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murió bill meléndez


Era animador de ‘Carlitos’ [Peanuts], y se encargaba de las risas, sollozos y aullidos de Snoopy. En su carrera de casi setenta años, el animador trabajó en varias películas de Disney, incluyendo ‘Fantasía’ [Fantasia] y ‘Bambi’, y haciendo a personajes de Warner Bros., como El Conejo de la Suerte. A los 91.
[Charles Solomon] El 3 de septiembre murió en el hospital St. John de Santa Monica el animador, director y productor José Cuautemoc ‘Bill’ Meléndez, cuyos programas de televisión y películas con personajes de ‘Carlitos’, de Charles Schulz, le cosecharon cuatro premios Emmy, una nominación al Oscar y dos premios Peabody, según informó su publicista Amy Goldsmith. Tenía 91 años.
La carrera de Meléndez se prolongó durante casi siete décadas, incluyendo períodos en los estudios de Walt Disney, de Leon Schlesinger Cartoons (que más tarde fueron vendidos a Warner Bros.), United Productions of America y Playhouse Pictures. En 1964 fundó su Bill Melendez Productions, donde produjo sus creaciones más conocidas, incluyendo el clásico de vacaciones ‘La navidad de Charlie Brown’ [A Charlie Brown Christmas] (1965). Sus películas fueron galardonadas con dos premios Emmy adicionales, tres premios de la Sociedad Nacional de Dibujantes [National Cartoonist Society], un premio Clio y 150 premios por comerciales.
‘La navidad de Charlie Brown’, que Meléndez y su socio Lee Mendelson produjeron para CBS, establecieron el formato de especiales de dibujos animados de media hora. Así empezó una de las franquicias más populares de la historia del cine de animación.
La animación de los sencillos dibujos de Schulz planteaba problemas. "Charlie Brown tiene una enorme cabeza, un cuerpo pequeño y pies chicos", dijo Meléndez en una entrevista de 2000 para el Times."Normalmente un humano da un paso cada dieciséis imágenes -casi dos tercios de un segundo. Pero los personajes de Sparky [Schulz] a esa velocidad se verían como flotando. Después de varios experimentos, los tuve que hacer dar un paso cada seis imágenes, un cuarto de un segundo... Era el único modo de que funcionara".
‘La navidad de Charlie Brown’ ganó un Emmy y un Peabody; desde entonces CBS la ha retransmitido todas las vacaciones. Rompiendo con la tradición, los directores introdujeron una partitura de jazz del compositor Vince Guaraldi y niños de verdad para hacer las voces de los personajes, en lugar de actores adultos imitando a niños.
Meléndez se encargaba de las risas, sollozos y aullidos de Snoopy. Schulz insistía en que como perro, Snoopy no podía hablar. Meléndez experimentó haciendo sonidos que sugerían una voz y los aceleró en la cinta, asumiendo que un actor profesional haría las grabaciones finales. Pero se les acabó el tiempo y Meléndez terminó siendo la voz de Snoopy durante los siguientes 63 especiales de media hora, cinco especiales de una hora, el programa de televisión del sábado por la mañana y cuatro largometrajes. En sus últimos años, Meléndez se reía nerviosamente por el hecho de que recibiera regalías por sus actuaciones vocales.
En 1969, con Mendelson y Schulz, Meléndez llevó los personajes de ‘Carlitos’ [Peanuts] a la gran pantalla con ‘Un niño llamado Charlie Brown’ [A Boy Named Charlie Brown]. La revista Time informó que "cuando ‘Un niño llamado Charlie Brown’ se aferra a un niño llamado Charlie Brown, se convierte en una buena acción en un mundo travieso, brillante, pacífico y equipado con una moral animada, del modo que Snoopy está equipado con un rabo".
Le siguieron tres secuelas: ‘Vuelve a casa, Snoopy’ [Snoopy, Come Home] (1972), ‘Corre por tu vida’ [Race for Your Life, Charlie Brown] (1977) y ‘Buen viaje, Charlie Brown (¡y no vuelvas!)’ [Bon Voyage, Charlie Brown (and Don’t Come Back!!)]’ (1980).
"Bill Meléndez entregó su calidez, encanto y franqueza a los personajes de Charles Schulz y les dio vida", dijo el miércoles el historiador del cine de animación y director John Canemaker.
Meléndez también supervisó los primeros especiales basados en las tiras cómicas ‘El gato Garfield’ [Garfield] (1982) y ‘Cathy’ (1987), dos adaptaciones de los libros de ‘Babar’ y una versión animada de ‘Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario’ [The Lion, the Witch and the Wardrobe] (1979), de C.S. Lewis. Mediante la sucursal londinense de su compañía, dirigió ‘Dick Deadeye, or Duty Done’ (1975), fragmentos rescritos de las operetas de Gilbert y Sullivan con dibujos del dibujante Ronald Searle.

