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condenas por masacre de pueblo bello


Condenan a dos exparamilitares por la masacre de Pueblo Bello. Un juez de Derechos Humanos condenó a 30 años de prisión a alias ‘Memo’y ‘Marlon’ por haber participado en la desaparición de 43 personas, ocurrida en 1990. Ejército colombiano colaboró con planes de paramilitares.
Colombia. Un nuevo fallo en la justicia lograron los familiares de las 43 personas desaparecidas por los paramilitares en enero de 1990 en Pueblo Bello, municipio de Antioquia.
Un juez de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario condenó a 30 años de prisión  a los exparamilitares Manuel Arturo Salom Rueda alias ‘William’ y Jesús Aníbal García Hoyos alias ‘Marlon’, después de considerar que fueron responsables de una de las desapariciones forzadas más grandes en la historia de Colombia.
Según la Fiscalía, los exparamilitares cometieron los delitos de homicidio múltiple agravado, secuestro agravado, concierto para delinquir y terrorismo en esta masacre, que el 31 de enero de 2006 fue condenada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El Estado tuvo que pedir perdón público a las víctimas e indemnizarlas con 12.500 millones  de pesos.
La masacre fue ordenada por Fidel Castaño en venganza a la pérdida de 42 reses de una de sus fincas en Córdoba a finales de 1989. Según lo investigado por la Fiscalía, Castaño les ordenó a 60 hombres de su grupo paramilitar llamado ‘Los Tangueros’ asesinar y desaparecer a igual número de personas en Pueblo Bello, porque supuestamente los habitantes de ese municipio habían colaborado a la guerrilla para facilitar el robo del ganado. En su fallo, la Corte Interamericana dijo que el Estado era culpable por omisión, al no tomar las medidas oportunas y eficaces para desactivar los grupos paramilitares que delinquían en el Urabá antioqueño.
El 13 de enero de 1990 ‘Los Tangueros’ llegaron a las ocho de la noche a Pueblo Bello y cumplieron la orden de Castaño. Secuestraron a 43 personas, entre ellas tres menores de edad, y las trasladaron a una finca llamada San Mónica, donde las interrogaron utilizando técnicas de tortura. El 15 de enero, cuando los familiares de las víctimas denunciaron la desaparición a las autoridades, un militar les respondió que los hechos "habían sido un cambio de gente por ganado", refiriéndose a la orden dada por el jefe paramilitar.
En sus relatos, los familiares de las víctimas denunciaron que los paramilitares ingresaron al pueblo con complicidad del Ejército, ya que no fueron retenidos en los puestos de control que había en la zona.  Una semana después de la masacre, según contaron, militares que llegaron al pueblo en un helicóptero le ofrecieron $50 mil pesos a cada familia para comprar su silencio.
Los dos exparamilitares condenados fueron cercanos a Fidel Castaño. Según la Fiscalía, alias ‘William’ fue instructor de autodefensas en las fincas del exjefe paramilitar, mientras alias ‘Marlon’ fue el escolta de Fidel Castaño.
El juez que emitió la condena compulsó copias a la Fiscalía para que los dos desmovilizados sean investigados además por el delito de desaparición forzada. Después de 21 años, 37 cuerpos siguen desaparecidos.
9 de marzo de 2011

©fiscalía
©verdadabierta

doce mil falsos paras desmovilizados


Sabas culpó a Restrepo de meterle 12.000 paras. Los cables diplomáticos revelados por Wikileaks dejan ver que las desmovilizaciones fueron motivo de conflicto en el gobierno Uribe. Dudas por armas, combatientes y algunos colados en el bloque Cacique Nutibara.
Colombia. El escándalo que hoy se ha suscitado por los presuntos engaños y colados en los procesos de desmovilización de diversos frentes de los grupos paramilitares, y también del denominado bloque Cacica Gaitana, de las Farc, ya había sido advertido por las autoridades y la comunidad internacional en 2006. Las pruebas están contenidas en reportes diplomáticos desde la Embajada de Estados Unidos en Colombia, en los cuales quedaron al desnudo las dudas y diferencias entre allegados a estas desmovilizaciones por lo que estaba sucediendo.
En concreto, el 28 de junio de 2006, la Embajada de Estados Unidos remitió un cable diplomático consignando las opiniones del director de la Misión de la OEA, Sergio Caramagna, en torno a las últimas incidencias del proceso de paz entre el gobierno Uribe y las autodefensas, y en él quedaron claras, una vez más, las desavenencias entre el entonces ministro del Interior, Sabas Pretelt, con el alto comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, precisamente respecto a las desmovilizaciones y los ofrecimientos a los jefes paramilitares.
Caramagna indicó que la relación entre Pretelt y Restrepo estaba de mal en peor, y la razón eran sus mutuos reclamos. El ministro Sabas Pretelt culpaba al comisionado Restrepo de haber metido a 12.000 paramilitares más de los que el Gobierno estimaba; y a su vez Restrepo responsabilizaba a Pretelt de estar haciendo promesas a los paramilitares que el Gobierno no podía cumplir. El delegado de la OEA insistió en su sorpresa de que las negociaciones con los distintos bloques de autodefensas se estuvieran dando por separado.
Pero Caramagna fue mucho más allá y comentó que el ministro Pretelt había manifestado que, a pesar de la decisión de la Corte Constitucional sobre la exequibilidad condicionada de la Ley de Justicia y Paz, el Gobierno iba a buscar cómo preservar sus principios. El delegado de la OEA reconoció que nada había unido más a los jefes paramilitares que ese fallo de la Corte Constitucional, pero que los líderes de las autodefensas reconocieron que para ese momento ya muchos de sus hombres ni siquiera se reportaban con ellos.
El cable concluyó citando las preocupaciones de Sergio Caramagna respecto a comentarios atribuidos a Vicente Castaño. El jefe paramilitar le había advertido que más de 200 desmovilizados de rango medio que esperaban que el proceso se cayera en la Corte, estaban proponiendo un atentado contra el Estado y un retorno a las actividades criminales, incluyendo el secuestro, para obtener reconocimiento político del Gobierno. Los jefes ‘paras’ estaban atentos de lo que el Ejecutivo estaba dispuesto a ofrecer a la guerrilla de las Farc.
Pero no fue el único cable diplomático de la época que dejó entrever los dilemas causados por las desmovilizaciones. El 20 de junio de 2006, la Embajada de Estados Unidos envía un informe sobre las armas que fueron entregadas por los grupos paramilitares, e incluye en el reporte las inquietudes de los analistas en el sentido de que muchas de esas armas hubiesen sido entregadas a manos criminales. Ya entonces quedaba en evidencia que al parecer sólo 15.000 de los 30.000 desmovilizados fueran realmente del ala armada de las Auc.
El cable contiene información  sobre las armas y, por ejemplo, expresa que mientras el Bloque Norte aportó hasta tres por militante, en las autodefensas de Puerto Boyacá y el Bloque Central Bolívar hubo hasta cuatro por paramilitar. El cable refiere que, según analistas, alrededor de 4.000 no fueron entregadas y que se clasificaron armas de origen ruso, norteamericano, búlgaro, de Corea y de Polonia. Y armas venezolanas, lo cual evidenciaba que no sólo las Farc se proveían de armas del vecino país.
Con anterioridad —en abril de 2006—, la Embajada de Estados Unidos había remitido otro cable diplomático, producto de una reunión entre un senador norteamericano y un defensor de derechos humanos de Colombia, donde este último le advertía a su interlocutor que el proceso de desmovilización de las autodefensas no era serio y que existían innumerables denuncias sobre asesinatos del paramilitarismo después de iniciado el proceso de paz. El cable destacó las críticas por el manejo de las estadísticas por parte del Gobierno.
En general, más allá de los cables diplomáticos y las revelaciones de Wikileaks, desde el mismo momento de la desmovilización del bloque Cacique Nutibara en noviembre de 2003 en La Ceja (Antioquia), surgieron dudas. En su momento, El Espectador publicó en su edición del 30 de noviembre de 2003 un informe de su enviada especial María Alejandra Villamizar, titulado "Un as bajo la manga en el proceso de La Ceja", donde quedó referido cómo mucha gente que asistió a la desmovilización del Cacique Nutibara quedó con la sensación de haber sido engañada.
Según el informe periodístico, las armas que fueron entregadas no eran las mismas que se habían visto antes; y un conocedor del  Cacique Nutibara observó que no habían aparecido los fusiles de doble mira con que acostumbraban patrullar en Medellín. Varios informes de derechos humanos de la misma época registraron también que durante la desmovilización del bloque Cacique Nutibara se habían reclutado jóvenes únicamente para que participaran en la ceremonia de desmovilización, recibiendo a cambio beneficios económicos.
Aun así, a mediados de 2006, la Embajada envió un reporte sobre  14.078 desmovilizados. El informe quedó encabezado por los 868 combatientes del Cacique Nutibara, y la clasificación incluyó las desmovilizaciones de frentes encabezados por Hébert Veloza, José María Barrera, Guillermo Torres, Luis Eduardo Cifuentes, Salvatore Mancuso, Juan de Dios Úsuga, Jairo Angarita, Alcides de Jesús Durango, Diego Vecino, Don Berna, Pablo Sevillano, Daniel Mejía, Francisco Zuluaga, Vicente Castaño, Diego Martínez, Julián Bolívar, Luis Tuberquia, Ernesto Báez y Macaco.
Lo paradójico es que examinando hoy esa misma lista, así como aparecen jefes paramilitares que terminaron extraditados a Estados Unidos, otros que siguen presos en Colombia y unos más que murieron asesinados, se incluye a Juan de Dios Úsuga, como el principal líder del bloque Calima del Pacífico. Aunque en su momento dicha estructura paramilitar aparecía bajo el mando de Hernán Hernández, hoy Úsuga encabeza las listas de los hombres por capturar, dada su vinculación con las hoy llamadas bandas criminales o bacrim.
En síntesis, los cables de Wikileaks demuestran que, tal como hoy lo están reconociendo jefes paramilitares como El Alemán, El Tuso Sierra, el exsecretario de alias Gordo Lindo y H.H., en los actos de desmovilización del paramilitarismo se metieron muchos goles. De hecho, siempre se tuvo claro que Gordo Lindo, El Tuso y los mellizos Mejía Múnera, se colaron para tratar de lograr sombra en el proceso de paz con el gobierno Uribe, a pesar de que sus actividades siempre estuvieron relacionadas con el tráfico de estupefacientes.

