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página roja

suicidio lleva a cuerpo desmembrado


[Becky Bohrer] Carta de un suicida conduce a descubrimiento de cuerpo de mujer descuartizado.
Nueva Orleans, Estados Unidos. Una carta encontrada en el cuerpo de un suicida llevó a la policía a un apartamento en el Barrio Francés, donde encontraron la cabeza achicharradade una mujer en una cacerola, sus brazos y piernas en el horno y su torso en la nevera, informó la policía el miércoles.
Zackery Bowen, 28, saltó al vacío desde el séptimo piso de un lujoso hotel en el barrio el martes noche, dijo la policía. La nota, encontrada en su bolsillo, dice que la mujer era su novia, pero no menciona su nombre.
El cuerpo fue encontrado en el apartamento en el segundo piso que Bowen y su novia, Adriane Hall, compartían en el borde del barrio sobre una tienda de vudú, de acuerdo al casero. Las autoridades dijeron que están tratando de encontrar a Hall, pero no especularon sobre la identidad de la mujer desmembrada.
Una mujer que se identificó a sí misma como la sacerdotisa Miriam Chamani en el Templo Espiritual y Centro Cultural Vudú debajo del apartamento, dijo el miércoles que la pareja había llegado hace poco.
"Tú ves a la gente, pero no sabes nunca que está pasando con ellos", dijo la mujer.
El dueño del apartamento, Leo Watermeier, dijo que vio a Hall por última vez el 5 de octubre, cuatro días después de que la pareja pagara el depósito por el apartamento de un dormitorio de 750 dólares al mes. Ese mismo día, dijo Watermeier, Bowen lo llamó diciéndole enfadado que la mujer lo había echado del apartamento.
Watermeier dijo que Hall le había dicho que había descubierto que su novio la engañaba.
El portavoz de la policía, Anthony Cannatella, dijo que parecía que el motivo fue un riña sobre el alquiler. Cannatella dijo que la carta indicaba que Bowen había estrangulado a la mujer después de una pelea y había cortado su cuerpo, utilizando un serrucho de mano y un cuchillo, según informó la policía.
"Se mató para compensar por la vida que había tomado", dijo Cannatella.
La pareja apareció en varios reportajes en la prensa después del huracán Katrina como vecinos resistentes que se habían quedado en la ciudad después del devastador huracán a pesar de las órdenes de evacuación y la falta de electricidad y agua.
Un reportaje publicado por Newhouse News Service describe a la pareja recogiendo ramas para encender un fogón por la noche y cambiando cerveza y alcohol -fáciles de obtener porque los dos eran camareros- por agua limpia. La pareja también destacaba porque habían descubierto un modo creativo de lograr que la policía continuara vigilando su casa: Hall mostraba sus senos a los vehículos policiales para asegurarse de que siguieran pasando por el lugar, de acuerdo a un artículo en el New York Times.
"Por primera vez empezamos a ver las estrellas", dijo Hall a Newhouse después de la tormenta del año pasado. "Antes, esta ciudad tenía luz las 24 horas del día. Ahora hay tranquilidad".
Cannatella dijo que no era posible identificar de inmediato las partes del cuerpo. El detective Ronald Ruiz dijo que la policía esperaba llegar a una identificación positiva utilizando archivos de AND y dentales en las próximas semanas. Dijo que la policía creía que la mujer descuartizada tenía menos de treinta años.
La nota, dijo Cannatella, indicaba que la mujer fue asesinada en la madrugada del 5 de octubre, aparentemente en una riña por la cuenta del alquiler.
Joy Spaulding, que trabaja en el cercano café Nawlin's Flava, dijo que conocía a Hall y Bowen. "Para ser francos, parecían una pareja muy simpática. Eran guapos, jóvenes, y estaban tratando de hacer algo con sus vidas".

Mary Foster contribuyó a este reportaje.

19 de octubre de 2006
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el estrangulador de tacuba


