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página roja

madre parricida acusa a violador


[Carlos Rodríguez] Romina tejerina, tras el fallo de la corte que la benefició. "El preso debería ser el violador".
La joven jujeña dijo que está "arrepentida" y se mostró ilusionada con la libertad. En la Corte precisaron el alcance del fallo.
"Todos me preguntaron hoy (por ayer) si estoy arrepentida por lo que pasó. Y claro que estoy, pero es algo de lo que no puedo hablar. No puedo." El teléfono de la Unidad Penal 3 de Jujuy estuvo ocupado durante las horas habilitadas para comunicarse con las detenidas que están en ese lugar. Romina Tejerina fue solicitada desde todo el país. En una charla con Página/12, ella sola, sin pregunta previa, alude a las dificultades que tiene para hablar de "lo que le pasó", es decir de la muerte de su beba recién nacida, hecho por el cual fue condenada a 14 años de prisión. Del tema sólo habla "con la psicóloga", ni siquiera con sus familiares más cercanos. Los que la conocen dicen que Romina es muy tranquila y así se la nota en el teléfono. Por momentos se queda callada, suspira entrecortado, como si sollozara, pero no hay estridencias ni reproches. "Estoy contenta –dice después de un silencio que parecía que iba a ser eterno–. Estoy esperando salir en libertad para abrazarme con mi familia fuera de este lugar. Estoy arrepentida, pero el que tiene que estar preso es el violador. Eso es lo que pienso." El dolor del recuerdo está presente siempre, incluso en los momentos de alegría.
"Espero que comprendan lo horrible que es pasar por lo que yo pasé", fue la respuesta de Romina ante la insistencia de los periodistas que querían saber si está arrepentida "por lo que hizo". La mayoría optó por la pregunta discreta, sin golpes bajos. "Tengo atención psicológica, me ayudan porque recordar me hace muy mal", responde la joven una y otra vez. Ayer por la tarde Romina estaba ansiosa, esperando la visita de su madre, Elvira Baño, y de su hermana mayor Mirta Tejerina. "Lo único que quiero es tenerla de nuevo conmigo, fuera de la prisión", dijo Elvira, que sigue viviendo en San Pedro, el escenario del drama. Ayer la encontraron a Romina "de mejor ánimo por la noticia del fallo", porque el fin de semana pasado "no quería comer nada, estaba muy deprimida". El domingo ni siquiera la había alegrado la presencia de la familia en pleno, Elvira, Mirta, Florentino –el padre–, y la hermana menor, Erika.
Lejos de la Unidad 3, la decisión de la Corte Suprema nacional que puso a Romina cerca de su libertad –hasta que la sentencia quede firme–, generó comentarios a favor y en contra. El presidente del alto tribunal, Ricardo Lorenzetti, salió a explicar que la Corte sólo ordenó a su similar de Jujuy que revise la negativa a conceder la excarcelación de Romina. Lorenzetti aclaró que los argumentos presentados por el tribunal jujeño "no estuvieron bien fundamentados". Mariana Vargas, abogada de Tejerina, insistió en que su defendida "merece la libertad" y sostuvo que "antes de pensar en el castigo, hay que pensar qué es lo que está pasando en la sociedad, para que sucedan estos casos", en alusión a una secuencia que comenzó "con una violación que quedó impune y un embarazo no deseado".
"Me parece que el caso de Romina nos planteó la realidad que se sufre por el hecho de ser mujer y que nuestros cuerpos están a disposición de otros que se consideran con el derecho de tomarlo cuando quieran para su propio placer", dijo Vargas. La abogada consideró que para Romina "hay un antes y un después de su historia pública" porque su caso "cambió la vida cotidiana de muchas mujeres" que sufrieron abusos similares. Vargas también confirmó que Romina está "muy contenta" con la posibilidad de recuperar su libertad, aunque ésta no vaya a ser definitiva, porque eso depende de lo que digan los jueces sobre la cuestión de fondo, es decir sobre las razones que argumentaron para condenarla a 14 años de prisión por homicidio agravado por el vínculo.
Romina se aferraba ayer a la idea de estar de nuevo en libertad: "Estoy re contenta con el fallo de la Corte nacional y ahora esperamos para saber lo que pasa con los jueces de acá, de Jujuy. Ya me lo explicaron todo muy bien", le dice a este diario durante un contacto telefónico. "Yo quisiera que la gente se ponga en mi lugar, para saber lo feo que es estar encerrada acá, sobre todo porque yo considero que no soy la culpable de todo. Yo creo que el culpable es el violador y que él debería estar en mi lugar. Es muy doloroso todo. No puedo estar contenta del todo. Nunca puedo", dice Romina. En la frase final parecía hablar consigo misma.
Se anima cuando habla de un futuro lejos de la cárcel: "Lo único que quiero es salir para terminar el secundario. Tengo que hacer el quinto año y después seguir una carrera universitaria. Quiero ser abogada", afirma, como si el rumbo de su propia historia la fuera llevando hacia la búsqueda de argumentos jurídicos que puedan ampararla. "Tengo que pensar hacia adelante, no puedo retroceder, porque retroceder me hace muy mal", insiste, como tratando de alejar los fantasmas que la persiguen.
Dijo que no quiere volver a San Pedro, la ciudad donde vivía. "Le tengo mucho miedo al violador, porque yo estoy presa, pero él sigue suelto y eso me da miedo." Elvira, la mamá de Romina, asegura que "es buena" la relación que tienen con los vecinos de San Pedro, pero admite que, de todos modos, su hija no quiera volver. "Los vecinos me preguntan por ella y cuando les cuento que Romina a veces está bien y otras veces se decae, me dicen que tenemos que seguir adelante y eso me ayuda un poco." Elvira confirma que "el sueño de Romina es seguir estudiando, terminar su secundario. Ella quiere estudiar abogacía. Es el sueño que tiene. Y bueno, tendré que venirme a vivir a (la ciudad de) Jujuy para acompañarla...".

