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ha muerto el rey del pop


A los 50 años, murió ayer Michael Jackson, tras un paro cardiaco por causas aún no determinadas. La caminata lunar se quedó sin su protagonista.
[Roque Casciero] Aunque cuando bailaba parecía deslizarse sobre una superficie extraterrestre –al punto de que se conocía su paso como ‘caminata lunar’–, pocos artistas dejaron sobre este planeta una huella tan imborrable como Michael Jackson. ‘Thriller’, su disco de 1982, fue el más vendedor de la historia de la música, con más de 100 millones de copias facturadas. Por eso se lo llamó el Rey del Pop, un título que nadie pudo discutirle, aunque varios aspectos de su vida hayan suscitado controversias: el cambio del color de su piel, las múltiples cirugías estéticas que deformaron su rostro una y otra vez, lo dudoso de su relación con menores de edad, los cuestionamientos sobre su sexualidad y su paternidad, su vida de burbuja en una finca con parque de diversiones propio llamada Neverland, las revelaciones de que había sido abusado física y psicológicamente por su padre en su infancia, la fortuna enorme que dilapidó sin que nadie pueda saber bien cómo. El último capítulo de su historia tuvo la misma sensación de confusión, frenesí, misterios y verdades a medias que el resto de su novela de ascenso y caída: ayer, los medios de todo el mundo anunciaron la muerte de Jackson, al rato la desmintieron y luego terminaron por confirmarla, mientras algunos fans vestidos como su ídolo se congregaban cerca del UCLA Medical Center de Los Angeles. Michael, el hombre que se creía niño o al menos lo aparentaba, falleció a los 50 años, víctima de un paro cardíaco por razones indeterminadas al cierre de esta edición. Jackson había sido encontrado inconsciente en la casa que alquilaba en esa ciudad y llegó al hospital en un coma del que no se recuperó.
La sonrisa era de un blanco perfecto en el rostro de ese niño negro que había nacido el 29 de agosto de 1958 en Gary, Indiana. Difícil reconocer ese mismo gesto en la máscara deforme que apareció en marzo de este año en Londres, para anunciar una serie de shows que nunca llegará a concretar. Esas dos imágenes marcan los contrastes de una vida llena de hitos que serán por siempre material de leyenda. Michael Joseph fue el séptimo de los nueve hijos de Katherine Esther y Joe Jackson, un obrero del acero que armó un grupo vocal de r&b con algunos de sus hijos: The Jackson 5. El talento natural de Michael lo convirtió enseguida en el centro de la atención y el debut del quinteto, publicado por el legendario sello Motown, colocó cuatro canciones en el número uno del chart norteamericano. El éxito fue tal que hasta hubo un dibujo animado –que se vio en la Argentina– que imaginaba las andanzas de Tito, Jermaine, Marlon, Jackie y el pequeño Michael. Había nacido una estrella infantil, pero era sólo el comienzo.
Aunque grabó sus primeras canciones como solista para Motown cuando el suceso de Jackson 5 amainó, el verdadero salto de Michael fue cuando se pasó a Epic para publicar ‘Off the wall’ (1979). Durante su participación en la película ‘El mago de Oz’, donde encarnó al espantapájaros, Michael había conocido al mago de la producción y los arreglos musicales Quincy Jones. El trabajo de la dupla fue explosivo: con el hit ‘Can’t stop till you get enough’ como punta de lanza, ‘Off the wall’ fue un suceso de ventas (hasta el presente lleva facturados más de 20 millones de copias). Jones volvió a trabajar con Jackson en su siguiente disco, el que lo convirtió para siempre en el Rey del Pop: ‘Thriller’. La jacksonmanía que desató ese trabajo no tenía precedentes ni pudo ser igualada. Siete de los nueve tracks del disco fueron lanzados como singles y todos llegaron al top 10. Las ventas se dispararon como nunca y el disco se convirtió en el más vendido de la historia, incluso antes de sus numerosas reediciones en CD. La Argentina no le escapó a la fiebre: cualquiera que haya tenido uso de razón a principios de los ’80 recuerda a Domingo Di Núbila hablando de su "amigo Maicol" en un programa de videos en el que inevitablemente aparecía el de ‘Thriller’. Ese clip era una minipelícula de 14 minutos, un formato sumamente inusual: sin embargo, estuvo en constante rotación en todo el mundo y más tarde fue elegido el mejor de la historia por MTV.
