marcha de los muertos
[David Rohde] Bosnios musulmanes rehacen ruta de los que fueron asesinados en 1995.
Konjevic Polje, Bosnia y Herzegovina. Unos 500 hombres musulmanes bosnios salieron a las 7:30 de la mañana del domingo desde esta tranquila aldea agrícola al este de Bosnia en el tercer y último día de su repetición de la marcha de la muerte' esta semana hace una década.
Con banderas bosnias y bosnias musulmanas, los hombres completaron su solemne repetición de la ruta que hicieron unos 15.000 hombres musulmanes durante la guerra de Bosnia. En julio de 1995, habían huido aterrados del pueblo de Srebrenica después de que tropas ligeramente armadas de Naciones Unidas no les protegieran ante el avance de las fuerzas serbias. Los serbios mataron a más de 7.000 de los musulmanes que huían, en emboscadas y ejecuciones en masa que los jueces en los juicios por crímenes de guerra declararon genocidio.
El domingo, la columna de musulmanes marchó a través de los bosques aquí estuvo nuevamente rodeada de cientos de serbios armados, pero esta vez los serbios eran agentes de policía encargados de la protección de los manifestantes.
Zoran Rosuljas, un policía serbio que dio la mano a uno de los manifestantes durante la ruta, dijo que no tenía "problemas" con proteger a los musulmanes 10 años después de una guerra que mató a más de 200.000 personas. Interrogado sobre si se sentía cómodo con sus antiguos enemigos, respondió rápidamente. "¿Por qué no?", dijo. "¿Por qué no?"
El apretón de manos fue sólo una de las escenas curiosas en el último día de la marcha de 65 kilómetros para protestar por el hecho de que dos de los líderes serbios acusados de cargos de genocidio por los asesinatos, Radovan Karadzic y Ratko Mladic, todavía no han sido capturados. Se espera a unas 50.000 personas asistan el lunes a las ceremonias que conmemoran el décimo aniversario de la caída de Srebrenica. Se enterrarán los cuerpos de 610 hombres exhumados de una fosa común, que fueron identificados con análisis de ADN.
Cuando empezaban ayer domingo la última fase -en realidad, una repetición al revés de la marcha original, para llegar a Srebrenica-, los hombres pasaron por la aldea de Nova Kasaba, el sitio de dos fosas comunes cavadas por soldados serbios. A principio de 2001, algunas familias musulmanas se mudaron al área bajo protección de fuerzas militares americanas que patrullaron esta parte de Bosnia hasta 2004.
Mehmet Muharemovic, 50, un campesino en la aldea, dijo que no había tenido problemas con serbios de la localidad o la policía serbia. Interrogado sobre un gallinero construido encima de una de las fosas comunes después de haber sido exhumado, dijo que pertenecía a otro granjero musulmán que había retornado. "No es un problema", dijo, encogiéndose de hombros, con un cigarrillo colgando de sus labios. "Todos perdimos a alguien. ¿Qué vamos a hacer?"
Mientras los hombres marchaban por caminos de tierra y senderos en la montaña que hace una década estuvieron llenos de miles de aterrados musulmanes, conversaban calmamente. Ali Hodzic Naziv, el hombre que se dio el apretón de manos con el agente de policía serbio, dijo que estaba marchando en memoria de sus dos hijos adolescentes, que desaparecieron en algún lugar de estos bosques.
Naziv, 53, un hombre robusto que fue evacuado de Srebrenica para un tratamiento médico después de que fuera herido en la pierna izquierda en 1993, tenía dolor después de dos días de caminata. Pero dijo que se hacía sentirse mejor ver la ruta que sus hijos, que se habían quedado atrás, habían tomado en sus últimas horas.
"Tengo que aferrarme a mis hijos", dijo mientras se esforzaba subiendo un lodoso sendero. "Llegaré, si Dios quiere".
Amir Halicic, un ensortijado hombre de 20, dijo que estaba marchando para comprender lo que había sentido su padre cuando huyó en 1995. Dijo que su padre le había contado que él tenía demasiado miedo como para atravesar otra vez esos bosques.
Halicic, de 10 cuando la caída de Srebrenica, dijo que había huido separándose de su madre y abuelo. Dos de ellos sobrevivieron. "No tuve infancia", dijo. "A mi abuelo mataron frente a mí".
Cerca de la cabeza de la columna marcha un hombre alto y tostado por el sol que dijo que volvía por primera vez a Srebrenica después de 10 años. Este hombre, Gary Kremer, fue uno de los cirujanos que trabajaba para los soldados holandeses que fueron intimidados por las fuerzas serbias aquí en 1995. Dijo que un musulmán que había conocido durante la guerra lo había invitado a la marcha. Sobrevivientes de Srebrenica, que se han quejado amargamente de que los holandeses no habían hecho lo suficiente para protegerlos, parecían tratarlo bien.
Los cambios eran evidentes. Cuando se encontraron en un sitio fragmentos de calaveras la columna se detuvo para recordar a los asesinados en un emboscada, los musulmanes se acercaron a sacar fotografías de los restos con las cámaras de sus móviles. Junto a la ruta abundan las casas y mezquitas reconstruidas, y campos recién plantados en lo que en 1995 era una tierra de nadie con sus casas incendiadas.
Pero la realidad de lo que ocurrió, y las continuas guerras de Bosnia, se impuso cuando la marcha terminaba. La marcha se detuvo junto a una fosa común parcialmente abierta cerca de Srebrenica. Mirando a los fémures, calaveras y tibias expuestas, algunos de los agotados manifestantes se echaron a llorar.
11 de julio de 2005
©new york times
©traducción mQh
Konjevic Polje, Bosnia y Herzegovina. Unos 500 hombres musulmanes bosnios salieron a las 7:30 de la mañana del domingo desde esta tranquila aldea agrícola al este de Bosnia en el tercer y último día de su repetición de la marcha de la muerte' esta semana hace una década.Con banderas bosnias y bosnias musulmanas, los hombres completaron su solemne repetición de la ruta que hicieron unos 15.000 hombres musulmanes durante la guerra de Bosnia. En julio de 1995, habían huido aterrados del pueblo de Srebrenica después de que tropas ligeramente armadas de Naciones Unidas no les protegieran ante el avance de las fuerzas serbias. Los serbios mataron a más de 7.000 de los musulmanes que huían, en emboscadas y ejecuciones en masa que los jueces en los juicios por crímenes de guerra declararon genocidio.
