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condenado por 31 asesinatos


Condenan a paramilitar por su responsabilidad en 31 asesinatos en el Cauca. La pena, de 24 años de prisión, afecta a Aldides de Jesús Durango, alias ’René’, exjefe del Bloque Suroeste Antioqueño de las AUC.
Colombia. El exjefe paramilitar Aldides de Jesús Durango, alias ’René’, fue condenado a 24 años de prisión por el asesinato de 31 personas cuyos cuerpos arrojó, en su mayoría, al río Cauca, informaron fuentes de la Fiscalía.
En la investigación el fiscal del caso estableció que las víctimas fueron asesinadas por los paramilitares entre junio de 1999 y mayo de 2007 en unos quince municipios del departamento de Antioquia.
’René’ aceptó los cargos y fue hallado responsable del delito de homicidio agravado.
El condenado se encuentra recluido en la cárcel de Alta y Mediana Seguridad de Itagüí, en Antioquia.
30 de marzo de 2011
29 de marzo de 2011
©semana

el patrón de las chuzadas


Ante la CIDH denuncian impunidad en el escándalo de las ’chuzadas’. Las pruebas que demostrarían la autoría intelectual de la presidencia de Álvaro Uribe en las actividades ilegales del DAS son "cada día más contundentes", dijeron ONG que denunciaron la impunidad en ese escándalo.
Colombia. En una audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre el escándalo de los seguimientos ilegales por parte del DAS y del llamado Grupo Especial de Inteligencia Estratégica (G3); la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y la Corporación Colectivo de Abogados José Alevar Restrepo (CCAJAR) denunciaron la ausencia de una investigación integral y exhaustiva del escándalo de las ’chuzadas’.
"Las pruebas que demuestran la autoría intelectual de la presidencia de Uribe son cada día más contundentes", sostuvo Antoine Bernard, director general de la FIDH, quien dijo que el origen de las actividades ilegales del DAS era el intento de su organización de lograr la apertura de una investigación ante la Corte Penal Internacional sobre crímenes de lesa humanidad cometidos en Colombia, pero que el G3 y sus actuaciones iban más allá de esa ONG.
"El DAS se convirtió en una verdadera policía política, ya no un actor de inteligencia del Estado, sino en una entidad al servicio de intereses personales y gubernamentales volviéndose un instrumento de hostigamiento, desprestigio y persecución a cualquier oponente a la política del gobierno, sin importar que fuera juez de más altas cortes, periodista, político o defensor de derechos humanos", dijo.
Reinaldo Villalba, de CCAJAR, dijo que la persecución del DAS no se limitó a simples interceptaciones y seguimientos, sino que la "actividad criminal detrás alcanzó delitos de mayor dimensión y que no han sido reconocidos", como homicidios, amenazas, actos de sabotaje y órdenes de cometer actos de terrorismo, aseguró.
En opinión de la FIDH, los proceso llevados a cabo hasta ahora también han permitido confirmar la "profunda penetración del paramilitarismo y del narcotráfico a los más altos niveles del DAS", puesto que el proceso contra el exdirector de la agencia Jorge Noguera ha evidenciado "que durante el primer mandato de Uribe el DAS estaba al servicio del narco-paramilitarismo".
Bernard denunció además lo que consideró el "ilegítimo exilio" (asilo) que el presidente panameño, Ricardo Martinelli, concedió a la exdirectora del DAS María del Pilar Hurtado. Villalba dijo que la demora de la Fiscalía permitió la fuga de laexfuncionaria.
También reiteró que las investigaciones no se han adelantado con la debida exhaustividad y criterios de integridad. Para él, "se ha favorecido la impunidad de los más altos responsables hasta hoy", salvo escasas excepciones.
En nombre del gobierno colombiano, Álvaro Osorio Chacón, fiscal jefe de la unidad delegada ante la Corte Suprema de Justicia, dijo que las denuncias de las ONG no corresponden a la realidad.
"La investigación avanza paso a paso. Se han logrado grandes avances en el camino de esclarecer la verdad", aseguró.
"No pierdan de vista que la verdad se está construyendo paso a paso y en cada uno de los casos se ha ido consiguiendo una parte de la verdad que permite construir la verdad total. Hay un compromiso decidido de la Fiscalía de lograr esa verdad", aseguró.
Dijo además que "una organización delicuencial, un concierto para delinquir en el cual existen altos funcionarios involucrados, se desvertebra a partir de funcionarios medios y eso es lo que ha hecho la Fiscalía: partir de abajo hacia arriba".
Por otra parte, el gobierno aseguró que se han adelantado trece investigaciones, de las que tres han culminado ya en sanciones y diez se encuentran en distintas fases del proceso.
30 de marzo de 2011
29 de marzo de 2011
©semana

motivos de masacre de el naya


Los ’narco-motivos’ detrás de la masacre de El Naya. Varios desmovilizados del Bloque Calima explicaron que arremetieron contra la comunidad del Naya para apoderarse del negocio de la coca en esa región y amedrentar al Eln y las Farc.
Colombia. Elkin Casarrubia Posada, alias ’El Cura’, exjefe militar del Bloque Calima, dijo que la masacre de El Naya ocurrió porque los paramilitares pretendieron debilitar a las Farc y al Eln en esa región, pero que el verdadero motivo de esa cruenta masacre fue que algunos narcotraficantes se querían apropiar de una zona llena de coca.
Tras la incursión, un grupo de cien hombres instalaron una base paramilitar en el Pacífico caucano cerca de Guapi, desde donde se controlaba el negocio de la droga.
Según lo relatado por el exjefe paramilitar, para los grupos guerrilleros la región de El Naya representaba una fuente de financiación por sus cultivos de coca; y además les servía de refugio, porque en esa zona tenían cautivos a los secuestrados de la iglesia La María y la Vía al Mar.
"Llevando la gente a Guapi les íbamos a cortar las finanzas en ese sector. Un método para ir debilitándolos era cortarles las finanzas para que mermaran el personal", señaló ’El Cura’. También dijo que su jefe, Éver Veloza, alias ’HH’, le indicó que "aprovecharan la gente que iba para el Pacífico para hacer una inspección en El Naya. No era para asentarse, sino para hacer registro y vieran presencia (de las Auc) en la zona".
El que fuera el jefe financiero del Bloque Calima, Juan Mauricio Aristizábal, alias ’El Fino’, dijo que Vicente Castaño pretendía crear el Bloque Pacífico, para que controlara las salidas al mar desde Chocó hasta Nariño. Finalmente ese Bloque no se creó porque tras la masacre de El Naya fueron capturados 70 paramilitares y posteriormente perdieron a varios hombres en combate.
Es así como el Bloque Calima reunió a más de 200 hombres de diferentes partes de Cauca y Valle del Cauca. Los paramilitares se concentraron en la vereda Munchique, del municipio de Buenos Aires, Cauca. En ese sector ocuparon algunas casas y acamparon en sus alrededores.
Los exparamilitares reconocieron que cuando salieron hacia El Naya, sabían que en esa región vivían comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas. También dijeron que eran conscientes de que iban a cometer asesinatos y que como consecuencia la población civil se iba a desplazar.
Alias ’El Fino’ dijo que eran "conscientes de que la gente se iba a equivocar. El labriego de El Naya no era objetivo militar, pero habían informantes".  Alias ’El Curvo’, quien fue jefe de una de las escuadras que recorrieron El Naya, señaló que "en toda incursión hay muertes, uno no sabe quién es (la víctima), pero si lo señalaba el informante, se asesinaba".
Durante los dos primeros días de versión libre no se trató el tema de la masacre porque la Fiscalía contextualizó cómo llegaron los paramilitares a Cauca y cómo fueron los preámbulos de esa incursión de Bloque Calima que dejó a por lo menos 50 víctimas.
En la versión los postulados negaron que la masacre de El Naya hubiera sido financiada o planeada por terratenientes o empresarios. El próximo viernes estará dedicado para que las víctimas cuestionen a los postulados sobre la masacre que cometieron entre el 10 y el 13 de abril de 2001.

