Blogia
mQh

reportajes

un ruso alto y escurridizo


[Kim Murphy and Sebastian Rotella] Y una taza de té envenenada. Los amigos emigrados de Alexander Litvinenko reconstruyen las últimas horas del ex espía.
Londres, Gran Bretaña. Yuri Felshtinsky recuerda bien las casi cinco horas que gastó suplicando por la vida de su amigo Alexander Litvinenko.
Era el 22 de mayo de 2000. Litvinenko, un coronel del Servicio Federal Ruso de Seguridad, o FSB, había recién pasado cuatro meses en prisión, tras haber denunciado públicamente que agentes de alto rango de la policía secreta estaban implicados en asesinatos y secuestros por dinero.
Ahora estaba libre, ¿pero por cuánto tiempo? Felshtinsky llamó al antiguo jefe de Litvinenko, el general de brigada Yevgeny Khokholkov, y se citó con él para cenar en un pequeño restaurante cerca del viejo hotel Ukraina, de Moscú.
Khokholkov era dueño del restaurante y ordenó que lo cerraran por la noche, de modo que los dos hombres pudieran hablar en privado. "Estuvimos sentados aquí durante cinco horas, de las siete y media y las doce y media, discutiendo el destino de Litvinenko. Fue una conversación agradable, profesional. Creo que fue una conversación muy honesta", dijo Felshtinsky en una entrevista hace poco.
"Pero el general me explicó que no había ninguna posibilidad de que Litvinenko fuera perdonado... Atacó al sistema. Cometió traición. Y lo iban a castigar por ello".
"En un momento, dijo: ‘Si alguna vez lo veo en la puerta de mi casa, lo mataré con mis propias manos'. Y apretó sus manos como si se estuviera rompiendo el cuello, como si tuviera entre sus manos un pedazo de tubo o una barra de pan. Y justo entonces, dijo: ‘Estoy bromeando, por supuesto'. Pero quedó claro que no estaba bromeando. Lo odiaban demasiado".
Seis y medio años más tarde, Litvinenko murió, derribado por una dosis de polonio radioactivo 210, que los investigadores creen que le fue suministrado en una taza de té en el bar de un hotel de Londres. La policía británica ha pasado meses investigando el aparente homicidio en el que otras 119 personas están al menos ligeramente contaminadas por el polonio, entre ellos quince que se enfrentan a riesgos de salud a largo plazo, dijeron funcionarios.
Mientras los fiscales de Londres consideran la presentación de cargos criminales, Felshtinsky y otros entre los amigos rusos expatriados de Litvinenko han reconstruido su propia versión de cómo murió el ex espía. Los amigos, que incluyen al ex jefe de estación de la KGB -la antigua agencia de espionaje que precedió al FSB- en Londres, dieron detalles del caso en recientes entrevistas con Los Angeles Times. Funcionarios policiales británicos confirmaron algunas de sus conclusiones.
Basándose en sus conversaciones con Litvinenko durante su agonía, sus propios contactos con el mundo de los ex agentes de la KGB, y sus reuniones, como testigos, con los detectives de la policía, estos rusos creen que el homicidio de Litvinenko fue el que Felshtinsky había tratado de impedir años antes: el castigo por traición impuesto por una organización que no olvida nada.
Creen que el verdadero asesino puede haber sido un hombre ruso alto y escurridizo conocido solamente como Vladislav, que aparece en videos de vigilancia de un aeropuerto y que estuvo brevemente presente en el fatal almuerzo de Litvinenko, para luego desaparecer sin dejar vestigio alguno. Lo más probable, dice, es que haya sido un bien adiestrado espía ruso operando en Europa.
"Estoy absolutamente seguro de que este fue una decisión formal del FSB", dice Felshtinsky. "Litvinenko era un objetivo. La trampa mortal estaba instalada. La sentencia había sido dictada. Es probable que, políticamente hablando, no hayan podido matarlo sino hasta ahora".
La policía londinense parece menos dispuesta a aceptar un motivo. "Todavía es un panorama muy complejo", dijo un agente de seguridad británico. Los detectives han "formado un panorama forense , pero no sabemos mucho sobre los motivos".
El funcionario confirmó que los detectives andaban buscando a un misterioso Vladislav, aunque fue prudente sobre la descripción rusa de él como de un operativo de inteligencia de alto nivel. El funcionario también dijo que la pesquisa británica se había concentrado en dos hombres de negocios rusos que los amigos de Litvinenko creen que era al menos colaboradores en el caso: Andrei Lugvoy y Dmitry Kovtun. Ambos ex agentes de la KGB estuvieron con Litvinenko en el bar del Millennium Hotel cuando bebió la taza de té aparentemente envenenada.
Lugovoy y Kovtun han confirmado que ellos se reunieron con Litvinenko, pero dicen que fue un encuentro puramente profesional. Los dos han regresado a Rusia y han sufrido síntomas aparentes de radiación. Dijeron que ellos no se habrían expuesto nunca al polonio, que fue encontrado no solamente en el bar del hotel, sino también en un cuarto del hotel que había sido ocupado por Lugovoy.
Las autoridades y ex empleados del servicios secreto ruso también han negado estridentemente toda implicación en el caso. Señalan lo ilógico que sería usar un veneno tan exótico y atacar a un disidente que prácticamente había desaparecido de la vista pública.
La aparente implicación de Logovoy y Kovtun plantea enigmas a la policía. Si fueron ellos los asesinos, ¿por qué no desaparecieron después de la muerte de Litvinenko? En lugar de eso, se presentaron en la embajada británica en Moscú para ser interrogados y dieron una rueda de prensa.
¿Sabía el asesino, o los asesinos, que estaban manipulando polonio, una substancia altamente letal que deja abundantes restos radioactivos? La azarosa huella internacional apunta a un escenario en que los cerebros pueden haber dado a Lugovoy y Kovtun la orden de matar a Litvinenko y proporcionarles el veneno, pero sin decirles cuál era el veneno, dijo el funcionario de la embajada británica.
"¿Los engañaron?", preguntó el funcionario. "Su conducta sugiere una notoria falta de conocimiento del polonio".
Oleg Gordievsky, ex jefe de estación de la KGB que desertó para Gran Bretaña en 1985, y se convirtió más tarde en un amigo de Litvinenko, dijo que estaba convencido de que Lugovoy y Kovtun eran parte de la conspiración, pero no habían sido ellos los que suministraron el veneno.
Eso, dijo, fue probablemente el trabajo de un misterioso hombre alto que aparece en los videos de vigilancia del aeropuerto. Las cámaras lo captan hablando con Kovtun cuando los dos llegaban al Aeropuerto de Heathrow en un vuelo desde Hamburgo, Alemania, en los días previos al asesinato de Litvinenko.
De acuerdo a Gordievsky, Litvinenko dijo antes de morir que había visto al mismo hombre brevemente en el bar del hotel la reunión para discutir perspectivas profesionales con Lugovoy y Kovtun.
"Litvinenko lo recordaba en el hotel, recordaba que había estado muy brevemente", dijo Gordievsky. "Lugovoy dijo: ‘Ah, Vladislav'. Dijo: "Vladislav es un amigo nuestro. Trabaja en el negocio de la protección; también puede servirte si quieres encontrar un trabajo'. Y entonces el tipo desapareció. Mi teoría es que él puso el veneno en el té".
Detectives británicos fueron capaces de obtener los detalles del pasaporte del hombre -se dice que estaba viajando con un pasaporte europeo-, pero no pudieron localizarlo en ningún hotel ni en ningún vuelo fuera del país.
Gordievsky dijo que creía que había habido un ensayo del envenenamiento dos semanas antes del atentado. Aparentemente, Lugovoy y Kovtun se reunieron con Litvinenko el 16 de octubre en un restaurante sushi en Piccadilly Circus, donde se han encontrado rastros de polonio.
Cree que un hombre conocido como Vladislav observó la reunión -aunque aparentemente no aparece en las cámaras de vigilancia- y decidió que ni el tiempo ni la ubicación eran las correctas.
"Sabían que era uno de los locales favoritos de Litvinenko. Almorzaron con él, y el polonio estaba listo, pero no hicieron nada porque las condiciones eran desfavorables", dijo Gordievsky.
Los amigos de Litvinenko dicen que están convencidos de que el FSB organizó el asesinato, y responsabilizan al presidente ruso Vladimir V. Putin para crear un clima en el que los servicios de seguridad puedan matar libremente a un hombre en Londres.
Otros sugieren que el asesinato puede haber recurrido a las filas del FSB de modo menos formal. El ex supervisor directo de Litvinenko en el FSB, Alexander Gusak, dijo que era posible que Litvinenko haya sido asesinado por uno de sus varios informantes del FSB descubierto cuando Litvinenko se mudó a Gran Bretaña.
"Yo sé que Litvinenko es un traidor. Ha entregado los nombres de nuestros agentes a la inteligencia británica. Estoy hablando sobre nuestros agentes en varias bandas criminales organizadas en todo Rusia", dijo Gusak en una entrevista.
"En 2001, algún tiempo después de que Litvinenko hubiera desertado hacia Occidente, uno de nuestros agentes se acercó a mí y me dijo que los británicos lo habían contactado y querían hablar con él.
"Estaba furioso. Dijo que se encuentra en grave peligro ahora que su chapa ha sido expuesta públicamente. Le dije que yo mismo había tenido muchos problemas debido a las actividades de Letvinenko y le conté sobre mis propios problemas. Entonces el hombre dijo: ‘¿Cómo puedes aguantar todo eso? ¿Quieres que vaya a Londres y te traiga su cabeza?'
"Bueno, eso se dijo en el fragor del momento, y el tipo no quiso decir literalmente que iría a Londres por la cabeza de Litvinenko. Pero mi punto es que sé que al menos un agente expuesto tenía un enorme rencor contra Litvinenko. Aunque había muchos otros a los que Litvinenko había traicionado y que podían tener el mismo motivo".

kim.murphy@latimes.com

Murphy, informó desde Londres y Teherán y Rotella desde Londres. Sergei L. Loiko, en Moscú, contribuyó a este reportaje.