En 1983, durante un especial televisivo por los 25 años de Motown, Michael empezó a deslizarse hacia atrás en medio del baile durante la performance de ‘Billie Jean’: era el debut de la caminata lunar, su paso más característico desde entonces. Los chicos de todo el mundo lo imitaban; los más fanáticos le copiaban el look con un solo guante y atuendos siempre extravagantes. Ese mismo año se le prendió fuego el pelo durante la filmación de un comercial, accidente que muchos señalan como el comienzo de su preocupación por su aspecto. Según expertos, se hizo incontables rinoplastías y su piel empezó a cambiar de color, hecho que él le atribuyó al vitiligo (aunque eso siempre estuvo en duda). Eran los primeros signos de alerta acerca de la personalidad de Jacko, pero la máquina funcionaba tan bien que nadie parecía prestarle atención. Y menos en 1984, cuando escribió junto a Lionel Richie ‘We are the world’: el single benéfico vendió más de 20 millones de copias. ‘Bad’, de 1987, continuó con el suceso, aunque sin el mismo impacto en ventas que ‘Thriller’: ‘apenas’ lleva facturados 30 millones de ejemplares.
La caída empezó en los ’90, con ‘Dangerous’, en el que cantaba con su hermana Janet y cuya gira lo trajo por única vez a Buenos Aires. A pesar de que el disco llegó al número uno de los charts, la aparición de Nirvana cambió el panorama del negocio de la música; el pop en el que Jacko reinaba estaba en retroceso, era el tiempo del grunge y los ‘alternativos’. Entonces, las rarezas de Michael comenzaron a llamar más la atención que sus canciones y los tabloides se hicieron un festín. Sus matrimonios y divorcios –el primero fue con Lisa Marie Presley, la hija de Elvis–, su cuestionada triple paternidad, su barbijo, su megalomanía evidente: Jackson había caído de su trono, pero los porrazos iban a seguir.
Sus discos siguientes, el doble recopilatorio ‘HIStory’ (1995) e ‘Invincible’ (2001) fracasaron en términos de la industria, por lo caro que resultaba el contrato del cantante. En medio de ese panorama, acusó a Tommy Motola, cabeza de la discográfica Sony, de racista, aunque no eran pocos los que veían al propio Jackson de esa misma manera por el cambio de coloración de su piel. En 2003, un documental llamado ‘Living with Michael Jackson’ lo mostró prácticamente como un abusador de niños y dos años más tarde le iniciaron juicio bajo ese cargo, del que resultó absuelto. No era la primera vez que tenía problemas por un motivo similar: en 1993 había llegado a un acuerdo extrajudicial con un menor de 13 años; se dice que 20 millones de dólares evitaron la presentación de cargos criminales.
Tantos gastos lo forzaron a desprenderse de sus valiosas posesiones. Incluso tuvo que vender Neverland, ese parque de diversiones donde soñaba que era Peter Pan, a pesar de que ya hacía rato que se había convertido en adulto. Este año se anunció con bombos y platillos su regreso: pensaba hacer diez conciertos en el O2 Arena de Londres, a los que elípticamente presentaba como su retiro de la música. Las entradas volaron y el número de shows se multiplicó por cinco, pero luego se anunció que iban a posponerse hasta el año próximo. Los rumores fueron que tenía cáncer de piel, pero se desmintieron una vez más. El último capítulo de la novelesca vida de Michael Jackson se escribió ayer, por más que se seguirá hablando de él durante décadas. El Rey ha muerto, pero es más que obvio que no será olvidado.