La Disputa del Territorio Caucano
‘El Cura’ contó que cuando llegó al departamento de Cauca con su grupo de 54 hombres, el Eln tenía alrededor de 100 hombres y las Farc llegaban a sumar mil integrantes con el apoyo de la Columna Móvil Jacobo Arenas.
El exjefe paramilitar explicó que para combatir a la guerrilla en inferioridad numérica, recurrieron a diferentes estrategias como impedir que los civiles hicieran grandes mercados para evitar que los colaboradores de la guerrilla les enviaran alimentos, establecieron toques de queda y restringieron el transporte en la región.
A eso se sumó el presunto apoyo que recibieron los paramilitares de la fuerza pública. Al respecto, alias ’Sisas’ y alias ’El Cura’ dijeron que durante un combate en el Plan de Morales recibieron el apoyo de un avión de la Fuerza Aérea cuando estaban siendo superados por la guerrilla.
’El Cura’ dijo que alias ’Luis’ -uno de sus superiores que fue sargento del Ejército- le dio la frecuencia del avión y él indicó las coordenadas de la guerrilla para que les dispararan.
De acuerdo con lo contado en la versión, los paramilitares obtuvieron información sobre la región y las actividades de los grupos subversivos, por medio de los guerrilleros que desertaron se unieron al Bloque Calima, de algunos pobladores de la región y de miembros de la fuerza pública, aunque no indicó nombres ni cargos.
Los postulados también reconocieron que utilizaron el terror en la población civil como arma para controlar las regiones a las que llegaban. "Carlos Castaño nos decía que cuando entráramos a una zona, nos teníamos que hacer sentir para que la población dejara de apoyar a la guerrilla", dijo ’El Cura’, quien reconoció que por esa razón los paramilitares decapitaron y degollaron a sus víctimas.
29 de marzo de 2011
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asesinan a campesino desplazado


Asesinado campesino del movimiento de víctimas en Sucre. Eder Verbel Rocha fue asesinado cuando regresaba a su finca en compañía de su hijo y de un hermano. El Movimiento de Víctimas exige justicia.
Colombia. En San Onofre no para la violencia. El miércoles 23 de marzo de 2011 fue asesinado Eder Verbel Rocha, un campesino que hacia parte del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), y que trabajaba en una finca de este municipio de Sucre.
Según el Movimiento de Víctimas, Verbel fue asesinado a las seis de la tarde cuando regresaba del trabajo en compañía de un hijo y de un hermano. Doscientos metros antes de llegar a su finca, dos hombres les dispararon dejando gravemente herido a Verbel Rocha, que luego fue golpeado hasta morir. El hermano y el hijo sobrevivieron después de refugiarse en el monte y pedir ayuda.
La muerte de Verbel Rocha no es un hecho aislado. Con su asesinato, ya son 16 los campesinos asesinados en este municipio de Sucre, donde 52 familias de campesinos desplazadas luchan desde hace diez años por recuperar sus tierras robadas por Rodrigo Mercado Peluffo alias ‘Cadena’, el desaparecido exjefe paramilitar del Bloque Héroes de los Montes de María.
Los campesinos han sido amenazados por querer recuperar tierras como la finca La Alemania, un predio de 556 hectáreas, ubicado en los Montes de María y a 20 minutos de San Onofre, que el Incora les había titulado en 1997 y que los paramilitares les arrebataron entre 2000 y 2002. Alias ‘Cadena’ y los paramilitares despojaron a los campesinos asesinando a 15 de ellos y amenazándolos hasta lograr su desplazamiento masivo.
El 18 de mayo de 2010 hombres armados asesinaron en circunstancias similares a las de Verbel Rocha a Rogelio Martínez, un líder campesino que hacía parte de la Empresa Comunitaria Alemania, la organización campesina que reclama tierras como la finca La Alemania.
El Movice denunció que la familia Verbel Rocha ha sido víctima de amenazas y crímenes durante los últimos seis años. En enero de 2005 hombres armados asesinaron a Guillermo Verbel Rocha, un veedor ciudadano de la región.
"Exigimos a las autoridades civiles y militares del orden local, departamental y nacional, que adopten todas las medidas de seguridad para garantizar la vida, honra y bienes de la familia Verbel Rocha y los miembros del Movice Sucre en el ejercicio de sus actividades como defensores y defensoras de Derechos Humanos", exigió el Movimiento de Víctimas.
29 de marzo de 2011
25 de marzo de 2011
©movice
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ex alcalde es extraditable