9 de noviembre de 2006
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madre asesina casi libre


[Horacio Cecchi] La Corte Suprema ordenó analizar la excarcelacion y la sentencia. Romina, a un paso de la libertad.
El máximo tribunal revocó el rechazo al pedido de excarcelación y ordenó a la Justicia de Jujuy analizar si corresponde la condena.
En pocos días, según una sentencia de la Suprema Corte de Justicia, Romina Tejerina podría quedar en libertad hasta que la condena de 14 años que la llevó a prisión quede firme o sea modificada. El máximo tribunal revocó el fallo del Superior Tribunal de Justicia jujeño, que rechazaba el pedido de excarcelación de la joven mientras el proceso continuara vigente. Y ordenó, además, que los supremos jujeños atendieran el recurso de casación que había planteado la defensa apelando la condena y que se pronunciara al respecto, cuestión que el tribunal jujeño no había realizado. "La decisión de la Corte nacional es importante porque obliga a los jueces de la Corte de Jujuy a expedirse sobre la cuestión de fondo –dijo a Página/12 la defensora de Romina, la abogada Mariana Vargas–. No creo que los jueces jujeños aprueben nuestra apelación por una condena injusta, pero iremos de nuevo a la Corte."
El fallo de la Corte adhiere por completo a la decisión del fiscal ante la CSJN, Eduardo Casal, quien el 17 de julio pasado había dictaminado que "sin perjuicio de la resolución que pueda adoptarse acerca del fondo, ya sea a favor o en contra de la pretensión de los recurrentes, opino que V.E. debe declarar procedente la presente queja, hacer lugar al recurso extraordinario y revocar el fallo apelado para que, por intermedio de quien corresponda, se dicte uno nuevo conforme a derecho".
La Corte, en su decisión, sostuvo con fecha de ayer que "se hace lugar a la queja, se declara procedente el recurso extraordinario y se revoca el fallo apelado para que, por intermedio de quien corresponda, se dicte uno nuevo conforme a derecho".
La sentencia no ordena al máximo tribunal jujeño una opinión determinada sobre la condena, pero sí le exige que emita una opinión que hasta ahora estaba en suspenso. "Nosotros pedimos la absolución de Romina porque para condenarla no se tomó en cuenta una pericia que demostraba que durante el parto sufrió un episodio psicótico –recordó Vargas–. Desechó esa pericia sin argumentar razones válidas. Pedimos la absolución y, en forma subsidiaria, la reducción de la pena. Yo creo que es muy probable que los jueces jujeños rechacen el pedido. Pero iremos de nuevo a la Corte. Nosotros confiamos en la Corte nacional."
Vargas explicó, además, que cuando el expediente regrese a Jujuy "volveremos a pedir la libertad de Romina. Nosotros la habíamos pedido, pero los jueces jujeños la rechazaron". Ahora la Corte Suprema volvió sobre el asunto y ordenó revisar el rechazo, siguiendo la postura de que mientras no haya condena firme, el imputado es inocente y, por lo tanto, debe permanecer en libertad siguiendo la letra de la Constitución y los pactos internacionales reconocidos por el país. "El tema de la excarcelación es algo que por lo general se tiene que resolver en un plazo de 48 horas, apenas llegue a Jujuy el expediente."
El 23 de febrero de 2003, Romina, con 17 años, tuvo a su beba en el inodoro del baño de su casa, en la localidad de San Pedro, en Jujuy, en la que vivía con otras dos hermanas. Luego la colocó en una caja de cartón con tapa y le aplicó alrededor de veinte puñaladas. La beba fue llevada al hospital Guillermo Paterson, de San Pedro, y luego trasladada al hospital Pablo Soria de San Salvador de Jujuy, donde falleció el 25 de ese mes.
El 22 de junio de 2005 fue condenada a 14 años de cárcel por la sala II de la Cámara Penal jujeña, luego de acusarla de homicidio calificado por el vínculo. La fiscal del juicio, Liliana Fernández de Montiel, había solicitado la prisión perpetua por el delito de homicidio agravado. La defensa había pedido la absolución entendiendo que bajo un brote psicótico no era punible.
Tras la sentencia, la defensa apeló en Casación ante el Tribunal Superior jujeño y pidió la excarcelación de Romina. Pero los jueces jujeños rechazaron el pedido de excarcelación y dejaron en suspenso el análisis de la apelación hasta tanto no se incorporara al expediente la causa en la que se juzgaba a Eduardo Vargas, acusado de la violación a Romina, y que corría por cuerda aparte ante la Corte Suprema. El fiscal Casal en ese caso consideró que "... tampoco se advierte por qué razón ha considerado imprescindible contar con esos autos, habida cuenta de que no parecen tener relación con los agravios que fueron sometidos a su consideración". Casal opinó que la resolución de paralizar el trámite del recurso de Casación "debe ser dejada sin efecto pues reconoce una fundamentación sólo aparente, apoyada en conclusio se corresponden con las constancias de la causa, o bien que resultan apreciaciones infundadas que privan de validez al fallo". Casal se refiere en relación con las "conclusiones dogmáticas" a frases como "el derecho de afianzar la justicia", expresado por los supremos jujeños cuando decidieron rechazar el pedido de excarcelación. "No tienen vinculación alguna con fundamentos relativos a la protección de los fines procesales de la prisión preventiva, que son los únicos supuestos que habilitan la privación de libertad antes de la sentencia final de la causa."
Para cerrar el escenario jurídico, el vocero del Poder Judicial jujeño, Pablo Ponce, antes de que el expediente llegara a Jujuy, intentó una defensa: "La sentencia estaba por ser estudiada por el Superior Tribunal de Justicia, no obstante los abogados de Romina decidieron quejarse ante la Corte Suprema luego de que se les denegara ese pedido", intentó argumentar con una defensa en variante más de Pilatos que de Nimzoindia.

