanzada.

¿Considera apropiado que estos militares tengan los mismos derechos de aquellos chilenos procesados y condenados por hechos subversivos?
Independientemente de comparaciones, todo el mundo tiene derecho a la presunción de inocencia y a un debido proceso. Además, el problema consiste en determinar de qué manera construimos mejor una convivencia sin esconder el pasado bajo la alfombra, sin perdonazos, y con un sentido de justicia con clemencia.

¿Por qué esto no sería impunidad?
Porque impunidad tiene connotaciones altamente negativas, y con razón, porque significa una actitud completamente negligente e incluso contraria a la justicia. En cambio, si las cosas salen a la luz y se actúa sobre ellas, hay un espacio para la sanción alternativa, salvo en los peores crímenes. Y eso no es impunidad. La clemencia no niega la justicia ni el elemento disuasivo de los mecanismos judiciales, porque se puede aplicar a quienes han contribuido a establecer la verdad y muchas veces han cumplido una parte significativa de la pena.

Propuesta de Adolfo Zaldívar
¿Qué opina del llamado del senador Zaldívar de terminar los juicios a militares vinculados a casos de derechos humanos?
Me gustaría conocer de él, o de cualquier persona que haga una propuesta semejante, un análisis más detallado. Lo que he tratado de exponer acá es que no se trata de decir que ’ya está bueno’, o, por el contrario, que sigamos hasta el final. Debemos hacer las distinciones que no son puramente académicas, sino éticamente muy fundadas, de hasta dónde se puede llegar y cómo. No digo que el senador Zaldívar no tenga una posición a este respecto, sino que no la conozco.

Ningún político pareció seguir a Zaldívar, por lo menos públicamente...
El debate sobre grandes temas sociales y políticos todavía tiende a polarizarse en blanco o negro. Esto requiere un diálogo fundamentado para saber cuáles son los imperativos legales y morales que debemos observar, qué nos conviene hacer para reconstruir nuestra convivencia, hasta dónde se puede llegar con la justicia y el perdón. Y esto se debe hacer razonadamente.

¿Se necesita una solución política?
Inevitablemente, algunas de las medidas que debieran adoptarse necesitan aprobación por ley. Por ejemplo, lo que algunas personas propusimos en la Comisión Rettig y luego en la Mesa de Diálogo, y que no fue aceptado: la obligación legal de decir la verdad, y a los que lo hicieran, que no se les pudiera enjuiciar después (salvo que hayan cometido crímenes contra la humanidad), porque no se puede violar el principio de que nadie está forzado a autoincriminarse. Esto se propuso en el paquete de medidas de ’No hay mañana sin ayer’, y fue abortado.

¿La clase política delega sus responsabilidades en el Poder Judicial?
En cierta medida, sí. Es verdad que las instituciones deben funcionar y que el Poder Judicial ha evolucionado en la dirección, a mi juicio, correcta en líneas generales. Pero hay aspectos que tienen que abordarse desde el punto de vista de las decisiones políticas, y esto es responsabilidad del Poder Ejecutivo, del Parlamento y de la clase política. Hay una falta de decisión.
Pero no estoy seguro de que, debido a la trayectoria que ha tenido este tema, se puedan dar las condiciones para que esto ocurra. Porque se junta la ausencia de voluntad política y la porfía de los militares.

¿Y qué piensa de la oposición del PS y de familiares de desaparecidos?
No son las víctimas ni los victimarios quienes dictan las leyes, sino los procedimientos institucionales de mayoría. Por sus implicancias éticas, una ley de esta naturaleza tiene que consultarse con toda seriedad, pero, en último término, las decisiones se toman por los mecanismos apropiados.

¿Tuvo más voluntad Lagos que el gobierno actual?
Durante el gobierno de Lagos hubo una mezcla de dejar que las instituciones funcionaran con el reconocimiento de que la nación esperaba ciertas iniciativas del Jefe de Estado. Durante el gobierno de la Presidenta Bachelet, la agenda política ha estado colmada de tensiones y conflictos sociales y políticos, y le ha sido difícil colocar estos temas en la agenda. Pero creo que este gobierno ha estado marcado principalmente por la sensibilidad con las personas que han sufrido. También es deber del gobernante mirar con realismo cuáles son las posibilidades en el Parlamento. Y, probablemente, la apreciación es que sería infructuoso intentar algo.

