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GRAFITEROS EN LA DELGADA LÍNEA DE LA LEY - antonio ortega ávila


Los grafiteros son jóvenes con talento artístico y audacia de zonas marginadas de la Ciudad de México y sus alrededores, acosados por la policía e integrantes de bandas o equipos que retan la autoridad, y que en ocasiones se colocan al filo de la ley. Anónimos y atrevidos.

Ciudad de México, México. María Araceli Toscano Aguiar, profesora de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS), afirmó que la actividad de los grafiteros "es anónima, pues sus realizadores firman con apodo y sólo la banda a la que pertenecen o los grupos contrarios los conoce".
Sus seguidores pueden ser considerados artistas, delincuentes o víctimas, según las circunstancias, pues utilizan esta forma de expresión para manifestar en forma abierta su estado de ánimo o punto de vista sobre cualquier aspecto social, económico o político, dijo.
De acuerdo con una investigación que realizó recientemente, el mayor reto de estos jóvenes es no ser sorprendidos durante la elaboración del graffiti, denominado por ellos "rifarse el físico", pues entre mayor peligro implique más respeto adquirirán.
Por lo regular son menores de 18 años, se juntan en lo que llaman "srews", y para entrar a estos equipos los candidatos deben pasar por pruebas, como plasmar grafías en lugares de difícil acceso. Entre más riesgo se corra o se repita el mayor número de veces, con la firma o "placa" de su autor, se tiene mayor posibilidad de ingresar a una comunidad.
Toscano Aguiar dijo que el grafiti se convierte en un acto delictivo cuando se hace en superficies privadas, sin permiso del dueño, pues se cae en daño en propiedad ajena. Son los casos de pinturas en bardas, baños, vagones del Metro y transportes públicos.
Pero, dejo en claro que se trata de una actividad estética porque incluye formas, figuras, colores y contenidos, a pesar de que, en general, su creador no tiene ninguna preparación en este sentido.
A los "srews" les atraen las "pintas" furtivas, como pintar en el Metro, pues su obra tendrá un mayor público y cruzará toda la ciudad. Eso hace popular al autor, reconocido por su seudónimo. Además, desafiará a la autoridad y supondrá de todas sus habilidades para no ser aprendidos por la policía.
En términos legales, agregó, pintar sin permiso en lugares públicos o privados es una falta administrativa, por ser un perjuicio contra la sociedad, estipulado en el Código Penal. Dice que quien destruya o deteriore un bien ajeno se le impondrán de entre 75 y 220 dólares de multa. Pero su se trata de un asunto grave, el culpable puede recibir una pena de hasta cuatro años de cárcel.
Toscano dijo que el graffiti no terminará mientras los jóvenes no sean escuchados. "Necesitan espacios públicos para ser tomados en cuenta", señaló.
La especialista recordó que este arte callejero surgió en Estados Unidos en la década de los sesenta y se le consideró una manifestación cultural. En la misma época apareció en México por influencia de la frontera norte, se pintaban las bardas y "produce un efecto negativo entre los pobladores, porque no se pedía permiso y se tomaba como expresión de los llamados chavos banda (pandilleros)".
En la actualidad, algunos grafiteros solicitan permiso a los dueños de bardas y espacios para elaborar sus murales.
La maestra de Trabajo Social considero que en suelo mexicano la primera "pinta" (mensaje público en una barda) del que "se tiene conocimiento fue en la casa de Hernán Cortés, donde los habitantes reclamaban la forma como llevaba el gobierno y el maltrato a los indígenas. El conquistador solucionó este problema con consignas (sobrepuestas) como: paredes blancas, papel de necios".

28 de julio de 2004
©univision
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