8 de noviembre de 2006
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los largos brazos de los chulos


[Carlos Rodríguez] Una chica que había sido rescatada de una red de prostitución y que contaba con custodia policial fue llevada nuevamente.
El largo brazo de la trata. Fue rescatada pero la vuelven a secuestrar. El domingo, entre las cinco y las seis de la tarde, María Cristina Ojeda, una joven que a comienzos de este año había sido rescatada de una red de prostitución junto con su amiga, Romina Gamarra, se encontraba durmiendo sola en una casa del barrio Barranquitas, uno de los más pobres de la ciudad de Santa Fe. A pesar de la presencia de una custodia permanente que las chicas tenían asignada para garantizar su seguridad, integrada por dos efectivos de la policía de Santa Fe, María Cristina "fue secuestrada, según lo que creemos, por las mismas personas que se la habían llevado el año pasado para obligarla a ejercer la prostitución", denunció ayer a Página/12 el abogado de las dos jóvenes, Guillermo Strazza. "Ella vive a la vuelta de mi casa, a pocos metros, y se había ido a dormir. Los policías dicen que no vieron nada y es posible porque desde donde estaban no podían ver la otra casa, pero lo grave es que en la causa (contra la banda de proxenetas) hay varios prófugos que andan paseando por el barrio y nadie los detiene", aseguró Romina, que dijo estar "muy preocupada" porque tiene "miedo de que a ella le pueda pasar algo malo".
En diálogo con este diario, Romina aseguró que su amiga le había contado, en estos días, que había recibido "algunos llamados de la persona que la había secuestrado antes y que vive en el barrio; ella es muy reservada, no habla mucho, pero me había contado algo". La joven recordó que el domingo habían estado juntas, en la misma casa, con la custodia policial, compuesta ese día por dos mujeres de la seccional sexta de Santa Fe, pero en un momento dado "María Cristina se fue para su pieza y de allí se la llevaron". Tanto el abogado Strazza como Romina creen que "es imposible que se haya ido por propia voluntad, porque se fue con lo puesto, una remera blanca, una calza gris y unas ojotas de color rosa. Si se hubiera ido por su decisión se hubiera llevado algo más".
Además de la denuncia judicial por el secuestro, en la que interviene la fiscal federal Griselda Tessio, el caso se difundió a través de la página web de la Asociación Pro Recuperación e Inserción Social del Individuo (Aprisi). La familia de la joven autorizó la publicación de su fotografía para colaborar con la búsqueda. María Cristina vive con sus hermanas y con un hijo suyo que tiene 3 años. "Cuando se la llevaron, el nene se había ido un rato con una de las hermanas de María Cristina, porque ella quería estar sola para descansar un poco", explicó el abogado Strazza.
Romina y María Cristina fueron rescatadas, el 13 de enero de este año, cuando estaban en poder de una red de proxenetas que tenía a su cargo el prostíbulo Negro el 20, de la ciudad de La Banda, en Santiago del Estero. En una nota publicada por Página/12 el 24 de septiembre pasado, Romina había contado que estuvieron también en el prostíbulo Camarata, en General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, y en otro de Bell Ville, Córdoba. A Romina la volvieron a secuestrar el 29 de enero pasado. De acuerdo con lo que denunció ante la Justicia, en esa oportunidad "la obligaron a concurrir a la comisaría sexta de Santa Fe, para rectificarse y decir que nunca la habían obligado a prostituirse, sino que ella se había ido de su casa por propia voluntad", sostuvo Strazza.
En la causa por la denuncia de los abogados de Romina y María Cristina tenía intervención, hasta el viernes pasado, el juez Diego de la Torre, quien ese día se declaró incompetente y pasó las actuaciones a la Justicia Federal. Strazza le dijo a este diario que en la denuncia que hizo Romina ante el juez De la Torre "ella dijo que la persona que la secuestró es el hijo de un vecino de ella y que sigue viviendo en el barrio Barranquitas; hasta ahora nunca se hizo nada para investigar a esta gente".
Después del secuestro del domingo pasado, la abogada Patricia Hidalgo Montefferand, en representación de Romina y de María Cristina, solicitó que se separara de la investigación y de la custodia a la policía de Santa Fe dada "las connivencias imprescindibles" que existirían entre los autores y algunos miembros de la fuerza. "La policía no hizo nada hasta la fecha", según el escrito, que pide la intervención de la Unidad Especial de Investigaciones de la Gendarmería Nacional. Los abogados solicitaron protección para el padre y el hermano de Romina Gamarra, porque ellos dos fueron los que rescataron a las dos chicas de la red de prostitución. También pidieron al ministro de Gobierno provincial, Roberto Rosúa, que garantice la seguridad del hijo de 3 años y de las hermanas de María Cristina Ojeda.

