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un hermano que regresa


[Colleen Cason] Tras ser sepultado en una fosa común de Tijuana, los familiares de David García, oriundos de Santa Paula, lucharon contra viento y marea para traer su cuerpo a casa. Tras meses de incertidumbre y dolor.
Tijuana, México. La familia de David García a menudo solía rescatarlo de los pozos que se excavaba durante su vida.
Pero ninguno estaba tan profundo o tan desolado como el hoyo que vino a ocupar ya de muerto.
En la mañana del 5 de julio, 11 miembros de la familia de David se salieron de un camino pavimentado ocho millas al sur de la frontera con los Estados Unidos que da a un camino de tierra que termina en el Panteón Número 11.
Este cementerio municipal es la última parada para los pobres y las almas perdidas de esta ciudad fronteriza de 1.2 millones de personas. Es aquí que el gobierno de México deposita a la gente demasiado pobre como para comprar un lugar donde ser enterrada o que muere sin que nadie reclame sus cuerpos.
La familia de García vino a desenterrar los restos de David y para identificarlos, tras morir en una conocida cárcel mexicana a los 41 años de edad. Y ya que los familiares vieran con sus propios ojos que tenían el cadáver correcto, regresarlo a su natal Santa Paula para ser enterrado al lado de su madre a la que nunca dejó de extrañar.
Pocos ciudadanos estadounidenses pasan por una labor tan triste y horrible. Para los García, fue el clímax de meses de batallas con la burocracia mexicana.
Al final, la familia dio con lo que venía buscando. Pero el haber mirado la fosa común de David, los familiares siguen atormentados por los remordimientos y se preguntarán todas sus vidas como llegó a este terrible fin.
El Cementerio Número 11 no solo es la tumba de los pobres: también funciona como un basurero. Se ha tirado basura por todos lados. Llantas desgastadas. Trapos podridos. Garrafones vacíos. Colchones. Autos mohosos.
La familia de David hizo caravana en un taxi, una minivan, una camioneta pickup y una carroza fúnebre.
Anna Cantero, la vigorosa hermana de David de 48 años de edad iba en la van conducida por Martín Rocha. El director de la funeraria, un hombre serio, parece haber absorbido mucho dolor en sus 37 años de vida. En este día fue el objeto del coraje de Anna.
Durante el viaje al cementerio, le explicó cuantos problemas tuvo que pasar por su familia. Unos días antes, un juez se rehuso a firmar el permiso para exhumar el cuerpo de David. La exhumación se habría retrasado por lo menos unos dos meses más si el no habría dado con otro juez.
"Si doy tantos problemas" Anna le replicó, "dígame y me hubiera encontrado otra funeraria. ¿Qué tal por todos los problemas por los que yo pase?
El desorden y su hermano menor, David García, eran casi inseparables. La madre de ellos murió cuando el tenía 11 años. David nunca tuvo oportunidad de despedirse; algo por lo que siempre lloraría cuando los tragos o las drogas hacían presa de él.
Se fue a vivir con una tía estricta. Tras rebelarse contra su estricta disciplina, David se mudó con Irene, su hermana mayor y su esposo, Nick Nava. Irene se convirtió en una segunda madre para él.
Para esas fechas, David se había vuelto en un habilidoso fiestero. Nick, quien es muy trabajador y labora como un especialista en sistemas de riego para clubes privados y hoteles, a veces se irritaba por tener que mantenerlo.

