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el mercado del sexo en argentina


[Mariana Carbajal] Eugenio Ambrosi, director de la OIM. "Aquí, el mercado del sexo absorbe a muchas mujeres".
Después de que Página/12 publicara en exclusiva el informe sobre tráfico de mujeres de la Organización Internacional para las Migraciones, el director de la entidad para el Cono Sur denuncia que en algunos lugares "hay familias que se dedican a la trata como si fuera una pizzería".
"Algo habría que hacer para perseguir a los clientes. No tendrían que tener impunidad. Pueden no saber toda la historia de estas mujeres, pero la probabilidad de que esas chicas con las que se están encontrando sean víctimas de explotación de algún tipo es casi del ciento por ciento", opina el italiano Eugenio Ambrosi, director regional para Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay de la Organización Internacional para las Migraciones. En un reportaje con Página/12, Ambrosi analiza el fenómeno de la trata de mujeres en la Argentina, reflejado en el informe de la OIM que ayer publicó este diario en exclusiva. Y destaca la importancia de que se sancione una ley en el país que tipifique este delito para poder combatirlo.

Después de analizar la investigación que acaba de finalizar la OIM sobre trata en la Argentina para explotación sexual ¿cómo ve el problema en el país?
La Argentina tiene un problema importante de trata interna para la explotación sexual focalizada en algunos lugares. Buenos Aires, por ejemplo, es una provincia de destino de víctimas de trata, tanto interno como internacional. Misiones es una provincia de origen. Hay un esquema bastante presente en el territorio: no es algo que pasa en dos o tres pueblitos sino que hay una red importante, bien organizada, con capacidad de reclutar y utilizar mujeres por todos lados y en forma diferente para satisfacer los requerimientos del mercado. En algunas zonas del país, como en Tucumán, se trata de emprendimientos familiares, familias que se dedican a la trata de mujeres como si fuera una pizzería o una panadería, para exportación a otra provincia o al exterior del país. Hay mecanismos bastantes complejos, con responsabilidades diferentes para cada momento del proceso: hay quien recluta y después utiliza a esas víctimas; hay quien recluta y vende a otros; hay quien recluta y alquila.

Cuesta creer que se compren y se vendan mujeres...
Depende de la zona, de las características de la mujer, de la edad, se pagan entre 100 y 5000 pesos. El alquiler de mujeres vale mucho, se calcula en base a lo que la mujer puede generar en el pub, la whiskería o el prostíbulo. Hay mujeres que pueden generar hasta 1200 pesos por día explotadas sexualmente. Una de las características del mercado es que la novedad de la mercadería se cotiza más alto, por eso las rotan. Tener mujeres nuevas atrae más clientes y permite mantener los precios a cierto nivel. Es horrible usar estos términos para referirse a seres humanos, pero una mujer, cuanto más usada, menos rinde.

Del informe surge que hay redes que funcionan con protección policial y de funcionarios públicos.
No tenemos ningún elemento para decir que hay una actuación sistemática de la policía o de autoridades para brindarles seguridad, pero puede haber complicidad de individuos que por su propia función pública, sean policías o funcionarios, hacen más fácil el crimen.

Pero, para que ocurra la trata ¿es necesaria protección policial?
No necesariamente en mi opinión. Puede pasar aunque no tenga ninguna cobertura policial o de otro nivel. Una parte de la impunidad en esta problemática ha sido la falta de legislación: un delito que no tiene una tipificación en el Código Penal es muy difícil de combatir.

En la investigación detectaron casos de mujeres reclutadas en el país para ser vendidas al exterior. ¿Es un fenómeno creciente?
Ese esquema empezamos a verlo, pero no tenemos informaciones que nos indiquen un número importante de argentinas enviadas al extranjero. Sí, en cambio, hay paraguayas y brasileñas que son vendidas fuera de sus países. Argentina tiene evidentemente una posibilidad de explotación del mercado del sexo mucho más amplia y entonces absorbe muchas más mujeres.

¿Quiere decir que en Argentina hay mucha demanda de prostitución?
Acá hay mucha demanda.

¿Qué papel le asigna al hombre que paga para tener sexo con estas mujeres casi esclavas?
(Piensa) Algo habría que hacer para perseguir a los clientes también, es evidente. Pueden no saber toda la historia de esas mujeres, pero la probabilidad de que esas chicas con las que se están encontrando sean víctimas de explotación de algún tipo es casi del ciento por ciento. No sé cómo se pueden excusar los clientes. El número de víctimas menores de 18 años es importante. La experiencia de la OIM muestra que el 50 por ciento son menores o están en la franja de 16 a 21 años. Los que utilizan estos servicios no tendrían que tener impunidad. En todo el mundo la parte del cliente es la que falta abordar en la estrategia global contra la trata. Pero esto no pasa con la trata laboral, ya que los talleres ilegales son perseguidos. O quienes compran en esos talleres, como ocurrió aquí después del incendio en el taller textil de Caballito.

¿Por qué cree que hay una gran demanda de sexo en prostíbulos en la Argentina?
En parte es cultural. Aquí como en otras partes del mundo, y particularmente en América latina, hay una naturalización de la prostitución. Mientras haya demanda va a haber business. Si el mercado empieza a desaparecer del otro lado van a empezar a hacer otra cosa.

¿Cuánto dinero mueve la trata de personas para explotación sexual?
La estimación que tenemos es que un proxeneta tiene una ganancia neta de 13.000 dólares al año por mujer. Es una ganancia muy importante con una inversión muy baja. Si contamos que tiene diez mujeres, que es un número reducido, gana 130 mil dólares. En América latina se estima que el volumen global de ganancia es de alrededor de 16.000 millones de dólares por año, es casi la mitad de lo que se estima que genera globalmente la actividad. Se disputa el segundo lugar con el tráfico de armas, como el negocio ilegal que más dinero mueve después del narcotráfico. La ventaja que tiene es que la logística y la inversión son mucho menores. Y hay conexión además entre el tráfico de drogas y el de seres humanos: varias veces las víctimas de trata son reclutadas para traficar droga.

¿Han detectado en Argentina ese vínculo?
Aparte de algunos casos que han salido en los periódicos, no hemos detectado un tráfico específico, así como no hemos detectado tráfico de personas para extraerles los órganos, que sí encontramos en otras partes como en Brasil. Esto no significa que estemos tranquilos: en primer lugar, porque tal vez esté ocurriendo pero no lo hayamos descubierto; en segundo lugar, porque no necesariamente esto signifique que no va a desarrollarse mañana. Este delito ocurre en situaciones de marginalidad, pobreza, entonces hasta que este contexto mejore hay un riesgo potencial para que se lleve a cabo.

¿Qué opina del proyecto impulsado por el Gobierno con media sanción del Senado que tipifica el delito de trata de personas?
El hecho de que lo tipifica como delito federal y con todos los criterios del Protocolo de Palermo (el Convenio de la ONU para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños) es un avance importantísimo y tenemos que felicitar al Gobierno y a todos los que han trabajado, tanto legisladores como sociedad civil, para que se avance en una ley. Una vez que se sancione, Argentina será el primer país del Cono Sur que legisle el tema. Sin embargo, hay algunos aspectos de la normativa que se pueden mejorar.

¿Cuáles?
Un punto importante para completar es la creación de un programa nacional de asistencia a la víctima. Hay que entender que estamos ante personas que han sido puestas bajo condición de explotación, muchas veces con violencia de distinto tipo como física y moral, no son víctimas de un robo y necesitan un trabajo de recuperación prolongado y multidisciplinario que contemple la reinserción en el mundo del trabajo o en la educación, porque muchas de las víctimas son menores.

Una de las críticas que se le hacen al proyecto es su definición de trata de personas, porque obliga a probar, en el caso de mayores de edad, que haya habido amenaza o coacción para el reclutamiento.
El proyecto toma la definición, palabra por palabra, del Protocolo de Palermo. No hay duda de que respeta los estándares internacionales. Pero la experiencia en otras partes del mundo, como en Colombia, ha demostrado que centrar la definición de la explotación en los efectos de la actividad criminal y no en el consentimiento que haya dado la víctima para su reclutamiento, hace más fácil la persecución del delito. Hay casos en que la víctima primero da una declaración ante la Justicia y después la cambia radicalmente, y resulta evidente que hubo una intervención, un momento de presión psicológica, de amenaza, que la hace modificar su testimonio. Este encuadre no sólo hace difíciles las cosas a la víctima, sino también a los fiscales, a la policía, a los que tienen que investigar el crimen. Es un delito que se comete sacando ventaja de la situación de vulnerabilidad de la víctima por sus condiciones de pobreza, y es evidente que les resulta muy fácil convencerla y obtener su consentimiento.

¿Tal como está redactada la ley sería poco efectiva para combatir realmente a la trata de personas?
No sé si será poco efectiva, pero sí sé que va a ser más difícil de probar el delito y por ende es necesario para garantizar la seguridad de las víctimas un programa de protección de testigos que tampoco está contemplado.

¿A qué adjudica que se haya hecho hincapié en una definición que va a poner obstáculos en la lucha real contra este delito?
No creo que sea una cuestión de ignorancia porque la gente que ha trabajado en la redacción tiene conocimientos y es competente en el tema. Tal vez se pensó que un texto copiado del Protocolo de Palermo podría ser más fácil de aprobar, ya que la Argentina lo aprobó y lo ratificó. En ese sentido no es una mala estrategia porque, reitero, el hecho de tener esa ley ya es un paso importante.

