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columna de lísperguer

chile debe estabilidad a la traición


columna de lísperguer
Extrema derecha (UDI) rechaza idea de reformar sistema binominal.

El régimen electoral binominal es evidentemente antidemocrático, entre otras cosas porque corrompe uno de los principios fundamentales de la democracia, que es que un ciudadano vale un voto. Con este sistema, el voto ciudadano vale medio voto, porque la mitad de los parlamentarios (senadores y diputados) no son elegidos por los votantes, sino nombrados por las cúpulas de los partidos. El poder de estas cúpulas usurpa la voluntad ciudadana -como hemos visto recientemente con el de la señora von Baer, y el más descarado caso de Larraín, que se nombró a sí mismo. Estas prácticas son completamente inaceptables.
Diga lo que diga el capo de la extrema derecha, nunca podrá convencer a nadie que en un sistema donde un candidato que obtiene una minoría de votos es elegido, y el candidato rival que obtiene la segunda mayoría no (como ocurrió en las primeras binominales de 1990, cuando de 4 candidatos se eligió a Zaldívar con el 31,27% de los votos, y a Guzmán con 17,19%, y no a Lagos, que obtuvo el 30,62%). Esto evidentemente no es democracia.
Disociar los principios éticos del régimen electoral es una postura inmoral. En las democracias verdaderamente representativas, un ciudadano es un voto, y la representación es proporcional.
Es por la representación usurpada que representa el Parlamento actual que se ha convertido en una instancia en la que no se puede confiar. Ese Parlamento no representa a los chilenos. El país necesita recuperar la democracia, entre otras cosas para deshacernos de los usurpadores y terminar con la nefasta influencia de los partidarios del Mal.
Por otro lado, la tan alabada estabilidad del país ciertamente no se debe al binominal. Queda claro en la incoherente frase de Coloma: "Cada vez que yo acompañé a un ex Presidente de la Concertación en algunos de sus viajes, al final terminaba lleno de condecoraciones y alabanzas por la estabilidad política de Chile." La estabilidad no es el objetivo de la democracia, sino la soberanía popular. El país ha sido estable porque la Concertación abandonó la causa popular y pactó con sus antiguos victimarios para instalar el neoliberalismo y continuar de manera encubierta con la dictadura. El binominal fue la recompensa para repartirse en partes iguales eternamente el poder y sus privilegios.
lísperguer

quién soltó a los canallas de la udi


columna de lísperguer
UDI pide más represión contra movimiento estudiantil.

Sigue siendo inaceptable que este partido de extrema derecha siga ocupando sin justificación alguna un lugar tan prominente en la vida pública. No se refieren sus dirigentes ni una sola vez a los otros actos de violencia y abuso de autoridad evidentes en la infiltración policial, en el espionaje a parlamentarios, en los montajes policiales y en los despidos arbitrarios y humillaciones de la tropa cometidos por el corruptísimo alto mando de Carabineros. Es evidente que muchos disturbios son causados por provocadores que nada tienen que ver con el movimiento estudiantil, e incluso algunos son provocados por delincuentes comunes para poder, en el desorden, saquear algunas tiendas. Otros disturbios son provocados por los propios carabineros, sea a través de infiltrados o abiertamente, como cuando atacan a niños y jóvenes sin motivos atendibles. Es también evidente la falta de profesionalismo de las fuerzas especiales, que son incapaces de identificar y aislar a esos vándalos e incapaces de distinguirlos de los manifestantes.
Pero nada justifica los excesos de violencia a que llegan las fuerzas especiales, justamente porque se sienten protegidos por sus jefes asilvestrados y políticos inescrupulosos de la derecha psicótica. En uno de los últimos y notorios casos de brutalidad policial, que tuvo como testigo nada menos que a la directora del Instituto de Derechos Humanos, los carabineros golpearon y torturaron en el bus policial a los detenidos, les destruyeron sus cámaras y robaron sus memorias y les amenazaron de muerte. Estas son conductas totalmente inadmisibles. Sería intolerable que esos elementos, algunos de los cuales tienen nombre y domicilio conocido, sigan perteneciendo a Carabineros.
Si el ministro Hinzpeter, pese a sus reclamos de que representa a una imaginaria nueva derecha decente, se deja asesorar por los canallas de la UDI, debemos esperar lo peor. Mientras en otros países, los vándalos usualmente reciben penas razonables, consistentes en multas y trabajo comunitario, los cavernícolas de estas tierras piden más cárcel y bala para reprimir a jóvenes que pudieran ser sus hijos. Este es un partido que en un Chile democrático no debería ser ni siquiera admitido. Sus dirigentes se verían mucho mejor en un hospital psiquiátrico que en el Parlamento. Llama a risa que después de todas las insensatas amenazas con que salpican sus discursos, quieran hacernos creer que sólo quieren la paz.
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Recomiendo leer
Denuncian que Carabineros golpeó y torturó a estudiantes en Santiago y Valparaíso.

