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murió johnny sheffield


Fue Boy en las películas de Tarzán.
[Dennis McLellan] Murió Johnny Sheffield, ex niño actor que fue Boy en la serie de películas de Tarzán de fines de los años treinta y cuarenta, con Johnny Weissmuller, y más tarde fue protagonista de la serie de películas ‘Bomba, el niño de la selva’ [Bomba, the Jungle Boy]. Tenía 79 años.
Sheffield falleció el viernes de un ataque al corazón en su casa en Chula Vista, cuatro horas después de que cayera de una escalera cuando estaba podando una palmera, informó su esposa Patty.
"Fue un niño de la selva hasta el final", dijo, observando que el que fue su marido durante 51 años no estaba muy arriba en el árbol cuando cayó, aunque "a veces trepaba hasta la copa".
Hijo del actor británico Reginald Sheffield, tenía siete años cuando su padre vio un anuncio en el Hollywood Reporter que preguntaba: "¿Tiene usted un Tarzán Jr. en su patio trasero?"
El crespo Johnny Sheffield derrotó a más de trescientos jóvenes para el papel de Boy en la película de 1939, ‘Tarzán y su hijo’ [Tarzan Finds a Son!], en la que Tarzán y Jane (Maureen O’Sullivan) adoptan a un niño cuyos padres murieron en un accidente de avión en la selva.
Sheffield, que trabajó en ‘Con tiempo prestado’ [On Borrowed Time] en Broadway en 1938, recordó en una entrevista con el Times en 1997 que hubo dos partes en las pruebas para el rol de Boy.
"La primera consistía simplemente en hablar con Weissmuller, y eso no fue ningún problema’, dijo. La segunda parte era una prueba de natación, que representaba para Sheffield un gran problema, pues no sabía nadar.
La prueba de natación con Weismuller, ganador de cinco medallas de oro olímpicas en natación, se realizó en el Hollywood Athletic Club.
"Se zambulló en la parte más profunda de la piscina", contó Sheffield al Times en 1997. "Él sabía que yo no sabía nadar. Me dijo: ‘Tírate’. Y me tiré, me tomó de un brazo y me sentó en sus rodillas. Me dijo: ‘Lo estás haciendo bien. Mantén la respiración, nos vamos a zambullir".
"Después hicimos un montón de escenas de ese tipo en las películas, en las que yo me aferraba a él debajo del agua. Salimos de la piscina, nos secamos y dijo: ‘Este chico nada muy bien’".
De 1939 a 1947, Johnny Sheffield fue Boy, el chico con taparrabo de cuero en ocho películas de Tarzán, incluyendo ‘El tesoro de Tarzán’ [Tarzan’s Secret Treasure] y ‘Tarzán y las amazonas’ [Tarzan and the Amazons].
Weissmuller fue siempre "amable y cariñoso conmigo", contó Sheffield a la Associated Press en 1984, poco después de que el actor al que llamaba Big John muriera a los 79 años.
"Era como un padre para mí", dijo Sheffield. "Me cuidaba siempre. Trabajábamos mucho con animales vivos, y muchas veces, cuando se cansaban, los animales se ponían taimados.
"Había un chimpancé grande que, un día, se enfadó muchísimo y estuvo a punto de morderme. Pero Big John puso su pierna entre el chimpancé y yo, y fue él el mordido".
Sheffield estudió en los estudios de MGM mientras hacía las películas de Tarzán, y asistía a la escuela pública cuando no estaba en el estudio.
"Imagínate lo que era en la escuela: ‘¡Aquí viene el hijo de Tarzán!’", contó en una entrevista de 1997 con el San Jose Mercury News.
"Tuve que aprender a cuidarme a mí mismo. Eso es mucha presión para un niño cuando está tratando de saber quién es y qué hará en la vida".
Después de aparecer en su última película de Tarzán, ‘Tarzán y la cazadora’ [Tarzan and the Huntress], en 1947, Sheffield consiguió el rol estelar en la película ‘Bomba, el niño de la selva’ [Bomba, the Jungle Boy], la primera de una docena de películas de bajo presupuesto de la serie Bomba, de Monogram Pictures.
"Me encantaba porque yo era la estrella", dijo al San Jose Mercury News en 1997. "Las hicimos todas en el plató, pero me sorprendió la calidad que logramos".
Pero como dijo Sheffield en una entrevista con la AP en 1984, "no me interesaba la fama ni la adulación. Tienes que querer el oficio para seguir en él".
Después de ‘Señor de la selva’ [Lord of the Jungle] en 1955, abandonó el cine.

Sheffield, que nació en Pasadena el 11 de abril en 1931, se licenció en administración de empresas en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) y se mudó a Yuma, Arizona, donde trabajó para una importante compañía que se dedicaba a la agricultura.
Más tarde trabajó como agente inmobiliario en Malibu y Carmel, y luego pasó muchos años trabajando para una empresa que importaba langostas de Baja y se convirtió en un contratista cuyos proyectos incluyeron la restauración de un par de edificios en el Gaslamp Quarter de San Diego.
Pese a que había abandonado el cine hacía décadas, Sheffield siguió recibiendo cartas de sus admiradores.
"Las cartas dicen siempre: ‘Hola, queremos agradecerte todos los buenos momentos que nos hiciste pasar en el cine’", dijo en una entrevista con Times en 1997. "Miraban las películas, volvían a casa, se colgaban de una cuerda y empezaban a balancearse".
Además de su esposa, le sobreviven sus hijos Patrick y Stewart; su hija Regina; su hermano William; y un nieto.
5 de noviembre de 2010
19 de octubre de 2010
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murió marshall flaum


Documentalista.
[Douglas Martin] Murió, el 1 de octubre en Los Angeles el documentalista Marshall Flaum, cuyas películas, en una carrera de 55 años, giraban en torno al mundo del espectáculo, la naturaleza y temas históricos. Tenía 85 años.
La causa de su muerte fueron complicaciones de una operación a la cadera, informó su amigo Mike Kaplan.
Dos documentales de Flaum fueron nominados para un Oscar. Uno de ellos, ‘Let My People Go: The Story of Israel’ (1965), narraba las penurias del pueblo judío desde 1917 hasta la fundación del estado de Israel en 1948. Usó escenas emocionalmente fascinantes sacadas de noticiarios de la época del Holocausto, como la de una joven madre en el gueto de Varsovia acunando en sus brazos un bebé inerte.
Su otra nominación a un Oscar fue ‘The Yanks Are Coming’ (1963), que profundizaba sobre la participación de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. Integraba la música popular de la época con metraje histórico contemporáneo.
Flaum ganó, en total, cinco Emmys. Dos fueron por la producción de episodios ‘El mundo submarino’ [The Undersea World of Jacques Cousteau’ -uno sobre nutrias marinas y el otro sobre delfines, ambos de 1972. Ganó otro Emmy por la producción de ‘Jane Goodall and the World of Animal Behavior: The Wild Dogs of Africa’ en 1973.
Fue nominado para otros Emmys, y fue galardonado en varios festivales de cine.
Flaum escribió y dirigió una de las primeras películas sobre la industria cinematográfica, ‘Hollywood: The Great Stars’, que fue producido por Jack Haley Jr. En otros documentales sobre Hollywood, su interés se centró en David O. Selznik, Humphrey Bogart y Bing Crosby.