Nacido en Sonora, México, el 15 de noviembre de 1916, Meléndez se mudó con su familia a Arizona en 1928, y luego a Los Angeles, donde asistió al Chouinard Art Institute. Fue uno de los pocos latinos que trabajó en animación al empezar su carrera en los Estudios Walt Disney en 1939, contribuyendo a los largometrajes ‘Pinocho’ [Pinocchio], ‘Fantasía’, ‘Bambi’ y ‘Dumbo’, así como para cortometrajes de El Ratón Mickey y El Pato Donald.
Meléndez participó activamente en la encarnizada huelga que condujo a la sindicalización de los artistas de Disney en 1941, después de la cual se pasó a Schlesinger Cartoons, donde animó al Conejo de la Suerte, al Paco Lucas, a Porky  y otros personajes clásicos de Warner Bros.
En 1948 Meléndez se unió a United Productions of America. Estaba encantado con el innovador tratamiento de la animación de la compañía.    "La animación que estábamos haciendo no era limitada, sino estilizada", recordó en una entrevista de 1986. "Cuando analizas los cortos de Chaplin, te das cuenta de que la gente no se mueve de ese modo: él estilizaba sus movimientos. Nosotros estábamos haciendo lo mismo en la animación. Íbamos a animar el trabajo de Cobean, Steinberg -a todos los grandes dibujantes de la época- y hacerlos mover según se veía en los dibujos".
Después de animar numerosos cortos de la UPA, entre ellos ‘Gerald McBoing-Boing’ (1951), Meléndez trabajo como director y productor de más de mil comerciales para la UPA, Playhouse Pictures y John Sutherland Productions. En 1959 dirigió la primera animación de personajes de ‘Carlitos’ para una serie de comerciales de publicidad del Ford Falcon.
"Lo que hacía divertido trabajar en comerciales era el rápido movimiento de ideas", dijo Meléndez. "Esa velocidad era refrescante".
Le sobreviven su esposa durante 68 años, Helen; dos hijos -Steven Meléndez y el contraalmirante en retiro Rodrigo Meléndez; seis nietos; y once biznietos.

news.obits@latimes.com

3 de octubre de 2008
4 de septiembre de 2008
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murió anita page


La actriz actuó en una película que ganó uno de los primeros Oscar. A los 97.
El sábado murió, en su casa en Van Nuys, Anita Page, que fue una de las actrices protagonistas de ‘La melodía de Broadway’ [The Broadway Melody], una película de 1929 que fue la primera película de la era sonora en ganar un Academy Award a la mejor película, informó Randal Malone, actor y amigo de la actriz. Tenía 98 años.
Una de las últimas asistentes vivas a la primera ceremonia de la Academy Awards, Page actuó con algunos de los gigantes del cine -incluyendo a Lon Chaney, Ramón Novarro, Buster Keaton y Joan Crawford- en la cima de su carrera.
Su actuación en ‘De millonario a periodista’ [Telling the World], ‘Vírgenes modernas’ [Our Dancing Daughters] -una de las tres películas en las que apareció con Crawford- y ‘Mientras Nueva York duerme’ [While the City Sleep], con Chaney, la convirtieron en una estrella en 1928. A fines de los años veinte, la menuda y rubia actriz estaba recibiendo cerca de diez mil cartas de aficionados a la semana. Se dice que el dictador italiano Benito Mussolini era uno de sus correspondientes habituales.

