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rol para sunníes


[Steven R. Weisman] Ante el continuado conflicto, algunos funcionarios proponen reservar sillas del Parlamento para candidatos sunníes.
Washington, Estados Unidos. El gobierno de Bush está negociando con líderes iraquíes garantizar a árabes sunníes un cierto número de ministerios o posiciones de alto nivel en el futuro gobierno iraquí si, como se predice ampliamente, los candidatos sunníes no obtienen buenos resultados en las elecciones de Iraq.
Un paso todavía más radical, que los diplomáticos occidentales dijeron ya fue discutido con un ayudante el gran ayatollah Ali al-Sistani, el más venerado clérigo chií de Iraq, es la posibilidad de agregar algunos de los candidatos sunníes más votados para la asamblea de 275 miembros, incluso si pierden ante candidatos no-sunníes.
El diplomático dijo que incluso algunos políticos chiíes son partidarios del ayatollah Sistani estaban preocupados de que una victoria chií pírrica -que sacaría efectivamente a los sunníes del poder- podría enajenar a los sunníes y conducir a más disensiones internas. Los chiíes constituyen un 60 por ciento de los iraquíes y generalmente se les privó de poder durante el régimen de Saddam Hussein.
La disensión todavía domina Bagdad, donde las bajas mortales de la explosión de un camión cisterna en vísperas de Navidad se elevaron a nueve el sábado, con 19 heridos, declaró el ministerio del Interior. Ningún grupo ha asumido la responsabilidad del ataque, que aparentemente no dañó ningún objetivo obvio de los insurgentes.
La idea de incorporar a los sunníes a la legislatura después de las elecciones fue reconocida por funcionarios como probablemente difícil de implementar, pero dijeron que podría ser necesaria para evitar la enajenación sunní.
Los árabes sunníes constituyen un 20 por ciento de la población y formaban la base de la estructura de poder de Saddam Hussein.
Gran parte de la violencia de la resistencia toma lugar en áreas dominadas por los sunníes en el centro del país, y algunos líderes sunníes han llamado a boicotear las elecciones. Eso ha conducido a temores de que un gran número de sunníes acaten el llamado o tengan miedo de votar.
"Hay algo de flexibilidad en el tratamiento del problema", dijo un funcionario de gobierno. "Existe la disposición a tratar flexiblemente los resultados finales: no cambiando las cifras, pero sí garantizando de un cierto número de sillas se reserve para áreas sunníes, incluso si los candidatos no obtienen el porcentaje necesario de los votos".
La idea de alterar los resultados electorales es tan delicado que funcionarios de gobierno que hablaron del tema no quisieron que sus nombres se dieran a conocer. Algunos expertos sobre Iraq dice que esas conservaciones podría minar los esfuerzos de convocar a la votación en las áreas sunníes.
Al garantizar una cierta cantidad de posiciones en el gobierno para algunos grupos étnicos no carece de precedentes. El Líbano, por ejemplo, tiene un acuerdo de división del poder entre sus principales grupos confesionales. El Parlamento iraní reserva sillas para las minorías religiosas.
No se sabe si Ayad Allawi, el primer ministro interino iraquí, ha sido consultado sobre la posibilidad de ese acuerdo.
Toda sugerencia de postergar las elecciones porque los sunníes se muestran reluctantes a participar en ellas ha sido rechazada por el presidente Bush y otros funcionarios del gobierno. Un funcionario dijo, por ejemplo, que cuando el Rey Abdullah II de Jordania visitó a Bush antes este mes, el presidente empezó la reunión diciéndole al rey que ni siquiera mencionara la idea de posponer las elecciones porque estaba más allá de consideración. En realidad, Bush ha ejercido presión sobre el Rey Abdullah y los líderes de Arabia Saudí, Egipto y otros países de convencer a los sunníes de Iraq a que apoyen a sus candidatos y voten en las elecciones.
El ministro de Asuntos Exteriores, Colin L. Powell y otros altos funcionarios dijeron la semana pasada que estaban en general complacidos con las indicaciones de que la gran mayoría de los iraquíes quería votar y que muchos conocidos líderes sunníes se habían presentado como candidatos, a pesar de los llamados a boicotearlas de otros sunníes prominentes.
Pero también hay factores de factura norteamericana que están trabando las elecciones.
Funcionarios de gobierno dicen, por ejemplo, que una razón de por qué algunos sunníes no aparecen entre los candidatos es porque se han negado a firmar documentos en los que renuncian al Partido Baaz de Hussein, como exigen las autoridades iraquíes.
