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detenidos trataron de colgarse


[Charlie Savage] Se amplían investigaciones en Guantánamo. Una veintena de detenidos en la prisión de interrogatorios aquí trataron de colgarse o se estrangularse a sí mismos durante un período de ocho días en 2003, incluyendo 10 intentos en un solo día, revelaron hoy militares norteamericanos.
Guantánamo, Cuba. Los extraordinarios sucesos del 18 de agosto de 2003 se agregan a las sensacionales historias sobre la prisión contenidas en memoranda del FBI donde se describen interrogatorios agresivos que se hicieron públicos debidos a una querella.
La secuencia de sucesos comenzó cuando varios prisioneros trataron de colgarse en sus celdas de 1 metro 80 por 2 metros 40, y se extendieron cuando los prisioneros comentaron a gritos los intentos de suicidio a través de las celdas abiertas. El teniente coronel Jim Marshall, portavoz del Comando Sur norteamericano, dijo ayer que los intentos de suicidio fueron "una iniciativa coordinada de interrumpir las operaciones del campo y amenazar a un nuevo grupo de guardias de seguridad" en la base.
Ninguno de los 23 intentos tuvo éxito, aunque dos detenidos resultaron con "heridas leves" y fueron tratados en el hospital de la cárcel, dijo. El personal médico de la base los clasificó como intentos de suicidio, pero consideró los otros 21 como "conducta manipuladora de auto-lesiones".
Las recientes revelaciones de la confusión en la prisión del gobierno para los detenidos en la guerra de Afganistán echan sombra sobre los intentos del nuevo equipo de encargados de hacer de la cárcel con operaciones ad-hoc un lugar más profesional y de larga duración para detener a los supuestos combatientes enemigos.
Cuando se le preguntó sobre los memoranda, el general de división Jay Hood, que se hizo cargo del comando hace 10 meses, dijo: "Francamente, no puedo hablar con autoridad sobre el período anterior a mi llegada".
"No creo que sea propio o adecuado que yo especule sobre las actividades de antes de que yo asumiera el cargo", agregó. "Pero las acusaciones de maltratos fueron tomadas en serio y están siendo investigadas".
Steve Rodríguez, el civil que se encargó de los interrogatorios desde junio de 2003, dijo que él nunca usó las técnicas descritas en los memoranda del FBI, tales como poner grilletes a los detenidos en el suelo y dejarlos entre sus excrementos, y condena esas prácticas. "La mayor parte de las cosas a las que se alude en esos memoranda ocurrieron hacia 2002 y algunas a principios de 2003", dijo Rodríguez. "Le puedo decir inequívocamente que ninguna de las cosas que leí en los memoranda... han ocurrido aquí desde que llegué".
Hood y su destacamento de 2.000 soldados construirán recintos de reclusión permanentes para los detenidos con más áreas comunitarias para aquellos que pueden ser retenidos durante décadas en el recinto junto al mar. Y ya están llegando los nuevos guardias: Un batallón del Ejército especialmente adiestrado para vigilar a prisioneros en el extranjero será estacionado aquí dentro de poco, y remplazarán a las unidades de despliegues de 10 meses de la Guardia Nacional y Reserva.
Incluso cuando el gobierno insiste en seguir adelante con sus planes, las bases jurídicas para la detención continuada de los prisioneros sin ser sometidos a juicio pueden desbaratarse. Y las persistentes acusaciones de maltrato de prisioneros están dando urgencia y peso a los retos legales, de acuerdo a abogados que impugnan el derecho del gobierno a mantener prisioneros indefinidamente.
El verano pasado la Corte Suprema resolvió que los detenidos pueden impugnar sus detenciones en tribunales civiles, abriendo una avalancha de juicios. Entretanto, un juez federal ha paralizado el intento del gobierno de Bush de llevar a juicio a varios detenidos ante una comisión militar, concluyendo que Estados Unidos ha violado las Convenciones de Ginebra.
Michael Ratner, presidente del Centro de Derechos Constitucionales, un grupo de derechos humanos que ha estado a la cabeza del asalto jurídico contra la operación, dijo que las denuncias presentadas después de la resolución de la Corte Suprema y la publicidad negativa de los memoranda del FBI podrían eventualmente poner fin a la operación de Guantánamo.
"Creo que todo este asunto se está desmoronando -es una cuestión de tiempo", dijo Ratner. "Guantánamo está siendo investigado. Y cuando tengamos aquí a 40 abogados, este lugar va a ser cerrado".
También cuestionó que se pueda creer en los informes de los funcionarios de que ahora no se realizan interrogatorios abusivos. "No tenemos ni idea de lo que está pasando en esos interrogatorios", dijo.
Para Hood, la ola de publicidad negativa y especulaciones de escandalosas malas conducta en Guantánamo, que comenzó seriamente después de que las fotografías de maltratos en la cárcel de Abu Ghraib en Iraq se hicieran públicas durante la primavera pasada, es frustrante. Dijo que él dirige una operación estricta, con un funcionario que está siempre en la prisión para asegurarse de que los soldados se comportan profesionalmente.