26 de junio de 2009
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murió koko taylor


Cantante era un icono del blues de Chicago.
[Greg Kot] Murió el miércoles, en el Northwestern Memorial Hospital, Koko Taylor, un icono musical de Chicago que se convirtió en una de las vocalistas de blues más veneradas con temas como ‘Wang Dand Doodle’, ‘I’m a Woman’ y ‘Hey Bartender’ -por complicaciones tras un operación gastrointestinal. Tenía 80 años.
Su muerte se produce menos de cuatro semanas después de su última actuación con ocasión de la entrega de los Blues Music Awards en Memphis, donde recibió su Blues Music Award número 29. Fue operada el 19 de mayo y parecía estar recuperándose, pero empeoró el miércoles en la mañana. Murió acompañada de amigos y familiares.
"La vida y música de Koko Taylor llevó alegría a millones de personas en todo el mundo y Chicago se siente especialmente honrada de que considerara nuestra ciudad como su casa durante más de cincuenta años", dijo el alcalde de Chicago, Richard M. Daley.
Entre los que la acompañaron el miércoles se encontraba Bruce Iglauer, dueño de Alligator Records, de Chicago, y su productor, representante y amigo desde 1974.
Iglauer no había trabajado nunca con mujeres en su sello, que estaba dominado por guitarristas masculinos. Pero le impresionaron el temple y sonido de Taylor.
"Era de la misma generación que Muddy [Waters] y [Howlin’] Wolf, tenía sus raíces en el Delta [del Mississippi]", dijo el miércoles. "Aunque vivía en Chicago desde los años cincuenta, su música estaba todavía profundamente enraizada en el Sur. Tenía ese sentido rítmico, ese don para poner las palabras y lograba que la banda se aglutinara en torno a la cantante, con esa intensidad de la gente que ha vivido esa vida".

Nacida como Cora Walton en Memphis en 1928, creció en el seno de una familia de aparceros en las afueras de Memphis. La joven Cora y sus tres hermanos y dos hermanas dormían sobre palés en una choza sin agua corriente ni electricidad. Para cuando tenía once años, sus padres ya habían muerto. Trabajó cosechando algodón para sobrevivir y se mudó a Chicago a principios de los años cincuenta, donde conoció a su futuro marido, Robert ‘Pops’ Taylor. Encontró trabajo como empleada doméstica. Pops Taylor murió en 1989.
Había cantado música gospel en la iglesia cuando vivía en el Sur, y en los fines de semana asistía a los clubes de blues en el floreciente mundo del Lado Sur de Chicago, en los días de apogeo de Chess Records e incondicionales como Waters, Howlin’ Wolf y Willie Dixon. Cantaba ahí ocasionalmente y Dixon se fijó en ella, abordándola a principios de los sesenta para que cantara una de sus canciones, ‘Wang Dang Doodle’.
"No distinguía a Willie Dixon del gato de Adán", dijo Taylor en una entrevista con Chicago Tribune. "Pero me dijo: ‘Me gusta como suenas’, y ‘Tenemos un montón de hombres cantando blues, pero el mundo necesita una mujer como tú, con tu voz, para cantar blues".
El éxito de ventas de Taylor en 1965, ‘Wang Dang Doodle’, lanzó su carrera, y estableció su estilo: un rugido áspero que era el equivalente femenino del aullido de barítono de Howlin’ Wolf.
Al convertirse en líder de la banda y una poderosa voz en un mundo dominado por hombres, rompió las barreras para muchas de las cantantes que vinieron después de ella.
Pero cuando Chess cerró sus puertas a principio de los años setenta, Taylor volvió a quedarse con las manos vacías, haciendo cualquier cosa por sobrevivir.
"Fue una época devastadora para mamá", dijo una vez al Chicago Tribune la hija de Taylor, Joyce ‘Cookie’ Threatt. "Entonces conoció a Bruce [Iglauer]. Fue como caído del cielo".
Taylor ya era un artista inconfundible cuando llegó a Alligator, y con la ayuda de Iglauer empezó a explorar un lado más vulnerable de su personalidad con baladas más selectas, como su innovadora versión del exitoso número de Etta James, ‘I’d Rather Go Blind’.
Incluso cuando grababa materiales ajenos, la cantante le daba su característico toque, cantando normalmente a capela en el estudio, para ser seguida por los músicos.
Taylor, que ganó un Grammy en 1984, nunca adoptó el estilo de vida del blues, marcado por la bebida y las aventuras amorosas que consumía a muchos de sus colegas. Era una mujer devota, pero al mismo tiempo sentía un profundo aprecio por el modo en que el blues trataba directa y honestamente temas de la vida cotidiana.
Como contó su hija al Tribune: "Creció cantando en la iglesia [bautista] de Memphis, y la gente va a la iglesia para purificarse. No llegan limpios".
Al mismo tiempo, Taylor no se andaba con rodeos. Podía ser devastadoramente directa cuando alguien se cruzaba en su camino.
"Era meticulosa con su música, así que si su banda la echaba a perder, ella se encargaba de que se enteraran", dijo Iglauer.
Para Taylor, el blues era la vida. Se recuperó de una operación gastrointestinal similar en 2004 para escribir y grabar otro álbum, ‘Old School’, lanzado por Alligator en 2007. Sería su última grabación, aunque según Iglauer en los últimos meses Taylor lo había llamado y le había cantado por teléfono sus nuevas canciones.
"Tenía que viajar a España la próxima semana", dijo. "Todavía estaba trabajando. En la ceremonia de los Blues Awards de Memphis hace unas semanas, estaba radiante. Podía estar cansada, parada al borde del escenario, pero cuando se encendían las luces brincaba arriba y bailaba apenas empezaba la música. Siempre decía: ‘Alegrarle el día a la gente con mi música, para eso vivo’".
Además de su hija, le sobrevive su marido, Hays Harris; dos nietos y tres biznietos.

