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crisis de enseñanza en méxico


[Chris Kraul] Muchos jóvenes abandonan sus estudios. Los padres en las vecindades construyen ellos mismos las escuelas.
Tijuana, México. La caminata de tres kilómetros de Jorge Alvarado para ir a la escuela lo lleva a través del Basurero de los Muertos. El barranco en los bordes orientales de la ciudad es llamado así por los 15 cadáveres, la mayoría víctimas de las guerras entre bandas de traficantes de la ciudad, que han aparecido ahí en los últimos años.
Sus padres se aterrorizan de pensar que algún día pueda tropezarse con un cadáver en camino a la escuela o, peor, presenciar un asesinato. Pero no se amilana -excepto durante la temporada de lluvias, cuando los senderos de tierra del barranco se transforman en un infranqueable pantano.
El niño de 14 años tiene que aguantar, porque no tiene alternativa. El gobierno no puede permitirse construir una escuela secundaria cerca de su casa de Colonia Planicie, uno de las vecindades más pobres de una ciudad que crece tan rápido que se dice que se extiende dos hectáreas al día.
"Traté de matricularme en otra escuela, que está más cerca y tiene una biblioteca y una cancha, pero no había cupo", dijo Jorge un día el mes pasado mientras jugaba al fútbol con sus amigos en el hediondo barranco lleno de basura, justo cuando empezaba la nueva temporada escolar.
El barrio de Jorge es una zona cero de la crisis educacional que está haciendo pedazos el tejido social y la economía de México. Una aguda escasez de escuelas, maestros y fondos gubernamentales, especialmente severa en Tijuana y otras ciudades fronterizas de rápido crecimiento, ha dejado a México detrás de la mayor parte del mundo desarrollado en lo que se refiere a la educación y está contribuyendo a plagas sociales como la drogadicción y la delincuencia.
La crisis también tiene implicaciones para el sur de California y el resto de Estados Unidos; la inmigración ilegal es al menos parcialmente impulsada por padres que desean dar a sus hijos mayores oportunidades educacionales.
Los problemas de la enseñanza en México presentan varios aspectos desagradables, y ninguno tan alarmante como la alta tasa de abandono de los niveles básicos. Casi un diez por ciento de los que terminan la escuela básica no completan su educación secundaria, sea porque los padres no pueden enviarlos a la escuela y los hijos abandonan los estudios para ponerse a trabajar, sea simplemente porque no hay lugar para ellos.
"Hay un embotellamiento en el sistema", dijo Eduardo Vélez Bustillo, un gerente del departamento de educación para América Latina del Banco Mundial en Washington. "La calidad es mala en todos los niveles, pero la escuela secundaria está en crisis porque ahí es donde está la mayor demanda".
Aunque México ha hecho avances significativos en los últimos años para aumentar la inscripción general y la inversión pública en educación, el país todavía renquea detrás de otros países desarrollados en la mayoría de los estándares de competencias educacionales.
En un test de evaluación global estandarizado llamado PISA, los alumnos de noveno básico ocuparon el lugar 34 de entre las 41 naciones que participaron en el examen y el último entre los 28 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. La agencia internacional supervisa las políticas económicas de los países más desarrollados del mundo.
Otras medidas, incluyendo las horas de estudio en clases, muestran a México por debajo de la norma. El país está pagando el precio. Su ineficiente sistema educacional, junto con la corrupción, la carencia de innovación y un sistema legal débil, han ayudado a hacerlo menos competitivo en el escenario mundial, lo que quiere decir que es probable que atraiga menos inversión extranjera y genere menos comercio en el futuro, dijo Eduardo Andere Martínez, un investigador y autor de Ciudad de México.
"Veo un importante deterioro en competitividad en el futuro de México", dijo Andere, profesor de estudios internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de Ciudad de México. "En términos sociales, eso significa más pobreza, más inseguridad y más desigualdad".
Algunos dicen que el coste social de un sistema educacional pobre ya es evidente en Tijuana. Las tasas de drogadicción, especialmente entre las mujeres, son más altas en Tijuana que en cualquiera otra ciudad de México, dijo Jorge Ramos, un antiguo concejal de Tijuana y derrotado candidato a la alcaldía en las elecciones pasadas.
La tasa per cápita de crímenes violentos aquí es más alta que en cualquiera ciudad de México, en parte debido a la escasez de escuelas secundarias. La Colonia Mariano Matamoros, que linda con Planicie, necesita cuatro escuelas secundarias para educar a 6.000 jóvenes que deben sea viajar a distritos aledaños o meterse en las abarrotadas escuelas existentes. Algunos lo han abandonado completamente. "Eso hace que los jóvenes sean susceptibles al delito", dijo Ramos.
Los padres en Colonia Planicie y en Ciudad Juárez, otra ciudad fronteriza, están dolorosamente conscientes de que las carencias educacionales del país amenazan el futuro de sus hijos.
Muchos se han mudado hacia el norte para trabajar, las mujeres, como maquiladoras en las fábricas de salarios bajos que han surgido en las ciudades mexicanas fronterizas, y escapar a la agobiante miseria y asegurar un futuro mejor para sus familias.
"Queremos mejores vidas para nuestros hijos, no las condiciones de atraso, pobreza e ignorancia en que vivimos ahora. La educación es la base del progreso", dijo Narciso Velasco, un padre, de Colonia Planicie.
