Blogia
mQh

cine

murió lynn merrick


[Dennis McLellan] A los 85. Actriz de películas de vaqueros de los años cuarenta.
Lynn Merrick, una actriz de Republic y Columbia Pictures de los años cuarenta y más recordada por los fans de películas de vaqueros como una de las frecuentes protagonistas de Don ‘Red' Barry en Republic. Tenía 85 años.
Merrick murió el 25 de marzo tras una larga enfermedad en su casa en West Palm Beach, Florida, dijo Phil Schoen, su primo segundo.
La actriz, rubia de ojos azules, apareció en más de cuarenta películas en los años cuarenta, empezando con ‘Two Gun Sheriff', con Barry en 1940. Llamada la "novia eterna de la pantalla" de Barry, en el libro de 1992 ‘Sweethearts of the Sage', de Buck Rainey, Merrick apareció en otros quince westerns en Republic en los siguientes tres años, incluyendo ‘Days of Old Cheyenne', ‘Dead Man's Gulch' y ‘Outlaws of Pine Ridge'.
"En su época, era muy conocida y popular", dice Boyd Magers, editor y redactor en Western Clippings, una revista sobre películas de vaqueros. "No era una gran histriónica, pero era suficientemente buena, y eso era lo que bastaba en esas películas B".
Merrick, que trabajó en varios estudios antes de firmar con Republic en 1941, se mudó a Columbia Pictures en 1943.
En Columbia fue la protagonista de ‘The Blonde From Brooklyn', trabajó con Bob Crosby en ‘Meet Miss Bobby Socks', y con Richard Dix en ‘El faro maldito' [Voice of the Whistler]. Fue también la protagonista de Chester Morris, en ‘El perseguido' [Boston Blackie Booked on Suspicion], entre otras.

Marilyn Merrick Llewelling nació el 19 de noviembre de 1921, en Forth Worth. Tras mudarse a California, estudió actuación, trabajó como modelo y estaba actuando en producciones teatrales cuando fue descubierta por un cazador de talentos de un estudio.
Su última película en Columbia, ‘Me gustan los líos' [I Love Trouble], fue estrenada en 1948. Merrick hizo algunos trabajos para cine y televisión en Europa y apareció en un teatro veraniego en Estados Unidos durante un tiempo.
Se casó dos veces: primero con el actor Conrad Nagel, a mediados de los años cuarenta, y luego, de 1949 a 1956, con Robert Goelet Jr., un productor de cine y heredero de una familia adinerada. No tuvo hijos.
Tras terminar su carrera de actuación en los años cincuenta, Merrick trabajó en la industria de la moda en Nueva York y fue ejecutiva de la Barbizon School of Modeling de 1967 a 1974, dijo Schoen.
Más tarde trabajó en ventas en grandes almacenes en California y Florida.
Merrick dejó a un lado sus años de Hollywood, dijo Schoen, metiendo las viejas fotos de publicidad y recortes de periódicos en un cofre.
Pero hace unos años, se mostró más dispuesta a hablar, con amigos y vecinos en el complejo de apartamentos para mayores donde vivía, sobre sus años en Hollywood.
"Creo que hizo las paces con eso", dijo Schoen. "También lo podía disfrutar. De hecho, guardaba algunas fotos de ella debajo de la cama. Si alguien se acercaba a pedirle una, la firmaba y la entregaba".

dennis.mclellan@latimes.com

4 de abril de 2007
2 de abril de 2007
©los angeles times

©traducción mQh
rss

sueños de horror


[Deborah Netburn] El director de películas de horror medita sobre ‘Las colinas tiene ojos 2' [The Hill Have Eyes 2] y otros temas escalofriantes.
No me gustan las películas de horror, pero me encantan los directores de películas de horror -esos cronistas del terror que capturan los temores subconscientes de un país, los destilan y proyectan sobre enormes y brillantes pantallas, mayormente para audiencias adolescentes. En general es una pandilla de gente reflexiva, entusiasta y seria en su oficio, dedicados estudiosos de su género.
Así que cuando me ofrecieron entrevistar a Wes Craven, ex profesor de inglés que es responsable de clásicos del horror como ‘Pesadilla en Elm Street' [Nightmare on Elm Street], ‘La última casa a la izquierda' [Last House on the Left] y ‘Scream, vigila quien llama' [Scream], acepté encantadísima.
Craven ha estado en el negocio durante tanto tiempo que ahora está mirando películas que hizo en los años setenta que han sido reinterpretadas por jóvenes directores. El año pasado, un remake de su película de 1977, ‘Las colinas tienen ojos', lo hizo bastante bien en la taquilla y una secuela de esa película, que escribió con su hijo, se estrena esta semana.
Su nueva película es la historia de un grupo de jóvenes guardias nacionales que son enviados a un desierto donde han ocurrido recientemente un par de asesinatos. Descubren haber sido pobremente preparados, están aterrados y se enfrentan a un enemigo mucho más inteligente de lo que habían esperado. ¿Sorprenderá que la entrevista adquiriera rápidamente un tono político?

Usted tiene un asombroso legado imaginando de qué se asusta exactamente la gente en momentos determinados. ¿Qué cree usted que asusta en estos días?
El actual gobierno. Esa es la respuesta normal en estos momentos. Desgraciadamente no estoy bromeando. Pero los temas básicos del miedo han sido siempre los mismos. Una rabia asesina que se va acumulando en una familia, un barrio o un país, esas son cosas que creo que dan miedo.