30 de junio de 2008
©el mercurio
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murió coronel josé ramos albornoz


Sepultan a coronel contrario a Pinochet.
[ Jorge Escalante] Santiago, Chile. En el Cementerio Parque del Recuerdo fue sepultado la tarde de este domingo, el coronel (R) José Domingo Ramos Albornoz, destacado por haber sido un tenaz opositor al golpe de Estado de 1973, lo que costó la continuación de su carrera militar, quien falleció la en la madrugada del sábado,
En su libro ‘Las cartas del coronel’, el oficial dio cuenta en su momento de los acontecimientos que fueron desviando al Ejército de su camino constitucionalista, volcándose en parte relevante de su alta oficialidad hacia las posturas golpistas que en la década de los años sesenta y setenta inundaban el continente americano.
Ramos fue discípulo de los ex comandantes en jefe René Schneider y Carlos Prats, el primero asesinado por militantes de Patria y Libertad en octubre de 1970 para intentar provocar un golpe militar que impidiera a Salvador Allende asumir como presidente de la República, y el segundo ejecutado por agentes de la DINA en septiembre de 1974 en Buenos Aires junto a su esposa Sofía Cuthbert.
En su libro relata cómo las enseñanzas de ambas víctimas influyeron en el pensamiento constitucionalista y apolítico de una parte importante del Ejército, que terminó siendo también sometida por la fuerza del terror durante la dictadura de Augusto Pinochet y sus agentes.
Sus restos fueron velados ayer sábado en la iglesia San Ignacio en Alonso de Ovalle con Lord Cochrane, y sus funerales se realizaron a las 16.00 de hoy en el campo santo del sector norte de Santiago.

29 de junio de 2008
©la nación
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en libertad hienas pinochetistas


Caso Mulchén: Justicia dejó en libertad a cinco carabineros en retiro procesados. El ministro a cargo de la causa, Carlos Aldana, aceptó la solicitud de defensa de los policias en retiro de este caso, conocido también como ‘La Caravana de la Muerte II’.
Santiago, Chile. La Quinta Sala de la Corte de Apelaciones de Concepción decretó la libertad de cinco ex carabineros procesados por el secuestro y asesinato de 18 personas en fundos de Mulchén, hecho ocurrido en octubre de 1973 durante el gobierno militar.
Se trata del teniente Joaquín Maturana Concha, los sargentos primeros Jacobo Ortiz, Juan Higueras y Héctor Guzmán y el cabo primero Osvaldo Díaz, detenidos el pasado martes por el caso Mulchén, conocido también como ‘La Caravana de la Muerte II’.
El ministro especial para casos de derechos humanos, Carlos Aldana, determinó el miércoles su procesamiento, tras lo que fueron confinados en la Quinta Comisaría de Carabineros de Concepción mientras se esperaban nuevas diligencias.
Sin embargo, la defensa solicitó la libertad para los ex uniformados, medida concedida por el magistrado. Éste los había considerado "un peligro para la sociedad" al momento de su aprehensión.
Tras esto, la abogada de los familiares de los campesinos asesinados, Patricia Parra, comentó a Cooperativa que la decisión del tribunal le provocaba "mucha decepción". De hecho calificó la libertad de los ex policias como "la sin razón de la sin razón".

29 de junio de 2008
©la tercera
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nueva avenida salvador allende


Inauguran avenida Salvador Allende.
Iquique, Chile. Más de cuatro años de discusiones al interior del Concejo Municipal antecedieron el cambio de nombre de la ex avenida Pedro Prado a la del ex presidente de Chile, Salvador Allende Gossens.
Acaloradas disputas se originaron por esta propuesta que se arrastra desde el mandato del inhabilitado alcalde Jorge Soria Quiroga.
Ayer, sin la presencia de la alcaldesa suplente de Iquique Myrta Dubost Jiménez (independiente pro Udi) y del intendente Pablo Valenzuela Huanca (DC), se materializó esta iniciativa luego de que un grupo de concejales descubriera una nueva señalética vial con el nombre del ex mandatario.
En el acto organizado por la municipalidad de Iquique estuvieron presentes los concejales Vladislav Kuzmicic, Flavio Rossi y Arsenio Lozano. Fue precisamente este último integrante del concejo quien encabezó la ‘lucha’ por el cambio de nombre de esta avenida. Lozano, agradeció el apoyo que entregó en su oportunidad los concejales Vladislav Kuzmicic, Francisco Prieto y Mauricio Soria. "Fue una lucha tremenda en el concejo, esto lo expuse un montón de veces. Salvador Allende, por lo que él hizo perteneció al mundo", dijo Lozano, quien destacó los avances en materia de igualdad social que logró Salvador Allende Gossens. "Hoy cumplimos por lo menos 8 años de lucha para que se materialice esta iniciativa". En la actividad también intervino el integrante del comité Centenario del Natalicio de Salvador Allende Gossens, Hugo Bolívar, quien manifestó su inquietud por la inasistencia de la alcaldesa suplente y el intendente.

