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opinión

héroes del pueblo y sus verdugos


Entre el doloroso pasado de la dictadura, se encuentra la colaboración de los jueces con el régimen. Todavía no son juzgados.
[Osvaldo Bayer] Bonn, Alemania. He estado nuevamente en Hofgeismar, en ese paisaje verde que es el centro de Alemania, en la antigua residencia de un príncipe donde hoy está una academia evangélica dedicada a la discusión de los grandes temas nunca solucionados de la humanidad. Allí se realizó un seminario preparatorio para la Feria del Libro de Francfort, que este año –en octubre– estará dedicada a la Argentina.
Antiguas construcciones rodeadas de bosques y jardines para caminar, pensar y discutir en voz baja, para escuchar el incesante lenguaje de los pájaros, que no se rinden.
Recuerdo que aquí estuvimos hace quince años recordando a Elisabeth Käsemann, la joven alemana asesinada por la dictadura argentina de la desaparición de personas. Recuerdo que en aquella reunión, a la que concurrieron representantes de los organismos de derechos humanos de diversas partes del mundo, habló el teólogo Ernst Käsemann, padre de la joven asesinada. Uno de los teólogos más famosos de Alemania, ese hombre no podía comprender la brutalidad y la perversión del sistema argentino de la desaparición.
A Elisabeth Käsemann, que había viajado a la Argentina para estudiar a fondo su situación social y redactar su tesis universitaria, la habían secuestrado, torturado bestialmente y luego asesinado a tiros. Estuvo en el campo de concentración El Vesubio y su verdugo fue el coronel Pedro Durán Sáenz.
Recuerdo el dolor del padre. Cuando supo de la muerte de su hija, viajó a la Argentina para recuperar su cuerpo. Y aquí vino ya la última gota del cáliz amargo que tuvo que soportar el padre: para recuperar ese cuerpo, debió entregar 22 mil dólares a un agente de los militares argentinos. No olvidaré nunca cuando en Hofgeismar el teólogo pronunció estas palabras que me siguen doliendo de pura vergüenza: "Qué país, Señor, es la Argentina, donde no sólo asesinan sino que también exigen dinero para entregar el cuerpo de la víctima a sus padres". Me llenó de vergüenza esa afirmación, y de pesimismo sobre mi país.
Por eso cuando por fin, después de 33 años del asesinato de Elisabeth, en junio de este año, la Justicia argentina me citó como testigo en el juicio contra el asesino coronel Pedro Durán Sáenz, declaré lo comprobado en mi investigación realizada para el libro cinematográfico del film alemán ‘Elisabeth’. Lo pude mirar al asesino allí presente, pero el cobarde miró para otro lado. Treinta y tres años debimos esperar para que por lo menos se iniciara el juicio de quien fuera dueño de la vida y de la muerte en ‘El Vesubio’, uno de los lugares donde más se humilló, se vejó, se torturó y se "desapareció" a seres humanos.
Era algo imperdonable que los crímenes hubieran quedado impunes. Más todavía: este torturador y asesino –pese a todas nuestras denuncias– fue enviado por el gobierno de Alfonsín como agregado militar a la embajada de la democracia argentina a México. Sí, realidades argentinas.
¿Y qué hizo mientras tanto la Justicia argentina? Por ejemplo, en el acta de defunción de Elisabeth, el médico policial Carlos E. Castro señala que murió por balazos recibidos de frente, en un tiroteo. Cuando el cuerpo de Elisabeth fue revisado en Alemania por los médicos de la Justicia, éstos certificaron que los tiros habían sido disparados en la nuca y en la espalda. La pregunta es: ¿qué se hizo del médico policial Carlos Castro?, ¿no se lo juzga por su colaboración con los asesinos?, ¿qué hace hoy?, ¿goza de su jubilación, tranquilamente?
Lo repetimos una vez más: la verdad a veces tarda mucho, pero al fin llega: los asesinos ya están en juicio, mientras que un instituto de enseñanza para madres lleva el nombre de ‘Elisabeth Käsemann’, en su ciudad natal, Gelsenkirchen. Ojalá que en la Argentina, cuando se construyan casas a las familias que habitaban villas miseria, una de esas calles lleve el nombre de Elisabeth Käsemann, la bella joven extranjera que trabajó en esas villas y dio su vida por más dignidad para los humillados.
Regreso a Bonn y me encuentro con un abultado sobre. Me lo envían las Madres de Plaza de Mayo: son fotocopias de todos los documentos que presentaron los padres de los desaparecidos cuando éstos fueron secuestrados. Casi todos pedidos de hábeas corpus ante la Justicia, solicitudes de información ante la policía, ante los militares, ante la Iglesia Católica. Los leo y me digo: aquí está todo, aquí está la verdad de lo que fue el sistema de la represión de la dictadura. Porque en esas primeras denuncias de los padres están los testimonios de aquellos que presenciaron los secuestros, los allanamientos y las detenciones. Están los testimonios de vecinos, por ejemplo, que vieron llegar a los represores. Primero, los "grupos de tareas" se llevaban al "sospechoso", a quien golpeaban bestialmente –se oían los gritos y los ruidos de los golpes–, luego se los arrastraba por la calle y más tarde llegaban los camiones que cargaban todo lo que encontraban en el domicilio y destruían lo que no tenía valor para ellos. Los padres denunciaban todo eso porque tal vez creerían que la Justicia iba a hacer precisamente eso, justicia. Pero están en esa documentación las resoluciones de los jueces rechazando los recursos de hábeas corpus, sencillamente "porque no corresponde". Todos los nombres de esos jueces deberían publicarse en listas para eterna vergüenza de esos cobardes colaboracionistas, los que por supuesto siguieron siendo jueces después de la caída de la dictadura. Por ejemplo, veamos el caso de la profesora universitaria Liliana Elida Galletti, quien fue secuestrada el 13 de junio de 1977 por fuerzas uniformadas tanto del Ejército como de la policía, según testigos presenciales. Llegaron al domicilio Doblas 1083 de la Capital en cinco automóviles. Antes habían cerrado las calles adyacentes. Permanecieron allí dos horas. Se oyeron fuertes golpes, gritos y lamentos. Partieron después llevándose a la docente y poco después llegaron dos camiones, en los cuales viajaba personal policial y de las Fuerzas Armadas, que "sustrajeron diversas pertenencias, objetos del hogar, libros, papeles, ropa, tarea que insumió varias horas, y se retiraron a las 23". La profesora Galletti, según los testigos, cuando se la llevaron "denotaba encontrarse en un estado de fuerte depresión y abatimiento". Los padres iniciaron primero acciones de hábeas corpus ante el juzgado penal a cargo del doctor Somoza, secretaría del doctor Cuesta, y luego ante el Juzgado Federal del doctor Sarmiento, secretaría Fátima Ruiz López, ambos sin resultado, y luego ante la Cámara Criminal, Sala I, Capital Federal, pero no se realizó procedimiento alguno. El domicilio, totalmente saqueado, no fue jamás visitado por la Justicia. Ante el silencio, los padres iniciaron un nuevo pedido ante el Juzgado Nº 3 del juez Rivarola, secretaría Curutchet, obteniendo la respuesta de que ante el requerimiento de informes a las Fuerzas Armadas, éstas aseguraron "que la nombrada no se hallaba detenida". Eso es todo. Luego hicieron presentaciones ante el Ministerio del Interior, cuerpos del Ejército y ante algunos dignatarios de la Iglesia Católica, obteniendo la misma respuesta.
Otro de los innumerables casos de terror llevados a cabo por los militares es el del soldado Alejandro García Martegani. El joven estaba haciendo el servicio militar en 1976 en el Batallón 601, de City Bell, cuando lo acusaron de estar vinculado con ideólogos de izquierda y, luego de estar detenido tres meses, lo mandaron el Regimiento de Infantería Nº 10 de Montaña a Covunco, Neuquén. Un mes después desapareció. No hubo más noticias de él. Los padres se trasladaron de Buenos Aires al regimiento neuquino donde el jefe del mismo, teniente coronel Ventura, les informó que el soldado García Martegani había salido de licencia y que no había vuelto, por lo cual se lo había declarado desertor. El padre del desaparecido no aceptó esa explicación. Se entrevistó con tres soldados conscriptos, quienes le relataron que la última vez que vieron al hijo fue en un auto donde había otras personas que se lo llevaban. Concurrió el padre, entonces, a la policía de Zapala, donde le informaron que ellos no tenían ninguna información de ese soldado. Hizo luego la denuncia ante el Comando en Jefe del Ejército, ante los ministerios correspondientes, ante la Justicia. Nunca hubo respuestas. El hijo había sido "desaparecido". Lo más cobarde que se pueda esperar de un militar es que entregue a sus propios soldados, cuando tiene el deber de protegerlos. La vesania más manifiesta: eliminar a la propia persona de la que se es responsable, utilizando el poder omnímodo que da la propia institución al comandante. La pregunta es: ¿el teniente coronel Ventura fue juzgado alguna vez por este crimen tan artero? Y ese soldado no fue el único desaparecido. Hay muchos nombres denunciados que fueron víctimas de la misma acción que no puede ser calificada sino como la más baja de todas las traiciones.
En la documentación están todas las respuestas de los responsables. ¡Cuánta impotencia la de los familiares de los desaparecidos de aquel entonces! Por eso nos parece que la edición de esta documentación por la Editorial Madres de Plaza de Mayo será otro paso adelante para dejar aun más en descubierto en toda su brutalidad lo que fue ese período argentino y el fracaso de la mayoría de los que se titulaban como representantes de los intereses de la sociedad. Por eso este libro que editarán las Madres será una prueba de lo que fue el clima de miedo y de crimen oficial desatado. El poder leer con nombre y apellido a todos los que miraron para otro lado en vez de cumplir con sus obligaciones éticas fundamentales.
Pero, como decíamos, finalmente los crueles quedan para siempre condenados por la Historia. Los crímenes quedan develados por más oficiales que sean y por más que los cometan los poderosos.
Acaba de producirse un hecho que ha puesto contenta a toda la Europa democrática. Por primera vez, el gobierno turco ha reconocido uno de los tantos crímenes cometidos contra los armenios. Fue título de página en muchos diarios europeos: "Turquía culpable". Se trata del asesinato cometido contra el periodista armenio Hrant Dink. Este periodista fue asesinado a tiros en la calle. Horas antes, un juzgado turco lo había acusado de "ofender a Turquía" y condenado a tres años de prisión. El periodista había denunciado el genocidio armenio cometido por Turquía a principios del siglo pasado, justamente con esa palabra: genocidio. Después de la condena, el periodista fue asesinado, a pesar de que iba custodiado por policías turcos.
Ayer se informó que el gobierno turco va a reconocer –ante el Juzgado Europeo de Estrasburgo– su responsabilidad de no haber ofrecido más seguridad al periodista, facilitando así su asesinato. Es tal vez un pequeño paso hacia el reconocimiento de ese genocidio que costó la vida de un millón y medio de hombres, mujeres y niños armenios.
Pasos hacia adelante en un mundo cargado de violencias creadas siempre por las injusticias sociales y el ansia de poder.
28 de agosto de 2010
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cerremos los zoológicos


