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así les quitaron las tierras


Heliodoro Fernández tuvo que vender su tierra de Turbo por un tercio de lo que valía. Lo curioso es que hoy aparecen en el Incoder papeles según los cuales a él ya le habían quitado la tierra y se la habían adjudicado a otra persona desde antes de que él tuviera que salir desplazado de la zona.
Colombia. En Urabá existía una especie de oficina clandestina de funcionarios del Incoder que se encargaba de legalizar las tierras despojadas. SEMANA visitó la zona para mostrar cómo operaba este perverso mecanismo.
Hace dos meses, el presidente  Juan Manuel Santos sorprendió al decir que en las oficinas de registro de todo el país "donde se pone el dedo sale pus". Y lo dijo para referirse al hallazgo de la Superintendencia de Notariado y Registro de 150.000 hectáreas que eran propiedad del Estado y, de forma fraudulenta, pasaron a manos de personas que no deberían tener títulos sobre esas tierras. Pero todo indica que la materia no está solo en las oficinas de registro. SEMANA conoció un informe según el cual existía una especie de oficina clandestina de funcionarios del Incoder, que elaboraban los papeles necesarios para legalizar el despojo.
Solo en Urabá hay 768 documentos con logos de ese instituto que inexplicablemente entregaron a terceros el derecho de usar tierras donde hubo desplazamiento, según el estudio hecho por Tierra y Vida, una organización de víctimas que es acompañada por Gerardo Vega, ex director de la Comisión de Memoria y Reparación en Antioquia. Esas resoluciones falsas están siendo investigadas hoy por la Superintendencia de Notariado y Registro.
El tema cobra especial vigencia ahora, cuando está a punto de ser aprobada la ley de víctimas en el Congreso, que en su capítulo de restitución de tierras ordena precisamente devolver predios como estos a sus antiguos dueños. Precisamente, Urabá es una de las tres zonas del país que el gobierno ha catalogado como críticas en esta práctica de destierro. No todos los casos consignados en el informe pudieron probarse. SEMANA buscó la historia de algunos de estos centenares de casos, para entender cómo operaba y qué movía la perversa dinámica del destierro.

1. El Emblemático Caso de la Joba
De las tragedias de tierras de Urabá tal vez la que encarna la finca La Joba, en Necoclí, las resume todas. La historia de este lote se remonta a 1986, cuando Cristobalina Martínez lo compró por seis millones de pesos para vivir allí con su esposo, Leopoldo Valdez, y su familia, conformada por cinco hombres, tres mujeres y un hijo adoptivo. Desde entonces, aquellas 70 hectáreas de tierra significaron el sustento para su familia. Pero todo acabó en 1993, cuando llegó el jefe paramilitar de entonces, alias ’Carlos Correa’, y le dio la orden perentoria a la familia de que se fuera. Cristobalina obedeció porque ’Correa’ tenía un historial bastante particular: había sido guerrillero del EPL hasta 1985; cuando ese grupo se desmovilizó, se fue para las Farc, y a mediados de los noventa, se convirtió en el primer jefe paramilitar de la zona.
Desde 1993, a ’Correa’ lo vieron pasar por varias fincas dando la misma orden. Todos se fueron. Pero de cuando en cuando, Leopoldo visitaba La Joba con su hijo Alonso. En uno de sus viajes, los mataron a los dos y la decisión del resto de la familia, que se había refugiado en otro municipio, fue no volver.
Después de 14 años de destierro, el 10 de mayo de 2007, Cristobalina logró que el Incoder emitiera la Resolución 0413, en la que incluyó su finca en el registro de predios rurales abandonados por los desplazados. Esto, supuestamente, garantizaba que no se hiciera ninguna transacción con aquel pedazo de tierra. Sin embargo, para su sorpresa, el 26 de diciembre de ese mismo año, apareció la Resolución 3605, con la que el Incoder resolvía: "Adjudicar a Luis Alberto Echeverri Bedoya… el terreno baldío denominado La Joba".
Pero lo más extraño es que en los archivos del Incoder sí aparece una resolución con ese número, pero se refiere a un caso muy diferente. Es decir, el documento que le adjudicó La Joba a Echeverri, un reconocido terrateniente de Urabá, no salió oficialmente del Incoder, aunque el papel tenga su membrete. Hasta ahí se podría eventualmente demostrar que era una simple falsificación. Pero el caso se volvió más complejo porque en la oficina de registro aparece legalizado este despojo. Y con el paso de los años, Echeverri traspasó el predio a parientes suyos, hasta que uno de ellos lo vendió a un tercero, el 30 de diciembre de 2009, en un negocio que se concretó en la notaría de La Ceja.
Ahora, Cristobalina y sus hijos esperan a que la nueva ley les permita volver a la tierra en la que invirtieron su capital. Por ahora no se pueden ni acercar. Su hijo Albeiro Valdez intentó hacerlo en 2010, cuando le restituyeron 35 hectáreas en aquella zona, y terminó muerto. Fue la tercera víctima en su familia. Cuando SEMANA viajó con otro de sus hijos a ver las tierras, lo escoltaron dos camiones de Policía con cerca de veinte uniformados, y antes de entrar a ese predio agreste y montañoso tuvieron que acordonar el área. Las tierras de La Joba siguen en manos ajenas.