Desmovilizaciones en Entredicho
El escándalo de las presuntas desmovilizaciones ficticias que tiene hoy al excomisionado de Paz Luis Carlos Restrepo en la mira de la Procuraduría, que decidió ayer  abrirle indagación preliminar en su contra por las presuntas irregularidades y faltas disciplinarias en ese tema,  empezó cuando los desmovilizados José Alfredo Pacheco y Luis Eduardo Montero aseguraron que el desarme del bloque Cacica Gaitana de las Farc y del bloque Cacique Nutibara de las Auc, en marzo de 2006, fue un fraude. En febrero, fecha en la que este diario publicó los cables de Wikileaks que señalaban lo mismo, un fiscal de Justicia y Paz pidió abrir investigación contra el excomisionado Restrepo, entre otros, por la supuesta mentira. A estos testimonios se sumó el del exjefe ‘para’ Juan Carlos ‘El Tuso’ Sierra, quien afirmó esta semana que en  2005 dos bloques de las Auc  fueron un montaje que protagonizaron mototaxistas, vagos y quienes querían ganarse $450 mil. Asimismo, el excomandante ‘para’  Hébert Veloza ,alias ‘HH’, lleva dos días asegurando  que la desmovilización del bloque Granada estaba llena de narcotraficantes que pretendían recibir los beneficios de la Ley de Justicia y Paz, y que el Gobierno sabía que muchos de esos grupos acababan de surgir. Por su parte, Francisco Javier Zuluaga, alias ‘Gordolindo’, denunció desde 2008 que el bloque Pacífico que se desmovilizó no eran  sólo por paramilitares.
10 de marzo de 2011
9 de marzo de 2011
©el espectador

vacunas del bloque vencedores de arauca


El exjefe paramilitar que delinquió en el sur de Arauca y norte del Casanare reconocerá 98 extorsiones a finqueros, ocurridas entre 2003 y 2005.
Colombia. Los paramilitares que delinquieron con Miguel Ángel Mejía Múnera alias ‘El Mellizo’ extorsionaron sin medida a decenas de finqueros en Arauca y Casanare. Entre 2003 y 2005, cobraron ‘vacunas’ a quienes tenían más de 100 vacas por finca, les robaron y mataron animales de granja, y en otros casos, los desplazaron para explotar sus bienes.
Así lo aceptó alias ‘El Mellizo’, exjefe del Bloque Vencedores de Arauca, durante la más reciente versión libre que comenzó el 7 de marzo y se extenderá hasta el 11 de marzo de 2001.
Desde una cárcel de Estados Unidos, el exjefe paramilitar dijo que, por orden suya, los paramilitares boletearon durante tres años a los ganaderos de la región como una forma para financiar al grupo armado ilegal.
A partir de un listado suministrado en versión libre por el paramilitar Jair Eduardo Ruiz Sánchez alias ‘Pagado’, uno de los ‘financieros’ del Bloque, y de las denuncias presentadas por las víctimas de la zona, la Fiscal 22 de Justicia y Paz le fue leyendo las 98 extorsiones que hasta el momento tiene reportadas este despacho.
A cada una, el exjefe paramilitar fue respondiendo: "Asumo la responsabilidad y pido perdón a la víctima".
Aunque reconoció los delitos por haber sido jefe del Bloque, alias ‘El Mellizo’ aclaró que desconocía los abusos cometidos por alias ‘Cantante’, ‘Nicolás’, ‘Juancho’, ‘Sebastián’, ‘Cristian’, ‘Polocho’, ‘Gordo Pompilio’, ‘Boyaco’, ‘Doble Cero’, ‘Elías’, ‘Diego’, Cristian’ y ‘Culo e’ Pollo’, los paramilitares que a su cargo se jactaban de llevar las cuentas del grupo paramilitar.
Según los casos narrados por la Fiscal, estos paramilitares citaban a los finqueros para advertirles que debían pagar la extorsión, les daban un plazo para que hicieran el conteo de cabezas de ganado y después, les exigían el carné de vacunación de las reses para corroborar el número de animales por finca.
A partir de ese dato y según se le antojaba al ‘financiero’ de turno, los ganaderos tenían que pagarles entre  $5 mil y $10 mil pesos por cabeza de ganado. En otros casos, les robaban vacas, caballos, cerdos y gallinas con el pretexto de alimentar a la tropa, y en otros, los obligaban a pagar cuotas adicionales para la gasolina, para trago o como cuota de Navidad.
Esta modalidad de ‘vacunas’ se concentró, según los hechos denunciados, en las veredas del sur de Arauca y el norte de Casanare, una zona apetecida por los grupos armados ilegales por tener tierras bañadas por el río Casanare y dedicadas a la ganadería extensiva. Los paramilitares realizaron las extorsiones sobre el mismo eje del río, de oriente a occidente: en Cravo Norte y Puerto Rondón, del lado de Arauca, y Hato Corozal, del lado de Casanare.