[Trinidad Ferreiro] Conocido como el estrangulador de Tacuba, en 1942 Gregorio Cárdenas mataba a sus víctimas con una cuerda. Este joven, de 27 años, era estudiante de Química y estaba becado por Petróleos Mexicanos.
El 3 de septiembre de 1942, el abogado Manuel Arias Córdova reportó la desaparición de su hija Graciela, de 21 años. De acuerdo con su padre, la conducta de Graciela era intachable y sólo se le conocía un amigo a quien acudía cuando tenía problemas con algunas materias.
Este joven, de 27 años, estudiante de Química y becado por Petróleos Mexicanos, gozaba de toda su confianza. A decir del abogado, Gregorio Cárdenas Hernández no sería capaz de hacer algo que pudiera dañar a su hija.
El jefe de los servicios secretos de la policía, Leopoldo Treviño Garza, comisionó a los detectives José Acosta Suárez y Ana María Dorantes para iniciar las investigaciones.
Visitaron en primer lugar la escuela, y los compañeros confirmaron que, después de clases, Graciela había abordado el Ford 39, placas B-9101, de Gregorio Cárdenas.
El agente Acosta se dirigió entonces al domicilio del ahora sospechoso, en Mar del Norte número 20, en busca de algún indicio que les permitiera encontrar a la joven desaparecida. Sólo encontró a la madre de Cárdenas, Vicenta Hernández, quien les informó que su hijo no estaba en casa y que tardaría mucho tiempo en regresar, pues había sido internado en un hospital psiquiátrico la víspera.
Doña Vicenta explicó a los agentes que la noche anterior su hijo había regresado a casa lleno de lodo y balbuciendo ideas inconexas, por lo que había llamado al doctor Oneto Barenque para que lo atendiera en el nosocomio a su cargo. Barenque había reportado que Gregorio estaba en fuerte estado de conmoción, dijo su madre.
En el hospital, en Tacubaya, el agente se topó con un joven afable que habló correctamente de casi cualquier tema, pero al ser cuestionado por el paradero de Graciela Arias, aseguró que era inventor de profesión y, mostrando trozos de tiza al investigador, le invitó a probar una "pastilla para volverse invisible".
Al día siguiente, el doctor Barenque se presentó ante Treviño Garza y le confesó que el supuesto paciente había admitido que fingía para evitar la furia del padre de la desaparecida, aunque aún se declaraba inocente.
Con esa confesión tácita, el agente Acosta Suárez decidió emprender una nueva búsqueda en la casa del ahora sospechoso.
Tras una infructuosa búsqueda dentro del inmueble, salió al jardín. En medio de una caótica maleza, el zumbido de un enjambre de moscas verdes llamó la atención del investigador. Con sólo remover un poco la tierra, un par de dedos descubrieron la punta de lo que se volvería el caso que acaparó la atención de los medios durante décadas.
Al cuerpo de Graciela Arias le siguió el descubrimiento de otros dos cadáveres: uno sería identificado como Rosa Reyes Quiroz y el tercero, también desnudo pero con tobilleras y un zapato azul, se dijo que correspondía a Raquel Martínez León, la más pequeña de las víctimas, pues contaba sólo 14 años; pero años después la propia hermana de la supuesta víctima informó que la niña había sido encontrada en San Luis Potosí, sembrando la duda sobre la identidad de este cadáver.
Del hospital, Gregorio Cárdenas fue trasladado a los separos de la sexta delegación de policía, en donde confesó su crimen, pero corrigió, no eran tres, sino cuatro la víctimas: María de los Ángeles González Moreno, alias Berta González, de 16 años, también sería encontrada en el jardín de su casa.
El 5 de septiembre, las imágenes de cuatro mujeres estranguladas con una cuerda —las cabezas envueltas en trapos—, iniciaron desde las primeras páginas de los diarios una danza macabra que desató la náusea entre la sociedad. El autor de los crímenes pasaría a los anales del crimen como el primer asesino serial en la historia mexicana: Gregorio Cárdenas Hernández, quien sería bautizado por la prensa como el Estrangulador de Tacuba.
Durante el proceso de identificación de las víctimas, Cárdenas fue acompañado por reporteros a quienes respondió todas sus preguntas. Según sus palabras, su desdichado matrimonio con Sabina Lara González lo había marcado para siempre. Dijo que había matado por odio. "El espasmo, señor, produce en mí efectos indescriptibles. Desaparece el hombre y aparece la bestia."
El 12 de septiembre de 1942 fue decretada la formal prisión. Cárdenas Hernández nombró como abogado defensor a Eduardo D. Casasús y el proceso quedó a cargo del licenciado Espinosa y López Portillo. El procurador del DF, Francisco Castellanos, nombró a Ernesto Urtusástegui como agente del Ministerio Público encargado.
Para determinar si se trataba de un loco o no, el juez de la causa designó a un grupo de siquiatras y criminólogos, entre ellos a Alfonso Quiroz Cuarón.
En noviembre de 1943, Cárdenas fue trasladado al Manicomio General de la Castañeda, donde el director le otorgó una serie de canonjías, que incluían la falta de vigilancia. Esa falta de cuidado tuvo como consecuencia que Gregorio Cárdenas Hernández se fugara del lugar en 1948. Fue encontrado en Oaxaca y llevado a Lecumberri.
Una vez en el Palacio Negro, con ayuda de Quiroz Cuarón, logró que lo recluyeran con los demás presos. El criminólogo, además, lo ayudó a que estudiara derecho, y el joven científico se tituló con honores en prisión con un objetivo clar lograr una reducción significativa de su condena. A partir de 1962, comenzó sus apelaciones alegando que habían transcurrido 20 años desde la fecha de los crímenes, y que ésa era la pena fijada por las leyes. Los alegatos continuaron hasta 1976, cuando finalmente fue liberado.
Gregorio Cárdenas Hernández contrajo matrimonio y utilizó sus conocimientos para defender y sacar de la cárcel a personas inocentes, lograr la revisión de casos, libertades condicionales y todo lo que los abogados de oficio no podían o no deseaban resolver; sus clientes eran gente humilde.
Cuando salió de prisión, Goyo Cárdenas fue convocado a una reunión plenaria del Congreso de la Unión y ovacionado de pie por los legisladores. Hay quien los acusa de haber cometido un acto infame: ¿cómo reconocían a un asesino? Pero algo parece ciert si el ideal de un sistema judicial es la rehabilitación de los reos, Cárdenas es un ejemplo claro de que es posible.

