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página roja

rescate de un cadáver


[Richard Marosi] Roban un cadáver en Ensenada. Un cuerpo que fue sustraído de la morgue puede ser el de una figura clave del cartel.
San Diego, Estados Unidos. Cincuenta hombres fuertemente armados recorrieron el miércoles noche las calles de Ensenada en una ominosa demostración de fuerza reservada usualmente para el secuestro de hombres de negocios o rivales del crimen organizado.
Pero esta caravana de catorce vehículos paró frente a la morgue de la ciudad en Calle de Guadalupe. Los atacantes irrumpieron en el edificio, retiraron un cuerpo, lo subieron a un vehículo y se dirigieron a toda velocidad hacia las colinas de Tecate, donde dos agentes de policía habían montado un control policial.
"Trataron de pararlos. Pero los pistoleros respondieron con balas", dijo Edgar López, portavoz de la policía del estado de Baja California.
Incluso en el sombrío contexto de los crímenes violentos en Baja California, el incidente de la sustracción del cuerpo sienta un bizarro precedente. Las autoridades federales están investigando si acaso el cuerpo pertenece a una figura del narcotráfico, Francisco Merardo León Hinojosa, apodado ‘El Abulón'.
Los pistoleros dispararon más de 120 tiros con sus AR-15 y AK-47 contra los agentes, matándolos antes de que pudieran escapar cerca de la región viñatera del Valle de Guadalupe. Cientos de agentes de las policías federal y del estado emprendieron luego una inútil búsqueda.
En una región asolada por la delincuencia donde hombres armados dejan a menudo una huella de cuerpos decapitados o marcados por la tortura, la gente sólo puede especular sobre el motivo.
"Quizás fue por razones sentimentales", dijo David A. Shirk, director del Instituto Transfronterizo de la Universidad de San Diego. Los atacantes, dijeron Shirk y otros, pueden haber querido asegurarse de poder realizar el funeral de uno de los suyos. "Si lo enterraban las autoridades, se expondrían a sí mismos si asistieran a algún tipo de funeral público", dijo Shirk.
La serie de eventos ocurrió durante la Baja 1000, que empezó el martes. La popular carrera de vehículos desde la Ensenada hasta Los Cabos atrae a cientos de competidores de Estados Unidos. Entre las inscripciones de último minuto aparecieron dos hombres que inscribieron una camioneta negra llamada Aztec Warrior, de acuerdo a informes de prensa y al portavoz del ayuntamiento de Ensenada, Daniel Vargas.
Uno de los hombres, inscrito como Pablo González, estaba supervisando el progreso de su equipo en la carrera cuando el helicóptero se estrelló contra los cables de alta tensión, matándolo a él y a otro pasajero y dejando heridos a los dos pilotos.
Dos personas que dijeron que eran familiares de González se aparecieron por la morgue el miércoles y trataron de recuperar el cuerpo, pero no se les permitió llevárselo, dijeron las autoridades. Minutos después se produjo el ataque de los pistoleros.
Las autoridades están investigando si González es realmente León Hinojosa, presunto lugarteniente del cartel de la droga de Arellano Félix.
Las autoridades mexicanas creen que León Hinojosa asumió un papel más importante después de que el líder del cartel, Francisco Javier Arellano Félix fuera arrestado el año pasado por agentes norteamericanos. Este mes fue sentenciado a reclusión perpetua.
Decenas de agentes de las policías federal y del estado custodiaban el viernes la morgue y el hospital donde se recuperan los dos pilotos. Más de mil personas asistieron a la misa fúnebre por los dos agentes, uno de los cuales era padre de cinco hijos.

richard.marosi@latimes.com

18 de noviembre de 2007
©los angeles times
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perpetua para asesino del ajedrez