Ex alcalde de Vigía del Fuerte, de paramilitar a ‘extraditable’.
Colombia. Ex paramilitares postulados a los beneficios de Justicia y Paz relacionaron al exfuncionario con el Bloque Elmer Cárdenas. No obstante, no fue vinculado a proceso penal alguno y estaba preparando su campaña las elecciones de octubre próximo.
Wilson Antonio Chaverra González, ex alcalde del municipio de Vigía del Fuerte capturado durante una redada realizada por la Policía Antinarcóticos y la DEA, pasó de ser un jefe paramilitar en la década de los noventa a un narcotraficante con fines de extradición.
La detención del ex funcionario, quien ocupó ese cargo entre los años 1995 y 1997, se produjo durante una operación antinarcóticos llamada Alianza 18, realizada en las ciudades de Bogotá, Bucaramanga y Cartagena entre la noche del pasado miércoles y el amanecer del jueves, con el fin de desvertebrar una organización que se había constituido para exportar cocaína a los mercados de Estados Unidos.
Junto al exalcalde Chaverra González fueron capturados su esposa Margarita López Mora, así como Álvaro Enrique Murillo Martínez, alias ‘Compadre’, y Máximo Ramírez Valdés. Los cuatro detenidos son solicitados por una Corte Federal del Distrito Sur de La Florida, en Estados Unidos.
Las autoridades determinaron que este grupo le compraba la droga a Maximiliano Bonilla Orozco, alias ‘Valenciano’, al parecer el líder de la banda criminal emergente conocida como ‘Los Paisas’, y la camuflaba en embarques de ganado y madera.
El ex alcalde Chaverra González fue señalado por oficiales de la Policía Antinarcóticos como el jefe de la organización de narcotraficantes y estaba al frente de la administración de los contactos internacionales en Honduras y Estados Unidos para la recepción del alucinógeno.
Pero este ex funcionario no sólo era un narcotraficante. Sus actividades del pasado lo vinculan con grupos paramilitares que operaron en el Atrato medio antioqueño y su nombre no ha pasado desapercibido. Varios postulados que integraron el Bloque Elmer Cárdenas de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) y que actualmente están rindiendo versión libre ante fiscales de la Unidad de Justicia y Paz lo han descrito como un miembro más de esa estructura paramilitar no sólo cuando se desempeñó como alcalde de esa población del Atrato medio antioqueño, sino tiempo después, como ex alcalde.
Uno de los primeros en hacer alusión al ex mandatario local fue William Manuel Soto Salcedo, alias ‘don Rafa’, ex paramilitar del Bloque Elmer Cárdenas, quien tuvo a su cargo un grupo de 30 hombres apostados en los alrededores de Vigía del Fuerte en 1997.
Según Soto Salcedo, estando en esa localidad se le acercó el alcalde Chaverra González y le dijo: "comandante, yo quiero que lo que ustedes necesiten mándemelo a decir por intermedio de los muchachos que están en el casco urbano". Ante la sorpresa del paramilitar por la complacencia del mandatario local, el funcionario agregó: "Yo soy el directamente responsable de que en Vigía del Fuerte haya un grupo de 30 hombres".
Este ex paramilitar narró que en una ocasión fue enviado por su comandante superior a la ciudad de Medellín con el fin de adquirir víveres para las tropas paramilitares acantonadas en Vigía del Fuerte. Antes de salir de esta localidad hacia la capital antioqueña le explicaron que tenía que ir a la Central Mayorista de Antioquia, que ahí se encontraría con gente de confianza del Bloque Elmer Cárdenas: "Nos encontramos en la Mayorista. Al verlos, vi que eran Wilson Chaverra, ex alcalde del Vigía del Fuerte, y su hermano Wilton".
Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’, ex comandante del Bloque Elmer Cárdenas, también ha hecho referencia al ex funcionario ante los fiscales de la Unidad de Justicia y Paz. Según este ex paramilitar, "el alcalde de Vigía del Fuerte, el señor Wilson Chaverra, era nuestra alma financiera en esta zona del Atrato". El apoyo lo daba unas veces en recursos y otras veces en especie para las tropas. "Se dio ese apoyo entre dos años a dos años y medio que estuvimos en la zona".
Pero no sólo ex paramilitares han señalado en sus versiones libres a este ex alcalde. También lo hizo la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en el año 2002.
El nombre de Wilson Chaverra González aparece en un informe fechado el 20 de mayo de ese año, que da cuenta de una misión de observación al Atrato Medio luego de ocurrida la masacre de Bojayá, Chocó, donde murieron por lo menos 119 personas, entre hombres, mujeres, niños y ancianos, dentro de una iglesia tras caer allí una pipeta lanzada por la guerrilla de las Farc durante un cruento enfrentamiento con paramilitares de las Auc.
El documento, que recoge información de los pobladores de esta subregión de Antioquia, destaca que "entre los días 21 y 30 de abril (de 2002) arribaron a Vigía del Fuerte varias avionetas, una de ellas identificada con la sigla AUC. En ellas se movilizaban integrantes y jefes del grupo paramilitar, algunos de los cuales fueron reconocidos por la población local debido a su presencia en ese municipio en años anteriores, como el señor Wilson Chaverra, ex alcalde de Vigía del Fuerte".
Abogados que pidieron la reserva del nombre llamaron la atención sobre la situación de Chaverra González, pues según ellos se evidencian algunas inconsistencias por parte de la justicia para procesarlo por delitos relacionados con grupos paramilitares.
"De un lado, no fue requerido por sus nexos con el Bloque Elmer Cárdenas; de otro, y pese a los señalamientos, tampoco se entiende cómo estaba haciendo campaña electoral para la Alcaldía de Vigía del Fuerte e iba a participar en las próximas elecciones de octubre", describió uno de los juristas que conoce el caso.
Datos recopilados de manera parcial por organizaciones defensoras de derechos humanos en Medellín establecen que por los menos 50 personas fueron desaparecidas de manera forzada por comandos de las Accu en 1997 en Vigía del Fuerte desde el 22 de mayo de ese año, cuando arribó un comando de por lo menos 100 paramilitares a esa localidad y anunciaron que a partir de ese día quedaban bajo su control. El día de su llegada, asesinaron a por lo menos 22 personas y desaparecieron a 17 labriegos y a un educador.
Otro abogado advirtió que con la orden de extradición que hay en contra del ex funcionario, se repite nuevamente lo vivido en mayo del 2008, cuando fueron extraditados a Estados Unidos, por orden del entonces presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, 14 jefes de las Auc para que respondieran por delitos asociados al tráfico de drogas.
"Vuelve y juega el mismo concepto: las autoridades colombianas privilegian la extradición para que responda por cargos de narcotráfico, cuando aquí en el país debería responder primero por delitos de lesa humanidad", conceptuó uno de los juristas consultados.
29 de marzo de 2011
24 de marzo de 2011
©verdadabierta

uribe buscaba conflicto con vecinos


Wikileaks: Colombia planeó vincular a Chávez y Correa con las FARC.
Colombia. Colombia planeó usar la información contenida en los computadores del jefe guerrillero Raúl Reyes, muerto en un bombardeo en 2008, para vincular a los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Ecuador, Rafael Correa, con las comunistas FARC, según cables filtrados por Wikileaks.
El exministro de la Defensa y actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, indicó al entonces embajador estadounidense William Brownfield que su gobierno "planeaba filtrar selectivamente informaciones obtenidas de los computadores de Reyes para vincular a los presidentes Chávez y Correa y sus gobiernos con el grupo terrorista", según el informe.
Un cable del 27 de marzo de 2008 de la embajada en Bogotá precisó que el viceministro de Defensa, Sergio Jaramillo, "fue designado por el gobierno colombiano para desarrollar la estrategia de uso de los computadores".
El gobierno colombiano deseaba que algún organismo con el cual no se le identificase colocara esa información en una página web, pero "esperará a que Interpol verifique la autenticidad de los documentos antes de divulgarlos en internet", refirió Brownfield.
"Al gobierno de Colombia le gustaría que Interpol, la Organización de Estados Americanos o alguna otra institución internacional reputada manejase ese sitio web. Pero Jaramillo pensaba que éstas no querrían hacerlo y que finalmente alguna ONG tendría que ocuparse de la tarea", escribió el embajador.
También pensó en entregar parte de esas informaciones a "medios de comunicación seleccionados" de Estados Unidos, Colombia, España y América Latina. Se consideró entregarla por temas: las FARC y Chávez, las FARC y Correa, las FARC y el tráfico de drogas, las FARC y los rehenes.
Antes, revisaría minuciosamente el material para evitar que se filtrase algo que pudiese dañar a Colombia.
Además, Santos dio a la embajada estadounidense "toda la información de los discos duros, pero a condición de que no se divulgase nada sin previa consulta".
En cambio, dijo que proporcionaría 90 documentos al gobierno venezolano y 30 al de Ecuador.
Medios de Colombia y otros países publicaron efectivamente parte de esas informaciones, lo que agrió profundamente las relaciones de Colombia con Venezuela y Ecuador.
Sin embargo, el 7 de agosto de 2010, día de su investidura presidencial, Santos entregó a Correa toda la información de los discos duros de Reyes, lo que abrió el camino al restablecimiento pleno de las relaciones a fines del año pasado.
Ecuador había roto las relaciones con Colombia luego del bombardeo al campamento de Reyes, ubicado en territorio ecuatoriano, el 1 de marzo de 2008, en el cual murió el jefe guerrillero junto a otras 24 personas.
29 de marzo de 2011
23 de marzo de 2011
©el universo


