¿en el nombre de dios?
[Eric T. Hansen] Nueva película examina un caso de exorcismo de 1976.
Berlín, Alemania. La primera persona en reconocer que Anneliese Michel estaba poseída por demonios fue una anciana que acompañaba a la niña en una peregrinación. Se dio cuenta de que Anneliese evitaba pasar frente a cierta imagen de Jesús, se negaba a beber de una fuente bendecida y olía mal -endemoniadamente mal. Un exorcista de un pueblo cercano examinó a Michel y su diagnóstico fue que se trataba de una posesión demoníaca. El obispo dio permiso para realizar el rito exorcista según el ritual romano de 1614.
Anneliese Michel no murió en la Edad Media, sino en 1976 en el pequeño pueblo de Klingenberg, en el corazón de uno de los países más cultos y avanzados de Europa: Alemania.
El viernes, la historia que conmovió a Alemania llegará a las grandes pantallas. Aunque escenificada en Estados Unidos en el presente, El Exorcismo de Emily Rose', que protagoniza Tom Wilkinson como el sacerdote que realizó el ritual y Laura Linney como su abogado defensor, se basa en la historia de Michel y se concentra no sólo en el sensacional exorcismo mismo, sino en el caso judicial que le siguió.
Dos años después de la muerte de Michel, un tribunal alemán encontró a sus padres y dos sacerdotes, culpables de negligencia criminal y los condenó a seis meses de prisión, suspendida por tres años de libertad condicional.
Lo que transtornó más a Alemania fue el hecho de que pudiera ocurrir en un país que se enorgullece a sí mismo de ser altamente racional -y fuertemente laico.
"Lo más sorprendente fue que la gente relacionada con Michel estaba absolutamente convencida de que ella estaba realmente poseída", dijo Franz Barthel, con el asombro todavía en su voz tres décadas después de que cubriera la historia para el diario regional Main-Post.
"Visité a la mujer que primero dio el diagnóstico de posesión demoníaca muchos años después", dijo Barthel. "Ella bendijo mi micrófono con agua bendita porque yo estaba trabajando para la radio y era probable que el Demonio estuviera controlándolo".
Michel fue educada en una estricta familia católica de Baviera, que rechazaba las reformas del Vaticano II y coqueteaba con grupos religiosos marginales. Mientras otras niñas de su edad se rebelaban contra la autoridad y experimentaban con sexo, ella trataba de expiar los pecados de sacerdotes extraviados y drogadictos, durmiendo en el suelo durante el invierno.
De acuerdo a los hallazgos de la corte, sufrió su primer ataque epiléptico en 1969, y para 1973 sufría de depresiones y pensó en suicidarse. Pronto empezó a ver caras de demonios en la gente y cosas que la rodeaban, y a oír voces que le decían que estaba condenada.
Bajo la influencia de sus demonios, Michel se arrancaba la ropa del cuerpo, realizaba compulsivamente 400 sentadillas al día, se metía debajo de la mesa y ladraba como perro durante días, comía arañas y carbón, le arrancó a un pájaro la cabeza a mordiscos y lamía su propia orina del suelo.
En 1975 Michel pidió un exorcismo. En la primer semestre de 1976 los reverendos Ernst Alt y Arnold Renz realizaron el rito 67 veces. Algunas de las sesiones tomaron hasta cuatro horas. Se grabaron en cinta 42 de las sesiones.
La voz grabada de Michel produce escalofríos. Es la voz de un demonio, gruñendo, ladrando, inhumana -y sorprendentemente parecida a la voz de Linda Blair en El Exorcista', que había sido estrenada en Alemania dos años antes.
A veces los demonios se identificaban a sí mismos -Caín, Nerón, Judas, Lucifer, Hitler y otros- e incluso respondían a las preguntas de los exorcistas, explicando qué estaba mal con el infierno o por qué estaban en el infierno. "La gente es igual de estúpida que los cerdos", escupió Hitler. "Creen que con la muerte se acaba todo. Simplemente sigue todo". Judas dijo que Hitler no era más que un "fanfarrón" y no tenía nada que decir en el infierno.
De todos modos, no fue el exorcismo lo que mató a Anneliese Michel.