3 de enero de 2007
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el secuestro de gerez 3


[Martín Piqué] Luis Gerez relato a pagina/12 como fue su cautiverio. "Yo dije todo lo que sabía".
El testigo contra Luis Abelardo Patti que fue secuestrado durante 48 horas dijo que "hay una voz (entre sus captores) que podría identificar" y remarcó : "Ojalá supiera quién fue". Gerez confesó que siente miedo y que "no quisiera hablar pero debo hacerlo".
"Hubiese preferido tener que enfrentar la demolición de un edificio de once pisos que vivir esto." Luis Ángel Gerez está tan acostumbrado a estar entre ladrillos que elige esa extraña comparación para responder la primera pregunta. Es el primer día que pasa dentro del Programa de Protección de Testigos. Ya no vive ni en la casa de su madre en Escobar ni en la de su esposa en San Fernando. Su paradero debe ser mantenido en secreto. El cronista y el fotógrafo de Página/12 han comprobado de cerca el nuevo dispositivo de seguridad. El recorrido comienza en una estación de servicio de la zona norte. Un allegado de Gerez los guía desde allí hasta el nuevo domicilio. Es una quinta de estilo inglés, con pileta y árboles añosos más un perro labrador que juega lanzando mordiscones junto a un uniformado de la Bonaerense. El policía perderá el uniforme y se convertirá en un civil. La idea es el disimulo. Aunque los visitantes no lo notan, los compañeros del albañil están acompañados de lejos por efectivos de varias fuerzas, entre ellos la SIDE. Quieren pasar inadvertidos.
Gerez recorre el jardín para sacarse fotos. Es bajo. Lleva ojotas brasileñas y una remera negra, de cuyo cuello cuelgan un par de lentes para leer. Luego entra a la cocina-comedor de la quinta y se acomoda en un sillón, al costado de una chimenea. El dueño de casa debe ser peronista porque a un costado, sobre el piso, descansan un busto de Evita algo descascarado y una foto recuadrada del Perón de los '40. Gerez está acompañado por un amigo, que le informa que van a comer ravioles. La entrevista demora la ingesta pero el testigo contra el ex subcomisario Luis Patti se sienta dispuesto para conversar. Parece que tuviera la mirada cansada. Cuando comienza el relato de su secuestro será imposible dejar de mirarle los ojos. "Luego de empezar a andar el auto una persona persona dice ‘limpialo'. Entonces se me cayó el alma."
–Usted declaró dos veces. El sábado, tres horas; el domingo, seis. ¿La policía tiene elementos para identificar y detener a los responsables?
–Yo expresé mi conocimiento. Si de ahí surgen los elementos, bueno será. Ojalá. Si yo supiese que fue Pedro, hubiese dicho fue Pedro. Dije hasta dónde yo sé. Lo que vi. A mí nadie me dijo "buenas tardes, buenas noches, soy fulano de tal y vengo a llevarlo". Dije todo lo que sabía. Si en mi interior quedó algo, en el momento que surja, que salga, inmediatamente se lo voy a hacer saber a las autoridades. Con todo eso, con el trabajo de ustedes y de la Justicia, estoy seguro, confío que esto se va a aclarar.
–Según sus compañeros, usted estuvo todo el tiempo con los ojos vendados. Se dijo que distinguió tres voces. ¿Los secuestradores fueron tres?
–Los que me capturan eran tres. Viajamos tres personas. Esto se lo dije a la fiscal. No hubo diálogo pero hay una voz en particular, que si la escuchara aún detrás de una pared y sin ver a la persona la podría reconocer. Aunque no hay nada preciso, hay cientos de voces. Pero si la volviera a escuchar, podría decir "esta voz es la que yo escuché".
–¿Esa persona habló mucho?
–No habló mucho. En un determinado momento. Que es la que me toma. Una persona me toma de los pelos, por la parte de atrás, y otra es la que me sube al auto y viaja junto a mí. Cada tanto me hace bajar la cabeza. Y cuando me tiro al piso del auto, me dice "dormite". Y luego de empezar a andar el auto, no sé cuánto pero no mucho, tal vez cuadras, otra persona dice "limpialo". Entonces se me cayó el alma. Se me paralizó el cuerpo. "Sacale el teléfono, tiralo", decía uno. "No, no tiene", contestaba el otro. Lo buscaban en el piso del auto.
–Había dejado el celular en la casa de Altamirano.
–Todas mis pertenencias. Si bien tengo celular, todas las veces que lo puedo dejar lo dejo. Soy albañil. En la cintura necesito un metro.
–Tres individuos lo detuvieron y lo llevaron al lugar de detención. ¿Después llegaron más personas?
–Sí.
–¿Las personas que llegaron más tarde eran tres?
–No. Dos estoy seguro. Tal vez había una tercera persona en otro lugar. Pero no lo puedo saber porque no estaba bien, no me estaban tratando bien.
–¿Las dos personas que llegaron después hablaban diferente, eran de otra extracción social?
–Sí, hablaban distinto.
–Y esas personas le preguntaron si había declarado en algún juicio?
–No, noooo.
–¿No le preguntaron nada sobre Patti?
–No.
–¿Le preguntaron algo o solamente lo tenían ahí y lo maltrataron?
–Mire, son hechos. A mí nunca se me preguntó para romperme la cubierta de un auto. Nunca se me preguntó para amedrentarme de otras maneras. No es que esté asociando esto con todo eso, pero tampoco es casual. Yo tengo 51 años. No tengo deudas por juego, ni por casa. No tengo deudas, mi accionar es pacífico. Estaba llegando a fin de año con una paz interior infinita, teniendo a toda mi familia bien: no hay enfermos, mi mamá está bien, mi casa también. Llegábamos al Año Nuevo con todo eso.
–Era un año bueno.
–Buenísimo, excelente. Habría sido mejor si hubiese podido cambiar el auto o terminado de arreglar una vieja camioneta que tengo a medio terminar y que voy arreglando con ayuda de otros amigos. Por eso la voy a querer como a mi viejo Dodge. Cuando funcione, va a ser parte mía porque hay mucho tiempo de trabajo ahí.
–Aunque estas dos personas no le preguntaron nada, usted asocia el secuestro con que hayan cortado la cubierta del auto.
–No, no los pongo al lado. Lo que dije es que esto es como una cadena (N de la R: el 9 de noviembre Gerez denunció en el Congreso que en el mes anterior le habían tajeado las cubiertas del auto y que un individuo le había mostrado un arma desde una camioneta en plena Panamericana).
–¿Quiénes lo lastimaron? ¿Estas dos personas o los tres primeros?
–No. Los tres primeros me condujeron ahí, se encargaron de atarme en un lugar con unos hierros y unos candaditos.
–¿En los pies también?
–En los dos lados. Así (se inclina un poco hacia adelante y pone los dos brazos frente al pecho como si tomara un manubrio). En esta posición, ¿ve que está la marca? Estaba sentado en un banco. Pero no eran los mismos.
–¿Fueron los otros los que más lo maltrataron?
–Hubo otros, sí. Para mí no eran las mismas personas.
–Cuando usted dice que los otros hablaban de forma diferente, ¿lo hacían como gente vinculada a una fuerza de seguridad?
–Mire, en estos días tuve contacto con gente de las fuerzas de seguridad y los podría confundir con su voz. Es distinto que cuando uno fue a la colimba y escuchaba "sí, mi capitán". Hoy ha cambiado todo eso.
–Y estas dos personas no tenían nada particular en su manera de hablar.
–Yo no puedo juzgar, prejuzgar o premeditar si a partir de la voz una persona es más mal intencionada, más o menos violenta. Yo por mi voz a lo mejor le parezca... no creo que maricón, ¿no? (se ríe) Pero no sé si va a sacar una apreciación certera a partir de mi voz. Lo veo difícil.
–¿En esas 48 horas pudo ver algo?
–No. Si bien hubo mucho tiempo que estuve sin la capucha, a partir de que me depositan en ese lugar, antes de retirarse en una oportunidad me dicen: "Cuando se cierre el portón te sacás la capucha, y cuando sentís movimientos de que se abre si estás sin la capucha... (se lleva un dedo al cuello)." Si en algún momento sentía que se iba a abrir el portón tenía una desesperación... me ponía la capucha y aparte cerraba los ojos.
–Dijo que hay imágenes que se le vienen a la cabeza. ¿Cuáles?
–¿Qué le puedo decir? ¿Que en algún momento me sentí el superhombre, que me llevé el mundo por delante? No. Siempre sentí miedo. En oportunidades creía que me iba y en otras tenía un gran alivio. Todas las imágenes eran feas. Nadie me dijo "bueno, te traje un postre, disfrutalo".
–Habló de que lo torturaron en el alma.
–Sí, claro. Por ahí te dicen: "Te doy una opción. Te pego una patada o tengo que pinchar un ojo con una aguja". Se lo digo en sentido figurado, no quiero que lo tome como que fue así, porque estaría cambiando toda la situación. Te machucan la cabeza a golpes y a lo mejor eso te descarga. En cambio la situación de estar ahí es más tortuosa que recibir golpes.
–¿Y qué buscaban los que lo secuestraron? ¿Matarlo? ¿Asustarlo?
–No me atreví a preguntárselos, pero sí algún día se los voy a preguntar.
–Usted contó a la fiscal que le gatillaban en la cabeza y que lo quemaron con cigarrillos en el pecho. ¿La Justicia tiene suficientes elementos?
–¿Esos no son elementos? ¡Es lo que a mí me pasó! Yo no sé si usted o el periodismo pueden hacer un balance exacto y decir "esto sirve o no". Lo que a mí me pasó es la realidad. Confío en que va a servir para la investigación, porque es lo que me pasó. Si no es como le decía al principio: digo "fue Pedro". Ojalá supiera quién fue.
–¿No escuchó nombres ni sobrenombres en ningún momento?
–No, no. A lo mejor, pero las fichas caían muy rápido.

Miedo A Declarar
–¿Se arrepiente de haber declarado contra Patti?
–En la fiscalía dije que hace un año fui a declarar a San Nicolás (N. de la R.: el 8 de septiembre de 2005, Gerez relató ante el fiscal Juan Murray cómo fue picaneado en la comisaría 1ª de Escobar. Reconoció dos voces, la de los oficiales Patti y Santos). Hasta ahí mi vida era perfecta, normal.
–¿Desde que declaró en San Nicolás comenzó a cambiar su vida?
–Empieza el cambio cuando meses después desencadena esa declaración de que tiene que frenar una cuestión... Ya pasa a politizarse
–¿La denuncia sobre Patti?
–Claro. Y después de haber ido al Senado empieza el cambio. Varias veces pensé que no tendría que haber dicho nada. Lo mismo pensé al otro día de mi liberación. ¿Qué pasará si me callo la boca y digo "no sé nada, no quiero contestar nada"? Se lo dije a la fiscal. Pero me contesté yo mismo. "No. Si este hombre no dice lo que le pasó, porque se movió todo el mundo y se hizo tal balurdo, habría que juzgarlo y meterlo preso.
–¿Pensó en que lo podían meter preso si no declaraba?
–Es lo que me contesté. Hubiera preferido no tener que declarar y evitar esta situación. Pero acá hubo una lucha del pueblo. No podía defraudar al Presidente, a los medios, a la policía, a Gendarmería, a las Madres. Me cuesta, me duele, pero tengo que estar. Quiero bajar la cortina. Esto me cuesta mucho. Podría decir que "no, muchachos, hablaré el mes que viene". Pero no. Todos salieron a la calle en ese punto exacto que se necesitaba. Tengo que poner el pecho y hablar. No quisiera pero debo hacerlo.