El domingo, la columna de musulmanes marchó a través de los bosques aquí estuvo nuevamente rodeada de cientos de serbios armados, pero esta vez los serbios eran agentes de policía encargados de la protección de los manifestantes.
Zoran Rosuljas, un policía serbio que dio la mano a uno de los manifestantes durante la ruta, dijo que no tenía "problemas" con proteger a los musulmanes 10 años después de una guerra que mató a más de 200.000 personas. Interrogado sobre si se sentía cómodo con sus antiguos enemigos, respondió rápidamente. "¿Por qué no?", dijo. "¿Por qué no?"
El apretón de manos fue sólo una de las escenas curiosas en el último día de la marcha de 65 kilómetros para protestar por el hecho de que dos de los líderes serbios acusados de cargos de genocidio por los asesinatos, Radovan Karadzic y Ratko Mladic, todavía no han sido capturados. Se espera a unas 50.000 personas asistan el lunes a las ceremonias que conmemoran el décimo aniversario de la caída de Srebrenica. Se enterrarán los cuerpos de 610 hombres exhumados de una fosa común, que fueron identificados con análisis de ADN.
Cuando empezaban ayer domingo la última fase -en realidad, una repetición al revés de la marcha original, para llegar a Srebrenica-, los hombres pasaron por la aldea de Nova Kasaba, el sitio de dos fosas comunes cavadas por soldados serbios. A principio de 2001, algunas familias musulmanas se mudaron al área bajo protección de fuerzas militares americanas que patrullaron esta parte de Bosnia hasta 2004.
Mehmet Muharemovic, 50, un campesino en la aldea, dijo que no había tenido problemas con serbios de la localidad o la policía serbia. Interrogado sobre un gallinero construido encima de una de las fosas comunes después de haber sido exhumado, dijo que pertenecía a otro granjero musulmán que había retornado. "No es un problema", dijo, encogiéndose de hombros, con un cigarrillo colgando de sus labios. "Todos perdimos a alguien. ¿Qué vamos a hacer?"
Mientras los hombres marchaban por caminos de tierra y senderos en la montaña que hace una década estuvieron llenos de miles de aterrados musulmanes, conversaban calmamente. Ali Hodzic Naziv, el hombre que se dio el apretón de manos con el agente de policía serbio, dijo que estaba marchando en memoria de sus dos hijos adolescentes, que desaparecieron en algún lugar de estos bosques.
Naziv, 53, un hombre robusto que fue evacuado de Srebrenica para un tratamiento médico después de que fuera herido en la pierna izquierda en 1993, tenía dolor después de dos días de caminata. Pero dijo que se hacía sentirse mejor ver la ruta que sus hijos, que se habían quedado atrás, habían tomado en sus últimas horas.
"Tengo que aferrarme a mis hijos", dijo mientras se esforzaba subiendo un lodoso sendero. "Llegaré, si Dios quiere".
Amir Halicic, un ensortijado hombre de 20, dijo que estaba marchando para comprender lo que había sentido su padre cuando huyó en 1995. Dijo que su padre le había contado que él tenía demasiado miedo como para atravesar otra vez esos bosques.
Halicic, de 10 cuando la caída de Srebrenica, dijo que había huido separándose de su madre y abuelo. Dos de ellos sobrevivieron. "No tuve infancia", dijo. "A mi abuelo mataron frente a mí".
Cerca de la cabeza de la columna marcha un hombre alto y tostado por el sol que dijo que volvía por primera vez a Srebrenica después de 10 años. Este hombre, Gary Kremer, fue uno de los cirujanos que trabajaba para los soldados holandeses que fueron intimidados por las fuerzas serbias aquí en 1995. Dijo que un musulmán que había conocido durante la guerra lo había invitado a la marcha. Sobrevivientes de Srebrenica, que se han quejado amargamente de que los holandeses no habían hecho lo suficiente para protegerlos, parecían tratarlo bien.
Los cambios eran evidentes. Cuando se encontraron en un sitio fragmentos de calaveras la columna se detuvo para recordar a los asesinados en un emboscada, los musulmanes se acercaron a sacar fotografías de los restos con las cámaras de sus móviles. Junto a la ruta abundan las casas y mezquitas reconstruidas, y campos recién plantados en lo que en 1995 era una tierra de nadie con sus casas incendiadas.
Pero la realidad de lo que ocurrió, y las continuas guerras de Bosnia, se impuso cuando la marcha terminaba. La marcha se detuvo junto a una fosa común parcialmente abierta cerca de Srebrenica. Mirando a los fémures, calaveras y tibias expuestas, algunos de los agotados manifestantes se echaron a llorar.
11 de julio de 2005
©new york times
©traducción mQh
crucifican a monja
Una monja ortodoxa rumana de 23 años falleció ayer tras ser crucificada por un sacerdote y otras cuatro religiosas que la acusaban de estar poseída por el diablo y trataron de hacerle un exorcismo, según informó la policía rumana.
La víctima de la crucifixión es Maricica Cornici y pertenecía al monasterio Santa Trinidad de la localidad de Tanacu (nordeste de Rumania).
La religiosa había sido amarrada con cadenas a una cruz y privada de bebida y alimentos durante tres días.
Las autoridades explicaron que el pope ortodoxo y las cuatro monjas llevaban a cabo un exorcismo para expulsar al diablo del cuerpo de la fallecida.
La víctima permaneció secuestrada en un anejo del monasterio, primero con las manos y las piernas atadas, luego encadenada a una cruz y amordazada, según la portavoz policial Mihaela Straub.
"Estaba enferma y poseída. Hemos celebrado misas para salvarla. Desde el punto de vista religioso, lo que hemos hecho era correcto", se defendió ante la policía el confesor del monasterio, Daniel.
El cadáver de Cornici fue encontrado por el servicio de urgencias, alertado por varias hermanas del monasterio, informó la policía de la localidad de Vaslui.
El Patriarcado rumano no ha tomado todavía una postura en este caso antes de conocer todas las circunstancias.