"Ha hablado con varias personas del Partido Baaz y rechazan acerbamente tener que firmar ese documento", dijo un diplomático occidental en Bagdad. El diplomático reconoció que esa exigencia ha sido un obstáculo para incluir a todo un rango de candidatos, incluyendo a figuras asociadas a Hussein, de los que los diplomáticos occidentales creen que estarían dispuestos a participar en el proceso políticos si no tuvieran que renunciar sus vínculos pasados.
Dijo que líderes chiíes y kurdos en Iraq habían exigido poner fuera de la ley al antiguo Partido Baaz desde el principio de la ocupación norteamericana, cuando L. Paul Bremer III, el antiguo gobernador civil de la ocupación, ordenó su prohibición. Hay desacuerdos en el gobierno sobre si esta medida fue un error, lo que refleja el difícil toma y daca de los funcionarios norteamericanos al comienzo de la ocupación. Pero ahora muchos funcionarios dicen que no tenían otra alternativa que aceptar las exigencias del gobierno iraquí interino.
Funcionarios norteamericanos dicen que muchos de esos líderes se oponen a toda iniciativa de dejar participar a antiguos funcionarios pan-arabistas si no renuncian a su antigua afiliación, diciendo que es análogo a la prohibición del partido nazi en las elecciones de la Alemania de post-guerra.
"Dada la cantidad de gente que se ha presentado como candidatos en Iraq, impresiona la amplitud de la sociedad iraquí que está representada", dijo el diplomático occidental. "Sin embargo, los que no participan son los nacionalistas sunníes de la vieja escuela, elementos del antiguo régimen que dominaban la vida política del país".
No todo el mundo considera la idea de alterar los resultados después de las elecciones como práctica o deseable.
"Esa idea no tiene futuro", dijo Feisal al-Istrabai, el representante permanente de Iraq ante Naciones Unidas. "Pero significa que la gente está preocupada con los problemas acerca de la legitimidad de las elecciones, no porque la gente boicotee las elecciones, sino porque tiene miedo de ir a votar".
Istrabadi dijo a diferencia de la mayoría de los funcionarios iraquíes en Bagdad, él no se oponía a posponer las elecciones, una idea avanzada por algunos políticos iraquíes y líderes árabes de la región, si una postergación ayudara a dar seguridad a algunas áreas y convencer a la gente para que voten.
Explicó que veía la idea de agregar diputados después de las elecciones como plagada de dificultades prácticas y legales, debido a que no hay ninguna disposición en la ley que lo permita. Sin embargo, otros dicen que debido a que el plan de incluir a 275 miembros en la futura legislatura fue impuesto por un gobierno no elegido, un gobierno elegido puede hacer lo que quiera.
"Encárgate tú de las matemáticas", dijo Larry Diamond, un investigador de la Hoover Institution de la Universidad de Stanford y antiguo asesor de la ocupación norteamericana en Bagdad.
"La población de Iraq es un 60 por ciento chií, 20 por ciento sunní y 20 por ciento kurdo. Pero si los sunníes no votan, se podrían transformar en sólo un 5 por ciento del electorado". Los iraquíes deben elegir entre 107 listas de candidatos y 7.000 candidatos.
Si los sunníes son marginados de esa manera, dijo Diamond, podría provocar una mayor enajenación, un aumento de la resistencia y posiblemente una guerra civil, especialmente si los vencedores kurdos y chiíes tratan de redactar una Constitución que favorezca sus intereses por sobre los de los sunníes".
Otro temor en el gobierno es la posibilidad de que la continuación de la violencia pueda obligar a candidatos y partidos sunníes a retirarse del proceso antes del 30 de enero, sobre la base de que tienen pocas posibilidades de ganar debido a que los electores no votarán.
"La violencia puede incrementarse tanto que incluso si los candidatos tuvieran suficiente coraje como para seguir en las elecciones, pero los electores no votan, los candidatos sunníes terminarían ganando muy pocas sillas", dijo el diplomático occidental en Bagdad. "Una cosa puede ocurrir, creo, y es que algunos candidatos sunníes se van a retirar porque sus partidarios no votarán".
Powell dijo la semana pasada que Estados Unidos no apoya negociar con ninguno de los líderes de la resistencia para que depongan las armas y participen en las elecciones. "Son terroristas, son asesinos y no tienen interés ni en las elecciones ni la participación democráticas en estas elecciones", dijo.
Dijo que el ministerio de Asuntos Exteriores había instalado una "oficina de guerra" para seguir el desarrollo de las elecciones y difundir entre los iraquíes el mensaje de que "si no estás contento con cómo marchan las cosas, es tiempo de que expreses tus opiniones en las elecciones".

26 de diciembre de 2004
©new york times
©traducción mQh
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