Cientos de animales mueren en zoológico de Indonesia.
[Mac McDaniel] Surabaya, Indonesia. El más grande zoológico de Indonesia es responsable de la muerte de casi mil animales en los últimos tres años, incluyendo a especies en peligro de extinción, como el tigre de Sumatra, que murió el sábado pasado.
Un administrador del zoológico informó que los animales vienen muriendo por ciento debido al abandono de parte de los funcionarios del recinto. Los animales se encuentran hacinados, mal alimentados y sin luz solar, y expuestos a enfermedades fácilmente tratables.
El abandono es el resultado, al menos en parte, de peleas internas entre funcionarios del zoológico sobre quién está a cargo. Sus riñas son evidentemente más importantes para ellos que el cuidado de los animales. La consecuencia: en 2008, el zoológico informó sobre la muerte de 362 animales; en 327, la de 327.
Entre ser responsable de la muerte de animales de especies en peligro de extinción, de privar a los animales de alimento, de mantenerlos en jaulas estrechas que no han sido adaptadas ni reparadas desde 1990, el zoológico de Surabaya ejemplifica lo peor en la industria de los espectáculos animales.
Pero por favor no piense que el zoológico de Surabaya es sólo un zoológico malo y que hay otros que son buenos. Es fácil observar un zoológico en Indonesia y asumir que nosotros ofrecemos mejores condiciones y que debemos tratar mucho mejor a nuestros animales. Una jaula es una jaula, y los animales mueren en zoológicos estadounidenses todos los días. Ningún animal es feliz en un zoológico.
Los portavoces de zoológicos, circos y otras compañías de la diversión animal, siempre aseguran al público que sólo piensan en lo mejor para sus animales cuando toman decisiones. Pero es fácil ver la realidad de la declaración cuando se dan casos como este de Indonesia. La verdad es que, cuando surge otro problema, los animales son los primeros en ser ignorados.
La respuesta a problemas como este es que no hay zoológicos que sean mejores. No se trata de tener jaulas más grandes, o mejor alimentación. Ni de contar con personal más dedicado o con más financiamiento. La respuesta última a problemas como este es poner fin a la industria del espectáculo con animales. Los animales no existen ni para nuestra diversión ni para nuestro consumo. La única solución es cerrar todos los zoológicos y todos los circos, para siempre.
23 de agosto de 2010
20 de agosto de 2010
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cuidado con los enanos terroristas 2