Me parece que las mejores películas de horror se nutren de los temores inconscientes de un país. ¿Cree que las películas de horror de los próximos años tendrán que ver con la guerra?
No tienen porqué girar sobre esta guerra, pero en nuestro caso terminó tocando esta guerra. Nos gustaba la idea de mostrar a gente que está recién empezando como guardias nacionales y que no tienen la intención de aterrizar en una situación semejante. Creen que es una misión de rescate y están tan entusiasmados que no lo pueden ni creer. Dejando la política de lado, me pareció una buena idea para una película de horror.

Eso suena descaradamente político. ¿Quería hacer una declaración política con la política?
Ninguno de nosotros pensó en hacer una película política, pero la guerra estaba en las noticias y en nuestros pensamientos. Cuatro de mis sobrinos y sobrinas están metidos en esta guerra, de modo que es algo que está muy cerca de mí. Y cuando empezamos a hacer bromas sobre esto, nos gustó la idea.

¿Cree usted que otras películas de horror recientes han sido también políticas?
No sé si todas las películas de esta década van a girar sobre esta guerra... Estoy seguro de que no lo serán. Pero es interesante ver la clase de películas que se han hecho hasta el momento. Un montón de películas tratan sobre las torturas, que es algo grande no solamente en las noticias sino que es empezar a darse cuenta de las cosas que hay que hacer para mantener el poder y la seguridad en el planeta.

Películas como ‘Hostal' [Hostel] y ‘Saw' parecen reflexionar tan obviamente sobre horrores de la vida real, como las fotografías de Abu Ghraib. ¿Cree usted que el público piensa cuando ven estas películas?
Mi impresión es que la mayoría de la gente no da el siguiente paso, pero la película parece contar la verdad o tiene alguna relevancia que se conecta con ellos. Yo recibo un montón de comentarios de gente que entiende el mensaje, pero cuando voy al teatro a mirar a la gente, la veo salir riéndose, como quien baja de la montaña rusa. Alguna gente se pregunta por qué entra la gente a una sala oscura a que le metan miedo. Yo diría que ya tienen miedo y necesitan que ese miedo sea manipulado y tratado. Creo que las películas de horror son los sueños perturbados de una sociedad.

27 de marzo de 2007
23 de marzo de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
rss

murió freddie francis


Director de cine. A los 89. Ganó dos veces el Oscar y era conocido por su exquisito trabajo de cámara en blanco y negro en películas británicas de los años cincuenta y sesenta.
El sábado pasado murió en Londres Freddie Francis, cineasta británico que ganó dos Oscars por ‘Hijos y amantes‘[Sons and Lovers] (1960) y ‘Tiempos de gloria' [Glory] (1989), informó la prensa británica. Tenía 89 años y había sufrido un derrame cerebral en diciembre.
Conocido por su extraordinario trabajo fotográfico en blanco y negro para películas británicas de los años cincuenta y sesenta como ‘Un lugar en la cumbre' [Room at the Top] (1958) y ‘Sábado noche, domingo mañana' [Saturday Night and Sunday Morning] (1960), así como ‘Hijos y amantes', Francis finalmente pudo dirigir.
Después de debut, ‘Two and Two Make Six', hizo rápidamente una sucesión de la películas que lo establecieron como director. Pero eran todas películas de horror, y se vio pronto encasillado.
"Me di cuenta de que me estaba convirtiendo en un personaje de culto de películas de horror", dijo al Daily Variety en 1998,"y nadie me pediría que dirigiera otra cosa".
Algunas de las más de dos docenas de películas que dirigió se convirtieron en clásicos de culto, incluyendo ‘Paranoico' [Paranoiac], ‘La casa de los horrores del doctor Terror' [Dr. Terror's House of Horrors] y ‘Condenados de ultratumba' [Tales from the Crypt].
Pero se desilusionó y volvió a la fotografía cuando David Lynch lo contrató para fotografiar ‘El hombre elefante' [The Elephant Man] en 1980. El éxito de ese proyecto lo llevó a trabajar con otros directores importantes, incluyendo a Karel Reisz, para su ‘La mujer del teniente francés' [The French Lieutenant's Woman], en 1981, y para Martin Scorsese en su ‘Cabo del miedo', de 1991.
Fue director de fotografía para Lynch en dos películas más: ‘Duna' [Dune], de 1984, y ‘Una historia verdadera' [The Straight Story], en 1999.
La Sociedad Americana de Cinematógrafos lo galardonó con su International Achievement Award de 1997.
Nacido en Londres en 1917, Francis consiguió su primer trabajo como aprendiz de fotógrafo. Se incorporó al ejército británico al estallar la Segunda Guerra Mundial y trabajó como camarógrafo y dirigiendo películas de adiestramiento.
Después de la guerra trabajó como operador de cámara para John Huston en ‘Moulin Rouge' (1952), ‘La belleza del diablo' [Beat the Devil] (1953) y ‘Moby Dick' (1956) y para otros directores antes de convertirse en director de fotografía hecho y derecho de ‘Asesinato en Corea' (1956).
Le sobreviven su segunda esposa, Pamela Mann, y sus dos hijos, Suzanna y Gareth, y otro hijo, Kevin Francis, de su matrimonio con Gladys Dorrell, que terminó en divorcio.