27 de junio de 2008
©estrella de iquique
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condenas por crimen de padre poblete


Corte confirmó condena en crimen de sacerdote Gerardo Poblete.
Santiago, Chile. En fallo dividido la Octava Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago confirmó la condena a tres carabineros en retiro acusados del homicidio calificado del sacerdote Gerardo Poblete Fernández, ocurrido el 21 de octubre de 1973 en Iquique.
El tribunal ratificó la condena dictada, el 11 de octubre pasado, por el ministro en visita Joaquín Billard en contra de Blas Barraza Quinteros, Froilán Mondaca Sáez y Enzo Meniconi Lorca. Sin embargo, modificó la participación en los hechos de este último de encubridor a autor de homicidio calificado, aumentando la pena a 10 años y un día de presidio.
Esta es la octava condena en procesos de investigaciones de derechos humanos dictada por la Corte de Apelaciones de Santiago en el año 2008, y la 46 sentencia de este tribunal de alzada desde 2004.

26 de junio de 2008
©la nación
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paro nacional de cinco minutos


Ciudadanos llaman a paro nacional a través de Facebook. La convocatoria es a sumarse a una protesta este 7 de julio en forma de reclamo por las continuas alzas en los precios y la mala calidad de los servicios básicos.
[Gilda Hernández] A la protesta de alrededor de medio millar de automovilistas realizado en las principales calles de Santiago en contra de las fuertes alzas de los combustibles, el fin de semana recién pasado, ahora se quiere sumar una protesta pública a nivel nacional para reclamar por el incremento sostenido en los precios de los productos.
La iniciativa surgió en Facebook –portal de Internet de redes de personas- y la idea es que este 7 de julio, al mediodía y durante cinco minutos, Chile entero se paralice, las bocinas de los autos suenen en son de protesta y la gente deje de hacer lo que estaba realizando en ese momento.
Aunque el llamado no es atribuible a ningún nombre en particular, las visitas que hasta ahora ha recibido han sido bastantes. "Tenemos que ser capaces de mostrarle al Gobierno nuestra molestia. A la Concertación y a la derecha debemos mostrarle el descontento por el poco interés que han tenido por el ciudadano común. Demostrémosle que somos capaces de paralizar al país, que sepan que no estamos contentos con este Chile", es parte de la invitación que hacen los organizadores.

Reacciones
Para el presidente de la Corporación Sur Maule, Marcelo Gutiérrez, el protestar contra lo que no parece justo está dentro de los derechos de cualquier ciudadano que viva en democracia. "Una de las cosas por las que nosotros trabajamos es por el fortalecimiento de la sociedad civil y esto implica que los ciudadanos pueden tener la capacidad de poner temas en la agenda pública".
Aunque también señaló que los deberes de cada uno no deben ser olvidados. "Ahora, uno de los principios fundamentales de las manifestaciones es que también los ciudadanos se pongan en la perspectiva del deber. Eso implica hacer un trabajo complementario con la autoridad pública. Es importante la manifestación ciudadana en cuanto se haga con responsabilidad, hay que hacer un trabajo mancomunado con la autoridad acerca de dónde se va a realizar, es importante el control social".

26 de junio de 2008
©el centro
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huesos en el jardín