Page nació como Anita Pomares en Flushing, Nueva York, el 4 de agosto de 1910. Estudió en Escuela Secundaria Washington Irving, en Nueva York, y empezó a trabajar como extra para películas del Paramount Studio en Astoria. Según la biografía en su página web, empezó a trabajar en el cine con un pequeño papel en la película muda de 1925, ‘Un beso para Cenicienta’ [A Kiss for Cinderella]. Al año siguiente tuvo otro discreto papel en ‘Ámalos y déjalos’ [Love ‘Em and Leave ‘Em]. MGM le ofreció un contrato y Page, todavía adolescente, se mudó a Los Angeles. Su madre hizo las veces de secretaria, y su padre fue su chofer.
‘De millonario a periodista’ [Telling the World] (1928) fue su primera película para la MGM. El popular Novarro fue el actor protagonista de ‘Corazón de marino’ [Navy Blues] (1929) y ‘The Flying Fleet’ (1929).
Los momentos álgidos de su carrera incluyen su papel en ‘La pecadora’ [The Easiest Way] (1931), como el primer amor de Clark Gable, y su aparición con Keaton en dos de sus primeras películas sonoras, ‘Estrellados’ [Free and Easy] (1930) y ‘Las aceras de Nueva York’ [Sidewalks of New York] (1931).
Cuando su contrato con MGM terminó en 1933, decidió que ya había tenido suficiente del mundo del cine y se casó con el compositor Nacio Herb Brown, que escribió canciones para ‘La melodía de Broadway’ [The Broadway Melody], pero esa breve unión terminó anulada. En 1936 se casó con Hershel House, un aviador que llegó a ser almirante. La pareja se mudó a Colorado, donde ella se desempeño como una brillante anfitriona.
La pareja tuvo dos hijas. House murió en 1991, y Page volvió a Hollywood y trabajó en algunas películas para divertirse. Tuvo sus últimas apariciones en películas de horror de bajo presupuesto.
La sobrevive su hija Sandra.

2 de octubre de 2008
8 de septiembre de 2008
©los angeles times
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cosas insignificantes


Se presentó en el Festival de San Sebastián la película ‘Cosas insignificantes’ [Insignificant Things], de Andrea Martínez Crowther.
Las modestas afirmaciones de su título se ven ampliamente confirmadas en ‘Cosas insignificantes’ [Insignificant Things], un bien intencionado pero estropeado híbrido que pretende entender el corazón humano pero que finalmente no se empina por sobre su ligereza. El propósito de cubrir las insatisfacciones emocionales en diferentes niveles sociales es ambicioso, y aunque la idea central es clara y el tratamiento apto, el trabajo psicológico está lamentablemente ausente, lo que quiere decir que la película no se eleva nunca por encima de lo evocativo. La directora debutante Andrea Martínez Crowther es una gran promesa, pero su paso hacia más allá de algunos festivales de cine tendrá que esperar una siguiente ocasión.
Esmeralda (Paulina Gaitán), una irritable paciente de migraña, vive en Ciudad de México con su madre achacosa y su hermana menor. Trabaja en un restaurante, donde un día Gabriel (Fernando Luján) olvida su billetera con un trozo de papel con un número de teléfono. En un atractivo giro al que el guión realmente no hace justicia, Esme tiene una caja donde guarda los objetos que encuentra en el restaurante, y coloca el papel con el número de teléfono en ella.
El número es el de la hija de Gabriel, con el que, por razones no enteramente claras, no ha hablado en los últimos veinte años pero con el que quiere reconciliarse. Esta arista particular en el guión empieza y termina allí, con el resultado de que Luján pasa abatido largos tramos de la película, explotando la sensiblería.
Otro de los objetos de Esmeralda es un caballito de mar de origami olvidado en una mesa por el doctor Iván (Carmelo Gómez). La amante de Iván es la fotógrafa Eli (Lucía Jiménez), pero sin que ella lo sepa, él tiene un hijo, que está gravemente enfermo, con Paola (Barbara Mori). En esta sección hay suficiente material como para varios culebrones, y se lo siente un poco apresurado; sobre todo Lucía lucha por ganarse la simpatía.
Se repiten varias escenas a medida que las historias se funden unas en otras, pero pese a ser manejadas con impecable destreza, emocionalmente no agregan nada y no pasan más allá de ser meros trucos fílmicos. La cámara lucha tímidamente por ofrecer tomas mágico-realistas, como lo muestra una escena en la que nieva en Ciudad de México, pero hay poco substancia y no logra despertar ninguna emoción. Ciertamente es hora de prohibir los globos de nieve en las películas.
Apropiadamente, la partitura incluye sólo un violín.