Interna Peronista
–Una versión asegura que su secuestro tiene que ver con la interna del peronismo de Escobar. ¿Puede ser así?
–No. Para nada. Antes se armaban dos o tres frentes políticos y los dirigentes se juntaban en algún lugar a comer asado o tomar café mientras los militantes salíamos a la calle. Habían algunas pequeñas rencillas: "Me pintaste la pared, me tapaste el cartel". Cuando se habla de internas, sí que hay interna. Vivo en Escobar desde muy chico. ¿Pero otro frente? No creo. Yo me siento a conversar, tomemos café. A dos cuadras de casa hay un taller de chapa y pintura. Una vez por semana nos juntamos y hacemos asadito o pollo al disco. Y están en otra línea política.
–¿En cuál?
–No con el kirchnerismo.
–¿Con Duhalde?
–Están con el peronismo. Nosotros nos respetamos y nos juntamos desde hace mucho tiempo. No somos muchos. En más de una oportunidad viene un hombre de otra línea totalmente opuesta porque es amigo de un amigo.
–¿No hay problemas?
–No tuvimos ningún problema. O sea que internamente no puede ser. Porque tanto los dirigentes como los de base vivimos en el mismo barrio.
–Usted descarta que su secuestro esté vinculado a un problema del PJ.
–Seguro. ¿No le digo que tengo contacto fluido con todos los compañeros?

3 de enero de 2007
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el secuestro de gerez 2


[Martín Piqué] Gerez pudo relatar que estuvo encapuchado y engrillado, y fue torturado. "Me ponían la pistola en la cabeza".
La declaración tuvo que interrumpirse por el estado anímico y el agotamiento del secuestrado. Lo quemaron con cigarrillos, lo tuvieron atado con piezas metálicas y candado, le gatillaban un arma encima una y otra vez. Lo interrogaron sobre causas en las que declaró. "Te humillan, te pegan en el alma", dijo a sus amigos.
En su primer día de libertad tras estar desaparecido por 48 horas, Luis Angel Gerez declaró por casi tres horas ante la fiscal de Escobar, Andrea Palacios, aunque no pudo terminar su testimonio por prescripción médica. Dos veces se quebró y se puso a llorar. Mientras pudo hablar, su relato fue desordenado. Intercaló capítulos de su historia personal con detalles de su cautiverio. Algunos estremecedores, otros que podrían servir para la investigación. Ante la fiscal, Gerez dijo que le gatillaron muchas veces en la cabeza y que lo quemaron con cigarrillos en el pecho. Contó que dos de sus captores hablaban con un vocabulario de personas instruidas mientras que el tercero parecía más joven y se expresaba con términos casi carcelarios. Según un ministro del Gobierno, el testigo clave del caso Patti también declaró que uno de sus captores le había preguntado por las causas por violaciones a los derechos humanos en las que había testificado. Cerca de Gerez dijeron desconocer esa información. Sólo la fiscal, sus secretarias y un médico de la policía presenciaron el testimonio. Sus compañeros ya habían escuchado su relato unas horas antes.
–Luisito, ¿te pegaban? –preguntó el amigo.
–No importa eso –respondió Luis Angel Gerez.
–¿Te pegaban?
–No importa eso.
–¿Te pegaban?
–Los dolores en el cuerpo no importan. Ellos te pegan en el alma.
–¿Qué me querés decir Luisito?
–Te humillan.
–¿Pero qué querés decir?
–Por momentos sentía miedo y por momentos no me importaba que me mataran.
–¿Qué te hacían?
–Me ponían la pistola en la cabeza y gatillaban. Apretaban y apretaban el gatillo.
El diálogo fue íntimo. Gerez estaba algo mejor tras el shock de las primeras horas después de su liberación. Enfrente estaba uno de sus compañeros del alma. En un primer momento, el amigo había intentado reprimir su ansiedad por saber todo lo que le habían hecho. Pero con el paso de las horas Gerez se pudo serenar. Había llegado el momento de hacer catarsis. Estaban en la casa de su madre, Julia More, en Galileo Galilei al 100 de Escobar. El viernes a la noche le habían preparado una cena para festejar su regreso. Gerez comió con entusiasmo. Estaba hambriento. En 48 horas sus captores no le habían dado ningún alimento. Sólo había tomado agua y mate aunque con ciertas resistencias. "Tenía miedo que me falopearan", contaría Gerez tras ser liberado. El amigo escuchaba el relato del albañil sin hacer demasiados gestos. No era el único que estaba escuchando. El otro amigo se animó a preguntar.
–¿Y por qué las quemaduras en el pecho? ¿Qué te decían?
Gerez permaneció callado. Cuando la tercera persona salió de su habitación para buscar algo, miró a su amigo a los ojos.
–Me decían "a ver cuánto aguantás".

Declaración Interrumpida
Había dormido dos horas, apenas dos después de las 48 horas más horribles de su vida. Eran las 9 de la mañana cuando Gerez miró a su esposa, Mirta Praino, y le encargó una tarea urgente. Quería comenzar el día con sus afectos más cercanos. Entonces Mirta llamó a Alberto "Paco" Fernández de Rosa y le transmitió los nombres con los que Gerez quería compartir su primera mañana libre tras el secuestro. Así fueron llegando sus compañeros de toda la vida. A las 11 ya estaban todos sentados en la mesa del living de la casa de su madre. Allí estaban su esposa, Fernández de Rosa, el concejal Hugo Cantero, Jorge Altamirano, "Pipo" Weernek, Orlando Ubiedo, todos miembros de la agrupación peronista Pensar Escobar. "Nos miró a todos, con la cabeza algo gacha y nos saludó con la mano. Quería vernos juntos", contó Cantero a Página/12.
Gerez no se quedó mucho tiempo con sus amigos. Volvió a su habitación, donde lo acompañaba una psicóloga del gobierno bonaerense. Lo siguieron su esposa y alguno de sus visitantes. A las 13 sonó el teléfono de la casa. Era la fiscal que lo citaba a declarar. A la mañana lo habían revisado unos médicos. Aunque le habían dicho que no declarara, Gerez decidió hacerlo igual. Entonces los amigos decidieron dividirse. Algunos se prepararon para acompañarlo a la fiscalía de Escobar, en Carlos Pellegrini al 600, otros comenzaron a organizar una conferencia de prensa para los cronistas y movileros que pululaban por el barrio.
Su esposa, Fernández de Rosa y Weernek lo llevaron a la fiscalía. A las 14 ingresó al edificio judicial acompañado por el médico de la policía. Vestía una remera a rayas. Su mujer y sus compañeros se quedaron abajo esperando. En las tres horas de declaración, el testigo relató detalles de su cautiverio, dijo que estuvo engrillado con piezas metálicas y candados, y confirmó que durante su secuestro estuvo todo el tiempo a ciegas por una bolsa que le pusieron en la cabeza. Aunque pudo distinguir tres voces. De los captores recordó lo que dijo uno que parecía más experimentado:
–¿Viste que no era tan difícil? –le comentó un secuestrador a otro con el tono exultante de un triunfo.
Cuando el interrogatorio estaba llegando a lo más duros, Gerez se quebró en llanto. Intentó recomponerse pero otra vez se largó a llorar. Entonces el médico ordenó suspender toda declaración al menos por dieciocho horas. El médico también aconsejó suspender la conferencia de prensa. "No quiero dejar en banda a los muchachos", fue lo primero que dijo Gerez. Al final, luego de recorrer Escobar en auto durante veinte minutos para intentar despejarse, su amigo Fernández de Rosa decidió cancelar la conferencia de prensa. "Queremos que Luis recomponga que se ponga porque prácticamente no ha dormido y no está física ni mentalmente para afrontar preguntas de los periodistas", explicó el actor.

La Historia de Luisito
Gerez milita en política desde los '70, siempre vinculado al peronismo. Estuvo en la JP y Montoneros, en Intransigencia y Liberación y en el Peronismo Revolucionario. Con el triunfo de Carlos Menem se desanimó y decidió dedicarse de lleno a la actividad privada. Con un compañero de viejos tiempos, el hoy vicejefe de Gabinete bonaerense Emilio Pérsico, abrió un taller mecánico en Don Torcuato. No tuvieron mucha suerte y se fundieron a los dos meses. Ninguno sabía de mecánica. La historia los volvería a encontrar varias veces. Pérsico le compró un auto, y a partir de 2003 se convirtió en uno de sus interlocutores naturales para hablar de política. Pérsico dirige el Movimiento Evita, con el que está relacionada la agrupación Pensar Escobar.
Gerez pasó el día con sus afectos más cercanos. Por cuestiones de seguridad, decidió dejar la casa de su madre en Escobar y se instaló en otra localidad del norte del conurbano. Por allí desfilaron varios amigos, entre ellos el vicejefe de gabinete bonaerense. Otros compañeros, como el concejal Hugo Cantero, decidieron dejarlo tranquilo tras verlo a la mañana. Muchos todavía no podían sacarse de la cabeza lo que habían escuchado, el terror que habían visto en los ojos de su amigo. Nada fue más explícito que el horror con el que Gerez quiso evitar que le pusieran los electrodos para hacerle un electrocardiograma en la salita de Garín. "Pensaba que era la picana", explicó Cantero.