©los angeles times
©traducción mQh
rss

renacimiento de las peleas de perros

[C.J. Chivers] Un deporte brutal considerado tradición nacional en partes de Rusia.
Moscú, Rusia. Los dos rivales se miraban y se movían de un lado a otro en la cancha de baloncesto, esperando que empezara la pelea.
Eran dos perros lobos centro-asiáticos adultos de la clase de peso mediano. Ninguno de los dos había sido derrotado durante 42 apariciones en los círculos de las peleas de perros en Rusia. Pesaban más de 45 quilos.
El árbitro dio la señal. Sus preparadores los soltaron. Los perros gruñeron, arremetieron y pelearon, cerrando sus mandíbulas en sus caras. Empezaron a tirar y girar, tratando cada uno de empujar al otro contra la nieve.
Unas ciento cincuenta personas se apretaban contra las vallas para mirar. Había empezado el cotejo más intenso del torneo ruso de peleas de perros, realizado en una zona boscosa al sur de Moscú.
Las peleas de perros están prohibidas en gran parte de Occidente y los defensores de los derechos de los animales han querido durante largo tiempo que también fueran prohibidas en Rusia y en el resto del antiguo mundo soviético, considerándolas una cruel y sangrienta diversión de apostadores y matones. Han tenido éxito en Moscú, donde las peleas fueron prohibidas por decreto de la alcaldía.
Pero en toda Asia central y en el Caúcaso, y extendiéndose hasta las afueras de la capital rusa, ha empezado a prosperar un tipo de deporte que ha ganado legitimidad local y nuevos seguidores desde el derrumbe de la Unión Soviética hace quince años. También ha vuelto a Afganistán, donde estuvo prohibido durante el régimen de los talibanes.
El deporte gira en torno a razas grandes, incluyendo a pastores de Asia central y ovcharkas caucasianos, criados por criadores de ganado en todo el continente para defender a corderos y ganado en las montañas y estepas. Los perros son llamados colectivamente volkodavs, matadores de lobos.
La Asociación Rusa de Volkodavs Rusos, que patrocina un torneo nacional de peleas y participa en peleas en otros países, reclaman tener entre sus miembros a más de mil criadores y a otros mil propietarios que inscriben a sus perros para pelear.
Realiza torneos casi abiertamente, y tiene suficientes fans como para editar una lujosa revista, llevar una página web y realizar un campeonato anual.
Sus miembros desechan las críticas como mal informadas y superficiales, diciendo que el deporte tiene sus raíces en pruebas tradicionales en las que los pastores ponían a prueba a sus perros de trabajo y celebraban su resistencia y sus capacidades para atacar a lobos. También insisten en que sus torneos, a diferencia de peleas secretas con pit bulls y otras razas peleadoras, nunca incluyen peleas a muerte, y que los perros sufren rara vez heridas serias.
"No le gusta a la gente que no ha visto nunca una pelea, o que no las entienden", dijo Stanislav Mikhailov, presidente de la asociación, cuando los propietarios se reunían hace poco para su último torneo, realizado en un sanatorio en la región de Tula, en el boscoso sur de Moscú.
Este acontecimiento era a la vez abierto que parcialmente cerrado. Los fans llegaron en tropel. Pero admitieron a cuatro periodistas -uno occidental y tres rusos- a condición de que no revelaran la ubicación del sanatorio, por temor a los vándalos o protestas de opositores de las peleas. En el Caúcaso y en Asia, los dueños de perros dicen que esas precauciones no son necesarias.
En el ring, la pelea continuaba. Los perros se tiraban con sus hocicos describiendo estrechos círculos y entonces se soltaron, gruñeron y se volvieron a atacar. A veces se levantan, buscando protegerse con sus patas delanteras mientras se empujan con las patas traseras y tratando de morder.
Sus preparadores estaban agachados junto a ellos, alentándolos a gritos.
Un pastor de lustre rojizo llamado Sarbai, sacó ventaja pronto. Pesaba unos sesenta quilos, al menos trece quilos más que su rival. "¡Buen chico, Sarbai!", gritaba su preparador. "¡Muérdelo bien! ¡Trabaja!"
Sarbai meneó el muñón de su rabo recortado.
Su rival, Jack, tenía una pata trasera ligeramente torcida, que su dueño explicó que se le había quebrado cuando fue arrollado por un coche hace cinco años. No estaba a la altura de la fuerza de Sarbai. Pero era rápido. Se negaba a rendirse. Cuando cedía terreno, se lanzó varias veces contra Sarbai, a veces mordiendo en el cuello al perro más grande, a veces arremetiendo contra sus piernas.
Aunque la mayoría de las más de diez peleas diarias produjeron poca sangre, esta era diferente. Jack y Sarbai se destrozaron los hocicos con los primeros mordiscos. La sangre manaba, manchando las caras y costados de los perros.
Pelearon durante unos quince minutos, hasta que empezó a nevar. Finalmente el ritmo disminuyó y los perros, exhaustos, se quedaron parados sin moverse, con la lengua afuera. El árbitro marcó descanso. La primera vuelta fue declarada empate.
La legalidad de estos espectáculos está poco clara. El código penal ruso incluye una ley que prohíbe tratar con crueldad a los animales, pero hasta la fecha, dicen defensores de los derechos animales y criadores de perros, no se ha utilizado contra las peleas de volkodav.
La redacción de la ley es vaga y Elena Maruyeva, directora del Centro de Protección de los Derechos Animales Vita, una organización privada de Moscú, dijo que el gobierno no la interpretaba ampliamente. "En la práctica, es muy, muy difícil procesar a una persona por esta ley", dijo.
Los dueños de perros dicen que, como las peleas no están prohibidas, están permitidas. Observan que funcionarios de gobierno están enterados de los torneos y la asociación publica los resultados. Los fans también venden abiertamente videos de las peleas.
"Somos una organización semi-abierta", dice Yuri Yevgrashim, el árbitro jefe de las peleas del día.
Cualquiera sea su estatus oficial, este deporte parece no hacer frente a ninguna amenaza significativa. Maruyeva y un colaborador en otra de las organizaciones de protección animal más importantes en Moscú dijeron que, de momento, no han pedido la prohibición de las peleas de perros lobos. En lugar de eso, prefieren otras medidas, como restricciones a la crianza de perros de ataque, inscripción de los criadores de perros lobos y la implementación de normas para su cuidado.
En el ring empezó la segunda ronda. Los perros hundieron sus dientes en sus mandíbulas y empezaron a revolcarse en la nieve. Jack no se quería someter. Las probabilidades parecían cambiar. ¿Ganaría el perro más chico?
"¡Jack, estoy contigo!", gritaba un hombre rubicundo, con un vaso de plástico de vodka en la mano. Pero la segunda vuelta terminó como la primera: con dos perros exhaustos.
Según las reglas de la asociación, los perros son clasificados en dos clases según la edad y peso. Son juniors hasta los dos años y medio, cuando clasifican como adultos. Los pesos medianos deben pesar menos de 62 quilos. Todo perro más pesado que eso, es un peso pesado.
El más grande, que pesa casi noventa quilos, no goza de mucho prestigio. "Son muy lentos", dice Yevgrashin.
La pelea dura hasta que un perro muestra miedo o dolor. Agachar el rabo, chillar, gimotear, negarse a pelear o hacer chasquidos defensivos con las mandíbulas, son causal de descalificación instantánea. No hay puntos. Sólo hay ganadores y perdedores o, en las peleas que terminan en empate durante tres vueltas, empates.
A veces el resultado se intuye al principio. Otras, las peleas duran más de 45 minutos. Siempre hay un veterinario presente, dijeron Mikhailov y Yevgrashin.
Entre las rondas de Sarbai y Jack, pelearon otros perros. Uno se llamaba Koba, el apodo que usaba Stalin. Koba ganó.
Otro se llamaba Khattab, en honor a un terrorista jordano que peleó en Afganistán, Tayikistán y Chechenia antes de que el servicio secreto ruso lo matara con una carta empapada en veneno en 2002. También ganó en la categoría de peso mediano junior, ampliando su historial como invicto a ocho peleas seguidas.
Muchas peleas de perros en Rusia están, se dice, manchadas, con perros hinchados de esteroides, o con animales untados con grasa de lobo para confundir o atemorizar a sus rivales, o los hocicos de los perros son inyectados con Novocain para hacerlos pelear sin titubear. Pero Edgar Grigorian, el dueño de Khattab, dijo que a este nivel las peleas eran limpias.
"Rechazamos firmemente el engaño", dijo. "Yo, a los perros torcidos en una pelea, los reconozco siempre, y un buen árbitro también lo verá".
Grigorian y varios otros criadores y miembros de la asociación, dijeron que no había un premio en dinero, pero que los perros exitosos eran utilizados como cementales, que se vendían a más de quinientos dólares cada uno.
No se paga entrada para los dos días en el sanatorio, ni presencié ninguna apuesta, aunque se dice que los criadores podrían apostar privadamente.
La noche anterior, dueños y fans se habían reunido en el sanatorio para celebrar su deporte. Detrás de una puerta de cuarto de hotel, un enorme perro hacía guardia junto a un cuenco de metal con carne. Cuando Yevgrashin abrió la puerta, el perro miró al desconocido y gruñó.
Yevgrashin cerró la puerta. Shamil Dotdayev, que vende videos de las peleas y copias de su libro ‘Volvodavs Caucasianos', pensaba ya en el siguiente torneo.
Las peleas, dijo, ayudan a preservar las razas que tienen raíces antiguas en Asia central y el Caúcaso y una permanente utilidad en la producción de alimentos.
No piensan así los grupos de derechos animales. Dicen que el sistema de crianza recompensa los atributos que se necesitan para pelear, que son más precisos que para los que cuidan ganado o dirigen una jauría.
Dotdayev admitió que sus intereses eran más amplios. Sirvió vodka y dijo que las peleas de perros tenían una atracción casi irresistible, y que estudiar las peleas de perros se puede convertir en la obsesión de un pastor o de hombre de las montañas.
"Los perros nos enseñan", dijo. "Tú no puedes mirar a un perro y decir quién es. El perro está por la parte de dentro, no por fiera. Está en su espíritu".
"Pasa lo mismo con la gente", agregó, y levantó su vaso.
En la cancha de baloncesto, Jack y Sarbai debían empezar la tercera ronda.
Sarbai empujó rápidamente a Jack contra la nieve. Lo aplastó toda vez que Jack quiso escapar, hasta que se cansó y empezó a hacer chasquidos con la mandíbula, con lo que quería decir que se rendía. Su torneo había terminado. Sarbai pasaba a la siguiente fase.