[Bagila Bukharbayeva] Tribunal moscovita sentencia a hombre a reclusión perpetua por el asesinato de 48 personas en un intento de rellenar el tablero del ajedrez.
Moscú, Rusia. Un ex dependiente de una tienda de abarrotes fue sentenciado el lunes a reclusión perpetua en un colonia de trabajos forzados por el asesinato de 48 personas en un intento de rellenar los 64 cuadrados del tablero de ajedrez, seduciendo con vodka a sus víctimas entre alcohólicos y ancianos y arrojando luego sus cadáveres en un parque moscovita.
Alexander Pichushkin, que reclama haber asesinado a sesenta personas, estaba sentado en el interior de una jaula de cristal reforzado con las manos esposadas a la espalda mientras el juez leía uno de los castigos más severos contemplados por la legislación rusa.
Cuando el juez Vladimir Usov preguntó a Pichushkin si acaso entendía la sentencia, el acusado dijo: "No soy sordo".
La sala del tribunal estaba atiborrada de periodistas y familiares de las víctimas. Algunos dijeron que la prisión perpetua no era suficiente.
Expertos de la principal clínica psiquiátrica de Rusia declaró sano a Pichushkin, pero Usov dijo que sería sometido a tratamiento psiquiátrico en la cárcel "por un trastorno de la personalidad expresado en su sádica inclinación hacia el asesinato". Agregó, sin embargo, que Pichushkin estaba consciente de la naturaleza criminal de sus actos.
Pichushkin mató a la mayoría de sus víctimas en el enorme Parque Pittsa, al sur de Moscú, desde 2001 hasta su arresto en 2006.
Los fiscales dijeron que Pichushkin atraía a vagabundos, alcohólicos y ancianos prometiéndoles vodka si lo acompañaban para llorar la muerte de su perro.
Mató a la mayoría de sus víctimas arrojándolas a un pozo séptico cuando se encontraban ebrias, y en algunos casos las estranguló o las golpeó en la cabeza, según los fiscales.
A partir de 2005 empezó a matar con "particular crueldad", golpeando a sus víctimas ebrias con un martillo en la cabeza, y luego metiendo una botella no terminada de vodka en sus cráneos rotos, dijeron los fiscales. Y dejó de tratar de ocultar los cuerpos.
Dieron que en 2001 mató a once personas, seis en un mes.
"Se ha hecho justicia", dijo el fiscal de Moscú, Yuri Syomin, después de la sentencia. "El culpable pagará".
Tatiana Vlasova, cuyo hijo Vladimir es una de las víctimas, dijo que Pichushkin no entenderá nunca lo que ha hecho.
"Debería haber sido tratado como un caso excepcional y condenado a muerte", dijo, con una fotografía de su hijo asesinado en sus manos.
Pichushkin se mantuvo impenitente y desafiante durante el juicio, diciendo que él era "casi Dios", por decidir quiénes vivían y quiénes morían.
"Las nociones sobre el bien y el mal son cosas relativas", dijo el jueves en su declaración final.
El asesino en serie más notorio del país fue Andrei Chikatilo, que fue condenado en 1992 por el asesinato de cincuenta y dos niños y mujeres jóvenes en doce años.
Rusia ha mantenido una moratoria sobre la pena capital como parte de sus obligaciones para con el Consejo de Europa.
Pichushkin dijo el jueves que había matado a sesenta personas, y que tres intentos resultaron fallidos. Sin embargo, los fiscales sólo poseen evidencias de 48 asesinatos y tres homicidios frustrados.
Un jurado encontró culpable a Pichushkin de todos los cargos el miércoles después de deliberar poco más de dos horas.

29 de octubre de 2007
©fwdailynews
©traducción mQh
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ladrona de bebé será ejecutada