17 de junio de 2005
©periodista digital
La víctima de la crucifixión es Maricica Cornici y pertenecía al monasterio Santa Trinidad de la localidad de Tanacu (nordeste de Rumania). La religiosa había sido amarrada con cadenas a una cruz y privada de bebida y alimentos durante tres días.
Las autoridades explicaron que el pope ortodoxo y las cuatro monjas llevaban a cabo un exorcismo para expulsar al diablo del cuerpo de la fallecida.
La víctima permaneció secuestrada en un anejo del monasterio, primero con las manos y las piernas atadas, luego encadenada a una cruz y amordazada, según la portavoz policial Mihaela Straub.
"Estaba enferma y poseída. Hemos celebrado misas para salvarla. Desde el punto de vista religioso, lo que hemos hecho era correcto", se defendió ante la policía el confesor del monasterio, Daniel.
El cadáver de Cornici fue encontrado por el servicio de urgencias, alertado por varias hermanas del monasterio, informó la policía de la localidad de Vaslui.
El Patriarcado rumano no ha tomado todavía una postura en este caso antes de conocer todas las circunstancias.
17 de junio de 2005
©periodista digital
llamarse emily
[Laurie Kellman] Emily y Jacob siguen siendo los nombres más populares.
Washington, Estados Unidos. En estos días, un montón de niños deben levantar la cabeza cuando un maestro llama Emily' o Jacob'. Fueron los nombres de bebés más populares del año pasado - y lo han sido todos los años desde los noventa.
Emma y Madison fueron los segundos y terceros para niñas, igual que el año anterior. Michael y Joshua para los niños, como el año pasado.
El bíblico nombre de Jacob, el nombre más popular para los niños por sexto año consecutivo, también estuvo en la cima del primer nombre de mellizos. Los padres a menudo lo acoplan con Joshua.
Emily reclamó la primera posición por noveno año consecutivo entre las niñas recién nacidas, de acuerdo a cifras publicadas el viernes por la Administración de la Seguridad Social para 2004.
El permanente poder de los nombres en el ranking puede tener algo que ver con su atractivo para grupos étnicos y religiosos múltiples y no en carecer de asociaciones negativas.
"Los nombres del Viejo Testamento son populares tanto entre cristianos como entre judíos", dijo Cleveland Evans, profesor en la Universidad de Bellevue, en Nebraska, y presidente de la American Name Society.
Emily tiene asociaciones literarias, entre ellas Emily Dickinson y Emily Bronte. "Las imágenes de Emily son tales que puedes pensar fácilmente en una mujer que es guapa y lista", dijo Evans.
Ninguno de los nombres más populares tiene connotaciones negativas, como Jason, que dejó de ser popular tras las películas de Viernes 13', las películas con un asesino en serie con ese nombre.
Nuevos en la lista de los primeros días son Isabella y William, que venían de la undécima posición. Alexis y Anthony salieron de la lista.
Los nombres más populares de casi todos los estados aparecen también en los primeros diez del listado nacional, pero hay excepciones. En Arizona y Texas, con una fuerte presencia hispana, el nombre de niño más popular del año pasado fue José.
Los primeros diez nombres más populares para las niñas: Emily, Emma, Madison, Olivia, Hannah, Abigail, Isabella, Ashley, Samantha y Elizabeth.
Para niños: Jacob, Michael, Joshua, Matthew, Ethan, Andrew, Daniel, William, Joseph y Christopher.
3 de junio de 2005
7 de mayo de 2005
©chicago tribune
©traducción mQh
Washington, Estados Unidos. En estos días, un montón de niños deben levantar la cabeza cuando un maestro llama Emily' o Jacob'. Fueron los nombres de bebés más populares del año pasado - y lo han sido todos los años desde los noventa.Emma y Madison fueron los segundos y terceros para niñas, igual que el año anterior. Michael y Joshua para los niños, como el año pasado.
El bíblico nombre de Jacob, el nombre más popular para los niños por sexto año consecutivo, también estuvo en la cima del primer nombre de mellizos. Los padres a menudo lo acoplan con Joshua.
Emily reclamó la primera posición por noveno año consecutivo entre las niñas recién nacidas, de acuerdo a cifras publicadas el viernes por la Administración de la Seguridad Social para 2004.
El permanente poder de los nombres en el ranking puede tener algo que ver con su atractivo para grupos étnicos y religiosos múltiples y no en carecer de asociaciones negativas.
"Los nombres del Viejo Testamento son populares tanto entre cristianos como entre judíos", dijo Cleveland Evans, profesor en la Universidad de Bellevue, en Nebraska, y presidente de la American Name Society.
Emily tiene asociaciones literarias, entre ellas Emily Dickinson y Emily Bronte. "Las imágenes de Emily son tales que puedes pensar fácilmente en una mujer que es guapa y lista", dijo Evans.
Ninguno de los nombres más populares tiene connotaciones negativas, como Jason, que dejó de ser popular tras las películas de Viernes 13', las películas con un asesino en serie con ese nombre.
Nuevos en la lista de los primeros días son Isabella y William, que venían de la undécima posición. Alexis y Anthony salieron de la lista.
Los nombres más populares de casi todos los estados aparecen también en los primeros diez del listado nacional, pero hay excepciones. En Arizona y Texas, con una fuerte presencia hispana, el nombre de niño más popular del año pasado fue José.
Los primeros diez nombres más populares para las niñas: Emily, Emma, Madison, Olivia, Hannah, Abigail, Isabella, Ashley, Samantha y Elizabeth.
Para niños: Jacob, Michael, Joshua, Matthew, Ethan, Andrew, Daniel, William, Joseph y Christopher.
3 de junio de 2005
7 de mayo de 2005
©chicago tribune
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latinas esclavas en japón
Cada año, por lo menos 1.700 mujeres de Latinoamérica y el Caribe son atraídas hacia Japón para servir como esclavas en la gran industria del sexo ilícito en ese país, señala un informe a presentado hoy en Lima.
Investigadores contratados por la Organización de Estados Americanos concluyeron que la mayoría de las mujeres provienen de Colombia, Bolivia, Brasil, México y Perú.
Los investigadores, dirigidos por Phillip Linderman, un especialista del Departamento de Estado en Washington, presentó el informe a un seminario internacional sobre tráfico humano auspiciado por la cancillería peruana.
El análisis de la OEA se basa en entrevistas con presuntas víctimas, archivos de inmigración de Japón y estadísticas del delito.