2. ’Yo Renuncio a Mi Tierra’
José Manuel Tirado le llevó al Incora una carta, el 19 de diciembre de 1994, en la que decía: "En vista de que mi vida corre peligro en la zona, pues mi familia y yo hemos sido amenazados, me veo en la necesidad de refugiarme en otro sitio. El plazo que nos han dado para que salgamos es muy corto. Por lo tanto, manifiesto a la oficina del Incora en Necoclí que voy a dejar la parcela".
Esa fecha coincide con la época en que el ya mencionado ’Carlos Correa’ sembró el terror en la zona. Cuando era guerrillero, robaba ganado en fincas, y luego, como paramilitar, empezó a señalar como supuestos auxiliadores de la subversión a todos aquellos que en otras épocas, por obligación o voluntad, cumplían sus tareas. ’Correa’, haciendo alarde de violencia, se quedó con fincas que luego pasaron a manos de sus parientes y de sus testaferros.
Una de tantas fue la de Tirado, a quien el Incora le había adjudicado cinco hectáreas en 1987. Allí vivía con su esposa y sus cuatro hijos. "Teníamos una vida soñada. Los mejores años de nuestras vidas fueron los que vivimos allá". La tierra daba para sembrar palmas de coco, pasto, cacao y árboles frutales entre los que crecían marranos, gallinas y vacas. Por eso no querían irse. Abandonaron la tierra por obligación y así se lo hizo saber Tirado al Incora en una segunda ocasión, el 10 de julio de 1995, cuando firmó un acta en la que quedó consignada su renuncia a aquel predio por "presión por orden público".
Pese a que era evidente que se trataba de un desplazamiento forzado, el Incora aceptó la renuncia. Un abogado del Incoder le explicó a SEMANA que en ese entonces no había herramientas legales para evitar que los campesinos entregaran sus parcelas en esas condiciones y que, posiblemente, por eso no se hizo nada para evitar que Tirado devolviera la tierra que le adjudicaron. Y ese mismo terreno fue cedido en 2007 por el Incoder a Omaira Correa Hoyos, una mujer que nadie conoce ni ha visto en la zona. La transacción ya aparece en el registro, lo que implica que ya está legalizado.
La idea con la entrega de estos lotes es que los campesinos los trabajen, algo que no está pasando en la finca de la que desalojaron a Tirado. SEMANA visitó esta parcela y encontró que, aunque fue adjudicada, está desierta y lo único que ven los conocedores de la región es ganado de familiares de Carlos Ardila, el mismo ’Carlos Correa’, y de personas cercanas a Luis Alberto Echeverri, pastando en esa tierra.
El año pasado, Tirado pidió la protección del predio que alguna vez fue suyo, para que no se hagan más transacciones de él hasta que se resuelva su situación.

3. Adjudicado antes del Despojo
Heliodoro Fernández Navarro tiene muy presente el 13 de diciembre de 1995. Ese día tuvo que salir de la parcela de cinco hectáreas que le había adjudicado el Incora cinco años antes, en Turbo. Pero no lo perdió todo. Después de su salida, su esposa y su hija permanecieron en la finca y lograron venderla en cuatro millones de pesos, casi una tercera parte de lo que les estaba ofreciendo otro vendedor. De la tierra sacaban entre setenta y ochenta cajas de plátano por semana cuando había buena época de cosechas. Heliodoro insiste en que negoció su parcela por menos de lo que valía, "porque me forzaron".
El año pasado, cuando empezó los trámites para buscar una reparación, encontró algo extraño en el registro de su predio. Se dio cuenta de que, según una anotación en la resolución del Incora, a él ya le habían revocado desde el 20 de septiembre de 1994 la adjudicación de su parcela, es decir, cuando todavía él vivía en ella. Y lo que era más extraño aún: pese a que la revocatoria se había hecho hacía 16 años, el Incoder apenas la registró formalmente en la matrícula del inmueble el 10 de junio de 2010, por los mismos días en que él inició los trámites para su reparación.
Pero hay otra inconsistencia más en los papeles. El 24 de marzo de 1994, la parcela fue adjudicada a un hombre llamado Domingo Sanmartín, según se lee en un documento que tiene logos del Incoder. O sea, la nueva adjudicación de esta parcela se dio antes de que el Incora revocara la adjudicación que le había hecho a Heliodoro y antes de que él saliera desplazado.