Howard Reich contribuyó a este informe.

5 de junio de 2009
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murió altovise joanne gore davis


Actriz y bailarina. Viuda de Sammy Davis Jr. A loa 65.
Murió Altovise Joanne Gore Davis, bailarina, actriz y viuda de Sammy Davis Jr., el 14 de marzo de 2009 en Los Angeles, tras sufrir un derrame. Tenía 65 años.
Davis se hizo camino en Broadway cuando conoció al legendario artista cuando trabajaron juntos en el musical ‘Golden Boy’ en 1967.
Se convirtió en su tercera esposa cuando se casaron en 1970 (Davis había estado casado anteriormente con la bailarina Loray White y la actriz sueca Mai Britt). Adoptaron un hijo y siguieron juntos hasta la muerte de Davis por un cáncer a la garganta en 1990, a los 64 años.
Tras la muerte de Davis debió negociar su deuda con Hacienda, de varios millones de dólares, y dirigir su problemático patrimonio. El año pasado demandó a sus dos antiguos socios en un tribunal federal, alegando que la habían engañado cuando la hicieron firmar la cesión de sus derechos al patrimonio. La demanda estaba pendiente.
A Davis la sobrevive su hijo Manny.

26 de abril de 2009
16 de marzo de 2009
©variety
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murió vincent ford


El compositor que escribió la canción ‘No Woman, No Cry’, de Marley.
Kingston, Jamaica. Murió en Jamaica Vincent Ford, autor de la clásica canción de Bob Marley, ‘No Woman, No Cry’. Tenía 68 años.
Ford murió el domingo en un hospital, por complicaciones de diabetes, informó Paul Kelly, portavoz de la Fundación Bob Marley, de Kingston.
Para componer la canción, que fue incorporada al álbum ‘Natty Dread’ (1974), de Marley, el autor se inspiró en el Trench Town, el gueto de Kingston donde vivían Marley y Ford en los años sesenta.
La canción se atribuye a Ford. Sin embargo, algunos críticos afirman que la escribió Marley, pero que la cedió a Ford para ayudarlo a sobrevivir con el cobro de las regalías.
Ford, que dirigía un comedor popular y perdió las dos piernas por la diabetes que sufría, también compuso otras tres canciones de Marley, incorporadas al álbum ‘Rastaman Vibration’, de 1976.
Marley murió de cáncer en Miami en 1981, a los 36 años, y sigue siendo uno de los más queridos héroes nacionales de la isla caribeña.

2 de febrero de 2009
31 de diciembre de 2008
©los angeles times
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murió pedro ‘cuban pete' aguilar