Las Extorsiones en Arauca
La mayoría de las extorsiones exigidas a los finqueros de este departamento ocurrieron en los municipios de Cravo Norte y Puerto Rondón así como en Puerto Gaitán, una vereda de Tame, donde los paramilitares citaban a sus víctimas. Además de cobros ilegales, la Fiscalía tiene documentada en estos dos municipios una masacre, ocurrida entre el 9 y el 14 de marzo de 2004, en la que fueron asesinadas 16 personas.
Los Ojeda fueron una de las familias víctimas del paso de los paramilitares por la región. Después de soportar el secuestro de un hijo y luego el asesinato de los padres en la masacre de Cravo Norte, pagaron en en extorsiones $12 millones 600 mil pesos.  Alias ‘El Boyaco’ y alias ‘Doble Cero’ fueron los encargados de extorsionarlos.
"En la vereda Corralito, en Cravo Norte, una víctima nos reportó tres episodios de extorsiones. En 2003, alias ‘Juancho’ citó a los campesinos de la zona y les pidió una cuota de $5 mil pesos por cabeza de ganado. En ese episodio pagaron $1 millón de pesos. En 2004, ‘Sebastián’ los citó en la vereda Los Caballos y les pidió $1 millón 600 mil pesos. En 2005, alias ‘Chacal’ les pidió $2 millones de pesos. Esta víctima también reportó que, bajo presión, los paramilitares del Bloque se instalaron en su finca desde 2004 hasta el día de la desmovilización (23 de diciembre de 2005), causándole todo tipo de daños al predio", leyó la Fiscal.
Carlos, propietario de una finca en la vereda San Rafael, en Cravo Norte, terminó abandonando su tierra porque no pudo pagar todas las ‘cuotas’.
"Al principio los paramilitares le pidieron $24 millones de pesos. Como no pudo pagar esa suma, el señor tuvo que vender todo el ganado. Después de la masacre de Cravo Norte y Puerto Rondón, terminó desplazándose. De regreso, encontró su finca deteriorada, con los prados y las cercas quemadas. Él calcula sus pérdidas en más de $84 millones de pesos", dijo la Fiscal.
En Puerto Rondón, por ejemplo, los paramilitares llegaban diciendo que la ‘cuota’ era para ofrecerles supuesta seguridad.
"Una víctima nos reportó que en octubre de 2003 diez paramilitares con distintivos de las Auc se bajaron de una camioneta azul y citaron a los campesinos a una finca donde alias ‘Doble Cero’  les pidió $10 mil pesos por cabeza de ganado. Alias ‘Doble Cero’ les dijo que era para ofrecerles protección y seguridad de los hostigamientos de la guerrilla. Entre 2003 y 2004, la víctima estima que los paramilitares le quitaron $8 millones 600 mil pesos. También reportó que además le robaron cuatro vacas y un caballo", indicó la Fiscal.

La Tarjeta Navideña
Los paramilitares utilizaron diferentes tácticas para extorsionar. Además de citar a reuniones, de visitar fincas o amenazar por teléfono, diseñaron una tarjeta navideña que enviaron puerta a puerta como fachada para el cobro ilegal.
"Tenemos reportado el caso de otra víctima que denunció que el 16 de diciembre de 2003 fue víctima de la llamada ‘Tarjeta Navideña’. Una tarjeta creada por alias ‘Polocho’, en la que el paramilitar le indicaba que tenía que pagar $2 millones de pesos. La víctima contó además que entre 2002 y 2005, en sus fincas en Arauca, pagó más de $13 millones en extorsiones y perdió 60 animales entre reses, cerdos y gallinas, que se comieron los paramilitares", señaló la Fiscal.
Los paramilitares del Bloque Vencedores de Arauca extorsionaron en el norte de Arauca y sur del Casanare, sobre el eje del río Casanare.
En Casanare, el robo fue igual. La Fiscalía tiene documentado que varios paramilitares que delinquieron en los Llanos orientales, en el Bloque Centauros de Miguel Arroyave alias ‘El Arcángel’, luego delinquieron en el Bloque Vencedores de Arauca por miedo a perder sus vidas en la guerra a muerte que se declararon los ‘Centauros’ con el grupo paramilitar ‘Los Buitragueños’, de Héctor Buitrago alias ‘Martín Llanos’.
La mayoría de las extorsiones cometidas por el Bloque Vencedores de Arauca en Casanare fue en las veredas de Hato Corozal, en el norte del departamento. "En otro caso, una víctima denunció que alias ‘Elías’, ‘Diego’, Cristian’ y ‘Culo e’ Pollo’ le pidieron $3 millones de peso cada año, entre 2003 y 2005, por el ganado que tenía en su finca en Hato Corozal", dijo la Fiscal.
Otra víctima le contó a la Fiscalía que a partir de 2003 fue recurrente que los paramilitares le pidieran el carné de vacunación del ganado. "Yo tenía una finca en San Pedro, en Hato Corozal, y me pidieron el carné. Al ver que tenía 100 reses, me exigieron una ‘vacuna’ de $800 mil pesos. Al año siguiente fue igual", indicó la Fiscal.
La versión libre, que es transmitida por videoconferencia, continuará hasta el viernes 11 de marzo de 2011. Ese día, desde Tame, Arauca, las víctimas de estas extorsiones, robos y desplazamientos podrán preguntarle a alias ‘El Mellizo’ sobre su responsabilidad y la de los paramilitares a su cargo.
Alias ‘El Mellizo’ fue el jefe paramilitar del Bloque Vencedores de Arauca, creado en 2001 por la Casa Castaño, de los hermanos Carlos y Vicente Castaño. Desde 1995 y 1998, junto a su hermano Víctor Manuel Mejía Múnera, financió varios grupos paramilitares hasta que en 2001 compró el Bloque que delinquía en Arauca. Los nombres de ‘Los Mellizos’ se hicieron públicos en 2001, cuando en una de sus propiedades en Bogotá la Policía les incautó 35 millones de dólares.
En el 2004, cuando "Los Mellizos" fueron nombrados en la lista de los 12 narcotraficantes más buscados por la justicia de Estados Unidos, Miguel Ángel Mejía apareció en Ralito como ‘Pablo Arauca’, jefe del bloque Vencedores de Arauca. Aunque oficialmente él y su hermano se desmovilizaron en el 2005, se negaron a recluirse en la cárcel de La Ceja y huyeron.
Mientras Víctor Manuel Mejía murió en 2008 un operativo de la Dijin, un año después Miguel Ángel Mejía fue capturado en Honda, Tolima, y luego extraditado a Estados Unidos. Para esa fecha, ‘El Mellizo’ seguía vinculado al narcotráfico por medio de una banda conocida como ‘Los Nevados’, que delinquía desde la Sierra Nevada hasta la frontera con Venezuela.
9 de marzo de 2011
8 de marzo de 2011
©verdadabierta

