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perdón en el corredor de la muerte


En venganza por los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, un vecino de Texas asesinó a dos hombres y dejó parcialmente ciego a otro cuando le disparó en la cara. El sobreviviente, un musulmán de Bangladesh, y el asesino condenado, tratan de comunicarse.
[Richard A. Serrano] Dallas, Texas, Estados Unidos. Sólo hablaron dos veces.
La primera vez fue hace diez años cuando Mark Stroman, armado con una escopeta recortada irrumpió a través de la puerta de una gasolinera de Dallas y preguntó furiosamente al dependiente de piel oscura, Rais Bhuiyan, "¿De dónde eres?"
La segunda fue una breve llamada telefónica este verano poco antes de la fecha de la ejecución de Stroman. "Te perdono y no te odio", dijo Bhuiyan al hombre que le disparó en la cara, dejándolo ciego de su ojo derecho.
"Gracias de todo corazón", dijo Stroman. "Te quiero".
Después de todas las conmemoraciones del décimo aniversario del 11 de septiembre de 2010, todavía hay una historia por contar. Los eventos en los que estuvieron implicados Stroman y Bhuiyan ocurrieron lejos del sitio de los atentados, pero se relacionaban directamente con ellos. Su historia es un contrapunto a gran parte de la historia de la última década, pero sin embargo es crucial en ella. Es una historia de terror y venganza. Pero también de perdón.
Bhuiyan viene de Bangladesh, uno de los ocho hijos de una familia musulmana profundamente religiosa. Sirvió en la fuerza aérea de Bangladesh. Cuando su familia se dispersó -un hermano en Dubai, una hermana en Toronto-, se marchó a Estados Unidos. Dejó a su mujer, se mudó a Nueva York y estudió ordenadores; luego, a los veintisiete, se marchó a Texas a ayudar a un amigo con una gasolinera.
Llegó a Dallas el 11 de mayo de 2001. Había ganado la lotería de un visado para Estados Unidos, que lo ponía en la ruta hacia la ciudadanía, y estaba haciendo los preparativos para traer a su esposa.
Después del 11 de septiembre, algunos clientes de la gasolinera se pusieron agresivos. Lo podía saber por el modo en que lo miraban, y lo que decían. Otro musulmán había sido asesinado en un tiroteo cerca de aquí.
El 21 de septiembre, entró Stroman. Llevaba gafas de sol oscuras, una gorra de béisbol y un pañuelo rojo. Bhuiyan vio la escopeta y abrió rápidamente la caja. Puso doscientos dólares en el mesón.
Bhuiyan retrocedió. "Por favor, no me dispare", dijo.
Stroman le preguntó: "¿De dónde eres?"
"¿Cómo dice?"
Sacó el arma. Apuntó directamente a la cara de Bhuiyan.
En la ambulancia que corría hacia el hospital, Bhuiyan recitó versos del Corán. Lloró por su madre. Recordaba lo que le había dicho hace muchos años. Sigue la fe islámica, le dijo, y perdona a los que te ofenden.
La madre de Stroman bebía demasiado. Le contó que cuando él estaba creciendo en Dallas, le habían faltado cincuenta dólares para abortar. Ella hubiese preferido tener un perro. Su padrastro también bebía y golpeaba al chico. Le enseñó que eran racialmente superiores.
A los doce, Stroman estaba fumando marihuana, y pronto probaría el cristal y la cocaína. Mientras entraba y salía de la cárcel por robo, asalto y usurpación de tarjeta de crédito, se unió a un pandilla de la cárcel formada por racistas blancos. Trabajaba esporádicamente en un taller de carrocería y ponía losas de granito y mármol. Tenía cuatro hijos.
Cuando entró a la gasolinera, Stroman estaba en libertad condicional por posesión ilegal de armas de fuego. Era el segundo de sus tres ataques contra gasolineras y tiendas de alimentación. En uno de ellos, Stroman mató a Waqar Hasan, inmigrante paquistaní de 46 años. En otro, asesinó a Vasudev Patel, un budista de 49 años, de India.
Tom Boston, dueño del taller de hojalatería y pintura donde trabajaba Stroman, lo identificó en el granuloso video del tercer tiroteo.
Un amigo, Melquiades Gonzales, lo vio en un calabozo en Dallas. Stroman le contó que después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 había estado despierto y colocado durante la mayor parte del tiempo . "Estaba impactado con lo que había ocurrido cuando pusieron una bomba en el World Trade Center", dijo Gonzales said. "Murmulló que pensaba que tenía que hacer lo que el país no quería".
Stroman decía que una hermana suya había muerto en el centro comercial. Ninguna de sus víctimas era árabe, que eran los que Stroman dijo que atacaría para vengarse. En el tribunal por el asesinato de Patel, sonrió con Bhuiyan y los otros. Más de una vez les mostró el dedo corazón.