3 de enero de 2007
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el secuestro de gerez 1


[Raúl Kollmann] Muestra marcas de sus ligaduras, quemaduras en el pecho y golpes. Gerez apareció tras 48 horas de secuestro.
La investigación está concentrada en zonas cercanas a Escobar. La Casa Rosada pone el acento en el rol que habrían jugado sectores ligados al ex subcomisario Patti. Apareció con el torso desnudo en la calle, víctima de un shock nervioso. Anoche fue atendido en el hospital de Escobar y durmió en su casa.
Luis Gerez apareció con vida anoche. Según los primeros relatos que hizo en la sala de Primeros Auxilios del Hospital de Garín, el albañil fue secuestrado por varias personas a metros de la casa de su amigo Jorge Altamirano. Lo tiraron detrás en un auto, le pusieron una bolsa en la cabeza y lo sofocaron. Instantes más tarde fue subido a un vehículo que no pudo ver porque estaba con la bolsa puesta y el coche anduvo por calles de tierra, luego una ruta o autopista y finalmente otra vez por un camino de tierra. Al final del recorrido, fue introducido en una casa-galpón, donde los individuos tenían preparado un juego de grilletes. Durante las 48 horas en que estuvo cautivo, siempre según su relato a los investigadores y a las fiscales, lo mantuvieron con los grilletes puestos y por ello tiene rastros muy nítidos en las muñecas. Además de esas marcas, Gerez tiene el labio hinchado y quemaduras de cigarrillo en el centro del pecho. "Me mataron mil veces", dijo mientras dejaba claro que había sufrido simulacros de fusilamientos.
El albañil no habló mucho sobre su liberación y no está claro si lo sacaron o no del lugar de cautiverio en un auto. De todas maneras, el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, le dijo a este diario que está convencido de que "el lugar en el que estuvo secuestrado es muy cercano a la esquina en la que apareció". En la Casa Rosada sostenían anoche que el secuestro fue obra de individuos relacionados con Luis Abelardo Patti y que la presión sobre esos sectores los obligó a soltar a Gerez. También destacaban que esa certeza los llevó a concentrar las operaciones policiales en la zona de Escobar. En la gobernación bonaerense agregaban que los múltiples allanamientos realizados por las distintas fuerzas, incluyendo uno realizado a cien metros del lugar donde apareció el albañil y un sobrevuelo de helicóptero en esa zona, llevaron a la liberación del testigo. Anoche se estaban haciendo varios allanamientos y fue detenida una mujer que podría dar información sobre el lugar de cautiverio.
Gerez apareció alrededor de las 21.30 en la esquina de Fructuoso Díaz y Bedoya, en la localidad de Garín. Dos niñas lo vieron correr con el torso desnudo hasta que finalmente se sentó en el cordón de la vereda, con una fuerte crisis nerviosa y una herida en la cabeza. Las niñas convocaron a una enfermera que le dio un vaso de agua y se esforzó en tranquilizarlo. Luego, a pedido del propio Gerez, convocaron al concejal Hugo Cantero, miembro de su misma agrupación. Instantes más tarde llegaron al lugar un patrullero y una ambulancia.
Trasladado al hospital de Garín, Gerez se fue reponiendo de a poco. Hasta el lugar llegaron el gobernador bonaerense Felipe Solá; el ministro de Salud, Ginés González García; el ministro del Interior, Aníbal Fernández, y el propio Arslanian. Celular mediante, el encargado de marcar fue Solá, el albañil habló con el presidente Néstor Kirchner y con su esposa Cristina Fernández. En ese lapso llegaron también al hospital su familia, sus amigos y compañeros de militancia, entre ellos el actor Paco Fernández De Rosa. Cerca de las 23, el albañil se fue tranquilizando e hizo un primer relato sobre el lugar y el momento del secuestro. Como es obvio, la fiscal Andrea Palacios y la fiscal general Liliana Maero esperan tomarle declaración en las próximas horas. Sucede que el caso está lejos de esclarecerse, ya que no hay ningún secuestrador detenido y al cierre de esta edición no se había encontrado el lugar de cautiverio.
En la Casa Rosada tenían el diagnóstico de que el grupo que actuó en el secuestro estaba integrado por hombres ligados a Patti. Es más, el discurso presidencial se demoró media hora porque se estaba esperando el resultado de un allanamiento orientado a un grupo de adherentes al ex comisario. "Estábamos bien encaminados, el Presidente le apuntó explícitamente en el discurso y lo tuvieron que largar. Sabían que estábamos cerca", decían anoche en la Casa de Gobierno.
Los referentes bonaerenses le dijeron a este diario que "el discurso presidencial demostró que la cosa iba en serio. Con otro ritmo que cuando ocurrió lo del caso López. Eso influyó en forma decisiva. Pero también es cierto que los datos que se manejaban eran buenos. Durante la noche del jueves se hicieron 50 allanamientos en Villa Rosa, Pilar y Garín. Una señora llamó y dijo que en tal calle y tal otra de Garín vio que metían a una persona en una casa. Se pusieron cientos de policías a trabajar en esa pista y hubo allanamientos en lugares muy cercanos al sitio en el que apareció Gerez. Estamos seguros de que percibieron que con tantos policías bonaerenses, federales y gendarmes tarde o temprano los íbamos a encontrar, de manera que lo soltaron", decía anoche uno de los investigadores más importantes del caso. Según parece, tras la aparición de Gerez, se ordenó la detención de la mujer que había señalado las dos calles de Garín: es que una de las calles se correspondía con el lugar donde apareció el testigo y en cambio la otra estaba equivocada. Al cierre de esta edición se le tomaba declaración y numerosos efectivos se aprestaban a realizar nuevos allanamientos.
Lo más sorpresivo del caso Gerez es que se asemejaba demasiado a la desaparición de Jorge Julio López. "No tenemos un solo testigo. Nadie escuchó un grito, una frenada. Nadie vio un auto raro. Es increíble", le decía Jorge Altamirano a Página/12 ayer por la tarde. Altamirano es el amigo y compañero de militancia de Luis Gerez y el dueño de la casa en la que ambos estaban en los minutos previos a la desaparición. Altamirano, así como efectivos de la Policía Bonaerense, la Federal, la SIDE y hasta la Gendarmería, recorrieron el barrio Lambertuchi casa por casa, preguntando si alguien vio algo. La lógica indicaba que si a Gerez lo secuestraron, debió haber uno o dos autos en el operativo e incluso esos vehículos tendrían que haber estado estacionados en algún lado esperando que el albañil salga de la casa de Altamirano. Lo concreto es que los investigadores no consiguieron ni un testigo que haya visto movimientos raros. Según el relato de Gerez el coche extraño no sólo existió sino que fueron varios los que participaron del operativo del secuestro. "Tal vez quienes vieron algo tuvieron miedo de declarar", razonaban anoche los investigadores.
Durante la noche del jueves y en las primeras horas de ayer se hicieron 26 allanamientos, la mayoría en countries de la zona, pero todos originados en llamadas anónimas al 911 o directamente a la fiscalía. Ninguno en virtud de un dato aportado por algún testigo. A la misma hora en la que apareció Gerez el grupo Albatros de la Prefectura salía de San Fernando hacia una casa ubicada en una isla porque también se había recibido una llamada al 911 señalando que allí se encontraba el albañil.
Gerez salió caminando hacia la carnicería a las 20.30. Sobre una mesa de la casa de Altamirano quedaron las llaves de su Dodge verde, la billetera, el teléfono celular y una carpeta en la que registraba sus trabajos. En el bolsillo llevaba 300 pesos que cobró de un trabajo terminado hacía una semana, dinero con el que compraría la carne para el asado. Altamirano pensó inicialmente que Gerez se estaba demorando porque, tal vez, había aprovechado la oportunidad para saludar a algún vecino por el fin de año, pero cuando la demora se extendió a más de una hora salió a buscarlo. Tras preguntar en todos lados, a las tres de la mañana se hizo la denuncia policial.
Con la difusión del caso y el establecimiento de una recompensa de 400.000 pesos pasó lo inevitable: se recibieron varios llamados al 911 y dos directamente a la fiscalía de Escobar. De la misma manera que hubo que rastrear numerosos lugares porque distintos ciudadanos llamaban diciendo que creyeron haber visto a López, en las últimas 48 horas se multiplicaron los que afirmaron haber visto a Gerez. Lo cierto es que Escobar, Garín y numerosas localidades de los alrededores se llenaron de efectivos de fuerzas de seguridad.
En la Casa Rosada, tras varias reuniones en las que participaron el Presidente, el gobernador bonaerense, el jefe de Gabinete, el ministro del Interior y el titular de la SIDE, decidieron hacer una gran ofensiva pública, por lo que el primer mandatario pidió que le prepararan la cadena nacional. Una hora más tarde, cuando las luces de la Casa de Gobierno ya estaban apagadas, llegó la noticia de la liberación. La niña que encontró a Gerez dice que el albañil repetía en shock: "Esto fue una advertencia, esto fue una advertencia". Hoy continúa la investigación para conocer la verdad de lo ocurrido.

3 de enero de 2007
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crimen y sexo en caso dalmasso


[Cristian Alarcón] Las fantasías, las proyecciones, el placer ludico de especular en el caso de Nora Dalmasso. Sobre ratones y sanciones morales.
En el centro mismo del impacto en los medios del asesinato en Córdoba está el sexo: las prácticas ‘raras', las fantasías, las sanciones moralizantes sobre lo que supuestamente se hacía, el rol de un marido ‘victimizado' o perdonador. Las razones de la explotación mediática y los porqués de una fascinación con detalles escabrosos, de clase y de poder.
La voracidad por el lado sexual del crimen, la construcción de relatos basados en los viejos escándalos mediáticos sobre prácticas sexuales ‘raras', una víctima culpabilizada por violar las normas del patriarcado, un marido victimizado desde su posición de perdonador de pecados femeninos reservados a los hombres, una mujer que se mimetizó con la promiscuidad masculina en su búsqueda de satisfacción donjuanesca, un supuesto implícito de que las clases altas se colocan por encima de la moral promedio, la actitud lúdica del público que juega a armar hipótesis para el guión para un thriller erótico... Esos son algunos de los ejes que surgen en cuatro entrevistas con intelectuales que siguieron desde las páginas rojas el caso que concentra la atención del morbo popular y masivo.
"Los medios arman una escena de escándalo sobre los materiales que ellos mismos han producido en los últimos 25 años sobre la sexualidad pública y privada, que ha exhibido no como experiencias sino como espectáculo", dice Silvia Delfino, del Area Queer de la Universidad de Buenos Aires. "Está tan naturalizado el asesinato ligado al sexo en mujeres de todas las edades que el ingrediente para que sea escandaloso es la pertenencia a una clase social determinada y que era una familia tradicional", se espanta la psicóloga y sexóloga Claudia Groisman. "Una innovación tendría que ver con arreglos o acuerdos que una pareja pudiera eventualmente establecer para tener experiencias sexuales por fuera de la unión, pero me parece que la búsqueda desesperada de experimentación sexual no es precisamente un camino de liberación", apunta la psicoanalista Irene Meler. Y la escritora Elsa Drucarof se plantea: "Quizás es un brillante asesinato que tapa todo con el ingrediente sexual, pero hacia afuera lo que aparece como significación es un cuerpo de puro goce, con las posibilidades de hacerlo todo y que murió por ese exceso".

