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turín contra fundamentalistas y anarquistas


[Tracy Wilkinson] Cientos de musulmanes radicales han sido deportados, pero el gobierno teme que los "subversivos" italianos estropeen Olimpiadas. Ministro amenaza con violencia a "anarquistas".
Turín, Italia. Como los musulmanes en muchas partes del mundo, los miembros de la comunidad islámica de aquí, la ciudad anfitriona de las Olimpiadas de Invierno, saldrían con mucho gusto a la calle a protestar contra las caricaturas del profeta Mahoma.
Pero los musulmanes aquí dicen que últimamente están siendo tan fuertemente vigilados por la policía italiana que no se atreven.
"O te callas, o te mandan fuera", dijo Abramo Haj, restaurador marroquí que ha vivido en Italia durante 26 años. Estaba parado aquí en la acera frente a una improvisada mezquita cuyo bullicioso imán fue expulsado en septiembre por las autoridades italianas.
En lugar de protestas de musulmanes, Turín, en las preliminares de las Olimpiadas, ha presenciado manifestaciones diarias de toda una gama de activistas, ecologistas e izquierdistas.
La manifestación más grande se produjo el viernes, horas antes de las ceremonia de apertura de los Juegos. Cientos de personas se congregaron frente al edificio de la facultad de humanidades de la Universidad de Turín, y en las calles por donde se esperaba que pasaran los atletas portando la antorcha olímpica. En los últimos días los manifestantes han obligado a los portadores de la antorcha a hacer desvíos en ruta a Turín en varias ocasiones.
Los manifestantes cantaron canciones de protesta, tocaron tambores que se han convertido en símbolos del movimiento contra la globalización en todo el mundo, ondearon banderas palestinas e iraquíes y quemaron una bandera norteamericana de papel. Una enorme pancarta roja colgaba de la fachada del edificio de seis pisos de la universidad, que proclamaba "El conflicto vive aquí" -un juego de palabras con el lema de las Olimpiadas de 2006: "La pasión vive aquí". Otra pancarta declaraba: "¡Laura Bush, vete a casa!" La primera dama, que encabeza una delegación estadounidense en Turín, debe visitar hoy otra parte de la universidad.
Sin embargo, las protestas han mantenido un perfil relativamente bajo. No han habido enfrentamientos con la policía que el viernes formó una sola hilera en formación con elementos anti-disturbios y escudos para bloquear las calles e impedir el acceso a la ruta de la antorcha.
Y cuando Alberto Re, un famoso alpinista italiano, descendió desde la cúpula del histórico Molle Antonelliana, de 167 metros de altura, de Turín, llevando la antorcha en una mano, incluso algunos de los manifestantes guardaron silencio y estiraron sus cuellos para mirar.
Los manifestantes tienen un montón de quejas: el desempleo, el tren de alta velocidad que arruinará el medio ambiente, los caros locales olímpicos que dicen que serán muy difíciles de mantener, la corrupción, la guerra en Iraq. No todas las causas tienen una relación clara con las Olimpiadas, pero qué importa.
"No estamos contra la idea de las Olimpiadas; esto no es un rechazo del deporte", dice Mateo DeMarchi, 19, que estaba repartiendo octavillas del Comité No a las Olimpiadas. "Estamos contra la estructura de estas Olimpiadas... y contra la corrupción", dijo, refiriéndose al modo en que los Juegos han llegado a estar dominados por patrocinadores multinacionales.
Mientras hablaba sus compañeros estaban encendiendo su propia antorcha, hecha de papel de aluminio y utilizando para quemarlo un cartel de Samsung.
"Las Olimpiadas van a ser una fiesta guapa", dijo Pino Larobina, 46, obrero de una fábrica de camiones de Fiat, que llevaba una enorme bandera roja representando a su sindicato.
"Pero el hecho es que Turín se está transformando en una ciudad fantasma porque están cerrando todas las fábricas. Cuando terminen los Juegos, ¿con qué se quedará la gente de Turín, que no pueden llegar a fin de mes?"
Los manifestantes y otros críticos están especialmente indignados de que Turín haya gastado 1.4 billones de dólares en los Juegos, que tienen en realidad un coste de más de 4 billones de dólares. Creen que esas extravagancias no se traducirán en nuevos empleos en una ciudad industrial que dependía fuertemente del fabricante de coches Fiat, que atraviesa por un período de decaimiento.
"Queremos mostrar las contradicciones de la ciudad", dijo el investigador universitario Gippo Mukendi, 33, comunista, que está ayudando a organizar las manifestaciones. "Por un lado tienen las Olimpiada, que hace que la ciudad se vea rica, pero sólo poca gente ganará dinero con los Juegos y la ciudad no se quedará con nada".
La policía italiana, preparándose para los Juegos, gastó muchos meses concentrada en la posibilidad de atentados terroristas de radicales islámicos. El norte de Italia cuenta con una gran población musulmana, y un pequeño número ha sido vinculado con grupos terroristas internacionales. Las autoridades italianas dicen que tienen bajo vigilancia a cientos de alborotadores potenciales. En los últimos dos años, unos 200 sospechosos de pertenecer a células terroristas han sido deportados, según funcionarios.
Pero más recientemente las autoridades se han estado concentrando más estrechamente en los grupos izquierdistas y en los activistas anti-globalización, que parecen más determinados a interrumpir las Olimpiadas.
El viernes, el ministro del Interior Giuseppe Pisanu dijo nuevamente que los incidentes violentos en Oriente Medio y el sudeste asiático sobre las caricaturas podrían provocar atentados individuales. Pero, dijo, ni Italia ni las agencias extranjeras que colaboran han detectado indicios de alguna acción de grupos terroristas.
Los "anarquistas" domésticos, como los llama el gobierno, son otro asunto, dijo Pisanu a periodistas en Roma. Los "anarquistas" estarían tratando "de sacar ventaja, con actos espectaculares, de la atención mundial en las Olimpiadas", dijo. "Tenemos que tomar en cuenta que el clima general es más bien tenso".
El primer ministro italiano Silvio Berlusconi, un político de extrema derecha que buscará la reelección, dijo que los manifestantes anti-globalización eran "subversivos" que deberían ser refrenados.
"El gobierno dará un golpe decisivo a cualquiera que lleve a cabo acciones subversivas en las Olimpiadas de Turín", dijo en un programa de entrevistas en la televisión el jueves noche.
Más de 15 mil agentes de policía y tropas del ejército, respaldadas por aviones de reconocimiento de la OTAN y un número desconocido de agentes encubiertos italianos y extranjeros patrullan ahora Turín y las colinas y valles alpinos adyacentes donde se celebrarán las Olimpiadas en las próximas dos semanas.

11 de febrero de 2006

©los angeles times
©traducción mQh

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