guerra por la coca en el bajo cauca


Las protestas en el Bajo Cauca antioqueño han dejado en evidencia el conflicto por las fumigaciones. Los campesinos desconfían del Estado, mientras que las guerrillas y cuatro bandas criminales se pelean el control del narcotráfico en la región.
[Juan Diego Restrepo E.] Colombia. En Tarazá, municipio que hace parte de la región del Bajo Cauca antioqueño, los campesinos salieron a protestar entre el 17 y el 27 de febrero, contra las fumigaciones de cultivos ilícitos. Pero no porque estuvieran en desacuerdo con combatir el narcotráfico en esa zona, sino porque sus cultivos de pancoger y sus proyectos productivos estaban siendo afectados.
Pero lo que fue una protesta espontánea de los labriegos, de inmediato fue calificada por las autoridades como una reacción de las guerrillas y de las bandas criminales que ahora se disputan el control de la producción de la hoja de coca.
La situación en esta subregión de Antioquia no ha sido fácil en los últimos años, desde cuando varios grupos armados ilegales, conocidos como bandas criminales emergentes, desataron una guerra frontal para copar los espacios que dejaron los bloques Mineros y Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), a comienzos del 2006.
Los seis municipios que integran esta zona del departamento (Caucasia, Tarazá, Cáceres, Nechí, Zaragoza y El Bagre) se los vienen disputando cuatro estructuras criminales surgidas luego de los procesos de desmovilización pactados entre las Auc y el Gobierno Nacional. Se trata de ´Los Paisas´, ´Los Urabeños’, ’Águilas Negras’ y ’Los Rastrojos’. Hasta el momento, ninguna de esos grupos armados tiene el control total del territorio, sólo lo tienen de manera parcial en uno y otro municipio.
Sus acciones delincuenciales, cuyo componente central es el narcotráfico, han convertido esta subregión en una de las de más alta criminalidad en la región. Según cifras de la Secretaría de Gobierno Departamental, de Antioquia, en el 2008, se presentaron 200 homicidios; en el 2009, 277; y en el 2010, 221. Los promedios de muertes violentas están por encima del departamental.
Además de las llamadas bandas criminales emergentes, las Farc, con sus frentes 18 y 36, hacen presencia en amplias zonas montañosas de la zona, particularmente en el Nudo del Paramillo, y el Eln, aunque reducido, en las selvas de Cáceres. Ambos grupos también entran en la disputa por el negocio del narcotráfico.
A finales de 2009, se calculó por parte de diversas agencias gubernamentales que esta guerra había forzado el desplazamiento de por lo menos 62 mil personas.

El Drama Campesino
"Cuando escucho las avionetas de fumigación es como si el Gobierno Nacional me diera una palmada en la cara", dice, indignado, Alonso Vélez, un campesino de la vereda El Cañón de Iglesias, a unos dos horas por una trocha del casco urbano de Tarazá, una de las zonas donde se concentraron en las últimas semanas las aspersiones aéreas con glifosato, utilizado por la Policía Antinarcóticos para combatir los cultivos ilícitos.
Este labriego, tesorero de la junta de acción comunal de la vereda, vive allí desde hace 20 años y ha sido testigo del deterioro que en la última década han ocasionado la siembra masiva de hoja de coca y las reiteradas aspersiones aéreas: "cuando yo llegué a esta tierra no habían fumigado. Usted encontraba en cualquier parte un racimo de plátanos. Hoy por hoy si se siembra una mata de plátano estando muy de buenas le cría un aborto, un racimo que le nace por la mitad".
En esta vereda, las fumigaciones aéreas de las últimas semanas ocasionaron daños no sólo a los bosques nativos, sino a los cultivos de pancoger. Plantaciones de yuca, plátano, árboles frutales, caña de azúcar y pastos fueron afectados con el herbicida, dejando a miles de campesinos y a su precaria economía en jaque.
A varios kilómetros de allí, en el corregimiento La Caucana, también de Tarazá, Martín Restrepo lamenta la pérdida hace un mes de varias hectáreas de yuca, arroz y cacao de su propiedad, cuando una avioneta de la Policía Antinarcóticos asperjó sus tierras.
"¿Por qué no revisan los mapas que utilizan y verifican que lo que tenemos sembrado es comida?", se pregunta el labriego. "Que vengan y verifiquen si el campesino está sembrando comida o no, para que vean si tenemos o no razón en protestar". El suyo sólo es un ejemplo de lo que se vive en este lugar, otrora uno de los centros de comercialización de coca de más movimiento en el departamento.
Situaciones como esas llevaron a 2.500 campesinos, muchos de ellos cultivadores de hoja de coca, a salir de corregimientos y veredas de Tarazá, Cáceres y Valdivia el pasado 17 de febrero para concentrarse en el coliseo de la primera de estas localidades por cerca de diez días con el fin de llamar la atención de las autoridades locales, regionales y nacionales sobre los efectos de la aspersión área en sus fincas.
La protesta fue organizada por la Asociación de Campesinos del Bajo Cauca (Asocbac), creada a mediados del 2008 como resultado del movimiento que generaron los tres desplazamientos masivos de labriegos que se dieron durante el primer semestre de ese año, para reclamar mayor atención sobre las consecuencias que traería para los cultivadores de hoja de coca erradicar sus matas sin el acompañamiento de las autoridades y una oferta rentable de sustitución de los sembradíos ilícitos.
La manifestación terminó con un acuerdo entre los labriegos y las autoridades, firmado el 26 de febrero pasado, en el que se incluyó la creación de una comisión "para verificar en terreno afectación de cultivos lícitos, conformada por alcaldías municipales, Secretaría de Agricultura, Asocbac, Diran (Dirección de Antinarcóticos) Defensoría y Procuraduría". Según lo estipulado, "se le dará vocación de permanencia a la comisión de verificación". También se convino finalizar con la fase de erradicación vía aspersión "por tardar el 18 de marzo".
Sin embargo, fueron varias las voces que empezaron a sembrar dudas sobre quién de verdad estaba detrás de esta protesta.