[Heather Hollingsworth] Lo decidió el jurado.
Kansas City, Missouri, Estados Unidos. Con una confesión y evidencias de ADN que la vinculan al asesinato de una mujer embarazada y el robo de su bebé todavía sin nacer, el juicio de Lisa Montgomery no se concentró en si ella cometió esos delitos sino en su sanidad mental.
Pero la argumentación de la defensa de que su cliente sufre de una enfermedad mental no impresionó al jurado federal que la rechazó una segunda vez, decidiendo el viernes que Montgomery debe ser sentenciada a muerte. Los mismos jurados habían condenado a Montgomery el lunes, por secuestro con resultado de muerte.
Los miembros del jurado deliberaron más de cinco horas antes de llegar a un acuerdo sobre la sentencia. El juez Gary Fenner dictará la sentencia de Montgomery, pero dijo a los jurados como está obligado a acatar la decisión del jurado. Aún no se fija la fecha de la sentencia.
Montgomery, 39,fue condenado el lunes por el secuestro y asesinato de Bobbie Jo Stinnett el 16 de diciembre de 2004, en la casa de la víctima en Skidmore, una ciudad al noroeste de Missouri. Fue detenida al día siguiente en Melvern, Kansas, donde estaba mostrando al recién nacido como su propio bebé.
Montgomery se secó los ojos con un pañuelo al salir de la sala del tribunal. Su abogado, Fred Duchardt, colocó su mano sobre el hombro de Montgomery mientras se anunciaba la sentencia.
Cuando se preguntó a los jurados si estaban de acuerdo con la decisión, respondieron uno a uno: "Sí, Su Señoría". Los jurados salieron del tribunal sin hablar con los periodistas.
El fiscal John Wood dijo en una rueda de prensa que se había hecho justicia.
"Nada puede borrar el dolor que sienten los familiares", dijo Wood durante la rueda de prensa después del veredicto. "Sólo espero que encuentren en este veredicto algo de justicia".
Duchardt dijo a los periodistas que le entristecía el resultado.
"Obviamente, el jurado pasó por momentos difíciles meramente considerando la gravedad del delito", dijo. "Lisa es una maravillosa y frágil persona. Se siente desolado por lo que le ocurrió a Bobbie Jo y su madre y su familia".
Kevin, el marido de Lisa Montgomery, y sus padres no se encontraban en la sala cuando se leyó el veredicto, pero entraron cuando los jurados salían.
Fuera del tribunal, criticó a los fiscales.
"Los fiscales les montaron un circo. Está mal si piensas que alguien puede ganar en esto", dijo.
Becky Harper, la madre de Stinnett, agradeció a los agentes de policía que rescataron a su nieta , Victoria Jo.
"Finalmente el caso está llegando a su fin, pero a Bobbie Jo la extrañaremos siempre", dijo Harper, llorando, rodeada de sus familiares. "Era una esposa dulce y cariñosa, era hija y hermana y habría sido una madre maravillosa. Ahora nuestra prioridad es Victoria Jo. Queremos que su vida sea lo más normal posible".
Los fiscales dijeron que el asesinato y mutilación de Stinnett es el tipo de crimen para el que se instituyó la pena capital.
Mostrando a los jurados fotografías de la sanguinaria escena del crimen, la fiscalía dijo a los jurados el jueves que Montgomery merece morir debido a la atrocidad del delito, y porque evidencias en su ordenador -incluyendo búsquedas en internet sobre cómo hacer cesáreas- muestran que el crimen fue premeditado.
La fiscal federal Roseann Ketchmark dijo que Montgomery había violado a Skinnett del "modo más pérfido posible", luego no prestó al bebé la atención médica que necesitaba, que nació cuatro semanas antes de tiempo.
Duchardt, que dice que los abusos sexuales que sufrió Montgomery cuando era niña le provocaron una enfermedad mental, pidió al jurado perdonar la vida a su cliente. Dijo que maltratos emocionales de parte de su madre, y abuso sexual de parte de su padrastro, "mataron el alma de Lisa".
"No me avergüenzo de pediros clemencia", dijo Duchardt al jurado. "La pido a nombre de Lisa y la gente que la quiere".
Los fiscales dijeron que Montgomery fingía estar transtornado para reforzar su defensa. También observaron que pocas de las tantas personas abusadas sexualmente se convierten en asesinas.
Ketchmark mostró a los jurados fotos tomadas en la escena del crimen, para indicar los golpes en la cabeza de Stinnett, las lesiones en sus codos, los cortes defensivos en sus manos y las huellas de estrangulamiento.
"Mirad los tajos desiguales en el abdomen", dijo. "Eso fue vicioso. La acusada la mutiló".

27 de octubre de 2007
©pokono record
©traducción mQh
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cura en prisión por pedofilia