Ficha técnica
Cosas insignificantes

A Warner Brothers Pictures International. Distribución en España por Tequila Gang, Manga Films y Media Films en colaboración con TVE. (Ventas internacionales: Bavaria Film, Berlín.) Producción: Bertha Navarro, Luis De Val. Producción Ejecutiva: Guillermo Del Toro. Dirección y guión: Andrea Martínez Crowther.

Reparto
Paulina Gaitán, Barbara Mori, Fernando Luján, Carmelo Gómez, Lucía Jiménez.
Cámara (color): Joseph M. Civit. Montaje: Ángel Hernández Zoido. Música: Leonardo Heiblum, Jacobo Lieberman. Arte: Olín Díaz. Sonido: (Dolby Digital), Matías Barberis, Nerio Barberis. Presentaba en el Festival de Cine de San Sebastián (Zabaltegi New Directors), 23 de septiembre de 2008. Duración: 96 minutos.

1 de octubre de 2008
30 de septiembre de 2008
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nuestros desaparecidos


Se presentó en el Festival de Cine Latino de Los Angeles, el impresionante documental de búsqueda personal ‘Nuestros desaparecidos’.
[Robert Koehler] Como un arqueólogo a la búsqueda de una civilización perdida, el director Juan Mandelbaum escudriña pistas y relatos de las víctimas de la sangrienta época de mediados de los años setenta en Argentina en la sensible ‘Nuestros desaparecidos’ [Our Disappeared]. Aunque se inclina demasiado hacia el tipo de documentales PBS -la película será transmitida por la red pública Independent Lens en la primavera de 2009-, refleja la búsqueda personal de Mandelbaum para ajustar cuentas con la época más implacable y violenta de su país. Como puerto de entrada para espectadores que no conocen bien los detalles y contexto político de entonces, este documental es un buen manual; parece ideal para el circuito de festivales de documentales.
Como explica Mandelbaum en su amable relato, él es un sobreviviente de la ‘guerra sucia’ en Argentina, el triste y trágico período entre 1976 y 1983, cuando una junta militar persiguió y detuvo, torturó y asesinó a incontables activistas de izquierdas, partidarios y rebeldes.
Aunque como estudiante simpatizaba con las causas de izquierda y el socialismo, Mandelbaum no era un extremista y, a diferencia de varios de sus amigos, resistió el llamado a rebelarse violentamente contra los militares. Sin embargo, cuando la situación se puso delicada y pensó que su detención era inminente, huyó a Estados Unidos, donde vive y trabaja hasta el día de hoy.
‘Nuestros desaparecidos’ lleva la crónica de su retorno a casa después de treinta años de ausencia, y su búsqueda de su amiga íntima Patricia Dixon, que estaba entre los desaparecidos. En el departamento de sociología de la universidad donde estudió -y donde muchos de sus compañeros de estudio eran radicales-, Mandelbaum encuentra uno de los primeros indicios sobre el destino de Dixon, en una lista del largo de una muralla con los nombres de los alumnos desaparecidos.
(El nombre de Dixon, en un notable vínculo cinematográfico, está junto a los nombres de los padres de la directora Albertina Carri, cuya ‘Los rubios’ [The Blondes] sigue siendo la película más creativa a la hora de examinar la tragedia nacional).
Con la ayuda de la hermana menor de Dixon, Alejandra, Mandelbaum reconstruye la terrible serie de episodios que condujeron a su detención y desaparición. Habitualmente la junta enviaba a agentes de paisano en coches sin matrícula para secuestrar a sus enemigos políticos, a los que no se volvía a ver nunca más.
Pero antes de que la película llegue al capítulo final sobre el destino de Dixon, nos proporciona un hábil estudio de los ineptos intentos de los revolucionarios argentinos, empezando con la imposible alianza de peronistas, maoístas y leninistas, que ese oponían a la junta.
Los trabajadores de los sindicatos de ultraderecha que apoyaban al ex presidente Juan Perón y los estudiantes de ultraizquierda no estaban destinados a trabajar juntos durante demasiado tiempo y Mandelbaum lamenta la creación, por algunos en la izquierda, de células paramilitares, la mayoría de las veces dirigidas por un grupo conocido como los montoneros.
Fue este grupo, y los círculos en su entorno, los que se convirtieron en el principal objetivo de la junta después de una serie de ataques de los montoneros. A diferencia de los largometrajes y documentales anteriores sobre los desaparecidos en Argentina, el trabajo de Mandelbaum proporciona el contexto esencial de lo que fue una violenta guerra civil. Mandelbaum equilibra este material -hecho incluso más substancial con asombrosos materiales de archivo, entre ellos un clip de televisión donde aparece el entonces secretario de Estado Henry Kissinger, apoyando a la junta- con retratos de familiares y sobrevivientes, creando una dura experiencia.