Se calcula que organizaciones delictivas como la Yakuza, la mafia japonesa, explotan a decenas de miles de mujeres indocumentadas en Japón, la mayoría de las cuales provienen de otros países asiáticos. La policía nacional japonesa estima que el sector mueve 83.000 millones de dólares al año, dice el informe de 37 páginas.
Linderman dijo que hasta hace poco, los gobiernos de ambos lados del Pacífico prestaban escasa atención al problema.
La embajada colombiana en Japón se destacó en ello, al esforzarse por identificar y ayudar a las aproximadamente 4.000 colombianas que cree son víctimas de los traficantes.
Pero Linderman dijo que las cifras de su informe representan probablemente apenas una fracción de las víctimas, sobre todo de países como Perú, que apenas empiezan a abordar el problema.
"Los vínculos entre Japón y Perú son más amplios por razones históricas, migratorias y de todo tipo que los vínculos entre Colombia y Japón, y nuestra posición en el estudio preliminar es que hay muchas más víctimas aquí", dijo.
Sobre el asunto, indicó que un ejemplo típico de tráfico es el de Irene Oblitas, una peruana que en 1998 tomó un avión con tres empresarios japoneses que le habían prometido trabajo en una fábrica de plástico.
Cuando llegó, los tres hombres la violaron y la vendieron a un jefe de la Yakuza, que le grabó en el pecho un tatuaje color rosa. La obligaban a prestar servicios sexuales a veces hasta a 40 hombres por día, dijo Oblitas.
Después de ocho meses pudo escapar con ayuda de otros peruanos en Japón, según el Proyecto de Protección de la Facultad de Estudios Internacionales Superiores de la Universidad Johns Hopkins.
Oblitas, cuyo caso no aparece en el informe de la OEA, relató su historia a la prensa peruana el año pasado. Organizaciones de derechos humanos dicen que huyó a otro país sudamericano porque empezó a recibir amenazas de muerte.
Japón empezó a sufrir presiones internacionales el año pasado al recibir una baja calificación en el informe del Departamento de Estado sobre tráfico de personas. Es el único país desarrollado del mundo que figura en una lista especial de "países a vigilar" en el informe, observa el estudio de la OEA.
En diciembre de 2004, el gobierno de Tokio "anunció un nuevo plan nacional para combatir el tráfico humano", dice el informe.
Chieko Tatsumi, de la División de Crimen Organizado Internacional de la cancillería japonesa, que asiste al seminario en Lima, dice que su gobierno ha lanzado una campaña publicitaria agresiva para despertar la conciencia en su país acerca del tráfico.
"Creo que el pueblo japonés está prestando más atención a estos problemas", dijo la funcionaria.
Pero ella y otras autoridades japonesas rechazan la afirmación de la OEA de que el tráfico sexual desde América Latina y el Caribe supera de lejos las cifras iniciales. El estudio completo se conocerá en los próximos meses.
30 de abril de 2005
©tercera
Investigadores contratados por la Organización de Estados Americanos concluyeron que la mayoría de las mujeres provienen de Colombia, Bolivia, Brasil, México y Perú.Los investigadores, dirigidos por Phillip Linderman, un especialista del Departamento de Estado en Washington, presentó el informe a un seminario internacional sobre tráfico humano auspiciado por la cancillería peruana.
El análisis de la OEA se basa en entrevistas con presuntas víctimas, archivos de inmigración de Japón y estadísticas del delito.
Se calcula que organizaciones delictivas como la Yakuza, la mafia japonesa, explotan a decenas de miles de mujeres indocumentadas en Japón, la mayoría de las cuales provienen de otros países asiáticos. La policía nacional japonesa estima que el sector mueve 83.000 millones de dólares al año, dice el informe de 37 páginas.
Linderman dijo que hasta hace poco, los gobiernos de ambos lados del Pacífico prestaban escasa atención al problema.
La embajada colombiana en Japón se destacó en ello, al esforzarse por identificar y ayudar a las aproximadamente 4.000 colombianas que cree son víctimas de los traficantes.
Pero Linderman dijo que las cifras de su informe representan probablemente apenas una fracción de las víctimas, sobre todo de países como Perú, que apenas empiezan a abordar el problema.
"Los vínculos entre Japón y Perú son más amplios por razones históricas, migratorias y de todo tipo que los vínculos entre Colombia y Japón, y nuestra posición en el estudio preliminar es que hay muchas más víctimas aquí", dijo.
Sobre el asunto, indicó que un ejemplo típico de tráfico es el de Irene Oblitas, una peruana que en 1998 tomó un avión con tres empresarios japoneses que le habían prometido trabajo en una fábrica de plástico.
Cuando llegó, los tres hombres la violaron y la vendieron a un jefe de la Yakuza, que le grabó en el pecho un tatuaje color rosa. La obligaban a prestar servicios sexuales a veces hasta a 40 hombres por día, dijo Oblitas.
Después de ocho meses pudo escapar con ayuda de otros peruanos en Japón, según el Proyecto de Protección de la Facultad de Estudios Internacionales Superiores de la Universidad Johns Hopkins.
Oblitas, cuyo caso no aparece en el informe de la OEA, relató su historia a la prensa peruana el año pasado. Organizaciones de derechos humanos dicen que huyó a otro país sudamericano porque empezó a recibir amenazas de muerte.
Japón empezó a sufrir presiones internacionales el año pasado al recibir una baja calificación en el informe del Departamento de Estado sobre tráfico de personas. Es el único país desarrollado del mundo que figura en una lista especial de "países a vigilar" en el informe, observa el estudio de la OEA.
En diciembre de 2004, el gobierno de Tokio "anunció un nuevo plan nacional para combatir el tráfico humano", dice el informe.
Chieko Tatsumi, de la División de Crimen Organizado Internacional de la cancillería japonesa, que asiste al seminario en Lima, dice que su gobierno ha lanzado una campaña publicitaria agresiva para despertar la conciencia en su país acerca del tráfico.
"Creo que el pueblo japonés está prestando más atención a estos problemas", dijo la funcionaria.
Pero ella y otras autoridades japonesas rechazan la afirmación de la OEA de que el tráfico sexual desde América Latina y el Caribe supera de lejos las cifras iniciales. El estudio completo se conocerá en los próximos meses.