Guerrillas, ’Paras’, Bandas y Coca
La historia de esta subregión del Bajo Cauca ha estado signada por la violencia. Las guerrillas de las Farc y el Eln llegaron allí en los años setenta; luego, en la década del ochenta, arribaron grupos paramilitares ligados a organizaciones de narcotraficantes como el Cartel de Medellín; posteriormente, en los años noventa aparecieron estructuras de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) y de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), consolidándose los bloques Minero y Central Bolívar. La presencia armada ilegal ha estado ligada a la minería y a la producción de coca para el refinamiento de cocaína.
La desmovilización de los bloques paramilitares en enero de 2006, la extradición en mayo de 2008 de sus jefes máximos, Ramiro Vanoy, alias ’Cuco Vanoy’, y Carlos Mario Jiménez, alias ’Macaco’ y el confinamiento de las Farc y el Eln a las zonas montañosas del Nudo del Paramillo y el Sur de Bolívar, creó un vacío de poder en el control de las actividades mineras y narcotraficantes que, desde mediados del 2008, se disputan cuatro poderosas bandas criminales: ’Los Paisas’, ’Los Rastrojos’, ’Los Urabeños’ y ’Águilas Negras’. De acuerdo con el Ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas Lleras, estos grupos "participan en la producción, tráfico, comercio y rutas del narcotráfico".
En esa disputa también participa el Estado, que empezó desde hace varios años a fumigar y erradicar manualmente la hoja de coca e imponer su autoridad. Pero con lo que no contaban era que esas estructuras armadas ilegales estarían en medio del propósito gubernamental de acabar con los cultivos ilícitos.
No obstante las dificultades, la lucha antinarcóticos ha dado resultados. Según Aldo Lale-Demoz, representante en Colombia de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), la superficie cultivada con hoja de coca en esta subregión de Antioquia se redujo en un 38,4% entre los años 2007 y 2009, pasando de 8.604 hectáreas a 3.306 hectáreas. "Para 2010 proyectamos una continua reducción de los cultivos ilícitos en este departamento", calcula el vocero de la Unodc.
Pero son justamente esas cifras las que desconciertan a los campesinos, pues no entienden por qué se ha intensificado la aspersión aérea en varias zonas del Bajo Cauca donde la Unodc ha certificado desde el 2008, cuando se inició este programa, que no hay cultivos de hoja de coca ni laboratorios para el procesamiento de base de coca ni cristalizaderos para el refinamiento de la cocaína, requisitos necesarios para que el Estado y las diferencias agencias internacionales inviertan allí.
Si bien para los organizadores de la movilización había razones de fondo para volver a llamar la atención de las autoridades sobre los daños ocasionados por la aspersión aérea en cultivos lícitos, las protestas fueron relacionadas por las autoridades departamentales con la guerrilla de las Farc, a la que le atribuyen presiones indebidas sobre los labriegos para que salgan de sus fincas y se concentren en el casco urbano de Tarazá, con lo que se pretende deslegitimar sus reivindicaciones sociales y económicas.
"Se han cometido delitos de lesa humanidad por los que tendrán que responder los promotores de ese desplazamiento. Están ya denunciados ante las autoridades, a la Fiscalía, que adelanta una investigación", afirmó el gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos Botero, una semana después de finalizada la manifestación campesina. "Estaban prácticamente secuestrados muchos ciudadanos, no los dejaban salir porque las Farc los tenían presionados".
Jorge Ríos, secretario de Asocbac y vocero de los labriegos de Tarazá, refuta al gobernador Ramos y aduce que es mentira que las Farc estuvieran detrás de la movilización: "La guerrilla no tuvo nada que ver, los mismos campesinos presionaron para que hubiera presencia de mucha gente".
En ese sentido se expresa también Álvaro Ballesteros, fiscal de la junta de acción comunal del Cañón de Iglesias: "Por reclamar un derecho nos tildan de guerrilleros, eso es humillante". En medio de un bosque nativo de la vereda El Embaretado, fumigado con glifosato a comienzos de febrero por aeronaves de la Policía Antinarcóticos, resume lo que a su juicio es el motivo de las manifestaciones masivas: "el Gobierno Nacional es el que nos empuja a protestar, porque no nos cumple, si nos cumpliera no marcharíamos".
Según Ballesteros, desde cuando se reunieron en Tarazá con el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez durante un consejo comunitario realizado el 3 de mayo del 2008 que desactivó una de las tantas protestas de ese año, no han recibido la atención debida por parte de los gobiernos Nacional y Departamental: "nos ofreció reparación de todos los daños, subsidio de vivienda y titulación de tierras. Nos trajeron unas semillas de esas que se compran en papeleticas, viejas, llena de polilla, éramos sesenta familias y mandaron semilla sólo para ocho".
Las afirmaciones de Ballesteros contrastan con cifras de la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional. Según Nuris Obregón Rodríguez, directora del programa contra cultivos ilícitos de esta agencia gubernamental, en este municipio se han invertido cerca de 3.000 millones de pesos en diferentes programas sociales, dirigidos a familias que quieren acabar con los cultivos ilícitos, que se suman a los cerca de 10.000 millones que ha aportado la Gobernación de Antioquia en esta zona del departamento.
VerdadAbierta.com recorrió durante una semana diversos corregimientos y veredas del Bajo Cauca antioqueño con el fin de conocer de manera directa la situación de esta subregión del departamento. Allí entrevistamos campesinos, funcionarios de las administraciones locales, líderes comunitarios, representantes de los gobiernos departamentales y nacionales, y voceros de agencias internacionales, todo con el fin de ofrecer un amplio panorama sobre lo que ocurre en una de las subregiones con más alto grado de conflictividad en Antioquia y el país.
Durante las visitas, se pudo constatar que hay veredas certificadas por la Unodc que fueron fumigadas, afectando tanto a los campesinos como las inversiones que hacen el propio Estado y organismos internacionales en el proceso de sustitución de cultivos; también se tuvo conocimiento de la desarticulación que existe entre la Policía Antinarcóticos y las distintas administraciones municipales, las cuales no son tenidas en cuenta a la hora de concertar los lugares que serán fumigados; igualmente, de los controles que ejercen las bandas criminales emergentes para ingresar a determinadas áreas rurales y urbanas; asimismo, de la inconsistencia en la cartografía empleada por los pilotos de las aeronaves para ubicar las zonas a asperjar; y finalmente, una profunda desconfianza en las instituciones del Estado.
La situación no es fácil para miles de campesinos de esta zona del Bajo Cauca que por años ha estado entre la legalidad y la ilegalidad.
El reto para el Estado es atender una población que clama por soluciones concretas, eficientes y rentables que les permita acceder a un nivel de vida más digno que el que les prodiga una actividad que ahonda cada día su miseria.
9 de marzo de 2011
7 de marzo de 2011
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el alemán y la parapolítica en chocó