–Siendo tan comunes los asesinatos de mujeres ligados a lo sexual, ¿cómo explica la extraordinaria repercusión mediática del crimen?
Claudia Groisman: –Los medios están más interesados en los detalles de su vida sexual que en los asesinos, y por eso la muerte intencional de una persona pasa a segundo plano. Aquí llama la atención el escenario, un lugar supuestamente exclusivo y cerrado; los personajes: una familia tradicional, padre, madre e hijos. Y lo otro es que Nora Dalmasso era una mujer poderosa, activa, manejaba, administraba, donaba. Era mayor en edad a su marido buen mozo. Para la mirada del sentido común "traiciona sexualmente a un hombre más joven que ella". Luego se autorizaba conductas "propias" de los hombres. Transgredió todo lo que el sistema patriarcal dice que tiene que ser la mujer. El patriarcado esto no lo perdona. Los medios son la voz más manifiesta del patriarcado, además de que se copian unos a otros. Nora es un personaje para "no ser víctima". La lectura es: "Con ese tipo de vida, ¿que querés?" Está naturalizada la muerte en una mujer que tiene sexo con muchos, por eso a las prostitutas cuando las matan nadie eleva la voz, y por eso esta mujer está colocada en el lugar de prostituta, como si tener relaciones con distintas personas no pudiera ser patrimonio de las mujeres, y de las mujeres casadas.

–¿Por qué cree que el abordaje es de este tipo?
Silvia Delfino: –Los medios parten de la historia de familia y pareja tradicional monogámica, reforzada por la posición pública que toma el marido. El límite de la lectura de los medios es que nadie puede imaginar una relación no tradicional, donde tras 20 años de relación hay un acuerdo, como ya hemos leído tantas veces en la novela del siglo XIX. De hecho esta versión aparece en los diarios dirigidos a empresarios: "¿Deberían preocuparse los golfistas?" Y contestan: "En realidad no, porque no hay nada que ignoren". Los medios arman una escena de base melodramática que en vez de mencionar la investigación respecto al asesinato, empiezan a discutir y hasta a inventar situaciones respecto de las prácticas sexuales de quienes estaban en la escena. Al punto de que incorporan todas aquellas figuras que en los últimos años, sobre todo durante el menemismo, fueron parte del escándalo que los medios producían sobre prácticas sexuales. Sólo como un ejemplo, las prácticas swinger resultan más una preocupación de los medios que de los públicos, porque desde todo punto de vista es un tema viejo.

–A Nora Dalmasso las fuentes citadas como peritos la nombran como una mujer transgresora. ¿Cómo cree que opera la transgresión en este caso?
Irene Meler: –Ha sido una transgresión a imperativos ancestrales que las mujeres contemporáneas vienen desafiando con más éxito que esta pobre mujer, porque me parece que la cuestión no está tanto en la transgresión sino en la innovación. Da la impresión de que se mimetizó con la conducta promiscua tradicional para los hombres, dedicándose a la experimentación erótica. El problema es que las mujeres somos más vulnerables, física y socialmente, porque somos vulnerables a la censura cuando contravenimos tradiciones de larga data que no dejan de tener efectividad. Como modelo innovador en cuanto a la sexualidad no creo que la promiscuidad masculina sea un modelo deseable para universalizar. No me parece que la liberación sexual vaya por el camino de la mimesis con la promiscuidad masculina.

–Se ha subrayado hasta el hartazgo que es el crimen de una empresaria...
I.M.: –Hay un supuesto implícito de que las clases medias altas o altas se colocan por encima de la moral promedio. Es decir que poseer bastantes recursos coloca a las personas por fuera de las regulaciones oficiales. Que la moral es para los giles, o para los pobres, y que en todo caso los ricos la pueden transgredir, basado en una experiencia masculina. Se insinúa que la pertenencia de clase le ha permitido colocarse por encima de las regulaciones tradicionales, parte de una subcultura de clase. La prensa parece funcionar en base esta hipótesis. Al saberse que las transgresiones económicas pequeñas son más penadas que la corrupción política o las grandes estafas, que logran realizar operaciones económicas impunes, se piensa que esto es igual en lo sexual.

Elsa Drucarof: –El crimen inmediatamente entra en algunos géneros que andan circulando como el del thriller erótico, y cala en el viejo lugar común de que los ricos aunque tengan lujo en realidad son infelices, corruptos, que debajo de que lo que brilla hay una cloaca. Esto aparece en el relato del melodrama en el que la chica pobre tiene una familia éticamente perfecta y la rica es un nido de serpientes. Pero claro que un ingrediente literario clásico es el de la vida de los ricos que siempre es de un gran atractivo. El caso es una posibilidad de mirar la revista Caras, y ver mucho más que la foto: mirar cómo es su sexualidad, cómo gozaba, con quiénes. Hay un tratamiento bastante jocoso del crimen, la gente sonríe con este caso. Ya debe haber varios pensando en hacer un buen guión.

–¿En qué lugar queda la figura del marido según los relatos que se divulgan sobre él?
C.G.: –El tomó un lugar "inteligente" para los medios, que es no aparecer como víctima de la infidelidad, sino como el dios que perdona. El en todo caso cuestiona a los amigos que transgredieron un código. A ella no la toca, sino que la pone en el lugar de loca. Como alguien que no se puede controlar. La sospecha que surge desde el público y que lo pondrá en evidencia viene porque no aparece conmovido, como alguien que se desayuna de algo que lo sorprende y que puede ser vivido como una traición, aparece calmo como agua de tanque. Me llama la atención la desafectivización. El dice que ella le reclamaba que no era mimoso, que no era cariñoso. Es llamativo que alguien que se ve sorprendido porque su compañera de veinte años lo ha "engañado" no solamente con varios hombres, sino con varios amigos íntimos de la familia, no halla estallado en cólera, en celos.

–¿Qué ve en la actitud pública que asume el viudo?
I.M.: –Es lógico que quiera salvar la respetabilidad social y profesional. Para él esto es extremadamente destructivo. Esto fue un intento de evitar que toda su vida se destruya, cosa que puedo comprender perfectamente. Busca ubicarse por fuera de la dinámica familiar que dio lugar a este hecho y que se ubica en el lugar de la salud mental y la respetabilidad, y ubica la patología en la difunta. Pero me parece una estrategia comprensible dada la situación. Tampoco se le puede pedir a él que haga una especie de autoanálisis público.

C.G: –Es grave, pero la víctima parece ser el marido. Eso es lo que se presenta. El, engañado por ella, por los amigos íntimos. Es engañado por las amigas que saben más de lo que dicen. El es un pobre médico que vuelve a partir del lunes a seguir trabajando como siempre. Me llama la atención que los medios no hayan investigado la vida sexual del marido. Me pregunto por qué los medios no han pensado que ella tenía una vida sexual con otros porque quizás la vida sexual con su marido no era tan satisfactoria. ¿Por qué no pensar que, todo lo contrario, ella llevaba una cruz por dentro sabiendo que el marido se iba por su lado y que ella lo cubría?

–¿Cree que hay algo que aporte realmente al cubrimiento de la noticia en los datos sobre las relaciones sexuales de la víctima?
S.D.: –No hay ninguna razón de periodismo de investigación que requiera referirse a las prácticas sexuales de quienes están en una escena de crimen ni de quienes rodean a los protagonistas. Incluso cuando se tergiversan fuentes refiriéndose sistemáticamente a que el crimen tuvo una raíz sexual. Por otra parte, los medios, en este mismo período, han focalizado la preocupación por el drama en la clase media acomodada reservando los problemas de los pobres para la crónica policial de criminalización. De hecho en este tipo de escenificación jamás aparece la regulación a través de Códigos Contravencionales o edictos destinados a controlar y reprimir el espacio público. Así resulta lógico que hace dos semanas insistan con que se trata del crimen de una empresaria cuando en realidad la víctima era la empleada de una empresa familiar.

E.D.: –Lo cierto es que la sexualidad femenina en una cultura como la nuestra produce un abismo, una tremenda curiosidad. Lo más picante que se puede decir de una mujer es con quién se acuesta. La biografía de Rosa Luxemburgo comienza diciendo que era una mujer fea. Y que tuvo sólo dos grandes amores. Esta mujer, Nora, es puro cuerpo. Hasta la forma en que murió es puro goce desatado y esto se monta sobre la visión tranquilizadora de la culpa de la víctima. El mensaje es: "Los que pueden hacer todo eso se mueren". Y el prejuicio sobre lo perverso del infinito placer. Se juega el resentimiento social, esto de que parecía de treinta teniendo cincuenta. Me llamó la atención que la frase en negrita era que aparentaba mucho menos de la edad que tenía. Si lo primero que se cuenta en los grandes medios es eso, pareciera paradójicamente que no es exactamente una mala noticia. ¿Vamos a decirlo de una manera dolorosa? Es una noticia disfrutada, acá hay algo festivo y lúdico que invita a todo el mundo a jugar con hipótesis sobre lo que pasó, cómo pasó, por qué.

–¿Qué se puede leer en la escena del crimen desde el punto de vista de una sexóloga?
C.G.: –Las escoriaciones en vagina y ano, más allá de una sexualidad vehemente, podrían ser una marca venganza, de alguien que quiere dejar esa marca. Es marca, es una firma. El mensaje es: "Te lo dedico, querida Norita, total es la firma de lo impune". Me llama la atención que se piensen dos personas o más en la escena de sexo, y que no haya nada fuera de lugar. Imagino que en un asesinato algo se mueve, algo se cae. La resistencia, a menos que sea con un arma de fuego que inmoviliza, deja huellas. Por eso para mí fue una violación. Y ella está prolijamente plantada. No se entiende todo ese orden. Si aun con sexo no demasiado voluptuoso la escena en la cama es evidente, si hay una práctica vaginal y anal, hay mucho más movimiento.

–¿Cómo ve usted la imagen que da la familia de Nora?
C.G.: –Es presentado como una escenografía de la obra de teatro pero sin el texto ni el subtexto; es todo cartón pintado. ¿Por qué no pensar en nuevos contratos al interior de la familia? Cada vez encuentro más casos de éstos. De que cada uno tiene relaciones consentidas por ambos miembros con tal de que no se cuente. Es sumamente común. ¿Que hay muchísimas mujeres que aceptan la bisexualidad de sus maridos? Es más común todavía. Incluso en muchos casos esto está planteado desde el inicio. Los dos quieren una familia, hijos y quieren que la sociedad no los moleste, entonces tienen pactos al interior.