4. El Caso Carepita
No todas las reclamaciones de tierras que se están haciendo actualmente tienen que ver con desplazamientos violentos. En la vereda Carepita, de Carepa, están reclamando despojos que se hicieron con resoluciones falsas y sin que nadie desenfundara un arma.
En aquella zona, un grupo de 22 campesinos había adoptado desde 1999 terrenos baldíos de la Nación como sitios de trabajo. Son tierras inundables donde en verano se puede sembrar ñame y yuca y en invierno sobreviven los árboles de plátano y coco. Pese a que no vivían allí, este grupo de campesinos adaptó cuatro hectáreas, que visitaban semanalmente, para recoger la producción de los cultivos y pescar. Como a veces pasaban varios días trabajando en el lugar, construyeron una choza, donde pasaban las noches.
Rigoberto Alemán era uno de ellos. Cuando él y sus vecinos decidieron, en 2008, buscar que el Incoder les adjudicara aquellos baldíos, se llevaron una gran sorpresa. Los mismos ya tenían resoluciones a nombre de otras personas que, según la ley, serían los elegidos para la adjudicación, pues fueron ellos los que por años explotaron la tierra. En total, eran siete documentos que adjudicaban el pedazo que pedían Rigoberto y sus vecinos, con sus respectivos registros en las matrículas inmobiliarias.
Lo más paradójico es que ellos se enteraron extraoficialmente de la existencia de esas resoluciones. Fue un conocido el que les contó, pero, para resolver cualquier duda, le preguntaron directamente al Incoder si realmente las había emitido. El Incoder no encontró nada en sus bases de datos: "Consultados los listados e información sistematizada de adjudicaciones de baldíos en Carepa, no se encontró adjudicación a nombre de los señores por ustedes mencionados".
Entonces Rigoberto, convencido de que esas resoluciones eran falsas, hizo el trámite ante el Incoder para pedir que le adjudicaran el predio que venía explotando desde 1999, pero la respuesta fue que no era posible porque allí no había mejoras ni rastros del aprovechamiento. Hoy, no obstante, aparecen los otros como dueños en el registro.
16 de mayo de 2011
14 de mayo de 2011
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continúan amenazas contra activistas


Amnistía Internacional: Continúan amenazas a defensores de derechos humanos.: Amnistía Internacional. En su informe 2010 el organismo, además, destaca que comparado con el gobierno Uribe el de Santos adoptó una "postura menos hostil hacia los defensores y defensoras de DD.HH.".
Colombia. Para Amnistía Internacional la situación en Colombia para la población civil, las comunidades rurales y urbanas, así como para los defensores de derechos humanos, aunque mejoró, sigue siendo preocupante.
En su informe 2010, el más reciente, Amnistía Internacional revela que comparada con el gobierno anterior la administración de Juan Manuel Santos adoptó una "postura menos hostil hacia los defensores y defensoras de derechos humanos". Sin embargo, éstos siguen siendo blanco de amenazas y víctimas de homicidios, principalmente a manos de grupos paramilitares.
"En 2010 murieron de forma violenta al menos 14 defensores de derechos humanos. La Escuela Nacional Sindical informó que, en el mismo periodo, 51 miembros de sindicatos habían sido objeto de homicidio", señala el informe.
Lo que resalta Amnistía Internacional es desalentador. La población civil, en particular, los miembros de comunidades rurales y urbanas, sigue sufriendo la peor parte del conflicto que vive el país. Y en eso, según Amnistía Internacional, la gran responsabilidad recae sobre los grupos paramilitares, guerrilleros y fuerzas de seguridad.
El texto cita a la Organización Nacional Indígena (ONIC) y el registro que ésta hace. Durante el 2010 murieron de forma violenta al menos 122 indígenas. La radiografía de la situación del país reflejada por Amnistía habla también de las ejecuciones extrajudiciales.
Y es que, aunque en menores proporciones que en años anteriores, también se tuvo noticias de éstas. Además, señala, los progresos de las investigaciones penales de la Fiscalía General de la Nación sobre más de 2.300 de estos homicidios cometidos desde 1985 siguen siendo lentos.
En lo que tiene que ver con los grupos guerrilleros, Amnistía pone en evidencia que las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), siguieron perpetrando abusos graves contra los derechos humanos y violaciones del Derecho Internacional Humanitario, como homicidios ilegítimos, toma de rehenes y reclutamiento de menores de edad.
Según cifras del gobierno -señala el informe-, en 2010 murieron de forma violenta 35 miembros de las fuerzas de seguridad y un civil y 363 personas resultaron heridas por minas antipersona utilizadas sobre todo por las FARC.
El secuestro aumentó. En 2010 hubo 282, frente a 213 en 2009. La mayoría fueron atribuidos a bandas de delincuentes, pero los grupos guerrilleros fueron responsables de la mayor parte de los secuestros relacionados con el conflicto.
Para Amnistía Internacional el proceso de Justicia y Paz "siguió incumpliendo las normas internacionales sobre el derecho de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación, aunque sí salieron a la luz algunos datos sobre violaciones de derechos humanos", mientras -señala- los grupos paramilitares siguieron matando a civiles, amenazando y matando a defensores de derechos humanos y dirigentes sociales, reclutando a menores de edad y realizando actos de ‘limpieza social’", muestra el informe.
Y va más allá cuando dice que esos grupos se siguieron expandiendo y mejoraron su organización.
14 de mayo de 2011
12 de mayo de 2011
©semana