25 de marzo de 2007
23 de marzo de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
rss



murió stuart rosenberg


[Claire Noland] A los 79. Director de cine y televisión.
Murió Stuart Rosenberg, prolífico director de televisión episódica, mejor conocido por su película ‘La leyenda del indomable' [Cool Hand Luke], de 1967. Tenía 69 años.
Rosenberg murió el jueves de un ataque al corazón en su casa de Beverly Hills, dijo su hijo Benjamin, el sábado.
Rosenberg empezó a dirigir episodios de televisión en los años cincuenta para series dramáticas como ‘Los defensores' [The Defenders], ‘Los intocables' [The Untouchables], ‘La ciudad desnuda' [Naked City], ‘La dimensión desconocida' [The Twilight Zone] y ‘Bus Stop'. Llegó a dirigir más de 300 episodios de dirección en televisión y ganó un Emmy Award en 1963 por un episodio de ‘Los defensores'. Pero después de terminar su primer largometraje, ‘La leyenda del indomable', no volvería nunca a la pantalla chica.
Una descarnada y fascinante historia sobre la vida de una cuadrilla de presos, la película tuvo como protagonista a Paul Newman como un inconformista que se convierte en un reluctante héroe para sus compañeros de la cárcel.
La película recibió cuatro nominaciones a una Academy Award -aunque ninguna de Rosenberg-, obteniendo George Kennedy un Oscar al mejor actor secundario. También produjo una de las frases más citadas de esa época, pronunciadas por el alcaide de la prisión (Strother Martin): "Lo que tenemos aquí es un fracaso de comunicación". [What we have here is… failure to communicate]
Rosenberg había encontrado la novela, escrita, por Donn Pearce, en la librería Pickwick, Hollywood, y la propuso a la productora cinematográfica de Jack Lemmon.
"Fue la primera vez que me topaba con un héroe existencialista -no un antihéroe- en la literatura norteamericana", dijo al New York Times en 1968.
Nominado para la Directors Guild Award -que recibió finalmente Mike Nichols y ‘El graduado' [The Graduate]-, Rosenberg dirigiría tres veces más a Newman, en ‘Un hombre de hoy' [WUSA] (1970), ‘Los indeseables' [Pocket Money] (1972) y ‘Con el agua al cuello' [The Drowning Pool] (1975).
"Nunca trabajé con nadie mejor que con él", dijo Newman, que ha sido dirigido por Martin Scorsese, George Roy Hill y Sidney Lumet, entre otros, en una declaración el sábado.
Los críticos elogiaron su ‘La leyenda del indomable' y algunas de sus películas posteriores, como ‘El viaje de los malditos' [Voyage of the Damned] (1976), ‘Brubaker' (1980) y ‘El Papa de Greenwich Village' [The Pope of Greenwich Village] (1984). Pero otras películas, como ‘San Francisco, ciudad desnuda' [The Laughing Policeman] (1973) y ‘Terror en Amityville' [The Amityville Horror' (1979), gustaron más al público que a los reseñadores.
Aunque la lista de créditos de Rosenberg incluye muchos dramas policiales, su hijo dijo que no tenía realmente un género favorito.
"Creo que creyó siempre que si eras director de cine, sería un acto de demencia dejarse encasillar", dijo Benjamin Rosenberg. "Si puedes dirigir, diriges".
Stuart Rosenberg nació el 11 de agosto de 1927 en Brooklyn, Nueva York, y estudió literatura irlandesa en la Universidad de Nueva York. Mientras hacía un posgrado y enseñaba en la Universidad de Nueva York a principio de los años cincuenta, obtuvo un trabajo en la televisión como aprendiz de editor, y luego fue ascendido a editor de cine antes de convertirse en director.
También conoció a su esposa, Margot Pohoryles, en la Universidad de Nueva York. Se casaron en 1950 y tuvieron un hijo, Benjamin. Además de su esposa e hijo, le sobreviven cuatro nietos.
El hijo de Rosenberg es asistente de montaje y trabajó con él en varias de sus últimas películas.
"Él hubiese preferido que yo me hubiese convertido en médico, abogado o cacique indio", dijo Benjamin Rosenberg, pero agregó: "Lo pasamos muy bien trabajando juntos".

claire.noland@latimes.com

21 de marzo de 2007
18 de marzo de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
rss