10 de febrero de 2007
©new york times
©traducción mQh
rss

video


ex enemigos comparten dudas


[Manuel Roig-Franzia] Antiguos enemigos salvadoreños comparten sus dudas sobre la guerra. Quince años más tarde, el problema de la pobreza sigue siendo apremiante.
San Miguel, El Salvador. José Wilfredo Salgado dice que él coleccionaba cráneos de bebés como trofeos de guerra en los años ochenta, cuando peleaba como soldado del gobierno en la guerra civil de El Salvador. Servían como candelabros, recuerda, y como amuletos de la buena suerte.
En la mayoría de los capítulos más brutales de una guerra que se llevó más de 75 mil vidas, Salgado apoyaba activamente la política de tierra arrasada de los jefes del ejército, incluyendo las masacres de niños, de los viejos, de los enfermos, en realidad de aldeas enteras.
Todo eso se hizo en nombre de la lucha contra el comunismo, dice Salgado que recuerda que le dijeron. Salgado es ahora alcalde de San Miguel.
Pero mientras El Salvador conmemora el quinceavo aniversario del fin de la guerra este mes, a Salgado lo persiguen las dudas sobre lo que vio, lo que hizo e incluso el por qué de la lucha. Una guerra respaldada por Estados Unidos durante doce años que fue definida en la época como guerra contra el comunismo, ahora es vista por ex soldados del gobierno como Salgado, y por antiguos guerrilleros, más como una guerra contra la pobreza y por derechos humanos básicos, que una guerra ideológica.
"Nosotros, los soldados, fuimos engañados -nos dijeron que era la amenaza del comunismo", dice Salgado mientras guardaespaldas con pistolas en sus cinturones merodean cerca, en su casa, cercada con alambre de púa. "Pero pienso en el pasado y me doy cuenta de que no estábamos peleando contra los comunistas, que éramos gente de campo inocente matando a otra gente de campo inocente".
Salgado dijo que antes pensaba que los guerrilleros soñaban con el comunismo, pero ahora que considera a esos mismos hombres colegas en negocios y política, se está enterando de que buscaban lo mismo que él: prosperidad, una posibilidad de triunfar en el mundo, libertad y el fin de la represión.
Todo lo cual hace que lo que ven en su entorno hoy sea todavía más conmovedor y frustrante. A pesar de sus sacrificios, El Salvador es todavía uno de los países más pobres del hemisferio occidental -según Naciones Unidas más del cuarenta por ciento de los salvadoreños viven con menos de dos dólares al día. Al país todavía lo atormenta la violencia, y lleva todavía las marcas de la corrupción. Para algunos la pregunta sigue siendo: ¿Valió la pena?
"Dimos nuestra sangre, matamos a nuestros amigos y, al final, las cosas siguen estando mal", dice Salgado, que ha servido tres períodos como alcalde en la segunda ciudad más grande de El Salvador. "Mire toda esta pobreza. La riqueza está concentrada en apenas unas manos".
Al norte del hogar de Salgado, los guerrilleros contra los que luchó en el pasado, tienen las mismas dudas. Recorriendo los serpenteantes caminos de montaña cerca del antiguo bastión rebelde de Perquín una tarde hace poco, el ex guerrillero Benito Chica Argueta lamentó que el futuro no fuera lo que él había esperado.
Hoy, sobrevive como puede: A veces canta en alguna fiesta, a veces vende leña. Al pasar frente a unas sólidas casas con mampostería que parecían fuera de lugar entre las endebles chabolas, observó discretamente que esos lujos estaban fuera de su alcance.
"Esas son gentes que reciben dinero que les envían sus parientes en Estados Unidos", dice. "Son los únicos aquí que se pueden permitir una casa así".
A kilómetros de esas casas, aparcó y cruzó un escarpado barranco, agarrándose a las enredaderas para afirmarse y seguir avanzando hacia arriba por las montañas de Cacahuatique. Al final del precipicio encontró una cueva. Dentro, murciélagos desparramados en la fría oscuridad que fue su refugio cuando era un asustado y joven guerrillero. Todavía lo siente como un lugar seguro para él.
Chico Argueta, que conserva el delgado bigote que llevaba de joven rebelde, pasó una vez arrastrándose por un arroyo poco profundo, de modo que no dejara huellas que delataran la ubicación de los guerrilleros de Radio Venceremos. Ahora, por unos dólares lleva allá a cualquiera.
Con una acaramelada voz que antes canturreaba himnos revolucionarios, Chico Argueta, ahora de 46, dijo que sus visitas guiadas eran parte de una iniciativa para levantar una industria turística sobre la guerra civil de El Salvador -uno de los primeros proyectos en América Central. Pero hay algo más moviéndose. Está tratando de asegurarse un sitio como guerrillero en la historia.
Incluso aunque algunos grupos de la coalición de ejércitos guerrilleros que pelearon en la guerra civil de El Salvador eran marxistas, dijo, la ideología no tenía nada que ver con su decisión de tomar las armas y dejar la granja donde su padre ganaba unos pocos colones por un trabajo devastador. Tampoco jugaba la ideología ningún papel cuando animaba a sus amigos del Ejército Revolucionario del Pueblo -uno de los cinco grupos guerrilleros durante la guerra-, con los que sirvió en la región del norte de Morazán, dijo. Recuerda haber luchado "por un terreno de tierra, por la oportunidad de que mis niños puedan ir algún día a la universidad".
El gobierno de Reagan, temiendo una insurrección comunista, reforzó a los militares salvadoreños con armas, adiestramiento y cientos de asesores para servir como una fuerza sucedánea contra lo que describió como una acosadora influencia soviética y cubana en América Central. Hasta hoy, Chico Argueta hierve de ira cuando recuerda la visión de aviones norteamericanos, sabiendo que estaban allá para luchar contra la amenaza comunista que él cree que había sido exagerada.
La degeneración de la guerra en arbitraria maldad cristalizó, según Chico Argueta, en un pequeño pueblo montañés llamado El Mozote. En diciembre de 1981, un batallón de tropas gubernamentales adiestradas por Estados Unidos, torturaron y ejecutaron allá a unos quinientos aldeanos; los nombres de decenas de víctimas -muchas menores de dos años- están ahora grabados en la pared de la iglesia reconstruida.
Chico Argueta y sus compañeros guerrilleros llegaron a El Mozote varios días después de la masacre y, temiendo que los soldados volviesen, enterraron rápidamente a los muertos debajo de una delgada capa de ladrillos de adobe. Salgado llegó varios meses después, después de que las lluvias hubiesen desenterrado los cuerpos, y metieron los esqueletos en sacos, como recuerdos. Había "perdido su amor por la humanidad", dijo, pero estaba empezando a dudar. Estaba destrozado, como hoy.
Salgado mantuvo los cráneos durante años. Eran recordatorios de la profundidad a la que había sucumbido en depravación, y sin embargo también representaban su toma de conciencia, dijo. Presenciando la secuela de lo que sus colegas hicieron en El Mozote y pensando en esas calaveras cambió de opinión sobre la guerra que se estaba librando. Todavía tendría esos cráneos, dijo, si no fuera por la nueva familia y la nueva vida que se ha forjado.
"¿Te puedes imaginar las pesadillas que tendrían mis niños si los mantuviera en la casa?", dijo.
El tutor de Salgado, el extravagante coronel Domingo Monterrosa, ordenó atacar El Mozote, lo que Salgado dijo ahora que lo consideraba "genocidio". Sin embargo, Salgado exhibe un enorme retrato de él con Monterrosa -que murió en la guerra- en el vestíbulo del Ayuntamiento de San Miguel. Quizás hará que la gente haga preguntas sobre la guerra, dijo Salgado, aunque está seguro de que "la gente me odiará", por exhibirlo.
Si Monterrosa hubiera vivido, dijo Salgado, habría sido enjuiciado por "crímenes de guerra como los de Hitler". Pero moderó su acusación histórica, diciendo que "esos eran otros tiempos".
Todavía perduran las cicatrices de lo que él y sus compatriotas hicieron, de los horrores de su tipo de guerra. En apenas dos años, en un puente de San Miguel, Salgado se encontró con un ex soldado del gobierno que parecía creer que la guerra todavía seguía. Saludó a Salgado y le dijo que había ocupado el puente de modo que los rebeldes no lo pudieran cruzar, incluso aunque la guerra había terminado hace más de una década.
"Esos son heridas viejas", dijo Salgada. "Esos aniversarios las abren todavía más".
Ahora, Salgado y Chico Argueta comparten un punto de vista, un fenómeno común en El Salvador de hoy, donde ex soldados y guerrilleros a menudo trabajan juntos y se casan entre ellos. Chico Argueta dijo que cree que la mezcla de antiguos enemigos fue posible por los acuerdos de paz firmados en 1992 sin declarar un perdedor, dejando por tanto a guerrilleros y soldados del gobierno en un mismo plano.
Mientras Salgado y Chico Argueta se debaten con dudas sobre la guerra, el partido gobernante de El Salvador, la Alianza Republicana Nacionalista, o ARENA, presenta una imagen menos matizada. ARENA se enorgullece de ser un bastión contra el comunismo. El himno oficial del partido, entonado a menudo en manifestaciones políticas y de gobierno, se fanfarronea de que "El Salvador es la tumba de los rojos", una referencia a los simpatizantes comunistas.
Walter Araujo, un incondicional de ARENA que es presidente de la Corte Suprema de El Salvador y ex presidente del partido, dijo en una entrevista que la guerra civil "levantó una barrera a la expansión del comunismo... Decir que el comunismo no era una amenaza en esos momentos, sería negar la historia".
Araujo se apresura a señalar que algunos grupos rebeldes recibían apoyo de Fidel Castro en Cuba y del gobierno sandinista de Daniel Ortega en Nicaragua. Y esos países podrían haber jugado un papel importante a la hora de remodelar El Salvador si la guerra hubiese terminado de otra manera, dice Araujo.
"Si hubiese ganado la izquierda, habríamos sufrido el mismo destino que Nicaragua", dice Araujo.
Hoy, Araujo y otros describen lo que retratan como una amenaza similar: el surgimiento de movimientos populistas socialistas en América Latina -y la preocupación de que El Salvador se vea una vez más envuelto en una encarnizada guerra ideológica.
"Nuevamente corremos ese riesgo", dijo Araujo.
Un grupo de guerrilleros miró hablar a Araujo en la televisión unos días antes del 16 de enero, fecha del aniversario de los acuerdos de paz, y se burlaron de sus comparaciones entre hoy y el período de la guerra civil. En el patio de un pequeño hotel en Perquín, con un museo de la guerra civil que defiende la versión guerrillera de la historia, se muestran inquietos por lo que creen es una mala interpretación de su misión.
La conversación se desvió hacia su desilusión con El Salvador de posguerra: la continuada emigración masiva a Estados Unidos por salvadoreños que no pueden encontrar trabajo en casa, sus temores a la violencia en un país con una de las tasas de homicidio más altas del mundo, su preocupación de que el gobierno no esté haciendo lo suficiente para solucionar los problemas.
"Aquí en El Salvador no tenemos memoria histórica. ¿Se han olvidado de por qué peleamos?", dice Adolfo Sánchez, un ex guerrillero de 47 años cuyo brazo izquierdo es varias pulgadas más corto que su derecho, debido a que una bala le destruyó el codo.
Sánchez se detuvo. En su cara apareció una sonrisa.
"Sabes", dijo. "Antes de la guerra no nos habríamos sentado aquí nunca, en la calle, a hablar sobre estas cosas".
Quizás, dijeron todos, después de todo había valido la pena.