denuncian masacre de las farc en el naya


La Comisión Intereclesial de Justicia y Paz denunció que el pasado fin de semana, guerrilleros del Frente 30, retuvieron y asesinaron a cinco afrodescendientes de una familia en López de Micay, Cauca.
Colombia. Según esa organización de derechos humanos, las víctimas pertenecían al Consejo Comunitario del Bajo Naya y fueron identificados como José Elder Viveros Delgado, Gueimar Alexis Viveros Delgado, José Eimer Viveros Delgado, Jaime Viveros Delgado y Rómulo Viveros.
En la tarde del pasado sábado 7 de mayo, los guerrilleros se llevaron del caserío de la comunidad La Vuelta a sus víctimas para que asistieran a una "reunión de aclaración". Pero tiempo después fueron encontrados sus cuerpos sin vida en una playa del Pacífico caucano.
En un comunicado la Comisión Intereclesial cuestionó que la masacre "se produjo en momentos en que se denunciaban graves violaciones de derechos humanos e infracciones al derecho humanitario por parte de las Fuerzas Militares en la conflictiva región del Naya, que se ha exacerbado a raíz de la instalación de un campamento militar en el sitio conocido como Santa Ana, López de Micay, en predios colectivos y sin consentimiento de sus habitantes".
Los habitantes del Naya han vivido nuevamente el terror de las masacres, justo cuando recientemente se cumplieron diez años de la incursión que hicieron más de cien paramilitares en la Semana Santa de abril de 2001, cuando asesinaron y desparecieron a una cifra indeterminada de personas que vivían en las veredas de la región. También se desplazaron miles de personas.
Aunque la Fiscalía de Justicia y Paz ha documentado 32 casos de homicidio y 10 más de desaparición, algunos sobrevivientes aseguran que las víctimas mortales pueden ser alrededor de cien porque los paramilitares arrojaron por los barrancos a varias personas.
Así mismo, las diferentes comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas de ese sector también han tenido que soportar el asesinato de sus líderes y personas relacionadas con la reparación integral de las víctimas de la masacre que cometieron los hombres del Bloque Calima de las Auc.
Las víctimas más recientes han sido Hugo Ulcué, el hermano de una gobernadora indígena que fue asesinado en su resguardo luego de participar en la conmemoración de la masacre el pasado 11de abril, y Alexander Quintero, el líder de la Asociación de Víctimas del Naya, que fue asesinado el 24 de mayo de 2010 en Santander de Quilichao. Ambos fueron asesinados por desconocidos.
13 de mayo de 2011
12 de mayo de 2011
©verdad abierta

la verdad extraditada


Cuatro organizaciones de derechos humanos sostienen que, con base en datos oficiales, las verdades de los exjefes paramilitares se están quedando en los Estados Unidos.
Colombia. Hoy hace tres años los colombianos amanecieron con la noticia de que 14 exjefes paramilitares habían sido extraditados a Estados Unidos.
El primero en ser enviado a Norteamérica por cargos de narcotráfico fue Carlos Mario Jiménez alias ‘Macaco’, exjefe militar del Bloque Central Bolívar. Luego, vino la extradición colectiva de trece más en un vuelo nocturno, que de inmediato prendió las alarmas en las organizaciones de víctimas y derechos humanos que exigieron no extraditar la verdad.
Pese a que el entonces gobierno de Álvaro Uribe aseguró que las víctimas en Colombia tendrían acceso a la verdad, "a partir de 2010 empezaron las dificultades para acceder a las confesiones de los extraditados". Así lo advirtieron en un comunicado los representantes de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz (Cijp), la Consejería en Proyectos (Pcs), y el Colectivo de Abogados José Alvar Restrepo (Cajar).
"Observamos con gran preocupación los pocos avances para garantizar los derechos a la verdad, la justicia y la reparación para las víctimas, y las garantías de no repetición, que sobrevendrían, con el efectivo desmantelamiento de las estructuras económicas y políticas que apoyaron y fomentaron el paramilitarismo en el país", señalaron las organizaciones.
A partir de las cinco visitas que realizaron a diferentes cárceles de Estados Unidos  entre 2008 y 2010, las organizaciones identificaron cuatro problemas para que haya verdad, justicia y reparación. El primero, que no hay acceso de las víctimas a los extraditados; segundo, que así como a los procesos de Justicia y Paz se le dé prioridad a los que lleva la justicia ordinaria; tercero, que los extraditados no cuentan con garantías para cooperar con la justicia colombiana porque sus testigos o familiares están en peligro; y por último, que haya claridad sobre cuáles son los procedimientos para acceder a las confesiones de los extraditados.
"No queremos que la extradición siga dificultando el acceso a la verdad de las víctimas. No queremos que esto se vuelva un manto de impunidad", dijo Michael Reed, director del Centro Internacional para la Justicia Transicional (Ictj).