los cuerpos de jesús y familia


[Laurie Goodstein] Se encuentran en una cripta en Jerusalén, según una película.
Un documental de Discovery Channel afirma que posee suficientes evidencias de que una cripta desenterrada hace 27 años en Jerusalén, contiene los huesos de Jesús de Nazaret.
Además, dice que Jesús estaba casado con María Magdalena, que la pareja tuvo un hijo, bautizado Judas, y que los tres fueron sepultados juntos.
Las afirmaciones fueron recibidas con escepticismo por varios arqueólogos y estudiosos del Nuevo Testamento, así como con indignación por algunas autoridades cristianas. La contención de que Jesús se había casado, que tuvo un hijo y dejó sepultados sus huesos -sugiriendo que no revivió físicamente- contradice creencias básicas de la doctrina cristiana.
Dos sarcófagos de piedra caliza que, según se dice, contienen residuos de los restos de Jesús y María Magdalena fueron revelados ayer en una rueda de prensa en la Biblioteca Pública de Nueva York, por el productor del documental, James Cameron, que hizo ‘Titanic' y ‘The Terminator'. Sus colaboradores en el escenario incluyeron a un periodista, un investigador autodidacta de antigüedades, estudiosos del Nuevo Testamento, un técnico estadístico y un arqueólogo. Varios de ellos dijeron que estaban entusiasmados con los hallazgos, pero inseguros.
"Me gustaría tener más información. Sigo escéptico", dijo el arqueólogo, Shimon Gibson, del Instituto de Investigaciones Arqueológicas W.F. Albright, de Jerusalén, en una entrevista después de la rueda de prensa.
En los últimos años, el público ha mostrado un voraz apetito por libros, películas y revistas que re-examinan la vida y época de Jesús, y ya existe un libro que será publicado junto con el lanzamiento del documental.
"Esto no es más que la explotación de una tendencia que empezó con ‘El Código Da Vinci'", dijo Lawrence E. Stager, catedrático de arqueología de Israel en Harvard, en una conferencia telefónica. "Uno de los problemas es que hay tanta gente que no sabe nada de la Biblia en el mundo, que no saben qué es sensato y qué pertenece al campo de lo que llamamos la ‘arqueología fantástica'".
El profesor Stager dijo que no había visto el documental, pero que era escéptico.
Cameron dijo que había "trepidado" sobre la posibilidad de participar en el proyecto, pero decidió hacerlo llevado por una "gran pasión por una buena historia de detectives", no para ofender a nadie ni para aprovechar el momento.
"Creo que es la historia arqueológica más grande del siglo", dijo. "No es en absoluto una estrategia publicitaria. Es parte de un plan bien sopesado para revelar al mundo esta información de un modo que tenga sentido, con documentación coherente".
El documental, ‘La última tumba de Jesús' [The Lost Tomb of Jesus], vuelve a visitar un sitio descubierto por arqueólogos de la Autoridad de Antigüedades de Israel, en el barrio de Talpiyot, al este de Jerusalén, en 1980, cuando la zona estaba siendo excavada para construir un edificio.
En la tumba se encontraron diez osarios, y seis de ellos tenían inscripciones. Los cineastas de Discovery Channel dicen, y los arqueólogos que concurrieron están de acuerdo, que no hay ninguna posibilidad de que las inscripciones sean falsas, porque fueron catalogadas en su tiempo por arqueólogos y mantenidas en una bodega en las dependencias de la Autoridad de Antigüedades de Israel.
La argumentación del documental descansa en gran parte en la interpretación de las inscripciones, que según dicen son de Jesús, María, María Magdalena, Mateo, José y Judas.
En el primer siglo, estos nombres eran tan comunes como Tom, Dick y Harry. Pero los cineastas encargaron a un estadístico, Andrey Feuerverger, profesor en la Universidad de Toronto, que calculó que las probabilidades de que los seis nombres aparecieran juntos en una tumba son de uno en seiscientos, calculadas conservadoramente -o una en un millón.
Un osario lleva la inscripción: ‘Yeshua bar Yosef', en arameo, un antiguo dialecto del hebreo que se traduce como ‘Jesús, hijo de José'. La segunda caja lleva la inscripción ‘Maria', en hebreo. María es la versión latina de ‘Miriam' -un nombre tan común en el primer siglo en el antiguo Israel que lo llevaba casi el 25 por ciento de las mujeres judías. Pero la madre de Jesús fue conocida siempre como ‘María'. El documental dice que aunque se han descubierto miles de osarios, sólo ocho llevaban la inscripción ‘Maria', transcrita fonéticamente con letras hebreas.
El tercer osario lleva la inscripción ‘Matia', Mateo en hebreo, y los cineastas mencionan una referencia en el Nuevo Testamento para apoyar su interpretación de que María tenía muchos Mateos en su familia y que no sería raro encontrar el nombre en una tumba familiar.
El cuarto osario lleva la inscripción ‘Yose', un apodo para ‘Yosef', en hebrero. Nuevamente los cineastas se vuelcan hacia los evangelios del Nuevo Testamento, que refieren a los cuatro ‘hermanos' de Jesús: Jacobo, Judas, Simón y José. Los estudiosos no coinciden en si fueron realmente hermanos, amigos o primos, pero los cineastas infieren que la inscripción se refiere al hermano de Jesús.
Quizás las interpretaciones más endebles giran en torno a la inscripción del quinto osario, que los cineastas dicen que es la de María Magdalena. Es sólo una de las seis inscripciones en griego, y dice ‘Mariamene e Mara', que los cineastas dicen que se puede traducir como ‘María, conocida como la maestra'.
Los cineastas mencionan la interpretación de un profesor de Harvard, François Bovon, de ‘Actos de Felipe' [Acts of Phillip], un texto del cuarto o quinto siglo y redescubierto recientemente en un monasterio en Monte Athos en Grecia. Los cineastas dicen que el profesor Bovon determinó, en base a los ‘Actos de Felipe', que Mariamene es el verdadero nombre de María Magdalena.
Los cineastas encargaron un análisis de ADN de los residuos en los osarios que tendrían los restos de Jesús y María Magdalena. No hay huesos, debido a la costumbre religiosa en Israel de sepultar los restos arqueológicos en cementerios.
Sin embargo, el director del documental y su fuerza motriz, Simcha Jacobovici, un canadiense nacido en Israel, dijo que había suficiente ADN mitocondrial como para que un laboratorio de Ontario concluyera que los cuerpos en los osarios de ‘Jesús' y ‘María' no estaban relacionados por el lado materno. Basándose en esta conclusión, Jacobovici dedujo que no eran una pareja, porque de otro modo no habrían sido sepultados juntos en una tumba familiar.
En una entrevista, Jacobovici respondió a la pregunta sobre por qué los cineastas no realizaron un análisis de ADN de los otros osarios para determinar si el osario con la inscripción ‘Judas, hijo de Jesús' estaba o no genéticamente relacionado con los osarios de Jesús o María Magdalena; o si los restos de Jesús eran realmente descendencia de María.
"No somos científicos. Y no podemos esperar a que todos los osarios hayan sido analizados", dijo. "Es hasta donde hemos llegado, de momento. Tienes que decidir en algún momento que has hecho tu trabajo como periodista".
Entre los académicos más influyentes en disputar el documental se encuentra Amos Kloner, antiguo arqueólogo de la Autoridad de Antigüedades de Israel, en Jerusalén, que estudió la tumba en 1980.
Kloner dijo en una conferencia telefónica que la inscripción del supuesto osario de Jesús no es suficientemente clara. La caja exhibida en la rueda de prensa es un rectángulo plano con toscos cortes en un lado. El que se supone que contiene a María Magdalena tiene seis escarapelas de seis pétalos y un elaborado borde.
"Las nuevas evidencias no son serias, y no acepto que estén relacionadas con la familia de Jesús", dijo Kloner, que aparece como escéptico en el documental.
Algunos estudiosos del Nuevo Testamento también criticaron el documental como teológicamente peligroso, históricamente incorrecto e irresponsable.
"Un montón de cristianos conservadores, ortodoxos y moderados se irritarán por la imprudencia de todo esto", dijo Ben Witherington, un especialista en la Biblia del Seminario Teológico de Asbury, en Wilmore, Kentucky. "Por supuesto, queremos saber más sobre Jesús, pero por favor no tienen que insultar nuestra inteligencia con este tipo de cosas. Muchos cristianos se van a poner nerviosos innecesariamente".