Enfermiza campaña acusa a mujeres extranjeras de viajar a Estados Unidos para dar a luz y lograr así que sus hijos sean ciudadanos estadounidenses, los que, ya adultos, serán enviados a Estados Unidos a matar a estadounidenses. Por supuesto, la estúpida instigación proviene del campo republicano.
[Jessica Pieklo] Si hemos de creerle a la representante Luoie Gohmert (republicana de Texas), uno de los peligros más graves que enfrenta hoy el país son bebés. Bebés terroristas. Claro que ahora se ven bonitos e inocentes, pero los hicieron nacer en este país con un propósito muy especial: convertirse al nacer, automáticamente, en ciudadanos estadounidenses y, una vez adultos, tras una vida de adiestramiento como terroristas, volver a Estados Unidos y hacernos volar a todos.
Ojalá fuera un chiste.
Las aseveraciones de Gohmert han estado circulando, incontestadas, naturalmente, en Fox News, como parte de la campaña de la derecha para modificar o revocar la 14 Enmienda. La representante Gohmert no es la única que hace estas acusaciones. La representante Debbie Riddle (republicana de Texas) apareció recientemente en el programa de Anderson Cooper en CNN y argumentó que hay extranjeras que tienen hijos en Estados Unidos con el "maligno propósito de convertirlos en pequeños terroristas, que luego volverán a Estados Unidos y nos atacarán". Las dos republicanas se niegan a retractarse de estas inflamatorias acusaciones, incluso después de que el FBI declarara repetidas veces que se trata de creencias absurdas.
¿Por qué tendrían que hacerlo ahora que rinde tantos frutos políticos para los republicanos y cuando los medios, y los demócratas, no han sido capaces de repeler esta ofensiva narrativa? El tema de los enanos terroristas refleja la combinación de lo peor de las tendencias republicanas anti-musulmanas y xenófobas y sus impulsores simplemente rechazan las evidencias que entregan los hechos y la razón.
Dejando el cinismo y la ironía, desglosemos por un instante algunas de estas creencias, incluyendo su origen en la masiva campaña contra los bebés ilegales.

Turismo para Parir Es una Falacia
Desde el 11 de septiembre de 2001 los viajeros de la mayor parte de países del mundo que quieren viajar a Estados Unidos con una visa de turista deben superar un riguroso proceso para ser admitidos en el país. Ese proceso incluye proporcionar evidencias del propósito del viaje, entregar huellas digitales y fotografías, y sobrevivir una entrevista con un funcionario de la sección de visas de la embajada estadounidense antes de que recibir efectivamente una. El proceso para recibir un permiso de residencia es todavía más difícil. Aparte de las conjeturas, los que hacen estas instigaciones no han presentado nada que se parezca a pruebas de que mujeres embarazadas, especialmente mujeres árabes, estén viajando a Estados Unidos con el único propósito de dar a luz.

Bebés Nacidos en EUA Legalizan a Sus Padres
Pese al hecho de que esta creencia es fácilmente desechable, de todos modos se rehúsa a morir. La realidad es que ningún padre ilegal con un hijo nacido en territorio estadounidense obtiene por esto ningún beneficio, por lo menos durante los primeros 21 años, o más normalmente 31 años. Eso quiere decir que un niño debe primero cumplir 21 años antes de que él o ella apodere a cualquiera para un permiso permanente. Normalmente, los padres tendrán que vivir fuera del país por un período de al menos diez años antes de convertirse en residentes permanentes, debido a su condición ilegal.