[Horacio Cecchi] Juicio oral contra un sacerdote acusado de paidofilia. Detenido en enero de 2004, a Napoleón Sasso la Justicia lo acusa de haber abusado de cinco nenas, de entre 5 y 13 años, cuando dirigía la capilla de La Lonja, en Pilar.
Sasso enfrenta una condena de 20 años. El juicio comienza el lunes en San Isidro.
Nadie puede garantizar que el camino del padre Napoleón, entre Olmos y San Isidro esté atravesado de espinas o de flores. Ese será el derrotero que el padre Napoleón deberá seguir cada día, desde el lunes próximo, cuando el Tribunal Nº 1 de San Isidro inicie el juicio oral en su contra por abuso sexual agravado de menores en cinco casos probados y dos más por incorporarse hoy a la causa mientras ejercía como cura de la capilla San Manuel, en La Lonja, Pilar. Desde enero de 2004, después de medio verano prófugo de la Justicia terrena, el padre Napoleón quedó albergado en la cárcel de Olmos como el interno Mario Napoleón Sasso Muñoz. No en la 1, la peor de todas, sino en la vip, la 26, porque el Señor quiso diferenciarlo de sus otros hijos en razón de su fe y cobijarlo como procesado en la Unidad Limitada de Autogestión Confesional Católica. En la causa que enfrenta, el padre Napoleón cuenta según la acusación con un diagnóstico médico de paidofilia en San Juan en el '94; la internación obligada en la casa eclesial Domus Mariae para curas paidófilos en crisis, entre el '96 y el '98; su designación en el '98 al frente de la capilla San Manuel, con comedor asistencial para chicos incluido; y su casamiento el 9 de marzo pasado, en prisión, con una de sus testigos de defensa.
Las espinas en el camino del padre Napoleón empezaron en San Juan, porque el cura es nacido sanjuanino, de 50 años, y con primeras actuaciones como cura de la parroquia de Concepción. Tras deambular por otras parroquias, entre el '91 y el '94 recibió las primeras quejas de actuaciones non sanctas. Lo que luego derivaría en un informe médico que, según el abogado Ernesto Moreau, miembro ejecutivo de la APDH y representante de las víctimas, "figura en la causa, diagnostica paidofilia y recomienda un tratamiento y la internación".
La internación, efectivamente, se produjo por orden de monseñor Italo Severino Di Stefano y se cumplió entre el '96 y el '98, en el Hogar Mis Hijos, dependiente de la organización Domus Mariae. El alojamiento estaba bajo la dirección de Pedro Marano, quien admitió ante la prensa que habían recibido más de 70 sacerdotes de toda Latinoamérica "con problemas de paidofilia, alcoholismo y homosexualidad".
Pasados los dos años de internación, el padre Napoleón fue recuperado para misa y confesión. Pero instalado con un lapsus eclesial comparable al de sembrar el camino del adelgazamiento con tortas fritas y cheese cakes: lo ubicaron al frente de la capilla San Manuel, de La Lonja, con un comedor asistencial al que concurría mayoría de chicos y que funcionaba los sábados y consistía en distribuir comida entre las familias carenciadas de la zona, que son muchas. La capilla depende del vicario general de Pilar, por entonces José Ramón Villa Iglesias, y su secretario, Gabriel Michelli. A su vez, dependientes del obispado del por entonces monseñor Rafael Rey.
El trámite del comedor era sencillo: un grupo de colaboradores ayudaba a empaquetar las viandas que luego las familias pasaban a buscar por la capilla. Por la capilla pasaban las nenas en busca de la vianda. Así, una colaboradora laica de la capilla descubrió –en junio de 2003– que una de las nenas de por entonces 12 años se encontraba en muy malas condiciones anímicas y comenzó a indagar. Pidió colaboración al cura Luis Domínguez Guzmán, quien convocó a la psicóloga María Inés Olivella.
Durante el juicio, Olivella será citada para testimoniar sobre las pericias realizadas, que fueron aportadas a la causa. También Domínguez declarará sobre el escenario con que se encontró en ese momento. Pero fundamentalmente será la mujer laica, colaboradora de la capilla, quien revelará aquello que fue relatando cada una de las nenas que ahora se presentan en la acusación. "Las peripecias de la mujer laica fueron infinitas –dijo Moreau a Página/12–. No hay lugar más confiable para un creyente que una iglesia. El hecho de que ocurra este tipo de cosas es algo muy perverso, porque ellos creen y confían más en la Iglesia que en el Estado. Y la mayoría de los testigos al principio eran incrédulos. La mujer les decía a los curas, en Cáritas, a los padres, y nadie le creía. El propio Sasso reconoció haberse mezclado en un caso en San Juan y lo nombró como ‘un exceso de afecto'. Si hubiera sido un linyera el que manoseó a una nena, lo hubieran linchado. Pero era un sacerdote. La gente prefiere mirar para otro lado."
Pero los testimonios se fueron reuniendo. El primero, presentado en noviembre de 2003 ante la titular del Juzgado Nº 5 de Menores de San Isidro, Mirta Angélica Rovera Godoy, quien avanzó con la investigación. También el fiscal Enrique Ferrari de Pilar aportó pruebas. El 30 de noviembre de ese año, el fiscal Ferrari pidió la detención de Sasso, por considerar que existían suficientes pruebas para acusarlo por abuso sexual de menores agravado, delito que representa una pena máxima de 20 años.
Pero el padre Mario Napoleón Sasso Muñoz desapareció de escena y se transformó técnicamente en prófugo. Estuvo en Paraguay, pero la falta de cobertura, según los investigadores, lo obligó a regresar. El 20 de enero de 2004 lo detuvieron a bordo de un remise, en un peaje de la Panamericana. Había perdido parte de su fisonomía: la barba, el pelo recortado.
Pasó pocos días en la histórica celda de la DDI de San Isidro donde permaneció detenido Carrascosa. Y luego fue derivado a la Unidad 26, la cárcel vip de Olmos. Allí se casó con su testigo Argentina Graciela Inés Miño, en un intento de demostrar que abandonó sus hábitos.

26 de octubre de 2007
©página 12
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entregó a su hijo para que lo mataran


Había decidido colaborar con la justicia. Detienen a la madre y la hermana de un mafioso siciliano por entregarlo a los sicarios.
Roma, Italia. Dieciocho años después de que fuera asesinado, la madre y la hermana del mafioso siciliano Sebastiano Mazzeo han sido detenidas, acusadas de entregarlo a los sicarios para que lo mataran e impedir que colaborara con la justicia.
Se trata de Gaetana Conti, de 57 años, y Concetta Mazzeo, de 39, quienes según la fiscalía de Catania (Sicilia, sur del país) -que ha ordenado los arrestos- llevaron a los sicarios hasta donde se encontraba escondido Sebastiano, de 21 años, quien había decidido colaborar con la justicia para vengar el asesinato de su padre.
Junto a la madre y hermana, también ha sido detenido Agatino Stefano Messina, de 53 años, implicado en el asesinato.
Según fuentes policiales, desde hace años se sospechaba de la madre, pero han sido las confesiones de Salvatore Centorrino, uno de los presuntos sicarios, las que han llevado a los fiscales Paolo Giordano y Francesco Puleio a emitir las órdenes de arresto.
Según Centorrino, en aquellas fechas de 1989, miembros del clan conocido como 'Carcagnusi' se reunieron para adoptar medidas contra Mazzeo, ya que temían que con sus confesiones a la policía podrían ser detenidos todos y desmantelada la 'familia'.
A la reunión asistieron también la madre y hermanas, las únicas que sabían donde se escondía Mazzeo y que fueron la que llevaron hasta el lugar a los sicarios.
Cuando Mazzeo abrió la puerta, fue introducido en un vehículo y tiroteado. Su cadáver nunca se encontró.
Sebastiano Matteo estaba considerado un mafioso muy peligroso. A los 15 años ya fue detenido por primera vez por la policía tras un tiroteo. Conocido como 'baby killer', los investigadores están convencidos de que decidió colaborar con la justicia para vengar el asesinato de su padre -que estaba inválido, pero seguía controlando el clan- tiroteado cuando él tenía 18 años.