Confesiones Se Redujeron
Con base en datos suministrados por la Fiscalía, el Ictj reveló en un análisis estadístico que las versiones libres de los exjefes paramilitares se redujeron después del 13 de mayo de 2008, el día de la extradición. Pasaron de 59 por ciento a 41 por ciento si se tienen en cuenta los días de audiencias en que los extraditados confesaron delitos ante fiscales de Justicia y Paz.
Después de realizar un análisis detallado de las asistencias de alias ‘Macaco’, Rodrigo Tovar alias ‘Jorge 40’, Diego Fernando Murillo alias ‘Don Berna’, Salvatore Mancuso alias ‘El Mono Mancuso’ y Éver Veloza alias ‘H.H.’, el Ictj encontró que cada caso es distinto. "Es preocupante, por ejemplo, que después de la extradición alias ‘Macaco’, ‘Jorge 40’ y ‘H.H’ no hayan rendido una sola versión libre ante Justicia y Paz", dijo Michael Reed.
En otro análisis que toma una muestra de las asistencias de 12 exjefes paramilitares, revelaron que después de que los extraditados llegaron a un acuerdo con el Gobierno colombiano para seguir colaborando con la justicia, "las sesiones libres ante Justicia y Paz aumentaron después de septiembre de 2010".
Otro gráfico comparativo entre las asistencias de siete extraditados mostró, por ejemplo, que Mancuso y Guillermo Pérez Alzate alias ‘Pablo Sevillano’ son los que más han rendido versiones y el proceso judicial ha avanzado hasta la imputación de cargos.
Como un caso particular, si bien alias ‘H.H.’ no volvió a rendir versiones libres, algunos de sus crímenes ya llegaron a la etapa de formulación de cargos y serán legalizados en varias audiencias durante el primer semestre de 2011, según el cronograma suministrado por la Fiscalía.
Aclarando que la justicia norteamericana está actuando bajo su Ley, que es investigar y condenar a los extraditados por delitos de narcotráfico y tráfico de armas, las organizaciones de derechos humanos advierten que esa prioridad ha dificultado en Colombia las investigaciones que lleva Justicia y Paz, la justicia ordinaria y la Corte Suprema en los casos de ‘parapolítica’, relacionados con los crímenes cometidos por los paramilitares.
"En Estados Unidos los fiscales son especialistas en investigar el tráfico de drogas. Allá la verdad se está enfocando en el narcotráfico, pero no sobre los crímenes que los paramilitares cometieron con las víctimas en Colombia", dijo Kimberly Stanton, directora de la organización Pcs.
Según las organizaciones de derechos humanos, algunos jefes exparamilitares tienen pruebas sobre cómo delinquieron en el país.
"Sin embargo, algunos han manifestado que la extradición fue un mecanismo para silenciarlos, y que el miedo de confesar se deriva de las amenazas y asesinatos que ha habido contra testigos y familiares. Prueba de ello es que más de 2.100 desmovilizados han sido asesinados", dijo Danilo Rueda, director de la Comisión Intereclesial.
Los crímenes realizados en complicidad con militares, políticos, empresarios y agentes del Estado son los temas espinosos a los que se refieren los extraditados, explicaron los representantes de víctimas.
"La idea no es presentar este panorama en blanco y negro. Es también presentar propuestas y buscar los mecanismos para que con las voluntades de los dos gobiernos se pueda acceder a esa verdad que requieren las víctimas", dijo María Camila Moreno, subdirectora de Ictj.
La razón es que las organizaciones de víctimas y de derechos humanos parten de la idea con que concluyó su presentación Alirio Uribe, abogado del Colectivo José Alvear Restrepo: "La verdad es el primer peldaño para llegar a la justicia".
[Las estadísticas fueron suministradas por el Ictj, con base en datos de la Fiscalía.]
13 de mayo de 2011
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jefes paras se quedan sin abogados


Jefes paras en Antioquia se quedan sin abogados. En una carta enviada al presidente Santos varios paramilitares recluídos en la cárcel de Itagüí dicen que sus abogados renunciaron porque "antisociales de cuello blanco" los quieren silenciar.
Colombia. Siete exjefes paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) recluidos en el patio número uno de la cárcel de máxima seguridad de Itagüí denunciaron en carta al presidente Juan Manuel Santos su crítica situación, pues desde el viernes pasado se quedaron sin abogados debido a la renuncia de sus apoderados, quienes aseguraron no tener condiciones de seguridad para seguir con su trabajo.
La situación descrita por los ex miembros de las Auc se agravó el pasado 5 de mayo cuando fue asesinado en el municipio de Bello, Antioquia, el abogado Edquir José López Londoño, quien hasta hace un mes defendía en los tribunales de Justicia y Paz a Raúl Hasbún Mendoza, empresario bananero y ex jefe del Frente Arlex Hurtado de las Auc. Tal circunstancia llevó a su actual abogado a renunciar el pasado viernes en plena versión libre del exparamilitar, sustentando su dimisión en la difícil situación de seguridad que viven los juristas.
"En nombre y representación de la comunidad de Justicia y Paz de la cárcel de Itagüí denunciamos una vez más el sistemático exterminio de desmovilizados de las desaparecidas Autodefensas Campesinas y la consiguiente violación del derecho a la vida de sus hijos y familias, asimismo la infame persecución criminal contra los abogados de los miembros representantes", aseveran en su misiva al Presidente de la Republica los exjefes paramilitares Raúl Hasbún Mendoza, Fredy Rendón Herrera, Rodrigo Pérez Alzate, Iván Roberto Duque, Arnubio Triana Mahecha, Álvaro Sepúlveda y Jorge Iván Zapata Laverde
"Señor Presidente en el día de hoy se presentó la renuncia masiva de los abogados encargados de la defensa técnica de todos los desmovilizados del pabellón uno de la cárcel de Itagüí", le informan a Santos los excomandantes de diversos frentes y bloques de las Auc. "Los juristas argumentan carecer de la garantía del derecho a la vida para el ejercicio libre de su profesión. Consideran que el precio de asistir a quienes estamos comprometidos con la verdad no puede ser el de su propia vida, y menos pagar con este derecho inalienable el silencio que pretenden imponer los antisociales de cuello blanco".
En la carta enviada al Presidente Santos, los ex miembros de las Auc dicen que "no existe otra razón para semejante aniquilación que el paso de la cuenta de cobro por nuestro compromiso con las víctimas, la justicia y la sociedad ante quienes hemos descorrido el velo de la verdad histórica, con la consecuente afectación para quienes pretenden aún resguardarse en la impunidad".
En sus últimas líneas, los exparamilitares expresaron su confianza en el Presidente de la República, esperanzados en que él sería el garante constitucional "de los derechos de la vida y la paz".