Inmigrantes Ilegales Están Inundando las Fronteras
De acuerdo al Pew Hispanic Center, de cerca del ocho por ciento de los niños nacidos en Estados Unidos, uno o los dos padres son inmigrantes ilegales. Suena alarmante, ¿no es así? Lo que el informe también dice, y es algo que no ha recibido la misma atención que ese ocho por ciento, es que el ritmo de llegadas no autorizadas se han acelerado a fines de los años noventa y los primeros años del siglo 21. Esos niños que nacieron antes aquí, tienen padres de que han estado en el país por al menos cinco años y no han sido, como sugiere la creencia, "depositados" en la frontera por sus madres embarazadas e indocumentadas.
Los ataques contra las mujeres inmigrantes y sus hijos son ruines y políticos. En este momento, los ataques contra la 14 Enmienda han pasado más allá de la política y son realmente patéticos. Los conservadores habituados a adoptar el principio del carácter excepcional de Estados Unidos, esculpieron en la 14 Enmienda y en la adopción del punto de vista estadounidense de otorgar ciudadanía a los que nacen en el país, como un principio que permitió que nuestro país se elevara sobre los otros y se convirtiese en un faro de la democracia. En algún momento esa misma creencia llevó a los republicanos a revisar las leyes de inmigración de este país -una revisión que se necesita desesperadamente, pero que por desgracia no puede ocurrir porque la retórica se ha infectado tanto con grotescas manifestaciones de racismo que, por lo menos de momento hace simplemente imposible todo debate. Hasta que esa persistente y perniciosa narrativa racista no sea exorcizada de la plataforma republicana, la reforma de la inmigración, en mi opinión, está muerta. Y todos vamos a sufrir las consecuencias.
19 de agosto de 2010
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uribe contra chávez, pleito perdido


Colombia tendría que presentar las demandas y demostrar sus acusaciones ante la Corte Penal Internacional o ante la Corte Internacional de Justicia, pero en ninguno de los dos casos encontraría una vía despejada.
[Laura Gil] Solo dos semanas antes del cambio de mando, el Gobierno anunció la judicialización de las relaciones con Venezuela. La intención de acudir a la Corte Penal Internacional (CPI) ya se había escuchado; la voluntad de someter la situación a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) parece reciente. Ambas iniciativas, la primera más que la segunda, presentan escollos jurídicos difícilmente superables y pondrían poner en vilo el incipiente acercamiento realizado por el Presidente electo y su canciller designada.
Más que una estrategia legal para dejarle las manos atadas al nuevo Gobierno, es altamente probable que semejantes proclamas del presidente Uribe constituyan una llamada al orden para recordarle a su sucesor que el vecindario regional es inhóspito. No obstante, como la discusión de la vía jurídica para resolver las diferencias con Venezuela está al orden del día, no sobra analizar si podrá tener posibilidades de éxito.

La CPI Vuelve y Juega
En marzo de 2008, luego del ataque al campamento de "Raúl Reyes", el presidente Uribe afirmó: "Colombia se propone demandar a Hugo Chávez ante la CPI". Con alharaca, convocó a un equipo de juristas a la Casa de Nariño. Todo quedó en nada pero, dos años después, la idea juega otra vez.
La CPI juzga el genocidio, la agresión, los crímenes de lesa humanidad y los de guerra. Como lo aclara el artículo 5º del Estatuto de Roma, que la creó, su competencia "se limitará a los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional". Está claro que la cúpula de las FARC y muchos de sus miembros son susceptibles de ser juzgados en dicha jurisdicción por varios de estos delitos internacionales. Pero, ¿pueden los dirigentes extranjeros ser llevados ante ella?

Ir o No Ir, Esa Es la Cuestión
Para empezar, el primer desafío radica en la admisibilidad que se aplicaría a un caso llevado ante la CPI. Es verdad que cualquier Estado parte puede remitir un asunto al fiscal. Pero, no obstante, la CPI constituye una jurisdicción complementaria a las nacionales. Hasta el momento, en Colombia no se ha iniciado acción alguna contra funcionarios venezolanos de alto nivel por los crímenes cometidos por las FARC. Y si una denuncia contra el presidente Chávez fuera posible, la manera más expedita que tendría el gobierno venezolano para detenerla sería la apertura formal de una investigación en Venezuela, así fuera una farsa.
En efecto, en su artículo 17, el Estatuto aclara que un asunto debe ser declarado inadmisible "si es objeto de una investigación o enjuiciamiento en el Estado que tiene jurisdicción sobre él, salvo que éste no esté dispuesto a llevar la investigación o el enjuiciamiento o no pueda hacerlo". En este caso, tanto Venezuela como Colombia tienen jurisdicción, el segundo por ser el territorio donde se perpetran los crímenes, y el primero por ser el país de la nacionalidad del presunto responsable. Puede pasar entonces mucho tiempo para que la CPI decida que Colombia no puede y Venezuela no quiere.
Que Hugo Chávez sea presidente es lo de menos. Según el Estatuto, "el cargo oficial de una persona, sea Jefe de Estado o de Gobierno, no la eximirá de en ningún caso de responsabilidad penal".

Dónde Está el Quid
El meollo del asunto consiste en vincular a Chávez a los crímenes de las FARC. El gobierno de Uribe podrá haber ganado la argumentación política. En este sentido, ha suministrado suficiente información a la opinión pública para demostrar que varios grupos de las FARC y el ELN y sus líderes están cómoda y permanentemente instalados en el país vecino. Pero esa permisión, e inclusive la entrega de recursos financieros, no necesariamente relaciona al gobierno venezolano con los delitos de las guerrillas. Aunque sólo se pretendiera una acusación de complicidad, se necesitaría probar que la asistencia que se otorgó fue efectivamente utilizada para un crimen en particular.
Conforme al Estatuto, puede ser juzgado ante la CPI quien "con el propósito de facilitar la comisión del crimen, sea cómplice o encubridor o colabore de algún modo en la comisión o la tentativa de comisión del crimen, incluso suministrando los medios para su comisión".
Pero, es más, todo indica que Casa de Nariño pretendería ir más allá de la complicidad. En 2008, el general Naranjo afirmó que existe una alianza armada entre las FARC y Venezuela contra Colombia. Bajo esta óptica, Chávez no sería sólo cómplice sino autor directo y, además de crímenes de lesa humanidad y de guerra, sería también responsable de agresión contra Colombia. Como la agresión no ha sido todavía tipificada para el Estatuto de Roma, ésta es una discusión que nos lleva a contemplar el papel que puede tener la Corte Internacional de Justicia.