incora legalizó despojo paramilitar


VerdadAbierta.com documenta, como nunca antes se había hecho, cómo el Instituto de la Reforma Agraria se prestó para que ‘Jorge 40’ y sus amigotes pudieran legalizar miles de hectáreas de tierras usurpadas a la fuerza a campesinos pobres en el Magdalena.
Colombia. El Incoder ya devolvió 37 predios que había robado ‘Jorge 40’, en el departamento del Magdalena, y que luego logró legalizar, cuando posaba de estar abandonando la guerra. La Fiscalía ya está investigando a varios funcionarios del Incora (la entidad de reforma agraria antecesora del Incoder) por la legalización irregular de ese despojo en complicidad con los paramilitares.
VerdadAbierta.com pudo comprobar que no fueron solo 37 los predios que robó el grupo paramilitar. Después de revisar decenas de documentos de la entidad, que consiguió mediante una tutela, pudo documentar que solamente en un año, el 2003, el Incora había revocado 134 títulos a campesinos de 13 municipios de Magdalena, en zonas en donde delinquió el jefe paramilitar. *
Los títulos que revocó se los había otorgado la misma entidad entre los años ochenta y noventa para atender a años de reclamos por la tierra de los campesinos de esa región, a cada campesino le había asignado una unidad agrícola familiar, que en esa zona oscilaba entre las 20 y 30 hectáreas.
Pero después de que los paramilitares se tomaron a sangre y fuego la región, y forzaron a miles de campesinos a desplazarse, la entidad, con el nuevo nombre de Incoder, revocó los títulos de los campesinos desplazados y, en muchos casos, se los re-adjudicó a terceros.
En versión libre ante un fiscal de Justicia y Paz, un paramilitar desmovilizado que hizo parte  de la banda de ‘Jorge 40’, Óscar José Ospino Pacheco alias ‘Tolemaida’, ha confirmado lo que los documentos sugieren: que las AUC consiguieron que el Incoder les legalizara el despojo a los campesinos.
‘Tolemaida’ dijo que otro paramilitar conocido con el alias de ‘Córdoba’ fue quien sirvió de puente entre la gerencia del Incora y ‘Jorge 40’ para legalizar el robo de predios a las familias campesinas, desplazados por los paramilitares a finales de los años noventa.
El otro testigo que está colaborando con la justicia, pero cuyo nombre se mantiene en reserva por seguridad, le dijo a las autoridades que participó en varias reuniones entre ‘40’ y funcionarios del Incora, y en ellas se organizó cómo se revocarían los predios adjudicados a campesinos y cómo se les titularían a los paramilitares.
Los documentos sustentan estas versiones. Entre febrero y marzo de 2003, el Incora revocó la adjudicación de 134 predios, dos en promedio por día, argumentando que los campesinos abandonaron la tierra o incumplieron con el pago de un crédito que les otorgaron quince años atrás. Se aprecia lo exagerado de la cifra, si se tiene en cuenta que entre 1996 y 2002,  es decir, en los siete años anteriores, apenas se habían revocado los títulos de 80 predios.
Las revocatorias de 2003 incluyeron predios con extensiones desde 47 metros cuadrados, equivalentes a una huerta, hasta de 69 hectáreas, una gran hacienda. Estas cancelaciones de títulos ocurrieron en 12 municipios del Magdalena, pero se concentraron sobre todo en cuatro de ellos, justo los que mayor desplazamiento forzado registraron a causa del terror de ‘Jorge 40’.
En su defensa ante la justicia, conocida por VerdadAbierta.com, el entonces gerente del Incora en Magdalena, José Fernando Mercado Polo, aseguró a las autoridades que nunca tuvo conocimiento de desplazamientos forzados de campesinos en la zona, ni mucho menos que ‘Jorge 40’ hubiera asesinado o intimidado a alguien para robarle sus tierras.
Es una versión difícil de creer, después de que, para 2003, todos en esa región llevaban años conociendo reportes de prensa y radio acerca del desplazamiento forzado de campesinos, a quienes se veían llegar todos los días por montones a Santa Marta a levantar barrios enteros de latas y cartones.
Según datos de Acción Social en los 12 municipios del Magdalena donde el Incora revocó predios, al menos 199.746 familias fueron desplazadas entre 2000 y 2009 por grupos armados ilegales. En los mismos municipios, entre 1990 y 2009 fueron asesinadas 9.642 personas.
Fue precisamente en Chivolo, el municipio con el mayor número de campesinos desplazados por la violencia del departamento entre 1997 y 2002, donde más títulos se revocaron. Según los propios registros del Incoder, allí perdieron la propiedad sobre 47 parcelas, particiones de fincas de mayor extensión llamadas El Encanto, Bejuco Prieto y La Palma. El segundo con más anulaciones de títulos fue Ariguaní, donde los campesinos perdieron propiedad sobre 32 parcelas, que en 1980 habían sido parte de fincas más grandes llamadas Pacífico, Melissa, San José y No te canses.
El tercero más afectado fue el municipio de Pivijay, donde el Incora les revocó a los campesinos 24 predios, que antes hacían parte de grandes terrenos llamados Palmarito, Florencia y Santa Bárbara. El cuarto en revocatorias fue Sitionuevo, donde los campesinos perdieron la propiedad sobre12 parcelas que habían sido parte de un predio global llamado La Trinidad. En orden de anulación de títulos, pero en menor escala, otros de los municipios afectados fueron Tenerife, Aracataca, Plato, Ciénaga, Fundación, El Banco, Zona Bananera y Santa Marta.

Revocatorias Irregulares
Gran parte de las adjudicación de tierras a campesinos pobres se rigió bajo la Ley 160 de 1994 de Reforma Agraria y Desarrollo Rural Campesino que estableció un proceso de selección por puntos. Entregaba parcelas a aquellos campesinos con familia que carecieran de propiedades.
La selección era rigurosa: un comité regional conformado por el gerente regional del Instituto, el jefe jurídico, el procurador agrario, un representante de los campesinos y delegados de las asociaciones de usuarios campesinos, daban fe de la puntación. Si el campesino era seleccionado para la adjudicación, no podía vender su tierra en 15 años.
El comité también vigilaba que los campesinos explotaran sus tierras, que no las abandonaran, las cedieran, arrendaran o vendieran. Y solamente el comité podía autorizar la revocación de títulos.
Por eso llama la atención que en 2003, el comité de adjudicación de Incora en Magdalena revocara tan rápidamente 134 títulos de propiedad, sin siquiera buscar a los campesinos para que explicaran por qué habían abandonado sus propiedades.  En las resoluciones de revocatoria, sólo se menciona que el funcionario del Grupo de Gestión visitó la respectiva zona y encontró que los campesinos habían abandonado la parcela. Y luego, que el Comité de Selección, que se reunió a finales de 2002 y a principios de 2003, recomendó comenzar los trámites de caducidad.
Pero en ninguno de los archivos de estas revocatorias de adjudicaciones de tierras, a los que tuvo acceso VerdadAbierta.com, se hallaron actas de cada decisión administrativa como debería ser. En su defensa, el ex gerente del Incora-Magdalena, Mercado dijo que de cada procedimiento de revocatoria, ellos dejaron constancias escritas. Éstas, sin embargo, han desaparecido misteriosamente y ni siquiera la Fiscalía las ha encontrado.
A pesar de ser los afectados, el Incora tampoco notificó a los campesinos de que se quitarían sus títulos por presunto incumplimiento con las obligaciones de la adjudicación.

Los Nuevos Dueños
Resulta todavía más extraño que después de las revocatorias de adjudicaciones de tierras, éstas volvieran a ser adjudicadas en tiempo récord. Se les titulaban, por lo general, a nuevos campesinos que ya habían invadido las tierras en cuestión. Así quedó consignado en las resoluciones del Incora. Luego se supo, que los nuevos propietarios eran en su mayoría desmovilizados de las Auc o sus familiares, cuando no, testaferros de los propios ex jefes paramilitares.
En menos de cuatro meses, el Incora firmó 137 nuevas adjudicaciones a otros propietarios. Las fechas de revocatorias y nuevas adjudicaciones fueron realizadas el 7, 10, 20 de febrero y el 31 de marzo de 2003. Incora se demoró apenas tres meses en revocar y luego en volver a adjudicar, con una celeridad jamás vista.
En algunos casos, revocó en febrero de 2003 y tituló entre el 21,24 y 25 de abril. Curiosamente, en las revocatorias el Incora no especificaba el número de hectáreas anuladas, mientras que en las nuevas adjudicaciones el Incora les señalaba a los nuevos propietarios que estos predios tenían entre 32 y 33 hectáreas
El Incora también les aplicó a los campesinos despojados la caducidad por mora en los préstamos que habían contraído con la Caja Agraria para pagar el 30 por ciento del valor de sustierras.
El proceso regular, según un ex gerente del Incora consultado por VerdadAbierta.com, podía demorar entre 6 meses y un año. Además de verificar toda la información, los nuevos parceleros tenían que hacer el trámite para conseguir un crédito correspondiente al 30 por ciento del valor del predio.