Isabel Kershner contribuyó desde Jerusalén.

20 de marzo de 2007
27 de febrero de 2007
©new york times
©traducción mQh
rss

murió betty hutton


[Richard Severo] Estrella de cine de los años cuarenta y cincuenta. A los 86.
Betty Hutton, cantante y actriz celebrada como una bomba rubia de musicales y comedias de Hollywood de los años cuarenta y cincuenta, murió el domingo noche en su casa de Palm Springs, California, anunció hoy su albacea. Tenía 86 años.
La causa de su muerte fueron complicaciones de un cáncer al colon, dijo a la Associated Press su albacea Carl Bruno. Dijo que su muerte había sido mantenida en reserva hasta después de su funeral hoy, en el Forest Lawn Cemetery en Cathedral City, California.
Hutton, una desenfadada y vital artista con una voz que podía sonar como una alarman de incendio, tuvo el papel principal en la versión cinematográfica de 1950 de ‘La reina del Oeste' [Annie Get Your Gun], de Irving Berlin, y fue protagonista del espectacular ‘El mayor espectáculo del mundo' [The Greatest Show on Earth] de Cecil B. DeMille, de 1952.
Era conocida por sus interpretaciones de canciones como ‘Murder, He Says', un número de Jimmy McHugh y Frank Loesser de la película de 1943, ‘Happy Go Lucky' y ‘His Rocking Horse Ran Away', de ‘And the Angels Sing', de 1944.
La electrizante presencia de Hutton en películas como ‘Todo por un beso' [The Fleet's In], y en ‘El milagro de Morgan's Creek' [Miracle of Morgan's Creek], de Preston Sturges, enmascararon problemas emocionales que se remontaban a una infancia sumida en la pobreza. De niña, cantaba por limosna en las calles y en tabernas clandestinas para ayudar a su madre alcohólica, que había sido abandonada por el padre de Hutton.
Años después del término de su carrera cinematográfica, esos problemas emocionales todavía la acosaban. "Traté de matarme", dijo Hutton en 1983, recordando su ocaso después de que desapareciera de la atención pública.
Volvió a emerger en los años setenta, cuando los periodistas se enteraron de que estaba trabajando como cocinera y ama de llave en la casa del párroco de una iglesia católica en Portsmouth, Rhode Island. Antes de ser rescatada y rehabilitada por un sacerdote, contó, se había convertido en adicta a los barbitúricos y al alcohol y había perdido lo que estimaba que había sido una fortuna de diez millones de dólares.