Situación Crítica
Operadores judiciales que siguen de cerca los procesos de Justicia y Paz advirtieron de los inconvenientes de este nuevo obstáculo para el desarrollo de las versiones libres de Justicia y Paz y en general de todo el proceso que deben seguir los postulados que esperan beneficios de la Ley 975.
"La falta de abogados impide que los postulados de  las antiguas Auc puedan tener una defensa técnica", aseguró un funcionario que pidió la reserva de la identidad. "No se puede adelantar ningún tipo de audiencia si no tienen abogados que los representen".
Lo que se viene observando, explicó un abogado cercano a los ex jefes paramilitares es que pese a las confesiones entregadas a los fiscales de Justicia y Paz, "la justicia como tal no ha sido efectiva en la persecución de aquellos que se lucraron del proyecto paramilitar y hoy permanecen en la sombra con mucho dinero y mucho poder".
Por tal razón, este abogado, quien también solicitó no ser identificado, lanzó críticas a la llamada justicia ordinaria, encargada de adelantar los procesos penales contra aquellos que son señalados en los distintos escenarios de Justicia y Paz como aliados o beneficiarios de los paramilitares. "Mientras no se persiga a los terceros implicados en el proyecto paramilitar serán muy vulnerables aquellos postulados de las Auc que han hablado de quienes los apoyaron financiera y políticamente", aseveró el jurista.
Una situación que tiene inquietos a los ex jefes paramilitares firmantes de la carta al Presidente de la República es la llegada al penal de Itagüí en las últimas semanas de varios hombres de la llamada ‘Oficina de Envigado’ capturados en diversas regiones de Antioquia y del país en los últimos años.
La presencia de ex jefes de esa banda, que por varios años estuvo al servicio del paramilitarismo a través de los bloques Cacique Nutibara y Héroes de Granada bajo el mando del confeso narcotraficante y ex inspector de las Auc, Diego Fernando Murillo Bejarano, alias ‘don Berna’, está siendo interpretada como un modo de presión hacia los ex jefes paramilitares.
"En Justicia y Paz se ha hablado de diversas personas que en el pasado hicieron parte de la ‘Oficina’ y que aún permanecen en la sombra, protegidos por la impunidad. Lo que creemos es que trasladaron a varios integrantes de esa estructura para atemorizar a los exparamilitares y callarlos", indicó una abogada cercana a los exjefes de las Auc.
Otra abogado llamó la atención sobre la supuesta decisión del Gobierno Nacional de trasladar a los miembros de las llamadas ‘bandas criminales emergentes’ a la cárcel de Cómbita, en Boyacá. "Eso fue lo que se dijo hace varios meses y no se entiende cómo los de la ‘Oficina’ están en Itagüí. Ese tipo de decisiones gubernamentales no son claras", dijo.
Hay tres hechos recientes que llaman la atención de las personas que son cercanas a los ex integrantes de las Auc. "Hace un mes retuvieron y torturaron a un hombre de confianza de los postulados de las Auc que están en Itagüí. Era el que les hacía algunas diligencias en la calle. La golpiza lo obligó a abandonar la ciudad".
El segundo caso, ocurrido hace varias semanas, involucró a una persona cercana a los exparamilitares. "Se trata del esposo de la señora que les cocinaba a ellos. El hombre fue asesinado", dijeron las fuentes consultadas, sin que hasta el momento se sepa por qué.
El tercer caso tiene relación con registros arbitrarios que hace varios meses realizaron las autoridades carcelarias en algunas celdas del penal en Itagüí, aspecto que fue calificado como de "hostigamiento" por algunos reclusos.
Si bien hasta el momento no hay investigaciones que aclaren lo ocurrido en esos casos, las fuentes consultas advirtieron que están generando mucho temor entre los excomandantes de las Auc, quienes con evidentes signos de preocupación están lanzando alertas desde la cárcel de máxima seguridad de Itagüí para evitar que sean acallados y las verdades que están diciendo, sobre todo aquellas referidas a los que patrocinaron, impulsaron y se lucraron del proyecto paramilitar, no sean reveladas y continúe prevaleciendo la impunidad.
13 de mayo de 2011
9 de mayo de 2011
©verdad abierta

condenan a políticos por nexos


Condenan a ocho políticos de Urabá por nexos con ’el Alemán’. Ocho personas fueron condenadas por nexos con autodefensa a 45 meses de prisión.
Colombia. El Juzgado Adjunto al Primero Penal del Circuito Especializado de Antioquia decidió condenar Carlos Náscar Pájaro Torres, ex alcalde de San Juan de Urabá entre 2004 y 2007, y otras siete personas que tuvieron relación con el grupo ’Elmer Cárdenas’, encabezado por Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’.
Desde el 2000 ’el Alemán’ adelantó un proyecto político en el Urabá antioqueño, que comprendió el control de las juntas de acción comunal de veredas y corregimientos, de las alcaldías, y de los concejos municipales.
Los otros siete cobijados con la sentencia son: Oswaldo Urango Barraza, Manuel Morales Peña, Manuel Morales Rengifo, Gabriel Alvarado Urango, Jorge Pinzón Arango. Alberto José Jiménez Martínez, y Campo Elías de La Rosa González.
El Juzgado negó a los sentenciados los beneficios sustitutivos de la pena.
©fiscalía
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la llegada de los paras a puerto tejada