Marshall Allen Flaum nació en el barrio Bensonhurst, en Brooklyn, el 13 de septiembre de 1925, y creció en Union City, Nueva Jersey. Sirvió en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial y estudió actuación en la Universidad de Iowa, donde egresó en 1948. Tuvo pequeños roles en Broadway, en ‘Julius Caesar’ en 1950 y ‘Romeo and Juliet’ en 1951.
En 1957, empezó a trabajar como guionista, editor literario y productor asociado de la serie de documentales de la CBS, ‘The Twentieth Century’, con Walter Cronkite como anfitrión. Ganó dos Emmys por episodios que escribió para la serie. En 1962 se mudó a Los Angeles para trabajar con David L. Wolper, el productor de cine y televisión que murió en agosto pasado.
Le sobrevive la que fue su esposa durante 62 años, Gita Miller; su hija Erica, y su hijo Seth, ambos montajistas; su hermana, June Flaum Singer; y dos nietos.
28 de octubre de 2010
8 de octubre de 2010
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murió william norton


Escritor y guionista. Tuvo una vida intensa y llena de aventuras, llegando a pasar dos años en prisión por enviar armas a Irlanda en apoyo de los católicos.

[Bruce Weber] Falleció el 1 de octubre, en Santa Bárbara, California, el guionista de Hollywood William Norton, cuya propia historia de vida pondría en aprietos la credibilidad de la mayoría de sus guiones. Tenía 85 años.
Según informó su hija Joan, la causa de su muerte fue un ataque al corazón.
En una fase más tardía de su vida, Norton fue encarcelado por porte ilegal de armas de fuego, mató a un delincuente que entró a su casa y fue llevado ilegalmente a Estados Unidos por su hija y su ex esposa.
Sin embargo, hasta entonces había sido un exitoso guionista de Hollywood, con más de veinte largometrajes a su haber, la mayoría de ellos aventuras intensas, frenéticas y ligeramente paródicas que servían como vehículos de hombres y mujeres carismáticos, como John Wayne, Burt Lancaster y Angie Dickinson.
Sea que estuviesen ambientadas en Europa en tiempos de guerra, en el viejo Oeste, en corruptos condados sureños, o, en un caso, en Inglaterra (en la película de policías ‘La ley de Brannigan’ [Brannigan], de 1975, en la que Wayne es un detective de Chicago que causa estragos en Londres), las películas de Norton incluían escenas de persecución, balaceras, peleas a puñetazos y de contenido erótico, si no directamente sexual. Escribió varias películas para Burt Reynolds, incluyendo ‘Sam Whiskey’, ‘Gator, el confidente’ [Gator] y ‘Los traficantes’ [White Lightning]. Entre sus películas para Dickinson destaca ‘Big Bad Mama’, producida por Roger Corman, sobre un pistolero y asaltante de bancos con sus hijas cómplices durante la Depresión.
Norton no se tomaba su obra muy en serio. El día antes de su muerte, contó su hijo Bill, una enfermera preguntó si habría visto alguna película escrita por él. "No creo que tu IQ sea tan bajo", replicó Norton.
Sin embargo, una de sus primeras películas, ‘Camino de la venganza’ [The Scalphunters] (1968), dirigida por Sydney Pollack y protagonizada por Burt Lancaster, Ossie Davis y Shelley Winters, tenía un lado serio. Ambientada en el Oeste en los días previos a la Guerra Civil, cuenta la historia de un trampero blanco (Lancaster) y un erudito esclavo fugitivo (Davis), que empiezan como encarnizados rivales pero terminan uniéndose para hacer frente a enemigos mutuos, indios y forajidos. La película ilustra conscientemente la búsqueda de la justicia social, un concepto que, bien o mal fundamentado, fue también un factor determinante en las aventuras de Norton fuera de la pantalla.
En 1985, Norton, cuyos antepasados eran irlandeses, se mudó a Irlanda y se indignó con los ataques contra casas de católicos en Irlanda del Norte. Con su esposa, Eleanor, volvieron a California, compraron un pequeño cargamento de armas y las embarcaron hacia Francia, con la intención de enviarlas a Irlanda para que los católicos pudiesen defenderse a sí mismos. La pareja fue arrestada en Francia y Norton, entonces de sesenta años, pasó dos años en la cárcel. (Su esposa fue dejada en libertad antes).
Tras su liberación fue acusado en Estados Unidos de exportar ilegalmente armas de fuego, de modo que él y su esposa se marcharon a Nicaragua. Una noche, cuenta su hijo, unos ladrones entraron en su casa en las afueras de Managua y los maniataron, pero Norton se soltó y disparó y mató a uno de ellos.
"No se presentaron cargos", escribió Bill Norton en un e-mail. "Se resolvió que fue defensa propia".
A principio de los años noventa Norton, que había sido miembro del Partido Comunista y activista por los derechos civiles cuando era joven -fue citado por el Comité de Actividades Antiestadounidenses del Congreso en 1958-, se mudó a Cuba. Pero después de presenciar las penurias de los cubanos pobres se desilusionó del socialismo y se marchó del país un año después para mudarse a México, donde decidió correr el riesgo y volver a Estados Unidos. Le pidió ayuda a su primera mujer, Betty, y a su hija Sally, que condujo de Los Angeles a Tijuana para recogerlo.
"Lo pasamos al otro lado de la frontera", dijo Sally Norton en una entrevista por teléfono. "Estaba terriblemente confundido en ese momento".
Bill Norton contó que "durante un periodo bastante largo" su padre se aisló y tuvo ideas paranoicas, sin saber si todavía lo buscaba el FBI; finalmente un abogado de la familia determinó que no era el caso, contó Sally Norton.

William Wallace Norton Jr., nació el 24 de septiembre de 1925 en Ogden, Utah, donde sus padres granjeros habían perdido su tierra durante la Depresión. Se mudaron a California. Su padre encontró trabajo como vendedor de artículos de mercería. En 1943, Norton se casó con Betty Conklin y se enroló en el ejército, sirviendo en Francia y Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.
Profundamente influido por la pobreza de su infancia y por su experiencia de guerra, escribió cuentos y varias piezas de teatro sobre la clase trabajadora que fueron representadas en pequeños teatros, hasta que se empezó a interesar en el cine.
El primer matrimonio de Norton terminó en divorcio. Además de su hijo -un guionista y director que vive en Venica, California, y sus hijas Sally y Joan, ambas de Los Angeles, le sobreviven su esposa Eleanor; su hija adoptiva Teresa Norton Wolverson, of Boston; ocho nietos y tres biznietos.
Norton pasó sus últimos años en Santa Barbara, donde se dedicó a la pintura y continuó ejerciendo su derecho a la indignación, escribiendo cartas a los políticos. "Realmente fue un padre fuera de lo común", dijo Joan Norton.
26 de octubre de 2010
8 de octubre de 2010
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cincuenta años de los picapiedra