La CIJ, Requisitos Previos
Este tribunal constituye uno de los seis órganos de las Naciones Unidas y resuelve disputas legales entre Estados. A diferencia de la CPI, determina responsabilidad estatal y no individual. Es allí, por ejemplo, donde se dirimen numerosos diferendos fronterizos como el que hoy enfrenta a Colombia con Nicaragua.
Para aceptar la competencia de la CIJ, los miembros de la ONU deben presentar una declaración expresa y Venezuela no lo ha hecho. No obstante, como lo recuerda el ex-canciller Julio Londoño Paredes, existe un tratado bilateral de "no agresión, conciliación, arbitraje y arreglo judicial", que podría dar pie a una demanda ante la CIJ.
Este documento establece que Venezuela y Colombia están en la obligación de someter a los procedimientos previstos "las diferencias de cualquier naturaleza que por cualquier causa surjan entre ellas". Según el Artículo 15, "serán sometidas a decisión judicial, basada en derecho, de la Corte Permanente de Justicia Internacional o de un Tribunal Arbitral… todas las controversias que no hayan sido ajustadas por el procedimiento de conciliación, siempre que tengan por objeto: a. Existencia, interpretación y aplicación de un tratado internacional celebrado entre las Partes; b. Cualquier punto de derecho internacional; c. La existencia de cualquier hecho que, verificado, constituya la violación de un compromiso internacional…".
No está claro, siquiera, que la CIJ admita el caso. El tratado describe una serie de pasos previos al arreglo judicial que todavía no se han dado.

¿Posible Éxito?
Aunque la CIJ aceptara una denuncia de Colombia, las cosas no serían fáciles. El estándar para probar que un Estado utiliza a un grupo armado ilegal con el fin de agredir a otro es sumamente alto. En 1986, la CIJ estableció el test de "dependencia y control" para analizar si los contras que luchaban contra el gobierno sandinista constituían agentes estadounidenses de facto. Determinó que recaería responsabilidad en Estados Unidos por uso de la fuerza solamente si el control de ese país era "efectivo" y no sólo "general". Pero insistió en que sí se había dado una transgresión del derecho internacional: Estados Unidos había violado el principio de no injerencia en asuntos internos.
En 1999, la República Democrática del Congo interpuso una demanda contra Ruanda, Burundi y Uganda por el uso de grupos armados ilegales con el propósito de ocupar su territorio. En el marco de un proceso de diálogo, el gobierno congolés retiró la denuncia contra los dos primeros países pero mantuvo el caso contra Uganda.
En la decisión "Actividades Militares en el Territorio de la República Democrática del Congo", la CIJ recordó su fallo "Actividades Paramilitares en y contra Nicaragua". En la medida en que Uganda ofreció entrenamiento y apoyo militar al Movimiento de Liberación Congolés, violó uno de los pilares en lo que reposa el ordenamiento internacional.
Conforme a la jurisprudencia de la CIJ, el principio de no intervención prohíbe a un Estado apoyar, directa o indirectamente, con o sin uso de la fuerza, a un grupo armado de oposición en otro Estado. Si es un fallo de este calibre lo que se quiere, el camino es tortuoso pero el éxito es posible.
Pero, dados los tiempos de la CIJ, habría que acostumbrarse a varios años más de relaciones rotas.
17 de agosto de 2010
26 de julio de 2010
©razón publica
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denuncia de uribe infundada


La decisión del ex presidente de Colombia de demandar por violación de derechos humanos al mandatario Hugo Chávez, y al Estado venezolano por permitir supuestamente la estancia de guerrilleros en ese país, parece más política que legal.
Colombia. "Notifico al presidente Hugo Chávez para que deje de ser cobarde lanzando insultos a distancia". Así le respondió en la noche del domingo en Twitter el ex presidente Álvaro Uribe Vélez al jefe de Estado venezolano, Hugo Chávez, luego de que este último le lanzara pullas en su programa Aló Presidente: "Tenemos confianza en que el nuevo gobierno comenzará a construir todo lo que Uribe destruyó".
Las declaraciones de ambos se dieron tras conocerse el pasado viernes que Uribe había demandado ante la Corte Penal Internacional a Chávez por "delitos de guerra y de lesa humanidad", y al Estado venezolano por, supuestamente, proteger a terroristas o actores ilegales en su territorio.
Este lunes, Jaime Granados, apoderado del ex presidente de los colombianos, explicó en La F.M. que incluso Uribe podría atestiguar contra Chávez "si así lo determina el fiscal del caso de la Corte Penal Internacional".
Según el abogado, la demanda en la Corte no se hizo a nombre del Estado, sino como representante de las víctimas, cuyos nombres y hechos serán presentados sólo ante el tribunal para salvaguardar la integridad de estas personas. Aclaró que se hizo así para no comprometer al gobierno de Juan Manuel Santos.
Este nuevo episodio del choque Uribe-Chávez ocurre en momentos en que el presidente de Venezuela confirmó que estará este martes en Santa Marta para verse personalmente con Santos, y contrasta con el deseo del nuevo gobierno de Colombia de pasar, definitivamente, la página de las peleas con Venezuela.
Pero, ¿prosperarán las demandas ante cortes internacionales? ¿Afectarán estas decisiones las relaciones entre Santos y Chávez?
La respuesta al primer interrogante es de la Corte Penal Internacional. Según precisa en su página web, la CPI puede recibir dos tipos de demandas: "remisiones" de cuestiones o peticiones de pronunciamiento que envían los estados o el Consejo de Seguridad de la ONU, o "comunicaciones" que presentan ciudadanos.
Las diversas fuentes de la Corte no han precisado si la demanda presentada por Uribe es una remisión o una comunicación. Pero en cualquier caso, ninguna activa automáticamente las competencias del Fiscal del CPI, ya que la oficina del Fiscal siempre debe llevar a cabo primero un análisis de la información, a fin de determinar si se cumplen las condiciones para iniciar una investigación. "Debe haber una base razonable para proceder", señala la Corte.
La internacionalista Laura Gil, en un artículo publicado en razonpublica.com, explica por qué cree que más allá de las razones legales de Álvaro Uribe para demandar al presidente Chávez, lo que quiere transmitir es un ‘recorderis’ para el nuevo gobierno de que "el vecindario regional es inhóspito".
"El meollo del asunto consiste en vincular a Chávez a los crímenes de las Farc. El gobierno de Uribe podrá haber ganado la argumentación política. En este sentido, ha suministrado suficiente información a la opinión pública para demostrar que varios grupos de las Farc y el Eln y sus líderes están cómoda y permanentemente instalados en el país vecino. Pero esa permisión, e inclusive la entrega de recursos financieros, no necesariamente relaciona al gobierno venezolano con los delitos de las guerrillas. Aunque sólo se pretendiera una acusación de complicidad, se necesitaría probar que la asistencia que se otorgó fue efectivamente utilizada para un crimen en particular", señala Gil.
Por eso es muy difícil que los actos de Uribe contra Chávez afecten al nuevo gobierno. Aunque Juan Manuel Santos heredó las banderas de su antecesor y por eso ganó las elecciones, hechos como entregarle las copias del computador de ‘Raúl Reyes’ al presidente de Ecuador, Rafael Correa, (a lo que se había resistido el ex presidente Uribe) dicen mucho del nuevo tono en el Ejecutivo y de la intención de hacer borrón y cuenta nueva en las relaciones entre Colombia y los países vecinos.
17 de agosto de 2010
9 de agosto de 2010
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qué corrompió a las ffaa colombianas


