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columna de lísperguer

inevitable crisis de legitimidad


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En su columna en La Nación, Antonio Leal comenta crisis chilena.

Muchos de los problemas que está teniendo el presidente Piñera ahora, no los tuvieron en esa medida los gobiernos de la Concertación porque entre la sociedad civil y esa coalición política se compartía la lucha contra la dictadura y porque esos gobiernos lograron darle una cara humana al neo-liberalismo. Pero en estos dos últimos años se agudizaron las peores falencias del modelo político y económico chileno. El sistema binominal es una burda usurpación de la voluntad ciudadana y despoja de legitimidad toda acción de la clase política. Lo sabíamos desde 1990, cuando fue elegido el senador fascista Jaime Guzmán con apenas el 17% de los votos. Ese tipo de burda y descarada usurpación se vuelve a reproducir con la designación senatorial de von Baer y Larraín -y es especialmente reprochable la primera designación, pues la señora von Baer venía de perder las elecciones. Estos nombramientos han sido cruciales para el estallido social que estamos viviendo.
El caso de La Polar ha dejado en evidencia las prácticas usureras y la desprotección de los consumidores que ha favorecido la clase política en su conjunto. La gigantesca dimensión de la estafa parece haber sido posible porque sus directivos se sentían protegidos o por el gobierno o por la clase política. Quizá no sea así. Pero el hecho de que entre sus directivos hubiera asesores y amigos del presidente y parientes de parlamentarios y ministros refuerza la temible imagen de que ejecutivos de grandes empresas y parlamentarios y ministros pertenecen a un solo y mismo grupo. El escándalo de HidroAysén pertenece igualmente a esta serie: una decisión irregular, presiones, falsificaciones y dos hechos terribles -que el director de la empresa sea cuñado del presidente y que la primera dama recibiera una donación de un millón de euros para su fundación. Eso huele terriblemente mal.
Luego el escándalo de la educación por lucro, el endeudamiento, la segregación. La intolerable represión de los mapuches. La violencia policial injustificada. La infiltración policial de las marchas. El espionaje de parlamentarios. La politización de las fuerzas de orden por un general que da opiniones política de ultradrecha sin que nadie lo llame al orden. Los montajes policiales. El vergonzoso salario mínimo y el descaro con que ministros y políticos discuten alegremente sobre si reajustar ese salario con un dólar más -mientras que, al mismo tiempo, senadores y diputados se han fijado los salarios más altos del mundo (15 mil dólares).
Estas protestas ciudadanas pudieron haber ocurrido hace más de treinta años. Ocurren ahora porque la caldera ya no aguanta más. Chile vive una permanente y cada vez más grave crisis de legitimidad. Y la solución sigue siendo la recuperación de la democracia.
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defensa de occidente como encubrimiento


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Tras atentados terroristas en Noruega, el escritor Mankell propone dialogar con la extrema derecha.

Si Breivik es un psicópata, como parece que lo es, ninguna consideración del contexto podría explicar sus actos. Se podría creer que ciertas experiencias pueden haber desencadenado un odio incontenible contra los extranjeros, o contra cierto grupo de extranjeros, como los musulmanes o los árabes, y que se ha buscado su justificación, y fundamentalmente su encubrimiento, en un discurso imaginario que mezcla aspectos diversos del fundamentalismo cristiano, episodios históricos, autoritarismo y hasta mitos nórdicos y textos de videojuegos. Yo creo que es muy importante uno de los motivos que explica en su declaración: su convicción de que las mujeres noruegas, y las occidentales en general, estaba allanando en camino de los musulmanes en sus imaginarios planes de invasión de Occidente. ¿Será muy arriesgado sugerir que un desengaño amoroso -digamos, una novia noruega que lo deja por un árabe- puede haberlo llevado a la construcción de esta gigantesca trama para encubrir sus verdaderos motivos? Una humillación personal es probablemente mucho más fuerte que un detalle ideológico, como su admiración por el cristianísimo Conde Drácula, al que considera un exponente de la resistencia occidental contra los moros. Con un demente, es difícil saber qué es un motivo.
Pero sin ninguna duda los ingredientes de esa obnubilación se encuentran presentes en la Europa de hoy, donde incluso dirigentes nacionales del calibre de Cameron, Merkel, Sarkozy y Wilders defienden discursos racistas y xenófobos. No es la inmigración ni la incapacidad de integrarse de los extranjeros la causa del terror del noruego, como tampoco es la causa de las posiciones moralmente aberrantes de esos políticos. Incluso esos políticos inmorales saben que Europa se hundiría sin inmigrantes. Y según intuyen muchos ahora, es precisamente la integración exitosa la que los nativos viven como peligrosa. Es también lo que ocurrió antes de la Segunda Guerra Mundial: los nazis protestaban que los judíos no se integraban, cuando la verdad era que los temían porque la integración empezaba a provocar lo que los nativos veían como su propio desplazamiento.
La democracia debe defenderse, ¿pero cómo hacerlo cuando quienes la amenazan gobiernan en gran parte de Europa? Lo más lógico sería, evidentemente, reprimir y controlar a la extrema derecha, que en su odio y descarada arrogancia han llegado a proponer que los extranjeros usen un distintivo para facilitar las tareas de control de la policía (la ministro de Extranjería de Holanda, Verdonk, en 2001, propuso obligar a los extranjeros a llevar en su cuerpo una tarjeta donde se especificaba el grado de integración cultural) o a concentrar a los extranjeros en guetos o a prohibir que hablen sus lenguas maternas en espacios públicos, al mismo tiempo que se prohíbe el uso del pañuelo de cabeza musulmán y se implementan leyes antiterroristas que permiten que inmigrantes árabes sean encarcelados indefinidamente sin acusación ni derecho a defensa). En Europa la democracia ha sido usurpada por la extrema derecha que la gobierna. Estos actos de terror, en lugar de provocar un rechazo de las ideologías que los amparan, podrían reactivar los debates sobre la inmigración. Si ocurriera, Breivik habría ganado una incoherente guerra que inventó para ocultar una humillación personal.
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estamos chatos con el sistema