30 de abril de 2005
©tercera
violencia fundamentalista en basra
[Anthony Shadid] Indignación por ataque armado contra fiesta estudiantil reabre debate sobre papel y alcance del islam.
Basra, Iraq. Celia Garabet pensó que los estudiantes estaban peleando. Sinan Saeed estaba seguro de que había estallado una pelea. Pero a los pocos minutos, un asoleado día en un parque junto al río, se dieron cuenta de que era otra cosa. Un grupo de milicianos chiíes armados de rifles, pistolas, gruesos cables y palos atacaron a cientos de estudiantes que participaban en un picnic estudiantil. Dispararon, golpearon a los estudiantes y se llevaron a algunos en furgonetas. Las transgresiones: hombres cantando y bailando, música y parejas en público.
Ese tumulto, el 15 de marzo, y sus consecuencias han reabierto el debate que ha ensombrecido la segunda ciudad más grande de Iraq desde la invasión norteamericana de 2003: ¿Cuál es el papel del islam en la vida cotidiana? En la alguna vez libertina Basra, un maltratado puerto en el sur de Iraq cerca del Golfo Pérsico, la pregunta domina todo en estos días, desde los partidos políticos en el poder al estilo de vestir en las calles.
En los días posteriores al tumulto, cientos de estudiantes, indignados por las agresiones y detenciones, se manifestaron frente al edificio de la administración de la facultad y luego frente al despacho del gobernador, exigiendo excusas y, más importante, la disolución de la temida policía religiosa de la ciudad universitaria. Los milicianos que atacaron a los estudiantes se jactaron primero de estar erradicando el libertinaje, llegando incluso a repartir videos de la agresión. Pero, temiendo la repulsa popular, más tarde admitieron lo que calificaron de error. El gobernador, él mismo un activista fundamentalista, instó al diálogo para calmar una ciudad irritada y dio el caso por cerrado, incluso aunque los estudiantes insistieron en que no estaban satisfechos.
Para muchos en Basra, los estudiantes lograron lo que no había logrado todavía ningún partido ni político locales: Interrumpieron, aunque brevemente, la marea de conservadurismo religioso que ha cerrado las tiendas de licores en una ciudad que tenía decenas, administrado justicia arbitrariamente y alentado a las mujeres a usar velos y ropas consideradas modestas.
"Los estudiantes rompieron las barreras del temor", dijo Ali Abbas Khafif, un escritor de 55 años y sindicalista que estuvo 23 años encarcelado durante el régimen del ex presidente Saddam Hussein. "Esta fue la primera respuesta de masas al poder religioso".
La victoria puede ser efímera en una ciudad donde el activismo islámico y las armas a menudo se dan la mano. Incluso en su momento de triunfo, muchos estudiantes laicos reconocen que están peleando una guerra perdida; algunos sugieren que ya se ha perdido.
"Sentimos al mismo tiempo nuestro poder y nuestra debilidad", dijo Saif Emad, 24.
El día comenzó con ocho autobuses escolares que aparcaron a las 10 de la mañana en uno de los dos campus de la Universidad de Basra, un extenso recinto donde las buganvillas rosadas interrumpen el monótono paisaje. Cientos de estudiantes de la facultad de ingeniería de la universidad se apiñaron en los buses. A ellos se unieron, en el Parque Andaluz, cientos más a pie y en sus propios coches. Hacia las 10:30, había entre 500 y 750 estudiantes e invitados a un picnic que había sido aprobado por la universidad.
Los jóvenes empezaron a jugar fútbol. Otros fueron a comprar helados. Los más bulliciosos comenzaron a cantar una canción, Se marchó a Basra y me olvidó, de Ali Hatem, un cantante iraquí. Algunos se pusieron más eufóricos, lanzando al aire los radiocasetes junto con pañuelos rojiblancos. La mayoría de las mujeres estaba con velo, aunque algunas, incluyendo a algunas cristianas, llevaban la cabeza descubierta.
"De repente, los estudiantes empezaron a correr", dijo Garabet, 21, estudiante de ingeniería civil.
En ese momento, entre 20 y 40 milicianos leales al grupo militante del clérigo chií Moqtada Sáder y su Ejército Mahdi entraron al parque de una hectárea y crecido césped, mesas de picnic de cemento y senderos de azulejos de colores. Algunos de ellos llevaban pañuelos de cuadros sobre sus caras; otros, pasamontañas negros. Llevaban palos, cables, pistolas y rifles, y algunos llevaban armas en las dos manos. Iban acompañados de dos clérigos en túnica y turbante: Abdullah Menshadawi y Abdullah Zaydi.
Garabet, una mujer sin velo de una familia cristiana armenia, nunca vio a su agresor. La golpeó dos veces por detrás en la cabeza, con su puño. "Tuve miedo de volverme a mirar", dijo.
Tropezó, luego escapó con los otros hacia la puerta de acero negra. Los milicianos gritaban: "¡Infieles!"
"Era un caos", dijo. "Todo el mundo estaba gritando".
Cuando salía por la puerta, un segundo golpe en la cabeza casi la hizo perder la conciencia. Dos semanas después, todavía lleva un collarín, y su visión es borrosa. Una de sus manos está insensible y sufre de fuertes dolores de cabeza.
En ese momento, dijeron estudiantes, un miliciano golpeó a Zeinab Faruq, 21, que no llevaba velo, con un palo. Otro acosaba a una pareja. Los milicianos dispararon dos balazos a las piernas de Muhsin Walid, 22; otro disparo rasguñó la mano de Walid.
Sinan Saeed, 24, un ronco estudiante de ingeniería mecánica, dijo haber visto correr a una chica hacia la salida, y luego a un hombre tropezar con ella. Los dos fueron golpeados con palos y cables mientras se encontraban en el suelo. Algunos salieron por la puerta; otros trataron de pasar por encima de la verja de cadenas, dijo Saeed. En la salida, los milicianos golpearon a los estudiantes con una mano, agarrando sus pistolas con la otra.
Los estudiantes acusaron a los milicianos de robarles los celulares, las cámaras, joyas de oro y radiocasetes cuando salían.
"Se concentraron en las mujeres", dijo el amigo de Saeed, Osama Adnan. "Las golpearon salvajemente".