En Colombia, para no ir tan lejos, la política de recompensas de Uribe fue la causa de los mayores horrores, afirma un columnista de Semana..
[Antonio Caballero] Colombia. ¿Quién puso la bomba del jueves en la carrera Séptima? Esas cosas nunca se saben a ciencia cierta en Colombia, donde todo el mundo pone bombas. La mafia ya no anda en esas, como en tiempos de Pablo Escobar, pero aquí hay muchas ’Bacrim’, o bandas criminales, para usar el eufemismo tonto de las autoridades. Pudo ser desde una autobomba de ellas mismas -como aquella de la Escuela de Guerra, o las que acompañaron, amenazantes, las dos posesiones del presidente Álvaro Uribe-, hasta una bomba de reafirmación propagandística de las Farc. O una bomba de protesta del uribismo más acérrimo, frustrado y furioso como está por los primeros nombramientos y medidas del nuevo presidente Juan Manuel Santos, que son, si no declaradamente antiuribistas, sí al menos anticontinuistas: reconciliación con los países vecinos, discreto alejamiento de los Estados Unidos, paz con las altas Cortes, mano tendida a la oposición, vuelco de la política agraria. Y ministros y embajadores ajenos al uribismo o contrarios a él, venidos del pastranismo o del samperismo (o, claro, del santismo), con sólo dos excepciones uribistas: la del jefe del DAS Felipe Muñoz, confirmado en su cargo, y la de Rodrigo Rivera, cuasi candidato presidencial de los presos de La Picota, nombrado ministro de Defensa.
Justamente por ahí, por la bomba del jueves (día en que esto escribo, y cuando todavía no se sabe nada de nada), salta de nuevo lo del continuismo o la ruptura. El ministro Rivera saltó a anunciar, como lo hubiera hecho el propio Uribe, que se pagaría una recompensa por información sobre los autores del hecho. Pero el punto no quedó claro, porque a continuación el Alcalde de Bogotá dijo lo contrario; y el presidente Santos, en sus vagas declaraciones, no dijo nada: generalidades.
Sería bueno que se aclarara la cosa. Pues si hay un cambio en la política de pago de recompensas a delatores y soplones, puntal de la ’seguridad democrática’ de Uribe desde los tiempos en que, como gobernador de Antioquia, fomentó el paramilitarismo de las ’Convivir’ y hasta su recentísima propuesta de crear una red de informantes a sueldo en las universidades, ese cambio sería más importante que cualquier otro que haya emprendido o vaya a emprender Santos. Porque no sería sólo un cambio político, sino también un paso hacia la restauración ética de la sociedad colombiana. Pues si hay algo deletéreo para la moral privada y pública es la compra de la delación: desde el "Roma no paga traidores" de la Roma todavía republicana hasta el "Salvaje Oeste" de los cazadores de recompensas de los Estados Unidos; y con ella corrompió la Inquisición a media Europa desde el siglo XIV hasta el XVIII, y el fascismo y el comunismo a la otra media en la primera mitad del siglo XX, y el macartismo a los Estados Unidos en la segunda. En la escala subalterna de lo policial, entre el hampa, el pago de informantes puede ser eficaz. En la de lo político es nefasto: convierte a todos los ciudadanos a una moral de hampones.
En Colombia, para no irnos tan lejos, la política de recompensas aplicada por los gobiernos de Uribe como una panacea de su ’seguridad democrática’ fue la causa directa de los mayores horrores cometidos en ellos: los cientos, tal vez miles, de llamados ’falsos positivos’ en que se asesinaba a inocentes para engrosar el macabro conteo de cadáveres de la guerra contra la subversión. El único artículo favorable a Uribe que he escrito en los últimos ocho años -titulado ’Un aplauso’- lo publiqué aquí en noviembre de 2008, cuando el entonces ministro de Defensa Juan Manuel Santos destituyó sin apelación a 27 altos oficiales del Ejército, encabezados por tres generales, por cuenta de las denuncias de prensa sobre los ’falsos positivos’. Infortunadamente la cosa paró ahí: no se adelantaron investigaciones en serio ni se condenó judicialmente a nadie. Pero algún efecto bueno (no me atrevo a llamarlo ’positivo’) debió de tener la medida puesto que en este mismo jueves se queja en el periódico el ex ministro del Interior y de Justicia (un chiste) Fernando Londoño de que por ella el Ejército "quedó en atonía y desamparo", no sólo ya ante el acoso de "la rabiosa justicia ordinaria", sino bajo "una especia de régimen de terror, en el que se impartían pistoletazos en la nuca de los réprobos". Y concluye el ex ministro (un chiste), forzando la hipérbole en la tradición de la retórica grecoquimbaya: "Régimen estalinista puro". E invirtiendo, de paso, los términos del problema: según él, el terror no es para los asesinados, sino para sus asesinos.
Hace un mes, en Ginebra, el ponente para el caso de Colombia en el Comité de Derechos Humanos de la ONU insistió en preguntar si la política de recompensas del gobierno había cambiado, aprendiendo la lección de los criminales ’falsos positivos’, o si seguía siendo la misma. La delegación colombiana eludió la respuesta diciendo que la directiva secreta del ministro de Defensa Camilo Ospina número 029 del año 2005 que dio lugar a ellos ha sido modificada por otras dos directivas posteriores, en 2008 y en 2009, pero que... también son secretas.
Dentro de la transparencia que ha prometido el recién posesionado presidente Juan Manuel Santos -la "urna de cristal"- sería muy digno de otro aplauso que explicara públicamente el asunto.
17 de agosto de 2010
14 de agosto de 2010
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motivos apuntan a extrema derecha