24 de octubre de 2007
©el mundo
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la mató y le extrajo su bebé


[Carey Gillam] Fue declarada culpable.
Kansas City, Missouri, Estados Unidos. El lunes una mujer de Kansas fue declarada culpable por el homicidio de una mujer embarazada a la que le cortó su bebé del vientre, secuestrando a la recién nacida en un espeluznante truco para hacer pasar a la niña como suya propia.
Un jurado condenó a Lisa M. Montgomery, 39, de Melvern, Kansas, acusada de secuestro con resultado de muerte, determinando que estranguló a Bobbie Jo Stinnet, la madre de la bebita, y le abrió su estómago con un cuchillo de cocina.
En la época del crimen, en diciembre de 2004, Stinnet tenía ocho meses de embarazo y Montgomery pretendía ante familiares y amigos que ella iba ya por los nueve meses de embarazo, de acuerdo a evidencias presentadas durante el juicio.
La bebita fue encontrada al día siguiente del asesinato en la casa de Montgomery y devuelta ilesa a su padre.
Los abogados de Montgomery alegaron durante el juicio que la mujer de Kansas sufría de creencias ilusorias de que ella estaba embarazada, y que cuando mató a Skinnet no era capaz de distinguir entre el bien y el mal.
Pero los fiscales dijeron que Montgomery planeó cuidadosamente el fatal encuentro en casa de Skinnet en Skidmore, Missouri, pretendiendo que quería comprar un cachorro de rat terrier.
Montgomery trató de pasar a la bebita de Stinnet como suya propia, diciéndole a su marido que había empezado a parir cuando estaba de compras y la hizo recogerla cerca del centro médico Topeka, donde dijo que había dado a luz.
Los jurados deliberaron durante cuatro horas, después de once días de testimonios.
La acusación de secuestro con resultado de homicidio permite que los fiscales puedan pedir la pena de muerte.
Los jurados empezarán la fase penal del juicio el miércoles, con una opción entre la pena de muerte o la reclusión perpetua calificada en una cárcel federal.

23 de octubre de 2007
©reuters
©traducción mQh
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apuñalan a muerte a tres policías


[Raúl Kollmann] Las hipótesis de un caso. Lo que dicen los informes forenses y las teorías que se manejan.
La Plata, Argentina. El crimen de los tres policías es de una brutalidad inédita y chocante. Se descartó que todo fuera para robarles las armas y crece la sensación de un homicidio pensado para crear conmoción en la campaña y condicionar al futuro gobierno bonaerense.
Las autopsias realizadas en los cuerpos de los policías asesinados en La Plata revelan datos estremecedores. El oficial Alejandro Vatalaro, de apenas 27 años, tiene en el cuerpo 33 puñaladas, varias en la cara. Su compañero Ricardo Torres Barbosa, de 26 años, cuya autopsia fue adelantada ayer en exclusiva por Página/12, recibió 14 puñaladas. A ambos los acuchillaron por la espalda y todos los indicios de la Policía Científica indicarían que estaban durmiendo. Los forenses creen que Vatalaro y Barbosa fueron asesinados a cuchilladas, luego les quitaron las pistolas y les dispararon a la cabeza cuando ya estaban sin vida. Aunque admiten que esa secuencia debe ser corroborada con los estudios anátomo-patológicos. El sargento Pedro Díaz fue el único que se pudo defender. Tiene numerosas puñaladas en el frente del cuerpo y ya estaba herido de muerte cuando disparó contra los agresores. Una de las puñaladas fue tan brutal que le fracturó una costilla. Lo remataron de cuatro disparos. En los alrededores de la planta transmisora ubicada en las afueras de La Plata se encontraron huellas de tres personas, por lo que se presume que los atacantes fueron cuatro. Uno tal vez esperaba en un auto a metros del lugar donde se produjo el sangriento triple homicidio.
Las autopsias y los estudios de rastros dejaron numerosas conclusiones y algunos puntos que todavía requieren de más estudios y análisis.