Ha enviado a sus dos hijos adolescentes a vivir con sus abuelos en Ciudad de México, donde las escuelas secundaria públicas son mejores.
Otros padres de Colonia Planicie han asumido lo que en muchos países es responsabilidad del gobierno: construir sus propias escuelas y mantenerlas. El vecindario construyó y pagó su propia escuela básica, llamada Sheroni, hace cinco años y logró que el gobierno procurara los maestros.
Algunos padres y apoderados están haciendo frente al gobierno, y pagando el precio. Este mes, la policía detuvo a 18 padres durante las últimas protestas contra las escuelas inadecuadas del barrio.
Pero los funcionarios de gobierno responsables de la infraestructura pública no pueden hacer frente al crecimiento demográfico de Tijuana -se calculan unos 70.000 nuevos habitantes o un 5.9 por ciento al año, tres veces el crecimiento del resto de México. México está estirado en todas partes, pero especialmente en Tijuana, donde las demandas de nuevas escuelas y otros servicios públicos son casi imposibles de satisfacer.
En Ciudad Juárez, donde el alto crecimiento de la población ha rebosado el sistema educacional, hay 40 escuelas en construcción para satisfacer la creciente demanda, dijo Alfredo Aguirre Carrete, el director de educación básica del estado de Chihuahua. Pero no son suficientes. Las subdivisiones se están construyendo tan rápidamente que el estado no puede proporcionar suficientes maestros, dijo.
"Un buen ejemplo es una subdivisión llamada Los Arcos, donde se han construido 1.200 casas desde febrero. La gente compró casas porque vieron una escuela en el plan de construcción, pero se encontraron con otra realidad", dijo Aguirre. "Las casas se construyeron tan rápidamente que no hubo tiempo para hacer una lista de los estudiantes, que es una exigencia para la construcción de cualquiera escuela nueva".
"Así, no se pudo lograr que se aprobara la construcción de una nueva escuela antes del año, y de momento los niños deben caminar tres kilómetros para ir a otra escuela, algo que no hace felices a los padres en esta época de inseguridad", dijo Aguirre.
Como en Tijuana, los padres de incluso los vecindarios más pobres de Ciudad Juárez normalmente reúnen sus propios fondos para todas las mejoras y mantenimiento de las escuelas públicas. Los apoderados de la Escuela Manuel Ramos Arispe se las arreglan de algún modo para reunir los 10.000 dólares al año para mantener cuidada y equipada la escuela en un barrio acosado por el vandalismo y la violencia de las pandillas, dijo el director Andrés Hernández.
En el suburbio Anapra de Ciudad Juárez, una colonia de 25.000 personas que se ha materializado en el desierto casi de la noche a la mañana, los padres han construido una escuela básica rehabilitando como aulas dos autobuses abandonados.
Elaine Hampton, profesora de la Universidad de Tejas-El Paso que estudia la educación en zonas fronterizas, dijo que en ausencia de recursos del gobierno mexicano, las fábricas maquiladoras de propiedad de extranjeros deberían ayudar a financiar las escuelas en áreas donde viven sus trabajadoras.
"Las maquiladoras están causando estos cambios de población y están contribuyendo a la falta de infraestructura educacional. Pero sólo hay contribuciones mínimas" de las gerencias de las fábricas, dijo Hampton. Algunos gerentes dicen que ellos facilitan que sus trabajadoras completen sus estudios secundarios o sigan cursos de formación técnica mientras trabajan.
En Colonia Planicie, los vecinos están dispuestos a construir una nueva escuela secundaria ellos mismos si el estado de Baja California les promete proporcionar los profesores. Pero el gobierno se ha negado a hacerlo, diciendo que la población de la colonia es muy baja.
El gobierno ha ofrecido construir una telesecundaria, algo que se construye normalmente en comunidades aisladas, a menudo indígenas, en el sur de México o en zonas montañosas donde el acceso de maestros es mínimo. Los programas por satélite llegan a monitores de video. Cuarenta minutos de instrucción en el aire son seguidos de 20 minutos de discusión dirigidos por un docente. El gobierno mexicano -apoyado por estudios del Banco Mundial- insiste en que las telesecundarias son tan efectivas como las escuelas tradicionales. Pero los padres de Colonia Planicie no quieren saber nada de ellas.
"Todo lo que pedimos es que el gobierno nos envíe docentes certificados", dijo Soledad Pérez, madre de tres hijos en la escuela básica. "Nosotros haremos el resto".
Pérez fue entrevistada antes de la protesta de los padres este mes cuando le tocó el turno de vigilar el sitio donde el estado se propone construir una telesecundaria. Los padre formaron una cadena humana en julio para impedir el acceso de los trabajadores de la construcción y también han organizado demostraciones frente al edificio del gobierno del estado en Tijuana pidiendo una nueva escuela secundaria.
Pero la paciencia del estado se agotó el 6 de septiembre cuando los padres nuevamente bloquearon el sitio en construcción. Se aparecieron policías con porras y se llevaron a la cárcel a 18 padres por impedir la construcción. Fueron dejados en libertad dos días después.
"La gente está sufriendo", dijo el apoderado Velasco refiriéndose a sus vecinos, muchos de los cuales se estaban curando de las heridas que sufrieron debido al rudo trato de la policía. "Pero no abandonamos nuestra lucha".

21 de septiembre de 2004
1 de noviembre de 2004
©los angeles times
©traducción mQh
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