Ficha técnica
Nuestros desaparecidos

Una producción de Geovision/ITVS, en colaboración con Latino Public Broadcasting. (Ventas internacionales: Geovision, Watertown, Mass.) Producción: Juan Mandelbaum. Producción Ejecutiva: Sally Jo Fifer. Co-producción: David Carnochan. Dirección y guión de Juan Mandelbaum.
 
Reparto
Alejandra Dixon, Mercedes Dipino, Rafael Belaustegui, Ruth Weisz. Narrador: Juan Mandelbaum.

Cámara (color, DV): Vicente Franco. Montaje: David Carnochan. Música: Gustavo Moretto. Proyectada en el Los Angeles Latino Film Festival, 16 de septiembre. Duración: 99 minutos.

1 de octubre de 2008
30 de septiembre de 2008
©variety
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murió tauro berastegui


Muere actor de Gen Mishima.
En la madrugada de ayer falleció el actor Tauro Berastegui (27 años), luego de sufrir un accidente de tránsito.
El ex alumno de la Universidad Arcis, participó en montajes como ‘Río abajo’ (Ramón Griffero), ‘Chita que’s linda mi tierra’ (Paulina Urrutia) y junto a su compañía, Patria Mal Querida, en los montajes ‘Amor en Lota’ y ‘Fantasmas de parafina’.
En televisión fue parte de ‘Gen Mishima’ e ‘Infieles’ y en cine, de ‘Che Kopete’.
Sus restos son velados en el Teatro de Arcis (Libertad 53, Metro ULA) y hoy a las 14:30 horas se realizará una ceremonia, para posteriormente ser cremado en el Parque del Recuerdo.

29 de septiembre de 2008
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murió jun ichikawa


Director que era mejor conocido por sus trabajos comerciales. A los 59.
[Marc Schilling] Murió el director Jun Ichikawa, a los 59 años, después de sufrir un colapso durante el almuerzo el viernes pasado y ser trasladado a toda velocidad a un hospital cercano en Tokio. La causa de su muerte no ha sido comunicada.
La mañana de su muerte Ichikawa estaba montando su última película, ‘Buy a Suit’, que será estrenada el 18 de octubre en la sección Ojos Japoneses del próximo Festival Internacional de Cine de Tokio.

Nacido en Tokio en 1948, Ichikawa a unió en 1975 a una compañía de producción de comerciales para la televisión y se estableció como líder en el campo cuando sus reclames incidieron en las ventas y le cosecharon premios.
En 1987 lanzó su primera película, ‘BU*SU’, un drama adolescente con Yasuko Tomita como protagonista. En los noventa dirigió una serie de dramas poco notorios, pero agudamente perceptivos y bellamente filmados, que fueron comparados con el trabajo de Yasujiro Ozu, un favorito de Ichikawa, aunque también expresó admiración por compatriotas como Takeshi Kitano y Shinji Somai, así como por François Truffaut, Eric Rohmer, Ken Loach y Mike Leigh.
En 1991, su drama adolescente ‘Tsugumi’ le ganó el premio al Mejor Director en los Mainichi Film Awards, un importante concurso nacional. Lo repitió en 1994 con ‘Morir en un hospital’ [Dying at a Hospital], un drama sobre pacientes de cáncer terminales.
Su homenaje a Ozu de 1995, ‘Tokyo Kyodai’ [Tokyo Siblings] fue proyectado en la sección Panorama del Festival de Cine de Berlón, donde recibió la Mención Especial del jurado de FIPRESCI. Su ‘Tokyo Lullaby’, de 1997, un drama sobre una relación sobre personas de mediana edad, le ganó a Ichikawa el premio al Mejor Director en el Festival de Cine del Mundo de Montreal.
Sin embargo, su película más importante fue ‘Tony Takitano’, una producción de 2004 basada en un cuento de Haruki Murakamo sobre un introvertido dibujante (Issei Ogata) con una esposa loca por la moda (Rie Miyazawa), con la que ganó el Premio Especial del Jurado, el Premio del Jurado Juvenil y el Premio FIPRESCI en el Festival de Cine de Locarno, así como muchos otros premios en otras ciudades, incluyendo una nominación como Mejor Película Extranjera de los Premios Espíritu Independiente de 2006. Fue distribuido en Estados Unidos, por Strand Releasing, y en otros diez países y territorios en todo el mundo, además de Japón.
La película más recientemente estrenada de Ichiwaka fue el drama adolescente ‘How to Become Myself’, de 2007.