"Sin ningún tipo de discriminación", agregó Saeed.
La gresca terminó en media hora. Funcionarios de la universidad dijeron que 15 estudiantes quedaron gravemente heridos. Los milicianos detuvieron a 10 estudiantes, que fueron llevados a la oficina local del movimiento de Sáder antes de ser dejados en libertad esa tarde. Según todos los informes, había abundantes policías presentes, pero no intervinieron. Los estudiantes insisten en que la policía se acobardó ante Menshadawi, uno de los dos clérigos.
Un estudiante, que habló a condición de permanecer anónimo, recordó los gritos de Menshadawi: "¡No hay un gobierno laico! ¡Sólo existe el gobierno del Ejército Mahdi!", parado en las escalinatas del parque con un palo y una pistola.
En la oficina del movimiento de Sáder, Heidar Jabari reconoció los excesos, pero defendió la acción. "Hubo errores en la ejecución, pero teníamos derecho a intervenir", dijo.
Alto, de aspecto amistoso, Jabari dijo que dos días antes había advertido a los estudiantes que el picnic no era apropiado. Los chiíes todavía observan el mes sagrado de muharram, dijo, y una atentado kamikaze había recientemente matado a 125 personas en la sureña ciudad de Hilla. "La sangre de allá estaba todavía fresca", dijo. "Nadie nos escuchó".
Jabari concedió que los estudiantes fueron agredidos y que las palizas "fueron más allá de lo legítimo". Pero, agregó: "Ellos dicen que la libertad significa que pueden hacer lo que quieren. Eso no es libertad. La libertad no significa que puedes violar las tradiciones". Habló calmamente, pero con la estrictez de un clérigo. "Hay tradiciones y reglas en la sociedad oriental que son diferentes de las sociedades occidentales. Los iraquíes tienen derecho a actuar contra esas transgresiones".
Para resaltar su caso, el movimiento, uno de los más poderosos de Basra, emitió un video con metraje filmado en el picnic. Lo distribuyó en tiendas locales, que a su vez lo vendieron por alrededor de un dólar.
Las imágenes son relativamente suaves, incluso para las normas conservadoras de Basra. Se muestra a los hombres bailando. En el momento más eufórico, un bailarín se amarra un pañuelo en su cintura y mueve las caderas. Un hombre hace girar a una mujer.
"En una boda hacen mucho más que eso", dijo Saleh Najim, el decano de la facultad de ingeniería.
La noche del ataque se extendió el rumor de que se protestaría, y a la mañana siguiente unos 150 estudiantes se reunieron en la facultad de ingeniería, dividida ella misma entre estudiantes laicos y religiosos. Su número aumentó a medida que se acercaban al despacho del presidente y daban a conocer sus exigencias: que salieran del campus los grupos islámicos pagados, excusas oficiales, castigo de los milicianos, devolución de los artículos robados, disolución de los temidos comités de seguridad que actúan como policía religiosa en todos los departamentos universitarios y su remplazo por tropas del ejército iraquí.
Los estudiantes juraron que seguirían en huelga hasta que se cumplieran sus exigencias. Las clases fueron suspendidas.
Al día siguiente los estudiantes se volvieron a reunir. Esta vez, dijeron, planeaban dirigirse al despacho del gobernador. La policía trató de obstaculizar la marcha, disparando balazos en el aire en la puerta, pero los estudiantes lograron salir por otra puerta en 15 buses escolares. Una vez frente al despacho del gobernador, encontraron a cientos de estudiantes de universidades más pequeñas y de algunas escuelas secundarias, que ya se encontraban en el lugar. Dentro, el gobernador se reunió con miembros del consejo del ayuntamiento y del movimiento Sáder, representantes de los estudiantes y empleados de la facultad.
Dos horas después, dijeron estudiantes, Mohammed Abadi, el presidente del ayuntamiento, salió de la reunión. Las demandas de los estudiantes serían satisfechas, declaró. Leyó un texto desde un micrófono montado en un patrullero policial frente al despacho, deteniéndose en cada exigencia.
"Pagaremos compensaciones por las cosas perdidas", dijo Abadi, según los estudiantes.
"¡Las cosas robadas!", gritó alguien de la multitud, corrigiendo a Abadi.
Tras la declaración de Abadi, funcionarios del ayuntamiento y del movimiento Sáder dieron el asunto por concluido.
"El caso está terminado", dijo Mohammed Musabah, que asumió como gobernador de Basra el día mismo de las agresiones. Reconoció que la policía no había detenido a nadie, como habían pedido los estudiantes. Pero dijo en una entrevista: "Hemos hablado con ellos en un tono severo. Los dos lados querían resolver este asunto por vía del diálogo".
Esta semana, pocos estudiantes dijeron que estaban pensando en un diálogo. Tampoco creían que se hubiesen satisfecho sus exigencias.
Saeed dijo que mientras repartía folletos durante las protestas, un estudiante partidario de Moqtada Sáder le había tocado por la espalda. "Ten cuidado", le dijo, amenazadoramente. En la muralla de la puerta de la facultad, garrapateado en negro, se leía una pintada: "Basra sigue siendo la Basra de Moqtada".
"Por un momento sentimos la fuerza de nuestras voces", dijo Saeed. "Estábamos poniendo en orden nuestras ideas".
Pero, agregó: "En el campus los estudiantes tienen miedo de hablar".
29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
Ese tumulto, el 15 de marzo, y sus consecuencias han reabierto el debate que ha ensombrecido la segunda ciudad más grande de Iraq desde la invasión norteamericana de 2003: ¿Cuál es el papel del islam en la vida cotidiana? En la alguna vez libertina Basra, un maltratado puerto en el sur de Iraq cerca del Golfo Pérsico, la pregunta domina todo en estos días, desde los partidos políticos en el poder al estilo de vestir en las calles.
En los días posteriores al tumulto, cientos de estudiantes, indignados por las agresiones y detenciones, se manifestaron frente al edificio de la administración de la facultad y luego frente al despacho del gobernador, exigiendo excusas y, más importante, la disolución de la temida policía religiosa de la ciudad universitaria. Los milicianos que atacaron a los estudiantes se jactaron primero de estar erradicando el libertinaje, llegando incluso a repartir videos de la agresión. Pero, temiendo la repulsa popular, más tarde admitieron lo que calificaron de error. El gobernador, él mismo un activista fundamentalista, instó al diálogo para calmar una ciudad irritada y dio el caso por cerrado, incluso aunque los estudiantes insistieron en que no estaban satisfechos.