‘40’ y Sus Ladrones
Varias familias de campesinos han regresado a Chivolo pero se han encontrado con que sus fincas fueron tituladas a desmovilizados o sus familiares. También que testaferros de ’Jorge 40’ tiene en su poder los predios y no los quieren devolver.
En 1996, ‘Jorge 40’ y sus hombres, unos 25, llegaron a esta rica zona del centro y sur del Magdalena conocida como las Sabanas del Ariguaní. Los paramilitares la eligieron posiblemente porque aunque está aparentemente aislada, a muy pocos kilómetros al occidente, está el río Magdalena y al oriente, muy cerca, la carretera que comunica a Santa Marta con Bucaramanga. Ambas rutas accesibles para el tráfico de drogas y de armas hacia el mar.
Además porque sus tierras eran particularmente bellas y ricas. En 1997, el grupo de ‘Jorge 40’ empezó a señalar a los campesinos de auxiliadores del Eln. Este grupo guerrillero había llegado a Sabanas de San Ángel intentando penetrar el movimiento campesino que reclamaba tierras al Estado. Incluso hasta llamó a uno de sus frentes, el Manuel Domingo Barros, en honor a un líder campesino en la zona.
Al principio, dicen algunos agricultores que han vivido por décadas en esta zona, el grupo armado acompañó a los labriegos en su lucha, pero después les prohibieron que intentaran la titulación de tierras. Los campesinos se alejaron del Eln, además porque a esa región llevaba a los ganaderos que secuestraba, poniéndolos en grave riesgo.
En 1996, de hecho, Salvatore Mancuso y ‘Jorge 40’, rescataron de las manos del Eln a un ganadero de apellido Botero, miembro de una familia propietaria de grandes fincas en las riberas del río Magdalena, sobre todo en Magangué. Por esos años esos Botero confirmaron una Cooperativa Rural de Seguridad (Convivir), que aunque era legal, muchos en esa región la señalaban de ser instigadora de graves violaciones de los derechos humanos.
Desde ahí, los paramilitares comenzaron a hacerles la vida un infierno a los campesinos de la región. Primero se fueron las familias de muchachos que habían sido reclutados por el Eln. Pero la ola de terror de las Auc no se detuvo.
’Jorge 40’ y sus hombres asesinaron a líderes y campesinos de las veredas La Pola, La Palizua, El Encanto y Bejuco Prieto, todas ubicadas en el municipio de Chivolo. Detrás de estas muertes, aparecieron Neyla Alfredina Soto Ruiz, alias ‘La Sombrerona’; Miguel Castro Gnecco, alias ‘Don Armando’, y el empresario Saúl Severini y Augusto ‘El Tuto’ Castro, hermano de un senador, todos respaldados por ‘Jorge 40’, ofreciéndoles a los campesinos comprarles las tierras a precios irrisorios. Les pagaban lo que querían y si alguien se negaba los amenazaban o asesinaban. En muchos casos, ni siquiera cumplieron con los pagos. Así consta en los testimonios que han dado víctimas y desmovilizados a la justicia.
El 15 de julio del 1997, ’Jorge 40’ ordenó a sus hombres que reunieran a todos los campesinos que vivían en las fincas La Pola, El Encanto y La Palizua, entre otras, en un sitio conocido como El Balcón –que luego convertiría en una base paramilitar- y les dijo que tenían 15 días para desocupar. Un pastor que estaba entre los presentes fue asesinado porque dijo que él había sido enviado a predicar la palabra y que "Dios no le había dicho que se fuera".
Pocos se atrevieron a denunciar. Y por esto solo se supo de la dimensión de la tragedia, después de que en 2006, los 2.215 hombres del Bloque Norte de las Auc que comandaba ‘Jorge 40’ se desmovilizaran en Chimila, Cesar.
Con todo el mundo silenciado o cooptado, ‘Jorge 40’ y sus hombres se apropiaron a punta de bala de cerca de 18 mil hectáreas de los campesinos. Y en 2002, al tiempo que se iniciaban las conversaciones de paz con el gobierno, ‘Jorge 40’ empezó a planear su plan de retiro: legalizar la expropiación violenta de predios a cientos de familias campesinas. Así lo creen en la región porque, según varios testigos entrevistados por VerdadAbierta.com, empezó a adecuar las fincas de los desplazados. Invirtió en un sofisticado acueducto para darles de beber a las reses que se robaba y en mejorar el servicio de energía eléctrica y ponerles televisión satelital

Un Ángel para los Campesinos
Para fortuna de los campesinos despojados, en 2006 cuando las autoridades hicieron un allanamiento a una finca desde donde solía despachar Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’ en las Sabanas de San Ángel, encontraron documentos que respaldaban su versión de los hechos.
Allí apareció un listado de nombres y cédulas con los títulos "parcelas de Bejuco Prieto a legalizar", "nombres para adjudicar parcelas Toluas y Santa Rosa" y "parcela a legalizar El Encanto".
Esas listas se referían a personas que terminaron siendo despojadas en el centro de Magdalena y sus fincas entregadas a otras, oriundas de Valledupar, Barranquilla, Tierralta, Cereté y Valencia en Córdoba, y de municipios como Ariguaní, Fundación, Pivijay, Pedraza y Monterrubio, en Magdalena.
Varios de los nombres de estas listas de campesinos a despojar, coinciden con los titulares de las escrituras de adjudicación que otorgó el Incora en 2003. Según el testigo que colabora con la Fiscalía, ‘Jorge 40’ quería comprar las tierras pero, como estas estaban tituladas a campesinos, sus títulos debían ser revocados y readjudicados a otros.
Fue entonces, dijo el testigo, que ‘Jorge40’  hizo una lista con los nombres de sus hombres y de sus familiares y se lo pasó al Incora para que anulara los títulos de los campesinos expulsados a la fuerza y les readjudicara a su gente la propiedad de las tierras.
En efecto, así lo ratifican documentos internos del Incoder. Su antecesor el Incora adjudicó en 2003 en Chivolo, fincas a Eberto Enrique Barranco Torregrosa, a Jesús Alberto Toncel Pavón, a Omar Montero Martínez, alias ‘Codazzi’, y a‘24’, jefe del frente Guerreros de Baltazar que delinquía en Pivijay, El Difícil, Plato y San Ángel, hoy prófugo de la justicia.
Por eso un campesino que había sido adjudicatario en 1991 de un predio en El Encanto, encontró que desde el 28 de octubre de 2002 su parcela  ‘Dios verá’ ya no era suya, sino que desde el 10 de febrero de 2003 había sido titulada a Éver Vargas Contreras. Según las autoridades, Vargas Contreras es un desmovilizado del Bloque Norte conocido con el alias de ‘Rafa 50’.
Lo mismo ocurrió con el propietario de la Parcela ‘El Tesoro’, quien descubrió que el desmovilizado del Bloque Norte, Fredys Alfonso Yances, alias ‘El Flaco’ se había quedado con su parcela que le fue adjudicada el 30 de octubre de 2002. El Incora se demoró en titularle la parcela a ‘El Flaco’ solo 15 días.
La historia se repitió con la parcela Palermo. El 30 de febrero de 1991 el Incora le adjudicó el predio a un campesino. Pero el 10 de febrero de 2003 decidió revocársela porque "había abandonado el predio hace 6 años y este es ocupado por el señor Orlando Caballero Cantillo". Caballero Cantillo, señalado por los campesinos desplazados de ser un capataz de ‘Jorge 40’, consiguió que, tan sólo mes y medio después, le adjudicaran la tierra.
El mismo Tovar Pupo reconoció  en agosto de 2007 que muchas de estas fincas habían sido despojadas por sus hombres, y que iba a intentar devolverlas. Pero, luego de la extradición de este ex jefe paramilitar en 2008, hombres armados, quienes además exhiben sus títulos espurios, han impedido que sus verdaderos dueños las recuperen. Les han quemado y tirado al suelo con motosierra, los cambuches improvisados que instalaron a la entrada de sus predios en un intento por hacer valer su derecho.
En otros casos, algunos políticos de la región o antiguos testaferros invadieron predios de campesinos que el Incora no había titulado, pero luego revendieron, lo que hace más difícil la anulación de estos nuevos títulos, porque los actuales propietarios pueden haber comprado de buena fe.