Leyenda del mambo. A los 81. Importante bailarín de mambo de los años cincuenta que actuó para presidentes y otros líderes del mundo.
Murió Pedro Aguilar o ‘Cuban Pete’, uno de los bailarines de mambo más importantes de los años cincuenta que actuó para presidentes y otros líderes del planeta y fue portada de la revista Life. Tenía 81 años.
La leyenda del mambo murió el 13 de enero por una insuficiencia cardiaca en el Sinai Plaza Rehabilitation & Nursing Center de Miami, informó Barbara Craddock, su compañera de baile durante mucho tiempo.
Aguilar nació en Puerto Rico en 1927 y creció en la Ciudad de Nueva York y Washington D.C. Su madre le enseñó los pasos latinos básicos. Adoptó el apodo de ‘Cuban Pete’ en 1949 en el Palladium Ballroom de Nueva York. El apodo hace referencia a una canción de Desi Arnaz, y Arnaz respaldó más tarde su uso por Aguilar.
Aguilar tenía la capacidad única de meterse en la música cuando bailaba, dijo Craddock.
"Era definitivamente un técnico del ritmo", dijo. "Sus pies y manos se convertían en otros instrumentos de la orquesta. Fue un privilegio ser su colega".
Aguilar se hizo famoso ganando en los años cincuenta decenas de torneos de baile con su pareja Millie Donay, con la que se casó más tarde.
Siguió bailando profesionalmente durante casi toda su vida, sea enseñando, dirigiendo talleres o como juez de competencias.
Aguilar fue coreógrafo y consultor de la película de 1992, ‘Los Reyes del Mambo’ [The Mambo Kings], con Antonio Banderas y Armand Assante. Aguilar y Craddock fueron consultores de coreografía e instructores de ‘Mambo No. 2 a.m.’, del Ballet de Miami.
Además de numerosas actuaciones en importantes eventos durante su carrera, Aguilar actuó dos veces en la Casa Blanca, una vez para el presidente Eisenhower, y luego para el presidente Johnson.
También actuó para la Reina Isabel II y el primer ministro israelí David Ben-Gurion.

30 de enero de 2009
20 de enero de 2009
©los angeles times
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volver al confesionario


Tribunal secreto del Vaticano abre sus puertas en un intento por atraer a los católicos al confesionario.
[Nicole Winfield] Roma, Italia. Uno de los tribunales más secretos del Vaticano, que se encarga de las confesiones de pecados tan graves que sólo el Papa puede otorgar absolución, está dando a los fieles, por primera vez en sus 830 años de existencia, un atisbo de su modo de operar.
El Vaticano ha lamentado durante largo tiempo que cada vez se acercan menos católicos al confesionario, donde se imparte el sacramento mediante el cual los fieles pueden ser personados si confiesan sinceramente sus pecados a un sacerdote.
Para frenar ese deterioro, el llamado ‘tribunal de conciencia’ invitó al público a las salas recubiertas de frescos de su imponente palacio del siglo dieciséis para un congreso de dos días que terminó el miércoles.
El objetivo era explicar qué hace exactamente la Penitenciaría Apostólica, y con ello estimular a los fieles a practicar la confesión, dijo el monseñor Gianfranco Girotti, el segundo funcionario del tribunal.
"Pese a que es el departamento más antiguo de la Santa Sede, es muy poco conocido, específicamente porque por su naturaleza se encarga de cosas secretas", dijo. "Queremos revivir el sacramento de la penitencia".