Para muchos en Basra, los estudiantes lograron lo que no había logrado todavía ningún partido ni político locales: Interrumpieron, aunque brevemente, la marea de conservadurismo religioso que ha cerrado las tiendas de licores en una ciudad que tenía decenas, administrado justicia arbitrariamente y alentado a las mujeres a usar velos y ropas consideradas modestas.
"Los estudiantes rompieron las barreras del temor", dijo Ali Abbas Khafif, un escritor de 55 años y sindicalista que estuvo 23 años encarcelado durante el régimen del ex presidente Saddam Hussein. "Esta fue la primera respuesta de masas al poder religioso".
La victoria puede ser efímera en una ciudad donde el activismo islámico y las armas a menudo se dan la mano. Incluso en su momento de triunfo, muchos estudiantes laicos reconocen que están peleando una guerra perdida; algunos sugieren que ya se ha perdido.
"Sentimos al mismo tiempo nuestro poder y nuestra debilidad", dijo Saif Emad, 24.
El día comenzó con ocho autobuses escolares que aparcaron a las 10 de la mañana en uno de los dos campus de la Universidad de Basra, un extenso recinto donde las buganvillas rosadas interrumpen el monótono paisaje. Cientos de estudiantes de la facultad de ingeniería de la universidad se apiñaron en los buses. A ellos se unieron, en el Parque Andaluz, cientos más a pie y en sus propios coches. Hacia las 10:30, había entre 500 y 750 estudiantes e invitados a un picnic que había sido aprobado por la universidad.
Los jóvenes empezaron a jugar fútbol. Otros fueron a comprar helados. Los más bulliciosos comenzaron a cantar una canción, Se marchó a Basra y me olvidó, de Ali Hatem, un cantante iraquí. Algunos se pusieron más eufóricos, lanzando al aire los radiocasetes junto con pañuelos rojiblancos. La mayoría de las mujeres estaba con velo, aunque algunas, incluyendo a algunas cristianas, llevaban la cabeza descubierta.
"De repente, los estudiantes empezaron a correr", dijo Garabet, 21, estudiante de ingeniería civil.
En ese momento, entre 20 y 40 milicianos leales al grupo militante del clérigo chií Moqtada Sáder y su Ejército Mahdi entraron al parque de una hectárea y crecido césped, mesas de picnic de cemento y senderos de azulejos de colores. Algunos de ellos llevaban pañuelos de cuadros sobre sus caras; otros, pasamontañas negros. Llevaban palos, cables, pistolas y rifles, y algunos llevaban armas en las dos manos. Iban acompañados de dos clérigos en túnica y turbante: Abdullah Menshadawi y Abdullah Zaydi.
Garabet, una mujer sin velo de una familia cristiana armenia, nunca vio a su agresor. La golpeó dos veces por detrás en la cabeza, con su puño. "Tuve miedo de volverme a mirar", dijo.
Tropezó, luego escapó con los otros hacia la puerta de acero negra. Los milicianos gritaban: "¡Infieles!"
"Era un caos", dijo. "Todo el mundo estaba gritando".
Cuando salía por la puerta, un segundo golpe en la cabeza casi la hizo perder la conciencia. Dos semanas después, todavía lleva un collarín, y su visión es borrosa. Una de sus manos está insensible y sufre de fuertes dolores de cabeza.
En ese momento, dijeron estudiantes, un miliciano golpeó a Zeinab Faruq, 21, que no llevaba velo, con un palo. Otro acosaba a una pareja. Los milicianos dispararon dos balazos a las piernas de Muhsin Walid, 22; otro disparo rasguñó la mano de Walid.
Sinan Saeed, 24, un ronco estudiante de ingeniería mecánica, dijo haber visto correr a una chica hacia la salida, y luego a un hombre tropezar con ella. Los dos fueron golpeados con palos y cables mientras se encontraban en el suelo. Algunos salieron por la puerta; otros trataron de pasar por encima de la verja de cadenas, dijo Saeed. En la salida, los milicianos golpearon a los estudiantes con una mano, agarrando sus pistolas con la otra.
Los estudiantes acusaron a los milicianos de robarles los celulares, las cámaras, joyas de oro y radiocasetes cuando salían.
"Se concentraron en las mujeres", dijo el amigo de Saeed, Osama Adnan. "Las golpearon salvajemente".
"Sin ningún tipo de discriminación", agregó Saeed.
La gresca terminó en media hora. Funcionarios de la universidad dijeron que 15 estudiantes quedaron gravemente heridos. Los milicianos detuvieron a 10 estudiantes, que fueron llevados a la oficina local del movimiento de Sáder antes de ser dejados en libertad esa tarde. Según todos los informes, había abundantes policías presentes, pero no intervinieron. Los estudiantes insisten en que la policía se acobardó ante Menshadawi, uno de los dos clérigos.
Un estudiante, que habló a condición de permanecer anónimo, recordó los gritos de Menshadawi: "¡No hay un gobierno laico! ¡Sólo existe el gobierno del Ejército Mahdi!", parado en las escalinatas del parque con un palo y una pistola.
En la oficina del movimiento de Sáder, Heidar Jabari reconoció los excesos, pero defendió la acción. "Hubo errores en la ejecución, pero teníamos derecho a intervenir", dijo.
Alto, de aspecto amistoso, Jabari dijo que dos días antes había advertido a los estudiantes que el picnic no era apropiado. Los chiíes todavía observan el mes sagrado de muharram, dijo, y una atentado kamikaze había recientemente matado a 125 personas en la sureña ciudad de Hilla. "La sangre de allá estaba todavía fresca", dijo. "Nadie nos escuchó".
Jabari concedió que los estudiantes fueron agredidos y que las palizas "fueron más allá de lo legítimo". Pero, agregó: "Ellos dicen que la libertad significa que pueden hacer lo que quieren. Eso no es libertad. La libertad no significa que puedes violar las tradiciones". Habló calmamente, pero con la estrictez de un clérigo. "Hay tradiciones y reglas en la sociedad oriental que son diferentes de las sociedades occidentales. Los iraquíes tienen derecho a actuar contra esas transgresiones".