7 de noviembre de 2006
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policías balean a vigilador


[Horacio Cecchi] Dos policías de la Bonaerense confundieron a un vigilador con un delincuente. Uno de ellos era investigado por un hecho grave.
Este es uno de esos casos donde la versión policial se choca con la realidad de tal manera que lleva a suponer que alguna de las dos miente. Según la primera, el sábado por la noche, una oscura mano del azar se cruzó en el final de un operativo accidental en San Martín, a dos cuadras de la estación San Andrés, del ex Mitre. Siguiendo ese hilo del relato, "por una lamentable confusión" dos hombres de la Bonaerense balearon a una persona que llevaba un arma en el cinto. El hombre se resistió o quiso sacar su arma y fue baleado. Después resultó que el hombre vivía a escasos metros del lugar, que llevaba un arma porque era vigilador privado y que creyó que intentaban asaltarlo. Un día después se informó que uno de los policías estaba de franco y el otro pasado a disponibilidad preventiva, o sea, estaba sumariado por un hecho lo suficientemente grave como para estar obligado a entregar su arma y a no realizar ningún operativo en la vía pública.
El vigilador privado se llamaba Gustavo Visciglia, de 35 años, vivía en Marengo al 3200 junto a su hermano Marcelo y su padre. Según la versión de Marcelo Visciglia, alrededor de las ocho de la noche del sábado pasado, salió de su casa y se dirigió a su auto, un Peugeot 206 gris oscuro. En ese momento, los oficiales Fabián Rubén Pereyra y Miguel Angel Ojeda (el primero de la comisaría 8ª de Villa Concepción, y el segundo de la DDI de San Martín) pasaban por el lugar en el Senda rojo de Pereyra vestidos de civil. Según el hermano de Visciglia, los policías intentaron asaltarlo y el vigilador quiso desenfundar su arma y fue baleado. Recibió un disparo en la tetilla izquierda que salió a la altura de la garganta y otro con orificio de entrada en el glúteo y de salida en una pierna. Y murió en su auto.
La versión policial difiere: sostiene que en el cruce de Marengo y Santa Rosalía, o sea, Marengo al 3700, a cinco cuadras de la vivienda de Visciglia, los dos policías, Ferreyra y Ojeda, de civil, vieron a un hombre con una pistola en su cinto. La versión asegura que Ferreyra dio la voz de alto y que Visciglia creyó que lo iban a asaltar porque los policías estaban de civil e intentó sacar su 9 milímetros. A su vez, ‘la confusión' siguió porque los policías entendieron que el supuesto delincuente intentaba resistirse y dispararon o disparó uno de ellos, Ferreyra, con el final ya relatado.
Los peritos deberán determinar si las versiones discordantes lo son, además, con la realidad de los hechos. Algunos datos apuntan en sentido contrario: Pereyra estaba de civil porque tenía franco. Ojeda, que también estaba de civil, en realidad estaba en disponibilidad preventiva desde el 16 de mayo pasado, investigado bajo infracción al artículo 59 de la ley policial, que castiga actos gravísimos con la exoneración de la fuerza. La disponibilidad preventiva implica que el policía debe ser alejado del servicio, entregar su arma y placa, y cobrará la mitad del sueldo hasta que se decida su estado. Por lo tanto, Ojeda no estaba en condiciones de intervenir en ninguna acción policial. Por el momento, la versión policial indica a Pereyra como quien disparó, pero resulta sugestivo que sea el menos complicado.
Por el otro, será tarea de los peritos determinar si los disparos recibidos por Visciglia pertenecen a la misma arma reglamentaria de Pereyra, y el porqué de la extraña trayectoria de los dos disparos, como si uno hubiera sido de abajo hacia arriba y el otro de arriba hacia abajo.
Lo más curioso de todo es la capacidad nuclear de la mirada del oficial franco de servicio y del otro, a punto de dejar de serlo: cómo llegaron a descubrir el arma de Visciglia en su cinto, si supuestamente el conductor del Peugeot estaba sentado en el vehículo y con la puerta cerrada.
El vecindario no estaba muy conforme con la versión policial ni con que al detener a los dos policías no los hubieran esposado. Hubo pedrea contra el patrullero.