Al levantar el velo del secreto que rodea las actividades del tribunal, el Vaticano espera enfatizar el papel fundamental que juega el sacramento en la salvación de las almas, dijo en una ponencia leída ante el congreso por el cardenal Tarcisio Bertones, el segundo funcionario del Vaticano.
"Hoy pareciera que el sentido del pecado ha sido olvidado", dijo. Las confesiones de incluso los crímenes y pecados más espantosos -como el genocidio o los asesinatos en masa- son tratados a nivel local por sacerdotes y sus obispos y no son oídos por el tribunal.
Su trabajo gira sobre pecados reservados al Papa -considerados tan graves que un sacerdote u obispo local no están calificados para otorgar la absolución, dijo el cardenal James Francis Stafford, un estadounidense que preside la Penitenciaría Apostólica.
Entre estos pecados se encuentra la profanación de la eucaristía, que los católicos tienen por el cuerpo y la sangre de Cristo. Stafford dijo que este pecado ocurre cada vez con mayor frecuencia, no solamente en rituales satánicos sino también por fieles que reciben la comunión y luego retiran la hostia de la boca y la escupen o la profanan de otro modo.
Otros incluyen el rompimiento del secreto de la confesión, revelando la naturaleza del pecado y la persona que solicitaba penitencia, o un sacerdote que tiene relaciones sexuales con alguien y luego le ofrece perdón por el acto.
Estos pecados implican la excomunión automática de la iglesia. Una vez que se otorga la absolución, también se levanta la excomunión, dijo Stafford.
Un cuarto tipo de casos tratados por el tribunal es cuando un hombre que ha causado directamente un aborto -por ejemplo, el que paga por uno- trata luego de convertirse en sacerdote o diácono, dijo Stafford.
"Esa es una irregularidad, porque no puede ser ordenado sin haber sido dispensado por el Papa", dijo.
Funcionarios del Vaticano refieren frecuentemente a un estudio realizado por la Universidad del Sagrado Corazón, de Italia, que constató que el 47 por ciento de la gente en Italia -un país de mayoría católica- no se confesaba nunca, o no lo había hecho durante muchos años.
"No podemos ocultar que el sacramento de la penitencia esta vez está amenazado por la secularización", dijo Girotti. Pero enfatizó que seguía siendo "fundamental para la salvación y la santificación de las almas".
En general, los casos de abuso sexual por parte de clérigos son tratados por otra oficina del Vaticano, la Congregación para la Doctrina de la Fe, que se ocupa de temas más públicos de disciplina y ortodoxia.
Lo que convierte a la Penitenciaría Apostólica en inusual de acuerdo a normas del Vaticano es la rapidez con que dispensa sus decisiones, dijo Girotti: muy a menudo dentro de veinticuatro horas, o en un máximo de dos o tres días.
El palacio donde funciona, en el corazón del casco histórico romano, también alberga a otros dos importantes tribunales vaticanos: la Rota Romana, que decide sobre anulaciones matrimoniales, y la Signatura Apostólica, el más alto tribunal de la Santa Sede.
Ocupando prácticamente toda una cuadra, está apenas a pasos de una de las plazas más profanas de Roma: la del Campo dei Fiori, lleno de bares que atienden a turistas y universitarios estadounidenses que estudian en el extranjero.