8 de octubre de 2006
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adn arroja dudas sobre convictos


[Ernesto Londoño] Resultados de un análisis de ADN arroja dudas sobre dos condenas por homicidio de 1987.
Dos vecinos de Colleen Williar fueron condenados por el asesinato después de que la mujer de 24 años fuera violada, estrangulada con un calcetín y apuñalada repetidas veces en su casa de Baltimore hace casi dos décadas.
Ahora un copo de algodón utilizado en la vagina durante la autopsia, que fue comparado hace poco con muestras de ADN de los hombres, podría implicar nuevos juicios para los condenados, James L. Owens, 41, y James Thompson, 47.
En 1988 los hombres fueron condenados durante juicios separados en los que evidencias físicamente débiles fueron corroboradas por la confesión a último minuto de Thompson. Más tarde se retractó, y los dos dicen ahora que eran transeúntes inocentes que se hicieron sospechosos después de contar una retahíla de mentiras que empezaron como un intento de hacerse con el dinero de la recompensa que ofrecía la policía.
Abogados de la defensa dijeron que el caso sería la primera vez en la historia de Maryland que un análisis de ADN posterior a las condenas resulta en la absolución de dos condenados por el asesinato.
Los análisis de ADN, que se convirtieron en habituales en las investigaciones criminales a mediados de los años noventa, han conducido en los últimos años a la exoneración de decenas de convictos, incluyendo a varios en Maryland.
Stephen Mercer, abogado de Owens, dijo que el análisis de ADN proporciona un perfil que no corresponde ni a Owens ni a Thompson -un hallazgo que contradice la teoría del estado en el caso.
"Alguien se salió con la suya tras cometer el asesinato hace veinte años", dijo Mercer, que este año convenció al juez del tribunal de distrito de Baltimore que le permitiera analizar el copo de algodón.
Los fiscales de Baltimore dicen que están dispuestos a probar nuevamente las acusaciones si el caso volviera a tribunales, una perspectiva que inquieta a los familiares de Williar.
"En el fondo de mi corazón pensaba que lo habían hecho ellos", dijo William C. Winkler, el padrastro de Williar, que la crió. "No pasa un día sin que tenga que respirar profundamente para sacarme esa idea de la cabeza".
Mercer, un abogado de Rockville que se unió a los abogados de la división Proyecto Inocencia de la Oficina del Abogado de Oficio de Maryland, dijo que presentará una moción para pedir nuevos juicios sobre la base de las nuevas evidencias.
El Despacho del Fiscal de Baltimore se opuso a la solicitud de realizar un análisis del copo de algodón, argumentando que las condenas habían sido justificadas por evidencias físicas y la confesión de Thompson.
"Hubo un montón de pruebas muy convincentes", dijo Margaret Burns, portavoz del despacho. Los jurados "determinaron que había pruebas más allá de toda duda razonable. No solamente determinó eso el jurado, sino además los procesos de apelación lo confirmaron varias veces".
Dijo que los fiscales estudiarán la metodología utilizada para analizar la muestra así como su cadena de custodia. Winkler dijo que los restos de semen recogidos en el cuerpo podrían provenir de un encuentro sexual anterior, consentido, aunque un testigo de la acusación dijo que Williar había roto con su novio meses antes de su muerte, y no estaba saliendo con nadie en la época de su asesinato.
Los fiscales alegaron que el semen era la prueba de la violación.

Madonna Lebling contribuyó a este reportaje.

3 de octubre de 2006
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nueva acusación contra perversos


Pareja acusada de otro homicidio sexual.
Kansas City, Missouri, Estados Unidos. Una pareja acusada del espeluznante asesinato sexual de una mujer, que filmaron con una cámara de video, y de la agresión sexual de una niña de cinco años, fueron acusados el martes de la muerte de otra víctima. Los fiscales declararon que pedirán la pena de muerte.
Un gran jurado formuló cargos por homicidio en primer grado contra Richard D. Davis, 41, y Dena D. Riley, 39, por el estrangulamiento y muerte por asfixia de Michelle Ricci.
Davis y Riley ya estaban acusados por el homicidio, secuestro, sodomía, violación y agresión en la muerte de Marsha Spicer, que ocurrió varias semanas antes de la muerte de Ricci.
Las autoridades dijeron que Davis y Riley violaron y torturaron a Ricci durante varios días antes de matarla, por miedo a que ella supiera dónde vivían y los denunciara a la policía.
En junio, detectives que allanaron el apartamento de la pareja hallaron grabaciones en video de Spicer de violentas escenas sexuales, incluyendo una cinta de dos horas que muestra cómo Spicer golpea, viola y estrangula a la mujer mientras la pareja tenía sexo con ella.
También encontraron otra cinta que según las autoridades muestra a la pareja violando y torturando a otra mujer, identificada más tarde como Ricci.
Davis y Riley eran la pareja más buscada por el FBI después de que fueran vinculados al asesinato de Spicer. Tras su detención, indicaron a la policía dónde se encontraba el cuerpo de Ricci.
Los dos también enfrentan cargos federales por secuestrar y agredir sexualmente a una niña de cinco años de Kansas después de que dijeran a los padres de la niña que la llevaban a comer fuera.
El fiscal del condado de Clay, Daniel White, dijo que las historias criminales de Davis y Riley determinaron su decisión de pedir la pena de muerte. "Los actos criminales más viles deben ser castigados con la pena capital", dijo.