congreso no representa a los chilenos


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Estudiantes desconfían de intervención del Congreso en conflicto estudiantil.

Este es un problema insoslayable. Aparte de la desconfianza de los estudiantes por iniciativas que saben por experiencia que pueden estirarse y diluirse y terminar finalmente en nada, está el hecho incontestable de que el Congreso no representa a los chilenos porque sus miembros -senadores y diputados- no son elegidos de acuerdo a las reglas de las democracias representativas. Los chilenos sólo eligen -y aun esta elección de palabras complica- a la primera mayoría; los otros políticos elegidos son en realidad nombrados por las cúpulas de los partidos. Es decir, la mitad de los parlamentarios no representan a nadie. Sin embargo, votan como si hubiesen sido elegidos en nombre de los chilenos. Encima, algunos de los parlamentarios son designados o nombrados -como el, ejem, senador Larraín, o la senadora von Baer (que no fue elegida ni en primera mayoría ni como primera de su lista y burló la votación haciéndose nombrar). Esta farsa es intolerable. Nada que se decida en el Congreso tiene validez alguna. Para dar respuesta a las demandas estudiantiles, el presidente deberá atreverse a hacer uso de algunas de sus prerrogativas, recordando siempre, y recordando a sus aliados, que el 85 por ciento de los chilenos está a favor de la educación pública gratuita y de calidad, en ese orden.
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los pacos también tienen hijos en la escuela


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Alcalde Zalaquett amenaza con pedir intervención militar si prosigue protesta estudiantil.

Mientras más graves las denuncias contra las actuaciones de la policía, más agudos los gritos y destempladas las amenazas del alcalde. Como el ministro Hinzpeter, ni una sola palabra sobre la infiltración policial de las manifestaciones (aparentemente para provocar disturbios y justificar las arremetidas de las fuerzas especiales), ni una sola sobre el espionaje de parlamentarios y activistas sociales (realizado por el servicio de inteligencia de Carabineros), nada sobre los montajes policiales, nada sobre las numerosas denuncias de corrupción de los altos mandos de Carabineros (el general Gordon que nombra a sus íntimos en cargos públicos) y los malos tratos y humillaciones con que tratan a sus subalternos. Pero, ante un peligro exagerado y en gran parte inexistente, amenazas brutas de pedir la intervención militar o subir las penas por el delito de desorden público.
Pero la política de optar por la represión y enviar a fuerzas especiales a golpear a niños de entre 11 y 15 años que podrían ser los propios hijos de esos efectivos podría ser contraproducente. Los hijos de esos carabineros también marchan y sus padresse darán cuenta poco a poco de que lo que corresponde hacer es simplemente desobedecer. ¿Por qué sacrificarse por una institución que está ahora en manos de una mafia de extrema derecha que disfruta de inmerecidos privilegios mientras la tropa apenas puede llegar a fin de mes, que paga diez veces más por concepto de alquiler que su jefe máximo (que paga 30 mil pesos por una mansión del estado), que es maltratada, humillada y echada a la calle cuando denuncia la corrupción de sus superiores? ¿Para qué arriesgar la vida por esos mafiosos y obedecer órdenes inhumanas y estúpidas y ganarse el odio de tu propia gente cuando te puedes ganar la vida trabajando en la seguridad civil?
¿Y ahora el alcalde amenaza con sacar a los militares a la calle para que maten a tus hijos? Incluso para los carabineros debe haber un límite.
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guzmán es sinónimo de terror y barbarie