Presunto entierro de restos oseos en el botánico.
[Werner Pertot] Argentina. El jefe Mauricio Macri analiza si interviene el Jardín Botánico, a raíz de una denuncia de dos ex empleados que aseguran que allí opera una banda que supuestamente cobra por hacer entierros clandestinos de restos óseos. La gestión PRO no hizo mucho para investigar esas denuncias cuando se originaron en abril. Al contrario: despidieron a uno de los denunciantes y al otro –de planta permanente– le iniciaron un sumario para echarlo, lo trasladaron y ordenaron que no se lo deje entrar al Jardín "para preservar el orden y las buenas costumbres". Pero ahora volvió sobre el tema ante la difusión periodística del caso.
El anuncio que Macri haría hoy en una conferencia de prensa generó la respuesta del legislador Juan Cabandié, quien recibió las denuncias como presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura. "Hay tres meses de inacción por parte del gobierno de Macri. Echaron a los denunciantes o los sacaron del lugar. Ellos se juntaron con el director de Espacios Verdes (Julio César Waisman) y no hizo nada. Hay incumplimiento de deberes de funcionario público", denunció el diputado kirchnerista.
Los denunciantes son dos ex empleados del Botánico: Alberto Barrientos, quien trabajó allí 37 años, y Juan Marcos Neyra, que fue contratado durante la gestión de Jorge Telerman. Barrientos afirmó, bajo juramento ante la Defensoría del Pueblo porteña, que "le consta por haberlo visto que es una práctica habitual por parte de personal del Jardín Botánico la de enterrar restos óseos en el Botánico, que se hace más o menos hace cuatro años. Y que en los últimos meses esa práctica se intensificó". También dijo que "no sabe quiénes son las personas que vienen a enterrar los restos óseos y no sabe si los huesos que se entierran son de familiares de esas personas". El empleado sindicó como autores del delito a dos grupos supuestamente vinculados al gremio Sutecba, que presuntamente cobraban para enterrar restos en el Jardín y –siempre según la denuncia– se repartían el dinero con el director del Botánico, Carlos Consentino.
"El que ingresaba los huesos es (Roberto) Logiudice (jefe del área operativa del Botánico). Los hacía enterrar y les mostraba a los familiares dónde estaban enterrados. Luego, en varias oportunidades, los sacaba y los tiraba a la basura. Los restos óseos a veces llegaban triturados y en otras oportunidades llegaban más grandes y Logiudice se encargaba de triturarlos", detalló Barrientos.
El segundo denunciante afirmó que "vio huesos triturados en los últimos cinco meses esparcidos por el Botánico". En diálogo con PáginaI12, Neyra explicó que la primera denuncia se radicó ante la Subsecretaría de Derechos Humanos porteña. El resultado, afirma, fue que lo despidieron y desde entonces recibe amenazas. "Me llaman al celular y me dicen: ‘Ya vas a ver, te metiste mal’. A Barrientos, Logiudice lo llamó a la casa y le dijo que le iba a poner una bomba", contó Neyra a este diario.
Tanto Barrientos como Neyra denunciaron el caso ante la fiscal contravencional Marcela Dupuy. Ese mismo día, Consentino sancionó a Barrientos con cinco días de suspensión. Tres días más tarde, Waisman dispuso que fuera trasladado al Parque Roca y ordenó que "se le impida el ingreso al Jardín Botánico. En caso de negativa y de ser necesario, se recurra a la fuerza pública a los fines de preservar el orden y las buenas costumbres". Posteriormente, el ministro de Espacio Público, Juan Pablo Piccardo, le inició un sumario administrativo. En tanto, Neyra denunció que lo despidieron sin aviso. "Consentino me dijo: ‘Vos sos como todos los negros de mierda y como todos los judíos de mierda. Sos un traidor. Ni vos ni Barrientos van a volver a trabajar acá’", relató Neyra.
En tanto, la Defensoría envió ayer un pedido de informes al director de Espacios Verdes en la que inquiere por qué se los separó del cargo y si se hizo una investigación. La fiscal Dupuy requirió a la Policía Federal que buscara restos óseos en el Botánico. El 2 de junio la policía le informó que no había encontrado nada y la fiscal archivó la causa, pero Cabandié hará ahora una nueva presentación ante la Justicia Federal.
"No es una contravención, sino que estamos hablando de entierros de cadáveres de los que desconocemos las causas de la muerte. Es un delito penal", planteó Cabandié, quien pedirá que se investige si "son explotados los bienes de dominio público, no sólo para efectuar inhumaciones prohibidas, sino para facilitar actividades comerciales". Ante la posible difusión en los medios (incluidas cámaras ocultas), Piccardo convocó a una reunión hoy a las 10 con Waisman y su gabinete, en la que analizarán si separan a las autoridades del Botánico. Para la oposición, llegan tres meses tarde.

26 de junio de 2008
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procesados por caso mulchén 2


Procesan a cinco ex uniformados por caso Caravana de la Muerte II. Se trata de un teniente, tres sargentos primeros y un cabo, todos Carabineros en retiro.
Santiago, Chile. El ministro en visita para casos de Derechos Humanos en la Octava Región, Carlos Aldana, ordenó la detención y procesó a cinco ex uniformados por la muerte de 18 campesinos, ocurridas durante 1973 en la comuna de Mulchén, caso conocido como Caravana de la Muerte II.
Se trata de un teniente, tres sargentos primeros y un cabo, todos Carabineros en retiro, quienes fueron procesados por los delitos de secuestro y homicidio calificado de los 18 campesinos que desaparecieron entre el 5 y 7 de octubre de 1973 en fundos cercanos a Mulchén, cuando una patrulla de la policía uniformada los detuvo, interrogó y posteriormente fueron asesinándolos, para luego enterrarlos.
Sin embargo, durante 1990 los cuerpos habrían sido levantados, sin que hasta ahora se sepa dónde se encuentran.
"Tenemos declaraciones de los mismos procesados, testigos que vieron los cuerpos posteriormente y algunos restos que en los lugares que fueron enterrados, se hicieron las excavaciones y habían signos que habían restos óseos", precisó el ministro Aldana.
Los Carabineros en retiro quedaron en prisión preventiva, luego que el ministro denegara su libertad provisional, por lo que fueron trasladados hasta la Quinta Comisaría, a la espera que la corte se pronuncie sobre la apelación.

26 de junio de 2008
©la tercera
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