Bodas de oro de familia moderna de la Edad de Piedra. ‘Los picapiedra’ fue la primera serie animada en horario estelar. Ahora es un referente cultural.
[Stephen Cox] Este mes hace cincuenta años, la noche del 30 de septiembre de 1960, Estados Unidos conoció a los Picapiedra [The Flintstone], la moderna familia de la Edad de Piedra de la televisión. Ese viernes noche, los niños no podían más de curiosidad. Los padres tampoco. Y los ejecutivos del canal ABC cavilaban pacientemente sobre su jugada. La primera comedia en serie animada para la televisión hizo historia.
"Recuerdo que nos sentamos a mirar el primer episodio", dice el actor Paul Reubens, que más tarde fue el actor principal de su propio programa para niños, ‘Pee-wee’s Playhouse’. "Creo que en esa época yo estaba en cuarto o quinto. La mera idea de ver una película de dibujos animados en horario estelar era excitante y había un montón de conmoción por ello. Me gustó como moldearon algunos personas utilizando a estrellas de verdad, como Ann Margrock y Stoney Curtis".
Ambientada en los animados suburbios de Bedrock, Fred y Wilma Flintstone (con las voces de los veteranos de la radio, Alan Reed y Jean Vander Pyl), junto con sus geniales vecinos Betty y Barney Rubble (Bea Benaderet y Mel Blanc), debían convertirse en una amalgama de diversión infantil y sátira adulta.
‘Los Picapiedra’ debía combinar la comedia realista con la prehistoria. La serie terminó con varios hitos históricos: Muy posiblemente, Fred y Wilma Flintstone fueron la primera pareja en ser mostrada durmiendo debajo de la misma, eh, losa de matrimonio. Y definitivamente se hizo un hueco en el mundo del cómic. Y hasta 1997, cuando ‘Los Simpson’ [The Simpsons] superaron a su predecesor prehistórico, ‘Los Picapiedra’ mantuvieron el récord como la serie de dibujos animados de horario estelar más larga de la historia.
John Stephenson, 87, que comparte un innegable tono familiar con Hanna Barbera en su modo de hablar, es uno de los últimos sobrevivientes de la histórica serie. Stephenson retrató al rimbombante patrón de Fred en la cantera de roca, el Sr. Slate, entre una multitud de ciudadanos de Bedrock durante los seis años de duración de la serie.
"Creo que la serie tuvo éxito porque era un cómic adulto y los espectadores la asociaron con ‘The Honeymooners’", dice. "Y con el entorno de la Edad de Piedra y buenos guiones, el público la adoró. Todavía la adoran".
Creada por leyendas de la animación como William Hanna y Joseph Barbera, ‘Los Picapiedra’ (titulada ‘The Flagstones’ en una primera versión) se convirtieron en propiedad emblemática de la fábrica de dibujos animados creada por el dúo para producciones de televisión. Después de producir un montón de series de Tom y Jerry para MGM, Hanna y Barbera fundaron su propia compañía y crearon personajes animados como el ganador de un Emmy, ‘Huckleberry Hound’, ‘Quick Draw McGraw’ y ‘Ruff and Reddy’. Sin embargo, esta vez decidieron audazmente reorientar sus esfuerzos y cambiar su formato habitual: Su nueva serie de televisión extendería el programa de animados a media hora y trataría de atraer al público de horario estelar. En 1960, eso no había ocurrido nunca.
En el proceso, Hanna-Barbera reinventaron el oficio de la animación, introduciendo un procedimiento de ‘animación limitada’ más económico y económicamente viable, que fue popular tanto en la red como con el público. Mientras muchos estudios de animación cerraban sus locales en Hollywood, Hanna y Barbera estaban justamente abriendo los suyos y tentando a los veteranos del oficio a unirse a ellos en su aventura. Algunos de los más grandes talentos de la animación ayudaron a pulir estas preciosas ‘piedras’. Con personajes cavernarios diseñados por el artista Ed Benedict y un talentoso equipo de dibujantes de animación, el extraordinario cómic despegó rápido. ‘Los Picapiedra’ se hicieron con admiradores leales, entre jóvenes y viejos, provocando una imparable cascada que finalmente allanó el camino para más favoritos del horario estelar, como ‘Los supersónicos’ [The Jetsons], ‘Don Gato’ [Top Cat] y éxitos rotundos, como ‘Los Simpson’ y ‘Padre de familia’ [Family Guy].
Stephenson atribuye al talento de Barbera haber dirigido el reparto como una clave para el encanto de la serie, al menos verbalmente. Durante esas sesiones de grabación en los estudios llenos de humo (durante un tiempo la serie fue patrocinada por cigarrillos Winston), no era raro oír a Barbera ladrar por los altavoces: "Les pago un montón de dinero por el guión, ¡así que quiero oír algunos diálogos!"
La gimnasia verbal era siempre franca y animada. "Era muy raro que quisiera que alguien hablara con tono moderado o en ánimo de conversación", explica Stephenson. "Quería que te lo dijeran en la cara, claramente deletreado, explicado".
Con el tiempo, ‘Los Picapiedra’ sufrieron muchas reencarnaciones, incluyendo varias series nuevas (incluso una serie titulada ‘The Blackstones’) y en los años noventa Fred y Wilma se convirtieron en notorias estrellas de cine con un par de largometrajes en vivo para Universal Studios.
Una spinoff [secuela de una serie anterior] fue un breve fragmento de ‘The New Fred and Barney Show’ de NBC titulado ‘Los Frankenpiedra’ [The Frankenstones], de 1979, que combinaba el talento de ‘Los Picapiedra’ con una pizca de ‘La familia Monsters’ [The Munsters]. Paul Reubens, que recién empezaba su carrera en televisión, prestó su voz a la serie.
"Soy un gran admirador de ‘Los Picapiedra’, así que cuando trabajé en ‘Los Frankenpiedra’, fue realmente excitante", recuerda. "La mera idea de ir a un estudio de grabación con Fred y Wilma Flintstone era increíble y un poco intimidante. Yo trabajé con Mel Blanc y eso fue inolvidable. La primera vez que fui, me asombró oír esas voces famosas salir de bocas de personas de carne y hueso; y esa gente adulta se tomaban muy en serio su trabajo. Me sorprendió y me moría de ganas de empezar a trabajar".
De momento, la clásica serie está en casa en el canal Boomerang de Cartoon Network, y sigue siendo una franquicia viable en todo el mundo de Warner Bros. Animation, el actual dueño de los personajes. Sólo basta mirar en las estanterías de cualquier tienda de abarrotes y verá cereales Fruity Pebbles y otros sabores azucarados más las coloridas vitaminas Flintstones al alcance de todos los niños.
Podría decirse que ‘Los Picapiedra’ es lo mejor que crearon los gigantes del dibujo animado, Hanna y Barbera. La serie puede tener medio siglo, pero para los admiradores de la televisión clásica sigue siendo una joya.
14 de octubre de 2010
11 de septiembre de 2010
©los angeles times
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murió roy ward baker


Director de cine británico. Es mejor conocido por su largometraje documental sobre el desastre del Titanic en 1958, ‘La última noche del Titanic’. También fue director de películas de horror de culto.
[Valerie J. Nelson] Murió Roy Ward Baker, el director nacido en Londres mejor conocido por su largometraje en estilo documental ‘La última noche del Titanic’ [A Night to Remember], sobre el hundimiento del Titanic. Tenía 93 años.
Baker falleció el martes en un hospital de Londres, dijo su hijo Nicolás a la Associated Press.
"‘La última noche del Titanic’ fue considerada la película definitiva sobre el Titanic antes de que Cameron se metiera en el asunto", dijo el crítico de cine Leonard Maltin, refiriéndose a la épica romántica ‘Titanic’ (1997), de James Cameron.
"Pero la película de Hollywood no ha logrado opacar la versión anterior", dijo Maltin al Times el jueves. Baker "estaba interesado en hacer que los personajes y los acontecimientos fueran creíbles. Es una película bastante buena, muy efectiva desde el punto de vista dramático y conmovedora".
En su reseña de ‘La última noche del Titanic’, Newsweek dijo que la película, "sin recurrir a ningún nombre familiar a oídos estadounidenses, simplemente expone los hechos del caso y deja que hablen por sí solos".
Para los efectos especiales, Baker hizo construir una parte del buque de 76 metros en un ángulo de diez grados para filmar escenas con multitudes. Un modelo más pequeño, de catorce metros, fue usado para las tomas de plano largo. A veces hizo que el Titanic pareciera inclinarse simplemente empujando un carrito de servicio a través de una habitación vacía, informó el St. Petersburg Times en 1998.

