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SAUDÍES RECIBEN PEQUEÑA DOSIS DE DEMOCRACIA - scott wilson


Resultados de elecciones locales pueden determinar si el experimento democrático se extiende a otras instituciones públicas.
Riyadh, Arabia Saudí. El objetivo de la familia gobernante, dicen aquí analistas políticos y diplomáticos, es determinar si una forma de gobierno más abierta puede ayudar a deasctivar la amenaza de un levantamiento armado de parte de militantes musulmanes en el reino o si simplemente inspirará a los partidarios de las reformas a actuar con más vigor contra el control del poder por parte del príncipe.
Un beato musulmán de las pequeñas montañas del norte de Arabia Saudí, Agami, ha puesto sus vistas en uno de la docena de escaños en el consejo municipal de Hail, una ciudad agrícola a unas 800 kilómetros al noroeste de la capital Riyadh. Dijo que estuvo en la cárcel en los años noventa por pedir al gobierno que adoptara normas de derechos humanos, una petición que dice que hará parte de su campaña. También exigirá un programa contra la corrupción y más dinero del gobierno central para proyectos locales de agua potable y salud pública.
Su lema (‘Un Hombre Honesto Y Fuerte') proviene del Corán.
"Habría límites a lo que se me permitirá decir, pero creo que serán razonables", dice Agami, profesor de estudios árabes en la Universidad Musulmana Imam Mohammed bin Saud, de Riyadh. "Le estoy pidiendo a la gente que sean positivos hacia mí, y que creo hasta ahora he causado una buena impresión".
En un país que deriva incluso su nombre de la familia gobernante, pocas instituciones son más extrañas que las políticas electorales. Pero ahora las nacientes campañas para los escaños municipales están inyectando una pequeña pero sazonada dosis de democracia en una vida política hermética en la que el poder se ha basado durante largo tiempo en alianzas tribales y en la proximidad a la realeza.
Al decidir que sólo la mitad de los escaños del consejo serán ocupados por candidatos elegidos en elecciones -la otra mitad de los concejales serán nombrados por la familia real- el gobierno podrá juzgar qué candidatos obtuvieron buenos resultados y con qué mensaje. Ese análisis, dicen aquí analistas políticos y diplomáticos occidentales, determinará si se convocará a elecciones para el resto de los escaños municipales para luego extender la práctica hacia los gobiernos regionales y eventualmente hacia el parlamento nacional para remplazar los nombramientos actuales hechos por la familia real.
Las mujeres -que aquí aún no tienen derecho a conducir-, líderes empresariales y disidentes musulmanes están debatiendo sobre tópicos que van desde la necesidad de reformas políticas a la falta de centros juveniles en un país donde más de la mitad de sus 25 millones de habitantes tiene menos de 18 años. Muchos de los candidatos están invirtiendo gruesas sumas de dinero para ganar y varias firmas de relaciones públicas están fichando clientes. Ven a la democracia como una industria en crecimiento.
"Estamos en camino hacia un nuevo tipo de relación entre los ciudadanos y el gobierno", dice Abdulaziz Alsebail, profesor de literatura árabe moderna en la Universidad del Rey Saúd de Riyadh y miembro de movimiento pro reformas democráticas del país. "Esta es nuestra primera lección en elecciones".
Las votaciones, supervisadas por Naciones Unidas y que han sido programadas para desarrollarse en tres fases, que terminarán a comienzos del próximo año, son las primeras a escala nacional en los 72 años de historia de Arabia Saudí. Las últimas elecciones, en 1963, sólo se realizaron lugar en la región occidental de Hijaz, territorio en que se encuentran las dos ciudades más sagradas del islam: Meca y Medina.