- Las muertes se produjeron entre las tres y las cuatro de la mañana. El cálculo se hizo basándose en la temperatura de los cuerpos.

- Los cuerpos de los dos oficiales jóvenes no registran lesiones defensivas. Eso significa que los mataron cuando estaban acostados y, casi seguro, durmiendo.

- Un indicio importante es que se encontraron dos colchones armados en el piso, lo que confirmaría que ya se habían acostado.

- El análisis de las heridas de arma blanca es muy difícil. No es sencillo discernir si se usó un cuchillo, dos o más. Quienes revisaron los cuerpos se quedaron con la sensación de que las cuchilladas –de una violencia inusitada– fueron hechas con un solo cuchillo, de tamaño considerable.

- La autopsia dice textualmente que las heridas mortales fueron de arma blanca y los disparos fueron posteriores. Esta no es una conclusión definitiva.

- Los disparos fueron realizados con pistolas Bersa, las mismas que tenían los policías. La lógica indica que los acuchillaron, les quitaron las armas y les dispararon con ellas, pero hay que esperar el informe balístico, porque también los homicidas podrían haber traído pistolas Bersa.

- El sargento Díaz estaba durmiendo en un lugar contiguo. Percibió el ataque y de entrada lo repelió sin poder sacar el arma. Por eso tiene numerosas cuchilladas en el pecho y, sobre todo, en los brazos. En algún momento, ya herido de muerte, pudo empuñar su pistola y la descargó completa contra los agresores. Eso ocurrió fuera del destacamento. A unos veinte metros cayó en forma definitiva y la Bersa quedó bajo su cuerpo. Lo remataron de cuatro disparos.

- El análisis del suelo permitió el hallazgo de huellas de tres agresores. El dato sería indudable porque se trata de huellas en tierra ya regada por sangre. Esto significa que en el asesinato mismo participaron por lo menos tres individuos, aunque quien haya empuñado el cuchillo o los cuchillos hayan sido uno, dos o los tres.

- Hay algún indicio de que llegaron en un coche y que, tal vez, un cuarto integrante de la banda haya esperado en el vehículo. No está claro si al escuchar los tiros este sujeto huyó o no. Lo que sugiere esa posibilidad es que los homicidas tomaron la camioneta-patrullero LUV para huir. El vehículo se encontró poco más tarde en un barrio humilde, La Unión, en las afueras de La Plata.

- Hay algún indicio de que al menos uno de los atacantes fue herido. En la camioneta se encontraron rastros de sangre, aunque se intentó lavarlas.

Con todos estos datos, las hipótesis que se vienen tejiendo desde las primeras horas siguen vigentes y van tomando nueva dimensión.

- Ha perdido peso la idea de que el objetivo de los atacantes fue robar las armas. Lo real es que se llevaron las dos pistolas Bersa de los oficiales jóvenes, una ametralladora Uzi, una escopeta calibre 12/70 y tres chalecos antibalas. Sin embargo, la increíble brutalidad de los agresores pone muy en duda esta hipótesis. Tantas cuchilladas y el homicidio de tres policías, dos de los cuales estaban durmiendo, no se condicen con un robo de armas. No hay ningún antecedente ni remotamente parecido y no hay un solo criminalista que, hoy por hoy, crea que se haya tratado de un episodio delictivo común como sería un robo de armas.

- Ha crecido la hipótesis de la venganza. El ataque, las cuchilladas, los disparos de remate, exhiben odio, locura. Encuadran mucho en los perfiles que tiene una venganza, aunque no se registra un hecho de esa naturaleza en las últimas décadas. Algún criminalista incluso sugiere investigar algo más acerca de la vida de Vatalaro, el oficial que recibió la mayor cantidad de puñaladas y contra el que hubo más ensañamiento. Se ha dicho que el sargento Díaz ayudó a desbaratar una banda de violentos jóvenes que robaban en la zona y que lo del viernes a la madrugada podría ser el ‘vuelto'. Sin embargo, fuentes policiales le dijeron a este diario que Díaz jugó un papel muy menor en ese hecho. Fue el destacamento de Arana el que investigó, persiguió y detuvo a la banda cuyos integrantes, además, están todos presos. En su huida, alguno de los ladrones se metió en el predio de la planta transmisora y Díaz colaboró con sus compañeros de Arana en la detención, pero lo cierto es que no tuvo mucho protagonismo.