Argumentó que, independientemente de los controvertidos orígenes jurídicos de la operación, muchos de los detenidos constituyen amenazas tan inminentes para la seguridad de Estados Unidos que no pueden ser dejados en libertad.
"Hay una gran cantidad de detenidos aquí que son muy peligrosos y que, creo, volverían a atacar a Estados Unidos o a nuestros aliados a la primera oportunidad", dijo Hood.
Un funcionario de Defensa, que habló a condición de conservar el anonimato, dijo que Guantánamo está en una crucial fase de transición. Sólo una cuarta parte de los 558 detenidos es interrogado regularmente. Del resto, algunos serán retornados a sus países. Pero un núcleo de ellos son demasiado peligrosos para dejarlos ir, incluso si su valor para el servicio secreto se ha agotado, dijo el funcionario.
Los militares están pidiendo fondos para construir una nueva ala en la prisión. Un ingeniero de la base dijo que alojará a 220 detenidos y tendrá celdas colectivas y grandes áreas de recreación para proporcionarles "una mejor calidad de vida respetando el espíritu de las Convenciones de Ginebra".
Los militares también quieren construir mejores instalaciones para albergar a los detenidos con enfermedades mentales serias -un 8 por ciento de ellos- y una valla electrónica en el perímetro del complejo, reduciendo así la necesidad de guardias.
Y también están programando trasladar las oficinas de Hood y el despacho de la inteligencia de alta seguridad a nuevos edificios junto a la cárcel. El resultado será separar sus operaciones del resto de la base naval, que vigila las aguas del Caribe frente a Florida.
El auge de las construcciones no ha sido barato. Los proyectos de construcción de los últimos dos años costaron 35.4 millones de dólares, muchos de ellos asignados a Halliburton. Pero Hood rechazó toda sugerencia de que, dado el incierto fundamento jurídico de la planta de Guantánamo, puede ser poco sabio continuar invirtiendo dinero en su infraestructura.
"Si esos hombres son peligrosos y si tenemos que sacarlos del campo de batalla, y si debemos mantenerlos de un modo seguro y humano, entonces necesitamos invertir en recursos para asegurarnos de que se haga adecuadamente", dijo Hood.
Sin embargo, aun cuando los funcionarios aquí siguen trabajando en proyectos para completar esa misión, están siendo perseguidos por nuevas acusaciones de maltratos a prisioneros.
Antes este mes, un artículo aparecido en el New England Journal of Medicine puso en duda la ética de los médicos de la base, aceptando informes de la Cruz Roja que se quejan de que los médicos estaban proporcionando a los interrogadores sus historiales médicos.
El capitán de Marina John S. Edmondson, el oficial médico jefe, dijo que nunca ha dado a los interrogadores acceso a esos documentos. Después de las quejas de la Cruz Roja, hace más o menos un año, él controló más estrictamente el acceso a los historiales.
Rodríguez, el jefe de inteligencia, también dijo que él no tenía acceso a los historiales médicos, aunque a veces pide más informaciones, sobre por ejemplo si un detenido es alérgico a los cacahuetes antes de invitarle a bocadillos de mantequilla de maní como un incentivo para que hable.
Durante unas vistas de revisión del estatuto de combatiente al que asistió el Globe la semana pasada, un detenido afgano acusado de ayudar a emboscar un convoy de la Cruz Roja dijo que había sido maltratado durante los interrogatorios.
"Fue muy duro", tradujo el intérprete. "Por ejemplo, en el caso de preguntas como si estaba relacionado con bin Laden o con el ulema Omar, fueron muy duros y me trataron muy mal".
Negó ser un combatiente, diciendo que era un campesino y sospechaba que había sido acusado falsamente a las fuerzas norteamericanas por un enemigo en su aldea que se quería embolsar una recompensa de 5.000 dólares por informar sobre los talibanes.
La oficial que presidía la audiencia dijo que ella había comunicado las acusaciones para que sean investigadas. Las vistas sobre el estatuto de los detenidos, que empezaron después de la resolución de la Corte Suprema, están llegando a su fin. Se determinó que tres de ellos no eran combatientes enemigos y se ordenó su puesta en libertad.
En un remolque para interrogatorios cercano, Rodríguez discutió las acusaciones en los memoranda del FBI, tales como uno en que un agente cuenta haber visto a un detenido envuelto en una bandera iraquí mientras se lo agredía sensorialmente con música estridente. "Lo que me angustia es el hecho de que -y no estoy aprobando todo esto- hay muchas cosas que están ocurriendo en todo el mundo. Y hay todo tipo de verdaderas torturas, de abusos, de gente a la que le cortan la cabeza por televisión", dijo. "Y tú y yo estamos aquí hablando sobre una bandera iraquí. Con eso lo digo todo".

25 de enero de 2005
29 de enero de 2005
©boston globe
©traducción mQh
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