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legado mortal en chile


[Tomas Dinges] Minas antipersonales: Campos minados abandonados en un pueblo minero chileno que albergó antiguamente a prisioneros políticos es otro recordatorio de la brutal dictadura militar de Augusto Pinochet.
Chacabuco, Chile. Los camioneros que pasan por el lugar dicen que han visto fantasmas en el pueblo, un antiguo centro minero y campo de concentración durante la dictadura del general Augusto Pinochet.
Pero ahora el mayor peligro son las 98 minas antipersonales que fueron desplegadas en el pasado para impedir la fuga de los prisioneros y otros declarados desaparecidos el año pasado, debido a "condiciones climáticas", como las ocasionales pero intensas lluvias y temblores de tierra que las han desplazado de sus posiciones iniciales.
Las minas antipersonales han sido usadas durante largo tiempo en conflictos en toda América Latina, incluyendo la guerra fronteriza de 1995 entre Ecuador y Perú, la continuada guerra civil en Colombia y la guerra entre sandinistas de izquierdas y guerrilleros de extrema derecha financiados por la CIA en los años ochenta.
Pero Chile es uno de los pocos lugares en América Latina en la que las minas antipersonales fueron usadas para cercar los campos de concentración de prisioneros como Chacabuco, en el árido desierto del norte de Chile, a unos 225 kilómetros al norte de la ciudad de Antofagasta.

Cambio de Gobierno
En 1971 el gobierno socialista de Salvador Allende calificó Chacabuco como monumento nacional debido a su papel en el clave centro minero del nitrato entre 1924 y 1940, los años de ocaso de la industria salitrera chilena. Hoy, camioneros que pasan por el lugar dicen haber visto animado en la noche al antiguo pueblo de cinco mil trabajadores, con trenes de carga transportando mineral y hornos funcionando con frenesí.
Pero el violento derrocamiento de Allende por Pinochet en 1973 condujo a la refacción de las casas de adobe del pueblo, la construcción de torres de vigilancia y el despliegue de campos minados para controlar a los casi tres mil presos políticos encarcelados ahí hasta 1974.
El centro de detención de Chacabuco y otro centro de interrogatorios, Tejas Verdes, fueron minados antes de que los conflictos con Bolivia, Perú y Argentina llevaran al gobierno de Pinochet a desplegar casi 120 mil minas antipersonales a lo largo de sus fronteras.
Hoy, el camino de grava de entrada está alineado con alambre de púa y nuevos y brillantes triángulos rojos impresos con la palabra "Minas". Más allá hay pilas de tierra infamemente dura, conocida aquí como ‘caliche’, y huecas excavaciones dejadas ahí por previos intentos de retirar las minas del área -el último en 1981.
Después de cuatro años de investigación sobre Chacabuco por investigadores locales para el Premio Nobel de la Paz, Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Terrestres, un informe del gobierno chileno en mayo reconoció por primera vez la presencia de campos minados en los alrededores de Chacabuco. En septiembre, el área fue vallada y señalizada de acuerdo a normas internacionales.
Roberto Zaldívar dijo que sabía de las minas desde que fue un prisionero ahí en 1973. Como activista político en Antofagasta, fue secuestrado por los militares y retenido en Chacabuco durante cuatro meses.
"Al principio, cuando pusieron las minas, pensé que estaban simplemente jugando a la guerra", dijo Zaldívar, que retornó en 1992 para convertirse en cuidador y guía, porque nadie nunca consideró tratar de escapar por el desierto.
"El campo de concentración aquí en Chacabuco era muy especial", explica. En el campo no hubo muertes. Pero era sin embargo un lugar brutal. "Los focos de vigilancia constantemente encendidos, las torres con ametralladoras y los campos minados al otro lado de las murallas... fueron parte de nuestra destrucción mental".
En testimonios publicados recientemente de más de 30 mil víctimas de torturas de la dictadura chilena, había varios informes sobre ejecuciones falsas, por ejemplo.
"Los campos minados en torno al campo fueron usados por su efecto disuasivo, las hayan plantado ahí o no, e impedían tratar de escapar del campo o de entrar a él", dijo el teniente coronel Fernando Romero.

Retirando las Minas
Un tratado de Naciones Unidas de 1997 prohíbe el uso de minas antipersonales y determina esquemas estrictos para la destrucción de alijos de minas y el desmantelamiento de los campos existentes. Como país firmante, para 2011 Chile debe limpiar todos sus campos minados.
Pero el proceso de desmantelamiento en este país se ha visto dificultado por altos costes, unos mil dólares por mina, y en el caso de Chacabuco por la ausencia de archivos militares claros sobre cuántas minas fueron desplegadas y dónde.
El patrón casual de las excavaciones previas muestran que los militares "no sabían cómo minaron ese área", dijo Fabiola Fariña, investigadora chilena para la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Terrestres.
Pero el ejército dice que no ha dejado de buscar. "Las fuerzas armadas han elaborado un proyecto para revisar los antiguos campos minados, pero es una cuestión de voluntad política", y de financiamiento, dijo Romero.
Hoy los visitantes atraídos por la historia de Chacabuco como centro minero y campo de concentración no pueden salir solos de sus confines y son alojados bajo llave durante la noche.
A pesar de eso, el director regional de turismo dijo que cree que las minas no afectarán los planes de desarrollo de Chacabuco para convertirlo en una atracción turística como parte del nuevo Museo del Salitre de Chacbauco.

11 de enero de 2006

©miami herald
©traducción mQh

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1 comentario

Marcelo Riveros -

Hola te escribo desde quebec ,soy chileno y estoy preparando una expocicion sobre chacabuco,me parecio muy interesante tu articulo ,done vives tu me gustaria tener mas informacion sobre el tema ,no se si tu tienes mas informacion de chacabuco.gracias de antemanos,marcelo
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