4 de octubre de 2006
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ladrones de cuello blanco en peligro


[Carrie Johnson y Brooke A. Masters]¿Se ha hecho justicia?
En la categoría de sentencia de prisión más larga, el fundador de WorldCom Inc., Bernard J. Ebbers, superó recientemente al cerebro de un asalto armado, a los cabecillas de una banda de narcotraficantes del Bronx y al jefe interino de la familia mafiosa Gambino.
Fue un torneo que Ebbers seguramente hubiera querido perder.
Mañana, el hombre que en el pasado se pavoneaba multimillonario por los pasillos de su compañía de telecomunicaciones luciendo botas de vaquero, debe entregarse a las autoridades para empezar a cumplir la sentencia de 25 años. Las políticas carcelarias federales prácticamente aseguran que Ebbers, que sufre de una insuficiencia cardíaca, pase el resto de sus días en la cárcel por su participación en un fraude de once mil millones de dólares.
Ebbers, 65, debe presentarse a la cárcel el mismo día que el ex jefe de finanzas de la Enron Corp., Andrew S. Fastow, sea sentenciado por un juez federal en Houston. Fastow, por meterse al bolsillo más de 45 millones de dólares en una trama para ocultar los crecientes problemas económicos de la compañía de energía, puede ser condenado a un máximo de diez años de prisión como parte de su acuerdo de clemencia.
La magnitud de la sentencia de Ebbers, cuando se la compara con otras, toca una de las partes más polémicas del sistema de justicia criminal estadounidense: ¿Cuánto se debe pagar a la sociedad por un delito grave de cuello blanco? Cuando las víctimas son difusas, el delito complejo y los daños económicos, ¿qué tipo de castigo sería justo?
Hoy, un alto ejecutivo que se juega su destino en un juicio arriesga el equivalente de una sentencia a perpetua por un delito de fraude por un monto de hasta 2.5 millones de dólares en pérdidas, dice el profesor de derecho Frank Bowman, de la Universidad de Missouri. Son delitos como el homicidio en primer grado, el narcotráfico en grandes cantidades y el espionaje los que son castigados con penas semejantes.
"Eso significa que tienes que hacer equivaler el amaño de los libros de contabilidad de una empresa con homicidio en primer grado o traición", dice Bowman. "Mi opinión es que cualquier sentencia por encima de los veinte años para cualquiera que haya cometido un delito económico es difícil de justificar".
La repulsa política a los delitos económicos que cuestan miles de millones de dólares a los pequeños inversores apenas si ha menguado desde que los fiscales empezaran a investigar una serie de escándalos en multinacionales a fines de 2001. La muerte en julio del condenado fundador de Enron, Kenneth L. Lay, produjo un sentimiento de indignación entre los accionistas que se sienten ‘engañados' porque Lay escapó de la prisión. Los fiscales federales se han aprovechado del actual estado de la opinión pública para implorar este mes al congreso que apreube un proyecto de ley que les hará más fácil la tarea de recobrar 43.5 millones de dólares del patrimonio de Lay, un proceso que se ha visto seriamente complicado por su muerte.
La campaña para aplicar castigo incluso más allá de la tumba es un signo del rencor de los empleados públicos y accionistas, dicen los abogados de la defensa.
Reid H. Weingarten, abogado de Ebbers con despacho en Washington, dijo en un e-mail que en este caso el juez tomó en cuenta las relaciones públicas, no la justicia, a la hora de dictar sentencia. "El propósito de la sentencia fue complacer y aplacar a la vituperante turba que pedía la cabeza de Ebber, que no es un objetivo digno del poder judicial", dijo.
Fastow, 44, evaluó la perspectiva de pasar décadas tras las rejas después de que el gobierno presentara una acusación de 98 cargos por servir como el arquitecto del fraude de Enron. Los fiscales también acusaron a Fastow de enlistar a su esposa y utilizar las cuentas bancarias de sus dos hijos para desviar dinero de la compañía sin ser detectado. Hace dos años, Lea W. Fastow, acusada para presionar a su marido para que coopere con los investigadores, se declaró culpable de los cargos fiscales por no declarar ingresos de sus asociaciones comerciales. Pasó casi un año en una prisión de alta seguridad.
Como parte del paquete de acuerdo de la pareja, Andrew Fastow se declaró culpable, accedió a declarar contra Lay y el presidente ejecutivo Jeffrey K. Skilling, y negoció una rebaja substancial de su condena de prisión. Skilling, 52, fue condenado en mayo por 19 cargos criminales y corres el riesgo de pasar décadas en la cárcel cuando sea sentenciado el próximo mes.