El exjefe paramilitar, Freddy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’ dijo a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, que entregó dineros a los ex congresistas Edgar Ulises Torres y Odín Sánchez para sus candidaturas al congreso.
Colombia. En el juicio a los excongresistas por nexos con paramilitares, ‘El Alemán’ aseguró a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia que apoyó política y financieramente a Edgar Elises Torres y Odín Sánchez en las elecciones de 2002.
"El Bloque Élmer Cárdenas apoyó campañas políticas en el departamento del Chocó, la de Odín Sánchez, la de Édgar Eulises Torres y la de un señor Córdoba" dijo ‘El Alemán’.
En su declaración, ‘El Alemán’ dijo que entregó a Torres la suma de 100 millones de pesos para su campaña al congreso en el año 2002,  150 millones para apoyar la candidatura del exgobernador Julio Ibarguen (elegido en 2003) y otros recursos, en calidad de préstamo, destinados en ese momento a futuras campañas del ex representante.         
En cuanto a Odín Sánchez, congresista del Partido de la U,  el ex paramilitar dijo en una ocasión se encontró con el ex congresista. "Odín Sánchez se reunió conmigo para pedirme dinero porque estaba en una mala situación económica".
Según ‘El Alemán’ "aunque en algún momento hubo preferencia por Édgar Eulises Torres por tener relación con Robert Mendoza, a Odín se le entregaron cincuenta millones de pesos porque era de interés para nuestra organización".
El paramilitar explicó que el Bloque tomaba la decisión de apoyar logística y financieramente a algunos políticos, mediante una serie de reuniones con los PDS, Promotores de Desarrollo Social, quienes eran personas capacitadas para trabajar con las comunidades.
Según el exjefe paramilitar, el bloque Elmer Cárdenas les dio apoyo logístico y económico a muchos candidatos y líderes con trayectoria política  del departamento del Chocó, entre los que se encontraban Odín Sánchez y Edgar Eulises Torres.
"Odín y Torres llegaron a mi, buscando el respaldo de la organización, por intermedio de líderes de la zona, entre ellos Catalino Segura Moreno, líder de las comunidades negras, militante del Bloque y primer promotor de Desarrollo Social", indicó el ex paramilitar.
Además el desmovilizado señaló que otros desmovilizados de ese bloque estaban siendo presionados por los acusados. En este sentido aseguró que a alias ‘Mauricio’, a alias ‘El Canoso’, a Catalino Seguro, alias ‘Nando’ o ‘Asprilla’ y a Darío Mendoza Caravaggio, alias ‘Cocacolo’ o ‘El Águila’, les estaban ofreciendo dinero para cambiar su testimonio.
En este sentido,  ’El Alemán’ reiteró que el político chocoano Robert Mendoza, esta ofreciendo dinero a desmovilizados para que nieguen los vínculos de Torres con el bloque Élmer Cárdenas.
Odín Sánchez y Édgar Ulises Torres, negaron cualquier nexo con grupos paramilitares que delinquieron en el Urabá chocoano y defendieron los acuerdos electorales que firmaron entre ellos para llegar al Congreso. Ambos ex congresistas rechazaron las acusaciones hechas por el exjefe del Bloque Élmer Cárdenas de las Auc,  Freddy Rendón Herrera alias ‘El Alemán’ quien aseguró haberse reunido con los excongresistas y haberlos apoyados en sus respectivas campañas al Congreso.
En un primer momento, el exrepresentante Sánchez reconoció la presencia de grupos paramilitares en el Chocó desde 1998. No obstante, y contrario a las acusaciones, aseguró que muchos de sus aliados polìticos fueron "presionados" por estos grupos armados.
Sobre las declaraciones de ‘El Alemán’, Sánchez negó la existencia de vínculos con fines electorales entre él y el ex jefe paramilitar. "Nunca me ha apoyado Freddy Rendón Herrera… tampoco me he reunido con Ulises Torres y ‘El Alemán’", explicó el ex congresista.

El Acuerdo de Singapur y Otras Reuniones
Según ‘El Alemán’,  el Acuerdo de Singapur se realizó entre los dos movimientos políticos, el de Édgar Eulises Torres y el de Odín Sánchez, con el fin de apoyar al profesor Julio Ibargüen en su candidatura a la gobernación.
El acuerdo, en el que ‘El Alemán’ no estuvo presente, se realizó en Quibdó en el año 2003.
El jefe del Bloque Elmer Cárdenas, dijo que el pacto había estado precedido por una reunión que se realizó en septiembre del 2001, en el corregimiento San Isidro, en una oficina de los paramilitares conocida como La Papaya.
En esta oportunidad, según la versión entregada por ‘El Alemán’, se reunieron el ex jefe del Bloque Elmer, el desmovilizado Carlos Javier Pérez Nieves, y los ex congresistas Torres y Sánchez, para acordar el apoyo político de las Autodefensas a los excongresistas y definir un candidato a la gobernación.
"En esa fecha se dio apoyo económico y logístico a Odín y a Edgar y se trató de lograr una alianza para lanzar un candidato a la Gobernación del Chocó", dijo el ex paramilitar.  
‘El Alemán’ dejo en claro que los acusados, con quienes, según el, se reunió con frecuencia,  fueron sus amigos. "No es nada personal contra ustedes, solo pienso que si esas reuniones fueron un delito, ustedes deben asumir su responsabilidad, así como nosotros asumimos la nuestra".  En este sentido, ’El Alemán’, dijo que ningún político se reunió con el bajo presión."Nadie que fuera a hablar conmigo, fue bajo amenazas"

Las Grabaciones Telefónicas Que Comprometen a Torres  
En la audiencia de este martes se escucharon grabaciones en las que el ex congresista Edgar Eulises Torres ofrece dinero a testigos llamados a declarar por la defensa.
En las interceptaciones telefónicas hechas al ex representante, se escucha la supuesta voz de Torres ofreciendo entre un  millón y millón quinientos a los declarantes en el proceso.
Sin embargo, al ser interrogado por los magistrados del Alto Tribunal, Torres explicó que el dinero tenía como destino suministrar el transporte a los testigos. "ese dinero fue para trasporte, nosotros que somos los interesados debemos suministrar el transporte a los testigos para que ellos vengan a confiar su versión a la Corte".
En su primer interrogatorio ante los magistrados de la Corte Suprema, Torres se declaró inocente del delito de concierto para delinquir agravado.

El Proceso contra Torres y Sánchez
A mediados de abril de 2009, el Alto Tribunal abrió investigación preliminar contra los ex representantes a la Cámara  por sus aparentes vínculos con el Bloque Élmer Cárdenas.
Cuatro meses después, el 31 de agosto, Édgar Eulises Torres fue capturado y Odín Sánchez se entregó a las autoridades, luego de que la Corte dictara orden de captura.
Durante una versión libre ante la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, el exjefe paramilitar Freddy Rendón Herrera, alias ’El Alemán’, dio un listado de 23 políticos que supuestamente hicieron alianzas con los ’paras’, entre los que mencionó a Torres.
Posteriormente, el exjefe del Élmer Cárdenas sostuvo esta versión ante magistrados auxiliares de a Corte, señalando que Torres y Odín Sánchez hicieron parte de su proyecto político en Chocó.
‘El Alemán’ le explicó a la Corte que sí se hicieron alianzas y pactos con varios de los políticos del Chocó para llegar a diferentes cargos públicos, como el Congreso, alcaldías o la Gobernación. El ex jefe paramilitar aseguró que sostuvo numerosas reuniones con políticos de la región que consideraba "amigos de la causa".
Agregó que le hizo un préstamo de 400 millones de pesos a Édgar Eulises Torres, que el congresista le prometió pagarle con los contratos que se ganaría una vez elegido.
9 de marzo de 2011
7 de marzo de 2011
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tierras robadas por castaño y arroyave