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Colocan artefacto explosivo en monumento al ideólogo de extrema derecha, Jaime Guzmán.

Sin justificar el aparente intento de volar el monumento al ideólogo de la extrema derecha, este acto obliga a reflexionar sobre su nefasto papel en la historia reciente de Chile como el político que destruyó su democracia y ayudó a instaurar un régimen de terror que terminó con la vida de más de tres mil ciudadanos. Su influencia aún se deja ver en la Constitución y en muchas de las instituciones de hoy, que siguen obstaculizando la recuperación de la democracia. Por su asociación con los episodios más execrables de nuestra historia, ni él ni su patrón, el general Pinochet, debiesen ser recordados nunca como héroes. Si se acepta que algunos rindan homenaje a un criminal, ¿no debiésemos admitir igualmente que se rinda homenaje a personajes como Hitler, Idi Amín Dada, Stalin, Pol Pot y otros notorios dictadores? Si se admite este culto, ¿por qué razón prohibiríamos la apología del odio racial, de la pedofilia, del canibalismo, del exterminio de algunas razas o nacionalidades, de la xenofobia, del satanismo? ¿Fomentar la democracia es lo mismo que promover los campos de concentración? ¿Tienen neo-nazis y fascistas derecho a ensuciar nuestras calles y espacios públicos con su culto a estos personajes siniestros?
Este es un monumento que no debió erigirse nunca.
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nueva derecha se muere en la cuna


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Ministro Hinzpeter amenaza con nueva ley para endurecer penas por desorden público.

La mayoría de las veces la gente -no sólo los vándalos ni los manifestantes- se cubre el rostro para protegerse de las lacrimógenas lanzadas por carabineros y para impedir que los fotógrafos e infiltrados de la policía puedan tomar fotos o identificarlos. Es comprensible que ningún chileno quiera tener su foto en los archivos de la policía, porque no se sabe qué pueden hacer con ella. En esto no hay nada ilegal. Y muchas veces los carabineros incurren en conductas violentas y abusivas porque se sienten protegidos por la visera de sus cascos, que dificultan su identificación -como lo demostró el caso del fotógrafo agredido en Valparaíso por un agente, cuya identificación tomó meses. Lagos Weber tiene por lo demás razón en que hay suficientes leyes que castigan los desórdenes públicos. No se necesitan más. Tampoco se necesita amenazar a los estudiantes con estropearles la vida metiéndolos en la cárcel y dejando a sus padres con deudas millonarias impagas si continúan participando en manifestaciones, que es evidente que es la intención del ministro vocero de la brevísima nueva derecha -que, como la otra, dejó la decencia y la racionalidad en casa. En lugar de coartar el derecho a manifestarse con iniciativas inconstitucionales, el ministro debería exigir un mayor profesionalismo de Carabineros.
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derecha autoritaria amenaza a chile


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Gobierno chileno anuncia proyecto que sube penas por desmanes públicos de 341 días a tres años.