Nacido en 1916 como Roy Baker, creció viendo películas sonoras y con la ilusión de trabajar en el cine. Adoptó el nombre Ward después de haberse convertido en cineasta.
Empezó su carrera en un Gainsborough Studios, donde llegó a ser el niño de los recados del director asistente de Alfred Hitchcock en ‘Alarma en el expreso’ [The Lady Vanishes; La dama desaparece], de 1938.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Baker sirvió en una Unidad de Cine del ejército británico. Después dirigió varios documentales antes de hacer su primer largometraje, el melodrama psicológico ‘The October Man’ (1947).
Darryl F. Zanuck lo atrajo hacia Hollywood y a 20th Century Fox, donde dirigió a Marilyn Monroe en uno de sus primeros roles principales como niñera en ‘Niebla en el alma’ [Don’t Bother to Knock] (1952).
"Una película muy corriente, pero efectiva y le gustó a un montón de gente", dijo Baker al Guardian de Londres, en 2000. "Las películas son una forma de expresión masiva. No tiene sentido hacerlas para diez amigos".
Durante sus escasos años en Estados Unidos, Baker hizo el sombrío thriller ‘Infierno’ [Inferno], de 1953, la primera película 3-D de 20th Century Fox.
En una introducción a ‘Infierno’ que fue proyectada cuando la película fue anunciada en Los Angeles hace algunos años, Baker dijo que Zamuck se había "enfadado de que no hubiera más 3-D en la película", contó Maltin.
"No quería usar efectos especiales porque quería construir un crescendo para llegar al clímax", dijo Maltin. "Y funcionó".
De retorno en Inglaterra, Baker rodó ‘El único evadido’ [The One That Got Away] (1957) y ‘¿Qué sucedió entonces?’ [Quatermass and the Pit] (1968), que fueron bien recibidas.
También se hizo con admiradores entre los fanáticos del cine de horror por una serie de películas, entre las cuales ‘Las amantes del vampiro’ [The Vampire Lovers] (1970) y ‘La bóveda de los horrores’ [The Vault of Horror] (1973).
Más tarde en su carrera, fue principalmente un director de series de televisión, entre las que se incluyen varios episodios de la serie de aventuras de los años sesenta, ‘Los vengadores’ [The Avengers].
14 de octubre de 2010
8 de octubre de 2010
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murió arthur penn


Director de cine, teatro y televisión, dirigió la histórica película ‘Bonnie y Clyde’.
[Dennis McLellan] Murió el martes Arthur Penn, director nominado tres veces a un Oscar y mejor conocido por ‘Bonnie y Clyde’ [Bonny and Clyde], la histórica película de 1967 que provocó apasionados comentarios sobre su violencia gráfica, convirtiéndose en heraldo de una nueva era en el cine estadounidense. Tenía 88 años.
Penn falleció a causa de una insuficiencia cardiaca congestiva en su casa en Nueva York, informó su hija Molly.
Veterano de la dirección de dramas de televisión en vivo en los años cincuenta, Penn hizo su debut en el cine con ‘El zurdo’ [The Left Handed Gun], una película de vaqueros revisionista de 1958, con Paul Newman como Billy the Kid.
Penn, que a menudo se sentía atraído por personajes marginales, dirigió en las siguientes tres décadas, solamente una docena de largometrajes, entre ellos ‘Ana de los milagros’ [The Miracle Worker; La maestra milagrosa; El milagro de Ana Sullivan], ‘La jauría humana’ [The Chase], ‘Acosado’ [Mickey One; Así soy yo], ‘El restaurante de Alicia’ [Alice’s Restaurant; Déjennos vivir], ‘Pequeño gran hombre’ [Little Big Man], ‘La noche se mueve’ [Night Moves; Secreto oculto en el mar], ‘Duelo de gigantes’ [The Missouri Breaks; Missouri] y ‘Cada amigo un amor’ [Four Friends].
Pero durante su apogeo a fines de los años sesenta y principio de los setenta, Penn pertenecía a la vanguardia de los directores estadounidenses y es considerado una figura central en el cine americano gracias a ‘Bonnie y Clyde’, la extraordinaria película con Warren Beatty y Faye Dunaway como asaltantes de banco de los años de la Depresión y convertidos en héroes populares.
"Si sólo hubiese dirigido‘Bonnie y Clyde’, sería un director notable", dijo al Times el crítico de cine Leonard Maltin en 2009. "Pero esa fue simplemente la más exitosa de las películas altamente idiosincrásicas que hizo durante sus días de gloria".
Debido al número relativamente pequeño de películas, la mayoría de las cuales fueron rodadas antes de los años ochenta, Penn "goza de una reputación algo descuidada", dijo el crítico de cine Peter Rainer.
"Creo que a los directores debe juzgárseles por sus mejores trabajos", dijo Rainer al Times en 2009, "y creo que ‘Bonnie y Clyde’ es una de las mejores películas estadounidenses y es realmente una suerte de salvo inicial de toda una generación de directores estadounidenses que estaban rompiendo límites y encontrando su propio camino".
Rainer dijo que a los actores les encantaba trabajar con Penn, que se había formado en el teatro.
"Creo que está con Sidney Lumet y varios otros que realmente entendían la actuación y sabían cómo sacar lo mejor de los actores", dijo. "Y creo que él, en contraste con muchos directores que provienen del teatro, tenía realmente un sentido cinematográfico. No hay nada teatral en ‘Bonnie y Clyde’ ni en ‘Pequeño gran hombre".
A fines de los años cincuenta y principios de los sesenta, Penn era mejor conocido por su trabajo en Broadway como director de ‘Two for the Seesaw’ [Cualquier día en cualquier esquina], ‘The Miracle Worker’ [Ana de los milagros], ‘All the Way Home’, ‘Toys in the Attic’ [Juguetes en el desván], ‘An Evening With Mike Nichols and Elaine May’, ‘Golden Boy’ y ‘Wait Until Dark’ [Sola en la oscuridad].
Entre sus últimas producciones en Broadway se encuentran ‘Sly Fox’ y ‘Golda’.
La relación de Penn con el dramaturgo William Gibson, autor de ‘Ana de los milagros’ -la historia de los esfuerzos de la maestra Anne Sullivan para enseñar a Helen Keller, su alumna ciega y muda- empezó cuando dirigió el drama como un episodio de televisión de ‘Playhouse 90’, en 1957.
La producción en Broadway de ‘Ana de los milagros’, en 1959-61, con Anne Bancroft y Patty Duke en los roles principales, no sólo le reportó a Penn un Tony al mejor director, sino además un Tony a la mejor obra y un Tony para Bancroft como mejor actriz.
La versión fílmica de ‘Ana de los milagros’ de Penn en 1962 le significó su primera nominación a un Oscar, y Bancroft y Duke ganaron un Oscar por sus actuaciones.
Penn fue nominado a su segundo Oscar por ‘Bonnie y Clyde’.
"Atesoraré siempre la imagen de Arthur Penn como un hombre particularmente honesto, alegre, aventurero e inteligente, tanto como colaborador como amigo", dijo Beatty el miércoles en una declaración.
El famoso final de la película, en el que Bonnie y Clyde son emboscados por los agentes y mueren en una ráfaga aparentemente interminable de fuego de metralletas, es considerado como uno de los grandes momentos de la historia del cine.
La gráficamente violenta conclusión, filmada con cuatro cámaras a diferentes velocidades, fue la principal razón de Penn para dirigir la película.
"Dudé en decir ‘sí’ para hacer ‘Bonnie y Clyde’ porque quería un final que no fuera simple y pura violencia", dijo Penn en una entrevista con Turner Classic Movies. "Quería un final que se convirtiera de algún modo en una leyenda".
"Y no fue sino hasta la mañana siguiente que pude ver la escena con velocidades de cámara múltiples y la forma de esa suerte de ballet de la muerte, y entonces supe que esa era la película que quería hacer, que estaba desesperado por hacer".
El estreno de ‘Bonnie y Clyde’ provocó una tormenta entre los críticos.
Escandalizado por la "combinación de farsa y los brutales asesinatos" de la película, el veterano crítico de cine del New York Times, Bosley Crowther, la llamó "un trabajo barato, una payasada descarada que trata las odiosas depredaciones de esa sórdida pareja de subnormales como si fueran tan divertidos y alegres como los fragmentos de jazz de ‘Millie, una chica moderna’ [Thoroughly Modern Millie].
Pero la crítica del New Yorker, Pauline Kael, elogió ‘Bonnie y Clyde’, describiéndola como "la más impresionante película estadounidense desde ‘El mensajero del miedo’ [The Manchurian Candidate]. El público la adoró".
El crítico de cine de Newsweek, Joseph Morgenstern, definió la película como "una escuálida ejecución para subnormales", debido a que "no sabe qué hacer con su propia violencia".
Pero volvió a ver la película y provocó conmoción su cambio de opinión en una segunda reseña la semana siguiente, diciendo que consideraba la primera reseña "exageradamente injusta y deplorablemente imprecisa".
El joven crítico de cine del Chicago Sun-Times, Roger Ebert, no se lo pensó dos veces, y declaró en su reseña: "‘Bonnie y Clyde’ es un hito en la historia del cine estadounidense, una obra de verdad, brillante...
En el futuro será bastante posible que ‘Bonnie y Clyde’ sea vista como la película definitiva de los años sesenta".
El público base de la película, dijo Penn al San Francisco Chronicle en 1996, era la misma gente que cuestionaba la guerra de Vietnam y veía a los notorios asaltantes de banco de la película como una extensión de su propia rebelión".
"Estaban ensayando la película meses antes de que la hiciéramos", dijo. "Habían montado una especie de revuelta colectiva, y el auto-reconocimiento que saltaba de la pantalla realmente la convirtió en arrolladora. Repercutió de un modo que nunca esperé".
En cuanto a la violencia en la película, dijo al Dallas Morning News en 1999 que "consideraba que ‘Bonnie y Clyde’ giraba sobre Vietnam".
"Me atacaron por la violencia en la película", dijo, "pero yo quería mostrar los tiroteos como realmente son, sangrientos y horripilantes-, de modo que las listas de bajas en Vietnam no fueran simplemente cifras sin significado".
Nominada a diez Oscar, incluyendo el Oscar a la mejor película, ‘Bonnie y Clyde’ reportó premios a Estelle Parsons como mejor actriz en un papel secundario y a Burnett Guffey por la mejor fotografía.
Beatty, que también fue protagonista de la película ‘Acosado’ de Penn, de 1965, elogió a Penn en una entrevista con el New York Times en 2000, por tener "alma de artista".
"Su inteligencia", dijo Beatty, "es el factor que resuena más fuerte, su inteligencia y su falta de interés en las apariencias".
El montador Dede Allen, que editó ‘Bonnie y Clyde’, y otras cinco películas de Penn, dijo al Boston Globe en 2008 que era su "director favorito".
Gene Hackman, que fue nominado al Oscar por su papel secundario en ‘Bonnie y Clyde’ y más tarde protagonizó ‘La noche se mueve’ y ‘Agente doble en Berlín’ (Target), de Penn, elogió a Penn como director.
"Tenía su propia y clara visión del oficio, pero realmente le excitaba ver hasta dónde ibas a llegar en una escena, en tomas", dijo Hackman en una declaración el miércoles. "Podías sentir su presencia, junto a la cámara, dándote apoyo. Aunque sus películas fueran rudas y crudas, siempre podías sentir su piedad".