7 de noviembre de 2006
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viudo tiene fecha para juicio


[Raúl Kollmann] El viudo célebre tiene fecha de juicio por los cinco pitutos de su esposa.
Carlos Carrascosa, acusado por la muerte de su esposa, María Marta García Belsunce, tendrá su juicio oral el próximo 20 de febrero. En el debate se tratarán las condenas contra Pachelo.
El Tribunal Oral número 6 de San Isidro fijó para el 20 de febrero a las 10 de la mañana el inicio del juicio por el asesinato de María Marta García Belsunce. El único acusado será el viudo, Carlos Carrascosa. En un principio, el fiscal Diego Molina Pico insistía en que la mayoría de los familiares de María Marta, un médico y la masajista debían ser juzgados juntos porque supuestamente taparon el crimen. Ahora, en cambio, el propio fiscal admitió que Carrascosa vaya a juicio en febrero y el resto de los imputados lo harán una vez que se termine un largo proceso de apelaciones que está en marcha. Para el fiscal, Carrascosa mató a su esposa por una disputa de dinero relacionada con el Cártel de Juárez. Para la familia de María Marta, en cambio, el crimen se produjo a raíz de un robo en la casa. La socióloga llegó en forma inesperada a su hogar, se encontró con los ladrones y después de una breve pelea la mataron.
Durante los últimos meses se realizó lo que se conoce como instrucción suplementaria, es decir una serie de medidas de prueba preparatorias para el juicio. Entre ellas, se hizo la comparación entre el ADN proveniente de una muestra de sangre extraída a Carrascosa y el ADN de las manchas de sangre que se encontraron en una pared del antebaño, donde se supone que se desarrolló la pelea previa a la muerte de María Marta. Esa comparación dio negativa, por lo que se cayó una prueba importante contra Carrascosa. De todas maneras, el fiscal, en su acusación, dejó abiertas las dos posibilidades: que el viudo fuera el autor material del crimen o que le haya pagado a alguien para que lo cometiera.
A María Marta la mataron el 27 de octubre de 2002, un domingo lluvioso, en el que jugaron Boca y River y, por lo tanto, había poca gente caminando por el country a las 19, el horario del crimen. De entrada, la familia sostuvo que se trató de un accidente en la bañadera del baño y sólo encontraron un plomo en el piso, el famoso pituto, que tiraron al inodoro porque –según declararon– pensaron que era parte de una biblioteca. Dos médicos que concurrieron a la casa revisaron a María Marta y ninguno de los dos vio los orificios producidos por los cinco balazos en la cabeza. Tampoco el fiscal y el entonces jefe de investigaciones de la Bonaerense en San Isidro, Aníbal De Gastaldi, que estuvieron en el velatorio, se dieron cuenta de que estaban ante un homicidio y por ello se permitió el entierro de María Marta. Semanas más tarde, uno de los médicos le dijo al fiscal que se quedó con la duda y a partir de ese testimonio se hizo la autopsia, en la que, a primera vista, tampoco los forenses vieron los tiros. Recién cuando abrieron el cráneo se encontraron con los cinco proyectiles.
Desde entonces se desarrolla una feroz batalla legal entre el fiscal, que acusa a Carrascosa, y la familia, que afirma que María Marta estaba jugando un partido de tenis, empezó a llover, y tras un paso por la casa de su hermana, volvió antes de lo previsto a su vivienda. Allí se habría encontrado con ladrones que reaccionaron matándola.
Un detalle de importancia es que el Tribunal aceptó incorporar al juicio las ocho causas de robo en las que fue acusado y condenado un vecino del country Carmel, Nicolás Pachelo, a quien la familia sindica como posible autor intelectual del asesinato de María Marta. Pachelo tuvo que firmar la aceptación de una condena de cuatro años de cárcel y hace muy poco salió de prisión. Por ejemplo, les robó las llaves de casa a sus propios compañeros de un equipo de fútbol y luego entró encapuchado en esas casas para desvalijarlas. También fue condenado por otro robo en que entró en una casa del country y por la sustracción de una enorme cantidad de palos de golf que luego vendió en un negocio de la Costanera. Tal vez lo más llamativo es que el Tribunal aceptó incluir la causa que se sustanció por el supuesto suicidio del padre de Pachelo. La esposa de Roberto Pachelo, es decir la madrastra del sospechado Nicolás, declaró en el expediente García Belsunce que todo debe ser investigado nuevamente ya que cree que Nicolás pudo haber matado a su padre y también a María Marta. Todos estos elementos no llevan de entrada a culpabilizar a Pachelo por el crimen y, además, él aceptó hacerse –y dio negativo– la comparación de ADN con las manchas encontradas en la casa donde mataron a la socióloga. De todas maneras, hay un elemento que juega en su contra: dijo que no estaba en el country a la hora del asesinato y las pruebas demostraron en forma contundente que sí estaba y caminando muy cerca de la casa donde se produjo el homicidio.