En algún momento empezó a hablar cada vez más sobre morir para expiar los pecados de la juventud extraviada de la época y los sacerdotes apóstatas de la iglesia moderna, y se negó a comer. Aunque había recibido tratamiento para su epilepsia, para entonces, por su propia voluntad, los doctores ya no eran consultados.
Ella, su padres y los exorcistas decidieron descansar completamente en el exorcismo. Para cuando Michel murió de inanición, pesaba apenas 31 kilos.
Después de su muerte, el juicio de Anneliese Michel puso a la razón contra la fe.
"Creo personalmente que este caso fue manejado de tal manera que minimizase la realidad del Demonio", dice Norbert Baumert, sacerdote jesuita y presidente de la comisión teológica de la Renovación Carismática Católica en Alemania, que no puede realizar ritos de exorcismo, pero practica la "sanidad a través de la oración".
El juicio tocó el corazón del credo: Si la Biblia es verdadera, entonces los milagros realmente ocurrieron, y Satanás debe existir.
Pero no es fácil predicar la existencia del Demonio en uno de los países más laicos de Europa. Un estudio del centro de investigación Infratest y publicado el mes pasado en Alemania por el semanario Der Spiegel mostró que inclusive entre feligreses, aproximadamente un tercio de los católicos bautizados y la mitad de los protestantes bautizados no creen en la vida después de la muerte.
"Entiendo la queja de que los teólogos alemanes son demasiado racionales", dice Klemens Richter, profesor de ciencias litúrgicas en Muenster. "Pero el exorcismo trata de curar a enfermos. En el caso de Anneliese Michel, la enfermedad fue comprobada. Cuando veo a una paciente y la apoyo en sus fantasías, elle tiene la impresión de que está realmente poseída".
El exorcismo está mucho más extendido de lo que imagina la mayoría de la gente. De acuerdo a Richter, hay unos 70 exorcistas en Francia y más o menos lo mismo empleados en Italia. En julio de este año, un congreso en Polonia reunió supuestamente a unos 350 exorcistas practicantes.
Alemania es la principal excepción en Europa. Aquí, sólo hay uno o dos exorcistas practicantes, y aunque han sido aprobados por sus obispos, operan en secreto.
"La secularización tiene a la iglesia en sus garras", dice Ulrich Niemann, sacerdote jesuita, médico y psiquíatra, al que los laicos llaman a menudo en casos de exorcismo. "Hacemos un montón por el Tercer Mundo, pero poco por la fe en un Dios transcendente... La iglesia alemana es demasiado cerebral".
Niemann no se considera a sí mismo un exorcista y no realiza el ritual romano de 1614. "Como doctor, yo digo que la posesión no existe", dice. "En mi opinión, estos pacientes sufren de enfermedades mentales. Pero al mismo tiempo, cuando el paciente viene de Europa del Este y cree que ha sido atacado por el demonio, sería un error ignorar su sistema de creencias".
Después del juicio de Michel, obispos y teólogos alemanes formaron una comisión para revisar el rito exorcista, y en 1984 pidieron a Roma que lo modificara.
El meollo del asunto, concluyeron, era la práctica de hablar directamente o "imperativamente" con el Demonio, es decir, "Te ordeno, espíritu impuro..." Esa parte del rito parecía causar el mayor daño, ya que confirmaba al paciente que él o ella estaba realmente poseída.
Los alemanes no lograron lo que querían.
"Nos asombró que Roma aprobara una fórmula de exorcismo modificada en 1999, que deja abierta la posibilidad de hablar directamente con el Demonio", dice Richter. "Pero tú no puedes saber realmente si un paciente está o no poseído por el Demonio".
Hoy, 30 años después de la muerte de Michel, los dos exorcistas y su padre (su madre no pudo ser localizada para este artículo), Michel todavía es venerada por un pequeño grupo de católicos que creen que expió los pecados de los sacerdotes extraviados y la juventud pecaminosa, y la honran como a una santa no oficial.
"A menudo vienen autocares, desde Holanda, creo, a la tumba de Anneliese", dice Barthel. "La tumba es un punto de encuentro para marginales religiosos. Escriben notas con peticiones y agradecimientos por la ayuda recibida, y las dejan sobre la tumba. Rezan, cantan y siguen viaje".