Penn nació en Filadelfia el 27 de septiembre de 1922. Su hermano mayor, Irving, se convirtió más tarde en un fotógrafo de fama mundial. Murió en octubre de 2009.
Los padres de Penn -su padre era relojero, su madre, enfermera- se divorciaron cuando tenía tres años, y él y su hermano se mudaron a Nueva York con su madre.
Penn dijo más tarde que se mudaban tan a menudo durante su infancia y adolescencia que estudió en al menos una docena de escuelas en ocho años. A los catorce, él y su hermano se volvieron a Filadelfia para vivir con su padre.
En la secundaria en Filadelfia, Penn actuaba en piezas de teatro, declamando las palabras de líderes del planeta en dramatizaciones de las noticias. Dijo más tarde que era "un pésimo actor".
Penn tuvo su primera oportunidad de dirigir en un teatro amateur local. La idea de convertirse en director, dijo al Boston Globe en 2008, "simplemente surgió. Me sentía atraído hacia el teatro porque era un niño solitario... En realidad fui al teatro a buscar compañía".
Después de enrolarse en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, utilizaba los permisos del domingo mientras era adiestrado en el Ft. Jackson en Carolina del Sur para frecuentar un teatro comunitario local, donde conoció a Fred Coe, que se convertiría en un aclamado productor y director de dramas de televisión en vivo y produciría las dos primeras películas de Penn.
Penn sirvió en la infantería en Europa. Después de la guerra en 1945 se incorporó a la Soldier Show Company, que dirigía Joshua Logan. Empezó como director de escena para una producción de la obra ‘Golden Boy’. Pero después de la desmovilización, Penn sucedió a Logan como director de la compañía cuyo reparto incluía a actores profesionales y amateurs.
Un año después, Penn volvió de Europa y estudió con una beca GI en el Black Mountain College en Carolina del Norte, para continuar luego sus estudios en Italia en las universidades de Perugia y Florencia durante dos años.
Penn inició su carrera en televisión en 1951 como jefe de piso de ‘The Colgate Comedy Hour’, de NBC, donde finalmente llegó a ser director asistente. Cuando el espectáculo se mudó a Hollywood, Penn se fue con él.
Pero cuando su viejo amigo Coe lo llamó en 1953 para ofrecerle que dirigiera, Penn volvió a Nueva York como director de la antología dramática en vivo ‘Gulf Playhouse: 1st Person’, de NBC.
Le siguieron otras series de antologías dramáticas en vivo, como ‘Goodyear TV Playhouse’, ‘Philco TV Playhouse’ y ‘Playhouse 90’.
Penn, ex presidente del Actors Studio en Nueva York, se casó con la actriz Peggy Maurer en 1956. Tuvieron dos hijos, Matthew y Molly.  Le sobreviven su esposa e hijos, y cuatro nietos.
Más tarde la pareja dividió su tiempo entre sus casas en Manhattan y Stockbridge, Masachusetts, para la locación de ‘El restaurante de Alicia’, su película de la contracultura de la era de Vietnam de 1969, inspirada por la canción del mismo nombre de Arlo Guthrie, por la que Penn recibió su tercera nominación a un Oscar, como director.
12 de octubre de 2010
20 de septiembre de 2010
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murió gloria stuart


Actriz de ‘Titanic’. Actriz estelar en los años treinta que abandonó la actuación para dedicarse al arte y fue redescubierta décadas después en el papel de sobreviviente del Titanic.