–Usted habla de los materiales con los que los medios arman. ¿Cuáles serían en este caso?
S.D.: –Los medios arman un paralelo de clase con amas de casa desesperadas porque hablan de un country, que en realidad no lo es, sino que es un barrio especial de la ciudad. Ese paralelo ignora el funcionamiento político de muchas ciudades, donde su escala no se mide en términos de cantidad de población sino de influencia económica en los mercados locales y globales. Esto es un traslado, una transposición directa. Río Cuarto es una ciudad rica, con un gran potencial agropecuario, que tiene una conexión más con el mundo que con la Argentina; es una ciudad global, más que una ciudad pensada en lo local. Tiene tal impulso económico que más que vivir su escala con el resto de la argentina, lo hace con otras ciudades globales. Se trata paralelamente de una zona de frontera en la circulación de bienes, objetos o personas en la ilegalidad. Una ciudad de estas características intentará de todas las maneras negar que un crimen como éste, por su condición de privado, tiene alguna relación con la trama social local. La fiesta en este caso no sería solamente un síntoma de liberalidad del lugar, sino de expresión local del poder global, que se ha instalado en la ciudad a través de una economía que los ha translocalizado.
 
10 de diciembre de 2006
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mujeres en venta


[Mariana Carbajal] Exclusivo un informe estremecedor y minucioso sobre la trata de mujeres en Argentina. El infierno de ser una mujer y tener precio.
Una investigación de la Organización Internacional para las Migraciones, a la que tuvo acceso Página/12, revela que la trata de mujeres crece en el país. La connivencia policial y política. Dónde y cómo se reclutan mujeres y niñas. Los secuestros. El engaño. Los proxenetas. Las terribles formas para mantenerlas sometidas y silenciadas.
La trata de mujeres crece en la Argentina de la mano de la "connivencia policial y política" y la "escasez de acciones orientadas a investigar y perseguir este delito". Esta es una de las conclusiones de un extenso informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), al que accedió Página/12 en forma exclusiva, que revela la trama oculta de las redes de trata con fines de explotación sexual de mujeres y niñas en el país. La investigación constató que este fenómeno "compromete todo el territorio argentino" y que hay personas y organizaciones que "específicamente" se dedican a la venta de mujeres. Por una mujer se paga entre 100 y 5000 pesos, dependiendo de la zona, de la edad y las características de la "mercadería". La práctica más común de captación es el engaño, pero también está extendido el secuestro, particularmente en el noroeste. Misiones fue identificada como el área principal de reclutamiento. Las provincias de destino son Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Entre Ríos, Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego. De Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos provienen los proxenetas más importantes que operan en las redes de trata, algunos de los cuales regentean hasta 30 mujeres que alquilan a distintas whiskerías del país y las van rotando. La pesquisa determinó que puede pasar mucho tiempo hasta que una mujer puede liberarse del proxeneta que la explota y "hay casos en que nunca lo logra".
El "Estudio exploratorio sobre trata de personas con fines de explotación sexual en Argentina" es escalofriante. La investigación no apunta a determinar estadísticamente el alcance de este delito en el país, sino a comprender cómo se desarrolla. El informe, de casi doscientas páginas, describe los mecanismos de las redes, cómo opera cada uno de sus eslabones, cuáles son las rutas del tráfico de mujeres y cuál es el perfil de las víctimas. Las prácticas de sometimiento y esclavitud de las mujeres no han cambiado demasiado de las que utilizaba la famosa Zwi Migdal, la red de polacos tratantes que operó en los años '20 en todo el continente y fue la primera asociación de proxenetas de la historia del país.
Para la investigación, que se desarrolló entre marzo y diciembre de 2006, se relevaron 47 causas penales por delitos vinculados a la trata, y se realizaron 55 entrevistas entre funcionarios nacionales y provinciales, del ámbito legislativo y de la Justicia e integrantes de ONG; 30 entrevistas en profundidad a víctimas y tres a tratantes. Los resultados obtenidos se resumen a continuación:
- Hay un predominio de la trata interna, aun cuando fueron identificados casos de trata internacional, sobre todo de mujeres de nacionalidad paraguaya que ingresan por Misiones y Entre Ríos.
- Aunque el estudio no cubrió todo el territorio argentino, el trabajo de campo y el contacto con distintas fuentes de información permitió inferir que "todas las provincias están implicadas": algunas como puntos de origen, como Misiones y Santa Fe, y otras como puntos de destino, como Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Entre Ríos, Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego.
- Se constató que la práctica del secuestro es común para captar mujeres, particularmente desde la provincia de Tucumán hacia La Rioja.
- Las víctimas son mujeres mayores y menores de edad de origen humilde que viven en zonas muy pobres, con precario nivel educativo, que reduce sus posibilidades laborales y un entorno familiar inestable y no contenedor.
- La forma más común mediante la cual logran escapar las mujeres es con la ayuda de algún cliente con el que llegan a establecer una relación de confianza y al cual revelan la realidad de su situación.
- En las investigaciones judiciales aparecen implicados "en forma recurrente funcionarios públicos y políticos".
- Se observaron "con preocupación" prácticas que van desde "la tolerancia omisiva hasta la activa protección de los tratantes por parte de miembros de fuerzas de seguridad".
- El análisis de las causas judiciales revela que fiscales y jueces "carecen de conocimientos básicos para el abordaje de estas formas de delincuencia".
- Otro "déficit" de la resolución de los casos radica en que en las pocas condenas que existen tras extendidas investigaciones, "la comprobación de los hechos se agota en la identificación del regente o dueño del prostíbulo en el mejor de los casos".
- En la provincia de Buenos Aires, en el marco del relevamiento judicial, se identificaron casos de trata en Avellaneda, Cañuelas, Dolores, José C. Paz, La Plata, Los Polvorines, Luján, Mar del Plata, Necochea-Quequén, Pablo Nogués, Salto, San Miguel y Zárate-Campana.

Reclutadores

La investigación detectó tres tipos de tratantes: reclutadores, proxenetas y regentes de prostíbulos. Para su trabajo recurren a la protección de "funcionarios públicos" y de "miembros de las fuerzas de seguridad". Pero los tratantes también necesitan de la labor de otros "operadores secundarios", como empleados de empresas de transporte que garantizan pasajes para el traslado de mujeres o documentación de viaje a disposición, personal de compañías de telefonía celular que proveen líneas "seguras" e individuos encargados de confeccionar documentación falsa para menores y extranjeros.
El estudio de la OIM encontró que "la captación mediante engaño" es la principal forma de reclutamiento de mujeres para su explotación sexual. La provincia de Misiones es el territorio proveedor más importante. Son vendidas a prostíbulos de distintos puntos del país mujeres de las ciudades misioneras de Posadas, Puerto Iguazú, Eldorado, Oberá, El Soberbio, Apóstoles, San Vicente, Campo Grande, Vapiovi, Puerto Rico, San Ignacio y Wanda, entre otras. Las reclutan a través de falsos ofrecimientos de empleo: las propuestas pueden variar desde trabajar en un restaurante, una rotisería o una fábrica, cuidar bebés o ancianos o participar de promociones. Hay reclutadores que trabajan "en relación de dependencia" para los regentes de los prostíbulos y los que lo hacen en forma independiente.
Otra modalidad común, aunque más sofisticada, a través de la cual operan los reclutadores es la realización de un "casting" en un hotel de las zonas de captación de chicas. La convocatoria se hace mediante la publicación de avisos clasificados en un diario o propaganda en alguna radio.
También es frecuente que la actividad de reclutamiento quede en manos de mujeres que ejercen la prostitución en determinados lugares: a veces son obligadas a reclutar a otras mujeres bajo coacción, indica el informe de la OIM. "Los regentes de los prostíbulos amenazan a las mujeres con dañar a su familia en su lugar de origen si no regresan o si lo hacen con menos chicas de las encargadas", advierte el estudio.
Los investigadores pudieron verificar que en muchos casos los reclutadores actúan en pareja y simulan ser un matrimonio, a veces, incluso, con niños. "De esta manera brindan mayor confianza a las mujeres y sus familias para creer en el ofrecimiento de trabajo como niñera o empleada doméstica y el engaño se vuelve más efectivo, tal como lo confirmaron en entrevistas algunas víctimas", destaca el paper.
En algunos casos, los reclutadores funcionan como "comisionistas" y tienen contactos con prostíbulos en distintos lugares del país de los que reciben pedidos específicos o a los cuales ofrecen las mujeres que hayan reclutado, señala el estudio. Por cada mujer captada los prostíbulos suelen pagar una comisión que varía entre 100 y 500 pesos, dependiendo de la "calidad" de las mujeres: "cuanto más jóvenes, más costosas", sostiene la investigación. Se han detectado casos donde específicamente se solicitan mujeres menores de edad con documentos falsos. En otros, les piden que no busquen mujeres mayores de 23 años.
Los comisionistas pueden trabajar con terceros como remiseros, taxistas, vendedores ambulantes o vecinos que "bajan al terreno": el informe aclara que pueden o no saber el verdadero destino de las mujeres o las condiciones del trato propuesto y cobran un precio estimado de 50 pesos por mujer captada.

Secuestro

La investigación detectó "numerosos casos de víctimas de trata que han sido secuestradas por proxenetas, regentes de prostíbulos o sus empleados, personas y organizaciones que se dedican al rapto de mujeres para su posterior venta a los otros operadores de la red". El noroeste del país, señala la OIM, muestra "una asombrosa frecuencia" de esta metodología de captación de mujeres. Se trata de una práctica habitual de los proxenetas santafesinos, aunque también se han encontrado casos en Tucumán y Chaco.
El secuestro no se realiza improvisadamente. "En primer lugar, se efectúa un trabajo previo de inteligencia mediante el cual se identifican y "marcan" mujeres que cumplen las exigencias de los circuitos de trata. Posteriormente se monta un operativo tipo comando del que participan un grupo de personas donde las mujeres son interceptadas en la vía pública y forzadas a subir a un automóvil. Inmediatamente son drogadas para evitar que opongan resistencia y son trasladadas a un lugar donde son violadas y golpeadas una y otra vez. De este modo, las mujeres son sometidas y "preparadas para ser explotadas sexualmente", señala el informe. El caso de Marita Verón, la joven secuestrada el 3 de abril de 2002 en plena calle de San Miguel de Tucumán y posteriormente trasladada a prostíbulos ubicados en La Rioja y otras provincias del país, es un "caso paradigmático" de trata mediante secuestro, puntualiza la OIM.
De acuerdo con el estudio, los casos judicializados analizados muestran que quienes utilizan el secuestro como medio de captación o reclutamiento "gozarían de vínculos directos con autoridades políticas, judiciales y policiales".