10 de septiembre de 2005
©washington post
©traducción mQh
Anneliese Michel no murió en la Edad Media, sino en 1976 en el pequeño pueblo de Klingenberg, en el corazón de uno de los países más cultos y avanzados de Europa: Alemania.
El viernes, la historia que conmovió a Alemania llegará a las grandes pantallas. Aunque escenificada en Estados Unidos en el presente, El Exorcismo de Emily Rose', que protagoniza Tom Wilkinson como el sacerdote que realizó el ritual y Laura Linney como su abogado defensor, se basa en la historia de Michel y se concentra no sólo en el sensacional exorcismo mismo, sino en el caso judicial que le siguió.
Dos años después de la muerte de Michel, un tribunal alemán encontró a sus padres y dos sacerdotes, culpables de negligencia criminal y los condenó a seis meses de prisión, suspendida por tres años de libertad condicional.
Lo que transtornó más a Alemania fue el hecho de que pudiera ocurrir en un país que se enorgullece a sí mismo de ser altamente racional -y fuertemente laico.
"Lo más sorprendente fue que la gente relacionada con Michel estaba absolutamente convencida de que ella estaba realmente poseída", dijo Franz Barthel, con el asombro todavía en su voz tres décadas después de que cubriera la historia para el diario regional Main-Post.
"Visité a la mujer que primero dio el diagnóstico de posesión demoníaca muchos años después", dijo Barthel. "Ella bendijo mi micrófono con agua bendita porque yo estaba trabajando para la radio y era probable que el Demonio estuviera controlándolo".
Michel fue educada en una estricta familia católica de Baviera, que rechazaba las reformas del Vaticano II y coqueteaba con grupos religiosos marginales. Mientras otras niñas de su edad se rebelaban contra la autoridad y experimentaban con sexo, ella trataba de expiar los pecados de sacerdotes extraviados y drogadictos, durmiendo en el suelo durante el invierno.
De acuerdo a los hallazgos de la corte, sufrió su primer ataque epiléptico en 1969, y para 1973 sufría de depresiones y pensó en suicidarse. Pronto empezó a ver caras de demonios en la gente y cosas que la rodeaban, y a oír voces que le decían que estaba condenada.
Bajo la influencia de sus demonios, Michel se arrancaba la ropa del cuerpo, realizaba compulsivamente 400 sentadillas al día, se metía debajo de la mesa y ladraba como perro durante días, comía arañas y carbón, le arrancó a un pájaro la cabeza a mordiscos y lamía su propia orina del suelo.
En 1975 Michel pidió un exorcismo. En la primer semestre de 1976 los reverendos Ernst Alt y Arnold Renz realizaron el rito 67 veces. Algunas de las sesiones tomaron hasta cuatro horas. Se grabaron en cinta 42 de las sesiones.
La voz grabada de Michel produce escalofríos. Es la voz de un demonio, gruñendo, ladrando, inhumana -y sorprendentemente parecida a la voz de Linda Blair en El Exorcista', que había sido estrenada en Alemania dos años antes.
A veces los demonios se identificaban a sí mismos -Caín, Nerón, Judas, Lucifer, Hitler y otros- e incluso respondían a las preguntas de los exorcistas, explicando qué estaba mal con el infierno o por qué estaban en el infierno. "La gente es igual de estúpida que los cerdos", escupió Hitler. "Creen que con la muerte se acaba todo. Simplemente sigue todo". Judas dijo que Hitler no era más que un "fanfarrón" y no tenía nada que decir en el infierno.
De todos modos, no fue el exorcismo lo que mató a Anneliese Michel.
En algún momento empezó a hablar cada vez más sobre morir para expiar los pecados de la juventud extraviada de la época y los sacerdotes apóstatas de la iglesia moderna, y se negó a comer. Aunque había recibido tratamiento para su epilepsia, para entonces, por su propia voluntad, los doctores ya no eran consultados.
Ella, su padres y los exorcistas decidieron descansar completamente en el exorcismo. Para cuando Michel murió de inanición, pesaba apenas 31 kilos.
