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afganistán al borde de la anarquía


[Carlotta Gall] Tres años después de que Estados Unidos expulsara a los talibanes de Afganistán y jurara reconstruir, el país devastado por la guerra se ubicó en la posición 173, de 178 países en el Índica de Desarrollo Humano de Naciones Unidas para 2004, según un nuevo informe de la ONU.
Andahar, Afganistán. En el índice fue seguido sólo por unos pocos países del África sub-sahariana: Burundi, Mali, Burkina Faso, Nigeria y Sierra Leona.
El sondeo, ‘Informe nacional sobre desarrollo humano: Seguridad con un rostro humano', publicado el lunes en Kabul, es el primer análisis comprehensivo del estado del desarrollo en Afganistán en 30 años. Además de ubicar a Afganistán por primera vez en el índice de desarrollo, el informe advirtió que Afganistán podría volver a caer en la anarquía si no se daba solución a su espantosa pobreza, pobres cuidados sanitarios e inseguridad.
"Este frágil país podría caer fácilmente en el caos", concluyeron los autores del estudio, dirigidos por Shahrbanou Tadjbakhsh, editor jefe del informe. "Se deben satisfacer las necesidades humanas básicas y las genuinas quejas de la gente, la falta de trabajo, de salud, de educación, de ingresos, de dignidad y de oportunidades de participación".
A pesar de los problemas, Afganistán ha mostrado un notable progreso en los tres años que han pasado desde la guerra dirigida por Estados Unidos en 2001, dijo el informe.
Más del 54 por ciento de los niños en edad escolar están matriculados, incluyendo a cuatro millones de alumnos secundarios. La economía hace grandes avances, con un crecimiento del 16 por ciento en el producto interno bruto no relacionado con las drogas en 2003 y un desarrollo calculado de entre 10 a 12 por ciento al año durante la próxima década.
Mientras que han habido progresos rápidos, dijo Zphirin Diabr, administrador asociado del Programa de Desarrollo de Naciones Unidas, el país debe todavía recorrer un largo camino antes de llegar adonde estaba hace 20 años. Las cifras, dice el presidente Hamid Karzai en la introducción del informe, presentan una sombría perspectiva.
La esperanza de vida promedio de los 28.5 millones de afganos es de 44.5 años, al menos 20 años más baja que los países vecinos, dijo el informe. El embajador Christopher Alexander, de Canadá, cuyo gobierno colaboró en el financiamiento del informe, dijo que ilustraba la situación de posguerra de Afganistán y el predominio de la pobreza.
Uno de cada dos afganos pueden ser clasificados como pobres y el 20.4 por ciento de la población rural no tiene suficiente para comer, con menos del punto de referencia de 2.070 calorías al día. Más de la mitad de la población ha sufrido los efectos de una sequía prolongada, dijo el informe.
Un cuarto de la población ha buscado en algún momento refugio fuera del país, y 3.6 millones siguen siendo refugiados o desplazados.
Son más patentes las desigualdades que afectan a mujeres y niños, todavía algunos de los peores indicadores sociales en el mundo, dijo Alistair McKechnie, director de países del Banco Mundial, que financió el informe junto con los canadienses y Naciones Unidas. Muere una mujer por causas relacionadas con el embarazo cada 30 minutos, y la tasa de mortalidad maternal es 60 veces más alta que en los países industrializados, según el informe.
Un quinto de los niños muere antes de alcanzar los 5 años, 80 por cientos de ellos por enfermedades evitables, una de las peores tasas del mundo. Sólo el 25 por ciento de la población tiene acceso a agua potable, y uno de cada ocho niños muere por falta de ella.
Afganistán tiene ahora el peor sistema educacional del mundo, concluyó el informe, y una de las tasas de alfabetización adulta más bajas, con un 28.7 por ciento. El ingreso per cápita anual fue de 190 dólares, y la tasa de desempleo de un 25 por ciento, dijo Hanif Atmar, ministro de reconstrucción y desarrollo rural.
"Obviamente, esto es un aviso", comentó el ministro el informe. "Muestra por qué somos pobres, y cómo y qué debemos hacer para solucionarlo".
El éxito de Afganistán depende de una mejor seguridad, reformas políticas, un desarrollo económico amplio y la gradual eliminación de la producción de amapola, dijo McKechnie, agregando que un fracaso en cualquiera de esas áreas pondría en peligro la reconstrucción del país y las condiciones de vida de la gente.
El informe y sus donantes enfatizaron que se debe prestar atención a la gente más pobre del país si se quiere rescatar a Afganistán de su espantosa pobreza y persistente inestabilidad.

22 de febrero de 2005
26 de febrero de 2005
©new york times
©traducción mQh
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