Proxenetas

A diferencia de los regentes de prostíbulos que tienen a su cargo la administración y gestión de estos lugares, los proxenetas obtienen ganancias de la explotación sexual de una o más mujeres de su propiedad que circulan a través de las distintas instancias de la red, pero que no cuentan con establecimientos propios para que estas trabajen. "La explotación puede darse sobre mujeres que previamente ejercían la prostitución o que nunca antes lo habían hecho", destaca el estudio. El relevamiento de causas judiciales y la entrevista a víctimas de trata reveló que el medio "más clásico" de reclutamiento de los proxenetas es el "enamoramiento", por ello se los denominan también "maridos". "Es decir –describe el informe–, simulan una relación sentimental y utiliza la vulnerabilidad que dicha relación genera en las mujeres". Una de las modalidades constatadas por los investigadores mediante la cual los proxenetas consolidan el vínculo "sentimental" al tiempo que aseguran la coacción sobre sus mujeres es tener con ellas un hijo al que reconocen legalmente.
Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos han sido identificadas por distintos informantes calificados como las provincias de donde provienen los proxenetas "más importantes que operan en las redes de trata", revela el informe de la OIM. Ellos envían a sus mujeres –algunos pueden llegar a tener treinta– bajo el sistema de plazas o alquiler a distintos cabarets y whiskerías en todo el país, especialmente Córdoba, La Pampa, Entre Ríos, Chubut y Santa Cruz, donde son explotadas sexualmente, señala el estudio. Algunas mujeres que pueden generar hasta 1200 pesos por día. Y un proxeneta puede alcanzar una ganancia neta de 13 mil dólares por año por mujer.
"Generalmente pasa mucho tiempo hasta que una mujer logra liberarse del proxeneta que la explota y hay casos en que nunca lo logra", señala el estudio. Las modalidades detectadas mediante las cuales una mujer puede romper esa relación son: comprar su libertad mediante una suma de dinero, reclutar a otra mujer que pueda ocupar su lugar o ser abandonada por el propio proxeneta cuando la edad, una enfermedad o alguna otra razón le impide producir las ganancias esperadas.

El Infierno
La investigación cuenta que las mujeres engañadas o secuestradas que llegan a los locales se reconocen fácilmente porque son "las que lloran". Si la mujer opone resistencia y se niega a ser explotada sexualmente, el regente o sus empleados ponen en marcha los distintos mecanismos de disciplina. "La mujer es violada y golpeada una y otra vez hasta que asuma su nueva condición y acepte pasar al salón a prostituirse. Asimismo, en estos casos suelen amenazarla con matarla o lastimar o matar a su familia en su lugar de origen", describe el informe.
En los prostíbulos las mujeres pierden todo contacto con el mundo exterior. "Su circulación se reduce al salón principal del local y las habitaciones donde se efectúan los pases y en las cuales generalmente se encuentran encerradas bajo llave cuando no trabajan", precisa la investigación de la OIM. Los preservativos que usan y la ropa con la que trabajan, tangas y corpiños, se las cobran: los gastos se anotan en una cuenta en la que ellas siempre terminan debiendo dinero al regente del local. Cuando les permiten efectuar llamadas telefónicas a su familia también lo hacen vigiladas para evitar que revelen su verdadera situación. Se han detectado casos de locales con sofisticados sistemas de vigilancia con circuitos cerrados de televisión con cámaras en todos los espacios del local, vidrios blindados o altos muros alrededor del cabaret o whiskería.
3 de enero de 2007
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el azote de la violación de las niñas


[Sharon LaFraniere] Cifras escalofriantes. En Namibia, una de cada cinco mujeres es violada antes de los cinco. En Madagascar la situación es apenas mejor.
Sambava, Madagascar. A 48 kilómetros de esta sórdida ciudad a orillas del mar, Justin Betombo cuida sus plantas de vainilla y vitorea al equipo local de fútbol como si no tuviera otra preocupación en la vida. Y, de hecho, lo que había sido uno de sus problemas más grandes, ha desaparecido casi mágicamente.
En la oficina del fiscal general, un documento con las acusaciones de que había sodomizado a su sobrina de nueve años, ha desaparecido.
Betombo fue detenido en 2003 después de que la niña, Kenia, dijera que él la violaba salvajemente. La policía obtuvo su confesión, de la que más tarde se retractó, y un certificado de un médico certificando que Kenia había sido violentada sexualmente, lo que la había dejado incontinente y anoréxica. La denuncia había sido enviada dos veces al fiscal.
Allá había terminado todo. Betombo asistió a una audiencia en la oficina del fiscal, pero los padres de Kenia no fueron informados. Las actas no se encuentran en ninguna parte. Y Betombo salió de la oficina como un hombre libre. Los padres de Kenia, afligidos por lo que veían como una parodia de justicia, pidieron que se publicara su nombre, con la esperanza de que su caso sentara un ejemplo.
Entre los niños del África subsahariana, estas historias son inquietantemente corrientes. Incluso en momentos en que esta región lucha por adoptar muchas de las normas del mundo desarrollado en cuanto a los niños, incluyendo la educación universal y restricciones al trabajo infantil, hay un problema -el de los abusos sexuales de los niños- que es testarudamente resistente al cambio.
En gran parte del continente, dicen los defensores de los niños, los perpetradores son protegidos por el estatus tradicionalmente bajo de las niñas, una persistente creencia de que los abusos sexuales deben resolverse en privado y sistemas judiciales que son una pista de obstáculos para las víctimas. Los datos son escasos y la violencia sexual claramente no es reportada completamente. Pero los informes de la policía de Sudáfrica dan una idea del alcance del acoso sexual de que son víctimas los niños. En los doce meses que terminaron en marzo de 2005, la policía informó de más de 22 mil casos de violación de niños. En contraste, Inglaterra y Gales, con nueve millones de personas más que Sudáfrica, reportó 13.300 violaciones de mujeres y niñas en el período de doce más reciente.
"La prevalencia de la violación infantil en Sudáfrica es realmente astronómicamente alta", dijo la doctora Rachel Jewkes, especialista en violencia sexual del Consejo de Investigaciones Médicas de Sudáfrica.
África no es la única que tiene altas tasas de abuso. Aunque un sondeo de nueve países el año pasado, realizada por la Organización Mundial de la Salud, constató en Namibia la incidencia más alta de abuso sexual infantil -más de una de cada cinco mujeres son violadas antes de los quince años-, también reportó abusos frecuentes en Perú, Japón y Brasil, entre otros países. En África los perpetradores son frecuentemente familiares, como en gran parte del mundo. Pero las niñas de este continente se enfrentan a otros riesgos, especialmente en la escuela. La mitad de las niñas escolares de Malawi encuestadas en 2006 dijeron que sus maestros o compañeros de curso las habían tocado de manera sexual sin su complacencia.
Según las estadísticas, el número de casos de abusos está aumentando en Sudáfrica, Zimbabue, Zambia, Uganda, Kenia, Sierra Leona y otros países africanos. Es imposible determinar si eso significa que más niños se están convirtiendo en víctimas, o si son más los que se atreven a denunciar los abusos -o ambas cosas-, dicen los expertos.
Los investigadores citan varias razones por las que el abuso sería tan común: la pobreza, que hace difícil que los padres mantengan seguros a sus hijos; un legado de sociedades violentas y oprimidas, y usos culturales que permiten que los perpetradores eludan los castigos, a menudo casándose con sus víctimas o compensando a las familias de las víctimas.
Pero, a fin de cuentas, según Jewkes, del Consejo de Investigaciones Médicas, la enorme brecha entre el estatus de hombres y niños y el de mujeres y niñas explica gran parte del clima de relativa tolerancia. "Si tuviera que indicar un problema predominante, sería el de la desigualdad de género", dijo.
Cada vez más los países africanos están reconociendo abiertamente el problema, en parte debido a que el SIDA ha hecho que sea más probable que los niños enfermen o mueran debido al abuso sexual. Hay en curso campañas contra los abusos en Zimbabue, Lesoto, Suazilandia, Kenia, Sierra Leona y otros lugares.
El impacto es evidente en Zimbabue, donde un grupo de defensa de los derechos de los niños calcula que al menos dos mil niñas víctimas de violación han muerto de SIDA desde 1998. "Literalmente por primera vez en la historia de Zimbabue, el abuso infantil ya no es un tema tabú", dice James Elder, portavoz de la UNICEF.
Eso dicho, la respuesta es minúscula cuando se la compara con el alcance de los abusos, dice Pamela Shifman, especialista en protección de la infancia en la sede de UNICEF en Nueva York. "Hay una gran cantidad de niñas afectadas", dice. "Esos delitos todavía son tratados como la falta o el problema de la víctima".
Sudáfrica es quizás la que más lejos ha llegado en el desarrollo de tribunales especializados, tratamientos médicos y terapia, que han sido durante tiempo cosas corrientes en Occidente. Pero incluso allá, dijo Jewkes, un trabajo policial desastroso -por ejemplo, no verificar los domicilios de sospechosos y acusados- condena al fracaso los procesos judiciales.
Más allá de eso, dice Joan van Niekerk, coordinadora nacional de Childline, que gestiona las líneas telefónicas de urgencias infantiles en Sudáfrica, los niños se quejan regularmente de que enfrentarse al sistema de justicia criminal es peor que el abuso sexual mismo.
Como en gran parte de la región, Madagascar, una isla de unos dieciocho millones de habitantes frente a la costa este de África, está haciendo progresos, pero todavía no alcanza los bajos estándares de Sudáfrica.
Desde 2000 UNICED ha formado once equipos de protección a la infancia, los que incluyen a médicos, educadores y jueces para que informen a la opinión pública sobre el abuso sexual y ayuden a las víctimas. Hassan Mouigni, que encabeza las investigaciones de la brigada contra el vicio en la principal estación de policía en Antananarivo, la capital de Madagascar de 1.4 millones de habitantes, ve algunos resultados. Este año, dijo, la comisaría ha investigado 95 casos, en comparación con 40 en 2003.
Pero las autoridades médicas y legales dicen que la enorme mayoría de las familias todavía se aferra a la tradición de aceptar pagos de parte de los perpetradores. Los pocos que presentan denuncias se ven sumergidos en un proceso de justicia criminal que Mouigni califica de profundamente frustrante.
A las víctimas que llegan a su comisaría apenas si puede ofrecerles un poco más que un agente detrás de una máquina de escribir -no tiene psicólogos, ni cámaras de video para grabar las declaraciones, ni cuartos con juguetes o intermediarios amistosos. En lugar de eso, niñas de hasta cinco años deben enfrentarse a sus torturadores cara a cara. Quizás lo más desalentador es que las familias pobres deban pagar al menos quince dólares para pagar costes de la investigación, como guantes y papel para los exámenes médicos.
Eso fue casi suficiente para disuadir a Claudine Ravoniarisoa, que se presentó a la comisaría de Mouigni un jueves hace poco con su hija de quince. Restregando incesantemente las manos, la niña contó a los agentes que un vecino la había violado cuando su madre estaba en el hospital. "Destruyó mi vida y mi cuerpo", dijo.
Pero una vez que la madre se enteró de los costes, decidió identificar al perpetrador solamente como "el señor X".
"No tengo dinero para seguir con esto", protestó, mientras un agente trataba de convencerla de que persistiera.
En otro cuarto. Domoima Rahamtanirima denunciaba a su cuñado por acosar a su hija de cinco años, Menja. Durante dos semanas después de los abusos, dijo la señora Rahamtanirima, la niña lloraba cuando orinaba.
Rahamtanirima pidió prestado el dinero que necesitaba para el examen médico. No le quedó nada con qué comprar las medicinas que les prescribió el doctor. Terminada la denuncia, la niña recorrió con su vestido blanco con volantes la sala del tribunal, tan atiborrada de demandantes, acusados y sus partidarios como una estación del metro de Nueva York en hora pique. Esperó durante horas, luego se sentó a una mesa frente a todos ellos y, con su débil voz, identificó a su tío, sentado al otro lado de ella, como su agresor.
"Tuvimos que hacerlo", dijo su madre, que dijo que todos en el pueblo sabían sobre el caso y que pidió que se mencionara el nombre de su hija y permitió que se le tomaran fotografías. "Todos deberían saber que estas cosas no se les hacen a los niños".