La hipótesis que se ha venido asentando es que el atentado vino de sectores retardatarios que no están de acuerdo con el "nuevo amanecer" de Santos.
[María Jimena Duzán] Está bien: me rindo. Por esta vez voy a reconocerle a Juan Manuel Santos que en su primera semana de gobierno ha hecho tan bien las cosas que hasta la extrema derecha de este país se le rebeló.
La hipótesis que más se ha ido asentando en las últimas horas es la de que el atentado contra las instalaciones de Caracol Radio tiene todo los visos de venir de esos sectores retardatarios que no están contentos con el nuevo amanecer que está proponiendo Santos (un suboficial activo habría sido el denunciante del carro robado utilizado en la explosión).
La hipótesis no es para nada descabellada. La extrema derecha de este país no quiere reanudar relaciones con Chávez, sino mantener el clima de preguerra para exacerbar el nacionalismo, tan útil a la hora de manipular las masas; no quiere que se restablezca la concordia entre el Ejecutivo y el poder judicial, porque ese ambiente de camorra y de amedrentamiento a las Cortes le sirve para socavar y desprestigiar las investigaciones que la Fiscalía y la CSJ vienen haciendo de familiares del Presidente y de políticos y funcionarios uribistas.
No quieren que el país cambie el marco de sus relaciones internacionales porque prefieren que nuestra política exterior sea únicamente el fiel reflejo de la política interna, es decir, de la política de seguridad democrática; no quieren que el país tenga como prioridad el fortalecimiento de las relaciones con los vecinos ni que se apruebe una ley de tierras que les quite los latifundios a los narcoparamilitares, conseguidos a través del despojo y la sangre de miles de campesinos, porque ellos ganaron la guerra de posiciones contra las Farc, y ese es el precio que el país tiene que pagar por su acto heroico.
Por todo lo anterior me reafirmo: por esta vez me voy hacer la de la vista gorda y no voy a recordar sino las cosas positivas que alumbran este "nuevo amanecer". Voy a pasar por alto las volteretas políticas de Rodrigo Rivera, el ministro de Defensa nombrado por el presidente Santos, quien hasta hace poco era considerado el campeón del voltearepismo en la política colombiana, superando incluso el palmarés impuesto por el propio Juan Manuel Santos.
No voy a recordar que Rivera, antes de llegar al santismo, estuvo en las canteras del PIN, partido que vio la luz -¿o debería decir "un nuevo amanecer"?- amparado por este político versátil y oportunista. Tampoco voy a recordar que antes de fundar el PIN se le ofreció a Noemí Sanín y se autopropuso como su vicepresidente.
De la misma manera voy a pasar por alto la pésima decisión que tomó el gobierno de Santos al confirmar en su puesto al director del DAS, Felipe Muñoz; no voy a entrar en detalles de por qué es esta una mala decisión que opaca este "nuevo amanecer"; ni decir que él ha hecho todo lo posible por obstruir la investigación que la Fiscalía ha emprendido sobre las ’chuzadas’ que ilegalmente se hicieron a magistrados, a políticos y a periodistas críticos del gobierno Uribe; tampoco voy a recordar que bajo su dirección, y según denuncia hecha por SEMANA, se produjo la destrucción de archivos antes de que llegara la Fiscalía, ni de que los investigadores tienen serias evidencias en el sentido de que él sabía de la existencia de la infiltrada en la Corte Suprema de Justicia; tampoco voy a decir que al director del DAS, con todos estos antecedentes, le puede pasar un fiasco y terminar investigado por la Fiscalía en menos de un mes. Eso sí que les aguaría la fiesta.
Pero como les dije: nada de lo anterior lo voy a decir porque solo por esta vez quiero plegarme a ese ambiente de concordia y de esperanza que nos ha planteado este "nuevo amanecer".
16 de agosto de 2010
14 de agosto de 2010
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cleptocracia amenaza a paraguay


Lugo y el narcofascismo.Cleptocracia paraguaya se apresta a dar un golpe de estado institucional y destituir legalmente al presidente.