7 de noviembre de 2006
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la enterraron viva


[Carlos Rodríguez] Evelyn estaba aun con vida cuando fue enterrada en el jardín. Según la autopsia, quisieron estrangularla y luego la enterraron viva. El cuerpo no tiene signos de abuso sexual. Las hipótesis.
Sigue sin develarse el misterio sobre el móvil del asesinato de Evelyn Ferreira, la niña de 8 años cuyo cadáver fue hallado en Llavallol luego de 21 días de estar desaparecida. La autopsia agregó detalles truculentos: la muerte fue por "asfixia por compresión y sepultamiento". Esto significa que primero quisieron estrangularla y luego la sepultaron, cuando todavía estaba con vida. "Los peritos encontraron tierra en la laringe", confirmó a Página/12 una fuente de la investigación. "El caso tiene cuatro detenidos y muchas dudas, aunque las sospechas recaen sobre los hombres, padre e hijo", sostuvo el informante. "Tengo las mismas dudas que usted", fue la tajante respuesta de otro de los investigadores ante las preguntas de este diario. La hipótesis más firme es que el autor del crimen habría intentado abusar de la chiquita –no hay signos en el cuerpo de que se haya concretado una agresión sexual–, pero "por alguna razón la asesinó, para que se callara, por miedo a ser descubierto; se desconoce el móvil". La niña tenía marcas en el cuello, además de algunos golpes en la frente y en la parte posterior de la cabeza.
"De los dos hombres, el más sospechoso es el hijo, pero es muy difícil que las otras tres personas que vivían en la casa no se hayan enterado de nada. El pozo donde fue sepultada la nena está más cerca de la casa del fondo, donde vivían el hijo y su novia. La parrilla, improvisada, con una base de material, fue hecha después del asesinato, sobre el lugar donde estaba el cuerpo, para ocultar la evidencia. Son muchas cosas las que pasaron como para que el resto de la familia no se enterara de nada", opinó uno de los investigadores. La autopsia fue realizada por el médico Alfredo Romero, director del Instituto de Ciencias Forenses de la Fiscalía de Cámara de Lomas de Zamora.
La muerte se produjo por "asfixia por compresión y sepultamiento". El cuerpo presentaba "golpes en la cabeza, en la región occipital y frontal, además de marcas en el cuello compatibles con maniobras de compresión". Una fuente policial sostuvo que "lo más probable es que la hayan querido violar, pero por algún motivo no lograron el propósito y entonces comenzaron a golpearla y, cuando creyeron que estaba muerta, la sepultaron. Todo, según los peritos, pasó el mismo día de la desaparición, el 9 de octubre". La pericia "en ningún momento menciona que se hayan encontrado signos de abuso sexual, pero de todos modos se ordenaron otras pruebas de laboratorio en busca de restos de semen o alguna otra evidencia".
Kevin Lehman, portavoz del Colegio de Magistrados y funcionario judicial de Lomas de Zamora, confirmó también que en la pericia "se detectó que había tierra en la laringe, lo cual es indicativo de que la niña estaba agonizante cuando la enterraron". Los cuatro detenidos son Armando Zabielewicz, de 53 años; su esposa Vicenta Tapia, de 57; el hijo del matrimonio, Juan Sebastián Zabielewicz, de 29 años, y la pareja del joven, María Alanis. En el barrio, a la familia se la conocía con el mote de "los polacos". Todos están imputados por el delito de "sustracción de menor y homicidio", como ha sido caratulada la causa por el fiscal Daniel Gualtieri, con intervención del juez de Garantías Javier Maffucci Moore. Hoy tendría que resolverse si continúa la detención de los cuatro.
Gualtieri ordenó que los cuatro detenidos permanecieran en distintas dependencias policiales. Primero se dijo que era por "razones de seguridad", pero en realidad fue para evitar que, sobre todo los dos hombres, pudieran acordar alguna coartada común. El joven Juan Sebastián fue quien dio a la policía los datos que permitieron encontrar la campera y una zapatilla de Evelyn que no estaban en el lugar donde apareció sepultada. Tras una nueva excavación realizada en la misma vivienda de La Huella 341, aparecieron la prenda de vestir y el calzado. Algunos vecinos aseguraron que los miembros de la familia detenida practicaban "extraños ritos", pero la policía no pudo determinar si eso es verdad y, en todo caso, si tuvo alguna relación con el asesinato.
"Lo que se cree es que participaban de celebraciones umbandas, pero en otro lugar. En la casa no se encontraron elementos que confirmaran la realización de ritos", aclaró una fuente policial. Gladys, tía abuela de Evelyn Ferreira, declaró ayer su asombro por la detención de los vecinos de la casa donde vivía la niña con sus abuelos paternos. "Son vecinos de hace casi 50 años y gente que iba a las marchas para pedir justicia. En este caso no hay nada que tenga que ver con una venganza ni con plata, porque nosotros somos gente de trabajo". La mujer, con lógico pesar, aseguró que la tragedia "nos afecta a nosotros como familia y a todo el barrio, porque nunca pensamos que Evelyn podía estar tan cerca de la casa, es increíble". El cuerpo de la pequeña fue entregado a la familia pasado el mediodía y el velatorio se realizó a partir de las 17, en una casa mortuoria ubicada frente a la plaza de la estación de Llavallol. El sepelio será hoy, a las 10, en el cementerio de Lomas de Zamora.