Para resaltar su caso, el movimiento, uno de los más poderosos de Basra, emitió un video con metraje filmado en el picnic. Lo distribuyó en tiendas locales, que a su vez lo vendieron por alrededor de un dólar.
Las imágenes son relativamente suaves, incluso para las normas conservadoras de Basra. Se muestra a los hombres bailando. En el momento más eufórico, un bailarín se amarra un pañuelo en su cintura y mueve las caderas. Un hombre hace girar a una mujer.
"En una boda hacen mucho más que eso", dijo Saleh Najim, el decano de la facultad de ingeniería.
La noche del ataque se extendió el rumor de que se protestaría, y a la mañana siguiente unos 150 estudiantes se reunieron en la facultad de ingeniería, dividida ella misma entre estudiantes laicos y religiosos. Su número aumentó a medida que se acercaban al despacho del presidente y daban a conocer sus exigencias: que salieran del campus los grupos islámicos pagados, excusas oficiales, castigo de los milicianos, devolución de los artículos robados, disolución de los temidos comités de seguridad que actúan como policía religiosa en todos los departamentos universitarios y su remplazo por tropas del ejército iraquí.
Los estudiantes juraron que seguirían en huelga hasta que se cumplieran sus exigencias. Las clases fueron suspendidas.
Al día siguiente los estudiantes se volvieron a reunir. Esta vez, dijeron, planeaban dirigirse al despacho del gobernador. La policía trató de obstaculizar la marcha, disparando balazos en el aire en la puerta, pero los estudiantes lograron salir por otra puerta en 15 buses escolares. Una vez frente al despacho del gobernador, encontraron a cientos de estudiantes de universidades más pequeñas y de algunas escuelas secundarias, que ya se encontraban en el lugar. Dentro, el gobernador se reunió con miembros del consejo del ayuntamiento y del movimiento Sáder, representantes de los estudiantes y empleados de la facultad.
Dos horas después, dijeron estudiantes, Mohammed Abadi, el presidente del ayuntamiento, salió de la reunión. Las demandas de los estudiantes serían satisfechas, declaró. Leyó un texto desde un micrófono montado en un patrullero policial frente al despacho, deteniéndose en cada exigencia.
"Pagaremos compensaciones por las cosas perdidas", dijo Abadi, según los estudiantes.
"¡Las cosas robadas!", gritó alguien de la multitud, corrigiendo a Abadi.
Tras la declaración de Abadi, funcionarios del ayuntamiento y del movimiento Sáder dieron el asunto por concluido.
"El caso está terminado", dijo Mohammed Musabah, que asumió como gobernador de Basra el día mismo de las agresiones. Reconoció que la policía no había detenido a nadie, como habían pedido los estudiantes. Pero dijo en una entrevista: "Hemos hablado con ellos en un tono severo. Los dos lados querían resolver este asunto por vía del diálogo".
Esta semana, pocos estudiantes dijeron que estaban pensando en un diálogo. Tampoco creían que se hubiesen satisfecho sus exigencias.
Saeed dijo que mientras repartía folletos durante las protestas, un estudiante partidario de Moqtada Sáder le había tocado por la espalda. "Ten cuidado", le dijo, amenazadoramente. En la muralla de la puerta de la facultad, garrapateado en negro, se leía una pintada: "Basra sigue siendo la Basra de Moqtada".
"Por un momento sentimos la fuerza de nuestras voces", dijo Saeed. "Estábamos poniendo en orden nuestras ideas".
Pero, agregó: "En el campus los estudiantes tienen miedo de hablar".
29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
dedo humano en la sopa
Cuando tomaba su sopa en un restaurante de Estados Unidos. Una mujer encontró un dedo humano, con uña incluida, cuando degustaba su cena en una conocida cadena de restaurantes de comida rápida en California (sudoeste), dijeron funcionarios del Departamento de Salud a la AFP.
San Francisco, Estados Unidos. La mujer pidió una sopa de chile picante, y se encontró con el dedo de una persona el martes pasado, contó Joy Alexiou, del Departamento de Salud de Santa Clara.
"Estaba comiendo su chile cuando mordió algo duro y, al mirar de cerca, descubrió que era un dedo humano", dijo la funcionaria.
Asqueada, inmediatamente empezó a vomitar.
"Era la yema con toda la uña. Fue una experiencia horrible para ella que comenzó a vomitar apenas vio lo que había mordido", indicó.
Luego de hacer un inventario de todos los dedos de los empleados del restaurante Wendy's y verificar que ninguno de ellos había perdido una yema, el dedo en cuestión fue entregado a la policía para su custodia y análisis.
Los empleados del local habían puesto la anónima yema en un congelador a la espera de que la policía y funcionarios de la Salud a investigar.
"No tenemos idea de a quién pueda pertenecer", dijo Alexiou. "No es de ningún empleado", añadió.
La policía intenta tomar una huella del dedo, que estuvo cocinándose por horas con el chile, e investiga si pudo haber llegado dentro de algún ingrediente envasado.
27 de marzo de 2005
©mi punto
San Francisco, Estados Unidos. La mujer pidió una sopa de chile picante, y se encontró con el dedo de una persona el martes pasado, contó Joy Alexiou, del Departamento de Salud de Santa Clara. "Estaba comiendo su chile cuando mordió algo duro y, al mirar de cerca, descubrió que era un dedo humano", dijo la funcionaria.
Asqueada, inmediatamente empezó a vomitar.
"Era la yema con toda la uña. Fue una experiencia horrible para ella que comenzó a vomitar apenas vio lo que había mordido", indicó.
Luego de hacer un inventario de todos los dedos de los empleados del restaurante Wendy's y verificar que ninguno de ellos había perdido una yema, el dedo en cuestión fue entregado a la policía para su custodia y análisis.
Los empleados del local habían puesto la anónima yema en un congelador a la espera de que la policía y funcionarios de la Salud a investigar.
"No tenemos idea de a quién pueda pertenecer", dijo Alexiou. "No es de ningún empleado", añadió.
La policía intenta tomar una huella del dedo, que estuvo cocinándose por horas con el chile, e investiga si pudo haber llegado dentro de algún ingrediente envasado.
27 de marzo de 2005
©mi punto