27 de septiembre de 2008
18 de septiembre de 2008
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murió manny farber


Iconoclasta pintor y crítico de cine. A los 91.
[Elaine Woo] Murió Manny Farber, iconoclasta creador que alcanzó prominencia en dos carreras: como pintor de telas abstractas y naturalezas muertas y como crítico de cine admirado por su estilo sagaz y recio y su defensa de directores como Sam Fuller, Howard Hawks y R.W. Fassbinder. Tenía 91 años.
Profesor emérito de arte en la Universidad de California en San Diego, donde enseñó desde 1970 hasta 1987, Farber murió el lunes, en su casa en el condado de Leucadia al norte de San Diego, de cáncer a los huesos, informó una portavoz de la familia.
Aunque destinó todas sus energías a la pintura hace treinta años, Farber siguió siendo un héroe para las generaciones más jóvenes de cinéfilos y críticos, que mencionan la influencia perdurable de sus escritos, particularmente su ensayo ‘White Elephant Art vs. Termite Art’, de 1962.
Una jeremiada de deslumbrantes y pretenciosas producciones de Hollywood (su ‘Casablank’, por ‘Casablanca’, fue muy comentada), el ensayo proclamaba la preferencia de Farber por actores y directores cuyo arte "avanza royendo sus propios límites y, muy probablemente, no deja otra cosa en su ruta que los signos de una descuidada actividad, tan laboriosa como ansiosa".
Elogió a actores como John Wayne y Jason Robards como actores dedicados y, en otros ámbitos culturales, a los escritores Raymond Chandler y Ross MacDonald.
Los admiradores de Farber observaron que su propia carrera reflejaba la ‘actitud dedicada’ que alababa.
Era un carpintero que convertía pedazos de madera en esculturas, un crítico con una sensibilidad altamente gráfica que consideraba las películas como invenciones espaciales, y un artista que dejó de escribir sobre películas para llevar a la tela sus ideas sobre ellas.
"La pintura y la crítica eran parte del mismo continuum", dijo Peter Rainer, crítico de cine de Christian Science Monitor. "Veía las cosas con mucha pasión y muy individualmente".
Como dijo Farber una vez: "Lo que hago en pintura es como hacer películas. Me dedico a alinear objetos y rutas en la tela, de modo muy parecido a como trabaja un director de cine cuando hace una película".
Su trabajo, en todas sus fases, reflejaba un intelecto alerta, el de alguien que no era para nada "pedante", escribió el crítico J. Hoberman esta semana en el Village Voice. "Tenía un gusto magnífico y un alcance fantástico".