Otra Vertiente
Tal como adelantó ayer Página/12 hay otra vertiente importante de la pesquisa. Uno de los oficiales –no revelan cuál– tuvo un grave enfrentamiento con un sujeto que salió de prisión hace pocos días. Ese individuo tendría graves desequilibrios psiquiátricos. Lo que no encaja con esta hipótesis es que en este triple homicidio actuaron tres o cuatro agresores y se puede concebir que haya un loco, pero es inexplicable que tres o cuatro personas más lo acompañen en su locura.
Se mantiene la hipótesis de un ataque de policías desplazados de la Bonaerense, ex comisarios, que quieren condicionar la gestión del futuro gobernador y del futuro ministro de Seguridad.
Está claro que los que protagonizaron los homicidios de La Plata sabían que iban a provocar una conmoción inédita. La idea sería producir un hecho de esas características para que las futuras autoridades –casi seguro Daniel Scioli, gobernador, y Carlos Stornelli, ministro de Seguridad– tengan en cuenta que algo así puede volver a ocurrir y que por lo tanto deben pactar con los porongas, como se conoce a los comisarios y ex comisarios más poderosos de la Bonaerense. La mecánica habitual consiste en encargarle semejante hecho a una banda de delincuentes, como ocurrió con Los Horneros en el caso del asesinato de José Luis Cabezas. Lo que mantiene fuerte esta hipótesis es que los agresores fueron directamente a matar, incluso a policías que estaban durmiendo. Los que no se condice con esta variante es que los hechos parecen demasiado burdos: usaron cuchillos, huyeron en la camioneta-patrullero, dos cuestiones que no se entienden en el marco de una operación supuestamente planificada. Aun así, esta hipótesis es de las que tiene más fuerza.
Por tanto, se mantiene la hipótesis de una operación destinada a influir en el proceso electoral. Lo que le da más fuerza a esta teoría es que se trata del triple asesinato más violento y sangriento en muchos años. Los nuevos datos de las autopsias reafirman que, como hecho delictivo, no tiene ninguna lógica y la forma en la que se cometieron los asesinatos no encaja con la criminalidad habitual. Son varios los especialistas que sostienen que el objetivo fue producir conmoción y reforzar la cuestión de la seguridad como tema de la campaña electoral. La objeción a esa hipótesis es lo elemental, lo grotesco, del hecho. No tiene apariencia de haber sido planificado por alguien que piensa en términos electorales. Sin embargo, el efecto en los comicios es objetivo y muchas veces quien piensa una operación de éste tipo, recurre a mano de obra de la peor calaña, que termina actuando de forma inusitada bajo los efectos de los estupefacientes.

21 de octubre de 2007
©página 12
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querían expulsar a los negros