28 de enero de 2007
©washington post

©traducción mQh
rss

esclavitud sexual en argentina


[Mariana Carbajal] Bolsa de trabajo esclavo. Radiografia de uno de los pueblos misioneros que exporta niñas para la explotación sexual.
Misiones, Argentina. San Ignacio, el pueblo que atrae turistas por sus célebres ruinas jesuíticas, también es visitado por buscadores de niñas y jóvenes, a quienes se llevan con falsas promesas de trabajo, con destino de explotación sexual. Aquí se cuenta la historia de Gladys, que después de meses logró ser rescatada de un prostíbulo de Entre Ríos y se reunió con su madre en su pueblo natal.
Le dijeron que iría a cuidar niños. Pero al llegar a destino, muy lejos de esta tierra colorada, descubrió cuál sería su verdadero trabajo: a fuerza de amenazas y coerción, Gladys fue obligada a dejar su indumentaria adolescente por lencería erótica. Tenía 17 años recién cumplidos. La peor parte de su pesadilla duró varios meses, en los que tuvo que prostituirse, casi sin ver la luz del sol, encerrada en una whisquería de una localidad turística de Entre Ríos, junto con otras chicas, menores, como ella. Hasta que un operativo policial la rescató de ese mundo oscuro. Pero Gladys apenas se anima a hablar. Vive aterrada: es que el prostíbulo fue clausurado pero volvió a abrir y sigue funcionando al mando del mismo regente que la tuvo a ella como esclava. La que no se calla es su mamá: "Le dijeron que no abriera la boca, que era peligroso para su familia. Mi hija tiene miedo de que la ubiquen por Internet, tiene miedo de que la maten. Pero esto hay que contarlo: no puede seguir pasando. De Misiones estas mafias están llevando cantidad de chicas", dice Mónica S., la mamá de Gladys.
El verdadero nombre de Gladys es otro. El de su mamá también. Es la condición que imponen para contar la historia, la de tantas jovencitas misioneras que son reclutadas bajo engaño, con la promesa de un trabajo decente, por las redes de trata que operan en el país, sobre las cuales Página/12 viene dando cuenta en las últimas semanas.
El departamento de San Ignacio, 60 kilómetros al norte de Posadas, es uno de los puntos de Misiones elegidos por los tratantes para captar mujeres. Es tierra de colonos descendientes de inmigrantes europeos: ucranianos, polacos, alemanes. Aquí la pobreza es rubia y de ojos celestes.

Matrimonios Desparejos
"Como el remisero siempre sabe todo, cada tanto me viene a ver gente que me pregunta si conozco chicas que quieran irse a trabajar, incluso me ofrecen alguna moneda si les consigo alguna. Yo les digo que vayan ellos a buscar a los barrios. Acá se sabe que después las tienen esclavizadas, porque se dice que así las tienen", dice Jorge Silva, un remisero de San Ignacio.
A una cuadra de la municipalidad, un pizarrón colocado en el frente de una casa ofrece trabajo como "niñera" en la ciudad de Corrientes. Fernando Mao, coordinador nacional de la Red Alto al Tráfico y a la Trata de Niños, Niñas y Adolescentes, duda sobre la oferta. "A veces se encubren reclutamientos de chicas para prostíbulos a través de este tipo de anuncios", dice a este diario, en una recorrida por el pueblo. El calor ahoga.
Mao es el vicepresidente de Cirsa (Centro Integral de Rehabilitación Social Argentino), una ONG que trabaja con el municipio local en la concientización sobre los derechos de los más chicos, con el aval del Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, que preside Estela de Carlotto.
"A veces vienen matrimonios medio desparejos, ella muy joven, él muy mayor, y nos preguntan si conocemos chicas que quieran ir a vivir con ellos para atender la casa. Supuestamente son ellos dos solos en un departamento grande en la Capital Federal, siempre dejan teléfonos y direcciones, enseguida los tiramos", cuenta María Victoria Cardoso, dueña del maxikiosco La Moro, en el centro de San Ignacio. Ella no duda de que ese tipo de parejas, en realidad, son una pantalla del reclutador para parecer más confiable.
Es una de las estrategias a las que apelan los que quieren llevarse chicas para entregar en prostíbulos a cambio de una comisión. Las rutas de la trata en Misiones terminan en Entre Ríos y en Buenos Aires; en este último punto se distribuyen hacia otras provincias, como Córdoba, Santa Cruz, Neuquén, Chubut y Tierra del Fuego, como reveló la reciente investigación sobre el tema que hizo en el país la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
María Victoria también recuerda que un año atrás, un matrimonio que decía venir del Gran Buenos Aires, llegó en busca de chicos y chicas: "Decían que tenían muchos negocios y les ofrecían trabajar allá. Hicieron asados para agasajar a los pibitos y las pibitas que andan en la calle, les hacían regalos, les compraban útiles, eran muy amigables". María Victoria no sabe si finalmente se llevaron a alguno, pero ella los vio tratando de convencerlos.

Porvenir

En este pueblo, conocido por sus ruinas jesuíticas y porque fue morada del escritor Horacio Quiroga, creció Gladys.
El futuro para las chicas aquí no es alentador. "Tenemos dos problemas graves: la prostitución infantil y la trata de mujeres", reconoce el intendente Arturo Vanderdoorp, justicialista, alineado con el gobernador Carlos Rovira, detrás de su escritorio, una pieza en madera hecha por las manos de Horacio Quiroga, cuando el escritor se ganaba la vida en este pueblo como carpintero.
La deserción escolar, agrega el jefe comunal, también es alta. Gladys dejó la escuela sin terminar la primaria. Mónica, su mamá, tiene 37 años: trabaja como empleada doméstica y vive en una casa que estaba abandonada, casi derruida, que desde hace dos años le presta el municipio. Mónica está separada del padre de Gladys. Su actual pareja es changarín. En San Ignacio el desempleo golpea fuerte. Alrededor del 40 por ciento de la población no tiene trabajo, precisa Vanderdoorp.
Crecer en San Ignacio no es fácil para las chicas. El embarazo puede sorprenderlas a edades tempranas. "A los 12 o 13 años muchas chicas ya están embarazadas", advierte el intendente. En las aldeas indígenas (hay diez en todo el departamento) hay criaturas de 8 y 10 años que ya son madres, revela a Página/12 Eduardo ‘Lalo' Ramírez, delegado del municipio ante las comunidades miguá guaraní, donde viven medio millar de aborígenes.
La desnutrición es moneda corriente. En el interior del departamento de San Ignacio, donde están asentado los colonos, "la mayoría de los pibes sufre desnutrición de grado II", apunta Alejandro Rosales, administrador del Centro de Salud San Agustín, desde donde cada 15 días parten con una ambulancia a asistir a la población rural infantil. "Se alimentan mal, comen sólo lo que producen en las chacras y entonces las comidas se limitan a mandioca, batata, maíz y otras pocos vegetales. Desde el municipio se entrega leche para los bebés que dejan la teta, pero las mamás la comparten con todos sus hijos y nunca alcanza", describe Rosales.
Las familias tienen una prole de cinco a siete chicos. Pero el problema de la desnutrición no afecta sólo a la zona rural. En 2006 el municipio relevó uno por uno a unos cuatrocientos chicos entre 1 y 12 años del barrio Perón, en las afueras del centro: "Más del 60 por ciento tenía algún grado de desnutrición y el ciento por ciento de los chicos estaba infectado con algún tipo de parásitos", indica el médico Ricardo Barissi, del Area de Medicina Comunitaria de la intendencia.
Cuatro de cada diez hogares en San Ignacio tienen sus necesidades básicas insatisfechas. Tal vez la plaza, ubicada frente a la intendencia, refleje el lugar que tiene la infancia en este pueblo. Entre el pasto crecido, se ven los juegos oxidados, desvencijados, rotos. El tobogán no tiene tabla para deslizarse, los sube y baja no tienen manija, y el esqueleto de la hamaca no tiene hamacas.
En los alrededores del ingreso a las ruinas jesuíticas, donde se extienden los puestos de artesanos, un grupito de nenas rubionas, descalzas, ofrece a los contingentes de turistas plantas de orquídeas. San Ignacio es parada obligada en las excursiones hacia las cataratas del Iguazú. "Hasta los 10 años las nenas venden plantitas. Pasan esa edad y las podés ver a las mismas en el centro o en la entrada a San Ignacio, sobre la ruta, con un topcito negro, una pollerita corta y botas. Se ofrecen a los choferes, a los turistas, a veces por 5 pesos", cuenta Patricia Back, dueña del restaurante La Misionera, a pocos metros de las ruinas.
En esta tierra, algunas jovencitas caen engañadas en redes de prostitución. Otras, desde muy chicas, se ven forzadas a prostituirse para ganar unos pesos.