Nació como Emanuel Farber el 20 de febrero de 1917 en Douglas, Arizona, una ciudad cuprífera cerca de la frontera mexicana donde sus padres -inmigrantes judíos rusos- poseían una tienda de abarrotes. Se mudó con su familia a Vallejo, California, en 1932.
Asistió durante un breve período a la Universidad de California en Berkeley antes de pasarse a la Universidad de Stanford, donde empezó a estudiar arte. Después de un año se matriculó en la Academia de Bellas Artes de California, en San Francisco.
Hoberman lo llamó el "inconformista congénito", una disposición que lo caracterizó durante sus años en la universidad.
Para evitar el Proyecto de Empleo del gobierno, el programa de la era de la Depresión que dio empleo a muchos artistas empobrecidos, Farber decidió convertirse en carpintero y pasó las décadas siguientes ganándose la vida como obrero de la construcción en Washington, D.C., y más tarde en Nueva York.
Pero siguió haciendo arte y en 1942 empezó a escribir sobre arte para la New Republic. Escribió una de las primeras reseñas favorables sobre Jackson Pollock.
Cuando el legendario crítico de la New Republic, Otis Ferguson, murió en combate en la Segunda Guerra Mundial, Farber empezó a escribir sobre cine.
Fue una época excitante para cambiar de rumbo, ya que escritores como Ferguson y James Agee empezaron a cambiar la crítica de cine en los años cuarenta.
Cuando Agee dejó el diario The Nation para dedicarse a escribir guiones para Hollywood en 1949, Farber ocupó su lugar.
Con el tiempo, las críticas de cine de Farber se publicarían en otras revistas, incluyendo Artforum, Time, Commentary y Film Comment.
Su trabajo era mencionado en el mismo aliento con el de Agee y Ferguson, y, más tarde, con otros dos influyentes críticos: Pauline Kael y Andrew Sarris.
En 1971, 45 de sus ensayos fueron reunidos en una antología titulada ‘Negative Space’.
Republicada en 1998 por Da Capo Press, contiene ensayos que fueron escritos en colaboración con su tercera esposa, la artista Patricia Patterson, que también contribuía de modo importante a las pinturas de Faber.
Además de Patterson, le sobreviven su hija de un matrimonio previo, Amanda Farber, de San Diego, y un nieto.
Se dice que Farber acuñó el concepto ‘películas underground’. Fue el tema de un ensayo de 1957 donde atacó derechamente a la crítica de cine convencional destacando el talento de directores de películas de acción como Hawks y William Wellman.
Su mayor contribución como crítico de cine fue el modo en que escribía, usando un lenguaje que Rainer describió como salado, pungente, vernáculo y personal. Dijo que Richard Widmark tenía "el aspecto de un jamón que ha sido ahumado, curado y luego revestido con una laca color miel", y comparó a Gregory Peck como "una tabla de planchar".
Describiendo la actuación de Wayne en la película de John Ford, ‘El hombre que mató a Liberty Valance’ [The Man Who Shot Liberty Valance; Un tiro en la noche’] escribió: "La actuación de Wayne está infectada por una especie de espíritu ocioso, sentado sobre sus caderas, haciendo de amargo y divertido contrapunto de la pálida e insípida vida cinematográfica a su alrededor. En un pueblo de Arizona que es demasiado apacible, donde los cactus fueron plantados la noche anterior y con actores elegidos nostálgicamente que se muestran ebrios, cobardes y voraces, Wayne es el actor disciplinado que sólo se concentra en un pedazo de la escena, mordisqueándola con convincente profesionalismo y sentado como desgano en una silla apoyada contra la pared".
En 1977, Farber se dedicó exclusivamente a pintar porque "ya no quería ser visto como el crítico de cine que también pinta".
Exponía habitualmente en Nueva York y fue el tema de dos bien recibidas retrospectivas de sus pinturas organizadas por el Museo de Arte Contemporáneo de San Diego, en 1978 y 2003.
Era mejor conocido por las naturalezas muertas que produjo desde los años setenta hasta su muerte, algunas de las cuales hacían referencia a su vida previa como crítico.
Admitía que pese a las zurras que él mismo propinaba, a menudo encontraba doloroso leer reseñas sobre su arte.
"La crítica", dijo a un entrevistador para Art in America hace unos años, "es muy importante, y difícil. Creo que es lo mejor que puede hacer una persona".

elaine.woo@latimes.com

6 de septiembre de 2008
21 de agosto de 2008
©los angeles times
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murió luther davis