[Dennis McLellan] Murió Gloria Stuart, actriz principal en los años treinta en Hollywood, que fue nominada a un Oscar por su primer papel significativo en casi sesenta años -como la vieja Rosa [Old Rose], la centenaria sobreviviente del Titanic en la película de James Cameron, que recibiera un Oscar en 1997.
Stuart, miembro fundador del Gremio de Actores de Cine que más tarde llegó a ser una lograda pintora y fina imprentera, falleció el domingo noche en su casa en West Los Angeles, informó su hija, Sylvia Thompson.
Hace cinco años a Stuart le habían diagnosticado un cáncer al pulmón.
"También había sobrevivido a un cáncer a las mamas", dijo Thompson, "pero no le prestaba atención a la enfermedad. Era una mujer muy fuerte y tenía otras cosas que hacer".
En julio, la actriz recibió un homenaje en la Academy Centennial Celebration With Gloria Stuart, en el Teatro Samuel Goldwyn, en Beverly Hills.
"En los años treinta era una actriz encantadora y guapa y nunca entendí por qué su carrera no llegó más lejos entonces", dijo el crítico e historiador de cine Leonard Maltin, que entrevistó a Stuart en el escenario durante la velada el lunes.
En cuanto al publicitado retorno de la actriz en ‘Titanic’: "Me impresionó la atención que recibió por esa actuación y realmente quería ganar ese Oscar. Pensé que había dado en el clavo en esa película. Fue muy irónica y agradable".
Como una exuberante actriz rubia trabajando para Universal Studios y 20th Century Fox en los años treinta, Stuart apareció con Claude Rains en ‘El hombre invisible’ [The Invisible Man], de James Whale, y con Warner Baxter en ‘Prisionero del odio’, de John Ford.
También apareció con Eddie Cantor en ‘Escándalos romanos’ [Roman Scandals], con Dick Powell en ‘Vampiresas de 1935’ [Gold Diggers of 1935], de Busby Berkeley, y con James Cagney en ‘Aquí viene la Armada’ [Here Comes the Navy]. Y fue la heroína romántica de dos películas de Shirley Temple, ‘Pobre niña rica’ [Poor Little Rich Girl] y ‘Rebeca, la de la granja del sol’ [Rebecca of Sunnybrook Farm].
Pero la mayoría de esos roles, dijo Stuart más tarde, "fueron papeles estúpidos sin nada que hacer" -"chica periodista, chica detective, chica enfermera"- y "se hizo cada vez más evidente que yo no iba a ser una gran estrella como Katharine Hepburn y Loretta Young".
Después de hacer 42 largometrajes entre 1932 y 1939, 20th Century Fox no renovó su contrato. Fue su último contrato con un estudio. En los años cuarenta trabajó en cuatro películas y se retiró en 1946.
Para 1974 la ‘encantadora rubia de las películas sonoras’ se había convertido en una de las entradas del libro de Richard Lamparski, ‘Whatever Happened to’.
‘Titanic’, la película de 200 millones de dólares, del guionista y director Cameron, cambió todo eso.
Stuart fue Rose Calvert, la centenaria superviviente del Titanic que se aparece después de que buscadores de tesoros contemporáneos, revisando los restos del buque hundido, encuentran un retrato de ella, al carboncillo, luciendo un invaluable collar de diamante azul.
La actuación de Stuart como Old Rose es el marco del drama romántico de 1977 con Leonardo DiCaprio como el artista de clase baja, Jack Dawson, y Kate Winslet como la joven de clase alta, Rose.
En ‘Gloria Stuart: I Just Kept Hoping’, su autobiografía de 1999, dice que después de leer el guión, "sabía que el papel que quería y por el que había esperado durante tantos años al fin le había llegado. Podía imaginarme muy bien en el papel de Old Rose".
Cameron dijo al Times, en una entrevista en 1997, que eligió a Stuart porque estaba "buscando a un profesional de los años treinta y cuarenta, alguien jubilado, quizás después de haber estado por un tiempo fuera del radar de Hollywood".
"Tenía que ser alguien que representaría la última parte de la vida de alguien a la que reconoceríamos, Kate Winslet, así que no podía ser alguien como Katharine Hepburn. Nos acordábamos muy bien de cómo se veía de joven", dijo Cameron. "Gloria se había alejado lo suficiente, y el resultado fue una fantástica actuación".
A los 87, Stuart se convirtió en la actriz de mayor edad que haya sido nominada a un Oscar.
Además de las nominaciones al Oscar y al Globo de Oro, ganó el premio del Gremio de Actores de Cine [Screen Actors Guild] por su extraordinaria actuación, como actriz, en un papel secundario (con Kim Basinger, que ganaría un Oscar por ‘Los ángeles al desnudo’ [L.A. Confidential].
En la exitosa secuela salpicada de premios, Stuart llegó a inundarse de cartas de admiradores y peticiones de entrevistas. También tuvo que aceptar que la reconocieran en el supermercado y a ver sus películas en la televisión. La revista People llegó a llamarla una de las cincuenta personas más hermosas del mundo.
En 2000, varios cientos de admiradores se reunieron en el Hollywood Boulevard, junto al Teatro Egipcio, para la inauguración de la estrella de Stuart en el Paseo de la Fama de Hollywood.
"No puedo describir lo gratificante y pleno y cálido que es", dijo en la ceremonia. "Me despierto cada día y me digo: ‘Que vida tan maravillosa. Que afortunada soy’".
Californiana de tercera generación, nació el Cuatro de Julio de 1910 como Gloria Stewart, en Santa Monica. Más tarde cambió su apellido a Stuart, calculando que las seis letras coordinarían perfectamente con las seis letras de ‘Gloria’ en la marquesina del teatro.
En la secundaria siguió cursos de cuento y poesía y trabajó como periodista voluntaria en el Santa Monica Outlook.
Cuando estudiaba en la Universidad de California en Berkeley, donde actuaba en un grupo de teatro universitario, Stuart conoció a un guapo joven escultor, Gordon Newell. Se casaron en 1930 y se mudaron a Carmel, donde ella trabajó en el diario local y actuó en pequeñas producciones teatrales.
En 1932, después de tomar el papel de Masha en la producción de ‘La gaviota’, de Chéjov, de un pequeño teatro en Carmel, el director visitante le pidió volver a hacer el papel en otro pequeño teatro de la región de Los Angeles.
Directores de reparto tanto de Paramount como de Universal vieron su actuación y le ofrecieron hacer una prueba de cámara. Terminó firmando un contrato de siete años con Universal, a razón de 125 dólares a la semana, incluyendo lecciones de canto y actuación.
Stuart empezó a participar en actividades sindicales mientras rodaba la comedia de horror de Whale de los años treinta, ‘El caserón de las sombras’, con Boris Karloff and Melvyn Douglas.
"Todos estábamos exhaustos después de largas jornadas de trabajo, y Melvyn Douglas se inclinó sobre mí de modo teatral", contó en una entrevista con Los Angeles Times n 1998. "Susurró en mi oído la palabra ‘sindicato’. Y yo pensé, ‘Sí’".
En la época, según escribió en su autobiografía, "los actores tenían jornadas larguísimas, especialmente las mujeres, porque en las mañanas estaba incluido el tiempo que dedicábamos al peinado y al maquillaje. Las comidas eran servidas a conveniencia del equipo de producción. No había asignación por el tiempo gastado en el viaje, no había horas de descanso fijas, no se pagaban las horas extras ni el sobretiempo doble. Y si un actor de contrato rechazaba un papel elegido por el estudio, él o ella eran suspendidos sin paga, y el tiempo se agregaba al contrato".
Pese a la resistencia del estudio, en 1933 se fundó el Gremio de Actores de Cine.
Tras descubrir la política como "pato el agua", Stuart ayudó en 1936 a formar la Liga Antinazi de Hollywood, el mismo año que ella y la escritora Dorothy Parker ayudaron a organizar la League to Support the Spanish War Orphans [Liga de Apoyo a los Huérfanos de la Guerra Española]. También se hizo miembro del Comité Demócrata de Hollywood y estuvo en el directorio ejecutivo del Comité Demócrata del estado de California.
La incipiente carrera cinematográfica de Stuart sufrió un traspié con su matrimonio con Newell y su divorcio posterior. En 1934 se casó con el guionista Arthur Sheekman, con el que tuvo a su hija Sylvia.
Stuart, cuya carrera en Universal no lograba despegar, firmó contrato con 20th Century Fox en 1935.
Después de que, en 1939, Fox se negara a renovar su contrato, trabajó en teatro de verano en la Costa Este y intentó sin éxito hacerse un hueco en Broadway antes de volver a Hollywood y dirigir sus energías creativas hacia el arte del decoupage. Abrió una tienda en La Ciénaga Boulevard, llamada Décor Ltd., que llevó durante más de cuatro años.
En 1954, inspirada por una exposición de pinturas impresionistas en París, empezó a pintar. Su primer espectáculo unipersonal en las Hammer Galleries en Nueva York en 1961, fue un éxito de crítica. Art News la llamó "una hábil ingenua, con una seductora variedad de temas". Luego expondría en importantes galerías.
En 1975, cuatro años después de que su marido contrajera Alzheimer, Stuart decidió volver a la actuación. De 1975 a 1988 tuvo cerca de una docena de papeles en televisión y cine, incluyendo un baile con Peter O’Toole en una escena en un club nocturno en la película ‘Mi año favorito’ [My Favorite Year], de 1982.
Cuando su marido enfermó, Stuart siguió un curso sobre el bonsai. Se convirtió en un miembro honorable de los clubes locales de bonsai, y sus árboles forman parte de la colección en la Biblioteca Huntington, Colecciones de Arte y en los Jardines Botánico de San Marino.
Cinco años después de la muerte de Sheekman en 1978, Stuart reanudó su amistad con un viejo amigo de sus años en la universidad: Ward Ritchie, que se había convertido en un renombrado pintor. La amistad creció rápidamente hasta convertirse en un romance de otoño. Gracias a Ritchie, Stuart se interesó en la impresión tipográfica y se compró su propia imprenta.
Dedicaba gran parte de su tiempo a diseñar e imprimir libros de artistas (hechos a mano, ediciones limitadas de libros impresos, con su propia gráfica y escritura). Su trabajo se encuentra en el Museo J. Paul Getty, de Los Angeles, el Museo de Victoria y Alberto, de Londres, y otros.
Cerca de cuatro meses después de la muerte de Ritchie en 1996, a los 91, Stuart recibió una llamada del director de reparto de James Cameron, Mali Finn.
"Al día siguiente, Jim llegó con una cámara de video", contó Stuart al Times en 1997. "Le leí cerca de una hora, luego, como no oía nada, le escribí un carta y le dije: ‘He vuelto a leer el manuscrito y debería haberlo leído con más atención’. Se lo mandé por correo el viernes y el lunes Mali Finn llamó y dijo: ‘¿Te gustaría ser Old Rose? Me puse a gritar y a aullar".
Además de su hija, a Stuart la sobreviven cuatro nietos y doce biznietos.
11 de octubre de 2010
27 de septiembre de 2010
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neonazis en la antártida