¿Quién Le Responde a Edulfo?
Entre el 25 de octubre de 2002 y el 24de abril de 2003 el comité de adjudicaciones (integrado por el gerente regional de la época, José Fernando Mercado Polo, el secretario general, el jefe jurídico, el procurador regional, los supuestos representantes de las asociaciones de campesinos y de la Anuc en Magdalena) decretaron la nulidad de cientos de títulos con los argumentos de que las tierras habían sido abandonadas y que los campesinos habían dejado de pagar sus deudas con la Caja Agraria.
No se conocen denuncias de posibles irregularidades, por parte de los integrantes del comité.  Ni parece que se hubieran preguntado por qué de repente unos 2.500 campesinos de Chivolo dejaron sus fincas, ni tampoco quiénes eran esos forasteros que habían ocupado esas tierras.
Resulta revelador del terror que había, que ningún campesino aparece oponiéndose a que le quitaran su tierra, pues si lo hubiera hecho hubiera detenido el proceso y no hubiera podido hacerse tan rápido.
Pero el asunto no se quedó solo en 2003. Los paramilitares siguieron robando tierras que no necesariamente habían sido ‘incoradas’, u objeto de reforma agraria.
En varios casos conocidos por VerdadAbierta.com los paramilitares robaron tierras a campesinos pagándoles a precios irrisorios y llegaron incluso a negociarlas con el Incoder años después.
Así fue como le ocurrió Eudolfo Escobar de la Cruz quien, junto con su esposa, tenía las finquitas de ‘Canaan’, ‘Vista Hermosa’ y ‘El Caquetá’.  Según se ha animado a denunciar después, a finales de 2001, Augusto ‘Tuto’ Castro, muy amigo de ‘Jorge 40’ y hermano del entonces senador Jorge Castro Pacheco, hoy condenado por la Corte Suprema por parapolítica, les puso precio y fecha de venta a sus fincas. La amenaza, según la denuncia, fue de muerte si no vendía.
El campesino la vendió y se desplazó a otra ciudad de la Costa. Después de la desmovilización paramilitar, fue a una audiencia de Justicia y Paz en Barranquilla, en donde exigió a ‘Jorge 40’ que le devolviera los predios. Allí se enteró que las tres fincas, englobadas en una sola con el nombre de Villa Lorena y su dueño actual, un tercero al que ‘Tuto’ Castro le había vendido, la estaba negociando con el Incoder. Edulfo envió varias cartas al Instituto sin poder frenar la negociación, que se concretó el 9 de abril de 2010.
El reto del nuevo gobierno, que ha puesto en marcha una política dinámica de devolución de predios robados e investigación de los culpables del despojo fuera y dentro del Incoder, es deshacer decenas de casos complejos, como este de Edulfo, para que haya justicia. Los 37 predios que ya devolvió en Chivolo, cumpliendo una orden de la Corte Constitucional, marcan apenas el comienzo de un largo camino.

* Para obtener los documentos del Incoder, VerdadAbierta.com presentó a la entidad un derecho de petición que fue negado en 2010, bajo el gobierno anterior. Entonces, con la asesoría del programa de acceso a la información de la Fundación para la Libertad de Prensa, presentó una tutela y el juez falló a favor. Bajo el nuevo gobierno, el Incoder ha venido entregando los documentos de revocatorias de adjudicaciones de tierras de varios departamentos en el país.
29 de marzo de 2011
©verdadabierta

una espía en la corte


SEMANA revela el impresionante testimonio de Blanca Maldonado, la señora de los tintos que se convirtió en el caballo de Troya del DAS para espiar a la Corte Suprema de Justicia. Narra cómo la contactaron, todo lo que hizo y el pago que recibió.
Colombia. En el escándalo de las llamadas ’chuzadas’ del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) contra magistrados, miembros de la oposición y periodistas, uno de los episodios más graves fue el prolongado y sistemático espionaje que ese organismo de inteligencia adscrito a la Presidencia realizó contra magistrados dentro de la propia Corte Suprema de Justicia. En mayo de 2010, SEMANA reveló cómo el DAS infiltró a la Corte y descubrió que la detective Alba Luz Flórez, conocida como la ’Mata Hari’, era la encargada por esa entidad para ejecutar el espionaje en el alto tribunal. Si bien la funcionaria fue la responsable de coordinar esas actividades, la persona que realmente lo realizó y quien grabó ilegalmente las sesiones de los magistrados fue Blanca Maldonado, la señora de los tintos. Con 18 años de trabajo en la Corte Suprema, Maldonado fue contactada por la ’Mata Hari’, quien la convenció no solo de espiar a los magistrados a los que servía, sino de ayudarle a reclutar a otras personas que espiaran en la Corte. Por cuenta del escándalo, y una vez la ’Mata Hari’ confesó, Maldonado perdió su trabajo, empezó a encarar un proceso judicial que está en curso en su contra y, lo más grave, comenzó a recibir amenazas de muerte. Hoy está a la espera de que la Fiscalía valore su testimonio y de poder ingresar al programa de protección a testigos. SEMANA obtuvo la declaración que Maldonado rindió ante la justicia, en la que cuenta con lujo de detalles cómo realmente fueron la infiltración y el espionaje contra los magistrados. Su testimonio es sencillamente impactante.

"Tenía Que Contar Todo Lo Que Escuchara en la Sala Plena"
"Estando yo en mis labores, alistándome para ir a la Sala Plena, llegó el señor David García, que ya lo conocía con anterioridad y ocupaba el cargo de escolta del doctor (magistrado) Javier Zapata, y me hizo una pregunta. En la Corte todo el mundo me conocía como Chiqui. Me dijo: ’Chiqui, ¿usted por quién votó?’. Le dije que por el doctor (Álvaro) Uribe, entonces él me dijo que si quería trabajar para él, le entendí que si quería trabajar  para el doctor Uribe, me quedé mirándolo y fruncí el ceño, y me fui a llevar unos  tintos que tenía que llevar. Cuando regresé, él todavía me estaba esperando, entonces me preguntó que cuánto ganaba. Le contesté que ganaba 700.000 pesos, entonces él me dijo que si yo decidía colaborar, que me iban a pagar más o menos el doble. Le pregunté qué tenía que hacer yo, y él me dijo que contar todo lo que escuchara en la Sala Plena y todo lo que le oyera a los magistrados. Entonces yo le dije: ’Ah, bueno’. Me dijo que me iba a poner en contacto con la persona que  me iba a indicar y explicar bien lo que yo tenía que hacer.
"Al día siguiente, un viernes, llegó como a las once y me dijo que fuera a la ’pescadería’ y me indicó dónde quedaba: en un callejón cerrado que queda como en la novena, donde hoy está la Escuela Judicial. Que ahí estaba una persona, una señora esperándome, que ese era mi contacto. A la una yo salía para el almuerzo y llegué allá, hasta la ’pescadería’. La señora me saludó muy cordialmente y me invitó a sentarme, y yo le dije que ’mucho gusto, mi nombre es Yanet’, y ella me dijo ’mucho gusto, mi nombre es ’Samanta’ (el falso nombre que usó Alba Luz Florez, la célebre ’Mata Hari’). Entonces me dijo que si David (García) me había mandado, que él le había dicho que ya me conocía de tiempo atrás. También me dijo: ’Yo sabía  que era usted porque David me dijo que venía toda vestida de blanco, como una palomita’. Entonces me invitó a almorzar, me dijo que ella ya me había pedido una cazuela de mariscos, después empezó a preguntarme por mi familia, que cuántos  hijos tenía, qué hacía cada uno, me preguntó por mi esposo, que él dónde trabajaba, qué oficio desempeñaba, me preguntó que yo qué hacía.
"En ese tiempo yo estaba estudiando Ingeniería de Sistemas. Yo le dije que los sábados estudiaba en el Instituto Cies Ingeniería de Sistemas, me dijo que qué chévere, qué rico, que siguiera así, que ojalá pudiera terminar la carrera. Ese día me dijo que bueno, que ella necesitaba que le colaborara contándole todos los movimientos de los magistrados, lo que hablaban y lo que trataban dentro de la Corte. Me preguntó yo a qué salas podía entrar, me preguntó el grado de confiabilidad que los magistrados tenían en mí, si yo me podía desplazar libremente por toda la Corte o si a mí se me negaba la entrada en alguna parte. Le dije que yo no podía entrar a ninguna sala, única y exclusivamente a la Sala Plena, que era donde trabajaba. Me preguntó que entonces las otras salas quién  las atendía, y le contesté que las otras niñas que estaban en cada sala. Entonces así quedamos, nos despedimos y nos fuimos.
"De ahí en adelante empezó a llamarme para preguntarme si tenía alguna información. Quiero recalcar que ella desde un principio me indicó que pertenecía a un programa especializado del DAS, que los tenían encargados de recolectar la información para dársela al doctor (Álvaro) Uribe. Fue bien clara para quién iba a trabajar. Me dijo que si me sentía orgullosa de trabajar para él, para el doctor Uribe, a lo cual apenas me sonreí. Después de eso, ella empezó a llamarme, a presionarme que si yo tenía información, a mandarme razón con David que si había escuchado algo, que qué habían hablado los magistrados, que porque estaba pasando el tiempo y yo no había llevado ninguna información. Que para los pagos, según la información, eso le salía a uno el pago; le entendí que a más información, más paga.
"Le dije que no podía hacer nada, le dije a David que no podía hacer nada porque usted sabe que las salas son cada 15 días y yo lo que puedo hablar de los doctores (magistrados) ellos tratan en sus oficinas a puerta cerrada. David me decía que si yo no escuchaba algo por los pasillos, y yo le dije que no, porque uno no sabe qué tema están hablando ellos.
 