Guionista y dramaturgo galardonado con un Tony por su ‘Kismet’. A los 91.
[Mary Rourke] Murió Luther Davis, dramaturgo y guionista de cine y televisión que ganó un Tony por el musical en Broadway, ‘Un extraño en el paraíso’ [Kismet], y cuyos créditos cinematográficos incluyen ‘Una mujer atrapada’ [Lady in A Cage], una película policial con Olivia de Havilland. Tenía 91 años.
Davis murió el 29 de julio en el Calvary Hospital en Nueva York, por causas naturales, según informó su esposa, la actriz Jennifer Bassey Davis. Davis vivía en Nueva York.
‘Un extraño en el paraíso’ fue un fastuoso espectáculo que se estrenó en 1953. Davis y Charles Lederer escribieron el libreto, que en 1954 significó un Tony para el dúo.
El espectáculo también obtuvo el Tony al mejor musical.
Una fábula ambientada en la antigua Bagdad con suntuosos números y música adaptada de partituras clásicas por Alexander Borodin, el espectáculo incluyó dos memorables canciones: ‘Stranger in Paradise’ y ‘Baubles, Bangles and Beads’.
Alfred Drake tuvo el rol protagónico, un poeta público que pasa sus días en el bazar con una bella hija (Doretta Morrow). El vestuario y los escenarios fueron "espléndidos y voluptuosos", escribió Brooks Atkinson en una reseña del espectáculo para el New York Times, pero el efecto general fue "bastante pesado".
El programa fue un éxito de taquilla que se mantuvo en Broadway durante más de un año. Más tarde hizo también una gira.
Davis y Lederer trabajaron juntos para la versión cinematográfica de ‘Un extraño en el paraíso’ en 1955, dirigida por Vincente Minnelli, con Howard Keel y Ann Blyth en los roles protagónicos. Luther también escribió el libreto musical de la adaptación para la televisión de 1967 con José Ferrer y Anna Maria Alberghetti en los roles protagónicos.
Otro de sus importantes espectáculos en Broadway fue ‘Timbuktu!’, que se estrenó en 1978. Davis produjo y escribió el guión. La historia se basa en ‘Un extraño en el paraíso’ y ambientada en África con un reparto completamente negro que incluyó a Eartha Kitt y Melba Moore en la producción original. El espectáculo fue nominado para cuatro premios Tony.
Mientras trabajaba en ‘Timbuktu!’, Davis conoció a su futura esposa cuando ella y un grupo de amigos apoyaron financieramente la producción.
"Era un hombre muy amable, que trataba a todo el mundo de la misma manera, fueran barrenderos o duques", dijo sobre su compañero de treinta años. Se casaron en 2005.
El más reciente espectáculo de Davis en Broadway, ‘Grand Hotel’, se estrenó en 1989 y ganó cinco Tonys, incluyendo el premio al mejor director y a la mejor coreografía para Tommy Tune. Davis escribió el libreto, inspirado en una novela escrita por Vicki Baum en los años veinte.
‘Grand Hotel’ está ambientada en un lujoso hotel de Berlín con un reparto de personajes que incluía a una prima ballerina en decadencia (Liliane Montevecchi), un gigoló (Pierre Dulaine) y un barón (David Carroll), además de un botones, un chofer y otros empleados del hotel. Se mantuvo en Broadway durante más de dos años.
Davis fue nominado a un Tony, pero no recibió el premio.
A partir de fines de los años cuarenta, Davis tuvo una carrera paralela en la industria cinematográfica. Según su mujer, tuvo una casa en Los Angeles durante más de veinticinco años y escribió más de una docena de guiones de películas. En uno de sus primeros guiones, ‘Mercaderes de ilusiones’ [The Hucksters] (1947), Clark Gable trabaja para una agencia de publicidad que trata de introducir honestidad en el negocio. Deborah Kerr, Sydney Greenstreet y Ava Gardner también aparecen en la película.
‘Un león en las calles’ [A Lion is in the Streets] (1953), escrita por Davis, presenta a James Cagney como un vendedor ambulante sureño que se abre camino en la política y persigue a los empresarios corruptos.
‘Una mujer atrapada’ (1964), con Ann Sothern y James Caan, además de De Havilland, es un thriller psicológico. De Havilland es una mujer rica que queda atrapada en el ascensor de su casa y es torturada por unos tipos que entran a robar.

Davis nació el 29 de agosto de 1916 en Brooklyn, Nueva York.
Egresó de la Academia Militar Culver en Indiana y prosiguió sus estudios en la Universidad de Yale a fines de los años treinta. Durante la Segunda Guerra Mundial se alistó en la Fuerza Aérea del Ejército de Estados Unidos, donde trabajó en inteligencia. Fue enviado a Birmania, China y Europa y llegó a ser mayor antes de completar el servicio militar.
Davis se casó dos veces. Su primer matrimonio terminó en divorcio. Además de su esposa, le sobreviven sus hijas Rort Bolender, de Los Angeles, y Noel Davis, de Orange, y su nieto Cody Rivers Duval.

mary.rourke@latimes.com

29 de agosto de 2008
5 de agosto de 2008
©los angeles times
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