"La expedición [de platos voladores nazis hacia el planeta madre, Aldebarán] llegó en 1967 [a la estrella], e inmediatamente los aldebaranos despacharon una armada de 280 naves para vengar a los nazis. Ya tenían que haber llegado".
[Pablo Capanna] Sin ánimo de invadir las páginas de espectáculos (y gracias a la complicidad de Daniel Paz), estamos en condiciones de anticipar un estreno para enero 2011.  Después de todo, si esto se llama ‘Futuro’, es porque algo podemos adelantar. La película quizá no llegue a los cines porque los autores todavía están pidiendo plata para financiarla, pero ya hace bastante que se habla de ella en Internet. ‘Iron Sky’ es una producción finlandesa dirigida por Timo Vuorensola, con el mismo equipo que realizó ‘Star Wreck’, una parodia al gusto de los fans del cine de ciencia ficción, con algo de ‘Monty Python’ pero con menos gracia.
La historia que cuenta parece bastante descabellada. Hans Kammler, un ingeniero de las SS, descubre la antigravedad y para 1945 tiene listo un plato volador capaz de volar a la Luna. A la hora de la capitulación alemana la nave parte desde una base secreta de la Antártida. De este modo, en la cara oculta del satélite los nazis construyen la base Schwarze Sonne (Sol Negro) y para el 2015 están de vuelta para conquistar al mundo. Ahí empieza una historia bizarra, al estilo de ‘¡Marte ataca!’

Ovni Ario
Lo que imaginó la guionista de la película no es totalmente caprichoso. Cuando se hace una parodia generalmente es porque se trata de algo que goza de alguna popularidad. En este caso, la parodia pretende desmitificar una leyenda en la que muchos están dispuestos a creer. Por lo menos, no es como algunas otras parodias, que de tan ambiguas parecen complacientes.
La película se hace eco de cierta mitología del nazismo que ha venido creciendo durante medio siglo. No sólo seduce a los neonazis confesos, sino a muchos curiosos, quizás ingenuos pero no menos neuróticos. El mito ovni, que generalmente gira en torno de los extraterrestres, se asocia aquí con el nazismo y hace pie en uno de los escasísimos lugares que todavía conservan algo de misterio, la Antártida. Al cabo de los años ha terminado por asimilarse con la línea dominante y ahora también incluye a los alienígenas.
Como observa el historiador Nicholas Goodrick-Clarke en ‘Black Sun’ (2002), la mitología ovni-nazi ha ido creciendo conforme a una estructura serial. Los detalles se retocan constantemente, y se incorporan nuevas ideas y personajes, como en esos teleteatros donde cada cambio de guionista significa un cambio de género y los actores aparecen o desaparecen al compás de los contratos.
Para empezar, digamos que el Sol Negro es el símbolo que ha reemplazado a la esvástica entre los neo-nazis. El Gruppenführer (general de división) Hans Kammler existió. Fue el responsable de la producción de los misiles V2 y un genocida de siniestra presencia en los campos de exterminio, que al parecer se suicidó para no ser juzgado en Nuremberg.
Es probable que bajo su responsabilidad hayan surgido los proyectos aeronáuticos secretos del Reich. Entre ellos había dispositivos como los foo-figthers, diseñados para desorientar a los bombarderos, o la mítica V-7, que habría sido un disco volante. De hecho, en la inmediata posguerra una empresa canadiense construyó un prototipo de "plato volador" basándose en uno de esos diseños que había sido apropiado por los aliados.
Antes del fin de la Segunda Guerra Mundial, las "armas secretas" de Hitler ya eran leyenda. Medio siglo más tarde, el mito no sólo sigue vivo, sino que ha crecido. Se lo encuentra tanto en los panfletos y videos neonazis, como también en exitosas novelas como ‘Genesis’ (1980) del inglés W. A. Harbison o en los tres volúmenes de D. H. Haarmann, ‘Armas secretas maravillosas’ (1983-85), un compendio de todas las teorías conspirativas conocidas.