Aunque las elecciones han sido técnicamente autorizadas desde 1977, la convocatoria a votaciones fue lanzado por el gobierno sólo este año y debido a las presiones de la administración de Bush y a organizaciones internacionales de derechos humanos para que democratice su sistema político. Muchas regulaciones oficiales de las campañas deben ser todavía establecidas, lo que deja abiertas cuestiones prácticas sobre cuáles serán exactamente las atribuciones de los consejos municipales, quiénes tendrán derecho a votar y a ser candidatos en las elecciones y qué tipo de publicidad se permitirá que hagan los candidatos.
Una ordenanza municipal de este año permite que todos los saudíes mayores de 21 años puedan votar en las urnas, excepto los que sirvan en las fuerzas de seguridad. Las mujeres no son específicamente excluidas y muchas de ellas se conducen como si se realmente se les permitirá votar.
Durante varias semanas Hatoon Fassi ha dirigido un grupo enteramente femenino cuyos objetivos son revolucionarios si se los juzga de acuerdo a las normas del reino: la promoción de los derechos de las mujeres a participar en todas y cada una de las fases de las elecciones.
"Estas ordenanzas son una luz verde para que las mujeres puedan ser elegidas y votar", dice Fassi, profesora de historia antigua en la Universidad del Rey Saúd que se doctoró en la Universidad de Lancaster, Reino Unido. "Esto es algo que ha hecho el gobierno. Todo lo que hacemos es aceptar una oferta generosa".
Fassi ha estado organizando reuniones vespertinas con mujeres saudíes para diseñar una estrategia electoral. Las conversaciones entre empresarias, expertas en salud pública y académicas doctoradas tienen la frenética cualidad de las sesiones de estrategias de campaña en todo el mundo.
Fassi toma notas en una pequeña agenda, anotando ideas sobre cómo desarrollar páginas web para la campaña y los nombres de candidatas potenciales. Algunos de los garabatos se transformarán en temas de las columnas de periódicos que escribe para hacer frente a los comentaristas conservadores, que comienzan ahora a ponderar el derecho al voto femenino.
"¿Crees que tocarán algunas de esas cosas: que soy mujer, que no cubro mi cara, que nací en el Reino Unido?", preguntó Nadia Bakhurji, una decoradora de interiores que posee su propia firma, en una sesión reciente.
Fassi quiere convencer a Bakhurji, una vieja amiga, para que se presente para un escaño municipal. De momento Bakhurji, que lleva el manto negro abaya pero sin cubrirse el rostro, parece aceptar la idea, aunque expresó preocupación por el tono de una posible campaña contra ella.
Describió su programa como "muy humano" y dijo que hablaría sobre la protección del medio ambiente, la necesidad de centros juveniles y servicios sanitarios, y nuevas regulaciones para supervisar mejor la a veces descuidada industria de la construcción.
"Estos son ahora temas de impacto muy general, no necesariamente temas de mujeres", dice Bakhurji, 37, madre de dos hijos. "El principal problema es romper el handicap mental. De momento vamos tan lejos como podemos, hasta que surja un obstáculo".
En junio la familia real emitió una serie de decretos sobre los derechos de las mujeres después de lo que llamó un "diálogo nacional" sobre el tema. Uno de ellos hizo una excepción a la regla que reserva el trabajo de vendedor a los hombres, permitiendo a las mujeres que vendan ropa interior. Otro decreto permite a las mujeres inscribir negocios bajo su propio nombre sin la firma de un padrino. Lo más sobresaliente, dice Fassi, fue un decreto que estimula a las mujeres a participar más activamente en los "asuntos públicos" del reino.
Pero las mujeres andan con cautela, evitando la desastrosa manifestación de 1991 en la que mujeres saudíes pasaron conduciendo coches por un boulevard de Riyadh. La protesta causó la molestia del gobierno, que todavía no había prohibido oficialmente que las mujeres pudieran conducir. Esta vez el activismo está más tranquilo.
"No estoy soñando", dice Hanan Ahmadi, catedrática de administración sanitaria en el Instituto de Administración Pública en Riyadh que trabaja con Fassi. Si no se permite a las mujeres que voten y puedan presentarse como candidatas, "será como si hubiésemos dado un paso adelante, y dos atrás".
