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realidades de iraq


[Jefferson Morley] Bush debe responder.
Una vez más, el Sunday Times cogió por sorpresa a la prensa estadounidense con una gran exclusiva sobre la guerra de Iraq. "Estados Unidos Habla Con Rebeldes Iraquíes", informaba este fin de semana un diario londinense.
El ministro de Defensa Donald Rumsfeld confirmó precipitadamente la historia y la subestimó, sugiriendo que no sería sorprendente que funcionarios norteamericanos estuvieran negociando en secreto con los enemigos en el campo de batalla. Rumsfeld y el comandante de las tropas en Iraq, el general George W. Casey Jr., hizo una importante distinción: Estados Unidos estaba hablando con sunníes que se oponen violentamente a la ocupación, no con combatientes extranjeros vinculados con Abu Musab Zarqawi.
Pero el diario Arab News, de Arabia Saudí, entre otros, se sorprendió y no hizo la distinción. Su titular fue: "Funcionarios Estadounidenses Hablan Con Terroristas".
Como con el memorándum de Downing Street, el Times se adelantó a todas las demás organizaciones de prensa para documentar la brecha entre la retórica y la realidad de la política estadounidense en Iraq.
El presidente tocará el tema en su discurso al pueblo americano el jueves noche entre crecientes preguntas sobre las afirmaciones sobre progresos en Iraq. Los sondeos que mostraban un sólido apoyo público de la guerra, han desaparecido. Inquietos republicanos se muestran cada vez más críticos. La cobertura en los medios internacionales online destacan el problema del gobierno. Mientras la Casa Blanca se queja de que las organizaciones de prensa ignoran los signos de progreso en Iraq, la prensa iraquí misma está llena de informes sobre caos y corrupción.
Las negociaciones secretas, según el Sunday Times, sugieren cómo está tratando Estados Unidos de aliviar su predicamento. "Las conversaciones representan el primer esfuerzo serio de los norteamericanos e insurgentes iraquíes para encontrar terrenos comunes desde que se intensificara la violencia en la primavera", escribió el diario.
La historia del Times, basada en fuentes iraquíes no identificadas, describe dos reuniones antes este mes entre un equipo americano que "incluía agentes militares y de inteligencia, un empelado del Congreso y un representante de la embajada norteamericana en Bagdad". Representantes de los grupos insurgentes incluyeron a miembros de Ansar al-Sunna, "que ha llevado a cabo numerosos atentados suicidas y matado a 22 personas en el comedor de una base americana en Mosul en las navidades pasadas", decía el artículo.
"Washington parece estar buscando cautelosamente modos de aplacar la oposición nacionalista iraquí y de aislar a los militantes islámicos extranjeros que han inundado Iraq para hacer la guerra santa contra Estados Unidos bajo el mando de Abu Musab al-Zarqawi, el jefe de Al-Qaeda en Iraq", escribe el Sunday Times.
Estados Unidos también ha tenido contactos con líderes del Partido Baaz, de Saddam Hussein, de acuerdo al diario al-Mutamar, de Bagdad.
"El comité central interino del disuelto Partido Baaz está realizando negociaciones con los americanos, pero no con el gobierno iraquí", decía un resumen de la historia el 21 de junio, traducida por el Iraqi Press Monitor.
"Un líder del partido, que habló a condición de conservar el anonimato, dijo que las negociaciones han resultado en una lista de condiciones emitidas por el partido, incluyendo la liberación de militantes encarcelados y terminar la caza de sus miembros".
Varios analistas dijeron a Radio Free Europea/Radio Liberty que tenían dudas de que las conversaciones sirvieran de algo. David Hartwell, un experto en Oriente Medio, de Londres, que trabaja para el Jane's Sentinel Security Assessment, dice que negociar con los insurgentes es difícil para una potencia ocupante".
"El problema que tienen los americanos es un problema de legitimidad y credibilidad", dijo Hartwell. "Creo que si el gobierno iraquí estuviera tratando de tener estos contactos, creo que conseguirían más que con sus propios contactos con los grupos insurgentes, y tendrían más posibilidades de éxito. Creo que el problema de los americanos es que simplemente no son bienvenidos y todo lo que hagan es inmediatamente contraproducente".
Pero Yahia Said, investigador de la London School of Economics, dijo que el actual gobierno controlado por los chiíes también "sufría de una ‘profunda carencia de legitimidad' y es visto por algunos como un títere de los americanos. Muchos en Iraq se sienten descontentos con que el gobierno no pidiera a las fuerzas de la coalición que presentaran un plan de retirada de las tropas extranjeras como había prometido en la campaña electoral".
Una de las razones de la falta de credibilidad del gobierno, dice el diario bagdadí Azzaman, es que "casi todos los días hay un nuevo plan para combatir la corrupción y una nueva operación militar para restablecer la seguridad y el orden, pero la situación se hace cada vez peor".
"Iraq está medio de lo que se describe internacionalmente como ‘el mayor escándalo de corrupción de la historia'", dice otra historia reciente en Azzaman.
"Los iraquíes se preguntan dónde van esos billones de dólares de los que oyen hablar y dónde los billones más que su gobierno está pidiendo para mejorar la situación de seguridad del país".
El reportaje responsabiliza a Estados Unidos de la corrupción.
"La corrupción subió en picado durante los meses en que Estados Unidos administró el país y fue más allá del control al establecer un Consejo de Gobierno y el primer gobierno interino y no hay ningún signo de que se pueda contener".
Historias semejantes abundan en la prensa iraquí. Un severo comentario en el diario bahdadú Al-Mashriq, dice que el ministerio del petróleo de Iraq es incapaz de detener a los "ladrones" que venden petróleo en el mercado negro. Al Bayan informa que el consejo provincial de Bagdad, "fuertemente criticado por los malos servicios", ha despedido a cuatro directores generales como parte de una campaña anti-corrupción. La BBC concluye que "la corrupción es masiva en la mayoría de los ministerios del gobierno iraquí".
El resultado, se lee en otra historia de la BBC, es que "a pesar de los billones de dólares gastados en Iraq, hay poco que mostrar".
Con las persistentes críticas en Iraq y la continuada violencia, y con las conversaciones con los insurgentes que no han dado ningún resultado, el presidente Bush tiene algunas explicaciones que dar.

28 de junio de 2005
©washington post
©traducción mQh


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