A Menudo Al Margen De La Ley
David eventualmente se metió en el ejercito y fue entrenado como francotirador. Sin embargo, después de una descarga honorable en 1986, regreso a sus viejas costumbres y tuvo varios roces con la ley.
Hace tres años David, su esposa Lori y sus siete hijos se mudaron a Tijuana. Como David, Lori es oriunda de Ventura. Dado a que les salía más económico, los García trabajaban en San Diego pero vivían al otro lado de la frontera.
En julio 2003, David le llamó a Anna para decirle que había sido arrestado y que estaba detenido sin fianza en la penitenciaría La Mesa de Tijuana por robo y posesión de un cuchillo. Hablaban casi a diario hasta septiembre 2003. La última vez que habló con él fue el Día de Acción de Gracias de ese año.
Conocida como ‘La Peni', La Mesa no es ningún hotel de cinco estrellas. Los grupos de derechos humanos la considera como una de las peores prisiones del mundo.
Este no era ningún lugar para un "pocho" como David. Le dijo a sus hermanas que sus ropas fueron robadas. Por razones que nadie jamas sabrá, no se identificó como ciudadano americano a los representantes del consulado estadounidense cuando fueron a visitar la prisión.
Su esposa, Lori, quien habla poco español, descubrió que el solo visitarlo era enloquecedor. Así que David buscó a la luchona de su familia: Anna.
A través de los años esta madre de tres hijos se ha suavizado un poco, pero para luchar por las batallas de su hermano, se volvió a su antiguo carácter de lucha.
En marzo de este año, le pidió al consulado de los Estados Unidos en Tijuana que indagara por David en la prisión. Cuando nadie llamó por dos semanas, llamó a la cárcel, solo para que le dijeran que David nunca había estado ahí. Sin embargo, tenía las facturas de los cobros de llamadas por cobrar desde La Peni.
Así que llenó un formulario de personas desaparecidas con el Departamento de Policía de Santa Paula. Poco después, un representante del consulado le llamó para informarle que David estaba, de hecho, encarcelado en La Peni y que un funcionario de los Estados Unidos para darle consejos sobre sus derechos.
A finales de marzo, una supervisora con el consulado le llamó y le preguntó a Anna si estaba sentada. Le dijo que encontraron a David, pero estaba muerto.

Enterrado En Una Fosa Común
Había muerto el 12 de diciembre -tres meses antes- de un fallo en el hígado. Fue enterrado en una fosa común en enero, después de que nadie reclamó su cuerpo.
Anna reunió a la familia para dejarles saber la muerte de David. Recuerda haber pasado horas llamándoles a familiares de David, los cuales el gobierno mexicano dijo que no tenía.
La lucha de la familia se mudó a otro frente: el de enterrar a David en el cementerio de Santa Paula, donde tres generaciones de García descansaban en paz. Pero aun este deseo sencillo se topó con una pared.
Bajo la ley mexicana, un cuerpo no puede ser exhumado por seis años por motivos sanitarios, ya que en México, a los muertos rara vez se les embalsama.
Anna sintió que se debía hacer una excepción, ya que David cargaba consigo su certificado de nacimiento y su tarjeta de identidad cuando fue arrestado. Sin embargo, no se hizo un esfuerzo por ponerse en contacto con su familia cuando murió.
El 12 de abril, el consulado estadounidense presentó una protesta oficial por haber violado las leyes internacionales por no haber notificado al consulado norteamericano que había un estadounidense bajo custodia. Tres días después, el gobierno mexicano negó un permiso para exhumar el cuerpo de David.
Tras meses de lucha, por fin se les permitió exhumar una parte donde se pensaba que estaba el cuerpo de David. La exhumación se llevó a cabo el 5 de julio.

Termina La Búsqueda
"Es él", dijo Anna.
El mensaje se filtró a los otros 11 familiares.
"Cha-Cha dijo que es él, que es él".
En la piel precaria de su hombro izquierdo, Anna identificó un tatuaje distintivo de David.
Irene avanzó para mirar el cuerpo del hermano que ayudó a criar. Camino despacio, como si no tenía la fuerza suficiente como para resistir la gravedad.
"Esta encogido como un bebe recién nacido, dijo, llorando.
Anna Cantero, la viuda peleonera que se había quedado en un estado de dolor y furia, se midió con el gobierno mexicano y comprimió seis años de leyes mexicanas a seis meses.
No fue la primera vez que su coraje trabajo a su favor. Cuando Anna tenía 18 años, su esposo, José sufrió una electrocución durante una pizca de aguacates. Un palo de metal que usaba para atrapar la fruta le asestó 16 mil voltios.
Fue llevado rápidamente a un centro para quemaduras de Los Angeles, moribundo. Los cirujanos se vieron forzados a amputar pedazo por pedazo sus manos y gran parte de sus brazos.
Los doctores le dijeron a Anna que incluso si José se recobraba, el tener que cuidarlo iba ser demasiado para ella.
"No me importa lo que ustedes digan. Yo me lo traeré a casa", les dijo Anna a los doctores, según cuenta su hija Mary.
Y lo hizo. José vivió 24 años más y permaneció productivo por el resto de su vida.
"Dijo lo mismo de su hermano", dijo Mary. "Y también hizo eso".
Anna, la peleonera de su familia, lucho por la paz. La paz de David.
Descanse en paz, David García.

23 de julio de 2004
1 de noviembre de 2004
©mi estrella
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