Daniel Richman, profesor de derecho de la Universidad Fordham, dijo que las sentencias más cortas a cambio de la cooperación, reflejan la realidad de las investigaciones de cuello blanco: Los fiscales dependen de implicados para poder condenar a ejecutivos de más alto nivel. En el juicio de Enron este año, por ejemplo, los abogados de Skilling y Lay llamaron mentiroso y ladrón a Fastow y lo acusaron de ser la persona responsable del derrumbe de Enron, que eludió el castigo que merecía firmando un acuerdo con los fiscales.
"Las sentencia son la divisa con la que el gobierno compra información", dijo Richman, antiguo fiscal federal.
No aceptar un acuerdo puede resultar caro, como aprendió hace dos años el ex ejecutivo de nivel medio de Dynegy Inc., Jamie Olis, ahora de 40. Olis, que de niño sufrió abusos a manos del novio de su madre y pasó un tiempo en hogares adoptivos antes de estudiar una carrera en la universidad, se convirtió en un símbolo nacional de las políticas de sentencia intransigentes. Perdió el caso y fue sentenciado a más de 24 años de cárcel -a pesar de la presentación que hizo la defensa de sus antecedentes- por participar en un fraude de 300 millones de dólares. El antiguo patrón de Olis en la compañía de energía firmó un acuerdo, declaró contra Olis y fue sentenciado a quince meses.
El año pasado una corte de apelaciones federal revocó la sentencia de Olis, y un juez federal en Houston la redujo, este viernes, a seis años. Eso significa que es probable que Olis pase dos años más en prisión.
"No todos los casos son como Enron, y no todo delincuente de cuello blanco es el más listo en el tribunal", dijo en Washington el abogado defensor Barry Boss, refiriéndose al título de un libro y un documental sobre el escándalo de Enron. "Somos un país muy vengativo".
Pero los delincuentes de cuello blanco son inusualmente sensibles a la disuasión, de acuerdo a fiscales y reguladores de valores. La vista de colegas con las manos esposadas, o perdiendo sus casas y fortunas, es un poderoso mensaje.
Lo que es más, dicen los juristas, los ex ejecutivos no merecen ser tratados con más indulgencia que los narcotraficantes o ladrones de casas simplemente porque sólo violaron las reglas o mintieron -que son delitos mucho más difíciles de descubrir y cuyas víctimas son más difusas.
"Si queremos que la gente entienda que el hecho de que se encuentren en posiciones de poder, que ganen un montón de dinero y que pueden contratar a abogados fabulosos, no significa que sólo van a recibir un tirón de orejas", dijo el ex presidente de la Comisión de Cambios y Valores, Harvey L. Pitt. "Si me preguntas si acaso Bernie Ebbers destruyó vidas, yo te diría que su conducta sí lo hizo".
Históricamente, los delincuentes de cuello blanco no reciben sentencias prolongadas. Las sentencias con libertad condicional eran más comunes, incluso para delitos que implicaban grandes pérdidas, y acusados famosos recibían sentencias que para normas actuales son indulgentes. El rey de los bonos basura, Michael Milken, fue inicialmente sentenciado a diez años por fraude, pero un juez le redujo la sentencia a 33 meses, y salió en libertad condicional después de cumplir dos años.
Eso empezó a cambiar a mediados de los años noventa, después de que los políticos expresaran su preocupación de que las sentencias punitivas para delitos no violentos de narcotráfico incluían sentencias de por vida, mientras que los delitos de los delincuentes de cuello blanco a menudo eludían la justicia. En 1994, el financista Tom J. Billman, que estafó ahorros y préstamos por un valor de 25 millones de dólares y escapó del país, fue condenado a cuarenta años de cárcel. Cumplió diez años y fue dejado en libertad en 2005.
Las sentencias se hicieron más largas cuando en el sistema federal se abolió la libertad condicional y las directrices de sentencia fueron modificadas repetidas veces para aumentar las condenas de prisión para los delitos de cuello blanco.
Si los escándalos de WorldCom y Enron se produjeran hoy, las sentencia para Ebbers y Fastow serían todavía más duras. Enfadados legisladores aprobaron condenas todavía más severas para fraude después de que esas compañías pidieran protección tras declararse en quiebra. Pero los duros y nuevos castigos se aplican solamente a gente que cometió delitos después de 2002.
"A nivel personal, empiezas a sentir compasión por gente" como Ebbers, que probablemente morirá en la cárcel, dijo el profesor de derecho de la Universidad de Texas, Henry T.C, Hu, "pero en general creo que el sistema actuó bien".