Un funcionario del ministerio del Interior, que habló a condición de mantener el anonimato debido a que las elecciones no son directamente responsabilidad suya, cree que no se permitirá que las mujeres voten. Comparando el tema con el del derecho conducir un vehículo, el funcionario dijo que la sociedad saudí no está preparada para permitir el derecho a voto de las mujeres.
"El papel de las mujeres está cambiando, pero probablemente no es suficiente", dijo el funcionario. "Basamos las reglas electorales en lo que es posible en la vida real. Y justo ahora gran parte de la vida real es responsabilidad de los hombres. No puedo decir que las mujeres podrán participar en este área. Hay muchas otras en que tampoco pueden".
De momento los candidatos más prominentes que se han anunciado provienen de la próspera industria inmobiliaria -promotores inmobiliarios cuyos motivos ya han sido puestos en duda por candidatos rivales. Una compañía de medios de comunicación de Riyadh dijo que un promotor no identificado le había hecho una donación de 200.000 dólares para el anteproyecto de su campaña publicitaria.
Sultan A. Bazie, director de la firma consultora Tariq Media & Publishing, trabaja con un puñado de hombres de negocios que están considerando presentarse a las elecciones. Ha estado buscando asesoría de consultores políticos del vecino Bahrain, donde se realizaron recientemente elecciones municipales propias, sobre el diseño de una campaña exitosa.
"Sería un buen negocio", dice Bazie, que calcula que los candidatos serán capaces de ganar con campañas de menos de 200.000 dólares. "Esto es el principio, y estamos excitados de formar parte de esto, independientemente de si es un buen negocio o no. Pero creo que lo será".
Agami, candidato para el consejo de Hail, dice que su campaña sólo costará algo más de 100.000 dólares. Ha estado tratando de compensar cualquiera posible desventaja financiera apelando directamente a importantes líderes tribales económicamente importantes de Hail, que durante mucho tiempo han detentado el poder político en la región.
En las últimas semanas Agami ha aparecido en más de 20 diwanyas -masivas reuniones de hombres alimentadas de café y tabaco- para exponer su punto de vista. Las reuniones han sido financiadas por dos de las más influyentes familias de Hail.
Agami está también tratando de inyectar algo de populismo en su campaña a medida que trata de llegar más allá de las grandes familias al resto de los 50.000 habitantes de Hail. Dijo que enfatizará su experiencia como preso político cuando haga su campaña en los barrios, en la esperanza de que las crecientes frustraciones en el reino le ayuden a ganar.
"Alguna gente rica gastará más que yo, pero la gente no confía en ellos porque creen que van a usar las votaciones para ganar más dinero", dice Agami. "Es la gente como yo la que tiene una posibilidad".

15 de septiembre de 2004
19 de septiembre de 2004
©washingtonpost
©traducción mQh
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3 comentarios

Jesús Arggennys (Arshy 3L Pol3mik0) -

No puede ser, mis comentarios. Estaba bien pendejo, no me imagino qué hubiese sido de mí si no fuese entrado en ese centro de rehabilitación mental... bueno, ahora ya me tengo que retirar. Me voy en mi pony tailandés rumbo a Narnia. Adiós Dora, adiós Botas, y mucha suerte en la pelea, doña Panchita.

Jesus Arggennys -

No me acuerdo aver escrito esto pero seré yo o habrá alguien que se llama igual que yo mi nombre Arggennys es el más raro del mundo no encuentro su significado... Ojalá que allá gente con el mismo nombre que yo :)

jesus arggennys -

pues la verdad estos hombres se pasan pues la mujer son las mejores y pues nosotros somos unos hijos de su madre santa y la verdad yo apracio mil a todas aquellas mujeres que salen a delante sin un hombre ingrato....
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