Las iniciativas del gobierno son en realidad dos: la más importante, que no aparece mencionada en esta nota, pero sí en la prensa extranjera, es la intención de subir las penas por el delito de desmanes públicos de 341 días a tres años. La segunda es prohibir que la gente se cubra el rostro durante manifestaciones. Las dos iniciativas son ridículas, poco prácticas y derechamente anticonstitucionales. Es difícil entender cómo el fanatismo de extrema derecha, que parece haber poseído incluso al ministro que era la promesa de una derecha liberal decente, puede llegar al absurdo de pretender fijar las normas de vestuario a los ciudadanos que participan en manifestaciones. ¿Prohibirán también las bufandas, sombreros, gorras, abrigos de cuello largo e incluso paraguas y toda otra pieza de vestuario que pueda obstaculizar que los manifestantes puedan ser identificados por la policía? ¿O se refiere al vestuario de los que participan en desmanes? ¿Y cómo distinguirá entre manifestantes y vándalos, entre ciudadanos que se cubren la cara para evitar los gases lacrimógenos de los se la cubren para no ser identificados?
La amenaza de subir la pena a tres años va a significar destruir para siempre las posibilidades de educación de manifestantes si resulta que, por llevar capucha, son condenados por desmanes. ¿Cree el ministro que esa es una respuesta razonable, decente, a las reivindicaciones estudiantiles? ¿A quién quiere engañar? Todos hemos visto en televisión imágenes explícitas de que muchas veces son las fuerzas especiales las que provocan la reacción defensiva de los manifestantes, cuando son atacados con brutalidad e injustificadamente, o cuando elementos policiales infiltrados atacan a carabineros para provocar su reacción contra los estudiantes.
¿No podría también el ministro prohibir el uso de cascos con viseras opacas debido a que dificultan la identificación de los policías que, como es sabido, agreden salvajemente a menores de edad y luego lo niegan o intentan justificarlo de las maneras más burdas imaginables -como lo demuestran dos casos recientes: el asesinato a balazos por la espalda del comunero mapuche Mendoza Collío, al que su asesino (el cabo Patricio Jara Muñoz, del GOPE) acusara falsamente de haberle disparado, según determinó la Fiscalía Militar de Angol, y los encapuchados que fueron detenidos con bombas incendiarias que en realidad eran botellas con pintura?
El ministro no parará las movilizaciones con estas amenazas. Subir las penas facilitará los desmanes y violencias que comete la propia policía, que seguirá ocultando su incapacidad y falta de profesionalismo con leyes más duras. El ministro Hinzpeter, que era la promesa de una derecha decente con rostro humano, en realidad es un desastre para el país, al que empuja por un despeñadero autoritario que no hará más que agravar la situación actual.
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quiénes pagan la educación


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Presidente Piñera explica de dónde viene el dinero que paga la educación.

Qué extravagante creencia la del presidente, de que si la educación fuera gratuita, los más pobres terminarían financiando la educación de los más ricos -por los impuestos. Pero, ¿está diciendo que los pobres pagan los mismos impuestos que los ricos? De todos modos, el origen de toda nuestra riqueza es el trabajo, y el capital, en tanto que es la forma que adopta el trabaja ahorrado y, por lo general, apropiado, de modo tal que en realidad los trabajadores, pobres y menos pobres, son los que pagan absolutamente todo, incluyendo el sueldo del presidente y los privilegios de las clases ricas y de la clase política que nos gobierna a todos, en nuestro nombre, pero que sin que podamos elegir a sus miembros. No creo que después de tantos siglos de explotación a los pobres les preocupe financiar la educación de los ricos: lo han hecho siempre. Y financian no solamente la educación, sino que todo, sus empresas, sus bancos, sus negocios, incluso sus empleadas y jardineros. Así que cuando se quiere una educación pública a costas del estado, lo que se quiere es que esas clases privilegiadas devuelvan esos capitales a la sociedad para reinvertirlos en el bien común -lo que ciertamente esas clases no han hecho nunca. Esta es una realidad que ve todo el mundo, incluso en el extranjero -por ejemplo, el editorialista del diario El País, que escribe que "una enseñanza pública, de calidad y gratuita, (...) es la mejor garantía para una nación próspera en democracia"-, pero no nuestro propio presidente.
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