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Carlos Larraín, presidente de Renovación Nacional, cree que manifestaciones son producto de conspiración comunista.

Con injurias y provocaciones no logrará Larraín ni convencer de que el descontento sea producto de una conspiración comunista ni contribuirá en nada para superar este periodo. Su estilo ordinario y agresivo podría incluso empeorar la situación si empuja a la oposición a negarse al diálogo con los partidos de gobierno. Podría provocar que el presidente Piñera se vea obligado a marcharse a casa anticipadamente, como le está ocurriendo a Rodríguez Zapatero en España. Su, ejem, análisis, no tiene ningún asidero. Primero, debería demostrar, ojalá en tribunales, que los comunistas están implicados en una conspiración. Y podría explicar, de paso, por qué considera comunistas al 80% de los chilenos que, como los estudiantes, rechazan la educación por lucro y favorecen el retorno a la educación pública.
Le irrita seguramente, como dicen prácticamente todos los actores sociales en este momento, que la solución es simplemente redactar una nueva Constitución, pues en esta está el origen del mal. En la Constitución y en un sistema electoral aberrante que usurpa la representación ciudadana. Por esta sencilla razón tienen los estudiantes y profesores toda la razón en rechazar de plano el recurso al Parlamento. Allá los políticos, alejados de la vida real y designados por ellos mismos en sus partidos, ciertamente se pondrían de acuerdo en archivar el caso -porque este sistema educacional y la estúpida sociedad en la que nos han obligado a vivir como esclavos es un engendro compartido por la dictadura y la clase política en su conjunto.
Si la Concertación quiere recuperar su vínculo con los chilenos, deberá rehusar toda componenda con el oficialismo y exigir de una vez por todas sentarse a dialogar para convocar a una asamblea constituyente, derogar el sistema binominal, terminar definitivamente con los enclaves de la dictadura y purgar de manera estricta de sus elementos fascistas a las ffaa, Carabineros y el poder judicial. Estos deben ser los únicos temas sobre los que la oposición debe acceder a tratar durante este gobierno, dejando todos los demás hasta después de la entrada en vigor de una nueva Constitución. El gobierno debe acceder a dar este paso histórico, o hundirse en medio de una revuelta social sin parangón, con huelgas indefinidas, manifestaciones, sabotajes y desobediencia civil. La democracia nos conviene a todos, a la derecha y a la izquierda, pero fundamentalmente a todos los chilenos. Estamos hartos. Estamos indignados. Estamos chatos.
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el mal echó raíz en el alma europea


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Matanzas en Noruega no logran modificar política xenófoba de gobiernos europeos.