25 de septiembre de 2006
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muertos en la lavadora


[Angela Rozas] Sospechosa de asesinatos revela paradero de tres víctimas más.
East St. Louis, Estados Unidos. Las autoridades no habían revisado esos lugares. Pero cuando Tiffany Hall contó el sábado a la policía que encontrarían los cuerpos de tres niños desaparecidos en el apartamento de su propia madre, las autoridades hicieron un espeluznante hallazgo.
Los cuerpos de los niños habían sido metidos en una lavadora y en una secadora, donde habían estado durante los últimos cinco días. Su madre fue hallada muerta en un sitio eriazo cubierto de hierbas junto a la casa de Hall en East St. Louis dos días antes.
Los resultados de la autopsia preliminar mostraban que los niños murieron ahogados y estaban muertos cuando fueron colocados en los artefactos, dijo el domingo el médico forense Ace Hart, del condado de St. Clair. Informes toxicológicos determinarán qué otros factores -venenos o drogas- pueden haber contribuido a sus muertes, dijo.
El hallazgo de los niños el sábado noche puso fin a la masiva búsqueda de dos días, pero agregó más horror a un caso de homicidio ya bastante macabro. La madre de los niños, Jimella Tunstall, se desangró hasta morir debido a la incisión que le hicieron en su abdomen para extirparle su feto.
Hall, 24, de la que familiares dijeron que era una amiga de Tunstall, 23, de toda la vida, ha sido acusada de la muerte de la madre y el feto. Está detenida con una fianza de cinco millones de dólares. Los fiscales no han formalizado a Hall por la muerte de los niños, aunque Hart dijo que reconoció haberlos matado, y el sábado la policía dijo que ella les llevó al apartamento donde fueron encontrados.
El cuerpo del mayor, DeMond, 7, fue encontrado en la secadora, y los cuerpos de Ivan, 2, y Jinela, 1, estaban en la lavadora, dijo Hart. Los niños no fueron asesinados en el apartamento; pueden haber sido matados en casa de Hall, en el bloque 600 de la calle 56 Norte, dijo.
La policía ya había estado en el apartamento de Tunstall en el complejo de viviendas sociales John DeShields, pero entonces sólo estaban buscando a Hall, dijo el jefe de policía de East St. Louis, James Mister.
Hart dijo que la policía estuvo el viernes en el apartamento, pero sólo para recoger fotografías de los niños Tunstall, para distribuirlas.
"No revisamos la lavadora ni la secadora", dijo Hart el domingo. "No pensamos que podrían estar ahí".
El tiempo y muchos detalles de los asesinatos siguen estando turbios. Mientras las autoridades continúan investigando lo que algunos han llamado uno de los crímenes más atroces en esta arruinada comunidad, muchos aquí siguen atormentados por el por qué.
Mientras sus preguntas siguen sin respuesta, revisan los detalles disponibles hasta el momento.
La primera señal de problemas se produjo el 15 de septiembre, cuando Hall llamó al 911 para informar que había dado a luz a un bebé muerto. Después de que las autoridades determinaran que la niña, que había alcanzado los siete meses de gestación, había muerto sin traumas, entregaron el cuerpo a Hall.
Después del funeral y sepultura el jueves, Hall contó a un amigo que el bebé no era de ella, sino de Tunstall, y que ella había matado a la mujer y le había extraído el feto, declaró la policía. El amigo llamó a la policía. Luego encontraron el cuerpo de Tunstall y detuvieron a Hall.
No fue sino hasta el viernes que la policía se enteró que Tunstall tenía otros tres hijos, y emitieron entonces alertas nacionales, pidiendo la ayuda de la Policía del Estado de Illinois, el FBI y el Centro Nacional para Niños Desaparecidos o Explotados. Durante dos días las autoridades revisaron parques y áreas boscosas cerca del bungalow amarillo limón de Hall, donde los vecinos dijeron que la madre de dos hijos vivía apaciblemente con su madre. El vecindario y voluntarios de la iglesia participaron en la búsqueda, repartiendo octavillas y en otros rastreos mientras los familiares de Tunstall oraban por el retorno y la seguridad de los niños.
El jefe de policía mantuvo la esperanza, diciendo a periodistas que creía que los niños estaban vivos.
"Estos niños son de East St. Louis", dijo Mister después de otro allanamiento en casa de Hall el sábado tarde. "Saben cómo sobrevivir".
Pero la búsqueda terminó el sábado cuando las autoridades hallaron los cuerpos de los niños. Cientos de mirones de agolparon en la fría noche para observar cómo eran los niños retirados del apartamento, sus cuerpos cubiertos por sábanas blancas. Mister lloró abiertamente durante la operación.
Aunque las autoridades se negaron a comentar sobre los posibles motivos de Hall ni sobre sus declaraciones a la policía, al principio dijo a la policía que había estado embarazada y que había abortado naturalmente, así que cogió al niño de Tunstall. Las autoridades dijeron que no están seguros de que Hall haya estado embarazada.
Familiares y amigos de las dos mujeres expresaron horror ante la presunta participación de Hall. Las dos mujeres crecieron juntas, dijeron, fueron a las mismas escuelas y cuidaban mutuamente de sus hijos. Su estrecha relación la simbolizaba el hecho de que se llamaban ‘primas' entre sí.
Hall y Tunstall tuvieron las dos hijos cuando eran adolescentes, y ya adultas llevaban a sus hijos juntas al cine y a comer fuera, dijo la tía de Tunstall, Lovie White.
Tunstall pasó un tiempo en hogares adoptivos y tenía problemas con el dinero y antiguos novios, y alguna vez perdió la custodia de sus hijos. En los últimos años había tratado de rehacer su vida, dijo White. Había empezado a estudiar en una escuela comunitaria y estaba excitada con su embarazo, que sabía que era una nena. Habían preparado una baby shower para el sábado.
Hall perdió la custodia de sus dos hijos en 1999, después de que acusaciones de maltratos fueran sostenidas por el Departamento de Servicios a la Niñez y la Familia de Illinois. Recuperó la custodia en 2002 y los mantuvo con ella hasta el viernes, cuando pasaron a custodia del estado.
El domingo se formó una enorme pila de peluches animales a la puerta de la casa de Tunstall, algunos con los nombres de los niños garabateados con marcadores negros. Los vecinos expresaron rabia y tristeza, confusión y repugnancia por la brutalidad de los asesinatos. Especularon sobre los motivos y compararon sus recuerdos para saber quién había visto a Hall o Tunstall por última vez.
La familia está organizando un funeral, pero no tienen dinero para pagar los funerales de cuatro personas, dijo LaDonna Tunstall, la madrastra de Jimella. El lunes irán al Regions Bank cerca de Belleville para abrir un fondo donde podrán recibir donaciones.
La familia no guarda rencor hacia Hall, dijo, agregando que ella y su marido e hija rogaron el domingo a Dios que la "levantara su espíritu".
"Estamos mucho mejor", dijo. "No saber dónde estaban los niños era peor. Ahora sabemos que están descansando. Están en un mejor lugar".