1 de noviembre de 2006
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82 menores secuestrados en colombia


En Colombia fueron secuestrados 82 menores entre enero y septiembre.
Bogotá, Colombia. Un total de 82 niños fueron secuestrados en Colombia en los primeros nueve meses del año, lo que corresponde al 18% de los 466 plagios que se registraron durante ese período, reveló este lunes la privada organización País Libre que brinda asistencia a esa clase de víctimas.
Un informe de la organización, que se refiere concretamente a los secuestros de menores, destaca que tres de los niños murieron en cautiverio y siete más continúan en poder de sus captores, en tanto que 41 fueron rescatados por las autoridades y 31 fueron liberados.
En su informe, País Libre atribuye a la delincuencia común 57 de los secuestros; a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tres plagios; al Ejército de Liberación Nacional (ELN) dos, y a familiares uno. En otros 19 casos no se ha establecido su autor.
En 2005 el número de menores secuestrados en Colombia llegó a 103, agregó el reporte.

31 de octubre de 2006
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hallazgo macabro en llavallol


[Carlos Rodríguez] Descubrieron a la chiquita evelyn sepultada en una casa vecina. Llevaba tres semanas desaparecida.
Los perros de la policía detectaron el cuerpito enterrado debajo de una parrilla, en los fondos de una casa vecina. Fueron detenidos sus cuatro ocupantes.
El cuerpo de Evelyn Ferreira, la nena de 8 años desaparecida hace tres semanas de su casa en la localidad bonaerense de Llavallol, fue hallado ayer enterrado en el patio de una vivienda ubicada a 50 metros del lugar donde la chica, que era huérfana, vivía con sus abuelos paternos. El misterio de su desaparición, en horas del mediodía del 9 de octubre y cuando había ido a comprar a un almacén del barrio, se aclaró sólo en forma parcial, porque si bien hay cuatro personas detenidas –los ocupantes del predio donde apareció el cadáver– todavía se desconocen los móviles del crimen y si la pequeña fue o no víctima de abuso sexual. "La búsqueda se orientó hacia el vecindario, por analogía con otros hechos ocurridos en los últimos tiempos", admitió el capitán de la policía bonaerense Roberto Castronuovo, en alusión a los casos de los niños Marela Martínez y Santiago Miralles, encontrados luego de un tiempo cerca de sus domicilios. En el terreno donde aparecieron los restos hay dos casas, una al frente, otra al fondo. Viven dos parejas, una mayor, otra joven. Los cuatro están detenidos, pero se ignora qué intervención tuvieron en el hecho.
Fuentes policiales admitieron que el principal sospechoso es un joven de 29 años, llamado Sebastián, que vive en la casa del fondo, con su pareja, y que es hijo del matrimonio, de alrededor de 50 años, que ocupa la vivienda del frente. El cuerpo estaba sepultado debajo de una parrilla, en el patio de la casa de la calle La Huella 341, a unos cincuenta metros de donde vivía Evelyn con sus abuelos paternos, Marta Elsa Bartolomé y Segundo Ferreira, en Dean Funes 301, de Llavallol. Los padres de la nena murieron hace dos años en un accidente de tránsito. Castronuovo reconoció a Página/12 que el lugar donde encontraron el cadáver había sido allanado antes, pero en ese momento "se hizo una inspección menos profunda". Aunque nadie lo admitió en forma oficial, se dice que un llamado anónimo recibido en las últimas horas había dado una pista y por eso se hicieron más de cuarenta procedimientos, uno de los cuales hizo posible el hallazgo.
