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terror en la frontera[Stephen Franklin] Ilegales arriesgan perder sus vidas o quedar mutilados. Tapachula, México. Daisy Méndez Mendoza se lleva las manos a la cara y llora. ¿Qué hacer ahora? ¿Volver a Estados Unidos o irse a casa, a Honduras?Después de días en el camino, acaba de llegar a la Casa del Migrante, un refugio para los inmigrantes que cruzan la frontera, bastante abierta, entre Guatemala y México. A su lado en el banco, hay una pila con todo lo que posee: un montón de ropas sucias y sudadas. Está aquí porque quiere una vida mejor para sí misma y su bebita, a la que dejó en casa. Y es de casa y su sombrío futuro de donde quiere escapar. Es donde ha sido robada repetidas veces y sólo pudo encontrar un trabajo en una tienda a tres dólares por día, lo que apenas alcanzaba para sobrevivir. Daisy espera encontrar trabajo en Estados Unidos. Pero la chica de 20 años no sabe dónde ni cómo. Todo lo que sabe es el nombre de un tío en Los Angeles. Se dirigía hacia el norte, a bordo de un tren de carga llamado ‘La Bestia’. Le da terror. Ahora está aquí, en una encrucijada que viven innumerables otras mujeres que cruzan fronteras en todo el mundo. Ella -y ellos- están tratando de decidir si seguir adelante a pesar de los peligros, peligros que pueden ser mucho más grandes para las mujeres que para los hombres. En el camino hacia las vidas que esperan llevar, las mujeres son violadas. Son maltratadas. Vendidas. Despojadas de su humanidad. Y sin embargo muchas continúan. Ayer, cuando Daidy esperaba para abordar el tren con dos amigas, dos mujeres mayores se les acercaron y convencieron a sus amigas para que trabajaran en un bar. Les dijeron que las mujeres jóvenes podían ganar dinero para hacer el viaje hacia el norte. Pero Daisy está segura de que serán obligadas a trabajar de prostitutas, que serán vendidas de un burdel a otro y luego, como otras, desaparecerán. Sin sus amigas, se sienta sola en el agobiante calor, atormentada por los recuerdos. Hace tres años, viajaba con varios jóvenes por la misma ruta cuando una pandilla los sacó de la Bestia, robándoles todo lo que llevaban. A Daisy la separaron de los hombres, y la golpearon y violaron. Fue tan maltratada, que pasó varios días en el hospital. Las pandillas controlan los trenes y cobran a los emigrantes que quieren viajar. Les roban su dinero y sus ropas, y usan a las mujeres como quieren. "No me siento segura. No. Una mujer corre muchos más peligros que un hombre", dice Daisy, con su cara inflamada por las lágrimas y el calor. Sin embargo, está aquí, de vuelta en la esquina sudoccidental de la frontera guatemalteca-mexicana, con sus kilómetros de ciénagas y tierras bajas tropicales bañadas por el sol. Para muchas mujeres desesperadas, y esperanzadas, en ruta hacia el norte, es la puerta de atrás hacia una vida mejor. Tren de Carga Experiencias con la Bestia 28 de diciembre de 2006 ©chicago tribune 15/01/2006 17:15 Comentarios » Ir a formulario
He leído algunas malas experiencias acerca de la migración hacia estados unidos en el paso por mexico y me doy cuenta de que no hay la ayuda necesaria pero si en algo puedo ayudar a algunas personas en su paso por el D.F. puede contar con ello que me escriban a mi correo desde un café internet VANADIUM2000@HOTMAIL.COM
Fecha: 13/08/2006 04:03.
Me gustaria saber si tienen informacion sobre el Acuerdo de Bruselas donde se habla de la proteccion a los ilegales que trabajan en mexico. Muchas Gracias
Fecha: 13/08/2006 21:43. |
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