"Tenía Que Ver Qué Hablaban los Magistrados"
 "Pasaron 15 días, y fue la Sala Plena, y en una cafetería del centro que quedaba en la 13 entre octava y novena, me citó ’Samanta’, o Alba Luz, para ver qué información le podía suministrar de lo que habían hablado en esa Sala. Le dije que era muy difícil porque los temas se cortaban, uno entraba y  estaban en un tema, salía y volvía a entrar y ya estaban en otro tema o ya estaba hablando otro magistrado. O sea,  se perdía el hilo de lo que ellos estaban hablando. Sin embargo, me dijo que les pusiera bien cuidado, que fuera anotando lo que ellos iban hablando para ir teniendo un concepto de lo que estaban hablando dentro de la sala, que tuviera bien cuidado lo que hablaba los magistrados Yesid Ramírez y Valencia (César Julio Valencia Copete), que todo lo que yo escuchara de ellos se lo fuera transmitiendo. Me dijo que el jefe de ella estaba mirando la posibilidad de entregarme un aparato muy sofisticado que para recoger la información, que fuera mirando el sitio donde lo podía yo instalar.
"Como al tercer día me llamó como a las cinco de la mañana y me dijo que si nos podíamos ver a las seis, que ella ya tenía la grabadora (…) como a las seis y media, y nos vimos donde antes funcionaba el Tía de la décima. Ahí me dijo que si quería tomar algo, yo le dije que bueno, y nos volvimos por el callejón encerrado y volvimos casi a la misma pescadería. Ahí nos tomamos un tinto y ella me mostró el aparato sofisticado o la grabadora. Era un aparatejo como de cuatro centímetros, de color negro, cuadradito, tenía un botón rojo, un botón verde y un botoncito pequeñito de encendido. Me explicó que si el botón estaba en rojo, para encenderlo tenían que quedar los dos botones, el rojo y el verde, encendidos. Y que para saber si estaba grabando, los dos botoncitos se apagaban y empezaba a titilar el rojo. Hablé, y ella lo apagó y le sacó la tarjeta memoria, que era como ver la de una cámara fotográfica, una memoria, la instaló en el computador de ella y me mostró que efectivamente el aparatico sí servía. Me dijo que eso grababa a una dimensión, que podía grabar toda esta cuadra; luego de ahí nos fuimos. "Me invitó a desayunar y ella se fue, y yo me fui para el trabajo. Ya yo llevaba en mi poder la grabadora. Me dijo que la pusiera a cargar, que la mantuviera bien cargada, que el cargador de la cámara tenía también dos botoncitos (…). Guardé ese aparatejo hasta que lo tenía que utilizar. David todos los días me preguntaba: ’¿quihubo, cómo va todo? Y yo apenas le decía que bien. Que si había escuchado algo, y le decía que nada raro. Él me decía ’escuche noticias’ -lo mismo ’Samanta’-, que me mantuviera bien informada para poder hacerme una idea de lo que estaba pasando.
"Me acuerdo que me dijo ’Samanta’ que estaba pronto por salir lo del primo o hermano del señor presidente, de Mario Uribe, que pusiera bien cuidado a ver qué decían los magistrados. Me habló también que si yo sabía algo de Giorgio Sale, del paseo que habían hecho los magistrados por allá con ellos. Que qué decía el doctor Valencia del problema que había tenido con el señor presidente. ’Samanta’ me preguntó que si yo le había visto al doctor Yesid (Ramírez) un Rólex, a lo cual yo le contesté que yo no sabía porque ellos llegaban en las camionetas de la Corte y que yo no le había visto ningún otro carro. Me dijo que eso no era un carro, sino que era un reloj. Le  dije que jummmm, que no sabía de relojes, que yo les veía relojes tal, común y corriente, y ella empezó a explicarme que era un reloj pequeño, que con tres cabecitas. "La primera vez que llevé la grabadora a la Sala Plena la eché al bolsillo por sugerencia de ’Samanta’, pero como no la pasaba dentro de la sala, entonces no se grabó nada importante. En la tarde, cuando le entregué la grabadora, ella grabó todo en su computador y me dijo que en una hoja le redactara más o menos lo que yo había escuchado en la Sala Plena cuando entraba, para ella, a la hora de hacer los informes, tener una certeza y así ver mejor los resultados.
"Cada vez que nos veíamos, ella se llevaba la grabadora y me la devolvía cuando ya iba a ser la Sala Plena, me preguntaba que si yo podía colocar la grabadora en la oficina del doctor Francisco Javier Ricaurte, que en ese tiempo era presidente de la Corte Suprema, que fuera mirando a ver dónde la podía colocar. Le dije que no, porque ahí uno nunca entraba, que mirara a ver si la podía colocar en la presidencia de la Corte Suprema o en las diferentes salas, que mirara a ver dónde la podía colocar. Dije que no porque no tenía acceso a ninguna de esas salas. Ahí fue cuando empezó a decirme que ella tenía que reclutar más gente, que mirara entre mis compañeras a ver cuál nos podía colaborar. Me empezó a hablar de la Sala Penal, que si yo podía entrar allí, que mirara a ver si podía poner la grabadora en esta sala. Dije que no, que yo no entraba a esa sala. Esa era la rutina. Dos o tres veces por semana nos veíamos para ver qué información yo le tenía.
"Me ingenié colocar la grabadora detrás del escritorio donde se colocan los códigos, y cuando se la llevé a ella me dijo que había sido muy difícil escuchar lo que hablaban, porque el ruido de los platos y de la cocina interfería mucho. Entonces, con una revista en mano, le dije que era imposible, que mirara cómo era la Sala Plena y que ahí no había un sitio donde colocarla, que toda la Sala y la mesa eran visibles, me  dijo  que mirara la forma de pegarla con un chicle. Me di cuenta que no se podía porque el titilar del bombillito la podía descubrir, entonces me pareció mejor colocarla debajo del atril donde se para el periodista para hablar, eso es un cajón y por debajo es hueco, y ahí la colocaba. Ella me dijo que sí, que ese sitio estaba bien porque ahí la información, aunque un poco baja la voz, se escuchaba mejor, y ahí repetidamente se colocó  hasta cuando ella dijo que ya no más. Eso era relativamente lo que yo tenía que hacer dentro de la Corte: llevarle la grabadora a ella.
"Durante los meses de junio, julio y agosto del 2008, ella me daba cada mes 650.000 pesos. Según ella, la otra mitad era para David García, por su colaboración. Como en octubre del 2008, ella con un señor, un taxista que era el ayudante de ella, me dijo que él me recogía y que me daba la plata porque ella estaba por fuera de la ciudad. El señor me recogió, me acercó a la casa y me entregó 1.500.000 pesos, que porque la información había sido buena y la grabadora había arrojado buenos resultados. De ahí en adelante, en los meses de noviembre y diciembre, siempre eran los pagos de 650.000. Los regalos que ella me dio fueron una olla arrocera, una licuadora y una canasta (ancheta) en diciembre. El jefe de ella me había mandado ese regalo por los servicios prestados, una cita para ir a una chocolaterapia. Yo no fui, le dije a mi hija y ella fue con una amiga".