Betty Hutton nació como Elizabeth June Thornburg en Battle Creek, Michigan, el 26 de febrero de 1921, hija de Percy Thornburg, empleado de ferrocarriles encargado de los cambios, y Mabel Lum Thornburg. A principio de los años veinte, Thornburg se marchó de la ciudad con otra mujer, y la señora Thornburg llevó a sus hijos a Lansing y finalmente a Detroit, donde obtuvo empleo en la industria del automóvil por 22 centavos la hora. Para llegar a fin de mes, vendía cerveza hecha en casa durante la época de la Prohibición. Betty y su hermana, Marion, cantaban para los clientes.
Hutton abandonó la escuela en el noveno y empezó a ganar dinero planchando camisas y trabajando en casas. También siguió cantando. A los quince y cuando cantaba en un club nocturno de Detroit, el líder de la banda Vincent López la contrató y la bautizó como Hutton. La banda también era popular en la radio. (Más tarde Marion Thornburg también adoptó el nombre de Hutton, y se convirtió en vocalista de la orquesta de Glenn Miller; murió en 1987).
Hutton dejó la banda de López después de un par de años y en 1940 apareció en la revista de Broadway, ‘Two for the Show'. La revista Vogue la llamó el miembro "más emocional" del reparto. Al año siguiente marchó a Hollywood por invitación de B.G. DeSylva, productor ejecutivo de Paramount. Le dio, a los 21, un papel en ‘Todo por un beso'. La revista Magazine dijo que eso la convirtió en una estrella de la noche a la mañana.
Sus logros cinematográficos en los quince años siguientes incluyeron ‘El caradura' [Let's Face It] (1943) y ‘Here Come the Waves' (1944). Sturges le dio más oportunidades de actuar en ‘El milagro de la Morgan's Creek' (1944), una comedia de enredos sobre la moralidad de tiempos de guerra que alborotó a los censores con su historia sobre una joven mujer que queda embarazada después de un matrimonio en caliente y luego no puede recordar quién es el padre.
Al año siguiente estaba de vuelta en un papel más familiar, como chica guardarropa en ‘The Stork Club', en la que canta memorablemente la canción ‘Doctor, Lawyer, Indian Chief', de Hoagy Carmichael.
Varias de sus películas fueron biografías: ‘La rubia incendiaria' [Incendiary Blonde], sobre la actriz y reina de cabaret Texas Guilnan; ‘Los peligros de Paulina' [The Perils of Pauline], sobre la heroína del cine mudo Pearl White; y ‘Somebody Loves Me', sobre la cantante Blossom Seeley.
En 1950, cuando Judy Garland enfermó y no pudo cumplir con su contrato para aparecer en la versión fílmica de ‘La reina del Oeste', Hutton obtuvo su papel, cosechando elogios por un papel que había sido creado en Broadway por Ethel Merman.
También hubo películas de Hutton que recibieran mala crítica, especialmente ‘Una chica de ensueño' [Dream Girl] (1948). Hutton empezó a sentir que su carrera iba cuesta abajo. Para ayudarse a conseguir el papel de heroína romántica en ‘El mayor espectáculo del mundo', haciendo de trapecista, le envió a DeMille un arreglo floral de cinco metros y medio de diámetro.
Pero su carrera estaba apagándose y después de ‘Somebody Loves Me' (1952), había terminado. Ese año se casó con Charles O'Curran, un director de baile, que quería dirigirla en una película. Paramount rechazó la idea y Hutton, en un ataque de ira, canceló su contrato. Su última película, ‘Spring Reunion' (1957) recibió pocos comentarios.
Hutton se volvió pronto hacia el nuevo medio de la televisión y tuvo su propio programa, ‘The Betty Hutton Show', pero sólo duró la temporada de 1959-1960. En 1965 apareció en Broadway, en el musical ‘Fade Out, Fade In', en remplazo de Carol Burnett, pero las píldoras y el alcohol se estaban apoderando de su vida.
En su punto más bajo, en 1974, Eral Wilson, columnista de The New York Post, organizó una fiesta de beneficio para ella en Nueva York. "No tengo un centavo', dijo Hutton, que en sus años de gloria llegó a ganar 150 mil dólares a la semana.
Encontró un medio de enfrentarse a sus problemas en la religión. Renovó su interés en el luteranismo, su credo original, y luego se convirtió al catolicismo. Consideraba al Padre Peter Maguire, de la Iglesia de San Antonio en Portsmouth como quien le había salvado la vida. Durante una de sus muchas estadías en el hospital, él la convenció de que trabajara para la iglesia. "Hasta entonces nadie me había hablado", dijo.
Más tarde volvió a trabajar como actriz, apareciendo en clubes nocturnos y, por un breve lapso en 1980, en el musical de Broadway, ‘Annie'. "Es genial volver a ser una estrella", dijo. "Pero también sé lo rápido que puede terminar".
A principio de los años ochenta, Hutton, que nunca estudió más allá del noveno, se matriculó en Salve Regina, una universidad católica para mujeres en Newport, Rhode Island. Obtuvo su diploma en psicología; la universidad había decidido que su experiencia de vida le valía un bachillerato. A fines de los ochenta, estaba enseñando comedia e interpretación oral en el Emerson College de Boston.
En sus últimos años hizo apariciones radiales ocasionales, especialmente en una entrevista de una hora, mostrada primero en 200, con Robert Osborne, de Turner Classic Movies.
Se casó cuatro veces, con O'Curran; Ted Briskin, un fabricante; Alan Livingston, un ejecutivo de una discográfica; y Pete Candoli, trompetista de jazz. Tuvo dos hijas, Candy y Lindsay, con Briskin, y otra hija, Caroline, con Candoli. Todos sus matrimonios terminaron en divorcio.
"Mis maridos se enamoraron de Betty Hutton", dijo Hutton una vez. "Ninguno se enamoró de mí".