30 de enero de 2009
15 de enero de 2009
©fdwdailynews
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murió eartha kitt


Seductora de audiencias. A los 81.
[Rob Hoerburger] Murió Eartha Kitt, que se hizo camino en los escenarios de Broadway, compañías discográficas y pantallas de cine y televisión ronroneando y saltando en una carrera en el mundo del espectáculo que duró más de seis décadas. Tenía 81 años y vivía en Connecticut.
La causa de su muerte fue un cáncer al colon, dijo su publicista de toda la vida, Andrew E. Freedman.
Kitt, que empezó su carrera a fines de los años cuarenta como bailarina en Nueva York, alcanzó el éxito y la fama en una variedad de escenarios mucho antes que otras artistas múltiples, como Julie Andrews, Barbra Streisand y Bette Midler.
Con su curvilíneo cuerpo y sus descaradas y ruidosas insinuaciones, también fue, junto con Lena Horne, uno de los primeros símbolos sexuales afro-americanos. A principio de los años cincuenta Orson Welles la proclamó "la más excitante mujer viva", aparentemente justo después de que esa excitación lo hiciera morderla en el escenario durante una función de ‘Time Runs’, una adaptación de ‘Fausto’, en la que Kitt era Helena de Troya.
La larga carrera de la identidad artística de Kitt, la de sibarita que viene de vuelta, empezó cuando trabajó en cabarets parisienses a principio de los años veinte, cantando canciones que definieron su estilo, como ‘C’est Si Bon’ y ‘Love for Sale’.
Al volver a Nueva York, fue contratada en Broadway para ‘New Faces of 1952’ y agregó otra joya a su corona vocal: ‘Monotonous’ ("Traffic has been known to stop for me/Prices even rise and drop for me/Harry S. Truman plays bop for me/Monotonous, monotone-ous") [Se sabe que el tráfico ha parado por mí / Los precios suben y bajan por mí / Harry S. Truman toca el bop para mí / Qué monótono, monótono]. Brooks Atkinson escribió en el New York Times de mayo de 1952: "Eartha Kitt no sólo se ve incendiaria; también puede hacer que una canción estalle en llamas".
Poco después de esa gira, Kitt publicó sus primeros álbumes exitosos y grabó su éxito más grande, ‘Santa Baby’, cuya precisa e insinuante dicción, y vagas inflexiones extranjeras (Kitt, nativa de Carolina del Sur, hablaba cuatro idiomas y cantaba en siete) probó que un chisporroteo vocal podía ser tan poderoso como una fogata. Aunque las ventas de sus discos disminuyeron con el surgimiento del
rhythm and blues y el rock ’n’ roll a mediados y fines de los años cincuenta, su estilo serviría como modelo para otras cantantes con voces de alcoba, como Diana Ross (que ha dicho que ella moldeó su sonido en las Supremes y admiraba a Kitt), Janet Jackson y Madonna (que en 1987 grabó una versión de ‘Santa Baby’).
Kitt se llamaría a sí misma más tarde "la chica material original", una referencia no solamente a su creación escénica y a Madonna, sino también a su serie de romances con hombres ricos o famosos, incluyendo a Welles, al magnate de los cosméticos Charles Revson y al heredero del banquero John Barry Ryan III. Se casó con el que fue su único marido, Bill McDonald, un agente inmobiliario, de 1960 a 1965. Le sobreviven su hija, Kitt Shapiro, y dos nietas.
Prácticamente desde el comienzo de su carrera, los críticos que la elogiaron, también empezaron a describirla recurriendo a todos los términos felinos imaginables: su voz "ronroneaba" o "era como hierba gatera"; era una "gatita sexy" que "se movía sigilosamente" o que "merodeaba" en el escenario, a veces "mostrando sus garras". Se dijo a menudo que su carrera tuvo "nueve vidas". Apropiadamente, fue contratada para el papel de Catwoman en la serie de televisión de los años sesenta, ‘Batman’, haciéndose con el rol de Julie Newmar, que tenía las piernas más largas y parecía un lince, llenando el papel con una energía más compacta y feral.
Sin embargo, pese a todo el atractivo camp y la altanería cargada de sexualidad del acto de cabaret de Kitt, también tuvo papeles serios, y apareció en películas como ‘La marca del halcón’ [The Mark of the Hawk], con Sidney Poitier (1957) y ‘Anna Lucasta’ (1959), con Sammy Davis Jr. Actuó en numerosas series de televisión como actriz invitada, incluyendo ‘Soy espía’ [I Spy], en 1965, que la llevó a su primera nominación a un Emmy.
Por estas actuaciones, Kitt se basó en las penurias de sus primeros años. Nació como Eartha Mae Keith en North, Carolina del Sur, el 17 de enero de 1927, una fecha de la que no se enteró sino hace unos diez años, cuando desafió a los estudiantes del Benedict College, en Columbia, Carolina del Sur, a que encontraran su certificado de nacimiento, y lo lograron. Fue la hija ilegíitma de una de aparceros negros cherokee y un hombre blanco sobre el que Kitt no sabía nada. Trabajó en plantaciones de algodón y vivió con una familia negra que, dijo, la maltrataba porque se veía como blanca. "Me llamaban la chica amarilla", dijo Kitt.
A los ocho, la enviaron a vivir con una tía, Marnie Kitt, en Harlem, que Kitt pensaba que era su madre biológica. Aunque siguió lecciones de piano y clases de baile, allá también empezó a ser maltratada: la golpeaban, huía, y volvía a casa. En sus primeros años de la adolescencia trabajó en una fábrica y empezó a dormir en los pasillos del metro y en los tejados de edificios no vigilados. (Más tarde se convertiría en una defensora de los niños de la calle, a través de Unicef).
Su despegue en el mundo de los espectáculos empezó con una broma, cuando una amiga la retó a asistir a una audición para la Compañía de Baile de Katherine Dunham. La aprobó y logró escapar para siempre del ciclo de miseria y abusos que caracterizaban su vida hasta entonces.
Pero se llevó con ella su franqueza, en una manera deliberada y llana que por lo general le sirvió bien en su carrera, excepto una vez. En 1968 fue invitada a un almuerzo en la Casa Blanca y Lady Bird Johnson le preguntó sobre la Guerra de Vietnam. Le dijo: "Usted envió a los mejores hombres del país para que los mataran y mutilaran. No me asombra que los chicos se rebelen y fumen marihuana". Se dice que la observación hizo llorar a Johnson, y descarriló la carrera de Kitt.