"Otra Empleada Reclutada"
"A finales de diciembre del 2008, como en enero del 2009, empezó a  decirme que mirara posibles fuentes para reclutarlas, porque ella tenía que entregar por lo menos dos reclutamientos al mes a sus superiores. Me preguntaba insistentemente quién podía hacer ese trabajo, que mirara a mis compañeras a ver si de pronto las señoras encargadas de aseo, porque la idea de ella era meter la grabadora, pero en la oficina del doctor Yesid Ramírez. Me preguntó quién atendía la Sala Penal y le contesté que María (María Lisandrina Torres es otra señora del servicio que trabajaba en la Corte desde hace 18 años).
"’Samanta’ me preguntó que si María sería confiable. Le dije que, la verdad, no sabía cómo era ella, que me daba angustia meter a una persona ahí. Empezó a plantear la  forma de contactarse con María. Me acuerdo tanto que no quería que María la conociera... En una ocasión me insinuó que había que buscarle un novio a María para que la abordara. En otra ocasión me pidió que le preguntara a ella todo lo relacionado con las salas y, en últimas, decidimos que entonces yo se la presentaba y que ella la abordaba y le explicaba lo que tenía que hacer. Le comenté a María, le dije lo que yo estaba haciendo y que a mí me habían dado buenos regalos, que me habían dado la canasta en Navidad. Ella me dijo que eso había que pensarlo. Le dije que lo pensara y que después me decía. ’Samanta’ empezó a presionar (…). Le dije que esperara a ver qué decía, que yo no la iba a presionar porque de pronto María terminaba involucrándome a mí con los doctores. Al fin María aceptó y decidimos vernos un sábado a las doce del día en el centro comercial Galerías. Ese día llegamos allá ’Samanta’, dos mujeres más y mi persona (…). A las dos de la tarde llegó María. "Me dijo que primero yo hablara con María, que la llevara a un restaurante ubicado entre la 52 y 53, en un callejón que hay frente al centro comercial, que la llevara al baño, que la revisara de pies a cabeza, no fuera que ella llevara algún micrófono en el cuerpo o algo que la pudiera comprometer. Así fue. Hice la tarea tal cual ella me mandó, incluso María iba con el nietecito y también a él lo requisé. Cuando salí del baño con María ellas estaban ubicas estratégicamente, las dos señoras se habían sentado en dos mesas más hacia dentro que nosotras. Nosotras nos sentamos en una mesa hacia fuera. ’Samanta’ nos gastó el almuerzo a todos y empezó a hablar con María. Hablaron las dos ahí mientras almorzábamos. Terminé de almorzar y me fui a cuidar al nietecito de María, y ellas se quedaron hablando, no sé de qué hablarían ellas dos. Después, cada una se fue para la casa. Es de anotar que la SIM Card  -ahorita no recuerdo el número- me la dio para que con esa nos comunicáramos y en caso de que María la llegara a necesitar también fuera utilizada. Me decía que le timbrara y que ella sabía que era yo y me devolvía la llamada o, en caso tal, nosotros teníamos que comunicarnos desde cafés internet o así, pero que nunca la llamáramos de un teléfono de nosotros.
"Como ya no había las grabadoras, porque las habían recogido, ella me entregó un MP4. Me  entregó un aparato y la orden, la instrucción era dárselo a María cuando ella lo necesitara y para que yo también  lo  llevara a la Sala Plena (…). Ese MP4 tenía música incorporada porque, según ’Samanta’, era para que nadie sospechara en caso tal de que alguien lo llegara a ver, lo único que iba a encontrar era la música que le había grabado. Nunca lo pudimos utilizar porque ni María ni yo sabíamos cómo. La última vez que lo utilicé no se pudo grabar nada porque creo que lo coloqué, pero apagado. ’Samanta’ también me dio un esfero más o menos común y corriente, pero fino. Ella  me mostró ese esfero y me dijo que con ese esfero tratara de grabar la Sala Plena, con los magistrados ahí dentro. Le dije que no, qué iban a decir los magistrados viéndome entrar con un esfero tan sofisticado, cómo iba a argumentar yo ese esfero, definitivamente ese nunca se usó. María, por supuesto, me decía que cómo iba, pero nunca tratamos en la Corte esos temas. Si ella entregó algún informe se lo entregó a ’Samanta’. Ellas dos se entendían por aparte. "Es de recalcar que eso (la información obtenida) era para llevárselo al presidente de la República. Yo le pregunté a ’Samanta’ que si todo eso lo iba a saber el presidente y me dijo que sí, que todo eso era de conocimiento de él. "En enero del 2009, ’Samanta’ me dijo que eso estaba mal, que ese negocio se iba a acabar (…). En abril de 2009 me citó, me dio 250.000 pesos y me dijo que eso ya se había terminado porque la organización había decidido terminar con todo. Que ella había decidido irse fuera, que la iban a mandar fuera del país a trabajar en inteligencia, que mirara a ver si yo tenía algún contacto en Ecuador o en Venezuela, que le comentara y que de pronto me ayudaba económicamente.
"En total recibí como seis millones de pesos, más una olla arrocera, una licuadora, una canasta de Navidad y una chocolaterapia. Yo accedí tal vez por ese poder de convencimiento que ella tuvo sobre mí, con todas esas cosas bonitas que ella le hablaba a uno. Primero, ella me decía que si no me sentía orgullosa de trabajar para el presidente, ella siempre me decía que yo trabajaba para el presidente, que estaba haciendo bien mi trabajo, que con eso iba a poder salir  adelante, que podía ayudar a mis hijos (…), que para que no tuviera deudas, que esa platica era para que pudiera salir con mis proyectos adelante (…). Yo le entregué como unas ocho grabaciones.
"Se suponía que nadie más sabía nada, se suponía que éramos María y yo, hasta el viernes que me enteré de que el señor Manuel Pinzón Casallas también estaba metido. "Los seis millones los usé para ayudar a pagar las deudas de la casa, la tarjeta, el agua, la luz, todo se iba en gastos de la casa, mercado (…). Con todo lo que me dijo ’Samanta’, con lo que me trabajó, pensé que de verdad había una conspiración contra el señor presidente, o sea, que los magistrados podían estar malinterpretando las acciones del señor presidente. Les pido disculpas a los doctores y decirles que por ignorancia o por bruta caí tan bajo".
28 de marzo de 2011
26 de marzo de 2011
©semana