Respaldada por la política exterior de Estados Unidos, desde 2001 el caballo de batalla de la extrema derecha europea ha sido que los inmigrantes (todos, pero especialmente los musulmanes) no se integran a las sociedades locales y que, en el contexto de la imaginaria guerra de civilizaciones, constituyen un peligro. Ese peligro lo hacía evidente la formación de células islámicas terroristas en Europa. El argumento de la falta de integración, y la preservación de otros valores culturales, también fue utilizado por los nazis para justificar lo que se transformó finalmente en el exterminio de los judíos. Y es igualmente falso.
Al contrario, como en el caso de los judíos en Europa, la xenofobia surgió en el contexto de una integración cada vez mayor y más exitosa. El racismo y el fascismo se vieron fortalecidos en sociedades previamente abiertas y tolerantes cuando los extranjeros empezaron a ocupar posiciones demasiado visibles, provocando el resentimiento de los nativos.
En Holanda, por ejemplo, el gobierno de extrema derecha que asumió en 2001, desechó el informe de una comisión parlamentaria multipartidista que demostraba abundantemente el éxito de la integración cultural. En lugar de eso, se restringió la inmigración y se empezó a encarcelar, a veces por años, a familias enteras, incluyendo niños y bebés, en cárceles diseñadas especialmente para extranjeros. Se prohibió la matrícula escolar de hijos de ilegales y se excluyó a los ilegales de servicios básicos, incluyendo la atención sanitaria. Ominosamente, algunas de las cárceles para extranjeros fueron instaladas en los terrenos de antiguos campos de concentración nazis. Mientras gobierno y prensa discuten libremente sobre si encerrar o no a los árabes en guetos, toda crítica de lo que llaman sociedad occidental de la que se creen el corazón es castigada con años de prisión indefinida, sin derecho ni a defensa ni a visitas. Ese delito se llama terrorismo. Y mientras eso ocurre en el continente, sus soldados atacan y destruyen con guerras de rapiña algunos de los países árabes de donde proviene precisamente esa inmigración.
Costará erradicar el mal fascista del corazón europeo. El mal ejerce un tremendo influjo sobre el imaginario de las sociedades de ese continente, que se aleja a pasos agigantados de los valores de tolerancia, diversidad y libertad que fueron alguna vez suyos.

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alcalde quiere silenciar protesta ciudadana


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Alcaldía de Quilpué anuncia querella contra vecinos y animalistas que protestan contra matanzas indiscriminadas de perros callejeros.

Esta denuncia no parece tener otro fin que intimidar a los vecinos. Si el alcalde quiere realmente que la ciudadanía sepa la verdad sobre sus acciones, y las de los denunciados, debería interponer una denuncia por calumnias, proceso mediante el cual los tribunales establecen la verdad o falsedad de los hechos denunciados. Con la denuncia por injurias sólo se quiere decir que el alcalde y otros funcionarios se sienten ofendidos, y no se ataca la cuestión de fondo sobre la veracidad de las acusaciones. Y uno se puede sentir ofendido porque lo miraron fijo. Si el denunciado no tuvo intención de ofender, el juicio simplemente se estanca.
Pero lo más grave es que existen muchos testimonios, incluso gráficos, de los actos ilegales de funcionarios de la municipalidad, que salen a recoger perros en las calles y aceptan la entrega voluntaria pese a que ambas cosas están explícitamente prohibidas por la jurisprudencia administrativa. La entrega voluntaria autorizada por el último dictamen de Contraloría sólo se justifica en caso de enfermedad del perro en que sea necesario aplicar eutanasia médica, y en caso de que existan evidencias fundadas de que el can tiene rabia, en cuyo caso deberá ser observado durante diez días. Si se confirma su estado, se le puede aplicar eutanasia para aliviar su sufrimiento. La muerte de un perro no se justifica en ningún otro caso.
Por otra parte, antes de aceptar una entrega voluntaria, el vecino debe probar que es efectivamente dueño de la mascota, cosa que en Chile, y en San Antonio, es imposible, porque no existe un registro canino obligatorio. Cualquiera puede capturar a perro de la calle, o del vecino, y llevarlo a la municipalidad para que lo maten. En estos casos, la municipalidad se haría culpable de robo o de complicidad en la usurpación de identidad (cuando un vecino pretende ser dueño de un perro que no es de su propiedad).
Hay otras acusaciones más graves, pues muchos vecinos denuncian que los funcionarios matan a los perros a palos en el vertedero o que los envenenan. Además, también se ha denunciado hace poco que funcionarios del alcalde se han acercado a vecinos a amenazarlos por haberles fotografiado cuando salen a matar perros.
En lo que va de año la municipalidad ha matado a 69 perros, lo que es una cifra demasiado alta como para pretender que se trata de la aplicación de la eutanasia médica. El único modo de poner fin a estos abusos de las autoridades es introducir un sistema de fiscalización ciudadana que corrobore caso por caso la veracidad de los informes veterinarios y permitir que los funcionarios subalternos se nieguen a ejecutar órdenes ilegales sin temer por ello perder sus empleos.
Algo huele mal en San Antonio, pero no son los perros sino el alcalde y sus cobardes y mediocres subalternos.
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zoológico debe ser abolido


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En Quilpué implementan programa para llevar a escolares al zoológico.