arozas@tribune.com

24 de septiembre de 2006
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la carga de la prueba 7


[Glenn Frankel] Jim McCloskey quería desesperadamente salvar a Roger Coleman de la silla eléctrica. Quizás un poco demasiado desesperadamente. Última entrega.
Después de la ejecución, un destrozado McCloskey pasó una semana en un retiro religioso. "Medité y lloré y salí del retiro sin ninguna respuesta". Mitigó su dolor sumergiéndose en otros casos.
Donnie Ramey presentó una querella contra Arnold & Porter, Behan y Deans, por cinco millones de dólares. El bufete finalmente llegó a un acuerdo por una suma aún desconocida. Pero no antes de que los abogados de Ramey depusieran a Ramey, que negó que hubiese atacado a ninguna de las mujeres que lo acusaban de abusos sexuales. También negó vehementemente que tuviera algo que ver con el homicidio y violación de Wanda McCloskey o que hubiese dicho alguna que sí tenía que ver.
"No estábamos diciendo que fuera un ciudadano modelo", dice Charles H. Smith III, el abogado de Ramey. "Pero no era ni un violador ni un asesino. No tenían ninguna justificación para hacer esas incitaciones".
Behan, que alegó que sus acusaciones contra Ramey eran "bien fundadas y razonables", se opuso inflexiblemente a llegar a un acuerdo con él. Sin embargo, llegó a ser socia del bufete y se convirtió en su ejecutiva más importante. En 1998 entró en la lista de ‘Young Guns' -jóvenes peces gordos, abogados exitosos de menos de cuarenta años- de una revista de Washington.
La querella por injurias agotó los fondos de la pequeña organización de Marie Deans y se vio obligada a cerrarla en 1993. Los reclusos del corredor de la muerte de Virginia perdieron a su ángel de la guarda. Deans dice que antes de su ejecución, Coleman había obtenido la promesa de que Arnold & Porter donaría fondos al grupo por las muchas horas que ella había dedicado a su defensa. Pero cuando llegó la hora de hacerlo, "recibí una llamada de Kitty, diciéndome que habían decidido destinar el dinero a otra cosa".
Retrospectivamente, Deans dice que cree que McCloskey y Behan hicieron lo mejor que pudieron por Coleman, pero que no debían haber acusado a Ramey sin tener pruebas sólidas. "No reprocho a Kitty. Era joven y nunca había hecho algo así antes, y ella trabajó muchísimo. Pero no me gustaba la historia. Supongo que me sentí utilizada".
Durante ocho años, McCloskey hizo muy poco en relación con la promesa que le hizo a Roger Coleman. Dice que era demasiado doloroso y estuvo sumergido en otras cosas. Pero cuando el análisis de ADN se hizo más sofisticado, decidió que era hora de volver a analizar las evidencias. El entonces gobernador Warner sentó un precedente autorizando el análisis. "Creo que debemos seguir siempre la pista de los hechos disponibles para obtener una definición más completa de culpabilidad o inocencia", dijo en una declaración.
Para entonces, la mayor parte de las evidencias en el caso de Coleman se habían perdido o habían sido destruidas. Pero Edward Blake, el experto forense de California, se había negado firmemente a devolver a las autoridades de Virginia el extracto de ADN de su análisis de 1990 -menos de una gota de fluido en un tubo del tamaño de un dedal. Accedió a proporcionar el material al laboratorio de criminología de Toronto.
Muchos activistas del movimiento contra la pena de muerte acogieron con entusiasmo la decisión de volver a hacer el análisis de ADN. Aquí estaba la oportunidad que estaban esperando: la prueba, proporcionada por un tubo de análisis, de que se había ejecutado a un inocente. Pero otros, basándose en los primeros resultados de Blake, se mostraban más cautelosos. "Sabíamos que había un 49 por ciento de posibilidades de que fuera culpable", dice David Bruck, director de la Caja de Compensación de Casos Capitales de Virginia en Washington y de la Universidad de Lee. "Le advertí que fueran cautos".
McCloskey sabía que si se determinaba la inocencia de Coleman, esto daría un terrible golpe para la pena de muerte. Pero dice que ese no era su motivo. "No somos parte de un movimiento, excepto nosotros mismos y la gente a la que servimos. Yo creía en Roger Coleman, le había hecho una promesa, gasté nuestros valiosos recursos en él. Quería que se supiera la verdad".