Varios postulados del Bloque Calima contaron cómo llegaron a ese municipio ubicado en el norte de Cauca y que fueron apoyados por miembros de la Policía.
Colombia. El exjefe militar del Bloque Calima, Elkin Casarrubia Posada, alias ’El Cura’, contó que él y sus hombres llegaron al departamento de Cauca por solicitud del extraditado narcoparamilitar Francisco Javier Zuluaga Lindo, alias ’Gordo Lindo’, quien pidió presencia de las Auc en el municipio de Corinto.
Durante tres días, la Fiscalía de Justicia y Paz reunió a 17 exparamilitares que delinquieron en el norte de Cauca para reconstruir cómo llegó el Bloque Calima a esa región y esclarecer los numerosos crímenes que cometieron.
Después del primer trimestre de 2000, el Bloque Calima instaló 54 hombres bajo las órdenes de ’El Cura’ en el corregimiento de Timba, ubicado entre los límites de Cauca y Valle del Cauca. Desde ese sitio, los territorios controlados por el grupo paramilitar fueron creciendo poco a poco e instalaron grupos de urbanos en algunos corregimientos y municipios.
"En agosto ’HH’ me dice que va recibir (asumir) el mando de todo el bloque. Luego llega ’Sancocho’ y monta las urbanas en Timba, Santander de Quilichao, Lomitas, La Balsa y La Portada", contó ’El Cura’.
José de Jesús Pérez Jiménez, alias ’Sancocho’, quien fue el jefe de los urbanos en Cauca, contó que a finales de 2000 envió a alias ’Ocoró’ a Puerto Tejada para que "coordinara" con la Policía la entrada de los paramilitares.
Alias ’Ocoró’ dijo que contactó al capitán Barragán de la estación de Policía y se reunió en dos ocasiones con él. Según el postulado, en la primera reunión el capitán aceptó la presencia de las Auc  y le dio información de integrantes de pandillas que posteriormente fueron asesinados por los paramilitares.
"Sacó unos álbumes y nos mostró personas de diferentes bandas. Nos pasó información para que empezáramos a operar. Nos preguntó que en qué podía colaborar porque le habían asesinado a algunos policías", contó ’Ocoró’, y agregó que ocho días después se volvió a reunir con el capitán para entregarle un teléfono "para estar en contacto".
Los exparamilitares reconocieron que otros miembros de la Policía "nos daban información y el campito para que trabajáramos".
’El Cura’ dijo que las pandillas o bandas se volvieron sus objetivos porque "hacían daño a la población civil y las autodefensas no compartíamos con el ladrón, el violador o el vicioso". Por esta razón, para los paramilitares, los miembros de las bandas delincuenciales "eran personas que hacíamos desplazar o las asesinábamos", señaló.
Luego de los contactos que hizo ’Ocoró’, alias ’Sancocho’ envió a varios hombres bajo el mando de alias ’Pescado’ para que "incursionaran" en Puerto Tejada. "Se mandó a ’Pescado’. Los muchachos encargados de los pueblos tienen datos de vínculos con la fuerza pública. Por línea de mando aceptó lo que los muchachos vayan contando porque no mantenía en los pueblos", señaló el exjefe paramilitar al ser cuestionado sobre nexos con las autoridades.

Desmovilización de Bandas por Medio de un Exalcalde
Durante la versión libre, los exparamilitares contaron que unas bandas o pandillas les entregaron las armas por medio de una especie de desmovilización que promovió el exalcalde Luis Fernando Santa Muñoz en octubre de 2001.
Para ese entonces Santa todavía no había sido alcalde de Puerto Tejada, sino que resultó electo para el periodo siguiente.
’El Cura’ contó que tuvo contacto con el exalcalde Santa a raíz de la "desmovilización de los muchachos que se nos entregaron". "Le dije a Santa que hablara con las bandas para que se entregaran o se fueran. Si tenía que mandar un grupo fusilado para que dejaran de atracar, lo iba a hacer", señaló el exjefe paramilitar.
Alias ’Pedro’ relató que por esa razón, los paramilitares hicieron una reunión con varias bandas para que entregaran las armas y dejaran de delinquir, y posteriormente fue la "desmovilización" en una vereda de Puerto Tejada.
Los postulados contaron que aproximadamente 50 integrantes de diferentes bandas asistieron a la entrega de armas, y que alrededor de 10 se vincularon al grupo paramilitar. También contaron que otros se fueron de la ciudad por temor o porque estaban desarmados y sus enemigos no.
Alias ’Nelly’, un exparamilitar que se vinculó al Bloque Calima años después de esa entrega de armas, contó que estaba tomando con unos amigos cunda las autodefensas mandaron a llamar a las bandas. "Fuimos tres en el carro de Fernando Santa. Él invitaba a dejar las armas, pero nunca dijo que había que entrar a las autodefensas", indicó.
En marzo de 2006, la Procuraduría destituyó e inhabilitó por 12 años a Santa por "posesionarse en junio de 2003 y ejercer el cargo a pesar de estar inhabilitado, ya que en su contra el Juez Quinto Penal del Circuito de Bogotá profirió el 8 de agosto de 1997, condena de doce meses de prisión, por el delito de falso testimonio".
Santa también fue mencionado en varias ocasiones por el extraditado jefe paramilitar de los bloques Bananero y Calima, Éver Veloza, alias ’HH’, tanto en versiones libres como en apariciones ante la Corte Suprema de Justicia.
Según ’HH’, el exalcalde Santa, al igual que otros candidatos en diferentes regiones, recibió el apoyo del Bloque Calima para las elecciones en su departamento en el año 2003.
Contrario a las declaraciones de ’HH’, ’El Cura’ y ’Sancocho’ dijeron que ellos no apoyaron la campaña de Santa y que no saben si el entonces candidato recibió colaboración de otros comandantes o del jefe político del bloque -alias ’Fernando Político’, quien fue asesinado antes de la desmovilización-.
Durante estas audiencias los exparamilitares confesaron y aceptaron cuatro asesinatos que cometieron en este municipio del norte de Cauca. Durante la próxima semana confesarán más crímenes que hicieron hasta el momento de la desmovilización en diciembre de 2004.
La justicia debe comprobar la veracidad de las afirmaciones hechas por los postulados a Justicia y Paz.
12 de mayo de 2011
10 de mayo de 2011
©verdad abierta