[Ari B. Bloomekatz y Sam Quinones] Según fiscalía, pandilla de latinos intentó erradicar a los negros. Bandas criminales y ciudadanos inocentes pagan el precio en un barrio al sur de Los Angeles.
El martes, la fiscalía federal acusó a miembros de una pandilla callejera latina de ser culpables de una violenta campaña para expulsar a sus rivales afro-americanos de su barrio al sur de Los Angeles, que resultó en al menos veinte homicidios en los últimos tres años.
Terminando una investigación encubierta realizada en ese período, las autoridades acusaron a más de sesenta miembros y asociados de la banda callejera de Florencia 13, de una larga lista de delitos. Los fiscales dicen que la pandilla estaba tratando de dominar el comercio de drogas de la zona, así como extorsionar a las prostitutas, vendedores ambulantes, vendedores de droga y otros.
Gran parte de la violencia ocurrió en el barrio de Florence-Firestone, una comunidad de clase trabajadora de sesenta mil habitantes al norte de Watts que pasó por un acentuado cambio demográfico a partir de los años ochenta. Aunque fue predominantemente negra en el pasado, hoy es el hogar de muchos inmigrantes mexicanos.
Unos funcionarios dijeron que los cabecillas de las pandillas latinas habían tratado de expulsar a las pandillas negras que quedaban, y sus seguidores, del barrio y habían ordenado repetidas veces a sus miembros que atacaran a rivales negros -llegando en algunos casos a dispararles a la vista.
La descripción, en la acusación, de una sostenida y mortífera guerra entre pandillas, entrega evidencias de un tipo de violencia sobre la que se discute a menudo, pero que es rara vez documentada. Las estadísticas de homicidios indican que la enorme mayoría de los homicidios ocurrieron dentro de grupos raciales o étnicos.
Sin embargo, Florence-Firestone parece haber sido una sangrienta excepción. Los asesinatos en el barrio alcanzaron su máximo en 2005, cuando 41 homicidios provocaran una amplia indignación ciudadana. A medida que la violencia aumentaba, el Departamento del Sheriff del condado de Los Angeles envió a la zona más de sesenta agentes adicionales y realizó varios arrestos masivos destinados a reducir la violencia racial. El despacho del procurador de distrito dedicó un fiscal especial para ocuparse durante dos años de los homicidios en Florence-Firestone.
El año pasado los homicidios descendieron a diecinueve.
Otro elemento de esta campaña policial reforzada, fue la investigación encubierta. El martes los funcionaros dijeron que habían comprobado que ochenta asesinatos desde principios de 2005 eran el resultado de la violencia de las pandillas.
En algunos casos atacaron afro-americanos sin lazos con las pandillas, dijeron los fiscales. "En sus intentos de intimidar a los afro-americanos de la comunidad, atacaron a civiles inocentes", dijo el fiscal de distrito Thomas P. O'Brien.
En un caso, una pareja afro-americana fue robada a punta de pistola por miembros de una pandilla que estaba tratando de enviar un mensaje, dicen los fiscales. En otro, un hombre que esperaba en una parada de autobuses en Florence Avenue para ir a su trabajo, quedó gravemente herido tras ser disparado desde un coche en movimiento de miembros de Florencia que, aparentemente, lo confundieron con un miembro de una pandilla rival, de acuerdo a la acusación.
La pandilla atacaba a "individuos afro-americanos" y sus jefes se aseguraban de que "todas las pandillas de F13 atacaran miembros de pandillas afro-americanas rivales", dice la acusación.
Florence-Firestone es una serie de fábricas, casas de estuco y tiendas pequeñas, que ha vivido dramáticos cambios demográficos cada quince a veinte años desde que se fundara a principios de los años treinta.
Sureños blancos pobres, negros de clase media y sureños negros pobres han entrado a California Sur todos haciendo breves paradas en Florence-Firestone.
A fines de los años ochenta, el barrio lo componían un ochenta por ciento de afro-americanos. Pero la mayoría de los vecinos negros se han mudado. Hoy, el área está ocupada en un ochenta por ciento por latinos, la mayoría de ellos inmigrantes mexicanos.
"Hemos tenido mucha influencia en los últimos cinco años", dijo Pastor Chris LeGrande, de la Great Hope Fellowship of Faith en Compton Avenue, una de las iglesias negras más grande de Florence-Firestone.
Afro-americanos y latinos están a menudo separados por la lengua y la cultura, y compiten frecuentemente por los mismos trabajos. En la zona hay dos parques: el Parque Washington, que usan los negros; y los latinos, al norte, el Parque Roosevelt.
"Creo que nosotros, los asuntos, tenemos muchos problemas para simpatizar con gente de otras razas", dijo Gloria Medina, coordinadora de español en la Cámara de Comercio de Florence-Firestone. "No se trata solamente de los niños; es lo que hemos enseñado a los niños... Nosotros nos respetamos unos a otros, pero no hay muchos contactos".
El sheriff Lee Baca dijo el martes que la violencia en Florencia era notable porque la violencia de pandillas en los Angeles en general había estado bajando en los últimos años. En Los Angeles, los homicidios en lo que va de año están descendiendo a niveles que no se veían desde principio de los años setenta.
Este año las autoridades prometieron prestar más atención a los crímenes entre pandillas motivados racialmente. El conflicto empezó después de que, el año pasado, se matara a balazos a una niña negra de catorce años, presuntamente por miembros de una pandilla latina en el Harbor Gateway de Los Angeles.
El año pasado, varios miembros de pandillas latinas de Avenues fueron condenados en tribunales federales por una serie de agresiones y, a principios de los noventa, asesinatos de afro-americanos en Highland Park.
Los investigadores que estudian el homicidio, sin embargo, dicen que esos asesinatos son poco habituales. Un estudio reciente de investigadores de la Universidad de California en Irvine, utilizaron datos de las cuatro prefecturas del Buró Sur del Departamento de Policía de Los Angeles sobre homicidios cometidos entre 2000 y 2006 y descubrieron que era más probable que los delincuentes negros mataran a otra persona negra que a un latino, y era dos veces más probable que un latino matara a otro latino.
En análisis de datos policiales antes este año constató que la enorme mayoría de los delitos violentos en Los Angeles implicaba a agresores y víctimas de la misma raza. El año pasado hubo 2.700 incidentes de negros contra negros, y de latinos contra latinos, en comparación con los algo más de quinientos ataques interraciales.
Las acusaciones leídas el martes imputan a 61 pandilleros y asociados de Florencia una serie de delitos, incluyendo violaciones a la ley de armas, venta de drogas y conspiración para matar. Más de una docena de acusados están bajo custodia por otros cargos y once de ellos todavía están fugitivos. Muchos de los cargos dan a los fiscales la posibilidad de presentar cargos por crímenes de odio una vez que el caso llegue a la corte, lo que permitiría pedir penas más severas.
Pese a las tensiones entre las pandillas, muchos en Florence-Firestone dicen que los vecinos de diferentes razas se llevan por lo general bien y ven a los delincuentes como un enemigo común.
Pero LuGrande, el pastor, dijo que algunos vecinos temían que los matones extendieran su guerra hacia otras bandas.
"Antes los padres podrían decir: ‘Aléjense de las bandas y todo estará bien'", dijo. "Ahora no necesitas estar en una banda".

ari.bloomekatz@latimes.com
sam.quinones@latimes.com
18 de octubre de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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