Han pasado dos meses desde que se anunciaran los resultados, y McCloskey finalmente ha retirado de su pared la portada enmarcada del Time con Coleman en cadenas. También ha desaparecido una hoja de papel de dibujo con el texto manuscrito: "Este certificado se le otorga a Jim McCloskey en reconocimiento por ser el mejor ivestigador [sic] en todo Estados Unidos de A! [firmado] Roger K. Coleman, Presidente, Comité de Selección".
"Las últimas cajas con documentos serán almacenadas", dice McCloskey. "Lo hemos borrado de nuestra página web y de nuestro folleto".
Todos los colaboradores cercanos de Coleman habían creído que los resultados del análisis lo exonerarían, y todos tuvieron que aprender a aceptar la noticia de su culpabilidad. Marie Deans y Sharon Paul dicen que no se sienten traicionadas. "Tengo que creer en algo", dice Paul, "y lo que creo es que, si Roger cometió ese asesinato, de algún modo no recordaba haberlo hecho, y es por eso que fue capaz de defender hasta el final la creencia de que era inocente".
Sin embargo, el resultado la ha llevado a hacerse preguntas sobre Jim McCloskey y Kitty Behan. "Simplemente no puedo creer que se hayan equivocado tanto. Quiero decir, esta gente se gana la vida haciendo esto; no son ingenuos, no se les engaña fácilmente. Y ese Roger, esa menuda persona del sudoeste de Virginia, los engañó durante tanto tiempo -esa es para mí la parte más difícil de creer".
Behan ha contado a sus amigos que todavía cree que Coleman era inocente y que no acepta los resultados del análisis. "Esto fue una parte importante de la vida de Kitty Behan y de cómo se ve a sí misma", dice el escritor John C. Tucker, que escribió en 1997 el libro ‘May God Have Mercy' sobre el caso. "Para nadie fue fácil descubrir que estaban equivocados. Es fácil racionalizar esos resultados".
A diferencia de Paul y Deans, McCloskey no cree en la teoría de que Coleman de algún modo había borrado el recuerdo del asesinato de Wanda McCoy de su memoria, pero no se sorprende de que Coleman se apegara a su declaración de inocencia incluso cuando estaba en la silla eléctrica. "Era demasiado tarde para decir la verdad", dice McCloskey. "¿Qué pensarían todas esas personas que quería, si admitía alguna vez que él lo había hecho? No podía dejar que ocurriera eso. Así que tuvo que llegar hasta el final con todas sus mentiras".
McCloskey señala las fotos de 24 reclusos en cuya exoneración está trabajando Centurion. Arriba en la lista está Walter Lomax, que ha pasado 38 años en las cárceles de Maryland por el homicidio de un encargado nocturno durante el asalto de una tienda de abarrotes en Baltimore. También está Barry Beach, encerrado en una cárcel de Montana hace 22 años por el asesinato de una joven después de que la policía dijera falsamente que habían grabado su confesión. Y Timothy Howard, sentenciado a muerte en 1977 por asaltar un banco y homicidio y al que McCloskey ayudó hace poco a obtener un veredicto de inocencia de un jurado de Columbus, Ohio.
Este es su trabajo, su vida y su respuesta, finalmente, al caso de Roger Coleman. "No creo que pueda alguna vez armar el rompecabezas. He tratado, y no puedo, y simplemente seguí adelante".

14 de mayo de 2006
©washington post
©traducción mQh
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matan a vicepresidente de banco ruso


Matan a ejecutivo del Banco Central de Rusia.
El vicepresidente del Banco Central de Rusia, Andrei Kozlov, fue asesinado ayer y las autoridades sospechan que se trata de una venganza por su batalla anticorrupción en el sistema bancario.
Kozlov murió en el hospital a donde fue trasladado en condición crítica tras ser baleado, dijo Svetlana Petrenko, vocera de la Fiscalía.
El chofer de Kozlov también murió en el atentado, causado, según la prensa rusa, por dos hombres no identificados que huyeron. El hecho se registró en las afueras de un campo de fútbol donde se llevaba a cabo un partido entre banqueros.
Los asesinatos por encargo de empresarios y ejecutivos son comunes en Rusia, aunque en menor escala que en los años noventa.
El viceprimer ministro de Rusia, Alexander Zhukov, dijo que al parecer, el asesinato estuvo vinculado con la tarea de saneamiento del sistema bancario emprendida por Kozlov, informó la agencia noticiosa Interfax. Segun el funcionario, existe la posibilidad de una conexión con la decisión del Banco Central de revocar las licencias de algunas instituciones financieras poco confiables.
Kozlov supervisó un ambicioso plan para reducir la criminalidad y el lavado de dinero en el sistema bancario, dijeron sus colegas.
''Sus pasos para limpiar el sistema (bancario) y construir un sistema normal, civilizado, al parecer afectaron con vigor los intereses de algún sector'', dijo Gareguin Tosunian, presidente de la Asociación Bancaria de Rusia, en declaraciones a una emisora de radio.
Además de ordenar la clausura de algunos bancos, el funcionario asesinado había condenado a otros al cierre al negar acceso a un sistema de garantía de depósitos.

15 de septiembre de 2006
©miami herald
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