Con amenazas y pagando a precios irrisorios a sus dueños, los dos paramilitares se apropiaron de miles de hectáreas de tierras en los Llanos Orientales y la Sabana de Bogotá.
Colombia. En una versión libre ante la Fiscalía 5 de Justicia y Paz, Daniel Rendón Hererra, alias ‘Don Mario’, Luis Omar Marín Londoño, alias ‘Matías’ y Jesús Emiro Pereira Rivero alias ‘Alfonso’ o ‘Huevo de Pisca’, hablaron de fincas, casas y oficinas que Vicente Castaño, alias ‘El Profe’ y Miguel Arroyave, alias ‘Arcángel’, se adueñaron en los Llanos y en Bogotá.
Los bienes, que pueden costar cientos de millones de pesos, estaban hasta ahora por fuera de la vista de la justicia. De ser identificados, servirán para reparar las más de 10.000 víctimas que dejó el Bloque Centauros en Meta, Casanare y Guaviare.
Vicente Castaño, desaparecido desde 2007, y Miguel Arroyave, asesinado por sus propios hombres en 2004, consiguieron los bienes con dinero del narcotráfico, presionando a sus dueños, comprando a bajo precio y traspasando los títulos de propiedad con amenazas.
Una de las víctimas de los paramilitares fue el comerciante Olmedo Cadavid, quien según ‘Don Mario’ era primo de Nevio Echeverry, ex gobernador de Guaviare.
Según contó ‘Alfonso’, quien fue escolta de los hermanos Castaño, en 2000 enviaron cocaína en un tractomula de San Matín, Meta, a Bogotá pero el cargamento fue robado, al parecer con la complicidad del conductor. Los ‘paras’ le pidieron explicaciones a Olmedo Cadavid,  que supuestamente administraba el envío de droga.
"El que se robó la ‘coca’ fue el chofer, pero Olmedo tenía bienes y le quitaron eso. Vicente dio la orden de recuperarla", dijo ‘Alfonso’.
Cuando trataba de huir, los ‘paras’ obtuvieron información de su paradero, según dijeron en la audiencia, a través de Nebio Echeverry. "Se iba a volar, Nebio nos dijo los números de los vuelos en los que llegaba de Estados Unidos  a Villavicencio (…). Nos dijo que se iba a volar de nuevo, que sólo iba a arreglar sus cosas y se iba a Estados Unidos del todo".
Los paramilitares esperaron a Olmedo Cadavid en el aeropuerto, lo siguieron y lo secuestraron en un asadero, en la vía a Puerto López, Meta. Obligaron a su mujer a viajar a los Llanos y los intimidaron para que entregaran sus bienes.
Así fue como traspasaron bienes en los Llanos y en Bogotá: la estación de servicio Bonita en San José del Guaviare, una finca cerca de Villavicencio, y en Bogotá, cuatro casas y una oficina en Sanadresito. Después los ‘paras’ asesinaron a Cadavid y a su hermano.
Nebio Echeverry, gobernador de Guaviare por el Partido Conservador entre 2001 y 2003, fue señalado por sus presuntos nexos con los primeros ‘paras’ del Llano. En 2010 ingresó a la lista Clinton, ya que lo investigan por ser testaferro de Pedro Oliverio Guerrero, alias ‘Cuchillo’.
En la versión libre, los desmovilizados contaron sobre varios casos en los que Miguel Arroyave se apropió fincas de sus propios hombres y de oficinas en Bogotá que le robó a narcotraficantes que supuestamente trabajaban con la guerrilla.
‘Matías’, uno de los versionados, dijo que Miguel Arroyave le quitó Guamerú, una finca ganadera de 5.700 hectáreas. Por llevar más de diez años en las autodefensas, en 1999 Vicente Castaño le regaló la mitad del predio. ‘Don Mario’, quien en esa época cuidaba laboratorios de cocaína para Castaño, la compró con 250 millones, es decir a unos 5.000 pesos la hectárea.
En 2001, cuando Miguel Arroyave tomó el control del Bloque Centauros, amenazó de muerte a ‘Matías’, lo acusó de asesinar a un familiar y le robó la propiedad. Se la entregó a su primo Nicolás Arroyave, que según se dijo en la audiencia, administraba más bienes para el ex jefe ‘para’.
‘Alfonso’ por su parte señaló que Miguel Arroyave le cogió El Chaparrito, una finca ganadera de 20.000 hectáreas en Pore, Casanare. En 2000 se la compró a Arroyave que estaba en la cárcel en 250 millones de pesos. El predio había sido robado a otro paramilitar, alias ‘Iván’.
‘Alfonso’ fue capturado en 2001 y El Chaparrito volvió a las manos de Arroyave, quien se la entregó a su primo Nicolás. La finca, según ‘Alfonso’ está ahora en manos de "alguien muy poderoso, me dijeron que hay gente armada allá".
Otra de las personas que presuntamente se benefició con los predios de Miguel Arroyave, según dijeron los desmovilizados en la audiencia, fue Benigno Santamaría, un ganadero del Meta.
‘Alfonso’ dijo que se quedó con la finca Piedemonte, de unas 900 hectáreas, que fue comprada por ‘Don Mario’. También tiene la Hacienda El Algarrobo, en Paratebueno, Cundinamarca. "Esa finca está más enredada", dijo ‘Alfonso’ a la Fiscalía. Según él Arroyave se la quitó a Néstor López, alias ‘El Enano’, un esmeraldero con el que dijo haber trabajado en laboratorios de ‘coca’.
Los ex jefes paramilitares también contaron que Miguel Arroyave tenía una oficina en el centro comercial Hacienda Santa Bárbara, al norte de Bogotá, que le habían quitado a un narcotraficante que trabajaba para las Farc.
"Cogimos una personas que estaba exportando droga a Centro América o a las islas. Era de ‘John 40’ (Géner García, jefe de las Farc). Lo retuvimos un tiempo y lo soltamos, le quitamos el valor (el dinero de la coca), pues ya había coronado", dijo ‘Alfonso’.
Identificar los bienes y entregárselos a Acción Social pede ser clave para reparar las más de 10.000 víctimas del Bloque Centauros registradas ante Justicia y Paz, que hasta ahora no cuentan con más de cinco lotes, una docena de vehículos y cerca de mil millones de pesos.
9 de marzo de 2011
28 de febrero de 2011
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persistencia de lyda