14 de marzo de 2007
©new york times
©traducción mQh
rss

murió andy sidaris


A los 76. Director de deportes de la ABC se convirtió en director de películas B. En la foto, con su mujer.
Andy Sidaris, 76, galardonado con una Emmy Award y director de Deportes ABC que cambió de carrera y empezó a dirigir películas B en el género llamado ‘Balas, bombas y chicas', murió el miércoles de cáncer a la garganta, informó Arlene, su esposa, a la Associated Press.
Conocido por su exuberante personalidad y creativa aproximación a los deportes televisados, Sidaris dirigió la primera transmisión de ‘Wide World of Sports' de la ABC en 1961.
Recibió varios Emmy Awards cuando trabajaba para Deportes ABC y dirigió la cobertura de los Juegos Olímpicos de la red a partir de los Juegos de Invierno de 1964 en Grenoble, Francia, hasta los Juegos de Verano en Calgary, Canadá, en 1988.
Ayudó a desarrollar técnicas que hoy son corrientes, como la repetición instantánea, la repetición en cámara lenta y las vistas de pantalla dividida.
También dirigió partidos de fútbol americano para Game of the Week de la ABC y fue responsable de la introducción de los ‘primeros planos de muñecas', tomas en primer plano de porristas y chicas guapas en las graderías de eventos deportivos.
Sidaris empezó a trabajar por cuenta propia en melodramas para la televisión en los años setenta, dirigiendo episodios de ‘Koja y ‘The Hardy Boys/Nancy Drew Mysteries'. Luego se pasó al cine, especializándose en películas de acción con chicas de Playboy armadas. Los títulos incluyen ‘Malibu Express', ‘Fit to Kill' y ‘Savage Beach'.
Con su mujer en la producción, llegó a dirigir doce películas.
Nativo de Chicago, Sidaris sacó su diploma de licenciado en la Universidad Metodista del Sur, en Dallas. Su primer trabajo en la televisión fue como director de escena de la WFAA, Dallas, en 1950.