"El cuerpo estaba irreconocible", dijo una fuente policial, aludiendo al grado de descomposición. La nena fue reconocida por su abuela, quien tuvo que ser asistida por los médicos porque sufrió una crisis. La niña estaba vestida con un pantaloncito floreado y una camisa color naranja, la misma ropa con la que había salido de su casa, el 9 de octubre cerca de las 11, para comprar una botella de gaseosa y una leche en el almacén de Montes y Constituyentes, a una cuadra de su casa. Junto con el cadáver estaba enterrada la bolsa de nylon con las mercaderías que había comprado. Faltaban una zapatilla y la camperita que tenía puestas ese día. La policía las encontró luego de una excavación en otro lugar de la vivienda. Una versión, que no pudo ser confirmada, indicó que las prendas faltantes fueron encontradas a partir de los datos que aportó el joven de 29 años que es uno de los cuatro detenidos. "Mañana nos van a entregar el cuerpo, cuando estén terminadas todas las pericias, por lo que todavía no sabemos exactamente qué es lo que pasó", le dijo a los periodistas Leandro Ferreira, el tío de Evelyn. El hombre estaba sorprendido por la aparición del cadáver en una casa vecina: "Nunca pensamos que podían ser ellos (por las dos parejas que vivían allí). No son muy tratables, son un poco hoscos, pero son vecinos conocidos", porque viven en el lugar desde hace varios años. "Ahora, los vecinos cuentan que los sospechosos practicaban rituales satánicos, por lo que se está investigando qué tipo de ritos hacían, pero todavía no está nada muy claro", insistió el tío. Leandro Ferreira confirmó que la abuela reconoció a su nieta.
Los vecinos comentaron, por su parte, que los habitantes de la nueva casa del horror habían participado, incluso, en la búsqueda de Evelyn y en las marchas que se hicieron en la zona para reclamar su aparición. "Son personas poco sociables, no cruzaban con nosotros más que un ‘hola' o un ‘buen día', pero habían ido a las marchas", comentó Jorgelina, una de las vecinas que se acercó hasta el domicilio de La Huella 341, una vez que se llenó de policías y de bomberos, tras el hallazgo.
Desde las 7 de ayer, varios centenares de policías realizaron 41 allanamientos para tratar de encontrar a Evelyn. Los procedimientos habían sido solicitados por el fiscal Daniel Gualtieri y contaron con la aprobación de la Justicia de Garantías. Todos se hicieron en forma casi simultánea. El capitán Roberto Castronuovo, titular de la Jefatura Distrital de Lomas de Zamora, confirmó que se actuó así por "analogía con otros episodios" de desapariciones de niños, como Marela Martínez o Santiago Miralles, que fueron encontrados en domicilios muy cercanos a sus casas en Avellaneda y Canning, respectivamente. En la casa de La Huella 341, la Policía Científica encontró tierra removida al lado de una parrilla y los perros adiestrados marcaron la zona.
"Uno de los peritos tomó una muestra de tierra y determinó que de ella emanaba un olor nauseabundo", confirmó Castronuovo. La excavación terminó con una parte del misterio. "El cuerpo estaba boca abajo, bastante hinchado, vestido; a simple vista no se observaron lesiones de arma blanca o de fuego", dijo una fuente policial. En la zona del hallazgo, a unas diez cuadras de la estación Llavallol, el barrio estaba convulsionado. "No puede ser que maten a chicos así como así; yo estoy dolida porque soy madre y abuela y todavía no lo puedo creer", dijo una vecina que evitó dar su nombre. Muchos recordaron: "Desde los primeros días de búsqueda de Evelyn, los perros de la policía se detenían frente a esa casa". La causa está caratulada como "sustracción de menores seguida de muerte".

31 de octubre de 2006
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