Después de que le desaparecieron a su hermano, Lyda Quevedo creó una fundación para reivindicar los derechos de las víctimas del paramilitarismo en Casanare.
Colombia. El 28 de noviembre de 1999 los paramilitares de las Autodefensas Campesinas de Casanare (Acc), se llevaron a Yovany Quevedo y a su esposa Luz Neira Achagua. Alguien los señaló como auxiliadores de la guerrilla. Él se ganaba la vida conduciendo una camioneta en la que le llevaba comida a una empresa de cocina subcontratista de la petrolera British Petroleoum y nada tenía que ver con política.  No volvieron a aparecer.
Lyda Yaneth, la hermana de Yovany, quiso salir a buscarlo inmediatamente. Pero aún muriéndose por dentro no pudo porque temía correr la misma suerte. Con el transcurrir de los meses, poco a poco, fue superando la impotencia. No era necesario que se lo dijeran, pero ella sabía que en Casanare había muchas  otras hermanas, esposas, madres que les estaba sucediendo lo mismo, pero todas guardaban silencio. Entonces se animó a contar su historia a quien la quisiera escuchar.
 "A Yovany se los sacó un grupo de ‘Martín Llanos’. Se lo llevó Javier, alias ‘Águila’, y no volvimos a saber de él", era la historia que repetía Lyda una y mil veces a amigos, a conocidos, a otras víctimas del horror. Quería alentar a víctimas a denunciar. Que se unieran todas para frenar a esos matones que estaban llenando de tumbas clandestinas y de viudas al Casanare.
Cada vez se fue más lejos, a regiones más apartadas de Yopal. Consiguió reunir a 15 madres e hijos de personas desparecidas a la fuerza por miembros de los paramilitares. Y juntas buscaron a sus seres queridos. Fueron a reuniones con la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, con padres de la Iglesia, con autoridades locales y hasta con paramilitares, entre ellos Vicente Castaño. Pero nadie les dio respuestas sobre el paradero de su hermano, ni de ningún otro. La gente, entre el miedo y el desprecio, la tildaban de loca, decían que se iba a hacer matar.
El 3 de septiembre de 2005 se desmovilizaron 1.200 miembros del Bloque Centauros en una finca en Tilodirán, una vereda de Yopal, con José Vicente Castaño, hermano mayor de Carlos, y consejero mayor de las AUC, a la cabeza. Y aunque ‘Martin Llanos’ aún siguió armado, Lyda se llenó de entusiasmo y creó entonces la Fundación ‘Yovany Quevedo, lazos de vida’, en honor a su hermano desaparecido.
Hoy están inscritos con su fundación 2.850 familias  víctimas del paramilitarismo. Y a través de ésta ha podido hacer escuchar sus voces para exigir sus derechos. Empujó la creación de un comité interinstitucional, del cual hacen parte la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo, la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, la Misión de Apoyo al Proceso de Paz (MAPP-OEA), la Secretaría de Gobierno Departamental y Acción Social. De esta manera les han podido dar una atención más integral a las víctimas.
Pero además logró que se institucionalizara el 13 de septiembre de cada año, como el Día Cívico de las Víctimas del Conflicto Armado en Casanare. Un esfuerzo que logró por encima de las amenazas de muerte, que no fueron pocas.
9 de marzo de 2011
23 de febrero de 2011
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los bloques fantasmas según hh


El exjefe paramilitar dijo que los bloques Héroes de Tolová, Héroes de Granada, Cacique Nutibara y Pacífico no existían en las Auc y se montaron para que narcos se metieran a Justicia y Paz.
Colombia. En una nueva audiencia ante el Tribunal de Justicia y Paz en Bogotá, Éver Veloza, alias ‘HH’, desmovilizado del Bloque Bananero, señaló que fueron varios los bloques que se colaron en el proceso de Justicia y Paz y que no eran de paramilitares.
También dijo que varios jefes ’paras’ entregaron las armas como simples patrulleros para no tener que responder por sus crímenes ante los tribunales.
‘HH’, encarcelado en Estados Unidos desde 2009, añadió que el excomisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo y el ex ministro del Interior Sabas Pretelt se comprometieron en cambiar  un "articulito" para impedir la extradición de los jefes paramilitares que estaban negociando con el gobierno.
Según ’HH’, el Bloque Pacífico era un grupo pequeño, de no más de 20 personas, que se encargaba de cuidar, prestar seguridad y cobrar por embarques de cocaína de Luis Hernando Gómez, alias ’Rasguño’. En el Bloque Pacífico, 144 hombres entregaron 117 armas largas, 16 cortas y 53 granadas.
Francisco Javier Zuluaga, alias ’Gordolindo’, fue uno de los que se desmovilizó con este grupo. El expara, que está preso en un cárcel en Nueva York, dijo que ‘Gordolindo’ le pagó 5.000 millones de pesos a Rodrigo Zapata Sierra, alias ’Ricardo’ para que lo incluyeran en las filas de las autodefensas.
’HH’ denunció que Rodrigo Zapata, alias ’Ricardo’, quien era el jefe del Bloque Pacífico, y se desmovilizó en el Bloque Calima como simple patrullero.
"Me di cuenta (que ’Gordolindo’ entregó plata) porque ‘Gordolindo’ todavía no le había pagado a Rodrigo Zapata todo. El se quejó con Vicente Castaño", dijo ’HH’. "Dije en presencia de Luis Carlos Restrepo que ‘Gordolindo’ no era autodefensa. El no tuvo en cuenta mi aporte y a los pocos días desmovilizó a ’Gordolindo’", señaló el exparamilitar.
Según ’HH’ el gobierno sabía que no eran paramilitares pero "estaba tapando la verdad". Además dijo que presuntamente Iván Roberto Duque , alias ‘Ernesto Baéz’, el abogado Abelardo De la Espriella y Rodrigo Pérez Alzate, alias ‘Julián Bolívar’, recibían dinero [por permitir] que el narcotraficante  Juan Carlos ’El Tuso’ Sierra se desmovilizara con las autodefensas.
Otro grupo que según el exparamilitar no existía y que fue creado para la desmovilización fue el Bloque Héroes de Granada de Diego Fernando Murillo, alias ’Don Berna’. ’HH’ dijo que a principios de 2004 empezaron a reclutar gente sólo para dejara las armas unos meses después. "El Bloque Héroes de Granada no existía cuando iniciaron la etapa exploratoria y las negociaciones", dijo.
El Bloque Héroes de Tolová, que también era de ’Don Berna’, era según ’HH’ un grupo pequeño del Bloque Norte, un frente que se convirtió en bloque para la desmovilización.
El Bloque Cacique Nutibara, que hace pocos días Freddy Rendón, alias ’El Alemán’, calificó de montaje, era según ’HH’ la Oficina de Envigado y las pandillas de los barrios de Medellín. "No eran autodefensas, pero a veces hacían trabajos para las autodefensas. Para mí el Cacique Nutibara era la Oficina de Envigado", señaló el desmovilizado al Tribunal.
Uno de los jefes paramilitares que pasaron de agache fue Jacinto Alberto Soto, alias ‘Lucas’, que según ‘HH’ era uno de los hombres de confianza de los Castaño en las finanzas, tanto legales como ilegales. ‘Lucas’ se desmovilizó como patrullero y no fue presentado a Justicia y Paz.

Las Promesas Incumplidas
‘HH’ también explicó que los representantes del gobierno que estaban negociando en Santa Fe de Ralito tomaron varios compromisos con los ‘paras’ que luego no cumplieron.
Uno de ellos fue el de cambiar un artículo de ley que iba a evitar la extradición de los jefes desmovilizados.
"Había preocupación por los pedidos en extradición, se puso el tema sobre la mesa. La respuesta que nos dio el señor Sabas Pretelt De la Vega y el ex comisionado de paz era que iban a hacer un cambio en un articulito del tratado de extradición. Por eso se volvió atractivo para los narcotraficantes pasarse a las autodefensas para tratar de evadir la extradición", dijo ’HH’.
’HH’ también dijo que miembros del gobierno presuntamente les sugirieron postular un máximo de personas a Justicia y Paz, para que la ley colapsara y que el congreso tuviera que diseñar otra.
No encarcelar los jefes paramilitares fue otra de las promesas del gobierno a los jefes de las Auc, según ’HH’. "Nos dijeron que nos iban a poner brazaletes, cada uno se iba a quedar en su zona con proyectos productivos".
9 de marzo de 2011
8 de marzo de 2011
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