Niñera
Queriendo escapar de un porvenir sin ilusiones, a fines 2005, con 17 años, Gladys se fue con una amiga de su misma edad, que ya tenía un bebé, hacia el norte, a Puerto Iguazú. Les habían comentado que allí, en la zona de la Triple Frontera, era más fácil conseguir trabajo. Al poco tiempo de llegar, un matrimonio le ofreció ir a Entre Ríos a cuidar un nene. "Me dijeron que iba a trabajar de niñera, que ése iba a ser mi trabajo", recuerda Gladys a Página/12.
Gladys tiene el pelo lacio y rubio, y los ojos verdes. Cuenta que en Puerto Iguazú no tuvo buena suerte, así que decidió aceptar la oferta y rumbear con el matrimonio, en su auto, para Entre Ríos. El hecho de que Gladys no tuviera DNI (nunca había hecho la renovación del documento que debe hacerse a los 16 años) no fue obstáculo para atravesar el puesto que Gendarmería tiene en la localidad de San José, donde se cruzan las rutas provincial 105 y la nacional 14. Es control obligado antes de cruzar la frontera con la provincia de Corrientes. "La gente con la que iba sobornó a los de Gendarmería para que los dejaran pasar con una menor: eso me contó Gladys", relata la mamá.
El destino fue la ciudad de Gualeguay. Pero a poco de llegar, Gladys se enteró de que no iba a tener que cuidar un nene. Ni iba a vivir en una casa de familia: el lugar era un cabaret. "Me dijeron que me cambiara, me dieron la ropa que me tenía que poner, y me dijeron que tenía que salir al salón a trabajar", cuenta, con mucha vergüenza. Gladys no se resistió. Le bastó ver cómo le pegaban a otra chica que había llegado engañada como ella y que se negaba a acostarse con los clientes del prostíbulo.
Gladys sabe el nombre del boliche, pero no lo quiere decir. Lo dice su mamá, pero pide que no se publique. El lugar tenía cuartos pequeños. "Las tenían aisladas unas de otras y no las dejaban hablar entre sí. A algunas las dejaban salir pero vigiladas. También había mujeres que trabajaban ahí porque querían. Menores como mi hija había dos o tres más", cuenta Mónica, a la sombra del monte tupido que rodea la casona vieja que le presta el municipio de San Ignacio. Corre un poco de aire fresco y se aguanta mejor el sopor del verano misionero.
Gladys estuvo en el prostíbulo de Gualeguay varios meses. Su mamá pensaba que estaba en Puerto Iguazú. "Durante ocho meses perdí contacto con ella", recuerda Mónica. A Gladys la rescató la policía. En abril de 2006 hizo un operativo en el lugar y lo clausuró. Dice la muchacha que la denuncia la hizo una mujer que trabajaba ahí y que en una pelea con el regente del lugar, le juró que iría a la comisaría. También dice Gladys que se enteró de que la mujer tuvo que ir más de una docena de veces a la seccional para que le tomaran la denuncia. Gladys quedó bajo la tutela de un juzgado de Menores. Como la situación económica de su familia era endeble, se decidió que la adolescente fuera a un hogar de monjas, donde volvió a estudiar y le están enseñando oficios.
Gladys no se anima a dar más datos. "Yo no voy a cambiar el mundo", dice. El prostíbulo volvió a abrir y sigue funcionando en el mismo lugar. "Ellos son como una mafia allá –dice Mónica–. Le dijeron que a ese lugar no volvía más, pero que no abriera la boca porque era peligroso para su familia. Psicológicamente trabajan así. Ella tiene miedo de que la ubiquen por Internet, tiene miedo de que la maten."

21 de enero de 2007
©página 12
rss

el secuestro de gerez 9


[Horacio Verbitsky] Usos y abusos del caso Gerez. Muy simPátticos.
Un dirigente del duhaldismo residual junto con el orador de Plaza San Martín que reclamó una amnistía por los crímenes de la dictadura intentan utilizar el caso Gerez como ariete contra el gobierno. Ninguna de las dos líneas investigativas ha dado resultados contundentes y en ambas hay contradicciones hasta ahora inexplicadas. Limpieza en el ministerio de Economía a raíz de un nuevo caso Meller. La reaparición con vida de Luis Gerez no impide la utilización de su secuestro como instrumento para presionar en favor de una nueva ley de amnistía que interrumpa los juicios contra funcionarios de la última dictadura. Los organizadores del acto del 24 de mayo en Plaza San Martín reclutan para ello a sectores del duhaldismo residual, alarmados por la orden de detención contra la ex presidente María Estela Martínez de Perón en la causa por los crímenes de la Triple A. El miércoles de esta semana el dirigente justicialista de Berisso Gabriel Adrián Miraz denunció ante el juez federal Gabriel Faggionato Márquez que funcionarios del gobierno nacional habrían utilizado el secuestro de Gerez en beneficio político del presidente Néstor Kirchner. La presentación es un pastiche de conjeturas y citas de artículos periodísticos de los medios que instalaron la sospecha sobre la víctima y carece de cualquier dato que la sustente. La patrocina el abogado José María Sacheri, integrante de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Sacheri fue el orador que con más énfasis solicitó una ley de amnistía en su discurso en la Plaza San Martín. Miraz participó del acto y luego hizo llegar su felicitación al grupo Memoria Completa, que lo reprodujo. Mientras, ni la línea de investigación sugerida por el ex subcomisario Luis Patti y que impulsa la Procuradora General María del Carmen Falbo, centrada en el propio Gerez, su mujer y sus amigos, ni la que sigue el ministerio de Seguridad a cargo de Carlos Arslanian, que enfoca a sectores de la policía de Escobar vinculados con Patti, han producido resultados contundentes.

Los 50 de Berisso
Miraz dirige un minúsculo sindicato docente, UDOCBA. Su pomposa denominación (Unión de Docentes de la provincia de Buenos Aires) oculta que sólo obtuvo la personería gremial en Berisso por la rama de adultos, con apenas 50 afiliados. El grupo se separó de SUTEBA cuando su conducción, la lista Celeste, entonces encabezada por Mary Sánchez, decidió separarse del Consejo Directivo de la CGT y participar en la construcción del entonces Congreso y ahora Central de los Trabajadores Argentinos, CTA. Miraz armó una agrupación Azul, en defensa de la permanencia en la CGT. Derrotado por la decisión mayoritaria de los docentes, en 1995 abandonó SUTEBA y formó su sindicato de fantasía con el que apoyó la reforma educativa del entonces gobernador Eduardo Duhalde. Gracias a un acuerdo con UPCN consiguió que se le asignara un código de descuento. Nunca pasó de ser una planta saprófita adherida al generoso tronco de la Dirección General de Escuelas de Buenos Aires. En julio de 2005, cuando la senadora CFK enfrentó al duhaldismo, Miraz se alineó en Berisso con la línea del ex intentente Néstor Juzwa y su esposa, la diputada provincial Elsa Lara de Juzwa, en apoyo de las candidaturas de Hilda González de Duhalde, José María Díaz Bancalari y el subcomisario Patti. En su denuncia ante Faggionato Márquez, Miraz invoca su carácter de Consejero Escolar y de Secretario de Relaciones del Partido Justicialista de Berisso y solicita que se investigue "la comisión de los delitos de instigación a la privación ilegal de la libertad, falso testimonio y/o incumplimiento de los deberes de funcionario público que posiblemente habrían cometido funcionarios nacionales". En el escrito patrocinado por Sacheri, Miraz se presenta como un simple argentino al que le interesa el bien del país y no le gustan los enjuagues o maniobras que "buscan sorprender a la ciudadanía y engañarla con patrañas". Califica como "fantasmas" a los "militares y paramilitares" señalados como responsables y cita artículos publicados en el diario La Nación y los semanarios Noticias y Perfil, en los que se acusa al gobierno de procurar réditos políticos del secuestro y aparición de Gerez. La confusa presentación afirma que el secuestro "ocurrió realmente", pero sostiene que "hay numerosos funcionarios interesados en que se investigue a Luis Patti", por lo que Gerez debería ser citado por el juez federal. "Aunque desconozca quien lo privó de su libertad, ello no implica que desconozca quien o quienes pueden ser los beneficiarios de tal proceder delictual", sostienen, sin mayor preocupación por la congruencia.

Ni Sexo Ni Justicia
En 2004, cuando el gobierno provincial propuso una nueva reforma educativa Miraz fue uno de los gremialistas que participaron en una reunión de cuestionamiento convocada por el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer. La UDOCBA de Miraz integra una Confederación de Trabajadores de la Educación (CONTEDUC) junto con otros grupos, como el sindicato de docentes privados (SADOP), la Asociación del Magisterio de la Enseñanza Técnica (AMET) y el sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación SOEME). Aguer expresó su disidencia con la Ley de Salud Reproductiva y la enseñanza de educación sexual que, según el prelado "ataca la libertad de enseñanza". Miraz también cuestionó el aumento de días de clases.
El 24 de mayo pasado, en el acto de la Plaza San Martín, el abogado Sacheri pidió al Gobierno que envíe al Congreso "la más amplia ley de amnistía general y concordia". Ésa es la línea que sigue también la asociación de "Familiares y Amigos de los Presos Políticos", que dirige la señora Cecilia Pando de Mercado. La señora de Mercado, quien asesora al bloque legislativo que responde a Patti, presentó esa propuesta al secretario de derechos humanos Eduardo Luis Duhalde, en una audiencia a la que acudió en compañía de otra señora. Cuando un asesor de Duhalde pidió que se identificara, resultó ser la esposa del capitán de la Marina Adolfo Donda Tigel, detenido en la causa por los crímenes cometidos en la ESMA. Donda estaba detenido en el apostadero naval de Río Santiago y era visitado con asiduidad por otros marinos y militares que trabajaban con él en las agencias de seguridad que el ex ministro Domingo Cavallo denunció como pertenecientes al papimafi Alfredo Yabrán. Luego del secuestro de Gerez fue trasladado al escuadrón de seguridad de la jefatura de Estado Mayor de la Armada. Entre las adhesiones al acto del 24 de mayo se leyó una de Miraz, quien se identificó como consejero escolar de Berisso. A la semana siguiente, Miraz envió un nuevo mensaje a los organizadores. "Gracias por esclarecer que en nuestro país hubo una guerra que no iniciaron las FF.AA. sino la guerrilla marxista-leninista. Cuando participé del Acto en Plaza San Martín sentí que se volvía a escribir una nueva historia en nuestra Patria, la que siempre tendría que haber sido explicada Y no cambiada. Sigan así y cuenten con mi apoyo, ojalá pronto tengamos un acto mejor del que tuvimos. Un abrazo y VIVA LA PATRIA Y NUESTRAS FF.AA y FF.SS", decía, con las características mayúsculas de su etnia.