Las contrataciones se acabaron, y Kitt se marchó al exilio en Europa durante una década. Pero el presidente Jimmy Carter la invitó nuevamente a la Casa Blanca en 1978, y ese año ganó su primera nominación al Oscar por su trabajo en ‘Timbuktu!’, un remake con un reparto enteramente negro de ‘Kismet’.
Ahora convertida en una diva y en una leyenda, Kitt hizo lo que hicieron muchas otras divas y leyendas -Shirley Bassey y Ethel Merman, entre otras: se metió en la música bailable, y grabó en 1984 -el mismo año en que sería fuertemente criticada por su gira en África del Sur, lo que sería su gran éxito en treinta años, ‘Where Is My Man’. Kitt no se arrepintió; dijo que en la gira había cantado para audiencias integradas y ayudó a construir escuelas para niños negros.
La tercera de sus tres autobiografías, ‘I’m Still Here: Confessions of a Sex Kitten’, fue publicada 1989, y fue nominada a un Grammy por ‘Back in Business’, una colección de canciones de cabaret en 1994.
Al iniciar sus sesenta años de carrera, Kitt todavía estaba actuando. En 2000 recibió su segunda nominación a un Tony, como mejor actriz en un musical en ‘Fiesta salvaje’ [The Wild Party]. Por su trabajo en programas infantiles ganó dos Daytime Emmy Awards, este año y en 20007, como artista destacada en un programa en vivo como la intrigante candidata a emperatriz Yzma, en ‘The Emperor’s New School’.
Todo esto mientra seguía siendo parte del mobiliario del circuito de cabarets, con su voz intacta y una hermosa figura que mantenía gracias a un riguroso régimen de ejercicios que incluía carreras diarias y levantamiento de pesas. Después de descubrir en 2006 que tenía cáncer al colon, abrió triunfantemente el remodelado Café Carlyle en Nueva York en septiembre de 2007. Stephen Holden, en el Times, dijo que la voz de Kitt era un "completo gruñido".
Pero aunque Kitt todavía tenía a hombres de todas las edades en su entorno (a menudo jugaba con sus admiradores más jóvenes en sus presentaciones, sugiriéndoles que la presentaran a sus padres), los años le dieron perspectiva. "Soy una persona de la tierra", dijo a la revista Ebony en 1993. "Confío en la tierra. No confío en los diamantes, no confío en el oro".

7 de enero de 2009
©new york times
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musical sobre la virgen maría


El Vaticano acogerá por primera vez un musical.
Vaticano. El Vaticano acogerá por primera vez un musical, que será sobre la vida de la Virgen María, interpretada por la soprano italiana Alma Manera, que se estrenará a nivel mundial el próximo 17 de junio en el Aula Pablo VI.
Se trata de ’María de Nazaret, una historia que continúa’, patrocinado por los Consejos Pontificios de la Culturas y de Comunicaciones Sociales.
El arzobispo Claudio María Celli, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, dijo durante la presentación que el Vaticano patrocina ’con mucho gusto’ este musical, porque María ’es aquella que ha comunicado y sigue comunicado al hombre de hoy el Verbo de Dios hecho hombre’.
El musical cuenta la historia de María desde su juventud, la Anunciación, el matrimonio con José, el nacimiento de Jesús y el resto de su vida hasta su muerte y subida al cielo.
Tras el Vaticano, el musical recorrerá varios países de Europa, Latinoamérica y Oriente Medio.
El libreto del musical es de María Pía Liotta y la música del maestro Stelvio Cipriani, autor, entre otras, de ’Anónimo veneciano’. La soprano italiana Alma Manera, que ha trabajado en la Opera de Roma, dará vida a la Virgen María.
El musical está producido por ’Airam Cultura e Comunicazione’ y para respetar los textos sagrados cuenta con el asesoramiento del profesor de mariología Stefano De Fiores.
De Fiores dijo que en un mundo como el actual, ’que necesita astros luminosos’, María representa ’una luz en el camino, una estrella de esperanza’.
El profesor subrayó que María es venerada también por los musulmanes y que simboliza los ’dolores y esperanzas’ de todas las mujeres del mundo.
Tras el Vaticano, el musical recorrerá varios países de Europa, Latinoamérica y Oriente Medio.

11 de junio de 2008
©terra españa
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