No se entiende cómo ha podido decidir la municipalidad de Quilpué que estas visitas al zoológico podrían incentivar la asistencia escolar. ¿Cuál será la relación entre una cosa y otra? ¿Que los niños asistirán más a menudo a la escuela para ir al zoológico? ¿Cuántos días al año irán los chicos al zoo para que el programa tenga sentido?
Lo peor, además, es que se contribuye a la educación de los chicos con instituciones aberrantes, inculcándoles en este caso la idea de que con los animales puede hacer uno lo que quiera, que es normal cazarlos y encerrarlos de por vida en jaulas indecentes sin ningún motivo atendible. El zoológico es una institución que no tiene razón de existir y donde se violan gravemente los derechos animales. El mero encierro ya es maltrato. Muchos estudios han demostrado que los animales encerrados en zoológicos sufren toda una serie de patologías -incluyendo la demencia- asociadas al encierro y al tedio. Una investigación reciente sobre la condición de los chimpancés en zoológicos ingleses y estadounidenses revela que sufren todos enfermedades mentales producto del cautiverio, cuyos síntomas más evidentes son el consumo de feces, la automutilación y balanceos repetitivos. Ya en los años cincuenta el etólogo Henry F. Ellenberger comparó el zoológico con la cárcel y el hospital psiquiátrico en su sugerente artículo ‘The Mental Hospital and the Zoological Garden’.
¿Cree alguien que puede ser instructivo llevar a los alumnos a presenciar este espectáculo deprimente de animales encerrados, enloquecidos, tristes, deprimidos, angustiados, que ven en los chiquillos los cachorros de la especie maldita que los encarceló? ¿Deben los chicos acostumbrarse a este espeluznante y desgarrador espectáculo y a considerar como normal el maltrato que es el cautiverio?

Sugiero leer
1. Chimpancés en el zoológico
2. Contra el zoológico

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gobierno se pasa ciudadanía por el sobaco


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Ex ministro von Baer, que había perdido las elecciones senatoriales, es designada ministro por el gobierno.

Yo creo que el gobierno todavía no mide la profundidad e intensidad del descontento de la ciudadanía. En momentos en que los ciudadanos piden más democracia, más participación, más inclusión -que es evidente cuando reclaman el fin del binominal, la redacción de una nueva Constitución, la realización de primarias abiertas-, el gobierno decida no sólo ignorar estos anhelos sino además pasárselos por el sobaco, secuestrando a políticos elegidos para nombrarlos en cargos de gobierno (como el caso de la alcaldesa de Recoleta), o al revés, nombrando en cargos parlamentarios a candidatos que no fueron elegidos (como el nombramiento de Ena von Baer como senadora) haciendo todavía más patente que la elección de parlamentarios es en realidad un paripé. Creo que el gobierno realmente no sabe lo que está pasando en la calle y los hogares chilenos. Estos nombramientos son una bofetada a las aspiraciones de mayor democracia.
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la marihuana es una droga buena


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Columnista Juan Costeau denuncia carácter punitivo y atrasado de legislación chilena sobre drogas.

La clase política chilena, en lo que se refiere a este capítulo de las costumbres, se ha demostrado incapaz de representar a la población que dice que representa y no hace nada por reformar una legislación que es cada vez más represiva e injusta. Empeora la situación la autoritaria y burda concepción de delito que es común en el país: es delito aquí lo que la autoridad define como tal. En interpretaciones más modernas -como la argentina, por ejemplo- se empieza a considerar un acto como delictivo cuando se causa daño o perjudica a terceros. Si no un existe una tercera parte afectada, simplemente no se puede hablar de delito. Es lo que ocurre con las drogas, y especialmente con la marihuana, cuyo uso en Chile es tradicional y extendido.
Lo segundo es que la clase política y otros estamentos, como el médico, se niegan aún a reconocer que drogas como la marihuana y la cocaína son escandalosamente menos nocivas que el alcohol y el tabaco, substancias que hasta hace poco eran fomentadas por las mismas autoridades que perseguían a los usuarios de las primeras -como el ministerio de Salud, por ejemplo. No sólo eso: también se destacan por su aberrante negación de las propiedades medicinales de la marihuana, que se utiliza en el tratamiento de muchos males -como el cáncer, el mal de Parkinson, el alzheimer y muchos otros.
Y en tercer lugar, la prohibición del consumo de drogas que no afectan a terceros viola al menos dos principios constitucionales: el derecho a la integridad moral o psíquica, que es el derecho a vivir tu vida del modo que quieras si no dañas a otros, y el derecho al acceso a la salud, que es evidente en el rechazo a reconocer las propiedades medicinales de algunas drogas.
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