Búsqueda de Justicia
Los padres de Kenia, Antoine y Joazandry Moravelo, se muestran igualmente apasionados sobre la necesidad de justicia para su hija.
Pero después de cuatro inútiles años, han perdido todo, menos la esperanza. Aunque su foto y nombre aparecieron en los diarios locales, dijeron, nadie ha sido responsabilizado.
Kenia, la sexta de ocho hijos, se mudó a vivir con su tía y tío Lydia y Justin Betombo a los ocho después de que ellos prometieran ocuparse de su educación. Compartir la educación de los niños es común en África, y los Betombo, que vivían a 45 minutos de distancia, tenían más que los Moravelo: un coche y una casa arbolada de dos habitaciones, con paredes de metal en lugar de la choza con techo de paja de los Moravelo.
Pero Kenia dijo que la casa no era un paraíso. Dijo: "Mi tío me mostraba su pene siempre que podía, y yo siempre huía". La respuesta habitual de su tía era, dijo: "No se lo cuentes a nadie".
Una noche a mediados de 2002, estando su tía fuera, contó Kenia, su tío la llamó a su cama. "Como no quise, él se metió en mi cama", dijo. Después, dijo ella, él le dijo: "Si cuentas lo que ha ocurrido, te mataré". Dijo de ella, de todos modos, se lo contó a su tía, y esta le dijo que no se lo contara a nadie. Sin embargo, era difícil ocultar las consecuencias físicas de la violación.
Kenia perdió el control de su esfínter, tuvo que dejar de ir a la escuela y no quería salir de casa. Durante seis o más meses, su único tratamiento fue un curandero tradicional que le dijo que hirviera algunas hiervas y se lavara con ellas. Finalmente, demacrada y débil, Kenia se acercó a una vecina. "Me dijo: ‘Estoy enferma, estoy enferma', y estaba llorando", dijo la vecina, Suzanne Mboty, que conocía a los padres de Kenia.
Horas después de que la vecina llegara a su pueblo, el señor Moravelo fue a recoger a su hija. "Estaba tan, tan delgada, que no podía creer lo que veían sus ojos", dijo. Su madre dijo que Kenia ni siquiera se podía sentar. "Abrí su bolsa, y todo lo que llevaba eran sus bragas llenas de excrementos", dijo. "Me dije: ‘Dios mío, ¿qué es esto?'"
Kenía se negó a decir nada. Pero en la clínica local, la enfermera le mostró las tijeras y le dijo que la operaría no Kenia no decía la verdad.
Eso inició un tratamiento médico de Kenia de casi cuatro años, incluyendo una colostomía, los operaciones para suturarla, y repetidas hospitalizaciones por emaciación muscular, incontinencia y anorexia. Su madre dijo que a veces ella se niega a comer, porque defecar le es doloroso. Los informes médicos indican que el músculo que controla la defecación fue en gran parte destruido y que su canal anal está gravemente cicatrizado.
La familia está destrozada: los padres de Kenia tuvieron que vender su arrozal y mudarse a Diego-Suarez al norte para su tratamiento. La mayoría de los otros hijos se quedaron en casa, al cuidado de los hermanos mayores. Kenia, ahora de trece, vive temporalmente en Antananarivo, donde un doctor está tratándola con una dieta especial.
Un cirujano que la examinó hace poco dijo que era improbable que se recuperara completamente. La incertidumbre acecha a Kenia, dijo su madre. "A veces me dice: ‘Me duele el cuerpo. Tengo tantos problemas. Ya no voy a la escuela. Todo lo que me pasa son enfermedades'", dijo.
Los esfuerzos jurídicos de la familia han sido todavía menos exitosos. Moravelo presentó una denuncia a la policía, pero los agentes no tenían coche; él tuvo que llamar a un taxi para que pudieran ir a por Betombo, para ser interrogado. Asustada y sollozando, Kenia acusó a su tío en la caótica comisaría.

Justicia Subvertida
Betombo y su mujer negaron la versión de Kenia. Pero finalmente -después de que los policías lo golpearan, dijo Betombo- firmó una confesión, fue detenido
y llevado al despacho del fiscal en la cercana Antalaha.
El padre de Kenia dijo que eso fue lo último que oyeron del caso hasta unos días después, cuando unos amigos le dijeron que Justin Betombo estaba "feliz y libre" otra vez en su pueblo.
Betombo dijo que él había convencido al fiscal de que su confesión era falsa. Los padres de Kenia dicen que nunca fueron llamados para corroborar su versión.
"Yo trataba a esta niña como si fuera mi propia hija", dijo Betombo. "No puedo entender por qué dicen que yo habría hecho una cosa tan terrible. Creo que me tenían envidia y que están tratando de arruinarme la vida".
El departamento de policía de Sambava envió, meses después, una nueva denuncia al despacho del fiscal. Pero Sophie Ramahakaraha, la fiscal a cargo, dice ahora que no tiene ni archivos ni recuerda el caso. Los casos reales de violación de niñas son raros, dice. "A menudo los padres son pobres y utilizan este método para conseguir dinero", dijo.
Pero para Daul Randriamalaza, inspector de policía de Sambava, no hay ninguna duda de quién es la víctima en este caso.
"No quiero hablar sobre corrupción aquí, pero creo que es seguramente lo que pasó", dijo, mientras los presos miraban desde el pequeño calabozo de la comisaría.
"Yo mismo tengo hijos. ¿Cómo podría aprobar esta situación?"

1 de diciembre de 2006
©new york times
©traducción mQh
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dónde está lópez 6


[Adriana Meyer] El caso López ya golpea a la puerta de la Corte Suprema. Miembros de organismos de derechos humanos se reunieron ayer con dos ministros de la Corte.

El caso López llegó a la Corte Suprema, aunque su expediente judicial todavía está en camino. Un grupo de abogados, testigos y dirigentes del Encuentro 30 Años, Memoria, Verdad y Justicia fueron recibidos ayer por los ministros Enrique Petracchi y Ricardo Lorenzetti, quienes compartieron la "preocupación" por la situación del testigo que lleva dos meses y medio desaparecido. Los jueces no anticiparon cómo se pronunciarán sobre el conflicto de competencia planteado en las dos causas que investigan el hecho, pero se comprometieron a resolverlo lo más rápido posible por su "gravedad", según comentó a Página/12 uno de los participantes de la reunión. Los organismos de derechos humanos quieren que el caso sea investigado por la Justicia federal, lo que implicaría calificar el hecho como "secuestro". Por otra parte, ayer fue repudiada la represión policial al escrache al represor Rodolfo González Conti.
La mayor sorpresa del encuentro en la Corte fue la comprobación de que el caso todavía no llegó al máximo tribunal porque la jueza de garantías Marcela Garmendia, que fue quien planteó la cuestión, no lo envió. Hace 20 días, Garmendia le pidió a su par del fuero federal Arnaldo Corazza que se inhibiera de seguir interviniendo en una causa iniciada por el hábeas corpus que se presentó a partir de la desaparición de López. Ante la respuesta negativa del juez y del fiscal federal Sergio Franco, la magistrada acudió a la Corte Suprema nacional para que resuelva quién debe continuar a cargo del caso. Pero aún no mandó el expediente. Por su parte, Corazza no respondió el pedido de la querella para que la causa que él lleva pase a investigar "privación ilegal de la libertad".
El Encuentro 30 Años Memoria, Verdad y Justicia pidió por ese tema el viernes una audiencia con el máximo tribunal, que se concretó ayer cuando Petracchi y Lorenzetti recibieron a la testigo Nilda Eloy, la abogada de López Myriam Bregman, la ex detenida-desaparecida Adriana Calvo, el abogado Fernando Molinas (Liberpueblo), el abogado José Schulman (LADH) y la dirigente del MST Vilma Ripoll.
Las mismas agrupaciones que participaron ayer de la entrevista en tribunales estuvieron el martes en el escrache contra el represor González Conti, que fue reprimido con gases, y balas de goma por la Policía Bonaerense. Abuelas de Plaza de Mayo, Madres Línea Fundadora, Familiares de Desaparecidos, H.I.J.O.S. Capital y Hermanos de Desaparecidos repudiaron "enérgicamente la brutal represión ejercida contra los manifestantes". Además, la agrupación HIJOS y el Frente Darío Santillán marcharon hacia la Casa de Gobierno provincial con el mismo sentido.

30 de noviembre de 2006
©página 12
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