Después de ser sentenciado a muerte, no se arrepentía. En una entrevista dijo que había planeado un cuarto ataque contra una mezquita en Dallas. "Iba a entrar disparando contra los árabes", dijo, riendo. Les iba a decir lo que dijo a sus otras víctimas. "Dios bendiga a Estados Unidos".
Bhuiyan fue operado en numerosas ocasiones. Su esposa en Bangladesh, aterrada por el intento de asesinato, nunca se le unió en Texas. Le dolía la cabeza ordenando a su cerebro que usara su ojo bueno. En las noches despertaba asustado, todavía recordando las gafas de sol oscuras y el pañuelo rojo de Stroman.
Bhuiyan también oyó la voz de su madre. "Es mejor aquel que puede perdonar".
En 2009, Bhuiyan viajó a la Meca. Oró durante días, tratando de liberarse de su rabia. Cuando volvió a Estados Unidos, veía a Stroman de la misma manera que los secuestradores del 11 de septiembre de 2011. "Veía a Mark de la misma manera. Tenía un alma cercana, tal como ellos". Todos eran "ignorantes", dijo.
Desde la cárcel, Stroman escribió cartas a familiares y amigos. "Eso no fue un crimen de odio, sino un acto de Pasión y Patriotismo, un acto de país y compromiso, un acto de retribución y recompensa", dijo. Se llamó a sí mismo el "primer estadounidense en tomar represalias y tomar una posición".
"Podría ser un Estadounidense Malo, pero es difícil". Él era "Texas Loud and Texas Proud", dijo. Terminaba sus cartas con: "Dios bendiga a Estados Unidos".
Sin embargo, este año la retórica de Stroman era más suave. "Esperando pacientemente, mirando profundamente dentro de mí", decía en una carta en junio. Escribió sobre volver al cristianismo y sobre cómo "trayecto de muerte me ha cambiado verdaderamente y creo que es parte del plan del Señor".
Se enteró por sus contactos con el mundo exterior que Bhuiyan y las familias de los dos hombres que asesinó estaban reconsiderando sus ideas sobre su ejecución.
Con menos de un mes para vivir, Stroman sintió que "esto es más grande que yo o Rais. Pero empieza con el perdón de Rais".
Le escribió a Bhuiyan. "Querido Rais. Mi muerte está anunciada para el veinte de julio de 2011 en Huntsville... y eso quiere decir que tengo que dejar algunas cosas claras con el mundo... Con muchas emociones que fluyen como nubes en el cielo... más vale tarde que nunca. Así que empecemos. Yo estaba completa y totalmente equivocado y espero que me puedan perdonar".
Para entonces, dijo Bhuiyan, se dio cuenta de que había "perdonado a Mark Stroman hace muchos años". Simplemente no sabía cómo expresar su perdón, cómo encausarlo, cómo contárselo a Stroman.
Luego se enteró de que el gobernador Rick Perry había firmado una proclamación de defensa de los derechos de las víctimas. Entre esos derechos hay una sesión de mediación para que las víctimas puedan conocer a sus agresores. Bhuiyan pidió su sesión. Dijo que no ha recibido respuesta. Pidió al gobernador que postergue en treinta días la ejecución. Dijo que no había oído nada.
Entabló una demanda y la mañana del 20 de julio, el último día de Stroman y la última posibilidad de Bhuiyan, sus abogados alegaron en la corte federal que el estado debía proteger el derecho de Bhuiyan a una sesión de mediación. Cynthia Burton, en representación de  Perry, dijo que Bhuiyan debía haberlo pedido hace años. Sugirió que estaba usado al sistema para lograr una suspensión de la sentencia. El juez lo rechazó.
Bhuiyan lanzó una avalancha de apelaciones de último minuto. Dijo que queria ver que Stroman era un ser humano. "Tengo que mostrarle que yo también soy un ser humano", dijo.
Las apelaciones fallaron.
Antes en el día, sin embargo, Bhuiyan logró hablar brevemente con Stroman, por celular. La línea estaba muy irregular, y durante un tiempo Stroman había estado luchando con cómo decir que lo sentía.
"Oye, hombre, gracias por todo lo que has tratado de hacer por mí", le dijo a Bhuiyan. "Usted me inspira. Gracias de todo corazón, tío".
""Mark, deberías saber que estoy rogando a Dios, el más clemente y misericordioso", dijo Bhuiyan. "Te perdono y no te odio. Nunca te odié... Esto es desde el fondo de mi corazón".
"Eres una persona extraordinaria", dijo Stroman. "Gracias de todo corazón. Te quiero, hermano... Me llegaste al corazón. Nunca esperé algo como esto".
"Tú también me llegaste al corazón".
Tres horas después, Stroman, de 41 años, fue amarrado.
"Estoy completamente en paz", dijo. "Dios bendiga a Estados Unidos. Dios bendiga a todos".
7 de diciembre de 2011
21 de octubre de 2011
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

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