De Tortolo A Bergoglio
En su discurso de la Plaza San Martín, Sacheri también dijo que "hemos sido bañados con la sangre tibia de nuestros padres" por lo que serían "salvando las infinitas distancias, como el Cordero sacrificial, con que Cristo, aun para los no creyentes, se inmoló por la humanidad". En su caso no se trata de una metáfora. Tenía 14 años el 22 de diciembre de 1974, cuando su padre, el filósofo integrista Carlos Alberto Sacheri, quien dirigía la edición argentina de Verbo, la revista de Cité Catholique, fue ametrallado en su presencia y la de sus seis hermanos menores por un comando que primero se atribuyó a la Triple A y luego al ERP-22. Uno de sus libros había sido prologado por el presidente de la Conferencia Episcopal y vicario general castrense, Adolfo Tortolo, y entre sus amistades estaba el entonces general Jorge Videla. Luego de objetar lo que llamó "designios políticos del conflicto, revancha y venganza", su hijo citó en la Plaza San Martín el discurso pronunciado por el ex presidente Juan Domingo Perón tras el ataque al Regimiento de Azul, en 1974, cuando sostuvo que "aniquilar cuanto antes ese terrorismo criminal es una tarea que compromete a todos los que anhelamos una Patria justa, libre y soberana". En el acto también se leyó un mensaje sobre el "espíritu de reconciliación" del actual presidente del Episcopado, cardenal Jorge Bergoglio. Sacheri reiteró su pedido en una concentración menor en la misma Plaza, el 5 de octubre. Allí se alzaron pancartas con la foto del ex secretario general de la CGT, José Rucci, abatido por un grupo de Montoneros un año antes que el padre de Sacheri.
El 29 de septiembre, Miraz había convocado en la sede de UDOCBA en Berisso a un acto de homenaje a Rucci y a las "víctimas del terrorismo, con la intención de que la memoria argentina no sea hemipléjica". Junto con Miraz convocaron las entidades de Sacheri y Pando y AUNAR (Asociación Unidad Argentina). AUNAR fue creada por el ex jefe de inteligencia de Campo de Mayo en 1976 y último jefe de policía bonaerense durante la dictadura militar, general Fernando Verplaetsen, quien en 1983 asumió la responsabilidad por la ejecución a sangre fría de Osvaldo Cambiasso y Eduardo Pereyra Rossi, cuyo autor material fue Patti. "Los derechos humanos son de todos y no de un grupo", dijo ese día Miraz, para quien "no tiene sentido abrir heridas del pasado", porque "la gran mayoría de la población ya ha dejado atrás aquella etapa y lo que busca es prosperidad, seguridad, salud y educación. El mismo argumento utilizó Díaz Bancalari, presidente del justicialismo bonaerense, al enterarse de la orden de captura contra la ex presidente Martínez de Perón. Que se esclarezcan todos los crímenes. Pero que también investiguen los asesinatos de Rucci, de Vandor y de Alonso" dijo el jueves desde Brasil, donde integraba la comitiva presidencial.

El Capitán Maidana
Ni la Procuración General ni el ministerio de Seguridad bonaerenses pudieron obtener pruebas categóricas en aval de sus respectivas hipótesis sobre el secuestro de Gerez, aunque ambos han detectado contradicciones en el otro sector. Acaso la mayor novedad de la semana haya sido la decisión de los fiscales de Escobar de prescindir de los dos instructores judiciales enviados por la procuradora Falbo, quienes no aceptaban otra línea investigativa que la que se vuelca hacia el propio Gerez. Una vez recuperado el control del expediente, las fiscales recibieron el testimonio bajo identidad reservada de un policía de Escobar, quien narró un diálogo con el conductor del patrullero que la cuadrícula tenía asignado a las calles del barrio Lambertucci donde se produjo el secuestro. Su colega le dijo que había abandonado ese recorrido y se había dirigido al centro de Escobar por orden del capitán Maidana, segundo jefe de la comisaría local. Pero tanto el conductor del patrullero como su acompañante declararon que eso no era cierto. El mismo capitán Maidana comunicó en un tono que los dirigentes de la colectividad de residentes de Bolivia consideraron intimidatorio, el asesinato en Bella Vista de una pareja de bolivianos, Ernesto Yanaje y Norberta Quispe, que vivían a media cuadra de la casa donde estaba Gerez aquella noche. Las motivaciones de ese crimen no se conocen. La contradicción entre los policías respecto del recorrido del patrullero no podrá resolverse con medios técnicos, porque en el móvil que conducían esa noche aún no se había instalado el dispositivo emisor de señales que permite su detección satelital. En cambio, el sistema AVL estableció que varios patrulleros cuya cuadrícula estaba muy alejada, aparecieron esa noche en la periferia del domicilio donde Gerez había ido a comer un asado, sin una explicación satisfactoria hasta ahora. A la hipótesis de una zona liberada se suma así la de un operativo de protección a los secuestradores.

Los Carniceros

En el otro platillo de la balanza, hasta ahora no se sabe que las fiscales hayan encontrado ningún elemento sospechoso en el disco rígido de la computadora ni en los teléfonos celulares secuestrados a la esposa de Gerez, Mirta Praino. La hostilidad de las funcionarias hacia los amigos de Gerez se originó en una conversación que escucharon al intervenir sus teléfonos, en la que se aludía a una supuesta relación erótica de una de ellas con Patti. Por eso, un testigo le recomendaba a otro ser cuidadoso con sus declaraciones. Así, la malquerencia entre la víctima del delito y las funcionarias encargadas de investigarlo es recíproca y deriva en interpretaciones suspicaces de hechos triviales. La diferencia es que mientras Gerez y sus allegados desconfían porque perciben una orientación tendenciosa de la causa, las fiscales hacen ejercicio del poder de un modo por lo menos curioso. El viernes 12, el testigo Orlando Ubiedo circulaba con su auto por el centro de Escobar cuando varios vehículos le cerraron el paso y lo rodearon. Lo introdujeron por la fuerza en un auto y la escena fue registrada por un fotógrafo del diario pattista que acompañaba a la partida. Los policías recién se identificaron cuando Ubiedo oprimió el pulsador que le entregaron en su carácter de testigo protegido. Hasta ese momento la operación parecía un secuestro. Ni el gobierno provincial ni las agrupaciones políticas con las que Gerez está vinculado (que lo pasearon de un lado para el otro haciendo papelones) habían pensado en algunas medidas elementales. El ministro de Justicia, Eduardo Di Rocco no se sintió concernido por el tema. Nadie le indicó a Gerez que debía presentarse como particular damnificado y designar un abogado, para tener acceso a la causa y diseñar una estrategia jurídica. Recién después de la emboscada a Ubiedo y el secuestro de la computadora de Mirta Praino, y cuando las fiscales se proponían realizar un careo compulsivo entre varios amigos de Gerez, el sábado 13, organismos defensores de los derechos humanos se comunicaron con el abogado César Sivo, ofrecido por la secretaría de derechos humanos de la provincia, quien viajó desde Mar del Plata para hacerse cargo. En cuanto llegó, las fiscales pospusieron el careo que con tanta urgencia intentaban realizar. Las fiscales asignan gran importancia a ciertas contradicciones, que sumadas a la ausencia de testigos tanto del momento del secuestro como del acto de la liberación, alimentan las suspicacias con que se condujeron desde el día uno, cuando Patti apuntó a la propia víctima. Por ejemplo, Gerez contó que lo introdujeron a la fuerza en un vehículo cuando iba hacia la carnicería, pero el carnicero, su esposa y su hija declararon que el albañil llegó a la carnicería junto con el dueño de la casa, Jorge Altamirano, con quien se retiró luego de hacer las compras. Pero Gerez nunca dijo que fue una sola vez a la carnicería. Su relato repetido por Emilio Pérsico cuando aún no había aparecido fue que salió a buscar algo más para echar a la parrilla cuando advirtió que se habían quedado cortos. Los carniceros no tienen por qué saber de la segunda vez, ya que Gerez no pudo llegar al negocio.

Locos Por los Medios

La ansiedad por los medios suma confusión a la confusión. El gobernador Felipe Solá citó a los funcionarios de su gobierno que militan en el Movimiento Evita para reprocharles "el exceso de protagonismo". Pero dejó trascender el día anterior la realización del encuentro, de modo que al finalizar la reunión, esos dirigentes volvieron a enfrentar a la prensa. El efecto fue el contrario al que se decía buscar. Contaron lo mejor que pudieron los datos de la investigación que Solá les había comunicado y confundieron la camioneta con vidrios polarizados vista por una testigo con el móvil policial ausente de su recorrido. Informadas de sus declaraciones, las fiscales les doblaron la apuesta. Redujeron sus afirmaciones a "datos sueltos que se intentan hilvanar de un modo forzado" o "aportes sin asidero ni trascendencia para la resolución del caso" y llegaron a calificar la ausencia del patrullero como una mera "desprolijidad" policial que sólo podría dar lugar a una sanción administrativa. Por buenas o malas razones, al acercarse el primer mes del secuestro la falta de contundencia de los hallazgos que confirmen las hipótesis divergentes tanto del ministerio de Seguridad como del Ministerio Público Fiscal amagan confluir en un típico caso argentino, del trillado rubro No sabe/No contesta, donde la información es escasa y las hipótesis a voluntad de quien las emite.