10 de marzo de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
rss

hambre de humanos


[Manohla Dargis] Vino del río, con ganas de comer gente.
El horripilante monstruo que salta del río de una ciudad en ‘Bicho de agua dulce' [The Host] para atrapar y tragarse a los infortunados que cruzan su camino -hombres, mujeres, una chica de trece lista como un zorro llamada Hyun-seo- es algo que uno podría encontrar acechando en el fondo de una pintura de Hieronymus Bosch o pescando en las profundidades de un turbio acuario de restaurante en medio de un vertedero de materiales tóxicos. Parpadea y parece que ha salido del mar en una pesadilla creacionista.
Tendría que ser un acuario terriblemente grande, como es el caso, porque esta horrible criatura, este misterio de las profundidades con ese hocico insaciable de forma de pétalo y un rabo prensil es del tamaño de un autobús escolar y, por si fuera poco, frenético. Corre bajo el agua y en la tierra, removiendo el césped con sus robustas y pequeñas piernas. De vez en vez se voltea hacia atrás en espiral tan elegantemente como un púber gimnasta rumano o se zambulle en el agua como un cuchillo. Es feo como un pecado, pero tiene un estilo que escuece. Como escuece esta película, un descabellado híbrido, fervientemente imaginativo, del director coreano Bong Joon-ho, sobre los demonios que nos acechan, dentro y fuera.
Carnaval de horrores y melodrama de familia (en realidad, variaciones sobre el mismo tema), ‘Bicho de agua dulce' también repiensa esas fáciles películas de los años cincuenta en las que hormigas, langostas, avispas, cangrejos y caracoles y reptiles anfibios seriamente mutantes salían de cacería, castigando a una desventurada y culpable humanidad. Como Godzilla (Gojira en el original japonés), algunos de estos mutantes nacieron debajo de una nube atómica; otros fueron incubados en el invernadero de las películas B del oportunismo taquillero. La criatura desatada en ‘Bicho de agua dulce', entretanto, fue engendrada por un coreano de 37 años que ha pasado toda su vida bajo la sombra de la presencia militar norteamericana. No sorprende que los malos de la película parezcan actores de Hollywood de vacaciones. Lo son.
Como si preparándose para la carnicería que nos aguarda, esta historia de tiempos remotos empieza en una moderna sala de autopsias con dos hombres, uno norteamericano y otro coreano, vestidos con batas de cirujanos. Bañados en una espeluznante luz azul plateada, el patrón americano (Scott Wilson) ordena al coreano (Kim Hak-sun) que arroje botella tras botella de formaldehído en el fregadero, con el pretexto de que los recipientes están demasiado polvorientos.
Asombrado, el coreano objeta, observando que los químicos escurrirán por el fregadero en el río Han, la gorda cinta de agua que atraviesa Seúl y desemboca en el Mar Amarillo. El norteamericano hace muecas, envolviendo su petición con una amenaza apenas velada ("Es una orden"), que lo delata como un emisario del poder militar norteamericano.
Avanzamos entonces hacia un día como cualquier otro y la familia Park trabaja en su tenderete de comidas en las riberas del río Han. Calculadora y tontorronamente disfuncional, con suficientes temas como para poblar grupos de desintoxicación, los Park no se ven nada de diferentes de la prole de ‘Pequeña Miss Sunshine' [Little Miss Sunshine]. Hay un abuelete, Hee-bong (Byun Hee-bong), sus tres hijos adultos -incluyendo un asalariado en el paro, Nam-il (Park Hae-il) y su hermana campeona de tiro al arco, la hermosa Nam-joo (Bae Doo-na)- y su única nieta, la ya mencionada Hyun-seo (Ko A-sung). La mayor parte de las veces, sin embargo, se trata del primogénito de la familia, Gang-du (el maravilloso Song Kang-ho), un bebé grandulón con un mechón de pelo rubio pésimamente teñido y una cara de luna que crece y mengua dependiendo de su proximidad a su adorada hija, Hyun-seo.
Las películas previas de Bong Joon-ho incluyen un sabiondo ejercicio en gratuitos absurdos titulado ‘Perros que ladran no muerden' [Barking Dogs Never Bite] (simplemente estiran la pata) y la escalofriante película policial ‘Memorias de un asesinato' [Memories of Murder]. Como en ‘Memorias', que gira sobre la persecución de un asesino en serie, Bong descansa en ‘Bicho de agua dulce' en una cesta familiar de trucos de película. Pero, como Steven Spielberg (una innegable influencia), logra que esos viejos trucos se vean como nuevos. Eso es especialmente así durante el primer ataque del monstruo, cuando Bong instila una sensación inicial de sosiego y luego una de pánico cada vez más grande con su diestra orquestación de los varios tempos creados por los actores (caminando, corriendo), el monstruo (nadando, galopando), la cámara (siguiendo, corriendo) y el montaje (lento, lento, rápido).
El primer ataque está sensacionalmente bien dirigido, y si el resto de la película no acelera nunca el pulso de la misma manera, le da a la historia tanto su principal excusa (el monstruo coge a la nieta) y algo igual de satisfactorio como inesperado: un retrato de los padres, hijos y los vínculos que los unen, a veces hasta el punto de estrangulación. ‘Bicho de agua dulce' puede haber nacido de tensiones socio-políticas, de miedos sobre el síndrome respiratorio agudo severo y la gripe aviar, o de la imaginación de Bong, pero es también una instantánea de la Corea del Sur moderna, al borde de la anarquía social, una anarquía en la que un veterano fatídicamente obediente y sus tres hijos adultos sobrenaturalmente inmaduros se enfrentan a una bestia insaciable junto con despistados doctores, Keystone Kops, amigos descreídos e incluso hordas de fotógrafos.
Sitiada al mismo tiempo por humanos y monstruos, la familia no tiene dónde ir, sino ensimismarse todavía más. Esta estrategia de nosotros-contra-ellos funciona taimadamente bien porque se asegura que los Park sean la principal atracción, no el monstruo. No que la criatura no tenga su cuota de clamorosos momentos, como cuando la sorprenden comiendo, con un par de piernas colgando de su hocico. O cuando regurgita un cuerpo y lo arroja en su guarida con un viscoso escupitajo, un acto que sella con un tierno lamido con su larga lengua. Es en esta guarida que Hyun-seo, con su cara y uniforme de colegiala salpicada de mugre, pone a prueba su sangre fría y recupera el celular que se convierte en el salvavidas de su familia y protege a otra niña, lo que agrega una conmovedora dimensión al preparado.
Aunque algunas de las escenas de acción de Bong están a la altura de algunas de ‘Tiburón' [Jaws], él parece estar hecho de materiales más severos que Spielberg. Puede ser igual de cruel, dispuesto a colocar a los niños en peligro, pero no comparte la compulsiva necesidad del maestro estadounidense de finales ordenados.
‘Bicho de agua dulce' es una película floja, casi desordenada, que a veces causa la sensación de ser un compuesto de varias películas, métodos y emociones opuestas. Bong nos hace chillar lo mismo de risa que de miedo. Pero es precisamente esta soltura, esa disposición a apartarse de la historia lineal y estrecha, lo que hace que se vea más cercana a un nuevo capítulo que a una vieja trama.
Del mismo modo es la disposición de Bong a no limitarse a contemplar sino también a entregarnos una trama del tipo del peor de los casos, lo que separa ‘Bicho de agua dulce' del horror corriente y puede haber contribuido a convertirla en un debocado éxito de taquilla en Corea. Más cerca de casa, la película no me hace recordar tanto el usual salpicón de diversiones que abarrotan los teatros americanos como otra reciente película de horror, una en la que un extraterrestre descongelado hace poco y con un cerebro gigante, ofrece apocalípticas advertencias a la humanidad sobre su inminente futuro. Por supuesto, me refiero al documental ‘Una verdad incómoda' [An Inconvenient Truth].
En gran parte como la charla en pantalla grande de Al Gore, ‘Bicho de agua dulce' es una fábula ecologista sobre el dominio de la naturaleza y los costes de la insensatez humana, y te provoca tiritones de horror en todo el cuerpo.

10 de marzo de 2007
©new york times
©traducción mQh
rss