Todo Empezó en Mar del Plata
De la Antártida, se comenzó a hablar al día siguiente de la capitulación de Alemania. El 10 de julio de 1945 el submarino U-530 se entregó en Mar del Plata, y el 17 de agosto lo hizo el U-977. El día 16, el Chicago Times (en una nota que retomaron Le Monde, el Times de Londres y el New York Times) echó a correr la versión de que Hitler y Eva Braun se escondían en la Patagonia. Al día siguiente, Crítica, el diario porteño de Botana, sugirió que podían estar en la Antártida.
Ambos medios hacían hincapié en el hecho de que los tripulantes de los submarinos eran muy jóvenes y traían un cargamento de alimentos que, curiosamente, incluía quinientos contenedores de cigarrillos. Esto parecía sugerir que formaban parte de un convoy nazi que iba a aprovisionar una base antártica secreta. Pero nada se decía del submarino que se había rendido en Portugal. La juventud de los soldados no era nada sorprendente, porque para la defensa de Berlín se habían reclutado adolescentes. Además, nadie parecía recordar que los nazis habían hecho la más exitosa campaña de la historia contra el hábito de fumar. Las leyendas suelen obviar estos detalles. Oportunamente, Crítica traía a colación la expedición antártica de 1938-39. Seis años antes, los alemanes habían hecho un completo relevamiento de la Tierra de la Reina Maud, un territorio reclamado por Noruega al que habían rebautizado Nueva Suabia y reivindicaban como propio. También habían descubierto los lagos Schirrmacher, una suerte de oasis de aguas tibias en medio de los hielos.
Apenas concluida la guerra, la marina norteamericana realizó, con participación noruega y soviética, unas importantes maniobras en territorio antártico. La llamada Operación Highjump movilizó trece barcos, cien aviones, varios helicópteros y un submarino. Pero después de varios traspiés, incluyendo la pérdida de cuatro aviones, el almirante Byrd le había puesto fin anticipadamente.
Este fracaso pareció dar pie a varias leyendas. Según una de ellas, Byrd había descubierto el acceso al centro de la Tierra. Según otra, había sido derrotado por los nazis que estaban atrincherados en la Antártida. El ideólogo conspirativo D. H. Haarmann jura que en 1958 hubo otra campaña secreta, bajo la cobertura del Año Geofísico, donde se usaron armas nucleares, sin que nadie se enterara (¡!). Esa sería la causa del agujero de ozono que hoy padecemos (sic).
A dos años de que los submarinos se rindieran en Mar del Plata, y más allá de la afluencia de criminales de guerra que solían venir por otros caminos, el mito antártico nazi tomó forma. La tarea estuvo a cargo del periodista húngaro Ladislao Szabó, que escribía en Crítica y resumió sus conjeturas en ‘Hitler está vivo’ (1947), un libro que fue traducido al francés y alimentó a la prensa sensacionalista durante tres años.
En los veinte años que siguieron, la historia de los submarinos y la base antártica de Hitler siguió complicándose, por ejemplo con los libros de Michael Barton, ‘¿Hitler vive?’ (1960) y ‘La historia de los platos voladores alemanes’ (1968), que ya comenzaba a usar el ingrediente ovni.

La Conexión Ocultista
Si aquellas tempranas conjeturas podían llegar a entenderse por la persistencia del clima bélico, la locura dio un salto cualitativo a partir de 1947, cuando se registró en los Estados Unidos el primer avistamiento de platos voladores. Poco después de que Kenneth Arnold los viera pasar volando, un pintoresco personaje llamado George Adamski dijo haberse entrevistado con uno de sus tripulantes, que decía proceder de Venus.
Mientras se multiplicaban los ufólogos, el naciente mito ovni fue asumido entre 1951 y 1955 por diversos grupos ocultistas, muchos de los cuales simpatizaban con el nazismo tanto como éste con ellos. El primer lazo lo anudó un ingeniero suizo (ex oficial de las SS) llamado Erich Halik. En las páginas de su revista Hombre y Destino Halik anunció que los seres con quienes se había encontrado Adamski no eran venusinos sino alemanes procedentes de la Antártida. Es más, había dos bases alemanas, una en cada Polo. Maestro del reciclaje, Halik se las ingenió para meter de todo en una historia relativamente simple. Incluyó a los cátaros, el Grial y el esoterismo fascista de Rahn, Evola y Serrano. Hasta la alquimia, a la cual recurrió para proponer un nuevo símbolo: el Sol Negro.
Halik pertenecía al círculo esotérico de Wilhelm Landig, otro SS muerto en 1997, que popularizó el mito en tres exitosas novelas: ‘Los ídolos contra Thule’ (1971), ‘Tiempo de lobos en Thule’ (1980) y ‘Rebeldes para Thule’ (1991). Con todas las licencias que permite la novela, Landig se lanzó a desarrollar toda una saga fantástica de los platos voladores nazis. Ahora eran naves movidas por energías espirituales, como el famoso Vril, con base en el Antártico pero de apoyo en Argentina y Chile.
Otro responsable de la construcción del mito es el ideólogo Ernst Zündel, uno de los más conspicuos negadores del Holocausto y editor de numerosas publicaciones neonazis. Zündel fue quien editó y difundió los libelos de Willibald Mattern, un alemán radicado en Chile, que hacía lo suyo para mantener vivo el mito.
En sus libros ‘Expediciones secretas al Polo’ (1978) y ‘Hitler en el Polo Sur’ (1979) Zündel reciclaba todas las especulaciones anteriores. Por más delirante que fuese la idea, sostenía que tras derrotar a Byrd los nazis habían prosperado en la Antártida y ahora se aprestaban a volver. No sólo eso: también habían encontrado la forma de acceder al centro de la Tierra. Pero sin duda, el bonus track era el testimonio del encuentro de un tal Reinhold Schmidt con unos habitantes de Saturno rubios y altos que hablaban perfectamente alemán. Ahora quedaba claro que la clave de la superioridad aria era su origen extraterrestre.

Regreso de las Valkyrias
Por si aún faltaba algo para completar el delirio, apareció una nueva generación de ideólogos, que encabezan los austríacos Jürgen Ratthofer y Ralf Ettl.
Ya no falta nada. El esoterismo hace su aporte con el Vril, la Atlántida y el secreto de la pirámide. Pero también abundan los elementos de ciencia ficción: los taquiones, la antigravedad y las máquinas del tiempo. Hitler sigue vivo, a pesar de que ya debería andar por los 121 años.
Gracias al posmodernismo, ya no hay límites claros entre la realidad y la ficción. Ratthofer pone a la religión de Marción, un heresiarca antisemita del siglo II, en el eje de sus especulaciones teosóficas. Cuando todos anuncian la era de Acuario como el reino de la paz, el amor y las buenas ondas, el austríaco pronostica que será la hora de la guerra final, que por supuesto ganarán los arios.
¿Cómo lo sabe? Una de las fuentes en las que confía son los mensajes en lengua sumeria que le han hecho llegar algunas medium de confianza. Eso le permite asegurar que alemanes y sumerios son pueblos hermanos, porque ambos descienden de una raza superior que llegó desde Aldebarán hace quinientos millones (¡!) de años. Por supuesto, el sistema de Aldebarán tiene dos planetas; en uno habita la raza superior, que tiene un régimen nazi, y en el otro la inferior, que por ahora está sometida, a la espera de una solución final.
Ettl, por su parte, nos cuenta de las naves espaciales que en 1943 Hitler envió a Aldebarán para pedir ayuda. La expedición llegó en 1967, e inmediatamente los aldebaranos despacharon una armada de 280 naves para vengar a los nazis. Ya tenían que haber llegado en algún momento entre 1992 y 2005, pero parecen haber tenido inconvenientes. Ya ni en la puntualidad sumeria se puede creer...
Todos estos delirios, por fin, aparecen potenciados y ampliados en una novela del ideólogo conspirativo Jan Udo Holey, que firma Jan van Helsing. Sus libros están prohibidos en Alemania y Suiza por racismo y negación del Holocausto. La novela se titula ‘Operación Aldebarán’ (1997) y es el más acabado reciclaje del mito, que no omite nada de lo que hemos visto y hasta incluye a Perón en la trama marplatense.
Ahora todo parece cerrar. Como sabrán los que van mucho al cine, Van Helsing era un experto en vampiros, enemigo jurado de Drácula, y de esas cosas debía saber mucho. Gracias a él la humanidad se ha sentido aliviada. Si es cierto que los nazis vinieron de Aldebarán, podemos ponernos contentos, porque por lo menos no eran humanos. De paso, como son inmigrantes ilegales, podríamos empezar a discriminarlos...
8 de octubre de 2010
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