Después de su muerte, el juicio de Anneliese Michel puso a la razón contra la fe.
"Creo personalmente que este caso fue manejado de tal manera que minimizase la realidad del Demonio", dice Norbert Baumert, sacerdote jesuita y presidente de la comisión teológica de la Renovación Carismática Católica en Alemania, que no puede realizar ritos de exorcismo, pero practica la "sanidad a través de la oración".
El juicio tocó el corazón del credo: Si la Biblia es verdadera, entonces los milagros realmente ocurrieron, y Satanás debe existir.
Pero no es fácil predicar la existencia del Demonio en uno de los países más laicos de Europa. Un estudio del centro de investigación Infratest y publicado el mes pasado en Alemania por el semanario Der Spiegel mostró que inclusive entre feligreses, aproximadamente un tercio de los católicos bautizados y la mitad de los protestantes bautizados no creen en la vida después de la muerte.
"Entiendo la queja de que los teólogos alemanes son demasiado racionales", dice Klemens Richter, profesor de ciencias litúrgicas en Muenster. "Pero el exorcismo trata de curar a enfermos. En el caso de Anneliese Michel, la enfermedad fue comprobada. Cuando veo a una paciente y la apoyo en sus fantasías, elle tiene la impresión de que está realmente poseída".
El exorcismo está mucho más extendido de lo que imagina la mayoría de la gente. De acuerdo a Richter, hay unos 70 exorcistas en Francia y más o menos lo mismo empleados en Italia. En julio de este año, un congreso en Polonia reunió supuestamente a unos 350 exorcistas practicantes.
Alemania es la principal excepción en Europa. Aquí, sólo hay uno o dos exorcistas practicantes, y aunque han sido aprobados por sus obispos, operan en secreto.
"La secularización tiene a la iglesia en sus garras", dice Ulrich Niemann, sacerdote jesuita, médico y psiquíatra, al que los laicos llaman a menudo en casos de exorcismo. "Hacemos un montón por el Tercer Mundo, pero poco por la fe en un Dios transcendente... La iglesia alemana es demasiado cerebral".
Niemann no se considera a sí mismo un exorcista y no realiza el ritual romano de 1614. "Como doctor, yo digo que la posesión no existe", dice. "En mi opinión, estos pacientes sufren de enfermedades mentales. Pero al mismo tiempo, cuando el paciente viene de Europa del Este y cree que ha sido atacado por el demonio, sería un error ignorar su sistema de creencias".
Después del juicio de Michel, obispos y teólogos alemanes formaron una comisión para revisar el rito exorcista, y en 1984 pidieron a Roma que lo modificara.
El meollo del asunto, concluyeron, era la práctica de hablar directamente o "imperativamente" con el Demonio, es decir, "Te ordeno, espíritu impuro..." Esa parte del rito parecía causar el mayor daño, ya que confirmaba al paciente que él o ella estaba realmente poseída.
Los alemanes no lograron lo que querían.
"Nos asombró que Roma aprobara una fórmula de exorcismo modificada en 1999, que deja abierta la posibilidad de hablar directamente con el Demonio", dice Richter. "Pero tú no puedes saber realmente si un paciente está o no poseído por el Demonio".
Hoy, 30 años después de la muerte de Michel, los dos exorcistas y su padre (su madre no pudo ser localizada para este artículo), Michel todavía es venerada por un pequeño grupo de católicos que creen que expió los pecados de los sacerdotes extraviados y la juventud pecaminosa, y la honran como a una santa no oficial.
"A menudo vienen autocares, desde Holanda, creo, a la tumba de Anneliese", dice Barthel. "La tumba es un punto de encuentro para marginales religiosos. Escriben notas con peticiones y agradecimientos por la ayuda recibida, y las dejan sobre la tumba. Rezan, cantan y siguen viaje".
10 de septiembre de 2005
©washington post
©traducción mQh
6 comentarios
cristian -
audrina -
Nixon Lattinez -
En el Vaticano aun hay miles y miles de secretos que aun no se han revelado. si existe el bien, el mal tambien existe, pero el bien siempre triunfara.
giannina -
Katherine Rojas -
Elanor Alcarin -