asesinan a campesina desplazada


Una nueva víctima que reclamaba por sus tierras. Esta semana fue asesinada una líder que exigía la restitución de tierras robadas por paramilitares en Córdoba. Con ella, extraoficialmente, ya son 48 los líderes asesinados.
Colombia. El asesinato de Martha Gaibao, en Córdoba, prende de nuevo las alarmas sobre la inseguridad que padecen las víctimas y los líderes que exigen la restitución de las tierras robadas por grupos armados ilegales.
En un comunicado, la Defensoría Nacional del Pueblo denunció el asesinato de Gaibao, quien representaba a un centenar  familias de desplazados en Córdoba. "Martha era vocera del proceso de reubicación en el municipio de La Apartada. Fue víctima de varios impactos de bala por parte de desconocidos que huyeron", señaló el pronunciamiento de la Defensoría.
Según fuentes consultadas por VerdadAbierta.com, la líder campesina representaba a 100 familias que habían sido reubicadas en La Jagua, un predio ubicado en el municipio de Ayapel. Aunque el Estado ya les había asignado ese terreno, los campesinos no podían instalarse allí ante la presencia de extraños que de forma constante los merodeaba y amenazaba.
"Martha y los campesinos entonces se mudaron a un barrio de invasión llamado Alfonso Paz, en el municipio de La Apartada. Cuando empezaron las amenazas, el presidente de la Asociación de Desplazados tuvo que salir de la región. Martha se quedó en la zona dando la pelea y la mataron", contó una persona que vive en la zona.

Panorama Crítico
Con el asesinato de Gaibao, ya son 48 los líderes de tierras asesinados desde 2002 hasta la fecha, según un listado suministrado por la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, Codhes.
La víctima más reciente había sido Nayibis María Centeno, líder de una asociación de desplazados del César que exigía la restitución de terrenos robados a los campesinos por ’Jorge 40’. También David de Jesús Góez, un líder que representaba a 120 familias que perdieron 20.000 hectáreas en Turbo, Urabá; Bernardo Ríos Londoño, integrante de la Comunidad de Paz del Urabá, así como Éder Verbel Rocha, un campesino que se había negado a vender su finca a un sujeto señalado de tener vínculos con el grupo de Los Urabeños. Los tres campesinos fueron asesinados entre el 22 y 23 de marzo de 2011 en tres sitios diferentes.
Según lo han denunciado las organizaciones de derechos humanos y de víctimas, los asesinatos de los líderes están relacionados con reclamaciones de tierra, que fueron robadas hace varios años por grupos armados ilegales y que en la actualidad están siendo explotadas por testaferros de paramilitares o empresarios que disponen de los predios para cultivos extensivos. Los homicidios y asesinatos sistemáticos contra los líderes han sido principalmente en Antioquia, Córdoba y Valle del Cauca.
Los asesinatos de estos líderes vienen reportándose desde 2002, cuando los paramilitares comenzaron el proceso de negociación con el gobierno para desmovilizarse. Con la formulación de la Ley de Tierras y de Víctimas, que está en proceso de aprobación en el Congreso, las organizaciones están solicitando al gobierno garantías para retornar a sus tierras.
"La muerte violenta de líderes de tierras en Córdoba parece constituir una forma de presión armada para impedir los procesos de restitución de tierras, y un acto de intimidación sobre las personas que reclaman el respeto y la garantía de su derecho. La Defensoría insta a las autoridades competentes a poner en marcha un programa de protección colectiva y adoptar medidas eficaces contra los factores de riesgo identificados en esta zona del país", concluyó la Defensoría.
El riesgo que corría Martha Gaibao y la comunidad que vive en La Apartada había sido alertado en el  Informe de Riesgo 012-10 de la Defensoría.
12 de mayo de 2011
10 de mayo de 2011
©verdad abierta