21 de enero de 2007
©página 12
rss

el secuestro de gerez 7


[Alejandra Dandan] La querella acusa a la fiscalia de espiar y hostigar a Gerez. "Convirtieron a Gerez en denunciado".
Los abogados del albañil secuestrado informaron que las fiscales de Escobar lo denunciaron por "instigar" a su esposa a que no declare en la causa, basándose en escuchas telefónicas.
Los abogados de Luis Gerez aseguran que el "hostigamiento" de las fiscales de Escobar al albañil llegó al punto de denunciarlo por "instigar" a su esposa a que no declare en la investigación. La acusación se basa, dicen, en la escucha de una conversación telefónica que la pareja mantuvo el 13 de enero último. La fiscalía ya les imputó falso testimonio a varios testigos del entorno de Gerez y parece cerrar así un círculo de sospechas que no avanza, al menos claramente, en otra dirección. "Un testigo es una fuente de prueba, acá da la sensación de que los fiscales no dan tregua. Que han dicho: ‘salimos a matar a los testigos' en lugar de ocuparse de lo que pueden llegar a aportar", dijo César Sivo, un hombre de la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense, experto en derecho penal, que desde ayer representa al militante kirchnerista secuestrado.
Gerez probablemente no imaginó que aquella charla telefónica que tuvo dos semanas después del secuestro con su compañera, Mirta Praino, se convertiría en un boomerang.
–Tenés una citación para las 13 en la fiscalía –le dijo a su mujer–. El tipo tiene orden de esperarte acá, así que no vengas hasta las cinco. El diálogo quedó volcado en la causa del secuestro de Gerez como parte de las escuchas telefónicas dispuestas por las investigadoras. Al final se trasformó en la base de una denuncia penal contra el propio albañil por "instigación a testigo renuente", según informó Sivo a este diario.
Hasta ahora, fiscales e investigadores siempre sostuvieron lo mismo: que lo que le falta al expediente son pruebas que permitan confirmar alguna de las hipótesis en danza. A grandes rasgos, una de las líneas sostiene la relación del secuestro con el entorno del ex subcomisario Luis Patti o las huestes de los grupos parapoliciales o paramilitares de la provincia. Y la otra línea pone el eje de la sospecha en el entorno de Gerez.
En esa última dirección parecieron avanzar principalmente los fiscales en las últimas semanas, pero lo que hasta ahora no habían hecho era centrar el eje de la investigación en el propio Gerez. La denuncia de "instigación" no deposita en él todas las sospechas, pero lo sugiere.
"Una instigación significa que existe dolo, interés de parte de una de las partes para que otra no haga algo, como en este caso, comparecer", dice Sivo. "Pero lo que ocurrió en ese diálogo entre Gerez y Praino no es una instigación a que su mujer no comparezca nunca, que es lo que ellas tendrían que ver", añade.
Lo cierto es que más allá de las razones por las que Gerez le dijo lo que le dijo a su mujer, no es lo más habitual en las investigaciones penales que la Justicia disponga escuchas telefónicas sobre la víctima.
Hasta el momento, la fiscalía dijo que adoptó esa medida para evitar que los testigos les "tomen el pelo".
Hasta ahora las denuncias de los fiscales contra los testigos son por lo menos cuatro, y dos de ellos ya fueron notificados.
Una de esas personas es Jorge Altamirano, el dueño de la casa del barrio Lambertucci desde donde fue secuestrado Gerez. Según el relato de los querellantes, que tienen acceso al expediente, la fiscalía lo denunció por falso testimonio. Altamirano declaró en la causa el 28 de diciembre y el 9 de enero. Siempre dijo que él permaneció todo el tiempo en Escobar mientras Gerez estuvo secuestrado. La última vez que fue a declarar, "cuando dijo eso, las fiscales le mostraron las comunicaciones de donde surge que él operó su celular desde la localidad de Matheu a la 0.30 del 28 de diciembre y desde Garín a las 3.10 de la mañana", explica Sivo.
La lista de denunciados siguió con Martín Capandengui, un abogado colaborador de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia que se ofreció a conseguirle a un testigo un certificado médico como para que no se presente a declarar. Los fiscales lo acusaron de "obstrucción de la justicia". Según la querella, uno de los problemas de esta denuncia es la decisión de las intervenciones telefónicas arbitrarias, que llegaron en este caso a un abogado amigo personal de Altamirano. Otro de los denunciados se llama Rivadeneira, y es un albañil conocido de Gerez.
La pregunta que sigue pendiente es sobre el secuestro de Gerez y sobre los responsables. Desde el inicio, las fiscales parecieron dejar en claro que dan por válida la hipótesis del secuestro a partir dos pericias médicas, una de un clínico y otra de un psiquiatra que confirman que el shock y las lesiones coinciden con las que él denunció. Luego, comenzaron a poner en duda la veracidad de los testigos. Y aunque nunca descartaron completamente la hipótesis que vincula al entorno de Luis Patti o grupos de policías relacionados con la comisaría de Escobar, no dispusieron medidas para esclarecerlo.

La Pista del Barrio
El secuestro de Luis Gerez se produjo en el barrio Lambertucci, sede de la comunidad de quinteros bolivianos de Escobar. Hasta ahora el barrio dijo poco, pero de allí pueden surgir datos todavía importantes. Uno de ellos está vinculado al destacamento de la policía de Escobar, de la calle Corrientes y San Francisco. Según los vecinos, el destacamento dejó de funcionar "casualmente" entre el 16 y 17 de diciembre. Otro dato sugestivo es el homicidio de una pareja boliviana que vivía en la calle Los Claveles, a 150 metros del lugar del secuestro. A ambos los mataron en Villa Ballester durante el último fin de semana en un aparente intento de robo. Lo que a los investigadores les llama la atención es que el nombre de la mujer, Roberta Kispe, aparece en la foja 80 del expediente como una de las vecinas del barrio que podrían ser convocadas como testigos. La causa tramita en la Fiscalía 5 de San Martín.