[Atilio A. Boron] El gobierno de Fernando Lugo se encuentra seriamente amenazado y las probabilidades de un "golpe institucional", pérfida invención para sacarse de encima presidentes molestos como Zelaya en Honduras, se potenciaron en días recientes. La grave enfermedad que lo afecta y el riguroso tratamiento a que se verá sometido sirven en bandeja al desprestigiado Congreso paraguayo el pretexto para destituirlo "legalmente". Si esto finalmente se concreta, se produciría una gravísima regresión política que pondría abrupto fin a la primavera democrática vivida en los últimos dos años. Pese a que la presidencia de Lugo carece de la voluntad transformadora de Chávez, Morales o Correa y que su gestión se caracteriza por múltiples incoherencias, la sola presencia de un personaje que desde el gobierno proclame su identificación con los condenados de su tierra basta y sobra para que la clase dominante local no vea la hora de sacárselo de encima, por cualquier método.
Desde que asumió, Lugo tuvo que vérselas con la derecha más primitiva y corrupta de Sudamérica, lo cual ya es mucho decir. Expresión política de una banda que ni siquiera merece el nombre de oligarquía –la voz ‘cleptocracia’ captura con más nitidez su naturaleza–, esa derecha es un impresentable conjunto de rufianes que construyeron sus grandes fortunas desangrando al país bajo la conducción del ‘capo de tutti i capi’, el dictador Alfredo Stroessner. Este organizó el saqueo de las tierras fiscales, el contrabando en gran escala y el tráfico de droga y de personas, con la abierta complicidad de sucesivos gobiernos de Estados Unidos, Israel y Taiwán, sumiendo a la población en el atraso, la ignorancia y la extrema pobreza. Atraso e ignorancia que caracterizan adecuadamente a una ‘cleptocracia’ que todavía no reconoce al gobierno de la República Popular China y sí lo hace con Taiwán, a cambio, claro está, de suculentos sobornos o de "regalos" que se exhiben impúdicamente como, por ejemplo, el nuevo edificio de la Legislatura paraguaya. No sólo eso: se trata de una banda que justifica aquella venerable caracterización que en su época realizara el ardiente Agustín de Hipona (antes de que la Iglesia lo santificara convirtiéndolo en un icono inexpresivo) sobre los Estados, a los que definía como una "conspiración de los ricos" para oprimir a los pobres.
La inesperada elección de Lugo vino a inmiscuirse inoportunamente en el corrupto rodaje que enriquecía a la clase dominante a costa del permanente saqueo de la nación, todo lo cual la arrojó a una desorbitada oposición cuyo ánimo destituyente empequeñece el que exhiben algunos personajes de la derecha argentina. Al igual que ocurre entre nosotros, la derecha paraguaya es estructuralmente inepta para construir nada que no sean sus turbios negocios: por eso creció a la sombra de un feroz dictador y luego de la mano de gobiernos supuestamente democráticos que jamás tuvieron la menor intención de desmontar esta infernal maquinaria del atraso y la opresión. El acendrado anticomunismo de estos bandidos les permitió gozar de la protección norteamericana para su pillaje; a cambio, cedieron dos grandes bases militares en Mariscal Estigarribia y Pedro Juan Caballero, diseñadas para cerrar desde el Sur el control territorial sobre la riquísima Amazonia establecido desde las siete bases obtenidas en Colombia. Y cedieron también, y Lugo no supo impedirlo o desmontarlo, el control de cerca de un 80 por ciento del aparato estatal paraguayo a manos de la Usaid, favorecido por el sabotaje que la derecha realiza desde el Congreso al no votar el presupuesto que necesita el país y, mucho menos, modificar la escandalosamente regresiva legislación tributaria del Paraguay. Desfinanciado hasta la impotencia, los proyectos del gobierno deben realizarse con el dinero de Estados Unidos, lo cual está a punto de convertir al país en un protectorado norteamericano.
Lugo cuenta a su favor con un alto grado de aceptación pública y con la convicción de las fuerzas populares de que, pese a su desilusión con las vacilaciones y titubeos del presidente, lo que le sucedería es muchísimo peor. El artífice de esta operación es el propio vicepresidente, Federico Franco, coadyuvado por los ministros del Interior y de Relaciones Exteriores, y sus promotores son la embajadora estadounidense Liliana Ayalde –en cuya casa se celebran las reuniones conspiratorias, con total descaro– y Aldo Zucolillo, dueño de un emporio empresarial entre los cuales sobresale su ariete ideológico, el diario ABC Color. Este personaje tuvo una destacada actuación como gestor del Plan Cóndor y tanto él como sus hermanos fueron tropa de confianza de Stroessner, al punto que ambos solían vacacionar juntos en Miami mientras urdían nuevos negociados a costa del pueblo paraguayo. Para la SIP y muchos en Washington ese diario es un baluarte de la democracia, cuando en realidad se trata de exactamente lo contrario: el house organ de la mafia que se adueñó de Paraguay y vehículo principal de la extorsión que efectúa para disciplinar a la clase política. Bastó un editorial del ABC Color para que al día siguiente el Senado postergara sine die el tratamiento de la ratificación del Tratado constitutivo de la Unasur. Y el sábado pasado editorializó en contra de que el mismo órgano removiera con su voto positivo el último obstáculo que se interpone a la plena incorporación de Venezuela al Mercosur.
Pese a la significativa ayuda que el presidente bolivariano le presta a Paraguay –suministrando combustibles a precios por debajo del mercado, entre otras cosas–, este sicario ideológico del imperialismo exhortó a los senadores a cerrarle el paso a Chávez. Al compadre y compinche de Stroessner no le tembló el pulso para escribir que "No sin esfuerzo los paraguayos nos hemos liberado del oprobioso yugo de un tirano sanguinario y rapaz (¡Stroessner!) para permitir que otro, esta vez forastero, venga a pretender someternos con su estilo político autocrático e intolerante". Este es el intelectual orgánico de la derecha que vela sus armas esperando dar el zarpazo que lo libre de la molesta presencia de Lugo y restablecer el imperio del narcofascismo.
16 de agosto de 2010
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