19 de enero de 2007
©página 12
rss

funeral a la medida


[John Leland] Algunos quieren que se sirva helado a los asistentes.
Robert Tisch, que dirigía la Loews Corporation, tuvo una banda de majorettes en su funeral, y se agotaron las localidades en el Avery Fisher Hall, todo ello organizado por uno de los organizadores de eventos más importantes de Nueva York. Estée Lauder tuvo camareros que servían nubes cubiertas de chocolate en bandejas de plata. En el funeral de Nan Kempner, en la casa de subastas Christie's, los asistentes recibieron un CD con el Réquiem de Mozart. La señora Kempner había querido una representación en vivo del Réquiem, pero la logística -una orquesta completa, con coro y solistas- era como demasiado.
En una época en que los norteamericanos contratan a directores para que dirijan sus carreras y planes de jubilación, a orientadores para sus hijos, a encargados personales de sus vestuarios, a entrenadores para sus abdominales y a otros para que hablen con sus mascotas y -claro-, planificadores de bodas para sus nupcias, tiene sentido que algunos funerales empiecen a recibir un toque personal. A medida que los miembros de la generación del baby boom se encargan de los servicios últimos para sus padres, o para ellos mismos, se crean nuevas expectativas de consumo y menos vínculos con iglesias, tradiciones o música de órgano -y obligan a los directores de funerales a convertirse en algo parecido a los organizadores de eventos, e invitan a otros promotores a probar las aguas de las despedidas.
La planificación de la mayoría de los funerales está todavía en manos de las 22 mil funerarias del país, que entierran a más de 2 millones de norteamericanos al año, por un precio de unos 13 mil millones de dólares. Pero algunas familias están empezando a pensar fuera de los circuitos habituales, dice Mark Duffey, de Houston, que empezó el año pasado lo que llama el primer servicio de asesoramiento funerario a nivel nacional. Por 995 dólares al mes en un plan de subscripción, su compañía Everest Funeral Package, ha ayudado a varios cientos de familias a planificar sus últimos ritos, proporcionando servicios de asesoría que van desde escribir los obituarios hasta negociar los precios con las pompas fúnebres.
"Los baby boomers se ocupan de controlarlo todo", dice Duffey, que empezó su compañía después de gestionar una cadena de funerarias. "Esta generación quiere controlar todo, desde el alimento hasta las palabras y la organización del servicio. Y este es un área donde los consumidores no controlan nada".
Lo que quieren, dice, son servicios que reflejen sus vidas y gustos. Una familia pidió un funeral en el campo de golf, "porque era allá adonde iba papá los domingos en la mañana, en lugar de ir a la iglesia; así que no vamos a ir a una iglesia", dijo Duffey. Otra familia quería que sus amigos acompañasen al difunto en sus motos Harley por su ruta preferida, desparramando sus cenizas.
El cambio más grande, dijo Duffey, es que a medida que más familias optan por la cremación -casi el 70 por ciento en algunas ciudades en el poniente del país-, los servicios se hacen menos lúgubres, porque no hay un cuerpo presente. "El cuerpo deprime a los boomers", dijo Duffey. "Si no está el cuerpo, podemos hacer cualquier cosa. Querrán hacerlo en un club de campo o en un bar o en su restaurante favorito. Es allá adonde quieren ir los consumidores".
Duffey ha sugerido limitar la duración de los discursos a cinco minutos. "Los instamos a "no improvisar, a simplemente leer. Está bien. Es lo que quiere la gente".
Los pedidos de servicios poco tradicionales, aunque son una minoría, han puesto a prueba la creatividad de los directores de funerales, dice Ron Hast, el editor de las revistas del rubro Mortuary Management y Funeral Monitor. A medida que los funerales se apartan de sus escenarios habituales como iglesias y funerarias, dijo, "nos estamos acercando a los planificadores de eventos. Directores de funeral innovadores están introduciendo hospitalidad, sirviendo comida". Esto puede ser un reto, especialmente para las empresas que han hecho lo mismo durante generaciones, agregó. "En Nueva York o en Nueva Jersey, es ilegal servir café o cualquier alimento en una funeraria", dice Hast. "Así que no tiene los bocadillos que la gente espera".
Las funerarias no aprecian siempre la competencia de empresarios, a los que consideran intrusos, dice Bob Biggins, presidente de la Asociación Nacional de Directores de Funeral.
"No es como organizar una boda o ayudar con una recepción", dice Biggins. "Los directores de funerales responden ante las necesidades de las familias a cualquier hora del día en un corto período de tiempo".
Biggins dice que las funerarias pueden hacer casi todo lo que hacen los organizadores de eventos. En su propia funeraria en Rockland, Massachusetts, Biggins se encargó de un servicio para Harry Ewell, un hombre que había sido vendedor de helados. El viejo camión de helados de Ewell dirigió la procesión fúnebre y repartió Popsicles al final. "Si lo llamas exageración, bueno, supongo que yo soy el culpable", dijo Biggins. "Pero nuestro negocio refleja la sociedad como un todo. Hoy, los consumidores quieren cosas personales, específicas de su estilo de vida, se trate de destacar una pasión por el golf o de celebrar la profunda dedicación de otros a los puntos o al encaje de aguja".
En los dos años desde que diseñara su primer servicio, David E. Monn dijo que ha descubierto la principal amenaza a un evento bien orquestado: los discursos largos. El negocio de Monn consiste en organizar eventos elegantes, como galas de museo o nueve funerales a petición de los amigos, incluyendo el de Henry A. Grunwald, el antiguo director de la revista Time, y A.M. Rosenthal, el antiguo director del New York Times. Los funerales, dijo, requieren mano firme.
"Tengo una queja favorita", dice. "No más de tres minutos. No importa lo mucho que hayas querido a alguien, pero después de oír a alguien hablar monótonamente durante cinco minutos, te sientes fastidiado. Se trata de momentos conmovedores. Ponerse sentimental no conmueve".
Monn dice que otro problema con los funerales es que la asistencia es imprevisible, especialmente aquellos abiertos al público. "Nunca sabes si vendrán 20 o dos mil", dijo. "El año pasado, hice un funeral para un joven, el 4 de julio. No se podía saber cuántos vendrían. Y, mira, se aparecieron mil quinientas personas. La iglesia estaba hasta los topes".
El tema de la organización de las sillas puede ser difícil, dijo. "La gente cree que su lugar en la vida, significa algo en el funeral de alguien", dijo. "Para mí, es asombroso, en realidad".
Lynn Isenberg, escritor y empresaria, no había oído hablar nunca de organizadores de funerales ni de consejeros cuando asistió a los funerales de su padre y hermano en 1998 y 1999. Pero las diferentes experiencias de los dos funerales le dieron la idea de una novela. La tituló ‘The Funeral Planner', y giraba sobre una joven que encontró un nicho haciendo ya sabes qué.
Isenberg está trabajando ahora en un piloto para la televisión basado en el libro, para el canal Lifetime, dijo, y firmó contrato para escribir dos novelas más usando el personaje del organizador de funerales.
A su vez, el libro le dio otra idea: empezar su propio negocio, Light Out Enterprises, en Venice Beach, California, que ayuda a la gente a planificar su propio funeral, con énfasis en el video de homenaje, al que llama una "biografía espiritual".
"No estoy diciendo que debamos abandonar el proceso de duelo, pero pienso, ¿por qué no tener un funeral donde puedas conocer realmente a una persona?", dijo.
Aunque la mayoría de los clientes quieren servicios simples, dijo, uno le pidió "una fiesta disco en la cima de su montaña favorita, con vistas de 360 grados", para recordar a sus amigos un período feliz de su vida juntos. "Y quería que vinieran todos vestidos con tenidas disco". Para un ex subastador, recomendó imprimir palabras selectas de los elogios en un hojas de la subasta, de modo que la gente pudiera alzarlas durante el servicio.
"Puedo ver el día en que nuestras celebridades tradicionales hagan apariciones en funerales para dar más realce al servicio", dijo.
Joshua Slocum, presidente de la Funeral Consumers Alliance (www.funerals.org), un grupo sin fines de lucro, dijo que aunque la gente tiene más opciones que nunca, a menudo terminan pagando más de lo necesario por cosas que no quieren o que podrían hacer ellos mismos. "Esto no es física nuclear", dice. "Es menos caro y más satisfactorio, si lo haces tú mismo antes que firmar un cheque para otros".
Agregó: "He visto algunos anuncios que ofrecen filmar en video los funerales. Recibimos diez mil llamados al año, y nadie dijo nunca que quería una cosa así".
Pero para algunos, como Jack Susser, un agente inmobiliario en Santa Mónica, California, la despedida también puede tener sus beneficios. Susser, que tiene 57 y es sano, contrató a Isenberg para hacer un video de homenaje, de modo que sus futuros nietos y biznietos pudieran saber de su vida de un modo en que él nunca conoció a sus abuelos. Isenberg hizo un video de 20 minutos titulado ‘Jack the Mensch", con un guión original, actores profesionales, animación y un presupuesto de 75 mil dólares.
"Al principio, pensaba que el título me hacía quedar bien", dijo Susser. Pero hacer el video le ayudó a apreciar su vida, dijo. Y como ex actor, vio un sorprendente lado positivo en el negocio de la muerte.
"Lo voy a usar no solamente en mi propia muerte, sino también en mi cumpleaños 60", dijo. "Quizás lo envíe también a los agentes, porque creo que es un buen trabajo. Está hecho por profesionales".
Christopher Mason contribuyó al reportaje de este artículo.
 
20 de agosto de 2006
©new york times
©traducción mQh
rss


el secuestro de gerez 5


[Alejandra Dandan] Con la lupa en el expediente. Los próximos pasos de la investigación del caso Gerez.
Podrían ordenar nuevas testimoniales. Siguen indagando sobre el círculo del ex subcomisario Luis Patti. Un testigo habló sobre un auto poco usual en el lugar donde secuestraron a Gerez.
Los investigadores del secuestro de Luis Gerez pondrán la lupa ahora en lo que ya está en el expediente. Los fiscales sostienen que tienen "muchísima" información acumulada de la que puede surgir las conexiones con la hipótesis del secuestro político. Entre la información, revisarán nuevamente las declaraciones de los vecinos del barrio y del entorno político de Gerez. Creen que podrán pedir nuevas testimoniales. Y no dejan de tener en la mira al círculo del ex subcomisario Luis Abelardo Patti. A esta altura siguen buscando pistas: "No sobre qué paso –dijo uno de ellos a este diario– sino sobre cómo pasó".
A diez días del secuestro de uno de los testigos claves de las causas de derechos humanos contra el ex intendente de Escobar, los tres fiscales del caso buscan volver al expediente como si volvieran a las fuentes. A partir de hoy, se sentarán literalmente con la información que recogieron hasta ahora para analizarla. Entre otros datos, creen que ahí encontrarán la suma de indicios y elementos para sostener una de las dos hipótesis principales que está en juego.
A grandes rasgos, una de ellas conduce a la eventual responsabilidad del entorno político del ex comisario Luis Patti en el secuestro. La otra, apunta al PJ y al secuestro como producto de una interna de la que no estarían excluidos sectores antiguamente ligados al pattismo. Hasta ahora los fiscales dijeron una y otra vez que no hay elementos en la causa que vinculen el secuestro directamente con alguna de estas dos opciones, pero nunca se animaron a descartarlas completamente.
En diálogo con Página/12 una fuente estrechamente ligada a la investigación ayer mismo volvió a decirlo en estos términos: "El testigo y su familia atribuyeron desde el primer día el secuestro a su intervención en la causa judicial como testigo contra el ex intendente Patti, de momento nosotros no tenemos nada para descartarlo".
Lo que la causa recogió luego de esos testimonios es poco relevante por ahora, y siempre según la información de la fiscalía. Uno de los nuevos datos es el relato de un testigo que certificaría la existencia de un rodado poco frecuente en el barrio Lambertucci, donde ocurrió el secuestro. El testigo es nuevo, no pertenece ni al barrio ni al entorno Gerez. Su relato arroja alguna certeza sobre un punto oscuro del que hasta ahora nadie habló, pero los investigadores sostienen que los datos aportados fueron inespecíficos.
Fuera de esto, y pasado el fragor de los primeros días, de las corridas y de las presiones resultadistas, los fiscales se disponen a abandonar el terreno de lo urgente para concentrarse en lo necesario. "Lo urgente fue –dijeron– los 70 allanamientos, las citas a los testigos del barrio; la búsqueda del galpón; los testimonios del entorno, los 1100 llamados del 911."
En esa línea, las opciones que tomaron son dos. La primera, vinculada al famoso galpón o garaje, aquel lugar donde Luis Gerez pasó 48 horas retenido y que describió con muchísimos detalles gracias a su condición de albañil. Según los fiscales, el lugar sigue siendo buscando "intensamente" pero ellos se corrieron de la parte operativa. Delegaron la tarea en las comisarías y dependencias policiales de cada distrito y cada barrio. Pese a que esto los aleja del monitoreo personal del trabajo y que la localización del galpón se supone esencial para dar con datos reales sobre la locación del secuestro, los fiscales sostienen que la decisión es meramente operativa: "No hay nadie que conozca mejor el sitio –dicen– que los oficiales de cada uno de los lugares".
Fuera del tema del galpón, la otra decisión es sobre el trabajo en el expediente y marcará el rumbo de los próximos días. Hasta ahora, dicen, la "urgencia de los datos nos obligaba a tomar decisiones, salir corriendo detrás de pruebas y estar metidos todo el tiempo entre las 50 personas que estaban trabajando en la causa en un espacio de dos metros cuadrados". Ahora, aclaran "vamos a empezar a analizar finalmente todos estos elementos que existen para desmenuzar cada cosa. Elaborar y ver qué datos faltan y cuáles se contradicen".

8 de enero de 2007
©página 12
rss